Mostrando entradas con la etiqueta Conaie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conaie. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de octubre de 2019

Vientos de cambio en América del Sur



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
El mes de octubre de 2019 será recordado por el incremento ostensible de la lucha de los pueblos de América del Sur en contra de un modelo neoliberal que se ha querido imponer a sangre y fuego en la región y que parecía sólidamente asentado en la vida de nuestros países.

Aunque parece muy lejano tras el intenso devenir de los últimos días, en Ecuador, tal como se esperaba, se impuso una vez más el engaño, la mentira y la manipulación del pueblo que, a pesar de salir con valor a las calles hasta poner en jaque al gobierno de Lenin Moreno, no pudo lograr cambios importantes en la orientación del gobierno. Moreno se las arregló para sobrevivir, políticamente hablando, después de acordar una reforma parcial con una directiva limitada y sectaria de la Conaie, cuya gran capacidad de conducción en la lucha no se manifestó en el momento de la negociación. Esto permitió presentar como victoria lo único que obtuvieron: la anulación del aumento de los precios de los combustibles, al mismo tiempo que desistieron de todas las otras demandas por las que se movilizó el pueblo ecuatoriano y los indígenas de ese país. 


A cambio, la Conaie aceptó compartir con Moreno su profundo sentimiento de odio contra el ex presidente Correa y su gobierno, solo porque –como todos saben en Ecuador- Correa no aceptó la solicitud de la Conaie de que le concedieran tres ministerios en el gabinete a cambio de su apoyo al gobierno.
Una semana después de haberse iniciado las negociaciones, la Conaie se retiró de la mesa, porque como era previsible descubrió –por enésima vez- el actuar engañoso natural de la oligarquía ecuatoriana de la cual Lenin Moreno es un discípulo diseñado especialmente para las nuevas condiciones del pos gobierno de la revolución ciudadana, del cual emergió después de la traición, también propia y natural de personas de su calaña.
Sin embargo, en Ecuador nada será igual, el gobierno de Moreno está políticamente muerto, solo manteniéndose en pie gracias al apoyo de Estados Unidos, los medios de comunicación y los empresarios que son los grandes sujetos de la traición de Moreno.
En Chile, por el contrario, el pueblo movilizado de manera unitaria y sin manejo de organización alguna que pudiera pactar con el gobierno, se mantiene después de 12 días en las calles tras 30 años de ignominia durante los cuales 5 presidentes se preocuparon de mantener incólume el modelo de Pinochet amparados en una constitución ilegitima que les permitió maximizar ganancias, exacerbando el modelo neoliberal de democracia restringida y violenta.

La respuesta de la derecha pinochetista en el gobierno, encarnada por Sebastián Piñera fue regresar a la represión propia de la dictadura, que ya había sido utilizada por sus antecesores, especialmente por Michelle Bachelet en contra del pueblo mapuche.

Paradójicamente es la misma Bachelet la que tiene en sus manos el destino de Piñera. El lunes 28 debió llegar a Chile una comisión formada por sus representantes, pero ello no se concretó toda vez que dicha embajada no arribó a Santiago a pesar que en la búsqueda del éxito del show organizado al efecto, antes Piñera eliminó el toque de queda, el estado de excepción e hizo cambio de nombres en su gabinete.

Como es habitual en este tipo de misiones, Bachelet primero debió consultar a Washington, sabiendo que la sentencia que ahí se dictaminara significaría que –tal como en el imperio romano- el mandamás de la Casa Blanca sería quien decidiera si elevaba su dedo o lo bajaba provocando el fin de Piñera.

Sabe también Bachelet que tal decisión podría significarle otro regreso victorioso a la Moneda, sino a ella, a alguno de sus copartidarios y entendió que no debía apresurarse ante el botín que sin querer cayó en sus manos. En este sentido y ante la indecisión de Estados Unidos, Piñera optó por cancelar las cumbres de la APEC y de Cambio Climático que en noviembre y diciembre se iban a realizar en Santiago.

Pase lo que pase en Chile, Piñera, al igual que Moreno en Ecuador, es un cadáver político, hoy incluso bajo la sombra de una acusación constitucional en su contra por la represión y la muerte de más de 20 ciudadanos. Su único objetivo ahora es tratar de salvarse, minimizar daños y buscar una salida gatopardiana para el modelo mediante cambios cosméticos que no lo modifican en lo sustancial.

Los positivos resultados electorales en Bolivia y Argentina, el primero para fortalecer el proceso de construcción del Estado plurinacional y el segundo para sacudirse 4 años de barbarie neoliberal apuntan a un nuevo momento de la región. El presidente Evo Morales, ahora debe enfrentar la sedición de la derecha que como ya va siendo habitual no sabe aceptar la derrota.

El modelo de democracia teledirigido desde Washington a través de la OEA establece que cualquier victoria popular que se exprese en las urnas por pequeños márgenes no será aceptada, desatando de inmediato toda la parafernalia reaccionaria que incluye: declaratoria de fraude, violencia callejera, no aceptación por parte de Estados Unidos y sus satélites europeos y latinoamericanos de los resultados, puesta en funcionamiento del ministerio de colonias para que avale todo lo anterior y finalmente, amenazas de intervención, chantajes, bloqueos y sanciones económicas.

La receta comienza a ser reiterativa, pero los pueblos, así como aprendieron a ganar elecciones, ahora han asimilado la necesidad de defender los resultados a pesar de todas las plagas imperiales que se ciernen sobre ellos. El pueblo boliviano, su gobierno y el presidente Evo Morales sabrán enfrentar esta situación y con la inteligencia, la paciencia y la sabiduría acumulada durante varios siglos de lucha, sabrán derrotar esta intentona que pretende retrotraer la historia.

En Argentina, el peronismo unido casi en su totalidad, propinó una aplastante derrota por casi 8 puntos al presidente Mauricio Macri y a las prácticas neoliberales emanadas de su gobierno, que sumieron al país en un cuatrienio de terror, que se manifiesta en el deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos, un estado de zozobra generalizado, el incremento de la pobreza, la entrega de la economía a los fondos buitres y a la banca extranjera y una vergonzante regresión en materia de la defensa inalienable de la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas.

La conjunción de acontecimientos en Argentina y Chile, junto al alzamiento del pueblo ecuatoriano, la victoria electoral del presidente Evo Morales y la resistencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua a la voracidad imperial, son manifestaciones contundentes -expresadas de manera distinta- de que, tal como dije en un artículo anterior, esta vez no habría que esperar los 25 años que transcurrieron entre Allende y Chávez para que los pueblos nuevamente asumieran el protagonismo de los procesos de transformación de la sociedad, echando por la borda la teoría de los ciclos, toda vez que la lucha es permanente y dialéctica, con avances y retrocesos pero que se sigue revelando de forma continua, constante y progresiva.

sergioro07@hotmail.com

América Latina: Entre la restauración neoconservadora y la soberanía nacional



Por: Tony López R (*)
Muchos son los artículos, análisis y editoriales de la prensa, y de los medios alternativos de comunicación social, que sustentan la tesis de que el ciclo progresista que se abrió con los triunfos electorales del presidente Hugo Chávez en Venezuela, en 1999, de Luis Ignacio Lula da Silva y Dilma Ruseff en Brasil, de Néstor y Cristina Kissner en Argentina, de Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, y Daniel Ortega en Nicaragua ha terminado, nada más alejado de la verdad.


Nicaragua, Venezuela y Bolivia, dónde se acaba de producir la reelección de Evo Morales Ayma, continúan exitosamente dando su batalla contra la injerencista política de Estados Unidos y sus aliados en la región y la promesa del presidente Donald Trump, de que eliminará de nuestro hemisferio a los gobiernos de carácter socialista, incluida la Cuba, revolucionaria, contra la cual está aplicando una genocida política de bloqueo y aislamiento, pero todas sus leyes y medidas a causado el efecto contrario a lo que el desea, la resistencia y la unidad del pueblo cubano, se ha hecho más fuerte y sólida la idea de continuar la construcción  del socialismo.

Mientras que el descontento y la oposición al gobierno de Jair Bolsonaro es cada vez más creciente y con un alto repudio a sus políticas represivas, neoliberales y subordinadas a Estados Unidos. La grave crisis ecuatoriana aún no está normalizada como tratan de presentar los voceros del gobierno de Lenin Moreno y los hegemónicos y derechistas medios ecuatorianos e internacionales. En Argentina estamos a horas de conocer cuál será el resultado de los comicios presidenciales, de acuerdo a las informaciones y las encuestas dan como seguro ganadores a la formula peronista Alberto y Cristina Fernández, quienes ya reiteraron que su gobierno revisará la política de subordinación económica al FMI y se alejaran de la política exterior del actual gobierno, incluyendo su salida del Grupo de Lima.

Es claro que para entender lo que está sucediendo hoy en Suramérica, debe ser objeto de análisis profundo y riguroso y no simplista, como los que señalan este fenómeno como un nuevo radicalismo en América Latina y la lucha entre dos polos: los neoconservadores y neoliberales y las fuerzas de izquierda y nacionales. El tema no es por una disputa política, no se trata de eso, se trata de lograr gobiernos que se dediquen a llevar a sus países a consolidar un modelo económico, social y político que pueda satisfacer las crecientes necesidades de sus ciudadanos y que nunca podrá alcanzarse con un modelo neoliberal y neoconservador, que solo privilegia a las grandes trasnacionales y al gran capital industrial y financiero nacional, en detrimento de sus pueblos.

Los problemas son otros, ni tampoco es la existencia de un nuevo radicalismo, se trata de que las fuerzas de izquierda, lejos de unirse en los problemas cruciales de la sociedad, se pierden en debates internos algunos por vanguardistas  y otros por sectarios y dogmáticos, se dividen, como sucedió con la decisión de la cúpula de la CONAIE, de aceptar el diálogo con Lenin Moreno y darle la espalda al resto de los sectores que iniciaron el paro y las movilizaciones, incluido a los integrantes del Compromiso Social/Revolución Ciudadana, que lidera Rafael Correa, una decisión que tuvo  un importante costo político, porque Moreno, como pronostiqué en mi artículo anterior, no cumplió con la CONAIE  y el movimiento indígena rompió el diálogo con el Gobierno.

El conflicto ecuatoriano no ha concluido y pendiente a las decisiones y medidas que tome el gobierno, será a partir de allí, que se podrá evaluar cual será el rumbo que tome la oposición, incluyendo al movimiento indígena. Lo cierto es que, por el momento, la impunidad y la confusión en la sociedad ecuatoriana, es la que está ocupando el escenario político, económico y social.

Lamentablemente la izquierda, frente a los problemas cruciales de la sociedad, se sumerge en temas que la fracciona, algunos en luchas por el poder y el vanguardismo y otros por diferencias ideológicas, cuando lo importante es la sólida unidad de los sectores de izquierda frente al tema central, como por ejemplo en Chile hoy, lo central es lograr la Asamblea Constituyente, la renuncia de Piñera y la convocatoria a unas nuevas elecciones.

Marchar unidos y lograr estos tres objetivos sería un triunfo estratégico, para que Chile salga del pantano putrefacto del pinochetismo y, se logre así, honrar a Salvador Allende y todos los patriotas chilenos que fueron desaparecidos y cayeron combatiendo la dictadura de Augusto Pinochet, impuesta por Estados Unidos, cualquier otra salida  y aceptar lo  que propone Piñera de pedir la renuncia a sus ministros, cuando es él quien debe renunciar, sería como traicionar a los hombres, mujeres, jóvenes y niños, que han marchado, se han manifestado y una grave  ignominia con los  muertos, heridos, torturados, desparecidos y prisioneros.

Los sucesos en Chile, país que era mostrado por los neoconservadores  como la joya del modelo neoliberal, son viva expresión de la decadencia y muerte de un modelo socio-económico y político que sembró de miseria y exclusión  nuestra región, como  se está apreciando en Argentina, con el gobierno de Mauricio Macri, que ha provocado en ese rico país, el mayor desastre económico en la historia de ese  pueblo y que mañana domingo 27 de octubre será el pueblo el que decida, cuál será el nuevo rumbo político y económico que tomará esta nación,  con la casi segura elección de la fórmula presidencial de Alberto y Cristina Fernández, que enfrentará a Mauricio Macri y al actual modelo neoliberal.

Por otra parte, el triunfo y relección del presidente Evo Morales Ayma, con el 47.08 por ciento de los votos y con la diferencia del 10 por ciento de su más cercano adversario, como lo establece la Constitución boliviana, el Tribunal Superior Electoral que lo declaró ganador, es amenazado por una derecha que no acepta perder y promueve la desobediencia civil e incluso en la preparación un golpe de Estado, alentado por Estados Unidos y el Secretario General de la OEA, según denunció el propio presidente Morales.

Los lectores deben conocer que esas posiciones de los sectores más reaccionarios en Bolivia, están recibiendo el apoyo del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, conocido y descarado operador político del gobierno de Donald Trump en la OEA, quien está tratando de jugar la misma carta, que ha venido jugando con Venezuela.  En Bolivia quiere promover la ilegitimidad de Evo Morales, por eso la reacción del recién electo presidente de invitar a EE: UU, Brasil, Argentina y Colombia cuyos gobiernos se han hecho eco de las posiciones de Almagro, para que realicen una auditoria y deja abierta la invitación a cualquier país que se quiera sumar.

Era de prever las posiciones de los países que han asumido la orientación de Estados Unidos a través de Almagro, la catadura moral de esos gobiernos y su subordinación a Estados Unidos, es bochornosa y los graves problemas que le aquejan lo quieren tapar con cumplir lo que le dictan desde Washington, que moral tiene el presidente Iván Duque de descalificar las elecciones en Bolivia, si en las elecciones de medio término a celebrarse mañana 27 de octubre las denuncias de fraude, pero  más grave aún,  siete candidatos  alcaldías  opositores al gobierno de Duque  en Colombia,  han sido asesinados.

Por otra parte, no puedo dejar de mencionar a Luis Almagro y a Michele Bachelet, en el tema de la violación a los derechos humano en Chile y Ecuador y el silencio de estos funcionarios de la OEA y la ONU, donde se cuentan decenas de muertos, miles de heridos y detenidos, pero Almagro y la señora Bachelet, solo tienen ojo y oídos para denunciar a Venezuela, Bolivia y Nicaragua. 

Los sucesos en Ecuador, Chile y Perú, en estas últimas semanas, están demostrando que el fin de la restauración neoconservadora en América Latina y el Caribe está en estado terminal.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 23 de octubre de 2019

Insurrección popular contra el gobierno de Lenin Moreno y el FMI.



Por: Tony López R.  (*)
Los acontecimientos insurreccionales contra el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador, no es un hecho aislado, estas protestas de diversos gremios en ese país, se inscriben en un escenario latinoamericano y caribeño que encaran varios conflictos, que presagian un fuerte enfrentamiento, contra la restauración neoconservadora en nuestra región.


Cuando el gobierno de Lenin Moreno, traicionando el proyecto de la Revolución Ciudadana, al poco tiempo de asumir la presidencia y sumarse al proyecto neoliberal   y subordinarse a la política de Washington, como muy bien lo ha hecho en la OEA y el Grupo de Lima contra el gobierno venezolano, prestándose y apoyando la intervención militar en dicho país. Esa conducta ha colmado la copa y los sucesos al que ahora se enfrenta el gobierno en Ecuador, es consecuencia y causa de esa política.

Hace exactamente 15 días Moreno, aprobó el decreto 883 o el llamado “paquetazo económico” lo que ha provocado la incontrolable protesta popular, que ha incendiado el país en las tres regiones más importantes y lo tiene abocado, a que o bien acuda a promover un golpe de Estado o aplicar el artículo 130 y 148, que lo llevaría a la renuncia a la presidencia de la república y a convocar elecciones generales para los poderes legislativo y ejecutivo.

Lo que resulta realmente sospecho y a su vez cobarde es su huida hacia Guayaquil, algunas fuentes bien informadas, me han comentado que hay que seguir muy de cerca cual es el plan de la derecha ecuatoriana y Jaime Nebot, gobernador de Guayaquil y este repentino y sorpresivo refugio del presidente Lenin Moreno, en esta ciudad, teniendo en cuenta que no hay mayor ofensa para los quiteños, que Moreno haya trasladado a la costa el poder central del gobierno y él como máxima figura.

La derecha está interesada en el adelanto de las elecciones y Nebot es su candidato, no se excluye que, en el fondo, si no se estabiliza y se acrecientan las protesta, Moreno acuda a los artículos constitucionales arriba ya mencionado, renuncie y se convoque a las elecciones y así abrir la posibilidad de que la derecha, legitima y legalmente elegida vuelva al poder en Ecuador.

En Ecuador no hay que perder la brújula, el movimiento indígena es muy fuerte, su gran fortaleza unitaria está en el principio de que se le respete sus espacios territoriales, el tema del agua y la tierra, pero sus debilidades es que se dividen en federaciones y es por esa vía  se le penetra para crear divisiones entre ellos, pero en está ocasión la unidad del Movimiento Indígena  alrededor de la CONAIE, se aprecia muy sólido porque  el “paquetazo económico”  les afecta a todos. 

A Quito están llegando las federaciones indígenas de la amazonias y esas federaciones son poderosas y muy fuerte, incluso entrenadas militarmente y con buenas relaciones con las Fuerzas Militares, porque fueron y son muy importante en las guerras que Ecuador ha tenido con sus vecinos y muy específicamente con el Perú.

Políticamente Lenin Moreno no tiene mayor fortaleza, como se conoce, este dividió a la Alianza País, partido fundado por el ex presidente Rafael Correa y de lo cuales los principales líderes, se convirtieron en competidores y Lenin los convirtió en sus enemigos, son los casos de Jorge Glass, hoy condenado, sin que se haya probado el delito del que se le acusa, mientras que el prestigioso ex canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, tuvo que acudir al exilio en la hermana nación mexicana.

El propio bloque de legisladores de Alianza País, esta dividido internamente, una parte de sus congresistas  responden a Moreno y una buena parte son fieles a la  política progresista, democrática de la Revolución Ciudadana que defiende el ex presidente Rafael  Correa, político cuya posición antimperialista y revolucionaria no ha sido perdonada, ni por el imperio y mucho menos  por Lenin Moreno, a quien arteramente  traicionó y ahora quiere enjuiciarlo, para evitar que aspire a la presidencia, algo parecido a lo que se hizo con Lula en Brasil. 

Tomando en cuenta todos estos elementos, podemos afirmar que la base social y política que puede hoy tener Moreno es sumamente minoritaria y ya no es aquellas bases que lo llevaron a la Presidencia, precisamente a propuesta de Correa.

Sí bien he aportados elementos para demostrar que el actual presidente de Ecuador, Lenin Moreno está en una compleja encrucijada y una evidente perdida de autoridad y debilidad política y moral, para continuar en el ejercicio de la presidencia que lo puede llevar a promover una salida “decorosa”, entregarse a la derecha y  exiliarse en Estados Unidos y por ahora está ganando  tiempo y apostando a que el movimiento indigenista se canse y se quede sin oxígeno y pueda buscar la salida  ya mencionada.  

Pasemos más abajo a aportar algunos elementos de carácter económico y la innecesaria petición de un empréstito al Fondo Monetario Internacional, (FMI).

En un brillante análisis la economista ecuatoriana la doctora Vilma Salgado, ella explica “que el presidente Lenin Moreno ha venido aplicando políticas de ajustes del gasto y de la inversión pública, en el marco del acuerdo de Servicio Ampliado (SAF) suscrito con el FMI en febrero del 2019, políticas que han afectado a las clases medias y al als clases populares. Estas políticas, señala Salgado, han lanzado a estos sectores de la población hacia la pobreza y la miseria, al tiempo que han beneficiado a empresas transnacionales, a los bancos y los grandes grupos económicos en general “.

Y precisó: “En el marco de las negociaciones con el FMI, el actual gobierno dictó una ley, irónicamente denominada “Ley Orgánica para el Fomento Productivo, Atracción de Inversiones, Generación de Empleo y Estabilidad y Equilibrio Fiscal”, vigente desde agosto del 2018, mediante la cual se reinstauró en el país la política neoliberal para la reducción del déficit fiscal y de la deuda pública, fijadas como prioridades nacionales. En dicha ley se contempló la remisión de intereses, multas y recargos por obligaciones pendientes de pago con varias instituciones del Estado: Servicio de Rentas Internas (SRI), gobiernos autónomos descentralizados, Superintendencia de Compañías, Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas, empresas públicas e incluso con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS”

“A la fecha en que entró en vigencia dicha Ley, el sector privado debía al Estado, solamente por impuestos no pagados al SRI, US $ 4.291,1 millones de dólares, -sin considerar intereses-, cifra superior al monto del crédito aprobado por el FMI. Luego del acuerdo suscrito con dicho organismo, los desembolsos de este crédito –de 4.200 millones de dólares- se irán realizando en cuotas, luego de la evaluación del cumplimiento por parte del país de las condiciones que dicho organismo impone.”

Como se aprecia, sí se hubiesen cobrado los impuestos a las empresas deudoras, no hubiera sido necesario pedir el empréstito al FMI y se hubiera ahorrado el “paquetazo económico” pero no a conducir al país a un modelo neoliberal, que benefició a las grandes empresas trasnacionales y al gran capital interno y bancario, en detrimento de la clase media y populares, el gobierno, sin medir las consecuencias, ni tener en cuenta que en este pueblo con limitaciones,  hubo un gobierno que evito caer en este modelo económico fracasado y  logró muchos avances de carácter sociales, ya las clases más afectadas se rebelaron no podía resistir tamaña agresión viniendo de un gobierno que debía ser continuador del anterior y  se ha convertido en todo lo contrario, entregado al capital internacional, subordinado a los gringos y opresor del pueblo.

La brutal represión  a los manifestantes pacíficos que con su fuerzas  morales y la razón están exigiendo la derogación del  decreto 883,  ya ha ocasionado  varios muertos y centenares de heridos 554 a la altura del 9 de octubre, y 929 detenidos, aunque la ministra de Gobernación María Paula Romo, admite la cifra de 657, está demostrando que la crisis se agudiza y los manifestantes, que no se circunscribe solo al movimiento indigenista de la CONAIE, también están  los gremios de los transportistas, comerciantes, el poderoso movimiento estudiantil, y de otros sectores, el ataque a sectores de la prensa, la sustitución del director del periódico El Telégrafo, que estaba denunciando la masacre de la policía, contra la población inerme, siendo este diario dependiente del Estado y por eso lo echaron.

Todo lo arriba mencionado ha conducido a la rotunda negativa del liderazgo de estas manifestaciones a rechazar el dialogo, sino se elimina el decreto 883 que impuso las medidas económicas presentadas y aprobadas por el presidente Lenin Moreno.

El líder de la protesta en Guayaquil  Samuel Moran, denunció la fuerte represión ejecutada por la policía guayaquileña y acusó al Jefe de la Policía  de Guayaquil de ordenar a sus subordinados emplear la fuerza y abrir fuego si era necesario, a su vez, señalaba que los medios solo trasmiten lo que dicen los funcionarios gubernamentales, quienes señalan que las manifestaciones de protesta están dirigidas por  criminales, una verdadera aberración y estúpido manejo de la prensa, porque si estos miles de personas  son movilizados por delincuentes, como los calificó  la alcaldesa de Guayaquil y quien ordenó a   los escuadrones de la policía  reprimir fuertemente porque no son líderes sociales, y ratificó eran  delincuentes, sin darse cuenta de que con esos conceptos cierra cualquier diálogo, pues ningún gobierno puede establecer conversaciones con delincuentes.  

En Ecuador  la prensa y los medios hegemónicos internacionales, y especialmente los medos en Miami, están  aplicando la guerra mediática, la estrategia es desconocer lo que está objetivamente sucediendo y  desinformar con  noticias falsas al estilo de Donald Trump en Estados Unidos, y Moreno lo está copiando, al señalar al presidente Maduro y al expresidente Correa, como los que están detrás de estas movilizaciones, no se da cuenta de que si fuera cierto de que Maduro y Correa han logrado este levantamiento, tremenda fortaleza y capacidad de movilización tienen estos dos lideres y que debilidad la de Moreno. 

Frente a este brutal y sanguinario atropello, los medios masivos de información y las redes sociales se preguntan y donde está el Secretario General de la OEA, que no ha condenado la barbarie del gobierno de Moreno y sus fuerzas policiales, y la Representante de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas Michel Bachelet.  Y los auto titulados jueces y señores defensores de la “democracia” representativa” en nuestra América Latina, que solo se pronuncian contra los pueblos y gobiernos revolucionarios, democráticos y progresistas de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia.

Es Lenin Moreno y su equipo de gobierno el que ha provocado esta protesta que lo pueden pueden llevar a la destitución y a la cárcel por los muertos y heridos que ha ocasionado en esta negra noche que vive la nación hermana del Ecuador, es tu entrega y obediencia al FMI y la subordinación al gobierno de Estados Unidos, las revoluciones y las protestas sociales, no se exportan Moreno, no subestimes la inteligencia de tu pueblo.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional,
jorgarcia726@gmail.com

sábado, 19 de octubre de 2019

Algunos debates urgentes para la izquierda más a la izquierda: una reflexión de la lucha en Ecuador



Por Bruno Lima Rocha:
Introducción al tema
Escribo estas palabras mientras el pueblo ecuatoriano juega su suerte en las calles de Quito, Guayaquil, Cuenca y otros municipios y regiones del país. Este texto no pretende hacer una evaluación crítica de la lucha indígena y social contra el Pacto 883 de Lenin Moreno ni un análisis de la coyuntura de la intervención del FMI en el país. El tema de fondo es otro.


Puede parecer un poco pretencioso, pero entiendo que necesitamos desarrollar debates urgentes de izquierda en el siglo XXI, al menos la izquierda más a la izquierda operando en y para América Latina y el Caribe. Hay muchos temas y problemas serios. Por ejemplo, una herida histórica para empezar: ¿siguen funcionando las corrientes autoritarias con la hipótesis del partido único? Aparentemente en el discurso sí, aunque en el mundo práctico esta hipótesis es cada vez más distante (afortunadamente).

Y, por otro lado, ¿hay vida fuera y más allá de la socialdemocracia? Lo entiendo, pero es necesario formalizar algún modelo de sociedad futura. El "realismo socialista" o las dictaduras de un solo partido, con Nomenklatura burocrática como en la antigua Unión Soviética o en el poder en la heroica Argelia anticolonial, o líderes tiránicos como Enver Hoxha en Albania o Nicolae Ceausescu en Rumania. Tales modelos execrables de tiranía política generan mucho combustible para la derecha más repugnante, como los seguidores de Steve Bannon como el presidente Jair Bolsonaro.

La falta de críticas es otro problema, ya que impide un análisis riguroso de los gobiernos de excepción, como Nicolás Maduro, aunque este mismo gobierno es heroicamente antiimperialista y, como tal, el pueblo venezolano debe recibir una solidaridad incondicional. El seguimiento (como en la administración Jango, con el lema "¡envíe el fuego, presidente!") Es casi siempre la historia de una tragedia anunciada. ¿Imagina la lucha ecuatoriana si CONAIE no tuviera autonomía organizativa y su capacidad estratégica intacta después de una década de criminalización por parte del gobierno de Rafael Correa?

Si no queremos esto en absoluto, ¿qué queremos? Una pista: ¿multipartidismo de izquierda con una Constitución Plurinacional? Sí, ese sería el camino. En base a esto, ¿es necesaria una multiplicidad de representaciones sociales, étnico-culturales y políticas? Si por supuesto. ¿Y es suficiente la democracia liberal, representativa y burguesa? No, no es suficiente y ya está dando su límite, incluso en el juego institucional.

 Entonces, ¿cuál es la defensa del proyecto? ¿Una socialdemocracia con una economía parcialmente planificada? Sería mínimo componer uno o más programas comunes, donde las compañías estratégicas estatales deberían tener control social y democracia interna como una forma de operar como agente del poder de veto de los juegos de partidos fisiológicos y los ataques de grupos económicos nacionales o transnacionales. Finalmente, en esta reanudación de la resistencia masiva contra el neoliberalismo, debemos superar, en gran medida, el triste papel de la coalición de clases y la visión "ingenua" de la acción imperialista en nuestro continente. Washington (bajo la tutela republicana o demócrata) no acepta la "coexistencia pacífica" y esto es un sorteo
Necesitamos debatir el mínimo para que al menos podamos defender o cometer diferentes errores y golpes más precisos. Y falta la teoría, mucha teoría

¿La teoria del poder social como materialización del pensamiento descolonial?
Los estudiantes de pregrado con quienes tengo la alegría y el privilegio de vivir han comentado sobre algo que intento sintetizar y llegar a un acuerdo. El "pensamiento descolonial" es un discurso absoluto como historiográfico, la revisión necesaria, la base discursiva que pone patas arriba a las Américas y nos hace, aunque no sean de origen indígena, sentirse invadidos en Pindorama e incluso en la mitad del país. no tenemos ascendencia africana, nos posicionamos como Palmarinos Afrocéntricos. Hasta ahora perfecto, maravilloso divino como tropicalia

Pero, ¿qué pasa con la teoría del poder social que proviene de los territorios en lucha y resistencia? Falta otra pieza, incluida una teoría económica que sea ecológicamente sostenible y que permita a un territorio defenderse de los ataques que seguramente vendrán. En este sentido, la crítica del antropólogo libertario David Graeber es correcta.

Es de destacar que su contribución es fantástica y vale la pena conocer al menos la parte más política del trabajo. Pero, como casi todos los intelectuales anglosajones "reconocidos", su contribución carece de resultados viables, al menos formas de encontrar alternativas que puedan ejecutarse. Debo decir que la presencia de Graeber, así como la de Noam Chomsky, es fundamental, diría yo. Entonces, aquí no se trata de críticas directas, sino más bien como parte del debate sobre quién quiere agregar y construir de la misma manera.

Claves de categoría clave para una teoría del poder social
Territorio: Suena como evidencia y evidencia, pero el concepto de territorio es una categoría clave de estos, incluso los poderosos, para ayudar a defender los derechos amenazados y tener un propósito desde un eje de resistencia.
Además de la ley ancestral e inalienable, la defensa y el desarrollo indígena de los territorios indígenas y quilombo las pueden ayudar en gran medida tanto al desarrollo sostenible e inofensivo de los biomas, como a ser el embrión de sociedades menos injustas.

El concepto de territorio metropolitano de transferencia también ayuda, pero a menudo se usa en el capitalismo ilegal y la represión social. Para no exagerar el papel de los buenos teóricos, geógrafos como Élisée Reclus, Piotr Kropotkin,
Milton Santos y Aziz Ab'Saber serían hoy una lectura casi obligatoria para la interpretación de la categoría de territorio, más allá de lo que ya existe y está auto organizada en las extensiones de tierra de los pueblos originales o tradicionales.

Degeneración del liderazgo: otra categoría clave es evitar la degeneración del liderazgo político. Este es un tema clásico y aquí es solo un comienzo de debate. Se reconoce que existe un liderazgo político y algunas atribuciones fácilmente identificables como: carisma, oratoria, ejemplo, dedicación, trayectoria, capacidad de resolución. Pero, ¿cuándo cristalizan estas características en una estructura de poder permanente? Empeorando ¿Es esto cuando se convierte en culto a la personalidad?

Consignas típicas: los males en el pensamiento de izquierda y la propaganda deben interpretarse, localizarse y contrarrestarse severamente. ¿Qué fenómenos de la política interna conducen al culto a la personalidad? ¿Cómo las grandes fuerzas políticas dependen necesariamente de un grupo muy pequeño de "líderes"? ¿No es el culto al liderazgo también un complemento al individualismo, las luchas más insignificantes por el poder?
Creo que la respuesta es sí a todo, por lo tanto, la necesidad de crear mecanismos institucionales (de las instituciones sociales que digo) que eviten estas prácticas, pero desde el comienzo de las experiencias o sus saltos organizacionales. A la mitad, la corrección es mucho más difícil.

Otro problema es la ilusión del habla. ¿Cuál es el concepto erróneo más grande de la izquierda, no la ex izquierda, sino la izquierda izquierda? ¿El determinismo sociológico (en busca de la clase prometida o fracción de clase) o el engaño con los propios análisis que conducen a algún tipo de autoproclamación?
 En el caso ecuatoriano, se observa que existen tensiones entre la población autoorganizada, como la representada por CONAIE y el FUT, y una izquierda urbana más ideologizada, que busca ver qué es "proletario" en estas demandas previas a la formación. del proletariado mismo. Superar este tipo de alienación literaria es fundamental para toda América Latina que se organiza una y otra vez.
Señalando conclusiones obvias

Me atrevo a compilar una guía básica del cientificismo o el autoengaño de la retórica filosófica mal aplicada en la política. El primero es la convicción ideológica. Los valores centrales no son negociables e incluso superan el carácter de las identidades políticas.

 No hay forma de discutir sobre la libertad política, el derecho a múltiples representaciones, el derecho al culto religioso y las creencias espirituales, la democracia directa y los proyectos autosostenibles. Lo que no es negociable es un objetivo finalista y delimita las posibilidades de una gran estrategia.  Otra dimensión es el ajuste de la doctrina del empleo en períodos históricos específicos. Por ejemplo, si el objetivo es el protagonismo de las personas organizadas y el empoderamiento de diversos sujetos sociales, las formas de lograr estos logros pueden variar o incorporar nuevos elementos de movilización y acumulación de fuerza social. Pero no hay forma de renunciar a estas formas de acumular fuerza, de lo contrario no hay nada en absoluto,

Todos los que no confunden ideología con ciencia y entienden que la teoría está al servicio del análisis y no solo como un refuerzo discursivo de un sistema de creencias, todos tenemos dudas teóricas. Pero la incertidumbre de las posibilidades no debe confundirse con la creencia en lo que es justo frente a las posibilidades concretas de la vida en la sociedad de nuestro continente. La utopía es un lugar para ser construido y, en este sentido, una utopía liberal-republicana con "instituciones que funcionan perfectamente" está más distante que un territorio liberado por el poder del pueblo organizado.

¿Qué utopía queremos? ¿Quiénes somos a corto, mediano y largo plazo? ¿Qué instituciones reemplazan y más bien coexisten con la "aparente normalidad institucional" en este ciclo de "golpes de estado" inaugurado hace diez años con el derrocamiento del presidente hondureño Manuel Zelaya Rosales en junio de 2009?
O tenemos proyectos viables o seremos rehenes de las circunstancias o líderes cristalizados sin una democracia social y participativa en el trabajo.
blimarocha@gmail.com

miércoles, 16 de octubre de 2019

Algunas reflexiones tras los acontecimientos en Ecuador



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La gran movilización por la derogación del decreto 883 que estipulaba aberrantes medidas anti populares en Ecuador a instancias del Fondo Monetario Internacional, se inició bajo la impronta de un movimiento indígena que había demostrado en el pasado su capacidad para “tumbar gobiernos”.

Así ocurrió en diciembre de 1996 cuando Abdalá Bucaram anunció un “paquete” de medidas económicas que incluían el congelamiento del salario mínimo y el aumento del costo de los pasajes, todo lo cual generó un gran descontento social que derivó en casi dos meses de movilización conducentes a que en febrero de 1997 el Congreso destituyera a Bucaram.


Solo unos años después, en enero de 2000, un grupo de oficiales jóvenes de las fuerzas armadas en alianza con el movimiento indígena que marchó hacia las sedes del gobierno y el parlamento, provocaron la renuncia del presidente Jamil Mahuad tras su decisión de elevar el precio de los combustibles, congelar los depósitos bancarios y dolarizar la economía, haciendo que la moneda estadounidense pasara a ser oficial en Ecuador. El gobierno fue asumido por el vicepresidente Gustavo Noboa hasta 2002 cuando el coronel Lucio Gutiérrez se hizo cargo del poder.

En el año 2005, otra movilización de las organizaciones indígenas y populares que fue conocida como la "rebelión de los forajidos" y que duró más de una semana, indujeron al cese del gobierno de Lucio Gutiérrez.
De manera que en un lapso menor de 10 años se produjeron tres grandes movilizaciones indígenas contra los gobiernos de turno que condujeron al derrocamiento de los presidentes, en todos los casos siguió gobernando la derecha. 2019 no ha sido la excepción, el movimiento indígena pone la movilización, pone el discurso, y lo que es peor, pone los muertos, heridos y desaparecidos para solo producir un cambio de la persona que ha estado gobernando. En esa perspectiva, algo ha ido mal.

Lenin Moreno, que llegó a Carondelet gracias al engaño masivo más grande de la historia del Ecuador, mostró mayores habilidades que sus antecesores para aferrarse al poder, exponiendo una actitud obsesiva solo explicable a partir de sus grandes limitaciones intelectuales, optó por engañar a los indígenas de otra manera. En primer lugar, estableciendo un paralelo en la historia solo comparable con la matanza realizada por los españoles del 2 de agosto de 1810, desató la más furiosa represión de la historia reciente de ese país. Después, al afirmar que: “vienen por mí”, huyó a Guayaquil para no enfrentar directamente al pueblo y ganar tiempo. Finalmente, descubrió que en el fondo coincidía con los indígenas en que para ambos el enemigo principal era el ex presidente Rafael Correa y su partido, pactando con la Conaie, el fin del conflicto a cambio del apoyo de estos a la persecución de los correistas.

La pregunta que me hago (sin conocer a profundidad la historia de Ecuador) es ¿por qué si la Conaie odia tanto a Correa, nunca organizó una marcha multitudinaria para derrocarlo como si hizo con Bucaram, Mahuad, Gutiérrez y Moreno?.

Al final y a diferencia del pasado, Moreno se mantuvo en el poder como era de prever. Tan solo había que conocer la historia de Ecuador para saberlo. No es mi intención defender a Correa ni a su partido. Nunca fue un personaje de mi agrado, no por su propuesta política que compartí en gran medida, sino por un equivocado estilo mesiánico que lo llevó finalmente a decidir que Lenin Moreno -un permanente tránsfuga de las ideas a lo largo de su vida- debía ser su sucesor.

Pero también se debe dejar sentada la incongruencia del discurso de la Conaie que destilando odio una y otra vez mencionaban su apego a la Constitución Nacional que le consagra derechos por los que han luchado durante siglos y que apenas fueron incorporados a la Carta Magna en 2008 originada en el cumplimiento de la principal promesa de Rafael Correa en su primera campaña electoral en 2006.
Sabrá la Conaie por qué mientras transmitía un discurso de paz y hasta de cierta lambisconería cuando negociaban con su brutal represor y asesino, al mismo tiempo exudaban odio contra Correa,  a quien caracterizaba como enemigo principal, bajo la mirada complacida de Moreno.

Ahora, la Conaie ha anunciado públicamente a través de su presidente Jaime Vargas su decisión de formar un partido político para presentarse en las elecciones presidenciales de 2021 buscando representar a los sectores de centro y de izquierda, lo cual es una gran noticia que tal vez conduzca a que en el futuro sigan luchando por las demandas coyunturales y sectoriales del movimiento indígena, pero favoreciendo que la derecha se mantenga en el poder.

Vargas ha dicho que “busca representar a los sectores de la izquierda y del centro”, lo cual implica una titánica tarea que lo debe conducir a superar la impronta sectaria que lo llevó a excluir a otras agrupaciones indígenas, de estudiantes, trabajadores públicos y privados que se vieron marginadas de los diálogos con Moreno, al estar ausentes en la negociación que finalizaba una lucha en la que participaron activamente.

Por otro lado, si Vargas aspira a ser representante de la izquierda debe entender que en Ecuador hay varias izquierdas, una de ellas- por cierto- es la que milita dentro del Movimiento de la Revolución Ciudadana, otra –que no se si seguirá siéndolo- ha asumido el ideario neoliberal al ser cooptada por Moreno a cambio de cargos y prebendas, una más, no está ni con Moreno ni con Correa, manteniendo independencia y criterio propio y finalmente, la que hoy es aliada de la Conaie.

La Conaie es la más importante agrupación indígena de Ecuador pero no la única, Vargas quien se asumió como líder de todos los ecuatorianos para lograr exitosamente que los precios de los combustibles volvieran al nivel que tenían antes de la aprobación del decreto 883, debe saber que los mestizos y blancos son casi el 80% de la población ecuatoriana, por lo que si aspira a gobernar Ecuador debe acercarse a otros grupos en la perspectiva de construir una plataforma de base social amplia,  porque una cosa es movilizarse para derrocar presidentes y bajar los precios de la gasolina y otra muy diferente, ganar una elección.

El odio racial de la oligarquía no puede enfrentarse con un odio racial inverso, un gobierno popular en Ecuador debería ser un gobierno que se parezca al Ecuador con la participación de todas sus regiones, todos sus sectores sociales y todos sus pueblos indígena o no.

En Bolivia, los indígenas también tumbaron gobiernos y también era la derecha la que usufructuaba de las luchas populares. Es lo que supo entender Evo Morales, interpretando el sentir de las mayorías sobrepasó su indudable capacidad de conducir a los trabajadores cocaleros, para transformarse en un líder indígena de su pueblo y otros pueblos y un líder de toda Bolivia hasta llegar a ser exitosamente presidente por varios períodos. Comprendió con inteligencia suprema que el movimiento social tenía limitaciones y que era imposible desde ahí cambiar el país. Por eso, creó el instrumento: el Movimiento al Socialismo (MAS) para participar – en el ámbito de la democracia participativa- en las luchas por el poder que se dan en los comicios y desde el espacio que concede la obtención de cargos en las elecciones, luchar en mejores condiciones por el objetivo final que es crear y construir poder popular, para lo cual hizo alianzas y amplió su base social, formando, educando , elevando el nivel político y superando sectarismos y racismos que solo convienen al enemigo histórico de los pueblos.

sergioro07@hotmail.com