sábado, 23 de junio de 2018

Breves reflexiones acerca de los comicios presidenciales en Colombia


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
El pasado domingo 17 fue un día un tanto extraño en Colombia, aunque la noticia internacional que trascendió fue el de la realización de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la misma fecha se conmemoró el Día del Padre, además, las preocupaciones de la mayoría de la población estaban puestas en los juegos de la Copa Mundial de futbol que se celebra en Rusia.



Sin poder conocer la cantidad de ciudadanos que celebraron el comercial día en que se recuerda al forjador de nuestros días, si se supo que el futbol tiene mayores adeptos que la política, las elecciones y la decisión de aportar con el voto a la definición de quién sería el próximo presidente del país: un poco menos de 23 millones de colombianos presenciaron el juego México-Alemania de ese día, mientras que tan solo 19 millones acudieron a ejercer su derecho a elegir a su mandatario.

Aunque la última cifra, que representa a cerca de un 53% del universo electoral es un nuevo récord para un  país tradicionalmente abstencionista, no deja de ser sintomático este fenómeno que tal vez cruce la realidad de la mayoría de los países de América Latina: comienza a haber una situación identitaria que supera a la democracia (tal como está concebida en la actualidad) y que se manifiesta en la búsqueda de nuevas formas de participación, conducentes a una felicidad y a una sensación de placer (transitoria) que no aporta el ejercicio de la política en sociedades cada vez más excluyentes.

En el caso de Colombia, el segundo país más inequitativo de la región tras Honduras y el séptimo en el mundo según el Banco Mundial, resulta interesante estudiar en paralelo las razones del alto abstencionismo al mismo tiempo de tratar de entender que esa cifra haya disminuido en alguna medida en los recientes comicios. En este país que en el período 2006-2014 tuvo un crecimiento económico del 6,6%, es manifiesto que tal auge no significó un mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población, lo cual contradice las opiniones generalizadas de los economistas clásicos que entienden a esta ciencia como una danza de números que solo interesa en términos macroeconómicos. Son estos quienes a través de la historia, han ocupado los puestos en las áreas económicas del gobierno, el banco central y hasta la presidencia de la república.

Hay que recordar que el modelo oligárquico colombiano ha sido el más perdurable de la historia y el más “exitoso” en el logro de sus intereses exclusionistas de clase. El mismo ha permitido el establecimiento de una sociedad conservadora que ha modelado un tipo de democracia muy particular, en la que, a través de la historia, los dirigentes progresistas han sido apartados por cualquier vía, incluyendo la del asesinato, de la posibilidad de llegar al poder. En este sentido, el que Gustavo Petro haya concluido vivo la campaña electoral, es indudablemente un mérito de primer orden: Jorge Eliecer Gaitán en 1948, Jaime Pardo Leal en 1987, Luis Carlos Galán en 1989, Bernardo Jaramillo en 1990 y Carlos Pizarro en este mismo año, no pueden decir los mismo: tienen en común haber sido candidatos progresistas a la presidencia de Colombia que fueron asesinados en el intento. Es la forma tradicional a través de la cual la oligarquía colombiana aparta a quienes aspiran a cambiar la sociedad, en lo que se ha dado en llamar el mayor genocidio político de la izquierda en cualquier tiempo y en cualquier país. He ahí, el primer elemento de importancia a considerar en el análisis de la reciente campaña política de Colombia.

Habrá también que apuntar que si bien es cierto el bipartidismo cotidiano heredado de la colonia, fue defenestrado tras la victoria electoral de Álvaro Uribe Vélez en 2002, fue la propia oligarquía la que decidió que ante el agotamiento del modelo liberal-conservador, se debía recurrir a una nueva oferta para la cual fue seleccionado el hijo de una familia tradicional antioqueña vinculada al narcotráfico, sin que esto mellara un ápice en las supuestas impolutas conciencias de un sector dispuesto a cualquier cosa con tal de sostener el poder. El uso de la violencia como instrumento imbricado al “funcionamiento” de la democracia colombiana llegó a niveles de sofisticación extrema como política de Estado tras el arribo de Uribe al poder y en esa dimensión se ha sostenido, consolidado y ampliado. Sin embargo, una mirada a los resultados electorales en términos estrictamente cuantitativos puede llevar a concluir que, aunque estas políticas continúan teniendo millones de seguidores, desde el punto de vista cualitativo, es evidente que sus fuerzas comienzan a mermar mientras pareciera que la sociedad inicia un despertar tras su extendido letargo de 200 años. Esta es una segunda conclusión.

El sistema de castas aún presente en Colombia como expresión de una sociedad conservadora y cerrada también pareciera estar poniendo fin a su existencia en un parto que no será natural, sino que requerirá necesariamente de la utilización de fórceps que con innumerables dificultades hará nacer a la nueva criatura. No se puede esperar que un sistema tan retrógrado, atrasado y de tan larga duración pueda ser desplazado en cortos plazos de tiempo, sobre todo si hablamos de tiempos políticos. Así se desprende del alto número de jóvenes que optaron por Petro, contrariando la voluntad y la decisión tradicional de sus padres y abuelos. Ello es también la explicación de la diminución (leve) del abstencionismo. De mantenerse esta tendencia, lo cual dialécticamente parece inevitable, nuevas generaciones de jóvenes irrumpirán en la política colombiana, “refrescando” su ambiente al ser portadores de nuevas demandas y protagonista de novedosas luchas sectoriales en espacios que están siendo ganados a pulso, a las huestes conservadoras.

El nuevo presidente es clara expresión de esta sociedad colombiana retrógrada que a través de la historia ha enviado a sus hijos a las mejores universidades, a las academias militares y a las escuelas vaticanas, para que como políticos, militares o curas aseguren la continuidad del poder. En este sentido, la oligarquía colombiana ha resultado mucho más sofisticada que sus pares de la región. Iván Duque, prácticamente no tiene experiencia política, lo cual no impidió que fuera formado para el poder, donde llegó de la tenebrosa mano de Álvaro Uribe Vélez lo cual marcará un antipopular talante represivo y el establecimiento de políticas a favor de las grandes familias del poder en Colombia.

En este marco se inserta la reafirmación (después del triunfo electoral) de la decisión de modificar los Acuerdos de Paz de La Habana, lo cual en la práctica significará el fin de estos y/o el regreso a la guerra. Por otra parte, con el triunfo de Duque vuelve al poder la oligarquía rural terrateniente vinculada con el narcotráfico y el paramilitarismo que en alguna medida había sido desplazada por la oligarquía tradicional bogotana de la cual Santos y su familia son encumbrados representantes. No obstante lo cual, se puede augurar una alianza con la burguesía industrial exportadora, comercial y financiera, es decir aunque se produce un nuevo alineamiento de las fuerzas oligárquicas, el eje del poder fáctico cambia de dueño, lo cual augura un incremento del narcotráfico y de las actividades paramilitares que tendrán un apoyo más desembozado desde el poder, mientras que es de esperar que las medidas represivas contra sectores en pugna se mantendrán y elevarán a fin de asegurar la “estabilidad “ del modelo.

La alianza opositora con Petro a la cabeza obtuvo cuatro veces mayor cantidad de  votos que el número más alto conseguida por algún candidato más o menos progresista en la historia. Eso es un buen augurio, sobre todo si se logra consolidar esa unidad, proyectarla al futuro y darle continuidad no sólo electoral, también orgánica y de lucha para dar conducción a las innumerables demandas del pueblo colombiano nunca atendidas por los gobiernos oligárquicos. 

Una tarea de primer orden es cumplir con la exigencia  multitudinaria de frenar de inmediato los asesinatos selectivos de líderes sociales, campesinos y de derechos humanos, lo cual debe transformarse en bandera de lucha de la oposición de izquierda, sobre todo porque el talante del nuevo presidente presagia que esa política se mantendrá e incluso va a ir en ascenso.

El crecimiento de la superficie sembrada de cultivos de coca con el consiguiente aumento de la producción y exportación de cocaína hacia su mercado principal: el de Estados Unidos, permitirá a este país y al propio gobierno colombiano justificar la militarización de la sociedad, transformando al país en la principal amenaza a la estabilidad de la región, sobre todo ahora que Colombia se ha asociado con la OTAN, accediendo a que la mayor maquinaria bélica del planeta pueda asentarse en la región, intimidando a los vecinos que ahora estarán bajo riesgo de que las armas nucleares puedan hacer su presencia en una zona que había sido declarado de paz por la CELAC y libre de armas nucleares tras el Tratado de Tlatelolco de 1969. Esta política aceptada por Santos y revertida por él mismo tendrá segura continuidad con Duque. La guerra, el chantaje y las amenazas a la paz estarán siempre presentes en el discurso del presidente colombiano, mientras que, siguiendo la política iniciada por el General Santander, torpedeará cualquier inactiva de integración latinoamericana, acogiendo como propia la Doctrina Monroe y la subordinación el país a Estados Unidos, haciendo de este país una nación indigna de su origen bolivariano.

Siguiendo el legado bipartidista estadounidense adoptado por Chile y que ahora – con la nueva correlación de fuerzas- también pareciera estar alcanzando Colombia, las diferencias entre ambas coaliciones se manifiesta en lo interno mientras que en la política exterior Duque y Petro no tenían mayores diferencias: subordinación a Estados Unidos, presencia activa en la Alianza del Pacífico y de manera particular una identidad absoluta en sus ataques contra Venezuela, tema en el que ambos siguen al pie de la letra la política estadounidense de acoso, agresión y amenazas al país vecino.
sergioro07@hotmail.com

Venezuela calificó de “estruendoso fracaso” gestión del Alto Comisionado para DDHH


Por Lenin Pérez: 
Venezuela calificó de “estruendoso fracaso” la gestión del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, denunciando que este funcionario “sucumbió ante las presiones de un minoritario grupo de países liderado por el Imperio norteamericano”. 
En presencia del propio Al Hussein, el representante permanente venezolano ante la ONU Ginebra, embajador Jorge Valero, recalcó este martes que el Alto Comisionado optó por congraciarse con los intereses del imperio norteamericano.

“Hace cuatro años manifestamos nuestra esperanza de que el Alto Comisionado y su Oficina fueran expresiones de una nueva época, donde se respetaran los derechos humanos, con base en los principios universales de imparcialidad, objetividad, y transparencia”, dijo Valero.

“Es estruendoso su fracaso como Alto Comisionado.Cuatro años perdidos para la noble causa de la promoción y protección de los derechos humanos en el mundo”, subrayó.

Valero respondió categóricamente las falaces afirmaciones de Al Hussein contra Venezuela, y afirmó que durante su gestión -próxima a concluir- este funcionario se ha caracterizado “por sus infundados y reiterados ataques a la Revolución Bolivariana”.

El embajador venezolano criticó que en su último informe Al Hussein atacara a numerosos países del Sur, mientras hizo mutis antes las flagrantes violaciones a los DDHH que comenten países desarrollados.

Agregó que él elabora informes sin mandato alguno del Consejo de DDHH, preparados según el guión imperial, y que se basan en monitoreos remotos, sin información verificable y con total carencia de rigor científico.

“Se trata de ilegales informes en extremo politizados, parcializados y selectivos, sin atisbo de balance. Un nefasto ejemplo de lo que nunca debería hacerse con la humanista causa de los derechos humanos”, precisó el vocero diplomático.

Valero añadió que esta deleznable práctica viola el mandato que le fue confiado al Alto Comisionado, y vulnera los principios universales del respeto a la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, consagrados en la Carta de la ONU.

“Deploramos la poca sindéresis del Alto Comisionado, que insiste en presentar un falso clima de tensiones en nuestro país. Habla de un supuesto menoscabo de nuestra democracia, cuando la verdad es que Venezuela continúa en paz su camino democrático”, indicó.

Indigna alianza con el Imperio

En una segunda intervención, y haciendo uso del derecho a réplica  ante países que habían denostado contra Venezuela, el embajador Jorge Valero deploró que gobiernos pro-imperialistas de nuestra región, atrincherados en el autodenominado Grupo de Lima y otros -“una minoría, por cierto”- se sumen a los planes intervencionistas y guerreristas que pretenden destruir la democracia participativa y protagónica venezolana.

Asimismo cuestionó la actitud de “Gobiernos con presidentes que no fueron electos por el voto popular sino impuestos por un golpe de Estado parlamentario; países con presidentes sancionados por vergonzosos escándalos de corrupción o acusados de mantener vínculos con los cárteles de la droga; y en donde estos cárteles y el paramilitarismo determinan las políticas de Estado”.

“Hay gobiernos que asfixian a sus pueblos con políticas neoliberales y  recortan los programas sociales causando sufrimientos al pueblo, entregándose sin vergüenza al Fondo Monetario Internacional”, acusó el representante venezolano.
Valero subrayó que Venezuela desea que esos gobiernos se avoquen a erradicar las inhumanas prácticas de las desapariciones; de los asesinatos de dirigentes políticos, líderes sociales y estudiantiles, cuyos cuerpos han sido encontrados en centenares de fosas comunes.

“Horrendos crímenes donde se han visto implicados altos funcionarios de Estado y cuerpos policiales, en complicidad con narcotraficantes y paramilitares”, agregó.

Puntualizó que hay gobiernos que critican a Venezuela, pero mantienen en situación colonial a territorios insulares ocupados militarmente en Latinoamérica.

“A esa minoría se suman gobiernos de países donde los pueblos originarios son asesinados y discriminados; se practican la xenofobia, el racismo y otras formas de intolerancia”, destacó Valero, argumentando que estos gobiernos -con el mayor cinismo y alejados de la moral y de la ética- acuden al Consejo de DDHH a desprestigiar la democracia venezolana.

“Es insólito que pretendan dar lecciones de democracia y derechos humanos, cuando son inocultables trasgresores de éstos. Se empeñan en dividir a Nuestra América y en debilitar los mecanismos de integración solidaria que se crearon al influjo de líderes como Fidel Castro, Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula Da Silva, Evo Morales, Daniel Ortega, “Pepe” Mujica, Tabaré Vázquez, Rafael Correa, Fernando Lugo y Manuel Zelaya, entre otros”, recalcó.

“Estos gobiernos deberían ponerse al lado de sus pueblos, y no de las oligarquías domésticas y del imperialismo. Es bochornoso que en vez de rechazar las amenazas de guerra imperial y las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, más bien las respalden”, dijo Valero.

Manifestó que, por fortuna, en nuestra región se están generando cambios progresistas orientados a la dignificación de los pueblos, lo cual confirma la necesidad histórica de reimpulsar la integración latinoamericana y caribeña, para forjar la Patria Nuestroamericana.

“Esperamos que los gobiernos que hoy se unen al acoso imperial contra Venezuela, y que respaldan a los sectores antidemocráticos y violentos de la oposición, retornen al camino de la unidad latinoamericana y caribeña”, expresó Valero.

Finalizó señalando que ante las agresiones del Imperio y sus acólitos en contra de Venezuela, el gobierno del Presidente Nicolás Maduro seguirá enarbolando su diplomacia de paz y fomentando la cooperación solidaria entre las naciones del mundo.

Prensa Misión de Venezuela en la ONU Ginebra/

leninperezran@hotmail.com

Colombia: El triunfo pírrico de Iván Duque y la derrota de Gustavo Petro. ¿Cuál derrota?.


Por Tony López R:
La esencia del triunfo del recién elegido presidente de Colombia, Iván Duque, debe evaluarse en su justa dimensión y no perdernos solamente en el debate que fue la derecha la que derrotó a la izquierda. Esos análisis de ver el fenómeno político, en el  esquema mental que nos introdujeron hace más de 70 años, sobre la “guerra fría” y el terror comunista léase izquierda y la práctica macartista, fue la matriz mediática que montó la derecha colombiana y sus  medios hegemónicos para infundir miedo en el electorado y así les ha venido funcionando hace muchos años.

Imaginar que de ganar Petro,  en Colombia se impondría  el “Castro-chavismo”,  es de tal ignorancia que causa verdadera vergüenza.  Pero no todo le funcionó  al  establishment, en mi opinión el triunfo de Duque es pírrico y demostraré porqué.

El primer elemento a tomar en cuenta, matemáticamente hablando, en estas elecciones quedó demostrado que de los 19,493,497 y emitieron su voto a favor de Duque  10,362,080  y la llamada oposición de izquierda obtuvo 8,034,080, sumado a los votos en blanco, y los nulos, alcanzaron más de 1 millón 200 mil sufragio, resultan 9,234,080 lo cual demuestra una polarización de la población colombiana que votó.

El segundo elemento,  si tomamos en cuenta que de los 36, 783,940 millones en edad de votar, lo hicieron 19, 493,497 electores, quiere decir que 17, 290,443 ciudadano, por las razones que estas sean, no le interesa o no cree en las elecciones, porque en el fondo no se sienten representados ni favorecidos. Ello sumado a los 9, 234,080 votantes, eleva la negatividad de estos electores con el elegido Duque a 26, 524,523. Aunque esto es frías matemáticas, también cuenta en la política.

El tercer elemento es que  los partidos tradicionales liberal y conservador y sus distintas corrientes o disidencias internas, como el gubernamental  Partido  de la U, cuyo líder es Juan Manuel Santos; el presidente del Partido Liberal, el ex presidente de Colombia, César Gaviria; el Llerista partido Cambio Radical. El conservador y ex presidente Andrés Pastrana y las diversas corrientes conservadoras, y los minoritarios Partidos evangélicos, decidieron sumarse  al proyecto neoliberal, corrupto, y guerrerista, Centro Democrático liderado por el senador  Álvaro Uribe Vélez. 

Esta decisión marca la depauperación de esos Partidos políticos en Colombia y a la larga obrará en contra del sistema bipartidista (Liberal-Conservador)  que gobernó, con alternancia, guerras internas y alianzas como el Frente Nacional,  desde 1816 hasta el  2018, casi 202 años.

De ahora en adelante es un sistema que estará absolutamente permeado de los restos cadavéricos de sus organizaciones pues estarán desprovistas de contenido  político e ideológico y no todos estarán de acuerdo en el “triunfante” proyecto uribista.

Mientras que el proyecto Colombia Humana y la lograda alianza,   en esta segunda vuelta electoral y el histórico respaldo alcanzado al obtener más de 8 millones de votos, le darán fuerza a esta importante alianza de organizaciones y Partidos que le apoyaron.

Ahora tendrán el desafío de mantener una férrea unidad, donde prevalezca la flexibilidad y la sensatez de fortalecer la unidad de esta alianza, en  torno a dos o tres temas esenciales: económicamente fortalecer la industria, el campo y el comercio nacional; la lucha contra la corrupción y trabajar por buscar mayor inclusión y justicia social. Por esa razón hay que decir: ¿cuál derrota?.  No, el voto por Gustavo Petro y la alianza de Colombia Humana, el Partido Verde, el Polo y otras organizaciones que se sumaron a este proyecto de carácter nacional, ha sido un triunfo y por ahora, concentrarse en trabajar con la bases y desde el Congreso combatir las leyes nocivas al pueblo. 

Gustavo Petro, con larga experiencia como legislador y seguramente al frente de la bancada opositora, deberá jugar en plena armonía y consenso con los integrantes de la alianza que gano esos más de 8 millones  de votos, que los consolide, logren triunfo en la intermedia del 2019 y se perfilen para las presidenciales del 2022.

El cuarto elemento es que el mayor derrotado fue el centro político, la mayoría de los analistas señalaban  que si en vez de Petro, hubiera sido Sergio Fajardo el contrincante de Duque, éste hubiera ganado. Error, los votos no se endosan cuando provienen de votos conscientes, como los de la alianza  Verde y el Polo que fueron lo que le dieron a Fajardo esos 4.5 millones de votos que representaron un 23 %. Sin embargo la prueba que confirma el error es que Fajardo y el senador Jorge Robledo llamaron a votar en blanco, y solo recibieron un 4.0 % de respaldo.

El quinto elemento y  el real triunfo de Uribe y la esencia estratégica  en estas  elecciones en Colombia,  donde no estaba en juego  si ganaba la derecha o la izquierda, lo esencial  era si Estados Unidos  podía ejecutar o no los planes de intervención militar en Venezuela usando a Colombia como plataforma y punta de vanguardia y  retaguardia segura  de este plan que dirige el Almirante Kird W Todd, Jefe del Comando Sur.
La noche del triunfo de Iván Duque  el presidente Nicolás Maduro,  denunció y dijo tener pruebas de que el gobierno colombiano está preparando acciones violentas internas en Venezuela y en la frontera, con el objetivo de dar el argumento a la intervención.

El desarme de las FARC, fue un tema estratégico, para este plan, eso estaba concebido desde hace mucho años cuando   Uribe era Presidente y  Juan Manuel Santos,  ministro de Defensa, allá por el 2007, desde esa época y luego de algunos golpes a la guerrilla, cuando ejecutaron el  Plan Patriota y la Operación Consolidación, cuya dirección estratégica estuvo bajo el mando del Comando Sur, es allí cuando   sacaron  la conclusión que  era indispensable el desarme de las FARC-EP para ejecutar el  plan intervencionista  a Venezuela.

En el 2013 en un artículo publicado en ANCOL alerté sobre esta estrategia imperial y el apoyo de Colombia a esos planes, unos amigos, me dijeron no te creemos, eso no va a pasar. Algunos analistas opinan que Colombia no prestará su territorio,  eso podía pasar con un Petro presidente, pero no con el binomio Uribe- Duque en el poder.

Lo objetivo y real, es que Duque acaba de hacer una declaración, que lejos de ser amistosa con Venezuela, lo compromete en las acciones del Plan Maestro, expresó: que no reconocerá al gobierno de Nicolás Maduro Moro, que retirará al embajador y dejará una oficina consular, así se sumará a todo lo acordado por Estados Unidos, el Grupo de Lima,  todo coordinado por el Secretario General de la OEA Luis Almagro.

El Centro Democrático y el patrón Álvaro Uribe Vélez, llevó a la  presidencia a Iván Duque, y al final el legado para  su pueblo, podrá ser,  la participación en una guerra externa, que tendrá graves repercusiones interna y externamente.
En el orden interno,  aprobará leyes impositivas para favorecer a los ricos, que afectará a la clase media y a los pobres, recortará el presupuesto social, educación, salud, vivienda y otros. Mantendrá las bases  y ocupación militar foránea y autorizará las fumigaciones aéreas.

Introducirá en el Congreso que seguramente presidirá el senador Álvaro Uribe, modificaciones a varios de los Acuerdos de Paz, suscrito por el anterior Gobierno, entre ellos, la Justicia Transicional, la Reforma de la Tierra, las Reforma Política,  de  Justicia y Electoral. Y obviamente ello dará el espacio para extraditar, no solo a Jesús Santrich, sino también a otros ex comandantes guerrilleros, que están amparados precisamente en la Justicia Especial de Paz.

Acciones como estas pueden provocar la ruptura de los Acuerdos, más allá de la buena disposición de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, de lograr la paz y la reconciliación nacional, y obviamente la no continuidad de los diálogos con el ELN.

De ejecutarse estos pronósticos, basados en un estudio de años sobre el pensamiento y accionar del  senador Uribe, de muchos de los  integrantes del Centro Democrático y de las declaraciones del propio Iván Duque, podemos asegurar, que el triunfo de Duque es pírrico y la cacareada derrota de Gustavo Petro y la Alianza de  Colombia Humana será un reves, que se convertirá en victoria en el 2022.

(*)  Periodista, politólogo y articulista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

Donald Trump lo hizo de nuevo


Por Emilio Marín:
Presidente de EEUU un peligro para el mundo

En un año y cinco meses de gobierno Donald Trump viene batiendo récords en materia de abandono de tratados y organismos internacionales. Es un peligro para la humanidad.
El magnate asumió el 20 de enero de 2017 con la primera mentira: su ceremonia había sido la más concurrida (las fotografías mostraron que había sido largamente superado en número en la jura de Barack Obama). Han transcurrido un año, cinco meses y tres días. A lo largo de este lapso breve vino abandonando tratados internacionales, algunos muy buenos (acuerdo del G-5+1 con Irán) y otros regulares, como la Asociación Tras Pacífica o TPP).

Primer acto
El TPP había sido pergeñado por Obama con once países asiáticos, excluyendo a China. Fue abandonado con un decreto del primer día que Trump ocupó el Salón Oval, supuestamente para defender los empleos con el demagógico “América primero”. Ese seudo proteccionismo fue cuestionado en el riñón republicano. El senador John McCain dijo que la decisión de Trump “creará un espacio para que China reescriba las normas económicas a expensas de los trabajadores americanos, y enviará una señal preocupante sobre el repliegue americano en la región de Asia-Pacífico”.

Tras ese paso atrás de Washington, Beijing dio varios adelante con su “Nueva ruta de la seda” y propuestas para países asiáticos, africanos y europeos, con ecos latinoamericanos.
Al menos en ese caso el magnate friccionaba que su abandono del TPP era para defender el trabajo del Medio Oeste, buscando el apoyo de ese electorado que lo había votado el 8 de noviembre anterior.
Segundo
El segundo portazo de Trump fue al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, firmado en diciembre de 2015 por 195 países en la capital francesa y ratificada en junio de 2016. Allí se planteó el objetivo de energías limpias y reducción de la temperatura general de la Tierra a menos de dos grados a fines del siglo XXI. Y eso demandaba a todos los países bajar la emisión de gases contaminantes, sobre todo a EE UU y China, entre los países más desarrollados, los europeos y la India, entre los emergentes.
También dispuso a partir de 2020 un fondo de 100.000 millones de dólares anuales para implementar parte de aquellas modificaciones.

Sólo dos países no firmaron en París: Siria y Nicaragua. El resto sí puso la millonaria por medio de máximos representantes, con pompa y circunstancia. La humanidad veía con moderado optimismo ese cronograma para con el medio ambiente.

Pero vino Trump y pateó el tablero el 2 de junio de 2017, retirando a su país. “Es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París”, clamó la bestia disfrazada de nacionalista. Antes había dicho que el cambio climático era un “cuento chino” para perjudicar a la economía norteamericana. Lo bueno del asunto es que permitió clarificar quién quiere seguir contaminando (EEUU y sus corporaciones) y quién no (China).

El tercero y cuarto
La tercera puñalada fue al corazón de la Organización para Educación, la Cultura y la Ciencia de las Naciones Unidas (Unesco). Fue el 13 de octubre de 2017 en Nueva York, mediante declaración de su representante ante la ONU, Nikki Haley, quien acusó a la organización de tener un “sesgo contra Israel”. ¿Cuál había sido el delito? Haber distinguido en julio anterior a la parte vieja de la ciudad de Hebrón como “Patrimonio de la Humanidad”. Eso ponía de relieve que 35.000 palestinos tienen que soportar la invasión de 800 colonos judíos en asentamientos protegidos por soldados israelíes. Benjamin Netanyahu felicitó a Trump y dijo que Israel también se iba de la Unesco. Siempre embisten en yunta, el imperialismo y el sionismo…

El portazo al Consejo de Derechos Humanos de la ONU es el quinto por cronología, porque se conoció el 20 de junio de este año, pero políticamente corresponde ponerlo como cuarto. Es que el abandono del Consejo fue fundado por el Departamento de Estado en que hacía “una campaña patológica contra Israel”. En medio del genocidio de Netanyahu contra los palestinos en Gaza desde el 31 de marzo, ese organismo de la ONU radicado en Ginebra receptó varias denuncias. Y programó para el 2 de julio una sesión para tratarlas.

Esa salida también salvaba a Trump de sus propias violaciones a los derechos humanos, por ejemplo, su inhumana orden de separar a niños de sus padres inmigrantes en la frontera con México. En tres semanas la habían sufrido 2.300 niños mexicanos, hondureños y guatemaltecos. El alto comisionado de DD HH, Zeid Ra´ad al-Hussein, lo había calificado de “inadmisible” y al día siguiente EE UU abandonó el Consejo. Se fueron, pero “el incendio fue con ellos”. Ni siquiera lo pudo apagar un decreto de Trump, retrocediendo ante el escándalo mundial.

El quinto
Otro atentado a la convivencia internacional fue el abandono del acuerdo del G-5+Alemania con Irán, firmado en julio de 2015. El militarista de la Casa Blanca dispuso el 8 de mayo pasado la salida unilateral de ese compromiso clave para la paz.

Para eso apeló a dos mentiras tan altas como sus torres: que Irán patrocinaba el terrorismo y que había seguido su programa nuclear con fines militares, algo negado por la Organización Internacional de Energía Atómica. El resto de los firmantes (Unión Europea, Rusia y China) han prometido cumplirle el convenio al presidente iraní Hassan Rohani. Si fuera por Trump habría conflicto e incluso guerra, y ya impuso sanciones a Teherán.

En estos cinco aspectos no se agota el repertorio, pues Trump dio marcha atrás con los acuerdos de Obama con Cuba y profundizó el ataque a Venezuela. Son gravísimas amenazas a la paz mundial. Los argentinos deben tomar la palabra y desmarcarse, pues uno de los pocos presidentes que va presuntuoso en el séquito trumpista es Mauricio Macri.
ortizserg@gmail.com

Zona de desastre


Por Carolina Vásquez Araya: 
En Guatemala la vida se ha vuelto una prueba de resistencia contra adversidades.

Al clausurar la zona devastada por las recientes erupciones del volcán de Fuego por ser de alto riesgo, las autoridades guatemaltecas ponen un sello a la búsqueda de víctimas y con ello impiden a los deudos cerrar su duelo. La tragedia, por lo tanto, continuará para cientos de familias sumidas en la incertidumbre y el dolor de haber perdido no solo sus hogares sino también a familiares, vecinos y amigos. Para quienes no hemos experimentado una pérdida semejante resulta imposible comprender la dimensión del drama de estas personas quienes, además de quedar a la deriva, se enfrentan a la dura realidad de depender de un Estado incapaz de ofrecer el apoyo mínimo que corresponde en estos casos.

Guatemala se ha convertido en zona de desastre y no alrededor de un volcán, sino alrededor de un congreso y un palacio de gobierno. Los extremos de ineptitud, indolencia y rapacidad (literal: adicto al robo y la rapiña) de sus autoridades han socavado las bases mismas de la institucionalidad y transformado al Estado en un monumento a la perfidia política. Hoy es imposible remontar hacia una ejecución transparente del presupuesto nacional o a la hipotética implementación de políticas públicas favorables al desarrollo de los sectores más necesitados. Quienes claman por un giro de timón de un presidente ausente e incapaz saben de antemano que no hay salida digna para esta administración, más que una renuncia en masa.

Para hacer el cuadro más ilustrativo del estado de la Nación hay que echar un vistazo al sector justicia, un pilar fundamental para la sostenibilidad del estado de Derecho en cualquier país del mundo. Las presiones descaradas contra los pocos jueces probos e incorruptibles dan testimonio del pánico presente entre los empresarios y políticos cuyas acciones han llevado al país al extremo de inestabilidad en el cual se encuentra. El avance de los procesos contra ex gobernantes, militares y miembros prominentes del sector empresarial ha sido torpedeado con recursos legales pero ilegítimos gracias a las trampas pergeñadas por los congresistas desde ya hace muchas décadas.

El acoso descarado de los magistrados de la Sala Tercera contra la jueza Erika Aifán, quien tiene a su cargo casos paradigmáticos contra la impunidad y la corrupción, demuestra sin lugar a dudas el nivel de pánico de quienes se ven afectados por el desempeño ético y probo de una representante del poder judicial y es una prueba contundente de los extremos a los cuales es capaz de llegar un pacto de corruptos cuyo único propósito es apoderarse de todos los estamentos del Estado y eliminar cualquier posibilidad de recuperación de la integridad institucional.

En Guatemala se habla de colapso del Estado, pero la realidad es una ausencia de Estado en toda su extensión. Es como si este hubiera sido reemplazado por una estructura paralela con intereses totalmente ajenos y opuestos al bienestar de la población, enseñando claramente cuáles son sus planes para la apropiación total de cualquier espacio de poder político y económico. La catástrofe no se avecina, ya está presente en el país y cualquier posibilidad de reversión de las malas decisiones ha sido bloqueada nada menos que desde las más altas instancias del gobierno. Se podría formular una ecuación matemática con los componentes actuales del poder (gobierno militar con careta civil) y desde ahí calcular las perspectivas de salir de la crisis actual sin perder del todo las oportunidades de consolidar un sistema democrático ya medio ausente del escenario. La crisis no viene, ya está instalada y solo queda buscarle la salida.

Las fumarolas anuncian desastre desde las instituciones mismas del Estado.

elquintopatio@gmail.com

viernes, 22 de junio de 2018

¡¿Qué pasará Héctor, si en Los Valles Del Tuy Juan Pueblo se arrecha?!

Por Julio César Belisario R.:

¡¿Qué pasaría?!

El lunes acudimos al banco a fin de retirar los fondos de nuestra pensión del Seguro Social. Tomamos nuestro bastón, nos relajamos; y preparamos psicológicamente. A fin de  enfrentarnos a los desmanes y atropellos de los buseteros que al margen de las precariedades que ellos argumentan enfrentar de escases de cauchos, aceites y baterías. Muchos por sus ruindades, terroristas desempeños, conspiradoras acciones de desclasado actuar; y bastantes de ellos. Actúan como verdaderos hijos de puta. Pero la necesidad es una vaina y cogimos rumbo.


La cobranza en el banco la realizamos sin contratiempos y relativa positiva rapidez. Pero de retorno y posterior. No sabíamos a la ofensa y atropello a la que seriamos sometidos de retorno al hogar.
Nos embarcamos en una buseta que conducía un energúmeno conductor y cobró la cantidad de diez bolívares por pasaje (Estado Miranda - Valles Del Tuy) desde el terminal hasta la Urbanización donde residimos que es ruta de corto trecho (Todos los pasajeros sentados (25) y de pie; hombres, ancianos, preñadas, niños, adolescentes y estudiantes (15) residentes en el mismo sector, para un total de hasta los teque teques de ± 40 almas)

Ante los naturales reclamos por el desmedido y abusivo monto del pasaje de Bolívares diez (Bs. 10,00) que formulamos los pasajeros en vez de los normales cinco Bolívares (Bs. 5,00) Exclamó de animal el propietario conductor. -¡¡Todo el mundo pagará los Bolívares diez (Bs. 10,00) y no le paro a 3ra edad ni estudiantes!!- Si no los pagan. -¡¿Los bajo de mi vaina?!-

Referente a lo expuesto en párrafos anteriores de verídico y vergonzoso suceso. ¡¡Preguntamos toda vez que de evidencia no existe autoridad alguna que se haga presente e impida tales atropellos al bolsillo y la dignidad de las personas!!

¡¿Qué pasaría Héctor?!  Tú que ahora eres nuestro gobernador del estado Miranda y de concreto -Los Valles Del Tuy- Ya que votamos por ti. ¡¿Si en pleno terminal de Cua, Juan Pueblo se arrecha y le prende candela a la buseta y junto con la buseta, a su maldito coño de madre propietario conductor?! ¡¿Qué Pasaría Héctor?! ¡¿Qué pasaría?!

Otro sí. De paradójico en este instante retorna al hogar mi esposa que de igual y hoy miércoles 20 de Junio de 2.018 fue también a cobrar su pensión del Seguro Social. Me cuenta que un decente buen señor busetero en el terminal de Cua, embarcó pasajeros y cobró el monto normal de la tarifa que es de Bolívares cinco (Bs. 5,00) pero de mala leche. -¡¡Porque parece ser que a los buenos los jode y persigue el infortunio!!- A medio trecho se accidentó la unidad. No hubo forma ni manera de que de nuevo arrancara y encendiera el motor y los pasajeros en gesto de pueblo que de gallardo se enaltece de noble y buen vibra. No tomaron de reintegro el dinero del pasaje que el preocupado y angustiado buen hombre busetero pretendió devolverles. ¡¡De guerreras y guerreros le echaron catalinas y cojones y bajo reverberante y severo sol Tuyero como el que tenemos hoy Junio 20 de 2.018; se vinieron caminando y remataron los tres/cuatro kilómetros que faltaban de ruta, para llegar a destino!!

¡¡Busca Héctor!! ¡¡Busca a buenos y decentes buseteros como el que te indicamos acá en este Otro sí!! ¡¡Y apóyalos!! ¡¡Auxílialos!! ¡¡Ordena les reparen sus unidades y luego ellos paguen en cómodas cuotas y bajos intereses!! O en su defecto por irreversiblemente obsoletas y no aptas para el transporte público sus busetas; pues. ¡¡Procura que accedan a nuevas unidades!!

Esas son las recomendaciones que sin ningún agobiante bla, bla bala, bla. Te formulamos Héctor.  A fin de impedir que Juan Pueblo presa de legítimas y soberanas tibieras. -¡¡Pierda mínimo y se lleve por delante a cuanto hijo de la gran puta madre abusador se le atraviese en el camino!!- ¡¡Eso de sencillo Héctor es lo que queremos para civilizadamente y en armonía, poder vivir como la gente mientras concretamos el arribo de nuestro socialismo!!- ¡¿Es desconsiderado y desmesuradamente ambicioso pedir tal cosa?!
juliocesarb72@gmail.com

Cuba quien crean los grandes personajes


Por  Néstor García Iturbe: 
“La sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes, luchar contra el imperialismo donde quiera que esté” El Che

Muchas veces “personajes” contrarios a la Revolución Cubana tratan de distinguirse para ganar crédito con el enemigo y dar elementos de que este es un régimen donde no existen libertades. En ocasiones somos nosotros mismos los que les damos la oportunidad de que se destaquen e inclusive de que puedan hablar de la falta de libertades, la actitud que asumimos con estos “personajes” es precisamente la que ellos desean.

Cuando alguien viola las leyes vigentes, debemos aplicarle la ley, ya sea ponerle una multa, que llevarlo ante un juez, si eso correspondiera, o que un organismo autorizado, quizás la aduana o inmigración, según corresponda, le explique la violación cometida y cuál debe ser su comportamiento. El Ministerio de Comunicaciones también puede ser un organismo adecuado para estos trajines, al igual que el Centro Internacional de Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El “personaje “busca publicidad, ser reconocido, ser tomado en consideración, cuando lo que obtiene es que se le ignore, entonces sus propósitos se ven truncados.  Recientemente Walter Martínez citó a Cantinflas y si  mal no recuerdo, este había dicho “A todo el que yo ignoro, lo ignoro”. Esa es una buena medicina.

Si el “personaje” realiza alguna actividad contra la revolución, o escribe algo que no es cierto, la liberta de prensa existente en nuestro país nos permite contestarle adecuadamente y si lo que ha hecho o escrito representa una infamia, o no se ajusta a la realidad de lo que ha sucedido, también podemos establecer un proceso judicial contra el mismo por perjurio.

No tenemos que crear “personajes  que se manifiesten como mártires” perseguidos por el comunismo o cuya vida se haga imposible en nuestra patria, tenemos que crear “personajes” que respeten nuestras leyes y  que reconozcan y den publicidad a las verdades de nuestra sociedad, que todos sabemos algunas no son agradables ni lo que aspiramos, pero si por lo que luchamos

sarahnes@cubarte.cult.cu