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sábado, 7 de marzo de 2020

Si Morena no estuviera a punto de morir, abandonado, saldría a la calle a disputarle a la derecha



Por Pedro Echeverría V.:
 1. Las mujeres en México, sobre todo las jóvenes de negro con pasa montañas, están poniendo en jaque a los López obradoristas. Desafortunadamente sus batallas combativas no son anticapitalistas por ello hasta mujeres derechistas, clericales, conservadoras, panistas, han logrado penetrar sus manifestaciones buscando crear condiciones para debilitar el gobierno de López Obrador. Los hombres jóvenes más valiosos deberían participar junto a ellas con demandas más avanzadas, aquellas que contribuyan a acabar con todo tipo de explotación, opresión, racismo y desigualdad.  Las demandas deben abrirse para abarcar todo el contexto capitalista; si por el contrario se cierran a cuestiones muy concretas se aislarán los trabajadores y se beneficiarán a los opresores.



2. No debería importar que el presidente López Obrador –por miedo terrorífico a la derecha y al clero- no haya sido claro al apoyar la batalla por el feminismo, el aborto y contra los asesinatos de mujeres (y hombres). En muchas ocasiones no es el presidente quien debe analizar y discutir cada uno de los gruesos problemas; le bastaría fijar el rumbo con unas cuantas palabras. Las grandes polémicas (que es obligado que existan para orientar al pueblo) las deberían sostener los líderes de los partidos, en este caso, Morena. Yo he visto a polemistas brillantes –tengan o no razón- como Felipe González, Rafael Correa, Pablo Iglesias, Julio Anguita, que, siendo gobierno, han sabido defender con pasión sus posiciones políticas. Pero quienes lo pueden hacer con comodidad y mayor libertad son los líderes de los partidos.

3. La izquierda, por su apoyo incondicional a los explotados, a los oprimidos, al pueblo, ha tenido siempre la enorme ventaja en argumentos y razón; la derecha, que sólo puede defender a los grandes empresarios, los negocios capitalistas y a los gobiernos dictatoriales de derecha, sólo puede recibir apoyo en monetario. Por ello, en este caso del feminismo y otros, si reviviera Morena, le bastaba comisionar a sus diputados y senadores para entrevistarse con los núcleos de mujeres en rebeldía, explicar cómo la derecha históricamente ha sido conservadora, poseedora de una ideología clerical-empresarial, defensora del machismo, golpeadora de mujeres, castigadora de niños, así como no tendría cabida en sus filas.

4. Después de ver el apoyo de López Obrador en dos gigantescas asambleas de trabajadores: la presidida por Haces Barba y la de la CTM, con dirigentes muy desprestigiados que al parecer sólo cambiarán de camiseta, me puse muy preocupado atando cabos para comprender lo que sería adelante el movimiento obrero. La realidad es que en México la CTM dominó el liderazgo desde 1936 con cerca de tres millones de asociados. Junto a otras organizaciones de 100 mil a 200 mil. Fidel Velázquez fue su líder desde que con Lombardo Toledano fundo la organización en 1936 hasta su muerte en 1997. Fue tan poderoso que cada sexenio y el líder campesino en turno, intervenían en la selección del candidato del PRI y seguro presidente de la República del PRI.

5. Morena, el mayor partido hoy en México, con alrededor de dos millones de afiliados, está casi muerto por abandono.  Se piensa incluso que esto es “a propósito”, para dejar a López Obrador para que actúe con plena libertad ante sus difíciles relaciones con los empresarios, la derecha y el imperialismo yanqui asesino. La total unidad de los seguidores de AMLO –sus 33 millones de votantes- para poner en prisión a los expresidentes y demás corruptos, para obligar al INE, a jueces y miles de funcionarios a bajarse el salario, a desaparecer el outsourcing que despoja salarios y derechos a los trabajadores. La realidad es que yo no he descartado un “Golpe de Estado” porque son muy poderosos los intereses que se mueven en este país de más de 130 millones de habitantes y más de 2000 multimillonarios inmensamente ricos.

6. La realidad es que Morena, lo único que ha necesitado, es que le den permiso por AMLO para movilizarse a partir de un gran equipo con experiencia que existe en el DF y en todos los estados de la República. De ninguna manera se trata de hacer mítines en cada lugar como AMLO lo ha hecho 18 años. Hay que buscar a los 20 o 30 más valiosos (de preferencia limpios políticos sin mancha, que no tengan cola que les pisen) en cada estado para que ellos se encarguen de organizar círculos de análisis y discusión. Ningún dirigente puede estar debajo de los muy conocidos corruptos del PRI y PAN que en otros años formaron gobierno con ellos. (1/III/20).
alterar26@gmail.com

sábado, 7 de diciembre de 2019

La revuelta juvenil no para y avanza sin pausa



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Que la muerte de Dylan Cruz no quede en el olvido, que pare el asesinato de líderes, defensores, excombatientes y gentes comunes que movilizadas reclaman garantías a sus derechos pactados entre sociedad y el estado. Que el horror no caiga en el reino de la impunidad y los partidos cesen su afán de controlar la vida del mismo pueblo ultrajado y que el planeta no sea destruido. Que la riqueza no sirva de excusa para vivir en la miseria. Es lo que anuncian otros actores, que ya no son los mismos de la sociedad industrial, ni encarnan las disputas liberal-conservadora, ni capitalismo-socialismo. Son en esencia una generación de jóvenes, de la que la anterior que bordea y supera el medio siglo, espera entre las nostalgias de la revolución que no fue y las marcas de la guerra vivida, que los cambios se aceleren.



La esperanza, que el papa Francisco pidió no dejarse robar, parece estar en manos de esa generación de jóvenes, internautas, milenios, estudiantes y espectadores de un futuro incierto, muchos de ellos hijos de viudas del conflicto, huérfanos de padres asesinados y familias en destierro, que difícilmente van a ser convencidos de irse de las calles con leyes que prohíben o tanquetas que disparan. Hay una apuesta de cambio en la generación nacida en el siglo XXI o después del muro de Berlín, que desde hace una década está escribiendo la historia de este tiempo, de otra manera. En pocos minutos convoca una asamblea, un mitin, un plantón, como lo hacen las mujeres del “si el estado no me cuida, que me cuiden mis amigas”, porque se mueve en un mundo conectado en línea.

Les afecta el planeta, la crueldad contra humanos y no humanos, mezclan feminismos y ecologismos con agendas sociales, económicas, obreras, afro y campesinas. Se movilizan con canticos, abrazos y besos y buscan garantías a derechos en retroceso, que seguramente no podrán disfrutar como la jubilación. En el fondo se apela a defensa de derechos universales y marcan una ruptura con la idea del poder hegemónico y los caducos valores de la sociedad tradicional aferrados a la disciplina, los jefes, la obediencia, la resignación y otras formas de relación humana.  Fomentan la salida de males políticos como la corrupción, el clientelismo y la arrogancia de poder de las elites.

Desde las grandes movilizaciones de los años 60, los jóvenes no aparecían con tanta contundencia, como ahora, para cuestionar la acumulación desmedida de capital que está en el centro de todas las desgracias, mientras para pocos es la fuente de todos sus placeres. Dueños y banqueros desde hace doscientos años, que siempre salen abantes de todas las crisis, empiezan a preocuparse porque los análisis conducen a cuestionar el modelo, el sistema, cuya fortaleza empezó cuando para garantizarle empréstitos al gobierno le pidieron una constitución y el gobierno cedió y luego pidieron garantías jurídicas para “saquear legalmente” las riquezas y las obtuvieron y después el control de las rentas y de la democracia repitiendo elecciones, pero hoy están preocupados.

Las masas que hace doscientos años se propusieron cambiar el rumbo de sus sociedades y se hicieron responsables de su destino, son parte de la memoria de los nuevos movimientos en las calles, que entienden que la tarea inmensa que tienen “no puede cumplirse esta vez mediante una revolución, ya que todas las revoluciones destruyen las reivindicaciones sociales a favor de una lógica implacable, inscrita en las cosas, en el funcionamiento del capitalismo o en el poder de las armas” (Touraine). Los jóvenes, se movilizan sin acudir a los esquemas de organización vertical propio de sindicatos y partidos, sus fórmulas son más horizontales, también para impedir que se construya un nuevo poder tan autoritario como el vigente.  Reclaman el apoyo generalizado para seguir haciendo movilizados y esperan sentarse en los espacios de construcción democrática y de conversaciones y concertación, en calidad de líderes y protagonistas de este capítulo de la historia, que combina saberes y experiencias y llama a que las cabezas pensantes del país se liguen al cuerpo del pueblo para no dejar escapar el momento de transformación acelerada de lo que hace tiempo no cambia.
    
P.D. El gobierno está tratando equívocamente a los actores sociales como a actores morales que vienen a disputarle privilegios y en ese trance comete errores tan graves como pretender hacer creer que el estado puede matar si cumple protocolos. No existe norma, ni regla, ni en el DIH, ni la legislación nacional, que le conceda derechos al estado y menos aún el derecho a matar, sea con armas y balas convencionales o aplicando protocolos. Matar con armas del estado no es una simple falta personal, contravención o violación de una ley. Matar es un crimen y el que mata es un asesino. En el caso de Dylan se nota que hubo intención de destruir con un método ilegítimo, se produjo pánico, miedo y terror en el cuerpo social movilizado, y se empujó a las masas hacia un comportamiento colectivo violento. El estado ha usado un discurso justificante, en clara muestra de que detrás del autor, que adelantó un proceso de aprendizaje para salir a controlar las calles, hay instigadores, cómplices y encubridores.

mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 31 de agosto de 2019

Venezuela sobre Colombia



 Conaicop rechaza categóricamente las acusaciones del narco gobierno colombiano de Iván Duque, sobre los supuestos apoyos de Venezuela a los disidentes de la FARC.
Expresamos nuestro apoyo al legítimo gobierno de Nicolás Maduro, que ha mantenido siempre y en todas circunstancias un ejemplo de lucha por la paz.
Responsabilizamos a la dirigencia colombiana de no haber respetado los acuerdos por la paz en su país, en el conflicto que lleva más de sesenta años y que no ha sabido resolver realmente, manteniendo a las fuerzas paramilitares oprimiendo y asesinando a líderes sociales y políticos.

Llamamos al pueblo colombiano a un real diálogo; a su presidente a respetar los acuerdos alcanzados por el bien de la paz.

Vemos con preocupación el intento de Iván Duque en responsabilizar a Venezuela por algo que él y sólo él  se le escapó de las manos, no dudamos que esto sea una maniobra imperialista para justificar una intervención , de su amo, los EEUU y con ello legitimar la entrada a territorio de Venezuela.

Llamamos a la comunidad internacional a estar alerta y vigilante ante estas acciones del gobierno colombiano y su patrón EEUU

Venezuela ha rechazado las acusaciones del presidente de Colombia, Iván Duque, sobre los supuestos nexos de Caracas con los exlíderes de las FARC.

“Hoy nos están echando la culpa desde Colombia, lamentamos profundamente lo que está ocurriendo en Colombia, que continúe en el espiral de violencia que tiene 60 años y eso no comenzó por culpa de Venezuela”, ha asegurado el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, este jueves, durante la instalación del Encuentro Internacional de Trabajadores en Caracas.

Las declaraciones de Cabello se han producido después de que Duque culpara al presidente  Constitucional, Nicolás Maduro, de apoyar a los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que anunciaron que retoman las armas, sin ofrecer ninguna prueba que apoyaran sus alegaciones.

A continuación, Cabello ha asegurado que el conflicto colombiano comenzó porque en Colombia se produjeron muertes, refiriéndose al político liberal Jorge Eliécer Gaitán. “¿Qué tiene que ver Venezuela? Nada”, se ha preguntado.

Asimismo, Cabello ha recordado que durante recientes décadas más de cinco millones de ciudadanos colombianos, desplazados a causa del conflicto armado bélico en Colombia, ingresaron en el territorio venezolano.

Tras el anuncio de Iván Márquez, ex número dos de las disueltas FARC, sobre su retorno a la lucha armada ante la “traición del Estado colombiano al acuerdo de paz”, Duque alegó que este regreso no supone el surgimiento de una nueva guerrilla sino de una “banda narcoterrorista” apoyada por Maduro, al que no reconoce como presidente y tacha de “dictador”.

Después de que en noviembre de 2016 las FARC y el Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos firmaron un histórico acuerdo que puso fin a un conflicto de más de medio siglo. Sobre la base del pacto, la exguerrilla se convirtió en un partido político, cuyo nombre es FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), se garantizó bancas para sus candidatos en el Congreso y se concedió amnistías para algunos tipos de delitos.


Ruben Suarez
Director Internacional

Alcides Martinez
Secretaria general

Raquel Bonzi
Secretaria Parlasur y Paraguay




sábado, 13 de julio de 2019

Un contrato social para vivir en Paz



Por Libardo García Gallego: 
Desde hace muchos siglos los líderes más humanistas, más solidarios con los de su misma especie, vienen haciendo intentos por construir una sociedad armónica, pacífica, donde todos los seres humanos vivamos felices. El último documento es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, diciembre 10 de 1948. ¿Pero por qué no es posible llevarlo a la práctica?



Intentemos alguna explicación. 
Un sector ambicioso, egoísta, autosuficiente, de la población, autoproclamado como más capaz e inteligente que sus congéneres, basado en la teoría de la selección natural, según la cual en la sociedad humana sólo los más astutos, los más feroces, tienen derecho a una vida feliz y los demás deben ponerse a su servicio, se ha inventado sistemas socioeconómicos y políticos para hacer realidad esa concepción. Inclusive hay personas tan convencidas de ello que predican a todos los vientos el origen divino de la misma y que nadie tiene derecho a contradecirla. Así ha vivido la humanidad en el esclavismo, en el feudalismo y hoy en el capitalismo. Hobbes resumió tal situación en la oración: “El hombre es un lobo para el hombre” y Marx la expresó así: “La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”.

Para ese sector autocrático, si las personas no compiten entre sí es imposible el progreso de la sociedad, dizque porque hay individuos que, por genética, son perezosos, incapaces, no creativos ni emprendedores y, en consecuencia, éstos no tienen por qué gozar de los mismos privilegios. Los autosuficientes hablan de democracia, pero de acuerdo con su propia interpretación, con ventajismos de toda índole; también se enjuagan la boca con la palabra justicia, entendida como la garantía de la desigualdad, laxa para los de arriba y represiva para los de abajo. Por hacer populismo prometen igualdad social, pero todas sus acciones tienen como objetivo pisotearle los derechos a los más desprotegidos.

Los pertenecientes a este grupo actúan como si estuvieran autorizados para asesinar a las personas que no comparten sus ideas o a cualquier humano que consideren perjudicial para sus propósitos, autorizados también para arrebatarles las tierras a los campesinos mediante chantajes y amenazas; para fundar empresas industriales y financieras, comprando con migajas la fuerza de trabajo y cobrando intereses exorbitantes. En todo lo que hacen cuentan con el respaldo incondicional de los poderes públicos, sin necesidad de preguntar: ¿Y el poder para qué?

En la orilla opuesta estamos quienes pensamos que con algo de racionalidad podríamos construir un mundo feliz para todos, claro, sin extravagancias, sin excesos, sin malversación. ¿Por qué los países escandinavos lo pudieron hacer? Un contrato corto, pero eficaz y eficiente; no es necesario añadir y añadir cláusulas con el fin de enredarlo y no cumplirlo; una Constitución lacónica, como la Suiza, en la cual se establezcan deberes y obligaciones, tanto para los individuos como para el Estado. Ejemplos: el homicidio intencional o voluntario, sin justificación, debe penalizarse con trabajos forzados en una colonia penal por el resto de vida del homicida, pues quien sin ningún motivo justificable le quita la vida a un congénere no merece vivir; la misma pena deben pagar los que roban los dineros públicos, usurpan tierras y propiedades ajenas, los corruptos, quienes deben devolver a sus dueños todo lo robado; igual castigo para los violadores de niños. Los atracadores, apartamentos y rateros de carros, motos, bicicletas, carteras, celulares, deben pagar largas condenas y someterse a un proceso de resocialización, sin el embeleco ese de casa por cárcel.

El Estado está obligado a garantizar los derechos humanos a toda su población, incluyendo los fundamentales (vida, educación, salud, empleo, vivienda, libre opinión, libre desarrollo de la personalidad, etc.), los sociales, económicos, culturales, colectivos y ambientales, y la omisión o violación de esta obligación también será penalizada con trabajos forzados para los responsables; la diferencia salarial entre un trabajador manual de bajo perfil y el de un intelectual del más alto rango no podrá ser superar a 15 veces; se fijarán límites a la magnitud de la propiedad privada tanto sobre medios de producción como de consumo. El Estado puede y debe poseer empresas productivas, cuyas utilidades vayan al erario público, es decir, a toda la población, en lugar de dejarlas en manos de particulares para su exclusivo beneficio. El Estado también estará obligado a crear empleos para aquellas personas que estando en edad económicamente activa se encuentran desocupadas.

El pluralismo ideológico, político y religioso tiene que ser respetado y garantizado; sin embargo, podemos ponernos de acuerdo en unas ideas fundamentales, cediendo ambiciones y privilegios desmedidos, principiando por aceptar que el primer derecho y objetivo primordial de todo ser humano es el derecho a su felicidad. El mundo necesita un pacto de convivencia equitativo y justo, y con uno que incluya puntos como los aquí propuestos, más otros similares que faltan, podríamos vivir pacíficamente bien entre los humanos y en armonía con la naturaleza. Sería la forma de empezar a terminar la lucha entre clases sociales antagónicas.
Armenia, 17 de enero de 2019

libardogarciagallego@gmail.com

sábado, 6 de julio de 2019

El asesinato de los cuadros dirigencia les medios y bajos del chavismo en el marco de la “Operación Arquímedes” que pretende activar el fascismo en Venezuela



 Por Juan Martorano:

Cerrando el artículo anterior, advertía de que, en la ciudad de Caracas y otras ciudades de nuestra geografía nacional, estaban en pleno despliegue y operación avanzadas tácticas terroristas, con la clara misión de un accionar subversivo dirigido a generar ataques y asesinatos selectivos dirigidos fundamentalmente hacia los líderes medios y bajos del chavismo, aquellos que tienen amplia capacidad de movilización a la hora en que se requiera. Señalé que esto sería objeto de nuevos artículos, y por eso lo estoy haciendo en este instante.



Indudablemente, el escribir sobre esto comporta entrañables riesgos, pero lo hago sabiendo la responsabilidad que entraña la preservación de la paz en mi país, y de salvar la vida a tantos compatriotas y camaradas valiosos y valiosas. Esa es la razón fundamental que me lleva a escribir estas líneas en el día de hoy.

Y sin complejos, agradezco a portales como aporrea.org, ensartaos, alba, y otros tantos que se han permitido la publicación de mis modestos aportes. En este momento, y sin ánimo de pecar de inmodesto, algunas de las líneas esbozadas por este servidor, han contribuido a alertar y ha tenido alguna receptividad en algunas instancias, por lo que he asumido la escritura como un apostolado y un servicio al público, a la Revolución, y a la humanidad en general.

El portal Lechuguinos.com reprodujo las declaraciones de la periodista y opositora Patricia Poleo, autoexiliada en Miami, y casada con el violador de mujeres, Nixon Moreno, líder del Grupo 13 de la ULA en Mérida. En su programa “Agárrate”, hizo un llamado público al asesinato de dirigentes y líderes de los denominados “colectivos”, que no son más que los líderes de nuestras barriadas y la base social que sustenta al chavismo.

Durante su criminal confesión, Poleo dijo que no “podía ser hipócrita y que ella si deseaba y avalaba que todos y cada uno de los colectivos fuesen asesinados”. Esto de acuerdo a la información de lechuguinos. ¿Será que Papo se le olvidó que aparece señalada en la autoría intelectual del asesinato del fiscal Danilo Anderson? Cualquier parecido con estas declaraciones en la actualidad no son mera coincidencia.

De igual manera, la palangrista y criminal avala las acciones terroristas y criminales que pretenden ejecutar un grupo de civiles y militares en donde se incluye asesinar al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello Rondón, a la Primera Combatiente, Cilia Flores, al Fiscal General, Tarek William Saab, entre otros.

Resulta muy llamativo la incitación al asesinato pueda hacerse libremente desde Estados Unidos, con el aval de las autoridades de ese país y que nadie diga nada o se pronuncie al respecto. ¿Será porque estos planes de asesinar a venezolanas y venezolanos de bien, organizados ven colectivos, sobre todo en los sectores populares, y en donde se pretende utilizar armas cuyas ganancias por ventas serán destinadas al pago de salarios y comisiones al senador Marcos Rubio?

Pero, hay que tener claro lo siguiente: Sabemos que los integrantes y cabezas de las ramas del Poder Público Nacional, estadal y municipal afectos a la Revolución Bolivariana, han sido declarados desde hace rato como objetivos militares de fuerzas mercenarias, paramilitares y terroristas. Pero, no podemos desdeñar aquella máxima de que la “cabuya siempre revienta por lo más delgado”.

De ahí mi preocupación y mi llamado de atención a los dirigentes de base del chavismo. A ellos dirijo estas líneas, porque son los más vulnerables para estas nuevas agresiones que se preparan. Evidentemente no rehuiremos el combate, y si nos toca ofrendar nuestra vida, pues lo haremos, pero no podemos tampoco facilitarles la tarea a los asesinos y asesinas.

Ya está bueno de que los mártires y los muertos sólo los pongamos del lado de la izquierda. Por ello, debemos extremar los cuidados y atenciones por estos días, y cuidarnos entre todos y todas.

A nuestros cuerpos de seguridad, a los cuerpos de inteligencia, a desplegar al máximo el Sistema de Protección Popular para la Paz, las cuadrillas de paz atentas y prevenidas.

La denominada “Operación Arquímedes”, que pretende activarse por estos días, incluiría la posibilidad de reeditar un apagón como el ocurrido el 7 de marzo del presente año. Esto debido a las más recientes interrupciones no programadas del servicio eléctrico en varias entidades de nuestra geografía nacional, y en el área metropolitana de Caracas y el estado Miranda.

¡Máxima alerta! ¡Máxima Conciencia! ¡Prestos a la Movilización, para defender la Revolución!

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

martes, 28 de agosto de 2018

Destruir al progresismo y a sus líderes


Por Ilka Oliva Corado: 
Destruirlos para destruir al pueblo latinoamericano

Que no quede huella alguna de la Latinoamérica progresista, ninguna huella del Niño Arañero, de Néstor, de Lula, de Dilma, ninguna huella de Evo, de Correa, de Maduro, ninguna huella de Mujica, de Lugo, de Manuel Zelaya. Y por supuesto, ninguna huella de Cristina.  Y que no quepa duda alguna que también intentarán destruir a López Obrador. Destruir a los líderes para destruir al pueblo. Destruir la Memoria Histórica porque destruyendo la raíz no hay retoño alguno y los pueblos yermos se vuelven marionetas y masa amorfa manejable para los criminales de la oligarquía latinoamericana y  mundial.


Para destruir a los líderes hay que exponerlos como corruptos, ladrones, como traidores,  hay que inventarles cuentas bancarias millonarias en el extranjero, falsificar sus firmas,  manipular fotografías y videos y hacerlos parecer culpables de estafas millonarias.  Hay que pagar fuertes sumas de dinero a los medios de prensa corporativos  y sobornar  periodistas  para que creen un ambiente de desinformación y confundan a la población, para que minen el terreno  y bombardearla día y noche, segundo a segundo hasta hacerla creer y repetir lo que las bandas criminales desean: odiar y atacar a los líderes que hicieron posible el cambio de 15 años  de progresismo y derechos en la región.

No, ninguno se iba ir en blanco, quienes viven de la explotación y vieron en peligro sus mafias durante estos 15 años, ya se sabía que se irían con todo el poder de la impunidad contra ellos: acosándolos, atacándolos y violentándolos en sus derechos  para que esa semilla en la que se convirtieron no floreciera.

Sin líderes, sin Memoria Histórica, sin información y conocimiento, sin herramientas de desarrollo  los pueblos son masas amorfas. Ríos de aguas mansas, un pueblo que no sabe en dónde está parado es un pueblo en el limbo, que no sabe  hacia dónde va, incapaz de defender sus derechos y exigir justicia. En eso están tratando de convertir a los pueblos que se vieron beneficiados con las políticas de inclusión de estos gobiernos. El poder de la impunidad es monumental pero el poder del pueblo es mayúsculo, es por esa razón que éste debe tener la conciencia y el análisis, debe crear el caos que provoque acción que haga temblar los bastiones del  neoliberalismo que intenta aplacar toda dignidad y toda lucha; y debe por consiguiente defender la honra de los líderes que los dignificaron.

No pueden, nunca han podido con la fuerza, la indignación, la identidad y la rebelión de un pueblo que lucha por su soberanía. Es la soberanía la que intentan arrebatar, porque un pueblo dependiente, esclavizado en la ignorancia es tierra fértil para las oligarquías criminales.

Mucho han dado los líderes del progresismo por el pueblo latinoamericano que tal afrenta al poder del capital no se los perdonará.  Sean los pueblos, agradecidos y rebeles los que luchen contra toda imposición que intente arrebatarles lo logrado. Para eso nos debemos a la responsabilidad individual y colectiva de informar, cuestionar, investigar, analizar y movilizar: todos desde nuestros espacios y posibilidades. Todos los aportes son necesarios. El poder está en resistir.

Seamos los pueblos los que hagamos florecer la semilla de los líderes del progresismo. Seamos los pueblos los que defendamos sus derechos que también son los nuestros. Seamos los pueblos los que demostremos que en la Latinoamérica progresista jamás volverá la burla, el abuso, la exclusión y la desmemoria. Seamos los pueblos los que en un mismo grito de rebeldía defendamos la dignidad que nos devolvieron los líderes del progresismo. Y seamos los pueblos los que con todo el peso de la ley les hagamos pagar la traición y el abuso a quienes han intentado deshonrarnos.

ilka@cronicasdeunainquilina.com

miércoles, 1 de agosto de 2018

Las políticas de Trump ahogan a los estadounidenses


Por Diego Olivera Evia:
Hay una crisis económica entre EEUU y Europa

En esta nuevo análisis sobre la crisis del capitalismo neoliberal y la nueva política proteccionista, del presidente Donald Trump, marca un retroceso en sus políticas económicas, creando una crisis con la Unión Europea (UE), generando aranceles y usando las sanciones, ha creado inestabilidad con Alemania, Francia, Italia, como factores de presión para que la OTAN, asuma una mayor inversión en armamentismo, contra Rusia, China, creando una nueva versión económica global, dejando de lado la propuestas neoliberales, de los gobierno de los Bush y Obama, para crear un retroceso, basado en la políticas de la Supremacía Blanca.
La visión de Trump como estadista y “economista”, se basa en la prepotencia hacia lo que él denomina socios, a los cuales busca imponer sus sanciones, si no cumplen con sus erogaciones, pero a la vez su estilo sarcástico y chocante, crea un distanciamiento con los líderes capitalistas europeos, la concepción de Trump es que los socios capitalistas, como él dice quieren aprovecharse de EEUU, porque según sus análisis de empresario y no de político, viendo que las inversiones en compra de armas y nuevas militarizaciones, son escasas y que los países de la UE no quieren gastar capitales, para los cercos en las fronteras con Rusia y su guerra económica con China.  


En el marco de nuestra visión sobre un caos político y económico, con las propuestas de un control de EEUU, sobre Europa y el control sobre América Latina, Medio Oriente y Asia, con la idea de controlar los mercados, y volver a la época de “prosperidad”, pero sin valora las continuas crisis del modelo neoliberal, para ahora volver al proteccionismo, desconociendo las crisis continuas en el Siglo XX y ahora se amplía en el Siglo XXI, creando un desfasaje y nuevos controles sobre las naciones del tercer mundo.
En ese sentido nos pareció importante publicar un artículo de la derecha estadounidense, donde muestra una visión crítica del modelo económico:     

Por Eugenio Rodríguez Balar EEUU: Proteccionismo y nueva época económica y política
Durante varias décadas, al visualizar opciones para obtener mayores utilidades, una parte de los capitales estadounidenses emigró del país, acudiendo a invertir en otras naciones hace aproximadamente una década comenzó a manifestarse en Estados Unidos de Norteamérica y luego en el resto del mundo, una profunda crisis económica/financiera, la que de forma cruda se hizo sentir en la mayoría de los países desarrollados, en vías de desarrollo y los más atrasados del planeta.

La salida a tal situación (pasados unos diez años), no ha logrado reacomodar niveles significativos de crecimiento económico en la mayoría de las naciones industrializadas, incluyendo a EEUU; manteniéndose en general una cierta contracción económica, reflejada en los bajos índices de crecimientos mundiales, elevadas tasas de desempleo, reducción de los sectores medios de la sociedad y aumento de la pobreza en las diversas regiones.

Se pueden adicionar los elevados incrementos migratorios y la proliferación de complejos y agudos conflictos militares, donde en la mayoría de los casos se vio involucrado los Estados Unidos de Norteamérica.

Se ha creado un panorama poco optimista y por demás elevadamente preocupante, cuando el mundo alberga unos 7500 millones de personas y los problemas ecológico/ambientales hacen crisis o tienden a agravarse. En ese contexto de complejas situaciones (económicas, políticas o ambientales), en las que existen también responsabilidades de las administraciones norteamericanas, es que se origina en la sociedad estadounidense el descontento, la incertidumbre y la necesidad de realizar cambios para recuperar económicamente al país y hacer resurgir el otrora sueño americano.  

Esas migratorias misiones de los capitales, contribuyeron a fundamentar al nuevo liberalismo económico, identificado como neoliberalismo, que junto al actual proceso de globalización se desarrolló y ha predominado en una buena parte de la economía mundial; haciendo evidente que el capital no tiene Patria y sólo busca obtener ganancias. La nueva administración norteamericana, ahora encabezada por el presidente Donald Trump y su equipo de ricos magnates (representantes de la oligarquía estadounidense); de acuerdo con lo dicho por este, pondrá en marcha una nueva política económica, ahora de carácter proteccionista o aislacionista, que intentará entre otras cosas retornen los capitales que emigraron del país.

El presidente Trump según lo dicho (volteándose hacia dentro), hará todos los esfuerzos para colocar a los EEUU, en la posición cimera que indiscutiblemente ocupó durante décadas en el mundo. Al parecer las preocupaciones del señor Trump se dirigen más hacia China, dado los significativos avances económicos de esa nación; sus elevados y sostenidos niveles de crecimiento económico, que la han situado en plano cimero de competirle la primacía económica mundial a los EEUU.

No es de extrañar que valorando los sólidos acuerdos de cooperación económica, política y militar entre Rusia y China u otros países en vías de desarrollo; la administración estadounidense (ahora pretendiendo mirar con mayor atención hacia adentro que hacia fuera); intente debilitar esas relaciones, lo que pueda ser otra de sus políticas estratégicas en el plano global.
El tiempo próximo y las actuaciones de la controvertida y rupturista administración del presidente Trump; serán en definitiva las que señalarán en el corto o mediano plazo, el camino que tomen los acontecimientos y se definan mejor sus políticas.

La realidad de este articulo muestra la debilidad de EEUU
Ahora no se puede desestimar la capacidad de EEUU, de crear a través de Trump, nuevo modelos de extorsión, de sanciones sin sentido a Rusia, China, como sus “enemigos” o competidores como dice el magnate, devenido a un político derechista, que ofende a los dirigentes europeos, que busca controlarlos, como si fuera sus empresas, que realmente las ha quebrado, como los prestamos adquiridos en Rusia, en su vista para poder terminar el Hotel de la cadena Trump en Canadá, y varios vínculos con mafiosos rusos, también su certamen de reinas de la belleza, mostraron sus abusos con la candidatas, otro ejemplo de un abuso de mujeres.

También ha mostrado el mandatario Trump, su falta de humanidad y el abuso de los niños inmigrantes, la expulsión de los padres y el abuso de detener niños con esposas y darle medicamentos para dormirlos, ante el llanto y la separación de sus familias, al mejor estilo nazi, cuando detenían a niños y judíos, ahora lamentablemente el Sionismo, actúa con el mismo terrorismo y asesinatos a palestinos, sin que EEUU frene estos crímenes, usando el veto en la ONU, para seguir apoyando estos crímenes de lesa humanidad.

Hoy la sociedad humana vive una crisis sin fin, las crisis económicas, la inmoralidad de los presidentes y dirigentes de derecha, la hipocresía de la ONU, ante crímenes de lesa humanidad, el hambre, la crisis de los inmigrantes, producto de las guerras capitalistas de saqueo y exterminio, son parte de una humanidad al borde de una tercera guerra mundial.

diegojolivera@gmail.com

sábado, 28 de julio de 2018

Algunas reflexiones acerca de la conflictividad en el mundo del siglo XXI.


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En un reciente programa de radio, el conductor del programa me preguntó si según mi opinión se estaba produciendo un reajuste del sistema internacional o si lo que estaba ocurriendo eran tan solo turbulencias coyunturales propias del capitalismo. Toda vez que tal interrogante fue hecha al comenzar el programa, me tomó de sorpresa porque suponía que el mismo transcurriría por otra ruta, sin embargo logré esbozar una respuesta que aunque satisfizo al periodista, me llevó a una reflexión posterior a fin de bosquejar una interpretación correcta de la dinámica tan caótica que se vive a lo largo y ancho del planeta.

Creo que lo que se está produciendo es un reacomodo múltiple que se ejecuta en varios planos simultáneamente, como cada uno tiene orígenes distintos en el tiempo, en sus características y desarrollo, genera complejos y heterogéneos procesos y superpone variables que al expresarse en paralelo y al mismo tiempo, forja un sinnúmero de acciones, difíciles de entender y mucho más espinosas para analizar y explicar -por lo menos para mí- sobre todo porque el desenvolvimiento de estos procesos, produce contradicciones y crisis que están influyendo en la cotidianidad de los países, las sociedades y los ciudadanos.

Un primer plano es el de las incompatibilidades que se generan en un mundo eurocéntrico, construido a partir de una visión abarcadora y totalizante de Occidente, que ha dominado el planeta desde hace más de tres milenios, creando una civilización que ha tenido enorme influencia en el idioma, la política, la educación, la filosofía, la ciencia y las artes. Sin embargo, la modernidad vive un empuje en primera instancia de China e India, pero también del mundo musulmán, que pugnan por ocupar un lugar más prominente en el escenario global. No hay que olvidar que en estos países y territorios germinaron algunas de las principales civilizaciones de la antigüedad, como la china, la india, la persa, la mesopotámica y la egipcia. Ninguna de ellas está en Europa o en el territorio del actual Estados Unidos, lo cual da una idea de que estos se impusieron finalmente por vía bélica y la de la usurpación, por el saqueo y el vandalismo continuado sobre todo en África y la América meridional y, por haber puesto el desarrollo de la ciencia y la tecnología al servicio de la guerra. Es evidente que ya en el siglo XX esto comenzó a cambiar y en el XXI la realidad es otra, lo cual genera tensiones no resueltas.

En segundo lugar habría que decir que tal civilización occidental, de forma particular en el ámbito de la política, creó un modelo denominado democracia que –como se dijo antes- por vía de la fuerza ha querido imponerse como razón universal, forjando parámetros de comportamiento únicos, que marginan y excluyen otras ideas de la política establecidas a partir de experiencias y vivencias propias de otros pueblos. La democracia representativa de corte occidental, ha sufrido por cierto muchos cambios en el transcurrir de más de dos mil años, pero desde fines del siglo XVIII se ha impuesto como realidad incontrovertible y como instrumento de dominación de los poderosos que recurren a ella para sostener su poder y la violentan impunemente cuando no les resulta posible hacerlo. El mundo de hoy es testigo de la emergencia de otros sistemas políticos resultantes de procesos que consideran especificidades, culturas e historias particulares de determinados países. Esas naciones logran sostener sus modelos propios cuando consiguen acumular la fuerza suficiente para defenderlos del avasallamiento y la imposición, caso contrario son violentados, suprimidos y exterminados, en muchos casos incluso, en nombre de esa democracia que se dice sostener. Esto comienza a resultar insoportable por algunos pueblos y empieza a ser también foco de conflicto y tirantez internacional.

El tercer plano de contradicciones es la mantención de una estructura obsoleta en el sistema internacional, que no responde a la correlación de fuerzas del mundo moderno ni a la realidad del mismo. Hay que recordar que esta estructura fue diseñada por los vencedores en la segunda guerra mundial para legitimar el poder propio sobre el planeta. La Organización de Naciones Unidas (ONU) fue fundada en 1945 por 51 Estados, entre ellos solo 4 de África, 8 de Asia y ninguno del Caribe, hoy existen 193 países independientes, lo cual es la primera y más palpable diferencia con el pasado. Pero, la contradicción más trascendente es la que existe entre un ente democrático como la Asamblea General donde todos los países tienen derecho a voz y voto y la dictadura del Consejo de Seguridad, en la que solo cinco Estados tienen el poder de decidir acerca de los problemas más acuciantes, complicados y difíciles relativos a la guerra y a la paz que son temas transversales, que preocupan a todos, y ante los cuales, las potencias “resuelven” casi siempre a favor de sus intereses políticos, en muchos casos violentando la opinión de la mayoría aplastante de los pueblos del planeta. Además de eso, cuando se produce un fallo contrario a la opinión de Estados Unidos, este país se siente con la autoridad para sobrepasar la institucionalidad de la ONU y actuar al margen de ella o, en otras situaciones, abandonar la estructura y no respetar los acuerdos que se han tomado, todo lo cual ha ido torpedeando la posibilidad de sostener una convivencia pacífica entre las naciones, objetivo fundamental para el cual fuera creada la ONU.

Finalmente, enfrentamos un tema de coyuntura que tiene que ver con la agresividad imperial progresiva de Estados Unidos y Europa ante la perspectiva de perder la supremacía política y económica en el mundo. La expansión sin control del capitalismo, el afán desenfrenado de lucro y la concentración cada vez mayor de la riqueza en pocas manos, suscita desasosiego creciente en todas partes, toda vez que este modelo, si se quiere sostener en el estado de la situación actual, se tiene que imponer de cualquier forma. Ello conlleva en el plano internacional a la confrontación, los conflictos, la guerra económica, las sanciones económicas, la invasión y el avasallamiento en algunos casos de otros países y pueblos y en el plano interno, a la represión indiscriminada, el exterminio selectivo de líderes y dirigentes populares y sociales, el retroceso en el sostenimiento de logros en materia social obtenidos después de decenas de años de lucha, además de la violación del propio sistema creado, utilizando sus instrumentos para el logro de oscuros fines políticos de grupos minoritarios de la sociedad y, lo más novedoso, la justificación de todas estas tropelías a través de los medios transnacionales de la comunicación y sus adláteres locales, cuya perversa misión es buscar que los ciudadanos acepten que estas acciones son expresión de lo natural y normal de la vida, y la manera habitual como debe funcionar la democracia . Por supuesto, las resistencias de pueblos dignos y dirigentes preclaros a estas expresiones totalitarias van configurando parte del incremento de las complicaciones actuales, en la que la derecha conservadora se ha puesto a la ofensiva en nuestra región.

Tal vez mirar este “mapa” del origen de la conflictividad, ayude a diseñar las tácticas más adecuadas para la lucha cotidiana, pero también para trazar una estrategia de liberación que permita establecer alianzas y compromisos, aislar al enemigo principal y construir una correlación de fuerzas que en cada país y de acuerdo a las condiciones propias, abra camino a una verdadera democracia de carácter participativo -hoy inexistente en buena parte del planeta- y a una sociedad mejor.
sergioro07@hotmail.com

sábado, 24 de marzo de 2018

La ruptura de paradigmas y la democratización social


Por Homar Garcés

Atilio Boron, en su obra «Aristóteles en Macondo: notas sobre el fetichismo democrático en América latina», señala que «la cuestión que se plantea con más y más frecuencia en Latinoamérica es: ¿hasta qué punto es posible hablar de soberanía popular -esencial para una democracia- sin soberanía nacional? ¿Soberanía popular para qué? ¿Puede un pueblo sometido al dominio imperialista llegar a tener ciudadanos autónomos que decidan sobre su propio destino?».



A la luz de los diversos acontecimientos que han marcado la historia reciente de los pueblos de Nuestra América -sacudidos por la intervención militar del imperialismo gringo, las desigualdades impuestas por el capitalismo neoliberal, la destitución inconstitucional de presidentes progresistas y/o izquierdistas, bloqueos económicos, asesinatos de líderes políticos y populares, amenazas crecientes a la estabilidad democrática y, como complemento, un repunte agresivo de los sectores de la derecha tradicional y/o emergente- es previsible concluir que las respuestas adecuadas a tales interrogantes tendrán que hallarse (y gústenos o no) en un cambio estructural integral; es decir, en una revolución política, económica, social y cultural general que sea, al mismo tiempo que dinámica también permanente.

Con base en las aseveraciones anteriores, como se podrá deducir, la superación de la coyuntura actual (en cada una de las diferentes naciones que integran Nuestra América, lo mismo que en las de otras latitudes del mundo) va más allá de un simple cambio de gobierno. Se trata de invertir las relaciones sociales, las relaciones de poder y las relaciones de producción clásicas en favor de las mayorías populares en lugar de continuar haciéndolo en beneficio de minorías gobernantes que, tras el verbo populista tradicional, recurren a todo lo que esté a su alcance para preservar, disfrutar e incrementar sus intereses y privilegios de clase.

Nunca estará de más reiterar (como lo han replicado diversos teóricos de la izquierda revolucionaria) que sin ética ninguna revolución avanza; es decir, sin una alta moral y una clara conciencia de lucha no se podrá emprender exitosamente ninguna alternativa a favor de la soberanía popular y la emancipación integral del pueblo. Evidentemente, al margen de cuáles sean las posiciones ideológicas que asumamos, se podrá afirmar que sin dichos elementos se carecerá, por consiguiente, de la capacidad y de la constancia requeridas para resistir adecuadamente las maniobras de cooptación o abiertamente represivas que lleguen a ejecutar los sectores oligárquicos para impedir que esta lucha rinda sus frutos.

Continuando con este punto de vista, se hace preciso y forzoso entender que conceptos y realidades como la soberanía y el poderío económico de cada nación (más concretamente, de cada nación de la periferia del sistema capitalista global) se hallan ahora expuestos a la hegemonía de las grandes corporaciones transnacionales capitalistas, forzados a orbitar, a pesar de sus manifestaciones de independencia política, alrededor de las decisiones que éstas tomen, decisiones orientadas -como se ha visto desde hace décadas- al logro del control ilimitado de las finanzas, de los recursos naturales estratégicos y, por extensión, de toda la economía.

Esta ruptura de paradigmas y democratización social tendrían entonces cuatro fundamentos imprescindibles, sin ser los únicos: justicia social, independencia económica, soberanía política y descolonización cultural. Todos ellos conjugados en lo que podría denominarse una resistencia popular creadora que igual apunte a la demolición sistemática de los diferentes factores de dominación internos como externos, ya que constituyen un mismo bloque de dominación en sentido completamente opuesto a la emancipación integral de pueblos e individuos. Es un proceso sin pausas ni concesiones (no puede ser de otra manera) de autoconocimiento y autodeterminación que rompe con las normas y la lógica de poder con que se legitiman los sectores oligárquicos.

Esto incluye el desmantelamiento operativo del vigente Estado burgués liberal, por lo que no sería razonable creer que bastará su solo control para generar los diversos cambios requeridos, dejándolo intacto, lo cual daría lugar a tensiones y conflictos entre éste y las nuevas formas de organización del poder popular soberano que surjan y se consoliden gracias a dicho proceso.

Aquellos que aspiren impulsar, por tanto, un programa de transformación radical en Nuestra América tendrán que comenzar por resignificar de manera sistemática el proyecto histórico que nació con la lucha revolucionaria independentista y que, a lo largo de más de doscientos años, terminó por ensancharse con las diferentes luchas sociales protagonizadas por los sectores populares, al margen de las desviaciones propiciadas por los dirigentes que las capitalizaron a su favor, incluso sometiendo a cada uno de nuestros países a una total dependencia respecto al poder imperialista de Estados Unidos. Para ello es imprescindible despojar a este amplio proyecto de emancipación integral de los componentes ideológicos de la dominación colonial y neocolonial (extraídos del eurocentrismo) que han permanecido presentes en la cultura, la política y el tipo de sociedad vigentes, incluyendo a las concepciones ideológicas que, en apariencia, plantean su superación y total reemplazo.

Cumplido este objetivo básico, queda construir estructuras político-institucionales plurales, cuyo rasgo fundamental sea la participación ciudadana a través de un poder popular verdaderamente democrático y soberano. Sin embargo, nunca habrá de obviarse la necesidad del reconocimiento de la identidad popular, puesto que el núcleo discursivo y organizativo de la nueva cultura política (al igual que el resto de las estructuras que definen y soportan el modelo civilizatorio imperante) tiene que girar alrededor de algo absolutamente distinto a la razón represiva y/o dominadora, exportada por la vieja Europa hace poco más de quinientos años. En esta dirección, vale compartir lo expresado durante el Seminario del Tercer Mundo realizado en Génova, Italia, 1965, por el cineasta brasileño Glauber Rocha, quien -entre otras cosas importantes- expuso que «las raíces indígenas y negras del pueblo latinoamericano deben ser entendidas como únicas fuerzas desarrolladas de este continente. Nuestras clases medias y burguesas son caricaturas decadentes de las sociedades colonizadoras. La cultura popular será siempre una manifestación relativa cuando apenas inspiradora de un arte creado por artistas todavía sofocados por la razón burguesa. La cultura popular no es lo que se llama técnicamente folclor, sino el lenguaje popular de la permanente rebelión histórica. El encuentro de los revolucionarios».

Esta comprensión de los aportes (visibles y difusos) de los sectores populares, invisibilizados intencionalmente por los sectores dominantes para legitimar su hegemonía, contribuirá a definir mejor los objetivos que éstos deben trazarse en procura de su propia emancipación. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de tener en cuenta cualquier aporte teórico ajeno a las diferentes luchas populares de este continente y, en consecuencia, sumarlo, considerando que la lucha a nivel mundial tiene un común denominador: el modelo civilizatorio vigente, erigido según la lógica y los intereses del sistema capitalista.-
mandingarebelde@gmail.com

martes, 31 de octubre de 2017

Colombia Contradicciones o pacto a la sombra.

Por: Tony López R. : (*)

La  decisión del presidente de la Cámara de Representantes Rodrigo Lara Restrepo, de impedir el ingreso a los miembros del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) al recinto del Congreso de la Nación, no solo viola un derecho ciudadano amparado por la Constitución, sino una bofetada a los Acuerdos de Paz firmados por el presidente Juan Manuel Santos y el actual presidente del nuevo Partido, integrado por militantes y simpatizantes del antiguo movimiento guerrillero FARC-EP.



Está decisión vista aisladamente pareciera que se trata de una contradicción al interior de la oligarquía y al sistema neoliberal que representa  Lara Restrepo, como integrante del  partido Cambio Radical. Partido que formaba parte del  gobierno desde el segundo mandato de Santos Calderon y la respuesta  del ministro del Interior Guillermo Rivera, adversando al presidente Lara Restrepo, no es más que él juego que ha venido haciendo el Gobierno, para cubrir la forma y justificarse.

Sin embargo, si tomamos en cuenta  los actuales incumplimientos en los que el Gobierno viene incurriendo con los Acuerdos de paz, y las trampas que tendieron desde que comenzaron las conversaciones en febrero del 2012, podemos colegir que no se trata de contradicciones, sino de un pacto a la sombra, donde el Gobierno y sus delegados aparecieron como conciliadores y hombres de paz y los “opositores a la paz”  liderados por el senador Álvaro Uribe Vélez, montando el escenario mediático de que Santos y su gobierno estaban entregando el país a la guerrilla y al castro-chavismo.

La primera pregunta que me hice cuando se hizo público que el Gobierno colombiano había iniciado conversaciones con las FARC  allá por agosto del 2012,  fue: ¿Cuál será el objetivo de que el Gobierno colombiano está  tan interesado en hacer la paz con las FARC?  Mis conclusiones  fueron dos: a) Los grandes inversionistas agrarios y minero-energéticos estadounidenses, europeos y colombianos,  presionaron al Gobierno para que iniciara un proceso de paz, no podían invertir sin garantías de seguridad y no estaban  en condiciones de pagarle impuestos a la guerrilla por los secuestros y los riesgos. b)  La guerrilla colombiana en este caso ELN y FARC son un gran impedimento ante la hipótesis, hoy más creciente,  de una intervención militar  gringa en Venezuela, la insurgencia se le convertía en la retaguardia segura a la Revolución Bolivariana, había que eliminar ese obstáculo. 

El impedimento al ingreso al Congreso, es un fuerte mensaje de los opositores a la paz,  acompañado a una cada vez más peligrosa escalada del Gobierno, en  contra del movimiento popular y directamente contra  líderes comunales, afrodescendientes  e indígenas y de organizaciones sociales y de derechos humanos, el asesinato de 35  excombatientes de la guerrilla, 16 familiares de los guerrilleros y 116 líderes comunales, el crecimiento del paramilitarismo, el incumplimiento de la amnistía a los presos políticos, la masacre de Tumaco, la represión en el Catatumbo  y otras regiones del país, la detención de jóvenes y líderes estudiantiles como la del joven Mateo Gutiérrez León,  preso en la Cárcel Modelo de Bogotá sin que se hayan aportados pruebas de los delitos políticos que le atribuyen. 

Se está aplicando desde la firma de esos acuerdos, lo que los manuales de la CIA y el Pentágono distribuyeron a las Fuerzas Militares y de Seguridad en nuestra región,  y poner en práctica una de las modalidades de la “guerra de baja intensidad”. O golpe de Estado o manejo de los instrumentos que dotan las Constituciones de los países con herramientas que defienden al sistema político burgués.  (Casos  Lugo en Paraguay y Dilma en Brasil)  irrespetando a 54 millones de  electores  en Brasil  y en Honduras Golpe Militar.

Las FARC aceptó este camino, “sin vencedores ni vencidos” por cansancio e inaceptable costo pero todos saben quién ganó. La ecuación de la negociación en la doctrina de guerra de baja intensidad es ganar-perder. 56 Salvedades o temas estratégicos algunos de ellos para lograr cambios estructurales, no se incluyeron nunca, a pesar de que se acordó que “nada está acordado hasta que todo esté acordado” en realidad, el Gobierno admitía pero nunca aceptó ese principio, debía ganar tiempo, el referendo era clave y su resultado respaldó el abandono de ese acuerdo, quedando absolutamente relegados los temas que fueron la fuente originaria para el nacimiento de la guerrilla de las FARC en 1964.

Santos es un maestro en la guerra de baja  intensidad y ha coordinado todo el proceso con expertos en este tipo de negociación. El movimiento de Uribe su NO al referendo fue un manejo soterrado de la oligarquía  para quitarle a las FARC lo que el Gobierno le concedieron en la negociación de La Habana y además para demostrarle a la opinión pública nacional e internacional que no tenían el apoyo de la población. Allí perdió las FARC, no el Gobierno, a pesar de que las FARC siempre estuvieron en desacuerdo con el referendo y no lo avalaron.

Tampoco el gobierno de Santos hizo política electoral para que ganara el SI era una forma muy sutil de favorecer lo que estratégicamente le favorecía, la derrota para el gobierno era coyuntural, para la guerrilla no, tal es así que hubo de volver a La Habana a modificar acuerdos y eliminar otros, a pesar de que el referendo que se había realizado  no era vinculante, pero no fue así, los ganadores del  referendo con los millones de votos de respaldo, exigieron cambios y modificaciones.

Todo es una gran operación política de la oligarquía, ahora se pondrá  en práctica un paso más en la estrategia que deja descolocada a las FARC, cuando la Corte Constitucional deje sin efecto el próximo mes, la aprobación por el Congreso de los acuerdos con el método del Fact Track. Un argumento absolutamente jurídico lo invalida, mientras que en realidad es un tema  político y de interés nacional y como se sabe que aplicando un análisis individual articulo por articulo y someterlo al pleno de ambas cámaras, muchos de estos pueden o no ser aprobados o modificados. Aunque según la Corte Constitucional estos no pueden ser modificados.

La aceptación en la Mesa de los diálogos de La Habana,  de que los Acuerdos de Paz, no fueran llevados a la refrendación por una Asamblea Nacional Constituyente, los dejo desprotegido y que no se consideren  como una política de Estado.

Más aún, están contra el tiempo y si no se acelera la aprobación de los Acuerdos de La Habana, estos pasaran a ser tratados el próximo año, un año electoral y con la espada de Damocles sobre ellos, porque las pitonisas auguran el triunfo de un candidato y una composición  en el Congreso poco favorable a la gestión de paz del gobierno de Santos. Hay que señalar que ese pacto oligárquico llevó a Santos a perder en lo táctico, pero ganó en lo estratégico, al lograr concentrar a la guerrilla, desarmar a la más grande y poderosa organización  insurgente y sentar en la mesa de dialogo al Ejército de Liberación Nacional (ELN)  cuyo final es aún incierto..

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional.  
jorgarcia726@gmail.com