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sábado, 16 de enero de 2021

Biden: ilusiones de cambio y nada más

 Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

En febrero de 2009, cuando recién se inauguraba el gobierno de Barack Obama, alarmado por las campanas que se echaban a volar ante la llegada a la Casa Blanca de un demócrata negro como adalid de la democracia, escribí un artículo que se tituló “No existe un imperio bueno”. El arribo del nuevo presidente fue saludado con tambores de victoria hasta por sectores progresistas, de izquierda y democráticos de América Latina y el Caribe que suponían que la refinada estirpe del académico de Harvard iba a marcar un profundo cambio respecto de la brutalidad y la barbarie de George W. Bush. Los resultados están a la vista. No hay mucho que decir.

Entre otras cosas, en aquel artículo señalaba que era “…evidente que la transición de un gobierno a otro en Estados Unidos ha significado un importante cambio de forma en su manejo internacional, pero es sumamente peligroso suponer que es posible que exista `un imperialismo bueno´”. Más adelante opinaba que “: La lucha por la paz y la democracia no nos puede llevar al desarme político e ideológico frente a un imperio que pareciera estar a la defensiva como fiera herida en su crisis, pero que no ha alterado un ápice su voluntad guerrerista y agresiva”.

En mi opinión estamos asistiendo a un nuevo canto de sirenas. Sobre todo en algunos medios de comunicación, ya no en aquellos bajo servicio imperial, sino en los que dan a conocer y divulgan opiniones y reflexiones que ayudan a comprender el devenir político desde una perspectiva popular y democrática, se vuelve a exaltar a Joe Biden y a su gobierno como algo bueno y esperanzador.

Ya ni siquiera se trata de ensalzar la sutileza de aquel académico encantador de serpientes cuyos asesores utilizaban el color oscuro de su piel como símbolo de lo nuevo, sobre todo en materia de política internacional. Ahora se trata de un genuino representante del establishment quien por casi 45 años ha pululado como sanguijuela silenciosa por los pasillos del poder en Washington. Joseph Robinette Biden Jr. fue senador durante 36 años y vicepresidente por 8.

Como senador, Biden fue miembro principal y posteriormente presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara alta. En esa responsabilidad apoyó la expansión de la OTAN hacia Europa del Este y una intervención militar más activa de Estados Unidos en la guerra de Yugoslavia durante la última década del siglo pasado. Así mismo, respaldó la resolución que autorizaba la guerra en Irak en 2002, cuando -según lo recogen diversos medios de prensa- su consejo fue decisivo a la hora de convencer al presidente Bill Clinton para utilizar la fuerza militar contra ese país. Incluso elaboró un plan para dividir Irak a partir de criterios sectarios, creando tres instancias, una chií, una suní y una kurda. 

En 1982, Biden apoyó la posición inglesa en las islas Malvinas, afirmando que " es claro que el agresor es Argentina y es claro que Inglaterra tiene razón, y debería ser claro para todo el mundo a quién apoya Estados Unidos”. De la misma manera, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, instó al presidente a utilizar un gran contingente de tropas de su país en Afganistán

Como vicepresidente estuvo muy activo respaldando la intervención militar en Libia. De la misma manera, su equipo fue redactor de la ley que declaró a Venezuela como amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

Esta “joyita” será el presidente de Estados Unidos a partir de la próxima semana. Resulta extremadamente peligroso y desmovilizador suponer que un hombre de rancio ADN imperialista pueda ser tan bueno como para celebrar su victoria como propia.  Algunos medios y analistas incluso han caído en el error de considerar el cambio de administración en términos de gobierno, lo cual –desde mi modesto punto de vista- solo conduce a equívocos. Me parece que el estudio de los acontecimientos en Estados Unidos solo tiene validez para América Latina y el Caribe cuando se observan desde el punto de vista del sistema… y en eso, muy poco cambio habrá. Lo digo, tal como lo hice hace 8 años cuando las loas al presidente negro desbordaban emociones.

Con respecto a Estados Unidos, lo interesante es lo que está por ocurrir. Creo que todo lo que ha pasado en el último año desde que entre mayo y junio el manejo equivocado de la pandemia y la economía hicieron que las encuestas dejaran de favorecer al presidente Trump hasta el 6 de enero cuando se produjo el asalto al capitolio, ha estado orientado por la intencionalidad del presidente Trump de seguir siendo un actor protagónico en la dinámica política del país. Para ello se ha propuesto actuar desde dos escenarios por crear: el primero, arrebatarle el partido republicano al establishment para disputar bajo esa bandera las próximas elecciones parlamentarias de 2022 proyectando así su plan de futuro y en segundo lugar –si el primero no es posible- crear un tercer partido que destruya el bipartidismo sobre el cual está construido todo el entramado político y jurídico del Estado.

Esto último sería lo más peligroso, por eso tanto demócratas como algunos sectores republicanos están interesados en la aplicación de la Enmienda 25 de la Constitución o si no es aceptada por el vicepresidente Pence, realizar un impeachment que saque a Trump para siempre de la política. Al contrario de lo que se cree, la actuación de este no ha estado encaminada a desconocer al Estado ni a negarse a entregar el poder, nunca han estado en su cabeza tales posibilidades. Lo único que ha hecho a través de la represión de los negros antes y de la movilización de sus seguidores para denunciar un supuesto fraude ahora, es acumular fuerzas y mostrar músculo movilizador para enviar un mensaje a fin de negociar desde una mejor posición. Lo que está sobre el tapete es dirimir si los 76 millones de votos obtenidos son de él o del partido republicano.

En el plano internacional, las duras sanciones contra Irán, han sido una señal para el lobby sionista y la declaratoria de Cuba como país que fomenta el terrorismo, algo similar dirigido al poderoso lobby cubano de la Florida. De igual manera, su férrea voluntad de someter al gobierno de Venezuela, reflejan su intencionalidad de atraerse los millones que ha acumulado la rica comunidad venezolana de Miami. Ha visto que necesita votos, pero también dinero si quiere hacer política a futuro. Es obvio que está pensando en el porvenir, sino, no se podrían entender decisiones y medidas de última hora que está tomando de forma inédita por un presidente que se retira.

En el otro lado de la trinchera, Biden ha creado un gabinete multicolor, incorporando a las minorías y a los sectores sociales que lo llevaron a la presidencia. Se trata de disputarle el control del partido demócrata a las nuevas generaciones que ya deslastradas del liderazgo fallido y cobarde de Bernie Sanders, se preparan para asaltar el poder en las próximas décadas.

La inteligencia del ex presidente Obama, quien es el actual “dueño” del partido demócrata después de arrebatárselo a los esposos Clinton, se manifiesta al haber diseñado un dúo gubernamental que mezcla la sordidez propia del establishment y la veteranía encarnada por Biden con la proyección futura de Kamala Harris, verdadera protagonista del proyecto Obama de largo plazo. En Kamala se concentran sus condiciones de mujer, negra y descendiente de inmigrantes que encarnan el éxito del “sueño americano”.

He ahí el verdadero escenario de mediano plazo en la confrontación interna futura en Estados Unidos. Biden, por su edad, su salud y por sus variadas evidencias de demencia senil son solo un intermedio necesario para llegar a batallas decisivas por el control político del país en una confrontación que indudablemente tendrá poderosa influencia más allá de las fronteras imperiales.

Es muy probable que el nuevo gobierno signifique cambios internos importantes para Estados Unidos, en el escenario internacional también los habrá, pero solo serán de forma, el talante imperialista, agresivo e intervencionista de Estados Unidos no cambiará ni un milímetro. Como hace 12 años atrás, recomiendo no hacerse ilusiones.  

sergioro07@hotmail.com

miércoles, 9 de diciembre de 2020

La militancia y la Critica

 Por William Marino:

 El Frente Amplio se acerca a los 50 años de vida. 1971-2021 Como pasa el tiempo, parece que fue ayer que se firmaba el acta fundacional de la UNIDAD de la Izquierda en nuestro país. Pero eso no nació de la nada, ni por gracia divina. Nació fruto de la lucha del movimiento obrero, una sola central de trabajadores (CNT), de la unidad en la lucha de las fuerzas sociales y populares (Congreso del Pueblo).

Nació también fruto de la unidad para enfrentar a las fuerzas represoras del movimiento estudiantil y sindical, represión a todo lo que tuviera olor a unidad y pueblo.  Hoy me viene a la mente, nombres como Alba Roballo (P. Colorado), Milte Radichoni y Zulma Nogara (ambas del POR), Amelia Meléndez (Movimiento Blanco y Progresista), Hilda Berruti (Movimiento Herrerista lista 58), las únicas cinco mujeres que son firmantes del acta fundacional del Frente Amplio aquel 5 de febrero de 1971. Rodríguez Camuso, Rodney Arismendi, Zelmar Michelini, el Gral. Líber Seregni, el Gral. Licandro, Juan Pablo Terra, el Gral. Arturo Baliñas, Luis Pedro Bonavita, José Pedro Cardozo, Eduardo Jaurena, Arturo Dubra, Carlos Martínez Moreno, Julio Castro, Ángel María Cusanno, Héctor Rodríguez, el ingeniero Masera y podríamos seguir con nombre de hombre y mujeres que estuvieron desde la primera hora.  Pero y los miles y miles de militantes que lograron crear esta fuerza constructora y marcaron la cancha en las luchas populares.

¿Dónde estarán hoy? Esos si son los verdaderos héroes anónimos de este Frente Amplio. Son los que sufrieron destierro, cárcel y muerte durante la dictadura cívico-militar. Son de los que ni nos acordamos más de ellos. Aunque gracias a ellos logramos ganar en la tercera elección (1989) la capital del país.  Hace 50 años mucho se hablaba de la coalición y movimiento. La coalición funcionaba en los sectores y en los más de 500 comités a los largo y ancho está el movimiento.

Ese movimiento que tenía los mejores militantes, que no eran pocos pues se contaban por miles y miles a lo largo y ancho del país. Seguro eran otras épocas, otros tiempos, “donde la discusión era para aprender y la crítica para superarnos y mejorar las tareas a realizar”. Donde todos nos escuchábamos unos a otros, con mucho respeto

¿Pero ¿qué significaba el o que era el Militante?   Para ello la mejor definición la encontré en la tapa de un Boletín o periódico que sacaba un comité de base en junio de 1985. ” Sinceramente NO estamos trabajando en la militancia como debería hacer un frenteamplista. Un inicio poco elegante para este Boletan, pero si muy sincero. Pero comencemos por aclarar cosas, como, por ejemplo: ¿QUE ES HACER MILITANCIA?  ¿Realizar pintadas y pegatinas? ¿Efectuar volanteadas, concurrir a actos? 

Eso es militancia, si pero…. Reconocemos que es un tipo de militancia de carácter un tanto o bastante preelectoral que como frenteamplistas la asumimos sí, pero la Militancia fundamental para un verdadero Militante entendemos que es esta: Fomentar las tareas concretas de alcance general que favorezcan por ejemplo la formación de comisiones vecinales, bibliotecas barriales, policlínicas, cooperativas, actividades culturales, deportivas, talleres, entre otras tareas…    REIVINDICAR: salud, saneamiento, vivienda, agua, luz, recolección de residuos, canasta familiar, transporte, etc.  Adaptándose a cada realidad zonal y/o barrial. 

Salir hacia el barrio y los barrios. Tan importante como hablar es ESCUCHAR”.  Por otra parte, también debemos de decir que a partir de tener funcionarios en el gobierno estos deben ser los últimos en obtener beneficios y los primeros en el sacrificio del puesto a su cargo.  Prestando siempre la máxima atención en atender al ciudadano que va con un proyecto a realizar o un planteamiento de mala gestión en su zona.  Hay que recordar, muy mucho lo dicho por Tabaré Vázquez: “podremos meter la pata, pero nunca la mano en la lata”.

Seguro 50 años en la vida política NO es tanto tiempo. Aunque en la tercera elección se ganó la Intendencia de Montevideo, hoy ya hace más de 30 años que allí seguimos estando por voluntad de la gente, pero hemos retrocedido en votos en algo que fue creación nuestra fuerza política, los Municipios.

En última elección Departamental y Municipal perdimos tres Intendencias y muchos Municipios importantes. También podemos agregar la perdida de tres senadores y ocho diputados en las elecciones legislativas, cosa que trajo aparejado la pérdida del Gobierno Nacional luego de 15 años de estar en el mismo. La pregunta de todo Militante es ¿Por qué se pedio? ¿Cuál es la razón de dicha perdida?

Pero el tiempo pasa y NO hay respuesta de la diligencia Frenteamplista, pues la misma espera la autocrítica de las bases.  “Arriba” al parecer se realizó todo muy bien. De la elección legislativa ya han pasado más de 405 días y para las próximas legislativa faltan 1.180 días. Seguro que el tiempo pasa volando, ya han pasado casi 50 años de la fundación de nuestro Frente Amplio algo así como 18.200 días.

El tiempo pasa y hay muy poco ánimo para la discusión de CRITICA y AUTOCRITICA. Parece ser que hay una muralla que impide se llegue con una opinión de las bases a eso que se llama Dirección. Aunque es claro la COVID 19 cubre todo y tapa todos los males.  Aunque eso sea una trampa al solitario, o pretender tapar el sol con un dedo. Algo anda mal, muy mal, en el Frente Amplio, pero eso si nos seguimos peleando entre nosotros, al parecer el enemigo se nos metió, o mejor dicho el desconfío, está a la orden del día. 

Esperemos que el censurar NO llegue a pisar las puertas del Frente Amplio, que allí se escuche con mucha atención los llamados de las bases, pues de lo contrario eso es uno de los últimos males que nos puede ocurrir.  Cuantos temas aún nos falta hablar. MUCHOS

marinoasentamiento670@hotmail.com

viernes, 16 de octubre de 2020

El macrismo continuo en la política internacional Argentina

 Por Jesús Sotillo Bolívar.

    Argentina debe enmendar el error de estar al lado de gobiernos desprestigiados y dictatoriales de la región contra Venezuela.

  Ninguna política circunstancial puede separar la amistad histórica entre los hijos de José de San Martin y Simón Bolívar

Cuando Mauricio Macri llegó al poder en la República de Argentina, por arte de magia, pero sobre todo por la varita mágica manejada desde los Estados Unidos, se transformó en una especie de Superman que amenazaba a la izquierda y al progresismo en general en nuestra región. Y así lo expresó envalentonado a los medios internacionales. De acuerdo a los planes que le habían asignado desde el imperio él se proponía arrasar, sacar a la izquierda del continente.

Las cosas no sucedieron como lo planearon y el cúmulo de problemas económicos, políticos y sociales, los empobrecimientos paulatinos de la población argentina fueron progresivamente cercándolo, hasta que el pueblo obstinado, no creyendo ya en sus promesas electorales demagógicas, terminó dándole una punta pie por donde no le pega el sol. Así salió repudiado por el pueblo, con las ganas quedó de cumplir a sus titiriteros las promesas de arrasar con la izquierda en nuestro continente.

Pero, sin embargo, lo reconocemos, hizo daño a la posibilidad de conformar un bloque regional, para defender de tú a tú nuestros intereses con las potencias que nos asedian y explotan.

Con la promesa de erradicar a la izquierda del continente, los primeros cambios se evidenciaron en política internacional. Esa política que hasta ahora caracterizaba a la Argentina de no injerencia, fue transformada obedeciendo a los órdenes de sus tutores norteamericanos, en una agresiva campaña favoreciendo a la injerencia e intervención de los Estados Unidos en nuestra región y en particular, contra Venezuela. Con este propósito apoyó todas las medidas que los Estados Unidos orquestó contra nuestro país y asumió en muchas oportunidades un rol protagónico en esa ofensiva.

En sus discursos principales y ante foros de adláteres que lo aplaudían como focas, calificaba al gobierno constitucional de Venezuela como una dictadura y al Presidente Legítimo, Nicolás Maduro, como dictador. Hizo reconocimiento público al Grupo de Lima, integrado por gobernantes descalificados en nuestra región para y que defender los derechos humanos que se violaban en Venezuela. Por supuesto que no tocaba ni con el pétalo de una rosa a los miembros de las dictaduras que había tenido su país, seriamente cuestionados por las Madres de Plaza de Mayo, que todavía buscan a sus nietos secuestrados y ofrecidos a otras familias.

En ese mismo orden, apoyó e hizo reconocimiento público, al autoproclamado presidente de Venezuela, quien fue investido por los Estados Unidos, contrariamente a toda la normativa constitucional de nuestro país. Así mismo, atentó contra el proceso de integración regional separándose de UNASUR, apostando a que nuestros países se desarticularan y desintegraran.

Fue promotor junto al golpista Michel Temmer de Brasil, cosas que a veces se olvidan, de instigar la suspensión de Venezuela en Mercosur.

La guinda de su triste papel a nivel internacional, la puso en la OEA, donde Argentina fue mandataria de los Estados Unidos y luego en la Cumbre de las América, para congraciarse y no decir otra palabra, los representantes de Argentina, reivindicaron el bombardeo de los Estados Unidos al pueblo de Siria.   Eso fue en sinopsis, el triste papel de la política internacional del Macrismo.

Pensábamos que, con el advenimiento del nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández, reivindicara la históricamente política Argentina de la no intervención e injerencia hacia otros países.

Pero pecamos de buena Fe. Nos sorprendió sobre manera, que los representantes de la Cancillería Argentina en la Comisión de DDHH, de la ONU, consignaran un voto a favor de las políticas imperiales, apoyando una resolución condenatoria contra Venezuela en materia de Derechos Humanos. Es decir, Argentina, votó contra Venezuela, apoyándose en gobiernos desprestigiados como el Grupo de Lima, apoyándose en la política entreguista del actual Secretario General de la OEA, fiel al imperialismo norteamericano y apoyándose, en algunos gobiernos europeos, poco respetables, toda esa cumbancha manejada desde los Estados Unidos.

Pero pecamos nuevamente de buena. Pensado que el presidente Alberto Fernández, pudiera públicamente enmendar la plana y reivindicar la política no injerencista de Argentina. Al contrario, cuando se refirió al tema en los medios internacionales, lo hizo de manera tautológica, señalando que la violación a los Derechos Humanos es una violación a los Derechos Humanos.

Luego para complementar esta especie de acertijo, declaró que el tema de los Derechos Humanos no es ideológico. Nos preguntamos, Será que una persona con un cargo de esa magnitud, como lo es ser presidente de la República, puede ignorar en estos momentos, que los Estados Unidos, hoy por hoy, han politizado e ideologizado el tópico y lo han convertido, a pesar de que no aprueban importantes convenios sobre estos derechos, en un arma política contra los pueblos que no se pliegan a sus intereses¬.

Digamos que estamos, por lo menos, sorprendidos y CONVENCIDOS DE QUE HA SIDO SÓLO UN ERROR, el voto contra Venezuela. Por esta razón titulamos esta reflexión: EL MACRISMO CONTINUA EN LA POLITICA INTERNACIONAL ARGENTINA.

Profesor de la UCV

jesussotillo45@gmail.com

miércoles, 29 de julio de 2020

La crisis en el Partido Socialista nos llega a todos.



Por Jorge Aniceto Molinari.:
Y lo primero es saber sobre la base de que ideas esa crisis está planteada porque en ello podría estar la explicación. Si así fuera todos sabemos que es en la sociedad donde esas ideas tienen que desarrollarse y plasmarse. Ver además cual ha sido el proceso de debate de las mismas y ayudar en la medida de lo posible a que ese debate de la oportunidad a todos de expresarse. Nosotros llegamos a la conclusión de que la crisis no obedece a ideas sino a cargos.
Ello es más duro aún porque eso cierra el debate a objetivos a lograrse en la actual estructura del Estado y para ello bastan los votos y no el desarrollo de las ideas.


El problema es general en toda la izquierda y de quienes dicen haberse apartado de ella.
No existe en ningún sector de la izquierda hoy una caracterización de la etapa actual del capitalismo modo de producción predominante en la humanidad cuya predominancia ha entrado en una crisis irreversible. Eso es lo que hace que el único objetivo sean los cargos y no el convencimiento de las ideas y su difusión al resto de la sociedad, para participar en el proceso de cambio de la misma.

Tomemos un ejemplo: se habla de imperialismo norteamericano, cuando el centro del libre comercio y del propio capitalismo –acentuado ahora por la pandemia- se desplazan hacia China y su entorno gobernada por el Partido Comunista. El rol de los “servicios” que maneja EE.UU. siguen siendo tan siniestros como siempre, pero EE: UU. como Estado también ha entrado en esta crisis.

Entonces como dar una orientación política particularmente a la militancia sindical sin definir aspectos tan sustanciales de la política. El PIT-CNT por ejemplo está encerrado en los límites nacionales y no tiene las herramientas para proyectarse en el mundo con un planteo sobre la moneda y los impuestos que paren el deterioro que inevitablemente se produce con la aplicación de una política de adaptación a las condicionantes a las que están sometiendo al mundo los organismos financieros internacional. En función de las necesidades de los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna entre sí gobiernan el mundo.
Por eso decimos: La crisis en el Partido Socialista nos llega a todos.
sipagola@adinet.com.uy

miércoles, 20 de noviembre de 2019

EL LABERINTO ESPAÑOL



 Por Carlos Iaquinandi Castro:
¿Podrá gobernar la izquierda? 

Laberinto. Ese fue el término que empleó el propio presidente en funciones, Pedro Sánchez, para describir la complejidad de la situación española y las dificultades para sumar los diputados necesarios para alcanzar la investidura. Las segundas elecciones generales en un año en el estado español no han servido para clarificar la posibilidad de formar un gobierno estable. El partido socialista volvió a obtener la mayoría, (120 diputados) aunque perdió 3 escaños y unos 800.000 votos con relación a los comicios de abril.  Uno de los cambios más relevantes, fue el hundimiento de Ciudadanos, un partido que se autodefine como de “centro liberal” pero que en realidad gobierna en comunidades y municipios en alianza con partidos derechistas.


Tras las elecciones de abril, giró su política con la intención de encabezar el bloque derechista. Eso lo convirtió en un partido de posiciones erráticas. La suma de errores le provocó una caída en picada en las elecciones de noviembre. Perdió dos millones y medio de votos y de las 57 bancas que tenía en el parlamento se quedó solamente con diez.  Tras esos resultados, renunció su líder y candidato presidencial Albert Rivera. Dijo que abandonaba la política. Ni siquiera intentó explicar las causas del derrumbe. Tras él se fueron otros miembros de la dirección.  Veremos si el partido consigue sobrevivir a una derrota tan concluyente. Muchos de esos votos perdidos por Ciudadanos, migraron al Partido Popular que aumentó 23 diputados, pasando ahora a tener 89.  El otro resultado relevante el pasado domingo 10, fue el espectacular avance de VOX, un partido de extrema derecha que aumentó casi un millón de votos y tendrá 52 escaños. Su posición contraria a los independentistas catalanes y el rechazo de la inmigración, influyeron en alcanzar ese incremento.

Ahora, más difícil que en Abril

Por su parte Unidas Podemos tuvo una pérdida de medio millón de votos. El no haber llegado a un acuerdo los dos partidos de izquierda tras los comicios de abril, penalizó en votos – en apoyo popular - tanto a Podemos como al PSOE, pero de un modo más contundente al partido que lidera Pablo Iglesias que perdió siete escaños (de 33 pasó a 26).  Es cierto que, durante las negociaciones tras las elecciones de abril, se perdió una oportunidad, porque entonces parecía más accesible acceder a los apoyos necesarios para que Sánchez fuera investido. Y además se hubiera evitado el desgaste electoral.  Pero la insistencia de Iglesias de entrar en el gobierno en coalición y la desconfianza de Sánchez, determinaron que finalmente el PSOE descartara la posibilidad de acuerdos.

Antes de llegar a esta ruptura, se cruzaron acusaciones públicas y se reprocharon mutuamente la responsabilidad del fracaso. Sánchez quizás pensó entonces que en una nueva convocatoria saldría reforzado. No fue así, no solamente para el PSOE sino para su futuro aliado en la coalición.

Acuerdo exprés

La sorpresa se produjo 48 horas después de los comicios, cuando tras una convocatoria urgente a la prensa, Pedro Sánchez del PSOE y Pablo Iglesias por Podemos anunciaron que habían llegado a un acuerdo de gobierno. Lo que no habían conseguido en varios meses, lo alcanzaron el tiempo récord. Y en este caso, tras un acuerdo programático ya conversado durante el verano europeo, se anunció que Podemos formaría parte del gobierno. Incluso con la posible designación de Pablo Iglesias como vicepresidente y tres ministerios para su partido, aunque esto solo son trascendido. Los puntos principales del documento firmado públicamente, fueron –entre otros - creación de empleo, combatir la corrupción, derecho a una muerte digna -eutanasia-, defensa de la diversidad, mantenimiento del nivel de las pensiones, y justicia fiscal (que los que más ganan, más paguen). Y sobre uno de los temas más críticos que tiene España, la situación creada en Cataluña por los partidos independentistas, el acuerdo indica: impulsar la convivencia y buscar una solución política al conflicto. Hay que tener en cuenta que estos dos partidos, PSOE y Podemos son los únicos con posibilidades de gobernar que sostienen que la salida del conflicto debe ser a través del diálogo, siempre dentro de la constitución.

La coalición necesita apoyos

Lo que ocurre es que las sumas de sus escaños (PSOE + Podemos) no es suficiente para lograr la investidura de Sánchez. Cuentan con el respaldo de algunos partidos menores, pero será decisiva la posición de los partidos catalanes, particularmente de Esquerra Republicana.  Según se abstengan, voten a favor o en contra, decidirán si esa coalición podrá o no gobernar. El camino para alcanzar esa mayoría tiene muchos obstáculos: por un lado, los independentistas exigen hablar sobre un posible referéndum legal y vinculante, y por otro, dentro mismo del PSOE, antiguos dirigentes como Felipe González o los llamados “barones”, (son presidentes de algunas comunidades que llevan años en el cargo) se oponen a cualquier acuerdo con los independentistas. 

También el ex presidente Aznar, que califica de “antisistema” la coalición “de los que quieren destruir España”. Propone una alianza “constitucionalista” de PP con el PSOE, pero sin Pedro Sánchez al frente.  Estamos ante días de consultas y negociaciones, porque la intención de Sánchez es alcanzar un acuerdo rápido como el que hizo con Podemos. Quiere alejar la posibilidad de tener que convocar a unas terceras elecciones generales. Y evitar interferencias de los sectores económicos que temen que el futuro gobierno ponga en riesgo algunas de sus ventajas, entre ellos grandes empresas, corporaciones privadas que controlan servicios básicos como energía o comunicaciones, o los grandes bancos, o especuladores inmobiliarios como los llamados “fondos buitres”. A todos estos sectores representa la propuesta de Aznar. 

¿Izquierda, “progresismo”?

Dudas: aunque el bloque se considere “de izquierda”, en realidad el PSOE es un partido que tiene más de un siglo de historia, y que actualmente pertenece al bloque de la socialdemocracia europea. Denominación de origen que tampoco define suficiente, porque esta corriente se ha desdibujado mucho en las últimas décadas, dejando en el camino algunos de sus principios fundacionales. Históricamente cada vez más lejos de personajes y conductas como las del asesinado Olof Palme en Suecia en 1986. Por su parte, Unidas Podemos, tras un arranque espectacular en las europeas del 2014, y una entrada al Parlamento español con 69 diputados y más del 20% de los votos en el 2015, ha ido perdiendo apoyo electoral y su estructura interna se fue debilitando. También se deshicieron algunas de las plataformas que con criterio transversal se habían alcanzado en distintos territorios del estado. Varios de los que acompañaron a Iglesias en la fundación de Podemos, fueron dejando la dirección y alejándose del partido. La organización de base interna no llegó a desarrollarse y en definitiva se consolidó una estructura que a pesar de su apariencia participativa en realidad funciona a partir de un liderazgo que se convierte en dirección vertical, ejercido por Pablo Iglesias.

Se reiteran así los vicios políticos de la antigua Izquierda Unida, prácticamente absorbida ahora por Podemos. A pesar de estas circunstancias, la joven formación que nació con vocación de “tomar el cielo por asalto”, sigue representando un importante espacio político a la izquierda del PSOE. Y aunque con tropiezos, parece haber encontrado “piso” en su caída electoral. Esta posible experiencia de cogobierno, pondrá a prueba su verdadera capacidad de gestión y su habilidad para pactar. Haciendo referencia a sus prisas verbales, un dirigente vasco le recordó a Iglesias que el cielo no se toma por asalto, “se toma nube por nube”. Puede que la sugerencia sea útil en esta nueva etapa.  Quienes votaron por un gobierno progresista, esperan que esta vez se alcance la investidura. En ese caso, sería el primer gobierno de coalición desde la restauración democrática y parlamentaria de 1978. Y una experiencia progresista similar a la de Portugal, aunque en este caso no con apoyos puntuales, sino en coalición de gobierno. Las próximas semanas desvelarán si hay salida para el laberinto español. -
  
Redacción de SERPAL
envioserpal@nodo50.org

lunes, 4 de noviembre de 2019

La OEA cumple su papel como Ministerio de las Colonias

Por Jesús Sotillo Bolívar:


 Consolidar una organización que realmente represente el interés nacionalistas e independentistas de nuestra región y fortalecer una política de contra-información frente a la mediática de derecha internacional, debe ser tarea prioritaria a emprenderse.

No se equivocó Fidel Castro y pasó a la historia no solamente como un gran conductor revolucionario, sino, como un hombre de una gran visión política. Ya observando el panorama que se presentaba para la época y la actitud asumida por la mayoría de los integrantes de la Organización de Estados Americano, afirmó algo que ha resultado profético, calificó a la OEA, como: el Ministerio de las Colonias.
Para ese momento la OEA, ya evidenciaba el papel que desempeñaría también a futuro, violación flagrante de leyes Internacionales, sumisión a las directrices norteamericanas y tutela de los gobiernos de la región alejados de toda orientación de izquierda y progresistas.


Varios episodios de la vida política internacional, revelan con claridad meridiana su papel como Ministerio de las Colonias Yanquis. Esgrime como Espada de Damocles la Carta Democrática al ritmo de su conveniencia, mejor dicho, al ritmo de los intereses norteamericanos. Su papel está clarísimo impedir los procesos revolucionarios en América.
Sería largo de enumerar esta conducta, pero podríamos analizarla con situaciones recientes de nuestra vida política regional.

Veamos, el caso reciente de las elecciones en la República de Bolivia. Este hermano país ha alcanzado un desarrollo como nunca en su historia, bajo la conducción del dirigente indígena Evo Morales, un hombre que no solo ha demostrado una gran capacidad de conducción, honesto y muy moderado en su vocabulario, al punto que muy pocas veces le escuchamos frases estigmatizados, incluso contra los que han apelado a la violencia, para derrocarlo, desde el primer día, de su designación como Presidente Constitucional de la República de Bolivia.

Ya la OEA, bajo la conducción de Almagro, se ha saltado todas las formalidades y en ningún momento oculta, aunque sea por vergüenza, su cualidad de rastrero y sumiso a los dictámenes del gobierno norteamericano, reafirmando lo expresado por Fidel, su papel de obstaculizar y preparar el terreno para asaltar los gobiernos revolucionarios y progresistas.

La OEA se mantuvo muda, ciega y sorda, por ejemplo, frente a los graves acontecimientos que se produjeron, en Perú, Ecuador y lo que está sucediendo actualmente en Chile. NO DIJO PIO, a pesar de que los manifestantes en los diferentes países que hemos mencionados, han solicitado a viva voz y en sus pancartas, la opinión de la comunidad regional e internacional.

Por supuesto, Almagro recibiendo instrucciones del norte calla, frente a estos graves hechos, pero ya frente a Bolivia, donde Evo Morales ha ganado clara y ampliamente en la primera vuelta electoral y ha calificado que, en ese proceso, no hay transparencia, a pesar de que el movimiento de Evo tiene mayoría en el Congreso y ganaron seis de los nueve Departamentos. Pero eso a ellos no les importa.  Es decir, ya se pone de lado, de los sectores ultraderechistas y racistas que adversan a Evo, cuestionan las elecciones, desvalorizan el voto indígena y estos prestos a iniciar un golpe de estado, que ya en varias oportunidades no les ha funcionado.

La OEA, ya tomó entonces, partido, y observamos   como los corifeos que manejan a su antojo los medios a nivel internacional también toman partido. BBC mundo, por ejemplo, en clara violación a las propias normas deontológicas que publican y que supuestamente orientan el comportamiento de esa cadena noticiosa, cuando hace referencia a los resultados electorales de Bolivia, habla de “Los cuestionados resultados electorales”. Es decir que ya preparan sus baterías, para enlodar, para estigmatizar el proceso revolucionario boliviano y crear las condiciones para un golpe de Estado.

Esto debe alertarnos nuevamente sobre el triste papel de la OEA y la marioneta que la conduce, así como el veredero rostro de la mediática internacional derechista, presta siempre a poner todo su esfuerzo para frenar los procesos revolucionarios de nuestra región y apuntalar las agrupaciones de derecha que como zopilotes quieren pescar en rio revuelto. DE ALLÍ QUE NUESTROS GOBERNANTES DEBEN PRESTARLE URGENTE ATENCIÓN A LA NECESIDAD DE CONSOLIDAR TODA UNA CONTRA INFORMACION, QUE NEUTRALICE O ANULE LA ACCIÓN PERNICIOSA DE ESTOS MEDIOS AL SERVICIO DEL IMPERIO Y LA DERECHA MUNDIAL.
Profesor de la UCV
jesussotillo45@gmail.com

domingo, 3 de noviembre de 2019

Qué hará ahora EE. UU tras sufrir tres derrotas políticas en línea en Latinoamérica



Por: Ítalo Urdaneta*:
Los triunfos de Evo Morales en Bolivia, el de Alberto Fernández en Argentina y el de Daniel Martínez en Uruguay (1ra. vuelta), todos del ala izquierda en Latinoamérica, sin duda ha puesto al imperio si no a cambiar su estrategia política para el Continente, si al menos a repensar que las cosas tal y cual como las ha venido planificando le han comenzado a salirle mal, todo por aquello de pretender imponer a la fuerza ese capitalismo salvaje que va en detrimento de la mayoría de las familias que integran las naciones más vulnerables. 


Así vemos pues que la izquierda en Latinoamérica. con Cuba y Venezuela a la cabeza, coge un segundo aire, pero ya antes en México, a pesar de estar ubicado en el Norte, dio el paso adelante con el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que sin duda acentúa más las preocupaciones y el dolor de cabezas que debe estar sintiendo el imperio.

Aun cuando en Colombia no se celebraron elecciones para escoger a un nuevo presidente, los comicios que se cumplieron el pasado domingo para elegir gobernadores, alcaldes, diputados y senadores, sirvió para asomar, al menos, uno que otro triunfo de candidatos de la izquierda, como pasó con el cantante guerrillero de las Farc, Guillermo Torres, quien se alzó con la alcaldía del municipio Turbaco, a pesar que el gobierno de Colombia planificó y dirigió, y es nuestra opinión, el aniquilamiento de la mayoría de los dirigentes sociales que aspiraban ejercer un cargo público.

No hay duda entonces que las cosas en política comienzan a cambiar en Latinoamérica, y esto desde luego mantiene irritado o le causa malestar y escozor al propio presidente Trump, quien aún cree, con su arrogancia, que todo lo puede, con solo expresar su voluntad.

En el caso de Ecuador y Chile, más ahora que vemos que ambas naciones enfrentan serios conflictos internos debido a las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), presagiamos que, si el período presidencial de ambas naciones estuviese llegando a su final, no cabría duda que esos dos países también se sumarían a aquellas que están siendo gobernadas por las políticas de la izquierda.
No podemos dejar afuera a Brasil. A pesar que el presidente Bolsonaro tiene poco tiempo ejerciendo la primera magistratura, notamos, por su manera grotesca y errada de gobernar, y así lo reflejan las encuestas, que su popularidad   comenzó a descender de manera estrepitosa.

Tampoco hay duda que si al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva se le hubiese dado la oportunidad de competir para dirigir de nuevo al gran coloso de América Latina hubiese arrasado en las elecciones.
¿Qué viene ahora? ¿Qué hará EE. UU en un futuro inmediato? No dudamos que no cambiará y mucho menos reflexionará. Por el contrario, creemos que comenzará en lo sucesivo a promover la misma guerra económica, las sanciones y el bloqueo que le viene imponiendo a Venezuela y a Cuba, en perjuicio de todas esas naciones que decidieron cambiar el modelo neoliberal, por uno más justo y humanista, como es visto el socialismo.

De aquí en adelante, bajo las directrices del imperio, lo más seguro es que veremos también en Bolivia, Argentina, y si se consolida el triunfo en Uruguay, las típicas manifestaciones de calle promoviendo el desajuste de esos gobiernos que ganaron limpiamente en los pasados procesos electorales.

Estados Unidos, y así lo aseguran expertos de diferentes partes del mundo, anda como un león herido: lanza zarpazos a diestra y siniestra para pretender evitar su colapso, mientras dos colosos, como lo son China y Rusia, se le cuelan por la baranda brindando apoyo a esas naciones que han estado bajo la presión y el asedio del imperio, que incluso les retira el oxígeno para poder respirar.

De algo si estamos seguros…ningún país de Latinoamérica de ahora en adelante se le podrá seguir engañando como lo hicieron en el pasado todos esos gobiernos de corte derechista que se congraciaron con las políticas impositivas del FMI.  Ese despertar, en el caso de Venezuela, se le debe a dos gigantes: al Libertador Simón Bolívar y al comandante Hugo Chávez Frías, quien sacó del oscurantismo, después de 200 años de maltratos, desidia y dolor, el sueño sagrado del Padre de la Patria..., hacer de nuestro Continente, precisamente, La Patria Grande, por la que ofrendó su vida.
italourdaneta@gmail.com



sábado, 6 de julio de 2019

Uruguay el dilema del Frente Amplio



Por Carlos Flanagan:

El domingo 30 de junio, tuvieron lugar en Uruguay las elecciones internas partidarias, rumbo a las elecciones nacionales del domingo 27 de octubre.  Votó el 40% del padrón electoral superando el 37% de la elección anterior del año 2014.

Hay que señalar que desde que existen, nunca las campañas hacia las elecciones internas de los partidos han logrado la repercusión y entusiasmo popular que sí concitan las de elecciones nacionales.



En los dos partidos que de acuerdo a todas las encuestas tienen chance de disputarse el triunfo en las elecciones de octubre - el Frente Amplio (en el gobierno desde el año 2005) y el Partido Nacional - no hubo sorpresas en cuanto al candidato ganador de la elección que definió las candidaturas presidenciales de cada partido (el Ing. Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou respectivamente).

El lunes 1º de julio la Corte Electoral dio los datos del escrutinio primario donde votaron 1.076.821 personas.

El Partido Nacional fue el más votado totalizando 448.132 votos (30.000 más que en 2014) Luis Lacalle Pou fue el ganador con el 54% y 240.943 votos, el segundo lugar fue para Juan Sartori logrando el 22% con 92.707 votos y Jorge Larrañaga terminó en tercer lugar con el 17 % y 78.450 votos.
El Frente Amplio obtuvo 255.072 votos (46.000 menos que en la anterior); el ganador fue Daniel Martínez con el 42% y 107.023 votos, el segundo lugar fue para Carolina Cosse con el 26% y 65.035 votos, Oscar Andrade se ubicó tercero con 23% y 58.817 votos y Mario Bergara finalizó en cuarto lugar con el 9% y 23.688 votos.

El Partido Colorado obtuvo 181.384 votos (41.000 más respecto a la de 2014); el economista Ernesto Talvi obtuvo un claro triunfo con el 54% y 97.447 votos, el expresidente Julio María Sanguinetti finalizó segundo con el 33% y 59.415 votos y José Amorín Batlle fue tercero con el 13% y 24.054 votos.

Los tonos de las campañas

El clima interno en cada partido durante la campaña electoral ha sido diametralmente opuesto. En el Partido Nacional hubo duros enfrentamientos entre precandidatos sobre todo entre Larrañaga y Sartori.

Por primera vez en el país, irrumpió como precandidato del Partido Nacional un joven outsider multimillonario que vivió la mayor parte de su vida fuera del país y de su realidad. Gastando millones de dólares en publicidad y en toda su campaña, Juan Sartori que votó el domingo por primera vez en su vida, logró ubicarse segundo entre los precandidatos, relegando a un tercer puesto al Senador Jorge Larrañaga de una extensa trayectoria política. Sin embargo sólo alcanzó un 22%; lo que indica que al menos por ahora no se repitió el fenómeno que se ha dado en otros países.

En el extremo opuesto, el Frente Amplio, como siempre, aprobó en diciembre del pasado año en su Congreso -corolario de meses de discusiones y elaboraciones en todos los organismos de base y sintetizadas en unidades temáticas centrales preparatorias – su programa único para el período 2020 – 2025 y a su vez decidió habilitar y respaldar cuatro precandidaturas en pie de igualdad; las de Daniel Martínez, Carolina Cosse, Óscar Andrade y Mario Bergara.

Más allá de las campañas de cada uno, se organizaron varios actos unitarios del FA con la participación y oratoria de los cuatro precandidatos. Y así con estos actos se inició y se cerró la campaña.

Hacia afuera, todos los discursos de los partidos de oposición hicieron hincapié en el problema de la inseguridad (tema que cala en forma importante en las capas medias) y trataron de mostrar una imagen de un país estancado y en crisis.

Por su parte el Frente Amplio se centró en mostrar las cifras que indican un crecimiento económico ininterrumpido en sus 15 años de gobierno (hecho inédito en la historia del país), así como indicadores que muestran a Uruguay como el país de mayor justicia distributiva en A. Latina. La pobreza bajó de un 39,9% en 2004 a un 8,1 al cierre del año 2018 y la indigencia en el mismo período bajó de un 4,7% a un 0,1%. Más allá de los logros económicos y sociales alcanzados, todos los precandidatos indicaron que había que profundizar muchos aspectos del proceso de cambios en el próximo período de gobierno.

El factor militar

Un partido recién creado, “Cabildo Abierto” que lleva como candidato al ex - Comandante en Jefe del Ejército Guido Manini Ríos, sin tener lucha interna, obtuvo 46.887 votos y se ubicó como la cuarta fuerza política del país. Indica la existencia de una derecha dura, posiblemente nostálgica de la época dictatorial, que no hay que pasar por alto en el análisis.

Las perspectivas hacia octubre

Es preocupante que durante su campaña el Frente Amplio no planteó claramente (salvo en el caso de Andrade en alguna oportunidad) la necesidad de obtener los votos en la primera vuelta de las elecciones de octubre que aseguren mantener las mayorías parlamentarias propias como ha sido desde el 2005 hasta hoy.

Por el contrario, uno de los precandidatos, Mario Bergara manifestó el 3 de mayo: “Las mayorías parlamentarias fueron importantes sobre todo en el primer gobierno para permitir reformas estructurales, pero condicionan el juego político. A mí no me quita el sueño obtener las mayorías parlamentarias, en este último gobierno nos trajo más dolores de cabezas que soluciones. Incluso no nos permitió, por ejemplo, con las FFAA o la inserción externa, discutir adecuadamente algunos temas”.

Considero que el compañero cometió un serio error en su análisis. Partiendo de un hecho puntual cierto, sacó una conclusión política general equivocada.
A diferencia del PT en Brasil que nunca las tuvo, el Frente Amplio en sus tres períodos de gobierno pudo aprobar leyes sólo con sus votos.

Por el contrario, el PT debía negociar la aprobación de cada ley construyendo mayorías circunstanciales específicas. Para la aprobación de la siguiente, ya debía armar una nueva ingeniería con otros sectores que lo hicieran posible.

Esto no sólo le generó un gran desgaste, sino que además pagó el alto precio político consistente en que los contenidos de las leyes aprobadas no eran en muchos casos los que originalmente el gobierno hubiera deseado y planteado.

Finalmente, en la campaña electoral, Fernando Haddad se limitó a mencionar los logros obtenidos en los gobiernos de Lula y Dilma sin denunciar el carácter retrógrado y fascistoide de Bolsonaro. Y cuando lo quiso hacer en los días finales de la misma, fue muy tarde.

En Uruguay algunos compañeros parecen olvidar los años de gobiernos blancos y colorados desde la salida de la dictadura en 1985 hasta el 2005, durante los cuales en el Parlamento votaban unidos en bloque sus leyes como si fueran una aplanadora y rechazaban toda propuesta de la izquierda (expresión puntual de la lucha de clases que nunca dejó de existir y sigue vigente).

La apuesta de la derecha – más allá de los discursos sobre propósitos de armar una coalición - no es ganar las elecciones de octubre (saben que el FA, muy probablemente con un margen menor, volverá a triunfar en una segunda vuelta); sino conquistar – ahí si coaligados - las mayorías parlamentarias que le permitan torpedear la labor legislativa del gobierno durante todo el período, como primer paso de su plan de reconquista del gobierno en el año 2025.

En definitiva estamos en una cruz de los caminos: o en la campaña de estos tres meses hacia octubre el FA reacciona, reverdece sus definiciones fundacionales y hace énfasis en que se contraponen dos proyectos antagónicos de país; el neoliberal privatizador que ya conocimos en los años 90 y nos llevó al abismo de la crisis del año 2002 y el de la izquierda, que sin dudas deberá profundizarlo en sus alcances para seguir avanzando hacia una realidad de mayor justicia social; y para ello insistir en la imperiosa necesidad de lograr una votación que asegure mayorías parlamentarias propias, o en caso contrario, de no hacerlo y perderlas, probablemente se iniciará un proceso de tránsito hacia una futura derrota.-

carlos.flanagan@gmail.com

lunes, 3 de diciembre de 2018

De Izquierda


Por Jorge Aniceto Molinari.:
Vamos a tratar de debatir con la postura ideológica del compañero Esteban Valenti. Para ello recurrimos al copete (no sé si es correcto llamarlo así) de una sus últimas notas en Uypress.
La crisis de la izquierda latinoamericana 

Por Esteban Valenti
 “Sobre este mismo tema escribí hace tiempo varias columnas, pero ahora se trata de una crisis más profunda. No hay ninguna duda de que la tendencia de principios de este siglo de un avance importante de las ideas de izquierda y de los gobiernos de izquierda en América Latina se ha revertido y coleccionamos graves derrotas, no solo por la pérdida de gobiernos, algunos de dudosa orientación de izquierda, sino por la profundidad ideológica y política de las derrotas sufridas”.

¿Dónde debemos radicar la crisis para analizarla y llegar a conclusiones sobre ella? Porque a esta altura no hay dudas de que la humanidad está viviendo una de sus mayores crisis, tal vez definitoria para lo que serán los próximos siglos. De la que necesita salir en paz.

Aún con sus particularidades la izquierda está dentro de ella, si es que acordamos en la base materialista de nuestro razonamiento.
El modo de producción que hoy predomina en el mundo y marca las características actuales es plenamente el capitalista. Que nació hace relativamente en la historia poco tiempo, pero que se desarrolló y llegó a los confines de todo el planeta.

 Tal vez lo más difícil de comprender es lo que previó Lenin en 1916: que el sistema iba a propender en su pugna –intrínseca a la competencia capitalista-  a un gobierno ecuménico muy por encima de cualquiera de los Estados. Apreciables hasta en la dificultades que tiene hoy para desarrollar su política el gobierno de Trump.
Se constata con claridad que las fuerzas económicas que impulsaron la candidatura de Trump, han logrado un primer y presumible efímero crecimiento económico, que son todo un enigma por su proyección crítica en la economía mundial.

Macri ni siquiera ha tenido ese respiro y aún aquellos economistas (no fueron pocos), que avizoraban una mejora en la situación cuando el proceso electoral que determinó su triunfo, hoy ven con alarma la forma en que su gobierno se acerca al precipicio. Con Bolsonaro la alarma es aún mayor, y si ha ganado merced a la crisis del PT, es aún mayor la incertidumbre porque no existe un programa posible para el desarrollo de la economía de ese país.
Esto supone acordar que en el proceso de desarrollo de la economía lo que puedan hacer los Estados siempre va a estar supeditado a lo que suceda en el desenvolvimiento enfermizo de la economía global. Cada día que pasa más aún.

En sus inicios el Reino Unido ejerció la centralidad del sistema económico, su pérdida tiene mucho que ver con lo que los propios trabajadores y pueblo de ese reino fueron conquistando en derechos.
El propio desarrollo del capitalismo necesitó a determinada altura de otro centro, no olvidemos que para llegar a ello pasamos nada más y nada menos que dos guerras denominadas mundiales, producto de otras tantas crisis.

Ese nuevo centro cargado de dinamismo, que en su crecimiento interno jugó un papel primordial los avances tecnológicos de la época y en particular las comunicaciones económicas realizadas a través del ferrocarril, pareció ser o se le describió como la meca definitiva del capitalismo (el fin de la historia). La teoría del super imperialismo de Kaustky  moría con el declive del Reino Unido pero renacía con EE.UU.

Luego una nueva relativa sorpresa, a EE.UU. se oponía la URSS y se nos explicaba que esa era la gran pelea entre capitalismo y socialismo. Lo cual era de conveniencia de unos y otros contendores. Los maestros ya no estaban para defender sus tesis, si había intérpretes, que como ocurría con el cristianismo y los intérpretes del viejo y nuevo testamento, hacían prevalecer las enmiendas y no el soneto.

Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable, los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas, absorbiendo la tecnología, aún cuando que hayan durado más de 70 años no es poca cosa.  Además de hacer crecer a distintas teorías sobre la condición humana que tratan de demostrarnos que el deseo de propiedad es parte de esa condición y que el hombre nuevo será tan nuevo que no tendrá esa condicionante.

Resumiendo; las luchas sociales lograron avances en las conquistas de los trabajadores e impusieron sistemas de seguridad y de previsión social, esto le dio una mayor base social al capitalismo, pero a la vez hizo que los capitalistas que primero traían la materia prima de las colonias se trasladaran a ellas con sus inversiones y sus nuevos y lujosísimos  hábitat, aprovechando el atraso en las conquistas sociales, aunque inevitablemente trasladándolas también a ellas.

En muchas de esas colonias la lucha contra la conquista pasó a la lucha contra el imperialismo por imponer cosas elementales como el voto en el derecho de los trabajadores. Y porque no con el sueño de capitalismos propios que el propio sistema general se ha encargado de generar y luego de ir derrotando.

Los partidos de izquierda nacidos en el viejo continente se trasladaban a los nuevos buscando incorporar derechos pero a la vez soñando con tener la oportunidad de gobernar. Combinaciones que muchas de ellas recibieron el nombre de “bonapartistas” en alusión a hechos políticos de siglos anteriores.

En Rusia a principios del siglo 20 se dio la combinación del atraso con el adelanto industrial. La revolución campesina con la revolución socialista. Marx habla de esa posibilidad en uno de los prólogos del Manifiesto Comunista, su motor fue la guerra a la que llegó la crisis capitalista. No es que Lenin y los bolcheviques se propusieran el socialismo y luego construir el comunismo en Rusia, si se proponían hacer que las conquistas sociales llegaran al conjunto de la población –imponer la paz- y para eso tenían que mantener y desarrollar el aparato productivo que el capitalismo había logrado construir para llegar a esa etapa.
Batlle y Ordoñez en el Uruguay lo dice claramente a la muerte de Lenin y en su homenaje por la obra realizada en beneficio de la gente.

La tarea de construir un Partido impoluto, para construir el socialismo y luego el comunismo por Estados, nada tiene que ver con Marx, con Engels, con Lenin, ni con Gramsci.
Si compartimos que haya principios éticos y morales para organizar Partidos y Gobiernos que defiendan el mejor interés de la gente, dentro de la propia existencia del capitalismo y separando claramente los tantos para que este no imponga sus propias reglas éticas que devienen de la competencia intercapitalista y de la cual los poderes del Estado son siempre un instrumento.

Entonces el avance en cada país de la izquierda mucho tiene que ver con la propia estructura social del país y como se muevan las propias organizaciones de la sociedad. Lula en Brasil dio una lucha gigantesca para organizar sindicalmente y políticamente a los trabajadores, pero esa lucha que fue resistida por la burguesía –particularmente la paulista- contó con su apoyo en el momento que esta vio que Brasil tenía posibilidades de desarrollo industrial con perspectivas universales. El ex presidente Mujica llegó a hablar de que era la oportunidad de viajar en el pescante de la economía de Brasil. Ahora ese romance que no dejó de  lado ninguno de los vicios de esa burguesía, se quebró cuando esta sintió que las conquistas de los trabajadores y el mercado mundial le podían ser adversos.
¿Qué nos propone Esteban? Una pureza ética en la construcción política partidaria que compartimos  y no difiere de la que pretendía Lenin para su organización pero que deben remar diariamente en una realidad que es inexorable y se filtra por todos los poros.
El modo de producción que predomina es el capitalista y en él hay que navegar, defendiendo y extendiendo el derecho de la gente, cerrando el paso al retroceso que tiene una identidad: la del fascismo y la guerra.

Ello no se logra solo defendiendo la democracia, que es de enorme importancia hacerlo, sino desarrollando un programa. Programa que no es para construir un Estado alternativo como es el sueño que encandiló a la izquierda luego de la derrota de Lenin (en 1924), sino para ampliar los derechos y conquistas de los  trabajadores, marcando los centros que es necesario marcar en el funcionamiento capitalista, para que este sistema pueda una vez llegado a su límite morir en paz. Esos centros son la moneda y los impuestos.- Aunque de ello todavía no se hable lo necesario.

Esto hoy debería ser el objetivo central de toda militancia de izquierda, y no creo que haya otro objetivo superior y que por el contrario los que hoy se esgrimen no van más de allá de los apetitos por los cargos que aún el capitalismo sigue brindando en los Estados, aunque ellos provengan de posiciones ganadas por la prédica de izquierda y las mieles de la burguesía.
sipagola@adinet.com.uy

martes, 3 de julio de 2018

En política lo real es lo que no se ve


Por Juan Martorano:
Así inició y decidí titular el presente artículo, en virtud de una serie de hechos que se vienen suscitando en nuestra República Bolivariana de Venezuela. Algunos de manera abierta, otros de manera más encubierta y casi imperceptible, pero no por ello menos importantes. Este articulista, cada vez que presenta ante la opinión pública algunos aportes producto de lo que van arrojando algunas investigaciones junto a colectivos y a un maravilloso equipo lo hace con el fin de alertar sobre amenazas y peligros que se ciernen en estos momentos en nuestro proceso revolucionario.

A fin de que puedan tomarse las acciones pertinentes a tiempo. En estos momentos, nadie puede dudar que a la Patria la estén agrediendo por diferentes frentes y flancos. Las agresiones no se limitan solo al campo estrictamente militar tradicional como nos tenían acostumbrados los gringos, sino que lo hacen en lo económico, en lo político, en lo social, en lo ambiental, en lo cultural. Asimismo, no podemos obviar los terribles errores que se han cometido en la gestión de  gobierno. Omisiones de acciones, la falta de oportunidad en la adopción de esas decisiones, persecución y criminalización de la crítica necesaria, aunque también ha habido la proliferación de “críticos” que señalan lo malo, más no presentan  ideas y propuestas para solventar los problemas.

De eso se aprovecha el enemigo para camuflarse y para que importantes sectores de nuestro pueblo no distingan con claridad las agresiones y los actores protagonistas de esas agresiones, a fin de responsabilizar única y exclusivamente al Gobierno Bolivariano. Estamos entrando, como lo han advertido importantes pensadores, entre ellos Slavoj Zizek, a una era de la post política, consistente en anestesiar lo político, reduciéndolo a una mera actividad de gestión de lo existente.

En estos momentos se pretende entregar a técnicos el manejo de los asuntos públicos, obviando ciertos contextos, cuando en estos momentos, el análisis de los fenómenos políticos debe estar centrado en la producción de significados compartidos. Es muy importante, a la hora de realizar análisis políticos, para ser lo más objetivos a la realidad que nos circunda, sin obviar por supuesto la subjetividades que sin duda siempre estarán presentes, identificar algunos elementos que nos permitirán clarificar esto: Muy importante la identificación de las identidades políticas, evaluarlos discursos (tomando en cuenta no solo la expresión oral, sino artículos, reuniones de actores y correlaciones de fuerza, entre otros aspectos) y sobretodo, muy importante para estos momentos, las demandas o problemáticas sociales.

Si esto no se hace así, entonces veremos que el discurso de la dirigencia irá por un lado y con una agenda, y el discurso, intereses y sobre todo la agenda de los dirigidos irá por otro.  Y en este escenario de nuevas dificultades, eso resultaría desastroso. Indudablemente Chávez sabía mantener una conexión y a través de informaciones claras y hablándole con la verdad al pueblo, este último, actor fundamental de los cambios políticos e históricos de las sociedades, comprendía los por qué el líder adoptada ciertas tácticas o acciones en determinados momentos.

Asimismo y por la inmensa capacidad de empatía de Chávez, este también estaba en capacidad de interpretar los intereses populares, y en razón del mandato obediencial, dirigir sus acciones en función de los intereses de las clases más vulnerables de nuestra población, y de ahí no sólo los altos índices de popularidad que tuvo, sino la conexión amorosa de este pueblo con su líder que persiste, aún a cinco años de su asesinato. Debemos estar atentos a las señales de los tiempos, y sobre todo de las señales no tan evidentes, pero que permiten visualizar peligros que no observamos, por exceso de confianza y subestimación de los adversarios.

Indudablemente, y posterior a la realización de los comicios regionales del año pasado, continuado en las municipales de diciembre de 2017 y reconfirmado en las legislativas y presidenciales de mayo de 2018, se observa a los actores políticos de la oposición venezolana atomizados y muy divididos. Ese es un elemento de ventaja para las fuerzas de la izquierda y revolucionarias, las cuales no ha sido, a mi criterio, suficientemente aprovechada. Indudablemente los ataques de la derecha venezolana se han basado, en más de un 90%, del exterior,  i del protagonismo y direccionalidad del gobierno estadounidense, específicamente de voceros de la administración Trump.

La derecha trata de re articularse y reorganizarse en un frente interno, más hasta ahora no lo ha logrado. Sin embargo, principales elementos de ataque contra la Revolución Bolivariana y en este caso del gobierno de Nicolás Maduro,

ha tenido que ver en lo social. Y hay que advertir que, el impulso de una agenda de conflictividad social en las últimas semanas, donde observamos que el gremio de enfermeras ha logrado protagonizar focos de protestas en 20 de las 24 entidades federales del país (incluyendo la capital de la República), aunado al conflicto de profesores del sector universitario, fallas en el sistema de transporte, la crisis y colapso de servicios públicos esenciales.

Que se está traduciendo en descontento, incomodidad y malestar de la población producto del deterioro de su calidad de vida, en desmejora de los indicadores sociales de bienestar tantas veces divulgado por Chávez, debe declarar en máxima alarma al Gobierno Bolivariano, ya que ese es el frente
más activo que tiene la contrarrevolución para agredirlo y buscar su salida del poder. No se trata, evidentemente, descriminalizar y perseguir a los protagonistas de la protesta ante fallas en servicios públicos y en exigencia a justos reclamos y derechos de la población.

Reivindico la protesta social como un logro y una conquista de la Revolución Bolivariana, reconocida en nuestro texto y Estado Constitucional Democrático y Social, de Derecho pero sobre todo de justicia, pero cuando ciertos y  determinados actores políticos como Jesús Armas (Primero Justicia), José  Manuel Olivares (Primero Justicia), y grupos vinculados con sectores de oposición pretenden aprovechar las mismas, incluso utilizarlas de fachada para ocultarse y desplegar planes perversos sin que ellos aparezcan abiertamente y manejar los hilos tras bastidores.

Es cuando no podemos permitirlo y debemos dar nuestras expresiones de alerta, sin dejar de reconocer las fallas, los errores y las necesarias críticas propositivas que nos permitan superar las dificultades y poder avanzar. Todo esto lo formulo, inspirado en la lectura del extraordinario libro del compañero ex embajador de la hermana República de Cuba en Venezuela, Germán Sánchez Otero, titulado:

“Abril sin censura”, donde éste hace todo un análisis de los acontecimientos previos, durante y posteriores al Golpe de Estado contra Hugo Chávez del 11 de abril de 2002. La lectura de ese libro, me ha hecho pensar en estos últimos días muchísimo, y salvo algunos elementos que Sánchez Otero señala en la  mencionada obra, creo que estamos en presencia de la generación de condiciones para un nuevo zarpazo del poder por parte de las fuerzas reaccionarias en Venezuela.

Obviamente el fascismo no está en las condiciones ni se están repitiendo los hechos de la misma manera del 2002. Todo lo contrario, creo que algunas de las condiciones previas las han mutado, las han variado, tratando de aprender de los posibles errores cometidos durante la asonada de abril de ese año. Y si a eso le aderezamos los dos últimos programas de La Hojilla de Mario Silva, sobre todo el último donde estuvo acompañado de las brillantes analistas Larissa Costas y Laila Tajeldine, donde hicieron mención de la estrategia de “Golpe Suave” promovida por Gene Sharpp, o “Golpe Mecha Lenta” alertada por Hugo Chávez, confirma mis sospechas producto de mis análisis y algunas informaciones que vemos manejando.
En medio de este contraste de informaciones, análisis y lecturas, es en donde con mi televisor encendido, observó la insistente publicidad por parte del canal Televen de la transmisión de un micro sobre el ex presidente de la República ya fallecido, Ramón José Velásquez el próximo 5 de julio de 2018, día de conmemoración de la firma del Acta de la Independencia de Venezuela y día de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Dicho documental será transmitido en horario estelar (10pm) por la mencionada planta televisiva, y este detalle pudiera pasar desapercibido si no fuera por los siguientes detalles. En primer lugar: ¿Por qué Televen transmite ese documental en un día que es fecha patria? ¿Por qué resaltar la figura de un Presidente de la República que se encargó durante un período bastante convulso de la historia venezolana de conducir una transición pacífica hacia el segundo gobierno de Rafael Caldera en ese entonces?.

Casualidad que el impulso y la generación de un proceso de transición política sea parte de la idea fuerza de ciertos y determinados sectores de la oposición en el país?¿Será casualidad que dicho “documental” se transmita a las 10 de la noche, una hora improbable para la realización de cadenas presidenciales? Por ello es que creo que no hay hechos inocentes, y por eso es que hago estas advertencias.
Evidentemente actores políticos nacionales e internacionales se están coordinando en estos momentos en toda una estrategia para impulsar la fragmentación de los modelos de Estado- Nación. Ahí está el ejemplo de la hermana Nicaragua Sandinista, el ejemplo nuestro, que algunos actores del fascismo pretenden reactivar con el reimpulso de una agenda violenta, disfrazada de protesta social, la cual no podemos perder de vista.

Alerta porque el enemigo acecha. Y a cada conjura y amenaza del fascismo debemos responderla con la profundización de nuestra revolución.
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com,