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viernes, 4 de diciembre de 2020

Venezuela quiere rescatar su Asamblea Nacional

 Por Sergio Ortiz:

COMICIOS LEGISLATIVOS MUY IMPORTANTES EL 6 DE DICIEMBRE 

El 6 de diciembre se vota en Venezuela para su Asamblea Legislativa. La misma, desde 2015, quedó prisionera de la derecha y políticos como Guaidó, operadores de Washington. 

Veinte millones de venezolanos están convocados a votar el 6 de diciembre para elegir a los 277 miembros de su Asamblea Legislativa Nacional. Hay mucho interés por parte de 107 partidos y agrupaciones políticas, que inscribieron a 14.400 candidatos.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Indira Alfonzo, dijo hace varios días que tiene todo listo, tras revisar por novena vez que todos los mecanismos electorales funcionaran perfectamente. Ese sistema fue alabado como uno de los mejores del mundo hace años por el expresidente estadounidense Jimmy Carter, al visitar Caracas como veedor de una de las tantas elecciones.

Este comicios será el número 26 de la serie inaugurada desde que Hugo Chávez venció por primera vez en 1999 y en enero de 2000 comenzó a gobernar desde el Palacio de Miraflores. En 25 elecciones el chavismo sólo perdió dos veces. Una por menos de dos puntos para modificar la Constitución y otra en 2015 -Chávez había fallecido dos años antes -, frente a la derecha unida, al renovarse la Asamblea Legislativa.

En ambas, en forma rápida, el Partido Socialista Unificado de Venezuela y sus aliados del Polo Patriótico reconocieron su derrota. Tras esa última ocasión, diciembre de 2015, la derecha venezolana fue tomando decisiones ilegales en contra del Poder Ejecutivo, al punto que en 2016 el Poder Judicial fulminó a la Asamblea por desacato y dictaminó que sus resoluciones no eran válidas.

En parte esas carencias legislativas fueron superadas por el gobierno bolivariano mediante la convocatoria en 2017 a elecciones y la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente, que hoy tiene como titular a Diosdado Cabello, el otro hombre fuerte del gobierno después del presidente Nicolás Maduro.

Ese enfrentamiento político no será superado por la jornada electoral del 6D y no por culpa del gobierno. Es que la derecha hizo de todo en estos años y ahora volverá a atentar contra la democracia. En 2014 hizo las guarimbas que costaron muchas vidas de violencia callejera, en 2015 ganó la Asamblea Legislativa y la apartó de sus funciones, en 2016 se plegó al plan intervencionista de Estados Unidos en la etapa final de Barack Obama continuado al año siguiente y hasta hoy por Donald Trump, que además de bloqueo, sanciones, robo de recursos como petróleo y oro venezolanos incluyó desembarcos y agresiones armadas desde bases en Colombia.

Además de todo eso, y lejos de arrepentirse, el grueso de esa derecha ha decidido boicotear las elecciones del 6D, en sintonía con el Departamento de Estado y la Unión Europea. Mienten con que esos comicios son fraudulentos, pero el Consejo Nacional Electoral realizó una veintena auditorías a las máquinas de votación con participación de los técnicos de todos los partidos más dos simulacros de los comicios con el aval del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela).

Agregan que Maduro es un dictador. Si lo fuera, esos opositores tendrían la ocasión de librarse de él mediante una victoria amplia, si se hubieran unido. La única verdad, no admitida, es que el 6D será para ellos una derrota.

Derecha dividida.

Hay dos razones de esa más que probable derrota opositora.

Una, de fondo, es que el grueso – no la totalidad – del pueblo bolivariano sabe que esos detractores del gobierno comen de la mano de Obama, Trump y ahora seguramente de Joe Biden.

La otra razón, que también incide, es -que a diferencia de 2015 – esta vez no conservaron la unidad reaccionaria de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), algo que tampoco pudieron hacer en 2018 en las presidenciales que ganó Maduro. La derecha va dividida. Los cuatro partidos más importantes de ese tronco se aferraron al boicot (Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo), pero otras agrupaciones menores e incluso algunos líderes de aquellos partidos decidieron participar y se anotaron como candidatos.

La derecha es tan fascista que -sin pruebas – acusó a esos opositores participantes de ser meros instrumentos pagados con dinero bolivariano. No conciben que otros críticos de Maduro puedan pensar diferente a ellos y participen de la contienda. Los fulminan de ser una invención oficial y mercenarios.

Las dificultades.

Las dificultades políticas vienen amainando para Maduro, quien ha demostrado poseer fuerte apoyo popular y, factor no menor, de las Fuerzas Armadas Nacional Bolivarianas. Esto impidió que en Caracas se repitiera la triste historia de los golpes amañados por el Cartel de Lima y la Casa Blanca en otros países de la región.

En cambio, las dificultades económicas derivadas en amplísima medida de las sanciones estadounidenses y en menor parte por errores propios de su gobierno, no han disminuido. Siguen faltando alimentos y productos esenciales con una inflación al tope de todo el mundo, con precios en dólares que arrastran al pobre bolívar, desabastecimiento, contrabando y una mínima producción petrolera donde Pdvsa era el as de espadas. Maduro ha denunciado que «de 100 dólares o euros obtenidos por el país por venta de petróleo en 2014 hoy se obtiene menos de uno».

Buena parte de la población entiende que la culpa de eso no es del gobierno sino de las sanciones gringas. Pero no se puede negar que dentro del oficialismo hay corruptelas, burocracia, líneas privatizadoras, falta de autocrítica y otros errores que aportaron lo suyo a las malas performances. Esto puede explicar, en parte, la aparición de un sector de izquierda que en esta elección va por separado del Polo Patriótico. El PC de Venezuela y aliados conformaron la Alianza Popular Revolucionaria porque no están conformes con la línea de Maduro-Cabello. La APR no podría significar un gran éxodo de votos, pero no deja de ser una señal de advertencia al gobierno para que corrija rumbos políticos y encuentre soluciones económicas.

Maduro llega con dos buenas cartas a la cita. Ha manejado bien la pandemia, pues su país tiene 104.000 contagiados (Argentina, trece veces más) y 901 fallecidos (Argentina 40 veces más). Se nota que desde Chávez hasta hoy le llevaron el apunte al tema salud.

El otro punto favorable es que a Miraflores no han podido rendirlo pese al jaque mate que cantó el imperio. Como en «Gambito de Dama», Maduro burló ese cerco y logró el apoyo político, económico, diplomático y militar de Cuba, Rusia, China, Irán y otros países. Biden y Antony Blinken tendrán que cambiar algo porque la campaña de bloqueo y robo del oro, las agresiones desde Colombia, el Cartel de Lima y el «presidente encargado» han fracasado. El señor Bigotes sigue firme en Miraflores y podría ganar la Asamblea Nacional para el período 2021-2026 como el regalo de Navidad para Venezuela. 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Algo para analizar hasta tantos se comience el análisis autocritico de toda esta etapa

 Por Jorge Aniceto Molinari: 

Nuestra definición es la de que pertenecemos al pueblo trabajador, al que se gana su sustento con el trabajo.

Para defender sus derechos, sus libertades, necesitamos construir sindicato y partido desde donde conducir esa defensa.

Así lo predicó y lo llevaron a la práctica los grandes maestros de la izquierda que dejaron escritos valiosos textos relatando sus experiencias.

Si bien las experiencias tienen valor universal cada pueblo ha hecho su propia valiosa experiencia.

Las revoluciones han sido jalones de triunfos y derrotas, pero como dice Batlle con referencia a la revolución rusa, esta incorporó a miles y miles de seres humanos a derechos tan elementales como la salud y la educación.

Por supuesto que los niveles han sido distintos y las experiencias de los pueblos también, construir Partido y Sindicato nunca fue fácil, la derecha además siempre trató de pudrir esos instrumentos.

El capitalismo supo a través de su desarrollo ahora en su etapa final, como conceder para poder ampliar su base.

El aparato del Estado fue y es uno de sus instrumentos favoritos. La izquierda en su inmadurez y a la vez en su crisis una vez obtiene cargos por la vía democrática rápidamente hace que el centro de la política pase del Partido o de los instrumentos políticos a los instrumentos burocráticos del Estado.

Lo hizo Tabaré, lo hizo Mujica, lo hicieron los intendentes en cada uno de los departamentos. La política era cosa de los elegidos burocráticamente para desempeñar la tarea, no del debate y el análisis de las bases “que no están preparadas para ello”, la política es cosa de gente savia, no de gente sin preparación que lo que si debe hacer es juntar votos nos dicen.

Y de Lenin peleando cada una de sus ideas en medio de la gente, pasamos a Stalin y sus crímenes. 

Y de Seregni analizando cada uno de los planteos de las fuerzas que integraron el Frente al gabinete de Vázquez decidiendo una política económica sin explicarla a nadie que no fuera de su entorno.  Así se decidió que se mantuvieran los impuestos al consumo, y los impuestos a los sueldos, y las pensiones. No digo que se pudiera hacer otra cosa, estamos donde estamos en un sistema capitalista que abarca en su crisis a todo el planeta. Lo que digo es que no se intentó la menor explicación. Lo mismo pasó con la baja de los aportes patronales a la seguridad social – e insisto tiene una explicación- pero a la gente se le trató como ignorantes y nunca se dio una explicación sana y profunda del tema.

Es cierto también se acordó el plan Ceibal que no estaba en ningún punto programático y que fue un enorme acierto, como lo fue la reforma de la salud, aunque omitió analizar quien era cada quien en este negocio de la medicina y los medicamentos.

Luego llegó Mujica, que siempre se las supo todas, y la derecha lo trabajó en el mundo. Se le acercaron Popes del capitalismo luego de su discurso en la ONU, donde habló de moneda única y de impuesto a las transacciones financieras.  Seguramente le ofrecieron de todo si dejaba de lado esas ideas juveniles inaplicables si de capitalismo hablamos.

Y de ahí pasamos a Aratirí, al puerto de aguas profundas y a la regasificadora. Algún apreciado compañero llegó a decirme: “tenemos gobierno del Frente Amplio por 50 años”. No le pude explicar que la cotización del hierro en el mundo no la fija el Frente Amplio, como tampoco el valor de la celulosa –ver el análisis que del tema ha hecho el Ing. Grompone-. Eso no quiere decir que el Uruguay podía mantenerse al margen de lo que es hoy el mercado mundial que es el que ha impulsado en el agro uruguayo todo el desarrollo que hace también que sea cada vez menos viables emprendimientos que no tengan el espacio económico necesario.

Había criticado en “Pepe Coloquios” que el Partido Socialista actuaba como una secta y siempre ponía sus propios candidatos por encima del interés colectivo, para llegar a hacer lo mismo con su MPP. Y de aquel planteo en la ONU (setiembre del 2013) pasamos a la renta básica universal –idea para nada descartable- pero financiada con los impuestos al consumo, los salarios y las pensiones.

Su objetivo construir un nuevo centro político y sindical y así nos está yendo. 

Compañeros hay que retornar a los maestros, hay que retornar a Seregni, y a la construcción de dirección política y sindical unificada, aunque ello como en el 70-71 tenga sus dificultades y sus costos. Nadie puede quedar afuera, pero se exige una humildad y una paciencia como la que tuvieron aquellos grandes conductores.

sipagola@adinet.com.uy

miércoles, 29 de julio de 2020

La crisis en el Partido Socialista nos llega a todos.



Por Jorge Aniceto Molinari.:
Y lo primero es saber sobre la base de que ideas esa crisis está planteada porque en ello podría estar la explicación. Si así fuera todos sabemos que es en la sociedad donde esas ideas tienen que desarrollarse y plasmarse. Ver además cual ha sido el proceso de debate de las mismas y ayudar en la medida de lo posible a que ese debate de la oportunidad a todos de expresarse. Nosotros llegamos a la conclusión de que la crisis no obedece a ideas sino a cargos.
Ello es más duro aún porque eso cierra el debate a objetivos a lograrse en la actual estructura del Estado y para ello bastan los votos y no el desarrollo de las ideas.


El problema es general en toda la izquierda y de quienes dicen haberse apartado de ella.
No existe en ningún sector de la izquierda hoy una caracterización de la etapa actual del capitalismo modo de producción predominante en la humanidad cuya predominancia ha entrado en una crisis irreversible. Eso es lo que hace que el único objetivo sean los cargos y no el convencimiento de las ideas y su difusión al resto de la sociedad, para participar en el proceso de cambio de la misma.

Tomemos un ejemplo: se habla de imperialismo norteamericano, cuando el centro del libre comercio y del propio capitalismo –acentuado ahora por la pandemia- se desplazan hacia China y su entorno gobernada por el Partido Comunista. El rol de los “servicios” que maneja EE.UU. siguen siendo tan siniestros como siempre, pero EE: UU. como Estado también ha entrado en esta crisis.

Entonces como dar una orientación política particularmente a la militancia sindical sin definir aspectos tan sustanciales de la política. El PIT-CNT por ejemplo está encerrado en los límites nacionales y no tiene las herramientas para proyectarse en el mundo con un planteo sobre la moneda y los impuestos que paren el deterioro que inevitablemente se produce con la aplicación de una política de adaptación a las condicionantes a las que están sometiendo al mundo los organismos financieros internacional. En función de las necesidades de los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna entre sí gobiernan el mundo.
Por eso decimos: La crisis en el Partido Socialista nos llega a todos.
sipagola@adinet.com.uy