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miércoles, 24 de junio de 2020

La pandemia y las disputas políticas por la supremacía mundial desploman las economías avizorando la recesión más fuerte de la historia: ¿Qué hacemos en Venezuela?



Por: Carlos Ellis:
Parece que se aproxima el fin de los tiempos, pero no es así, es solo una aproximación a tiempos difíciles: Esto obliga a un análisis internacional que rompa el paradigma y refiera las líneas de acción para los tiempos por venir, una clara y científica recomendación.

Partimos de la presencia de una enfermedad viral que transita y afecta a toda la población del planeta sin distinción alguna, que la estructura que sostiene el modelo económico mundial se desploma y que la corporatocracia global y las élites gobernantes de los países más desarrollados se disputan la supremacía relacionando estos factores de forma directa con los hechos que se manifiestan en la “primera potencia” como un acto natural de un proceso que va desequilibrando a un sistema; acontecimientos que requieren su debida y sabia  interpretación porque enmarca de forma simultanea una  distorsión en lo  político y en lo económico que asolará el orden social en todo el planeta; en consecuencia es necesario para el análisis separa el  pensamiento político de lo económico con  miras a  la  construcción de una agenda de grandes y necesarias transformaciones que aseguren la permanencia en el conglomerado llamado “Sistema de naciones”.


Todos los factores están unido a una posible catástrofe: Lo político a su gente y los pueblos, lo económico a la cantidad requerida de recursos y su apropiación, y la competencia al mínimo desarrollo de cada país para restar subordinación y ocupar posición en la estructura social internacional; así, en el cruce de estos factores, los más fuertes seguirán firmes en el orden que reine y los menos serán realmente afectados.  En esto no deben caber dudas.

La quebrantada primera economía del planeta, Estados Unidos de Norteamérica vive hoy perturbaciones de alta intensidad para el orden interno, por ser una sociedad frágil que evitó el mestizaje y construyó una civilización sobre la violencia del poder, el genocidio de nativos y la esclavitud; allí su expresión. También es de acertada interpretación que los acontecimientos que se desarrollan abren una oportunidad a la cúpula bancaria, financiera y liberal (demócrata) para destronar las pretensiones de una élite empresarial bolsista (republicana) que configura un nuevo orden económico para el periodo “post pandemia” y por eso su obligada reelección. El COVID-19 para la fecha alista 110.000 muertos en este país de las 380 mil en el mundo, la compra de armas se incrementa en un 30%, el desempleo supera los 45 millones de ciudadanos, se caen las principales Bolsas de Valores y entra su economía en un periodo de recesión que supera cualquier evento parecido en toda su historia; esto afectará al planeta entero por ser la economía una estructura globalizada.

Cabe destacar que EE. UU requerirá mayor cantidad de recursos de los antes consumidos para poder apalancar su actividad económica y competir con una República Popular de China que por ser fabricante de medios de producción y competitiva lleva un paso avasallante en el control total del mercado mundial de productos de alta rotación; este fenómeno hará del sistema de naciones más incisivo y especialmente a los Estados Unidos de Norteamérica más agresivo con relación Venezuela.

Ante la realidad por venir, debemos tomar en cuenta que el factor que más afecta y en especial los países menos desarrollados es, no haber comprendido que la “Sociedad Internacional”, su sistema, descansa en la sociedad de productos y por eso debemos convertirnos en una sociedad productora de producto, y que para esto es obligatorio ir a la fabricación de medios de producción. El análisis real y la totalidad concreta internacional para esta materia lo señala: Japón, China, Vietnam, Israel, Australia, Alemania, EE. UU, Canadá, Suiza, Italia y Bélgica, entre otros, lo entendieron hace décadas y por eso son sociedades avanzadas en comparación con la nuestra; la mayor vulnerabilidad es la dependencia en herramientas, instrumentos y tecnología que a su vez se refleja en la subordinación ante los demás actores del sistema.

El análisis respecto a Irán país petrolero y el apoyo con el combustible a Venezuela, su resistencia ante un bloqueo de más de diez años obedece a que fabrica medios de producción; por eso nuestra orientación debe ser que iniciemos con la fabricación de los más primitivos: machetes, picos, palas, martillos o escardillas,  solo transformando nuestro acero,  nuestros metales para cubrir el mercado interno en la industria ferretera y luego para la apertura de los mercados e inicio del difícil periodo “post pandemia” podamos tener algunas herramientas para producir o por lo menos restar dependencia en estos rubros.

Obligados estamos a estudiar de China el desarrollo en los últimos 40 años (Deng Xiaoping, 1978), ¿qué hicieron? Se partió de un marco teórico industrial que definió con mayor énfasis el pensamiento económico sin descuidar el político, e inicio un proceso de fabricación de instrumentos y herramientas primarias, así fue incorporando ítems que se requerían para la industria ferretera y la construcción de máquinas para la generación de productos; hoy controla más del 65% del mercado mundial de productos de alta rotación, descubrió que el Sistema Internacional es una sociedad de producto. Taiwán,  su historia e importancia no supera una simple ubicación geográfica y esto no impidió que creara un sistema productivo industrial competitivo; Vietnam, gracias a su cambio de paradigma hoy es el núcleo central de producción de la Asociación de Naciones del Sur Oeste Asiático “ASEAN” unión con capacidad para producir el 8% de esos productos de alta rotación que se consumen en el mundo, siendo sus integrantes: Camboya, Laos, Birmania,  Malasia, Filipinas, Indonesia que es miembro de la OPEP y  Singapur;  esto nos lleva a formular la gran pregunta: ¿Es el asiático, en su base productiva más capaz que la estructura laboral venezolana? Es solo cambiar el paradigma dentro del marco de la revolución.

Sabemos que la industria petrolera causo el impacto y diseñó la Venezuela de hoy; cuando se produce ese impacto surge la necesidad de taladros, de bombas centrifugas, turbinas, calibradores, esmeriladores, cinceles, candados, equipos para soldar  y siempre con el acero  en nuestro poder; surge nuevamente una gran pregunta ¿Porque para el momento de ese impacto no se hizo sentir, instalando industrias, produciendo estos productos tanto para la industria, el mercado interno como para la exportación? o ¿ Porque el país quedo viendo el progreso y el nuevo frente de consumo, sin saber que estos instrumentos los necesitaríamos todos los tiempos futuros.

Hoy casi todos los productos de ferretería son de tecnología abierta; ósea,  cada país los desarrolla y es un tema de analizar la ausencia de competitividad que genera subordinación en la interacción internacional. En el espacio regional podemos señalar a México y Brasil, son productores de estos rubros y hoy presentan, aunque tengan mayor nivel de contagio del COVID-19, mejores condiciones para enfrentar el periodo “post pandemia” con el seguro declive de la economía mundial.  Un país sin herramientas, equipos y maquinas no se puede desarrollar, los indicadores macro y micro económicos usados para determinar los comportamientos de todos los países del mundo obedecen a la fabricación de medios de producción y ningún informe lo señala.

Si Venezuela dejara de importar los miles de millones de dólares que se importan anualmente, y lo invertimos en cumplir las fases para la fabricación de medios de producción y generar productos cien por ciento venezolanos, estaríamos produciendo más de 100 millones de dólares distintos a los imputables a la Renta Petrolera, un bloqueo como el que experimentamos nos afectara menos. Es hoy, con la pandemia, con el mercado mundial paralizado, con la caída de los precios del petróleo, con la baja producción y con las necesidades que van surgiendo producto de la recesión económica mundial que debemos promover la fabricación de medios de producción, no hay otra salida.
carlosellis1@gmail.com

miércoles, 8 de abril de 2020

Virus y guerra para el mal morir



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez: 
Petróleo, ferrocarril y aseo, cambiaron el curso del mundo a comienzo del siglo XX que Internet, robótica y especulación financiera cerraron. Las guerras que abrieron el siglo con grandes movilizaciones de soldados harapientos emboscando al enemigo en campo abierto, al ritmo de tanques y camiones, en el S.XXI mutaron hacia enemigos asimétricos, difusos, creados en laboratorio y atacados para justificar victorias que distraen los grandes negocios y dominio político que subyace. Así ocurrió con Afganistán, Iraq, Siria, todos bajo la expresión de “infectados”.



Para ocupar lugar de aislamiento basta que le toque su turno en la baraja del poder hegemónico para ser bloqueado, encerrado, exterminado, con la lógica de la peste y de la guerra, que hace 70 años llevan la herencia nazi técnicamente perfeccionada. Peste y guerra azotan con mayor violencia a vulnerables, apátridas, marginados, pobres, que reciben por igual los azotes de la plaga, sea de mariners, cabezas rapadas, paracos, militares en ejercicio o bacterias y virus letales como este covid19 en sus dos cepas S y L.

Los barbaros ejércitos, “inteligentes”, son mitad máquina, mitad humanos, digitales y mecánicos, drones, bombarderos no tripulados, máquinas de precisión, hombres sin humanidad, francotiradores en línea apostando a matar, salen de la nada, dan miedo, aprovechan la sombra y la legalidad que les da impunidad, reciben la paga como antiguos mercenarios, sus asesinatos valen oro, cobran en bolsa. Los gobernantes declaran y anuncian al “enemigo universal” a ser atacado de manera implacable, ante la impotencia de sus vecinos y hermanos. Estos días los Estados Unidos le anuncian a América Latina, que viene una guerra, así de repente como la peste y nadie duda que su poder le alcanza para cooptar gobernantes (calificados por quienes los eligieron para conservar la paz de pusilánimes, entreguistas y traidores) y hacer alianzas de negocios con empresarios y políticos para adelantar acciones abiertas y encubiertas, de guerra regular o sucia y uso del terror general o selectivo.

El virus invisible, llega sin anuncio no declara la guerra, se mete en el cuerpo de los más expuestos y se expande, permitiendo que los gobernantes abandonen la agenda social y la concertación y busquen equilibrios entre un temor manipulable (útil para experimentar una nueva disciplina y control de conductas sociales) y contener el contagio. América Latina con el anuncio de guerra, anticipa su lenta muerte como continente próspero y esperanza de futuro, su tenacidad no va a alcanzar para vivir al mismo tiempo el contagio y una guerra inesperada, creada a la sombra del virus letal. Los vientos de guerra contra Venezuela, se extenderán y todo el continente va a arder. Lo que ocurra no podrá ser exhibido como victoria de nadie, es una gran vergüenza para todos.

La gran perdedora será Colombia, que con sus siete bases americanas será convertida en el “nido del águila” (donde el furher ordenaba su crueldad) para organizar la destrucción de lo poco que le queda de grandeza a la patria grande soñada por Bolívar, que en su soledad cuenta sus muertos, en tanto espera completar el contagio del 10% de su población total, inerme, desigual, excluida y olvidada, lista para morir.

Los hechos del siglo XXI, que era el siglo de América Latina, impiden ser optimistas y más bien invitan a prepararse para entender que después del trance de covid19 nada quedará igual y la vida será de otra manera, pero no para vivir un post de alegrías, porque la guerra prometida estará ahí como otro virus letal. Colombia podrá quedar encerrada en el triángulo macabro de una violencia endémica con visos de retorno a la guerra interna; una guerra internacional y; una pandemia que se niega a irse. Las consecuencias previsibles anuncian afectación de fondo a la estabilidad del trabajo, al aparato productivo de baja capacidad de respuesta y una economía inestable, en medio de un tejido político y social polarizado, que impide avanzar en la solidaridad y respeto a la naturaleza, al otro y a sí mismos, lo que dificulta regresar a una normalidad de renovados deberes y responsabilidades que permitan un fraterno reencuentro.

El covid19 se irá, llegará un antídoto, pero la guerra que empieza estará más cerca, mortal y certera. Todo cambia drásticamente de repente y ojalá haya tiempo para preguntarnos en estos días: ¿Quién soy yo como ser humano? Y ¿Quién soy yo para la humanidad? El covid19, es el “enemigo invisible” y la conciencia indica que desigualdad y exclusión son la base de permanencia del “enemigo visible”: el gran propietario, que no abandona su ímpetu de guerra, ni cesa en su empeño de permanecer así, hasta que realmente el sistema de acumulación sea golpeado.

mrestrepo33@hotmail.com


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Colombia duele



Por Carlos Flanagan:

La violencia que sigue instalada en Colombia desde hace décadas y la continuidad de los asesinatos de líderes sociales, sindicales y ex combatientes de la guerrilla luego y a pesar de los acuerdos de paz firmados, violentan toda conciencia democrática y de justicia.
En lo que a mi respecta, me duelen particularmente; ya que a algunas y algunos de ellos los pude conocer en instancias de encuentros internacionales en las últimas décadas.

La realidad colombiana vuelve a estar en las noticias a raíz del anuncio hace pocos días de Iván Márquez y algunos otros dirigentes de las FARC (Jesús Santrich y Hernán Darío Velázquez) de que, ante los incumplimientos por parte del gobierno de muchos aspectos de los acuerdos de paz y los reiterados asesinatos, retomaban la lucha armada (defensiva) nuevamente como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC – EP).



Por otro lado, Rodrigo Londoño continúa presidiendo el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) creado en agosto del año 2017, luego de la firma de los acuerdos de paz en 2016, que rechazó enfáticamente la decisión hecha pública por Iván Márquez y reafirmó la apuesta por la paz y el cumplimiento de los compromisos emergentes del Acuerdo de Paz firmado.

El contexto histórico, formas y contenidos

Colombia es el país en nuestro continente con mayor continuidad democrática en el plano institucional con partidos políticos muy antiguos, como el Liberal (1848) y el Conservador (1849). Sólo tenemos partidos de similar antigüedad en Estados Unidos: Demócrata (1824) y Republicano (1854) y Uruguay (Colorado y Nacional ambos en 1836).

Sin embargo, desde hace muchas décadas esa “continuidad democrática pactada” de carácter formal, convive con una realidad social con un contenido de violencia inusitado.
Un caso emblemático fue sin duda el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán; parlamentario que encabezó el ala de izquierda del Partido Liberal, siendo candidato presidencial en las elecciones de 1946 y seguramente próximo ganador de las siguientes elecciones en 1950.
El 9 de abril de 1948 es asesinado (un plan orquestado por la CIA). La respuesta fue el alzamiento popular llamado el “bogotazo” y de ahí en más se abre un capítulo histórico denominado “la violencia” en el cual en una década se estima que murieron entre 200.000 y 300.000 personas y emigraron más de 2 millones de personas (casi la quinta parte de la población de esa época).

En el ámbito rural imperaba la violencia de los terratenientes contra los campesinos, con el consiguiente desplazamiento forzoso y la usurpación de sus tierras.

Como respuesta a esta situación surgen a lo largo de los años distintas organizaciones de autodefensa campesina de diversos signos políticos; desde liberales hasta comunistas.
Por ende, el establecimiento de muchas zonas rurales liberadas, como la Marquetalia de Manuel Marulanda, “Tirofijo” o el nacimiento de las propias FARC en 1966, no es fruto de una casualidad, sino que por el contrario es una consecuencia histórica de todo este largo proceso de violencia.

Los acuerdos de paz; un largo proceso

Por los motivos arriba esbozados, el proceso de conversaciones fue largo y complejo.
Se inició con una ronda de diálogos entre la delegación del gobierno presidida por Juan Manuel Santos y la delegación de las FARC-EP que se dio en llamar Encuentro Exploratorio y tuvo lugar en La Habana entre el 23 de febrero y 26 de agosto de 2012.

Ese día se firmó un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, ante delegados de la República de Cuba y el Reino de Noruega que de ahí en más se constituyeron en garantes del proceso.

La agenda pautada en este Acuerdo General indicaba la constitución de una Mesa de Conversaciones. La misma comenzó a sesionar en Oslo el 18 de octubre de 2012, para luego pasar a funcionar en La Habana durante cuatro años. En ese lapso se fueron abordando todos los puntos de la agenda de negociaciones para así llegar a la firma del “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” el día 24 de agosto de 2016.

Se estableció que este Acuerdo debía ser sometido a ratificación mediante plebiscito, previsto para el 2 de octubre siguiente. El triunfo del no a su ratificación obligó a renegociar y volver a redactar algunos de sus artículos. Finalmente, el 24 de noviembre se procedió a la firma de las modificaciones realizadas. Y entre el 29 y 30 de noviembre fue aprobado el Acuerdo definitivo por la Cámara de Senadores y de Diputados.

A partir del 1º de diciembre de 2016 dio comienzo el proceso de desmovilización y entrega de las armas a la ONU que finalizó el 26 de setiembre de 2017 cuando la Primera Misión de Verificación de ONU culminó sus actividades. De esta forma se estaba en condiciones de iniciar la reincorporación social, económica y política a la vida civil por parte de los ex combatientes.

El cumplimiento de los Acuerdos

En agosto pasado, la Procuraduría General de la Nación Delegada para el Seguimiento al Acuerdo de Paz emitió el primer informe al Congreso. Es un extenso documento de 344 páginas en el cual se aborda y analiza el estado de situación de seis puntos:

1)            Reforma rural integral.
2)            Participación política.
3)            Fin del conflicto.
4)            Solución al problema de drogas ilícitas.
5)            Sistema integral de verdad, justicia, reparación, y no repetición.
6)            Implementación, verificación y refrendación.

Se puede afirmar que en general los resultados obtenidos en los puntos mencionados han sido claramente insatisfactorios; sea por motivos de insuficientes recursos presupuestales dotados por el gobierno para la implementación de las medidas, la ausencia de informes periódicos de la implementación física y financiera de los términos del Acuerdo que diera por resultado hojas de ruta claramente definidas, la ausencia de indicadores en el PMI (Plan Marco de Implementación) o la descoordinación entre distintas instancias institucionales del Estado.

Sólo a modo de ejemplo en la reforma rural existe una gran lentitud en el otorgamiento de tierras a los solicitantes.

En la participación política los partidos de oposición consultados   denunciaron amenazas a sus miembros. No se dieron espacios adicionales en medios de comunicación por parte del Consejo Nacional Electoral según lo acordado. Es uno de los puntos que presenta mayor retraso en su ejecución.

Por su parte el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) tuvo una baja votación en las elecciones parlamentarias de 2018 (52.092 votos para la Cámara de Senadores y 32.636 para la Cámara de Representantes) que de por sí no le otorgaba ninguna banca. Sin embargo, por lo establecido en el Acuerdo de Paz, le correspondieron 5 bancas en cada Cámara.

Desde la firma del acuerdo a la fecha del informe, 134 ex integrantes de las FARC fueron asesinados. El 70% de esos asesinatos se perpetraron en territorios en donde se implementan programas para la seguridad producto de los Acuerdos de Paz.
En lo que respecta al encare del problema de las drogas ilícitas, se fracasó en la política de disminución de áreas de cultivo y de apoyo a las familias que decidieron abandonar esos cultivos.

En conclusión, los resultados hasta ahora en la implementación concreta de las disposiciones del Acuerdo de Paz son totalmente insuficientes. La violencia paramilitar continúa y sigue impune.

Una dolorosa escisión

El 29 de agosto, Iván Márquez – quien fuera jefe de la delegación de las FARC – EP durante el proceso de negociaciones para el Proceso de Paz, Senador designado en la cuota de 5 que le correspondía al Partido FARC, con paradero desconocido desde hacía un año, aparece en un video anunciando que junto a un grupo de dirigentes (Jesús Santrich, Romaña, el Paisa entre otros) y ante los incumplimientos del gobierno de los compromisos del Acuerdo de Paz decidieron retomar las armas (esta vez en una lucha defensiva) como FARC-EP.

El mismo día el Consejo Político Nacional del Partido FARC emitió un comunicado por el cual rechaza la decisión de esos exdirigentes, manifestando que “proclamar la lucha armada en la Colombia de hoy constituye una equivocación delirante” y que “los firmantes de la alocución rompieron públicamente con nuestro partido, protocolizaron su renuncia y asumieron las consecuencias de sus actos.”

Afirman que “es cierto que el cumplimiento de los Acuerdos por parte del Estado marcha a paso paquidérmico, y que los reincorporados hemos pasado por serias dificultades en distintos sentidos. Nadie niega que existan importantes sectores e intereses que trabajan incesantemente contra lo pactado. Pero los revolucionarios enfrentamos la adversidad con optimismo, valoramos altamente la palabra empeñada y no renunciamos a nuestros objetivos por duro que sea el camino.” 

Tal como lo señalamos en el capítulo anterior, del propio detallado informe de la Procuraduría General de la Nación Delegada para el Seguimiento al Acuerdo de Paz surge de manera inequívoca y por diversos motivos explicitados en él, la lentitud en el cumplimiento de los planes emergentes del Acuerdo.

Si bien podría entenderse que ante este panorama de incumplimientos un grupo de ex dirigentes guerrilleros, agotada su paciencia, hayan entendido que no hay más alternativa que volver a las armas, la gravedad del tema en cuestión y sus posibles consecuencias ameritan un análisis sereno y detenido.

Lo primero a considerar es que es un diferendo doloroso entre compañeros; militantes revolucionarios honestos y convencidos en sus posturas.

Muchos medios de la derecha no tardarán en catalogar de una forma aparentemente simplista (pero maquiavélica en el fondo) este diferendo como “entre malos y buenos”.

Consideramos que la actitud de volver a empuñar las armas puede entenderse, pero no justificarse, por varias razones.

Luego de décadas de enfrentamiento armado tanto el gobierno colombiano como las FARC-EP llegaron a la conclusión de que ninguno de los dos podía llegar a triunfar por la vía militar; lo que evidenció la necesidad de iniciar un diálogo conducente a un proceso de abordaje de una agenda temática hacia un acuerdo que pusiera fin a las hostilidades y abriera las perspectivas de paz con reinserción social y política.

Cabe preguntarse entonces, ¿a quién beneficia políticamente esta decisión de volver a las armas?

Sin duda alguna al presidente Iván Duque y a toda la oligarquía colombiana.

Duque es un títere de Álvaro Uribe Vélez quien con el apoyo de Estados Unidos mueve los hilos de su política guerrerista y de apoyo a los paramilitares con objetivos muy claros:

             que Colombia sea, encabezando el Grupo de Lima, el contrapeso de derecha funcional al imperialismo de todo gobierno progresista en el continente. Una suerte de Israel en América del Sur.
             Ser la plataforma de lanzamiento de una provocación armada contra Venezuela, posiblemente en la zona fronteriza. Duque ya está preparando el terreno cuando no perdió tiempo en acusar al presidente Nicolás Maduro de encubrir al grupo guerrilleros de Iván Márquez. No sería de extrañar que mediante el expediente de “falsos positivos” - método que tanto conocen y aplican los servicios colombianos – les dé el pretexto para ingresar en territorio venezolano.

Para ello posiblemente cuenten y contarán con el silencio cómplice de la OEA y en particular de su Secretario General Luis Almagro.

El deber de defender la paz.

Será tarea de los países democráticos y progresistas plantear en los organismos internacionales la necesidad de que el gobierno colombiano acelere y garantice el cumplimiento de las tareas previstas en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera y ofrecer los buenos oficios de acompañamiento de la comunidad internacional para ello.

Ahora bien; hay una tarea que es materia privativa del pueblo colombiano: la paciente construcción de la unidad.

Por un lado, la unidad del movimiento social, del movimiento sindical.

Pero además trabajar duro en pos de un acuerdo de unidad de todos los partidos de izquierda y progresistas en base a un programa mínimo de consensos políticos contra el neoliberalismo, por la justicia social, una política exterior soberana y en defensa del proceso de paz.

Es la hora de que las fuerzas políticas se den la oportunidad de debatir fraternalmente sobre lo que los une a corto y mediano plazo en aras de poder caminar juntos.

Y por una vez hacer el ejercicio de dejar de lado por un momento las eternas discusiones sobre diferencias filosóficas de corte finalista a las que la izquierda lamentablemente ha sido y es tan afín en todo tiempo y lugar.

Sólo así podrán acumular fuerzas y afrontar juntos próximas instancias electorales con posibilidades de lograr el triunfo que el pueblo colombiano espera y merece. -

carlos.flanagan@gmail.com

sábado, 7 de septiembre de 2019

A Macri no lo quieren ni sus amigos

Por Sergio Ortiz:

La situación política, económica y financiera, para no hablar de lo laboral y social, ha superado los puntos límites. Macri está finiquitado. Si hacía algún dato más, lo abandonan sus amigos empresarios y hasta duda el FMI.

Los datos que más importan no son los números de las pizarras de bancos y financieras, sino los del termómetro del hambre y la recesión. Ya se verán los otros también.
Las organizaciones sociales de un variado arco de procedencia política, impulsados por las carencias terribles de sus representados, hicieron una gran movilización ante el Ministerio de Desarrollo Social. Según algunas crónicas hubo 250.000 personas. No faltaron los noticieros de Clarinete llamando la atención sobre las dificultades que eso creó al tránsito en la Ciudad de Buenos Aires antes que en las razones de esa demanda social.



Fuera de movilizar a la policía, el gobierno no dio respuesta a esos reclamos de declaración de emergencia alimentaria, refuerzo de comida a los merenderos y que el bono de 2.000 pesos llegara también al sector, excluido de los paliativos.
A diferencia de la falta de sintonía del gobierno con ese pueblo carenciado, en cambio la Conferencia Episcopal, sea por sensibilidad y/o oportunismo, le pidió formalmente a Mauricio Macri la emergencia alimentaria al presidente. O sea que en ese frente la correlación de fuerzas fue 250.000 contra 2, MM y Carolina Stanley.

Otro contraste por el estilo se vio en la reunión del Consejo del Salario Mínimo, que hoy es menos que mínimo: 12.500 pesos. La burocracia sindical pidió subirlo al nivel de la Canasta Básica Total, que marca la línea de la pobreza del Indec: 31.934 pesos. El resultado tiene sabor a muy poco, porque el gobierno por medio de Dante Sica terminó laudando en que ese salario llegará a 16.875 recién en octubre. El aumento, si puede llamársele así, será en tres cuotas no acumulativas de 12, 13 y 10 por ciento en agosto, septiembre y octubre. En el mejor de los casos en los primeros días de noviembre los millones de compatriotas que perciben ese mínimo tendrán un aumento de 4.375 pesos. En el mientras tanto su pobreza seguirá peor, por el avance inflacionario.

Héctor Daer y otros burócratas cegetistas cuestionaron esa injusticia, al salir de la reunión, pero se excusaron de convocar a una medida de fuerza aduciendo la gravedad de la situación nacional. ¡Mire usted! El cronista creía que las huelgas y movilizaciones se precisan para tratar de resolver o al menos mitigar esos grandes dolores de las crisis políticas.
El resultado de este agravamiento de la crisis es la defunción de las últimas esperanzas del macrismo en poder sobrevivir al «palazo» del 11 de agosto. Agoniza bajo la montaña de votos del Frente de Todos, pero especialmente bajo el peso de una condena social y política a su modelo de gobierno de ricos para ajustar a los de abajo, endeudar el país y entregar el cogobierno al board del FMI.

País en default.
Hasta la gran derrota de las PASO, el gobierno trataba de mantener más o menos ordenada la fachada de las finanzas, sin lograr disimular los dramas sociales que se producían puertas adentro de las 23 provincias y la Capital.

Gozaba de los desembolsos del FMI como para que la fuga de capitales se disimulara parcialmente. Las Leliq tenían tasas altísimas para los bancos, intentando secar la plaza de circulante y eso era funesto para la economía real pero dejaba migajas para los ahorristas, que se contentaban con el mal menor. Los números fiscales supuestamente iban bien, según Nicolás Dujovne, camino al déficit cero comprometido con el Fondo. Las autoridades de la entidad, desde Washington, emitían de cuando en cuando un comunicado felicitando al gobierno argentino por ir cumpliendo esas metas de ajuste. Lo mismo hacía el imperio por medio de Donald Trump, vía teléfono, Twitter o personalmente cuando visitó Buenos Aires para la cumbre del G-20.

En esa ocasión Macri lloró, dizque de emoción, en el Teatro Colón, delante de las cámaras y visitantes. Hoy llora por los rincones de Olivos, sin que nadie le acerque ni un pañuelo ni le mande un Twitter. Tampoco un dólar, porque hasta nuevo aviso, que no se sabe cuándo será, el desembolso de los 5.400 millones de dólares del FMI, previsto para septiembre, ha quedado suspendido.

Es que en la semana se precipitó el fuego, venido de la economía profunda hasta la fachada seudo prolija que, con ayuda mediática y fondomonetarista, pretendía mantener el presidente. Hernán Lacunza, el nuevo ministro de Hacienda (uno más y van…), informó que habían decidido un «perfilamiento» de la deuda pública (léase postergación de pagos) frente a letras y bonos que vencían antes de fin de año. En lo inmediato esa falta de pagos de papeles que vencían supone un default por 13.000 millones de dólares, aunque se estima que la renegociación y postergación llegará a 70.000 millones de esa moneda.

Esta es la intención gubernamental. Que lo consiga o no, esa es otra historia, porque como deudor querrá postergar pagos de mínima y de máxima bajar intereses y hasta capital. Pero del otro lado los acreedores, bancos e inversores varios, sostendrán una posición opuesta. Y el deudor que no cumplió con sus compromisos, derivados del híper endeudamiento de estos casi cuatro años, no solamente tiene pocas reservas líquidas en el Banco Central, estimativamente 17.000 millones de dólares, sino ante todo no tiene reservas políticas en el tanque. Se le acabó la nafta. Fin del recorrido.

Por otro lado, reflejando que están flojitos de papeles verdes, el Banco Central emitió el viernes una resolución reclamando que los bancos no giren divisas al exterior si no cuentan con autorización. Una variedad de «cepo cambiario» que las entidades buscarán burlar por todos los atajos legales y no tanto, acostumbradas como están a hacer lo que se les canta en el país de la nunca extinta «Patria Financiera».

De cualquier manera, esa resolución de Guido Sandleris es una muestra de las marchas y contramarchas que caracterizan este final del macrismo. Se la pasaron condenando al cepo, lo levantaron sin reservas y con mucha devaluación y ahora, por vía indirecta, admiten que se equivocaron. Que en este país y con estos poderes financieros y exportadores algún tipo de control de cambios tiene que haber.

¿Hasta cuándo?
Las calificadoras de riesgo, ojos y oídos del capital financiero internacional, emitieron también su unánime opinión. Con diferencias de palabras y matices, Standard&Poor’s aseguró que Argentina había ingresado en un «default selectivo»; 24 horas después quitó esa etiqueta, pero mantuvo la lapidaria estimación con una nota más baja a la deuda argentina. Luego fue Fitch la que estampó el «default restringido» y casi inmediatamente Moody’s mostró su pulgar para abajo.
Al compás de estos a plazos del mundillo de las finanzas mundiales, el riesgo país que mide el JPMorgan escaló hasta los 2.536 puntos, superando los pésimos puntajes de la crisis terminal de diciembre de 2001 cuando se entró en default con todas las letras.

Esas notas son otro «palazo» para el gobierno de CEOs que presumía haber reinsertado a Argentina en el mundo y que por eso mismo le prestaban sumas multimillonarias con sólo gestionarlas. Eso es pasado. Pisado.

Y como parte de ese paisaje de incendios cual Amazonas, pues así se vería Olivos durante una reunión de la mesa chica de Juntos por el Cambio, las pizarras de financieras y bancos largaron humo tóxico con el dólar a 62 pesos el viernes. Una devaluación del 33 por ciento desde el histórico 11 de agosto.

¡Cómo estará de cambiada la Argentina que alguien expresó que el «perfilamiento de la deuda es para no decir que a la plata se la chorearon»! ¿Un piquetero o desocupado? No. ¿Amado Boudou después de recibir otra injusta condena en un juicio reabierto e inventado? No. Fue una declaración de Claudio Belocopitt, dueño de Swissmedical, en el programa de Jorge Lanata por radio Mitre. Todo un síntoma de que hay velorio en el macrismo y sus viejos aliados empresariales, mediáticos e internacionales ya otean nuevos horizontes.

Las maniobras de resucitación no tendrán éxito. Emergencia alimentaria no hubo hasta ahora ni bono para esa gente. El salario será mínimo-mínimo. La inflación seguirá aumentando. A los clientes los bancos no les devuelven los dólares depositados sino en cómodas cuotas. La renegociación de la deuda irá al Congreso, sin acuerdo aún con el Fondo y sin acuerdo con el Frente de Todos, que rehuye el abrazo del oso.

Lo que no queda clara es la estrategia de Alberto Fernández. Luego de semanas de moderación y señales de acuerdo para que Macri llegara hasta el 10 de diciembre, en los últimos días se desmarcó del incendio macrista. Y, lo que es muy bueno, señaló el rol de incendiario del presidente, pero también del FMI, que no puede hacer la de Pilatos. AF dijo que el Fondo había prestado a un «gastador serial» y que su crédito había sido el aporte a la campaña para la reelección más cara de la historia.

Nadie tiene la bola de cristal, pero todo indica que los plazos políticos y electorales pueden adelantarse, o mejor dicho, a ponerse a tono con la extrema gravedad de la crisis. Es el final. «The end», como en las viejas películas y esta se parece muchísimo a una que vimos en 2001.
ortizserg@gmail.com

jueves, 4 de julio de 2019

EL PESO-REAL.



Por Jorge Aniceto Molinari:

Se reunieron el presidente de Argentina, Ing. Mauricio Macri y de Brasil, Sr. Jair Bolsonaro –creo que tiene grado militar- y anunciaron que van a crear el “peso-real” como medida monetaria común entre ambos países, invitando además a Uruguay y Paraguay, con la aspiración de que cuando sea derrocado el Presidente Constitucional Nicolás Maduro, se incorpore Venezuela. Ni siquiera hablan de elecciones, que es precisamente lo que les preocupa en sus respectivos países.


Sin duda que ya hoy los gobiernos de Macri y Bolsonaro son para sus respectivos países, para la economía regional y para la preocupación de estabilidad financiera ecuménica del Fondo Monetario Internacional un “peso real” en que lo más sano de sus respectivas sociedades sueña con poder superar en corto plazo.
El anuncio no ha tenido mayores repercusiones, que las del comentario preocupado de los que ven transcurrir la crisis sin la menor idea de cómo salir de ella. Es más, en el panorama pre-electoral en que se encuentran nuestros países en medio de una campaña de subida mediocridad conceptual el anuncio como se dice ahora, no mueve la aguja. Ahora además con el agregado del “destape” judicial que viven ambos países.

El anuncio tampoco preocupará a estos propios actores en cuanto a en que divisa guarecer sus fortunas personales. Es una idea a promover en la vida de la gente para que el comercio entre naciones vecinas no se vea entorpecido por los vaivenes monetarios. Sus ministros de “economía”, “justicia” y ellos mismos seguramente seguirán confiando sus ahorros personales a monedas como el dólar, el euro o el yuan y a buen resguardo en eso que los “opositores” llaman los “paraísos fiscales”.
 Es interesante recordar el proceso de creación del Euro, que tenía el objetivo concreto de en el espacio económico de la comunidad europea crear un instrumento que favoreciera el desarrollo económico propio de la comunidad en su conjunto.

Lo hemos escrito: la izquierda europea no entendió el desafío. Esa misma izquierda que nos habló de la “primavera árabe”, mientras los intereses de la gran industria del armamento procedían a incrementar la guerra y la destrucción en esos países; tampoco entendió que la creación del Euro era una oportunidad para doblar la apuesta y volver al planteo de Lord Keynes al salir de la segunda guerra mundial de que debía eliminarse las diferencias monetarias e ir a una moneda única y universal.

Recordemos que esta iniciativa en esa circunstancia histórica fue “derrotada” por la acción de la pujante economía de EE.UU. que había pasado a ser el centro del capitalismo en el mundo y pretendía hacer de su moneda también centro a la vez que respetaba las “economías nacionales y sus monedas” sobre las cuales necesariamente tendía a imponer su hegemonía. Europa era un mapa de divisiones y el sueño de la comunidad aún no había nacido en los desarrollos de las burguesías nacionales con antecedentes particulares en cada una de imperialismo.
En este caso de Macri-Bolsonaro ni siquiera es eso, es apenas el deseo ante el retroceso constante de sus economías y ante la inestabilidad monetaria poner alguna medida que facilite el comercio regional. Con una guiñada a Trump: el deseo de derrocar a Maduro

Lo afirmamos nuevamente, prácticamente no existe en el mundo, posibilidades reales de que una diferencia monetaria en alguna zona del planeta signifique un beneficio para la gente a ser manejado por un gobierno determinado. Con lo cual estamos diciendo que todo manejo monetario favorece a un sector determinado de la economía en detrimento de la población en general.

Acá en el Uruguay, por ejemplo, que a diferencia de cuando la crisis del 2001 el respaldo financiero es importante, un día sí y otro también, los sectores vinculados a sus exportaciones, que son los de mayor peso en la economía reclaman devaluaciones de la moneda nacional con la valorización del dólar para producir el ajuste en los ingresos de la población en general y ellos puedan disponer de dólares para sus movimientos en las especulaciones del mercado mundial. Jamás los oirán hablar del costo financiero, costo que va en aumento en todo el mundo a medida que crecen los paraísos fiscales y los endeudamientos.
En franca contradicción con esto, costos financieros que los adelantos tecnológicos tienen a minimizar en el plano administrativo y nos hacen pensar en lo que será el mundo del futuro cuando la sociedad se libere de las condicionantes actuales.

El gobierno sabe por otra parte –el equipo de economía ha sido conteste en eso- que puede avanzar en las medidas de control y bancarización que van imponiendo las autoridades monetarias a nivel mundial y que generalizadas no son una traba para las inversiones a través de los medios financieros en el país.
Ahora que a nivel de todo el espectro político no se hable del tema, es por lo menos una prueba de la enorme orfandad ideológica, salvo claro está, la intervención de Mujica en la ONU de la que no se habla y él tampoco.

Es si uno de los puntos centrales que en la izquierda deberíamos estudiar. Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de Batlle sin analizar que significaba, era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo, la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Los países y estos en particular, están agotando las estructuras fiscales que les puede ofrecer el capitalismo como sistema. Uruguay ha tenido la virtud de defender las conquistas sociales, pero ya nuestros vecinos han arremetido contra ellas, que es lo que reivindica Javier De Haedo, economista que ha planteado el aumento del IVA. Es por eso que es necesario plantearse el tema impositivo con cabeza universal como lo insinuó Mujica en la ONU y que luego no tuvo continuidad su razonamiento. Lo que equivocadamente plantea Cristina Fernández de que Argentina debe tomar el ejemplo de Trump y replegarse a sus fronteras ya no se puede aplicar prácticamente en ningún país del mundo, teniendo en cuenta además que China y su entorno, que se están convirtiendo en el centro del capitalismo mundial lideran el libre comercio.

En nuestra zona continental, hay una moneda única a través de la cual se manejan todas las importaciones y todas las exportaciones y es el dólar; las otras monedas, las nacionales, son para el manejo al ajuste de los ingresos de los propios pueblos. Por eso que es criminal hablar de soberanía monetaria cuando ella no tiene ninguna oportunidad de existir y los derechos que una emisión de moneda puede generar al país hoy ya no existen ni siquiera en EE.UU. que está permanentemente controlado por el mercado mundial que a la vez que le exige, le permite ciertos movimientos en la emisión. Recordemos que China mantiene reservas en dólares capaces de incidir directamente en el mercado mundial.

Insistimos que el gobierno del mundo en pugna ya no radica en naciones sino en los conglomerados empresariales multinacionales, y son ellos los que en medio de esta crisis fijan las condiciones de emisiones de dólares, euros y de las restantes monedas que pesan en el mercado mundial.

Esta propuesta Bolsonaro-Macri tiene también otras lecturas. El perfil sociológico de nuestros países está cambiando rápidamente. Estos países son exportadores y para exportar cada vez se precisa menos gente. Es terrible, pero esta es la base del crecimiento de ideas que fomentan la grieta social, que no es otra cosa que fascismo. La derecha no lo puede decir abiertamente, pero necesita que haya menos gente, que se bajen los costos pues su nicho de producción no tiene que ver con el desarrollo social, eso lo ven como un fenómeno ajeno en esa China consumidora gobernada por un Partido Comunista.

Y conste que analizamos la tendencia y no generalizamos, la obra social y como se hace preocupa y nos consta que incluso abarca a sectores que se consideran conservadores.
El problema es que nuestros agentes políticos han caído en un círculo vicioso que sin una apertura programática es imposible romper. El tema de la moneda es crucial, no puede haber una moneda para la gente que vive de su trabajo y otra para los que manejan el mundo de los negocios.

sipagola@adinet.com.uy

jueves, 16 de mayo de 2019

Empresarios o emprendedores (1ra parte)

Por Reinaldo Tamaris:

Hacia la Patria Socialista del siglo XXI  

La Venezuela del siglo XXI, presenta en la actual coyuntura política-social-económica-cultural, condiciones objetivas y subjetivas que posiblemente propicien cambios en sus estructuras que vayan de la mano con los cambios que en la estructura financiera-comercial internacional están gestando otros países potencia caso concreto el gigante asiático China, quien probablemente emerja como el nuevo hegemon en el comercio internacional.


Dentro de este contexto, es necesario aclarar que el desarrollo histórico económico, social, político y cultural que ha acaecido en Venezuela y posiblemente en sus vecinos de Suramérica, Centroamérica y el Caribe, no se corresponda  exactamente a la manera en como ocurrió y continua ocurriendo, en los países europeos, asiáticos, euroasiáticos y en Norteamérica. De ahí la necesidad de pensar desde “América Latina”, tal como lo plasmo el filósofo Juan José Bautista; premio Libertador al pensamiento crítico 2014, en donde advierte la necesidad de analizar la historia del continente americano bajo una nueva óptica, bajo unos nuevos parámetros y con una perspectiva totalmente propia, sin rasgos eurocentristas.

En consecuencia, existe una extensa literatura de autores (as) venezolanos (as) que han aportado mucho material y análisis al respecto, dando claras evidencias sobre la evolución del capitalismo en Venezuela y de cómo se conformaron las estructuras de poder, en los ámbitos políticos y económicos y las clases o sujetos que se mueven en esas estructuras. Intelectuales como Araujo. O, Ludovico Silva, Pérez Luzardo, Mieres. F, Quintero. R, Salvador de la Plaza, entre otros, a través de sus ensayos y trabajos de investigación, han aportado material suficiente para comprender que la evolución del Modo de Producción Capitalista en Venezuela tiene características propias y en consecuencia estructuras y actores complacientes a esas características, razón por la cual su desenvolvimiento o trasformación hacia otro modo de producción; de acuerdo a la teoría de Carlos Marx, tendrá un desarrollo propio y reciproco a su génesis.

Todo lo anterior, se puede subscribir en algunos trabajos elaborados por los autores antes descritos, pero muy particularmente en el ensayo “Venezuela violenta” del economista y filósofo Orlando Araujo, publicado en el año de 1968 pero que viene muy acorde a la coyuntura que actualmente atraviesa Venezuela. Este trabajo presenta una muy bien elaborada síntesis acerca del trayecto histórico venezolano, que va desde la colonia hasta nuestros días; siglo XX para el momento de su elaboración, en donde el autor presenta los problemas del sector agrario, industrial y petrolero presentes en el país e igualmente exhibe un análisis muy riguroso acerca de la “burguesía venezolana”. Expone Araujo:

“…Ya no se trata solamente del conflicto entre latifundistas y campesinos, ni del contraste entre la explotación extensiva feudal del campo y las formas avanzadas de la producción agrícola capitalista; sino de la oposición y conflicto de intereses entre la nación venezolana, dueña de recursos fabulosos en petróleo y minería, y la nación norteamericana, dueña mayoritaria de los grandes capitales que explotan aquellos recursos.” (1968, Pág. 119).

“…Y, finalmente, el gobierno no es otra cosa que el reflejo de los intereses dominantes, en otras palabras, es la expresión política del poder económico (sistema capitalista extranjero y oligarquía interna) y está dirigido por representantes de los sectores dominantes o, como en el caso presente, por una combinación contradictoria de tales representantes y elementos de la pequeña burguesía que ha dado la espalda a su compromiso con las clases populares.” (1968, Pág. 129)

Como puede apreciar el lector, este pequeño fragmento de dos citas del mencionado libro, se observa la vigencia del mismo. Por supuesto haciendo la salvedad que desde hace veinte años, el Gobierno, a diferencia de aquella época, es un Gobierno progresista, revolucionario, antiimperialista y con una ideología que propicia la construcción del socialismo y que busca gobernar para el pueblo.

Hecha la observación anterior, se puede establecer que posiblemente parte de la problemática en el ámbito económico, obedece en gran medida al cambio en las estructuras de poder político y económico que vienen generando las políticas implementadas por el Gobierno Revolucionario, en donde la redistribución de la riqueza se ha hecho más equitativa, privilegiando a los más necesitados (misiones sociales). Por otro lado, las políticas fiscales, cambiarias, monetarias y comerciales, apuntan hacia el fortalecimiento de los pequeños y medianos empresarios y hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas de Venezuela, situación que afecta los intereses de las grandes transnacionales asentadas en Venezuela desde hace décadas y al gremio de empresarios que han vivido del intercambio y la importación (renta petrolera).

Como resultado de todos estos esfuerzos del Gobierno Revolucionario, en los ámbitos político, social y cultural los cambios; objetivos y subjetivos, se observan claramente. A continuación se detallan algunos avances en esta materia; bajo aspectos objetivos y subjetivos, descritos en el Plan de la Patria 2019-2025:
  • “Haber ocupado el Pueblo, por primera vez en la historia, el poder político en Venezuela. 
  • Haber generado la primera Constitución aprobada popularmente en la historia del país, de profunda condición bolivariana, que asume la visión integral de la democracia plena en lo político, social, económico y cultural.
  • Haber liberado al país de analfabetismo.
  • Tener más de un tercio del país en el sistema educativo nacional, tres veces más que en el pasado, con un récord en este momento más de 10,5 millones de personas estudiando a nivel nacional.
  •  Restituir la gratuidad de los servicios públicos, así como el alcance y cobertura de los mismos. Solo en educación y salud la cobertura del sistema público es superior a 80%, rompiendo con la tendencia a la privatización neoliberal de los servicios.
  • Haber logrado que más de 4 millones de trabajadores del país tengan título de técnico superior o universitario.
  • Haber construido, en 18 años, más de 2 millones de viviendas, 43% más que el total de viviendas construidas en toda la IV República.
  • Haber pasado la inversión en relación con el ingreso de 39,1% en los últimos 18 años de la IV República a 74,1% en Revolución. Solo como ejemplos por sectores: se incrementó en 1.086% la inversión social en salud y en 3.125% la inversión social en seguridad social.
  • Elevar la cobertura de las personas en edad de pensión. Antes de la Revolución existían cerca de 350 mil pensionados, con una cobertura de 19,6% de las personas con edad para ello. En la actualidad, este valor supera los 3,5 millones de personas, alcanzando la cifra de 93,1% de cobertura.
  • Haber democratizado el acceso a la tecnología, con más de 5,3 millones de Canaima distribuidas a los niños y niñas del país.
  • Haber generado la primera plataforma de satélites del país, en telecomunicaciones y percepción remota.
  • El Coeficiente de Gini muestra las mejoras en la distribución de la riqueza. Este indicador mejoró significativamente, al pasar de 0,469 en 1999 a 0,381 en 2017.
  • En Venezuela existen hoy más de 10,5 millones de personas estudiando. Solo en el sector universitario se ha multiplicado por más de tres veces el número de estudiantes en relación con1998. Más de 75% de la educación nacional es pública y gratuita.
  • Mediante el Programa de Alimentación Escolar (PAE) se atendió en 2017 un total de 4.176.193 niños y niñas.
  • Se han entregado 120 millones de textos escolares de la Colección Bicentenario, desarrollados por docentes investigadores venezolanos, que presentan al estudiante una visión integral de la historia, la realidad y los valores nacionales.
  • La esperanza de vida al nacer se incrementó a 75 años en 2017, mientras que en 1998 era de 72 años.
  • El porcentaje de hogares en pobreza extrema estructural, medida por necesidades Básicas insatisfechas (NBI), disminuyó a 4,4% en el año 2017, mientras que en el año 1998 era de 10,8%.
  • El incremento del acceso a servicios de recolección de aguas servidas subió a 84% en 2015, habiendo estado en 62% en 1998.
  • La atención de la salud ha implicado un nuevo paradigma con Barrio Adentro. No solo se ha tratado de la territorialización, sino, adicionalmente, del incremento de médicos y personal de la salud. El programa de Médicos Integrales Comunitarios (MIC) está duplicando, en 10 años, el total de médicos existentes en el país antes de la Revolución, contando además con el posgrado en Medicina más grande de América Latina.
  • Se ha logrado la certificación del territorio nacional como estados 100% de cobertura de Barrio Adentro, conformando adicionalmente equipos básicos de salud.
  • En el país, 82% de las escuelas son públicas, gratuitas y de calidad. En 2016 la tasa de escolaridad se incrementó, alcanzando 90% de matriculación para la educación inicial, 100% de matriculación para la educación primaria y 99% de matriculación en educación media.
  • En educación universitaria se están formando más de 2,6 millones de estudiantes en los niveles de pregrado y posgrado.
  • En total, más de 10,5 millones de personas –un tercio del país– están estudiando.
  • En medio de la guerra, con el esfuerzo del Gobierno revolucionario y los CLAP, se han creado los programas especiales de morrales gratuitos a todos los niños y niñas, así como un kit de útiles escolares requeridos para sus clases, compuesto por cuadernos, lápiz y borrador, entre otros.
  • Según datos de la Unesco, Venezuela es el quinto país del mundo y el segundo en América Latina en matrícula universitaria”.

 Ahora bien, es necesario para continuar y pasar a la idea principal de este primer vértice, que se tome en consideración que en la actualidad todos estos programas sociales se han visto disminuidos; tanto en su ejecución como en sus resultados, producto de la guerra económica impuesta por la potencia hegemónica de los EE.UU y sus aliados europeos y por supuesto la oligarquía venezolana, quienes se resisten a perder sus privilegios y beneficios económicos que tanto han disfrutado; muy particularmente, a lo largo del último medio siglo a expensas de los gobiernos de la IV república.
Sin embargo, hoy día el Gobierno Revolucionario a pesar de la baja en los ingresos petroleros; fuente de riqueza usada para llevar a cabo estas políticas, mantiene la inversión social y dentro de sus políticas propicia en su gestión el “hacer más con menos”.

No obstante, esta resistencia por parte de la clase económica dominante internacional y nacional, es probablemente la razón por la cual aún el cambio en la estructura económica no se haya presentado, a pesar de los esfuerzos de la dirigencia política que actualmente tiene el poder político en el país. Es claramente evidente que la estrategia llevada a cabo a través del Plan de la Patria 2013-2019 y ahora 2019-2015; solo por nombras estas dos últimas, y además de las políticas fiscales, cambiarias, monetarias y comerciales, no han sido suficientes para transformar las bases económicas de Venezuela, y transcender de un sistema económico rentista o economía de puerto a un sistema económico productivo de bienes y servicios, sustentados en la gran fortaleza del país como lo es, el ser  un gran productor de recursos mineros y energéticos, un gran productor de materia prima.

Finalmente, es necesario que los actores económicos, tal como lo establece la literatura clásica económica, asuma su responsabilidad en la situación que se presenta en el sector económico venezolano, como el gran actor que es. Ya como anteriormente se indicó, el problema económico, la falta de crecimiento económico y por ende del desarrollo del país, no tributa solo al Estado, como un actor del sistema económico, sino, también es un asunto que implica la intervención del empresariado venezolano y extranjero. Desde la visión de Carlos Marx, o como lo decía Ludovico Silva, desde la visión de los marxianos, se estaría ante la polémica de un cambio en la estructura de las relaciones sociales de producción, situación que posiblemente generaría; según esta teoría, un cambio en el modo de producción, o más claramente, se pasaría del sistema capitalista al sistema socialista de producción.

De ahí, la importancia en tener claridad en cuanto a que tipo de empresario realmente se necesita en el país, que tipo de empresario estará dispuesto a tomar las riendas económicas de Venezuela y junto al Gobierno y el pueblo procurar el crecimiento y desarrollo económico que tanta falta hace, para realmente mejorar la calidad de vida de la población. Venezuela amerita de un empresario que anteponga sus intereses antes lo de la Nación. ¿Sera posible? 

reytamaris@gmail.com

sábado, 30 de marzo de 2019

El inevitable declive estratégico de Estados Unidos II



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

En la introducción de su libro “Auge y caída de las grandes potencias”, el historiador británico Paul Kennedy expone que su investigación refiere a la interacción entre economía y estrategia en la medida que las potencias luchan por aumentar su riqueza y poder para “llegar a ser (o por seguir siendo) ricos y fuertes”. Kennedy explica que en los últimos cinco siglos, la victoria y el éxito de cualquier poder planetario o el desplome de otro, ha sido consecuencia de largas luchas en el terreno militar, pero de la misma manera, en el desarrollo de estos fenómenos contradictorios ha ejercido gran influencia el uso más o menos eficaz de los recursos económicos y productivos del Estado en el momento de la contienda bélica de una parte, y de otra, la forma en que la economía de ese Estado había optimizado o declinado en relación con la de otras potencias que también han ejercido liderazgo en el período precedente.


En el marco de las relaciones internacionales, los especialistas no se han puesto de acuerdo en cuanto a la periodización posterior al fin de la guerra fría y el mundo bipolar. Como he dicho en otras ocasiones, después de la desaparición de la Unión Soviética, el mundo vivió durante los últimos años del siglo pasado una década de caos en que pugnaron la intención de Estados Unidos de imponer un mundo unipolar y el interés de la mayoría de la humanidad de avanzar hacia un sistema multipolar de cooperación y paz. Esta contradicción solo pudo resolverse a favor de la potencia norteamericana tras las acciones terroristas del 11 de septiembre de 2001, que permitieron a Estados Unidos forzar la unipolaridad. Todo comenzó a marchar acorde los compases de la orquesta que se dirigía desde Washington hasta que la crisis económica y financiera que estalló en 2008 paralizó esa historia que según Fukuyama había llegado a su fin.

Vistas así las cosas, el período precedente al que se refiere Kennedy podría interpretarse como el que se inició en 1991, el que comenzó en 2001, o como el que se gestó a partir de 2008, pero si nos atenemos a lo que explicaba Armando Negrete, economista de la UNAM de México, al que nos referimos en la nota de la semana pasada, en realidad debemos estudiarlo desde la década de los 60 del siglo pasado, momento en que se originó la tendencia a la baja de la economía estadounidense.

En ese contexto, el desarrollo de China y el de Estados Unidos han caminado en direcciones opuestas. Mientras que desde 1980, China ha crecido a un promedio de 9,6% anual, teniendo picos de 15,2% en 1984 y 14,2% en 1992 y 2007 y su año más bajo en 1990 con el 3,9%, hay que tener cuenta sin embargo, que su PIB en paridad del poder adquisitivo (ajustando las diferencias de precios), pasó del 3,4% en 1980 al 16,6% en 2014. Esto ha significado que en el año 2014 China superó a Estados Unidos como primera potencia mundial, en términos del PIB en paridad del poder adquisitivo, superando con su 16,6% al 15,9% de Estados Unidos. Al contrario, este país creció un 2,6% anual desde 1980 y apenas 1,6% desde la crisis de 2007. Es cierto que el año pasado, 2018, China creció “solo” el 6,4%, pero Estados Unidos lo hizo a un lejano 2,9%. Estas cifras son las que nos dan el marco en el que debemos observar este fenómeno.

Los procesos de desintegración de los poderes imperiales transcurren a través de lapsos largos de tiempo en dependencia de múltiples factores que concurren a acelerarlos o retardarlos, sin embargo, su decadencia es inexorable. Al estudiar muestras del pasado, algunas similitudes respecto del presente producen considerable asombro. Por ejemplo, en el prolongado proceso de debacle del imperio romano, uno de los más poderosos y extendidos de la historia, fue evidente el desprecio que este sentía hacia las tribus de su periferia a los que siendo caracterizados, nunca pudieron conquistar, entre ellos celtas, francos, suevos, burgundios, ostrogodos, visigodos y otros. Ya en ese momento se les describía como “bárbaros”, lo cual en la modernidad tiene un carácter peyorativo pero que en realidad significaba “forasteros”.

Por supuesto que había una patente superioridad de Roma en cuanto a la organización social respecto de las tribus del norte de Europa, pero esto no se manifestaba en el terreno propio de la guerra donde tenían fuerte influencia factores de carácter subjetivo que llevaban a conceder inusitada relevancia técnica a un armamento que a todas luces era inferior. Algo parecido ocurrió en el siglo XX en la guerra de liberación emprendida por Vietnam contra Estados Unidos.

Roma fue incapaz de solventar la oposición que hicieron las tribus del norte basadas en un desarrollo cultural y una literatura sin igual que le permitió elaborar y aprender el uso de ingeniosas armas defensivas, además de poseer una gran destreza, una extraordinaria capacidad de lucha y resistencia y probado valor en el combate. Vale decir que aquellos que vencieron el acoso de Roma no se apuraron en tratar de copiar los adelantos que le permitían sostener su hegemonía. Aunque cueste comprenderlo, la paciencia fue una virtud decisiva en la capacidad de hacer desistir a Roma de sus intentos de expansión, hasta lograr su debilitamiento y derrota. No obstante la caída del imperio romano significó una transformación estructural de la civilización, también es cierto que la irrupción de otros pueblos, oxigenaron el mundo del pasado que se abrió a nuevas ideas y nuevas culturas.

En el mundo eurocéntrico y pro estadounidense de hoy, donde se trata de hacer suponer que es imposible la vida al margen de la “cultura” de Estados Unidos que hace esfuerzos inusitados por su universalización, este aspecto también debe considerarse parte importante de la conflictividad mundial, sobre todo en el enfrentamiento a civilizaciones tan antiguas y tan poderosas culturalmente hablando como la china, la india y la persa por ejemplo, frente a la cual Estados Unidos pretende mostrar a Walt Disney, las hamburguesas, los chicles y la coca cola, como símbolos supremo de su infinita superioridad.

Finalmente y al igual que en la actualidad, el problema que condujo al fin de Roma como imperio hegemónico fue su incapacidad de controlar un territorio de 13,5 millones de km²a pesar que construyeron 75 mil km. de caminos para comunicar todos los rincones de tan extenso área,  y no obstante también que las principales ciudades se erigieron alrededor del Mediterráneo y en los márgenes de los extensos ríos europeos a fin de solventar por vía marítima y fluvial el gran problema que entrañaba el transporte para el sostenimiento del Estado y para dar continuidad al esfuerzo bélico que suponía ese objetivo y su permanente necesidad de expansión.

Por eso, hoy también es explicable el interés en los estrechos y canales a través del mundo: Bab el Mandeb, Suez, Malaca, el Bósforo, los Dardanelos, Ormuz y Gibraltar, por eso la constante tensión en los mares de la China meridional y oriental, por eso la permanente vigilancia sobre Panamá, el Estrecho de Magallanes y la posesión de las Malvinas y las islas del Atlántico sur. En los mares y océanos, en la capacidad de transporte a través de ellos y por tanto en sus posibilidades de controlarlos se juega la hegemonía estratégica del planeta. Es la razón más importante por la que Estados Unidos resiente del proyecto chino de “Un cinturón, una ruta” o “Ruta de la Seda” que le da a China un lugar envidiable para su relación con Asia, Europa y África y por extensión con América Latina y el Caribe.

Los planes para impedir el desplome de Roma en tiempos del emperador Teodosio II a fines del siglo IV, que se venía intentando desde hacía 250 años, se ejecutaron a través de múltiples ideas y novedosas propuestas que pasaron por la inteligente decisión de paralizar la expansión durante el mandato del emperador Adriano a mediados del segundo siglo de nuestra era. No parece que los emperadores modernos llamados presidentes de Estados Unidos hayan llegado a esa decisión aún, lo cual indudablemente empeorará la situación de la sede imperial, aunque sigan asesinado a cientos de miles de personas a lo largo del mundo. Llegó un momento en el que Roma, que a la sazón contaba con un ejército de 300 mil hombres, no tuvo capacidad económica para seguir haciendo crecer el gasto militar necesario -ya no para expandirse- sino para proteger su territorio.

Las 800 bases militares que Estados Unidos tiene en 177 países le cuestan a los contribuyentes más de 100 mil millones de dólares anuales, eso sin contar los portaviones y los efectivos que se desplazan temporalmente fuera de su país, y que hicieron que Trump haya solicitado un presupuesto de 750 mil millones de dólares para el año 2020, podrían crear una ficticia situación de control global inquebrantable sobre la base de un endeudamiento creciente, lo cual es posible mientras Estados Unidos sea dueño de la máquina que elabora el dinero del planeta, pero esto también está comenzando a modificarse toda vez que el comercio entre Rusia y China y otros países se ha empezando a hacer con monedas distintas al dólar. Su debacle y pérdida de hegemonía es cosa de tiempo.

Mientras tanto, necesitan mantener su amenazante presencia militar en todo el planeta. En tiempos de Roma, su incapacidad de defender el territorio imperial condujo a que el ejército se viera obligado a reclutar a aquellos “salvajes” que había enfrentado quienes aportaron novedosas formas de combate. En tiempos recientes, Estados Unidos creó grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico para enfrentar a sus adversarios de turno, al mismo tiempo que los caracterizaba como enemigos irreconciliables y organizaciones terroristas. En otras ocasiones ha recurrido a la utilización de empresas que reclutan mercenarios para cumplir sus objetivos sin el riesgo de participación de sus propios soldados. Por supuesto, estas empresas están prohibidas, pero contradictoriamente existen legalmente en Estados Unidos y otros países de Europa enganchando soldados de fortuna en variados países entre los que destacan Colombia, Chile e Israel, naciones plenamente subordinadas a Estados Unidos que poseen fuerzas armadas aliadas de este para realizar acciones al margen del derecho internacional a cambio de impunidad en la represión y oscuros negocios multimillonarios al interior de sus países. Por último, Estados Unidos a través de sus agencias ha destinado ingentes cantidades de recursos para la contratación de delincuentes y lumpen que ayuden a desestabilizar gobiernos que no se subordinan a su mandato como los de Nicaragua y Venezuela.

Las similitudes son evidentes, la descomposición es la misma y las acciones son similares aunque los procesos de declive hayan sido distintos, entre otras cosas porque han ocurrido en épocas separadas por más de un milenio de la historia de una humanidad que solo busca tener condiciones mínimas de subsistencia en este planeta que supuestamente es de todos.

sergioro07@hotmail.com

sábado, 16 de marzo de 2019

El fin de la predominancia


Por Jorge Aniceto Molinari:

Es necesario estudiar, analizar, los elementos tal cual hoy se vienen dando. Los modos de producción nacen, se desarrollan y declinan, la predominancia del modo de producción capitalista está en una crisis irreversible, ¿qué quiere decir? que necesita morir en paz. No se trata del fin del capitalismo sino del fin de su predominancia.

Hoy en el mundo el centro del capitalismo tiende a ser China y su entorno, que es la que lidera el libre comercio, premisa esencial para el desarrollo capitalista. Pero China está gobernada por el Partido Comunista y tiene la mayor reserva de dólares del mundo. A su vez EE.UU. el centro que declina, terriblemente endeudado, una corriente minoritaria que hoy ejerce el poder actúa amurallando la economía y tratando de favorecer al núcleo duro militar que hoy gobierna.


Hoy en el mundo ningún país puede planificar ante sí y por si una matriz productiva, tampoco Noruega o cualquier otro ejemplo, el gobierno económico del mundo está en manos de los complejos empresariales multinacionales tal cual lo planteara Lenin en 1916 (El Imperialismo fase superior del capitalismo). No se trata de buscar el lado humanitario de un sistema cuya predominancia está llegando al fin. Se trata de desarrollar un programa de transición que ponga en manos de la sociedad el control de la economía.

El rol del Estado ha sido importante como escudo de los débiles y en muchos casos para impedir que el aparato productivo se destruyera, pero nunca como salida en manos de un capitalismo de Estado. Por eso el planteo de moneda única y universal e impuesto a las transacciones financiera dando muerte a los paraísos fiscales haciendo que ninguna transacción sea válida si no está debidamente registrada donde la sociedad determine. Que esto pueda ser la base de una organización social superior, no tengo dudas.

Antes estamos condenados a pasar vicisitudes dramáticas y muy complicadas. De eso se trata hoy el hacer político. -
El grupo gobernante especialmente guerrerista (vinculado a la industria de la guerra) en EE.UU., ha entrado en una fase crítica, lo que no quiere decir que sus demandas de extender la guerra logren imponerse. Sus intereses puntuales ahora se contraponen con los que integran los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna si gobiernan el mundo y también tienen injerencia en la interna de ese país.

El problema esencial que tenemos que resolver si o si, es el programa de aquí en adelante.
La predominancia del capitalismo en el mundo hoy no tiene otro plan de desarrollo diferente al que impone China y su importante entorno, con el libre comercio o la realidad amurallada de la economía de EE.UU., que por las realidades similares que ha vivido el mundo en los últimos 100 años podríamos considerar que ahora sus perspectivas, la actual de EE.UU., incluso son muy menores.
¿En que están hoy las personalidades de los destacados economistas que en estos tiempos han acaparado los premios Nobel? ¿En que están todas esas legiones de técnicos y especialistas que acompañan el desarrollo y para ello son imprescindibles en las distintas organizaciones empresariales?

Puede ser desesperanzador señalar su inanición, su falta de perspectivas siendo que las salidas están ahí prácticamente elaboradas. Admitamos que tampoco tenemos datos serios de que está pasando por sus cabezas.
El discurso de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, parecería que no hubiera existido, y ni siquiera para su autor. Pero ahí está como la puerta de Alcalá.
Sin embargo, se siguen desarrollando teorías para cómo se debe hacer en cada país para encarar el futuro.

Y acá no se trata de que cuando peor, mejor; acá se trata de razonar, de volver a la base material del razonamiento. No hay otro camino posible, la humanidad está frente a la necesidad de dar muerte a la predominancia del capitalismo e instaurar instrumentos de democracia económica que hoy no le pertenece como la moneda y los impuestos.

Por supuesto –y no los obligo a creerme- que me gustaría que me dijeran: “estás equivocado” y me lo demostraran así no seguiría perdiendo el tiempo en este camino. Que me demostraran que cada país debe tener una moneda propia, o que cada comarca debiera tener su moneda, pero hasta ahora nada, la necesidad de  moneda única y universal para mi sigue siendo irrefutable, como el metro, el kilo o el litro para hablar de las medidas más comunes.

¿Y los impuestos?: el consumo o el giro del dinero.
Hay en la gente común, como nosotros, un aumento constante en la preocupación por la violencia y la ineficiencia e ineficacia de los gobiernos de derecha, de centro, de izquierda para combatirla,  esto hay que sumarlo a la crisis en la cantidad y calidad del trabajo que hemos abordado en notas anteriores, ¿tiene esto que ver con los sistemas impositivos?: SI.
La baja en la calidad del trabajo para el conjunto de la gente, acompaña directamente el agravamiento del problema.

No es que solo el cambio del sistema impositivo, que por las condiciones de la gobernanza económica del mundo no se puede hacer estableciendo fronteras dentro de las cuales se aplique –como de alguna manera fue el Euro- sino que necesariamente debe hacerse a lo largo y ancho del planeta, porque ello implica un control directo sobre el origen del problema que no es otro que lo que era antes una virtud: buscar la rentabilidad que ahora está convertida en un instrumento de putrefacción de las relaciones sociales.

Hoy hacer que ninguna transacción sea legal sino está debidamente registrada por los organismos que la sociedad democráticamente establezca, significa en los hechos no solo la condena a muerte de los paraísos fiscales, sino también de todos los negocios que ellos estimulan como el de la droga. Acá en el Uruguay estamos discutiendo si el cierre de más de 2.000 puestos de venta de pasta base, es efectivo o no. Claro que nos parece correcto que se cierren puestos de venta como se está haciendo, pero eso no alcanza hay que ir al movimiento de dinero que provoca la apertura de los puestos de venta. Si se puede, pero debe ser una acción coordinada en el mundo contra los paraísos fiscales que son los que alimentan esa lacra social.  Es esto además donde la izquierda debe exigir definiciones a todos los contendientes electorales y exigírselas a sí misma.

E insistimos: no es el fin del capitalismo, es el fin de su predominancia para que la humanidad transite hacia un modo de producción superior. Con los recursos de este sistema impositivo basado en la circulación del dinero, los organismos que la sociedad determine podrán realizar obras que hoy no se hacen porque no son “rentables”.

¿Significa ello que la sociedad debe estatizar la economía para poder realizar estas obras?: no, porque ello significaría retroceder al capitalismo de Estado, al que muchas veces fue necesario recurrir para resolver problemas puntuales y no tan puntuales pero que no es una salida viable aún cuando pueda tener su peso en una planificación global de la economía donde todos los aspectos del desarrollo humano deben ser contemplados.
¿Estamos soñando?: no. Uds. lo pueden comprobar analizando los problemas que hoy tenemos y como con la crisis en la predominancia del modo de producción capitalista van en aumento.

Podemos entender por ejemplo, que un cambio de gobierno en el Uruguay puede significar como lo fue en Argentina un retroceso tremendo en el nivel de vida de la  gente, y los ejemplos abundan en el mundo. Hasta EE.UU. tendría problemas si no siguiera esta economía amurallada que ha impuesto Trump, y vaya si la disyuntiva es tremenda para ellos y para el mundo, gobernada esta nación como lo está siendo hoy a contrapelo de toda su rica historia.

Pero lo grave es que si no se encara de esta forma que estamos proponiendo las consecuencias serán aún más dramáticas.
En Uruguay por ejemplo es seguro que los exportadores mas inescrupulosos se están frotando las manos por la caída provocada de la moneda argentina con respeto al dólar, pero es un drama para cualquier gobierno porque su repercusión en la sociedad puede llegar a ser dramática como en la crisis del 2002.

Sin embargo como nunca antes (Mujica lo planteó en la ONU, pero luego lamentablemente retrocedió), estamos en condiciones de hacer un llamado a lo mejor de la humanidad para que esta tarea se asuma de inmediato.
No es importante, aunque en algunas circunstancias si lo es, quien tome la iniciativa, una sola chispa puede encender toda la pradera, porque es una necesidad social que el mundo busca buceando en innumerables textos pero sin reencontrarse todavía con el enorme trabajo de investigación realizado en su momento por los maestros.

sipagola@adinet.com.uy