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viernes, 30 de octubre de 2020

ISIS: los cruzados de Erdogan

 Por Leandro Albani:

El fin de semana, mercenarios del Estado Islámico se manifestaron en contra del presidente de Francia y en respaldo a su principal financista: Recep Tayyip Erdogan.

La foto no es de hace unos años atrás, cuando el Estado Islámico (ISIS) controlaba buena parte de los territorios de Irak y Siria, y tenía bajo su control la vida y la muerte de entre ocho y diez millones de personas. Tampoco es una nueva campaña de propaganda del grupo que aterrorizó (y todavía lo hace) a Medio Oriente. La imagen (como los videos que circulan en las redes sociales) fue tomada este fin de semana en Serekaniye, en el norte de Siria, ciudad ocupada ilegalmente por milicias mercenarias respaldadas por Turquía.

El objetivo del acto en el que participaron un puñado de terroristas fue respaldar al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en su pelea abierta con el  mandatario de Francia, Emmanuel Macron. El sábado, el Jefe de Estado turco aseguró con su par francés “realmente necesita someterse a exámenes mentales”, tras las declaraciones de Macron, a principios de octubre, de que su gobierno luchará contra el “separatismo islámico” que, según él, amenaza con establecer su control sobre ciertas comunidades musulmanes en Francia. “El problema es una ideología que afirma que sus propias leyes deben ser superiores a las de la República”, había dicho el presidente de Francia.

La respuesta de Erdogan a Macron fue directa: “¿Cuál es el problema de esta persona llamada Macron con los musulmanes y el islam? Macron necesita tratamiento a nivel mental. ¿Qué más se le puede decir de un jefe de Estado que no comprende la libertad de creencias y que se comporta de esta manera con millones de personas que viven en su país y que son miembros de una fe diferente?”.

La retórica de Erdogan es conocida: presentarse como líder de la comunidad musulmana a nivel mundial, despotricar contra quienes critican al Islam –aunque esa crítica esté dirigida a concepciones como las que impulsa ISIS-, y sumarse a la carrera del control del poder musulmán, principalmente en Medio Oriente, en el marco de su política de expansión territorial y ocupación de territorios de la región. Esto último se puede comprobar con las operaciones militares de Turquía en el Kurdistán sirio e iraquí, en Libia y ahora en el apoyo a Azerbaiyán en la guerra desatada contra Armenia y Nagorno Karabaj.

Mucho antes que ISIS encontrara la derrota militar en la pequeña aldea de Baghouz, en la provincia siria de Deir Ezzor, en batallas milimétricas contra las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), la tutela de los seguidores del malogrado Abu Bakr Al Baghdadi pasó de Arabia Saudí a Turquía. Desde entonces, el Estado turco se empeña en brindarles una cobertura total a los milicianos de ISIS, que dejaron sus vestimentas negras, se cortaron las barbas y se sumaron a grupos irregulares como Sultan Murad, Failaq Al Sham o

División Al Hamzat, que integran el autodenominado Ejército Nacional Sirio (ENS), la fuerza ocupante de Serekaniye, de la ciudad de Tel Abyad y del cantón kurdo de Afrin. La otra modalidad es que directamente el Estado turco los envíe de forma semi-oficial a los territorios donde busca tener el control, como los casos de Libia y Nagorno Karabaj.

En el caso puntual de Serekaniye, un año de ocupación turca implicó el desplazamiento forzado de miles de pobladores, la masificación de saqueos y secuestro de personas, y la turquificación de la zona, con la cual Ankara implementa a la fuerza su propio idioma y enseñanzas en escuelas.

Un ejemplo de los métodos de Turquía en Serekaniye los dio, el 22 de octubre pasado, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que informó de que las fuerzas turcas y sus facciones aliadas asaltaron el pueblo Rihaniyah, en la zona rural cercana a la ciudad. En esta ocasión, los mercenarios abrieron fuego contra los autos en medio de la búsqueda de varias personas.

El OSDH aseveró que en Serekaniye “continúan las violaciones contra quienes desean llegar a Turquía desde las zonas” ocupadas, “mientras que los miembros de las facciones respaldadas por Turquía están introduciendo de contrabando personas y algunos materiales en Turquía, aprovechando su poder”. El organismo agregó que “los miembros de las facciones respaldadas por Turquía están deteniendo a mujeres de nacionalidad siria y no siria, y pidiendo grandes sumas de dinero a cambio de su liberación”. Como si esto fuera poco, el OSDH reveló el aumento de tensiones entre las propias milicias pro-turcas, “en un contexto de disputas y conflictos entre ellas, que siempre se convierten en enfrentamientos”.

A principios de octubre, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización Naciones Unidas (ONU) denunció los crímenes de guerra cometidos por los aliados de Turquía en Afrin, Serekaniye y Gire Spi. En un informe, el Consejo detalló los crímenes cometidos por los mercenarios, que tiene entre sus blancos principales a las mujeres de la región. Organizaciones de derechos humanos locales, de los cantones de Afrin y Cizîrê también presentaron investigaciones recientes en que constataron la política de desplazamiento forzado y ocupación territorial de las fuerzas financiadas por el gobierno turco.

Mercenarios pro turcos de la División Al Hamzat / ANHA

Desde la Administración Autónoma del Norte de Siria (AANES), encabezada por los kurdos, como también desde las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), denuncian casi diariamente los ataques y violaciones a los derechos humanos cometidos por los cruzados enviados por Erdogan. Ahora, Turquía redobló los bombardeos contra la ciudad de Ain Aissa, con el fin de tomar el control de otra zona más del Kurdistán sirio.

La semana pasada, la AANES difundió un comunicado en el que expresó que Ankara sigue lanzando bombardeos contra la región pese a todos los llamamientos internacionales para que ponga fin a sus incursiones militares. La Administración Autónoma recordó que existen acuerdos, por separado, de Turquía con Estados Unidos y Rusia, para que detenga sus ataques. A su vez, la AANES enfatizó que las fuerzas rusas y estadounidenses en la región deben cumplir sus responsabilidades y detener los avances turcos.

La foto tomada en Serekaniye es una prueba más, entre las cientos que existen, del vínculo ideológico, político y financiero entre el Estado turco y las células de ISIS activas en el norte de Siria. Para Erdogan, la conquista de territorios, bajo la premisa de revivir la “grandeza” del Imperio Otomano, es una parte fundamental de su política exterior. Los kurdos, árabes, asirios, armenios, turcomanos, ya sean musulmanes, cristianos o yezidíes, del norte de Siria lo saben muy bien y por eso lo combaten con las armas que tienen a su alcance. Para el resto del mundo, los crímenes ordenados por Erdogan pesan menos que sus compras masivas de armamento de guerra a Estados Unidos, Europa y Rusia.

leandroalbani@gmail.com

viernes, 4 de septiembre de 2020

ISIS: Diez mil bombas de tiempo en Irak y Siria



Por Leandro Albani:
A finales de agosto, el jefe de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra el Terrorismo, Vladimir Voronkov, volvió a encender las alarmas sobre las acciones del Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria. Desde 2014, el Califato comandando hasta su muerte por Abu Bakr Al Baghdadi supo construir en esos países una maquinaria militar, administrativa y represiva que abarcó desde Mosul hasta Raqqa, controlando la vida y la muerte de entre ocho y diez millones de personas.


En declaraciones públicas, Voronkov aseguró que en la actualidad ISIS cuenta con al menos 10.000 combatientes y que el grupo terrorista –el más grande y poderoso en el siglo XX y lo que va del XXI– está creciendo en las zonas donde mantuvo un férreo control territorial. El funcionario de la ONU agregó que la pandemia del coronavirus podría facilitar, a largo plazo, el reclutamiento de nuevos mercenarios para sus filas.

Voronkov explicó que en los últimos meses la amenaza de ISIS decreció en Europa, pero aumentó en otras latitudes, principalmente en Medio Oriente, aunque el grupo terrorista tiene organizaciones afiliadas en Afganistán, África y en el Sudeste Asiático.
Desde el organismo internacional advirtieron que el Estado Islámico opera cada vez con más confianza y de forma abierta a través de pequeñas células, luego de su derrota militar en marzo de 2019, en la aldea de Baghouz, en la provincia siria de Deir Ezzor, en la frontera con Irak.

La derrota
Un total de 11.000 milicianos y milicianas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) y de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) cayeron en combate contra ISIS en apenas cuatro años. Esas fuerzas de autodefensa, encabezadas por los kurdos del norte de Siria, se encargaron de perseguir a los mercenarios del Estado Islámico hasta los últimos reductos de Baghouz. Las batallas finales contra ISIS fueron demoledoras y sangrientas, sobre todo porque los yihadistas utilizaban a los pobladores de la aldea como escudos humanos. Y por esa razón, esa última batalla duró más de un mes. Desde la comandancia de las FDS –apoyada por los ataques aéreos de la Coalición Internacional (CI), conformada por más de 70 países–, trataron de cuidar vidas y, mientras liberaban pequeñas porciones de la aldea, trasladaron a los habitantes a lugares seguros.

Con la derrota en Baghouz y los golpes recibidos por parte del Ejército Árabe Sirio y sus aliados militares rusos, iraníes y de Hezbollá, como también por las fuerzas armadas iraquíes respaldadas por Estados Unidos, ISIS mutó de una organización centralizada y férrea hacia el reagrupamiento de pequeñas células escondidas en territorios pocos poblados o en grandes extensiones desérticas. La muerte de su líder Al Baghdadi en octubre de 2019 durante un operativo estadounidense (con la colaboración de las FDS) en la provincia siria de Idlib mostró los últimos estertores de ISIS como lo conocíamos.

Pero la vitalidad de ISIS no reside únicamente en su poderío militar. La ideología extrema que profesa –derivada del wahabismo saudí– es el verdadero peligro para Medio Oriente. Con el apoyo financiero de la monarquía de Arabia Saudí, en un principio ISIS sembró un pensamiento conservador, patriarcal y reaccionario en los sectores sociales más castigados por los regímenes iraquí y sirio. Aunque la mayoría de las víctimas fueron los propios musulmanes sunitas que el Califato decía representar y proteger, ISIS encontró en esa población el caldo de cultivo para crecer y propagarse con la rapidez de la pólvora encendida.

Hijos de Al Qaeda, hermanos de Erdogan
El Estado Islámico no fue una anomalía en Medio Oriente. Los integrantes del Califato fueron financiados y azuzados por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) y tolerados por Estados Unidos y las potencias europeas cuando todavía ISIS era un conglomerado de mercenarios y grupos que habían hecho sus bautismos de fuego en el Irak post-Sadam Husein.

Mientras las posiciones de ISIS caían como un dominó, el apoyo a los yihadistas derivó desde las monarquías del Golfo Pérsico hacia Turquía. Por estos días, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan es el principal sostén de los grupos terroristas con presencia en territorio sirio. En un sinfín de investigaciones y denuncias, Ankara aparece, una y otra vez, como la encargada de brindar logística y dinero a los mercenarios. En los últimos meses de vida de ISIS como una estructura rígida y con aspiraciones de control territorial masivo, el gobierno turco se encargó de acoger a miles de terroristas que, luego de cortar sus barbas, trasladó hacia otras regiones sirias y los sumó a organizaciones irregulares armadas. En la provincia de Idlib, el cantón kurdo de Afrin y las ciudades de Serekaniye, Al Bab y Tel Abyad, Turquía armó los grupos terroristas que hoy ocupan esos territorios de forma ilegal.

En mayo de este año, Robin Fleming, investigador del Centro de Información de Rojava (RIC), explicó que los ataques de los grupos respaldados por Turquía, muchos de ellos conformados por ex combatientes de ISIS, demuestran que después de la invasión turca de zonas del norte de Siria “estos grupos proxy todavía tienen presencia” fuera “de las zonas ocupadas, y todavía ponen en peligro la estabilidad de la región”.

El investigador agregó: “Todo esto indica una evolución continua en las tácticas de ISIS. Ya no se trata simplemente de causar estragos y reclamar tantas vidas como sea posible. Ahora, en cambio, ISIS está apuntando quirúrgicamente a las personas conectadas a la AANES y a las FDS, utilizando los recursos restantes que tengan para el máximo efecto”.

Aunque pocos gobiernos hicieron algo concreto para detenerlo, las imágenes del Estado Islámico que conmovieron al mundo ya fueron olvidadas en la urgencia de la historia. Pero los seguidores del Califato continúan activos, respirando el aire de las injusticias que atraviesan a Medio Oriente, el cual les permite propagar una ideología radicalmente intolerable y que apuesta a una organización social en donde confluyen las peores características del feudalismo y el capitalismo.
leandroalbani@gmail.com


viernes, 14 de agosto de 2020

El escandaloso secuestro de Çiçek Kobanê

Por Leandro Albani:


La revolución de las mujeres del Kurdistán sirio es atacada de forma encarnizada por el gobierno de Turquía. El secuestro, las violaciones y los asesinatos son los métodos aplicados por el Estado turco.

Al sumarse a las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ), las fuerzas de autodefensa kurdas integradas por mujeres, Çiçek Kobanê tomó una decisión que le cambió la vida. Desde 2012, las YPJ iniciaron un camino de resistencia y lucha frontal contra los grupos terroristas que asolaron Rojava (Kurdistán sirio). Primero contra Al Qaeda, y luego contra el Estado Islámico (ISIS), las YPJ se convirtieron en la vanguardia de los combates que hicieron morder el polvo de los yihadistas comandados por el entonces autoproclamado califa Abu Bakr Al Baghdadi, quienes sufrieron su derrota final en la aldea de Baghuz, en marzo de 2019.

En la noche del 21 de octubre de 2019, un grupo terrorista respaldado por Turquía atacó la aldea de Misherfa, en las cercanías de la ciudad de Ayn Issa, en el norte de Siria. Por esa época, el gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan había lanzado una operación militar masiva contra las zonas autónomas de Rojava con el objetivo de ocupar el territorio, como ya lo había hecho dos años antes en el cantón kurdo de Afrin. Esa noche, Çiçek Kobanê, cuyo nombre real es Dozgin Temo, fue capturada por los terroristas. Como es costumbre entre los mercenarios que operan en territorio sirio, los primero que hicieron fue filmarse y fotografiarse con la joven mientras la agredían verbalmente.

A los pocos días del ataque, el Comando General de las YPJ difundió un comunicado en el que recordó que la miliciana, oriunda de la ciudad de Raqqa, “ocupó su lugar defendiendo su tierra y su gente en la guerra contra ISIS”. Las YPJ agregaron que “en la resistencia actual, mientras el pueblo del norte y el este de Siria defiende su honor, ella defendió la dignidad y la existencia misma de su pueblo”. Las unidades de autodefensa denunciaron que pese a un alto el fuego negociado entre Rusia, Turquía y Estados Unidos, Ankara continúo con los ataques “sin acatar ningún código moral o derecho internacional”.
Una agresión contra todas las mujeres

Con el correr de las semanas, se conoció que Çiçek había sido capturada por el grupo Ahrar Al Sham/Batallón Darat Izza, una de las tantas agrupaciones que conforman el autodenominado Ejército Nacional Sirio (ENS), que reúne a ex combatientes de Al Qaeda e ISIS, y que recibe el apoyo logístico y financiero de Turquía.

En uno de los videos difundidos por los propios mercenarios se vio cómo la llevaban herida mientras se escuchan voces diciendo que era una “cerda del PKK”, en referencia al Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Alrededor de Çîçek, los terroristas seguían de festejo y relamiendo sus paladares por la captura.  Y le gritaban: “Al matadero, al matadero”.

Las YPJ manifestaron que al igual que ISIS, los mercenarios aliados del Estado turco “están atacando la existencia misma de las mujeres”. “Este brutal ataque contra una mujer joven y la defensa de su tierra –agregaron-, es un ataque contra todas las mujeres. Al difundir videos como el de la camarada Çîçek, quieren disfrazar sus contratiempos y debilidades frente a nuestra resistencia”.  Las unidades de autodefensa también demandaron la intervención de la comunidad internacional para proteger la vida de la joven capturada. “Mantenerse en silencio ante estos actos inmorales es ser cómplice de actos contra toda la humanidad. Ante estos intentos de romper el espíritu de las mujeres, todas las mujeres deben ponerse de pie y ser una voz unificada”, aseveraron desde las YPJ.
Pero el viaje siniestro de Çiçek Kobanê recién había comenzado.

Los antecedentes de ISIS
Desde que en Siria se iniciaron las protestas masivas en 2011, que se conocieron como la Primavera Árabe en Medio Oriente y el norte de África, las mujeres fueron un botín de guerra y un objetivo peligroso. Como sucede en la mayoría de las guerras e invasiones, las mujeres son las principales víctimas. Los asesinatos, los secuestros, las violaciones, la prostitución gestionada por las tropas ocupantes y los cuerpos como fuerza de trabajo explotada y sometida, son hechos concretos y funestos durante los conflictos bélicos.

Con la aparición de ISIS en Irak y Siria, las mujeres se transformaron en una presa selecta de los seguidores del Califato Islámico. Uno de los ejemplos más crueles del accionar de ISIS fue las masacres que en 2014 cometió en la región de Shengal, en el norte iraquí. Esa zona, con una población de mayoría yazidí, soportó los ataques de ISIS mientras el ejército de Irak y las fuerzas militares del gobierno semiautónomo del Kurdistán iraquí, huían del lugar.

Los yazidíes, que en su larga historia sufrieron 73 genocidios, se encontraron desamparados hasta que la guerrilla del PKK se trasladó a la región y logró abrir un corredor humanitario para que los pobladores escaparan. Igualmente, en apenas unos días ISIS asesinó a cientos de personas y secuestró al menos a 3.000 mujeres yazidíes, a muchas de las cuales luego vendió en mercados de esclavos. Las yazidíes capturadas también sufrieron violaciones y casamientos forzados, como lo denunció Nadia Murad, la Premio Nobel de la Paz 2018, que fue una de las víctimas de los yihadistas.

El patriarcado turco
La profunda mentalidad patriarcal de ISIS es similar a la que recorre las calles de Turquía, azuzada por el presidente Erogan. En la actualidad, ser mujer en Turquía implica correr peligros permanentes. En los últimos años, desde el gobierno se ordenó el arresto de decenas de diputadas en funciones, alcaldesas y activistas por los derechos de las mujeres, la mayoría kurdas del sudeste del país.

Solo en julio pasado, en Turquía se registraron 36 femicidios, a lo que se suma otras 11 mujeres que fueron encontradas muertas en circunstancias sospechosas. Estas cifras se desprenden del último informe presentado por la plataforma “Vamos a detener los femicidios” (Kadın Cinayetlerini Durduracağız, KCDP). Según la organización, el 92 por ciento de las mujeres fueron asesinadas el mes pasado por sus esposos, parejas, padres o hijos.

En la investigación de la KCDP se remarcó que aquellos hombres que se sienten “perturbados” por la igualdad de género afirman que la Convención de Estambul pondría en peligro o destruiría las estructuras familiares tradicionales y la cohesión familiar. “A pesar de la sorprendente tasa de femicidios, el gobierno del partido AKP ha estado debatiendo durante algún tiempo si retirarse de la Convención, que tiene como objetivo frenar la violencia contra las mujeres, especialmente la violencia doméstica, y fortalecer la igualdad de género”, señalaron desde la plataforma. Para la KCDP, “los círculos conservadores en Turquía incluso atribuyen el aumento de femicidios en el país a la Convención de Estambul, aunque 2011, el año en que se redactó la ley del Consejo de Europa, tiene una de las tasas de femicidios más bajas en Turquía”.

El secuestro
“Al principio, durante cuatro días no tuvimos ninguna información de ella y cuando desapareció, pensamos que había sido asesinada. Después de esos cuatro días enviaron un vídeo al teléfono de mi marido donde salía ella siendo capturada. Inmediatamente, informamos a todo el mundo que conocíamos en Rojava y empezamos a buscarla”, contó recientemente la madre de Çîçek en una entrevista al portal Women Defend Rojava.

Aunque todavía no está claro, la miliciana fue enviada a Turquía, en una clara violación a las leyes internacionales que rigen los conflictos bélicos. Según medios kurdos, la joven fue trasladada a la ciudad de Urfa, donde recibió asistencia médica y luego encarcelada en la prisión de máxima seguridad de Hilwan. A todo esto, la justicia ya la había acusado por “alteración de la unidad e integridad del Estado”, “pertenencia a una organización terrorista armada” e “intento de asesinato premeditado”.

La madre de Çîçek relató que, en ese momento, con su familia vivían en Turquía. Cuando supieron de su hija, hablaron con un abogado y presentaron fotografías de la joven en instituciones públicas, con la urgencia de ubicar su paradero. “Estábamos asustados de que fuésemos arrestados también, pero queríamos saber dónde estaba y confirmar que estaba viva”, rememoró la madre.

En marzo de este año, tres miembros de la familia de Çiçek fueron deportados a Rojava. La agencia de noticias Mezopotamya informó que “agentes de policía irrumpieron el lunes (2 de marzo) en el lugar de trabajo de Salih Temo, padre de Çiçek Kobanê, y lo arrestaron a él y a sus hijos Mahmut (15) y Mustafa (18), en la ciudad fronteriza de Suruç, en el norte de Kurdistán (sudesta de Turquía), en la provincia de Urfa. Los tres fueron deportados al norte de Siria a través del cruce fronterizo de Mürşitpınar, que está cerrado como cruce fronterizo oficial”. La agencia de noticias agregó: “Salih Temo fue golpeado por los policías y casi todos sus dedos fueron quebrados”. 

El juicio
A principios de junio, se conoció la realización de la primera audiencia en el caso contra la miliciana de las YPJ. Durante la sesión, su abogado defensor, Hidayet Emek, afirmó que no estaba claro “quién de los grupos del Ejército Nacional Sirio trajo a nuestra cliente. Tampoco hay información sobre cómo nuestra clienta resultó herida. El ENS no tiene una misión de aplicación de la ley, ni la autoridad para arrestar. Hay una detención ilegal en cuestión, que revela una deficiencia en la acusación. Nuestra clienta proviene de Raqqa, Siria. En consideración a las acusaciones dirigidas a ella, es esencial entender por quién fue arrestada ilegalmente. Sobre esta base, exigimos la identificación de los involucrados en su arresto”.

Las demandas de la defensa de Çiçek fueron rechazadas por el tribunal de la corte penal de Urfa, donde se desarrolla el juicio. El 28 de julio, en la segunda audiencia la joven rechazó las acusaciones en su contra y aseguró que en el momento de su captura no estaba involucrada en una acción armada, sino que proporcionaba ayuda humanitaria a la población civil. Çiçek agregó que luego de ser retenida por los yihadista recibió dos disparos en una de sus piernas. Aunque recibió atención médica, dijo la operación a la que fue sometida no tuvo éxito, ya que todavía no puede ponerse en pie por sí sola. Su abogado volvió a reiterar las demandas de la primera audiencia, aunque tampoco fueron aceptadas. El tribunal decidió que el juicio se reanude el próximo 22 de septiembre.

Amenazados y humillados
La madre de Çiçek contó que pudieron visitarla “una vez al mes y hablar con ella por teléfono una vez a la semana durante diez minutos. Hemos vivido con la presión constante de la policía turca, que han venido a nuestra casa todos los meses. Hemos recibido amenazas y hemos sido humillados”. A su vez, alertó de las pésimas condiciones de detención en que se encuentra su hija debido al coronavirus, ya que Turquía es uno de los países más afectados por la pandemia.

“Las autoridades turcas no siguen los principios y las recomendaciones específicas de la Organización Mundial de la Salud, el Centro de Prevención de la Tortura, o los comisionados de derechos humanos de las Naciones Unidas y el Consejo de Europa. Las vidas de los presos corren un riesgo muy elevado”, aseveró la madre de la joven.

Cuando Çiçek Kobanê fue secuestra, el Kongra Star –la principal organización de mujeres del norte y el este de Siria- denunció las “atrocidades” cometidas por los yihadistas al servicio de Turquía.  “Estos ataques brutales e indignos del ejército de ocupación turco y sus aliados son un asalto a todas las mujeres”, manifestaron desde la organización. El Kongra Star además apuntó: “Temiendo el poder de las mujeres, usan métodos tan inhumanos. Pero nosotras no daremos marcha atrás. Estos métodos por sí solos hacen que nuestra ira, lucha y resistencia sean más fuertes y más amplias que nunca”.
leandroalbani@gmail.com


sábado, 28 de marzo de 2020

Erogan la otra pandemia que arrasa en Turquía



Por Leandro Albani:
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, nunca pierde el tiempo. Ante cualquier posibilidad que le presente la realidad mundial, redobla sus políticas represivas contra las minorías étnicas en su país, especialmente, los kurdos.

En medio de la pandemia del coronavirus, el mandatario ordenó la destitución de otros ocho alcaldes y alcaldesas de municipios gobernados por el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), la tercera fuerza política del país que representa al pueblo kurdo, a las minorías étnicas y a organizaciones de izquierda y progresistas turcas.


La medida tomada por Erdogan no es nueva. Desde el 31 de marzo de 2019, cuando se efectuaron las elecciones regionales en Turquía, el Ejecutivo redobló su persecución contra el HDP y a todo que oliera a oposición. En esos comicios, el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan perdió la alcaldía de Estambul, la más importante del país. Debido a los resultados adversos, la Comisión Electoral Suprema anuló las elecciones, que se repitieron en junio, donde el AKP volvió a ser derrotado. Para esos últimos comicios, la victoria se la llevó otra vez el Partido Republicano del Pueblo (CHP), que contó con el apoyo abierto del HDP.

Los nuevos municipios intervenidos son Batman (la ciudad central, de la provincia homónima), Silvan, Ergani, Lice y Egil (cuatro distritos de la región de Diyarbakir), Güroymak (distrito de Bitlis), Gökçebag (ciudad in Siirt) y Halfeli (ciudad in Igdir). Incluyendo estos últimos, el gobierno turco ya despojó al HDP de 32 municipios, en los que nombró de forma arbitraria interventores. Esta cifra –que, por lo visto, no conmueve a nadie en el mundo- no incluye a otros seis alcaldes electos, pero a los cuales se les negó asumir sus funciones.

En todos los casos, los alcaldes y alcaldesas destituidos son acusados de “pertenencia a una organización terrorista”, argumento que utiliza Erdogan para vincularlos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), organización político-militar con más de cuatro décadas de vida, que el Estado turco considera ilegal.

El gobierno de Erdogan mantiene varios frentes abiertos que, con la crisis generada por el coronavirus, tendrán que ser seguidos de cerca. Hacia afuera, mantiene tropas y sostiene a grupos terroristas (muchos de ellos integrados por ex combatientes del Estado Islámico) en la provincia siria de Idlib y en el norte y el este de Siria. El cantón kurdo de Afrin (invadido en marzo de 2018) y una franja importante de la frontera común, con epicentro en la ciudad de Serekaniye (ocupada en octubre del año pasado), representan la principal avanzada de Ankara en su plan de extensión territorial, basada en los sueños neo-otomanos de Erdogan. Hacia adentro, antes del coronavirus, Turquía transitaba una sostenida crisis económica, con un desempleo masivo y una inflación que el Ejecutivo no puede controlar.

La persecución y la represión desatada desde el Estado pueden resumir ambos frentes, y, si bien son una constante desde la conformación de la República turca en 1923, en esta última década, Erdogan se encargó de perfeccionar esas herramientas punitivas.

El miércoles pasado, desde el HDP, fueron categóricos al afirmar en un comunicado que “el gobierno turco usa el clima de la pandemia como una oportunidad para poner en marcha las formas más malignas de represión contra las instituciones democráticas kurdas, concretamente, sus municipios, haciendo todavía más complicado para los kurdos combatir el coronavirus”.

Con respecto a las intervenciones del lunes, el partido explicó que “no hay ninguna orden judicial para estas nuevas detenciones y nombramientos de fideicomisarios (interventores). Los cargos presentados contra nuestros alcaldes tampoco son sorprendentes: apoyo al terrorismo”.

En el HDP, expresaron que, por estos días, “además de contra el coronavirus, estamos luchando simultáneamente contra otro virus: el del autoritarismo racista contra los kurdos y su voluntad democrática”. “Este virus del autoritarismo racista es también un grave problema de salud pública y estamos comprometidos a sobrevivirlos a ambos”, agregaron desde el partido.

Por su parte, el diputado y vicepresidente del HDP, Garo Paylan, presentó, el martes, un paquete de medidas económicas para paliar la crisis. Entre los puntos más destacados, se encuentran la suspensión del pago de alquileres, intereses de créditos bancarios; la prohibición de despidos y la gratuidad de los servicios básicos, además de un apoyo concreto a las pequeñas y medianas empresas. Paylan también comunicó que las compañías que terminaron sus operaciones deberían proporcionar a los empleados vacaciones pagas y todos los ingresos tributarios tomados de los trabajadores deben ser cubiertos por el Estado. Entre otros puntos, el HDP propuso que las mujeres de bajos ingresos -que son trabajadoras precarizadas, de limpieza o madres solteras- deben recibir un apoyo directo de ingresos.

Ante la situación que vive el país, una veintena de organizaciones de derechos humanos demandaron que el gobierno aplique medidas urgentes para proteger a los presos y a las presas del coronavirus. En una declaración conjunta, las agrupaciones indicaron que, en las cárceles turcas, hay aproximadamente 300 mil detenidos y detenidas, generando una superpoblación extrema. Las organizaciones exigieron que todos los presos en prisión preventiva y los condenados únicamente por ejercer su libertad de expresión sean liberados incondicionalmente.

Aunque el gobierno turco anunció medidas, todavía no se pronunció sobre la situación de los casi cuatro millones de refugiados y refugiadas que se encuentran en el país, luego de firmar con la Unión Europea (UE) un acuerdo millonario para retenerlos y que no crucen las fronteras. En las últimas semanas, este acuerdo comenzó a resquebrajarse debido a la presión de Erdogan para que la UE desembolse más dinero, por lo cual su administración ordenó liberar las fronteras, por lo cual miles de personas se precipitaron para cruzar hacia Grecia, hecho que desencadenó una dura represión contra los refugiados.

Turquía, con más de 83 millones de habitantes, hasta el momento, tiene -según cifras oficiales del jueves- un total de 75 personas muertas por coronavirus y 3.629 infectados. Mientras se conocía esta noticia, el ejército lanzó una operación militar en las aldeas rurales de Zenge, Kerwes y Licok, en el distrito de Lice, en Amed, en el sudeste del país.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 6 de noviembre de 2019

A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En un momento en que la opinión pública de Estados Unidos observa y evalúa en estado de gran incertidumbre los primeros pasos para la realización de un juicio político (impeachment) a Trump, este trata de salvarse como lo hacen todos los presidentes estadounidenses: golpeando en el exterior a fin de atraer a los ciudadanos, escudado en un discurso de defensa de la seguridad nacional que persigue desatar ánimos nacionalistas y fortalecer identidades buscando transformar en votos una coyuntura que los medios de comunicación se esfuerzan en mostrar como adversa.


Los analistas que saben “de buena tinta” como se maneja el sistema político estadounidense en sus profundidades, que es donde realmente se toman las decisiones, descartan que Trump pueda ser destituido. Por dos razones fundamentales, la primera es que nunca antes ha ocurrido y la otra, mucho más tangible es que los republicanos tienen mayoría en el senado y no están dispuestos a hundirse con Trump de cara a las próximas elecciones para las que no tienen ninguna pieza de recambio.

A estas alturas, poco importa si Trump delinquió, tampoco si es culpable o inocente en las causas que se le imputan. Eso no pasa de ser un show más dentro del espectáculo de la política de este país en el que tanto demócratas como republicanos saben que deben poner sus cartas sobre la mesa del juego que realmente les interesa: las próximas elecciones.

El impeachment para los demócratas significa la posibilidad de golpear a Trump en ciertos sectores de una derecha fundamentalista, conformada por blancos mayores de cincuenta años para quienes ciertos valores de la sociedad estadounidense tradicional siguen teniendo alguna importancia, numéricamente (en términos electorales) todavía son la mayoría y, en la medida que los jóvenes aún no se incorporan a votar masivamente, tienen una influencia electoral no desdeñable.

Trump, por su parte, sabiendo –como se dijo antes- que es muy improbable que pueda ser destituido, apuesta al desprestigio de los demócratas que según él, malgastan tiempo y dinero de los contribuyentes en la búsqueda de una quimera que aleja a los legisladores de la que debería ser su principal responsabilidad.
Finalmente, en Estados Unidos el impeachment no es más que eso: un instrumento del sistema para mantener entretenida a la opinión pública mientras se siguen cometiendo toda clase de desmanes y perversiones en la ejecución de la política real, la que afecta e influye en los ciudadanos.

El último de ellos, realizado contra Bill Clinton, fue expresión de la hipocresía de la sociedad estadounidense cuando se quiso acusar al presidente por acciones éticamente repudiables según los falsos cánones de conducta que rigen a la sociedad de ese país. A Clinton no se le imputaba por lo que hizo –que además, se sabe, ha sido propio de su proceder durante todo su vida, antes durante y después de ser presidente- sino porque su desenfreno sexual había tenido efecto en los inmaculados salones de la Casa Blanca.

Al final no pasó nada, el Congreso, los ciudadanos y hasta la señora Clinton “perdonaron” al presidente por su actitud libertina que no le impidió seguir desarrollando sus funciones como si nada hubiera ocurrido, después de mantener al país en vilo durante varios meses.

Pero ahora, ante esta nueva puesta en escena, a diferencia de Clinton que ya estaba en su segundo mandato cuando se produjo el impeachment, Trump está aspirando a dar continuidad a su administración en las elecciones del próximo año. Ello cambia sustancialmente su forma de actuar en la coyuntura.

Pero, en este caso, dada la tradición estadounidense, en la que las diferentes administraciones se escabullen de los bretes internos realizando acciones de gran impacto fuera de sus fronteras, lo que se haga es de extrema peligrosidad. Para esto, no se escatima en mover ríos de tinta, muchas horas de televisión y millones de mensajes en las redes sociales. Todo es posible en la estupidizada sociedad norteamericana que vive obnubilada entre las drogas y la mentira hollywoodense creyendo que son una nación elegida por Dios.

En días recientes hemos sido testigos de una nueva película del “Capitán América”. Esta vez fue escenificada en algún lugar del Medio Oriente, en la que Trump informó de la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi máximo líder de la organización terrorista Estado Islámico. Todo el mundo sabe que eso es falso.

En esta ocasión, Trump no hizo el anuncio del hecho por twitter, su principal instrumento que usa para exponer la perversión mediática con la que logra atraer incautos a través de la improvisación, la mentira y sin aportar pruebas. El showman-presidente supone que cualquier cosa que diga, se transforma en verdad indesmentible por la fuerza del poder militar, económico y mediático de Estados Unidos.

En la citada operación nocturna que supuestamente duró dos horas y en la que participaron fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos que se trasladaron en ocho helicópteros volando “muy, muy bajo y muy, muy rápido” durante una hora y media por un “territorio muy, muy peligroso” según Trump, fue aniquilado al-Baghdadi junto a algunos de sus secuaces y tres hijos que murieron cuando el líder terrorista activó un cinturón explosivo adherido a su cuerpo. En el momento de informar, el presidente de Estados Unidos agradeció a Rusia por su asistencia, así como a Turquía, Siria, Irak y a los kurdos sirios.

Todo podría parecer muy real y muy plausible, los problemas comenzaron a surgir cuando el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Mayor General Igor Konashenkov, aseguró que el ejército de su país no tenía “ información confiable" sobre operaciones especiales en la provincia de Idlib, en Siria, donde según Trump tuvo lugar la operación, toda vez que ni el día en que aparentemente se realizó tal acción ni en días sucesivos se produjeron ataques aéreos en esa zona por aviones estadounidenses. Pero además, ante la referida asistencia rusa a la operación Konashenkov informó que su institución armada no tenía “conocimiento de ninguna presunta asistencia para el paso de la aviación estadounidense al espacio aéreo de la zona de Idlib durante esta operación".

Esta información llevó al canciller ruso Serguei Lavrov a afirmar que la muerte de al-Baghdadi es “una creación de Estados Unidos”, pero además recordó que el líder terrorista “es, o era si ya está muerto, una creación de Estados Unidos”.

Mucho más lejos fue el presidente sirio Bashar el Assad quien en una entrevista concedida a la televisión de su país afirmó que: "No sabemos de verdad si esta operación tuvo lugar efectivamente o no”. Al caracterizar esta maniobra como un truco, el Assad afirmó que todo había surgido de la imaginación norteamericana, recordando además que el Baghdadi estuvo detenido en prisiones de Estados Unidos en Irak, de donde lo dejaron salir para que desarrollara acciones terroristas contra el gobierno de su país.

El presidente sirio explicó que las doctrinas fundamentalistas dentro del islam que son las que han desarrollado el terrorismo a lo largo de la región tienen más de dos siglos de antigüedad y no desaparecerán con la muerte de una persona, sugiriendo que toda esta escena es un arreglo entre Estados Unidos y el Estado Islámico para que emerja de una forma diferente en el nuevo escenario del conflicto, tras la casi absoluta derrota de este engendro criminal.

En los hechos, contrasta el festín y la celebración alborozada que hizo Estados Unidos tras el asesinato de Hussein en Siria y Gadafi en Libia (en la que incluso la secretaria de Estado Hillary Clinton exhibió su alegría al ver el cuerpo de Gadafi abatido y sodomizado), con lo ocurrido con Osama bin Laden en Pakistán y ahora esta nueva fantasía imaginariamente acaecida en Siria, en ninguna de las cuales hay pruebas ni experticias, salvo la palabra de los presidentes de Estados Unidos.

El Assad agregó que el afán de Estados Unidos de agregar a otros países como participantes de la acción sólo intenta dar credibilidad por una parte y no sentirse avergonzados por otra.

Muy probablemente, nunca se sabrá la verdad, solo que esta acción se agrega a la deleznable lista de mentiras que adorna el curriculum de la presidencia de Estados Unidos. A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios.
sergioro07@hotmail.com

miércoles, 9 de mayo de 2018

ISIS Orígenes y decadencia del ejército del terror


Por Leandro Albani: 
Las particularidades del Estado Islámico (ISIS) marcaron, y todavía marcan con fuerza, la realidad de Medio Oriente. El grupo terrorista, liderado por el autodenominado califa Ibrahim (también conocido como Abu Bakr Al Baghdadi), irrumpió como un tornado a mediados de 2014 en la ciudad de Mosul, en el norte de Irak. Cuando los integrantes de ISIS arribaron a la segunda ciudad iraquí en importancia y principal productora de hidrocarburos del país, la resistencia del ejército nacional se esfumó en pocas horas, al mismo tiempo que un puñado de yihadistas tomaban el control de los pozos petroleros y saqueaban los bancos, consiguiendo un botín millonario.



A partir de ese momento, el avance de ISIS sobre Irak y Siria fue imparable. Bajo el argumento de crear un Califato que reúna a todos los musulmanes, y esgrimiendo un discurso de guerra contra Occidente y los regímenes nacionales, los seguidores de Al Baghdadi trasformaron los territorios bajo su control en feudos en los cuales las masacres y el pillaje se convirtieron en hechos diarios e impactantes.

ISIS es considerado el grupo terrorista que tuvo el mayor control territorial y un poderoso capital financiero nunca antes visto. Como escisión de Al Qaeda, el Estado Islámico no sólo rompió con la agrupación creada por Osama Bin Laden y que se posicionaba como “referente” en la lucha contra el mal occidental, sino que apostó (y por momentos lo logró) a controlar extensas franjas territoriales.

ISIS no fue una anomalía en Medio Oriente. Las sucesivas invasiones externas y crisis que atravesó la región se convirtieron en un caldo de cultivo para modelar a una diversa gama de organizaciones que -pese a las críticas de la propia comunidad musulmana- se posicionaron como referentes puros del Islam y como opción a la debacle estatal de una vasta zona habitada por pueblos de distintas nacionalidades, en la cual los árabes son mayoría.

Ubicar el porqué del nacimiento de ISIS nos retrotrae a la invasión soviética a Afganistán (1978-1992). Cuando Moscú ordenó el ingreso de sus tropas en los valles afganos para defender a un gobierno que estaba bajo su órbita, Estados Unidos, Pakistán y Arabia Saudí iniciaron un incasable trasiego de armamento y dinero para que los denominado “señores de la guerra” y jefes tribales musulmanes combatieran al Ejército soviético. Anticomunistas y defensores de un Islam ultra ortodoxo y conservador, los señores de la guerra les dieron estocadas mortales a las tropas rusas. Cuando la URSS se retiró de Afganistán, el desgobierno se apoderó el país. Pakistán y las monarquías del Golfo Pérsico, con el beneplácito de Washington, comenzaron a azuzar a los Talibán, quienes desde el lejano Kandahar fueron tomando el control del país bajo el mando del misterioso Mulá Omar, hasta llegar al poder en 1996.

Hasta los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono en septiembre de 2001, para Estados Unidos los Talibán eran un problema, pero al mismo tiempo intentaban negociar con su gobierno, aunque las denuncias de violaciones a los derechos humanos crecían día a día en Afganistán. Cuando la administración de George W. Bush definió que el principal enemigo de Estados Unidos era el “terrorismo internacional”, la Casa Blanca desató la invasión militar sobre territorio afgano, destruyendo todavía más a un país sumido en la miseria y la represión.

Con la invasión a Irak dos años más tarde, los grupos armados irregulares, con una concepción que mezclaba una lectura bastante pobre del Islam y la obtención de millones de dólares de saqueos, secuestros y “donadores” árabes, comenzaron a multiplicarse, al mismo tiempo que Al Qaeda se transformaba en el enemigo público número uno, pese a las comprobadas relaciones con Arabia Saudí y Qatar y el pasado apoyo estadounidense.

La invasión a Irak definió el futuro de Medio Oriente. Los remanentes estatales, nacidos al calor del nacionalismo árabe, tuvieron su debacle final. Los pueblos de los países atacados, sobre todo los musulmanes sunitas, en muchos casos se resguardaron en las tribus y en el Islam ante la destrucción total, no solo del Estado, sino de sus culturas milenarias, planeada por los ocupantes. De esta manera, Irak se convirtió en una cantera de yihadistas y mercenarios que se cobijaron en el temor de los pueblos para “proponer” un proyecto difuso, pero que, según ellos, tenía sus profundas raíces en la pureza de la religión islámica.

En el siglo XXI, esta concepción fue llevada a su punto máximo con ISIS. Ante la decadencia de los estados-nación de Medio Oriente, ISIS convocó a crear un Califato entre Bagdad y Alepo, donde todos los musulmanes serían bienvenidos. ISIS también jugó con el caos en la región prometiendo paz y tranquilidad luego de varias décadas de guerras e invasiones. Además, construyó un discurso mediático anti-occidental y anti-estadounidense que en muchos pueblos de Medio Oriente existe hace años debido a los sufrimientos que Washington y sus aliados deparan a la región. Por supuesto, ISIS no cumplió ninguna de estas promesas. Sus principales víctimas fueron los musulmanes, no sólo chiítas, sufíes o yezidíes, sino también los propios sunitas. Los territorios controlados por el Estado Islámico se transformaron en cárceles a cielo abierto, en donde la principal preocupación de los mercenarios fue robar obras de arte milenarias, esclavizar mujeres, traficar con petróleo y seguir recibiendo dinero y armamento desde el exterior. La postura anti-occidental de ISIS cayó en saco roto al seguir el mapa de su financiamiento, que lleva a Arabia Saudí y Turquía, aliados incondicionales de Estados Unidos.

Por estos días, el Estado Islámico está prácticamente derrotado en el plano militar en Irak y Siria. Su ideología, que mezcla las concepciones más retrógradas del Islam y los peores métodos del capitalismo, se mantiene latente. Apuntar hacia los centros de poder que profesan esa ideología es, tal vez, la medicina más concreta para derrotar a organizaciones de este tipo.  
 (https://www.revistacrisis.com/debate/isis-origenes-y-decadencia-del-ejercito-del-terror)
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 2 de mayo de 2018

Revolución de Rojava la igualdad y la fraternidad como meta


Por Leandro Albani:
Cuando en 2012 los kurdos y las kurdas del norte de Siria (Rojava) declararon la autonomía de ese extenso territorio, que comparte una frontera de 900 kilómetros con el sur de Turquía, nadie prestó mucha atención a lo que significaba esa decisión. Por ese tiempo, Siria, la república gobernada desde hacía décadas por el partido Baas, era un volcán en erupción que parecía resquebrajarse cada día más. El resto de Medio Oriente y el norte de África no eran ajenos a este proceso. Cuando estallaron las masivas protestas en varios países de la región, que Occidente se apresuró a catalogar como “Primavera Árabe”, el pueblo kurdo de Rojava se sumó a las manifestaciones, pero también se colocó en una posición de expectativa. En Rojava, pese a los retrocesos sufridos años atrás, la presencia durante 20 años del líder kurdo Abdullah Öcalan y de buena parte de la comandancia del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) había dejado una siembra ideológica y política que en 2012 comenzó a ver la luz. 


La región kurda de Siria es rica en hidrocarburos y sus tierras fértiles la convirtieron en el “granero” del país; aunque las riquezas naturales están a la vista, los kurdos y las kurdas de Rojava siempre sufrieron el atraso económico y, como en las otras tres partes de Kurdistán, el Estado los intentó asimilar, negó sus derechos y, en muchas ocasiones, aplicó una represión feroz para silenciar sus protestas.

Pero en 2012 eso cambió. Bajo el paradigma del Confederalismo Democrático y en medio de una guerra que ya había dejado atrás las masivas manifestaciones civiles, en Rojava, por primera vez en la historia reciente de Kurdistán, un territorio era liberado y su proceso autonómico avanzaría hasta estos días. Con las mujeres como vanguardia y sujeto revolucionario principal, creando cooperativas en medio de la escasez impuesta por Turquía e Irak –que cerraron sus fronteras con Rojava-, acechados por Al Qaeda y luego por el Estado Islámico (ISIS), y con un nulo apoyo de las potencias internacionales y regionales, el pueblo kurdo del norte de Siria rápidamente movió los músculos de la auto organización y puso en funcionamiento cientos de asambleas barriales e inició la creación de órganos administrativos y de gobierno en paralelo a las estructuras estatales. Al mismo tiempo, se discutió y aprobó un Contrato Social, que funciona como Constitución, en donde se despliegan los lineamientos organizativos, éticos y morales, en el cual se deja en claro que el sistema de Rojava es profundamente inclusivo y democrático, y respeta la unidad territorial siria (1). Siguiendo los planteamientos del Confederalismo Democrático, también se conformaron fuerzas militares de autodefensa, conocidas como las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) y las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ).

El proceso revolucionario de Rojava pone en cuestión al sistema estatal que rige no solo en Siria sino en buena parte de Medio Oriente y que fue implantado en el siglo XX por Gran Bretaña y Francia. Los estados-nación, que en los casos de Siria e Irak fueron controlados por los partidos Baas que, con sus profundas diferencias, bregaron por el nacionalismo árabe, llegaron al siglo XXI en medio de una profunda decadencia, ya sea por errores propios pero también por ataques externos. El sistema que crece en Rojava pone en cuestión esa concepción estatal y apunta que esos modelos siempre fueron excluyentes y negaron a las minorías étnicas y religiosas, al mismo tiempo que dejaban de lado a las mujeres como fuerza fundamental del cambio social.

La consolidación del proceso de Rojava se concretó cuando las YPG/YPJ derrotaron a ISIS en la ciudad de Kobanê en 2015. Durante más de 150 días, los milicianos y las milicianas de Rojava combatieron a los terroristas que habían conquistado la principal ciudad del norte de Siria. En esa batalla, que los kurdos consideran su propio Stalingrado, se demostró la fortaleza moral y militar de los kurdos y las kurdas para derrotar a un grupo que todavía hoy mantiene en vilo a Medio Oriente y el norte de África.

A su vez que la guerra avanzaba, en Rojava se construyeron instituciones y organismos de gobierno, todos dirigidos por una mujer y un hombre; se crearon las casas de la mujer, como espacios de inclusión, discusión y resolución de conflictos; se incluyeron en todos los ámbitos a las tribus árabes y a minorías como los yezidíes, armenios, asirios y turcomanos; se estableció el Kongra Star (Congreso Estrella), la principal organización de mujeres del norte de Siria, con poder de decisión al mismo nivel que el TEV-DEM, uno de los principales órganos de autogobierno; y sobre todo se propuso una solución política y democrática para resolver la crisis siria.

El proyecto de Rojava, sintetizado en la constitución de la FDNS, es al mismo tiempo codiciado y negados por los poderes regionales e internacionales. Las potencias que se disputan el territorio sirio (Rusia, Estados Unidos, Irán, Turquía, Israel, Arabia Saudí y el propio Estado sirio) saben que los dos millones de kurdos que viven en Siria son fundamentales para inclinar la balanza a su favor. Pero también tienen en claro que la propuesta de la FDNS va en contra de sus intereses capitalistas, de explotación de los recursos naturales, de mantener el status quo (como desea Moscú) o destruir al Estado para convertir a Siria en Libia (como intentan Estados Unidos y sus aliados).

Luego de siete años de guerra en Siria, los pueblos del norte de Siria continúan su camino de liberación. Ni los actuales bombardeos de Turquía contra Afrin, ni el aislamiento al que son arrastrados los pueblos de Rojava por las grandes potencias, parecen detener un cambio social inédito en Medio Oriente. El futuro de Rojava depende de la capacidad de resistencia de sus pueblos y de la profunda solidad internacional que nace como un huracán en la conciencia y corazones de los condenados de la tierra.

Notas:
(1) El Contrato Social original fue modificado cuando los pueblos de Rojava declararon la creación de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS). Para leer el texto: https://rojavaazadimadrid.wordpress.com/2018/04/04/contrato-social-de-la-federacion-democratica-del-norte-de-siria/
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 25 de abril de 2018

Bombardeos en Siria

Por Leandro Albani:

Estados Unidos bombardeó otra vez Siria. Los intereses desesperados de Washington por controlar un territorio que hace siete años se encuentra en una profunda disputa. Los cálculos de Rusia para no perder su poder y el silencio internacional cuando las armas químicas son utilizados contra los kurdos. ¿Cuál es el significado de los recientes bombardeos de Estados Unidos contra Siria? La pregunta, que en estos días se repite en los cuatro puntos cardinales del mundo, no es fácil de responder. Los intereses cruzados, que tienen al territorio sirio como arena militar y diplomática, son variados y, por momentos, alcanzan un pragmatismo pocas veces visto.


Cuando el 7 de abril se informó de un ataque químico en la zona de Duma, cercana a Damasco, las alarmas internacionales sonaron nuevamente. Estados Unidos, respaldado por Francia Y Gran Bretaña, anunció un inminente ataque “disuasivo” contra Siria, ya que acusó al gobierno de Bashar Al Assad de utilizar armamento letal contra la población. Desde Damasco y Moscú negaron las acusaciones de Washington y apuntaron, por enésima vez, a los grupos terroristas que se encuentran casi derrotados en Guta Oriental.
Rispideces en USA
Aunque conocer los entretelones en los pasillos de la Casa Blanca y el Pentágono no es una tarea fácil, en los últimos días se pudieron observar algunas las rispideces que aparecen en el seno de la administración Trump.

Los bombardeos a Siria dejaron expuestas diferencias entre la ultraderecha que gobierna en Washington, como sucedió en 2013 cuando George W. Bush decidió invadir Irak. En ese momento, los neoconservadores pujaban para definir el “cómo” de una invasión que, en apenas unos meses, destruyó al Estado iraquí y sumió al país en un descontrol que se extiende hasta estos días. Por un lado, Colin Powell y Condoleezza Rice proponían una “intervención” con cierto respaldo internacional, mientras que Donald Rumsfeld abogaba por desembarcar a Irak de forma unilateral con todo el poder de fuego posible. Pese a las diferencia, el objetivo era compartido: conquistar los pozos petroleros, desregularizar y privatizar la industria que dependía del Estado y plantar, con profundidad, la bandera estadounidense en Medio Oriente luego de la caída de la Unión Soviética.

Un día antes del bombardeo a Siria, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, declaró que un ataque contra el territorio no sería lo más conveniente, ya que generaría un caos aún mayor. A su vez, Mattis –conocido por su apodo “Perro Loco”- dijo que Estados Unidos no tenía pruebas concretas sobre la utilización de armas químicas en Duma, pero que sus sospechas provenían de información recogida en “la prensa y redes sociales”.
Pocas horas después, cuando los 110 misiles Tomahawk habían trazado el cielo sirio, Mattis se apresuró a declarar que su país había cumplido los objetivos estipulado y que, por ahora, no había planes de futuros ataques.

El viernes 13 de abril también se conoció la condena al bombardeo por parte de 88 congresistas estadounidenses. Los parlamentarios recordaron que los ataques eran ilegales por no contar con la aprobación necesaria del Poder Legislativo, encargado de autorizar la ejecución de cualquier acción militar. Los congresistas explicaron que no existe ningún tipo de amenaza directa contra Estados Unidos y que todavía se desconoce si en Duma se utilizaron armas químicas. Barbara Lee, parlamentaria republicana, afirmó que “al bombardear ilegalmente Siria, el presidente ha negado una vez más al pueblo estadounidense cualquier supervisión o rendición de cuentas en esta guerra interminable”. Otro republicano, Justin Amash, aseveró que los ataques “son inconstitucionales, ilegales y temerarios”.
Pragmatismo en Medio Oriente

Los ataques a Siria también mostraron que el enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia continúa vigente. Las dos potencias capitalistas se disputan palmo a palmo el centro de Medio Oriente con el fin de asentar su poderío e intentar afianzar un futuro incierto que los tenga como principales protagonistas.

El gobierno del presidente Vladimir Putin hace tiempo dejó en claro que está dispuesto a sostener al Partido Bass en el poder y nuclear a su alrededor a todos los aliados regionales posible. Por su parte, en la República Islámica de Irán saben que el torbellino que se inició con la denominada Primavera Árabe puede llegar a las puertas de Teherán si Siria cae, como sucedió con Libia.

Moscú no tiene demasiados problemas para pivotear desde el epicentro de la tormenta siria y acercar a “socios” que, hasta hace unos pocos años, eran enemigos declarados de Siria. El caso más visible es el gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Rusia, que llegó a cortar relaciones diplomáticas y comerciales con Turquía, ahora se esfuerza para que Ankara se cuadre junto a Moscú. La invasión turca al cantón kurdo de Afrin, en el norte de Siria, es el ejemplo más descarnado del pragmatismo que cruza a Medio Oriente. El ingreso de tropas turcas acompañadas por el Ejército Libre Sirio (ELS) e integrantes del Estado Islámico (ISIS) tuvo el visto bueno de Moscú y Washington. Afrin había sido la región más pacífica y segura de Siria en estos siete años de guerra de agresión. A ese territorio llegaron unos quinientos mil refugiados de todo el país, que fueron recibidos y asistidos por las autoridades de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS), experiencia inédita impulsada por los kurdos y otros pueblos de la zona desde 2012.

Cuando el 20 de enero pasado Turquía lanzó los bombardeos masivos contra Afrin, las autoridades del cantón denunciaron en reiteradas oportunidades que las fuerzas turcas habían utilizado gas cloro contra la población civil. Las denuncias públicas sobre estos hechos ni siquiera fueron atendidas por alguna agencia de Naciones Unidas.

Mientras Turquía busca afianzarse en Afrin y destruir las bases sociales de los kurdos de Siria, se mantiene en un peligroso equilibrio entre Washington y Moscú. Aunque en los últimos meses Erdogan redobló las críticas a Estados Unidos por su apoyo armamentístico a las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) -en el marco de la Coalición Internacional que bombardea a ISIS-, la semana pasada aplaudió los bombardeos contra suelo sirio. El gobierno turco, envalentonado por los resultados de la represión interna que desató en 2016 y con el visto bueno de Putin y Trump para bombardear Afrin, no pierde las esperanzas de profundizar su proyecto neo-otomano, anexando territorios de Siria e Irak, mientras utiliza los acuerdos sobre refugiados firmados con la Unión Europea y la compra de armas a Rusia, Alemania y Estados Unidos como moneda de cambio ante sus aliados.

El epílogo de los bombardeos de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña es oscuro: los civiles muertos en Siria continuarán acrecentando una lista fatal y fría; la principal propuesta democrática para el país, puesta sobre el tablero por los kurdos, ahora se ve duramente golpeada; el gobierno sirio seguirá el camino acordado con Rusia e Irán y, es probable, que con el tiempo comience a normalizar las relaciones con quienes ahora son sus enemigos; y el complejo-militar estadounidense ya estará calculando el próximo bombardeo: cada misil Tomahawk tiene un valor de un millón y medio de dólares y como lo saben muy bien en la tierra de los padres fundadores, “business is business”.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 28 de marzo de 2018

Trump apuesta a la guerra global


Por Diego Olivera Evia:
La unidad de los pueblos contra el modelo imperialista

Soplan nuevos vientos de guerras asimétricas a nivel planetario, los ataques de EEUU y la Unión Europea contra Rusia, ha creado una crisis desestabilizadora en varias regiones del Mundo, la violencia ha creado millones de muertos, creando una crisis humanitaria, no solo en la cuenca del mediterráneo, sino en el Medio Oriente y ahora ampliada a China, Corea y Rusia, considerados como enemigos nucleares, sino como competidores en los avances tecnológicos.



De la misma manera el Departamento de EEUU, aplica una guerra política y financiera a Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, organizando a la derecha latinoamericanas, para crear un nuevo patio trasero, asolado y  bajo las bases militares gringas, como en Colombia con 7 y varias en Centroamérica, como ahora en Argentina y Brasil, donde Macri y Temer han regalado parte del acuífero guaraní, con la anuencia de Paraguay con Cartes y las políticas tibias del gobierno Tabaré Vázquez, en su viaje al neoliberalismo.

En este sentido podemos prever nuevas acciones mundiales, el agua, el petróleo, los minerales, son parte de la estrategia de las trasnacionales, que durante el Siglo XX y el XXI, han creado un monopolio de las economías mundiales, como un control de los medios de comunicación, creando falsos positivos para derrocar gobiernos, como invasiones a naciones, como la mentira de armas químicas contra Iraq, generando millones de muertos y desplazados. De la misma manera y bajo la egida de la farsa acusa a Siria de usar armas químicas, contra los rebeldes sirios, para crear una destrucción de la mayoría de esta nación, miles de mercenarios fueron contratados por Estados Unidos, desde el gobierno de los Bush, con Ben Laden, pasando por Clinton fundador del Estado Islámico, con Obama millones de seres humanos fueron asesinados, hasta este reconoce el error en Libia con un nuevo crimen de lesa humanidad, ahora con Trump puede crearse una nueva guerra mundial, con un efecto catastrófico nuclear.

La verdadera cara del fascismo de Donald Trump
Donald Trump comienza a darle un giro radical a su próximo gobierno. El presidente electo de Estados Unidos nombró este viernes a tres destacados ultraconservadores para los puestos clave de fiscal general, asesor de Seguridad Nacional y director de la CIA. El magnate designó al frente del Departamento de Justicia al senador Jeff Sessions, partidario de adoptar un perfil extremadamente duro ante la inmigración ilegal, uno de los ejes centrales de su campaña.

En la década de 1980 el senador, de 69 años, causó una gran polémica por sus propuestas racistas, cuando reclamó a un abogado blanco haber "avergonzado a su raza" por defender a un cliente negro. La influyente organización de defensa de las libertades ACLU recordó haber sido calificada como "comunista" por Sessions y criticó su postura sobre los derechos de los homosexuales, la pena de muerte y el aborto.
"Si tienen nostalgia por la época en la que hacíamos callar a los negros, los homosexuales debían esconderse, los inmigrantes eran invisibles y las mujeres estaban en la cocina, el senador Sessions es su hombre", ironizó el congresista demócrata por Illinois Luis Gutiérrez.

.La Casa Blanca anunció esta noche que el general HR McMaster, asesor de Seguridad Nacional desde el año pasado, renunciará y será remplazado por John Bolton, halcón derechista y ex embajador ante la Organización de las Naciones Unidas (a la cual deseaba desmantelar). El nombramiento de Bolton asumirá funciones el 9 de abril implica un giro más radical en asuntos de política exterior, generando alarma en varios sectores. Conocido por sus explícitas propuestas de someter por guerra a regímenes que declara como enemigos ha propuesto bombardear Irán desde hace años y más recientemente a Corea del Norte fue un gran promotor de la guerra contra Irak y ha sido vinculado con agrupaciones anti islámicas.

Esto antecedentes de ultraderechistas y racistas son los más execrables de la sociedad de EEUU, la visión del magnate multimillonario se ha transformado en el nuevo Hitler, creando una guerra global, contra las mayorías de las naciones del tercer mundo, la explotación de los recursos mundiales y la rapiña de las naciones, es parte del nuevo imperio de la muerte, la inmoralidad de un sistema que bombardea a naciones en Medio Oriente, que exprime a África y que utiliza a las derechas de América Latina, son la puerta de un mundo unipolar con un gendarme criminal, con sus socios de la OTAN, ponen en jaque a la sociedad humana en su totalidad.

La unidad de los pueblos contra el modelo imperialista
Ante esta realidad de una nueva crisis moral de los países capitalistas, surge la necesidad de crear nueva formas de lucha populares, la crisis del modelo progresista ha derivado en el reflote del autoritarismo, la falta de modelo de desarrollo económico, alternativo al capitalismo ha creado una crisis social, los ataques de EEUU a Venezuela, han creado una crisis de alimentos, de medicamentos, el crecimiento de la violencia y el bachaquerismo, han creado dificultadas en la sociedad, las dificultades con los sistemas eléctrico y el agua, agudizan las dificultades de las ciudades y crean zozobra en los ciudadanos con problemas con los electrodomésticos, el aumento de la violencia y los robos a los venezolanos, dejan entrever dificultades de controles de estos servicios, muchos opositores y burócratas son parte de esta crisis económica y humana.

Consideramos que las guerras por el poder de las riquezas, han creado una crisis en América Latina, donde ahora los criminales son buena gente para EEUU, le venden droga Colombia a través de Santos, le regalan el agua y permiten bases militares en Argentina, bajo cortesía de vender la patria por Macri, la sumisión de México a los gringos, esconden las masacres y la venta de droga, Brasil también se arrastra y vende parte del acuífero guaraní, como Paraguay, a la vez negocian con Uruguay, que abre las puertas al neoliberalismo, esta nuevas realidad dejan asiladas a la naciones del Caribe y a Venezuela, Cuba, buscando las riquezas venezolanas y la integridad de Cuba, ante un mundo de muerte y traiciones.

Somos conscientes de los ataques de EEUU y las sanciones de Trump y de la Comunidad Europea, no solo a Venezuela, sino a Cuba, Nicaragua, como Rusia, China y Corea del norte, a lo que agregan las guerras en medio oriente, los millones de inmigrantes muestran el rostro más terrible, de las hambrunas, miles de desparecidos en el Mediterráneo, son parte de una guerra global, donde el fascismo avanza de las manos de Trump, como el resurgimiento de los nazis en Europa, muestran la búsqueda de una tercera guerra mundial, que no será una guerra convencional sino de una guerra atómica de baja intensidad como ellos dicen, pero en verdad no es de baja intensidad, serán millones de afectado y para rematarlo ya el bipolar mandatario gringo, eligió su bunquer para esconderse con su familia, al mejor estilo de Hitler y su apreciado fascismo clásico-

diegojolivera@gmail.com

miércoles, 25 de octubre de 2017

Kirkuk ¿El nuevo ojo del huracán en Medio Oriente?

Por Leandro Albani:

En esa tierra caliente y árida que conforma la provincia de Kirkuk, en el norte de Irak, los movimientos militares y los enfrentamientos diplomáticos se acrecientan día y día, y pueden desembocar en una guerra abierta e interna que tiene como protagonistas principales al gobierno central de Bagdad, a la administración semi-autónoma del Kurdistán iraquí (Bashur) liderada por Masud Barzani, las fuerzas guerrilleras vinculadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y, principalmente, al pueblo kurdo que desde hace décadas vienen luchando por su libertad e independencia.



A la riqueza en la zona de Kirkuk -en la que existen vastas reservas de crudo, además de refinerías y están ubicados los oleoductos hacia Ceyhan (Turquía) y Baniyas (Siria), en el Mediterráneo-, se le sumó la crisis desatada por el referéndum autonómico (no vinculante) impulsado por el gobierno de Bashur el pasado 25 de septiembre. La consulta fue organizada por el Partido Democrático de Kurdistán (PDK), que gobierna de manera férrea desde hace varios años. Barzani, el principal dirigente del PDK y hombre ajeno a dejar el poder (hace dos años tendría que haber dejado la presidencia de la región semi-autónoma), presentó con bombos y platillos el referéndum como solución a la cuestión kurda. Sin el objetivo claro de alcanzar la libertad del pueblo kurdo, Barzani impulsó la consulta para aplacar la crisis interna en el Kurdistán iraquí que, pese a ser la región con las mayores reservas petroleras del país, sufre la desocupación entre el pueblo y una corrupción extendida en la clase empresarias y política del PDK.

El referéndum tuvo varias consecuencias. La principal es que el pueblo kurdo de Irak salió masivamente a votar, superando el 90 por ciento el respaldo a la independencia. El PDK propuso crear un Estado kurdo independiente, aunque muchos sectores de la sociedad no compartan esta idea y propongan una “autonomía democrática” para las cuatro partes de Kurdistán. La aprobación en el referéndum fue, sobre todo, una demostración de fuerza del pueblo kurdo que reafirmó su anhelo por alcanzar plenas libertades y construir una sociedad nueva. Otra consecuencia es que las alianzas del PDK atraviesan un estado de profunda fragilidad. Salvo el Estado de Israel, Turquía, Estados Unidos y el propio gobierno de Bagdad rechazaron el referéndum.

Desde la invasión de Estados Unidos a Irak y la caída de Saddam Husein en 2003, los kurdos controlan Kirkuk y áreas de Nínive (norte), Diyala y Salah al-Din (al norte de Bagdad). Kirkuk es una sociedad multiétnica, donde conviven árabes, kurdos, turcomanos y asirios. Desde que el petróleo comenzó a brotar en Irak, esa ciudad de más de 600 mil habitantes es un centro de disputa entre los poderes iraquíes.

Luego de sufrir los ataques y masacres cometidas por el Estado Islámico, desde hace varios días, el Ejército iraquí y las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, grupo conformado por milicias árabes) se encuentran en Kirkuk, en donde se produjeron enfrentamientos armados a pequeña escala. Los peshmergas (fuerzas militares de la administración de Bashur), apenas resistieron y, como hicieron en 2014 frente al avance del Estado Islámico, se retiraron y dejaron sin protección la región de Shengal, donde los terroristas cometieron una masacre contra el pueblo yezidíe. La intervención de la guerrilla del PKK (HPG) permitió rescatar a cientos de yezidíes y trasladarlos a lugares seguros. Pese a eso, el Estado Islámico secuestró a cientos de mujeres. Se calcula que en la actualidad el Estado Islámico tiene en su poder a más de 2000 mujeres yezidíes, a las cuales venden en mercados sexuales.

Por otro lado, las HPG, que tiene sus bases en la montaña de Qandil, un extenso territorio en la frontera con Irán, nuevamente se trasladaron a Kirkuk para defender el territorio, pese a las fuertes críticas que mantienen hacia el PDK y los peshmergas. En un comunicado, las HPG calificaron como “una invasión” lo que ocurre en Kirkuk, por lo cual “nuestras fuerzas guerrilleras tomaron posición defensiva a raíz de los ataques”. Desde el mando de las HPG, confirmaron que “se produjeron enfrentamientos esporádicos entre nuestras fuerzas y el ejército iraquí y Hashd al-Shaabi, después del retiro de peshmergas”. Desde la guerrilla criticaron a las fuerzas del PDK por huir de la zona y no establecer “una coordinación conjunta para proteger” la capital de Kirkuk.

La Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK, por sus siglas originales), emitieron una extensa declaración en la que explican de forma clara la situación que atraviesa Kirkuk. El KCK convocó a los pueblos de Kirkuk a resolver los conflictos internos mediante el diálogo. La organización condenó “el enfoque de resolver los problemas por medios militares en lugar del diálogo en Kirkuk y Shengal”, además de remarcar que “nunca aceptaremos actitudes tan agresivas contra nuestro pueblo”.

La Unión de Comunidades de Kurdistán explicó que “la continuación de la Tercera Guerra Mundial, centrada en Medio Oriente, ha alcanzado un nivel en el que se determinarán los nuevos espacios de poder y el status quo. Por esta razón, los poderes antikurdos han aumentado sus ataques, para evitar que los kurdos tengan un lugar influyente y ganen un estatus ante los nuevos equilibrios”.

El KCK apuntó que los actuales ataques contra Kirkuk se deben al “referéndum de independencia, que no se basaba en la unidad nacional y el parlamento, la voluntad de las personas, y se celebró sin un cálculo de posibles resultados y tomando las precauciones necesarias”.

Frente a los ataques del Ejército iraquí y Hashd al-Shaabi, las guerrillas de las HPG y las YBŞ (Unidades Femeninas) y los voluntarios civiles “no abandonaron la ciudad hasta último momento y defendieron a la gente. Pero las fuerzas kurdas del sur, en posesión de armas pesadas, no apoyaron esta resistencia”. Días después, las posiciones que los guerrilleros y guerrillera de las YBŞ y las HPG habían dejado en poder del PDK, “para evitar un conflicto en Shengal y sus alrededores, fueron entregadas a las fuerzas de Hashd al-Shaabi sin ninguna resistencia”. Al mismo tiempo, el PDK “no tuvo ninguna conversación y diálogo con las fuerzas de autodefensa de los kurdos, las guerrillas y nuestro movimiento”.

Para la Unión de Comunidades de Kurdistán, “la razón detrás de la falta de solución a la cuestión kurda y los ataques contra los kurdos, es la falta de un proceso de democratización en el Medio Oriente. Por lo tanto, el camino de una solución pasa básicamente por la democratización. Los enfoques nacionalistas y basados en el Estado nacional, empeoran los problemas en lugar de resolverlos. El referéndum en el sur de Kurdistán nos mostró que los enfoques nacionalistas y estadísticos no resolverían ningún problema. La única forma de resolver el problema de Iraq es luchar por la democratización del sur de Kurdistán e Irak. La búsqueda de otra forma, en lugar de la democratización de los países y el Medio Oriente en su conjunto, es una ilusión y no arrojará ningún resultado que no sea agravar los problemas ya existentes. En este sentido, aquellos que luchan por la libertad y la democracia deben basarse en la democratización y en la nación democrática. Esto se aplica a todos los países y pueblos tanto como a los kurdos”.

La palabra “traición” se escucha cada vez más en el Kurdistán iraquí. Esa palabra apunta a Masud Barzani y a su gobierno. Desde que llegó al poder, la administración del PDK siempre funcionó como un muro de contención para detener el avance de las fuerzas ligadas al PKK, que proponen un cambio de fondo en la sociedad. A esto se suman los millones de dólares de los que dispone Barzani y que utiliza como prenda de cambio para negociar con diferentes países. Su estrecha relación con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan evidencia la política de Barzani.

Por otro lado, la declaración de la autonomía democrática en Shengal hace unos meses confirma que la propuesta impulsada por el Movimiento de Liberación Kurdo -con la cual se busca crear una sociedad democrática, organizada a través de comunas, con posturas anticapitalistas, en la cual las mujeres sean el sujeto político y revolucionario-, se sigue expandiendo en Medio Oriente. El ejemplo de Rojava (norte de Siria) es el más concreto. Por eso mismo, Barzani y Erdogan siempre fueron los mayores enemigos de esta experiencia. En el caso de Barzani, cerrando las fronteras y aplicando un férreo bloque económico contra Rojava. Desde el gobierno de Erdogan, las críticas, desde hace meses, se convirtieron en bombardeos contra varias zonas de Rojava y en el apoyo abierto a grupos terroristas que todavía sobreviven en la región.
La ciudad de Kirkuk, actualmente controlada por el Ejército iraquí –al igual que los pozos petroleros de la provincia-, puede convertirse en un nuevo escenario de guerra, en el cual choquen dos proyectos políticos e ideológicos bien diferenciados: el PDK y sus alianzas imperialistas o la democratización y transformación social que el Movimiento de Liberación Kurdo aboga desde hace décadas y tiene en Rojava su proceso revolucionario más concreto.
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