sábado, 23 de marzo de 2019

El inevitable declive estratégico de Estados Unidos



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Hace unos días me preguntaba si la extrema agresividad de Estados Unidos que mantiene en vilo la estabilidad del sistema internacional era expresión de fortaleza o de debilidad de la potencia imperial. Al respecto afirmaba que la respuesta a tal pregunta arrojaría luces respecto de los escenarios de futuro que es posible esperar.

La historia enseña que el proceso de decadencia y caída de los grandes imperios que han existido a través de la historia guardan ciertas similitudes independientemente de la época que han ocurrido, la fase del desarrollo de la humanidad en que se produjeron y los grados de avance tecnológico existentes en el momento histórico de su transcurso hacia el declive definitivo después de vivir largos períodos de auge que hacían suponer su eternidad hegemónica.


En la modernidad, tal desenvolvimiento se ve magnificado por la acción de los poderosos medios de transmisión de noticias que son capaces de fabricar circunstancias, contextos y situaciones que entrañan realidades emanadas de la ficción, a tal punto que la Academia Española de la Lengua ha aceptado como válida una nueva palabra para describirlo: “posverdad” definida como una distorsión preconcebida de la realidad, con el objetivo de implantar y modelar la opinión pública  a fin de ejercer influencia en las decisiones que la ciudadanía tome en materia política y social, en condiciones tales que los hechos objetivos pierden predominio, toda vez que las emociones y creencias personales pueden ser configuradas mediáticamente.

Esto pretendería extender a las ciencias sociales, un principio de la física cuántica que establece que es posible que dos personas puedan obtener resultados antagónicos al observar la misma realidad, de lo que se concluye que es posible que coexistan más de una realidad al percibir un mismo fenómeno. Este fundamento permite a los medios informativos construir realidades propias e incluso falsas y transformarlas en verdades, a través de la manipulación de la psiquis de los individuos. Poco importa que a posteriori se demuestre la falsedad de la información dada a conocer. El cerebro humano ya habrá grabado la primera revelación, sabiendo que se han estudiado métodos a través de los cuales el desmentido -si se hiciera- pasa a ser irrelevante ante la fuerza con que se hizo público un acontecimiento que no necesariamente ha ocurrido. El daño ya está hecho.
Como opina el sociólogo español Miodrag Borges, experto en neuromarketing, neuropolítica y comunicación “… a partir de 2012, el neuromarketing se convertiría en la base de los estudios políticos vinculados a las estrategias de campaña”.

Borges cita al doctor Matthew Sauvage, de la Universidad George Washington de la capital estadounidense quien elaboró una tesis doctoral sobre neuromarketing político en la que señala que las campañas políticas dependen de datos e información precisa sobre los votantes, incluyendo sus gustos e intereses, sabiendo que de esa manera es posible captar mejor al público y trazar estrategias ganadoras.

En estas condiciones, el neuromarketing se convierte en un instrumento de valor superlativo porque “permite añadir una capa extra de información para analizar aspectos tales como anuncios de televisión o los discursos. En lugar de preguntar a alguien sobre sus pensamientos acerca de un candidato o un anuncio de televisión utilizando por ejemplo un grupo de discusión, se mide cómo reacciona su cerebro, de manera que se puede acceder a ideas sin sesgo, acerca de cómo la persona  realmente reacciona a esos estímulos”

En la actualidad, nociones como el éxito del capitalismo, la invencibilidad de Estados Unidos, su superioridad científica y tecnológica, las óptimas condiciones de vida de su sociedad, la imperiosa necesidad de adoptar sus usos, costumbres, hábitos y gustos, su hegemonía militar, el predominio de su cultura, valores y principios y la preeminencia de su sistema político hacen suponer a buena parte de la humanidad que el triunfo de la potencia norteamericana es irreversible y eterno y que no existe alternativa válida para construir un mundo mejor. Estas ideas han estado siendo sembradas durante años en el cerebro de los ciudadanos, sin que tengan la mínima percepción de ello, por tanto no pueden reaccionar porque llanamente piensan que “eso es así” y no tiene posibilidad de modificación.
El problema para Estados Unidos es que esto ha comenzado a cambiar, en tanto se empieza a manifestar cierta superioridad económica, científica, tecnológica y militar de China y de Rusia, lo cual está configurando el eje principal de la conflictividad global actual. El trance generado por Estados Unidos contra la empresa china Huawei es la expresión más reciente y clarificadora de esta situación.

Más allá de la sensación de victoria que se pretende mostrar, el capitalismo no se puede adjudicar éxitos que avalen tal situación. En el mundo de hoy, 821 millones de ciudadanos pasan hambre, es decir el 12,9% de la población mundial; 1100 millones viven en condiciones de extrema pobreza y 2.800 en situación de pobreza, 14,5 y 36,8% de la población mundial respectivamente. La nutrición deficiente es la causa de muerte del 45% de los niños menores de 5 años, 3.1 millones de niños mueren anualmente por esta causa, 8.500 por día; 66 millones de niños asisten a clase con hambre en los países subdesarrollados. Según la Unicef se necesitan 3.2 mil millones dólares para solucionar este problema, un poco menos que lo que cuesta un destructor de los 64 que tiene la Armada de Estados Unidos a fin de desparramar muerte por el mundo.

Así mismo, 2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable y 4.000 millones (más de la mitad de la población mundial) carece de saneamiento seguro según la OMS y la Unicef; 264 millones de niños no asisten a la escuela. Todas estas cifras no consideran que según la Unesco en el mundo hay alrededor de 350 millones de personas que no existen, es decir que no tienen ningún tipo de registro de su vida, por lo tanto no son sujeto de estadísticas. ¿Puede entonces considerarse que el sistema económico que rige el planeta es justo? Y que es un éxito que se debe sostener y extender, cuando se sabe que en el planeta existen los recursos necesarios para que todos los habitantes del globo tengan sus necesidades básicas resueltas y su porvenir de vida se inscriba en los ideales que la humanidad ha trazado para todos, no sólo para una minoría

Sin embargo, cuando uno observa el gasto militar de Estados Unidos, es fácil concluir que la solución de los problemas de la humanidad no es de su interés. Hace solo unos días se dio a conocer el presupuesto que el presidente Trump envió a la Cámara de Representantes para el año 2020. En esta propuesta, la Casa Blanca está pidiendo un recorte en el nivel general de gastos no relacionados con la defensa en 5% el próximo año por debajo de los límites de gastos federales actuales, una reducción de casi 30.000 millones de dólares, de la misma manera pide que el gasto militar sea aumentado en un 4,7% a 750.000 millones de dólares, en comparación con los 716.000 millones de dólares de este año. Es evidente que Estados Unidos pretende salir de la crisis mediante la guerra, la agresión y el conflicto, de lo que se deduce que su voracidad imperial crecerá aún más en los próximos años.

Toda vez que los recortes en este presupuesto, incluyen los gastos del departamento de Estado, hasta altos mandos militares retirados de las Fuerzas armadas de Estados Unidos entre los que se incluyen a los ex generales David Petraeus y Anthony Zinni y al ex almirante James Stavridis consideraron que poner el énfasis en el Departamento de Defensa y menospreciar el trabajo del Departamento de Estado, “socava la seguridad y el liderazgo de Estados Unidos” Aducen que solos los militares no pueden garantizar la seguridad del país, por lo que hicieron un llamado al Congreso a proteger el financiamiento del Departamento de Estado. Por supuesto, no hicieron ninguna alusión a las reducciones para salud y educación ni para cooperación internacional, asuntos que no son de su interés.

En términos de mirada estratégica esta visión de los militares, que sin duda refleja la opinión de los que están activos y no pueden hacer consideraciones política de manera pública porque la ley se lo prohíbe, refleja la preocupación suprema de uno de los principales sostenes del poder imperial, del se están alejando por la manera errática e improvisada en que están siendo dirigidos por una camarilla tan extremista que incluso -desde su opinión- pone en riesgo la seguridad de Estados Unidos. 

No obstante, en términos económicos la idea de que Estados Unidos pueda superar su crisis económica no pasa de ser una quimera, con todas las repercusiones que ello tiene para la estabilidad del sistema internacional: apreciar que la economía de Estados Unidos se puede apuntalar en el mediano plazo, parece bastante incierto. En lo inmediato hay que recordar que durante su campaña electoral Trump prometió que eliminaría la deuda interna antes de concluir su cargo al frente de la administración de su nación, pero la propuesta de presupuesto que acaba de entregar al Congreso proyecta que la deuda nacional se incrementará a 31 billones en 10 años, así mismo expandiría el déficit del presupuesto federal a 1.1 billones de dólares en el próximo año fiscal, al tiempo que exigiría equilibrar el presupuesto para 2034 al conjeturar que la economía podrá crecer más rápido de lo que la mayoría de los economistas anticipan.

En este sentido, vale decir que como nos recuerda Armando Negrete, académico del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM de México, la economía estadounidense viene manifestando una tendencia a la baja en el ritmo de su crecimiento desde la década de los sesenta del siglo pasado. El investigador mexicano explica que en 1984, la economía estadounidense creció a nivel del 6%, pero fue la última vez que lo hizo, sin poder sostener ese ritmo ni un solo año, al contrario, desde 1980 cuando liberalizó los mercados, su PIB per cápita creció 1,61% anual y apenas 0,6% desde la crisis de 2007. Vale decir que en ese mismo período de 40 años, China creció a un promedio de 9,6% anual. 

Desde ese mismo año 1980 el saldo comercial de Estados Unidos ha sido deficitario de forma creciente, sobre todo porque ante el proceso de desregulación de mercados, apertura comercial y ampliación de las finanzas internacionales, las grandes empresas transnacionales estadounidenses optaron por desarrollar un gran ciclo de conexión productivo en el que a Estados Unidos solo le correspondió ser el consumidor final, generando una dinámica de sobre consumo de bienes que no produce, por lo que sus importaciones son mucho mayores que sus exportaciones, erigiendo un mercado interno en el que la demanda es mucho menor que la oferta, todo lo cual ha conducido a un gran déficit en su balanza comercial a lo cual Trump le ha encontrado falsas explicaciones que pretende resolver con sanciones y aumentos de aranceles, sin embargo al cierre de 2018 y después de un año de guerra comercial con China, el déficit comercial de Estados Unidos aumentó, al mismo tiempo que los consumidores de ese país tuvieron que pagar 4.4 mil millones de dólares por efecto del aumento de los aranceles a China, lo cual hace patente que tampoco esta guerra la están ganando.
Al respecto, Negrete afirma que la dinámica emprendida por Estados Unidos:”… deslocalizó la producción estadounidense hacia países con mayores niveles de productividad y menores costos, generó un aparato interno industrial/productivo menos competitivo y provocó una caída sostenida en la productividad del trabajo manufacturero.  De manera contraria, China, mediante su política de apertura comercial planificada y el establecimiento de zonas francas industriales, desde 1980, atrajo esas cadenas productivas manufactureras hacia sus costas y promovió su integración al mercado mundial desde la esfera de la producción industrial con capital estadounidense, esencialmente, pero también europeo”.

Este diagnóstico puede arrojar algunas luces sobre la crisis actual y la situación objetiva de Estados Unidos para intentar salir de ella hacia adelante, lo cual –con el paso del tiempo- se ve más improbable en tanto su papel como potencia hegemónica ha comenzado el declive. Lo cierto es que la crisis de su economía es estructural en tanto manifiesta déficit comerciales crecientes, baja productividad y un exiguo crecimiento, a lo que suma una profunda crisis política y moral que obligó al sistema a buscar a un outsider que los salvara tras el agotamiento de soluciones en los márgenes del establishment. La recurrencia de Trump a sectores tan atrasados y retrógrados, que rayan en el fascismo, como forma de solución de los problemas, muestra una vía que probablemente establezca la realidad emanada del twitter presidencial como verdad absoluta, pero que en los hechos está distante de una autenticidad que permita salir de la crisis aunque los medios digan lo contrario.

Así como el revanchismo buscó a Hitler para que sacara a Alemania del marasmo de la crisis económica de la tercera década del siglo pasado y de la humillación de la derrota en la primera guerra mundial, hoy la estructura del poder real en Estados Unidos ha encontrado a Trump para que los salve de la inercia del fracaso de la unipolaridad post guerra fría y del fiasco de su política económica en los últimos 40 años, todo lo cual conduce al fin de la hegemonía que han sostenido por los últimos 120 años.

sergioro07@hotmail.com

La Mano Muerta, con patente rusa ante un ataque nuclear a su país.


Por Norma Estela Ferreyra:

Esta es un arma nuclear de inteligencia artificial, lista para la defensa de Rusia en un ataque nuclear que sobreviniera contra ese país, largamente perseguido  por el Imperialismo opositor estadounidense y anglosajón.
El mundo entero no sobreviviría a “La mano Muerta” porque no puede desactivarse por la voluntad de ningún humano.

Recordemos que durante la Guerra Fría, los Estados Unidos usaron un sistema paralelo llamado "Operación Espejo". Las tripulaciones de comando aéreo estratégico de EEUU en 11 aviones Boeing EC-135C y luego en  los 16 E-6B Mercury, pasaron 24 horas al día, de forma continua, durante 3 décadas, en el aire sobre el Atlántico y Pacífico, con soldados que controlaban la situación estratégica de Estados Unidos, para el caso de destrucción de sus centros terrestres.


Después de la Guerra Fría, se abandonó la "Operación Espejo", porque requería disponer de grandes recursos, y por la vulnerabilidad de los aviones, entre otras cosas.

Los diseñadores soviéticos respondieron a esta doctrina con el desarrollo de un sistema de respuesta garantizada de Armagedón. Así, creó “El Perimetr”  también durante la Guerra Fría y que se puso en funcionamiento en 1985, como un enorme y complejo organismo de combate, disperso por todo el país.
Bajo la presión de START I, en 1995 “El Perimetr” fue retirado del servicio. Sin embargo, este sistema único no pasó a la historia.

Jrolenko subraya que no hay manera de neutralizar o desactivar ni destruir “El Perimetr”.  Y en caso de que las principales líneas de comunicación estén dañadas (o bloqueadas por los sistemas de guerra electrónica del enemigo), el sistema lanza misiles balísticos de control de comandos para dar impulso y poner en marcha los submarinos y otras instalaciones nucleares supervivientes después del ataque del enemigo, con el fin de realizar el ataque de respuesta sin el alto mando militar. Es por ello, que los analistas militares occidentales bautizaron a este sistema como ‘mano muerta’.
“El Perimet” pasó varias pruebas y se sometió a varias modernizaciones. En la actualidad, será uno de los principales factores de disuasión de la Tercera Guerra Mundial

O sea, este sistema único no pasó a la historia: La OTAN se acercó a las fronteras de Rusia, por lo tanto, en diciembre de 2011, el Perimetr volvió a ponerse en marcha, según el comandante de las tropas de misiles estratégicos de Rusia, el general Serguéi Karakáev.

 En mi modesta opinión, esto puede terminar con la vida en la tierra, de una manera dolorosa. Pero, desde que la sociedad humana dejó de ser primitiva, tomó el camino de la guerra, de la división entre débiles y poderosos, de divisiones por causas religiosas,  que en su afán por prevalecer, exterminaron a millones de seres humanos, como en “Las Cruzadas” , que solo en la Conquista Española, desde 1492, asesinaron a 90 Millones de originarios americanos.

Y no nos olvidemos de las guerras por el oro, por el poder, por el petróleo y los minerales, por nombrar algunos de los intereses satánicos, que vuelven locos a los seres humanos. Sabemos, que esas elites desconocidas del poder mundial, no se detendrán hasta que tengan la mayor parte del mundo esclavizada. 

Por ello y en función de ese propósito, considero que la maldad ha triunfado sobre el 90 % de los hombres buenos, que han sido transformados en  un robot por la informática, por los medios de comunicación hegemónicos ,que desvirtúan su esencia y la realidad, a tal punto, que un robot humano, con el celular en la mano está convertido en un ser que sólo vive encerrado en sí mismo, sin compartir abrazos con sus seres queridos.

Y vemos grupos emborrachándose de las mentiras de YouTube o de falsos informativos comunicacionales, que le pintan una realidad que no existe. Padres jóvenes, que viven apartados de sus hijos pequeños, aún teniéndolos a su lado. El chupete de goma ha sido reemplazado por un celular o tablet, que suelen darles como entretenimiento, para que no interrumpan su vicio por el chat, con amigos virtuales.

Se viene destruyendo el amor familiar, la visita a los abuelos, a los tío y primos y los juegos colectivos, en fin, creo que el mundo llegó al último peldaño en su caída.
Y lamentablemente, el arma rusa, sería un merecido final para toda la humanidad perversa, indiferente, corrupta y ambiciosa de dinero y poder, como fin último de sus vidas, aunque siempre hay excepciones, claro. Y me pregunto: ¿Acaso merecemos este mundo, donde la humanidad no puede ni quiere, ni sabe cómo luchar contra el endemoniado poder del Poder Perverso de una ELITE que desconocemos?  ¿Un poder que aniquila a la Nación y a todo un país, a sus  Poderes Legislativos, Judiciales y donde el Ejecutivo, es traidor a la patria, junto  a un grupo de mogotes o Ministros que se burlan de la Constitución, de la Ley, de la democracia, que siempre fue una palabra vacía y sin sustento.?

Miremos al mundo con ojos sensatos, usemos la razón, la historia, lo que sea. Y veremos que no somos merecedores de este bello Planeta. Algunos, por interés de enriquecerse y otros, porque les da igual y con indiferencia se sientan a esperar que alguien haga algo. Y muchos protestan, hacen marchitas” Los héroes ya no están,  han caído en decadencia, mientras los niños no son felices,  Entonces, suelo  pensar que todos, nos hicimos merecedores de “La Mano Muerta”. ¡Pues que se venga!
normaef10@hotmail.com

Juan “White Dog” está trabajando preaviso y ha sido despedido por la CIA.



Por Juan Martorano
Si algo debemos destacar, es que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está siguiendo muy de cerca la situación de Venezuela. De buenas fuentes, se sabe que una de las primeras cosas que hace al despertar e iniciar sus rutinas de trabajo al frente del Salón Oval, es revisar muchos papeles e informes sobre la situación de nuestro país.

El as bajo la manga que tenía y considera que tiene Trump es Venezuela. Él sabe que nuestro país tiene los recursos para poder sustentar su modelo de desarrollo y salir de la crisis capitalista que hoy agobia al gigante del Norte. Realizo una alta apuesta al retirar sus tropas de Siria, y en otras partes del mundo, porque daba como un hecho la toma de nuestro país. No en balde, para este asunto, comenzó a jugar cuadro cerrado con su vicepresidente Mike Pence, su Secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo y su asesor de seguridad nacional, John Bolton. Los demás que se han pronunciado sobre este tema, como el caso del senador republicano Marco Rubio, es solo una ficha táctica, y por ende, fácilmente prescindible.

Es importante destacar que el actual mandatario estadounidense está muy molesto con su cachorro “White Dog”, y no le falta razón. Se ha gastado mucho dinero para recuperar el control de Venezuela, y a pesar de todas las acciones realizadas, Nicolás Maduro continúa al frente de los destinos del país. “White Dog” es uno de los agentes formados por la CIA desde hace más de 10 años (el mismo tiempo que invirtió EEUU para la inoculación del cáncer con el que fue asesinado Hugo Chávez) para retomar el control político del país ubicado al norte de Suramérica.

Si detallamos bien, más allá del discurso altisonante del perrito faldero del imperio, su rostro y gestos, lo que se conoce como comunicación no verbal denota no solo stress, sino desespero y su incómoda situación ante sus jefes norteños. La fecha de caducidad del adalid de la oposición se ha adelantado, debido a los errores inexcusables que ha cometido en el mes y medio de su “gestión autoproclamada”.

Las pérdidas en las que ha caído el gobierno de EEUU para lograr el cambio de régimen en Venezuela, se calculan en miles de millones de dólares, y los gringos, y en concreto Donald Trump, no tienen mucho tiempo para esperar. En la medida que transcurra el año 2019 y se acerqué el 2020, los escenarios podrían colocárseles cuesta arriba a la actual administración, debido a que las elecciones presidenciales en ese país las tienen prácticamente a la vuelta de la esquina, y una aventura bélica durante un año electoral resultaría totalmente inconveniente a la aspiración de continuar al frente del Salón Oval por parte del actual Jefe de Estado de USA.

Y si a eso le agregamos que el senador  Bernard “Bernie” Sanders (de tendencias socialdemócratas) ha anunciado su precandidatura presidencial, y si el stablishment lo deja y no lo asesina antes, se alzaría con la nominación demócrata para inscribir su candidatura, y posteriormente disputarle la presidencia a Donald Trump (en la coyuntura de 2017, todos los sondeos apuntaban que si Trump se medía electoralmente con Sanders, éste último lo hubiese derrotado con todo y lo arcaico del sistema electoral estadounidense) es lo que tiene al borde del desespero al actual mandatario norteamericano. Y Venezuela sería un valioso trofeo que exhibir, de cara a sus aspiraciones reeleccionistas.

Por ello, la jugada del “White Dog” de lograr aglutinar la suficiente fuerza como para lanzarse una marcha hacia el Palacio de Miraflores, en una reedición del 11 de abril de 2002, o en su defecto, implementar de manera sesgada, la aplicación del artículo 187 numeral 11 de la CRBV, es porque sabe que sus jefes imperiales no le darán una nueva oportunidad para que logre el derrocamiento de Nicolás Maduro de la Presidencia de la República, y les entregue Venezuela.

Importante es que tengamos muy claro que el acto terrorista y de sabotaje a nuestro sistema eléctrico nacional, debe ser catalogado como un acto de guerra sin ningún tipo de complejos, así como lo ocurrido en las instalaciones de Petro San Félix en el estado Anzoátegui, de servicios públicos y de transporte masivo en estas últimas horas. De ahí que salga el remanente de los funcionarios diplomáticos estadounidenses del territorio venezolano, porque las cosas pueden tornarse realmente feas.

Al respecto, el portal laiguana.tv publicó un muy buen trabajo titulado: “Gobierno en la sombra y parálisis estratégica: Hipótesis de conflicto para Venezuela”. Este trabajo recomiendo leerlo detenidamente. En una próxima oportunidad podemos comentarlo con detalle.
La planificación de ponerle la mano a Venezuela data de hace más de 10 años, tiempo en el que se aprovechó, como ya lo señalé, la inoculación del cáncer de Chávez, así como la formación de un conjunto de jóvenes que se podrían convertir en sus potenciales sucesores (Yon Goicoechea, Freddy Guevara, Gaby Arellano, Lorent Saleh, David Smolansky, el cachorrito que pretende ser “presidente interino”, entre otros) pero que agarraran la línea de USA. De ahí el panorama y la realidad que quiero llamar la atención en estas líneas.

Si “White Dog” no logra la denominada “marcha sin retorno” , o la aprobación del uso de una misión militar extranjera liderada por EEUU en Venezuela, que logre el derrocamiento de Maduro y el establecimiento del “Gobierno de Transiciòn”, solo le quedarían tres opciones: Que sea encarcelado, ya que el Fiscal Tarek William Saab y el Tribunal Supremo de Justicia, al parecer se han puesto en la tarea que les corresponde; el exilio, ya que huiría como ya han hecho otros dirigentes de la oposición, y sea rápidamente olvidado por la base antichavista; o la muerte, ya que sea ejecutado por órdenes de sus propios amos. Así de sencillo.

Si el “White Dog” no cumple con la tarea que le dieron los gringos, estos evidentemente dejarán de apoyarle, y colocarán toda su apuesta en otra ficha. De ahí lo develado por Diosdado Cabello en el programa “Con el Mazo Dando”, al señalar la jugada en la que estarían personeros de Acción Democrática, y en especial Henri Ramos Allup, para apoyar la captura, o en su defecto la salida del juego de “White Dog”, y colocar al “1er vicepresidente” de la actual Asamblea Nacional Insubordinada, el diputado Edgar Zambrano (quien es ficha de Ramos Allup) como el nuevo “presidente encargado”.
Esto devela el tremendo arte de maniobra por parte del partido Acción Democrática, pero eso será tema de otro artículo.

Lo cierto es que los múltiples errores cometidos por “White Dog” hace que cuente con cada vez menos respaldo de la CIA, el Departamento de Estado y de la propia presidencia del país del norte a su figura, por lo que ya lo consideran como “desechable”. Él sabía muy bien que tenía que salir de Maduro muy rápido, y no cumplió con esa tarea.
Y peor aún, le prometió a EEUU que no se preocuparán, pues les dijo que tenía el control de los militares, del pueblo y de varios actores en el país. Les prometió a los gringos que en Venezuela se reeditaría lo sucedido en Ucrania con la revolución de colores o la primavera árabe, y fracasó en esa tarea.

Y debe saber el cachorro imperial que con los gringos no se juega, y que su derrota supone la derrota de Donald Trump en todos los sentidos, y de cara a las elecciones presidenciales en ese país en el año 2020 como ya fue explicado párrafos más arriba.

En caso de que el “White Dog” sea finalmente desechado, y pese a la victoria táctica que obtendríamos en este pulso geopolítico, no obstante, el peligro aumentaría. Ya que la injerencia directa del imperio hará que el escenario del magnicidio contra del presidente Nicolás Maduro, y el resto de los integrantes del Alto Mando Político y Militar de la Revolución cobra pertinencia y vigencia y aumente como opción por parte de los halcones imperiales.

Esto porque se manejan algunas informaciones que ya hay un funcionario de la CIA, con la disposición de 250 millones de dólares para el asesinato del actual Jefe de Estado venezolano, sea éste de manera convencional, como lo intentaron aquel 4 de agosto de 2018, o de manera no convencional (caso de Hugo Chávez). Incluso la operación de “tocar” a no menos de 5.000 generales y almirantes, relativamente cercanos a Maduro, estaría en marcha, lo que aumentaría a 1.250.000.000 de dólares, para acabar con su vida.

En fin, así están planteadas las cosas en este momento en la actual coyuntura.
¡Leales siempre! ¡Traidores, nunca!
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

Colombia - El gobierno quiere guerra, pero el pueblo pide paz


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Nada más peligroso para la estabilidad, la paz y la democracia internacional, que un presidente del tipo Trump, cuyas decisiones son a la medida de sus preocupaciones personales diarias y su discurso anuncia todo lo contrario a la paz, la democracia y la estabilidad. Sus apreciaciones triviales son convertidas a hipótesis exentas de validación técnica y política, inclusive para definir quién debe vivir o morir en el planeta, sin que las muertes de inocentes o implicados, cuenten siquiera como daño colateral. Lo que dice es noticia que se transforma en capital y cifras a su favor. 



Pero así ha sido en la américa gringa desde el fin del genocidio de sus más de 12 millones de indígenas, asesinados por sus propios compatriotas y que refleja consecuencias en los casi 55 millones de hispanos inmigrantes, tratados y maltratados hoy como infrahumanos. Siempre ha ocurrido una distorsionada mezcla de derechos humanos y economía, con expresión en que solo es digno de ser tratado como humano aquel que tiene propiedad y riqueza que le otorgan libertad y son su fuente de honor y respeto. Trump, es eso, un hombre libre, un propietario al que “su américa” le consiente todo, siempre que ocurra afuera.

 Pero la otra américa, la del sur, es distinta, diversa, a pesar de múltiples genocidios, forjó su libertad por cuenta propia, con resistencias y rebeldías y no por efecto de ninguna ley de abolición. Ese es su secreto para enfrentar los nuevos vientos de guerra alentada por Trump y conducida por su club de gobernantes del sur, que reinventan la seguridad nacional y la caduca guerra fría para llevar al horror. A los pueblos del sur, sus organizaciones políticas y sociales, estudiantes, campesinos, trabajadores, les queda por única opción impedir, movilizar, resistir y oponerse a caer otra vez en la ruta de la muerte ya mil veces ya padecida.  Nadie mas que él, el pueblo (no el estado) sabe que después de otra nueva guerra, sea interna o entre países, nada, absolutamente nada, quedaría intacto. Nada absolutamente nada, volvería a ser como antes.

Quedarán miles de lisiados de todos los lados, cuerpos putrefactos botados en los caminos, riqueza perdida, bosques arrasados, aguas contaminadas, puentes, acueductos, infraestructuras y ciudades enteras destruidas, con migrantes no para compadecerlos si no para perseguirlos y liquidarlos. Que nadie espere una guerra regular, pactada, limpia, con reglas, justa, lineal, con arqueros y caballeros. Sería asimétrica, letal, con mercenarios (contratistas), criminales de oficio, francotiradores, hackers, paracos y drones y el terror detonaría donde menos se espera, no en las fronteras, si no en céntricas calles, autopistas y mercados. Se extenderían el hambre, la peste, las enfermedades y la maldad. Los señores de la guerra probarían sus armas de todo tipo, químicas, biológicas y atómicas, que desprendan la piel y desintegren todo menos el odio. En presente otra guerra, traerá miseria, humillación y sufrimiento para unos y otros, por orden de oficiales, psicópatas y parapolíticos.

La internet dejará de funcionar y, cajeros, sistemas eléctricos y de interconexión quedarán fuera de servicio. A veces de tanto dolor, la gente olvida lo que deja la guerra y enajenada clama y vitorea al presidente y a sus ministros y áulicos, cuando presentan informes semanales exponiendo cifras y cadáveres. En la guerra la inteligencia es sometida al arbitrio de los más perversos y la poesía y el arte son tratados como escombros, así ocurre siempre.

No es posible aceptar entonces que, por voluntad de Trump, se quiera destruir a la américa del sur, y borrar para siempre el legado de Bolívar, justo en el año del bicentenario de independencia. La trampa del gobierno para reconducir a la guerra es hacer creer que hay dos américas en el sur, una orientada por el socialismo, a la que hay que destruir y otra por el capitalismo a la que se debe salvar. América del sur, es una sola que se niega a ser el botín de los impacientes dueños del capital, que no logran consolidar su segunda conquista de despojo y exterminio.

En medio de este panorama el gobierno de Colombia, aupado por su partido, pide amontonar los muertos adentro y repartir fórmulas de salvación afuera, son consecuentes, porque son el gobierno del No, las negaciones a la vida, a la memoria y a la paz y en su patio corrupción, desigualdad, inequidad y violencia, florecen al vaivén de una creciente economía para pocos y derechos humanos recortados para muchos. Así que sí el gobierno del No, quiere guerra y sepultar con ella el acuerdo de paz, la JEP y la comisión de la verdad que no la haga y si la hace que no sea ni en nombre del pueblo, ni con sus hijos en las trincheras.

Colombia está siendo irresponsablemente reconducida hacia la guerra, por un gobierno, que a la manera de una junta administra los negocios comunes de toda la burguesía y hace de la dignidad personal un simple valor de cambio. Paulatinamente ha sustituido, mediante leyes y recortes sociales, las libertades humanas, por la libertad de mercado y reducido a cada persona, medico, abogado, ingeniero, maestro, científico, obrero, campesino o artesano a la mera condición de servidumbre asalariada, enfrentados a una realidad sin oportunidades, sin trabajo, sin estabilidad, sin un futuro previsible de bienestar y felicidad, fértil para crear hábitos de indiferencia, intolerancia y violencia que ahonden el imaginario de que todo podría ser peor y que mejor nos ira con otra guerra.

Ese poder, esa manera de gobernar, ha sabido destruir las bases del estado de derecho, acomodar miedos, borrar la memoria de su tragedia, negar los hechos y recuperar la efervescencia de los odios que refrescan las condiciones para usar las armas contra quien sea, adentro o afuera. La guerra es su instrumento de producción más importante, de ella hacen depender las relaciones económicas y todas las relaciones sociales en su beneficio.

El partido de gobierno lo tiene calculado, sabe que sin guerra no puede existir y tiene claro que para sobrevivir y ganar elecciones necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Y así lo hace, toca las fibras intimas, acude al secreto, la moral, la cizaña, el rumor, el chisme, redescubre pasiones, crea intercambios e interdependencias entre regiones y grupos sociales e impide que la producción intelectual de la nación se convierta en patrimonio común de todos. Ha sometido al estado de derecho, como Trump, al libre arbitrio de sus impulsos de poder hegemónico. No hay fórmulas para salir de este encierro, solo existe la necesidad vital de construir la salida en colectivo y obligatoriamente mas temprano que tarde.

mrestrepo33@hotmail.com

Bachelet bajo presión varía su posición sobre Venezuela



Por Rolando Prudencio Briancon:

¿Cuál es la fuerza mayor que ha logrado que Bachelet tenga una versión diferente a la que en un inicio identificó que el origen, la causa, el motivo del agravamiento de la crisis en Venezuela obedece a las sanciones impuestas por los EE.UU., contra el gobierno bolivariano?
No creo que hay que ser muy avispado para concluir que esa “fuerza mayor” provenga desde Washington para que varíe tan radicalmente; no sólo su percepción sobre que las sanciones económicas son las que han contribuido agravar la crisis. Y es que la razón por la que esa presión provendría desde Washington, donde sobre la “mesa” donde todas opciones están dadas, es que Trump desde su trono ha presionado para que Bachelet cambie su informe.


Y es que era obvio que para nada a Washington le cayó bien la inicial declaración de Bachelet, y que por si caso no hizo mención alguna sobre el nudo gordiano del golpismo contra Venezuela, que no es sino el decreto que declara: “Venezuela una amenaza para los EE.UU.”. Sobre éste desconcertante decreto no ha dicho absolutamente nada, y que no es sino el salvoconducto para la agresión de EE.UU., contra la patria del libertador, como ha sucedido el pasado 23 de febrero en el puente Simón Bolívar.

Es más, a tal grado debe ser la presión que Bachelet ha criticado la ley contra el odio, que no tiene otro objetivo que sancionar durísimamente a quienes cometieron crímenes de odio, contra los chavistas a quienes como le consta a Bachelet los quemaron vivos. Es por esa razón que para nada Bachelet ha dirigido crítica alguna contra la Asamblea Legislativa, que nunca propuso ley -teniendo el control absoluto de ésta instancia- alguna contra estas crueles agresiones.

Y es que semejante cambio de percepción de Bachelet sobre aquella inicial declaración sobre las causas para el agravamiento de la situación en Venezuela, y que no toma siquiera en cuenta el decreto de Obama y ratificado por Trump, imponiendo sanciones; es que ni por equivocación los EE.UU., podía dejar pasar por alto aquella intolerable e inicial declaración de Bachelet.

Este cuadro de repentina esquizofrenia que ha padecido Bachelet, variando tan extrañamente su posición -ojo que ya no es una niña- tiene una explicación, que no es otra que presión desde Washington.
prudenprusiano@gmail.com

De las contradicciones

Por Mariano Sierra:

Una forma contra corriente de gobernar y actuar socialmente

Principio humano que ha invadido al mundo en toda su integridad como nefasto comportamiento social, político y de otros aconteceres para desconocer las distintas gestiones del hombre, expresando invalidar o desvirtuar compromiso y con ello generar colapso social. Dialécticamente es un argumento adverso de un pensamiento o expresión de antítesis que supere la oposición

Las contradicciones son actos que alimentan el retraso histórico y la volubilidad humana. Cuando se generan las contradicciones fluyen las mentiras. En los sistemas humanos las contradicciones implican antagonismos, negativas dialécticas que la historia proyecta buscando ser superadas, pero esa realización se hace imposible cuando se manifiestan políticas sociales y con ello se engaña a la comunidad. Se vota para un ejercicio de gobierno, y lo que se concreta es el ejercicio de la corrupción, se prometen programas de gestión social pero la realidad son gestiones personales.



El mundo en su globalidad vive la contradicción que no es otra cosa que el no hacer o ejecutar algo y a contrario sensu llevar a cabo gestiones que solo interesan a ciertos colectivos individuales sociales. Cuando no hay interés político o social fluyen los armados contradictorios argumentando imposibles ya por ineptitud, incompetencia o falta de gobernabilidad o falta de entereza.

Dícese que se aceptan las contradicciones cuando hay o existen razones de suyo loables y suficientes. Por lo general hay contradicción cuando existe el querer o el admitir fundamentos argumentando aspectos falsos. Las contradicciones que nos rigen son producto del tiempo y los actos humanos que se van construyendo con los avances buscando explicaciones provenientes de las reacciones o determinando situaciones de gestión.

Las contradicciones se convierten en nuevas cortinas de humo para variar posiciones de gobernanza o de nuestro diario vivir por encima de toda ética o moral. En política es muy usual los bi conceptuales. Las contradicciones como lo expresamos es una forma de hacer política engañando, es una forma de gobernar con cinismo o de llevar a cabo nuestros actos modificando los acuerdos.
Ante la oscuridad de gobernar, las contradicciones se vuelven política de defensa de interés personal. Las contradicciones están incitas en todos los programas de política pública o privada como entramado estratégico para tapar la realidad, para moverse en vacíos de estado.  Nuestra república ha venido siendo construida a base de contradicciones, imperio que hoy nos acompaña, que se convierte en una operación para actuar por encima de la ley, o para desconocerla.

Colombia es un país privilegiado en economía agrícola, pero la contradicción estatal tiene al campesino en el campo del olvido, le viola sus derechos, le incumple acuerdos, los aísla cual, condenados de la tierra, niega el derecho campesino recientemente acodado por distintos países del mundo. Estas reflexiones exploran los devenires de las contradicciones humanas. Que grandes paradojas nos acompañan. Las confusiones en el pensar y el actuar. Los discursos emblemáticos contrarios desde lo social y político, según los intereses. Nos contradecimos según nos convenga.

Los estados les dan a las contradicciones visos de legalidad, aflorando las crisis sociales que revelan la forma como la comunidad nos enfrentamos a los problemas de ingobernabilidad. Las contradicciones por si mismas van empujando al fracaso de los estados afirmando así, que el capitalismo es el régimen de las contradicciones cavando su propia sepultura en medio de la oposición que ejerce contra la rebeldía humanista, social, política y de creencias personales.

En política pública cualquier contradicción tiene consecuencias de injusticia y desigualdad extrema.
 La biopolítica acorde a la gobernabilidad aplica la contradicción a todos los procesos públicos generando engaños e incertidumbres en todos los programas sociales y confesionales. Actualmente estamos viviendo actos de gobierno con la patente contradictoria y ello se vio en la pasada campaña electoral cuando se prodigaron promesas para obtener la presidencia. Pero lo que fluyo después fueron realidades muy distintas donde convergen mentiras, confusiones, engaños que dieron paso a las más suculentas mermeladas, de una parte, y de otra se legalizan las contradicciones.

Están fluyendo gestiones publicas cargadas de incoherencias, de decisiones contrarias a un programa de gobierno, de atropello a un futuro incierto a la sazón de una violencia que hace pensar a una sociedad el devenir de crear su propia justicia- El estado no está con sus gobernados, pues está aplicando la lógica de un autoritarismo sin rumbo, de una represión legalizada.

Ante las contradicciones vigentes, resalta la verdad moral, aniquilada por la corrupción donde sobre sale el enfoque engañoso y artificial de la realidad- El Juicio a Jesús resulta ser una de las mayores contradicciones. Pilatos cree en la inocencia de Jesús, para luego lavarse las manos y condenar, y así no arriesgarse ante su imperio romano... Vivimos la mayoría cual Pilatos lavándonos las manos para no comprometer posiciones. Hoy no se legitiman las garantías y mucho menos la toma de decisiones para resolver los problemas y atender los asuntos propios de gobierno.

Las contradicciones que el estado afora producen criticas situaciones que devienen en ausencia de una ética democrática, con proliferación de hostilidades y perjuicios apoyados para mantener el neoliberalismo. Todo este devenir implica degeneración en los servicios del estado y pérdidas económicas por corrupción en el manejo de los recursos públicos, privados y familiares-

El estado inicia su gestión de gobierno en medio de encrucijadas y carencia de ruta. Las contradicciones al unísono con las cortinas de humo y tantas otras ficciones de formas de gobierno tiene en nuestro país la mayor escuela que se engalana con la incierta llamada economía naranja. El pasado nos enseña como el pueblo no ha sido considerado en la gestión republicana. Esto quiere decir que el que no tiene el poder constitucional es quien gobierna, que quienes tienen a cargo la dirección espiritual, sus paradigmas se alinean para la práctica de desórdenes morales y éticos.
Un pasado histórico ilustra como el voto era exclusivo para determinadas personas lo que nos dice que se vivía una democracia sin pueblo, y esto es autoritarismo que sigue existiendo. Si bien es cierto, algunos elementos fueron superados, no se ha podido eliminar el nepotismo y la opresión publica, la impunidad, la corrupción y el populismo nefasto, la continuidad de políticas retenidas para que se siga gobernando en cuerpo ajeno.

Las contradicciones avanzan ante el desarrollo de la incontrolable globalización. Se contradice el estado cuando le calla la verdad a su pueblo no obstante divulgue democracia – No se entiende como quiere un estado proyectar políticas sociales, cuando por otro lado desconoce el significado de lo que el discernimiento para conocer lo bueno y lo malo que se vive comunitariamente. No hay tesis de gobierno, no hay programas, no hay direccionamiento, no hay rutas claras que permitan conocer las quejas sociales, no hay espacios de concertación entre estado y sociedad civil, peo se pregona gobernabilidad.

En un país que se gobierna con base a las contradicciones, la democracia, las personas, y otras figuras de gobernanza, adquieren la figura de ficciones jurídicas, donde el poder del pueblo y sus atributos son desconocidos. Las contradicciones chocan con las realidades sociales abriendo brechas
 entre la gestión pública y la practica ambigua que deja por fuera esas realidades. Por ello se afirma
 que el estado debe estar cerca de sus gobernados con la lógica del bien común De lo contrario se expone a que la sociedad en cualquier momento asuma posiciones de lucha para el cambio con base a hechos de masa con la rebeldía propia de la revolución de la esperanza.

Contradicciones fuertes se presentan en el proceso de paz, proceso que tan solo alcanzo a suspender los enfrentamientos bélicos y la entrega de armas. Este proceso ha dejado en el vacío la solución de la problemática social. El proceso está en stand bey ante un estado orgulloso y vacío.
El fenómeno del medio ambiente no escapa de las contradicciones. Mientras instituciones y movimientos sociales internos y externos condenan técnicas de exploración, el país afora esas técnicas que son destructoras del medio ambiente exponiendo la vida de sus gentes,

Con euforia el estado nos llena de discursos retóricos triunfalistas, pero el hilo conductor es otro como es la legitimidad de las contradicciones al amparo de normas y de algunos medios de comunicación que son la voz de las elites y defensora del sistema. Y no órganos de información y orientación porque    vienen demostrado su carácter apoyo al poder aplicando control a la vida comunitaria. Las contradicciones van contra la democracia instituyendo ficciones múltiples justificando el republicanismo vigente. Las contradicciones perturban la voluntad del pueblo, van contra la soberanía del pueblo desconociendo sus derechos.

Hoy y siempre las contradicciones se han dado ante la verdad, ante la justicia, ante el derecho, ante la economía, ante las leyes, ante la fe, ante los evangelios, ante las leyes naturales y los principios éticos y morales. Se contradice la razón pura que configura la honestidad y las justas acciones humanistas. Se contradice la dignidad humana y el sentido de ser, se contradice la democracia y el bien común, se contradice el amor universal, se contradice el servir y el gobernar.

Las contradicciones convergen en crisis positivas y negativas que hacen ver experiencias ocultas. Está bien que existan las contradicciones, pero ante ellas lo indicado es razonarlas, argumentar con objetividad, con criterio, sin caer en lo absurdo, ni en terquedades, caprichos e injustos.

Las contradicciones forjan ilusiones o hacen flaquear. Ellas convierten la realidad en utopías, Para unos las contradicciones destruyen para otros edifican esperanzas. Políticamente las contradicciones dan acción al poder que somete con violencia, que limita la expresión libre que subsume en la idiotez, que difunde actos entrópicos deformando el orden democrático en agonía profunda.

Las contradicciones políticas y sociales estructuran el poder para contradecir el bien social y las rebeldías humanas como la liberación social e ideológica propia de la libertad. Las contradicciones son tan profundas que penetran la vida y la muerte, el sentido de vivir. Las mismas contradicciones para bien o para mal o simplemente para contradecir con razón o sin ella ensombrecen los hechos paralizando muchas veces eventos de gobernanza, incumpliendo el estado sus programas afectando la comunidad y las gestiones y políticas públicas.

Vivan las contradicciones que destrozan el poder nefasto que niega la libertad a la política social de la liberación. El eje de esta reflexión es dar a conocer sucintamente e invitar a la sociedad al rastreo de las contradicciones para entender su infructuoso manejo estatal y social de los órganos de control, de justicia y del congreso.  También invita a un proceso de interpretación y critica honesta donde se denuncie lo que va en contravía con el orden constitucional y democrático, lo que contradice   los acuerdos de paz. Ante estos vistos, nuestra sociedad es, cual se titula una obra …La sociedad del cansancio…de BYung - .Chul.  Cuál será la reacción cuando despierte la sociedad
marsblawyer@gmail.com

La violencia nuestra de cada día



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Es muy explicable el impacto mundial causado por el ataque perpetrado por dos jóvenes brasileños al establecimiento educacional de donde habían egresado, en una masacre que provocó la muerte de unos diez estudiantes y maestros. Un horror que suele ser frecuente en los Estados Unidos, pero no tanto en América Latina donde los grados de violencia son también muy altos e insensatos.

Las pavorosas imágenes transmitidas por nuestros canales de televisión y por internet han llevado a algunos comunicadores a sostener que, en relación a otros, Chile escapa o apenas roza la lacra de la violencia criminal. Sin duda una pretensión similar a aquella falsa creencia de que tampoco en nuestro país existen los índices de corrupción que afectan a otros países, pretensión que en poco tiempo se ha desmoronado con los severos y reiterados ilícitos cometidos por la clase política y empresarial, además de los fraudes y desfalcos millonarios de Carabineros y cada una de las ramas de la Fuerzas Armadas.


Sin duda, todavía salvamos de acciones tan espeluznantes como la ocurrida recién en Sao Paulo, pero en ningún caso podríamos negarnos a que el fenómeno de la violencia ya está entronizado en nuestra sociedad, en sucesos registrados cotidianamente por nuestra prensa y muy especialmente la Televisión. Por sobre lo que sucede en la política, la economía, la cultura o el mismo deporte, son los portonazos, los asaltos callejeros, los femicidios y tantos otros delitos los que más destacan los principales titulares de nuestros medios de comunicación. Al mismo tiempo que los sondeos de opinión pública constatan la creciente preocupación de los chilenos respecto de su seguridad, tanto que ya se ha consolidado en un lucrativo negocio la venta de todo tipo de servicios para registrar e identificar las acciones delincuenciales en los barrios, calles y viviendas de todo el país.

Es curioso, pero ya no existe asalto o despropósito criminal que no sea registrado por las cámaras instaladas por doquier a lo largo y ancho del país y cuyas imágenes, por supuesto, sirven de valioso material periodístico para los noticiarios de TV, así como para alimentar el morbo de los cibernautas. Ninguna estadística nos señala, sin embargo, que estas medidas y recursos, como los propios drones de la policía y las municipalidades, nos estén previniendo realmente de tales delitos. Por el contrario, todo indica que un porcentaje muy alto de la población ya ni siquiera denuncia muchos de estos atentados, en la desconfianza que ha crecido respecto de la probidad y eficiencia de las policías, jueces y fiscales.

Al mismo tiempo que se agota la capacidad de las cárceles para encerrar a tantos infractores, son ahora los gendarmes de nuestros numerosos penales los que se quejan de ser acusados por su presunta complicidad con los internos dispuestos para su vigilancia y cuidado. Porque también los opinólogos, que tanto abundan en nuestros medios, han descubierto que es rentable al raiting especular con la idea de que existe en la administración de justicia una puerta giratoria para que los delincuentes entren a las cárceles, pero vuelvan prontamente a las calles prácticamente impunes.

Si la delincuencia no siquiera creciendo y alarmando cada vez más a los chilenos, el Gobierno no estaría impulsando una ley para que las policías puedan hacer “controles de identidad” a partir de los 14 años de edad, iniciativa de la cual Piñera dice contar con un masivo apoyo ciudadano, aunque su propuesta está recibiendo el repudio de las organizaciones de Derechos Humanos y de protección a la niñez.

Se sabe que la violencia que asola a tantos países es directamente proporcional a sus índices de pobreza, pero sobre todo de desigualdad entre sus habitantes. Además de comprobarse que no basta con otorgar más recursos a las policías o hacer cada vez más sofisticado los sistemas de vigilancia callejera para purgar este mal, cuyas alarmas y “botones de pánico” ahora están en cada vehículo, cuanto, en barrios y casas, además de bancos, estadios y toda suerte de recintos públicos y privados.
En el caso chileno, los gobernantes y parlamentarios son muy diligentes en aprobar leyes y normas para hacer frente a la violencia, otorgándole mayores fueros a las policías para enfrentar el descontento social.  De forma que otra vez un carro lanza aguas ha provocado lesiones graves a una estudiante de la Universidad Católica de Valparaíso que desfilaba como los centenares de miles de mujeres en su Día Internacional. Pero lo que no existe son medidas y correctivos para redistribuir el ingreso, elevar el salario mínimo y las posibilidades de empleo, aumentar el monto de las pensiones, hacerles frente a las especulaciones de las farmacias y laboratorios, entre tantas otras lacras que alimentan la decepción y estimulan la violencia. Así como tampoco se encara eficientemente el creciente tráfico y consumo de drogas que condena a una enorme cantidad de menores a abandonar sus estudios y desahuciar una vida digna. Todo esto porque, por mucho tiempo también se creía que el narcotráfico era un tema ajeno y que Chile era a lo sumo un pasadizo de la droga, pero sin que ésta llegara a ser consumida por nuestra población.

Esta pretensión de sentirnos superior a nuestros países vecinos, o creernos “un país mediterráneo, pero en un mal barrio” (como llegó a escribirse) nos ha conducido a enfrentarnos tardíamente a los problemas más acuciantes de nuestra población. Haciendo gala de una arrogancia que se expresa en darle la espalda al continente y renunciar, por ejemplo, a la posibilidad de enfrentar más coordinadamente con nuestros vecinos problemas que nos son comunes y traspasan nuestras demarcaciones geográficas.

Renuentes a aceptar, en realidad, que hay naciones de nuestra región en verdadera posibilidad de hacerse más soberanos, ricos y promisorios en relación a un país prácticamente mono productor y cuyas reservas naturales están hipotecadas al extranjero, bajo la férula estricta del colonialismo. Con un sistema institucional vergonzoso, además, si se considera que es hereditario de la constitución pinochetista de 1980. Por lo cual mantenemos un severo pendiente democrático, si se considera la pobrísima participación ciudadana, la consiguiente falta de legitimidad de las autoridades, el descalabro general de los partidos políticos y la ausencia de organizaciones sociales.

Añadiendo a lo anterior, el déficit de ser uno de los pocos países de América Latina que todavía no reconoce su plurinacionalidad y mantiene una larga guerra racista y de ocupación en territorio mapuche. Un conflicto que suma cada día más víctimas y luctuosos episodios. Sin descartar ahora el riesgo de que todo remonte y alimente la posibilidad de otro quiebre institucional, una confrontación como la encarnizada Revolución de 1891, o nos condene a hechos de violencia tan inauditos como el bombardeo a La Moneda en 1973 y el homicidio de los dos últimos presidentes constitucionales. Episodios que hablan, más bien, de que siempre en nuestra historia hemos estado a la cabeza de los países más violentos de la Región, donde los atropellos a la paz social son nuestro pan de cada día.
Aunque, de momento, escapemos de aquellos hechos terroristas de nuestro pasado no tan remoto, por lo demás. Probablemente porque siempre han sido instigados y ejecutados por la ultraderecha, muchos de cuyos activistas hoy son los que nos gobiernan y siguen al abrigo del poder.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com