Mostrando entradas con la etiqueta derrocamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta derrocamiento. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de noviembre de 2020

No al robo continuado de bienes de Venezuela por parte de EE UU.

Por Carlos Luna Arvelo:

Hay que seguir denunciando el despojo a Venezuela por parte de EE UU, el cual comenzó a perfilarse desde diciembre de 2014 con la aprobación por parte del Senado de ese país de la Ley Pública 113-278, llamada cínicamente “Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la sociedad Civil en Venezuela”.

Fracasaron en sus intentos del 2013 con el plan de “derrocamiento exprés”, llamado eufemísticamente “La Salida”, con Leopoldo López a la cabeza y comenzó la activación de viejos mecanismos imperiales que dieron frutos en el derrocamiento de Allende en el Chile de los 70, pero Venezuela ha demostrado tener una capacidad de resistencia contra el imperio de otras dimensiones.

A las pocas semanas, ya cerca del fin de su segundo mandato, en marzo del 2015, Obama amparado en la Ley 113-278 firma la Orden Ejecutiva 13692 en la cual declara a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Allí comenzó a estructurarse la estrategia que ha conducido a lo que aquí llamamos la política imperial del saqueo y despojo de la República, como un medio de asfixiar un gobierno, a una nación y a todo un pueblo que se niega a someterse a los designios imperiales.

Después de seis años de esta política de acoso y hostigamiento imperial a Venezuela, ya se contabilizan siete Órdenes Ejecutivas de la Casa Blanca contra el país. Contraviniendo las más elementales normas y leyes de derecho Internacional, Estados Unidos contando con el apoyo de sus aliados, tanto europeos como latinoamericanos, ha impuesto sanciones económicas y financieras que pretenden llevar a Venezuela al colapso económico.

Pero peor que todas las sanciones, como dice Britto García, que hay que denunciar a los cuatro vientos el robo sistemático a los bienes de nuestro país en el exterior. Me permito una extensa cita de la opinión de este autor, al respecto:

“…yo he señalado repetidas veces, hay la Convención de la Organización de Naciones Unidas sobre bienes de los Estados en el exterior, en esa Convención suscrita por la mayoría de los integrantes de Naciones Unidas, se pauta que los bienes de los Estados en el exterior no pueden ser objeto de medidas ejecutivas, después de una sentencia, ni de medidas cautelares, ¿por qué?; porque se los presupone bienes destinados a objetivos y finalidades de interés público. Esa Ley de la Organización de Naciones Unidas que representa a la mayoría de los países de la Tierra. 

Hay que aplicar esa legalidad, ahora no sé por qué no se ha aplicado, bueno uno podría decir que sí sabe porque; porque a veces, Naciones unidas corresponde mucho a las orientaciones de las potencias hegemónicas, pero fíjate ya ese texto prohíbe la serie de latrocinios, de agresiones criminales, nunca hay que llamarlas sanciones, las agresiones criminales de los Estados Unidos, por lo menos las de apoderamiento de bienes de Venezuela en el exterior, están fuera de la Ley de Convención de la Naciones Unidas”1.   

Recién nos enteramos de que él informó de la venta de petróleo que se dirigía de Irán a Venezuela y el cual fue “incautado” a buques iraníes que se dirigían a Venezuela. La mercancía estaba valorada en 40 millones de dólares, según la versión del fiscal Michel Sherwin, quien lleva el caso, según la información aportada por el Departamento de Justicia. 

Aunque parece un poco confusa esta información, ya que inicialmente se supo que habían “decomisado” eran barcos cargados de combustible (gasolina) que Venezuela había comprado a Irán, ahora informan de la venta de petróleo.

De cualquier manera, quien pretender fungir de policía del mundo, se está “robando”, a punta de cañón, bienes que han sido legítimamente adquiridos por la República Bolivariana de Venezuela parar paliar la crisis que se vive, en un escenario de conflictividad económica, agudizado por la pandemia de Covid -19.

La política de entrega de Venezuela a los intereses del imperio de Estados Unidos fracasó estruendosamente, una de las evidencias irrebatibles al respecto es la reciente huida de Leopoldo López a España.

Que nadie guarde silencio en el mundo entero contra la política de sanciones criminales contra Venezuela, pero que todos sepan que EE UU está saqueando las riquezas de un país que decidió, hace mucho, romper las amarras de la dependencia y el sometimiento en que lo mantuvo el imperio durante las últimas décadas.

carloslunarvelo72@gmail.com

Entrevista de Ernesto Villegas, a Luis Britto García, trasmitida en VTV el 11-10-2020.

miércoles, 23 de octubre de 2019

La estrepitosa derrota de Piñera y CIA



Por Juan Pablo Cárdenas S.:

En más de una semana de masivas protestas sociales lo más relevante hasta aquí es que éstas ya han abarcado todo el territorio nacional y, pese a la represión y el Estado de Sitio, se aprecian cada vez más masivas y resueltas. Ya no se trata, por cierto, de oponerse a las tarifas del Metro: son todas las demandas sociales las que han despertado en Chile con la desvergüenza del alza de la locomoción colectiva. Y los impugnados, además de los gobernantes, son las administradoras de los fondos de pensiones, las entidades de la salud, los bancos, las cadenas de farmacias, los propietarios de las eléctricas y otros servicios básicos, los hipermercados y grandes tiendas, como en general todas aquellas empresas que han lucrado y abusado gracias el régimen neoliberal impuesto por la Dictadura pinochetista y refrendado por los gobiernos aparentemente democráticos que la siguieron.


Varias décadas en que la opinión de los ciudadanos no ha sido escuchada, ni la sensibilidad de la clase política ha sido capaz de darse cuenta de las profundas inequidades existentes en la población. De la colosal concentración de la riqueza, las múltiples carencias de la gran mayoría de los chilenos y la complicidad, como la corrupción, de la clase política. La que hoy es igualmente impugnada, insistimos, como los actuales moradores de La Moneda.

Se hace evidente que la forma de encarar la explosión social de parte de las autoridades fue, como siempre, darle curso al pillaje, los disturbios callejeros y saqueos, imágenes que los canales de televisión, de consuno, han privilegiado. La idea es que el pueblo se aterre, se encierre en sus hogares, despeje las calles e, incluso, justifique la iniquidad y vergüenza de recurrir a las Fuerzas Armadas y de Orden para hacer frente al descontento.

Avala lo que decimos algunas imágenes que se han visto más fuera que dentro del país, en que los propios militares alientan a los manifestantes a saquear algunas tiendas, o esos extraños incendios de buses de la locomoción colectiva que estaban en desuso como, de nuevo, la pobrísima capacidad de los carabineros para detener a los llamados delincuentes que, como en otros históricos eventos de la protesta social chilena, finalmente se comprueban como miembros de las propias policías y servicios secretos. Por el contrario, muy poca cobertura mediática, sin embargo, para denunciar las violaciones a la dignidad humana reconocidos por la propia vocera de la Fiscalía Nacional y la Comisión Chilena de DDHH.

Pero han sido tan contundentes las movilizaciones que el propio Piñera tuvo que hacer un giro en sus intervenciones y pasar de una actitud desafiante a una impostura conciliadora, sin que, por ahora, contemple renunciar a su cargo La Moneda, como crecientemente se le demanda en las calles de todo el país. Dando cuenta de una crisis de la que por lo menos la Primera Dama está consciente, según esa grabación en que confidencia ante un grupo de amigas que las autoridades y las fuerzas represivas han sido sobrepasadas por las movilizaciones y que deben  prepararse para acumular víveres y otras especies en prevención a lo que puede venir… Convocándolas a realizar el mismo acaparamiento de alimentos que la derecha y el empresariado chilenos propiciaron para favorecer el derrocamiento y magnicidio del presidente Allende en 1973.

Es indudable que la situación chilena es muy grave y angustiante si se considera especialmente su incierto porvenir. La ocupación militar de nuestras calles ciertamente inquieta a toda la población. A las poblaciones más pobres en que siempre la violencia castrense se ensaña, pero también esta vez preocupa al boyante mundo empresarial, tan acostumbrado a derivar sus groseros dividendos de la inicua explotación de los trabajadores y de todas nuestras riquezas minerales, forestales, pesqueras y, sobre todo, de la administración de las reservas del ahorro previsional (más de 20 mil millones de dólares). Además de la propiedad de las generadoras de luz, gas y agua potable que en Chile son privadas o extranjeras. Como también las concesiones viales y las plazas de peaje.

La opinión pública mundial se pregunta por qué no han salido a las calles el oficialismo, los partidarios de Piñera y de su gobierno como ocurre en todos los países en que existe convulsión social. Pero la explicación a ello no es otra que la altísima masividad del descontento, el despertar de casi todo un pueblo que se siente vulnerado por las injusticias. Fenómeno que en las últimas horas ha tenido el reconocimiento incluso de los más ricos, al instalarse la protesta, también, en los barrios más pudientes de la Capital, donde los manifestantes han llegado a reconocer y avergonzarse en estos días públicamente de sus privilegios. Dispuestos a que se obre rápidamente en favor de los pobres y marginados. Incluso de los mapuches según se descubren en algunas banderas y pancartas enarboladas.

Por lo demás, ya están hablando las encuestas de la estrepitosa caída en la popularidad de este gobernante acostumbrado a ufanarse de su régimen, a minusvalorar a nuestros países vecinos y, lo más penoso de todo, a liderar conciliábulos con Trump, Bolsonaro y otros impresentables jefes de estado para impulsar el derrocamiento de Nicolás Maduro, burlarse de la transparencia electoral boliviana, además de otros despropósitos en contra de la libre determinación de los pueblos. Un enano presidente que tuvo, incluso, algún éxito para codearse con presidentes europeos obnubilados por la falsa prosperidad de nuestra economía o deseosos de hacer inversiones en nuestro país donde la impunidad de las transnacionales parecía consolidada.

No podemos sino compadecernos de lo que ahora debe sentir este megalómano personaje que con su ilegítimo enriquecimiento compró un cupo en la política.

El riesgo, sin embargo, es que a Piñera le resulte una solución cupular convocando a los jefes de partido, por ejemplo, que están tan desacreditados como él para pactar un paquete de medidas que calmen a la población, la ilusionen con un cambio que nunca van a producir. Porque no olvidemos que los verdaderos gobernantes del país no son los Piñera y CIA. Para lo que basta recordar los parlamentarios que, cooptados por las grandes empresas, como Penta y Soquimich, que hasta les financian sus campañas electorales para después dictarles algunas iniciativas legales, como ocurrió con la Ley de Pesca.

No podemos dejar de rememorar como después del Triunfo del NO en el plebiscito, salieron a las calles una buena cantidad de políticos para disuadir a los millones de manifestantes que no avanzaran hasta La Moneda, “que no asumieran riesgos innecesarios…” De lo cual se sucedieron los acuerdos cívico militares posteriores, la consolidación hasta hoy de la Constitución de 1980, las impunidades más bochornosas y la llamada transición interminable.

Llegaremos a pensar que La Moneda se propone algo serio cuando sean las organizaciones vivas de la sociedad las que ingresen al palacio presidencial a pactar con él las reformas demandadas. Cuando sean NO+AFP, algunos referentes laborales, estudiantiles, de los consumidores, de los gremios profesionales, las organizaciones medioambientales los convocados a un diálogo.

Sería una verdadera chacota darles legitimidad a voceros del Parlamento y de las patronales empresariales y hasta sindicales involucradas en la crisis actual tanto como Piñera y los mandatarios que lo precedieron. Actores que, al demandar ahora la salida de Piñera, debieran hacer lo propio con sus renuncias y alejamiento de la vida pública.  Acabando por fin con el cinismo de reconocerse interpelados por el pueblo, pero aferrándose con sus colmillos y garras a sus cargos, estipendios y otros privilegios.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 16 de octubre de 2019

Algunas reflexiones tras los acontecimientos en Ecuador



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La gran movilización por la derogación del decreto 883 que estipulaba aberrantes medidas anti populares en Ecuador a instancias del Fondo Monetario Internacional, se inició bajo la impronta de un movimiento indígena que había demostrado en el pasado su capacidad para “tumbar gobiernos”.

Así ocurrió en diciembre de 1996 cuando Abdalá Bucaram anunció un “paquete” de medidas económicas que incluían el congelamiento del salario mínimo y el aumento del costo de los pasajes, todo lo cual generó un gran descontento social que derivó en casi dos meses de movilización conducentes a que en febrero de 1997 el Congreso destituyera a Bucaram.


Solo unos años después, en enero de 2000, un grupo de oficiales jóvenes de las fuerzas armadas en alianza con el movimiento indígena que marchó hacia las sedes del gobierno y el parlamento, provocaron la renuncia del presidente Jamil Mahuad tras su decisión de elevar el precio de los combustibles, congelar los depósitos bancarios y dolarizar la economía, haciendo que la moneda estadounidense pasara a ser oficial en Ecuador. El gobierno fue asumido por el vicepresidente Gustavo Noboa hasta 2002 cuando el coronel Lucio Gutiérrez se hizo cargo del poder.

En el año 2005, otra movilización de las organizaciones indígenas y populares que fue conocida como la "rebelión de los forajidos" y que duró más de una semana, indujeron al cese del gobierno de Lucio Gutiérrez.
De manera que en un lapso menor de 10 años se produjeron tres grandes movilizaciones indígenas contra los gobiernos de turno que condujeron al derrocamiento de los presidentes, en todos los casos siguió gobernando la derecha. 2019 no ha sido la excepción, el movimiento indígena pone la movilización, pone el discurso, y lo que es peor, pone los muertos, heridos y desaparecidos para solo producir un cambio de la persona que ha estado gobernando. En esa perspectiva, algo ha ido mal.

Lenin Moreno, que llegó a Carondelet gracias al engaño masivo más grande de la historia del Ecuador, mostró mayores habilidades que sus antecesores para aferrarse al poder, exponiendo una actitud obsesiva solo explicable a partir de sus grandes limitaciones intelectuales, optó por engañar a los indígenas de otra manera. En primer lugar, estableciendo un paralelo en la historia solo comparable con la matanza realizada por los españoles del 2 de agosto de 1810, desató la más furiosa represión de la historia reciente de ese país. Después, al afirmar que: “vienen por mí”, huyó a Guayaquil para no enfrentar directamente al pueblo y ganar tiempo. Finalmente, descubrió que en el fondo coincidía con los indígenas en que para ambos el enemigo principal era el ex presidente Rafael Correa y su partido, pactando con la Conaie, el fin del conflicto a cambio del apoyo de estos a la persecución de los correistas.

La pregunta que me hago (sin conocer a profundidad la historia de Ecuador) es ¿por qué si la Conaie odia tanto a Correa, nunca organizó una marcha multitudinaria para derrocarlo como si hizo con Bucaram, Mahuad, Gutiérrez y Moreno?.

Al final y a diferencia del pasado, Moreno se mantuvo en el poder como era de prever. Tan solo había que conocer la historia de Ecuador para saberlo. No es mi intención defender a Correa ni a su partido. Nunca fue un personaje de mi agrado, no por su propuesta política que compartí en gran medida, sino por un equivocado estilo mesiánico que lo llevó finalmente a decidir que Lenin Moreno -un permanente tránsfuga de las ideas a lo largo de su vida- debía ser su sucesor.

Pero también se debe dejar sentada la incongruencia del discurso de la Conaie que destilando odio una y otra vez mencionaban su apego a la Constitución Nacional que le consagra derechos por los que han luchado durante siglos y que apenas fueron incorporados a la Carta Magna en 2008 originada en el cumplimiento de la principal promesa de Rafael Correa en su primera campaña electoral en 2006.
Sabrá la Conaie por qué mientras transmitía un discurso de paz y hasta de cierta lambisconería cuando negociaban con su brutal represor y asesino, al mismo tiempo exudaban odio contra Correa,  a quien caracterizaba como enemigo principal, bajo la mirada complacida de Moreno.

Ahora, la Conaie ha anunciado públicamente a través de su presidente Jaime Vargas su decisión de formar un partido político para presentarse en las elecciones presidenciales de 2021 buscando representar a los sectores de centro y de izquierda, lo cual es una gran noticia que tal vez conduzca a que en el futuro sigan luchando por las demandas coyunturales y sectoriales del movimiento indígena, pero favoreciendo que la derecha se mantenga en el poder.

Vargas ha dicho que “busca representar a los sectores de la izquierda y del centro”, lo cual implica una titánica tarea que lo debe conducir a superar la impronta sectaria que lo llevó a excluir a otras agrupaciones indígenas, de estudiantes, trabajadores públicos y privados que se vieron marginadas de los diálogos con Moreno, al estar ausentes en la negociación que finalizaba una lucha en la que participaron activamente.

Por otro lado, si Vargas aspira a ser representante de la izquierda debe entender que en Ecuador hay varias izquierdas, una de ellas- por cierto- es la que milita dentro del Movimiento de la Revolución Ciudadana, otra –que no se si seguirá siéndolo- ha asumido el ideario neoliberal al ser cooptada por Moreno a cambio de cargos y prebendas, una más, no está ni con Moreno ni con Correa, manteniendo independencia y criterio propio y finalmente, la que hoy es aliada de la Conaie.

La Conaie es la más importante agrupación indígena de Ecuador pero no la única, Vargas quien se asumió como líder de todos los ecuatorianos para lograr exitosamente que los precios de los combustibles volvieran al nivel que tenían antes de la aprobación del decreto 883, debe saber que los mestizos y blancos son casi el 80% de la población ecuatoriana, por lo que si aspira a gobernar Ecuador debe acercarse a otros grupos en la perspectiva de construir una plataforma de base social amplia,  porque una cosa es movilizarse para derrocar presidentes y bajar los precios de la gasolina y otra muy diferente, ganar una elección.

El odio racial de la oligarquía no puede enfrentarse con un odio racial inverso, un gobierno popular en Ecuador debería ser un gobierno que se parezca al Ecuador con la participación de todas sus regiones, todos sus sectores sociales y todos sus pueblos indígena o no.

En Bolivia, los indígenas también tumbaron gobiernos y también era la derecha la que usufructuaba de las luchas populares. Es lo que supo entender Evo Morales, interpretando el sentir de las mayorías sobrepasó su indudable capacidad de conducir a los trabajadores cocaleros, para transformarse en un líder indígena de su pueblo y otros pueblos y un líder de toda Bolivia hasta llegar a ser exitosamente presidente por varios períodos. Comprendió con inteligencia suprema que el movimiento social tenía limitaciones y que era imposible desde ahí cambiar el país. Por eso, creó el instrumento: el Movimiento al Socialismo (MAS) para participar – en el ámbito de la democracia participativa- en las luchas por el poder que se dan en los comicios y desde el espacio que concede la obtención de cargos en las elecciones, luchar en mejores condiciones por el objetivo final que es crear y construir poder popular, para lo cual hizo alianzas y amplió su base social, formando, educando , elevando el nivel político y superando sectarismos y racismos que solo convienen al enemigo histórico de los pueblos.

sergioro07@hotmail.com

viernes, 11 de octubre de 2019

Almagro: entre la impotencia y la desesperación



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
He leído con sorpresa el comunicado de la OEA que manifiesta que: “…resulta `inaceptable´ el carácter violento de algunos actos llevados a cabo durante las protestas contra el Gobierno […]”. A lo cual agrega que es "… injustificable que algunos actores los conviertan (el derecho a la protesta) en un derecho a la violencia, el saqueo y el vandalismo. La Secretaría General de la OEA condena enérgicamente los actos de violencia registrados en los últimos días […]. Es inaceptable el secuestro de policías y militares, así como el destrozo y saqueo de bienes públicos, el incendio de patrulleros y ataques a ambulancias". Asimismo, “la OEA considera fundamental que todas las partes respeten el término constitucional por el que fue electo el presidente […] y reitera su rechazo a cualquier forma de interrupción de su gobierno".


Por un momento pensé que Almagro había reconsiderado su odiosa posición contra Venezuela y en vista de que desea fervientemente reelegirse para un nuevo período había aceptado que el gobierno de Caracas está firme, mantiene el control del país, que las fuerzas armadas han resultado inquebrantables y que un importante sector de la sociedad sigue apoyando al gobierno. Pensé que esta declaración de Almagro era una suerte de admisión de su derrota y el deseo de que los problemas del país se solucionaran mediante el diálogo y la negociación.

Nada de eso, el comunicado anterior se refiere a Ecuador donde a diferencia de lo ocurrido en Venezuela, la OEA si rechaza y condena “los actos de violencia”, y el destrozo y saqueo de bienes públicos, el incendio a patrulleras y ataques a ambulancias.

A diferencia de Venezuela donde lo avaló, en Ecuador, Almagro si considera “injustificable que algunos actores los conviertan (el derecho a la protesta) en un derecho a la violencia, el saqueo y el vandalismo”.
A diferencia de Venezuela donde Almagro llamó al derrocamiento del presidente constitucional por cualquier vía, incluyendo la intervención extranjera, en Ecuador la OEA, “…considera fundamental que todas las partes respeten el término constitucional por el que fue electo el presidente Lenin Moreno y reitera su rechazo a cualquier forma de interrupción de su gobierno".

El desconcierto me llevó a poner en duda mis conocimientos de derecho internacional público, ¿será que no asistí a esa clase? Entonces, me di a la tarea de indagar si es que la OEA tenía dos Cartas, una para aplicar a los amigos de Estados Unidos y otra para quien considera sus enemigos. No, como es sabido, existe una sola carta, solo que los secretarios generales actuando como empleados del Departamento de Estado la adaptan a los intereses de Estados Unidos.

En este caso, en su afán reeleccionista, Almagro ha estado intentando de todo, incluyendo “abuenarse” con Evo Morales y Daniel Ortega, por supuesto previa aprobación de Washington. Los números no le dan, con extrema consternación ha tomado nota que a diferencia del pasado cuando todos los candidatos a la secretaría general de la OEA equivocadamente y con total desprecio por las naciones del Caribe se dirigían a La Habana y a Caracas, para que ejercieran sus “buenos oficios” a fin de que estos países los apoyaran, hoy ni siquiera eso puede hacer porque ambas naciones que además, no se inmiscuyen en los asuntos internos de países hermanos, para que decidan su voto en los organismos internacionales, no son miembros de la OEA.

Almagro ya no tiene a Pepe Mujica como jefe de su comando de campaña y portaviones de su elección anterior, ni siquiera lo apoya su país, a tal punto que en el clímax de su desaliento cambió la fecha de la elección desde el mes de febrero como estaba pautado originalmente al 20 de marzo en la esperanza de que cuando en Montevideo se instale un nuevo presidente el primer día de ese mes, éste ya no sea del Frente Amplio para que le apoye en su ambición de seguir sirviendo a Washington. Lo normal es que para este tipo de responsabilidad, los candidatos sean nominados por su país, no es habitual que haya postulaciones individuales como en este caso, por eso, la negativa del gobierno de Uruguay de apoyar a Almagro dada su impronta injerencista y su talante anti democrático es muy relevante.

Por otro lado, considerando que ni siquiera en la OEA ha logrado mayoría para legitimar sus trapacerías, recurrió al apoyo de Washington para crear el grupo de Lima como instancia ad-hoc en el objetivo de lo que sería el súmmum de su gestión: el derrocamiento del gobierno de Venezuela.

En este ámbito, las cosas tampoco andan muy bien, el Grupo de Lima, que hoy cuenta entre sus aliados a la banda narco-paramilitar colombiana “los Rastrojos” comenzó su accionar con 19 países y ya solo quedan 10 más el jefe. Pero incluso, estos no pueden destilar muchos ejemplos de democracia ni gobernabilidad: Macri recibió una paliza contundente en las elecciones primarias, en Perú, el presidente hace esfuerzos desesperados para no ser incluido en la infame y ya “tradicional” lista de jefes de Estado corruptos, en Ecuador, el traidor de Carondelet ha recurrido a una brutal represión para intentar sostenerse en el poder.

Piñera ha sumido la economía de su país en niveles de ignominia, para lo cual profundiza el abismo entre los más pobres que son la aplastante mayoría y los ricos empresarios dueños del país. Duque, presidente teledirigido se tambalea ante la debilidad expresa de Álvaro Uribe que es realmente quien detenta el poder y que está siendo juzgado por soborno y fraude procesal. La recurrencia de Duque a hacer política con eje en Venezuela incluso apelando a la mentira en los organismos internacionales, no puede ocultar los graves problemas sociales y los asesinatos masivos de dirigentes sociales y de derechos humanos en Colombia.

A esto, habría que agregar el desprestigio de Bolsonaro, un presidente medieval y retrógrado repudiado en todo el planeta; así como los deshonrosos intentos de Abdo Benítez de entregar la soberanía del Paraguay que lo pusieron al borde del abismo, salvándose sólo por la intervención de Washington y, la acusación de un fiscal imperial que imputó al presidente de Honduras por tener firmes vínculos con el narcotráfico.

Estos “héroes” habían dicho que relanzarían la economía de la región, eliminarían la corrupción, sanarían la hacienda pública para generar un crecimiento sostenido que iba a permitir la estabilidad de las sociedades, así como la gobernabilidad, el desarrollo, la prosperidad y una democracia verdadera. Nada de eso ha sucedido.

Todo ello viene a configurar un escenario cuya principal característica es la incertidumbre en torno al camino que tomará la región ante el fracaso de las prácticas neoliberales y anti democráticas que la OEA y su secretario general han defendido bajo el impulso de Obama y ahora de Trump, quien también está pasando por circunstancias  difíciles en los intentos de dar continuidad a la gestión al frente de la administración de su país, en un momento en que el planeta vive una época de convulsiones y rebeliones.

Mientras tanto, -una vez más- recuerdo las palabras de un destacado miembro de la oposición venezolana cuando dijo que: “si alguien llama por teléfono a Miraflores, quien contesta es Nicolás Maduro”.
 

miércoles, 2 de octubre de 2019

Paraguay de nuevo el ejercito



Por José Antonio Vera Arena:
Las cárceles del país, donde hay alrededor de 20 mil personas encerradas, apenas un cuarto condenadas, coexistiendo en penosas condiciones por excesivo hacinamiento, malos tratos, pésima alimentación, y falta de material y espacios básicos de higiene y sin ningún programa de formación profesional, desde el pasado fin de semana están bajo custodia militar, con armamento de guerra y vehículos blindados, en un dispositivo que anuncia controles más severos de la población.


EL Parlamento paraguayo, con aplastante mayoría colorada, debería tratar esta semana un proyecto de ley presentado por el presidente Mario Abdo Benítez, para que las fuerzas armadas tomen a su cargo la seguridad ciudadana, es decir, ocupen las calles, para impedir las protestas contra el gobierno, y también de los edificios públicos y privados que escojan las autoridades estatales, en comunión con las unísonas cámaras empresariales.

La presencia militar, junto con una secundona policía, desde hace más de una década, es protagonista en la ocupación de las regiones campesinas donde hay más resistencia a la política rural del Estado, con un colosal acaparamiento de tierra que mantiene el 85 por ciento de los 400 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional, en manos del apenas 2.5 % de la población, de siete millones de residentes, con cerca de tres millones más emigrados a diversos países, es especial Argentina y España.

Ambiente espeso, sembrador de miedos, rememorando los horrores de la tiranía de 35 años del General Alfredo Stroessner, de quien es confeso admirador Abdo Benítez, homónimo e hijo de quien fue un cuarto de siglo secretario privado de ese tenebroso socio de la Operación Cóndor, asociado con los sátrapas Pinochet de Chile, Videla de Argentina, Banzer de Bolivia, Álvarez de Uruguay y muchos brasileros y otros criminales y ladrones que ensangrentaron Suramérica entre 1964 al 1998.

La expulsión policial violenta, con apoyo de fiscales, de miles de familias asentadas en tierras públicas, que carecen de títulos de propiedad privada, constituye un trauma social desde hace muchos años, en particular en los departamentos más rebeldes a la tenencia ilegítima de la tierra por personeros del régimen, drama que se ha ido trasladando a la periferia de Asunción después del derrocamiento de Fernando Lugo, en junio del 2012, fenómeno peligroso, cuya agravación es inminente, porque el parlamento acaba de eliminar una normativa que permitía cierta tolerancia con los humildes ocupantes.

Seis militantes políticos de izquierda, suman 13 años de cárcel en dos períodos, con breve paréntesis, acusados de un secuestro que siempre han negado. Su impotencia ante los tribunales judiciales que poca amistad tienen con la justicia, los impulsó a refugiarse en Argentina desde donde fueron repatriados bajo los gobiernos de Cristina Fernández y Fernando Lugo.

Entre los miles de presos, no hay ningún delincuente importante, pero sí muchos humildes, jóvenes hijos de familias campesinas expulsadas de sus chacras, heredadas de sus padres o abuelos, que hoy pueblan los cordones de miseria de las ciudades.

Por obra de cientos de ciudadanos que conforman el movimiento “escrache” que durante meses vienen denunciando en sus propios domicilios a narcotraficantes, contrabandistas y a parlamentarios con influencia en los estrados judiciales para proteger sus fechorías, un diputado y tres senadores han perdido sus bancas. Ninguno de ellos está condenado, al igual que jueces y fiscales probadamente implicados. Varios más están denunciados, pero todavía logran mantenerse lejos de los tribunales, fruto de la probidad del Poder Judicial.
La mayoría de presos, sin condena y por hechos de poca monta, también deberían ser considerados presos políticos, pues son víctimas del sistema político y económico, injusto y desigual que impera. Cuando salen, sin dinero y sin profesión, no encuentran posibilidad de reinserción y buen porcentaje reinciden. El antecedente policial les dificulta hallar empleo, en medio de una acelerada desocupación laboral y empobrecimiento general.

Otra injuria estronista, llamada oficialmente reforma agraria, que enarbolan los acólitos del régimen como uno de los grandes aportes al desarrollo nacional de Stroessner, en asociación con el Partido Colorado y las Fuerzas Armadas, fue la entrega de miles de hectáreas (la Comisión Verdad y Justicia enumeró hace 20 años entre nueve y doce millones) a las familias más allegadas al tirano, cuyos herederos, entre ellos Abdo Benítez, conforman el tejido latifundista actual.

Los campos de la Patria registran un tenebroso historial del accionar de los uniformados, y son numerosos los testimonios que confirman el horror de los abusos cometidos por agentes al servicio de los potentados contra el campesinado pobre y pueblos nativos desde la mitad del siglo pasado, crímenes prolongados en la década y media última, con la incursión de las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC), asesoradas por expertos de Colombia, EE.UU., Israel y de algunos otros países y servicios de inteligencia extranjera, con la misión de combatir la guerrilla, el narcotráfico y el contrabando.

Abundan las denuncias de las organizaciones campesinas y de aborígenes, contra el comportamiento de grupos militares y policiales que irrumpen en las viviendas para sembrar terror y robarles los pocos animales que poseen e, incluso, comidas y otras pertenencias, además de consignarse violaciones de mujeres y el asesinato de más de cien dirigentes, mayoría jóvenes emergentes, sólo en los últimos 30 años. En los 35 del totalitarismo que condujo Stroessner, suman miles.

El costo diario de las FTC, con su arsenal de guerra, burocracia, prostitución y fraudes administrativos,  absorbe un elevadísimo porcentaje del presupuesto nacional de la nación y, a través de los años y de los cambios de gobiernos, transita por el más absoluto fracaso, salvo para el grueso de sus jerarcas que engrosan sus cuentas bancarias, muchos travestidos en jefes paramilitares, protectores de los geófagos y de las diversas organizaciones narcotraficantes, mezcladas con el contrabando más diverso.

El poder de esas fuerzas delictivas ha llegado con su matonaje a Asunción y a otras ciudades importantes del país, convertidas en teatros de asesinatos entre hampones, que superan la vocación de poder de los cabecillas del Estado y de su propio arsenal de guerra, lo cual no aparece en la interpretación de Abdo Benítez y su argumentación ante el parlamento al presentar el proyecto de librar el control ciudadano al Ejército.

Aparato “ocioso”, dice, olvidando que esas tropas bien podrían efectuar obras sociales, en primer lugar, alfabetizarse, y cultivar los miles de hectáreas que las FFAA poseen, buena parte alquiladas a extranjeros, que bien deberían servir para cosechar alimentos para esa misma masa uniformada. Numerosas escuelas y hospitales se caen a pedazos.

La realidad desmiente los informes oficiales, los discursos del enjambre jerárquico del país y de la prensa funcional, cuando hablan de combatir la lucha armada, en referencia al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), entelequia guerrillera que no pasó de una ilusión hace década y media y hoy sólo sirve como pretexto para mantener presos y cubrir las fechorías de la delincuencia institucionalizada, que lo utiliza como una mecha que le da lumbre mediático o apaga, según ordene  la Embajada de Estados Unidos.

Por lo demás, el contrabando, al igual que el narcotráfico, gozan de muy buena salud, alimentando un grosero lavado de dinero que permite llenar el país de vehículos suntuosos, con escasísima venta, como se observa en los miles playas de venta que hay por todos los terrenos, de lujosas e inmensas torres de apartamentos y locales comerciales, vacíos, de small, convertidos en paseos familiares y de expendedores de combustible, cada 500 metros, donde jamás hay una fila esperando atención.

Un informe del Banco Itaú, difundido desde su sede en San Paulo, Brasil, ha revelado en las últimas horas que la economía paraguaya está en -1.5 (0-1.5), la más baja caída desde el 2000, agravando esa situación un generalizado descreimiento ciudadano de la política, de cuyos actores oficialistas no esperan ninguna solución, abriéndose paso la idea de que la salida del caos nacional sólo será posible si el pueblo se organiza, al menos para frenar esta escalada partidaria irresponsable, absolutamente insensible al hambre de cientos de miles, en un país con inmensas riquezas.

Esa distorsión de la realidad social aparece en cuanto discurso pronuncian los voceros del Banco Central que citan 1.5 por ciento de crecimiento del PIB y, como no van nunca a las góndolas de los supermercados, niegan la tremenda inflación del costo de los productos básicos, cuyos propietarios, un pequeño número, casi todos dueños, además, de las empresas de comunicación, se benefician con la ausencia de control ministerial de precios y de calidad de las mercaderías, buena cantidad ingresada ilegalmente.

Junto a unas decenas de familias oligárquicas, el único sector que, más o menos, acepta la política del gobierno, aunque le exigen extremar las medidas para aumentar sus ganancias, es el que está empotrado en el agronegocio, en particular las transnacionales exportadoras de soja y otros transgénicos, exoneradas de impuestos, y los grandes ganaderos, sobresaliendo poderosos capitalistas extranjeros, mayoría brasileros que, según diversas fuentes cuasi oficiales, ya estarían ocupando 33 por ciento del territorio nacional.  A nivel de restaurantes y otros negocios, conviene falar.
arguruco@gmail.com

sábado, 13 de julio de 2019

El ejemplo la grave amenaza de Venezuela para Colombia



Por: Tony López R:
El artículo publicado en el portal la Razón Pública, intitulado La crisis de Venezuela: una amenaza grave para Colombia, me ha motivado a exponer porqué el ejemplo de Venezuela es un peligro para Colombia. Es evidente que los plumíferos al servicio de la política injerencista y colonizadora de Estados Unidos, los une en la declarada guerra de cuarta generación que hoy se le hace a Venezuela, y el autor de dicho artículo no es la excepción.

Cierto que Venezuela es un grave peligro para Colombia, pero no como maliciosamente lo afirma: “En medio de una tragedia, el régimen de Maduro sigue aferrado al poder a toda costa. Por eso está tratando de agravar el conflicto con Colombia”. 


No es Venezuela la que aliada a Estados Unidos y con el Secretario General de la desprestigiada OEA, trabajan febrilmente para promover el derrocamiento del gobierno del presidente Iván Duque o de algún otro mandatario en nuestra región. Es totalmente a la inversa, es público y notorio que el gobierno colombiano se dedica, en todos los foros internacionales, en estrecha alianza con el gobierno de los Estados Unidos, con el mercenario Luis Almagro y los ultraderechistas mandatarios de Chile, Paraguay y Brasil, de promover acciones para lograr el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro.

Fue el gobierno de Colombia sirviendo como peón y mandadero del Departamento de Estado y del corrupto Luis Almagro, el que promovió e hizo la propuesta de crear el Grupo de Lima en agosto del 2017, luego del fracaso sufrido en la Cumbre de las América al no lograr la resolución de condena al gobierno de Maduro. El prácticamente fenecido Grupo de Lima, siempre fracasó en todos estos intentos y en la 49 Asamblea de la OEA, celebrada en Medellín, el pasado mes de junio, sufrió un severo golpe, que provocó el retiro de la delegación de Uruguay, cuando se trató de reconocer a Julio Borges como representante del inexistente gobierno del autoproclamado presidente Juan Guaidó en la OEA.

Lo sorprendente de este intento y la ilegitimidad manifiesta es, que Venezuela ya no es, al igual que Cuba, miembro de la fétida OEA y el terrorista Julio Borges era el sujeto por el que presionaba Colombia, Almagro y Estados Unidos para representar al inexistente gobierno de Guiadó: Que vergüenza… 

Borge, protegido por el gobierno de Colombia, y pedido en extradición a Interpol por Venezuela, acusado de organizar acciones terroristas en Caracas y en el intento de magnicidio contra el presidente Maduro, goza de la más absoluta protección y complicidad del gobierno de Iván Duque y está la incógnita, si la Interpol cumple o no con sus funciones de ordenar su detención o está al servicio del imperio solamente.

Pero no solamente Colombia ha tomado un papel protagónico en lo político y diplomático, también en el campo militar, su estrecha alianza con el Comando Sur y con la OTAN; la instalación de 7 o más bases militares estadounidenses en territorio colombiano establecidas durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. El gobierno venezolano fue públicamente amenazado por Uribe Vélez, cuando, dijo que “le faltó tiempo para intervenir militarmente en Venezuela”. También es conocido que Chávez le respondió “que a Uribe no le faltó tiempo, sino que le faltó cojones” .

En declaraciones del ahora senador Uribe Vélez, citadas por la agencia AFP, al referirse a los diálogos del gobierno de Maduro con la oposición en Noruega, expresó: “la salida debe ser de fuerza y no de diálogo”. Conociendo todas estas declaraciones y acciones injerencistas del gobierno de Duque y su mentor Uribe Vélez, como puede afirmar este plumifero, que Maduro “está tratando de agravar el conflicto con Colombia”
Fue el gobierno de Colombia el que apoyó a un grupo de paramilitares colombianos y contrarrevolucionarios venezolanos, encabezados por Juan Guaidó, en la violenta agresión, el pasado 23 de febrero contra Venezuela, desde el paso fronterizo de Cúcuta, Colombia. Esa agresiva y violenta acción estuvo acompañada y respaldada por los presidentes de Colombia, Chile y Paraguay y del Secretario General de la OEA, bajo el supuesto argumento de ingresar por la fuerza “ayuda humanitaria” a Venezuela, desconociendo al gobierno de Nicolás Maduro.

La violencia desatada en territorio venezolano, desde Cúcuta, dada a conocer por  los derechistas medios colombianos, latinoamericanos y estadounidenses,  culpando a  Venezuela, fueron desenmascarados días después por el diario New York Times, cuando  presentó pruebas de que toda la acción violenta con armas de fuego y cocteles molotov fueron ejecutadas desde territorio colombiano por elementos contrarrevolucionarios y paramilitares, con el apoyo de la policía colombiana,  donde hubo víctimas fatales y heridos.

De acuerdo a las leyes internacionales, esta acción está considerada jurídicamente como un acto de agresión y puede ser llevado por Venezuela a la Corte Penal Internacional, (CPI).
Venezuela no es un peligro para Colombia en el campo de la violencia, sí es un peligro para la oligarquía colombiana por el ejemplo que representa en lo social, económico y político, para el empobrecido, desprotegido y mayoritario pueblo colombiano, cuando estos conozcan que  la Revolución Bolivariana llevó a cabo la misión de eliminar el analfabetismo y ya hace varios años es libre de analfabetos, que  ha logrado un sistema de educación gratuito para todo su pueblo, desde  los grados primarios hasta universitarios, y ha invertido un alto presupuesto en la Educación eso es un peligro para Colombia.

A diferencia de Venezuela, el gobierno colombiano desarrolla una intensa política de privatización de la enseñanza y las condiciones de atención a la educación primaria, media y superior es sumamente precaria.   Existe un alto nivel de analfabetismo.  La crisis económica lleva a miles de niños a trabajar en condiciones infrahumanas, mientras que las condiciones materiales de las escuelas en el campo son deplorables y el presupuesto nacional para educación es menos del 2 por ciento.

La Revolución Bolivariana priorizó y ha invertido cuantiosos recursos en el tema de la salud, para dar atención médica gratuita a su pueblo,  ha salvado miles de vidas, mientras en Colombia la crisis de salud y alimentación es tan grave, que,  como es públicamente conocido, solamente en el Departamento de la Guajira, más de 4,500 niños fallecieron por desnutrición,  pero además,  los gobiernos colombianos, desde hace 20 años a la fecha, rebajaron el presupuesto de salud y priorizaron la privatización de la salud para beneficio y enriquecimiento de un  minoritario grupo empresarial bajo el nombre de EPS.
La ley 50 y 100 promovida por el entonces senador Álvaro Uribe Vélez, en la década del 80 y 90, liquidó las prestaciones sociales, para beneficiar la privatización de la salud y de otras conquistas sociales, a diferencia de Venezuela, que tomó medidas para favorecer a los sectores más desprotegidos.

Claro que ese ejemplo venezolano es el que pone en peligro al gobierno colombiano, si se tiene en cuenta que la Revolución Bolivariana nacionalizó la industria petrolera, para ponerla al servicio de su país, el agua, la electricidad, gas,  teléfonos y otros servicios básicos pasaron a ser propiedad del  Estado venezolano, que a diferencia de Colombia ha entregado todas sus riquezas y servicios públicos a empresas extranjeras, preferiblemente estadounidense, en detrimento, también de la mediana y pequeña industria colombiana y  qué decir del campo, es el sector que más está sufriendo la política de entrega a las transnacionales.
La construcción y entrega a la población venezolana de 2 millones 600 mil viviendas, de alta calidad y totalmente amuebladas, debe ser uno de los elementos que resulta un hecho peligroso para los colombianos que sufren graves problemas de vivienda y que ninguno de los gobiernos en estos últimos años ha movido un dedo para buscarle solución a tan critica situación, solo promesas electorales, que ninguno cumple cuando logran alcanzar la presidencia, gobernaciones y alcaldías.

La falaz mentira de que un millón 200 mil venezolanos que se han refugiado en Colombia son venezolanos, debe ser desenmascarada, la opinión pública debe conocer que desde 1997 hasta el 2010, cerca de 6 millones de colombianos, se refugiaron en Venezuela, huyendo de la violencia que venía provocando el conflicto social y armado en su país.

De esos 6 millones, cerca de 4 millones lo hicieron durante el gobierno de Uribe Vélez, fue la época que el paramilitarismo tomó más auge, fuerza y apoyo de sectores gubernamentales y militares y la fuga del país se hizo creciente, huyendo de los crímenes, amenazas, masacres, desapariciones y desalojos de que fueron víctimas. Los departamentos más afectados por el paramilitarismo fueron los de Antioquia, Córdoba, el Magdalena Medio, Santander y Norte de Santander, y la Costa Atlántica, donde el paramilitarismo impuso sus leyes y política.

El gobierno de Chávez en esa época le dio albergue y no solo les acogió, sino que le ofreció trabajo y luego de un año de residencia temporal, se nacionalizaron venezolanos, es por eso que del millón 200 mil venezolanos que han pedido refugio en Colombia se saben que, el 65 por ciento son neogranadinos y emigraron a Venezuela en las décadas pasadas y otros son hijos de colombianos radicados en la vecina nación.

Hay que tener en cuenta que, desde el triunfo de la Revolución Bolivariana y la elección de Hugo Chávez como su presidente en 1999, el gobierno de Estados Unidos comenzó a conspirar apoyados y en complicidad por la vieja y corruptas organizaciones y partidos políticos del Pacto de Punto Fijo y una rica burguesía empresarial que se dedicó a sabotear la economía y respaldar a las acciones terrorista durante estos 20 años, incluyendo el fracasado golpe de Estado de abril del 2002.

Las acciones contra el gobierno venezolano llegaron a su cumbre cuando el presidente Barack Obama en el año 2015 dicto una ridícula orden extraordinaria, especial y ejecutiva al declarar a Venezuela como un peligro para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos.  ¿Puede sostenerse racionalmente el argumento de que Venezuela es un peligro para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos? Imposible, esa irracional orden ejecutiva ha venido a respaldar todas las acciones políticas, económicas y militares que viene ejecutando Estado Unidos contra Venezuela.

Con el triunfo electoral del ultra reaccionario Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en enero del 2017 y basado en un plan del Comando Sur que ya se venía ejecutando desde el 2014, la administración Trump aumentó las presiones, incluyendo sanciones financieras, graves desabastecimiento alimenticios y médicos, guerra económica, que fue acompañada por la caída del precio del petróleo, lo cual fue un acumulado y milimétricamente concebido en el Plan Maestro del Comando Sur.

La crisis económica, se agudizo a fines de pasado año y se acrecentó en estos últimos  meses,  el gobierno de Donald Trump, desde el pasado año acrecentó su bloqueo y en  acciones verdaderamente piratas han incautado   cerca de 30 mil millones de dólares de los fondos del Estado venezolano depositados en sus bancos y literalmente se ha robado  la empresa CITGO, cuyo capital se calcula en unos 7 mil millones de dólares, de otra parte el banco británico se apropió de 1400 millones de euros, depositados en oro  igual hizo  el banco de Portugal, se apropió de más de 1200 millones de euros, dinero que estaba destinado a comprar medicamento. Un hecho inédito en la historia del derecho internacional.

Por último, el plomífero miente, al afirmar que el gobierno de Maduro adelantó las elecciones, falso, fue la Mesa de Unidad Democrática, (MUD) que en las conversaciones que realizaban con el Gobierno de Maduro en República Dominicana, había pedido el adelanto de los comicios presidenciales de octubre del 2018, acordándose hacerla el 20 de mayo de ese año y a ese acuerdo se había llegado en los primeros días de marzo del 2018 en Dominicana. Conocido el acuerdo gobierno-oposición, el jefe de la delegación de la MUD Julio Borges, unas horas antes de firmar, recibió una llamada telefónica desde Bogotá de Rex Tillerson entonces Secretario de Estado, y   le orientó a Julio Borges, no firmar los Acuerdos y romper los diálogos y que viajara de inmediato a Bogotá, Colombia. Por cierto, unos días después exactamente el 13 de marzo Tillerson fue sustituido de su cargo y remplazado por el jefe de la CIA Mike Pompeo.

También miente cuando señala que fue el gobierno venezolano el que rompió la Mesa de Unidad Democrática (MUD), esa concertación política de la derecha se desmembró ella sola, por las serias diferencias que existe al interior de dicha alianza. La prueba es que COPEI participó en las elecciones presidenciales del 20 de mayo y este era uno de los integrantes de la disuelta MUD.
Juzgue y razone usted, amigo lector todos estos hechos, y saque sus propias conclusiones: Quien es el agresor y quien el agredido.

Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 22 de mayo de 2019

Una derecha fascista pro EEUU vende patria


Por Diego Olivera Evia:
Las fauces del imperio contra el pueblo venezolano

La crisis humanitaria de Venezuela ha sido creada por EEUU y la derecha criolla, la impronta de querer culpar al presidente legal Nicolas Maduro, de la crisis económica en esta nación latinoamericana, los dirigentes de la MUD, apoyados por las grandes transnacionales de los medios comunicación, afirman que en Venezuela hay una "dictadura", en ese sentido el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien creo una falacia que en Venezuela había un quiebre del orden constitucional. Lo primero es tomar con pinzas el concepto de dictadura. En algún momento hasta Simón Bolívar fue dictador, y no por eso alguien justificaría hoy su derrocamiento.


Las dictaduras y su significado conocido en América Latina data del siglo XX, sobre todo de la segunda mitad del mismo, época en la cual no hubo en muchos países la menor tolerancia a la disidencia y la discrepancia, un gobernante o junta de gobierno se erigieron en poderes absolutos, y los derechos individuales fueron violados a gran escala.

Esta realidad es imposible en Venezuela, la realidad de una crisis ha sido creada por le oposición venezolana, la premisa de crear un títere terrorista, con Juan Guaidó  que ha intentado varios acciones de golpes de estado, de imponerse en la embajadas de Venezuela, como presidente interino, pero te sin realmente sin ninguna autoridad, ante el mandatario venezolano Maduro, legalmente aprobado en la últimas elecciones, legales y la ausencia del voto de la ultra derecha, fue decidida soñando una intervención de EEUU. 
Cuando ello ha ocurrido, jamás un grupo de opositores hubiese podido participar en elecciones, ganarlas, ser reconocidos, ocupar puestos públicos, tener partidos, periódicos, canales de televisión, etc.

La verdad del modelo fascista e imperial surgió entre 1898 y 1994 en EEUU creo al menos 41 casos en que EE.UU. logró su objetivo de cambiar gobiernos en América Latina y el Caribe: una media de uno cada 28 meses, según un estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2005. Esto incluye 17 ejemplos de intervención "directa", es decir, que implicaron el uso de fuerzas militares, agentes de inteligencia o empleados del gobierno de Washington.

Por eso, los expertos creen que si Trump efectivamente optase por una intervención militar unilateral en Venezuela marcaría un giro radical en la política de EE.UU. hacia la región. "Eso no se ha hecho desde Panamá o Granada en la década de 1980", dice McPherson, autor del libro Breve historia de las intervenciones de EE.UU. en América Latina y el Caribe. "Además, ese sería el país más grande que EE.UU. haya invadido en América Latina, quitando a México a mediados del siglo XIX".

Entre estos a creado una falsa postura de la derecha venezolana, creado un títere por EEUU y Donald Trump, asumiendo un falso presidente de Venezuela,  presidencia de la Asamblea Nacional de Juan Guaidó, la movilización de la comunidad internacional que estaba frustrada al ver que fracasaban todos los esfuerzos de negociación para restablecer el funcionamiento de las instituciones democráticas en Venezuela y la ola migratoria de venezolanos, que da dimensiones regionales a la crisis de este país.

Las fauces del imperio contra el pueblo venezolano
Recientemente el canciller de Bolivia, Diego Pary, consideró que Estados Unidos debe levantar el bloqueo económico a Venezuela en vez de ofrecerle ayuda humanitaria. Afirmo “Creo que la ayuda humanitaria es muy importante para cualquier país que tiene emergencias. Sin embargo, es más importante todavía que se levante el bloqueo económico financiero, porque Venezuela tendría muchos más recursos, alimentos y medicamentos que la miserable ayuda humanitaria que se le está ofreciendo”.

En el marco de una solución pacífica Bolivia respaldó la Cumbre de Montevideo en la que se estableció encontrar una solución pacífica para la crisis política que vive Venezuela, desde el pasado 23 de enero, cuando Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) de la República Bolivariana se autoproclamó “presidente interino” del país bolivariano. Pary resaltó que en dicha cumbre se determinó la necesidad de contribuir al desarrollo de un diálogo abierto y sin imposiciones, dejando que los diferentes actores de la sociedad venezolana acuerden cómo superar la crisis en el marco de su Constitución y con respeto a la soberanía del país.

Finalmente insistió con que su país está en contra de la decisión de Washington de haber bloqueado miles de millones en divisas que pertenecen al erario público venezolano y que pueden usarse para la importación de alimentos y medicinas en beneficio de la población. En ese sentido criticó a la Unión Europea (UE) y EE.UU., por asegurar que han enviado 60 millones de dólares para la supuesta ayuda humanitaria a Venezuela, mientras Caracas reclama la liberación de más de 18 mil millones de dólares retenidos recientemente.

El Gobierno de Maduro rechazo las declaraciones de Bolsonaro y Trump. "Resulta grotesco ver a dos jefes de Estado con responsabilidades internacionales hacer apología de la guerra sin destemplanza alguna, en flagrante violación de la carta de Naciones Unidas", ha indicado el Gobierno en un comunicado, publicado por el ministro de Asuntos Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, a través de Twitter. 

Venezuela también ha mostrado su preocupación por la "influencia guerrerista" de Estados Unidos sobre Brasil y ha indicado que los presidentes de ambos países "reflejan las ideas más retrógradas para los pueblos de la región”. Las declaraciones que reprochan desde el chavismo son las siguientes: "Sé exactamente lo que quiero que pase en Venezuela, pero vamos a hablar sobre un montón de opciones diferentes", ha indicado Donald Trump. "Todas las opciones están sobre la mesa", ha insistido. Preguntado sobre si esto incluye la opción militar, ha respondido: "Eso hay que discutirlo".

De esta manera la realidad de una crisis interna de Venezuela, es producto de las continuas sanciones desde el gobierno de Obama, a la era Trump, que bajos su farsa de una acción democrática, viola los derechos humanos de los venezolanos, crea un fantasma de mentiras, mientras los robos de las cuentas del estado venezolano, por varias naciones EEUU, Portugal, Inglaterra, entre otros para ahogar la economía de Venezuela, bajo una falsa crisis creada por la potencias, obviando la normativas de la ONU.

Lic Periodista Internacional, Historiador, Director de Barómetro Internacional
diegojolivera@gmail.com

Nicaragua: algunos apuntes urgentes sobre la patria de Darío y Sandino



Por Carlos Maldonado:

No vamos a hablar de los logros de Nicaragua después del derrocamiento del tirano Somoza por la gloriosa revolución sandinista de 1979, cuyo asedió por parte de Estados Unidos y sus lacayos internos y foráneos comenzó inmediatamente después de haber tomado el poder los chavales revolucionarios, porque estos fueron ostensibles y verificables aún en medio de la guerra que les erigió el imperio a través de la Contra y aún con la vuelta al pasado que resultaron para su población, los gobiernos de Violeta Chamorro y Arnoldo Alemán. (Ver cifras de los Informes de Desarrollo Humano del PNUD)


Creemos perentorio este aporte para instaurar el apoyo irrestricto a la revolución sandinista que desde 1979 se posicionó en el imaginario latinoamericano como el parte aguas que definió el carácter socialista de la experiencia del pueblo nicaragüense y la región centroamericana, con el objetivo de fortalecer el frente socialista en Nuestra América ante la brutal embestida del gobierno fascista y narcoterrorista de los Estados Unidos que en estos últimos tiempos ha ubicado en la lista de gobiernos a derrocar a la troika del mal, como suele identificar a los de Venezuela, en primera línea de enjundia por su riqueza energética; el de Cuba, su eterno archienemigo a defenestrar y el de Nicaragua, al que desde el triunfo de los sandinistas no ha cejado en atacar.

Nos precisamos a establecer este objetivo ya que con preocupación hemos visto que la propaganda nazifascista de Washington ha encontrado cabida entre algunos personajes de la izquierda bienpensante quienes la han abrazado para darse el tupé de intelectuales, subiéndose al carro de la histeria imperial uniendo sus voces al coro imperial que propone el derrocamiento del legítimo gobierno de Nicaragua. Voces que siguiendo el libreto de sus amos, vilipendian al gobierno sandinista sin presentar prueba alguna de sus afirmaciones en los medios, propinando una patada a la intelectualidad y al periodismo profesional trocándolo por una cantidad de chismes los cuales por su misma naturaleza, no tienen fundamento alguno en la realidad ni son materia prima para investigaciones serias y responsables.

Dicha campaña de difamaciones, con similar matriz a las que se han levantado contra Cuba y Venezuela, no escatiman en la veracidad de las aseveraciones, sin embargo, repetidas innumerablemente, pretenden que se vuelvan verdad tal y cómo así lo creen otra gran cantidad de ingenuos que sin darse al trabajo de la labor investigativa para corroborar si lo escuchado es cierto, simplemente se convierten en cajas de resonancia de dichas insidias.

Algunos ejemplos de los argumentos que se disfrazan de serias cavilaciones intelectuales son: “el gobierno de Daniel se apartó de los principios sandinistas” pero sin dar a conocer a sus interlocutores cuáles son esos principios y de qué manera traicionó esos principios. Otro que dice que “el gobierno ha pactado con la oligarquía nicaragüense” sin establecer en qué consiste ese pacto ni en qué momento se convirtió en traición. Gobernar un país con programas sociales que por lo mismo, priman al ser humano antes que la ganancia, es lo que no aceptan los oligarcas y el imperio yanqui, por tanto, aparte de mantener a raya el velado y constante ataque y la conspiración contumaz, además de crear los escenarios precisos para atender las urgencias de la población y entre ella, la más vulnerable, es un esfuerzo titánico que hace el gobierno.

Otro de esos señalamientos, quizá el que nos llama más la atención, es el que proviene de grupos feministas que señalan que “Daniel le ha entregado el poder total a la Murillo”, pero sin establecer de dónde proviene ese señalamiento. Quizá porque en esos grupos, sus dirigentes, pertenecen a la burguesía en lo material o en lo ideológico y sus programas reducenla participación de la mujer al voto y al auxilio de los pobres con obras de beneficencia, pero sin cuestionar jamás el sistema capitalista y el poder que ejerce el varón dentro de él. Eso, no valdría la pena traerlo a colación sino fuera porque algunas feministas de izquierda se han unido a esas voces sin siquiera cuestionar e investigar la verdadera raíz de la inquina.

Nicaragua, como cualquier experiencia que está en la vía de la construcción del socialismo, tiene por lo mismo, una complejidad social no solo como país sojuzgado por siglos de relaciones capitalistas sino por su carácter dependiente y productor de materias primas, por tanto una tarea escabrosa para crear las condiciones de los cambios a la par de propiciar una cohesión social que apoye su continuidad, lo cual debe sustentarse en su derecho a la autodeterminación y a dirimir sus problemas internos entre su misma población por los canales que para ello haya construido. Tiene, asimismo, derecho al desarrollo y a la emancipación como cualquier otra nación y por tanto, las decisiones que tomen son respetables a menos que menoscaben el derecho de otra u otras naciones. Sin embargo, en su caso particular, hasta el momento no ha llevado a cabo ningún acto que menoscabe ese derecho. Y, si dentro de lo anteriormente expuesto, para algunos puedan parecer como tales, las fricciones que hubo al principio con Costa Rica por los límites del río San Juan, fruto del convenio con la China Popular de construir un canal interoceánico en su territorio, estas ya fueron paliadas a través del diálogo. Además representa para su pueblo mayor emancipación y desarrollo, palabras proscritas para el lenguaje imperial cuando se trata de naciones que conforman su otrora patio trasero.

Aunado a ese megaproyecto, el gobierno de Nicaragua, por primera vez en su historia, construyó la carretera que une las poblaciones marítimas de Nueva Guinea en el océano Pacífico con Blufields en el Atlántico, cuyo tramo de 72.8 kilómetros, que puede parecer minúsculo en comparación con obras similares de las potencias, para una Nicaragua asediada y empobrecida a través de la guerra, es un logro maravilloso. Tanto que escogieron el 30 de abril de este año para su inauguración, mismo día en que un grupúsculo de insurrectos traidores que quisieron dar un golpe de Estado al gobierno constitucional de Venezuela, fueron derrotados y con ellos, su patrocinador, Washington. Como para expresar que lo que nuestros pueblos desean es paz y bienestar económico: el buen vivir.

Ahora bien, sabemos perfectamente que el canal de Nicaragua es un competidor directo al de Panamá, el cual de facto aún controla Estados Unidos, quien teme que venga a perjudicarle en sus ganancias. No obstante, si a libre competencia nos atenemos, no habría porque subir el tono de las agruras al punto de instigar y apoyar acciones vandálicas y francamente terroristas que vienen desde abril del año pasado con el objetivo de derrocar al gobierno nicaragüense para cambiar el aspecto de la geopolítica en la región, pretendiendo con ello el imperialismo yanqui ganar terreno en la manutención de su existente sistema corrompido que solo a ellos beneficia.

Por eso, en el convencimiento pleno que el socialismo se basa en el desarrollo constante de las fuerzas productivas, el imperialismo yanqui, cuya sustentación se basa en las relaciones sociales actuales capitalistas, es un freno para dicho desarrollo el cual, como se dijo anteriormente, quiere sea solo para él -una deformación ideológica que da el exceso del poder similar al estalinismo que instituyó el desarrollo del socialismo solo en un país, la URSS en su momento-. Por lo cual, es perentorio que esa barrera, como fue derrumbada aquella por las mismas fuerzas humanas en su propia contradicción, sea también barrida de la historia por nuestra generación para inaugurar la verdadera era pos capitalista.

Ahora que las mismas negaciones del capitalismo imperialista han llevado a clarificar el panorama a escala planetaria, ubicando a los verdaderos contendientes de esta épica confrontación, proletarios y capitalistas, por la depauperación acelerada provocada en los primeros y la destrucción de la pequeña burguesía, transformándolos en obreros, esas relaciones sociales están siendo ampliamente cuestionadas. En los propios polos de desarrollo capitalista han retrocedido los estados de bienestar y las otrora conquistas sociales han ido desapareciendo paulatinamente, no digamos en los países periféricos donde dichas contradicciones se viven de manera espeluznante, empujando a sus pobladores a sublevarse y abrazar modelos de desarrollo socialistas que con la consabida característica de cada una de las regiones, se han ido construyendo con la parsimonia que le da la resistencia capitalista y la estafa y engaño que se idean en sus laboratorios de intoxicación ideológica para mancillar todavía las mentes de muchos trabajadores.

Cifrado eso entonces, máxime que el discurso imperialista salido de la cloaca de John Boltón, asesor del emperador Trump, ha colocado en la triada infernal socialista a Venezuela, Cuba y Nicaragua, es menester de los revolucionarios ubicarnos en las trincheras para la defensa clara, firme y contundente de dichas experiencias para, desde allí, resistir a sus ataques, pero más allá de resistir, avanzar en el objetivo fundamental que es comenzar la destrucción de las relaciones capitalistas. Y, no, ambivalentes y desorientados, servir de auxiliares a la aplanadora imperialista ayudándola a socavar dichos procesos revolucionarios con nuestros comentarios superficiales y poco objetivos.

Es obligación de los cuadros de la revolución estar en constante lectura, estudio e información para no engrosar, máxime de manera inconsciente y desparpajada, las filas de la reacción y la contrarrevolución que quieren volver la rueda de la historia hacia atrás.

Comentarios y “sesudos análisis” contra Venezuela, Cuba y Nicaragua existen por miles por parte de los think tanks de la oligarquía imperial y sus secuaces pero está en nosotros examinarlos y establecer cómo desarmar sus consignas sustentadas en el chisme y la descalificación que siempre ha sido el arma predilecta de los medios de intoxicación masiva de la derecha.

La autocrítica si bien es un ejercicio fundamental y perentorio dentro de las organizaciones revolucionarias tenemos que hacerla pero con la presencia de los encartados, los revolucionarios nicaragüenses, para evitar los devaneos intelectualoides que no sirven sino para confundir al pueblo.
Si no tenemos nada que aportar a la construcción de la revolución mundial, apartémonos porque como dijo Fidel, también es de revolucionarios hacerse a un lado.

¡Patria latinoamericana o muerte!   ¡Venceremos indudablemente!
guillermo101262@hotmail.com

jueves, 16 de mayo de 2019

Llegó la hora de ponerle los ganchos a Juan Guaidó: ¿Qué estamos esperando?



Por Juan Martorano:
La detención del diputado adeco Edgar Zambrano, indudablemente viendo siendo aprovechada por Juan Guaidó en el marco del despliegue de acciones destituyen es, para propiciar el derrocamiento de Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana.

Ayer 9 de mayo, siendo un día de conmemoración de la derrota soviética en contra del fascismo, es importante destacar que la misma entra como parte de la batalla semiótica y cultural en el marco de la Guerra No Convencional que se libra hoy en día en Venezuela, y de la planificación previa que ya tenía el denominado Frente Amplio Venezuela Libre en la generación de condiciones para la concreción del escenario de “huelga cívica nacional” en su reedición de un nuevo 11 de abril de 2002, referida y concretada en las acciones de “paro escalonado” por parte de los profesores universitarios y de educación básica, enfermeros y médicos, sumándose los transportistas, quienes cerraron la Avenida Francisco de Miranda, en el municipio Chacao, y se apostaron en las adyacencias del Ministerio del Poder Popular para el Transporte, como parte de “acciones de protesta”.


Esta acción, ciertamente contribuyó a la caotización de la Gran Caracas al mermar y golpear aún más el servicio de transporte superficial, por tercer día consecutivo. Destacó lo expresado por varios de los manifestantes, quienes señalaron abiertamente no querer repuestos e insumos, sino el “cese de la usurpación” por parte de Nicolás Maduro.

Es evidente que estas acciones forman parte de accionar subversivo bajo la modalidad de manifestaciones y protestas, en el marco del impulso de una agenda de conflictividad social por parte de sectores gremiales vinculados con sectores de la oposición a la Revolución Bolivariana, y que impulsan de manera abierta, acciones en el marco de las operaciones de cambio de régimen en Venezuela.

En el caso de las acciones del día de ayer, es bueno identificar a los actores participantes de estas acciones. Ahí está Hugo Ocando, del Bloque del Oeste del Transporte de Caracas y miembro de la Federación de Transportistas de Venezuela; Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeros y Enfermeras del Distrito Capital; Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana (FMV) y Lourdes Ramírez de Viloria, presidente de FAPUV. Todos los actores antes mencionados tienen estrechas vinculaciones y han sostenido reuniones con Juan Guaidó.
Lo grave de estas acciones es que, si no se les pone coto, paulatinamente se irán extendiendo a lo largo y ancho del territorio venezolano, complejizando la cotidianidad del ciudadano y ciudadana de a pie. Obviamente la detención del diputado Edgar Zambrano, por sus evidentes implicaciones en los planes golpistas, es una de las excusas perfectas para escalar en las acciones desestabilizadoras.
De ahí que cobra importancia lo señalado por el ariete de la conspiración y desestabilización por parte del fascismo criollo, que realiza esfuerzos denodados para que la Revolución Bolivariana no llegue al 20 de mayo, fecha en la que conmemoraremos el primer año del triunfo épico de la ratificación de Nicolás Maduro como el primer Presidente de la República Bolivariana de Venezuela chavista de la historia.

A la derecha le han dado una instrucción muy clara: Nicolás Maduro debe salir antes del 20 de mayo de la Presidencia de la República.
Y de ahí las nuevas acciones que ya asomó Guaidó: la solicitud por parte de su representante ante la OEA, Gustavo Tarre Briceño, a un Consejo Permanente a celebrarse el día de hoy en la Organización de Estados Americanos (OEA) para tratar el tema de la detención de Zambrano; y las nuevas acciones de calle convocadas para el día sábado 11 de mayo, a partir de las 10:00 am.

En el primer caso, si bien es cierto que desde el pasado 27 de abril dejamos de pertenecer al denominado por Fidel Castro “ministerio de colonias de EEUU”, cuyas decisiones no surtirán ningún efecto jurídico ni son vinculantes para nuestro país, es evidente que la estrategia es que Tarre Briceño solicite algún tipo de resolución condenatoria, y vaya generando las condiciones necesarias en la referida instancia, a fin de concretar una intervención militar de tipo “humanitaria” sobre Venezuela, liderada por EEUU.

En el segundo caso, las acciones de calle convocadas por Guaidó, buscan tratar de consolidar un frente interno, de cara a lanzar un nuevo zarpazo contra las instituciones legítimas venezolanas. Asimismo, busca sabotear la jornada de consulta convocada por el presidente Maduro y el censo de la Misión Chamba Mayor, en el marco de las jornadas de Diálogo, Cambio y Rectificación, con el fin de elevar los niveles de eficiencia de la gestión gubernamental y cobertura de nuevas políticas sociales tendientes a garantizar la protección de los sectores más vulnerables de la población.

Ciertamente el fascismo criollo no tiene la fuerza militar, ni policial ni popular para un levantamiento ni para un Golpe de Estado contra la Revolución Bolivariana. Sin embargo, no podemos dormirnos en los laureles ni confiarnos.

Esto lo señalo por el reciente video difundido a través de la plataforma Twitter, y en una cuenta Bot, del ex Director General del SEBIN, Manuel Ricardo Cristopher Figuera, donde prácticamente insta a llamados a la sedición y rebelión contra las autoridades legítimas y constitucionales del país.
De igual forma, la entrevista realizada por Carla Angola al ex embajador estadounidense en Colombia y Venezuela, William Brownfield, donde destaca la participación de unidades de operaciones especiales desde los propios EEUU y Venezuela, que podrían realizar “operaciones quirúrgicas”, léase bombardeos, sobre instalaciones clave como la sede del Tribunal Supremo de Justicia, ministerios, Fuerte Tiuna o el propio Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.

La pregunta que me formularía es: ¿Está preparado comunicacionalmente el Alto Mando Político y Militar de la Revolución para acciones de estas características? ¿Hay un plan comunicacional de reacción rápida para ello? ¿Existen planes de repuesta inmediata para atender y solventar cualquier contingencia de esta u otra naturaleza en caso de que estas pudiesen ocurrir, o seguimos aplicando la filosofía de Eudomar Santos de “como vaya viniendo, vamos viendo”?
Creo que en estas líneas expresó el sentir de la mayoría de la ciudadanía de mi país, y que muchos no se atreven a expresar. Considero, y por ello exijo como ciudadano y como pueblo, que ha llegado la hora de ponerle los ganchos a Juan Guaidó. Y me preguntó, como muchos: ¿Qué estamos esperando para detenerlo?

Y esto no se trata de desespero ni de falta de confianza en la Revolución Bolivariana. Se trata de exigir justicia para garantizar la paz y evitar males mayores a nuestra Patria.
O como el mismo Freddy Bernal lo expresó en el programa “Al Aire” transmitido por Venezolana de Televisión hace un par de días: ¿Estamos esperando que muera mucha gente? ¿Qué los terroristas coloquen una bomba y vuelen vagones del Metro de Caracas para poder reaccionar? Son parte de las interrogantes que a muchos nos surgen e inquietan.

Por ello, y en ese sentido, es que exigimos como pueblo organizado, no más dilaciones y tecnicismos leguleyos, y que Guaidó sea inmediatamente detenido, para protegerlo a él de las acciones de los propios halcones imperiales para asesinarlo, y así dotarse del casus belli para venir por las riquezas que yacen en nuestro territorio; y por otra parte, para garantizar la justicia y la paz de mi Patria.
Cúmplase.

¡Leales siempre! ¡Traidores, nunca!
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com