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miércoles, 9 de mayo de 2018

ISIS Orígenes y decadencia del ejército del terror


Por Leandro Albani: 
Las particularidades del Estado Islámico (ISIS) marcaron, y todavía marcan con fuerza, la realidad de Medio Oriente. El grupo terrorista, liderado por el autodenominado califa Ibrahim (también conocido como Abu Bakr Al Baghdadi), irrumpió como un tornado a mediados de 2014 en la ciudad de Mosul, en el norte de Irak. Cuando los integrantes de ISIS arribaron a la segunda ciudad iraquí en importancia y principal productora de hidrocarburos del país, la resistencia del ejército nacional se esfumó en pocas horas, al mismo tiempo que un puñado de yihadistas tomaban el control de los pozos petroleros y saqueaban los bancos, consiguiendo un botín millonario.



A partir de ese momento, el avance de ISIS sobre Irak y Siria fue imparable. Bajo el argumento de crear un Califato que reúna a todos los musulmanes, y esgrimiendo un discurso de guerra contra Occidente y los regímenes nacionales, los seguidores de Al Baghdadi trasformaron los territorios bajo su control en feudos en los cuales las masacres y el pillaje se convirtieron en hechos diarios e impactantes.

ISIS es considerado el grupo terrorista que tuvo el mayor control territorial y un poderoso capital financiero nunca antes visto. Como escisión de Al Qaeda, el Estado Islámico no sólo rompió con la agrupación creada por Osama Bin Laden y que se posicionaba como “referente” en la lucha contra el mal occidental, sino que apostó (y por momentos lo logró) a controlar extensas franjas territoriales.

ISIS no fue una anomalía en Medio Oriente. Las sucesivas invasiones externas y crisis que atravesó la región se convirtieron en un caldo de cultivo para modelar a una diversa gama de organizaciones que -pese a las críticas de la propia comunidad musulmana- se posicionaron como referentes puros del Islam y como opción a la debacle estatal de una vasta zona habitada por pueblos de distintas nacionalidades, en la cual los árabes son mayoría.

Ubicar el porqué del nacimiento de ISIS nos retrotrae a la invasión soviética a Afganistán (1978-1992). Cuando Moscú ordenó el ingreso de sus tropas en los valles afganos para defender a un gobierno que estaba bajo su órbita, Estados Unidos, Pakistán y Arabia Saudí iniciaron un incasable trasiego de armamento y dinero para que los denominado “señores de la guerra” y jefes tribales musulmanes combatieran al Ejército soviético. Anticomunistas y defensores de un Islam ultra ortodoxo y conservador, los señores de la guerra les dieron estocadas mortales a las tropas rusas. Cuando la URSS se retiró de Afganistán, el desgobierno se apoderó el país. Pakistán y las monarquías del Golfo Pérsico, con el beneplácito de Washington, comenzaron a azuzar a los Talibán, quienes desde el lejano Kandahar fueron tomando el control del país bajo el mando del misterioso Mulá Omar, hasta llegar al poder en 1996.

Hasta los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono en septiembre de 2001, para Estados Unidos los Talibán eran un problema, pero al mismo tiempo intentaban negociar con su gobierno, aunque las denuncias de violaciones a los derechos humanos crecían día a día en Afganistán. Cuando la administración de George W. Bush definió que el principal enemigo de Estados Unidos era el “terrorismo internacional”, la Casa Blanca desató la invasión militar sobre territorio afgano, destruyendo todavía más a un país sumido en la miseria y la represión.

Con la invasión a Irak dos años más tarde, los grupos armados irregulares, con una concepción que mezclaba una lectura bastante pobre del Islam y la obtención de millones de dólares de saqueos, secuestros y “donadores” árabes, comenzaron a multiplicarse, al mismo tiempo que Al Qaeda se transformaba en el enemigo público número uno, pese a las comprobadas relaciones con Arabia Saudí y Qatar y el pasado apoyo estadounidense.

La invasión a Irak definió el futuro de Medio Oriente. Los remanentes estatales, nacidos al calor del nacionalismo árabe, tuvieron su debacle final. Los pueblos de los países atacados, sobre todo los musulmanes sunitas, en muchos casos se resguardaron en las tribus y en el Islam ante la destrucción total, no solo del Estado, sino de sus culturas milenarias, planeada por los ocupantes. De esta manera, Irak se convirtió en una cantera de yihadistas y mercenarios que se cobijaron en el temor de los pueblos para “proponer” un proyecto difuso, pero que, según ellos, tenía sus profundas raíces en la pureza de la religión islámica.

En el siglo XXI, esta concepción fue llevada a su punto máximo con ISIS. Ante la decadencia de los estados-nación de Medio Oriente, ISIS convocó a crear un Califato entre Bagdad y Alepo, donde todos los musulmanes serían bienvenidos. ISIS también jugó con el caos en la región prometiendo paz y tranquilidad luego de varias décadas de guerras e invasiones. Además, construyó un discurso mediático anti-occidental y anti-estadounidense que en muchos pueblos de Medio Oriente existe hace años debido a los sufrimientos que Washington y sus aliados deparan a la región. Por supuesto, ISIS no cumplió ninguna de estas promesas. Sus principales víctimas fueron los musulmanes, no sólo chiítas, sufíes o yezidíes, sino también los propios sunitas. Los territorios controlados por el Estado Islámico se transformaron en cárceles a cielo abierto, en donde la principal preocupación de los mercenarios fue robar obras de arte milenarias, esclavizar mujeres, traficar con petróleo y seguir recibiendo dinero y armamento desde el exterior. La postura anti-occidental de ISIS cayó en saco roto al seguir el mapa de su financiamiento, que lleva a Arabia Saudí y Turquía, aliados incondicionales de Estados Unidos.

Por estos días, el Estado Islámico está prácticamente derrotado en el plano militar en Irak y Siria. Su ideología, que mezcla las concepciones más retrógradas del Islam y los peores métodos del capitalismo, se mantiene latente. Apuntar hacia los centros de poder que profesan esa ideología es, tal vez, la medicina más concreta para derrotar a organizaciones de este tipo.  
 (https://www.revistacrisis.com/debate/isis-origenes-y-decadencia-del-ejercito-del-terror)
leandroalbani@gmail.com

sábado, 12 de agosto de 2017

Trump lo sanciona, pero Irán tiene más amigos y socios en el mundo

Por Emilio Marín
Presidente Iraní asumió su segundo mandato

El presidente iraní, Hassan Rohani, asumió el sábado pasado su segundo mandato. En Teherán hubo representantes de cien países y entidades internacionales, lo que dio idea del fracaso de las sanciones contra el país. Al contrario, éste tiene más amigos y socios.


Todo lo que tenga que ver con Irán es ocultado o deformado en los medios argentinos que tienen sintonía con el departamento de Estado norteamericano. Por eso vale la pena recordar que Hassan Rohani venció el 19 de mayo pasado en los comicios presidenciales, al colectar el 57 por ciento de los votos, 23.5 millones de sufragios, frente a su rival Ebrahim Raisi, quien tuvo el respaldo del 38,3 por ciento.

Fue una elección sin incidentes, denuncias ni sospechas de fraude. Votaron 41,2 millones de electores, el 73 por ciento del padrón, una prueba de alta participación. El clérigo doctor Rohani venció en primera vuelta y obtuvo 5 millones de votos más que en su primera elección de cuatro años antes. Fue ganando en apoyo popular, lo que se explica fácilmente porque tras la firma en 2015 de los trabajosos acuerdos internacionales sobre su programa atómico, descartando que éste tuviera visos militares, el país persa se vio favorecido por el paulatino levantamiento de las sanciones internacionales. Y de ese modo rescató fondos millonarios congelados en el exterior y pudo firmar acuerdos económicos y comerciales con diferentes empresas y países, sin el bloqueo monitoreado desde Washington.

Y ese mejoramiento de la jaqueada economía le permitió mejorar sus índices laborales y sociales, deteriorados en los años de mayor aislamiento, cuando del desempleo había superado el 12, 5 por ciento y era más del doble en las capas juveniles.  Esa mejoría del ambiente económico-social tuvo directa incidencia en los resultados electorales de mayo pasado, que desairaron a Donald Trump. El energúmeno era y es partidario de retomar sanciones contra la República Islámica; está siempre a la pesca de alguna oportunidad para agredirla y desconocer los acuerdos suscriptos en 2015 entre Irán y el G5+1 (China, Rusia, EE UU, Reino Unido y Francia, más Alemania).

El mejor clima interno se vio acompañado de un panorama favorable de sus relaciones en la región. Mejoró su vínculo con el gobierno de Irak, al que apoyó política, diplomáticamente y con asesoría militar para la lucha contra el grupo terrorista ISIS o Daesh. El gobierno de Bagdad pudo liberar al cabo de casi tres años de lucha la segunda ciudad, Mosul, antes bajo control del “califato colifato”.

Otro frente de donde llegaron buenas noticias fue del sirio. Allí también Irán presta ayuda múltiple al presidente Basher Al Assad, en acuerdo con Rusia y la milicia libanesa Hizbollah. La recuperación de la ciudad de Aleppo y el fortalecimiento de Al Assad fueron una carambola a dos bandas para Rohani y su Cuerpo de Guardianes de la Revolución, que ayudó a combatir también allí al ISIS, Al Nusra y otros grupos terroristas financiados originalmente por Washington, países europeos, monarcas árabes y Turquía.

Cien en Teherán

Irán mejoró su vínculo no solamente con países muy cercanos o aliados de su proceso histórico y político, o en sintonía con su pertenencia a la rama chiita del Islam. No. La asunción de Rohani el sábado 5 en la sede del Parlamento, tras la validación de dos días antes por el líder supremo ayatolá Alí Jamenei, fue presenciada por un centenar de representantes de gobiernos y entidades del quehacer internacional. Fue algo nunca visto desde la revolución islámica conducida por el ayatolá Ruhollah Jomeini en febrero de 1979.

El portal Tercer Camino hizo el listado prolijo sobre esa asistencia: “ocho presidentes de gobierno, 19 presidentes parlamentarios, nueve vicepresidentes y primeros ministros, siete vicepresidentes de Parlamentos, 11 ministros de Relaciones Exteriores, 35 enviados especiales y altas autoridades de 92 países de diferentes países”. Entre los presidentes, estuvieron los de Irak, Fuad Masum; Afganistán, Ashraf Ghani; Armenia, Serzh Sargsyan, y de Zimbabwe, Robert Mugabe. Hubo 8 entidades internacionales, entre ellas la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), con su secretaria general, Mukhisa Kituyi.  También el enviado del Papa, arzobispo Alberto Ortega Martin.

Bahram Qassemi, vocero de la cancillería iraní, le puso un toque irónico a la información. Dijo que esa gran asistencia demostraba más bien una “iranofilia” en lugar de la “iranofobia”; esta última es el odio que destilan las administraciones norteamericanas y quieren propagarla al mundo entero, sin éxito. El presidente Rohani había mantenido 27 reuniones, el ministro de Relaciones Exteriores Mohammad Yavad Zarif otras 27 y el presidente del Parlamento Ali Lariyani 30 encuentros con los delegados extranjeros.

A una de las visitantes que se atendió con especial cortesía fue a la representante de la Unión Europea, Federica Mogherini. Mucho más desde que la UE se desmarcó de las sanciones adoptadas el 27 de julio por el Capitolio y refrendadas el 2 de agosto por  Trump, contra Irán, Rusia y Corea del Norte.

Mogherini había declarado que los acuerdos del G-5+1 con Irán mantenían su vigencia y se debía avanzar en los planos económicos y comerciales. Las sanciones de Trump carecían de valor para la Unión Europea, advirtiendo a EE UU que de no ser consideradas sus preocupaciones, “se actuará de forma apropiada en cuestión de días”. Podría implementarse una ley para impedir que las medidas estadounidenses sean “reconocidas o implementadas” en Europa.

Hubo también enviados de Francia, Reino Unido y otros países, seguramente por la posibilidad de negocios de mutuo beneficio con Irán, no porque tengan afinidad política con la República Islámica. Sus compañías vienen firmando contratos en las ramas petrolera, automotriz, etc.

Desde Londres viajaron Richard Bacon, presidente del Grupo Parlamentario británico sobre Irán, y Alistair Burt, ministro británico para Oriente Medio y norte de África. “Las relaciones bilaterales de Gran Bretaña con Irán son muy importantes para ambos países", añadió Bacon a la agencia oficial Irna. Por España estuvo el presidente del Senado, Pío García Escudero.

Haber logrado despegar en estos puntos a la Unión Europea de la obediencia a Washington es un gran logro de Rohani y su canciller Zarif. Claro está, sin el concurso bestial del magnate, difícilmente hubieran logrado tantos éxitos en tan corto tiempo. Trump empujó los peces europeos a las aguas profundas...

Lo que viene

Rohani es consciente de todo lo que le falta avanzar como presidente número 12 de la República Islámica, aún con el balance positivo del último cuatrienio. En su discurso del jueves pasado admitió que “todavía estamos lejos de alcanzar una posición económica eficaz a nivel regional e internacional”. En su enumeración de las grandes metas, puntualizó la erradicación de la pobreza, la lucha contra la corrupción, el control de la inflación, el crecimiento económico y el acceso a los mercados mundiales y regionales.

Lo suyo no quedó en un economicismo ramplón porque insistió en la necesidad de un mundo y una región más pacífica, reiterando que su deseo mayor es la preservación de la paz y el cumplimiento de los compromisos internacionales de Irán. Eso sí, con simultánea defensa de la soberanía porque los persas no se doblegan ante las sanciones y las amenazas de guerra en su contra.

Esa postura tercermundista y soberana estuvo en línea con lo dicho por el  ayatolá Jamenei en la ceremonia de ratificación del 3 de agosto, cuando recalcó que hay que enfrentar a cualquier poder hegemónico, liderado por EE UU, evocando que la arrogancia mundial quiere que Irán se vea aislado, algo que nunca lograron.

Partiendo de esas posiciones de principios y firmeza, Rohani está flexibilizando al máximo las medidas económicas para lograr acuerdos con inversionistas extranjeros, crear puestos de trabajo y aportar capitales al desarrollo.

Por ejemplo, se firmó un acuerdo con la Renault para establecer una automotriz mixta, 60 por ciento capital galo y 40 por ciento iraní, para fabricar 150.000 vehículos anuales y producir nuevos modelos.

Otro caso, la petrolera estatal, National Iranian Oil Company (NIOC), firmó un convenio con el gigante francés Total y la china CNPC, para la explotación del gas y crudo en alta mar, en la fase 11 del yacimiento Pars del Sur, donde hay muchos requisitos tecnológicos que demandan aquella asociación. La NIOC y la PetroPars o Pars Oil and Gas Company (POGC) se gastaron la mitad de sus finanzas en ese proyecto y prevén invertir 5.000 millones de dólares, pero precisan otros 20.000 millones de dólares en inversiones en alta mar para evitar la caída de la presión.

Esos yacimientos están siendo explotados por la competencia, Qatar: hay una carrera contra reloj para que ese vecino no le vacíe las reservas. Ardua tarea para  el ministro iraní de Petróleo, Biyan Zangeneh y los directivos de NIOC, que han logrado socios franceses y chinos, superando las sanciones estadounidenses.
Esa es una señal de los nuevos tiempos, porque en los últimos diez años Pars del Sur estuvo paralizado. Ahora se pone en marcha, como otras cosas de Irán. Esa buena nueva merece conocerse en Argentina, perforando el bloqueo informativo de Clarín y medios afines al imperio y el sionismo.


ortizserg@gmail.com

miércoles, 28 de junio de 2017

Todas las muertes del Califa

Por Leandro Albani

Raqqa, la ciudad del norte de Siria que se transformó en la capital del Estado Islámico (ISIS), desde hace semanas se convirtió en la arena donde los terroristas comandados por Abu Bakr Al Baghdadi caen derrotados día tras día, en una muestra clara del retroceso permanente de un grupo que todavía conmociona al mundo. Y su líder, rodeado del más profundo misterio desde su única aparición pública en 2014, parece que ahora corre la misma suerte que sus predecesores Osama Bin Laden –líder de Al Qaeda- y el Mullah Mohammad Omar –máximo responsable del movimiento Talibán-. Escondidos y acechados, Bin Laden y Omar perdieron sus vidas en medio de un halo de secretismo y conjeturas, lo mismo que Al Baghdadi, si es que se confirma la declaración realizada este jueves por el gobierno de Rusia.


El 16 de junio pasado, el ministerio ruso de Defensa anunció que se encontraba “validando” la información sobre la supuesta muerte de Al Baghdadi, ocurrida el 28 de mayo en una zona al sur de Raqqa, luego de un ataque la fuerza aérea rusa. En ese momento, Moscú divulgó que en el bombardeo -efectuado con drones y de una duración de apenas 10 minutos-, también había ultimado a 330 terroristas y altos funcionarios del Consejo de Guerra del Estado Islámico que se encontraban reunidos. Entre los dirigentes de ISIS muertos figuran Abu Al Jadji -el “emir” de Raqqa-, Ibrahim Al Jadj -responsable del control militar de la región que rodea a Raqqa- y Suleimán Al Shauaj -jefe de seguridad de ISIS-. Al conocerse esta noticia, el canciller ruso Serguei Lavrov dijo que no tenía “una confirmación al cien por cien de la información”.

Pero hace poco más de 24 horas, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Oleg Syromólotov, declaró que “con gran probabilidad se puede decir que el líder del Estado Islámico fue abatido”. El funcionario igualmente aclaró, según la agencia RIA Novosti, que “esta información está siendo verificada por distintos canales”.

El hombre de negro
Al Baghdadi se mostró en público en la gran mezquita de Mosul, ciudad del norte de Irak, cuando ISIS comenzó a barrer con sangre y muerte los territorios iraquí y sirio. Vestido de negro, de paso lento y rosto adusto, en 2014 el autoproclamado Califa llamó a sus fieles a lanzar una guerra sin cuartel contra los “infieles”, un sector conformado por casi toda la población que no rindiera pleitesía a sus secuaces. Cristianos, chiitas, alauitas, yezidíes, kurdos, musulmanes sufíes, todos fueron blanco del Estado Islámico.

Antes de ser el hombre más buscado del mundo, Al Baghdadi era un ambicioso yihadista llamado Ibrahim Awwad Ibrahim Al Badri, nacido en la ciudad de Samarra en 1971 y doctorado en estudios islámicos por la Universidad de Bagdad. Aunque su vida se reconstruyó sobre una telaraña de interrogantes, existen coincidencias en que el Califa se unió a grupos terroristas en 2003, durante la invasión de Estados Unidos a Irak. Apenas un año después fue apresado y estuvo once meses recluido en el centro de detención Camp Bucca, controlado por las fuerzas estadounidenses. En ese lugar comenzó a tejer su relación con miembros de Al Qaeda, organización a la que se integró. Al mismo tiempo, en la prisión entabló relaciones con ex militares del gobierno de Sadam Husein, muchos de los cuales se sumarían a ISIS y conformarían la columna vertebral de la organización, debido a su experiencia militar y territorial. Luego de varias divergencias y enfrentamientos con el liderazgo de Al Qaeda, Al Baghdadi se lanzó a crear su propia organización, que con el tiempo desembocaría en el Estado Islámico.

En las diferentes versiones de su derrotero, Al Baghdadi fue presentado como hijo de una familia laica y afiliada al Partido Bass iraquí, que en la universidad tomó contacto con los Hermanos Musulmanes (HM), cuestionada organización creada en 1928 por Hasan Al Bana en Egipto y que en la actualidad recibe el respaldo de Qatar. Por su parte, Turki Al Bin Ali, seguidor de ISIS y biógrafo del Califa, argumentó que los orígenes de Al Baghdadi se remontan a la tribu Quaraysh, a la que pertenecía el profeta Mahoma. Esta versión, cargada de un efecto mediático que ISIS ha sabido explotar, muestra a Al Baghdadi como un representante legítimo que llegó para liberar al mundo musulmán. “El jeque, el guerrero, el erudito que practica lo que predica. El orador, el líder, el revitalizador, descendiente de la familia del Profeta”, así fue presentado el Califa cuando el portavoz del Estado Islámico lo anunció en la gran mezquita de Mosul.

Antes de ser el terrorista más peligroso del mundo, el entonces Ibrahim Awwad Ibrahim Al Badri apareció en una serie de fotos junto al senador estadounidense John McCain, quien ingresó a Siria de forma ilegal en 2013 y se reunió con integrantes del Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda en territorio sirio, y del Ejército Libre Sirio (ELS), primer grupo que se levantó en armas contra el gobierno del presidente Bashar Al Assad y es respaldado por Turquía.

Pero si de misterios se trata, las declaraciones más impactantes las brindó el ex integrante de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), Edward Snowden, al revelar que los servicios de inteligencia británico y estadounidense, junto al Mossad israelí, trabajaron en coordinación para crear al Estado Islámico. Según documentos filtrados, Al Baghdadi recibió entrenamiento militar durante un año por parte del Mossad, además de cursos de teología y de oratoria. También se difundió que la verdadera identidad del Califa es Elliot Shimon y que se desempeña como agente de la inteligencia israelí.

Resurrecciones y derrotas
Protegido por una tropa de seguridad que se llegó a calcular en 300 combatientes, Al Baghdadi transcurrió sus últimos años entre Mosul y Raqqa, aunque algunos medios difundieron que el líder de ISIS se podría haber trasladado a Libia, país del norte de África destruido en 2011 luego de ocho meses de bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Cuando esta versión vio la luz, la idea no era tan descabellada, ya que las primeras milicias de ISIS comenzaban a moverse por territorio libio, confrontando con otros grupos de su misma naturaleza, e intentando controlar los puertos y yacimientos para traficar el petróleo, uno de los grandes negocios del Estado Islámico en estos últimos años.

El Califa, desde las oscuridades del misterio, fue dado por muerto en varias ocasiones. El 11 de junio, el Daily Mail, recogiendo información de la televisión siria, indicó que había sido neutralizado en un ataque aéreo, aunque aseguraba que los sitios web vinculados a ISIS no confirmaban la muerte de su jefe. En febrero de este año, se informó que Al Baghdadi había resultado gravemente herido durante un ataque de la aviación iraquí en la ciudad de Al Kaim. En octubre de 2016 se difundieron reportes según los cuales el líder de ISIS se encontraba grave después de haber sido envenenado junto con tres comandantes del grupo terrorista. En junio del mismo año, varios medios difundieron que Al Baghdadi podría haber sido herido en un ataque aéreo lanzado por la Coalición Internacional encabezada por Estados Unidos. Ya en abril de 2015 se divulgaron noticias sobre un bombardeo que había dejado gravemente herido al terrorista.

Hasta ahora, Al Baghdadi parece haber escapado de todas estas versiones periodísticas, como también de las operaciones militares que mantienen acorralado a ISIS. Controlando apenas el dos por ciento de Mosul y desperdigado en reducidos focos en Siria, el Estado Islámico se dirige a una inminente derrota militar. La caída de la capital del Califato en Raqqa es cuestión de días, mientras que ISIS intenta golpes desesperados para no desaparecer en el terreno, como tampoco de la escena mediática, un arma que supo utilizar con astucia y precisión, generando un fuerte impacto en la sociedad.

Los últimos atentados terroristas en Europa, Irán y Afganistán confirman que el Estado Islámico, ante la caída masiva de sus combatientes, apuesta a esta metodología. La toma de la ciudad de Marawi al sur de Filipinas y su presencia en el norte y centro de África, demuestran que ISIS es una organización con capacidad financiera, no sólo por el tráfico ilegal de crudo, la venta de mujeres secuestradas y el robo de antigüedades, sino porque los canales por los cuales recibe dinero desde Arabia Saudí, Turquía e indirectamente de Estados Unidos y Europa continúan abiertos.

Bajo la proclama de reunir y homogenizar a la comunidad musulmana de todo el mundo, pero duramente golpeado y diezmado, ISIS sigue levantando las banderas del wahabismo, ideología oficial de la monarquía saudí, donde confluyen las interpretaciones más ortodoxas del Islam, un férreo control social, la represión como forma de vida y una economía feudal y funcional a los intereses de las potencias occidentales.

Abu Bakr Al Baghdadi ahora suma otra muerte a su historia, una muerte que de confirmarse será el acta de defunción de ISIS tal cual se conoce. Sus seguidores y combatientes no tendrán problemas en conformar otros grupos terroristas o mudarse a los que ya existen. El dinero y el poder son los que mandan a la hora de definir en qué fila deben enrolarse los terroristas.

En la gris historia del Califa quedan las cientos de miles de muertes de las que es responsable y un Medio Oriente frágil y desestabilizado, situación que, vaya casualidad, es funcional a las políticas de Washington y sus aliados.
leandroalbani@gmail.com


miércoles, 19 de abril de 2017

Las autoridades políticas del capitalismo no deciden

Por Rómulo Pardo Silva

El poder real occidental reside en grupos de magnates que manejan a políticos, militares, funcionarios, religiosos, intelectuales… y el sentimiento colectivo de los pueblos privilegiados en comparación con el sur de mundo. Un Trump no tiene mayor importancia para los que mandan Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón… Si el nuevo presidente en la Casa Blanca quiso impulsar una política de no intervención extranjera o no es irrelevante. Kennedy fue apartado, a Nixon no le permitieron lanzar bombas nucleares en Vietnam y Trump hizo forzado o no lo que el poder fáctico discutió y aprobó para el momento.


El bombardeo a Siria y lo que se pueda hacer en Corea del Norte es parte de una guerra global planificada por decenios que puede incluir la destrucción nuclear.

El exsecretario estadounidense de Defensa Leon Panetta considera que un ataque preventivo de EE.UU. contra Corea del Norte podría derivar en una guerra nuclear. "Existe una explicación al por qué los presidentes de EE.UU. anteriormente no apretaron el gatillo contra Corea del Norte: 20 millones de personas se convertirían en objetivo de un ataque. Existe la posibilidad de una guerra nuclear que se cobraría millones de vidas, por lo que considero que debemos ser más cuidadosos". HispanTv .

El expresidente de la URSS Mijaíl Gorbachov asegura que el mundo está al borde de la guerra, teniendo en cuenta la escalada de tensiones entre algunos Estados. "Las relaciones entre las mayores potencias continúan empeorando, esto genera la impresión de que el mundo se prepara para la guerra, todos los síntomas de la guerra fría son evidentes, en una serie de regiones (la carrera armamentista) va a toda marcha." HispanTv

Fidel Castro afirmó que el pueblo norteamericano podía parar esa marcha.  Hasta el momento eso no es así.

El 43% de las más de mil personas consultadas en una encuesta de la cadena CBS News aprobaron el trabajo que Trump está haciendo como presidente. El sondeo, publicado el lunes, se llevó a cabo del 7 al 9 de abril, justo después del ataque militar de EE.UU. contra una base aérea siria. Los resultados de la encuesta sobre el índice de popularidad del presidente muestran una subida del 3% desde el 29 de marzo, cuando un 40% de estadounidenses apoyaron a Trump en el anterior sondeo de CBS, mientras que el índice de desaprobación del presidente se redujo desde el 52% hasta el 49% durante los últimos 13 días, señala NH1. RT

Creo que Donald Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos, declaró Fareed Zakaria, de CNN, quien había sido uno de los críticos de la política exterior de esta presidencia, al conocerse el ataque estadunidense contra Siria. Brian Williams, reconocido presentador liberal de MSNBC, fue más espeluznantemente lírico al reportar, viendo las imágenes proporcionadas por el Pentágono de los cohetes letales destruyendo objetivos, que había algo bello en estas imágenes y hasta citó un verso de la canción de Leonard Cohen, estoy guiado por la belleza de nuestras armas, sin reconocer que First we take Manhattan es todo menos un elogio a la guerra y la clase política.

Los grandes rotativos, que habían recuperado su pasión periodística y su coraje frente a un presidente que los declaró enemigos del pueblo y que buscaba contaminar el debate público con mentiras llamadas hechos alternativos, de repente volvieron a reportar la noticia oficial como si fuera equivalente a la verdad, y elogiaron el carácter decidido de Trump al ordenar un ataque que, por ahora, parece ser más efectivo para fines de política doméstica que para lograr algo en Siria o en el ámbito internacional. Algunos llegaron a poner encabezados como: En torno al ataque sobre Siria, el corazón de Trump fue primero (New York Times). David Brooks, Rebelión

No hay grandes manifestaciones de liberales, demócratas, sindicalistas, ecologistas, afrodescendientes, inmigrantes, socialistas… denunciando la ilegalidad USA-OTAN y exigiendo la paz. En el primer mundo ni en India, China, África, América Latina.

La cúpula de empresarios en el poder quiere las guerras victoriosas como la inmensa masa de los ciudadanos tras el consumo. Con ningún presidente norteamericano la sociedad civil luchó contra las destrucciones de Afganistán, Iraq, Libia. Solo se enfureció y tomó las calles cuando llegaban cadáveres y mutilados de Vietnam.

Qué consecuencia efectiva podrá tener si se demuestra que el gas venenoso castigado con misiles era de rebeldes amigos.

Extremistas del grupo terrorista Daesh – proscrito en Rusia y otros países- llevaron a cabo un ataque con el uso de gas venenoso en las partes recién liberados del oeste de Mosul, en Irak, informa Associated Press citando a un militar. Sputnik

Por un Movimiento para una nueva civilización solidaria de socialismo sustentable.
No progresismo de izquierda.


romulo.pardo@gmail.com   

viernes, 18 de noviembre de 2016

Siria: Acusa a Estados Unidos por apoyar a rebeldes en Mosul.

 Por Camilo Martiano

“Mientras se está llegando al final de la campaña electorera en Estados Unidos, ambos representantes no han dicho nada al respecto sobre el patrocinio directo de su país en Siria. Este dato nos debe llevar a una reflexión; dado a que ninguno de ellos menciona en sus patéticos discursos “La solución que se debe tomar ante la irresponsabilidad de los EEUU y sus aliados” ¿Qué estará pensando la cúpula de EEUU? “el poder de  la impunidad made in usa”


Las fuerzas armadas de Siria han acusado a los EEUU y Arabia Saudita de proporcionar un paso seguro a los militares del “Estado Islámico”. Después del inicio de las operaciones en Mosul, desde la ciudad sitiada corrió un gran número de terroristas, dijo el alto mando del ejército sirio.
 Según lo acontecido, Siria ha declarado que EEUU y Arabia Saudita se han convertido en los principales patrocinadores del terrorismo internacional, según los planes claros de este organismo. Con ello asegurar el paso libre y seguro

Los terroristas han consolidado su huida por Mosul y con ello afincarse en territorio sirio. La Agencia SANA en declaraciones ha publicado lo siguiente: El líder de “Hezbollah” acusó a EEUU de apoyar a los militantes de IG. Por su parte las autoridades estadounidenses mantienen su apoyo al “estado islámico” en su afán de seguir la escalada del conflicto en Siria, más la división del país, dijo en vivo en un canal de televisión de Al- Manar el Secretario General del Movimiento libanés “Hezbollah”, Hassan Nasrallah.

Agrego que: “Es obvio que los Estados Unidos seguirá apoyando a los terroristas por un empeoramiento de la situación. La idea es reunir a EI en Raqqa y Deir ez-Zor, en el este de Siria, cerca de la frontera iraquí, dijo el dirigente del movimiento chií. En esa misma dirección Nasrallah manifestó que la fuerza aérea golpea a la coalición liderada por EEUU en las posiciones del ejército sirio en Deir ez-Zor, estos fueron enviados para apoyar en la captura del aeropuerto militar de EI y en la ciudad. En un futuro cercano no se ve un indicio de mejoramiento político en la zona refirió Nasrallah.

Finalmente se ha conocido que grupos de terroristas de “Hezbollah” en guerra, se han estado uniendo desde el principio de la guerra al ejército sirio, según dirigentes del movimiento. Los alineados al ejército han estado combatiendo a las fuerzas radicales; sus acciones han tenido que ver con la protección de las fronteras entre el Líbano y Siria, con ello evitar la penetración de los radicales en el Líbano.
CM/ANI-gt/Proyecto VER/Redacción Internacional

camilo.proyectover.martiano@gmail.com