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viernes, 21 de agosto de 2020

Chile y los beneficiarios del Coronavirus



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
El estallido social de octubre del año pasado fue el acto de rebelión popular más masivo y radical de toda la historia chilena. Muchos millones de personas de todas las condiciones sociales, por las más diferentes causas, salieron a las calles y se enfrentaron con las fuerzas policiales y militares en un proceso que estuvo a punto de lograr la caída del gobierno de Sebastián Piñera, la clase política representada en el Parlamento y provocar el derrumbamiento de todo el orden institucional heredado de la Dictadura y sacralizado por los gobiernos que le sucedieron. Según lo dispuesto por el mismo Dictador que posteriormente fueron las nuevas autoridades a rescatar a Londres cuando iba a ser juzgado por un tribunal internacional.


El Covib 19 ha cobrado muchas víctimas en Chile y en el mundo, pero muchos saben que afectó el proceso de rebelión que día a día cobraba bríos en el país, dándole un magnífico respiro y tregua a La Moneda y a muchos políticos que ya preparaban sus maletas completamente desacreditados por ese cúmulo de despropósitos, abusos y corrupciones descubiertos ampliamente por el pueblo.

Los medios de comunicación, especialmente los canales de TV, les pusieron cámara y micrófonos a diversos parlamentarios, partidos y opinó logos prácticamente desaparecidos y sumidos en el más profundo descrédito. Podríamos decir que muchos de ellos resucitaron ante la opinión pública, aunque poco se sabe si lograrán recuperar su imagen y vigencia, toda vez que el propio Jefe de Estado sigue cayendo estrepitosamente en las encuestas y se le prodigan los caceroleos y otras formas de protesta en todo el país, aún bajo los estados excepción, la atemorizante presencia represiva en ciudades y pueblos y las cuarentenas “sanitarias” que permiten cautelar el orden público o el llamado estado de derecho.

Habría que se muy incauto para asumir que estos meses de emergencia pandémica van a conjurar la movilización social. Por el contrario, los chilenos se preparan para participar en el plebiscito constitucional y las otras elecciones que deben seguirle. Por lo mismo que aparece muy poco probable que el Gobierno, sus adláteres y cómplices de la supuesta oposición logren una nueva postergación de estos comicios pretextando que todavía no se controla la propagación del virus.

Cualquier intento de frenar este proceso sería la más estúpida provocación, aunque sabemos que los poderes amenazados por el cambio político, económico y social que se avecina son capaces de cualquier componenda y llevar a cabo los más crudos horrores, tal como lo hicieran en 1973. Por algo hay quienes ya ensayan acciones en la Araucanía contra el pueblo mapuche, por más de 500 años de lucha emancipadora y que hoy se constituye en el principal foco de resistencia del país.

Sumidos por el miedo que les provocara el Estallido Social del 18 de octubre, y con la rapidez de un rayo legislativo, gobierno y partidos de derecha a izquierda convinieron un acuerdo para la realización de una consulta popular que debiera abrogar la constitución pinochetista de 1980 y abrirle paso a una convención constituyente íntegramente conformada por representantes directos de la nación; esto es sin la presencia de parlamentarios o emisarios gubernamentales. Aunque en estos últimos meses, por la exhibición que les han dado los medios, varios de éstos intentan que prospere una forma mixta de constituyentes. Esto es de personas elegidas directamente por el pueblo, además de representantes designados por los partidos y los poderes del Estado.

Nada hace pensar que esta última posibilidad pudiera concretarse. El repudio ciudadano a la política es demasiado contundente, todavía, pero estamos ciertos que ya revolotean algunos operadores desarrollando una campaña del terror, advirtiéndonos lo que podría suceder si la izquierda lograra mayor gravitación y, además de la nueva Constitución, se propusieran avanzar hacia una reforma más integral del sistema que nos rige. Derrumbando, por ejemplo, el vergonzoso y abusivo sistema previsional, un modelo salud que discrimina brutalmente entre pobres y ricos, además de insistir en las consabidas demandas por una educación inclusiva y de calidad para todos los jóvenes y niños. Especialmente después de develarse las mentiras oficiales que nos hablaban de muchos menos indigentes y discriminados de los que realmente existían, de muchos más trabajadores desocupados o con sueldos precarios, como de una casta de multimillonarios como no se ven en los países más ricos del planeta. Además de los privilegios e impunidades que todavía gozan los militares y los cargos superiores de “representación popular”.

La más nítida forma de ponerle cortapisas al plebiscito y al proceso constituyente es el impúdico y extemporáneo afán de algunos caudillos en proponerse para integrar un nuevo parlamento o, incluso, suceder al actual mandatario. Discurriendo desde ya alianzas electorales para amarrarse a las instituciones públicas o acceder a los altos cargos. Proliferación de precandidatos para la carrera presidencial porque simplemente se les antoja, sin que medie siquiera alguna encuesta que los tenga bien posicionados ante la opinión pública. Toda suerte de alcaldes, por ejemplo, que ya estaban descontando los días que les quedaban en sus cargos y que ahora, gracias a la pandemia, sienten la oportunidad de seguir escalando cargos públicos y hasta llegar a colgarse la banda presidencial.

Pasaron los tiempos que en Chile se requería demostrar un gran liderazgo, contar con sólidas convicciones y loables propósitos para postular a la primera magistratura. Hasta los más peleles en la política hoy manifiestan sus audaces pretensiones, alentados seguramente por el pésimo nivel de los últimos mandatarios aquí como en todo el mundo. Es ya un lugar común decir en Chile que, de no ser un renombrado futbolista, lo más promisorio y lucrativo es convertirse en autoridad comunal y nacional.

Y los partidos políticos, tal como se ve, andan a la caza de figuras artísticas, deportivas y hasta de las faranduleras de la televisión para integrar sus nóminas y allanarse sufragios. Desgraciadamente, lo que sí se sabe, es que hay ciudadanos dispuestos a otorgarles sus votos, sumidos como están en la ignorancia y la falta de valores cívicos. Por lo demás, debemos reconocer que el cohecho encuentra muchos alicientes en los rezagos y desigualdades que avergüenzan a Chile.

Lo sensato sería que el mundo político y especialmente las organizaciones sociales se organicen y velen, primero, por la realización del Plebiscito, cuando ya hay muchos, como dijimos, que buscan postergarlo o desbaratarlo. Que la unidad para derrotar al actual sistema institucional no se debilite por las pretensiones de aquellos aventureros y oportunistas intencionadamente alimentados en su egolatría por los medios de comunicación.

Por algo es que uno de los más fueros pinochetistas, José Antonio Kast, está tan animado en dar por asentada su futura competencia presidencial con algunos “comunistas” y otros izquierdistas. Buscando desalentar, además, a los empresarios y al mundo del centro derecha en el proceso constituyente y animarlos, cuando se haga necesario, a otra asonada golpista para impedir el triunfo del pueblo en las urnas. Soliviantando para ello a las Fuerzas Armadas, a los gremios patronales y apelando al capital extranjero enseñoreado en toda nuestra actividad productiva.

Sabemos que, en los partidos políticos, aún en los que se dicen progresistas, no decantan las distintas posiciones. Las de aquellos que están claramente por la unidad y el cambio y las de quienes, como en otros episodios de nuestra historia, se retacan y se hacen presa de los más reaccionarios y que, precisamente en estos días, han logrado infiltrar el patético gobierno de Piñera. Empeñados en seducir a los más mojigatos y oportunistas, de la mano del Coronavirus y el terror a la democracia que muchos tienen, efectivamente. Aunque se resistan a reconocerlo.
En efecto, ya pueden sentirse en Chile los tambores de la traición.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 25 de abril de 2020

Un hombre de Pinochet



Por Eduardo Contreras:
Por estos días falleció en Chile un conocido político de las huestes ultra reaccionarias del país y por cierto  los medios de prensa del sistema y los líderes de la derecha y la centro derecha hicieron presente su pesar por la pérdida.

Se trata de Sergio Onofre Jarpa, agricultor, empresario, socio del lujoso Club de la Unión y de los no menos lujosos clubes de Polo y de Equitación. Para despejar toda duda nos parece necesario que se le conozca bien y por eso hago este recordatorio.


Fue en un programa de televisión del año 1973 en Chile, poco antes del golpe de Estado, que el entonces Senador derechista Sergio Onofre Jarpa, incapaz de defender sus ideas con argumentos, se levantó de su asiento y amenazó y trató de agredir a Orlando Millas Correa, Diputado y dirigente del Partido Comunista que argumentaba en favor del gobierno del Presidente Allende y la Unidad Popular. Fueron imágenes inolvidables, que dan cuenta del tiempo que se vivía, un símbolo de la época  y de lo que ha sido realmente la derecha chilena y el personaje en cuestión. 

Jarpa ha fallecido a sus 99 años; se ha ido uno de los personajes más característicos de las organizaciones antidemocráticas chilenas. Su pasado lo muestra nada menos que como Ministro del Interior del dictador Pinochet y líder del llamado Partido Nacional luego de su paso por otras tiendas políticas, incluido el Agrario Laborismo, cuya tendencia y muchos de cuyos militantes dieron cuenta de una indudable cercanía con el fascismo.

No fue raro entonces que figurara desde comienzos del gobierno popular de Allende en Chile en 1973 como uno de los principales conspiradores, fue toda una figura de la sedición. Por eso pareció normal que Pinochet, apenas el golpe, lo haya nombrado de inmediato su Delegado ante Naciones Unidas y más tarde, en 1976, embajador en Colombia y en 1978 en Argentina.

Pero su mayor participación en la tiranía y que marca su presencia en el campo de los violadores de derechos humanos, fue su designación por el dictador como su Ministro del Interior entre los años 1983 y 1985, un período de grandes jornadas de protesta del pueblo chileno y también de brutales represiones que causaron decenas de asesinados, desaparecidos y centenares de heridos. En el poder político era el número 2, inmediatamente después de Pinochet y, de consiguiente, era el número 2 de la CNI, el sangriento aparato represor de la dictadura.

Precisamente por esa responsabilidad penal en los delitos de lesa humanidad perpetrados en Chile es que el año 1999 el juez español Baltasar Garzón dictó una orden de aprehensión en contra de Onofre Jarpa. Una orden jamás cumplida.

Esta es la verdad que hoy no se muestra en el país. Esa y no otra es la condición y calidad del sujeto al que a estas horas mientras escribimos estas líneas un buen número de individuos le rinde honores. Honores a uno de los hombres de Pinochet, a uno de los gobernantes de la peor dictadura de la historia de Chile. “Ha muerto un grande” gimen los dirigentes del Partido Nacional

Finalmente, creo que tampoco debemos olvidar otro hecho relativo al personaje. Y es que, terminada la dictadura, Jarpa fue elegido de nuevo Senador. Era el año 1990 y, muy poco después habría de ser felicitado por el nuevo Presidente de Chile, el líder demócrata cristiano Patricio Aylwin, quien le agradeció su colaboración en distintos aspectos de la gestión del nuevo gobierno. Curioso……En todo caso ese cálido encuentro entre ambos políticos da cuenta de la conducta política del entonces Presidente y ratifica lo que desde sus inicios ha sido esto que han dado en llamar “transición a la democracia……..” en que se han dado la mano la ultraderecha, la derecha y la centro derecha.
eduardocontreras2@gmail.com

miércoles, 15 de abril de 2020

Estados Unidos, Colombia, el coronavirus y el narcotráfico. (I parte).



Por  Tony López R.:
He querido hacer llegar, en varias entregas, a mis lectores algunas reflexiones, análisis e información de porque el gobierno de Donald Trump, es capaz de pérfidas mentiras y acusaciones falsas que tienen la doble intención de desviar la atención de la grave crisis de salud que vive el pueblo norteamericano para que no le perjudique su reelección presidencial y cobardemente intervenir militarmente en Venezuela.  


Acusado por Trump de “dictador” y ahora de “narcotraficante” el presidente Nicolás Maduro, quien en unión a sus FANB   y su bolivariano pueblo, se preparan para responder contundentemente, a una no descartable agresión, amenazados por Fuerzas Navales del Comando Sur, cerca de las costas venezolanas y el desembarco de fuerzas elites de la 82 División, donde operan mercenarios y paramilitares, en el Norte de Santander, frontera de Colombia con Venezuela. Mientras el gobierno y fuerzas militares bolivarianas combaten fuertemente la pandemia del Covid-19.

Resulta, una gran felonía tal acusación al presidente venezolano, como pérfida   ha sido la crítica y amenaza sancionadora de Trump al acusar al director de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) por no advertir de la Pandemia a tiempo y que, por tal razón, hoy Estados Unidos se ha convertido en el centro mundial de contagiados con el virus-Covid-19. Acusación   de un cinismo, tan falaz, que resulta verdaderamente cobarde, porque el mayor responsable de la grave crisis interna de salud en Estado Unidos es responsabilidad del señor presidente Donald Trump.

El pasado martes 7 el inquilino de la Casa Blanca, criticó a la OMS señalándola de ser “demasiado amable con China y de dar malos consejos sobre la lucha contra la pandemia”. Y continuó señalando en su cuenta de Twitter que “la OMS lo arruinó”. “Por alguna razón, financiada en gran medida por Estados Unidos, está muy centrada en China”. “Le echaremos un buen vistazo” Este mismo día en una rueda de prensa Trump, anunció que Estados Unidos, suspenderá su contribución a la organización. Expresando:

“Vamos suspender los pagos a la OMS” “Vamos poner una supervisión muy poderosa sobre ellos, y ya veremos” al argumentar que el organismo parece, "estar muy centrado en China" y "se equivocó en muchas cosas" “al anunciar la propagación del coronavirus por el mundo”. Pero tal y como acostumbra, unos minutos después, seguramente al darse cuenta de la bestialidad que dijo, aseguro que “no había dicho que su país vaya a cortar el apoyo financiero”. Pero aseguró que “vamos a estudiar y vamos a ver”, o sea el método de la amenaza y la sanción a quienes no se le subordinan, porque este señor se cree el emperador del universo. 

La digna respuesta del director de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, no se hizo esperar, en una conferencia de prensa virtual, advirtió contra el uso político de la crisis tanto a nivel nacional como internacional.

Expresando: "Si ustedes quieren ser explotados y tener muchas más bolsas de cadáveres, entonces háganlo. “Si no quieren muchas más bolsas de cadáveres, entonces absténganse de politizarlo”, “Mi consejo: tres cosas. Por favor, unidad a nivel nacional, sin usar el covid-19 para fines políticos. Segundo, solidaridad honesta a nivel global. Y liderazgo honesto de Estados Unidos y China". Por último, comentó. "Sin unidad, les aseguramos que incluso cualquier país que pueda tener un mejor sistema de salud, estará en problemas y en más crisis”. “Este es nuestro mensaje".

Muy precisa y clara, la respuesta del director de la OMS, al presidente Trump, que al parecer padece de amnesia, pues al señalar que la OMS no había advertido a tiempo, sobre este virus y de sus peligros de convertirse en una epidemia o derivarse en una pandemia, de manera burlona, en respuesta a la alerta de la OMS,  en enero de este año, dijo “este es un catarrito, con una fiebrecita, no hay que preocuparse, EE: UU,  está preparado, este no es más que un virus Chino”. Intencional y politizado comentario de Trump, que fue oficialmente rechazado fuertemente, por el gobierno chino.

Lamentablemente, su irresponsabilidad como Presidente, al no tomar urgentes medidas contra la Pandemia, hoy tiene a su pueblo sufriendo y en gran peligro, con resultados desgarradores de más de 14 mil fallecidos y casi 500 mil ciudadanos contagiados, un importante, por ciento de ellos,  afrodescendientes,  latinos y caribeños, se habla de un 64 por ciento, la mayoría sin recursos, ni seguros, ni plata,   la estampa más deplorable es la que estamos observando con lo que sucede en la llamada capital del mundo,  New York.
Sin embargo, en medio de este terrible y desbastador fenómeno que avanza inconteniblemente contra la humanidad, el señor presidente de los Estados Unidos, se le ocurre, promover un conflicto armado contra Venezuela, o sea, precisamente desoyendo lo que el director de la OMS, ha precisado y advertido, no politizar lo que está aconteciendo con el Virus Covid-19.

Y porque politizar, y aprovechar esta ocasión, pues porque el señor presidente Trump y sus incondicionales, como Mike Pence, Pompeo, Elliot Abrams, el senador Marco Rubio, y algunos generales guerreristas, quieren cumplir la promesa electoral de derrocar al presidente Nicolás Maduro y acabar con la Revolución Bolivariana y Socialista de Venezuela, basados además en grandes falsedades, como las que usaron para invadir, Granada, Panamá e Irak. 

En el fondo el interés desde hace muchos años es la de apoderarse de los recursos minero-energético  de Venezuela, aposentarse en Caracas y tal vez entonces, irse contra su mejor aliado hoy en esta aventura, el gobierno de Colombia, gobierno y estamento político y económico impresentable, por el alto nivel de corrupción, vinculación a la mafia narco-paramilitar y el mayor productor de Cocaína en el mundo   y  cuyos líderes y sistema   están relacionados con el trafico de narcóticos a Estados Unidos y algunos con viejas alianzas con el Chapo Guzmán, como Álvaro Uribe Vélez,  pero de esto nos ocuparemos en próximos artículo, como bien anuncié en el primer párrafo.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 20 de noviembre de 2019

De la traición de la OEA al retorno represor de la DEA



Por Rolando Prudencio Briancon:

Homologando ambos organismos, los dos tienen un colonizador correlato para el control de los gobiernos que respondan a los intereses del imperio yanqui. No en vano el Che calificaba a la OEA, como el “ministerio de colonias de EE.UU.”

Ha pasado más de 60 años desde que el Che certeramente sentenció la condición colonial de la OEA, y los hechos no tardaron en darle la razón; tal como hoy la OEA ha ratificado esa su rastrera razón de ser, en favor de los intereses del imperio yanqui.



Después del ascenso de gobiernos progresistas en la región, casi por una década la OEA mantuvo un repliegue táctico, que además estuvo morigerado por la presencia del ex secretario Miguel Insulza, cuya filiación política, aunque simbólicamente sea socialista, sirvió para que la OEA obedezca a una orientación un poco menos proimperialista.

El retroceso del avance de los gobiernos progresistas estuvo acompañado por la presencia de operadores que solapadamente se sometieron a los dictados de Washington, como fue luego el caso de Luis Almagro, un despreciable desertor tupamaro, convertido hoy en agente apadrinado por la CIA, para que precisamente sea quien precautele los interés yanquis, atacando a los gobiernos socialistas, como los casos de los gobiernos de: Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela; éste último con una enfermiza enemistad contra el presidente Nicolás Maduro.

En el caso concreto del presidente Evo Morales su acercamiento mostró ser casi rastrero, a diferencia de lo rabioso que fue con su par venezolano. Es así como se llegó a calificarlo como un “adalid” de su pueblo, a diferencia de Maduro a quien no se cansó en tratarlo como dictador.

Hoy podemos concluir que su acercamiento a Evo fue como el de un “suave hijo de puta”-como tipificaría Mario Puzzo ensu obra El Padrino a los reveseros- pues se ganó su confianza para que le aseste el golpe con la auditoría que se llevó a cabo hace poco, y que fue el inicio de la caída de nuestro gobierno.

A raíz de esta jugada de Judas de Almagro, tenemos hoy a un gobierno de “transición” que trabaja por otra traición, como es el plantear el retorno represor de la DEA; y no para combatir el narcotráfico que es el negocio que controla deshaciéndose de cualquier competidor; sino para que su retorno sea para la represión de los movimientos sociales, criminalizándolos como narcotraficantes.

prudenprusiano@gmail.com

martes, 19 de noviembre de 2019

Todo un feble “arreglo político”



Por Juan Pablo Cárdenas:
Nadie puede tener certeza de lo que pueda suceder después del acuerdo político de los partidos que conforman el parlamento chileno destinado a plebiscitar en abril próximo la posibilidad de una nueva Constitución y el mecanismo para definirla. Damos por descontado que la ciudadanía va a optar por una nueva Carta Fundamental, pero tenemos muchas dudas respecto del organismo que se escoja para redactar el nuevo texto; porque ello dependerá de cómo se promueva y se venda publicitariamente la idea de una asamblea o convención constituyente, integrada solo por representantes electos por el pueblo, o bien se opte por la entidad propiciada por la derecha, integrado en un  50 por ciento por representantes del Congreso Nacional más la mitad de ciudadanos surgidos de las urnas.


De lo que ya no habría duda es que el ente que finalmente resulte tendrá que aprobar cada acápite de la nueva Constitución con un quórum mínimo de dos tercios, lo que augura un casi un imposible desafío para legitimar este nuevo texto. No olvidemos que desde el año 1980, la Carta Fundamental heredada por Pinochet solo pudo ser sometida a dos reformas por nuestro parlamento justamente por el alto quorum que el mismo texto exigía para ser reformado. Situación que ahora se repetiría y haría bien difícil obtener mayorías tan sólidas a la hora de definir la institucionalidad que los chilenos quieren consolidar. Cuando persisten diametrales diferencias en el país entre los que buscan un estado subsidiario o, por el contrario, un estado soberano respecto de la propiedad de sus riquezas fundamentales y capacidad de iniciativa económica. Tal como entre una institucionalidad que asume la educación, la salud, la vivienda y la previsión social como derechos del pueblo, y no la deje a merced del mercado, el régimen neoliberal y los inversionistas privados o extranjeros.

Al acometer estas decisiones, bastará que solo un tercio de los chilenos constituyentes asuman una posición al respecto para desbaratar la posición mayoritaria. Por lo mismo que la tarea será ardua y muy difícil de agotarse en tan solo un año de plazo, a juzgar por los tiempos definidos para ello y apurados por las urgentes soluciones que se les deben dar a las demandas públicas. No olvidemos que hemos tenido que soportar por cuarenta años una constitución ilegítima en su origen y ejercicio. Pese al triunfo del NO contra Pinochet, la persistente demanda popular por los cambios y la voluntad de muchos legisladores que una y otra vez se estrellaron con estos quorum, las resoluciones del Tribunal Constitucional y la falta de solvencia y consecuencia de los sucesivos gobiernos que se rindieron al legado del Dictador en ésta y tantas materias.

No es sorprendente la positiva reacción “de los mercados” después de este acuerdo entre las directivas partidistas, si se considera, por ejemplo, que la recuperación de riquezas básicas como el cobre y el litio, aunque fueran apoyadas masivamente, le darían amplio margen a las empresas nacionales y extranjeras para asegurarse el quórum mínimo a fin de que no prospere ni una reforma sustantiva. Y ya sabemos cómo éstas, o las AFP y las isapres no trepidan en sobornar a quienes toman las decisiones cuando se les hace necesario defender sus intereses.

No dejemos de lado, tampoco, que fue el estallido social el que nos puso a las puertas de un gran cambio en el país. Es decir, la enorme movilización que cumplió cuatro exitosas semanas a lo largo de todo el país, en la cual los chilenos le dijeron basta al Gobierno de Sebastián Piñera, pero también al conjunto de la clase política. Como consta que entre los millones de compatriotas movilizados todos los días no se pudieron apreciar las banderas o pancartas de los partidos. Aunque la rebelión de pueblo mapuche contra el Estado, sin embargo, desplegó la mayor cantidad de banderas junto al pabellón tricolor.

Tampoco podemos soslayar que, en estas protestas, si bien la nueva Constitución fue intensamente demandada, en lo principal el pueblo reclamó mejores salarios y pensiones, resolver el déficit de la salud y el precio abusivo de los medicamentos. Dejando en evidencia la profunda inequidad que existe entre los habitantes de nuestro país. Esto es, entre la pavorosa opulencia de un puñado de privilegiados y explotadores y la inmensa mayoría de trabajadores que sufre las más drásticas e injustas carencias. O la desesperanza de los jóvenes, de los estudiantes endeudados de por vida y la de esos 500 mil que no estudian ni trabajan.

Un grado de injusticia social de la cual no solo es responsable la administración de Piñera sino todos los gobiernos anteriores que tenían por misión construir una democracia participativa y un régimen económico social solidario. Además de la recuperar nuestros recursos naturales, imponer el respeto al medioambiente y ponerles término a los privilegios de la casta militar, tanto o más cuestionada por las corrupciones del poder empresarial y político. A todo lo cual se debe consignar, también, todos los pendientes de la verdad, justicia y reparación por los crímenes cometidos por el último Régimen Militar, sumado a la barbarie acometida hasta nuestros días contra el pueblo mapuche y otras minorías étnicas.

No vaya a ser cosa que el proceso constituyente acordado en esa desesperada y maratónica sesión de las cúpulas políticas vaya a supeditar las urgentes demandas sociales a la posibilidad solo de darnos una nueva Constitución. Más bien, creemos que si el actual gobierno y los parlamentarios no implementan con suma urgencia una real agenda social lo que podría fomentarse es el rápido retorno de nuevas protestas y más radicalizaciones. Como verdaderamente una verdadera guerra civil y fratricida, posibilidad que empezó a insinuarse en los últimos días con esa violencia ciertamente brutal e incontrolable que no trepidó en avanzar hacia los barrios más pudientes, que llegó a incendiar iglesias y edificios patrimoniales y hasta se atrevió a disparar contra los cuarteles policiales y militares.

Sabemos que el proceso constituyente, que algunos todavía festejan, ha dejado profundas heridas en los propios actores que lo acordaron, tanto en sus propias bases partidarias como en todo el movimiento social que fue excluido de las negociaciones. Una discriminación que puede conspirar mucho contra la intención de quienes pusieron la firma de este acuerdo. Claro: las dirigencias políticas, en su desarraigo de la realidad y crónica falta de prolijidad, pasaron por encima de movimientos tan prestigiados como No+AFP, no+TAG, los gremios de la administración pública, los colegios profesionales, las organizaciones de DDHH, la propia Central Unitaria de Trabajadores, las federaciones estudiantiles y otras múltiples y legitimadas instituciones ciertamente han resultado más convocantes que los partidos políticos.
En nuestro deber de informar lo que apreciamos, ya sabemos que la protesta vuelve a encenderse en algunos barrios de Santiago y regiones.

Pareciera que Sebastián Piñera, cuya renuncia se seguirá exigiendo como condición sustantiva de la paz, busca la oportunidad histórica de revertir sus deplorables atentados contra de los derechos humanos de la población con un itinerario político que lo conduzca a ponerle su rúbrica a una nueva Carta Magna y ser reconocido, así, por la posteridad. Como tantos otros viles gobernantes de nuestra historia que fueron capaces de eludir sus crímenes y despropósitos con algunos aciertos (la Constitución de 1925, por ejemplo). Lo que se explica en los múltiples monumentos que los honran en todas nuestras ciudades y pueblos y que con muchísima más razón podrían haber terminado derrumbados por la insurrección popular que vivimos.

Sin duda que la recuperación de imagen que se propone Piñera ya tiene drásticos opositores en su propio sector, donde por mucho tiempo ha acumulado numerosos detractores. Porque hay demócratas consecuentes que lo conocieron como partidario y beneficiario de la Dictadura, como un empresario sumido constantemente en las malas prácticas y un descarado gobernante que, además, tuvo la pretensión de ser reconocido como un líder continental y mundial.

 Después de tal desenlace político cupular, creemos que sería muy apropiado que la Justicia aclare si la violencia que empañó muchos actos constituyó solo una explicable respuesta de una juventud burlada y agredida por la represión policial y militar, como de una población harta del saqueo propiciado por el sistema que consagró la Constitución de 1980 y que nos llevara a extremos nunca vistos en inequidad social. Si no tendrá explicación, además, en los agentes policiales encubiertos y las complicidades gubernamentales que, como en otros momentos de nuestra historia, ya saben que las manifestaciones vandálicas logran inhibir las justas demandas de la población, alentar sus temores y renunciar a sus legítimas aspiraciones.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 11 de septiembre de 2019

El cinismo y su común denominador en la política



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Si el Presidente Piñera no fue más drástico en repudiar las expresiones de su colega Jair Bolsonaro, respecto del rol de Pinochet en el golpe de estado de 1973, probablemente se deba a que no está en desacuerdo con el pensamiento de su colega brasileño, sino únicamente por la forma y oportunidad en que se manifestó. No hay que olvidar que nuestro Mandatario fue uno de los más entusiastas partidarios de la dictadura militar chilena y se supone uno de los más agradecidos por aquellos 17 años en que, de la nada, cimentó una enorme fortuna económica.


El país no puede olvidar que fue, también, uno de los muchos políticos y empresarios que fueron a solidarizar con el ex Dictador y visitarlo mientras éste estuvo detenido en Londres. A punto de ser procesado por la justicia internacional por sus graves acciones en contra de los Derechos Humanos y que fuera repatriado a Chile mediante una escandalosa componenda de diversos y variopintos actores nacionales y extranjeros.

Tampoco hay que extrañarse la tibia reacción de la derecha chilena respecto de los improperios de Bolsonaro contra la ex presidenta Bachelet y su asesinado padre. Más bien la solidaridad con la ex presidenta puede ser vista como un acto de hipocresía de quienes hace 48 años alentaron y justificaron la asonada militar repitiendo una y otra vez que el alzamiento castrense había venido a evitar una eventual dictadura marxista o comunista, como la temida posibilidad de que nuestro país siguiera el rumbo de Cuba. Patricio Aylwin, Eduardo Frei Moltalva y muchos otros dirigentes demócrata cristianos que en medio de la masacre practicada por los militares agradecieron ante el mundo que los traidores y asesinos de Allende hubieran consumado tan “patriótica” acción, coincidiendo ciertamente con las mismas palabras de Bolsonaro.

El sentido común nos indica que más allá de los “excesos”, como dicen, cometidos por la Dina o la CNI, la inmensa mayoría de la derecha chilena, del empresariado y de los grandes medios de comunicación de soslayo siguen justificando el Golpe de 1973.  Los que solo empezaron a decepcionarse de Pinochet cuando se enteraron de su falta de probidad y enriquecimiento ilícito. Y no a causa de sus delitos de lesa humanidad, la existencia hasta hoy de detenidos desaparecidos, la tortura masiva y sus campos de concentración y exterminio.

Sin embargo, tras los improperios de Bolsonaro han reaparecido los Caifás en nuestra política y no son pocos los que rasgan sus vestiduras escandalizados de lo que dijo, aunque en realidad sabemos que piensan exactamente igual a él hasta hoy mismo. Mientras los más prudentes y oportunistas solo se “lavan las manos” a propósito del revuelo causado.

Como estamos en septiembre, no faltan tampoco los ex allendistas, incluso entre  los que fueron sus ministros y subsecretarios que, luego de haber abandonado totalmente las ideas del extinto mandatario, aprovechan el momento para lucrar políticamente de su consecuencia y heroísmo, cuando desde hace tiempo abrazaron el legado neoliberal de la Dictadura y se encuentran muy cómodamente apoltronados dentro del sistema institucional que nos heredó y que los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría han venido a legitimar. Aunque a ratos se lamentan de las abusivas atribuciones el Tribunal Constitucional y de los altos niveles de inequidad social que todavía imperan después de  tres décadas de postdictadura.

Cinismo, doblez, simulación y artimaña son otros sinónimos de la hipocresía que marca el proceder de la política chilena cuanto, desde siempre, las relaciones internacionales. Son los términos que explican que los que respaldaron por 17 años a una dictadura catalogada como la más criminal de la historia americana hoy se alboroten por lo que sucede en Venezuela, pero se mantengan impertérritos por lo que acontece realmente en su vecina Colombia, donde los dirigentes sindicales son asesinados cotidianamente. Que sigan descalificando a la Revolución Cubana que exhibe los mayores índices de equidad, educación, salud y otros logros dentro del Continente. Que callen, por razones comerciales, lo que acontece en China y otros países convertidos en los principales destinos de nuestro cobre y otros pocos productos de exportación.

Asimismo, cobardía, inconsistencia ideológica y oportunismo son los calificativos para representar la hipocresía de no pocos izquierdistas y otrora evolucionarios que en privado también confiesan que, de haber acertado en su puntería los que atentaron contra la vida Pinochet no se habrían forzado en hacerse pasar por pacifistas, después de haber fundado y propiciado las acciones del MIR, el Mapu Lautaro, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y otros referentes de disidencia con la vía democrática hacia el socialismo de la Unidad Popular y la posterior lucha contra la opresión cívico militar.  Dejando esa larga estela de combatientes acribillados, exiliados y purgados hasta hoy para acabar integrando la clase política que hoy se enseñorea en el Estado y los partidos políticos. Todos los cuales mantienen sus denominaciones de antaño cuando en realidad son fieles expresiones, con leves matices, del régimen todavía vigente. Y cómplices pasivos de todos los despropósitos del presente.

Quizás si lo único sensato sea lamentarse de que un supra organismo como las Naciones Unidas destaque en sus organizaciones a personas de largo itinerario en la política interna de sus países de origen. Todos los cuales permanecerán amarrados a la contingencia de sus naciones y, por lo mismo, se demostrarán sometidos a los intereses mundiales y al lobby de quienes los llevaron a ocupar estos altos cargos. Que no se prefiera a quienes pueden actuar con más libertad y solvencia, sin cálculos electorales o tratando de equilibrarse o equiparar realidades muy disímiles a objeto de resultar ecuánimes y ponderados ante el mundo. Otras dos lamentables características de una política que hoy extraña la ausencia de los auténticos valores y reformadores de la historia universal.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

martes, 7 de mayo de 2019

Infobae, la cloaca desinformativa alineada con Trump


Por Sergio Ortiz:
APOYA LA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA EN VENEZUELA

En Argentina y la región hay medios alineados con Washington que le ayudan a desinformar y justificar su golpismo en Venezuela. Acá descuella Infobae, una cloaca.

Si es por cantidad de basura de desinformación sobre Venezuela, el grupo Clarín lleva la delantera. Sumando las notas de la versión papel y las de su corresponsal en Caracas, Ludmila Vinogradoff, más el bombardeo de Todo Negativo y las 237 licencias audiovisuales del monopolio, es casi imposible disputarle la pole position.


Infobae no se queda atrás en justificar el golpismo y terrorismo promovidos por míster Trump, Mike Pompeo, John Bolton y Elliott Abrams. En paralelo dispara munición gruesa contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro mediante notas firmadas por su director de América, Laureano Pérez Izquierdo (LPI); por su tenor tan proestadounidense la sección debería denominarse Norteamérica.
Lo publicado por LPI en lo que va de 2019 descalifica sistemáticamente a Maduro como “dictador”; añade acusaciones de ser “narcotraficante” similar a Pablo Escobar Gaviría, “corrupto”, “asesino” y una marioneta a las órdenes de Moscú, Beijing, La Habana y Teherán.

La cloaca se permite citar a Simón Bolívar, paradigma de soberanía, y compararlo con Maduro, quien sería un entreguista. El 30 de abril escribió: “aquél prohombre (Bolívar) que los liberó de la colonización española no soñó que el país fuera repartido entre cuatro potencias extranjeras. Son los nuevos aliados de Maduro. El sucesor de Chávez usurpa Miraflores y resiste. Hipoteca el futuro de los venezolanos entregando los riquísimos recursos de su país a precio vil a aquellas potencias”.

Maduro no usurpa el palacio presidencial. Ganó las elecciones de mayo de 2018 y antes las de 2013, tras la muerte de Hugo Chávez. Su mandato es legal. El chavismo ganó la mayoría de las compulsas habidas desde 1999: sobre 25 sólo perdió dos, la consulta constitucional en 2007 y las legislativas de 2015.

Fácil es colegir de dónde saca Infobae ese calificativo de “dictador”: del gobierno de EE UU, el Departamento de Estado y el Grupo de Diarios de Américas dependiente de la SIP. Presenta a Juan Guaidó como el “presidente constitucional”, una etiqueta para legitimar la seudo “Operación Libertad”, golpista, iniciada el 30 de abril, misma fecha de la citada columna de Pérez Izquierdo.

Los hechos son tozudos. Ese día comandos militares liberaron de su arresto domiciliario a Leopoldo López, cabecilla terrorista de “Voluntad Popular”, el mismo grupo de Guaidó, condenado a 13 años de prisión por ser responsable de las guarimbas y violencia callejera del año 2014, “La Salida”, donde murieron 43 personas. Luego de liberarlo, fueron a ocupar la base aeronáutica La Carlota en Caracas y llamaron a la población a derrocar a Maduro. No lograron penetrar en la base ni tuvieron demasiado eco con la convocatoria a ganar las calles. Fue un fracaso y termino con López asilado primero en la embajada de Chile y luego en la de España.

La multitud se movilizó con el chavismo en Miraflores, como habían pedido las autoridades, con total respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Los militares desoyeron la traición pedida por Guaidó y Washington. Pompeo y Bolton apremiaban a Vladimir Padrino, el ministro de Defensa y jefe de las FANB, a plegarse a la asonada golpista.

Con la CIA
Por lo menos en TN Nelson Castro, desde Caracas, admitió que la maniobra del 30 de abril y 1 de mayo fue un fracaso de Guaidó. En cambio Infobae se esforzó por negar ese resultado negativo y explicar lo que en los hechos sería un fracaso echándole la culpa a….Padrino. El 2 de mayo Pérez Izquierdo, en línea con la CIA y el Departamento de Estado, dio por cierto que el general bolivariano había tenido un acuerdo con Pompeo para traicionar a Maduro y que al final se había arrepentido. Lo tituló: “Cómo era y por qué falló el pacto entre Padrino y los Estados Unidos para detener o expulsar a Maduro”. Allí mintió en forma alevosa: “entre los que formaron parte de la hoja de ruta para liberar el palacio de gobierno estaba el general Padrino. El militar había diseñado el plan junto a funcionarios del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos (NSC) un órgano que depende de Trump y que hoy conduce Bolton”.
Una falsedad total inventada por Pompeo, a la que suscribió Infobae. Padrino es hasta hoy el sostén del lema “Leales siempre, traidores nunca” y fue clave para repeler esta intentona golpista y otras anteriores. Él figura entre los sancionados por la administración Trump. ¿Ahora quiere Washington y su cloaca mediática porteña ensuciarlo como si fuera un traidor como Santander y no un leal como Sucre?

Infobae es parte del dispositivo norteamericano y miente con que Maduro está entregando el petróleo y las reservas de oro, diamantes y coltan a los rusos, chinos, cubanos e iraníes. Éstos serían, para el Departamento de Estado y el Comando Sur, las grandes amenazas su “patrio trasero”.
“Rusia, Irán y China: la carrera por repartirse Venezuela” tituló LPI su panfleto del 21 de abril. Repitió allí las mentiras de Pompeo y Bolton de que habría entre 20 y 25 mil militares cubanos decidiendo los destinos de Venezuela, y 12 mil iraníes y miembros de Hezbollah en Isla Margarita. Los cubanos son 22 mil médicos y enfermeras que tan curado y salvado 1.7 millón de vidas.

Según el pasquín, esos “comunistas y terroristas” quieren apoderarse del crudo. Más franco fue Bolton el 29 de enero, seis días después de proclamar a Guaidó: “sería una gran diferencia económicamente para EEUU si conseguimos que empresas petroleras americanas participen en la inversión y producción de petróleo de Venezuela”.

El libreto de Infobae es coherente con los negocios de Daniel Hadad, acusado de tener ocho cuentas offshore y asociado a Mario Montoto, de grandes negocios con el Mossad de Israel y la CIA de EE UU.

ortizserg@gmail.com

sábado, 16 de marzo de 2019

Miente, miente que siempre algo queda


Por Profesor Pablo Salvatb:

Son los actuales tiempos unos “tiempos de confusión”, sostienen algunos analistas y profesores. Pero, cuidado estimado lector/lectora. Los “tiempos” no se “confunden” por sí mismos y porque sí. Ellos no campean sobre nuestras cabezas y se dejan caer cuando así lo consideran. En algunos rasgos de la cultura del presente no hemos ido mucho más allá de los notables griegos pues. Allí también había oráculos que pretendían sujetar la acción de los humanos a ciertas pautas. Pautas pauteadas (permítaseme esta licencia) por el destino y los dioses. O, también, por la naturaleza.  Pues por lo mismo es que emergió ese pensar diferenciado que se llamó filosofía. Hubo algunos que consideraron era tiempo de no dejarse llevar tan mansamente por los mensajes del destino, los dioses o la naturaleza y comenzaron a inquirir, a preguntar; a dudar, de lo que se ve y de lo que no se ve.


El objetivo de esa filosofía no era una entretención del saber por el saber. No. Era comenzar a intentar tomar las riendas de lo que sucede, alrededor de ellos, en ellos, en las instituciones. Y para ello había que interrogar: las cosas, las personas, las leyes, el orden natural, el orden civil, a sí mismos. En particular, el orden ético-político y sus basamentos. Ingreso por aquí al tema de la confusión actual como rasgo de la cultura política pública; una confusión que es, interesada. Es decir, que obedece a ciertos intereses de poder (económico, militar, de recursos). 

¿Cuáles? Pues, el poder de las actuales elites que pretenden seguir imponiéndonos su globalización neoliberal, por todas partes, sin importar las consecuencias que pueda traerles a los pueblos.
Sabemos que los tiempos de la política son los tiempos del lenguaje, de  las palabras, las creencias, los argumentos  (cuando existen), los proyectos, los debates  y,  hoy en día, el uso amoral de las imágenes y de las llamadas “redes sociales”.  Ello es así porque incluso los más descarnados intereses de poder tienen que intentar legitimarse en su accionar. Como sea, y las veces que sea esas elites de poder tienen que machacar el lenguaje y repetir una y mil veces los mismo: Irak, el Sr. Hussein, tiene armamento químico  y oprime a su pueblo, luego (sin pasar siquiera por el Consejo de Seguridad de la ONU), hay que invadirlo y masacrarlo (se calcula en un millón de víctimas esa “pacífica” invasión). Luego, Libia y su líder eran buenos socios, hasta que se inventó lo de una rebelión y un gobierno paralelo inducido desde fuera del país y claro, entonces Gadaffi pasó a ser un conveniente “dictador” al que había que derrocar como fuera.

Ahora ese turno terrible le toca a Venezuela. De nuevo a nombre de la libre empresa, de los mercados energéticos, de los tecnócratas, y como no, derechos humanos y  elecciones (válidas solo si las ganan ellos), se fabrica la figura de un nuevo “dictador”;  esta vez es  el Presidente Maduro, contra el cual estaría entonces todo permitido. Y, de nuevo, al igual que la consigna aplicada en el nazismo, se miente y se distorsionan  una y otra vez las realidades y los motivos de esa descalificación, del bloqueo financiero, de la intervención externa, de la violencia guarimbera. Para ello cuentan con las corporaciones mediáticas (TV, radios, redes),  una prensa adicta y las oligarquías latinoamericanas que se comportan como grandes manipuladores de las sombras que proyectan todos los días, como en la caverna de Platón. Lo peor es que logran la  atención de  ciudadanos alienados  que terminan confundiendo  las apariencias con la realidad.  A los ciudadanos no se los deja pensar ni ilustrarse. 
La derecha extrema quiere imponer a un señor autoproclamado y fabricado por la Casa Blanca que nadie ha elegido.  Es, nuevamente (como sucedió  en Irak) el intento de poner el mundo al revés. 

 No hay verdad; lo que hay son intereses.   Claro, estaríamos en la era de la posverdad pues; con lo cual, no importa lo que se muestre o lo que se afirme; no importa cuánto se mienta, se confunda  o si la gente muere (ya el Sr. Guaidó advirtió “que las muertes son una buena inversión”) si eso es funcional a los intereses de poder. Si ello genera adhesiones emocionales.   Fíjese lector/lectora: ¿sabe usted cuántos colombianos viven fuera de su país? Se calcula en unos quince millones ese número. ¿Sabe cuánta gente del partido Unión Patriótica o supuestos simpatizantes fueron asesinados a comienzos de los 90, también en Colombia? 

Se calcula en unos 6 mil. Por cierto, Colombia es una democracia perfecta y modélica (con 8 bases Militares de los USA incluidas), con una enorme pobreza y miseria también, como corresponde.  Alfred-Maurice de Zayas, experto internacional en DDHH, afirmaba recientemente  que no hay crisis humanitaria en Venezuela: “Cualquier comparación con Gaza, Yemen, Siria, Libia, Sudán es absurda”.  Agregó: “las sanciones son un factor importante que contribuye a la crisis. La malnutrición y la falta de medicamentos pueden atribuirse directamente a  las sanciones y constituyen delitos geopolíticos en la categoría de crímenes de lesa humanidad.  EE.UU. no puede pretender estrangular primero la economía venezolana y luego reclamar que Venezuela necesita asistencia humanitaria”. 

Por todo esto, necesitamos más filosofía, no menos. Necesitamos más Ilustración, no menos.  El neoliberalismo y sus defensores reproducen lo que fue la ley suprema para el nazismo en  Alemania: “Que tus oyentes no se planteen un pensamiento crítico, trátalo todo de manera simplista (…) machacar siempre las mismas teorías simplistas, que no pueden ser refutadas desde ningún lado” (Víctor Klemperer). Saque usted sus conclusiones. 

pablosalvatb@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

La política del doble “ratero” de Trump


Por Rolando Prudencio Briancon

Cuando se ha habla del doble ratero es a la doble moral con la que las personas actúan. Cuando hablo de doble ratero de Trump, me refiero a la práctica aquella de sacar las corres del mismo cuero.

En el quehacer político, y sobre todo el que practica los EE.UU., es el que desde siempre ha aplicado, pues es además una maña muy común de los poderosos. Vale decir hablar con el garrote tras la espalda. Claro que es también evidente que ésta sea una política exclusiva de la administración Trump, sino y ha sido la de todos los gobiernos de los EE.UU.



Claro que Trump es quien con más exactitud patentiza ésta lógica con la que los EE.UU. Por ejemplo, Trump dice defender la democracia -aunque siempre lo han dicho todos los presidentes yanquis- pero en el caso de Trump es más patético, por cuanto fue electo con ¡3 millones! de votos menos que su contendora Hillary Clinton, pero es quien califica de dictador al presidente Maduro. Dice también estar preocupado por la “crisis humanitaria” en Venezuela, y en Haití donde se mueren de hambre, o sobre el África Trump tampoco abre la boca.  O sobre Palestina, dice estar preocupado por los niños palestinos, pero sobre Israel, su incondicional alcahuete que mata y abusa encarcelando a niños, tal como dijo la actual ministra de justicia israelí Ayelet Shaked, tampoco musita.

Pero ya en el caso concreto de Venezuela Trump dice estar condolido con la situación humanitaria de los venezolanos, pero Trump se ha apropiado de ¡7000 millones!, que según él están “congelados”, por concepto de la venta del crudo que realiza la Citgo Co. Pero además siendo Trump un hombre de negocios sabe que el dinero no puede dormir. El dinero no puede guardárselo, debe generar rentabilidad. O sea que esos 7000 mil millones, nadie sabe cuánto han podido ganar en intereses, pues nadie fiscalía que uso se les está dando en el mercado bursátil.

Trump se ha convertido prácticamente en autócrata que está gobernando en base a sus caprichos. Se ha retirado del acuerdo climático de parís. Se ha retirado de la UNESCO. Ha chantajeando con el cierre del gobierno norteamericano para que contra viento y marea se construya el muro con México, etc.; y hoy acaba de hacerse del dinero de los venezolanos.

Es y un secreto a voces que Trump está detrás del petróleo -no ha negado hasta hoy- el oro, el coltán, lo minerales, etc.; pero además de lo más valioso: la dignidad del pueblo venezolano que no la han doblegado hasta hoy.

prudenprusiano@gmail.com

domingo, 10 de febrero de 2019

¿Quién es Juan Guaidó?


Por Norma Estela Ferreyra:

Según fuentes confiables, Juan Guaidó era, hasta hace unos días, un desconocido para el pueblo venezolano y para el resto del mundo, pero no para la CÏA, que desde hace más de una década fue preparando al sujeto, para cambiar el régimen por medio de la élite del gobierno de EEUU, junto con un grupo  de activistas estudiantiles de derecha, para socavar al gobierno socialista de Venezuela.

Él fue seleccionado y entrenado en una academia especializada para restaurar el orden neoliberal, en un país muy rico y muy cercano, geográficamente, al gobierno Imperialista de los Estados Unidos.


Cinco líderes estudiantiles, entre los que estaba Guaidó, llegaron a Belgrado, Serbia, el 5 de Octubre del 2005 cuando Hugo Chávez gozaba de gran popularidad y los planes del imperialismo salvaje, se venían abajo. Así comenzaron a entrenarlos para provocar una insurrección. Ellos fueron allí, por cortesía del Center for Applied Non Violent Action and Strategies, en cuyas siglas se leía “CANVAS”.

Este CENTRO, se financia en gran parte por National Endowment for Democracy, una creación de la CÏA, que es el brazo derecho del gobierno de los Estados Unidos para promover cambios de régimen.
En 2007, Guaidó se graduó en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Inmediatamente se fue a Washington DC, para inscribirse en el Programa de Gobernabilidad y Gestión Política en la Universidad George Washington, tutelado por el economista venezolano Luis Enrique Bwrrizbeitia, uno de los principales Neoliberales de América Latina, ex director ejecutico del Fondo Monetario Internacional, que pasó más de una década trabajando en el sector energético venezolano, bajo el antiguo régimen oligárquico, expulsado por Chávez.

Hace pocos meses, Trump decide que él será el Sucesor de Maduro y cuando se lo comunican al títere, se autoproclama subiéndose a una Tarima, en lo que fue un ridículo acto.
Según una publicación de RT en español, Guaidó está llevando a cabo hechos y declaraciones públicas cometiendo varias violaciones a las leyes de ese país, que merecen un severo castigo.

Por ejemplo, el llamamiento del dirigente opositor a los militares a unirse a sus filas es algo similar a lo que hizo la opositora austríaca Monika Unger, que como consecuencia fue condenada a 14 años de prisión por "alta traición". Asimismo, en España, el referéndum unilateral de independencia llevado a cabo por Carles Puigdemont no solo le costó que el Gobierno de España lo retirase de su cargo de presidente, sino que el expresidente catalán afronta una posible condena de hasta 30 años de prisión por los delitos "sedición" y "rebelión".
Además, Guaidó llamó a Maduro "dictador" y "usurpador" en actos públicos y en las redes sociales, sin tener ningún tipo de consecuencia.

Y por si fuera poco, en Venezuela denuncian la incautación de armamento que provendría de EE.UU. El Ministerio del Interior de ese país, informó a través de su cuenta de Twitter que se ha incautado armamento bélico procedente de Miami (EE.UU.) en el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, ubicado en la ciudad venezolana de Valencia.

De acuerdo a esa información, publicada por el viceministro de Prevención y Seguridad Ciudadana, Endes Palencia, las autoridades hallaron municiones de alto calibre, 19 fusiles, 118 cargadores de fusil, 90 antenas de radio y 6 teléfonos móviles. El armamento fue encontrado en el patio de almacenamiento del aeropuerto y según los reportes, habrían ingresado al país, el día domingo a bordo de un Airbus N881YV.

https://twitter.com/MIJPVenezuela/status/1092924648449298433?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1092924648449298433&ref_url=https%3A%2F%2Factualidad.rt.com%2Factualidad%2F304686-aeropuerto-venezuela-armamento-supuestamente   (visualizarlo,copiando el link y ponerlo en google)

Asimismo, el viceministro ha anunciado que el procedimiento fue puesto a orden de la Fiscalía para “continuar con las investigaciones y dar con los responsables de financiar a grupos terroristas que pretenden atentar la paz del pueblo de Venezuela”.

Finalmente, las autoridades informaron que el Gobierno nacional ha reforzado la seguridad en puertos, terminales aéreas, zonas aduaneras y otros espacios del país para “garantizar la independencia, soberanía y libertad”
Para el abogado Enrique Romero Santiago, el diputado opositor venezolano "está cometiendo una usurpación de funciones públicas y una rebelión contra el ordenamiento constitucional de Venezuela". que son "delitos muy graves".

Asimismo, destacó la posibilidad de que existan "otros delitos derivados como las malversaciones de recursos públicos" en la medida en que "se haya apropiado de los fondos del Estado venezolano depositados en bancos en EE.UU. o el Reino Unido".
Finalmente, analizó que "llama poderosamente la atención el tratamiento ponderado, tranquilo, equilibrado e incluso permisivo que está dando el Gobierno venezolano". "En esa supuesta dictadura Guaidó está libre y da ruedas de prensa", concluyó.

Debo señalar, que desde mi óptica, sobre la tranquilidad con que se toma un asunto tan grave, es comprensible, porque eso busca Trump. O sea, un motivo para invadir. Maduro actúa con prudencia pero sin ceder posiciones. Lo cual es óptimo, para mantener la paz.

normaef10@hotmail.com

Las 'fake news' de los soplones de Duque


Por Gloria Gaitan:

¿Ustedes se imaginan a un millón de 'sapos' generando falsos positivos para cobrar jugosas recompensas de fondos secretos que nadie va a controlar?
Tan pronto escuché a Duque diciendo que quiere repetir la conformación de una red ciudadana de informantes, como la que montó bajo su delictivo gobierno Álvaro Uribe Vélez, me horroricé.

Regresé de inmediato a los años 70 cuando fui embajadora en Rumania bajo el régimen del dictador Nicolás Ceaucesco, que implantó esas nefastas redes de soplones que convierten en verdadero suplicio cualquier conversación, cualquier gesto, cualquier amistad, porque se siente y se sospecha que el vecino, el amigo, el colega, pueden ser informantes.


Entonces nos inquieta que cualquiera pueda levantarnos falsos testimonios, tramando obtener beneficios del régimen, como es el caso de la Colombia que quiere modelar Iván Duque. Una Colombia marcada por los métodos de espionaje impuestas por todas las dictaduras. Así fue la España de Franco, la Italia de Mussolini, la Unión Soviética de Stalin, el Chile de Pinochet, para no nombrar sino estos casos, ya que no ha habido dictadura o “democracia dictatorial” que no haya empleado informantes, disfrazándolos de ciudadanos ejemplares para “salvar la patria”, o sea al régimen.

Esa sensación de inseguridad y recelo es la que comienza a flotar en el ambiente cuando un régimen decide corromper a los ciudadanos al convertirlos en agentes informantes. Desaparece la solidaridad, que exige confianza entre los seres humanos. Surge entonces la zozobra que nace de las sospechas sobre los demás. Es un sistema que corrompe y anula el espíritu ciudadano.
También Vargas Llosa recordó, en alguna ocasión que, cuando estudiaba en la Universidad en Lima, bajo la dictadura Odriísta “vivía en una inseguridad total. No sabías si el compañero de tu costado era un soplón enviado por el gobierno porque la universidad estaba impregnada de soplones”.

Cuando me enteré de que a Nicolás Ceaucescu y a su mujer los habían fusilado, no dudé por un instante que una de las motivaciones fue acabar con quienes sembraron la cizaña de la sospecha y el gesto anticristiano de la denuncia en el pueblo rumano.  Porque se trata de un método netamente anticristiano al desconocer las palabras de Jesús cuando dijo: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “¿Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42).

Porque lo cierto es que esas denuncias de los sapos sirven las más de las veces para vengarse del prójimo y para llevar a la cárcel al competidor del negocio, al dueño de una finca a la que se le ha puesto el ojo, a la mujer del otro o al esposo de la otra, pretendiendo que encarcelen al acusado para tener manos libres en la adquisición de lo que se desea.

La llamada “inteligencia” es tarea para miembros del Estado, no para despertar los malos instintos en la ciudadanía.

domingo, 3 de febrero de 2019

Chile no acepta lecciones de una dictadura, pero vive bajo la Constitución de Pinochet



Por Rolando Prudencio Briancon:

Cabe inicialmente aclarar que el gobierno de Maduro no tiene un ápice de ser una dictadura, ni que Venezuela esté viviendo bajo ese tipo de régimen; por cuanto, por una parte, Nicolás Maduro es producto del voto del 67% de los venezolanos; pero además que la democracia venezolana es una de las que más vivencias electorales ha tenido en lo que va en este algo más de un año y medio, que contra viento y marea quieren sacarlo del poder.

La verdad es que no se esperaba que no sea otra la resentida actitud del capitulado canciller -ex comunista en su momento-chileno Roberto Ampuero Espinoza, quien respondiendo al embajador venezolano Jorge Arreaza, le dijo: “Chile no acepta lecciones de moral de ninguna dictadura”; después que el canciller venezolano, señalara que el gobierno chileno “vendió su soberanía y autonomía a EE.UU., al reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado”.

Y es que en cierta medida es comprensible, que quien ha vendido su alma a la extrema derecha, como es a la del gobierno de Sebastián Piñera, reaccione tan revesera e hipócritamente como acaba de hacerlo Ampuero, pues habiendo sido ex militante del partido Comunista de Chile, se asiló durante la dictadura de Pinochet en Alemania Oriental y Cuba posteriormente, donde obtuvo el título de licenciado en Literatura Latinoamericana; sea hoy un despechado detractor, y ya no sólo de la Revolución cubana, sino también de la bolivariana.

Claro que esos pueden ser los traicioneros traumas que a nivel personal tiene Ampuero, pero que presuma que Chile es un ejemplo de país democrático; basta con enterarse que no es sino una farsa, como ha sido la vida política de Ampuero, pues para nadie es un secreto que Chile sigue viviendo bajo la Constitución de 1981 y de 150 leyes más que las dictó el más despiadado dictador del Plan Cóndor. Ésa es pues la razón por la que no sólo Ampuero transija sus principios, sino que hoy obedezca las órdenes que desde los EE.UU., le han mandado para que reconozca a Guaidó.

La historia está llena de traidores y reveseros; pero también de resistencias, y cada quien ya han tomado sus opciones. Roberto Ampuero no es más que un triste traidor; y a Venezuela le toca, como siempre lo han hecho los pueblos, resistir y revertir esta arremetida del imperio yanqui; un imperio que también está en decadencia.

prudenprusiano@gmail.com