Mostrando entradas con la etiqueta Al Qaeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Al Qaeda. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2020

ISIS: Diez mil bombas de tiempo en Irak y Siria



Por Leandro Albani:
A finales de agosto, el jefe de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra el Terrorismo, Vladimir Voronkov, volvió a encender las alarmas sobre las acciones del Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria. Desde 2014, el Califato comandando hasta su muerte por Abu Bakr Al Baghdadi supo construir en esos países una maquinaria militar, administrativa y represiva que abarcó desde Mosul hasta Raqqa, controlando la vida y la muerte de entre ocho y diez millones de personas.


En declaraciones públicas, Voronkov aseguró que en la actualidad ISIS cuenta con al menos 10.000 combatientes y que el grupo terrorista –el más grande y poderoso en el siglo XX y lo que va del XXI– está creciendo en las zonas donde mantuvo un férreo control territorial. El funcionario de la ONU agregó que la pandemia del coronavirus podría facilitar, a largo plazo, el reclutamiento de nuevos mercenarios para sus filas.

Voronkov explicó que en los últimos meses la amenaza de ISIS decreció en Europa, pero aumentó en otras latitudes, principalmente en Medio Oriente, aunque el grupo terrorista tiene organizaciones afiliadas en Afganistán, África y en el Sudeste Asiático.
Desde el organismo internacional advirtieron que el Estado Islámico opera cada vez con más confianza y de forma abierta a través de pequeñas células, luego de su derrota militar en marzo de 2019, en la aldea de Baghouz, en la provincia siria de Deir Ezzor, en la frontera con Irak.

La derrota
Un total de 11.000 milicianos y milicianas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) y de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) cayeron en combate contra ISIS en apenas cuatro años. Esas fuerzas de autodefensa, encabezadas por los kurdos del norte de Siria, se encargaron de perseguir a los mercenarios del Estado Islámico hasta los últimos reductos de Baghouz. Las batallas finales contra ISIS fueron demoledoras y sangrientas, sobre todo porque los yihadistas utilizaban a los pobladores de la aldea como escudos humanos. Y por esa razón, esa última batalla duró más de un mes. Desde la comandancia de las FDS –apoyada por los ataques aéreos de la Coalición Internacional (CI), conformada por más de 70 países–, trataron de cuidar vidas y, mientras liberaban pequeñas porciones de la aldea, trasladaron a los habitantes a lugares seguros.

Con la derrota en Baghouz y los golpes recibidos por parte del Ejército Árabe Sirio y sus aliados militares rusos, iraníes y de Hezbollá, como también por las fuerzas armadas iraquíes respaldadas por Estados Unidos, ISIS mutó de una organización centralizada y férrea hacia el reagrupamiento de pequeñas células escondidas en territorios pocos poblados o en grandes extensiones desérticas. La muerte de su líder Al Baghdadi en octubre de 2019 durante un operativo estadounidense (con la colaboración de las FDS) en la provincia siria de Idlib mostró los últimos estertores de ISIS como lo conocíamos.

Pero la vitalidad de ISIS no reside únicamente en su poderío militar. La ideología extrema que profesa –derivada del wahabismo saudí– es el verdadero peligro para Medio Oriente. Con el apoyo financiero de la monarquía de Arabia Saudí, en un principio ISIS sembró un pensamiento conservador, patriarcal y reaccionario en los sectores sociales más castigados por los regímenes iraquí y sirio. Aunque la mayoría de las víctimas fueron los propios musulmanes sunitas que el Califato decía representar y proteger, ISIS encontró en esa población el caldo de cultivo para crecer y propagarse con la rapidez de la pólvora encendida.

Hijos de Al Qaeda, hermanos de Erdogan
El Estado Islámico no fue una anomalía en Medio Oriente. Los integrantes del Califato fueron financiados y azuzados por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) y tolerados por Estados Unidos y las potencias europeas cuando todavía ISIS era un conglomerado de mercenarios y grupos que habían hecho sus bautismos de fuego en el Irak post-Sadam Husein.

Mientras las posiciones de ISIS caían como un dominó, el apoyo a los yihadistas derivó desde las monarquías del Golfo Pérsico hacia Turquía. Por estos días, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan es el principal sostén de los grupos terroristas con presencia en territorio sirio. En un sinfín de investigaciones y denuncias, Ankara aparece, una y otra vez, como la encargada de brindar logística y dinero a los mercenarios. En los últimos meses de vida de ISIS como una estructura rígida y con aspiraciones de control territorial masivo, el gobierno turco se encargó de acoger a miles de terroristas que, luego de cortar sus barbas, trasladó hacia otras regiones sirias y los sumó a organizaciones irregulares armadas. En la provincia de Idlib, el cantón kurdo de Afrin y las ciudades de Serekaniye, Al Bab y Tel Abyad, Turquía armó los grupos terroristas que hoy ocupan esos territorios de forma ilegal.

En mayo de este año, Robin Fleming, investigador del Centro de Información de Rojava (RIC), explicó que los ataques de los grupos respaldados por Turquía, muchos de ellos conformados por ex combatientes de ISIS, demuestran que después de la invasión turca de zonas del norte de Siria “estos grupos proxy todavía tienen presencia” fuera “de las zonas ocupadas, y todavía ponen en peligro la estabilidad de la región”.

El investigador agregó: “Todo esto indica una evolución continua en las tácticas de ISIS. Ya no se trata simplemente de causar estragos y reclamar tantas vidas como sea posible. Ahora, en cambio, ISIS está apuntando quirúrgicamente a las personas conectadas a la AANES y a las FDS, utilizando los recursos restantes que tengan para el máximo efecto”.

Aunque pocos gobiernos hicieron algo concreto para detenerlo, las imágenes del Estado Islámico que conmovieron al mundo ya fueron olvidadas en la urgencia de la historia. Pero los seguidores del Califato continúan activos, respirando el aire de las injusticias que atraviesan a Medio Oriente, el cual les permite propagar una ideología radicalmente intolerable y que apuesta a una organización social en donde confluyen las peores características del feudalismo y el capitalismo.
leandroalbani@gmail.com


miércoles, 23 de octubre de 2019

Kurdos denuncian que fuerzas turcas utilizan armas químicas en Rojava

Por Leandro Albani:

Se multiplican las denuncias contra el gobierno turco por utilizar armas prohibidas en la invasión contra el Kurdistán sirio, que ya le costó la vida a más de 200 civiles.

El 17 de octubre pasado, el doctor Faris Hemo, que trabaja en el hospital público de la ciudad Haseke, en el norte de Siria, denunció que las fuerzas militares turcas que invaden el Kurdistán sirio (Rojava) utilizaron armas prohibidas contra la población civil. La denuncia del médico fue realizada nueve días después de que el presidente Recep Tayyip Erdogan –con el beneplácito de Estados Unidos y Rusia- desatara la operación “Primavera de Paz” contra el territorio gobernando por la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES). Miles de soldados turcos, junto a la aviación de combate y tanques de guerra –respaldados por otros tantos miles de mercenarios del Frente Al Nusra (Al Qaeda en Siria), el Ejército Libre Sirio (ELS) y los resabios del Estados Islámico (ISIS)-, cruzaron la frontera y comenzaron un matanza sistemática de civiles, incluidos niños y niñas.


En declaraciones a la agencia de noticias ANHA, Faris Hemo confirmó que en el hospital de Haseke trataron a decenas de civiles con “quemaduras de un tipo diferente”. “A pesar de que no podemos establecer exactamente qué arma ha causado estas quemaduras, podemos decir que el Estado turco ha utilizado armas químicas”, agregó el médico.

Luego de esta declaración, Aldar Xelil, miembro del Consejo Ejecutivo del Movimiento de la Sociedad Democrática (TEV-DEM), afirmó que en la ciudad de Serekaniye –ahora ocupada por las fuerzas turcas y sus mercenarios aliados- se usaron “armas prohibidas que contienen fósforo blanco y napalm”.

La propia agencia de noticias del Estado sirio, SANA, denunció que “se registraron varios casos de civiles que sufrieron quemaduras graves, que probablemente podrían ser a consecuencia de sustancias químicas en un bombardeo turco en la ciudad de Ras Ain (Serekaniye) al noroeste de la provincia de Haseke”. La agencia agregó que es posible que las heridas de los pobladores “sean resultantes de un bombardeo en el que el régimen turco empleó bombas con sustancias químicas aún no conocidas”.

Dos días después de las denuncias del doctor Hemo, la agencia AHNA publicó un video en el que se puede ver a varios heridos por los bombardeos turcos en Serekaniye. Las imágenes, según la agencia de noticias, muestran “a civiles con heridas aparentemente causadas por fósforo blanco, lo que demuestra el uso de armas no convencionales por parte del ejército turco”.

El domingo pasado, desde el Consejo Democrático Sirio (MSD, que integra la AANES) denunciaron públicamente que, según informes médicos a los que tuvieron acceso, varios heridos presentaron “quemaduras desconocidas”, por lo que demandaron una “investigación por parte de autoridades internacionales especializadas en armas prohibidas” por las leyes y estatutos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El mismo día que se conoció la denuncia del MSD, periodistas de las agencias de noticias Jin News, Mesopotamia (MA) y ANHA que se encuentran en el terreno alertaron sobre la utilización por parte de Turquía de armamento químico. Nazim Dastan, de MA, publicó un video donde se observa humo blanco que se eleva en el centro de la ciudad de Gire Spi y en sus alrededores. En el video, grabado el 13 de octubre al mediodía, Dastan relató: “Es la primera vez que veo una sustancia blanca y humo blanco. Después del bombardeo, me dirigí al centro de la ciudad para ver el cuerpo de un civil quemado y reducido a cenizas”.

Foza Yusif, integrante de la Junta Ejecutiva del TEV-DEM, explicó que los médicos de la zona llevarán a cabo exámenes para comprobar si los civiles fueron alcanzados por armas prohibidas. La dirigente kurda remarcó la necesidad de que expertos de Médicos Sin Fronteras (MSF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) también efectúen exámenes en los cuerpos sin vida o en personas heridas por los bombardeos de Turquía.

“La opinión pública mundial debería ver cómo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan perpetra un genocidio”, aseveró Yusif, que agregó que la utilización de armas prohibidas intenta “romper la resistencia” de los pueblos de Rojava.

El flagelo de las armas químicas contra el pueblo kurdo no es una novedad. A principios de 2018, cuando Turquía lanzó la operación militar contra el cantón kurdo de Afrin, también en el norte de Siria, las autoridades regionales denunciaron que la aviación lanzaba bombas químicas. Desde marzo de ese año, Afrin se convirtió en una región controlada con mano de hierro por mercenarios islamistas, donde los secuestros de pobladores, el saqueo de propiedades, el asesinato de mujeres y las leyes más ortodoxas y reaccionarias, imperan por las calles.

Entre 1986 y 1989, el entonces presidente de Irak, Sadam Husein, lanzó la Campaña Anfal contra los kurdos del norte del país. El 16 de marzo de 1988, las fuerzas iraquíes atacaron la ciudad de Halabja, de mayoría kurda, con gas mostaza. El saldo fue de casi cinco mil pobladores asesinados, la mayoría mujeres y niños. En la trama de este ataque mortal estuvo impicado Alí Hasán Al Mayid, primo de Sadam Husein y conocido mundialmente como “Alí El Químico” o “El Carnicero de Kurdistán”.

Frente a las recientes denuncias del uso de armas prohibidas en el norte de Siria, el gobierno turco negó las acusaciones. El ministro turco de Defensa, Hulusi Akar, aseguró que su ejército “no tiene armas químicas en su arsenal” y, sin sonrojarse, acusó a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) de “usar armas químicas para luego acusar a Turquía”.

Ante las crecientes denuncias, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) anunció el último viernes que “estaba al tanto de la situación y está recopilando información sobre el posible uso de armas químicas”. Por su parte, la Media Luna Roja Kurda indicó en un comunicado que seis pacientes estaban hospitalizados en Haseke con quemaduras por “armas desconocidas”, y trabajaban para evaluar qué tipo de armamento se había utilizado. En tanto, Amnistía Internacional denunció que existen “pruebas irrefutables de crímenes de guerra y otras violaciones cometidas por las fuerzas turcas y sus aliados” en el norte de Siria.

La invasión turca a Rojava ya dejó a más de 300 mil personas desplazadas, más de 200 civiles muertos y cientos de heridos, muchos de ellos con mutilaciones producidas por los bombardeos. Por si esto fuera poco, todos los días se viralizan videos en las redes sociales donde se pueden observar a los mercenarios que acompañan al ejército turco torturando o directamente masacrando pobladores, como fue el caso de la secretaria general del partido Siria Futura, Hevrin Khalaf, de 35 años, fusilada junto a su chofer cuando fueron emboscados por un grupo de yihadistas.

Aunque Estados Unidos negoció con Erdogan un alto el fuego de cinco días, las fuerzas turcas continuaron atacando las ciudades de Rojava. Ayer, el portavoz de las FDS, Redur Xelil, aseveró que el Estado turco no cumplió el alto el fuego declarado el 18 de octubre, y que violó esa medida 37 veces, con 10 ataques aéreos y 27 terrestres. Todo esto, pese a que las FDS se retiraron de Serekaniye como se había acordado.

La invasión que sufren los pueblos del norte de Siria tiene a Turquía como punta de lanza. Detrás de los soldados turcos y los mercenarios islamistas, Estados Unidos y Rusia observan sin hacer demasiado y calculan el debe y el haber de congraciarse con Ankara. No les interesa que las FDS hayan derrotado a ISIS, o que a través de la AANES se construya una sociedad multi confesional y multiétnica, donde se respetan los derechos de las mujeres, y en un territorio que, durante mucho tiempo, fue un oasis de paz en Siria. Si la utilización de armas químicas se comprueba, el presidente turco no sólo será recordado como “El Sultán”, sino que también será llamado “Erdogan, El Químico”.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Un senador estadounidense deja mal parado a Trump en Siria

Por Leandro Albani:

Richard Black acusó a Washington de complicidad con los terroristas en Siria y apuntó contra las estrategias de su país en Medio Oriente.

El senador estadounidense Richard Hayden “Dick” Black advirtió que el terrorismo que golpeó a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, con los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, es el mismo que afecta desde hace casi siete años a Siria. “Son uno y el mismo”, resumió Black, que días atrás visitó el territorio sirio y se reunió con el presidente Bashar Al Assad y funcionarios del gobierno de Damasco.
En una reunión que mantuvo con el titular del Parlamento sirio, Hamoudeh Sabbagh, el senador republicano por el estado de Virginia consideró que su país ayuda a los grupos irregulares que se encuentran en la provincia siria de Idlib, uno de los últimos bastiones de los yihadistas.

“Las medidas coercitivas unilaterales impuestas por algunos países occidentales sobre Siria son un delito y una violación de las leyes internacionales”, agregó Black y lamentó el enfoque de la casa Blanca hacia Siria, cuyo principal objetivo es difundir la sedición sectaria entre sus habitantes.

En la reunión entre Assad y Black, difundida ayer en los medios, el mandatario sirio afirmó que las políticas de amenazas, sanciones y apoyo al terrorismo son típicas de Estados Unidos. Assad indicó que los líderes mundiales deben optar por asegurar la paz en Siria en vez de fomentar las luchas internas y desestabilizar al resto de las naciones.

En el encuentro con el presidente sirio, Black aenfatizó que las políticas impulsadas por las sucesivas administraciones estadounidenses con respecto al Medio Oriente fomentaron la desconfianza entre la gente de la región y han hecho “añicos” su creencia en las estrategias de Washington. Black manifestó la importancia del retorno de la vida a muchas áreas liberadas por el Ejército Árabe Sirio, situación que genera la esperanza de que la paz y la estabilidad prevalezcan en todo el país y y el terrorismo sea derrotado.

El senador estadounidense también se reunió el domingo pasado con Bouthaina Shaaban, la asesora política y de medios de comunicación del mandatario sirio. Durante el encuentro, el senador explicó que Occidente debe entender que los “militantes” que luchan contra el gobierno de Damasco en Idlib están todos afiliados al grupo terrorista Frente Al Nusra (autoproclamado Frente Fath Al Sham), vinculado a Al Qaeda.

Black alertó sobre el objetivo de la administración de Donald Trump para prolongar la guerra en Siria y de los planes informados por los servicios de inteligencia británicos para organizar un ataque químico en Idlib y culpar a Damasco para justificar una agresión militar contra Siria. En los últimos días, el Ministerio ruso de Defensa reveló que Estados Unidos, junto con Gran Bretaña y Francia, alista un ataque contra Siria en respuesta a un falso ataque químico que tratan de montar los terroristas en Idlib.

Las declaraciones de Black se sumaron a un nuevo escándalo del gobierno estadounidense, luego de que se conociera que el presidente Trump ordenó asesinar a Bashar Al Assad. Esta revelación forma parte del libro Fear: Trump in the White House(Miedo: Trump en la Casa Blanca), escrito por el reconocido periodista Bob Woodward.
Hace dos días, un adelanto del libro fue publicado en el diario Washington Post en el que se reflejan las tensiones en la Casa Blanca suscitadas en torno al bombardeo con misiles de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña contra Siria en abril pasado.

Según la investigación, Trump ordenó en una conversación telefónica con su secretario del Departamento de Defensa, James Mattis, matar al presidente de Siria, algo que el jefe del Pentágono se negó, diciendo que “no harían nada de eso”.

Por estos días, la tensión más grande en el territorio sirio se centra en Idlib, ya que Siria, Rusia y sus aliados anunciaron una inminente operación militar contra los grupos terroristas que operan en esa región. Frente a esto, Washington, las potencias europeas y la dirección de Naciones Unidas demandan que los ataques se retrasen bajo el argumento de generar una nueva crisis humanitaria.
Esta semana, desde Moscú instaron a Occidente a no obstaculizar con declaraciones contradictorias la situación en torno a Idlib. La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, declaró que “la amenaza global en el noroeste de Siria debe ser eliminada”, por lo cual los socios no deberían obstaculizar este proceso con las señales contradictorias”.

“Llamamos a todos quienes comparten nuestras estimaciones de la amenaza terrorista a emprender más esfuerzos activos para que los opositores armados, en los cuales pueden influir, se separen de los terroristas. En ello vemos también el papel del enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura”, expresó la funcionaria.

El martes, cazas rusos atacaron varios almacenes de armas y depósitos pertenecientes al Frente Al Nusra donde albergaban aviones no tripulados en las afueras de las zonas residenciales de Idlib.

Por su parte, el gobierno sirio volvió a acusar a Estados Unidos de proveer armas a los grupos terroristas. El primer secretario del Departamento de Relaciones Internacionales de la Cancillería siria, Alaeddin Said Hamdan, reveló que Washington proporcionó una gran cantidad de armas y municiones a grupos terroristas como ISIS y el Frente Al Nusra. El funcionario explicó que estas armas fueron entregadas a los extremistas “a través de terceros países, entre ellos, los de Europa del Este, Ucrania y los países balcánicos”.

La provincia de Idlib, que según el censo de 2010 tenía casi 165.000 habitantes, fue ocupada en 2015 por grupos irregulares armados y el Frente Al Nusra. En 2017, Idlib comenzó a formar parte de la zona de distensión del norte de Siria patrocinada por Turquía, que es junto con Rusia e Irán garante de la tregua en Siria, establecida un año antes. Debido a las presiones del gobierno de Recep Tayyip Erdogan, Idlib se convirtió en destino de evacuación de los terroristas procedentes de otras regiones de Siria y contrarios a la reconciliación con Damasco. La posición de Turquía con respecto a un posible ataque a la provincia es de suma importancia, porque Ankara busca extender su ocupación territorial en Siria, como lo hace desde principios de año en Afrin, región kurda del norte del país, que fue bombardeada y después controlada por las tropas turcas en alianza con los mismos grupos terroristas que combate Damasco, Teherán y Moscú.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 27 de junio de 2018

El candidato vinculado a Al Qaeda que respalda Erdogan

Por Leandro Albani: 
El próximo domingo se realizan elecciones generales en Turquía. El partido gubernamental AKP lleva en su lista a un dirigente detenido por su relación con Al Qaeda.

“Un hombre brillante” dijo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan sobre Osman Nuri Gulacar, actual candidato a diputado por el gubernamental AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) para las elecciones generales del 24 de junio. Lo que Erdogan olvida decir es que Gulacar es señalado por sus vínculos con el grupo terrorista Al Qaeda.

En los comicios del próximo domingo, el mandatario turco se juega una de sus principales cartas para mantener un poder férreo dentro de las fronteras de Turquía y redoblar su política exterior, caracterizada en los últimos meses por las invasiones militares que sostiene en las regiones kurdas de Irak y Siria.
El derrotero de Gulacar, postulante por la provincia de Van, está marcado por sus detenciones y las acusaciones por financiar al grupo que dirigió hasta su muerte Osama Bin Laden.

En 2009, el miembro del AKP fue arrestado en Van, junto a otras 15 personas, apuntado de ser el jefe local de Al Qaeda. En ese momento, Gulacar fue relacionado por el grupo terrorista debido a su participación en la Fundación de Ayuda Humanitaria (İHH, por sus siglas originales), señalada por financiar a Al Qaeda. Luego de su detención, el entonces candidato a gobernador del AKP negó las acusaciones. Por este hecho, Gulacar -un economista graduado en la Universidad de Anadolu, casado y con tres hijos-, estuvo encarcelado durante dos meses y recién fue absuelto en 2017.

En 2014, unidades de la policía antiterrorista allanaron múltiples oficinas de IHH en seis ciudades, en las cuales arrestaron al miembro más antiguo de Al Qaeda en Turquía, Halis B., junto con el segundo al mando para Medio Oriente, Ibrahim S.Uno de los allanamientos fue en la casa de Gulacar, que por esos días se postulaba como alcalde de la ciudad de Van. En declaraciones a la prensa, el dirigente argumentó que “aunque la policía sabe que podemos cumplir con una invitación de los fiscales, llevar a cabo una operación a las cinco de la mañana es significativo. A pesar de esto, no se ha encontrado ningún elemento de delito en la búsqueda”.

Las personas detenidas fueron acusadas de enviar gente a combatir en Siria, ayudar a trasladar a miembros de Al Qaeda desde Afganistán y Pakistán, recaudar dinero para ayudar al grupo terrorista, y proporcionar y distribuir ayuda y armas.

Dos de los jefes de unidades antiterroristas de la policía que iniciaron la investigación que condujo a la casa de Gulacar fueron despedidos. El jefe del departamento antiterrorista, Devlet Cingi, y el jefe del departamento antiterrorista de Van, Serdar Bayraktutan, fueron reubicados después del allanamiento.
Luego de los operativos, el viceprimer ministro turco Bülent Arınç defendió a IHH, al señalar que es una organización legal que “está trabajando para objetivos humanitarios”. En 2008, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos designó que la “Unión del Bien”, de la cual IHH es miembro, era una organización terrorista, aunque esto se debía a su relación con el Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, de Palestina, organización estrechamente vinculada con los Hermanos Musulmanes, entidad de la que forma parte el propio Erdogan.

El diario Zaman reveló en enero de 2014 que las fuerzas de seguridad turcas se habían apoderado de un camión lleno de armas y municiones en Hatay, que viajaba hacia Siria. Según el periódico, el vehículo pertenecía a IHH, aunque la organización humanitaria nuevamente negó cualquier conexión con grupos terroristas. Zaman detalló que los policías que detuvieron el camión fueron reubicados y el fiscal a cargo de la causa intentó castigar a los uniformados que participaron en el operativo.

El portal The Region informó que en 2013 IHH levantó sospechas cuando se “reveló que dos mujeres checas, secuestradas por Al Qaeda en Pakistán, habían sido liberadas” por la fundación con sede en Turquía. “Fue una hazaña que, si bien fue celebrada por muchos medios de comunicación progubernamentales, no lo fue por el gobierno checo”, recordó el portal.

Gulacar, que continúa trabajando como imán en una mezquita cerca del centro de la ciudad de Van, no escapa a los escándalos de todo tipo. En campañas electorales previas, sus guardaespaldas habían disparado contra personas que protestaban en su contra. A su vez, algunos de sus simpatizantes también atacaron la sede electoral del Partido de las Regiones Democráticas (BDP) con palos, piedras y armas de fuego.

El 23 de mayo pasado, el diario Hurriyet señaló que Gulacar “ha estado envuelto en una serie de escándalos de abuso infantil en los últimos años”.

Las relaciones entre el gobierno turco y los grupos terroristas en Siria son por demás de conocidas. En 2015, la administración del presidente Vladimir Putin denunció que las fuerzas de seguridad turcas eran las encargadas de liberar la frontera para que los mercenarios ingresaran al norte sirio, como también reveló la ayuda de Ankara para que el Estado Islámico (ISIS) traficara de forma ilegal el petróleo sirio a través de Turquía.

En la actualidad, el ejército turco que invade la región kurda de Afrin está aliado al Ejército Libre Sirio (ELS) y a yihadistas de Al Qaeda e ISIS, situación denunciada por las autoridades de la Federación Democrática del Norte de Siria como por organismos internacionales.

Que Gulacar sea “el hombre brillante” de Erdogan y candidato del AKP no es casualidad, sino otra confirmación de cómo concibe la política el gobierno de Turquía y el futuro que busca para el país.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 6 de junio de 2018

La tierra de paz que Erdogan convirtió en una cueva de terroristas

Por Leandro Albani:

Ante el silencio mundial, la región kurda de Afrin está siendo devastada por la invasión militar de Turquía y diversos grupos terroristas.
Los valles, ríos y campos de Afrin, que durante siete años resguardaron a su población de la guerra en Siria, hace casi seis meses que se transformaron en una tierra de muerte, secuestros, violaciones y disputas geopolíticas. Los responsables de esta situación: el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y su ejército, pero también los grupos terroristas -como Al Qaeda, el Estado Islámico (ISIS) y el Ejército Libre Sirio (ELS)-, que avanzan junto a los uniformados turco en la ocupación de esa región kurda del norte de Siria.
Cuando el 20 de enero pasado Erdogan ordenó los bombardeos masivos sobre Afrin, con la denominada Operación Rama de Olivo, sucedió algo que pocas veces se había visto en Siria: Rusia y Estados Unidos llegaron a un acuerdo en medio de las tensiones diplomáticas, el pragmatismo reinante en Medio Oriente y un territorio devastado por bombardeos y los combates múltiples. Moscú y Washington aprobaron los ataques turcos con justificaciones varias o con profundos silencios ante las muertes de los civiles.

Afrin es una de las regiones kurdas que forma parte de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS). Es una zona constituida por casi 400 pueblos y aldeas, y con 500 mil habitantes distribuidos en los siete distritos en que se divide un territorio de 2.033 kilómetros cuadrados. Sobre esa tierra de olivares y agricultura, que en los últimos años recibió al menos a 500 mil desplazados internos de Siria, el Estado turco descargó toda su furia. Por un lado, con el objetivo de desbaratar la experiencia política y social encabezada por los kurdos y otros pueblos de la zona, como los árabes, asirios, turcomanos y armenios; por el otro, juega su carta militar para agitar y capitalizar al nacionalismo turco frente a las próximas elecciones del 24 de junio, que el gobierno adelantó 18 meses. Con una economía inestable y frágil en Turquía, la administración de Erdogan también ocupó Afrin para tapar con una mano un sol de problemas internos.

La denuncia más recurrente de las autoridades de la FDNS, como también de las instituciones de autogobierno de Afrin, es que Turquía intenta implementar un radical cambio demográfico en la región. Como en otras ocasiones le sucedió al pueblo kurdo, el objetivo del Estado turco es desplazar a los habitantes y en sus casas instalar pobladores de otros lugares. Con 200 mil personas desplazadas de Afrin hacia la región de Shebha (norte de Alepo), el ejército turco ahora recibe a los terroristas y a sus familiares que escapan de otras zonas de Siria, luego de negociar con el gobierno de Damasco.

El viernes se conoció que el ejército turco trasladó cuarenta familias desde Guta Oriental y las estableció en casas abandonadas por sus propietarios en la aldea de Kaxure, en el distrito de Mabeta. El miércoles las fuerzas turcas instalaron a 15 familias de yihadistas en la aldea de Kurzêlê. Las autoridades de Afrin afirman que desde el inicio de la invasión, Turquía ya envió a la región un total 1.139 familias de integrantes de grupos terroristas.

Como si fuera poco, el ejército turco y sus aliados en el terreno usurpan las propiedades para transformarlas en centros de detención. La agencia de noticias ANF informó que la semana pasada el ejército turco y los yihadistas secuestraron a ocho civiles en el distrito de Rajo y los trasladaron a la aldea de Chiqla, en Jindires, donde funciona una prisión. Según ANF, los uniformados demandaron siete mil dólares a los familiares de los detenidos para que sean liberados.
 “centros de investigación y tortura”, y que hasta ahora cincuenta civiles fueron secuestrados en las localidades de Cheqmaqa, Xilalka, Jenjliya y Elemdar.
A su vez, medios de comunicación kurdos informaron que el ejército turco usurpó tierras en la aldea de Eltaniya, en Rajo, y luego de talar quinientos olivares inició la construcción de una base militar.
Frente a este panorama, el Movimiento por una Sociedad Democrática (TEV-DEM), uno de los principales órganos de autogobierno del norte de Siria, denunció que el Estado turco y sus aliados “torturan y secuestran, saquean y ejercen una violencia inusitada” en Afrin. El TEV-DEM advirtió que Turquía ordenó “que los colegios solo puedan usar la lengua turca en clase y han cambiado los nombres kurdos de las tiendas e instituciones públicas, las cuales ahora usan el turco. Como si todo esto no fuera suficiente, están presionando al pueblo a cambiar sus nombres de pila en kurdo al turco. Lo que estamos viendo en Afrin es un grado de violencia inhumano”.

Además de aplicar estos métodos, la administración turca estableció, bajo la coordinación de sus servicios de inteligencia (MIT), un consejo de gobierno para Afrin en una reunión realizada en Gaziantep, en territorio kurdo de Turquía, integrado por yihadistas, kurdos de derecha y en el cual quedaron excluidas las mujeres.

Desde la invasión militar a finales de enero, el ejército turco y los mercenarios que lo acompañan son responsables del asesinato de más de 300 civiles, incluidas 56 mujeres y 46 menores de edad.
Quien se pronunció sobre la situación crítica que viven los pobladores de Afrin, fue Lina Berekat, coordinadora general de la Asamblea de Mujeres Sirias (AMS). Berekat afirmó que “Turquía está cometiendo crímenes de guerra en Afrin” y denunció que “la guerra en Siria se está recrudeciendo gracias al entrenamiento y apoyo que Turquía está otorgando a los terroristas”.

La dirigente alertó que el ejército turco en Afrin comete prácticas como el secuestro, la violación, el asesinato y el cambio demográfico. Al referirse a la situación de las mujeres, Berekat advirtió que fueron “desprovistas de su derecho a la educación, la sanidad y han sido forzadas a emigrar. Las mujeres han sufrido y todavía sufren acoso, violaciones, asesinatos y son vendidas como esclavas”. Desde la AMS revelaron que durante la ocupación a Afrin, un total de 119 mujeres fueron secuestradas por los soldados y los terroristas.

Cualquier semejanza entre las prácticas de ISIS y el ejército turco no es pura casualidad.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 9 de mayo de 2018

ISIS Orígenes y decadencia del ejército del terror


Por Leandro Albani: 
Las particularidades del Estado Islámico (ISIS) marcaron, y todavía marcan con fuerza, la realidad de Medio Oriente. El grupo terrorista, liderado por el autodenominado califa Ibrahim (también conocido como Abu Bakr Al Baghdadi), irrumpió como un tornado a mediados de 2014 en la ciudad de Mosul, en el norte de Irak. Cuando los integrantes de ISIS arribaron a la segunda ciudad iraquí en importancia y principal productora de hidrocarburos del país, la resistencia del ejército nacional se esfumó en pocas horas, al mismo tiempo que un puñado de yihadistas tomaban el control de los pozos petroleros y saqueaban los bancos, consiguiendo un botín millonario.



A partir de ese momento, el avance de ISIS sobre Irak y Siria fue imparable. Bajo el argumento de crear un Califato que reúna a todos los musulmanes, y esgrimiendo un discurso de guerra contra Occidente y los regímenes nacionales, los seguidores de Al Baghdadi trasformaron los territorios bajo su control en feudos en los cuales las masacres y el pillaje se convirtieron en hechos diarios e impactantes.

ISIS es considerado el grupo terrorista que tuvo el mayor control territorial y un poderoso capital financiero nunca antes visto. Como escisión de Al Qaeda, el Estado Islámico no sólo rompió con la agrupación creada por Osama Bin Laden y que se posicionaba como “referente” en la lucha contra el mal occidental, sino que apostó (y por momentos lo logró) a controlar extensas franjas territoriales.

ISIS no fue una anomalía en Medio Oriente. Las sucesivas invasiones externas y crisis que atravesó la región se convirtieron en un caldo de cultivo para modelar a una diversa gama de organizaciones que -pese a las críticas de la propia comunidad musulmana- se posicionaron como referentes puros del Islam y como opción a la debacle estatal de una vasta zona habitada por pueblos de distintas nacionalidades, en la cual los árabes son mayoría.

Ubicar el porqué del nacimiento de ISIS nos retrotrae a la invasión soviética a Afganistán (1978-1992). Cuando Moscú ordenó el ingreso de sus tropas en los valles afganos para defender a un gobierno que estaba bajo su órbita, Estados Unidos, Pakistán y Arabia Saudí iniciaron un incasable trasiego de armamento y dinero para que los denominado “señores de la guerra” y jefes tribales musulmanes combatieran al Ejército soviético. Anticomunistas y defensores de un Islam ultra ortodoxo y conservador, los señores de la guerra les dieron estocadas mortales a las tropas rusas. Cuando la URSS se retiró de Afganistán, el desgobierno se apoderó el país. Pakistán y las monarquías del Golfo Pérsico, con el beneplácito de Washington, comenzaron a azuzar a los Talibán, quienes desde el lejano Kandahar fueron tomando el control del país bajo el mando del misterioso Mulá Omar, hasta llegar al poder en 1996.

Hasta los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono en septiembre de 2001, para Estados Unidos los Talibán eran un problema, pero al mismo tiempo intentaban negociar con su gobierno, aunque las denuncias de violaciones a los derechos humanos crecían día a día en Afganistán. Cuando la administración de George W. Bush definió que el principal enemigo de Estados Unidos era el “terrorismo internacional”, la Casa Blanca desató la invasión militar sobre territorio afgano, destruyendo todavía más a un país sumido en la miseria y la represión.

Con la invasión a Irak dos años más tarde, los grupos armados irregulares, con una concepción que mezclaba una lectura bastante pobre del Islam y la obtención de millones de dólares de saqueos, secuestros y “donadores” árabes, comenzaron a multiplicarse, al mismo tiempo que Al Qaeda se transformaba en el enemigo público número uno, pese a las comprobadas relaciones con Arabia Saudí y Qatar y el pasado apoyo estadounidense.

La invasión a Irak definió el futuro de Medio Oriente. Los remanentes estatales, nacidos al calor del nacionalismo árabe, tuvieron su debacle final. Los pueblos de los países atacados, sobre todo los musulmanes sunitas, en muchos casos se resguardaron en las tribus y en el Islam ante la destrucción total, no solo del Estado, sino de sus culturas milenarias, planeada por los ocupantes. De esta manera, Irak se convirtió en una cantera de yihadistas y mercenarios que se cobijaron en el temor de los pueblos para “proponer” un proyecto difuso, pero que, según ellos, tenía sus profundas raíces en la pureza de la religión islámica.

En el siglo XXI, esta concepción fue llevada a su punto máximo con ISIS. Ante la decadencia de los estados-nación de Medio Oriente, ISIS convocó a crear un Califato entre Bagdad y Alepo, donde todos los musulmanes serían bienvenidos. ISIS también jugó con el caos en la región prometiendo paz y tranquilidad luego de varias décadas de guerras e invasiones. Además, construyó un discurso mediático anti-occidental y anti-estadounidense que en muchos pueblos de Medio Oriente existe hace años debido a los sufrimientos que Washington y sus aliados deparan a la región. Por supuesto, ISIS no cumplió ninguna de estas promesas. Sus principales víctimas fueron los musulmanes, no sólo chiítas, sufíes o yezidíes, sino también los propios sunitas. Los territorios controlados por el Estado Islámico se transformaron en cárceles a cielo abierto, en donde la principal preocupación de los mercenarios fue robar obras de arte milenarias, esclavizar mujeres, traficar con petróleo y seguir recibiendo dinero y armamento desde el exterior. La postura anti-occidental de ISIS cayó en saco roto al seguir el mapa de su financiamiento, que lleva a Arabia Saudí y Turquía, aliados incondicionales de Estados Unidos.

Por estos días, el Estado Islámico está prácticamente derrotado en el plano militar en Irak y Siria. Su ideología, que mezcla las concepciones más retrógradas del Islam y los peores métodos del capitalismo, se mantiene latente. Apuntar hacia los centros de poder que profesan esa ideología es, tal vez, la medicina más concreta para derrotar a organizaciones de este tipo.  
 (https://www.revistacrisis.com/debate/isis-origenes-y-decadencia-del-ejercito-del-terror)
leandroalbani@gmail.com

martes, 20 de marzo de 2018

La voracidad de Erdogan en Afrin

Por Leando Albani:


El cantón kurdo de Afrin sufre desde hace casi dos meses los masivos bombardeos de Turquía. Ante el silencio internacional, las fuerzas de autodefensa kurdas y los pueblos de la región sostienen una resistencia pocas veces vista ante el segundo ejército de la OTAN. ¿Qué buscan Estados Unidos y Rusia con la entrega de Afrin a Turquía?



¿Cuál es el límite de la voracidad del presidente Recep Tayyip Erdogan? Por estos días, es difícil arriesgar una respuesta a esa pregunta. Lo que es claro es que el mandatario turco está decidido a destruir la experiencia política que los kurdos del norte de Siria llevan adelante desde hace varios años. Por eso, el 20 de enero ordenó los bombardeos masivos contra Afrin, cantón kurdo que, hasta hace casi dos meses, era considerado una de las zonas más seguras y pacíficas de Siria.

En las últimas horas, el cerco sobre la ciudad de Afrin se fue estrechando, al mismo tiempo que las fuerzas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) redoblan los combates contra el ejército turco y sus aliados de Al Qaeda. Aunque en un principio las fuerzas turcas se vieron estancadas en la frontera, en las semanas posteriores la destrucción generada por los bombardeos en pueblo y aldeas abrieron el camino para que el segundo ejército de la OTAN llegara a las puertas de Afrin, donde sobreviven casi un millón de personas que se niegan a dejar sus tierras. Desde hace varios días, miles de pobladores de Kobane y Jazira -los otros dos cantones de la Federación Democráticas del Norte de Siria (FDNS)- arriban a Afrin para solidarizarse y proteger con sus cuerpos el territorio.

Con la aprobación de Estados Unidos y Rusia, las fuerzas turcas arrasan todo a su paso, pero también reciben duros golpes de las YPG/YPJ. El Centro de Prensa de las Fuerzas Democráticas de Sirias (SDF) publicó un informe en el que confirmó que sólo el lunes pasado 95 miembros del ejército turco y sus aliados terroristas fueron ultimados en la ciudad de Afrin y en los distritos de Jindires, Bilbile y Mabeta.

La actual invasión turca tiene varias razones y consecuencias, muchas de ellas difíciles de predecir. La principal es la obsesión de Erdogan por dar por tierra al proyecto democrático de los kurdos de Siria. Organizaciones kurdas, como la Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK) o el Congreso Nacional de Kurdistán (KNK), denunciaron en varias oportunidades que el objetivo de Turquía en Afrin es consumar una limpieza étnica y cambiar la demografía de la zona. Erdogan justifica las masacres diciendo que quiere devolver esas tierras a sus dueños. De esta forma, se confirma el profundo negacionismo del presidente turco. En el Kurdistán sirio (Rojava) viven alrededor de dos millones de kurdos, que en estos años lograron construir un espacio de convivencia y respeto con otros pueblos que habitan la región, como los árabes, los turcomanos, los asirios y los armenios.

El empoderamiento de las mujeres dentro de la FDNS es otra razón para que la furia del ejército turco intente barrer Afrin. Para Erdogan, las mujeres son un simple accesorio de los hombres. El año pasado en un acto público el mandatario lo dejó en claro cuando dijo que una mujer sin hijos era apenas media mujer. El cuestionamiento al patriarcado y al capitalismo que denuncian las mujeres del norte de Siria y la construcción de organizaciones e instituciones autónomas dirigidas por ellas mismas es un fenómeno inaceptable para Erdogan.

Entre las consecuencias de la invasión se encuentra el resurgimiento de los grupos terroristas en la zona. No sólo que el Estado turco invade Afrin acompañado por elementos de Al Qaeda y remanentes de ISIS, sino que su presencia militar en Siria le da aire a los mercenarios para reagruparse y hacer pie en el terreno. El periodista británico Patrick Cockburn, corresponsal de The Independent desde el norte de Siria, alertó que en provincias como Deir Ezzor y Raqqa ya se observa la reorganización de ISIS, situación que las grandes potencias conocen aunque se mantienen al margen. Que ISIS comience su resurgimiento cuando estaba prácticamente derrotado en Siria e Irak se debe, en buena medida, a que las SDF iniciaron el traslado de sus combatientes desde Deir Ezzor y Raqqa hacia Afrin, para sumarse a la lucha contra Turquía. Y también se debe a la inmovilidad de las potencias internacionales que, por lo visto, están más preocupadas en definir cómo se repartirá el territorio sirio. Cockburn además apuntó que mientras los líderes mundiales se conmueven por lo que sucede en Ghouta Oriental, en las cercanías de Damasco, rechazan posar sus ojos en el sufrimiento que vive la población de Afrin.

Por su parte, las tropas de Estados Unidos –país que apoyaba con armamento a los kurdos- siguen estacionadas en la ciudad de Manbij, a pocos kilómetros de Afrin. En esa localidad, liberada por las SDF luego de varios años de sometimiento por parte de ISIS, se calcula que se encuentran dos mil soldados estadounidenses. El gobierno turco había anunciado con anticipación que luego de tomar Afrin, Manbij sería la próxima parada. El martes, el canciller turco Mevlüt Cavusoglu confirmó que el objetivo es que Estados Unidos y Turquía “aseguren” Manbij luego de derrotar a las YPG/YPJ.

“Cuando las YPG se retiren de Manbij, los soldados turcos y estadounidenses se acantonarán allí. Supervisaremos la retirada de las YPG. EEUU y Turquía asegurarán la seguridad de Manbij. Primero aplicaremos este modelo en Manbij, y luego en otras regiones. Este modelo será válido tanto para Raqqa y el este del río Éufrates como para las zonas controladas por las YPG”, explicó Cavusoglu. El modelo del que habla el canciller turco es infectar esas regiones de terroristas de ISIS y Al Qaeda y, aunque suene descabellado, anexar esos territorios a Turquía. Por supuesto que esto no sucederá en pocos días, pero sí se puede avizorar que si el ejército turco avanza hasta donde desea Erdogan su presencia en Siria podría extenderse por varios años.

La masacre de Turquía en Afrin continúa y para las fuerzas en conflicto -ya sean Washington y Moscú, pero también Europa, Damasco, Ankara y Teherán-, los asesinatos cometidos por soldados turcos y mercenarios son parte de un juego geoestratégico que le da la espalda a los pobladores de la región kurda. Según las últimas cifras brindadas por el Consejo de Salud del Afrin, durante 52 días de bombardeos 232 civiles fueron asesinados, entre ellos 35 niños y 29 mujeres, mientras que 668 pobladores fueron heridos, incluidos 90 niños y 100 mujeres. La Media Luna Roja Kurda (Heyva Sor A Kurd) afirmó que los civiles muertos son aún mayores ya que no pudieron alcanzar y recuperar algunos cuerpos debido a la intensidad de los ataques turcos.

Tal vez cuando este artículo sea leído el ejército turco ya se encuentre en el centro de la ciudad de Afrin, desplegando una masacre planificada y sostenida por la impunidad que le brindan sus socios internacionales. Si esto sucede, también observaremos el recrudecimiento de la resistencia encabezada por las YPG/YPJ, sostenida por los kurdos y los pueblos de otras nacionalidades que conviven en el norte de Siria. Los pueblos que hoy son víctimas de las bombas turcas saben que la tierra que los vio nacer no va a ser entregada al mejor postor.
leandroalbani@gmail.com

sábado, 15 de julio de 2017

Si, de ”ira contenida” se trata…

Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

Conversando con un colega que conocí en la universidad en mis tiempos de estudiante, quien vive fuera de Venezuela hace ya varios años, justificaba las acciones de la oposición a partir de lo que llamó la “ira contenida”. A pesar de las diferencias de puntos de vista y en particular de lo que este concepto entraña, pudimos sostener un diálogo en un marco de respeto y yo diría que hasta afectuoso, en el que intenté mostrarle que más allá de las acciones actuales, lo que se estaba creando era un país inviable a futuro, donde la violencia se estaba legitimando como forma de hacer política, al cerrarse los caminos al diálogo y  la negociación, que es en términos de la democracia representativa -que tanto se defiende- es la forma básica de ejercicio de la política.


Le argumenté a mi colega que el legítimo derecho de la oposición de llegar al gobierno por vías legales estaba siendo aplastado por el afán suicida de intentarlo por vías extra constitucionales y que con ello, al aceptar la violencia, si llegaran a ser gobierno en el futuro, habrán también legitimado el uso de la “ira contenida” que los chavistas están acumulando por todos los desmanes que a diario se están cometiendo en las calles, sin que pareciera que pueda hacerse justicia. Con todo, le dije, había que pensar que la “ira contenida” de un pueblo que ha sido marginado por 200 años debería ser superior a la que hoy se manifiesta en las calles y que si se trata de enfrentar “iras contenidas”, el caracazo de 1989, será solo un agradable paseo dominical comparado con lo que pueda sobrevenir.

Mi colega, persona inteligente y reflexiva, no fanático y esperanzado en un cambio de gobierno me manifestó que “esperaba que aprendiéramos de lo ocurrido” pero aceptó que en esa eventualidad, a su pesar “va a haber mucha caza de brujas”. Esta conversación, reafirmó en mí, la idea de que hay sectores opositores que enfrentados a la posibilidad de la violencia como acción permanente, sienten el mismo rechazo que los que apoyan al gobierno, pero que hoy son prisioneros del discurso violentista y no saben o no pueden escapar de él. La “ira contenida”, expresión que intenta explicar el odio, no resiste el más mínimo análisis en términos de racionalidad. Mi amigo, así lo entendió cuando fui rebatiendo uno a uno sus argumentos ni siquiera en términos políticos, sino en términos humanos, que por cierto fue el soporte para la transferencia de Leopoldo López de la cárcel a su casa. La conversación finalizó cuando mi colega dijo “Sabes que si necesitas algo y está a mi alcance, solo pregunta”.

Por otro lado, la deliberación íntima posterior a la conversación reveló en mí, la ausencia de análisis sobre los graves inconvenientes que a largo plazo se generan tras el uso de la violencia y el terrorismo como método para incidir en la superación de coyunturas, sin entender que éste es un fenómeno que necesita esos momentos tácticos para incubar y transformarse en un problema estructural como dramáticamente lo aprendió Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Lo aprendió, pero no lo aprehendió.

Como siempre, en estos casos, recurro a la historia. Durante la década de los 80 del siglo pasado, combatientes afganos, mayormente del grupo étnico pashtún de orientación sunita resistieron la invasión soviética a su país hasta expulsarlos en 1989. En el marco de la guerra fría, recibieron apoyo financiero, logístico y militar de Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán quienes establecieron una “santa alianza” en contra de la Unión Soviética, tras su derrota y salida del país, sobrevinieron años de caos durante los cuales estos feroces guerreros islámicos estudiaron en escuelas de teología islámica denominadas madrasas ubicadas en Pakistán y financiadas por Arabia Saudita en las que se adoctrinaba en las enseñanzas del wahabismo o salafismo, la corriente más retrógrada del islam. 

De aquí surge en 1994 el movimiento talibán. Aquí también ve a la luz Al Qaeda. En 1996 el talibán toma el control de Kabul y en agosto de 1998 llegan a controlar el 90% del país. Entre 1996 y 2001, desde el gobierno se imponen estrictas leyes islámicas sobre la población entre las cuales destacan la obligación de las mujeres de ir cubiertas desde la cabeza hasta los pies, además que no se les permitía asistir a la escuela o trabajar fuera de casa y se les prohibía viajar solas. También quedaron fuera de la ley, la televisión, la música y los días festivos no islámicos. 

Después de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, el régimen talibán es acusado de estar tras tales acciones y fue atacado militarmente hasta ser derrocado en 2002 sin embargo sus miembros se reagruparon, creando una fuerza de hasta 60 mil hombres que han atacado a sus antiguos aliados, de manera destacada a Estados Unidos, causándole bajas a sus tropas, y daños sus instalaciones civiles y militares. Hoy, ni Estados Unidos, ni las fuerzas que le dieron cobijo, tienen control sobre sus acciones, al contrario, son víctimas de ellas.

De la misma manera, el parentesco ideológico y el origen común con el Talibán en la lucha contra la invasión soviética, le permitió a Al Qaeda, uno de esos grupos que se entrenaba en las bases militares creadas por Estados Unidos en Pakistán, para emerger con fuerza como organización paramilitar terrorista desde un islam bastante cavernario, tal como ha sido ampliamente documentado. Al finalizar esta contienda, Al Qaeda no se desmovilizó como esperaban sus gestores occidentales, al contrario, participaron en la guerra de Yugoslavia y en la de Somalia en 1993, donde tuvo su primer encuentro frontal contra Estados Unidos que desde entonces la comenzó a considerar como organización terrorista. En 1998, Al Qaeda, en sendos ataques, destruyó las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania y en 2001 es sindicada de ser la organizadora de los ataques contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, tras lo cual se oculta durante un tiempo, reapareciendo en 2005 con brutales acciones terroristas en Londres y Madrid, y posteriormente hasta en 20 países de Europa, Australia, Estados Unidos, Argelia y Marruecos. Antes de 2001, Estados Unidos se había visto obligado a declarar a Al Qaeda como organización terrorista, pero ya era demasiado tarde: los alrededor de 3.000 muertos y cerca de 6.000 heridos pagaron las consecuencias por las lesivas amistades de su gobierno.

Por su parte, aunque el Estado Islámico tiene una historia diferente, su origen está en Al Qaeda, y como parte de ella profesó la ideología wahabita, lo que la hizo susceptible de recibir recursos de Arabia Saudita quien financió a esta organización con el objetivo que tras su desarrollo en Irak, se volviera contra los vecinos de este país, Irán y Siria, con gobiernos chiita y alauita respectivamente, que son considerados los más férreos enemigos de la monarquía gobernante en Riad. Al autodenominar el territorio bajo control en Irak y Siria como un “califato” bajo orientación sunita fundamentalista, los objetivos sauditas parecieron consumarse, pero la resistencia del gobierno sirio y la imposibilidad por extender su territorio, además del peligro que significaba para la región y el mundo, la incorporación de alrededor de 30 mil combatientes venidos de alrededor de 90 países de todo el planeta, la contra ofensiva del  ejército sirio, apoyado por Irán y los combatientes libaneses de Hezbollah primero y la incorporación de Rusia con apoyo aéreo después, la aplicación de reglas similares o peores que las del  talibán en Afganistán la realización de decenas de actos terroristas en Europa, así como los centenares de miles de refugiados que buscaron abrigo fuera de la región en primera instancia en el Viejo Continente, dieron al traste con los planes sauditas, los de sus aliados occidentales y de las monarquías sunitas del Golfo Pérsico que se volvieron víctimas de los estudiantes que alentaron y ayudaron a formar, viéndose obligados a jugar el doble e hipócrita  papel de seguirlos financiando por un lado y atacarlos por el otro.

Estas terribles lecciones de la historia reciente, nos señalan en amplio espectro, lo que ocurre cuando se da rienda suelta a la violencia sin control, y se le entrega la conducción del conflicto a fuerzas extremistas alejadas de la política que solo saben jugar suma cero, para obtener menguados objetivos de corto plazo suponiendo que una vez logrados estos, volverán a su redil.

Nunca ha sido así, el espacio no dio para escribir más, pero la experiencia de las Autodefensas Unidas de Colombia, grupo paramilitar que en la actualidad es ya, la tercera fuerza política de ese país, es un ejemplo deleznable que tenemos muy cerca. Hoy son el bastión más importante con que Uribe hace oposición a Santos, él fue su principal promotor cuando era gobernador de Antioquia y se llamaban Convivir, ahora, paradójicamente en alianza con  Santos pretende traerlas a Venezuela. Su avanzada ya está aquí, la vemos en las calles casi todos los días, por lo menos en lo que a métodos y acciones se refiere.
 sergioro07@hotmail.com

miércoles, 28 de junio de 2017

Todas las muertes del Califa

Por Leandro Albani

Raqqa, la ciudad del norte de Siria que se transformó en la capital del Estado Islámico (ISIS), desde hace semanas se convirtió en la arena donde los terroristas comandados por Abu Bakr Al Baghdadi caen derrotados día tras día, en una muestra clara del retroceso permanente de un grupo que todavía conmociona al mundo. Y su líder, rodeado del más profundo misterio desde su única aparición pública en 2014, parece que ahora corre la misma suerte que sus predecesores Osama Bin Laden –líder de Al Qaeda- y el Mullah Mohammad Omar –máximo responsable del movimiento Talibán-. Escondidos y acechados, Bin Laden y Omar perdieron sus vidas en medio de un halo de secretismo y conjeturas, lo mismo que Al Baghdadi, si es que se confirma la declaración realizada este jueves por el gobierno de Rusia.


El 16 de junio pasado, el ministerio ruso de Defensa anunció que se encontraba “validando” la información sobre la supuesta muerte de Al Baghdadi, ocurrida el 28 de mayo en una zona al sur de Raqqa, luego de un ataque la fuerza aérea rusa. En ese momento, Moscú divulgó que en el bombardeo -efectuado con drones y de una duración de apenas 10 minutos-, también había ultimado a 330 terroristas y altos funcionarios del Consejo de Guerra del Estado Islámico que se encontraban reunidos. Entre los dirigentes de ISIS muertos figuran Abu Al Jadji -el “emir” de Raqqa-, Ibrahim Al Jadj -responsable del control militar de la región que rodea a Raqqa- y Suleimán Al Shauaj -jefe de seguridad de ISIS-. Al conocerse esta noticia, el canciller ruso Serguei Lavrov dijo que no tenía “una confirmación al cien por cien de la información”.

Pero hace poco más de 24 horas, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Oleg Syromólotov, declaró que “con gran probabilidad se puede decir que el líder del Estado Islámico fue abatido”. El funcionario igualmente aclaró, según la agencia RIA Novosti, que “esta información está siendo verificada por distintos canales”.

El hombre de negro
Al Baghdadi se mostró en público en la gran mezquita de Mosul, ciudad del norte de Irak, cuando ISIS comenzó a barrer con sangre y muerte los territorios iraquí y sirio. Vestido de negro, de paso lento y rosto adusto, en 2014 el autoproclamado Califa llamó a sus fieles a lanzar una guerra sin cuartel contra los “infieles”, un sector conformado por casi toda la población que no rindiera pleitesía a sus secuaces. Cristianos, chiitas, alauitas, yezidíes, kurdos, musulmanes sufíes, todos fueron blanco del Estado Islámico.

Antes de ser el hombre más buscado del mundo, Al Baghdadi era un ambicioso yihadista llamado Ibrahim Awwad Ibrahim Al Badri, nacido en la ciudad de Samarra en 1971 y doctorado en estudios islámicos por la Universidad de Bagdad. Aunque su vida se reconstruyó sobre una telaraña de interrogantes, existen coincidencias en que el Califa se unió a grupos terroristas en 2003, durante la invasión de Estados Unidos a Irak. Apenas un año después fue apresado y estuvo once meses recluido en el centro de detención Camp Bucca, controlado por las fuerzas estadounidenses. En ese lugar comenzó a tejer su relación con miembros de Al Qaeda, organización a la que se integró. Al mismo tiempo, en la prisión entabló relaciones con ex militares del gobierno de Sadam Husein, muchos de los cuales se sumarían a ISIS y conformarían la columna vertebral de la organización, debido a su experiencia militar y territorial. Luego de varias divergencias y enfrentamientos con el liderazgo de Al Qaeda, Al Baghdadi se lanzó a crear su propia organización, que con el tiempo desembocaría en el Estado Islámico.

En las diferentes versiones de su derrotero, Al Baghdadi fue presentado como hijo de una familia laica y afiliada al Partido Bass iraquí, que en la universidad tomó contacto con los Hermanos Musulmanes (HM), cuestionada organización creada en 1928 por Hasan Al Bana en Egipto y que en la actualidad recibe el respaldo de Qatar. Por su parte, Turki Al Bin Ali, seguidor de ISIS y biógrafo del Califa, argumentó que los orígenes de Al Baghdadi se remontan a la tribu Quaraysh, a la que pertenecía el profeta Mahoma. Esta versión, cargada de un efecto mediático que ISIS ha sabido explotar, muestra a Al Baghdadi como un representante legítimo que llegó para liberar al mundo musulmán. “El jeque, el guerrero, el erudito que practica lo que predica. El orador, el líder, el revitalizador, descendiente de la familia del Profeta”, así fue presentado el Califa cuando el portavoz del Estado Islámico lo anunció en la gran mezquita de Mosul.

Antes de ser el terrorista más peligroso del mundo, el entonces Ibrahim Awwad Ibrahim Al Badri apareció en una serie de fotos junto al senador estadounidense John McCain, quien ingresó a Siria de forma ilegal en 2013 y se reunió con integrantes del Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda en territorio sirio, y del Ejército Libre Sirio (ELS), primer grupo que se levantó en armas contra el gobierno del presidente Bashar Al Assad y es respaldado por Turquía.

Pero si de misterios se trata, las declaraciones más impactantes las brindó el ex integrante de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), Edward Snowden, al revelar que los servicios de inteligencia británico y estadounidense, junto al Mossad israelí, trabajaron en coordinación para crear al Estado Islámico. Según documentos filtrados, Al Baghdadi recibió entrenamiento militar durante un año por parte del Mossad, además de cursos de teología y de oratoria. También se difundió que la verdadera identidad del Califa es Elliot Shimon y que se desempeña como agente de la inteligencia israelí.

Resurrecciones y derrotas
Protegido por una tropa de seguridad que se llegó a calcular en 300 combatientes, Al Baghdadi transcurrió sus últimos años entre Mosul y Raqqa, aunque algunos medios difundieron que el líder de ISIS se podría haber trasladado a Libia, país del norte de África destruido en 2011 luego de ocho meses de bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Cuando esta versión vio la luz, la idea no era tan descabellada, ya que las primeras milicias de ISIS comenzaban a moverse por territorio libio, confrontando con otros grupos de su misma naturaleza, e intentando controlar los puertos y yacimientos para traficar el petróleo, uno de los grandes negocios del Estado Islámico en estos últimos años.

El Califa, desde las oscuridades del misterio, fue dado por muerto en varias ocasiones. El 11 de junio, el Daily Mail, recogiendo información de la televisión siria, indicó que había sido neutralizado en un ataque aéreo, aunque aseguraba que los sitios web vinculados a ISIS no confirmaban la muerte de su jefe. En febrero de este año, se informó que Al Baghdadi había resultado gravemente herido durante un ataque de la aviación iraquí en la ciudad de Al Kaim. En octubre de 2016 se difundieron reportes según los cuales el líder de ISIS se encontraba grave después de haber sido envenenado junto con tres comandantes del grupo terrorista. En junio del mismo año, varios medios difundieron que Al Baghdadi podría haber sido herido en un ataque aéreo lanzado por la Coalición Internacional encabezada por Estados Unidos. Ya en abril de 2015 se divulgaron noticias sobre un bombardeo que había dejado gravemente herido al terrorista.

Hasta ahora, Al Baghdadi parece haber escapado de todas estas versiones periodísticas, como también de las operaciones militares que mantienen acorralado a ISIS. Controlando apenas el dos por ciento de Mosul y desperdigado en reducidos focos en Siria, el Estado Islámico se dirige a una inminente derrota militar. La caída de la capital del Califato en Raqqa es cuestión de días, mientras que ISIS intenta golpes desesperados para no desaparecer en el terreno, como tampoco de la escena mediática, un arma que supo utilizar con astucia y precisión, generando un fuerte impacto en la sociedad.

Los últimos atentados terroristas en Europa, Irán y Afganistán confirman que el Estado Islámico, ante la caída masiva de sus combatientes, apuesta a esta metodología. La toma de la ciudad de Marawi al sur de Filipinas y su presencia en el norte y centro de África, demuestran que ISIS es una organización con capacidad financiera, no sólo por el tráfico ilegal de crudo, la venta de mujeres secuestradas y el robo de antigüedades, sino porque los canales por los cuales recibe dinero desde Arabia Saudí, Turquía e indirectamente de Estados Unidos y Europa continúan abiertos.

Bajo la proclama de reunir y homogenizar a la comunidad musulmana de todo el mundo, pero duramente golpeado y diezmado, ISIS sigue levantando las banderas del wahabismo, ideología oficial de la monarquía saudí, donde confluyen las interpretaciones más ortodoxas del Islam, un férreo control social, la represión como forma de vida y una economía feudal y funcional a los intereses de las potencias occidentales.

Abu Bakr Al Baghdadi ahora suma otra muerte a su historia, una muerte que de confirmarse será el acta de defunción de ISIS tal cual se conoce. Sus seguidores y combatientes no tendrán problemas en conformar otros grupos terroristas o mudarse a los que ya existen. El dinero y el poder son los que mandan a la hora de definir en qué fila deben enrolarse los terroristas.

En la gris historia del Califa quedan las cientos de miles de muertes de las que es responsable y un Medio Oriente frágil y desestabilizado, situación que, vaya casualidad, es funcional a las políticas de Washington y sus aliados.
leandroalbani@gmail.com


miércoles, 24 de mayo de 2017

Los últimos estertores del Estado Islámico

Por Leandro Albani

Rodeado de un halo de misterio y secretismo, dado por muerto en varias ocasiones, pero sabiendo que la organización que comanda se encuentra en las postrimerías de su derrota militar en Siria e Irak, Abu Bakr Al Baghdadi -el hombre que desde 2014 conmociona al mundo cuando hizo su aparición pública en la gran mezquita de Mosul, hace meses ordenó la retirada de los milicianos del Estado Islámico (ISIS o Daesh). Sin un norte preciso, los seguidores del autodenominado Califa Ibrahim caen en combates cada vez más cruentos, apelan a los civiles como escudos humanos, riegan de minas las pequeñas zonas que todavía controlan y redoblan los atentados, modalidad que ISIS mantendrá cuando, seguramente este año, caiga derrotado en Siria e Irak.



El 13 de mayo pasado se conocieron las declaraciones del general Maan Al Saadi, de las Fuerzas Especiales antiterroristas de Irak, quien afirmó que Al Baghadadi huyó a un lugar desconocido, “dejando morir” a sus fuerzas en Mosul, ciudad del norte de Irak en la cual ISIS mantiene uno de sus principales bastiones.

“Daesh ha sido derrotado en gran parte de Irak y están en vías de recuperar la que Daesh proclamara su capital, es decir, Mosul. Actualmente sólo restan algunos reductos y distritos por liberar”, señaló el general, según la cadena de televisión Al Arabiya. “Los terroristas ya no piensan que Mosul sea un refugio”, aseveró Al Saadi.

En Mosul, donde los combates se recrudecieron desde finales de 2016, luchan las Fuerzas Armadas iraquíes junto a las tropas conocidas como Al Hashad Al Shab (Movilización Popular). Según el gobierno de Bagdad, Daesh sólo controla un dos por ciento de Mosul, segunda ciudad en importancia en Irak y su capital petrolera.

En apenas 12 kilómetros cuadrados, los seguidores de Al Baghdadi se encuentran acorralados y en la desesperación por sobrevivir recurren a lo que tienen a su alcance. Y las armas químicas son uno de los fuertes de ISIS a la hora de golpear. El 18 de mayo, el diario The National, de Emiratos Árabes, informó que Daesh nuevamente utilizó sustancias tóxicas, que podría ser gas cloro o gas mostaza, contra las tropas iraquíes. Según testimonios de autoridades y soldados en Mosul, los terroristas lanzan los ataques sobre zonas densamente pobladas de Mosul.

El último gran revés para el Estado Islámico en Irak se produjo a mediados de mayo, cuando se confirmó la muerte del “emir” de Al Qaeda en la ciudad de Al Jales, señalado como “mano derecha” del Califa Ibrahim, según anunció Udai Al Khadran, alcalde de la localidad.

La avalancha de derrotas de Daesh también se trasladó a Siria. En el norte del país, las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS, conformadas por milicias kurdas, árabes y de otras nacionalidades), despejaron casi toda la región de la presencia del grupo terroristas. En los últimos días, las FDS tomaron el control de la ciudad de Taqba, a solo cincuenta kilómetros de Al Raqqa, la tercera localidad en importancia en Siria y que ISIS controla desde 2014. Las FDS, respaldadas por la Coalición Internacional, no sólo derrotan al Estado Islámico en el plano militar, sino que dan duros golpes a la moral de los terroristas y, a su vez, asisten a los cientos de desplazados por los combates, trasladándolos a zonas seguras.

Al mismo tiempo, con la consolidación de la Federación del Norte de Siria (FNS), encabezada por los pueblos kurdo y árabe, el ISIS queda sin una de sus armas ideológicas: el llamado a conformar un Estado regido por el wahabismo, la versión más conservadora del Islam, discurso que en un principio le sirvió para aglutinar a clanes y tribus sunitas desencantadas con el gobierno de Al Assad. La igualdad de derechos, étnicos y religiosos que se respeta en la FNS, además de la inclusión, la democracia, el destacado rol de las mujeres y la participación popular como ejes de la construcción de una nueva sociedad, dejan al Estado Islámico casi sin sustento, sobre todo luego de que las poblaciones que estuvieron bajo su control vivieron en carne propia un sistema represivo y excluyente que negaba la propia vida.

En el resto de Siria, la férrea alianza entre Damasco, Moscú, Teherán y el Hezbolá libanés tampoco dan tregua a ISIS y a otros grupos terroristas. Después de la liberación de Alepo, capital financiera del país, las derrotas de los terroristas se acumulan, mientras en el plano diplomático se disputa el control del futuro sirio.
A mediados de mayo, las Fuerzas Tigre, unidad del Ejército sirio, asaltaron varios pueblos en la llanura estratégica de Maskana, en la parte oriental de Alepo y que conecta con Al Raqqa, para seguir limpiando la zona de terroristas.

Por estos días se conoció que los últimos contingentes “rebeldes” fueron evacuados de la ciudad de Homs, según lo anunció el gobernador de esa provincia, Talal Barazi. Por primera vez desde 2011, ahora la localidad se encuentra bajo el control de las fuerzas gubernamentales. Por otra parte, el Ejército sirio reforzó su presencia en la provincia de Deir Ezzor, una de las zonas donde ISIS replegó a sus combatientes.
En las últimas semanas, la frontera entre Siria y Jordania, en el sur del país, se convirtió en una zona caliente, debido a los bombardeos estadounidenses. A principios de este mes, la monarquía Hachemita rechazó el acuerdo firmado en Astana, Kazajistan, en el cual se establecieron cuatro “zonas de distención” dentro de Siria, con el objetivo de atacar con más dureza a los grupos terroristas y contener las incursiones áreas estadounidenses.

Las provincias sirias de Daraa y Al Sweida ahora son el campo de disputas militares. Durante mayo, en territorio jordano se realizó el ejercicio militar anual “Eager Lion”, bajo la supervisión de Estados Unidos, situación que puso en alerta a Damasco y a sus aliados. En las operaciones, que duraron diez días, participaron unos 7.400 soldados de 20 países del mundo.

Aunque Jordania se posiciona como un país “neutral” ante el conflicto sirio, la monarquía es acusada de entregar ayuda financiera, logística y militar a los grupos terroristas. Ante esta situación, el Ejército sirio envió tropas a la frontera entre ambos países. En los últimos días, el gobierno sirio denunció que soldados occidentales habían ingresado al sur del país por la frontera jordana con el objetivo de respaldar al Ejército Libre Sirio (ELS), otra de las organizaciones terroristas que operan dentro del país. El jueves pasado, Estados Unidos bombardeó a las tropas sirias apostadas en la zona fronteriza, hecho que fue calificado como “terrorismo de Estado” por Bashar Al Yafari, embajador de Siria ante Naciones Unidas (ONU).
Por último, la agencia Al Manar informó el fin de semana que el Ejército sirio, junto con Hezbolá y las Fuerzas de Defensa Nacional, avanzaron sobre zonas controladas por el ELS en el este de Damasco, en las fronteras de las provincias de Raqqa y Alepo.

¿Qué busca Estados Unidos con el Estado Islámico? El anuncio del jefe del Departamento de Defensa, James Mattis, realizado este fin de semana muestra la nueva variante. “Donald Trump ordenó cambiar la táctica basada en obligar a Daesh a huir de los lugares seguros por otra consistente en cercar al enemigo en sus bastiones para aniquilarlo in situ”. Mattis, mejor conocido por su apodo “Perro Loco”, agregó que “ya no vamos a aplazar la toma de decisiones porque Washington tiene que autorizar los movimientos tácticos sobre el terreno”. O en otras palabras: la Casa Blanca autorizó al Pentágono a atacar Siria e Irak sin depender de órdenes superiores. Si la aviación estadounidense realmente tendría como objetivo principal derrotar al Daesh, este anuncio presagiaría una “campaña acelerada” contra los terroristas, como lo afirmó el propio Mattis.

Aunque Estados Unidos sostiene una alianza con los kurdos de Siria en la lucha contra el ISIS, que se basa en el equipamiento de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) y la coordinación de los bombardeos de la Coalición Internacional en el norte del país, también es verdad que la aviación estadounidense lanza sus ataques en otra zonas de Siria y el anuncio del Pentágono podría desencadenar un profundización de ataques. Aunque Trump ordenó el envío de armas a los kurdos, también debe rendir cuentas a Turquía y Arabia Saudí, sus principales socios –junto a Israel- en Medio Oriente. Ankara, Riad y Tel Aviv no han modificado demasiado su postura sobre la necesidad urgente de derrocar al presidente Al Assad, destruir al Estado sirio tal cual se lo conoce e implantar una administración afín o, también, desmembrar al país para ejercer el control en una región rica en agua dulce, hidrocarburos y tierra fértil.

El gobierno de Damasco denunció en varias ocasiones que los ataques de la Coalición Internacional tienen como objetivo al Ejército sirio –hecho que se comprobó en reiteradas oportunidades-, al mismo tiempo que permite el reagrupamiento de los grupos terroristas para que avancen sobre pueblos y ciudades. Pese a que Washington diariamente fustiga contra el Daesh, es bueno recordar que a varias organizaciones irregulares armadas la califica como parte de la “oposición moderada”, con la cual tiene relaciones diplomáticas y económicas fluidas.

Cuando hace tres días Trump  visitó Arabia Saudí dejó en claro que la alianza entre Washington y Riad debe ser revitalizada. Por eso, firmó un acuerdo con el rey Salman bin Abdulaziz por 350 mil millones de dólares para que, en diez años, Estados Unidos le entregue armamento a la monarquía saudí. El 20 de mayo, la agencia de noticias Al Masdar informó que las fuerzas iraquíes “incautaron una gran cantidad de armas de un depósito del grupo terrorista Estado Islámico en el oeste de Mosul”, donde “varias cajas de armas de Arabia Saudí fueron descubiertas”. Aunque Trump y el rey Salman también acordaron coordinar una lucha descarnada contra el terrorismo, parece que ese discurso sólo quedará en las páginas de los diarios.

A principios de marzo, en una entrevista con Fox News el ex presidente de Afganistán, Hamid Karzai, aseveró que “el Estado Islámico es un producto de Estados Unidos”. El ex mandatario, que llegó al Ejecutivo afgano caminando en una alfombra roja desplegada por Washington, agregó que el Estado Islámico es una “herramienta” de la Casa Blanca.

El 1 de marzo pasado, los grandes medios de comunicación divulgaron que Al Baghdadi había reconocido la derrota de ISIS y se despidió de sus seguidores. La veracidad de la noticia genera dudas, pero lo real es que el Daesh camina por una pendiente que lo lleva a su desaparición. Aunque derrotado militarmente, el grupo terrorista comandado por el silencioso y oscuro Al Baghdadi seguirá operando en otros puntos de Asia, África y Europa. Los atentados, al mejor estilo Al Qaeda, son ahora el arma más eficaz de ISIS. Y, por supuesto, sus grandes cuentas bancarias -infladas por el dinero de Arabia Saudí, Turquía y el robo sistemático del petróleo en Irak y Siria- que son invertidas, sobre todo, en la propagación del wahabismo, ideología oficial de la monarquía saudí que Riad exporta sistemáticamente desde la década de 1970 con el objetivo de oscurecer al mundo.
leandroalbani@gmail.com