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sábado, 16 de enero de 2021

Biden: ilusiones de cambio y nada más

 Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

En febrero de 2009, cuando recién se inauguraba el gobierno de Barack Obama, alarmado por las campanas que se echaban a volar ante la llegada a la Casa Blanca de un demócrata negro como adalid de la democracia, escribí un artículo que se tituló “No existe un imperio bueno”. El arribo del nuevo presidente fue saludado con tambores de victoria hasta por sectores progresistas, de izquierda y democráticos de América Latina y el Caribe que suponían que la refinada estirpe del académico de Harvard iba a marcar un profundo cambio respecto de la brutalidad y la barbarie de George W. Bush. Los resultados están a la vista. No hay mucho que decir.

Entre otras cosas, en aquel artículo señalaba que era “…evidente que la transición de un gobierno a otro en Estados Unidos ha significado un importante cambio de forma en su manejo internacional, pero es sumamente peligroso suponer que es posible que exista `un imperialismo bueno´”. Más adelante opinaba que “: La lucha por la paz y la democracia no nos puede llevar al desarme político e ideológico frente a un imperio que pareciera estar a la defensiva como fiera herida en su crisis, pero que no ha alterado un ápice su voluntad guerrerista y agresiva”.

En mi opinión estamos asistiendo a un nuevo canto de sirenas. Sobre todo en algunos medios de comunicación, ya no en aquellos bajo servicio imperial, sino en los que dan a conocer y divulgan opiniones y reflexiones que ayudan a comprender el devenir político desde una perspectiva popular y democrática, se vuelve a exaltar a Joe Biden y a su gobierno como algo bueno y esperanzador.

Ya ni siquiera se trata de ensalzar la sutileza de aquel académico encantador de serpientes cuyos asesores utilizaban el color oscuro de su piel como símbolo de lo nuevo, sobre todo en materia de política internacional. Ahora se trata de un genuino representante del establishment quien por casi 45 años ha pululado como sanguijuela silenciosa por los pasillos del poder en Washington. Joseph Robinette Biden Jr. fue senador durante 36 años y vicepresidente por 8.

Como senador, Biden fue miembro principal y posteriormente presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara alta. En esa responsabilidad apoyó la expansión de la OTAN hacia Europa del Este y una intervención militar más activa de Estados Unidos en la guerra de Yugoslavia durante la última década del siglo pasado. Así mismo, respaldó la resolución que autorizaba la guerra en Irak en 2002, cuando -según lo recogen diversos medios de prensa- su consejo fue decisivo a la hora de convencer al presidente Bill Clinton para utilizar la fuerza militar contra ese país. Incluso elaboró un plan para dividir Irak a partir de criterios sectarios, creando tres instancias, una chií, una suní y una kurda. 

En 1982, Biden apoyó la posición inglesa en las islas Malvinas, afirmando que " es claro que el agresor es Argentina y es claro que Inglaterra tiene razón, y debería ser claro para todo el mundo a quién apoya Estados Unidos”. De la misma manera, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, instó al presidente a utilizar un gran contingente de tropas de su país en Afganistán

Como vicepresidente estuvo muy activo respaldando la intervención militar en Libia. De la misma manera, su equipo fue redactor de la ley que declaró a Venezuela como amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

Esta “joyita” será el presidente de Estados Unidos a partir de la próxima semana. Resulta extremadamente peligroso y desmovilizador suponer que un hombre de rancio ADN imperialista pueda ser tan bueno como para celebrar su victoria como propia.  Algunos medios y analistas incluso han caído en el error de considerar el cambio de administración en términos de gobierno, lo cual –desde mi modesto punto de vista- solo conduce a equívocos. Me parece que el estudio de los acontecimientos en Estados Unidos solo tiene validez para América Latina y el Caribe cuando se observan desde el punto de vista del sistema… y en eso, muy poco cambio habrá. Lo digo, tal como lo hice hace 8 años cuando las loas al presidente negro desbordaban emociones.

Con respecto a Estados Unidos, lo interesante es lo que está por ocurrir. Creo que todo lo que ha pasado en el último año desde que entre mayo y junio el manejo equivocado de la pandemia y la economía hicieron que las encuestas dejaran de favorecer al presidente Trump hasta el 6 de enero cuando se produjo el asalto al capitolio, ha estado orientado por la intencionalidad del presidente Trump de seguir siendo un actor protagónico en la dinámica política del país. Para ello se ha propuesto actuar desde dos escenarios por crear: el primero, arrebatarle el partido republicano al establishment para disputar bajo esa bandera las próximas elecciones parlamentarias de 2022 proyectando así su plan de futuro y en segundo lugar –si el primero no es posible- crear un tercer partido que destruya el bipartidismo sobre el cual está construido todo el entramado político y jurídico del Estado.

Esto último sería lo más peligroso, por eso tanto demócratas como algunos sectores republicanos están interesados en la aplicación de la Enmienda 25 de la Constitución o si no es aceptada por el vicepresidente Pence, realizar un impeachment que saque a Trump para siempre de la política. Al contrario de lo que se cree, la actuación de este no ha estado encaminada a desconocer al Estado ni a negarse a entregar el poder, nunca han estado en su cabeza tales posibilidades. Lo único que ha hecho a través de la represión de los negros antes y de la movilización de sus seguidores para denunciar un supuesto fraude ahora, es acumular fuerzas y mostrar músculo movilizador para enviar un mensaje a fin de negociar desde una mejor posición. Lo que está sobre el tapete es dirimir si los 76 millones de votos obtenidos son de él o del partido republicano.

En el plano internacional, las duras sanciones contra Irán, han sido una señal para el lobby sionista y la declaratoria de Cuba como país que fomenta el terrorismo, algo similar dirigido al poderoso lobby cubano de la Florida. De igual manera, su férrea voluntad de someter al gobierno de Venezuela, reflejan su intencionalidad de atraerse los millones que ha acumulado la rica comunidad venezolana de Miami. Ha visto que necesita votos, pero también dinero si quiere hacer política a futuro. Es obvio que está pensando en el porvenir, sino, no se podrían entender decisiones y medidas de última hora que está tomando de forma inédita por un presidente que se retira.

En el otro lado de la trinchera, Biden ha creado un gabinete multicolor, incorporando a las minorías y a los sectores sociales que lo llevaron a la presidencia. Se trata de disputarle el control del partido demócrata a las nuevas generaciones que ya deslastradas del liderazgo fallido y cobarde de Bernie Sanders, se preparan para asaltar el poder en las próximas décadas.

La inteligencia del ex presidente Obama, quien es el actual “dueño” del partido demócrata después de arrebatárselo a los esposos Clinton, se manifiesta al haber diseñado un dúo gubernamental que mezcla la sordidez propia del establishment y la veteranía encarnada por Biden con la proyección futura de Kamala Harris, verdadera protagonista del proyecto Obama de largo plazo. En Kamala se concentran sus condiciones de mujer, negra y descendiente de inmigrantes que encarnan el éxito del “sueño americano”.

He ahí el verdadero escenario de mediano plazo en la confrontación interna futura en Estados Unidos. Biden, por su edad, su salud y por sus variadas evidencias de demencia senil son solo un intermedio necesario para llegar a batallas decisivas por el control político del país en una confrontación que indudablemente tendrá poderosa influencia más allá de las fronteras imperiales.

Es muy probable que el nuevo gobierno signifique cambios internos importantes para Estados Unidos, en el escenario internacional también los habrá, pero solo serán de forma, el talante imperialista, agresivo e intervencionista de Estados Unidos no cambiará ni un milímetro. Como hace 12 años atrás, recomiendo no hacerse ilusiones.  

sergioro07@hotmail.com

sábado, 9 de marzo de 2019

Bolton y la chochera de un vejete contra Venezuela, y ahora Cuba




Por Rolando Prudencio Briancon

Trump -que de política entiende lo que un niño podría entender sobre la vida de un pensionado- se trajo como asesor de seguridad a John Bolton, quien más parece un anciano que está a la espera de palmar, y que no se adecua a los tiempos actuales, en los que la hegemonía estadounidense también está camino a su extinción.



John Bolton ha sido el principal hombre de acción -Mike Pence actuó más como político- de Trump para la defenestración; no sólo del presidente Maduro, sino para acabar -entre otros con los gobiernos socialistas de Cuba y Nicaragua- con la propia Revolución Bolivariana. Bolton no sólo que mordazmente le dijo a Maduro que dejará el poder y se refugiara en una “isla bonita” en el Caribe. Se encargó de estimular también a los militares venezolanos para que se sublevaran contra el gobierno del presidente Maduro. En otros casos se encargó de amenazarlos con que correrían la peor de las suertes sino obedecían sus “consejos”. En fin, Bolton hizo del amenazante sheriff que tenía a todos bajo su bota.

Decía que Bolton no se ha adecuado a los tiempos actuales, en los que no sólo existen otras potencias -Rusia, China, India, Irán, etc.- que están multiplicando un multilateralismo al que se resiste EE.UU., aceptar que es lo que ha llevado a que el gobierno de Trump trastabille el pasado 23 de febrero en su intentona intervencionista en Venezuela; sino que no pudo salirse con su gusto de poner a Guaidó como presidente encargado, saliéndole el tiro por la culata.

Después de éste abortado ataque a la Revolución bolivariana, Bolton se ha volcado a atacar a la Revolución cubana, pretendiendo dar un master stroke, que como efecto dominó, ya decía anteriormente, derribe al gobierno cubano, nicaragüense y al boliviano, cuando el desgaste les de la señal de aviso que el turno de poner también a Bolivia en la mira ha llegado.

Claro que en lo que en realidad Bolton ha mostrado es un despiste descomunal creyendo que con Cuba sus desestabilizadores deseos “democráticos” serán por lo menos el premio consuelo ante lo que no pudieron en Venezuela. Claro que Cuba ya ha demostrado que no sólo que no pudieron con ella, y que cuando lo intentaron salieron con el rabo entre las patas, como en Bahía Cochinos; sino que Cuba es justamente la inspiración para los demás pueblos, que como Venezuela le han hecho morder el polvo de otro fracaso intervencionista.

El anuncio de la aplicación de sanciones contra Cuba ha sido una iniciativa que el vejete de Bolton ha desempolvado de la Ley Helms Burton por cuanto busca que la Revolución cubana resarza lo que en base al derecho soberano la Revolución cubana confiscó a las familias mafiosas que se hicieron de la riqueza del pueblo cubano, con la venia del corrupto gobierno de Batista, que permitió que los yanquis tengan su burdel a uno kilómetros de distancia; y que es lo que el vejete de Bolton quiere recuperar.
Así que si con Venezuela se ha encontrado con la horma de su zapato; con Cuba se encontraran con la dignidad invencible; pero además inconmensurable como acaba de expresar el presidente cubano Miguel Díaz Canel de todo el pueblo cubano, que, si se atreven agredirla, el vejete chocho de Bolton saldrá otra vez como salieron de Bahía Cochinos.

Si Trump quiere abalanzarse contra la “troika” de países socialistas a los que quiere poner en horma Bolton, van a lograr la profecía del Che: Un Vietnam, dos Vietnam, tres Vietnam…

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

¿Es Cuba un país democrático?



Por Tony López R.:
Es casi la obligada pregunta que me hacen los colegas y amigos latinoamericanos, europeos  y algún estadounidense, la mayoría de ellos con buenos niveles de información producida en sus países y que estos amigos compran el producto que venden esas multinacionales de las noticias. Es la matriz de opinión que utilizan los medios masivos de información en Estados Unidos, Europa y América Latina desde hace muchos años, para señalar que en Cuba hay una dictadura, no hay democracia, se violan los derechos humanos, no hay elecciones o son manipuladas, que hay un solo partido político y no  otros.

Ese mensaje desinformativo, es el argumento que ha utilizado Estados Unidos, todos estos años  para mantener el bloqueo económico contra la irredenta isla y el que utilizó el ultraderechista  español José Aznar, para imponer durante algunos años una política discriminatoria de la Unión Europea, contra Cuba, política  que afortunadamente ya ha sido eliminada.

Pero veamos que se entiende por democracia en una y otra orilla.  En nuestros países de América, incluyendo los Estados Unidos, se consideran democráticos porque el electorado, que milita en uno u otro Partido ya de derecha, centro o izquierda, vota por un candidato que ellos no escogen, la gran mayoría del padrón electoral no tiene candidato ni milita en Partidos alguno, los candidatos obligatoriamente son los escogidos por las directivas de sus Partidos generalmente lo que mayor nivel económico tienen. Los recursos financieros que emplean en sus campañas son descomunales, imposibilitando a los sectores mayoritarios y desposeído aspirar. Las últimas elecciones en Estados Unidos para Presidente superaron los 3,000 mil millones de dólares.

Mientras para obtener un escaño en el Senado o en Cámara, el gasto no baja de los 2 a 3 millones de dólares. ¿En que se invierten? Ese dinero se invierte en campañas publicitarias, en distribuir un miserable mercado en los barrios pobres a cambio del voto;  en la compra de votos el mismo día de las elecciones, o en la promesa de que al ganar los comicios trabajaran en leyes que beneficien a la sociedad, toda una gran falsedad, mientras que los candidatos y más cercanos colabradores se apropian de parte de los dineros que recaudan.

A la clase media y líderes de partidos rivales cuando van a segunda vuelta, los compran con  promesas de nombrarlos en cargos gubernamentales, generalmente  a embajadas y cargos menores en el sector público y así lo suman a su lado. Los partido políticos hegemónicos en cada uno de estos países no tienen mayores diferencias en el programa de Gobierno, todos desde la década del 80 hasta nuestros días, mantienen el modelo  neoliberal que ha provocado el empobrecimiento de sus pueblos y  llevó y lleva a arruinar su   industria, al empresariado nacional medio, pequeño y al campesinado.
La realidad es que legislan y gobiernan para favorecer a las grandes empresas nacionales y trasnacionales, el presidente Mauricio Macri,  el ex presidente y hoy  senador Álvaro Uribe en Colombia, Sebastián Piñera en Chile, son  ejemplos vivo de esa política “democrática” y el senador estadounidense por la Florida, Marco Rubio, recibió de la Asociación del Rifle, cerca de 6 millones de dólares, todo para que en el senado defienda la política de ventas de armas.

Por otra parte, las propuestas y proyectos de programas que proponen los candidatos, la mayoría de ellos, de supuestas políticas sociales, en educación, salud, vivienda, trabajo, cultura y deporte, se quedan solo en propuestas. En Cuba antes de triunfo revolucionario eran famosas las campañas de “agua, camino y escuelas” y luego que eran elegidos, ni agua, ni camino ni escuelas.

O sea en esa parte de la orilla tenemos  una democracia que depende del marketing, del dinero que reciba cada candidato y de los aportes de las grandes empresas trasnacionales y nacionales, las que a cambio reciben los beneficios de las licitaciones multimillonarias que debe hacer el Estado y que es administrado y dirigido por el Presidente y el Congreso que resulte electo.
En esta otra orilla, en la democracia cubana, el tema es diferente, Cuba conoció y fue igual víctima de la “democracia representativa” que hoy reina en la mayoría de nuestros países latinoamericanos. La democracia cubana es participativa.

Antes del triunfo de la Revolución habían varios partidos políticos, todos con sus estructuras y nomenclatura de dirección, pero su principal objetivo era de carácter electoral y con diversas tendencias desde la derecha, el centro y la izquierda, estos últimos en general minoritarios y algunos, ilegalizados en tiempos de dictaduras, como el caso del Partido Comunista fundado por Julio Antonio Mella en 1925  durante la dictadura de Gerardo Machado. Legalizado a fines de la década del 30 cuando había asumido el nombre de Partido Socialista Popular (PSP) e ilegalizado por la dictadura luego que se produjo el Asalto al Cuartel Moncada, a pesar de su fuerte crítica a la acción armada  moncadista.

El Partido Socialista Popular  terminó  su accionar como organización luego de celebrada su 8va Conferencia Nacional en el año 1960 cuando  se integró  a la propuesta  de Fidel Castro, de fusionarse en una organización política unitaria  y que dio paso  a la conformación de la  Organización Revolucionaria Integradas (ORI), donde convergieron el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de marzo y el Partido Socialista Popular (PSP).

Dos años más  tarde y a propuesta del Comandante  Fidel Castro, luego de su discurso el 26 de marzo de 1962 que denunció la existencia de una política sectaria  de un sector del PSP en la ORI, se inicia un proceso de selección de ejemplaridad y voluntariedad cuyos candidatos son propuesto desde la base en centros de trabajo, estudiantiles y campesinos , para integrarse al nuevo Partido que tomó el nombre de Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) y que durante la celebración de su Primer Congreso, queda constituido el 3 de octubre de 1965 el nuevo y actual  Partido Comunista de Cuba, cuyo programa, fundamentos ideológico y objetivos, están basado en el  pensamiento político antiimperialista de José Martí, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Fidel Castro Ruz y  el marxismo-leninismo. Este Partido no tiene carácter electoral.

Los partidos políticos antes del triunfo revolucionario, siguiendo las costumbres y normas de una sociedad, que durante sus primeros 30 años de proclamada la independencia estaban prácticamente bajo la tutela de Washington. A partir de la aplicación de la Enmienda Platt, enmienda impuesta por el gobierno de Estados Unidos, al concluir la guerra hispano-cubana-americana y que permitía al Gobierno de los Estados Unidos, prácticamente compartir el gobierno de la isla, intervenir militarmente cuando consideraran que sus intereses estuvieran en peligro y diseñar e imponer disposiciones por los embajadores estadounidenses acreditados en Cuba.

La politiquería caracterizó a la sociedad cubana, los gobierno de turnos, fueran proveniente de cualquiera de los partido, ya fuera el  liberal, conservador, demócrata, autentico, o como se denominaban en aquella época, nada hicieron por la salud, educación., cultura, vivienda, agua potable, electricidad del pueblo. La corrupción, el gansterismo y el latrocinio y explotación de los grandes colonos, ganaderos y empresarios criollos eran los que más se beneficiaban, los niveles de analfabetismo, insalubridad, la carencia de viviendas, de caminos, hospitales y escuelas era la realidad de la sociedad cubana.

La entrega al capital extranjero estaba a la orden del día, y en las décadas del 40 y 50 la sociedad cubana sufrió la más humillante formula que se aplicó, al ingresar a Cuba los grandes capo de la mafia estadounidenses  que importaron el vicio, la prostitución y el juego, un verdadero lupanar fue lo que hizo Estados Unidos de la isla de Cuba. 

Entre 1959 y 1976 Cuba se mantuvo dirigida por un Gobierno Revolucionario, que fue constituido  en el mismo mes de enero de 1959  cobijado bajo los  procedimientos y fórmulas legales de la Constitución de 1940, que habían sido pisoteados por la dictadura batistiana.

En ese periodo se llevaron a cabo y promulgaron  diversas leyes que condujeron muchas de ellas al  cumplimiento del programa político económico y social contentivo en el alegato dado a conocer por el líder revolucionario Fidel Castro, durante el juicio que se le siguió en octubre de 1953 por los hechos del asalto al cuartel Moncada y las razones que habían llevado a esos  jóvenes a tomar las armas contra la dictadura militar impuesta por Batista y apoyada por Estados Unidos y que tomó el nombre de “La Historia me Absolverá”. Las principales leyes fueron entre otras la de la Reforma Agraria, Reforma Urbana, Nacionalización de las empresas de la industria eléctrica, teléfonos, bancos, y refinerías de petróleo, todas ellas en manos de empresas estadounidenses.

Fue ese el detonante, que provocó la ira del Gobierno de los Estados Unidos y los interesados motivos,  por lo que, en estos 60 años de revolución triunfante,    han desarrollado todo tipo de política contra Cuba, el genocida bloqueo económico, intento de aislar diplomáticamente a la isla y el  militar,  financiaron, organizaron, entrenaron una brigada con personal cubano radicados en Estados Unidos cuya derrota es mundialmente conocida como “Playa Giron: la primera gran derrota militar de Estados Unidos en América Latina, abril de 1961”.

La independencia y soberanía de Cuba no tiene precio  porque  ha sido conquistada por la sangre de miles de cubanos desde el 10 de octubre de 1868  a enero de 1959, y mantenida gracias a la participación activa de todo el pueblo, con un liderazgo revolucionario encabezado por Fidel Castro,  que durante todos estos años de revolución, promovió el desarrollo del país, de una Cuba que dependía del azúcar y que sufría la crueldad del llamado “tiempo muerto”, hoy con grandes esfuerzos y pese al bloqueo impuesto por Estados Unidos, se ha convertido en un país, industrializado, con grandes logros científicos técnicos, una avanzada industria  biotecnología y  diversificación de la agricultura.

Cuba tiene hoy, con carácter gratuito, altos niveles de educación, de salud, deporte y cultura, nada diferente a cualquier país altamente desarrollado y con proyecciones estratégicas en diversos campos de la economía. Con una seguridad ciudadana envidiable, sin la utilización de métodos represivos, como los que se utilizan en Estados Unidos contra las poblaciones negras e indígenas estadounidenses y que decir de la represión y discriminación contra la población de emigrantes; y los brutales actos represivos en Colombia, Honduras, Guatemala, México, Argentina, Perú, Chile, Paraguay y Brasil,  donde las violaciones a los derechos humanos y asesinatos a líderes sociales, discriminaciones por género, raza  y descendientes de los pueblos originarios, están a la orden del día.
¿Entonces de qué democracia preguntan y nos hablan?  En Cuba celebramos, desde la aprobación de la Constitución de 1976, elecciones para  elegir al Parlamento y este al Consejo de Estado y a los diputados nacionales cada 5 años y cada 2 años y medios la elección de los delegados municipales. El 50 por ciento de estos diputados nacionales, provinciales y delegados municipales  son propuestos por lo residentes por las zonas donde viven.  El otro 50  por ciento  son elegidos por sus organizaciones sociales y gremiales. El Partido Comunista no propone ni participa en el evento electoral. Ninguno es financiado por empresa alguna o tampoco requieren financiamiento para ser elegido, solo su ejemplaridad como ciudadano pues no requiere ser militante del Partido pero si y voluntariedad para desempeñar sus funciones,  servir al pueblo es su única divisa.

La Asamblea Nacional del Poder Popular cuenta con 602 diputados, es unicameral y se elige un diputado por cada 20,000 habitantes o fracción.  De una población de 11,800,000 millones, Cuba cuenta con un padrón electoral de cerca de 9,000.000 millones de ciudadanos en edad de votar. Solo están impedidos los que el sistema judicial haya invalidado dada la gravedad del delito cometido y los que por problemas de salud no estén en condiciones de votar, los diputados pueden ser revocados y por su cargo y actividad como parlamentaria no recibe salario. Recibe  el mismo salario que devenga por su centro de trabajo.

Desde el 13 de agosto el proyecto de la nueva Constitución  y hasta el 15 de noviembre fue sometida a discusión y debate público, en centros de trabajo, estudiantiles de nivel medio superior, en cooperativas   y unidades de producción agropecuarias, en las Fuerzas Armadas y del ministerio del Interior, así también, en las organizaciones sociales y gremiales, entre ellas la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores, los Comité de Defensa de la Revolución, la Central de Trabajadores de Cuba y sus 25 sindicato nacionales, hubo una  participación de  8 millones 945,mil 521 ciudadanos. Se produjeron 1 millón 706, mil 872 intervenciones de ellas 783,174 fueron propuestas, 666,995 propuestas de modificaciones y 45, mil 548 eliminaciones.

Ahora y en vísperas de la patriótica fecha del 24 de Febrero,  fecha de inicio de la guerra de 1895 por la independencia de Cuba, acudiremos a las urnas a dar nuestro voto por la nueva Constitución, discutida y  debatido el proyecto por la población cubana cuadra por cuadra, manzana por manzana, centros laborales y cooperativas agropecuarias y por campesinos agrupados en su organización  nacional de pequeños agricultores, y por último el debate y aprobación final del proyecto por los parlamentarios, ya  reformado  y enriquecido, por las propuestas emanadas de la población  y de  los diputados. El proyecto de Constitución fue presentado a  la Comisión Nacional Electoral para ser sometido el próximo 24 de febrero al referendo nacional.  Por todo lo arriba expuesto,  mi voto  es SI.


jorgarcia726@gmail.com



sábado, 3 de febrero de 2018

El plan oligárquico para destruir la Argentina

Por Norma Estela Ferreyra:

Winston Churchill en Yalta en el año 1945, expresó:  "No dejemos que la Argentina sea una potencia, arrastrará tras de sí a toda América Latina. La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda, atacar su cultura en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro Imperio. Esto se logrará, gracias a la apatía del pueblo y a una democracia controlable donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servir su misión. Hay que humillar a la Argentina".


Testigos mapuches que vieron llevarse a Santiago Maldonado por la Gendarmería y hoy el gobierno los procesa  por falso testimonio

Y cómo se logra destruir a Argentina? Con el apoyo de los “representantes controlables” del pueblo argentino. De allí la máxima ”QUE SA VAYAN TODOS...”, que fue cantada en todas las calles del país en Diciembre de 2001 y que surgió, espontáneamente, de un pueblo cansado de gobiernos entregadores de la patria.

En Latinoamérica, la intervención de procesos democráticos por medio de “golpes militares”, fueron moldeando el consciente general, para desistir de renovar fuerzas de acción, para establecer democracias fuertes, dentro del continente

Ya en el siglo XX, Argentina marcó el camino, con muchos principios y derechos democráticos que fueron reveladores para el resto de la región, que en algunos países hermanos no pudieron implementar todavía, en las puertas del siglo XXI. Hablamos de logros de nuestra democracia, también en lo técnico, como ser pioneros en la fusión nuclear, la aviación a propulsión por turbinas, etc. Esto debía ser detenido, había que frenar el desarrollo de Argentina y consecuentemente, de la región, como el caso de Honduras, Paraguay, Brasil, etc. tal como se frenó en 1864 el pujante desarrollo de Paraguay, con la Guerra de la Triple Alianza, donde nuestro presidente  Mitre participó, bajo influencias inglesas. 

Fue así, como los poderosos países ganadores de la Segunda Guerra Mundial, en cierta manera se aliaron, para que por medio del sistema de representantes políticos que deberían generar la legislación y ejecución de Plan de desarrollo estratégico como país, son los que, contrariamente, apoyaron nuestra división y estancamiento en el proceso de avance en nuestras condiciones sociales, cívicas y de desarrollo tecnológico. Podemos observar, que cada vez que podemos iniciar un plan estratégico, al tiempo es desmembrado, en los mismos pasillos de los edificios en los que nacieron. Lo vimos en 1955 con el derrocamiento de Perón y luego, en el de Illia, en el golpe de Estado, que derrocó a Isabel Perón, en la caída de Alfonsín, por estrategias creadas artificialmente de hiperinflación.

 Actualmente, vemos el impagable endeudamiento creado por nuestro actual presidente, que produjo  la destrucción del empleo, de la industria, de la educación, de la salud, de la ciencia, etc. También lo podemos ver con el complejo de soberanía satelital “ARSAT” (2017), que luego de generar un desarrollo propio de un sistema de satélites argentinos, hasta el punto de que todo el proceso de ponerlos en órbita, lo podíamos lograr en nuestro suelo, también sabemos que en el proyecto Arsat 3, ya hay indicios que el gobierno, venderá el 51% de las acciones del mismo. Un gobierno que se entrega a los Poderes de siempre, que siguen los consejos de Churchill, que cité al inicio.

Pues bien, todo esto debería cambiar… debemos modificar nuestras malas costumbres y  ver qué es lo que discutimos, si proyectos de ley y desarrollo o  candidatos. Uno de los puntos a modificar es, precisamente, que debemos dejar de discutir por los candidatos, que nos proponen los partidos políticos, porque sabemos que son manipulados desde adentro y afuera, según los propósitos que tengan estos poderes mafiosos internacionales, que con diversas estrategias, derrocan a los gobiernos latinoamericanos, que favorecen a los intereses de la patria. Ahora lo hacen a través de los mismos poderes que forman parte del gobierno, especialmente, el Poder Judicial, que se ha convertido en una amenaza para todos los ciudadanos, inclusive, para presionar a legisladores y otros jueces de la oposición y sembrar el miedo, hasta destruir las Instituciones de la república, que hoy están en manos de Sectas, que hace costosos retiros espirituales en mansiones, para ese fin.

Un gobierno que se burla de los legisladores, con decretos de necesidad y urgencia, donde decide modificar leyes, algo  que corresponde al Congreso. O que sale a reprimir, como en las épocas del proceso, que él ignora, como asimismo, lo que sucede con Milagro Sala, una inconcebible presa política y que además, niega lo sucedido con  la muerte de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y compra armas a Israel para reprimir las protestas callejeras pacíficas. Un gobierno que quiere exterminar a los Mapuches, que enjuicia por falso testimonio a los testigos de Santiago Maldonado para amedrentarlos y por si fuera poco, se apodera de territorios en el Norte, ocupadas desde hace muchos años por ciudadanos a quienes les pertenecen, todo lo cual fue denunciado en el programa ADN de Tomas Méndez en C5N. Un presidente indiferente, ante el hundimiento del submarino Ara San Juan, que no va a aparecer, porque se encuentra en zona de Islas Malvinas, ocupada  por los Ingleses y con la  firme presunción de haber sido atacado por ellos.

Hay que empezar a discutir sobre procesos de desarrollo de nuestras leyes y proyectos generales como país, esos logros con el tiempo nos vuelven más fuertes, soberanos y esas son las cosas que nos unirán, como nación. También debemos modificar los procesos de legislación y ejecución de nuestros derechos y deberes. Las herramientas para esto son las siguientes, la POLITICA en ASAMBLEAS y los PLEBISCITOS CIUDADANOS, sin trabas. El traspaso de la legislación de manos del Congreso a manos de una ASAMBLEA CIUDADANA, haciendo que el proceso de legislación sea transparente, rápido y espejo de toda la sociedad. La Asamblea nacional, debe estar compuesta por ciudadanos que deberán preparar propuestas para ser puestas en consideración por el pueblo argentino en un Plebiscito nacional, cuatrimestral. Estos asambleístas no se postulan, son elegidos por el azar, por sorteo, utilizando los números de documento de identidad, por un año y sin posibilidades de volver a sortearse. El proceso es sencillo, se sortean 4 números que forman un numero de cuatro dígitos según el orden con el que salieron, de este número, se deduce la cantidad de postulantes a la asamblea nacional en la actualidad entre unos 120 000 a 200 000 argentinos

normaef10@hotmail.com