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viernes, 23 de octubre de 2020

Visión apocalíptica ante las crisis sociales

Por Mariano Sierra:

Revivamos el gran mingaco de nuestros ancestros, como hilo conductor para exigir un nuevo liderazgo socio político para nuestros pueblos.

Cuando asoma a nuestro conocimiento el término apocalipsis surge de inmediato una connotación religiosa.  Pero al margen de este referente también  la connotación que nos conduce el estilo apocalíptico es el misterio, enigmas, devastación.  Revelación, pero en esencia es esperanza. En este recorrido aparece en la palestra un nuevo renacer que implica el colapso del planeta, que trae sus raíces, sus realidades enfrentadas a una sociedad que acuña esperanzas. Es propio del apocalipsis, el campo social y sus distintos rasgos políticos y religiosos al unísono de una hermenéutica convulsionada para emerger en tantos avatares, la capacidad renovadora que posee una dimensión que hace parte de la historia.

Nuestro pensar apocalíptico se analiza bajo la óptica de los hechos que actualmente mueven al mundo que son de tal magnitud que nos abre caminos de entendimiento, de cooperación, de discernimiento para la convivencia ciudadana afectada por esos desordenes anotados y más aún por nuestro desacople interior. Todo colapso atrae en sus remolinos, esperanzas para un nuevo posible mundo. En la política ya no se debate, se enfrentan fuerzas con violencia generando una politiquería que infunde a la sociedad dosis de cizaña donde vibran toda sarta de aporías, odios y demás vituperios que hacen resaltar la falta de gobernanza con falsas palabras seductoras.

En medio de cualquier heterodoxia social, política o religiosa debemos dar rienda suelta a entender las circunstancias y nuevos episodios de liberarnos interiormente que enaltezcan la figura de nuevos límites que nos reten contra las encrucijadas apocalípticas y en ese medio del laberinto social que cruza los infiernos de Dante se levanta el apocalipsis de la esperanza y la resistencia pacífica. O sea, el apocalipsis del nuevo mundo donde surge la cultura de la subversión que descorre el velo de las máscaras de los atávicos anodinos, para descubrir los mesiánicos de la verdad y el orden que legitiman la identidad que proclama la reconstrucción social.

Apocalipsis se traduce como esperanza que nace en cualquier tiempo, pero esencialmente en tiempos de tormentas de conciencia, de corrupción y de todo atropello a la condición humana. 

Este apocalipsis transmite orientación, cambio, nuevos ordenes de vida y de una nueva organización del hombre con su entorno, con su mundo alternativo golpeado

por la mal aplicada globalización, con su naturaleza, con sus luchas y deseos de modificar y revolucionar aspectos sociales, ideológicos y religiosos que al decir de Eric Fromm vamos hacia una tecnología humanista sin perder la esencia de lo que es el hombre, recuperar la sociedad deshumanizada.

Los interlocutores del apocalipsis de la modernidad son todos los hombres, pero en esencia es aquella discriminación dada por la sociedad salvaje, son aquellos acosados por el poder de los opresores que se disfrazan atrozmente. El apocalipsis de la esperanza cumple una misión ética, de denuncia ante los despóticos actos que van en detrimento de la dignidad humana y del llamado universal al cambio de ideas, de pensamientos, de acciones y de toda conducta tendiente a ejercer dominio contra los poderes terrenales.

En este estadio del renacer del cambio, de la reflexión, se busca la maduración en el hombre que le va a permitir el uso adecuado de su razón teórica y práctica integrando dinamismo, prudencia, virtudes, ámbito de vida con valores, regulación de placeres, fortaleza para regular los desórdenes, justicia para regular las acciones hacia la convivencia pacífica.  El apocalipsis del cambio busca también que la persona humana se identifique con el bien común reconstruyendo la conciencia del tejido social, reconstruyendo el pensar libre para hallar alternativas donde cada ser perfeccione su condición de vida en consenso social, en unidad de hermandad social.

El renacer de la esperanza impone compromiso para denunciar las arbitrariedades y para anunciar los procesos de cambio, las transformaciones y las enseñanzas para descifrar certezas históricas y llevarlas al cambio de la acción donde todo lo que sea odio, opresión se vuelva conciencia transparente. La praxis apocalíptica de la esperanza y el cambio es la fuerza del espíritu combativo para el bien social que enfrenta toda una pedagogía renovadora en un concierto de tiempos donde se comparte con un género humano, donde unos discurren dentro del racionalismo y otros dentro de lo irracional, y esos son los títeres del estado que profesan servilismo.

Siendo hipotético, el apocalipsis no le resta mirarlo dentro de un contexto renovador de expresión. Dentro de él se filtran en democracia personajes que se revisten de ideales benefactores, mientras que, por el lado oscuro, emergen seres violatorios de todo derecho. 

Esos agujeros negros no son otra cosa que disidentes áulicos, cizañas bazofias soterradas de un estado que le falta entereza y sentido de gobernabilidad para enfrentarse a su pueblo. Debe el estado tener en cuenta al pensador que nos enseña a romper mitos políticos e ínfulas de gran señor que por compartir un escenario va a perder imagen y autoridad. Todo lo contrario, le sobra mediocridad en todo su concepto de gobernante, desconociendo que esos campesinos, esos afros y esos indígenas encarnan en cuerpo ajeno a quienes nos dieron la libertad. Inaceptable la actitud del gobierno de no querer hablar con los indígenas. de política Entendemos que a un gobierno y al pueblo le atañen lo social y lo político, ambos eventos hacen parte del contrato social y como tal deben estar en cualquier agenda pública.  Como siempre, el estado siempre presume hechos para rehuir compromisos.

La avalancha apocalíptica es la reacción ante la angustia que se vive, generada por los despropósitos y los abusos de los manejos financieros, políticos, sociales, familiares, religiosos, de conciencia, por la carencia de unos principios éticos y políticos justos y por el irrespeto a la dignidad humana, a la naturaleza y al medio ambiente que claman con dolor la muerte recibida.

Una reflexión apocalíptica hacia el cambio se convierte en dar vida a la existencia y sentido de vida en un mundo donde persiste la miseria en todo su sentir y la injustica en toda su dimensión, donde persiste el yo, donde no me importa el otro, donde se quiere imponer el poder despótico en lo máximo y en lo mínimo. El poder naciente de un espíritu intransigente es el temor de manejo de la libertad personal que pone en juego la existencia sobre promesas de lo imposible e invisible.

La libertad no es el juego con que con ella se enajena todo de manera irresponsable y se vende la conciencia. La libertad responsable en el renacer de la esperanza no se tiene para hacer de ella un fortín de tiranías convenciendo sutilmente y moldeando o manipulando para que se cumpla la voluntad del que detecta el poder según sus propósitos con un despliegue de dadivas y retoricas palabras que concluye con el desconocimiento de las normas y de todo principio de valores humanos y derechos fundamentales.  El método refinado del poder y el mandato puro se mide con hechos concretos de justicia social, no con ilusiones ni con acomodadas expectativas. 

La libertad no es gratuita ni casual.  Ella es fruto del esfuerzo y la acción en el mundo social. La libertad es liberarnos de factores contaminantes, de los mensajes destructores que hoy ejercen irresponsablemente algunas redes sociales y medios de comunicación, de los esclavismos de los espejismos terrenales como el dinero, el sexo, la droga, la violencia, el maltrato, la castración de la conciencia y todo el devenir que genera el mundo de la corrupción democrática.

Reconstruir la esperanza es hacer que toda perversidad incubada en el tejido social e individual se sustituya por la recta aplicación de las reglas propias de la dignidad humana. La sociedad moderna está en los del hombre del silencio, del hombre que no razona, del hombre que está en función de los controladores de los poderes opresores, del hombre que ha perdido la capacidad de pensar y alzar sus voces de libertad ante la pérdida del empleo y sus derechos fundamentales.

  Pero el apocalipsis del renacer está en pos de la verdad, está en pos del anuncio de la unidad y la armonía, está en pos de la expresión y la opinión de quienes se quieren acallar. No más miedo a la libertad de emitir juicios fraternos y de llevar a cabo las denuncias contra los que oprimen ideas y pensamientos, no más miedo a confrontar con respeto, no más miedo a exigir el cumplimiento de la ley y los derechos de las personas, derechos inalienables que no se compran ni se venden por mísero plato de lentejas o por semántica retórica de quien se ufana gobernante siendo tan solo un producto de regímenes fascistas en mora de hacerle exigible la revocatoria.

La idea es proclamar la convocatoria para comenzar los procesos de cambio y la interpretación de los momentos actuales a la luz de la práctica que conlleve a la trascendencia hacia un nuevo hombre, hacia una sociedad renovada en todas las acciones humanas   en el trabajo, en la familia y en toda interrelación   espiritual. Subversión en el sentido apocalíptico es alterar el orden que ejercen las instituciones que apoyan las injusticias despreciando el sentir de los débiles. Para Spinoza, sociedad y estado violan todo derecho a que cada individuo se realice según el conato de la naturaleza humana. Y más aún cuando aquí se gobierna como le da la gana al presidente.

No puede el hombre dejarse doblegar por aquello y aquellos que conspiran contra él, por aquellas vanidades que lo deslumbran, que lo manipulan y despersonifican, que le dominan su razón de ser y lo detienen para no actuar, para negarle a exigir sus derechos. El hombre motivado por las superficialidades sociales se obnubila, se adormece   para objetar toda injusticia y anunciar la esperanza con base en principios claros de liberación-

La vida es innata tendencia hacia la felicidad y esa búsqueda es un caminar hacia una plena humanización, hacia la plena satisfacción de sueños, aunque ello implique derrotas. Solo la capacidad de amar le da a entender al hombre que el posee la potencialidad de su existencia. 

El apocalipsis evoca la existencia humana pues allí se fundan diversos aconteceres donde permea la esperanza en osmosis en la plenitud del cosmos en constante fluir de renovación.

En ese camino a la felicidad a la perfección, el hombre atendiendo sus creencias busca el apoyo del gran poder en la naturaleza, otros la buscan en el cielo de la fe, otros en lo material, pero dícese que el sabio busca a Dios en el interior de su ser. El mundo cual apocalipsis enseña a vivir tiempos reales. Compensar las flaquezas humanas nos lleva a una convivencia armónica, pues fuimos creados para enfrentar los retos que configuran los espacios y los tiempos.

El mundo vive momentos difíciles donde pareciera que la gestión del hombre por alcanzar la felicidad ha fracasado. Todas las cosas en las que el ser humano mira como puntos de referencia para la unidad han fallado.  La democracia se ha divorciado de la verdad política y social, la educación, la religión, la economía y otras tantas estructuras que se enfocan en hechos de muerte y de abandono engendrando grupos que buscan   racionalizar el mal y la destrucción humana y de la naturaleza, propio del capitalismo salvaje que hoy nos dice... Sálvese el que pueda con la pandemia a cuesta ante un gobierno que reta la democracia y viola toda norma.

 El itinerario del ser humano se ha convertido en meras teorías, en relativismos donde los beneficios que puedan imperar a favor del hombre se enfocan a devorar todo superávit humanista.  Sera que el hombre está perdiendo la batalla. Eso pareciera pues aquello en lo que ha confiado le ha fallado, pero no es así pues cada ídolo que la sociedad ha construido se ha derrumbado en su momento como aquellas estatuas de tantos perversos históricos.  La fe siempre regresa o mejor siempre está allí para el rescate desplazándose en misión salvadora.

La visión apocalíptica surge como un mítico canto inspirado bíblicamente que dice que la historia humana tiene propósitos en medios del asombro. Es el canto de una revolución cristológica y de una larga resistencia. La victoria será el levantamiento de los débiles, de los condenados de la tierra, de los siervos sin tierra, de los que llevan el cristo de espaldas que se transforman en justicia conquistada por la lucha del pueblo como supremo poder terrenal.

El canto apocalíptico habla de los pueblos que han sido subyugados por imperios que perduran, pero que la nueva visión comunitaria se fusiona con la visión social de la historia que se extiende entre confines de esperanza en espera de la revelación. 

Optar por el apocalipsis de la fe, sin temores nos anuncia al Dios de la historia, al Jesús del evangelio implicando asumir una vida firme ante la realidad de un pueblo que protesta cuya fenomenología reivindicara esa actitud que no cierra los ojos ante el sufrimiento, la miseria, el miedo y la desesperanza.

El apocalipsis desplegar replicas que colapsan haciendo revelación de lo que oculta. La vida es dignidad, el apocalipsis es símbolo que interpela la realidad. Primero es la vida frente a cualquier religión llena de mitos, como lo es el estado que cree que incumplir es un imaginario dando ejemplo al pueblo de su mezquindad y así se sustrae de su responsabilidad de gobernación. Gobierno y sociedad le mienten al país propiciando de esta manera la gran violencia que vivimos.

El mundo es una dialéctica de dificultades que obstruye el ejercicio de la revolución. Pero todo lo nefasto del ayer y de hoy se descubrirá en el proceso de la Genesis de la investigación, donde el hombre se alzará con nuevas voces, nuevas miradas, nuevas acciones, nuevas reflexiones. Todo hacia la verdad histórica y social que elimine lo que nos está azotando...  El régimen

Hermanos todos... Es la nueva visión del mundo que nos entrega el Papa en su nueva encíclica invitándonos a cambiar por el camino de la revolución de la esperanza terrenal.

marsblawyer@gmail.com

miércoles, 9 de septiembre de 2020

“Una economía plagada de poder de mercado y explotación”



 Por Ricardo Pose:
Sería buena cosa que los gobiernos y entre ellos el de Lacalle Pou escucharan los consejos de Joseph Stiglitz, uno de los economistas estadounidenses más reconocidos de los últimos tiempos, y catalogado como un economista de la Nueva Economía Keynesiana, ahora que a Keynes Arbeleche lo citó y Lacalle descubrió. –


 En uno de sus últimos artículos publicados, Stiglitz analiza el impacto del Covid -19 sobre la economía advirtiendo, “La Covid-19 no ha sido un virus de igualdad de oportunidades: persigue a las personas con mala salud y aquellas cuya vida diaria las expone a un mayor contacto con los demás. Esto significa que persigue desproporcionadamente a los pobres, especialmente en países pobres y en economías avanzadas como Estados Unidos, donde el acceso a la atención médica no está garantizado. Una de las razones por las que Estados Unidos se ha visto afectado por el mayor número de casos y muertes (al menos en el momento de esta publicación) es porque tiene uno de los estándares de salud promedio más pobres de las principales economías desarrolladas, ejemplificado por la baja esperanza de vida (más baja ahora incluso que hace siete años) y los niveles más altos de disparidades en salud”.



Tomando en cuenta las diferencias con que los distintos gobiernos han hecho frente a la pandemia, toma de ejemplo dos gobiernos que representan los extremos del manejo de la emergencia sanitaria y la economía.

“Dos países ilustran las posibles lecciones que surgirán. Si Estados Unidos representa un extremo, quizás Nueva Zelanda represente el otro. Es un país en el que un gobierno competente se basó en la ciencia y la experiencia para tomar decisiones, un país donde existe un alto nivel de solidaridad social (los ciudadanos reconocen que su comportamiento afecta a los demás) y confianza, incluida la confianza en el gobierno.

Nueva Zelanda ha logrado controlar la enfermedad y está trabajando para reasignar algunos recursos infrautilizados para construir el tipo de economía que debería marcar el mundo pospandémico: una que sea más verde y más basada en el conocimiento, con mayor igualdad, confianza y solidaridad.

Desafortunadamente, por muy mala que haya sido la desigualdad antes de la pandemia, y como con tanta fuerza la pandemia ha expuesto las desigualdades en nuestra sociedad, él mundo pos pandémico podría experimentar desigualdades aún mayores a menos que los gobiernos hagan algo.

La razón es simple: la covid-19 no desaparecerá rápidamente. Yel miedo a otra pandemia persistirá. Ahora es más probable que tanto el sector público como el privado se tomen los riesgos en serio. Y eso significa que ciertas actividades, ciertos bienes y servicios y ciertos procesos de producción se considerarán más riesgosos y costosos.

La pandemia amplía la amenaza de la automatización de los trabajadores de servicios de persona a persona poco calificados que, hasta ahora, la literatura ha considerado menos afectados, por ejemplo, en educación y salud. Todo esto hará que disminuya la demanda de determinados tipos de mano de obra. Es casi seguro que este cambio aumentará la desigualdad, acelerando, de alguna manera, las tendencias ya vigentes”.
El panorama de lo que espera por delante a la humanidad si no hay un cambio de rumbo es una fuerte advertencia del economista y premio nobel estadounidense.

“Necesitamos una re escritura integral de las reglas de la economía. Por ejemplo, necesitamos políticas monetarias que se centren más en garantizar el pleno empleo de todos los grupos y no solo en la inflación; leyes sobre quiebras que estén mejor equilibradas, reemplazando aquellas que se volvieron demasiado favorables a los acreedores y proporcionaron muy poca responsabilidad a los banqueros que participaron en préstamos predatorios; y leyes de gobierno corporativo que reconocen la importancia de todas las partes interesadas, no solo de los accionistas. Las reglas que gobiernan la globalización deben hacer algo más que servir a los intereses corporativos; los trabajadores y el medio ambiente deben estar protegidos. La legislación laboral debe mejorar la protección de los trabajadores y brindar un mayor margen para la acción colectiva.

Pero todo esto no creará, al menos a corto plazo, la igualdad y la solidaridad que necesitamos. Tendremos que mejorar no solo la distribución de ingresos en el mercado, sino también la forma en que los redistribuimos”.

pose.ricardo@gmail.com

miércoles, 1 de julio de 2020

EE.UU del encierro detrás del Muro a la desconexión total



Por Rolando Prudencio Briancon

La llegada de Trump al poder trajo consigo una nueva visión, una nueva lógica a lo que hasta antes de su ingreso a la Casa Blanca eran la mentalidad de la mayoría de los norteamericanos, basada sobre todo en la seguridad y bienestar. Aunque tal vez sea más preciso referirse a que la llegada de Trump lo que trajo no fue precisamente un nuevo Orden, sino un desorden para crear uno nuevo.



Esa es la razón por la que este cambio en el viejo Orden ha tenido repercusiones a nivel de las relaciones internacionales, por cuanto la Globalización fue el globo de ensayo con el que la hegemonía estadounidense fue el eje en el que giraron las demás naciones, en torno a la supremacía de la potencia del norte, por más de dos décadas.

Pero al poco tiempo de que Trump asumiera el gobierno fue a contracorriente de aquella concepción globalizadora, cuando anunció la construcción de un Muro en la frontera con México para contener la migración de quienes buscaban la "tierra prometida" para realizar el "Américan Dream" (sueño americano), pero fue a quienes el nuevo inquilino de la Casa Blanca, los vio como una amenaza para subvertir el sueño de "volver hacer grande América otra vez", que es su onírica obsesión hasta hoy.

Así fue como Trump consideró a los migrantes una amenaza, y a quienes los llamó despectivamente como la "peor gente", cuando se refirió a los mexicanos que cruzan la frontera. O cuando sin el menor empacho ordenó que a los migrantes centroamericanos -sobre todo hondureños- fuesen separados los padres de sus hijos pequeños, a quienes los mandó a encerrar en jaulas.

Esa onírica obsesión de Trump de: "volver hacer grande América otra vez", es la que hoy ha llevado a Trump a anunciar una "desconexión completa", con el gobierno chino y que ha sido rechazada esta medida, por parte del portavoz de relaciones internacionales del gobierno chino Zhao Lijian, señalando que es una "medida arbitraria". Es más, el representante de comercio internacional de los EE.UU., Robert Lightizer ha criticado este anuncio advirtiendo de Trump que: "no es una opción política razonable".

Pero este anuncio de una “desconexión total", es un as bajo la manga del intervencionismo norteamericano, tal como ha advertido la cancillería China respecto a: "los intentos de los EE.UU., de utilizar cuestiones relacionadas con Xinjiang para interferir en asuntos internos de China, y frenar su desarrollo, que están destinados al fracaso".

Vale decir que los EE.UU., pese al giro geopolítico que Trump quiere dar al nuevo papel de los EE.UU., sigue manteniendo ese doble discurso con el que maneja su política intervencionista en asuntos internos de otro país, como ahora es con la China, de la que anuncia una "desconexión total", pero por el otro anuncia la aplicación de un paquete de sanciones como es la: "Ley Política de Derechos Humanos de Uigures 2020", contra las políticas del gobierno de XI Jingping, como son las medidas: antiterrorista, anti secesionista y de desradicalización contra Xinjiang, que como región autónoma al extremo noreste de China, y que influenciada por EE.UU., se ha enfrentado al gobierno de Pekín.

Desde luego que EE.UU., es libre de tomar la decisión de desconectarse totalmente de China; siempre y cuando no interfiera en asuntos internos; pero que, para desconectarse, primero honre su deuda que tiene de 1mil 59 billones de dólares según la revista Forbes.

Así que después de pagar ese deudo puede desconectarse de China, y del mundo entero si quiere, y mandarse a jalar donde más guste

prudenprusiano@gmail.com


domingo, 16 de junio de 2019

La nueva geopolitical de Panamá



Por Carlos Pérez Morales:
Las nuevas alianzas geopolíticas y militares; los conflictos de baja intensidad entre algunos países; la carrera armamentista; el incremento del tráfico de drogas; la guerra entre carteles de la droga y las instituciones públicas; el impacto del dinero de narcotráfico en políticas, finanzas y economía; la globalización de los delitos, como el mercado negro de armas, el tráfico ilegal de indocumentados, lavado de dinero, la delincuencia organizada, la violencia urbana, crean una nueva relación y estructura de poder en Latinoamérica. (José Chen Barría La Prensa. Panamá, 16 nov 2009). Panamá se ha transformado en una plataforma logística ineludible para los inversores extranjeros y vive desde hace años una expansión económica sin precedentes.  La inversión extranjera ha aumentado notablemente en el país.

Con la ruptura de las relaciones diplomáticas con Taiwán y el reconocimiento diplomático de la República Popular de China, la inversión económica de este país ha aumentado considerablemente. Esta nueva relación da un cambio a la geopolítica de Panamá.  Esta influencia del gigante asiático en Panamá es observada con mucha cautela y preocupación desde Washington.

 Desde que Panamá estableció relaciones diplomáticas con China en junio de 2017, los dos países han desarrollado una relación increíblemente fuerte. Solo las sensibilidades geoestratégicas relacionadas con la guerra comercial entre China Estados Unidos han impedido a los dos países anunciar la conclusión (en un tiempo récord) de un acuerdo bilateral de libre comercio. ¿Pero ahora es una cuestión de cuándo {?]  y los esfuerzos de China para atraer a América Latina y el Caribe a su Iniciativa "Ruta de la Seda,"

Los tránsitos a través del Canal de Panamá desde China hacia Estados Unidos y viceversa se han reducido como resultado de la Guerra Comercial y la subida de los aranceles decretados por el presidente Donald Trump.  Panamá ha sido una ficha perjudicada por la guerra comercial entre ambos países.
Estados unidos considera que China es un competidor comercial desleal.

Esto se refleja en la estrategia de seguridad nacional de la administración Trump, que considera a China como un "competidor" estratégico que debería estar contenido en todos los frentes.

En consecuencia, EE. UU. está restringiendo drásticamente la inversión extranjera directa china en sectores sensibles y persiguiendo otras acciones para garantizar el dominio occidental en industrias estratégicas como la inteligencia artificial y 5G. Está presionando a los socios y aliados para que no participen en la Iniciativa "Belt and Road", el programa masivo de China para construir proyectos de infraestructura en toda la masa de Eurasia. Y está aumentando las patrullas de la Marina de los Estados Unidos en los mares del este y sur de China, donde China se ha vuelto más agresiva al afirmar sus reclamaciones territoriales.

Las consecuencias globales de una guerra fría chino-estadounidense serían incluso más graves que las de la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. (Roubini. The Guardian, 20 de mayo del 2019)
Las consecuencias globales de una guerra fría chino-estadounidense serían incluso más graves que las de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Mientras que la Unión Soviética era una potencia en declive con un modelo económico fallido, China pronto se convertirá en la economía más grande del mundo y continuará creciendo.

Los nuevos acuerdos entre China y Panamá revelan una agenda bilateral ambiciosa que muestra una gran cantidad de agencia y liderazgo en el lado panameño, al mismo tiempo que resume los esfuerzos de China para reclutar al Sur Global, incluida Panamá, en su ambiciosa Iniciativa de la Ruta de Seda. Beijing ha declarado que esta estrategia global es "para lograr múltiples fines económicos y políticos" y ya cuenta con el apoyo de 14 países de ALC y 122 países de todo el mundo.
La nueva geopolítica de Panamá la hace girar un poco hacia China, lo que no implica la hegemonía de ese país asiático sobre el Istmo.

Analísta Geopolítico
carlosperezmorales@hotmail.com

sábado, 16 de marzo de 2019

Miente, miente que siempre algo queda


Por Profesor Pablo Salvatb:

Son los actuales tiempos unos “tiempos de confusión”, sostienen algunos analistas y profesores. Pero, cuidado estimado lector/lectora. Los “tiempos” no se “confunden” por sí mismos y porque sí. Ellos no campean sobre nuestras cabezas y se dejan caer cuando así lo consideran. En algunos rasgos de la cultura del presente no hemos ido mucho más allá de los notables griegos pues. Allí también había oráculos que pretendían sujetar la acción de los humanos a ciertas pautas. Pautas pauteadas (permítaseme esta licencia) por el destino y los dioses. O, también, por la naturaleza.  Pues por lo mismo es que emergió ese pensar diferenciado que se llamó filosofía. Hubo algunos que consideraron era tiempo de no dejarse llevar tan mansamente por los mensajes del destino, los dioses o la naturaleza y comenzaron a inquirir, a preguntar; a dudar, de lo que se ve y de lo que no se ve.


El objetivo de esa filosofía no era una entretención del saber por el saber. No. Era comenzar a intentar tomar las riendas de lo que sucede, alrededor de ellos, en ellos, en las instituciones. Y para ello había que interrogar: las cosas, las personas, las leyes, el orden natural, el orden civil, a sí mismos. En particular, el orden ético-político y sus basamentos. Ingreso por aquí al tema de la confusión actual como rasgo de la cultura política pública; una confusión que es, interesada. Es decir, que obedece a ciertos intereses de poder (económico, militar, de recursos). 

¿Cuáles? Pues, el poder de las actuales elites que pretenden seguir imponiéndonos su globalización neoliberal, por todas partes, sin importar las consecuencias que pueda traerles a los pueblos.
Sabemos que los tiempos de la política son los tiempos del lenguaje, de  las palabras, las creencias, los argumentos  (cuando existen), los proyectos, los debates  y,  hoy en día, el uso amoral de las imágenes y de las llamadas “redes sociales”.  Ello es así porque incluso los más descarnados intereses de poder tienen que intentar legitimarse en su accionar. Como sea, y las veces que sea esas elites de poder tienen que machacar el lenguaje y repetir una y mil veces los mismo: Irak, el Sr. Hussein, tiene armamento químico  y oprime a su pueblo, luego (sin pasar siquiera por el Consejo de Seguridad de la ONU), hay que invadirlo y masacrarlo (se calcula en un millón de víctimas esa “pacífica” invasión). Luego, Libia y su líder eran buenos socios, hasta que se inventó lo de una rebelión y un gobierno paralelo inducido desde fuera del país y claro, entonces Gadaffi pasó a ser un conveniente “dictador” al que había que derrocar como fuera.

Ahora ese turno terrible le toca a Venezuela. De nuevo a nombre de la libre empresa, de los mercados energéticos, de los tecnócratas, y como no, derechos humanos y  elecciones (válidas solo si las ganan ellos), se fabrica la figura de un nuevo “dictador”;  esta vez es  el Presidente Maduro, contra el cual estaría entonces todo permitido. Y, de nuevo, al igual que la consigna aplicada en el nazismo, se miente y se distorsionan  una y otra vez las realidades y los motivos de esa descalificación, del bloqueo financiero, de la intervención externa, de la violencia guarimbera. Para ello cuentan con las corporaciones mediáticas (TV, radios, redes),  una prensa adicta y las oligarquías latinoamericanas que se comportan como grandes manipuladores de las sombras que proyectan todos los días, como en la caverna de Platón. Lo peor es que logran la  atención de  ciudadanos alienados  que terminan confundiendo  las apariencias con la realidad.  A los ciudadanos no se los deja pensar ni ilustrarse. 
La derecha extrema quiere imponer a un señor autoproclamado y fabricado por la Casa Blanca que nadie ha elegido.  Es, nuevamente (como sucedió  en Irak) el intento de poner el mundo al revés. 

 No hay verdad; lo que hay son intereses.   Claro, estaríamos en la era de la posverdad pues; con lo cual, no importa lo que se muestre o lo que se afirme; no importa cuánto se mienta, se confunda  o si la gente muere (ya el Sr. Guaidó advirtió “que las muertes son una buena inversión”) si eso es funcional a los intereses de poder. Si ello genera adhesiones emocionales.   Fíjese lector/lectora: ¿sabe usted cuántos colombianos viven fuera de su país? Se calcula en unos quince millones ese número. ¿Sabe cuánta gente del partido Unión Patriótica o supuestos simpatizantes fueron asesinados a comienzos de los 90, también en Colombia? 

Se calcula en unos 6 mil. Por cierto, Colombia es una democracia perfecta y modélica (con 8 bases Militares de los USA incluidas), con una enorme pobreza y miseria también, como corresponde.  Alfred-Maurice de Zayas, experto internacional en DDHH, afirmaba recientemente  que no hay crisis humanitaria en Venezuela: “Cualquier comparación con Gaza, Yemen, Siria, Libia, Sudán es absurda”.  Agregó: “las sanciones son un factor importante que contribuye a la crisis. La malnutrición y la falta de medicamentos pueden atribuirse directamente a  las sanciones y constituyen delitos geopolíticos en la categoría de crímenes de lesa humanidad.  EE.UU. no puede pretender estrangular primero la economía venezolana y luego reclamar que Venezuela necesita asistencia humanitaria”. 

Por todo esto, necesitamos más filosofía, no menos. Necesitamos más Ilustración, no menos.  El neoliberalismo y sus defensores reproducen lo que fue la ley suprema para el nazismo en  Alemania: “Que tus oyentes no se planteen un pensamiento crítico, trátalo todo de manera simplista (…) machacar siempre las mismas teorías simplistas, que no pueden ser refutadas desde ningún lado” (Víctor Klemperer). Saque usted sus conclusiones. 

pablosalvatb@gmail.com

sábado, 9 de marzo de 2019

Ahora Argentina



Por Jorge Aniceto Molinari:

Van a coincidir la campaña electoral en el Uruguay con la de Argentina. Y siempre es importante saber que está pasando ahí para saber cómo va a influir acá. Un amigo me manda una nota de ´pagina 12 que reproduzco y su comentario. Me permito analizar las dos cosas:

Por José Pablo Feinmann     
Si lo que pasa en Venezuela es el espejo de lo que pasará en América Latina en los tiempos venideros es prioritario averiguarlo. Porque es grave. Todo lo que se está haciendo contra el gobierno de Nicolás Maduro tiene la perfecta, acabada figura del golpe de Estado. Con aires de matón, de gendarme mundial, Donald Trump ha intervenido del modo más descarado posible. Lo hizo por medio de su vicepresidente Mike Pence, un rudo republicano hecho para esos menesteres desestabilizadores. Ahora se encuentra a punto de viajar a la frontera con Colombia para estar cerca del lugar de los acontecimientos. Nunca se vio algo tan abiertamente golpista. Un vice de EE.UU. al frente de una conspiración en América Latina. Tampoco se vio a un presidente reconocer a una embajadora falsa, ilegal, como la que Juan Guaidó puso en Argentina. Eso hizo Macri. Que se desvive por hacer buena letra ante el amo del Norte.


Un periodista de La Nación se preguntó si yo tenía la facultad de adivinar el futuro. No creo que la tenga. Sólo puedo descifrar el presente y decir qué líneas se establecen para trazar el futuro. Aquí, en nuestro país, el establishment tiene miedo de un regreso que es el más temido desde el de Perón. No saben ya qué hacer para frenar a CFK. Si llega a ganar (y esto es lo que veo en el futuro) se complotarán para impedirle gobernar. Y ahí intervendrá el amo Trump y el FMI que tiene atrapado a este país gracias a las gestiones calamitosas del gobierno Macri. Es un mal antecedente que Cristina no le haya entregado al recién asumido presidente la banda presidencial. Esto lo autoriza a obrar de igual manera e iniciar con malos modales la relación con el nuevo gobierno.

Si Trump y Guaidó y la Asamblea Nacional triunfan en Venezuela quedará instalado el precedente. Cualquier advenedizo se puede proclamar en una plaza pública primer mandatario de una nación. El neoliberalismo –que cunde como una peste– lo apoyará desde todos los países que ha hecho suyos. La globalización es nefasta para la autonomía de las naciones. Esto se ve en Venezuela. El apoyo de Bolsonaro y Macri a Guaidó, el apoyo de la unión europea son muestras del imperialismo globalizado. Ahora se puede hacer cualquier cosa. El mundo es de todos. O sea, de todos los poderosos y los fascistas que lo ocupan. Hay ayuda de Rusia y China a Venezuela. Pero están lejos. Putin ha dicho que apunta sus misiles contra EE.UU. Una frase que habría sido imprudente aun en medio de la Guerra Fría.

Argentina tiene un panorama complicado. Vive una situación de miseria, de exasperante escasez. Nada de esto pareciera perjudicar como sería justo a los corruptos de guante blanco que gobiernan. Siguen embistiendo a sus opositores por medio de una maquinaria judicial belicosa y cruel, por ella murió Héctor Timerman. Boudou está preso otra vez. D’Elía también. Se preparan nuevas agresiones. Sobre todo contra Cristina Kirchner, a quien temen. Ella aún no decidió su candidatura. Pero lo hará. Entre tanto, mantiene decisivas reuniones con las cabezas del peronismo. Sigue midiendo generosamente en las encuestas. Y cada vez medirá más. No es la vuelta al pasado, como con tanta interesada insistencia se dice. Nada ni nadie vuelve al pasado. Si llega a la presidencia, el país con que se encontrará CFK no es el del pasado.

Tendrá que gobernar para ese presente distinto. Y distinto será lo que tendrá que hacer. No podrá atacar al capitalismo, como proponen los representantes de la izquierda. Sería suicidarse en la primera semana de gobierno. Tendrá que buscar las caras humanistas del capitalismo, que habrá que arrancárselas porque no las quiere mostrar. El populismo es la cara del capital que actúa erosionándolo. Un capitalismo humanista es subversivo porque el capital no se lleva bien con lo humano. Este gobierno del ajuste y del hambre es la cara inhumana del capital. La que mejor le va. Pero el populismo es la cara distribucioncita e igualitaria. Más a la izquierda, hoy, está la pared.

Respondo:

No sé que pensas de esta nota.  La verdad es que no la entiendo y poco aporta. Argentina, como Brasil, Venezuela, Uruguay necesitan un programa que aborde la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista. Que en unos se manifiesta de una forma en otros de otra pero en todas, la gente sufre el problema de la falta de trabajo y la amenaza constante del deterioro de la moneda con la cual se pagan los salarios y las pensiones. Esta es el arma de la derecha para sus ajustes.

Cristina puede ganar, pero no tiene programa, si lo tuviera su vuelta sería imparable y en lo personal no me disgusta pues a pesar de los gruesos errores de su gobierno, creo que está en condiciones de corregirse. Por ejemplo en el tema de la moneda. Este es un punto esencial para los exportadores que ven con miedo que se adopte, ellos con Macri cuanto más aumenta el dólar menos impuestos pagan. Y eso asusta a los fascistas, que saben que su apoyo es cada vez menor en un escenario democrático.

La respuesta de mi amigo:

JORGE, creo que el futuro inmediato es el más peligroso. La crisis económica mundial que tu has abordado en varias oportunidades hace que las potencias económicas-militares (EE.UU. Rusia, China) cuiden y sometan sus "patios".  "Los rubios del Norte", como acostumbraba a llamarlo el líder blanco L.A. Herrera ya lo han comenzado, sin dificultades en Centro América, y al someter a Venezuela más temprano que tarde, nuestra América india y negra sufrirá otra vez las recetas del Imperio. De nada valdrá presentar un proyecto progresista, de llegar al gobierno difícil será obtener el poder. Los medios de difusión (la comunicación es otra cosa) en manos del gran capital, harán imposible el avance de las mayorías cada día más castigadas. Aquí ya la derecha tiene como eslogan que, si gana Cristina, la Argentina se vuelve Venezuela. Tu bandera de imponer la Tasa sobre el movimiento monetario sin una aceptación mayoritaria de naciones, pasa a ser una solución virtual.
Mi respuesta:
Valoro tu respuesta. Macri llegó al gobierno fundamentalmente por el descontento de un sector de la población por el manejo de la moneda, el llamado dólar blue. En eso los sectores que especularon no se diferencian en sus preferencias, eran de Cristina y a la vez de Macri. Y Cristina a la vez que apoyaba a Kiciloff, dejaba hacer a estos.

Ya en el gobierno, Macri se aseguró su capital y el capital de los buitres con la esperanza de una corriente de inversiones que diera respiro a la economía cosa que no ocurrió y alarmó inmediatamente al FMI, por la estabilidad económica de Argentina que de ponerse en riesgo era una alarma grave para la economía mundial.

Macri no llamó al Fondo, este intervino y Macri no tuvo más remedio que darle la cobertura de su “llamado”. Tanto es así que hoy el Fondo está moviendo a Roberto Lavagna que fue su artífice en la salida del 2002 como ministro de economía de Kirchner luego. Su salida posterior estuvo directamente relacionada con el mayor peso en la interna kirchnerista de los sectores que hicieron la alianza con Chávez y su desarrollo político en toda América.

Hoy el Fondo está preocupado fundamentalmente por la interna de EE.UU. pues si bien Trump con su política de amurallamiento le dio un crecimiento a su economía, las reacciones en todos los terrenos no se han hecho esperar y no pueden fijar metas ni siquiera a mediano plazo.

En ese camino las acciones contra Venezuela que tenderían a favorecer a un grupo de multinacionales del petróleo cuentan con cada vez menos apoyo, lo que no quiere decir que esto disminuya el peligro de una acción militar. Trump lo sabe porque recuerda como murió Kennedy; en un giro dice en su discurso, EE.UU. nunca va a ser socialista, se dirige a la interna.

Por eso es muy importante comprender que un programa en la campaña electoral de Argentina también debe dirigirse a la sociedad norteamericana.
Las campañas que radicalizan el mensaje creyendo que ganan votos con el llamado antiimperialismo alejan el apoyo que deben tener en la interna de cada uno de los países del mundo.

Si hoy naciera en el mapa político argentino alguien capaz de levantar un programa que como el discurso de Mujica en la ONU (que hoy tiene olvidado, pero del que no ha renegado a pesar de su actual retroceso) levantara el tema de la moneda única, de los impuestos a las transacciones financieras y la muerte de los paraísos fiscales, concitaría un apoyo que hoy no tiene nadie de la izquierda argentina en el mundo donde pesa su desprestigio.

Esa es la razón de mi planteo, que no es virtual, sino que va directo al centro del problema, que por ahora no se entienda es otra cosa. Recordemos que luego del discurso de Mujica en la ONU nadie habló del tema y si lo repasas veras que no es virtual y siempre es útil releerlo.

sipagola@adinet.com.uy

martes, 11 de septiembre de 2018

La noción de imperialismo: vigencia y debates

Por Manuel Laguarda:
A propósito del imperialismo y de los imperialismos

El concepto de imperialismo es central para los principios, valores y definiciones de la izquierda. Movimientos y partidos de izquierda en distintas partes del mundo, entre ellos el Frente Amplio, se definen como “antiimperialistas”. ¿Cuál es la vigencia y pertinencia de esta definición? ¿Qué aspectos del concepto se mantienen y cuáles han cambiado en las últimas décadas? Esta será la discusión de Dínamo este mes.
La definición antiimperialista es parte de la identidad de la izquierda. Esto es así porque la categoría imperialismo sigue siendo válida para comprender muchos de los dramas e injusticias del mundo contemporáneo, así como algunas de las restricciones que pesan para limitar la capacidad de construir democráticamente el futuro por parte de la comunidad nacional o de la región latinoamericana.

En América Latina la referencia al imperialismo y al antiimperialismo apunta indiscutiblemente a Estados Unidos, la potencia hegemónica en la región desde que sustituyó en ese lugar a Gran Bretaña, por lo menos después de la Segunda Guerra Mundial. Y las tropelías y agresiones imperialistas jalonan la historia de nuestra región hasta el presente.
¿El imperialismo es uno solo? Si la respuesta es afirmativa, ¿se trata del imperialismo norteamericano o del imperialismo global? ¿O, por el contrario, son varios los imperialismos, y en ese caso igual se podría hablar de un imperialismo global que los abarca o enmarca?

El término “imperialismo” puede emplearse por lo menos con dos acepciones. En un sentido muy amplio, aplicable a cualquier época histórica o contexto, se utiliza como hegemonismo o dominación de un poder internacional sobre otro, al cual condiciona o limita. En un sentido más restringido, como lo teorizaron Hobson, Lenin, Hilferding y Luxemburgo hace más de un siglo, el imperialismo es una etapa de desarrollo y expansión del capitalismo, el cual para sobrevivir necesita de la expansión permanente.

Dentro de la teoría marxista, otros aportes deben ser tenidos en cuenta. Robert Cox (1983) ha aplicado los conceptos gramscianos de hegemonía a las relaciones internacionales para explicar el actual fenómeno del imperialismo. David Harvey, en El nuevo imperialismo (2003), retoma los desarrollos de Rosa Luxemburgo para plantear lo que él llama “solución espacial”, la cual, junto con la acumulación por desposesión (privatizaciones, reestructuraciones de las sociedades, guerras y reconstrucciones posteriores), marca la expansión y la dinámica mundial del imperialismo, que no se limita así a actuar subordinando a las clásicas periferias.

Leo Panitch (2004) critica a la teoría marxista clásica del imperialismo por haber sobrestimado lo económico y subestimar lo político. La globalización ha disuelto la coherencia de las burguesías nacionales y ha creado una clase dominante transnacional. En esta última perspectiva podría hablarse del imperialismo en singular, si nos ubicamos a nivel del modo de producción capitalista en su conjunto actuando a escala mundial, y también podría hablarse de múltiples imperialismos y de la competencia y lucha entre ellos como rasgo justamente de la época que define al fenómeno imperialista.

Hay autores que plantean que a partir de la tercera revolución industrial y del fuerte empuje de la globalización de los 80 y 90, el capitalismo habría entrado en una tercera fase, o una segunda fase del imperialismo. Es lo que describimos como hegemonía del capital financiero transnacional, cuyo resultado es la crisis civilizatoria actual que abarca a todo el planeta.

Asumir la globalización del capitalismo como fenómeno incuestionable –por encima de países y de fronteras– no nos lleva al extremo de negar el papel de los centros de poder nacionales que se disputan la hegemonía mundial y que dan lugar a una suerte de lucha interimperialista, que recuerda a la que precedió a la Primera Guerra Mundial. Y ahí entran en juego –por lo menos– los imperialismos de Estados Unidos, de Rusia y de China.

En el mundo unipolar de la década de los 90 era indiscutible la hegemonía del imperialismo de Estados Unidos, contestada en el multipolarismo de los años más recientes. Hoy asistimos a procesos de reestructuración del capitalismo que podrían llevar a una rehegemonizacion de Estados Unidos. Pero pueden darse contradicciones a múltiples niveles, entre las potencias imperialistas y, a su vez, entre ellas o cada una de ellas y el capital transnacional. Por ejemplo, algunas de las líneas que representa Trump y que le permitieron triunfar van en esa última dirección.

¿Cómo nos paramos ante esa realidad? Afirmando la soberanía nacional, buscando la integración regional, apostando al multipolarismo y al derecho internacional, enfrentando y denunciando a todos los imperialismos. Un mundo equilibrado, con múltiples centros de poder, es preferible a un mundo unipolar, cualquiera sea el polo.

Pero nuestra perspectiva es más radical que la de, por ejemplo, el Foro de San Pablo (FSP), que plantea el dilema como una oposición entre Estados Unidos y los BRICS (Rusia o China). El capitalismo global es una totalidad. El camino no pasa por sustituir a Estados Unidos por Rusia o China. La opción es socialismo o barbarie, y hay que plantearse una gobernanza mundial democrática: globalizar la democracia para que ella prime sobre los mercados.

Visiones como las del FSP niegan la realidad de que Rusia y China son potencias capitalistas e imperialistas, tanto se entienda al imperialismo en la clásica acepción marxista, o como la necesidad del capitalismo, que ha llegado a cierto nivel de desarrollo de expansión y actuación a una escala mayor, entendida como dominación y hegemonismo.

En el caso de la ex Unión Soviética, sus específicas contradicciones trabaron en su momento el tránsito al socialismo y hoy Rusia asume un desarrollo abiertamente capitalista, con fuerte peso del Estado y rasgos autoritarios y mafiosos. En su pretensión de hegemonizar Eurasia, el gobierno de Putin desarrolla una política imperialista en esa parte del mundo en continuidad con los intereses y metas geopolíticas de la época zarista y comunista. Y financia y sostiene a la extrema derecha europea, además de cruzar elogios con Trump, exaltar los valores más tradicionales y conservadores de la iglesia ortodoxa y la Santa Rusia y apoyarse en ideólogos neofascistas como Alexander Duguin.

Y China es socialista sólo de nombre. Es una formación económico-social sui géneris sin democracia, con sindicatos controlados por el Estado: el paraíso ideal de los capitalistas. Es el lugar donde se extrae la mayor plusvalía de los trabajadores en el mundo. Y sus grandes empresas, que campean por el mundo China es el paradigma exitoso de la globalización, son asociaciones entre el Estado (o sea, el Partido Comunista) y la burguesía china (muchos de sus miembros integran dicho partido), con participación de las multinacionales en algunos casos.
Todo lo anterior no implica negar u olvidar todos los crímenes del imperialismo occidental, ni exculpar a Estados Unidos de sus antecedentes.

En el caso de los BRICS, no son una alianza estructurada o estable. Tienen potencialidades, tienen proyectos (como fondos de financiamiento y bancos comunes), tienen contradicciones e intereses contrapuestos entre ellos mismos. Pero la sola presencia de Rusia y China en el mundo actual es positiva, porque equilibra el mundo en el sentido del multilateralismo y contrabalancea el poder de Estados Unidos.
Una real perspectiva antiimperialista pasa por denunciar a todos los imperialismos y por defender y promover la paz, el diálogo, la democracia y el derecho internacional.
Manuel Laguarda integra el Comité Ejecutivo del Partido Socialista.

martes, 17 de julio de 2018

Colombia Corrupción en alza y membresía en la OCDE


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:
La lucha contra la corrupción o es retórica de elites y gobernantes o es otra mentira, según los datos que muestran más retroceso que avance. De 2017 a 2018 la percepción de corrupción subió del puesto 90 al 96 entre 180 países, con calificación de 37 sobre 100 puntos (siendo cero el nivel más corrupto). La conclusión es que el país está permeado por la trampa, el fraude, el clientelismo y la impunidad y todo ocurre al más alto nivel del estado. Por esta razón, ni el asesinato sistemático de cientos de líderes sociales y defensores de derechos, ni la impunidad que favorece a funcionarios y políticos implicados en grandes fraudes pasados y presentes, ni las traiciones al acuerdo de paz, ni la explotación con veneno y destrucción de la biodiversidad, no inquieta ni pone en riesgo al poder, así como no minó la obsesión del gobierno por entrar en la OCDE.

¿Cómo lo hizo? ¿Fue lobby? ¿Informes maquillados? ¿Formalidades astutamente presentadas? ¿Ceguera colectiva de 30 gobiernos de países cuyas economías trabajan de conjunto para enfrentar los desafíos económicos y sociales de la globalización? ¿Cómo lo hizo?, no es claro, pero está ahí y podría valer para informarla de la otra realidad que vive el país y apostar por convertirla en la más firme aliada de la sociedad hastiada de corrupción.

Llegar a ser parte implicó superar pruebas de difícil demostración, ya que la OCDE está organizada en torno a valores fundamentales de: compromiso con la democracia pluralista basada en el estado de derecho (cuestionable en Colombia por la precaria independencia de poderes, la desigual aplicación de la ley y la exclusión de terceros con garantías para disputar el poder); respeto de los derechos humanos (impensable con la escabrosa realidad de líderes asesinados, políticos metidos con grupos criminales, paramilitarismo en boga y re victimización de victimas); y el objetivo de alcanzar un desarrollo económicamente sostenible (del que la corrupción es el principal freno, entre otros con 156 políticos vinculados penalmente a corrupción, a oct 2017: el tiempo.com).

Colombia, con todo y las dudas insuperables, ya es un país de la OCDE y le corresponde al gobierno el compromiso ineludible de enfrentar en serio los sistemas de corrupción incrustados en el estado y poner bajo juicio y castigo a los corruptus, para empezar por parecerse al menos a Panamá y Perú, con los que comparte el mismo índice de corrupción, pero no son de la OCDE. En Panamá el anterior presidente (Ricardo Martinelli) está preso por corrupción y espionaje (con presunto apoyo del gobierno Uribe) y; en Perú, el último presidente elegido (Kuczynski) fue destituido por corrupción y también están presos por lo mismo Fujimori y el anterior presidente y dos más enfrentan procesos penales. En Colombia, en cambio las respuestas para lo mismo solo son comprensibles aceptando que la corrupción tiene impregnado al país y que el estado está brutalmente contaminado, ya que el partido Centro Democrático (CD) que tiene la mayor y más grave cantidad de hechos de corrupción (crímenes de lesa humanidad, desfalcos, fraudes) ganó la presidencia, en alianza con otros sectores igualmente cuestionados, lo que hace presumir que usará el poder del gobierno para afirmar la tragedia, como queriendo ratificar la conclusión de Transparencia Internacional en su informe de febrero, respecto que: “El problema de la corrupción en Colombia carece de una solución de fondo”.

El gobierno del CD, sin embargo, está obligado constitucionalmente a desarticular las tramas de corrupción por ser desencadenantes de la violación de múltiples derechos, pero también porque “la justificación misma del Estado Social de Derecho pasa, entre otros aspectos, por la sujeción de la actuación de sus autoridades a los principios de legalidad, objetividad y debida utilización de los recursos públicos” (Sentencia C-172/06). En paralelo le corresponde enjuiciar y castigar a los responsables, para cumplir siquiera el mínimo exigido por la OCDE, que es líder global en la lucha contra la corrupción, por la legitimidad de países con tolerancia cero como Islandia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Noruega o Canadá, donde tampoco se cometen homicidios y que podrán apoyar e intervenir con mecanismos de vigilancia in situ.

La gobernabilidad del CD, tendrá que ver con la manera como asuma la tarea urgente de investigar, detener y encauzar de inmediato a funcionarios públicos de alto nivel, que han robado, depredado o desviado recursos públicos hacia estrategias de terror y muerte y con mayor premura los grandes fraudes cometidos durante el régimen Uribe. El gobierno no tendrá excusa (salvo con ilegalidad), para impedir o negarse a recibir el apoyo de la sociedad civil, la ONU, la CIDH y la CPI, para actuar y crear comisiones de alto nivel con acompañamiento de la OCDE, que será la perfecta aliada de la sociedad, entre otras acciones para tomar lo mejor de experiencias internacionales de lucha contra la corrupción, empezando por sacar la definición de corrupción de los límites del delito económico y extenderla a formas de abuso de poder en los cargos, conflictos de intereses, saqueo de recursos, clientelismo y chantaje y entender que “la corrupción en Colombia comparte medios y fines con el crimen organizado y las economías ilegales” (Dir. Transparencia por Colombia).  

 Igual la OCDE podrá ser un buen aliado para avanzar en el propósito de convertir los códigos de conducta en herramientas jurídicamente ejecutables, que prohíban deshonestidad, clientelismo, conflicto de intereses y nepotismo y exigir a todos los funcionarios –del vigilante al presidente-, actuar con rectitud, ser honestos, decir la verdad y declarar el patrimonio como parte de unas estrategias de construcción de una cultura de paz y de derechos sin mediación de los corruptus.

El compromiso ético es rechazar totalmente cualquier forma de corrupción y promover pedagogías útiles a la formación de valores vitales de honestidad y respeto por la vida, la verdad y la justicia y para comprender que la corrupción es un complejo problema moral, social, político y económico que impide el buen vivir, el bienestar y el respeto por la vida y las diferencias. Es tiempo para salir de este síntoma de la enfermedad mayor representada en la toma del estado por verdaderas mafias con participación directa, anuencia u omisión de las elites en el poder. Salir de la la corrupción implica compromiso y decisión personal y colectiva para rechazar actitudes culturales o personales que tienden a creer que la corrupción es invencible y hasta necesaria por tradición. La corrupción se manifiesta mediante prácticas y estructuras y es imprescindible que la sociedad actúe para derrotarlas de raíz a ambas.

 P.D. La consulta anticorrupción, es un mecanismo efectivo para vincular al gobierno y a todas las instituciones del estado y de la sociedad en la aplicación inmediata de herramientas contra la corrupción y la tradición de los corruptus. Votar por el Sí es apoyar la honestidad, por encima de diferencias ideológicas o de partido, porque el fin es sencillamente humano, representado en superar la vergüenza de vivir y luchar en un país donde “cada vez hay más corrupción” (T.I, feb 2018).
mrestrepo33@hotmail.com

martes, 26 de junio de 2018

En un mundo multipolar no hay aún una hegemonía que acabe de nacer ni otra de morir


Por Rolando Prudencio Briancon:
Es a Antonio Gramsci a quien le corresponde esa frase célebre sobre la transición histórica que se da entre: aquello (lo nuevo) que no  acaba de nacer, ni aquello que tampoco termina de morir (lo viejo); y que es lo que hoy, en nuestro mundo somos testigos de este trance histórico dentro un nuevo orden mundial.Hasta antes de la contemporánea configuración multipolar del mundo, el eje hegemónico global rotaba en torno a la supremacía estadounidense, que virtualmente había globalizado un Orden hegemónico en función a lo que fundamentalmente encarnaba sus intereses por encima del resto; sin importar incluso que la realización de los mismos supusiera el uso de la violencia; tal como ominosamente ocurrió con la inicua invasión a Irak, bajo el prefabricado pretexto de las “Armas de Destrucción Masiva” hace poco más de 15 años atrás. O poco antes, en septiembre del 2001 con el auto atentado a las Torres Gemelas que fue el anuncio de que los EE.UU., por mantener su hegemonía estaban dispuesto a cometer un abominable crimen contra sus propias criaturas con la coartada perfecta del Terrorismo, como ocurrió en el World Trade Center.

Esa es la razón por la que en un momento de indefinición histórica en el que la hegemonía de un nuevo Orden ha sido superada por el multipolarismo de potencias -Rusia y China- que disputan ese liderazgo, son las paradojas que patentizan las contradicciones del sentido común, tal como ocurre hoy con las iniciativas del gobierno de Trump, quien paradójicamente ha vuelto sobre los pasos en los que habían avanzado sus predecesores, una vez que pregonaron la Globalización como el fundamento de la hegemonía estadounidenses, pero que restauradoramente hoy han reculado promoviendo el proteccionismo. Es más, Trump ha llegado al extremo de trastocar la razón por la “América fue Grande”, recibiendo a migrantes -como el mismo lo es- de cualquier parte, dictando políticas de encierro como la construcción del Muro para “Hacer Grande América”. 

Es más; incluso la propia elección -paradójicamente perdiendo con más de tres millones de votos frente a Hillary Rothman de Clinton- de Trump tiene el tramposo trasfondo de aminorar la evidencia de que la hegemonía estadounidense es, como diría Fukuyama el Fin de la historia del esplendor estadounidense.

Y es que ésa la razón por la que Trump ha trastocado el Orden que hasta antes la Globalización hegemónica de los EE.UU. estandarizó, para la apertura y expansión de su hegemonía en el mundo. Claro que ante la evidencia de la emergencia de otras potencias, es que el Establishment estadounidense ha optado por un  outsider como Trump por opacar el ocaso de su hegemonía; y mejor si es un “show man”, que con todas sus estrafalarias políticas sea quien se encargue de ensombrecer el eclipse de la hegemonía estadounidense.

Esa es la razón por la que hoy estamos en un en un transformador trance en el que la vieja hegemonía estadounidense no acaba de morir, pero tampoco existe una que sucedáneamente la sustituya; tan sólo estamos ante la constitución de un mundo multipolar. 
prudenprusiano@gmail.com

viernes, 1 de junio de 2018

EEUU ¿QUE SE ESCONDE DETRAS DE LA GLOBALIZACION?


Por: Dr. Néstor García Iturbe: 
La palabra globalización es un instrumento del imperio para encubrir un nueva forma de expansión, en este caso económica, con la cual fortalece su hegemonía sobre otros países y el régimen de explotación que somete a los mismos, todo eso encubierto bajo un limitado beneficio que reciben estos,  con el “desarrollo” de sus economías, lo cual no deja de ser un desarrollo controlado y ajustado a los intereses económicos de los grandes capitales del imperio y las grandes potencias mundiales. Algunos organismos internacionales, en  su definición sobre la globalización, tratan de presentarla como un fenómeno inexorable, determinado  por la historia como parte del progreso de la humanidad, tendiente a desarrollar una especie de división internacional del trabajo, que se encamina a la integración de la economía mundial, lo cual no es cierto.

 El Fondo Monetario Internacional, uno de los instrumentos creados y utilizados en función de los intereses de los grandes consorcios y de los países donde estos tienen el poder en sus manos, define la globalización de la siguiente forma:

“La "globalización" económica es un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros. En algunos casos este término hace alusión al desplazamiento de personas (mano de obra) y la transferencia de conocimientos (tecnología) a través de las fronteras internacionales. La globalización abarca además aspectos culturales, políticos y ambientales más amplios que no se analizan en esta nota.

En su aspecto más básico la globalización no encierra ningún misterio. El uso de este término se utiliza comúnmente desde los años ochenta, es decir, desde que los adelantos tecnológicos han facilitado y acelerado las transacciones internacionales comerciales y financieras. Se refiere a la prolongación más allá de las fronteras nacionales de las mismas fuerzas del mercado que durante siglos han operado a todos los niveles de la actividad económica humana: en los mercados rurales, las industrias urbanas o los centros financieros.

Los mercados promueven la eficiencia por medio de la competencia y la división del trabajo, es decir, la especialización que permite a las personas y a las economías centrarse en lo que mejor saben hacer. Gracias a la globalización, es posible beneficiarse de mercados cada vez más vastos en todo el mundo y tener mayor acceso a los flujos de capital y a la tecnología, y beneficiarse de importaciones más baratas y mercados de exportación más amplios. Pero los mercados no garantizan necesariamente que la mayor eficiencia beneficiará a todos. Los países deben estar dispuestos a adoptar las políticas necesarias y, en el caso de los países más pobres, posiblemente necesiten el respaldo de la comunidad internacional a tal efecto.”

En esta definición se trata de presentar la globalización como un fenómeno propio de las transacciones  internacionales comerciales y financieras, como si fueran las “fuerzas del mercado” las que originaron el fenómeno, cuando el mismo  es un producto de la política hegemónica y de explotación a otros países que han desarrollado Estados Unido y otras potencias mundiales durante un proceso de inversión  indiscriminada, donde prima el interés del inversionista y no del país donde se realiza la inversión, por lo regular países pobres, que encuentran en estas nuevas fuentes de empleo, al menos un poco de oxígeno que les permite continuar respirando.

Nuevamente se trata de presentar al monstruo como parte de un proceso de integración económica y social, a escala mundial donde se destaca la comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, cuando en realidad son acciones forzadas y dirigidas por un país que se beneficiará de las mismas y otro al cual se le crea una dependencia planificada y por lo regular permanente, pues su desarrollo queda comprometido con los intereses económicos del inversionista, regularmente una de las  grandes potencias mundiales. Una publicación especializada, “El Portal Estadístico” nos describe la globalización en una forma más comprensible y cercana a la realidad. En este caso la describe  “Como la Inversión Directa Extranjera (FDI), sencillamente el dinero que invierte una empresa en otra empresa, de un país diferente. Estas compañías usualmente poseen una parte de la compañía extranjera en la cual han invertido e influyen en el proceso de producción, la toma de decisiones y todo aquello que se relaciona con el proceso de producción, incluyendo los salarios.

Aunque el fenómeno saque en gran medida ventaja de los avances tecnológicos del siglo 21, así como también de la flexibilidad cultural de la población en edad laboral de hoy, la inversión directa extranjera tiene una larga historia, remontándose a los imperios coloniales. No sin críticos, el FDI generalmente traer ventajas para la compañía inversionista, como el acceso a los nuevos mercados además de  costos de la mano de obra, los materiales y las instalaciones de producción a un costo disminuido, acorde a la situación del país donde se realiza la inversión.. La economía local puede sacar provecho de una infusión de capital, acceso a las nuevas tecnologías, disminución del desempleo, salarios por encima de la norma nacional, pero la que recibe beneficios extraordinarios es la empresa que realiza la inversión, amparada en el proceso de globalización.”

La inversión de Estados Unidos en el extranjero ha tenido  un crecimiento vertiginoso en los decenios pasados.  Las corporaciones multinacionales estadounidenses, especialmente enfocadas en el incremento de sus beneficios financieros,  han invertido en fábricas en ultramar, que le ofrecen esas ventajas. Sin embargo, una parte grande de estas corporaciones enfocan la producción  no sólo a suministrar el mercado de Estados Unidos, sino también la demanda local de los productos que fabrican y  competir en el mercado internacional.

En el año 2016, la inversión acumulada total de Estados Unidos en otros países, representó 5, 33 trillones de dólares.

De acurdo con la información obtenida en “El Portal Estadístico” las inversiones estadounidenses en algunos países desde el año 2000 al 2016 acumulan los siguientes totales.( En Billones de dólares)

ASIA PACIFICO         846,68
AUSTRALIA               165,35
JAPON                       114,64
ALEMANIA                107,71
CHINA                          92,48
MEXICO                       87, 64 
AFRICA                         57,47
ORIENTE MEDIO         45,93
INDIA                           32,94
ITALIA                          24,69


Este ritmo de inversión estadounidense en otros países pudiera calificarse como “resultado de la globalización”, sin embargo está dirigido, en su mayoría,  hacia países donde el dólar está altamente cotizado cuando se compara con la moneda del país, lugares donde  el realizar una inversión tiene un costo muchísimo más barato que si se realizara en Estados Unidos, donde se pagarán salarios muchísimo más bajos que los que podría recibir un obrero estadounidense realizando la misma labor, donde debido a la nueva inversión regularmente el país receptor otorga varios años de exención de impuestos a la empresa inversionista y le permite extraer  una alta proporción de sus utilidades, que regularmente van a parar a los paraísos fiscales, para que el gobierno estadounidense no pueda imponerles impuestos por las mismas.

En este caso estamos analizando el proceso inversionista de un país, Estados Unidos, lanzado contra los recursos del mundo para obtener las mayores ganancias posibles.

Podemos también analizar el caso de un país, receptor de inversiones foráneas, que estimula las mismas ofreciendo sus recursos naturales, su mano de obra barata, exenciones de impuesto y otra ventajas para que el capitalista encuentre el mayor beneficio posible invirtiendo en el mismo. Tomemos la República Popular China como ejemplo en este análisis. Para este ejercicio hemos seleccionado los diez países que han realizado las mayores inversiones en el misma, lo que evidentemente ha resultado en un desarrollo de su economía debido a la Inversión Extranjera Directa, que está sujeta a problemas de los mercados, internos y externos, el adelanto tecnológico de la inversión realizada, las relaciones diplomáticas y la política comercial entre China y el país inversionista.

Estados Unidos: 92,480 millones hasta el 2016.
Anualmente se invierten cerca de 2,000 millones.  La presencia de compañías estadounidenses se extiende a casi todos los sectores manufactureros o de servicios pero, según diversos analistas de las relaciones bilaterales, la desaceleración económica china, una regulación más estricta de los mercados y un aumento de los costos laborales han llevado a un repliegue de la inversión estadounidense en los últimos años.
Corea del Sur, cerca de 3,000 millones anuales.

Sus inversiones se concentran en los sectores automotriz e informático-
Singapur: 12,000 millones hasta el 2016.
Anualmente realiza inversiones  cercanas a los 2,500 millones  de dólares. China es su principal destino de inversiones en Asia. Tiene presencia en las empresas Pvilion Energy Pte, dedicada a los problemas energéticos y Jurong Consultants.

Taiwán: Invierte cerca de 2,500 millones anuales.

A pesar de las diferencias políticas, está entre los primeros inversores en China. Sus inversiones están presentes en el campo de la minería, el sector electrónico y los textiles.  Sus empresas de mas peso son la Foxconn y Want Want China Holding ltd.

Alemania: Se registra una inversión promedio de 2,000 millones de dólares anuales
La inversión germana en China, que dio un salto entre 2009 y 2013, la cual s ha dirigido  la industria automotriz, teniendo presencia de  Audi, BMW, Mercedes and Jaguar Land Rover. La  inversión directa alemana también se ha concentrado en la  manufactura  de maquinaria y equipamiento, en particular el sector de alta tecnología.

Reino Unido: Inversiones por aproximadamente 800 millones anuales.
La inversión directa br4itánica se ha centrado principalmente ene le sector farmacéutico
Francia: Inversiones cerca de los 500 millones de dólares anuales
Concentrada en el sector manufacturero, productos químicos, automotriz, alimentos, maquinaria y en el energético. La Renault tiene fuerte presencia en el país. Además de la Electricite de France, Suez, Telecom, Total Oil, Carrefour, Danone y Loreal.Hong Kong

Hong Kong .-
Esta ciudad ha sido el puente de entrada de la mayor cantidad e inversiones en China, en algunos casos para empresas y capitales que no desean aparecer directamente como inversionistas. Se crea una empresa en Hong Kong, algo relativamente fácil y por medio de la misma se invierte en China.  Por esta vía pudiera llegar dinero proveniente de las drogas y otras actividades criminales.
Se han registrado cuantiosas inversiones como las de los primeros mese del 2016 ascendente a 33,000 millones de dólares, estas se registraron principalmente en los sectores electrónico y textil
Japón.-

El proceso inversionista japonés presenta algunas dificultades y ha disminuido, primero por la disputa sobre las islas Senkaku. Adicionalmente el costo manufacturero chino ha aumentado, por lo que muchas de las inversiones japonesas se han desviado hacia Vietnam, Cambodia, Indonesia y Filipinas.
El sector automotriz, junto al electrónico, han sido los más importantes ejes de la inversión nipona en China.
 Holanda. Operan en China cerca de 600 empresas holandesas.  En su mayoría son pequeñas y medianas que no tiene más de 50 empleados. La presencia holandesa eta presente en el  sector de la agroindustria hasta servicios. Un buen número se dedican al comercio electrónico.

Después de analizar las dos situaciones presentadas, las inversiones de Estados Unidos en el Exterior y el proceso inversionista que durante años se ha desarrollado en China, no podemos pensar en una “división internacional del trabajo”, tampoco en el desarrollo normal de un país, en mi criterio ambos procesos están impulsados por el afán de lucro, la explotación de la mano de obra barata donde esta se presente y en casos como el de China, sujeto a  que otros países no ofrezcan mejores ventajas a los  inversionistas, incluyendo la propia mano de obra, como ha sucedido en el caso de Japón y el desvío de sus inversiones.

Un país con pocos recursos económicos requiere de la inversión extranjera para su desarrollo económico, nadie lo duda, sin embargo el proceso inversionista puede crear dependencias y vulnerabilidades, económicas y políticas, que deben medirse adecuadamente y estar preparados para ellas.

Algunos teóricos de la globalización la presentan como un proceso, además de económico y tecnológico, (que se relaciona directamente con el proceso inversionista) como político, social y cultural, lo cual adicionan para mostrar como el proceso se humaniza, ya que no solamente se dedica a la explotación de los países de poco desarrollo por parte de las potencias mundiales, sino que además se preocupa por el aspecto social y cultural de los desposeídos.

La globalización, si fuera un fenómeno para beneficiar a la población mundial y no solamente a una pequeña parte de esta, los inversionistas, tendría que agregar en sus propósitos la utilización de las ganancias para resolver los problemas de hambruna, la carencia de atención médica, los problemas de la educación que se ponen de manifiesto, principalmente en los países situados en el  Sur del globo terráqueo.

Al hablar de la globalización no se hace referencia la globalización militar, algo que ya existe y que pone en peligro la paz mundial. En el caso de Estados Unidos, que se auto otorgó el papel de gendarme mundial, para defender los intereses económicos de su clase dominante, tiene perfectamente organizada la globalización militar, por medio de los Comandos establecidos, los cuales cubren totalmente el globo terrestre.  Pudiéramos decir que esa es una perfecta globalización.
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