Por Jorge Aniceto Molinares:
No son pocos los dirigentes y militantes de la izquierda que
ven con buenos ojos esta iniciativa que ha surgido de mano de connotados
dirigentes de la izquierda internacional.
No es menos cierto que luego del “fracaso” de las anteriores
Internacionales, esta es como una tarea pendiente no fácil de superar.
Además, historiar las internacionales no es tarea sencilla
para nadie, cuando ella supone asumir posición sobre acontecimientos que
pautaron y pautan la historia actual de la humanidad.
De todos modos, acordemos que fue la Primera, impulsada por
Marx y Engels, con un Manifiesto de trascendencia histórica la que más ha
marcado su accionar.
Es nuestra opinión, que no se ha hecho una valoración de
ninguna de ellas y han quedado como un debe de la izquierda ligado a la propia
suerte de la predominancia del capitalismo como modo de producción.
Intentos han sido varios y variados, tal vez el que mayor
significación adquirió, aún cuando no reivindicó su función de Internacional,
fue el Foro Social Mundial de Porto Alegre, nacido al influjo del alza del PT
de Brasil y de Lula como líder político (2001).
No definió un programa y en su seno se dieron cita todas las
corrientes del pensamiento humano existentes a esa fecha, así, en forma
anárquica y en borbollón, producto de un hecho político no menor que tenía como
centro el desarrollo de Brasil y toda su potencia.
La poderosa burguesía industrial de San Pablo, que había
combatido ferozmente a Lula, en los orígenes, a su sindicato y a su partido,
ahora buscaba impulsarlo para que la marca “Brasil” tuviera peso en el mundo.
Las condiciones económicas de esa coyuntura parecían lanzarlo con fuerza aún
cuando su duración podía calcularse en un breve espacio de tiempo histórico.
Lula insinuó un programa, habló de la moneda, habló de los
impuestos, pero finalmente el aparato burocrático comenzó a tragárselo. Los
sueños de manejar el Estado y sus bienes como finalidad a la acción política
desplazaron la necesidad de un programa, su respaldo y desarrollo en el mundo.
La pelea era por administrar a como tuviera lugar y en eso los burgueses son
más duchos.
Aunque en estos tiempos los chinos y sus entornos parecerían
estar enseñando otra realidad.
En otro nivel algo parecido pasó con el Pepe Mujica y su
discurso en la ONU llegó al mundo, pero en la interna se seguía administrando
mal. El propio Mujica había hablado de ello, de la administración y sus vicios
en el libro “Pepe Coloquios”, lo que se analiza allí sucede después agravado en
su propio movimiento y bajo su responsabilidad.
Tomamos estos hechos aunque podríamos hacer el esfuerzo de
examinar todos, país por país, como ejemplo, de que en esta etapa del
capitalismo en que la crisis de su predominancia es irreversible y en que
explicar como el libre comercio y el propio capitalismo en el mundo hoy son
comandados por China y su entorno gobernada esta por el Partido Comunista, tal
vez se constituyan en las incógnitas que deben debelar cualquier intento serio
de proyectar una política internacional al mundo.
¿Es que podría hoy existir una Internacional que agrupara a
lo mejor de la humanidad sin contar con China, Vietnam, Cuba……?
¿Qué programa podría elaborar? Uno para mitigar los efectos
que produce la crisis del capitalismo o uno que busque superar esa crisis planificando
el futuro de un aparato productivo que no debe caer en manos de la burocracia,
cuando el capitalismo como modo de producción predominante no puede hoy
mantener su funcionamiento. Estamos ante una crisis superior a la de 1929, en
medio de dos guerras mundiales que destruyeron el aparato productivo de la
humanidad en esa etapa de la historia; la contradicción con lo que sucede hoy
es que el aparato productivo está en su estructura intacto, aún cuando dirigido
a la renta capitalista no al de la sociedad como un todo.
No sé en verdad que asidero tiene la versión de que en
Alemania se habría planteado la estatización de gran parte de la industria a
los efectos de sortear esta crisis. Es la contra cara europea de la política
ultra nacionalista de Trump, de su cierre de fronteras y a la vez la
complicidad de los organismos financieros internacionales para que se emitan
dólares y euros que en definitiva se van a volcar sobre las espaldas del resto
del mundo.
Todo muy grave y a la vez lo más grave es que no conozco que
el tema se esté debatiendo con la importancia que tiene para el destino de la
humanidad toda.
Si este intento de Internacional Progresista fuese en esa
dirección, aunque meramente abra el debate ya habría cumplido una importante
función.
Pero como dicen en mi pueblo, aún no le veo uñas para
guitarrero.
Ahora si no se camina en esta dirección, la guerra y los
fascismos esperan su turno.
Antonio Gramsci (1891-1937), filósofo y dirigente del
Partido Comunista Italiano, decía que: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda
en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.
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