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miércoles, 23 de octubre de 2019

Insurrección popular contra el gobierno de Lenin Moreno y el FMI.



Por: Tony López R.  (*)
Los acontecimientos insurreccionales contra el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador, no es un hecho aislado, estas protestas de diversos gremios en ese país, se inscriben en un escenario latinoamericano y caribeño que encaran varios conflictos, que presagian un fuerte enfrentamiento, contra la restauración neoconservadora en nuestra región.


Cuando el gobierno de Lenin Moreno, traicionando el proyecto de la Revolución Ciudadana, al poco tiempo de asumir la presidencia y sumarse al proyecto neoliberal   y subordinarse a la política de Washington, como muy bien lo ha hecho en la OEA y el Grupo de Lima contra el gobierno venezolano, prestándose y apoyando la intervención militar en dicho país. Esa conducta ha colmado la copa y los sucesos al que ahora se enfrenta el gobierno en Ecuador, es consecuencia y causa de esa política.

Hace exactamente 15 días Moreno, aprobó el decreto 883 o el llamado “paquetazo económico” lo que ha provocado la incontrolable protesta popular, que ha incendiado el país en las tres regiones más importantes y lo tiene abocado, a que o bien acuda a promover un golpe de Estado o aplicar el artículo 130 y 148, que lo llevaría a la renuncia a la presidencia de la república y a convocar elecciones generales para los poderes legislativo y ejecutivo.

Lo que resulta realmente sospecho y a su vez cobarde es su huida hacia Guayaquil, algunas fuentes bien informadas, me han comentado que hay que seguir muy de cerca cual es el plan de la derecha ecuatoriana y Jaime Nebot, gobernador de Guayaquil y este repentino y sorpresivo refugio del presidente Lenin Moreno, en esta ciudad, teniendo en cuenta que no hay mayor ofensa para los quiteños, que Moreno haya trasladado a la costa el poder central del gobierno y él como máxima figura.

La derecha está interesada en el adelanto de las elecciones y Nebot es su candidato, no se excluye que, en el fondo, si no se estabiliza y se acrecientan las protesta, Moreno acuda a los artículos constitucionales arriba ya mencionado, renuncie y se convoque a las elecciones y así abrir la posibilidad de que la derecha, legitima y legalmente elegida vuelva al poder en Ecuador.

En Ecuador no hay que perder la brújula, el movimiento indígena es muy fuerte, su gran fortaleza unitaria está en el principio de que se le respete sus espacios territoriales, el tema del agua y la tierra, pero sus debilidades es que se dividen en federaciones y es por esa vía  se le penetra para crear divisiones entre ellos, pero en está ocasión la unidad del Movimiento Indígena  alrededor de la CONAIE, se aprecia muy sólido porque  el “paquetazo económico”  les afecta a todos. 

A Quito están llegando las federaciones indígenas de la amazonias y esas federaciones son poderosas y muy fuerte, incluso entrenadas militarmente y con buenas relaciones con las Fuerzas Militares, porque fueron y son muy importante en las guerras que Ecuador ha tenido con sus vecinos y muy específicamente con el Perú.

Políticamente Lenin Moreno no tiene mayor fortaleza, como se conoce, este dividió a la Alianza País, partido fundado por el ex presidente Rafael Correa y de lo cuales los principales líderes, se convirtieron en competidores y Lenin los convirtió en sus enemigos, son los casos de Jorge Glass, hoy condenado, sin que se haya probado el delito del que se le acusa, mientras que el prestigioso ex canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, tuvo que acudir al exilio en la hermana nación mexicana.

El propio bloque de legisladores de Alianza País, esta dividido internamente, una parte de sus congresistas  responden a Moreno y una buena parte son fieles a la  política progresista, democrática de la Revolución Ciudadana que defiende el ex presidente Rafael  Correa, político cuya posición antimperialista y revolucionaria no ha sido perdonada, ni por el imperio y mucho menos  por Lenin Moreno, a quien arteramente  traicionó y ahora quiere enjuiciarlo, para evitar que aspire a la presidencia, algo parecido a lo que se hizo con Lula en Brasil. 

Tomando en cuenta todos estos elementos, podemos afirmar que la base social y política que puede hoy tener Moreno es sumamente minoritaria y ya no es aquellas bases que lo llevaron a la Presidencia, precisamente a propuesta de Correa.

Sí bien he aportados elementos para demostrar que el actual presidente de Ecuador, Lenin Moreno está en una compleja encrucijada y una evidente perdida de autoridad y debilidad política y moral, para continuar en el ejercicio de la presidencia que lo puede llevar a promover una salida “decorosa”, entregarse a la derecha y  exiliarse en Estados Unidos y por ahora está ganando  tiempo y apostando a que el movimiento indigenista se canse y se quede sin oxígeno y pueda buscar la salida  ya mencionada.  

Pasemos más abajo a aportar algunos elementos de carácter económico y la innecesaria petición de un empréstito al Fondo Monetario Internacional, (FMI).

En un brillante análisis la economista ecuatoriana la doctora Vilma Salgado, ella explica “que el presidente Lenin Moreno ha venido aplicando políticas de ajustes del gasto y de la inversión pública, en el marco del acuerdo de Servicio Ampliado (SAF) suscrito con el FMI en febrero del 2019, políticas que han afectado a las clases medias y al als clases populares. Estas políticas, señala Salgado, han lanzado a estos sectores de la población hacia la pobreza y la miseria, al tiempo que han beneficiado a empresas transnacionales, a los bancos y los grandes grupos económicos en general “.

Y precisó: “En el marco de las negociaciones con el FMI, el actual gobierno dictó una ley, irónicamente denominada “Ley Orgánica para el Fomento Productivo, Atracción de Inversiones, Generación de Empleo y Estabilidad y Equilibrio Fiscal”, vigente desde agosto del 2018, mediante la cual se reinstauró en el país la política neoliberal para la reducción del déficit fiscal y de la deuda pública, fijadas como prioridades nacionales. En dicha ley se contempló la remisión de intereses, multas y recargos por obligaciones pendientes de pago con varias instituciones del Estado: Servicio de Rentas Internas (SRI), gobiernos autónomos descentralizados, Superintendencia de Compañías, Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas, empresas públicas e incluso con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS”

“A la fecha en que entró en vigencia dicha Ley, el sector privado debía al Estado, solamente por impuestos no pagados al SRI, US $ 4.291,1 millones de dólares, -sin considerar intereses-, cifra superior al monto del crédito aprobado por el FMI. Luego del acuerdo suscrito con dicho organismo, los desembolsos de este crédito –de 4.200 millones de dólares- se irán realizando en cuotas, luego de la evaluación del cumplimiento por parte del país de las condiciones que dicho organismo impone.”

Como se aprecia, sí se hubiesen cobrado los impuestos a las empresas deudoras, no hubiera sido necesario pedir el empréstito al FMI y se hubiera ahorrado el “paquetazo económico” pero no a conducir al país a un modelo neoliberal, que benefició a las grandes empresas trasnacionales y al gran capital interno y bancario, en detrimento de la clase media y populares, el gobierno, sin medir las consecuencias, ni tener en cuenta que en este pueblo con limitaciones,  hubo un gobierno que evito caer en este modelo económico fracasado y  logró muchos avances de carácter sociales, ya las clases más afectadas se rebelaron no podía resistir tamaña agresión viniendo de un gobierno que debía ser continuador del anterior y  se ha convertido en todo lo contrario, entregado al capital internacional, subordinado a los gringos y opresor del pueblo.

La brutal represión  a los manifestantes pacíficos que con su fuerzas  morales y la razón están exigiendo la derogación del  decreto 883,  ya ha ocasionado  varios muertos y centenares de heridos 554 a la altura del 9 de octubre, y 929 detenidos, aunque la ministra de Gobernación María Paula Romo, admite la cifra de 657, está demostrando que la crisis se agudiza y los manifestantes, que no se circunscribe solo al movimiento indigenista de la CONAIE, también están  los gremios de los transportistas, comerciantes, el poderoso movimiento estudiantil, y de otros sectores, el ataque a sectores de la prensa, la sustitución del director del periódico El Telégrafo, que estaba denunciando la masacre de la policía, contra la población inerme, siendo este diario dependiente del Estado y por eso lo echaron.

Todo lo arriba mencionado ha conducido a la rotunda negativa del liderazgo de estas manifestaciones a rechazar el dialogo, sino se elimina el decreto 883 que impuso las medidas económicas presentadas y aprobadas por el presidente Lenin Moreno.

El líder de la protesta en Guayaquil  Samuel Moran, denunció la fuerte represión ejecutada por la policía guayaquileña y acusó al Jefe de la Policía  de Guayaquil de ordenar a sus subordinados emplear la fuerza y abrir fuego si era necesario, a su vez, señalaba que los medios solo trasmiten lo que dicen los funcionarios gubernamentales, quienes señalan que las manifestaciones de protesta están dirigidas por  criminales, una verdadera aberración y estúpido manejo de la prensa, porque si estos miles de personas  son movilizados por delincuentes, como los calificó  la alcaldesa de Guayaquil y quien ordenó a   los escuadrones de la policía  reprimir fuertemente porque no son líderes sociales, y ratificó eran  delincuentes, sin darse cuenta de que con esos conceptos cierra cualquier diálogo, pues ningún gobierno puede establecer conversaciones con delincuentes.  

En Ecuador  la prensa y los medios hegemónicos internacionales, y especialmente los medos en Miami, están  aplicando la guerra mediática, la estrategia es desconocer lo que está objetivamente sucediendo y  desinformar con  noticias falsas al estilo de Donald Trump en Estados Unidos, y Moreno lo está copiando, al señalar al presidente Maduro y al expresidente Correa, como los que están detrás de estas movilizaciones, no se da cuenta de que si fuera cierto de que Maduro y Correa han logrado este levantamiento, tremenda fortaleza y capacidad de movilización tienen estos dos lideres y que debilidad la de Moreno. 

Frente a este brutal y sanguinario atropello, los medios masivos de información y las redes sociales se preguntan y donde está el Secretario General de la OEA, que no ha condenado la barbarie del gobierno de Moreno y sus fuerzas policiales, y la Representante de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas Michel Bachelet.  Y los auto titulados jueces y señores defensores de la “democracia” representativa” en nuestra América Latina, que solo se pronuncian contra los pueblos y gobiernos revolucionarios, democráticos y progresistas de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia.

Es Lenin Moreno y su equipo de gobierno el que ha provocado esta protesta que lo pueden pueden llevar a la destitución y a la cárcel por los muertos y heridos que ha ocasionado en esta negra noche que vive la nación hermana del Ecuador, es tu entrega y obediencia al FMI y la subordinación al gobierno de Estados Unidos, las revoluciones y las protestas sociales, no se exportan Moreno, no subestimes la inteligencia de tu pueblo.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional,
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 16 de octubre de 2019

Algunas reflexiones tras los acontecimientos en Ecuador



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La gran movilización por la derogación del decreto 883 que estipulaba aberrantes medidas anti populares en Ecuador a instancias del Fondo Monetario Internacional, se inició bajo la impronta de un movimiento indígena que había demostrado en el pasado su capacidad para “tumbar gobiernos”.

Así ocurrió en diciembre de 1996 cuando Abdalá Bucaram anunció un “paquete” de medidas económicas que incluían el congelamiento del salario mínimo y el aumento del costo de los pasajes, todo lo cual generó un gran descontento social que derivó en casi dos meses de movilización conducentes a que en febrero de 1997 el Congreso destituyera a Bucaram.


Solo unos años después, en enero de 2000, un grupo de oficiales jóvenes de las fuerzas armadas en alianza con el movimiento indígena que marchó hacia las sedes del gobierno y el parlamento, provocaron la renuncia del presidente Jamil Mahuad tras su decisión de elevar el precio de los combustibles, congelar los depósitos bancarios y dolarizar la economía, haciendo que la moneda estadounidense pasara a ser oficial en Ecuador. El gobierno fue asumido por el vicepresidente Gustavo Noboa hasta 2002 cuando el coronel Lucio Gutiérrez se hizo cargo del poder.

En el año 2005, otra movilización de las organizaciones indígenas y populares que fue conocida como la "rebelión de los forajidos" y que duró más de una semana, indujeron al cese del gobierno de Lucio Gutiérrez.
De manera que en un lapso menor de 10 años se produjeron tres grandes movilizaciones indígenas contra los gobiernos de turno que condujeron al derrocamiento de los presidentes, en todos los casos siguió gobernando la derecha. 2019 no ha sido la excepción, el movimiento indígena pone la movilización, pone el discurso, y lo que es peor, pone los muertos, heridos y desaparecidos para solo producir un cambio de la persona que ha estado gobernando. En esa perspectiva, algo ha ido mal.

Lenin Moreno, que llegó a Carondelet gracias al engaño masivo más grande de la historia del Ecuador, mostró mayores habilidades que sus antecesores para aferrarse al poder, exponiendo una actitud obsesiva solo explicable a partir de sus grandes limitaciones intelectuales, optó por engañar a los indígenas de otra manera. En primer lugar, estableciendo un paralelo en la historia solo comparable con la matanza realizada por los españoles del 2 de agosto de 1810, desató la más furiosa represión de la historia reciente de ese país. Después, al afirmar que: “vienen por mí”, huyó a Guayaquil para no enfrentar directamente al pueblo y ganar tiempo. Finalmente, descubrió que en el fondo coincidía con los indígenas en que para ambos el enemigo principal era el ex presidente Rafael Correa y su partido, pactando con la Conaie, el fin del conflicto a cambio del apoyo de estos a la persecución de los correistas.

La pregunta que me hago (sin conocer a profundidad la historia de Ecuador) es ¿por qué si la Conaie odia tanto a Correa, nunca organizó una marcha multitudinaria para derrocarlo como si hizo con Bucaram, Mahuad, Gutiérrez y Moreno?.

Al final y a diferencia del pasado, Moreno se mantuvo en el poder como era de prever. Tan solo había que conocer la historia de Ecuador para saberlo. No es mi intención defender a Correa ni a su partido. Nunca fue un personaje de mi agrado, no por su propuesta política que compartí en gran medida, sino por un equivocado estilo mesiánico que lo llevó finalmente a decidir que Lenin Moreno -un permanente tránsfuga de las ideas a lo largo de su vida- debía ser su sucesor.

Pero también se debe dejar sentada la incongruencia del discurso de la Conaie que destilando odio una y otra vez mencionaban su apego a la Constitución Nacional que le consagra derechos por los que han luchado durante siglos y que apenas fueron incorporados a la Carta Magna en 2008 originada en el cumplimiento de la principal promesa de Rafael Correa en su primera campaña electoral en 2006.
Sabrá la Conaie por qué mientras transmitía un discurso de paz y hasta de cierta lambisconería cuando negociaban con su brutal represor y asesino, al mismo tiempo exudaban odio contra Correa,  a quien caracterizaba como enemigo principal, bajo la mirada complacida de Moreno.

Ahora, la Conaie ha anunciado públicamente a través de su presidente Jaime Vargas su decisión de formar un partido político para presentarse en las elecciones presidenciales de 2021 buscando representar a los sectores de centro y de izquierda, lo cual es una gran noticia que tal vez conduzca a que en el futuro sigan luchando por las demandas coyunturales y sectoriales del movimiento indígena, pero favoreciendo que la derecha se mantenga en el poder.

Vargas ha dicho que “busca representar a los sectores de la izquierda y del centro”, lo cual implica una titánica tarea que lo debe conducir a superar la impronta sectaria que lo llevó a excluir a otras agrupaciones indígenas, de estudiantes, trabajadores públicos y privados que se vieron marginadas de los diálogos con Moreno, al estar ausentes en la negociación que finalizaba una lucha en la que participaron activamente.

Por otro lado, si Vargas aspira a ser representante de la izquierda debe entender que en Ecuador hay varias izquierdas, una de ellas- por cierto- es la que milita dentro del Movimiento de la Revolución Ciudadana, otra –que no se si seguirá siéndolo- ha asumido el ideario neoliberal al ser cooptada por Moreno a cambio de cargos y prebendas, una más, no está ni con Moreno ni con Correa, manteniendo independencia y criterio propio y finalmente, la que hoy es aliada de la Conaie.

La Conaie es la más importante agrupación indígena de Ecuador pero no la única, Vargas quien se asumió como líder de todos los ecuatorianos para lograr exitosamente que los precios de los combustibles volvieran al nivel que tenían antes de la aprobación del decreto 883, debe saber que los mestizos y blancos son casi el 80% de la población ecuatoriana, por lo que si aspira a gobernar Ecuador debe acercarse a otros grupos en la perspectiva de construir una plataforma de base social amplia,  porque una cosa es movilizarse para derrocar presidentes y bajar los precios de la gasolina y otra muy diferente, ganar una elección.

El odio racial de la oligarquía no puede enfrentarse con un odio racial inverso, un gobierno popular en Ecuador debería ser un gobierno que se parezca al Ecuador con la participación de todas sus regiones, todos sus sectores sociales y todos sus pueblos indígena o no.

En Bolivia, los indígenas también tumbaron gobiernos y también era la derecha la que usufructuaba de las luchas populares. Es lo que supo entender Evo Morales, interpretando el sentir de las mayorías sobrepasó su indudable capacidad de conducir a los trabajadores cocaleros, para transformarse en un líder indígena de su pueblo y otros pueblos y un líder de toda Bolivia hasta llegar a ser exitosamente presidente por varios períodos. Comprendió con inteligencia suprema que el movimiento social tenía limitaciones y que era imposible desde ahí cambiar el país. Por eso, creó el instrumento: el Movimiento al Socialismo (MAS) para participar – en el ámbito de la democracia participativa- en las luchas por el poder que se dan en los comicios y desde el espacio que concede la obtención de cargos en las elecciones, luchar en mejores condiciones por el objetivo final que es crear y construir poder popular, para lo cual hizo alianzas y amplió su base social, formando, educando , elevando el nivel político y superando sectarismos y racismos que solo convienen al enemigo histórico de los pueblos.

sergioro07@hotmail.com