Mostrando entradas con la etiqueta Guerra Fría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra Fría. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de octubre de 2020

Colombia. Las mentiras de la senadora Paloma Valencia. (2da parte)

 Por Tony López R..

Luego de demostrar en la primera parte de este artículo, que ni el comunismo internacional, ni el joven dirigente estudiantil Fidel Castro Ruz, tuvo que ver con el asesinato del líder revolucionario y antimperialista Jorge Eliecer Gaitán, en esta segunda parte abordaré lo que considero la esencia de este crimen y sus razones.

Por el contrario, a la campaña de atribuir a los comunistas el asesinato de Gaitán, él fue la primera víctima latinoamericana, con la que se inició la política anticomunista y la “guerra fría” en la región y se tomó a    Colombia como sede para desencadenar dicha política, teniendo como cómplice al reaccionario gobierno del conservador Mariano Ospina Pérez.

Esa política anticomunista y de “guerra fría” deja claro los cimientos estratégicos presentados por la delegación colombiana ante los delegados en marzo de 1948 en la reunión fundacional de la OEA y en dicha Carta Constitutiva aprobadas por los delegados, que estableció el siguiente principio:

 “Que, por su tendencia antidemocrática e intervencionista, la actividad política del comunismo internacional o cualquier doctrina totalitaria es incompatible con el concepto de libertad americana”

Queda muy claro el principio anticomunista en los objetivos de la OEA, en esos años y hasta la fecha, la imposición de una política Mac-artista y de subordinación a la política imperial y monroista de Estados Unidos se afirma en otro de sus principios:

 “De cada país del Continente se debe erradicar o impedir actividades comunistas o de movimientos y organizaciones contrarias a los valores democráticos representativos de la OEA, que tiendan a derrocar   sus instituciones por la fuerza o fomenten desorden en su vida política” 

Aquí tienen el fundamento de porque había que impedir que un líder antimperialista, que defendía los intereses nacionales y de la gran masa campesina y trabajadora colombiana, con gran prestigio y apoyo nacional como Gaitán, había que eliminarlo y no podía acceder a la presidencia, cuya candidatura a la primera magistratura estaba ampliamente apoyada.

Era al imperialismo y a  la oligarquía liberal-conservadora a quienes les interesaba, no solo apoyar la aprobación de una organización continental que tuviera tal afinidad política con ellos, como la OEA y aprovechar para con la muerte de Gaitán, salir de un líder, que de  ser elegido Presidente pondría en peligro, no solo sus intereses, sino que desenmascararía a  los autores intelectuales y materiales de las horribles masacres que desde 1946 se venían cometiendo contra las masas campesinas y trabajadores, en su mayoría de militancia gaetanitas, política de exterminio puesta en práctica, desde el mismo comienzo del gobierno del conservador Mariano Ospina Pérez. Nada diferente a lo que está sucediendo actualmente en el gobierno de Iván Duque.

Era preciso buscar un chivo expiatorio a quien culpar y desde un primer momento montado sobre las declaraciones del jefe de la delegación de EE:UU el general George Marshall, de que “había que impedir la conspiración comunista que amenazaba a las Américas”,  los noticieros y especialmente  el diario El Siglo, comenzaron a culpar al comunismo internacional, a Moscú y al joven dirigente estudiantil Fidel Castro, a quien le endilgaban una militancia comunista que no tenía y culparlo del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, para darle fuerza a esa calumniosa mentira, el gobierno de Ospina Pérez rompió relaciones diplomática con la Unión Soviética.

Los espacios radiales y la prensa recogiendo lo publicado por el oficialista diario el Siglo, llenaron los comentarios de una conspiración comunista y sembraron cantidad de noticias falsas, entre otras que el Congreso Estudiantil del que se hablaba no existía, la idea con esa negación, era fortalecer la imagen de tal conspiración y borrar cualquier opinión que señalara a los verdaderos criminales.

El Congreso Estudiantil Latinoamericano sí estaba en proyecto y se concebía realizarlo en Buenos Aires, Argentina, en homenaje al XXX Aniversario del Cordobazo.  La idea se modificó, cuando se conoció que se había convocado a la IX Conferencia Panamericana, a partir de marzo y hasta mayo de 1948 y cuyo objetivo era constituir la Organización de Estados Americanos (OEA).

Tanto la organización estudiantil argentina, como otras organizaciones latinoamericanas, incluida la FEU de Cuba, estuvieron de acuerdo en realizar el Congreso en Bogotá, Colombia y denunciar la política neocolonial de Estados Unidos, el caso de Puerto Rico, la devolución de las Islas Malvinas, el Canal de Panamá y el apoyo de EE. UU a la dictadura de Trujillo, era alguno de los temas que se tratarían en dicho evento y dejar constituida la Confederación Estudiantil Latinoamericana.

El dirigente estudiantil argentino de militancia peronista Antonio Cafiero, con la aprobación del presidente Perón, viajó a varios países suramericanos y encontró apoyo de las organizaciones estudiantiles de Chile, Perú, Panamá y de Puerto Rico y llegó a La Habana el 19 de marzo, no solo para invitar a la FEU de Cuba, también para solicitarle apoyo y contacto con organizaciones Centroamericanas y México.

En Cuba, Cafiero se entrevista con el senador argentino Diego Luis Molinari, quien había llegado a La Habana para participar en la Conferencia de ONU sobre Comercio y Empleo, pero traía instrucciones directamente de Perón, de cambiar la sede de la Conferencia Estudiantil Latinoamericana y realizarla en Bogotá, cuyo objetivo era denunciar al gobierno de Washington, en el marco de la IX Conferencia Panamericana, sobre los temas arriba mencionados. El propio Molinari en La Habana, había tenido un fuerte enfrentamiento con la delegación estadounidenses que participaban en la Conferencia sobre Comercio.

Cafiero entró en contacto con el líder estudiantil Fidel Castro, el 20 de marzo, quien, si bien, no formaba parte de la dirección de la FEU, sí mantenía estrechas relaciones con su dirigencia y él presidia el Comité Prodemocracia Dominicana en la Universidad de La Habana. En ese periodo Fidel desarrollaba sus actividades estudiantiles y políticas en el ámbito universitario, en su condición de estudiante a distancia o “por la libre” como se conocía entonces.

Ambos coincidieron en que era necesario conformar una Confederación Estudiantil Latinoamericana y a esa tarea se dedicaron entre el 20 y 22 de marzo, teniendo como sede el Hotel Nacional, con ellos también se reunieron el senador Diego Luis Molinari e Iglesia Mónica, quienes apoyaron los planes para la ejecución del Congreso Estudiantil Latinoamericano presentados por Fidel y Cafiero. De La Habana parten para, Centroamérica y México un grupo de dirigentes estudiantiles cubanos, pues había que apresurar la inauguración para el 15 de abril el Congreso Estudiantil en Bogotá, Colombia.  

Los dirigentes estudiantiles cubanos que viajaron, fueron el Chino Esquivel y Aramis Taboada, a México, Guatemala y El Salvador, Pablo Acosta y Carlos Moreno, a Honduras, Nicaragua y Costa Rica; Fidel Castro a Venezuela, Panamá y Colombia, en este último país, se unieron a Fidel, Enrique Ovares y Alfredo Guevara. Mientras que, desde Argentina, viajaron los dirigentes estudiantiles peronistas, Crocco, Vailati, Caraballo y Rubio, a Uruguay, Bolivia, Brasil y Paraguay. Recibiendo de las directivas estudiantiles de esos países el acuerdo de ir a Bogotá, al Congreso Estudiantil que se convocaba para el 15 de abril.

Fidel y Rafael del Pino quien le acompañaba, fue recibido en el aeropuerto de Bogotá, por el dirigente estudiantil colombiano Felipe Abisambra, fue este colombiano quien le acompañó y lo llevó a hospedarse al hotel Claridge. Acompañado por Abisambra   visitó la Universidad Nacional y dialogo con un grupo de estudiantes, de ellos partió la idea de que visitará a Gaitán, y lo invitará a la clausura del Congreso, esto estudiantes eran liberales gaitanistas.

El 7 de abril, Fidel acompañado por Del Pino, Felipe Abisambra,y un estudiante venezolano, cuyo nombre no tengo, visitaron a Jorge Eliecer Gaitán, luego de informarle el motivo de la visita, del Congreso y el objetivo del mismo, él le agradeció y le pareció muy bien el objetivo del evento estudiantil y aceptó hacer el discurso de clausura, pero les pidió un breve resumen de los intereses y la composición de los participantes, y quedaron citados para el 9 de abril entre las 2 y 2.15 de esa tarde.

Por esa fecha ya se había constituido el Comité Organizador que estaban organizados en comisiones y habían recibido a estudiantes panameños, venezolanos, dominicanos, mexicanos y argentinos, con los cuales hubo una reunión y se ratificó a Fidel como presidente de dicho Comité Organizador, reunió que se realizó en la Universidad Nacional. 

En la entrevista que Fidel le  concede a la periodista cubana Katiuska Blanco y  abordado sobre el tema del Bogotazo, Fidel le comenta, “por aquellos días fui arrestado porque en medio de la preparación del evento, con gran imprudencia, se nos ocurrió repartir una proclamas donde se ponían las causas de nuestra  lucha” ….”era como una proclama bolivariana, esa proclama la lanzamos del último piso del teatro Colon donde tenía lugar un solemne acto en honor a los cancilleres, que asistían a la IX Conferencia Panamericana”. Cuando volvimos al hotel fuimos detenido Rafael del Pino y yo”.

De acuerdo a lo sucedido y narrado por Fidel, puede deducirse de donde sacaron lo de que eran comunistas, Fidel dice: “nos llevaron a unas instalaciones denominadas Oficinas de Detectivismos, debe haber sido un cuerpo represivo para detectar actividades comunistas”. “Nos interrogaron y expliqué lo del Congreso, ellos creyeron que éramos comunistas, pero al parecer le caí simpático al oficial, le agrado de alguna manera conocer nuestra causa y luego de mi declaración nos dejó en libertad” (1).

En el momento del asesinato de Gaitán, en un cafetín cercano, con Fidel Castro se encontraban además de Ovares y Alfredo Guevara, unos dirigentes estudiantiles colombianos, entre los cuales se encontraba Felipe Abisambra, así se lo comentó este dirigente estudiantil a nuestro embajador Fernando Ravelo (QEPD) en presencia del Secretario de Prensa de nuestra embajada en Bogotá, Alberto Cabrera en 1976.

Como bien se puede apreciar la organización y la participación de dirigentes estudiantiles latinoamericanos, en el Congreso Estudiantil Latinoamericano, convocado para el 15 de abril de 1948, no es ni falso, ni una mentira, he ofrecido suficientes datos y elementos que así lo demuestran.

La versión de la no existencia de ese evento, es para distraer la atención y ocultar a los autores intelectuales y máximo responsables del asesinato del prestigioso líder popular colombiano Jorge Eliecer Gaitán y que sin duda todo apunta a una conspiración de la oligarquía liberal-conservadora, en complicidad con los Estados Unidos en aquella época. 

En la tercera parte que tendrá este análisis, les entregaré otras informaciones y datos que develan, la similitud que existe hoy en Colombia, con la época de la violencia y quienes son hoy sus instigadores entre ellos la actual senadora Paloma Valencia.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.

jorgarcia726@gmail.com. 

(1)  Fidel Castro Ruz. Guerrillero del Tiempo. Edt. Casa Abril. Pág. 444 y 445.

Autora. Katiuska Blanco Castiñeira.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

El Vía Crucis de Europa II



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Falsamente aprisionada entre la necesidad de su autonomía o su subordinación a Estados Unidos, en realidad Europa se debate entre la eclosión que ha producido el abandono del Estado de bienestar y el gran esfuerzo por sostener una importante inversión social durante la mayor parte del siglo XX como necesidad de confrontar a la Unión Soviética durante la guerra fría.


La desaparición del campo socialista permitió darle a su economía la verdadera orientación deseada por las élites, así, se impusieron modelos neoliberales que excluyeron a las grandes mayorías. Por supuesto, en estas condiciones, “arrimarse” a Estados Unidos y vivir bajo su cobijo era la opción natural en el nuevo escenario global.

Con solo con esta situación, se impuso también el supremacismo racista que persigue a las minorías y declara indeseables a los millones de migrantes que abandonaron sus países por las guerras coloniales e imperiales que la propia Europa desató y/o promovió. Ven con horror que en algunos años más serán un continente con mayoría de negros, árabes y ciudadanos del sur de Asia y que su religión predominante será la musulmana.

En este contexto, Europa se ve obligada a enfrentar los extremos que rompen los propios esquemas organizativos de su alianza. El caso más descomunal y desatinado es Polonia, país en el que un importante sector de la población posee sentimientos anti europeos. La reelección en julio del presidente Andrzej Duda fortalece la corriente neofascista que ya gobierna en Hungría. Sin embargo, el peso político de Polonia es muy superior en su calidad de quinto país más poblado de la UE, ejerciendo una poderosa influencia en una deriva anti rusa que arrastra a Ucrania y a los países bálticos hacia una alianza que hace frotarse las manos de la OTAN.

Este grupo de países en los que la religión católica tiene una importante presencia en Polonia, Lituania y Letonia, configuran la nueva punta de lanza de la organización atlántica contra Rusia. Por supuesto, Estados Unidos aúpa el conflicto, creándole a Europa un nuevo dilema que no ha podido resolver.

La dependencia europea de energía que puede ser suplida de forma segura y mucho más barata por Rusia enfrenta la resistencia en forma de presiones, amenazas y chantajes de Estados Unidos. El 16 de julio, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, manifestó que su país rechazaba las amenazas de sanciones hechas  por el secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo, relacionadas con la construcción del gasoducto Nord Stream 2. Maas afirmó que: "Con sus anuncios de medidas, que amenazan con sanciones también a las empresas europeas, el gobierno de Estados Unidos ignora el derecho y la soberanía de Europa para decidir por sí misma dónde y cómo recibimos nuestra energía", y agregó que: "la política energética europea se implementa en Europa, no en Washington" anunciando su rechazo a las sanciones extraterritoriales. Esta declaración resulta muy curiosa si se observa que es lo mismo que hace la UE con otros países. Parece poco creíble que lo que es atentatorio de la soberanía europea, sea válido cuando son ellos los que la aplican en otras regiones del mundo y sobre todo cuando lo hacen, precisamente acatando decisiones de Estados Unidos que no le debieran incumbir.

Como es sabido, el gobierno de Estados Unidos amenazó a los contratistas del gasoducto de Alemania y otros países europeos con "consecuencias de gran alcance por su futura participación en el proyecto". Además de eso, a principios de agosto, tres senadores estadounidenses enviaron una carta al alcalde de la ciudad alemana de Sassnitz donde se encuentra el puerto de Mukran en la isla de Rügen, último tramo del ducto que conducirá el gas a Alemania, exigiendo que paralice las obras del gasoducto y amenazando que, de lo contrario, la ciudad podría ser objeto de sanciones que la llevarán a la "ruina financiera".

Según señala el destacado periodista brasileño Pepe Escobar lo que habría en el trasfondo es el interés de “un importante operador energético mundial [quien] se acercó a Rusia con una oferta para desviar a China no menos de 7 millones de barriles diarios de petróleo más gas natural. Pase lo que pase, la sorprendente propuesta todavía está sobre la mesa de Shmal Gannadiy, un importante asesor de petróleo/gas del presidente Putin”

Esta propuesta -en caso de concretarse- le proporcionaría a China la satisfacción de todas sus necesidades energéticas desde Rusia, y para este país significaría” “eludir las sanciones alemanas cambiando sus exportaciones de petróleo a China, que desde el punto de vista ruso está más avanzada en tecnología de consumo que Alemania”.

Esta situación cambiaría en el caso de ejecución del Nord Stream 2. En este sentido, analistas de inteligencia contratados por empresarios alemanes de la industria, evaluaron que si Alemania llegara a perder su fuente rusa de energía y ante un eventual conflicto bélico en el que el Estrecho de Ormuz sea cerrado por Irán como consecuencia de un ataque estadounidense “la economía alemana simplemente colapsaría” como sucedió durante la segunda guerra mundial.

En este marco de coacciones a Europa y en particular a Alemania, por la necesidad de Estados Unidos de redistribuir sus tropas y acercarlas a la frontera con Rusia, Pompeo firmó un nuevo acuerdo con Polonia para ubicar tropas estadounidenses extraídas de Alemania. Aunque el argumento utilizado fue el descontento de Trump con la política de defensa de Berlín, en realidad con este movimiento, Estados Unidos logra dos objetivos: por un lado, fortalecer la dislocación de tropas en el frente noreste de Europa esencialmente conformado por países anti rusos y por otro, presionar a Alemania ante la debilidad y sumisión de sus autoridades que no pasan de una retórica soberanista.

El acuerdo inicial llevará 5.500 soldados desde Alemania a Polonia para unirlos a los 4.500 que ya se encuentran en el país, aunque el ministro de defensa polaco, Mariusz Blaszczak aseguró que el contingente “podría aumentar rápidamente a 20.000 si una amenaza lo justificara”.

En esta lógica se puede entender la nueva revolución de colores que Occidente intenta en Bielorrusia, país cuya captura cerraría el gran frente oriental anti ruso de la OTAN. La reciente aglomeración de fuerzas de la alianza atlántica en la frontera de Polonia y Lituania con Bielorrusia es expresión del gran movimiento estratégico que se ensaya como expresión geopolítica de los intereses de Estados Unidos en el que Europa queda atenazada ante la debilidad de sus líderes que han preferido plegarse a la lógica imperial norteamericana que asumir una identidad propia.

Cubriéndose las espaldas, Berlín criticó con dureza las elecciones presidenciales  en Bielorrusia. El portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, afirmó que los comicios no cumplieron con los estándares democráticos mínimos y lamentó que las autoridades bielorrusas no aceptaran la solicitud de la Unión Europea de permitir observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Lo particular es que la UE y Alemania no dijeron lo mismo de los horrendos fraudes electorales en Honduras, Colombia o México en 2006 y avalaron los golpes de Estado en Bolivia, Paraguay y Brasil. Ni que decir de su sociedad con las monarquías medievales de Asia Occidental donde no existen elecciones, ni partidos políticos ni parlamento ante la mirada cómplice de la vieja Europa: una política de doble rasero que la hace poco creíble como instancia neutral. Mucho menos como árbitro electoral. Con esto protegen a estas monarquías que con el aval occidental desatan furiosas guerras coloniales y sirven de refugio a monarcas europeos corruptos.

Europa cree que puede seguir viviendo de las glorias pasadas cuando hoy no es más que un apéndice de la política exterior de Estados Unidos. Es sabido además que la UE no es homogénea y que al finalizar la guerra fría la derechización de la social democracia la ha conducido a constituir un bloque en materia de política exterior con la derecha auto asumida como tal y con sectores fascistas y neonazis presentes en los parlamentos a imagen y semejanza de lo que ocurre en Estados Unidos, donde el bipartidismo juega a la democracia en política interna mientras conciertan el intervencionismo y la agresión en el resto del mundo. Al parecer, Europa no quiere ser menos. Eso, sin hablar del mantenimiento de su vocación colonial en África y el Asia occidental, superando incluso a Estados Unidos en ese talante.

En el análisis regional del desafío por la hegemonía interna no resuelta en la UE, vale recrear un artículo de la analista andaluza Carmen Parejo, directora de la revista “La Comuna” que con el sugestivo título de “La UE debe morir para salvar Europa” expone que durante la crisis del Covid-19 las dos principales potencias europeas parecían no mostrar una visión única de cómo enfrentar la pandemia: mientras Francia “se alineaba con Italia y el Estado español”, Alemania se acercaba a Holanda. Este “conflicto” que se vendía como un enfrentamiento de carácter ideológico en el que Francia exponía un ideal solidario mientras que Alemania se mostraba como defensora de la armonía económica, en realidad era expresión de la diferencia de opiniones respecto de cómo sostener una estructura para seguir beneficiándose de ella.

Parejo evalúa que al crearse la UE, ambos países ya poseían divergencias de opinión, sobre todo en lo referente al uso y manejo de la moneda única. De esta confrontación de la que Alemania salió victoriosa, Francia no quedó “mal parada” al conseguir su objetivo final de crear una moneda diferente al dólar, al mismo tiempo que evitaba la imposición del marco alemán. Parejo asegura que: “En cualquier caso ninguno de los planteamientos tiene nada que ver con la Europa de los pueblos ni con la solidaridad”.

En el plano de la restructuración global, Pepe Escobar asegura que un grupo de presión en “los más altos niveles del gobierno ruso” apunta a consolidar una alianza   euroasiática sobre un eje conformado por Beijing, Moscú y Berlín, la cual podría ponerse en efecto una vez que Merkel abandone el poder el próximo año. Hasta ahora, este evento está detenido por la posibilidad de pérdida del mercado estadounidense para vehículos alemanes, pero incluso esta situación está variando, por ejemplo el 40% de los coches vendidos por Volkswagen en 2018 fueron al mercado chino. También se evalúa que el 60% de las exportaciones alemanas van a países de la UE.

Según el analista brasileño, también es posible un tratado entre Alemania y Rusia que lleve a Beijing a incorporarse posteriormente, con lo que la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda se podría concretar en todo el espacio euroasiático toda vez que sería incuestionable que tras Alemania, marcharan Francia e Italia. Por otra parte, si se considera que el acuerdo chino-ruso de intercambio multidimensional ya está en curso el “eslabón perdido” en esta gran alianza es el acuerdo Berlín-Moscú.

Este sería el mayor de todos los vía crucis de Europa, ante la cual tiemblan Estados Unidos y Gran Bretaña. ¿Podrá consumarse? ¿Cambiará el eje de la geopolítica global?

Escobar recuerda que en 1360 la peste negra estaba presente en todos los rincones de Europa y Asia desde el Atlántico al Pacífico y desde el Mediterráneo al Báltico, muriendo 100 millones de personas que representaban alrededor del 60% de la población europea. Tal hecho habría retrasado el Renacimiento en 100 años.

Sin querer comparar el Covid-19 con la peste negra, se pregunta: “¿Qué Renacimiento podría estar retrasando?”. Y él mismo se responde afirmando que en realidad lo que podría estar ocurriendo es el Renacimiento de Eurasia.

Es Europa la que debe decidir sobre su futuro, aproximarse exitosamente a él o hundirse junto a Estados Unidos en el momento en que está implosionando lentamente en medio de la pandemia reciente y de una crisis económica que aunque se ha intentado mantener oculta, transcurre sin pausa desde hace 40 años.
sergioro07@hotmail.com

martes, 18 de agosto de 2020

La nueva Guerra Fría es contra la vacuna rusa



Por Rolando Prudencio Briancon:

Como diría Carl Von Clausewitz siendo: "La política la continuación de la guerra por otros medios"; creer que después de la caída del bloque soviético en la década de los 90, y su adscripción al capitalismo durante el gobierno de Gorbachov; había terminado la Guerra Fría, era -y sigue siendo- un espejismo, pues se pueden ganar batallas, pero en política siempre se está en guerra.



No hay día que se deja de estar

Es dentro esta lógica que la reacción de recelo, cuando no de descalificación de la presentación de la vacuna rusa Avifavir del oratorio Gamaleya contra el coronavirus, que la actitud de parte del gobierno de los EE.UU., y países como Reino Unido, Alemania y otros, son una prueba más, que aceptar como un triunfo, una victoria contra el Covid-19, que el gobierno ruso haya obtenido la vacuna, se traduce en una olímpica derrota para sus detractores.

Y no me refiero en esos términos, solo por magnificar este lauro de Rusia, sino por cuanto se trata de un logro contra una de las pérfidas tragedias contra la humanidad que se han dado en estos últimos tiempos, después de la Segunda Guerra Mundial; tal como hoy es esta pandemia.

Esa es la razón por la que hoy, y después del anuncio de que las pruebas de la vacuna contra el coronavirus dieron los resultados esperados; y además luego de que el propio presidente Putin dispusiera que la misma sea inoculada a su propia hija, como para generar plena confianza en que sus resultados fuesen eficaces; hoy han arreciado los ataques contra la vacuna.

Así ha sido como el laboratorio Gamaleya ha producido la vacuna avifavir, cuya respuesta inmune es hasta de 2 años una vez aplicada, y que se estima que para toda la población esté listo desde enero.

El antecedente de la elaboración del fármaco, se basa en una vacuna contra el ébola que se la trabajo en 2016, y cuyos desarrolladores se basaron en los síntomas del MERS: Síndrome Respiratorio de Oriente Medio; tal como lo explica exactamente la periodista rusa de Rusia Today Inna Afino Génova.

Pero además dentro su reportaje la periodista demuestra las corrientes contrarias de los medios anti rusos al éxito de la aplicación de la vacuna, que han desbordado en desacreditar la misma, cuestionando en los siguientes términos: "la vacuna es producto de la propaganda y el engaño". "La producción tan rápida de la vacuna genera incertidumbre". "La vacuna se ha saltado la tercera fase de ensayos masivos". "Que Rusia ha presionado fuertemente a sus científicos y que se han dado practicas muy heterodoxas".

Así mismo no han faltado quienes ha señalado que se trata de un caso de "piratería" para robar información sobre la vacuna.

Desde luego que esta ofensiva para desacreditar la vacuna está motivada en tratar de mostrar que en cambio los avances de las otras potencias son más seguros y confiables, tal como se han referido a: "La nueva esperanza de la vacuna de Oxford". "Que genera anticuerpos y es segura". "Que México y Argentina producirán las vacunas de Oxford", etc.

Pero el colmo de la obsesiva ojeriza contra el logro de la vacuna rusa, ha descendido a tan bajo nivel, que se ha personalizado el ataque contra la persona, como es el caso de llamar: "La vacuna de Putin", como si la desarrollada por la universidad de Oxford se la tildase como la vacuna de Boris Jonhson, tal como atinadamente apunta Afino Génova.

Si bien es cierto que este ataque puede reeditar los viejos ataques de la época de la Guerra Fría; no menos cierto es que hasta en la guerra hay códigos de honor, en lo que no puedes atacar a quienes, como en este caso están; en otra guerra, en su propia guerra como es obtener una vacuna para salvar a la humanidad, como es el caso de Rusia, que ya derroto al nazismo y al neofascismo de Trump.

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 12 de agosto de 2020

¿Hacía una nueva guerra fría? (Parte II)


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
A mi hermano y amigo nicaragüense Paulino Castellón en su 75° aniversario
Dando continuidad al estudio iniciado la semana pasada en el que tratábamos de dilucidar si se ha iniciado o no una nueva guerra fría, corresponde ahora aportar otros elementos de análisis que ayuden a obtener respuestas.

En este sentido, podríamos preguntarnos qué ha hecho China que explique la furia de Estados Unidos con la consecuente adopción de medidas que son expresión de una franca confrontación. Fundamentalmente se debe a que China ha creado un modelo propio de desarrollo que se podría considerar híbrido, toda vez que, sobre la base de la aceptación de que se vive una etapa de transición hacia el socialismo en el que la economía global sigue teniendo un sustento capitalista, se debe construir una superestructura económica que sea lo suficientemente poderosa para enfrentar con éxito las embestidas imperiales, el desarrollo y el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos.


Este modelo no copia el capitalista occidental fracasado como se ha hecho evidente en el enfrentamiento de la pandemia. Al contrario, está edificando uno propio que considera sus peculiaridades, su historia, su cultura y su filosofía milenaria. Esto le ha permitido resistir con éxito la confrontación occidental capitalista y nipona y perseverar en su camino al socialismo, lo cual es inaceptable para Estados Unidos.

La interrogante entonces es, si esto conduce irremediablemente a una nueva guerra fría o incluso, es válido preguntarse si ya comenzó. Al respecto, me parece que efectivamente Estados Unidos quiere llevar al mundo hacia una nueva guerra fría, pero es menester afirmar que por una serie de razones no es seguro que esta se desate o al menos, si lo hace, será distinta de la que se vivió el siglo pasado tal como está presente en el recuerdo y las vivencias de los ciudadanos de mayor edad que guardan una imagen de su devenir a lo largo de la historia.

Veamos algunas de sus diferencias:
  1. La guerra fría del siglo XX se dio en un contexto de polarización que hoy no existe. Es verdad que Trump, tras el éxito obtenido en la elección de 2016 al apostar por polarizar la sociedad, intenta repetir el hecho en el escenario internacional. He aquí una primera diferencia con el pasado: la Unión Soviética aceptó participar de la guerra fría y lo asumió. China hoy, no lo desea.
  2. La anterior guerra fría se desató contra un país débil económicamente. No es la situación de la China actual.
  3. La guerra fría del siglo XX tenía una línea fronteriza simbolizada en el Muro de Berlín en el que ambos sistemas (capitalista y socialista) se “tocaban” sin estar presentes directamente pero que mantenía un permanente estado de tensión. Esta línea no existe ahora. Estados Unidos tiene que crearla en un territorio que a diferencia de Europa no le es necesariamente favorable. Por eso genera conflictividad en el Mar Meridional de China. Es la forma de justificar su presencia en la región y “tocarse” con China a fin de sostener el clima de tensión necesario que explique los condicionantes de una guerra fría. Para ello utiliza el diferendo limítrofe marítimo entre China y otros 4 países que se encuentran en la mesa de negociaciones
  4. A diferencia del pasado, la guerra fría que Estados Unidos pretende desatar, no se hace contra un país que aspira a la hegemonía mundial ni a la expansión ideológica.
  5. No existe posibilidad de enfrentamientos bipolares como el ocurrido en Cuba en 1962, ni de guerras “delegadas” como la de Corea en 1953, la de Vietnam en los años 60 y 70 del siglo pasado, las que generaban el apoyo a la lucha por la independencia de los países africanos versus el apoyo de Estados Unidos al régimen del apartheid en Sudáfrica. Tampoco hay países divididos por la guerra fría como lo eran Alemania, Vietnam y Yemen, aunque permanece Corea en el que, sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, China tiene excelentes relaciones con las dos partes.
  6. No existe presencia militar de China fuera de su territorio, tampoco bases militares salvo una en Yibuti que aloja un contingente limitado a dar apoyo logístico a fuerzas militares chinas que participan en misiones de paz de Naciones Unidas en África y una muy pequeña base en Sri Lanka cuya misión es “observar” los cargueros y supertanqueros chinos que transportan petróleo desde el Golfo Pérsico.
  7. China, a diferencia de la Unión Soviética no tiene ni se propone tener un desarrollo militar acorde la intención de “dominar” el mundo, para lo que eventualmente tendría que enfrentar a Estados Unidos. La doctrina militar de China es defensiva y el desarrollo de su tecnología militar está en relación a esa lógica. Su presupuesto militar sigue siendo una sexta parte del de Estados Unidos.
  8. A diferencia de la Unión Soviética, China no se ha propuesto internacionalizar ni exportar su modelo a ningún otro país.
  9. Otra diferencia, es que en el siglo pasado, Estados Unidos y la Unión Soviética no tenían casi ningún vínculo de tipo económico ni tampoco un intercambio comercial que hiciera que la confrontación tuviera repercusiones económicas en sus relaciones bilaterales. Hoy China y Estados Unidos tienen economías imbricadas, un amplio intercambio comercial, tecnológico y financiero que haría que una guerra fría tuviera impensables repercusiones para ambos países y para todo el mundo, que vive enlazado por altos niveles de interconexión en los que China y Estados Unidos son imprescindibles.
  10. Finalmente, en Estados Unidos hay elecciones en noviembre. En enero de 2021 podría haber un nuevo presidente. No es seguro que este quiera hacer cambios profundos en la política exterior (que como sabemos en Estados Unidos no es de gobierno sino de Estado), pero también es probable que otro presidente desee mantener el conflicto en niveles más manejables que los actuales, evitando la guerra fría.

Frente a esta situación, ¿cuál es el plan de China? La propuesta de su gobierno y del Partido Comunista es de seguir creciendo económicamente, expandir su comercio para mejorar las condiciones de vida de la población, eliminar la pobreza y avanzar hacia la construcción de un país “moderno, próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso” tal como lo planteó el presidente Xi Jinping en su discurso ante el XIX Congreso del Partido Comunista de China en 2017. Xi además afirmó que “este país y su sociedad serán socialistas”.

Por supuesto, China debe resolver innumerables problemas en materia laboral, ecológica, de desequilibrios entre la ciudad y el campo, de participación de la mujer y otros que no ocultan, los reconocen entendiendo que la construcción del socialismo es un proceso dialéctico de aciertos y errores, de avances y retrocesos, en el que se debe aprender de ellos para subsanar las deficiencias y lo mal hecho y superarlos.

Parten de la idea de que el mundo es interdependiente, está formado por múltiples culturas y civilizaciones que deben aprender a vivir en paz, para lo cual es indispensable construir una comunidad de destino compartido que en lo inmediato obliga a defender el sistema multilateral, a diferencia de Estados Unidos que pretende destruirlo.

En el otro flanco, ¿es posible suponer que Estados Unidos tenga un plan? Claro que lo tiene, pero está basado en su aspiración de imponer su lógica al planeta por cualquier vía -incluso la violenta-. No obstante, en el mediano y largo plazo, ello parece poco probable. Como lo afirmé en un artículo reciente “entre 1980 y 2019 [el crecimiento de la economía de Estados Unidos] fue de 2,7% de promedio anual, con una inflación también promedio de 1,6%, lo cual es técnicamente, expresión de crecimiento, sin embargo para un país que aspira a mantenerse como potencia hegemónica global, con un presupuesto militar creciente año tras año, tales cifras no lo aseguran, incluso lo impedirán”.

Su industria está en crisis, en los hechos es un país desindustrializado desde que pretendiendo aprovechar las facilidades de la globalización localizaron sus empresas a través del mundo en la búsqueda de bajar costos y maximizar ganancias. Hoy, Estados Unidos es importador de productos… estadounidenses, lo cual le genera un abultado déficit de balanza y una gran dependencia del exterior en el interés de mantener sus altos niveles de consumo. Así mismo, la distancia tecnológica con China que hasta hace pocos años mantenía con amplia ventaja, hoy se ha acortado, incluso en algunas áreas ya el gigante asiático lo ha superado con creces.

Además, como dice el investigador gallego Xulio Ríos, hoy Estados Unidos necesita que “la OTAN le pague su factura” para seguir sosteniendo su poder global. Finalmente, el desacoplamiento de la economía de Estados Unidos de la de China -que Trump ha anunciado como posible- no pasa de ser una quimera a causa del tiempo que requeriría implementar tal decisión, pero sobre todo por los altos costos que implica, los cuales, las empresas no están dispuestas a asumir, tampoco el gobierno posee los recursos ineludibles para ejecutarlo.
En resumen:
  1. El mundo no quiere una nueva guerra fría. No habrá una nueva bipolaridad.
  2. Hay otros actores: Rusia, Europa aunque bastante debilitada y subordinada a Estados Unidos, Asia Occidental, Asia oriental (los países agrupados en la Asean), Japón, (en decadencia pero todavía con una economía fuerte) e incluso África que pugnan por una presencia en el escenario donde se toman las decisiones globales.
  3. América Latina no tiene ninguna posibilidad de ser un actor global importante en el corto plazo y no lo será mientras las oligarquías locales retrógradas ciegamente subordinadas a Estados Unidos sigan controlando el poder en la mayoría de los países. América Latina y el Caribe es -políticamente hablando- la región más atrasada del mundo toda vez que reniega de sus propias posibilidades integracionistas en pro de construir trasnochados mini bloques ideológicos cuyo único interés es mostrar su lealtad a Estados Unidos.
  4. El mundo buscará nuevas formas de organizarse. Ya lo está haciendo.
  5. China no aspira a ser el nuevo hegemón del planeta. Además, no tiene como serlo.
  6. Estados Unidos aún controla el poder cultural mediático a través del manejo de las grandes trasnacionales de la información, las redes sociales y Hollywood, además conserva el poder militar. Pero está perdiendo en la economía y la tecnología y comienza a decaer su poder financiero en la medida que varios países se deslastran del dólar como moneda de intercambio.
  7. El modelo chino no colapsará. Será más temprano que tarde la primera potencia económica mundial. Nunca la militar.
  8. Lo deseable sería la cooperación entre las dos mayores potencias del planeta, pero eso es inaceptable para el sistema capitalista en crisis que no ve la política mundial como espacio de colaboración sino como competencia.
  9. Si Biden llegara a ser presidente no cambiará nada en términos estructurales, el carácter agresivo e intervencionista de la política exterior de Estados Unidos se mantendrá inalterable. No olvidemos que el Partido Demócrata es el verdadero partido imperialista de Estados Unidos.
  10. China se está preparando para lo peor. Lo han manifestado sus voceros gubernamentales y empresariales. No creo que Estados Unidos lo esté haciendo.

miércoles, 5 de agosto de 2020

¿Hacía una nueva guerra fría? (Parte I)



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En días pasados prometí reflexionar sobre el tema del inicio de una nueva guerra fría. Cada vez mayor cantidad de analistas comentan acerca de su renacimiento esta vez entre Estados Unidos y China. Las mayores divergencias están asociadas a si dicha fase de las relaciones internacionales ya comenzó o está en proceso de gestación.

Tomando en consideración que el anterior conflicto de estas características desarrollado en prácticamente toda la segunda mitad del siglo pasado forjó una estructura bipolar de las relaciones internacionales, que a su vez signó el comportamiento de los actores en el escenario global, cabe analizar si estamos o no en una etapa similar, también, vale preguntarse si es esta una nueva versión de guerra fría o copiará las características de la anterior.


Al definir el momento en términos estratégicos es de perogrullo afirmar que vivimos una etapa de declive de Estados Unidos y ascenso de China en su calidad de potencias mundiales. Este proceso que se venía desarrollando -al menos- desde comienzos de este siglo, sufrió una aceleración a causa de la pandemia de Covid19.

Estados Unidos salió exitoso de la guerra fría del siglo XX, para lo cual se alió con China en contra de la Unión Soviética. Ahora, pretende repetir el proceso en dirección contraria, es decir aliarse con Rusia contra China. En este sentido, de las veladas insinuaciones pasó abiertamente a las propuestas que han sido rechazadas frontalmente por la dirigencia rusa.

El pasado 3 de agosto en un artículo del portal Sputnik titulado “Por qué Estados Unidos habla ahora de una ´amistad` con Rusia” se afirma que: “El […] 23 de julio, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, admitió la posibilidad de que Moscú se involucre en una confrontación contra Pekín. El diario Financial Times informó que ciertos círculos en EEUU promueven la idea de unirse con Rusia para hacer frente a China y esperan encontrar grietas en las relaciones entre los dos países”.

La respuesta rusa vino en voz de la vocera de su ministerio de relaciones exteriores María Zajárova quien afirmó que  “…era ´ingenuo` el intento de EEUU de involucrar a Rusia en la campaña antichina” y agregó que Rusia "tiene la intención de fortalecer aún más la cooperación con China, que consideramos como el factor más importante para estabilizar la situación en el mundo".

Dando continuidad a la perseverante visión de Pompeo en este ámbito, el 21 de julio durante su estancia en Londres de manera desvergonzada exhortó a todos los países del mundo a rechazar al Partido Comunista de China y crear una coalición en su contra. De forma simbólica, tres días más tarde al dar un discurso en California en la biblioteca y museo presidencial Richard Nixon (primer mandatario estadounidense en visitar China en 1972, dando paso a la apertura de relaciones diplomáticas entre los dos países), el ex director de la CIA y ahora canciller estadounidense arremetió con un violento discurso de fuerte carga ideológica en la que llamó a aislar a China, desmintiendo a aquellos que pensaban que el diferendo entre los dos países estaba basado en exclusivas contradicciones de carácter comercial y/o tecnológico.

Esta nueva etapa de la confrontación de Estados Unidos contra China fue inaugurada en su faceta económica, financiera, comercial y tecnológica en marzo de 2018 tras la aplicación por parte del Presidente Trump de sanciones y aumento de aranceles a productos chinos importados. Posteriormente, durante el año 2019 además de elevarse las afectaciones al comercio de uno y otro lado, Estados Unidos dio explícito apoyo y financiamiento a las violentas manifestaciones de grupos radicales en Hong Kong, cuyas demandas fueron escalando desde peticiones de orden reivindicativo hasta declaraciones de rechazo al sistema político de China. Así mismo, la potencia norteamericana incrementó su cooperación militar con Taiwán y acrecentó la presencia de sus fuerzas armadas en los mares adyacentes a China en clara provocación que tensó aún más la situación en el entorno y en los vínculos bilaterales.

La llegada del año 2020 trajo consigo la pandemia del coronavirus y con ella las recriminaciones de parte de Estados Unidos contra China acusándola de haber sido la causante del surgimiento del virus y su expansión global. Trump llegó a llamar al microorganismo como “virus chino” contradiciendo la opinión de los científicos y la OMS que aún no han logrado determinar el origen del mismo. La aspereza y mordacidad de la retórica anti china de las principales autoridades de Estados Unidos y las medidas que se han tomado en todo ámbito, han llevado al escalamiento del conflicto y obligado a China a responder con reciprocidad e inaugurar un discurso agresivo ajeno a las tradiciones y costumbres de su diplomacia.

Durante este año, también se ha visto un involucramiento mayor de Estados Unidos en asuntos internos de China como la situación de las regiones autónomas de Xinjiang y Tíbet, manteniendo la acometividad en relación a Hong Kong y su apoyo a Taiwán, lo que le ha ido dando al conflicto un carácter multifacético que se manifiesta en diferentes talantes.

En el área de la tecnología, la abrumadora distancia que hasta hace solo unos años mantenía Estados Unidos sobre China se ha ido acortando a pasos acelerados. Aunque hay variadas expresiones del avance de China en esta materia, en los dos últimos años se podrían citar cinco hechos que marcan un progreso sustancial de la nación asiática. Ellos son:
1.            El envío exitoso en enero de 2019 de una nave espacial que se posó en la cara oculta de la luna, hecho ocurrido por primera vez en la historia.
2.            El lanzamiento con ocho meses de adelanto a Occidente de la tecnología de 5ta. Generación (5G). Vale decir que Estados unidos había obtenido las cuatro anteriores con sobrada distancia respecto de sus competidores.
3.            La capacidad científica para enfrentar exitosamente la pandemia de Covid19 cuando era desconocida en el mundo y atacaba prácticamente con exclusividad a ese país durante los meses de enero y febrero.
4.            El lanzamiento de la primera misión espacial a Marte.
5.            El lanzamiento del tercer satélite para completar la red de 35 aparatos de la tercera generación de su sistema de geolocalización Beidou (BDS), como alternativa al estadounidense GPS. 
En el plano militar, la confrontación ha estado signada –como se dijo antes- por la presencia creciente y en actitud provocadora de la Armada de Estados Unidos que ha llegado a reunir dos portaviones junto a sus fuerzas de tarea en los mares adyacentes a China, incentivando sus diferendos limítrofes con países de la región que se están discutiendo en el marco de negociaciones diplomáticas.

De la misma manera, Estados Unidos ha creado una nueva dinámica bélica enlazando sus bases militares en Japón, Corea, las islas Guam y otras posesiones en el Pacífico, Filipinas, incorporando ahora en este dispositivo a Australia que se ha transformado en un firme ariete tras su subordinación absoluta a la lógica imperial estadounidense. En este marco, también han hecho grandes esfuerzos para incorporar las bases militares que tuvieron en Vietnam hasta 1975, para incluirlas en el gran arco naval que están construyendo en torno a China. De la misma manera, Estados Unidos está intentando agregar a India en su mecanismo de pivote asiático creado por el presidente Barack Obama. En esa lógica estimulan los diferendos fronterizos entre las dos potencias asiáticas en el Himalaya.

Pero, tras todo este contexto de pugna y contienda, en realidad se esconde una lógica de confrontación antagónica en términos políticos e ideológicos como lo ha hecho saber el presidente Trump durante sus comparecencias en las asambleas generales de la ONU de 2017, 2018 y 2019 en las que derrochó tiempo y verborrea llamando a combatir el socialismo, un sistema que Estados Unidos había declarado como desaparecido de la faz del planeta. Incluso se llegó a hablar del “fin de la historia” tras la desaparición de la Unión Soviética.

Vale decir que en este último discurso en la máxima asamblea planetaria el 24 de septiembre de 2019, ante representantes de todas las naciones del mundo, Trump se encargó de recordar que: “Tengo el inmenso privilegio de dirigirme a ustedes hoy como el líder elegido de una nación que valora la libertad, la independencia y el autogobierno sobre todas las cosas. Estados Unidos, después de haber gastado más de 2.500 billones de dólares desde mi elección para reconstruir completamente nuestro gran ejército, es también, por mucho, la nación más poderosa del mundo”.
CONTINUARÁ


miércoles, 22 de julio de 2020

¿Estamos ante una inminente tercera guerra mundial?



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Durante las últimas semanas se ha ido sembrando la idea de que el mundo avanza inexorablemente a una nueva guerra fría, esta vez entre Estados Unidos y China. La idea debería ser causa de investigación y estudio, dadas las implicaciones que ello tendría para el sistema internacional. En mi caso será motivo de un próximo artículo en días venideros.

Ahora, quería hacer notar los niveles de paroxismo que permean al gobierno estadounidense en su afán de confrontar a China. Así, el secretario de Estado Mike Pompeo instó a las naciones de todo el mundo a rechazar al Partido Comunista de China y crear una coalición para que asuma tal responsabilidad. Llama la atención que la mayor potencia mundial esté pidiendo ayuda para hacer frente a lo que considera su principal amenaza en el plano estratégico. Lejos de ser expresión de fuerza, las declaraciones de Pompeo reflejan debilidad.


A pesar que Estados Unidos ha tenido un sostenido crecimiento de su gasto militar desde finales del siglo pasado -con un breve intento de disminución durante el gobierno de Obama- la situación de sus fuerzas armadas parecen no estar en un buen momento para confrontar a China, mucho menos si ésta constituye una alianza con Rusia cuyo poder militar supera a Estados Unidos en varias áreas.

Desde septiembre del año pasado se ha estado filtrando información que da cuenta de un deplorable estado de los componentes de las fuerzas armadas estadounidenses además de un acentuado deterioro moral de sus soldados.

Una primera alerta en la flota de portaviones de Estados Unidos fue dada por el Harry S. Truman, que no pudo navegar debido a un fallo en su sistema de distribución eléctrica, que lo obligó a permanecer en puerto. Otro desastre ocurrió en el Gerald R. Ford, del cual se dice que es el más avanzado y costoso de la Marina de Estados Unidos. Este navío que fue construido a un costo de 13 mil millones de dólares, fue botado el 9 de noviembre de 2013, teniendo prevista su incorporación formal a la Amada para ese año, pero no fue hasta 2017 que pudo concretarse su disponibilidad operativa. Una de sus características más importante que lo hace diferente a sus pares son los elevadores electromagnéticos de armas avanzadas (AWE), que sirven para subir las bombas, misiles y otras municiones hasta los hangares donde están las aeronaves. Pero a mediados del año pasado en el Gerald R. Ford solo funcionaban 2 de sus 11 elevadores de armas, según informó los primeros días de octubre el Instituto Naval de Estados Unidos. Ahora, se supone, que el barco estará en pleno funcionamiento en 2024 cuando el fabricante se comprometió a que los ascensores estarías totalmente operativos para 2018.

En ese mismo mes de septiembre se produjo el colosal fallo de los sistemas de defensa antiaérea Patriot y Aegis de fabricación estadounidense que no pudieron repeler los ataques lanzados el 14 de septiembre del año pasado contra dos refinerías de Arabia Saudí, porque no cumplen con las características declaradas que dicen tener según fuentes militares de Rusia e Israel. Por su parte, el general Joseph Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos insultando los conocimientos mínimos en materia militar que puede tener cualquier especialista afirmó que "Ningún sistema [de defensa antiaérea] es capaz de defenderse de una amenaza como esa". Cabe destacar que el bombardeo fue realizado por fuerzas militares irregulares yemeníes que distan mucho de ser el aparato de guerra regular de cualquier potencia.

A mediados de ese mes, el mismo general Dunford reconoció tras la reunión del Comité Militar de la OTAN en Eslovenia que en los últimos años esa alianza ha venido perdiendo superioridad militar sobre Rusia agregando que la ventaja de ese bloque militar sobre el país euroasiático "se ha erosionado". Según Dunford el reconocimiento de tal situación obligó a que el alto mando militar de Estados Unidos se haya propuesto desarrollar una nueva estrategia para la alianza militar que dirige Estados Unidos.

En el plano moral, la situación no es mejor. Prueba de ello es el suicidio de tres miembros de la tripulación del portaviones George H.W. Bush ocurridos durante una semana en "incidentes separados y no relacionados", según anuncio del alto mando naval el 25 de septiembre.  Los tres suicidios se suman a los dos que ya habían ocurrido en el mismo portaviones en los últimos dos años, dando cuenta de una práctica habitual entre los atribulados soldados que no entienden el supuesto rol que juegan en defensa de su país y que deben recurrir a la coacción y las drogas para sostenerse en el cumplimiento de sus misiones.

A esto se suma que muchos navíos de la flota estadounidense fueron diezmados por la epidemia de COVID 19 a partir de abril de este año sin que los servicios médicos militares hayan podido dar una respuesta efectiva a tal contingencia. Ello derivó en la cuasi rebelión que se produjo en el portaviones Teodoro Roosevelt, en el que hubo 430 infectados entre los 2.000 marinos que conforman su tripulación.  El informe de tal realidad por parte del capitán Brett Crozier, comandante del navío, se filtró a la prensa produciendo la baja deshonrosa del oficial que no hizo más que decir la verdad de lo que ocurría y que se retiró del barco bajo aclamación de sus subordinados.

Como señaló en su momento el portal venezolano “Misión Verdad”, simultáneamente a este hecho también dieron positivo por coronavirus dos marineros a bordo del portaaviones Ronald Reagan, existiendo dudas  de si otro portaviones, el Nimitz estuvo en la misma situación antes de desplegarse en el Pacífico, mientras que el Carl Vinson, que está en mantenimiento en una base del Pacífico de Estados Unidos, también reportó algunos casos.

Así, en algún momento de este año 4 de los 11 portaaviones nucleares de Estados Unidos estuvieron con limitada disposición combativa por la incapacidad de controlar la epidemia, situación inédita en una institución militar que se maneja bajo rígidas medidas de control y una gran disciplina.

Citando al general John Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, “Misión Verdad” señala que éste, afirmó que lo ocurrido en el portaviones Roosevelt no es único. Lo intenta explicar al decir que “Tenemos demasiados barcos en el mar. Tenemos demasiadas capacidades desplegadas. Hay 5.000 marineros en un portaaviones de propulsión nuclear” y advierte “Pensar que nunca volverá a suceder no es una buena forma de planificar”.

Esta incapacidad en el manejo de la epidemia configura una crisis mucho más profunda que abarca bases militares que están comprometidas con los planes estratégicos de confrontación con China y Rusia, afectando también a la industria militar estadounidense.

Según documentos obtenidos por la revista especializada Defense News, tal situación ha llevado a que el alto mando de las fuerzas armadas de Estados Unidos se propusiera reevaluar sus capacidades en la perspectiva de una confrontación militar con China. Así, la secretaría de defensa habría estado evaluando la reducción de 2 portaviones de su flotilla, la paralización de la cantidad de destructores y cruceros a cambio de agregar barcos no tripulados o con poca tripulación.

De esta manera, se estarían aceptando los planes del actual secretario de Defensa Mark Esper quien ha formulado la idea de desestimar el rol de los portaviones como elemento central de la fuerza de agresión de Estados Unidos para irlos sustituyendo por naves aéreas y marítimas no tripuladas “que pueden sacrificarse más fácilmente en un conflicto”. En esa misma lógica se está estudiando la propuesta del nuevo jefe del cuerpo de marines, general David Berger a fin de que este componente deje de ser una fuerza autónoma para subordinarse operativamente a la Armada.

Si se produjeran estas modificaciones, la Armada contaría con 9 portaviones en servicio, de los cuales 6 o 7 podrían estar disponibles simultáneamente considerando que siempre se encuentra uno en repostaje de combustible nuclear y uno o dos en el transcurso de mantenimientos imprescindibles.

Incluso, en la hipotética situación en la que Estados Unidos pudiera concentrar todos estos portaviones en los mares adyacentes a China, abandonando sus misiones en el Golfo Pérsico, el Mediterráneo y el Atlántico y además, se le agregaran las fuerzas basificadas en Guam, Japón, Corea y el resto del Pacífico, pareciera no ser suficiente para una confrontación victoriosa en una guerra contra China para la cual, el hecho bélico tendría características estrictamente defensivas.

Tomando nota de esta situación, en mayo de este año en un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS, por sus siglas en inglés) se afirma que si el país no aumenta sus capacidades navales, el potencial de su Armada podría eventualmente ser alcanzado y hasta superado por el de China. El informe resalta que las fuerzas armadas chinas se han modernizado en los últimos 25 años conduciendo a un aumento sustantivo de su capacidad combativa naval, no solo en áreas adyacentes, también en zonas un poco más distantes.

Pero, no sería el único problema de Estados Unidos. Una hipotética guerra contra China, lo llevaría a debilitar sus fuerzas en otros escenarios de guerra, en particular en Asia Occidental y Europa. En la primera de ellas, el necesario abandono de sus “responsabilidades” en la región llevaría a la desaparición de Israel como fuerza que sostiene la política de Estados Unidos, incapaz de enfrentarse a una coalición militar conducida por Irán a la cual se plegarían varios países árabes y musulmanes. El cambio en la correlación militar de fuerzas en la región, conduciría a un inevitable cambio en la correlación de fuerzas políticas, incluso con el debilitamiento de los aliados árabes de Estados Unidos.

En Europa, la doctrina militar de Estados Unidos ha comenzado a cambiar, trasladando su foco desde las zonas occidentales con costas en las cercanías del Atlántico a la fronteras directa con Rusia, construyendo una gran alianza con los tres países bálticos (Letonia, Estonia y Lituania), Polonia y Ucrania, naciones ancestralmente anti rusas y, en esa medida naturales aliados de Estados Unidos en este escenario. A diferencia de otros Estados europeos, estas países que en conjunto tienen una población de casi 90 millones de habitantes, ocupan un territorio de más de un millón de km² y poseen costas en el Mar Báltico y el mar Negro, profesan un identitario odio irracional contra Rusia que los hace proclives a participar en cualquier aventura estadounidense en la región.

Ello es lo que explica el traslado de un gran contingente militar estadounidense de Alemania a Polonia, el fortalecimiento de la presencia militar de la OTAN en los países bálticos y el apoyo al golpe de Estado en Ucrania en 2014 para colocar un gobierno afín a sus intereses. Ante el menor atisbo de agresión, Rusia se defenderá, obligando a Europa a tomar posición en condiciones del abandono de las responsabilidades de Estados Unidos en la OTAN, organización que virtualmente desaparecería si la potencia norteamericana le exige a sus aliados europeos medidas agresivas contra Rusia, como respuesta a un eventual apoyo de ésta a China tras una agresión estadounidense.

Como ocurre con todos los imperios, su debilidad radica en la gran extensión de territorio que debe controlar y en el que debe actuar, solo una economía muy poderosa es capaz de soportar ese esfuerzo. La situación de la economía de Estados Unidos no le permite sostener un conflicto de dimensiones globales. El mismo sería un suicidio y el fin del imperio estadounidense. Sus estrategas tendrán que estudiar con suma atención la posibilidad de lanzarse en una aventura de este calibre, so riesgo de perder definitivamente su condición de potencia mundial. En este escenario sólo les quedaría el recurso de las armas nucleares. He ahí el peligro del momento que vivimos.

sergioro07@hotmail.com

miércoles, 11 de marzo de 2020

Estados Unidos y la OTAN empantanados en el Asia occidental



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Hace unos días fui invitado a impartir una conferencia en un diplomado sobre planificación y cooperación internacional. Me pidieron que expusiera sobre las dinámicas principales de las relaciones internacionales y las variables que se deben manejar para comprender tales escenarios.

Comencé diciendo que respecto de la guerra fría cuando la bipolaridad hacía que el análisis fuera mucho más simple y acotado, en el mundo de hoy era sumamente complejo esbozar una opinión seria, comedida e informada. Aludía a la superposición y multiplicidad de variables que participan de los procesos, en los que a diferencia del pasado, la simplificación propia del mundo bipolar cuando se caracterizaba a los actores como “buenos o malos”, no ofrece perspectivas de estudio atinadas en el presente.


Y afirmaba que el mejor ejemplo de esta aseveración es lo que ocurre en el Asia occidental, (llamada Medio Oriente desde la perspectiva eurocéntrica) el Asia central y el norte de África donde están ocurriendo tal cantidad de eventos simultáneos que registrar correctamente la dirección hacia donde apuntan ha devenido -desde mi perspectiva- en el problema más complejo desde fines de la guerra fría, hace alrededor de 30 años.

Sin embargo, vale decir que la situación de esta región del mundo está fuertemente interrelacionada con la política exterior de Estados Unidos. En este sentido, la potencia norteamericana debe moverse desde hace 70 años a partir de la necesidad de mantener el equilibrio complejo entre intereses  de diversas índole, los que a pesar de actuar en una perspectiva única de sostenimiento del modelo, generan tirantez y producen contradicciones que impiden un desarrollo lineal a su favor.

Estos intereses son, en primer lugar los de las compañías transnacionales especialmente las de armamento y energía, así como el sector financiero. En segunda instancia se mueve el lobby sionista que no necesariamente coindice con los objetivos de los primeros y en último lugar los intereses reales de los ciudadanos que son los que “ponen los muertos” en todas las guerras libradas por Estados Unidos y pagan con sus impuestos la permanencia de grandes ejércitos en la región, lo cual no siempre es comprendido, sobre todo por los jóvenes.

En la coyuntura, el gobierno de Trump está trabajando en primer lugar a favor de los intereses sionistas habida cuenta que su política hacia el Asia Occidental es manejada por su yerno Jared Kushner, un conocido militante sionista, cuya esposa, la hija del presidente estadounidense se convirtió al judaísmo cuando contrajo matrimonio.

Kushner ha llevado a Trump a tres sonados fracasos de la política exterior de Estados Unidos: el “Acuerdo del siglo”, supuesto plan de paz para el Asia occidental; el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado sionista trasladando su embajada a esa ciudad, y el apoyo a la apropiación israelí ilegal de las mesetas del Golán sirias. Salvo muy contadas excepciones, ni la ONU, ni la aplastante mayoría de países secundaron tales decisiones lo que representó contundentes derrotas para la diplomacia imperial.

El fiasco de estas decisiones apuntaban a darle apoyo a su cuestionado socio Benjamín Netanyahu en su afán de mantenerse en el poder, toda vez que el aún primer ministro israelí sostiene a su gobierno, apenas con alfileres. La Lista Conjunta, alianza de partidos árabes anunció su decisión de construir una coalición con el principal opositor a Netanyahu, el ex general Benny Gantz, con lo cual éste cosecharía 59 votos en la Knéset (parlamento israelí), superiores a los 58 del primer ministro, quedando 3 diputados por definir su posición.

La no aceptación de esta decisión por parte de la extrema derecha política y religiosa ha conducido a que incluso algunos analistas israelíes comiencen a manifestar su preocupación por el incremento de las amenazas a Gantz estableciendo un paralelo con lo ocurrido al asesinado ex primer ministro Isaac Rabin, promotor junto a Yasser Arafat de los Acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos.

La ultra derecha religiosa en nombre de los rabinos Chaim Druckman, Shmuel Eliyahu, Yehoshua Shapira y David Fendel han culpado a Gantz de intentar formar un gobierno apoyado por “terroristas”. La situación se complica por las fuertes acusaciones de corrupción que pesan sobre Netanyahu, quien se aferra al poder a fin de eludir su presencia ante la justicia.

En otro ámbito, en fechas más recientes, Estados Unidos ha querido mostrar como un éxito (que toda la humanidad decente aplaudiría) el acuerdo firmado con el talibán en Afganistán. Lo cierto es que después de una larga guerra de 18 años (la más prolongada de su historia) y tras anunciar innumerables victorias que no impidieron la ampliación de la influencia del talibán en ese país, la potencia norteamericana se  ha visto obligado a sentarse en la mesa de negociaciones con una organización que aún hoy es catalogada como terrorista.

Sin embargo, el acuerdo logrado que es expuesto como si Estados Unidos fuera la autoridad del país y no una potencia invasora, fue firmado además a espaldas del gobierno de Afganistán y sólo fue respetado durante dos días. Las hostilidades se rompieron antes de comenzar las negociaciones entre el gobierno y los insurgentes que ahora no atacan a las tropas de Estados Unidos ni de la OTAN, reconociendo como enemigo único a la administración política del país en cabeza del presidente Ashraf Ghani.

Estados Unidos rechazó la juramentación de Ghani y de Abdulá Abdulá como primer ministro caracterizándolos como líderes de un “gobierno paralelo” y conminándolos a que construyan “un gobierno inclusivo” en clara alusión al talibán. Así, Estados Unidos expone una política en la que designan como terrorista a quien estiman necesario de acuerdo a sus intereses y negocian con ellos cuando lo desean,  mientras tanto, apoyan y financian organizaciones terroristas y rechazan cualquier camino de paz que no sea de su agrado.

La única decisión que Estados Unidos puede tomar en Afganistán es la de retirarse, poniendo fin a la invasión iniciada en octubre de 2001 y que ha significado un desastre militar y un despilfarro superlativo del dinero de los contribuyentes.

En un espacio distinto, tampoco le ha ido bien a Estados Unidos en Siria: las contradicciones con Turquía, su socio de la OTAN y las diferencias entre el gobierno del presidente Erdogan con la Unión Europea por el manejo de la crisis en Siria, generan una madeja de discordancias e incompatibilidades que auguran un futuro incierto.

El Acuerdo de Sochi, firmado por Rusia y Turquía instauró una zona de cese al fuego al noroeste de Siria, estableciendo puntos de vigilancia de ambos países en esa área. Simultáneamente el formato de Astaná, en la que a los dos anteriores se suma Irán, señala rutas para el restablecimiento pleno de la institucionalidad siria con la participación de las fuerzas políticas en conflicto.

Esto no incluía a las organizaciones terroristas vinculadas al Estado Islámico, Al Qaeda y otras que reciben el apoyo de Turquía, país que pretende aprovechar el conflicto sirio para legitimar su presencia en el noroeste de ese país pretendiendo incorporar a su soberanía una franja del territorio sirio, el cual tiene carácter estratégico por ser una de las zonas más fértiles del país árabe. El argumento turco para justificar su invasión a Siria es su confrontación con las fuerzas políticas kurdas, principal minoría del país, con presencia también en Irán, Irak y Siria. Turquía estima que el Kurdistán sirio sirve de refugio para organizaciones kurdas que considera terroristas.

Así, esta región se ha venido a transformar en un territorio en el que se confrontan proyectos internacionales diversos, no solo los de Turquía y Estados Unidos, se suman además los de Arabia Saudí y Pakistán entre otros, a fin de colocarlos indistintamente contra Rusia, Irán, Siria o incluso China donde existe una minoría musulmana en la provincia de Xinjiang que ha dado acogida a la organización terrorista Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (MITO).

El terrorismo pretendió aprovechar el cese de fuego para desatar acciones ofensivas contra el ejército sirio, lo que obligó a éste a contraatacar. En el noreste del país. Estados Unidos y Turquía tienen profundas contradicciones por el afán estadounidense de aliarse con los kurdos a fin de tenerlos como carne de cañón para proteger sus intereses, de manera destacada se señala la apropiación ilegal de pozos petroleros que ha usurpado en la región.  Mientras que en el noroeste existe una zona de mayoría kurda ocupada por Turquía desde hace dos años y en la que las organizaciones terroristas tiene su principal bastión en la actualidad

A pesar que el gobierno de Bashar el Asad ha intentado un acercamiento con los kurdos que habitan Siria y son ciudadanos de ese país, Estados Unidos se ha encargado de abortar e impedir un probable encuentro.
La ofensiva del ejército sirio en la provincia de Idlib -donde permanecen los últimos remanentes del terrorismo en ese país- se desarrolló de manera acelerada liberando 3.500 km², esquivando los puntos de vigilancia turcos (que quedaron rodeados) y avanzando en profundidad. En este momento se comenzó a manifestar desesperación y una retórica de guerra por parte del presidente Erdogan y las autoridades turcas, informado de falsas victorias y supuestas bajas del ejército sirio que solo existen en su imaginación como se han encargado de afirmar los voceros de las fuerzas armadas rusas y sirias en el área.

Agazapados en medio de los terroristas, los militares turcos han sufrido grandes bajas, ante lo cual Erdogan clamó por la intervención rusa para detener el avance sirio. El presidente Putin demoró en recibir a Erdogan y cuando lo hizo ya el ejército sirio había consolidado el territorio reconquistado, a partir de lo cual Turquía se vio obligada a acordar con Rusia un cese al fuego, teniendo que aceptar una situación de hecho para evitar una derrota mayor, que se saldó con amenazas de Erdogan que no pueden ser ejecutadas en la zona de operaciones.

En otro escenario, el de Yemen, se ha producido un cambio estratégico en la correlación de fuerzas a favor del movimiento Ansarolá después que las provincias de Ma´rib y Al Jawf fueran tomadas en su totalidad por los insurgentes. Las tribus que habitan estas provincias le habían dado su apoyo a Arabia Saudí, pero decidieron romper el acuerdo y establecer una alianza con Ansarolá lo cual permite crear un gran colchón de defensa para Saná, la capital yemení. De esta manera, se impidió además la intención anexionista saudí que ambicionaba Ma´rib por ser el comienzo del oleoducto que une a esta provincia con Ra Isa con una longitud de 438 Km. y una capacidad de paso de 200.000 barriles por día que el reino wahabí pensaba utilizar para transportar crudo hasta el mar Arábigo evitando el paso por el estrecho de Ormuz bajo control iraní.

Por su parte, en Irak se ha consolidado la unidad de las fuerzas políticas en torno al nuevo primer ministro Mohamed Allawi. De forma unánime sectores políticos que estuvieron en pugna en el pasado están exigiendo la salida de las fuerzas de ocupación estadounidenses. El mando de este país se resiste a tal decisión, pero la permanente acometida por parte de las fuerzas de la resistencia contra las bases militares extranjeras, ha obligado a un repliegue continuo de estas desde el 8 de enero cuando se produjo el ataque con misiles de Irán como represalia por el asesinato del general Qassim Soleimani. La última acción de este tipo se realizó hoy 11 de marzo dando seguimiento al objetivo estratégico de expulsar a Estados Unidos que se ha visto obligado a concentrar sus tropas en la base de Al Asad, abandonando sus otras instalaciones.

Así, contrario a lo que se trata de mostrar, en medio de la extrema complejidad de los hechos, las fuerzas de la resistencia “sin prisa pero sin pausas” prosiguen en su objetivo de expulsar a las fuerzas estadounidenses y de la OTAN de la región mientras los principales aliados de Estados Unidos transitan momentos difíciles. Tanto Israel como Arabia Saudí atraviesan profundas crisis internas, sosteniéndose en el poder a través de la guerra, la represión y la fuerza. Las sanciones estadounidenses no han mellado la voluntad de los patriotas árabes y musulmanes, lo cual mantiene a Occidente empantanado, al mismo tiempo que China y Rusia siguen ampliando su espacio de influencia a favor de la paz y el desarrollo.     
 sergioro07@hotmail.com

La política exterior de Uruguay (Quo Vadis)


 
Por Roberto Chiazzaro:
La caída del Muro de Berlín implicó el fin de la Guerra Fría, y del bipolarismo, en el esquema geopolítico mundial. Serán los EUA los que emerjan como la única potencia hegemónica a nivel del sistema mundo, fueron aquellos los tiempos del” Fin de la Historia”.

El acelerado desarrollo de la globalización, las políticas de deslocalización de la producción, las intervenciones bélicas en Afganistán, Irak; Libia y Siria, etc., la crisis económica mundial del 2008, aún no superada, que asoló al sistema capitalista, fueron factores que propiciaron la emergencia de un colosal rival, a todo nivel, como lo es China, secundada por Rusia. Estas han erosionado, sensiblemente, el poder de la potencia hegemónica, al grado tal, que podemos afirmar, que hoy, es el multipolar ismo el que rige el esquema geopolítico mundial.


El acceso de Donald Trump a la Presidencia de los EUA, no fue casual, fue el candidato electo para cumplir un claro objetivo, recuperar el sitial de privilegio de los EUA y de sus Transnacionales, o al menos (a esta altura de las circunstancias) contener el empuje de la nueva potencia mundial, la cual inexorablemente, en un futuro cercano, desplazará en casi todos los campos (el militar podría ser la excepción) a esa Nación.

En el marco de la estrategia desarrollada por Trump para dar cumplimiento al objetivo precedentemente señalado, América Latina cumple un papel destacado, ya que, los recursos naturales existentes en esta Región del mundo, resultan vitales para el desarrollo de la economía norteamericana.

 Muchos países Latinoamericanos  a lo largo de los primeros quince años de este milenio, llevaron adelante una política impulsada por Gobiernos Progresistas, caracterizada por una mayor independencia con respecto a la potencia hegemónica, asociada a la implantación del regionalismo post hegemónico, que implicaron la creación de organismos como: UNASUR y la CELAC e instrumentos que potenciaron la integración como lo fueron el ALBA y el MERCOSUR AMPLIADO, propiciando la cooperación entre sus miembros.

Asimismo, durante este período, la presencia económica de China se torna relevante, se operó un verdadero desembarco de la potencia emergente en Latinoamérica, transformándose, en un breve lapso, en una de las principales inversionistas de la Región y constituyéndose en el principal destino de las exportaciones de varios países, incluyendo al nuestro. Por la vía de los hechos, China está desplazando, aceleradamente, a los EUA de Latinoamérica.      
        
En el marco de este contexto regional, EUA presiona para imponer, por distintos medios, un realineamiento a los países latinoamericanos, haciendo que la Doctrina Monroe, una vez más, cobre vigencia.

 Uruguay no ha sido ajeno a todos los movimientos descriptos, el primero de marzo asumió la Presidencia de la República, el Dr. Luis Lacalle Pou, en representación de la llamada Alianza Multicolor, que agrupa a un conjunto de Partidos de orientación política conservadora y alineada en materia económica con los postulados del neoliberalismo. Esta Coalición Conservadora desplaza al Frente Amplio, que desde el año 2004 detentaba el Gobierno de la República. -

Las directrices de la futura Política Exterior de la Alianza Conservadora se subordinarán, sin dudas, a las aspiraciones de los EUA, de recuperar su posición hegemónica en el seno de Latinoamérica.
La presencia del Sub Secretario de los EUA, David Hale, en el Uruguay, entrevistándose con el futuro Presidente resulta significativa, al manifestar que Uruguay resulta ser, un socio vital para su país,  tratando en el encuentro temas relativos al fortalecimiento de las relaciones bilaterales, temas vinculados a la seguridad global, tema este último que se refiere al empleo, por parte de ANTEL, de la tecnología 5G desarrollada por Empresa Huawei, hecho este, que generó una fuerte Declaración por parte de la Embajada China con sede en Uruguay.

Este realineamiento con los EUA, inevitablemente generará cambios sustanciales en materia de Política Exterior, uno de ellos es que el futuro Gobierno apoyará la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, contribuyendo aún más a que este Organismo, siga estando al servicio de la potencia hegemónica en la Región.

Dado que resulta necesario a los intereses de los EUA que caiga el Gobierno de Maduro en Venezuela, Uruguay reforzará las acciones que se están instrumentando al tal efecto y seguramente pasaremos a integrar la Alianza de Lima y el PROSUR, abandonando así la UNASUR.

Por supuesto, descontamos que Uruguay también abandonará todas las gestiones, llevadas a cabo, conjuntamente, con México y el CARICOM, buscando una salida pacífica para solucionar la crisis por la cual está atravesando el Pueblo de Venezuela. 

Probablemente integremos, el coro de naciones que impulsan una solución militar para culminar con este conflicto. No nos caben dudas de que reconoceremos como presidente de Venezuela a Guaidó, y lamentamos que no hayan sido invitados a participar de la ceremonia del Cambio de Gobierno, las autoridades de Venezuela, Nicaragua y Cuba.
Esperemos que cuando la Asamblea General de las Naciones Unidades trate la condena al bloqueo que ejercen los EUA sobre el pueblo de Cuba, se mantenga la coherencia sostenida hasta la fecha, reafirmando esa condena.

Es probable que este en la agenda del futuro gobierno conservador, el estudio del Plan de Paz propuesto por Donald Trump, para solucionar el histórico conflicto que se dirime entre palestinos e israelíes, donde, no solo se contempla, que Jerusalén sea la capital del estado de Israel, sino también que se validen las anexiones territoriales llevadas a cabo por el Estado de Israel en Cisjordania.

Aspiramos, a que el futuro Gobierno del Uruguay, no apoye dicho plan, que no sea de recibo la recomendación del Sr Pedro Bordaberry de trasladar nuestra embajada de Tel Aviv a Jerusalén, y que por ningún motivo se validen las usurpaciones territoriales de Cisjordania por Israel.
Creemos que resulta vital para la Política Exterior del Uruguay, el respeto del derecho internacional público, que ha encuadrado el relacionamiento de nuestro país con el resto de la comunidad internacional.

En materia de Inserción Económica Internacional, las declaraciones llevadas a cabo por el presidente electo Luis Lacalle Pou, en la apertura del American Busines Fórum en Punta del Este, resultan reveladoras. “Vamos a ponernos en la vía que hablaron Jair Bolsonaro y Mauricio Macri de flexibilizar el Mercosur… Mercosur y Tratados de Libre Comercio de Uruguay con otros países…Uruguay necesita que le suelten el corsé, para moverse más libremente y convertirse en una isla de prosperidad de paz y muy cosmopolita” 

A buen entendedor, pocas palabras bastan, dice el refrán. Sin lugar a dudas la propuesta del futuro presidente apunta a profundizar la apertura comercial del país, basado en el convencimiento de la existencia del Libre Comercio y en la convicción de que tales medidas dinamizarán nuestra economía. Por la vía de los hechos, en el seno del MERCOSUR, se procederá a la eliminación de la Res 32/00 del CMC, eliminación esta, que implica la disolución de la Unión Aduanera creada por el Protocolo de Ouro Preto, y la eliminación del Arancel Externo Común, lo que significa retroceder hacia una Zona de Libre Comercio.

La experiencia internacional demuestra que tales medidas aperturistas no resultan convenientes para el desarrollo económico del país, determinando que la única exportación viable sean fundamentalmente comodities con escaso agregado de valor. Esta es una realidad que padece la mayor parte de los países de nuestra América Latina, en nuestro caso, más del 75% del valor exportado se trata de materias primas de origen agropecuario.

La desarticulación del Mercosur propuesta por el futuro Presidente de la República, mediante el mecanismo de la flexibilización del mismo, resulta nociva para el futuro desarrollo del país, ya que profundiza el proceso de privatización de la economía .Mas allá de todos los defectos que han sido señalados en lo que respeta al funcionamiento del Mercosur, este, continúa siendo el  segundo destino de nuestra producción exportable, y prácticamente el único al cual se exportan productos con agregado de valor.
La transformación del MERCOSUR en una Zona de Libre Comercio, al ser eliminado el Arancel Externo Común, le quita a nuestra débil y frágil producción industrial uno de los factores que les permite la exportación a los demás integrantes del Mercosur.
La apertura comercial y la flexibilización del Mercosur, implican que cada uno de sus miembros pueda firmar 
Acuerdos Comerciales en forma individua.
 En el caso del Acuerdo con la Unión Europea, ello, puede generar serios inconveniente de los socios con Argentina. Según lo manifestado por el Sr Presidente, de la República hermana, Alberto Fernández, su país, fundamentando la necesidad de mantener el desarrollo industrial y la generar empleo, (ante la devastación operada por el Gobierno de Macri), ha manifestado que Argentina, no está en condiciones de firmar ese Acuerdo, ya que implicaría, una apertura de la economía que no le resulta posible sostener.

Finalmente, corresponde señalar que la aspiración de flexibilizar el Mercosur se adecua a la postura del presidente Donald Trump, el cual ha dejado de lado la firma de Mega Acuerdos Internacionales, privilegiando la firma de Acuerdos de Libre Comercio bilaterales, en los cuales, los EUA pueden ejercer presión a efectos de lograr ventajas derivadas de su potencial económico. No es de extrañar pues, que haya habido contactos a efectos de que nuestro país y los EUA firmen un Tratado de Libre Comercio.

La Política Exterior delineada por el Gobierno entrante, se corresponde con el realineamiento que los EUA están imponiendo a los países de Latinoamérica. La misma, implica un retroceso o interrupción del proceso de Integración del Mercosur, en la medida que este generó, mecanismos de cooperación, económica, social, cultural y política, que permitió a nuestras sociedades oportunidades de promoción y desarrollo, que en forma unilateral no se hubiesen podido lograr.        
Secretario de RR.II del Partido Socialista del Uruguay.
chiazzaroberto@gmail.com