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miércoles, 19 de febrero de 2020

Dinámica humana del proceso de transformación social y político


Por Mariano Sierra:
Nada de extraño encierra la reflexión si sabemos que cuando nos referimos a la transformación, nos estamos refiriendo al mundo de las leyes universales, al mundo del equilibrio que proporciona esas leyes sabias de la gran naturaleza que han dado origen de Vida que por medio de ellas buscásemos una razón para ser felices. La sociedad consume y es consumida por los dominantes sociales que impiden ser felices a través de múltiples ficciones fabricadas por la gran industria política y social y por los creadores de mitos y creencias, que inducen a acciones de no obedecer el derecho y al mal gobierno,

Al observar la naturaleza, el orbe, el cosmos, todo ese gran universo de vida es un gran cuadrante y complejo armonizador de leyes.  Y las leyes son armonía y equilibrio, orden, regulación, justicia. El hombre como parte de ese gran universo no se puede apartar ante una dimensión equilibrada para que pueda desarrollarse, para que pueda trascender con base a un principio transformador igualitario.


El proceso cosmos-social que nos aviene está transformando la conciencia humana. Las circunstancias actuales presentan un mundo social pasivo, sin potencial de cambio, mas no en lo tecnológico. Pero aun así nos compete reaccionar al tenor de la entropía que nos asiste dinamizando todos los campos del entorno humano. Conviene que la sociedad en evolución se informe del nuevo acontecer. Solo avanzan cosmológicamente quienes miran el nuevo horizonte humanista y la nueva filosofía de vida donde se alzan las categorías de los sintientes que nos están dando sentido del valor del amor y los sentimientos.

El hombre no puede quedarse en los caducos argumentos dogmáticos ya sociales, ya políticos, ya económicos o ya espirituales. El hombre actual debe dejar fluir el nuevo cosmos evolutivo para una nueva conciencia donde impere la justicia social, donde impere la dignidad, la verdad, la libertad y el trabajo. La dinámica de la transformación implica gestión interior que fije actos de servir al otro, que implique que lo que hagamos lo ejecutemos con compromiso, con respeto, con felicidad, con entrega y sentido de pertenencia, con respetar las diferencias buscando eliminar las desigualdades-

 Las ciencias avanzan gracias a esa cosmología universal y gracias a la cosmología humana, esa red de energía vital y cósmica. Por lo tanto, toda existencia funciona y debe funcionar armónicamente de manera consistente, lógica, racional, sin violencia, salvo cuando el hombre sale a desarticular esa armonía por razones de su perversidad, de su arrogancia, de su poder y su soberbia científica y de avaricia-

La cosmología es la fuente de la vida integral del hombre que fecunda a la filosofía de la vida, que es liberación interior y exterior, que anuncia un S.O.S. de vida social. Ella, la cosmología hunde sus raíces en el curso de la vida y la evolución histórica de la humanidad. Por la acción transformadora, el hombre busca darle sentido a su vida. A contrario sensu se embarcaría en un caos social al tenor el ejercicio diario de su acontecer que está lleno de bifurcaciones, entropías sociales y confusos dogmas.

Toda existencia es creación evolutiva de una arquitectura sabía que está por encima de todo y el hombre lo que hace es transformar, conservar, trascender con base a esas leyes que rigen la cosmología de su ser... Todo lo armónico llega al interior del hombre porque está dotado para ello. Filosofía, política, ciencia, religión, pensamiento, valores, virtudes, principios, amor, fe, inteligencia, libertad entran en equilibrio para conformar esa dinámica humana, esa condición humana que impulsa todo propósito democrático y creyente, por medio de una unidad del pueblo en asociaciones, movimientos sociales y otros entes

Desafortunadamente el hombre ha puesto en enfrentamiento las leyes generando conflictos, divisiones y contradicciones.  Las leyes lo único que pretenden es armonizar, equilibrar vida y naturaleza. Las leyes no pueden ser enemigas entre sí, pero el poder desarticulado del hombre está creando un monstruo legislativo que lo está destruyendo.  El hombre se mide en la medida que equilibra sus acciones, en la medida que aprende a mantener ese equilibrio, en la media que es un rebelde coherente, radical justo y social.

Cuando vivimos en equilibrio todo llega a nuestro corazón.  No hay espacios para el prejuicio. En una persona que equilibra sus emociones encapsula en ella la transparencia, la coherencia. Cuando nos enfrentamos a los hechos de la vida si no estamos ordenados no producimos buenos resultados. Vivimos actuando con egoísmo, con actitudes de amargura e ínfulas de grandeza sin comprender en que la fundamos, violándose los derechos humanos, atentando contra el desempleo, la pobreza y el orden.

El poder que no es armonía, embriaga, desequilibra, enturbia, acosa por el afán de tener más y más, de no saber compartir lo que poseemos, de no saber armonizar con los otros lo que adquirimos. El poder debe ser propio para los equilibrados, para los del espíritu del amor, para los que aman desinteresadamente, pues el poder es para servir, no para engañar, no para dividir e imponer, no para la inmoralidad política.

Los grandes desastres contemporáneos tienen su explicación en la entropía y los desórdenes afines a la gestión pública, La cosmología social no admite gobernanzas cerradas donde el gobernado se enceguece ante las realidades. Una filosofía social define la rebeldía, asume la resistencia contra el mal endémico del estado para dar rienda suelta a la revolución molecular portadora del espíritu liberador y el pensar libre-

Sabiamente el pensador Bertan Russell decía que “Todo lo que necesita el hombre es que no se envenene tanto con el poder “. El núcleo de la crisis es producto de las limitaciones que nos rige y de la deficiente manera de interpretación y practica de las leyes, como del poder. El proceso cosmológico permite conocer las diversas contradicciones que se anteponen a los intereses comunitarios por parte de tan diversas y voraces potencias, porque a no dudarlo un estado contradictorio nos asiste para llevar a cabo la voluntad del voto y con él, gran desastre humano de la decadencia de la administración pública.

. Cuando se abusa de la naturaleza, cuando el hombre se extrema sin control en el manejo de las leyes sociales, éstas reaccionan, con su comportamiento propio, porque está siendo aniquilada, maltratada, manipulada, oprimida. Si hay ausencia de modelos democráticos, dejemos que los muertos entierren a los suyos y vayamos por nuevos pensamientos libres hacia la transformación, aniquilando lo inservible, pero haciendo útil lo inútil para empezar de nuevo con nuevas luces, sin la sombra perversa de lo que destruye al país, pues el enemigo esta al interior de la gobernanza, que solo entiende ser acabado por vías radicales pues se ha incrustado cual parasito aferrado a todas las instituciones sociales para sus propósitos. 

La sociedad y el gobierno cuando se desproporciona en sus posturas, responsabilidades y procesos de desarrollo social genera crisis, desconcierto y enfrentamientos. Ser equilibrados es armonizar razón y corazón, dureza y suavidad, humildad con perdón. La entropía social es consecuencia de actos paranoicos bien estructurados por gobernantes y   políticos que con su poder arrogante impiden desarrollo creando ambientes intoxicados por la atrofia dominante, por el desarrollo de un capitalismo desigual.

El equilibrio es responsabilidad para evitar errores, ofensas y enfrentamientos y todo acto extremo que impida sensatez, ecuanimidad y justicia. Un proceso equilibrado ve el amor en toda dimensión, valora lo que se hace, da sentido al trabajo, fortalece los lazos familiares, políticos y sociales-El equilibrio se refleja en ecuaciones logarítmicas profundas y en reflexiones con base a esquemas de administración como el DOFA. Usando este mecanismo podemos realizar análisis de los actos pues nos permite ver cuáles son nuestras debilidades para fortalecerlas, cuales nuestras oportunidades para ponerlas al servicio comunitario, cuales las falencias para mejorar y cuales nuestras amenazas para contrarrestarlas.  Ejecutar este diagnóstico con sinceridad vamos en la ruta de un excelente balance personal, político y social y dinámica de cambio, haciendo de la vida el mejor estado de ciudadanía social y laboral-

Ir en procura de un nuevo ser y un nuevo régimen será posible en la medida que exista coherencia entre lo que se predica y se hace para que el deseo de trascender se convierta en el deseo de servir, de compartir, de dar apoyo con los recursos de una moral social que hoy se ha perdido en los agujeros negros de la conciencia nefasta en los atropellos laborales, tributarios, de libertad de expresión y de protesta.

Vivir cosmológicamente es ser auténticos, es estar despojados del maquillaje que cubre las distintas facetas con las que nos presentamos ante el mundo que no nos deja ver esas fantasías vanas que están impidiendo valorar lo bello de la vida como el hogar, la amistad, la naturaleza, la verdad, el trabajo honesto que da sentido y calidad de vida. El hombre se reconoce en su vida ante lo colectivo-
La cosmología hoy nos presenta múltiples apreciaciones de vida. Unos de esos procesos cosmológicos es la presencia del Jesús de la historia. No como un religioso, sino como un hombre en la historia que nos invita a entender el sentido de la vida- Jesús cosmológico hace un llamado a transformar la vida dentro del proceso social para amar y servir, para socializar la paz, para comprender al que sufre, para asistirlo.

Explorar la naturaleza es de la filosofía practica que nos lleva a conocer nuestro hábitat. No podemos permitir que el miedo y la violencia nos impulse a través de partidos e ideologías perversas. El hombre debe ser cuidadoso ante la libertad pues este valor es manipulable. La cosmología está siendo penetrada con gran furor a fin de corroer la libertad humana. Mitos diversos asumen verdades, creando ficciones para desviar la realidad, para crear fantasías de felicidad, mágicos gobiernos y plataformas tentadoras-
Estas reflexiones buscan abrir debates para repensar el orden actual agobiado por la globalización y los credos populistas, fundamentalistas neoliberales y por las categorías de ficciones democráticas contaminadas por un contrato social leonino, un contrato desigual que la resistencia y la rebeldía comunitaria enfrenta con persistencia, ante una gobernanza que no ofrece alternativas.

La unidad comunitaria es prioridad........ Dividid y reinaras no puede ser una plataforma como hoy se nos quiere mostrar al tenor de que disque somos un país de regiones, Un estado debe manejar al país como un todo, jamás por regiones, los diálogos son universales con los afectados. Esperemos que estos nuevos aires refresquen el sentido social y no mueran en conciencias emotivas, porque si algo necesita el mundo es solidaridad firme que no se deje enredar con propuestas amañadas, como los impulsos mágicos de proyectos de emprendimiento pues esas son las tácticas de la opresión.

Creamos en la fuerza y el espíritu de los jóvenes que, con su alegría, su capacidad y praxis permiten que los nuevos rumbos estén trazados con el sentido de un futuro democrático. Este proceder de juventud genera confianza y delirio de cambio. Porque que confianza podemos tener en un estado ciego, orgulloso, falto de criterio de gobierno, si ante el macabro asesinato de 18 niños donde crecían esperanzas, se ha tornado en el olvido y sin visos de gestión de justicia. Solo asoma una impunidad patética, alrededor de otros episodios macabros, donde todo apunta a que el problema del país es la catástrofe institucional donde cada estamento procede con violación y corrupción e impunidad de sus actos,

Venimos de devenir en devenir luchando con espíritu rebelde. Todo régimen nefasto tiene un fin y un fin con fin. Lo dice la voz de una comunidad que anima ardiente sus impulsos claros hacia una nueva nación, así los ilegales amos del poder quieran detenernos con sus balas asesinas de ejércitos sin moral y de estatutos propios de seguridad de un estado que se quiere aferrar por medio de una dictadura feroz.
En el proceso de transformación humana se consolidan acciones sociales que están enmarcadas en políticas para la gente, que no es otra cosa que el compromiso y la gestión del hombre con la sociedad siempre buscando caminos de interés común. La política es la acción que involucra al hombre para servir al pueblo, ´por el pueblo y con el pueblo, a fin de romper el sistema existente de corrupción e impunidad.

El hombre transcurre en un dialogo permanente consigo mismo y con todo su entorno. Este conversatorio nos conduce a asumir críticas en medio de un pensar libre que doblegue la insensatez humana. El diálogo es un no callarse, es una denuncia en medio de los procesos que desaten toda adversidad a fin de movernos como oposición responsable para hallar en consenso, el bien común con acuerdos sociales.

La dinámica transformadora propia del hombre es un imperativo social. Corregir las injusticas es el mayor gesto de ser justo. La fe es el gran espíritu que apoya las causas justas. Así, entendemos como una sociedad se libera de la mala administración pública, del abuso del poder, del estado fallido. Y esta liberación y abolición del orden que atropella al pueblo se lleva anarquizando mediante la resistencia, la rebeldía Basado en principios. La transformación la hacemos todos, desde lo más pequeño a lo más grande de la modernidad, con el conocimiento en toda su complejidad, en toda su realidad.

Toda transformación que impetra acciones para suprimir gobiernos e instituciones públicas contradictorias y llenas de ficciones no podrá causar más desorden, no causará desorganizaciones, pues aparecerá lo que está oculto. Así se empezaría a generar la nueva gobernanza. Pero también depende de la comunidad en un mundo que proclama radicales acciones, Los cambios hunden sus raíces en los evangelios que nos proporcionó nuevos tiempos, nuevos signos, un adviento de justicia y servicio, que desmorono las déspotas políticas y las confusas prácticas religiosas para establecer un nuevo orden. Un acuerdo nacional

La transformación se identifica con las condiciones de vida. No hay razones para decir que no nos podemos organizar en un nuevo régimen. Destruir lo social, lo político y las espiritualidades dañinas se hace enfrentándolo con estrategias de resistencia sin violencia., inspirados en una enseñanza tal, que formados y formadores sean una conciencia productiva, Cualquier filosofía moral encuadra y conduce a abolir toda organización fallida, estando al frente una sociedad civil resistente, rebelde y con propiedad legal para conseguir el bien común que se le viene negando.

Alguien dijo que en un sistema vacío no podemos alcanzar justicia social, ante un gobierno disfrazado se niega todo derecho, se ahonda el humanismo ante la desaparición de tantos compatriotas. La dinámica es el espacio rebelde que deja entrever el régimen. El dolor de patria nos destroza por dentro, cuando las instancias de los poderes no obvian los abscesos y se vuelven inmunes ante la falaz podredumbre de los mandatos que impiden un orden justo. Pero pueden más los retos y los paros de libertad radicalista.

Para concatenar estos pensamientos que mejor que recordar a Dante cuando  nos dice en su obra la Divina Comedia “ Dios es el amor que mueve el sol y las demás estrellas, lo que significa que las estrellas, los planetas, el universo  entero no están gobernados por una fuerza ciega sino por el amor, ellos no obedecen solo a las dinámicas de la materia y por lo tanto no hay que divinizar los elementos cósmicos, sino por el contrario, en todo y por encima de todo está una voluntad personal, el espíritu del arquitecto creador señalándose de otra parte… que los seres humanos no son esclavos de los elementos del cosmos, sino que son libres responsables, es decir, son capaces de relacionarse con la libertad creadora del creador, creador que está en el origen de todo y lo gobierna todo….
marsblawyer@gmail.com

miércoles, 27 de noviembre de 2019

China en el siglo XXI. El despertar de un gigante



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El pasado 10 de noviembre en Caracas y 14 de noviembre en Buenos Aires fue bautizado mi libro “China en el siglo XXI. El despertar de un gigante”. Con prólogo del profesor Xu Shicheng, investigador titular del Instituto de América Latina y miembro honorario de la Academia de Ciencias Sociales de China, la obra fue presentada por el Canciller de Venezuela Jorge Arreaza en Caracas. En Buenos Aires las palabras introductorias al texto estuvieron a cargo del catedrático y dirigente del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) Mario Morant director del Instituto Pedagógico Latinoamericano y del Caribe (IPLAC), quien además escribió el prólogo a la edición argentina, así como del Miguel Ángel Barrios doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador de Buenos Aires.


El libro es el producto final de la tesis para aspirar al título de Doctor en Estudios Políticos por la Universidad de los Andes, Venezuela, en una investigación que fue tutorada por el Dr. Vladimir Aguilar Castro, recogiendo los resultados de tres años y medio de trabajo que incluyen 7 viajes a China en los que tuve la oportunidad de conocer 32 grandes, medianas y pequeñas ciudades de 9 provincias, 2 regiones autónomas y 3 municipios directamente subordinados al poder central, es decir 14 entidades administrativas de las 34 que conforman el país, viajando a lo largo de alrededor de 6360 Km. por vía terrestre, además de los traslados aéreos  a ciudades tan apartadas como Kashgar, ubicada  en la región autónoma uygur de Xinjiang aproximadamente 4 horas de vuelo de Shanghái.

Tan impresionante recorrido en el que pude intercambiar con dirigentes políticos, académicos, estudiantes, trabajadores, ciudadanos de las minorías étnicas, niños, funcionarios públicos, pequeños empresarios, campesinos, comerciantes e intelectuales entre otros, me permitió comenzar a tener una idea germinal de este extraordinario y enigmático país para los que nacimos y vivimos en la otra parte del mundo.
El estudio permitió darme cuenta que desde Occidente se comete el error de intentar conocer y juzgar a China desde una perspectiva endógena, que siendo ajena a ellos, nos lleva a cometer funestas equivocaciones en el análisis, conllevando a conclusiones falsas y puntos de vista desacertados al usar categorías, valores y principios extraños para la cultura, la tradición y la historia de China.

Los colegas chinos me señalaron que nuestra filosofía y nuestra ciencia política tuvieron su origen en los siglos IV y III a.c. y que a partir de ello se erigió todo el entramado de las sociedades de Occidente, pero me hicieron ver que un poco antes en los siglos VI y V a.c. ellos vieron surgir su propia filosofía política a partir de Confucio, Lao Tse, Mozi, Mencio y otros que configuraron la armazón del Estado y la sociedad modernas de China. No aprenden porque Occidente se esfuerza en juzgarlos a partir de un pensamiento foráneo que resulta improcedente para ellos.

Esto me condujo a entender que no se está hablando tan sólo de un país distinto, el análisis debe comprender que estamos ante una civilización diferente, mucho más antigua que la nuestra con toda la carga política, cultural y social que tal aseveración conlleva. A través de cinco milenios ha construido una ininterrumpida obra que se manifiesta en todos los terrenos de la vida, configurando una forma de ser, una forma de pensar y una forma de actuar distinta de la nuestra.

En todo el aprendizaje que significó escribir este libro, hay un elemento que, -al concluir el mismo- considero esencial para el estudio, el conocimiento y la comprensión de esta civilización. Es el problema del tiempo entendido en términos filosóficos. Desde mi punto de vista, en él radican las profundas diferencias que tenemos con China. En Occidente, el tiempo es finito, finaliza con la vida. Las obras que emprendemos les concedemos validez si las vemos terminadas. En China el tiempo es infinito porque continúa con los descendientes, eso les permite ver todo desde una dimensión temporal distinta y les da la posibilidad de diseñar los planes y proyectos (el cambio de sociedad entre ellos) a muy largo plazo.

Al comenzar a adentrarme en este intríngulis, me di cuenta que mi objetivo inicial que era estudiar la política exterior china, obligaba a conocer la política en general, y conocer la política de este país exponía al imperativo de echar una mirada a su historia y su filosofía milenaria. Sólo de esta forma era posible conocer pautas que aportaran elementos de análisis de la realidad actual.

Así, encaré la tarea de aherrojar 5000 años de historia en una pequeña cantidad de páginas, sabiendo que no estaba escribiendo un libro de historia de China, sino solo extrayendo hechos ocurridos hasta 1978 que tuvieran influencia y presencia en la China de hoy. Lo mismo ocurrió con el segundo capítulo dedicado a reunir la mayor cantidad posible de elementos filosóficos que a través del tiempo configuraron la síntesis de su pensamiento y que confluyen en la actualidad en la construcción de lo que se podría llamar la doctrina china del siglo XXI.

Solo entonces fue posible hacer frente a la política china, primero a partir de 1978 cuando se inició la reforma y apertura liderizada por Deng Xiaoping y después, desde 2012 cuando Xi Jinping fue elegido secretario general del Partido Comunista de China en el XVIII Congreso de esa organización, lo que marcó un punto de inflexión que permite proyectar el trazado que se ha hecho para que el país cumpla el “sueño chino” que es su propuesta de desarrollo para el siglo XXI.

Finalmente se asumió el estudio de la política exterior de China en tres etapas: desde la creación de la Nueva China en 1949 hasta 1978, desde este año hasta 2012 y a partir de ese momento hasta ahora y su proyección en el siglo XXI.

Mucho más se podría hablar de China y de este libro, pero si se intenta resumirlo en pocas palabras, tal vez sea admisible recurrir a las líneas finales del mismo: ”Se podrá estar de acuerdo o no con los principios políticos e ideológicos de China, o con su modelo de sociedad y de economía, pero nadie puede poner en duda que está estableciendo un nuevo patrón de conducta para una potencia en el escenario internacional. Ese comportamiento proviene de su historia y de su filosofía milenaria, señala una nueva ruta en su fusión con el marxismo-leninismo que permitió diseñar un modelo de sociedad socialista con características propias.  Los pueblos del planeta deben estudiar y conocer este experimento grandioso realizado en el país más poblado y uno de los más extensos del mundo, para implementar políticas propias para su relacionamiento con China, sobre todo, cuando estamos ante el país que sin ninguna duda, será la próxima mayor potencia mundial”. 

sergioro07@hotmail.com

sábado, 16 de marzo de 2019

Miente, miente que siempre algo queda


Por Profesor Pablo Salvatb:

Son los actuales tiempos unos “tiempos de confusión”, sostienen algunos analistas y profesores. Pero, cuidado estimado lector/lectora. Los “tiempos” no se “confunden” por sí mismos y porque sí. Ellos no campean sobre nuestras cabezas y se dejan caer cuando así lo consideran. En algunos rasgos de la cultura del presente no hemos ido mucho más allá de los notables griegos pues. Allí también había oráculos que pretendían sujetar la acción de los humanos a ciertas pautas. Pautas pauteadas (permítaseme esta licencia) por el destino y los dioses. O, también, por la naturaleza.  Pues por lo mismo es que emergió ese pensar diferenciado que se llamó filosofía. Hubo algunos que consideraron era tiempo de no dejarse llevar tan mansamente por los mensajes del destino, los dioses o la naturaleza y comenzaron a inquirir, a preguntar; a dudar, de lo que se ve y de lo que no se ve.


El objetivo de esa filosofía no era una entretención del saber por el saber. No. Era comenzar a intentar tomar las riendas de lo que sucede, alrededor de ellos, en ellos, en las instituciones. Y para ello había que interrogar: las cosas, las personas, las leyes, el orden natural, el orden civil, a sí mismos. En particular, el orden ético-político y sus basamentos. Ingreso por aquí al tema de la confusión actual como rasgo de la cultura política pública; una confusión que es, interesada. Es decir, que obedece a ciertos intereses de poder (económico, militar, de recursos). 

¿Cuáles? Pues, el poder de las actuales elites que pretenden seguir imponiéndonos su globalización neoliberal, por todas partes, sin importar las consecuencias que pueda traerles a los pueblos.
Sabemos que los tiempos de la política son los tiempos del lenguaje, de  las palabras, las creencias, los argumentos  (cuando existen), los proyectos, los debates  y,  hoy en día, el uso amoral de las imágenes y de las llamadas “redes sociales”.  Ello es así porque incluso los más descarnados intereses de poder tienen que intentar legitimarse en su accionar. Como sea, y las veces que sea esas elites de poder tienen que machacar el lenguaje y repetir una y mil veces los mismo: Irak, el Sr. Hussein, tiene armamento químico  y oprime a su pueblo, luego (sin pasar siquiera por el Consejo de Seguridad de la ONU), hay que invadirlo y masacrarlo (se calcula en un millón de víctimas esa “pacífica” invasión). Luego, Libia y su líder eran buenos socios, hasta que se inventó lo de una rebelión y un gobierno paralelo inducido desde fuera del país y claro, entonces Gadaffi pasó a ser un conveniente “dictador” al que había que derrocar como fuera.

Ahora ese turno terrible le toca a Venezuela. De nuevo a nombre de la libre empresa, de los mercados energéticos, de los tecnócratas, y como no, derechos humanos y  elecciones (válidas solo si las ganan ellos), se fabrica la figura de un nuevo “dictador”;  esta vez es  el Presidente Maduro, contra el cual estaría entonces todo permitido. Y, de nuevo, al igual que la consigna aplicada en el nazismo, se miente y se distorsionan  una y otra vez las realidades y los motivos de esa descalificación, del bloqueo financiero, de la intervención externa, de la violencia guarimbera. Para ello cuentan con las corporaciones mediáticas (TV, radios, redes),  una prensa adicta y las oligarquías latinoamericanas que se comportan como grandes manipuladores de las sombras que proyectan todos los días, como en la caverna de Platón. Lo peor es que logran la  atención de  ciudadanos alienados  que terminan confundiendo  las apariencias con la realidad.  A los ciudadanos no se los deja pensar ni ilustrarse. 
La derecha extrema quiere imponer a un señor autoproclamado y fabricado por la Casa Blanca que nadie ha elegido.  Es, nuevamente (como sucedió  en Irak) el intento de poner el mundo al revés. 

 No hay verdad; lo que hay son intereses.   Claro, estaríamos en la era de la posverdad pues; con lo cual, no importa lo que se muestre o lo que se afirme; no importa cuánto se mienta, se confunda  o si la gente muere (ya el Sr. Guaidó advirtió “que las muertes son una buena inversión”) si eso es funcional a los intereses de poder. Si ello genera adhesiones emocionales.   Fíjese lector/lectora: ¿sabe usted cuántos colombianos viven fuera de su país? Se calcula en unos quince millones ese número. ¿Sabe cuánta gente del partido Unión Patriótica o supuestos simpatizantes fueron asesinados a comienzos de los 90, también en Colombia? 

Se calcula en unos 6 mil. Por cierto, Colombia es una democracia perfecta y modélica (con 8 bases Militares de los USA incluidas), con una enorme pobreza y miseria también, como corresponde.  Alfred-Maurice de Zayas, experto internacional en DDHH, afirmaba recientemente  que no hay crisis humanitaria en Venezuela: “Cualquier comparación con Gaza, Yemen, Siria, Libia, Sudán es absurda”.  Agregó: “las sanciones son un factor importante que contribuye a la crisis. La malnutrición y la falta de medicamentos pueden atribuirse directamente a  las sanciones y constituyen delitos geopolíticos en la categoría de crímenes de lesa humanidad.  EE.UU. no puede pretender estrangular primero la economía venezolana y luego reclamar que Venezuela necesita asistencia humanitaria”. 

Por todo esto, necesitamos más filosofía, no menos. Necesitamos más Ilustración, no menos.  El neoliberalismo y sus defensores reproducen lo que fue la ley suprema para el nazismo en  Alemania: “Que tus oyentes no se planteen un pensamiento crítico, trátalo todo de manera simplista (…) machacar siempre las mismas teorías simplistas, que no pueden ser refutadas desde ningún lado” (Víctor Klemperer). Saque usted sus conclusiones. 

pablosalvatb@gmail.com

viernes, 8 de septiembre de 2017

La filosofía, la educación y el rescate de los valores

Por Víctor Manuel Barceló R.:

De inevitable esfuerzo, subraya Emanuel Kant al proceso educativo, sin el cual el ser humano no estaría preparado para habitar un Planeta regido por leyes. “Todo nuestro conocimiento arranca del sentido, pasa al entendimiento y termina en la razón”. La trascendencia de la filosofía kantiana está en que es pionera en la evaluación epistemológica de los medios de validez del conocimiento, sin rebatir la existencia o no de fenómenos metafísicos, o de los indicios sensibles o suprasensibles así como la utilidad de la experiencia. A diferencia  de los filósofos anteriores, el objeto estudiado por Kant no es el conocimiento de los fenómenos, sino el proceso mismo de la razón.



Tras Kant y en veces bajo su influjo, surgen otros filósofos que tocan con fervor el tema educativo, como factor fundamental de la vida humana. Resalta por su impacto en su época y más aún en la evolución posterior, Karl Marx. Pero antes de entrar en tema, hagamos una digresión necesaria.

Algunos lectores recomiendan olvidar el pasado, soslayar las ideas de los clásicos, para seguir concentrados en los acaeceres de los últimos años. Están incorporados probablemente al grupo de examinadores y evaluadores de la “actualización”. Le ocurrió a una maestra amiga, escritora, con una importante producción de cuentos, cuyos textos para un último libro, fueron a dar a manos de expertos, quienes opinaron que requieren “una corrección "orto tipográfica"…cuyo acompañamiento cuesta más de 500 euros”.

Estos equipos que comercian con la corrección de estilo, más allá de lo que una tarea así vale por su real utilidad, generalmente valoran lo inmediato aunque sea poco trascendente y pierden de vista –en el caso nuestro- la grandeza discursiva de los autores clásicos, a quienes valoran poco porque generalmente los desconocen o los conocen de manera muy superficial.

La filosofía y el pensamiento profundo, base de las determinaciones serias para la acción, les parecen inútiles y aburridos. Los conceptos les sobran. Ellos requieren datos y gráficas para sustentar sus decisiones que, por su frialdad intelectual, con frecuencia son erráticas y de muy corto plazo.

Pero hay que estar “a la moda”, citando autores y vertiendo datos, sin alcanzar a entender si tales autores –generalmente respetables- y los datos que aportan, son adecuados o si se vinculan correctamente a lo que pretenden precisar para la vida cotidiana.

Lo más grave de ese tipo de orientaciones es que tienen poder institucional desde principios del siglo XXI y someten a los procesos educativos y de investigación, a pautas falsamente austeras, alienándolos en el sinsentido y falta de aplicabilidad real, de los presumidos hallazgos científicos y su “difusión educativa”, muchas veces señalados en documentos de antigua data. Otros basan su valoración de calificaciones en los posgrados o censura de una acción socialmente trascendente, al no tener respaldo en otro idioma. 

La “posmodernidad” como período histórico, pretende olvidar por “arcaica”, toda cosmovisión operable. Torpe rechazo ante un ser humano universal, en demanda de rutas alternas para no hundirse en el desaliento, el desorden, expuesto al asedio insolente y desconsiderado de los dueños del Planeta desde el gran capital, enseñoreándose por todos los rumbos de nuestra Región.

Desprecian los empeños de grupos y países -en algunos casos desesperados- que buscan sendas por donde avanzar para remontar la irritación general, en busca y construcción de un sistema de vida, a partir de la educación, en que impere la justicia, equidad, la cooperación social, la fraternidad y libertad esenciales, como lo pretendieron todos los filósofos de la educación que a la humanidad impulsan. Por ello y mucho más, retornemos a los clásicos y abrevemos de ellos para el presente y la prevención del porvenir de nuestros pueblos y comunidades.

Karl Marx (1818-1883), fue un filósofo alemán que impactó con su pensamiento de modo generalizado. Señaló –de inicio- que todos los estados y sus sustentos legales se fundan en la imposición o dictadura de los intereses de una clase económico-social dominante, sobre las otras, que viven a expensas de la primera.

Considera que los seres humanos subsisten en relaciones sociales y económicas que no escogieron ni votaron, por lo que están atados fuera de su “voluntad”, convocándoles a la organización política de los “sometidos” para alcanzar su emancipación, anulando toda forma de subordinación. Su propuesta va en el sentido de abolir el Estado y las leyes injustas que lo sostienen, avanzando hacia el comunismo. En  este sistema, los voluntarios intereses individuales coincidirían con los intereses colectivos, encajando con el pensamiento de Rousseau en su “Contrato social”, como vimos.

Para ello Marx propone llevar a cabo la travesía  por un Estado social (con una constitución socialista) que conciba y aplique una nueva legalidad, extirpando las raíces de todo estado al servicio de unos cuantos: la propiedad privada de los medios de producción, en ella se basa el egocentrismo, los intereses opuestos, la explotación de unos por otros y toda miseria que prolifera en los países dependientes.

De allí que considerara que la educación sería una acción liberadora, que relacionara el trabajo manual con el intelectual, de manera libre y creadora. A los niños habría que incorporarles gradualmente al proceso económico-cultural y político, desarrollando en ellos, a la par, el sentimiento de pertenencia a una clase social revolucionaria y fortaleciendo su libertad para pensar y crear -incluyendo la creación estética- para lo que ahora denominaríamos llegar a una educación integral para la libertad, la justicia, inclusión y búsqueda de condiciones de vida, adecuados a los requerimientos y esperanza de los pueblos y comunidades.

Se considera que el pensamiento de Marx es pensamiento crítico por dos razones: 1ª.- Es una forma de cuestionamiento de las maneras de proceder de la ciencia económica de su época, sobre todo de la economía política clásica, desarrollada particularmente por autores británicos (David Ricardo (1772-1823) y Adam Smith (1723–1790). En las principales obras de Marx, tales como Contribución a la crítica de la economía política (1989), El Capital (1971) –cuyo 1er Tomo cumple en este 2017, 150 años de publicado por 1ª vez-. Leer: EL Capital. 150 años del primer tomo Carlos Marx. José Alarcón Hernández. Editorial Porrúa. México. 2017.

Así como en otras obras sustantivas de Marx: Manuscritos económico-filosóficos (1975), Sociología y filosofía social (1978), Manifiesto del Partido Comunista (1972) - escrito por Marx y Friedrich Engels-, es posible encontrar su crítica a la razón económica y política burguesa, dominante en la época en que Marx escribió.

Lenin –seguidor teórico y práctico del marxismo- consideraba que una de las fuentes del marxismo era justamente la economía política clásica inglesa, contra la que Marx construye una crítica a esta forma de pensamiento. ( Vladimir Ilich Lenin, 1973), crea las Tesis de Abril (-4-abril-1917) en las cuales el líder comunista ruso, expresó su rechazo a la 1ª guerra mundial y estableció un programa político para la conquista del poder por la clase trabajadora. Los científicos sociales las consideran como el modelo más perfecto del marxismo creador revolucionario.

Tenían el objetivo de promover la transformación revolucionaria en el mundo, donde fueran protagonistas el proletariado y el campesinado. Los puntos fueron:

1. - Una guerra imperialista de rapiña. Afirmó sobre la 1ª Guerra Mundial: "Esta Guerra no traerá ningún tipo de ventaja para el proletariado".
2 .- Sustituir el poder de la burguesía. Consideraba que todavía la Revolución no llegaba a su punto culminante; el poder estaba en la clase burguesa, debía llegar a manos de proletarios y campesinos.
3.-   Desenmascarar al gobierno capitalista. Abonó al no apoyo al gobierno provisional, porque no iba a centrar su gestión en los intereses del pueblo.
4  Una labor crítica y de esclarecimiento de los errores. “Mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión consistirá en explicar errores de su táctica, de modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades de las masas” . 
5.-  Abolición de viejas estructuras. Lenin definió las políticas que establecerían a partir de que se hicieran del control del Estado: establecimiento de una República de Soviets y abolición de viejas estructuras zaristas (policía, Ejército, entre otros).
6.- Confiscación de todas las tierras de latifundistas. Reforma agraria que beneficiara a los campesinos más pobres: "En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Soviets de diputados braceros".
7.- Fusión inmediata de todos los bancos. La nacionalización de la banca fue planteada por él: "desaparecerán los bancos privados, propiciando unión de estos, con un único banco nacional…vigilado por los Soviets".
8 .- Pasar a la instauración inmediata del control de la producción social.

Lenin declaró rechazo a implantar de inmediato el socialismo; solo poner tierras y beneficios del país, en manos de los Soviets, para que lo organizaran, solucionando el hambre y desempleo que ocurría en su territorio. Fuertes y preparados, se podría hacer la tan deseada Revolución. Ver:https://www.telesurtv.net/news/En-claves-Que-planteo-Lenin-en-las-Tesis-de-Abril-20170403-0063.html

2º .- El marxismo es pensamiento crítico, no solo evalúa la eficacia de la razón económica de su época, se convierte, también, en crítica social, en la medida que denuncia y cuestiona realidades como la desigualdad social, la explotación de una clase sobre otra, la enajenación y alienación, así como el dominio ideológico, que no es sino otra manifestación de la dominación de clase. Ver: https://kevin-anderson.com/wp-content/uploads/docs/anderson-article-unkown-marx-capital.pdf   

En esta operación del marxismo vemos puesta en práctica la citada tesis once sobre Feuerbach, donde Marx establecía como función de la Filosofía no solo la comprensión del mundo, sino su transformación. En cuanto a la comprensión el marxismo con su aparato teórico y engranaje metodológico es capaz de exponer la evolución de la sociedad, del esclavismo al capitalismo, yéndose a fondo con las particularidades de las sociedades capitalistas. Respecto a la transformación, las experiencias de socialismo real, son adaptaciones a los contextos en que ocurren, considerando las condiciones histórico-sociales, no siempre con niveles altos de éxito. Ver: http://www.ehu.eus/Jarriola/Docencia/EcoMarx/TESIS%20SOBRE%20FEUERBACH%20Thesen%20ueber%20Feuerbach.pdf

El trabajo de Marx es una forma de pensamiento crítico que además de ser epistémico, es social; no solo evalúa las formas del conocimiento, y los modos de la razón en la Filosofía, la Economía, la Historia, la Educación, el Derecho y la sociedad, sino que desarrolla una crítica y una visión de cambio, acerca de las condiciones sociales -aquellas de explotación y dominación- de forma que se convierte en crítica social.

Decía Loic Wacquant en una entrevista titulada Pensamiento crítico y disolución de la doxa, que desde su punto de vista el pensamiento crítico más fructífero es aquel en el que coinciden la crítica epistemológica kantiana, y la crítica social marxista (2006). Ver: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81400203

La afirmación de Wacquant podría incorporar la fórmula de Pierre Bourdieu (2000): las armas de la crítica deben ser científicas para ser efectivas. Por tanto, el pensamiento crítico que tome en cuenta la cuestión social, debe ser no solo crítico desde el sentido común, ser científico social, con el fin de que sea efectivo. Aquí Bourdieu (2002) considera que el conocimiento debe desarrollarse en el marco de la problematización teórica y la confrontación empírica, solo el conocimiento que cumpla con estas dos condiciones podría ser considerado como pensamiento crítico. Habría dicho anteriormente que antes de pensar cómo nos gustaría que fuese la realidad, debemos comprender cómo es, hasta ese momento estaremos facultados para pensar en otras posibilidades.
  (Continuará).
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