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martes, 2 de junio de 2020

Las veleidades y frustraciones del senador Marco Rubio



Por Tony López R. (*):
Las noticias llegadas de Washington, lamentablemente, no auguran para los estadounidenses nada de que alegrarse, no solo por la crisis de salud y la Pandemia del Covid -19, también deben preocuparse por la designación del senador Marco Rubio García, como Presidente Provisional del Comité de Defensa e Inteligencia del Congreso, porque este es un señor de la guerra.

Esa designación, en la presidencia de este poderoso comité, debe ser leída como una propuesta y decisión del sector republicano agrupados en el ultraderechista Tea Party, para darle apoyo legislativo a la carrera belicista e intervencionista de la administración Trump, grupo del cual forma parte Marco Rubio y se dedican a fomentar guerras donde ellos consideran que pueden obtener ganancias y subordinar esos gobiernos a sus intereses.  



No es una especulación afirmar que esta designación puede estar vinculada a una irracional decisión de intervenir militarmente en Venezuela. Eliminar la Revolución Bolivariana es el objetivo prioritario que los asesores de Trump le han indicado para ganar las elecciones el próximo mes de noviembre y es por esa razón que se justifica promover a Marco Rubio para que ocupe ese cargo pues se trata de uno de sus principales aliados en esta cruzada. 

Derrocar el gobierno revolucionario e imponer un gobierno subordinado a Washington, presidido por un títere como Juan Guaidó, quien, obviamente, entregaría a las grandes transnacionales todas las riquezas minero - energéticas que posee Venezuela y que, según el contrato que firmó con la agencia estadounidense Silvercorp, del mercenario Jordán Goudreau, se trata de eliminar toda la constitucionalidad e institucionalización de la Nación, y licencia para asesinar a todos los dirigentes y personalidades vinculadas al gobierno bolivariano.

El otro objetivo, eliminar el foco infeccioso que representa Venezuela para América Latina y el Caribe y con ella Cuba, ambas Revoluciones   que han sido ejemplo de integración, de solidaridad con sus pueblos hermanos, especialmente los países caribeños y centroamericanos que recibieron un apoyo muy importante en el marco del ALBA y del TPC, que se extendió a Sur América en el Ecuador de Rafael Correa y la Bolivia de Evo Morales.

El objetivo estratégico es borrar las ideas y ejemplos de Bolívar y Martí, que guiaron a los dos grandes líderes de esta época, Fidel Castro y Hugo Chávez, y que protagonizaron esta gesta libertaria en los albores del Siglo XXI frente al imperialismo yanqui.

Marco Rubio es el arfil más importante en este ajedrez político y pieza de Trump para manejar el tema cubano- venezolano, el senador cuenta con el respaldo de la mafia cubana-americana y venezolana de Miami, además tiene estrechas relaciones con el colombiano senador Álvaro Uribe Vélez y el actual presidente Iván Duque, cuyos vínculos con el narco paramilitarismo ha sido públicamente denunciado por la revista Semana y los destacados periodistas Gonzalo Guillen en Nueva Prensa y Julián Martínez,  en la reciente entrevista  a estos colegas de la prestigiosa  periodista María Jimena Duzán, para la Revista Semana. 

No es de extrañar estas relaciones de Marco Rubio con la dirigencia narco paramilitar de Colombia y los lazos, actualmente, ocultos o censurados por los medios de Miami, y el escándalo que se produjo en 1987, por la relación familiar de Marco con su cuñado Orlando Cicilia de Paula, perteneciente a la poderosa banda de narcotraficantes dirigida por Mario Tarrau.

Este escándalo, relacionado con el narcotráfico, ocultado por Rubio en su currículo cuando aspiraba a un escaño al Congreso, lo marcó como mentiroso por su sospechosa omisión y fue objeto de diversos comentarios, cuando en la mitad de la década del 80, Marco y sus padres vivían en la residencia de su hermana Bárbara y Orlando en Wes Kendall, vivienda donde se escondía la cocaína que pertenecía a la poderosa organización de narcotraficantes que dirigía Mario Tarrau. Y por la que Orlando fue penado a 20 años de cárcel, que no llegó a cumplir totalmente por gestiones de Rubio cuando fue electo representante a la Cámara de los Estados Unidos.

En esa residencia vivieron hasta 1985 pero, muy sospechoso, Marco continuaba visitando dicha residencia, con el pretexto de cuidar a los perros de la pareja Cicilia-Rubio, en esa época con 16 años, según su biógrafo Manuel Roig, “la propia policía declaraba que era imposible que Marco no conociera de la existencia de la droga”, cuando no solo residió, según él, por un mes, sino que continuó visitando dicha vivienda hasta que en 1987 fue confiscada. 

Desde hace algunos años, Marco Rubio, se vinculó a la tarea de provocar el derrocamiento del gobierno de Maduro, lo hizo siempre, pero con más fuerza cuando fue candidato a la presidencia de Estados Unidos porque el tema de Venezuela era un punto importante en la agenda bipartidista, tanto Demócratas como Republicanos se han planteado eliminar la Revolución Bolivariana, quien logre ese objetivo tendrá el total apoyo del llamado “poder profundo” en los Estados Unidos.

El senador Rubio fue uno de los promotores del Concierto Aid Live Venezuela, previo a participar el 23 de febrero pasado 2019, junto al presidente colombiano Iván Duque, el mercenario Luis Almagro, y los presidentes de Chile y Paraguay, acompañando al autoproclamado Juan Guaidó, quien ingresó clandestinamente a territorio colombiano escoltado y guiado por miembros Cartel de los narco paramilitares Los Rastrojos.

Ese hecho violento, que tenía el propósito tratar de ingresar, ilegalmente, una supuesta ayuda humanitaria, provocó del lado venezolano varios muertos y heridos en el cruce fronterizo Colombia-Venezuela, una mas de las frustraciones del senador Marco Rubio, no fue desde Venezuela de donde partió la violenta acción, fue del lado Colombiano tal como lo reportó, el New York Time, con video incluido, desmintiendo  la versión colombiana  y  siguen mintiendo, como lo hizo hoy  en su intervención de este   20 de mayo, el embajador  Guillermo Fernández de Soto, ante el Consejo de Seguridad. 

Por último, el gran escándalo que se ha producido que vincula al ex congresista cubano americano, David Rivera de reconocida posición contra los gobiernos de Cuba y Venezuela, en un escándalo de estafa o fraude, por una demanda puesta por el gobierno bolivariano de Venezuela en su contra,  quien en el año 2017 fue contratado por la empresa PVDSA, o sea pese a su postura negativa por el presidente Maduro, y de sus relaciones íntimas con Marco Rubio, aparece involucrado en un escándalo que lo vincula a dicha empresa perteneciente al Estado venezolano, que lo involucra en una estafa de 50 millones de dólares, de los cuales había recibido 15 millones, un dineral nada despreciable para que Rubio perdone a su amigo Rivera, o no es descartable que sea cómplice. Tal vez de ese dinero se le ayude a su próxima campaña electoral.

Solo así puede explicarse la conducta de Rivera y Rubio, todos estos escándalos se suman a las frustraciones del senador, ligado a los hechos de Cúcuta, y las intentonas de un grupúsculo de militares disidentes, la mayoría respondiendo al narco-general Clever Alcalá que con Leopoldo López y Guaido en abril del 2019 organizaron otro conato fracasado.  Y el desastre que representó para los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, al ser derrotado el desembarco de mercenarios venezolanos y dos estadounidenses por las playas de Macuto, Estado de Guárico, y por el de Falcón, tema por el cual Rusia ha solicitado hoy 20 de mayo, tratar en una reunión del Consejo de Seguridad.

Resulta, igualmente bochornoso, que la Unión Europea no solo apoye a un gobierno inexistente con un fantoche como Juan Guaidó  y mucho más grave que naves militares pertenecientes a la OTAN estén cercando los mares adyacentes a las costas venezolanas,  lo que puede ser  el preludio de una intervención militar en Venezuela, mientras en sus países mueren miles de sus ciudadanos,  es desgarrador que miles de seres humanos como consecuencia de la Pandemia estén en peligro de perder sus vidas y algunos gobiernos ausentes a esa desgracia, agitan junto a Estados Unidos y Colombia las banderas de la guerra contra Venezuela. 

Las frustraciones de Rubio, no solo se relacionan con las ya arriba apuntadas, también todos los esfuerzos y trabajo de influencia que realizó con delegaciones miembros de la OEA para lograr la condena del gobierno venezolano y así poder justificar, legalmente, una intervención militar a través del TIAR y respaldo de la OEA, las condenas nunca fueron logradas, a pesar de que junto con el Secretario General de la OEA, el mercenario Luis Almagro, presionaron y chantajearon a muchos gobiernos.

Venezuela al final salió definitivamente de la OEA y junto a Cuba son los dos países latinoamericanos que no forman parte de esta desprestigiada organización que, subordinada al Departamento de Estado, que continúa violando el primer punto de la Carta fundacional de este ministerio de colonia y por lo tanto ninguna decisión que se tome en la OEA puede aplicarse a ambos países.

La última jugada de Rubio contra Venezuela fue la de promover la designación de Carlos Trujillo, cubano americano y ex congresista estatal de la Florida, como embajador de Estados Unidos ante la OEA, quien tuvo la tarea de que en plena complicidad con el Secretario de la OEA Luis Almagro, se reconociera al inexistente gobierno de Guaidó y se nombrara a un “embajador” que recayó en el derechista opositor Gustavo Tarre Briceño, que no representa a ningún Estado y ejerce fraudulentamente ese cargo.   

Plena violación al Derecho Internacional y de la Carta de la OEA y una vergonzosa conducta de los gobiernos que se prestaron a esta felonía, lo que cada día es más ilegítimo este ente multilateral. Sencillamente la Carta de la OEA establece que solo pueden estar representados los Estados y no por Juan Guaidó un individuo que no representa a nadie, designado por el presidente de los Estados Unidos Donald Trump y el propio Guaidó se juramentó al día siguiente que Trump dijera que él era el presidente, fue a una plaza pública con un grupito de seguidores y se autoproclamó presidente de Venezuela. Esto es simplemente además de ilegitimo, antidemocrático y vergonzoso.

Por su “exitosa faena en la OEA” Trujillo ha sido nominado por Trump al cargo de Subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, es así como Trump, entrega cada vez más el manejo a estos conocidos enemigos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, a los sectores más comprometidos con la mafia cubana americana, venezolana y nicaragüense, cuya cabeza política e ideológica visible sigue siendo Marco Rubio. Cuyo historial vinculado familiarmente a temas del narcotráfico y a sus fallidas y frustradas acciones contra Venezuela, no parece tener una buena reputación para que sea aprobado para cargos tan importantes en el Congreso de los EE: UU, es el Congreso quien pierde prestigio y autoridad con semejante personaje a una responsabilidad tan estratégica.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

viernes, 22 de mayo de 2020

“El chavismo no puede ser desactivado en Venezuela”

Por Leandro Albani:

Entrevista a José Roberto Duque, periodista y escritor venezolano que acaba de publicar en Argentina el libro Venezuela crónica. Cómo fue que la historia nos trajo hasta aquí.

El escritor y periodista José Roberto Duque no anda con medias tintas en Venezuela crónica. Cómo fue que la historia nos trajo hasta aquí, libro publicado recientemente en Argentina por Tinta Limón Ediciones. La matriz petrolera que cruza las vidas de los venezolanos y las venezolanas es el eje central del trabajo, que es desmenuzado hasta su punto mínimo por Duque, autor de obras emblemáticas como Salsa y control (cuentos, 1996), No escuches su canción de trueno (novela, 2000), Del 11 al 13: testimonios y grandes historias mínimas de abril de 2002 (crónicas, 2007) y Cuadernos callejeros (crónicas, 2018), entre otros.


En Venezuela crónica, el autor hace un repaso completo y crítico de la historia de Venezuela, poniendo como ejes la génesis campesina del país, la influencia de la “cultura petrolera” en la sociedad, la creación de una casta política que gobernó durante décadas con el único objetivo de cuidar las ganancias de las grandes compañías petroleras, la insurgencia que recorre la historia del pueblo, los estallidos sociales que confluyeron para la irrupción de Hugo Chávez en el gobierno y el poder comunal impulsado por el propio presidente bolivariano.

Siempre polemista, siempre con una mirada lúcida y sagaz para contar historias, Duque permite que los “ciudadanos no venezolanos” tengan un panorama completo del “mundo Venezuela” sin las urgencias de lo cotidiano, algo fundamental para entender y comprender el derrotero de una nación que, desde hace más de una década, se encuentra entre los objetivos principales de Estados Unidos.

En diálogo con La tinta, el periodista venezolano explicó que, en un principio, desde Tinta Limón, le propusieron un material “para que la gente que no vive en Venezuela entendiera cuáles son las reales circunstancias de la vida en nuestro país”. Si bien la editorial le sugirió un relato “de mucha actualidad, muy periodístico de lo que estaba sucediendo en Venezuela en los últimos meses”, a Duque le pareció que quedaría incompleto. “Les propuse extender el periodo de análisis de la historia venezolana reciente, para poder comprender el rollo en que estamos metidos. Decidí que el punto de partida de ese análisis debía ser 1917, que fue cuando se inició la explotación petrolera a gran escala en Venezuela y fue el momento en que nos convertimos oficialmente en una colonia norteamericana”.

El devenir de Venezuela, luego de ese año ¿fatídico? de 1917 en que la tierra comenzó a manar crudo, no es un dato menor ni en la historia del país ni en el libro. “Nosotros fuimos formateados, configurados, diseñados, moldeados por compañías petroleras norteamericanas –reflexiona Duque. Esto ocurrió hace un siglo, cuando se hace extensiva la explotación del petróleo en Venezuela. Estados Unidos decidió que íbamos a funcionar como un país que dependiera totalmente de la venta de hidrocarburos”.

Desde el Norte poderoso, enseguida supieron que Venezuela era un territorio a conquistar. “Estados Unidos no sólo diseñó nuestras primeras leyes de hidrocarburos –explica el periodista-, sino que decidió la forma en que los venezolanos íbamos a gestionar la energía eléctrica, nuestros accesos a los alimentos, nuestras vías de comunicación, nuestro modo de producir petróleo y nuestro modo de atrofiar el resto de nuestra vocación productiva”.

La “cultura petrolera”, digitada desde Washington, se abalanzó sobre la tierra de Simón Bolívar para hacer estragos, no sólo en lo económico, sino en lo social. “Estados Unidos decidió que los venezolanos ya no tendríamos la necesidad de producir bienes de consumo masivo, porque era más viable y cómodo que los compráramos hechos. Un país que está bañado en petróleo no tiene por qué producir prácticamente nada útil, comprarlo hecho es mucho más fácil, según la lógica extractivista que nos ata al petróleo. Hay otra cantidad de factores que determina por qué los venezolanos somos cómo somos, pero ese solo elemento, de que otro país nos haya moldeado nuestra forma de funcionar como sociedad, da algunas luces de lo fácil que les ha resultado hacernos colapsar o estar en un punto cercano al colapso”, asegura Duque.

Pero como bien lo afirma Duque, en 1998, la historia del país se partió en dos. Hugo Chávez, el ex militar al que muchos miraban con recelo, ganó las elecciones y asumió las riendas de un país devastado. “Chávez llega al poder con una propuesta de liberación y de emancipación, de soberanía, de independencia real de la sociedad venezolana con respecto a Estados Unidos –remarca Duque-. Y es quien pone sobre la mesa la necesidad urgente de que nosotros comencemos a crear otro modo, otra forma, otro ritmo, otro paradigma de funcionamiento que no sea dirigido ni apadrinado por Estados Unidos”.

Para Duque, no hay dudas de que el líder bolivariano “le abrió los ojos a un montón de gente en Venezuela y fue el que nos metió en este tremendo problemón. ¿En qué consiste este problemón? En que comenzamos a demoler un tipo de sociedad, una forma de funcionar como país. Chávez nos dejó la tarea de construir el otro modelo, el que no termina de nacer. Ese es el problema que tenemos ahora y hay quienes se lo agradecemos profundamente a Hugo Chávez que nos haya metido en este tremendo paquete. Otra gente se dedica, simplemente, a maldecirlo y lamentar el momento en que este compañero vino a partirnos la historia en dos”.

Si el huracán de soberanía, independencia y socialismo que encabezó Chávez todavía resuena en la América Latina profunda, los muros para contener esos vientos se levantaron al instante. La oposición venezolana, que, en la actualidad, tiene a Juan Guaidó como referente, es la punta de lanza que utiliza la Casa Blanca para derrocar, de cualquier forma, al gobierno venezolano.

“La oposición venezolana es un monstruo de mil cabezas –detalla el periodista-, con muchísimos factores y facciones, que ahora están enfrentados entre ellos, porque no se ponen de acuerdo en la manera en que van a desalojar al chavismo del poder. Pero todos tienen en común una sola misión y que es una meta impuesta: devolverle el trozo de país que somos a Estados Unidos”.

Según Duque, la derecha venezolana, en algún momento, “estuvo dividida entre la más entregada a los intereses norteamericanos y una derecha un poco más nacionalista, con un poco más de apego a un sentido nacional de la política y de la historia. Este último factor desapareció de la escena. Actualmente, la derecha y el anti-chavismo venezolano están aglutinados bajo un punto de vista que solo privilegia el triunfo de Estados Unidos sobre el proyecto de país que los chavistas iniciamos. Tenemos una oposición apátrida, desapegada de todo sentido nacional de las formas de hacer política”.

Aunque la realidad venezolana parece crujir con el paso de los días, para Duque, el pueblo chavista continúa por las sendas de liberación aprendidas durante todos estos años. “Veo al chavismo más como un fenómeno que agarró calle en Venezuela, que como un gobierno o unas instituciones de un partido único –finaliza el periodista-. El chavismo está desparramado por nuestras calles y comunidades. Hay un sentido impresionante de nominalización de la política y de los procesos vitales que le dan sentido al funcionamiento de la sociedad venezolana. Eso no depende de un partido o del presidente de la República ni de dictámenes oficiales. Eso es el chavismo en este momento: un artefacto que no va a ser desactivado en Venezuela, incluso si se produce el escenario terrible en que Estados Unidos logre derrocar al gobierno y poner a algún títere, que es el plan que tienen ahora”.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 6 de mayo de 2020

EEUU y Covid19 ni si ni no, ni quizás sino todo lo contrario



Por Julio Yao:

El COVID19 no se originó en China, aunque haya brotado en Wuhan, pero discernir cuál fue su verdadero origen es tarea de científicos, no de cuentistas sociales. Los geopolíticos podemos conjeturar y acercarnos a indicios, de los cuales varios apuntan a un origen artificial (Julio Yao, “COVID19 No se originó en China”, Alai-Amlatina, 28 de marzo de 2020).”



Para ilustrar la complejidad del tema, veamos las contradicciones entre el presidente Trump, el Pentágono y el Senado de EUA. Mientras que Trump machaca que el virus se originó en Wuhan y vocifera contra el “virus chino”, el Senado investiga su origen con miras a sustentar una demanda trillonaria contra China.

Por su parte, el Pentágono estima por boca de Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, que el virus se originó “en forma natural” y no en un laboratorio de EUA o China, aunque “no lo sabemos aún con certeza”.

La Casa Blanca, el Senado y el Pentágono discrepan y nos mantienen en Babia: “Ni que sí, ni quizás ni que no”, dice una canción, y añado yo, “sino todo lo contrario. (RT, 14 de abril de 2020).

Científicos de Corea del Sur, Japón y China (incluyendo a Taiwán) han afirmado que el COVID19 no se originó en el país de la Gran Muralla, por lo cual solo hace falta determinar cómo se implantó en Wuhan. Entretanto, “se quiere aislar y desacreditar a China mediante un terror desmesurado, un pánico mundial, una campaña de ‘fake news’ (bulos) para frenar su desarrollo (Julio Yao, Coronavirus, entre la verdad y la pos verdad”, Alai-Amlatina, 4/2/20).

¿Será una casualidad que COVID19 haya brotado en la ciudad de Wuhan, corazón tecnológico y centro de distribución de China? ¿Que surgiera en 2019, cuando el crecimiento de China era un 6,3% y el de EUA, de 2.5%? ¿Qué se diera justo cuando EUA arreciara la guerra de aranceles contra China?

Si la respuesta fuera afirmativa, no me quedaría otro remedio que admitir que ¡el infierno está empedrado de buenas casualidades!

Sin embargo, al COVID19 habría que agradecerle al menos el habernos ayudado a desnudar a ciertos demagogos, charlatanes y marionetas.

Algunos vehiculan el virus para combatir al gobierno de China Popular que, nos guste o no, según el derecho internacional posee tanta legitimidad como los del Reino Unido, México o India, y solo a los pueblos de esos países corresponde juzgarlos.

El economista y politólogo francés Guy Sorman se desparramó contra China: “Es ético y legal considerar al régimen chino (sic, el autor) como responsable directo de esta pandemia” … “Si antes no existía confianza en el resto del mundo hacia China, ahora lo que hay es una desconfianza total hacia China”…“Es algo que tiene que ver con la estructura e ideología del régimen” (otro sic), con la centralización del poder, en una población reprimida y descontenta (otro sic) con el Partido Comunista de China.” (Demetrio Olaciregui, “Guy Sorman: El gran perdedor con esta pandemia va a ser China” (La Estrella, 8/4/20).

Sorman no es científico (epidemiólogo, virólogo, infectólogo) ni alude a la pandemia en sí, pero da rienda suelta a un anticomunismo visceral y arcaico, eco de los años cincuenta y del senador McCarthy.

Prefirió acoplarse al guión de Washington, que ordenó atacar a Pekín antes que al COVID19, pero miente descaradamente porque China ganado la más alta confianza internacional por su desempeño frente a la pandemia y por su solidaridad, que incluye a Italia y a la Francia de Sorman.

Un alabardero que no reconoce nada positivo en el progreso de China es el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, escritor peruano/español monarquista que nunca superó el hecho traumático de que Alberto Fujimori (¡para colmo un asiático desconocido!), le derrotara en las elecciones presidenciales de 1990.

Esto dijo: “Si China fuera un país libre y democrático y no la dictadura que es, la pandemia del coronavirus no se hubiera extendido por el mundo” (El País, Madrid).

Si la libertad y la democracia fuesen factores necesarios para combatir al COVID19, ¿por qué el país más “libre y democrático del mundo” que es EUA no pudo impedir que el virus lo convirtiera en el epicentro mundial de la epidemia? ¿Por qué, en cambio, China no solamente detuvo su propagación, ¿sino que es el primer país en normalizar su economía?

Vargas Llosa ignora que el COVID19 no reconoce fronteras y que el retraso de dos meses en reaccionar del presidente Trump para atender la alerta pese a insistentes llamados, contactos y visitas entre científicos de ambos países a instancias de China es el verdadero motivo de sus refunfuñas y aspavientos para hacer del gobierno de China y de la OMS convenientes chivos expiatorios con que encubrir su propia incapacidad y negligencia.

No en vano se quejan sus científicos: “Como señala Linda Bilmes, de la Harvard Kennedy School, la administración Trump ha propuesto recortes a la financiación de los CDC año tras año (10 por ciento en 2018, 19 por ciento en 2019). Trump, demostrando el peor momento imaginable, pidió un recorte en 2020 del 20 por ciento en el gasto para combatir las enfermedades infecciosas y zoonóticas emergentes (es decir, patógenos como los coronavirus, que se originan en animales y saltan a los humanos)”.

Pero ya no se trata de recortes presupuestarios sino de la cancelación de los aportes a la OMS.

Por algo escribe Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, la siguiente frase lapidaria:

https://mail.google.com/mail/u/0/images/cleardot.gif“Ninguna administración presidencial de los Estados Unidos ha hecho más para socavar la cooperación global y el papel del gobierno que el de Donald Trump.”

Internacionalista

julioyao1@gmail.com


#QuedateEnCasa

sábado, 11 de abril de 2020

Mienten contra Venezuela: EE. UU. y Colombia son los protagonistas del narcotráfico regional



 Por: Iván Oliver Rugeles: 
Líder mundial en asesinatos de dirigentes sociales; con siete bases militares a disposición de los planes guerreristas del Pentágono y su Comando Sur contra Venezuela y otros vecinos incómodos para la Casa Blanca en Latinoamérica; tierra fértil para el reclutamiento de oficiales, agentes y mercenarios de todo tipo para las agencias de subversión, Colombia sigue rompiendo récords como significativo epicentro mundial de la producción y tráfico de cocaína.


Washington y Bogotá, que desde hace décadas empuñaron la doctrina de la «intervención preventiva» con el pretexto de la guerra contra el narcotráfico, desde la cual apoyaron las contiendas contrainsurgentes, «antiterroristas», y ahora las llamadas «amenazas transnacionales», siguen sufriendo fuertes reveses con el incremento de la producción, el consumo y el tráfico, en el que ambos países son protagonistas negativos.

Un informe de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, publicado el pasado 5 de marzo, señala que los cultivos de hoja de coca en el país sudamericano aumentaron en 4 000 hectáreas, para alcanzar las 212 000; mientras que la producción de cocaína creció en un 8 %, pasando de 879 toneladas a 951, cifras que marcan récords históricos. Se plantea que la producción de coca en Colombia equivale a 5 130 millones de dólares, y duplica al café.

El propio documento reconoce que el consumo de cocaína en EE.UU. sigue en aumento nuevamente, después de años de disminución, y que la fuente principal para el mercado norteamericano de esa droga es Colombia.

Desde hace un año, el informe anual 2019 de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, alertaba de la peligrosa tendencia, cuando reconoció que las plantaciones en lugares remotos y nuevas bandas criminales empujaron a Colombia a ser el principal productor mundial de cocaína, con cerca del 70 %, uno de los factores fundamentales del nuevo récord de oferta. Añade el documento que de 2008 a 2017 se registró un incremento del 50 % en ese país.

Casi dos millones de personas en EE.UU. utilizaron cocaína en 2018, un incremento del 42 % respecto a 2011, según la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y Salud. Además, el número de muertes en el país por sobredosis de cocaína se triplicó entre 2012 y 2018. Expertos colombianos sostienen que no se puede detener la producción si Washington y Europa no frenan la demanda.

En febrero de este año, un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) señalaba como principal preocupación de esa entidad mundial el crecimiento en la superficie de coca ilegal, porque también se ha incrementado la producción potencial de cocaína a un récord histórico de casi 2 000 toneladas, según sus mediciones.

Agrega la JIFE que la gran mayoría de estas 2 000 toneladas va del mercado colombiano hacia EEUU.
 Se plantea que aunque el presidente Donald Trump se muestra indulgente con su homólogo colombiano Iván Duque, estrecho aliado de los planes belicistas anti venezolanos, le ha dicho públicamente frente a la prensa que «Colombia estaba atrasada en el tema» de las drogas, y más recientemente lo urgió a que restableciera las fumigaciones aéreas sobre las plantaciones de coca con el herbicida glifosato, que es cuestionado internacionalmente por sus efectos negativos sobre la salud humana y el medioambiente; razón por la que tuvieron que ser suspendidas en 2015 por el Ejecutivo precedente, ante una advertencia de la Organización Mundial de la Salud, y por lo que el gobierno tiene 231 demandas judiciales pendientes.

Aunque se denuncia la existencia de siete bases militares con presencia de oficiales y contratistas al servicio del Comando Sur, con fachada antinarcótico, un estudio de la revista colombiana Semana señala que ya en 2012 la Fuerza Aérea de EE.UU. tenía 51 edificios propios en Colombia, mientras el Ejército tenía otras 24 propiedades arrendadas.

Además, han sido escandalosos los incidentes generados por los militares y contratistas estadounidenses, difíciles de controlar por sus indisciplinas, el consumo de drogas e incluso el tráfico de heroína desde Colombia a una base militar en la Florida.

Mientras impone nuevas marcas de producción y tráfico de drogas, el diario londinense The Guardian calificó a Colombia como «la nación más sangrienta» contra los defensores de derechos humanos. El prestigioso medio recogió un informe de Front Line Defenders, el cual indica que, de cada tres activistas asesinados durante 2019 en todo el mundo, uno de ellos era colombiano.

La oleada de violencia acapara la atención internacional. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se declaró «profundamente preocupada», a la par que entregó la cifra oficial de 107 líderes asesinados en 2019, a los que podrían sumar 13 casos en verificación. Algunos denuncian esos hechos como una práctica sistemática y varias organizaciones estiman que la cifra real de víctimas mortales es el doble o el triple.

Según la Defensoría del Pueblo, entre enero de 2016 y octubre de 2019 sumaron 555 casos. Organizaciones políticas y de derechos humanos han denunciado que, desde la entrada en vigor de los acuerdos de paz en 2016 hasta la fecha, han sido asesinados 187 excombatientes de las FARC.

La maquinaria de muerte, que actúa a su antojo en el país sudamericano, ataca principalmente a quienes promueven la sustitución de cultivos de coca, coordinan procesos de restitución de tierras, a opositores, a los grupos étnicos que ejercen el control en los territorios, a exguerrilleros y líderes femeninas. Según la Fiscalía, los principales asesinos de esas personas son organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y delincuencia común; pero medios de prensa recogen las denuncias de la participación del ejército, bandas paramilitares y mafias vinculadas a sectores políticos extremistas cercanos a personeros del Gobierno.

La Defensoría del pueblo también ha denunciado el incremento del 63 % en la violencia contra las lideresas que impulsan la sustitución voluntaria de cultivos de coca y se oponen a la presencia de grupos armados en su territorio.

Al respecto, un informe de la Alta Comisionada de la onu para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció recientemente que la situación en esta materia en el país es la peor desde 2014, y que el Estado no está cumpliendo su labor de defensa de los líderes sociales, mientras Michel Forst, relator especial, afirmó que esos asesinatos «son crímenes políticos».

Al decir de The New York Times, «un estado débil que responde con violencia a las demandas de sus ciudadanos inconformes», «Colombia está entre los países más desiguales de esta región desigual. La escasez de oportunidades condena a millones de colombianos»; «falta de oportunidades que impulsó la violencia, alimentó la guerra, causó grandes desplazamientos internos y estimuló la migración»; pero también disparó de manera incontrolable y corruptora el narcotráfico, los cárteles, las mafias dentro y fuera del país, los paramilitares, las ejecuciones extrajudiciales, las órdenes de letalidad del ejército, alianzas con grupos criminales para obtener información y matar, los asesinatos selectivos y masivos, los secuestros y las fortunas sucias en paraísos fiscales.

A raíz del paro nacional de noviembre pasado, muchos exhortaron al presidente Iván Duque a un cambio de rumbo urgente, para defender la vida, pero sigue apostando a la guerra y a la sangre no solo dentro del país, sino en sus fronteras, presto a los peores intereses de EE.UU. en la región, mientras se aprovechan los mercaderes de las drogas, las armas y los conflictos.

Duque ha escogido el camino del Comando Sur y la 82 División aerotransportada; el de los ejercicios conjuntos con ee. uu. y Brasil, como muestra de la «unidad» deseada por los halcones del nuevo momento americano de Trump para derrocar a gobiernos legítimos, de la coalición neofascista, que se erige sobre el polvorín de la desigualdad, las drogas, el extremismo y las demandas de justicia y paz.

Informaciones relacionadas:
http://www.granma.cu/mundo/2020-04-04/mienten-contra-venezuela-ee-uu-y-colombia-son-los-protagonistas-del-narcotrafico-regional-04-04-2020-00-04-37
Cuba denuncia peligrosa operación militar de EE. UU. contra Venezuela (http://www.granma.cu/mundo/2020-04-03/cuba-denuncia-peligrosa-operacion-militar-de-eeuu-contra-venezuela-03-04-2020-01-04-28)
Desfachatez en extremo contra la dignidad de Venezuela (http://www.granma.cu/mundo/2020-04-02/desfachatez-en-extremo-contra-la-dignidad-de-venezuela-02-04-2020-01-04-52)
Denuncia Venezuela agresión en costas marítimas (http://www.granma.cu/mundo/2020-04-01/denuncia-venezuela-agresion-en-costas-maritimas-01-04-2020-15-04-14)
ioliverrugeles@gmail.com


sábado, 29 de junio de 2019

Trump y su Petro luchan contra Venezuela



Por Rodolfo O. Gianfelici:
Desde Washington, como desde sus funcionales herramientas de la comunicación occidental se difunde que EEUU quiere desplazar a Nicolás Maduro de la presidencia venezolana, en defensa de la “libertad” y la “democracia”.Es verdad que cada vez menos personas creen en el mundo, dicho discurso. Pero bien vale tener presente ciertos hechos, para comprender que la lucha es ideológica y comercial; y todo está concatenado, relacionado.


Comencemos por decir que Venezuela posee las mayores reservas petroleras del mundo. Lo que de por sí, es un sitio tentador para cualquier poder dominante mundial.
El tema es que –además de lo precitado-, en su momento, la petrolera estatal venezolana Pdvsa se transformó por décadas, en una de las principales proveedoras de crudo a la mayor potencia mundial. Llegando a enviar hasta medio millón de barriles diarios, arribado por barcos. Inclusive a finales de la década de 1990 hubo picos de envíos diarios de 2 millones de barriles.

Hoy, en pleno mes de junio de 2019 no ingresa ni un solo barril de petróleo venezolano a suelo estadounidense. Se trata de una decisión del presidente Donald Trump, anunciada en enero del mismo año. La medida busca desfinanciar y asfixiar económica y financieramente al gobierno de Maduro.
Entre enero y mayo de 2019 se emitieron autorizaciones temporales, para poder cumplir con necesidades estadounidenses, que fueron disminuyendo progresivamente.

El principal comprador del petróleo venezolano era Citgo, una firma subsidiaria de Pdvsa. Firma que poseía 8 refinerías y miles de estaciones de servicio propias; con lo cual, Venezuela cerraba perfectamente su negocio, al poder vender el crudo, convertirlo en combustibles, y vendérselo a los estadounidenses desde sus propias estaciones de servicio en ese país.
Era una estrategia de internacionalización de Pdvsa, para garantizarse la entrada de su petróleo crudo en el mercado de EEUU.

Los otros dos grandes compradores del crudo eran Valero Energy, y la reconocida multinacional Chevron. Hasta el momento en que se efectuaban normalmente las ventas (2018), Pdvsa enviaba el crudo a las refinerías situadas en la Costa del Golfo de México (en un 98%).
En esa zona geográfica (dependiente de EEUU) existe un conjunto de refinerías adaptadas a procesar el petróleo venezolano (un crudo pesado, viscoso, y con alto contenido de azufre).

Esta decisión de impedir que ingrese el crudo de Venezuela a EEUU obliga a las empresas a sustituir de proveedor. “Alguien” debe reemplazar el crudo venezolano, y debe ser un producto de similares características. De lo contrario, las refinerías deberían realizar costosas inversiones para adaptarse (a otro crudo más liviano). De allí que las refinerías han comenzado a proveerse de un crudo de similares características.

De esta forma, han ocupado el espacio que le quitó Trump a Pdvsa, multinacionales con crudo proveniente de: Canadá, México, Arabia Saudí, Colombia, Ecuador, Brasil e Irak. También han efectuado algunas provisiones, firmas de Rusia, Kazajistán y el Reino Unido.
Esta decisión del gobierno estadounidense también ha significado un duro golpe para Citgo (perteneciente a Pdvsa), que debe abastecerse de crudo no-venezolano. Vale agregar que con el respaldo de las autoridades de EEUU y el Pentágono, la firma Citgo, ha sido asaltada y 'apropiada' por los golpistas de Juan Guaidó (que inclusive fraguaron la salida de 70 millones de dólares para "ayuda humanitaria", que fue a parar a.… los bolsillos de los propios golpistas).

Así, se comprende que más que una lucha por la “libertad” y la “democracia”, lo que defiende EEUU es que sus multinacionales, y las multinacionales de sus países amigos, aliados y socios, realicen los mejores negocios. Esa es la “libertad de mercado” que defienden los autoproclamados “libertadores” ...

Santa Fe Argentina
gianfelici1@yahoo.it

sábado, 25 de mayo de 2019

Mucho más que una guerra comercial. El conflicto de Estados Unidos contra China (Parte I)



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
El planeta se encuentra suspendido de un hilo y sigue con suma expectación las noticias vinculadas a lo que se ha dado en llamar “guerra comercial” entre Estados Unidos y China. Vale debatir si en realidad se trata de una guerra y si en verdad las causas de su inicio y la actual escalada tiene un trasfondo de orden comercial.

Como es sabido, este conflicto fue iniciado en marzo de 2018 tras un anuncio realizado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien informó su decisión de imponer aranceles por un monto 50 mil millones de dólares a los productos chinos bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, sustentado en el supuesto de “prácticas desleales de comercio” y “robo de propiedad intelectual” por parte de la nación asiática. Unos días después, China respondió aplicando aranceles a 128 productos estadounidenses, dando origen de esa manera a un escalamiento del diferendo que pareció entrar en una etapa de tregua y posteriores negociaciones tras el encuentro de los presidentes de ambos países en Buenos Aires el pasado 1° de diciembre en el marco de la celebración de la Cumbre del G-20.


Sin embargo, tras 11 rondas de conversaciones realizadas en ambas capitales, el conflicto lejos de acercase a una culminación exitosa, ha escalado incluso con la decisión de imponer nuevos aranceles por parte de Estados Unidos justo cuando estaba por comenzar la realización de ese décimo primer encuentro bilateral que se habría de realizar en Washington durante la segunda semana de este mes de mayo.

El 10 de mayo Estados Unidos aumentó los aranceles a las importaciones chinas por un valor de 300 mil millones de dólares elevándolos de 10 a 25%, a lo que Beijing respondió anunciando un plan que se propone introducir gravámenes sobre las importaciones estadounidenses a partir del 1° de junio por valor de 60 mil millones de dólares.

Pero, como hemos dicho con anterioridad, el verdadero eje del problema es que la República Popular China va logrando una superioridad tecnológica respecto de Estados Unidos que la coloca en una mejor posición para avanzar en su desarrollo  hacia una economía fortalecida que la va a colocar en las próximas décadas en la vanguardia económica del planeta y que a través del Plan de la Nueva Ruta de la Seda ha generado un mecanismo que trae prosperidad no sólo a su país sino a otros pueblos del mundo corroyendo con ello el sistema mediante el cual se usan las relaciones económicas internacionales como instrumento de opresión, subordinación y miseria para la mayor parte de la humanidad.

De manera tal que tras la llamada guerra comercial se esconde en realidad una guerra tecnológica que es expresión de la desesperación estadounidense por el elevado desarrollo científico chino, que por primera vez en los últimos 130 años ha coloca a la potencia norteamericana en un lugar secundario en este ámbito.

El principal conflicto se ha desatado en torno a la nueva generación de comunicación móvil denominada 5G obtenida por China con un adelanto de 8 meses respecto de Estados Unidos. Vale decir que este país había consiguiendo la primacía en las previas 3G y 4G. La tecnología 5G traerá indudables implicaciones en las actividades sociales, geopolíticas, empresariales y militares al ser 40 veces más rápida que la 4G y tener una capacidad de transmisión de datos ostensiblemente mayor al poder desarrollar a través de ella la conexión de grandes bases de datos, la expansión de aplicaciones de inteligencia artificial, incluyendo robótica de carácter avanzado y la posibilidad de múltiples conexiones ultrarrápidas de internet entre ciudadanos, organizaciones y cosas como dinero móvil, vehículos sin conductores, cirugías a distancia, enseñanza virtual y uso de drones, mucho de lo cual ya está en uso en China.

En la escalada del problema creado, el pasado 12 de mayo el gobierno de Estados Unidos difundió una lista de casi cuatro mil productos chinos a los cuales podría imponer nuevos aranceles, al mismo tiempo el presidente Trump dijo que estaba estudiando la posibilidad de decidir aplicar tarifas del 25% al resto de las mercancías chinas que hasta ese momento no tenían tales gravámenes y que había dado instrucciones para dar los pasos iniciales en esa dirección a partir de lo cual la administración estadounidense dio inicio formal al proceso de aprobación de nuevos impuestos con la publicación de un listado de 3805 categorías de bienes valorados en 300 mil millones de dólares anuales, el cual incluye mercancías como celulares, computadoras personales, leche, acero y aluminio.

De manera frontal, y utilizando un tono inusitado para su tradición diplomática, la respuesta china fue frontal, el martes 14 de mayo el portavoz de la Cancillería, Geng Shuang informó que “"La experiencia anterior fue testimonio de que China no quiere una guerra comercial, pero tampoco tiene miedo de ella; si alguien provoca una guerra en la entrada a nuestra casa, vamos a luchar hasta vencer". Geng también manifestó la esperanza de que Estados Unidos no menosprecie la disposición de China de defender sus intereses. De manera clara, China ha asumido que lo que ha decidido Estados Unidos es la realización de una guerra y como tal se está preparando para defenderse y contrarrestar los efectos de la misma. No hay que olvidar que la guerra es la continuación de la política y Estados Unidos ha decidido una política de confrontación y enfrentamiento para lograr la derrota del enemigo.

Al día siguiente, 15 de mayo, en un editorial titulado: "China ha hecho la preparación integral" leída en el noticiero estelar de la Televisión Central de China (CCTV) el gobierno envió un mensaje al pueblo en el que se informa acerca de de su posición en torno a la confrontación planteada por Estados Unidos. En el mismo se comunica que "…no queremos esta lucha, pero no tenemos miedo y vamos a luchar si es necesario". En el imaginario de los ciudadanos chinos, el trasfondo del conflicto no tiene carácter comercial ni económico, sino que lo ha entendido como una lucha por el honor y en salvaguarda de la integridad del país. El editorial antes mencionado toma nota de este sentimiento y lo manifiesta de la siguiente forma: "Para la nación china que ha experimentado varias tormentas en los últimos 5.000 años, ¿hay alguna situación que no hemos visto antes? En el proceso de la gran revitalización de la nación, tiene que haber dificultades e incluso olas terribles. La guerra comercial provocada por Estados Unidos es sólo una barrera en el camino de desarrollo de China, y no es un gran problema en absoluto".

La respuesta china produjo irritación extrema en Washington, no acostumbrado a que alguien en el mundo le responda de igual a igual, el jueves 16 de mayo, el presidente Trump afirmó que China resultaría gravemente perjudicada si los dos países no llegan a un acuerdo comercial porque las tarifas impuestas por Estados Unidos obligarán a las compañías a trasladar la producción a otros países.

Vale considerar que en su comparecencia ante los medios de comunicación el portavoz Geng había expresado que Estados Unidos no necesitaba preocuparse por la estabilidad de China porque durante las cuatro décadas de desarrollo de la política de reforma y apertura, el entorno de inversión extranjera del país había mejorado continuamente, lo que ha conducido a que China sea uno de los mayores destinos en el mundo para la inversión extranjera alcanzando un nivel récord en diciembre del año pasado.

Este último aumento de las tasas, impulsado por el presidente Trump y los planes de China de contrarrestarlas, han influido negativamente en las empresas estadounidenses afincadas en el país asiático. En ese marco, contradiciendo a Trump quien afirmó que lo que tenían que hacer las empresas estadounidenses era construir sus fábricas o manufacturar sus productos en Estados Unidos, para lo cual no tendrían que pagar ningún arancel, algunas de las principales compañías han dudado de ese ofrecimiento e incluso Exxon Mobil decidió establecer un proyecto de productos petroquímicos a gran escala en China. De la misma manera, la fabricante de vehículos electricos Tesla comenzó oficialmente la construcción de una planta de fabricación en Shanghái, su primera en el extranjero, y la corporación agrícola Cargill decidió ampliar su capacidad de procesamiento central en la provincia china de Jilin en abril. De la misma manera, un grupo de 170 empresas de la industria del calzado encabezadas por Adidas, Nike, Converse, Puma y Clarks entre otras, han enviado una carta al presidente Donald Trump en la que le instaron a reconsiderar los aranceles a los zapatos fabricados en China, al estimar que tal política puede resultar "catastrófica" para "empresas, consumidores y la economía estadounidense en general", considerando que el 72% de los zapatos que importa Estados Unidos, provienen de China.

Tales hechos dan cuenta de que estas empresas, dado su carácter transnacional no necesariamente actúan en sintonía con su país de origen, sino que deciden sus destinos de inversión y eligen a sus socios comerciales a partir de sus mejores intereses en la búsqueda de mayor ganancia. Retirarse de China podría significar para estas empresas la pérdida del mayor mercado mundial, que además está en permanente expansión dados los importantes avances de China en la lucha contra la pobreza y el incremento constante en los niveles de consumo de su población.

Por otra parte, en un esfuerzo por atraer nuevos inversionistas y mantener los que tienen, China continúa reduciendo las limitaciones para la inversión extranjera, reservándose para si, solo las áreas estratégicas de la economía y las que están vinculadas a la industria para la defensa.

En ese ámbito, la nueva Ley de Inversión Extranjera, que entrará en vigencia el 1° de enero de 2020, fomentará más inversiones en China ya que generará una mayor confianza en un entorno estable, transparente, previsible y justo para las inversiones extranjeras. Las medidas para la ampliación y mayor eficiencia (que incluye una fuerte lucha contra la corrupción) en la aplicación de la política de reforma y apertura permitirán además la racionalización y una mayor descentralización en la toma de decisiones incidiendo en la creación de un mejor ambiente empresarial en el país.

En esa medida, Estados Unidos se enfrenta a racionales políticas de Estado asumidas por la dirección china encaminadas a hacer avanzar la economía, evitando en todo momento el conflicto y enfrentándolo solo porque es un escollo que la insensata administración Trump ha planeado como vía para que su país pueda salir del marasmo económico en el que se encuentra.

En ese sentido, los datos que aporta una encuesta realizada entre el 16 y el 20 de mayo de manera conjunta por la Cámara de Comercio Americana en Shanghái (AmCham Shanghai) y la Cámara de Comercio Americana en China, con sede en Beijing (AmCham China) establece con claridad que las medidas tomadas por el presidente Trump están incidiendo negativamente en las empresas estadounidenses que se encuentran en China. La pesquisa da cuenta que el mayor impacto viene dado por el perjuicio a la competitividad de la gran mayoría de los encuestados (el 74,9%), lo cual se ha reflejado en una menor demanda de mercancías, mayores costos de producción y superiores precios de venta de productos que condujeron a mayores costos operativos que tuvieron fuerte impacto en el 45,6% de las empresas que se vieron impelidas a localizar fuentes alternas para la colocación de sus productos.

No obstante, China había tomado medidas en ese sentido, cuya comprensión generó grandes debates en diferentes escenarios, en torno al estado real de la economía china, toda vez que las mismas expusieron que ella se encontraba en un proceso de ralentización indetenible, sin embargo, el gobierno chino explicaba que dadas las dificultades por las que atravesaba la economía global se hacía necesario disminuir las metas en el crecimiento del PIB,  y trasladar el producto que emanaba de esa mengua en el flujo de las exportaciones a su gigantesco mercado interno que todavía posee un gran potencial para absorber los excedentes de producción que el conflicto generado por el gobierno de Estados Unidos podría crear. Así, muchas empresas estadounidenses y de otros países, se han acogido al plan “En China, para China” que consiste en ubicar su producción en el mercado local de un país poseedor de un potencial de 1.4 millones de consumidores. El gigantesco mercado chino es la primera arma que tiene ese país para enfrentar la guerra de Trump…pero no es la única.
(Continúa la próxima semana)
sergioro07@hotmail.com


miércoles, 24 de abril de 2019

EE. UU se mueve entre el terrorismo imperial y el tercerismo internacional



Por Rolando Prudencio Briancon
El tercerismo es la política que más ha puesto en práctica los EE.UU., y esta consiste en lograr que un tercero influya para que otra nación haga o deje de hacer lo que, a los EE.UU., como potencia imperial le conviene o no a sus intereses. O sea, es la forma en la que los EE.UU., se vale de naciones aliadas para conseguir que sus intereses no sean afectados. Por ejemplo, el Estado sionista de Israel es una muestra clara de esa relación que cumple como una celestina de los intereses geopolíticos en Medio Oriente de los EE. UU, actuando como su gendarme geopolítico.   


Recientemente esta relación tercerista la hemos podido presenciar en la intentona fallida de invadir Venezuela, en el que no sólo Colombia se convirtió en su tercerista títere, sino todo el Grupo de Lima que se prestó a tratar de convencer al gobierno bolivariano para que deje el poder. Vale decir fueron más de una docena de países los que cerraron filas en favor de los intereses de Washington, que contra viento y marea tenía previsto invadir Venezuela con el propósito de apropiarse de su petróleo.
Claro que en especial fue el gobierno de Colombia el más activo operador por cumplir el papel de tercerista. Y es que condiciones no le falta, por cuanto prácticamente Colombia no es sólo ya un aliado de los intereses geopolíticos en Latinoamérica de los EE.UU., donde la potencia del norte tiene instaladas varias bases militares, sino que Colombia misma ya empieza a parecerse a una gran base militar yanqui, y que en relación a la situación que atraviesa Venezuela, se ha convertido en su punta de lanza. Algo muy similar pasa con el papel que cumple Chile, pero con una muy parecida particularidad al del estado expansionista de Israel en Medio Oriente.

Cabe, dentro el análisis, apuntar que ésta técnica de terciarizar sus intereses  con naciones aliadas, es complementaria a  aquella otra estrategia de imponer sus intereses en base al terrorismo imperialista, la misma que se vale de uso de la violencia terrorista, y en el que de igual forma los EE.UU., se vale de otras potencias y organizaciones como la OTAN, que las tiene como aliadas para agredir a naciones que “no están de su lado”, a decir del genocida George Bush.

Pero además que no sólo recurre a naciones, debido que han sido escandalosas las justificaciones para invadir naciones que “no están de su lado”. Que debe usar otros actores, como ha recurrido también a grupos sociales a los que ha armado para que actúen agrediendo a esos gobiernos que no están de su lado, como es el caso de ISIS, Al Qaeda, Al Nursa, “los rebeldes”, disidencias, indignados, etc., y tanto otros que como hongos ha aparecido.

Es en ese sentido que en la tarea emancipadora de los pueblos debemos redoblar esfuerzos y; no sólo porque como revolucionarios no rehuimos a los retos, y más aún cuando estos nos demandan mayor entrega para la emancipación definitiva; aunque los EE.UU., se mueva entre el terrorismo imperial y el tercerismo internacional.

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 10 de abril de 2019

De Venezuela a Rusia el giro geopolítico imperial de EEUU hacia la OTAN



 Por Rolando Prudencio Brincón:

Estados Unidos siempre se ha valido de aliados, coaliciones, etc.; y últimamente grupos, como el grotesco “Grupo de Lima” para intervenir Venezuela, tal como lo ha hecho en  Irak el 2003 y otras naciones desde que la OTAN, en 1949 sirviera de brazo militar geopolítico, después de la caída del tercer Reich que fue para garantizar la defensa mutua y colectiva de sus Estados miembros, en el que el tratado se convertía en el garante para el apoyo de los EE.UU., en caso de agresión a uno de sus miembros.


Es más, organizaciones como la OEA, que vendría a ser el ministerio de colonias -como diría el Che- no es sino un correlato comparativo de la OTAN en Latinoamérica, y que ha servido para mantener su omnímodo Orden en su “patio trasero”, como lo ha intentado recientemente en la situación de Venezuela. Vale decir: EE.UU., se ha valido de varios países para imponer sus intereses geopolíticos en una relación imperio/colonia.

Claro que después del frustrado intento de invadir Venezuela hace más de un mes de febrero en el puente Simón Bolívar, y con el apoyo de Colombia; pero  con la inesperada irrupción de Rusia, que no sólo tuvo una presencia disuasiva a los intentos intervencionistas, sino que formalizó sus intereses geopolíticos, celebrando sendos acuerdos de asistencia y cooperación militar y de inversiones en suelo venezolano, la administración Trump quedó desencajada en su despótica decisión de tomar por asalto la hacienda de los hijos de Bolívar.

Y desde luego los roces diplomáticos entre Washington y Moscú no se dejaron esperar, después que casi en un tono desesperado Trump y Bolton advirtiera a Rusia a que: “Salgan de Venezuela”; como la respuesta de la portavoz rusa, María Zajarova aclarando que: “Ni Rusia ni Venezuela son provincias de EE.UU.”. Ante éste jaque al que ha jugado Rusia, ¿cómo le ha tocado responder a los EE.UU.?

No le ha quedado otra salida que jugar al jaque mate recurriendo ésta vez los EE.UU., ya no actúa como garante de los países suscribientes del mismo; sino a la inversa; vale decir en el que percatándose los EE.UU., de que su hegemonía está en duda, ha recurrido los miembros de la OTAN, para que ésta vez sean quienes respalden sus acciones contra la patria del libertador Bolívar.

Estado Unidos hasta antes era quien en todo caso activaba su arsenal para poner orden en el planeta, pero hoy hay un giro geopolítico en el que su unipolar ismo imperial es más una evidencia que una sospecha, por lo que ha recurrido a la OTAN para cumplir su cometido. Claro que una ficha que, en el tablero geopolítico, aún no ha jugado es la China, que podría dar el mate ya que ha advertido a EE.UU., que “responderá por las graves consecuencias de las sanciones impuestas a Venezuela”.

Vale decir entonces que el infame intento de asalto de los EE.UU., a Venezuela está dando un giro geopolítico a nivel global, en el que la unipolar hegemonía estadounidense es más un espejismo que una verdad verificable.

prudenprusiano@gmail.com

sábado, 1 de diciembre de 2018

Del oro negro al oro en bruto: el águila imperial insiste en invadir Venezuela


Por Rolando Prudencio Briancon:

Como no pudo salirse con su gusto el imperio yanqui de invadir Venezuela para apropiarse de su petróleo; tal como lo hizo el 2003 en Irak, con el prefabricado pretexto de las Armas de Destrucción Masiva; hoy es ya también a otro recurso -al margen de los diamantes y el coltán- sobre el que los halcones de Washington se han lanzado en picada para hacerse del oro venezolano que posee la patria del libertador Simón Bolívar en la faja de Orinoco.



Y es que tal como lo hizo el imperio yanqui contra el gobierno iraquí, vinculando al régimen  de Saddam Hussein con el “terrorismo” extremista del Medio Oriente; hoy es al gobierno del presidente Nicolás Maduro, al que ha acusado arteramente de mantener vínculos con los disidentes de las guerrillas de FARC y el ELN colombiano; a quienes el Departamento de Estado de EE.UU. -que es a donde quiero llegaren el análisis- los ha tipificado como organizaciones “terroristas”, y que serían hoy quienes están encargados de explotar el recurso, en los Estados de Bolívar, Apure y Amazonas, según Washington.

Ésa es la coartada culpabizadora que Washington está usando contra Venezuela, teniendo hoy al servil vasallo de Iván Duque como su punta de lanza; justamente porque Colombia, a través de Plan Colombia -impuesto por los yanquis- contempla el componente del combate a la “narco guerrilla” como la llave maestra para tener sometida la soberanía colombiana a los designios de Washington.

Vale decir que lo que hoy desde Washington se está planeando es dar cumplimiento a lo que ya fue convenido durante los gobiernos neoliberales colombianos, que no es sino la implementación del Plan Colombia, y que inicialmente tenía como coartada intervencionista la “lucha” contra las drogas; un negocio netamente manejado por los norteamericanos, a través del mayor cártel, que es la DEA.

Es en ese sentido que ya como un as bajo la manga Washington, para hacerse de las riquezas de Venezuela, como el petróleo y el oro ha sacado la acusación de la “explotación” del oro a cargo de los disidentes de la FARC y el ELN, tendenciosamente tipificados como “Terroristas”.

Claro que quienes verdaderamente si mantiene un lobby con los mercenarios terroristas; ya sean: Al Qaeda o el Ejército Islámico; son los estadounidenses, y precisamente para hacerse de las riquezas de otros países, como: Irak, Siria, Libia; y por donde tiene puesta su vista el águila imperial, como hoy es al petróleo y oro venezolano al que se ha lanzado a saquear.

prudenprusiano@gmail.com

viernes, 5 de octubre de 2018

Claves del discurso del presidente Maduro en la Asamblea General de la ONU


Por Ana Cristina Bracho:
Nicolás Maduro llegó a la ONU para recordarnos varias cosas. La primera es que fue durante muchos años el canciller de Chávez y se sentaba en esa sala a escuchar discursos. Por eso, sabe quién habla y a quien le habla, también que los Presidentes intervienen y luego salen por una puertecita misteriosa. Sabía que los discursos históricos no duran los veinte minutos reglamentarios sino que toman, arañan, minutos extras porque sabe que ese podio sirve para dejar la huella ante la historia.

Esa mañana, Maduro sorprendió al país y sin duda a muchos de sus detractores en otras partes. En las redes se coló un intento desesperado e improvisado de hacer un acto de repudio porque, centrados en pelear con el cocinero turco, los venezolanos y asociados quedaron sorprendidos cuando el mismísimo Maduro desembarcó en Estados Unidos. Además no llegó en medio de una tregua sino el día inmediato después de haber sido nuevamente sancionado y cuando se ha intensificado el debate sobre intervenir Venezuela.
Cierto, después uno sentía un poco de vergüenza porque descubría que uno mismo ha sido víctima de algunas matrices que desdicen de un hombre que no se ha rajado y lo presentan débil, inseguro o  desconectado.

Todos los adjetivos anteriores son los antónimos de lo que ocurrió. Si nos  referimos a lo que proyectó veremos a un Presidente que lucía calmado y sonriente, que escuchó las intervenciones que lo antecedieron y que aprovechó para hacer reuniones bilaterales.

A la hora de hablar, no leyó. No utilizó técnicas propias de la oratoria del Comandante Chávez a quien le dedicó un pasaje al final de su intervención sino presentarse, como lo dijo, como un hombre sencillo, un obrero que actúa convencido de un camino político e histórico que no es negociable.
Su postura no fue desafiante sino que apostó por explicar la situación venezolana. Dimensionó el bloqueo en una sola frase: Venezuela no puede comprar bienes en dólares y esta es la moneda de intercambio  mundial.
Se refirió a Trump diciendo que aceptaba todas las invitaciones que este hiciera si realmente lo motiva, como declaró, la solución del conflicto en Venezuela además consideró que este debate debía darse si es verdad que el Presidente norteamericano no estar involucrado, como también ha afirmado Washington, en los planes del magnicidio.

Allí, tenemos una propuesta muy interesante en la solicitud de una investigación a la ONU. Venezuela no suele ser amiga de estas fórmulas y esta vez, la propone. En su condición de jefe de Estado, indica que el sistema de justicia estará dispuesto para colaborar con la ONU y pide a todos los países que quieran formar parte del dialogo nacional e internacional, que participen.

Esta línea es muy interesante para los efectos de los juegos internacionales de la oposición porque ellos han constituido una autoridad judicial paralela. Maduro pone a la orden la única institución de justicia que existe en Venezuela y es la que depende del Tribunal Supremo de Justicia que se desenvuelve con normalidad en la ciudad de Caracas.

También tenemos que cuidar que el tema de la reunión con Donald Trump –se dé o no- no nos eclipse la alocución ante la ONU, lo cual ya intentó en Twitter Eva Gollinger quien afirma que el Presidente Maduro se encuentra en los Estados Unidos tan solo por la disposición para reunirse que ante la prensa dijo tener Donald Trump.

Nicolás Maduro Moros, viaja a Nueva York para cumplir con su presentación ante la ONU. La probabilidad de que esto ocurriera ya había sido manifestada por el Canciller Jorge Arreaza antes que Donald Trump se refiriera a que podría reunirse con el gobierno venezolano y además, en el impecable desempeño presidencial existe una demostración clara que el viaje del Presidente fue confidencial mas no improvisado.

Al pensar el conflicto con Estados Unidos, el Presidente plantea una clave histórica. Si la génesis está en la doctrina Monroe, la gravedad está en la operación Cóndor y la región sabe que el juego de robarnos la soberanía es un asunto que ha de reunirnos en un solo rechazo.
Maduro, el hombre, toma la matriz de opinión que le es incesantemente dirigida y la voltea. Plantea que él es un obrero, un chofer y que hablaría con Trump que es un magnate. Es un punto de diferencia que los une porque ninguno de los dos es un político clásico ni tiene una de las carreras tradicionales que soportan a los presidentes.

Si quisiéramos ver cuál fue el corazón de su Claves del discurso del presidente Maduro en la Asamblea General de la ONU planteamiento, este estuvo en la denuncia de las sanciones, las que consideró motivadas por nuestra perseverancia política y nuestra importancia económica.
Recordó que las mismas son consideradas ilegales por la ONU pero abrió el pensamiento cuestionando como si su imposición es compatible con el derecho al desarrollo de los pueblos.
Pero en su discurso Venezuela no se victimiza y recuerda la amistad del pueblo estadounidense con los venezolanos; también la importancia de Venezuela, dejando ver que en mejorar las relaciones con nosotros tienen intereses otros países que quizás, añoran los convenios que les daban mejores precios petroleros porque somos, una pieza fundamental de la OPEP y una voz de los cientos de países que se niegan a que el mundo sea un espacio uniformado en lo político, lo económico y lo cultural.

Cierra asegurando que cree en las instituciones diplomáticas y en el pueblo de Venezuela. Ampliando su declaración hasta decir que tiene fe en la humanidad.  De modo que cierra tomando lo ocurrido como un tiempo para volver a las raíces y a los principios.

La presencia de Venezuela en ese foro, con su única autoridad legítima, en el marco de las amenazas y sanciones que pesan sobre Nicolás Maduro Moros debe tomarse en su justa dimensión. Insisto que no debemos dejar que se eclipse con la posible bilateral con los Estados Unidos. La ONU es el único espacio donde se juega a que todos los humanos nos reunimos y viene de ser un territorio muy difícil para Venezuela.
Recordemos que desde ese mismo escenario, se conjuga una investigación penal, las declaraciones estadounidenses en el Consejo de Seguridad con los informes del antiguo Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Es decir, que Nicolás Maduro pisó uno de los círculos desd los cuales se trabaja para destruir la Revolución bolivariana y lo  hizo con la frente en alto.

martes, 19 de junio de 2018

EE.UU. dijo que peligra su seguridad con presencia China en Panamá


Por Marlene Testa: 
Estados Unidos mira con recelo la creciente presencia de China en las inmediaciones del Canal de Panamá. En su más reciente comparecencia ante el Senado de Estados Unidos, Kurt W. Tidd, jefe del Comando Sur, alertó sobre la penetración de los chinos en una zona tan estratégica para Washington, como lo es el Canal de Panamá. La información que se desprende del diario español ‘ABC' señala que se ha criticado que el gobierno chino se esté introduciendo en Latinoamérica.


Esto considerando que además de la rivalidad económica que siempre ha existido entre ambos países, Pekín también plantea un reto de seguridad para Estados Unidos, con su presencia la vía interoceánica.

El tratado Torrijos - Carter, de devolución del Canal garantiza el libre tránsito internacional y reserva a Washington el derecho a intervenir si esa libertad se ve amenazada. La vía es fundamental para las comunicaciones y el comercio entre las dos costas de EE.UU.

Tidd, citado por el diario español, dijo que ‘el mayor alcance a puntos de acceso global cruciales como Panamá crea vulnerabilidades comerciales y de seguridad para Estados Unidos'.

El jefe del Comando Sur indicó que la línea de los asiáticos de extender su proyecto de la Nueva Ruta de Seda a Latinoamérica y la política de otorgar créditos a las naciones del área representa una oportunidad para que el país asiático expanda su influencia sobre socios claves, promueva negocios y prácticas laborales improcedentes.

Conexiones 
Las posibilidades de que las terminales portuarias gestionadas por los chinos y adyacentes al canal interoceánico pasen a integrarse al denominado ‘collar de perlas' (puertos operados por China en rutas estratégicas para facilitar escalas de su flota) acaba de ser también advertido por ‘Wall Street Journal' en su publicación ‘Navy Faces Global Chinese Maritime Threat'.

China es el segundo usuario del Canal de Panamá, después de Estados Unidos, y el mayor proveedor de las mercancías de la zona franca panameña, que es la grande de Latinoamérica y la segunda del mundo. En el Atlántico, la compañía china CCCC (China Communications Construction Company) ha construido el 30% del nuevo Panamá Colón Container Port, una terminal que contará con tres muelles adecuados a las nuevas dimensiones del Canal Ampliado y naves multiuso. La terminal contará con una estación para la recepción de gas licuado.

CCCC es una de las mayores empresas de construcción y diseño de puerto de los asiáticos.

Mientras que la empresa Hutchinson Wampoa, de Hong Kong, gestiona desde hace dos años una terminal portuaria en la entrada Sur del Canal de Panamá. Con una inversión de $165 millones, en Amador, la empresa china CHEC forma parte de un consorcio Cruceros del Pacífico para construir un nuevo puerto de cruceros.

Pero, además, las inversiones chinas en Panamá se han multiplicado desde el restablecimiento de relaciones diplomático entre ambos países, a partir de junio de 2017. Durante muchos años, Centroamérica ha sido socio de Taiwán. Pero, en la última década países como Costa Rica (2007), Panamá (2017) y República Dominica (2018) han reconocido a China y establecido relaciones diplomáticas y comerciales.

‘El mayor alcance a puntos de acceso global cruciales como Panamá crea vulnerabilidades comerciales y de seguridad para Estados Unidos'

KURT W. TIDD, 
JEFE DEL COMANDO SUR
mtesta@laestrella.com.pa