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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Colombia duele



Por Carlos Flanagan:

La violencia que sigue instalada en Colombia desde hace décadas y la continuidad de los asesinatos de líderes sociales, sindicales y ex combatientes de la guerrilla luego y a pesar de los acuerdos de paz firmados, violentan toda conciencia democrática y de justicia.
En lo que a mi respecta, me duelen particularmente; ya que a algunas y algunos de ellos los pude conocer en instancias de encuentros internacionales en las últimas décadas.

La realidad colombiana vuelve a estar en las noticias a raíz del anuncio hace pocos días de Iván Márquez y algunos otros dirigentes de las FARC (Jesús Santrich y Hernán Darío Velázquez) de que, ante los incumplimientos por parte del gobierno de muchos aspectos de los acuerdos de paz y los reiterados asesinatos, retomaban la lucha armada (defensiva) nuevamente como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC – EP).



Por otro lado, Rodrigo Londoño continúa presidiendo el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) creado en agosto del año 2017, luego de la firma de los acuerdos de paz en 2016, que rechazó enfáticamente la decisión hecha pública por Iván Márquez y reafirmó la apuesta por la paz y el cumplimiento de los compromisos emergentes del Acuerdo de Paz firmado.

El contexto histórico, formas y contenidos

Colombia es el país en nuestro continente con mayor continuidad democrática en el plano institucional con partidos políticos muy antiguos, como el Liberal (1848) y el Conservador (1849). Sólo tenemos partidos de similar antigüedad en Estados Unidos: Demócrata (1824) y Republicano (1854) y Uruguay (Colorado y Nacional ambos en 1836).

Sin embargo, desde hace muchas décadas esa “continuidad democrática pactada” de carácter formal, convive con una realidad social con un contenido de violencia inusitado.
Un caso emblemático fue sin duda el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán; parlamentario que encabezó el ala de izquierda del Partido Liberal, siendo candidato presidencial en las elecciones de 1946 y seguramente próximo ganador de las siguientes elecciones en 1950.
El 9 de abril de 1948 es asesinado (un plan orquestado por la CIA). La respuesta fue el alzamiento popular llamado el “bogotazo” y de ahí en más se abre un capítulo histórico denominado “la violencia” en el cual en una década se estima que murieron entre 200.000 y 300.000 personas y emigraron más de 2 millones de personas (casi la quinta parte de la población de esa época).

En el ámbito rural imperaba la violencia de los terratenientes contra los campesinos, con el consiguiente desplazamiento forzoso y la usurpación de sus tierras.

Como respuesta a esta situación surgen a lo largo de los años distintas organizaciones de autodefensa campesina de diversos signos políticos; desde liberales hasta comunistas.
Por ende, el establecimiento de muchas zonas rurales liberadas, como la Marquetalia de Manuel Marulanda, “Tirofijo” o el nacimiento de las propias FARC en 1966, no es fruto de una casualidad, sino que por el contrario es una consecuencia histórica de todo este largo proceso de violencia.

Los acuerdos de paz; un largo proceso

Por los motivos arriba esbozados, el proceso de conversaciones fue largo y complejo.
Se inició con una ronda de diálogos entre la delegación del gobierno presidida por Juan Manuel Santos y la delegación de las FARC-EP que se dio en llamar Encuentro Exploratorio y tuvo lugar en La Habana entre el 23 de febrero y 26 de agosto de 2012.

Ese día se firmó un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, ante delegados de la República de Cuba y el Reino de Noruega que de ahí en más se constituyeron en garantes del proceso.

La agenda pautada en este Acuerdo General indicaba la constitución de una Mesa de Conversaciones. La misma comenzó a sesionar en Oslo el 18 de octubre de 2012, para luego pasar a funcionar en La Habana durante cuatro años. En ese lapso se fueron abordando todos los puntos de la agenda de negociaciones para así llegar a la firma del “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” el día 24 de agosto de 2016.

Se estableció que este Acuerdo debía ser sometido a ratificación mediante plebiscito, previsto para el 2 de octubre siguiente. El triunfo del no a su ratificación obligó a renegociar y volver a redactar algunos de sus artículos. Finalmente, el 24 de noviembre se procedió a la firma de las modificaciones realizadas. Y entre el 29 y 30 de noviembre fue aprobado el Acuerdo definitivo por la Cámara de Senadores y de Diputados.

A partir del 1º de diciembre de 2016 dio comienzo el proceso de desmovilización y entrega de las armas a la ONU que finalizó el 26 de setiembre de 2017 cuando la Primera Misión de Verificación de ONU culminó sus actividades. De esta forma se estaba en condiciones de iniciar la reincorporación social, económica y política a la vida civil por parte de los ex combatientes.

El cumplimiento de los Acuerdos

En agosto pasado, la Procuraduría General de la Nación Delegada para el Seguimiento al Acuerdo de Paz emitió el primer informe al Congreso. Es un extenso documento de 344 páginas en el cual se aborda y analiza el estado de situación de seis puntos:

1)            Reforma rural integral.
2)            Participación política.
3)            Fin del conflicto.
4)            Solución al problema de drogas ilícitas.
5)            Sistema integral de verdad, justicia, reparación, y no repetición.
6)            Implementación, verificación y refrendación.

Se puede afirmar que en general los resultados obtenidos en los puntos mencionados han sido claramente insatisfactorios; sea por motivos de insuficientes recursos presupuestales dotados por el gobierno para la implementación de las medidas, la ausencia de informes periódicos de la implementación física y financiera de los términos del Acuerdo que diera por resultado hojas de ruta claramente definidas, la ausencia de indicadores en el PMI (Plan Marco de Implementación) o la descoordinación entre distintas instancias institucionales del Estado.

Sólo a modo de ejemplo en la reforma rural existe una gran lentitud en el otorgamiento de tierras a los solicitantes.

En la participación política los partidos de oposición consultados   denunciaron amenazas a sus miembros. No se dieron espacios adicionales en medios de comunicación por parte del Consejo Nacional Electoral según lo acordado. Es uno de los puntos que presenta mayor retraso en su ejecución.

Por su parte el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) tuvo una baja votación en las elecciones parlamentarias de 2018 (52.092 votos para la Cámara de Senadores y 32.636 para la Cámara de Representantes) que de por sí no le otorgaba ninguna banca. Sin embargo, por lo establecido en el Acuerdo de Paz, le correspondieron 5 bancas en cada Cámara.

Desde la firma del acuerdo a la fecha del informe, 134 ex integrantes de las FARC fueron asesinados. El 70% de esos asesinatos se perpetraron en territorios en donde se implementan programas para la seguridad producto de los Acuerdos de Paz.
En lo que respecta al encare del problema de las drogas ilícitas, se fracasó en la política de disminución de áreas de cultivo y de apoyo a las familias que decidieron abandonar esos cultivos.

En conclusión, los resultados hasta ahora en la implementación concreta de las disposiciones del Acuerdo de Paz son totalmente insuficientes. La violencia paramilitar continúa y sigue impune.

Una dolorosa escisión

El 29 de agosto, Iván Márquez – quien fuera jefe de la delegación de las FARC – EP durante el proceso de negociaciones para el Proceso de Paz, Senador designado en la cuota de 5 que le correspondía al Partido FARC, con paradero desconocido desde hacía un año, aparece en un video anunciando que junto a un grupo de dirigentes (Jesús Santrich, Romaña, el Paisa entre otros) y ante los incumplimientos del gobierno de los compromisos del Acuerdo de Paz decidieron retomar las armas (esta vez en una lucha defensiva) como FARC-EP.

El mismo día el Consejo Político Nacional del Partido FARC emitió un comunicado por el cual rechaza la decisión de esos exdirigentes, manifestando que “proclamar la lucha armada en la Colombia de hoy constituye una equivocación delirante” y que “los firmantes de la alocución rompieron públicamente con nuestro partido, protocolizaron su renuncia y asumieron las consecuencias de sus actos.”

Afirman que “es cierto que el cumplimiento de los Acuerdos por parte del Estado marcha a paso paquidérmico, y que los reincorporados hemos pasado por serias dificultades en distintos sentidos. Nadie niega que existan importantes sectores e intereses que trabajan incesantemente contra lo pactado. Pero los revolucionarios enfrentamos la adversidad con optimismo, valoramos altamente la palabra empeñada y no renunciamos a nuestros objetivos por duro que sea el camino.” 

Tal como lo señalamos en el capítulo anterior, del propio detallado informe de la Procuraduría General de la Nación Delegada para el Seguimiento al Acuerdo de Paz surge de manera inequívoca y por diversos motivos explicitados en él, la lentitud en el cumplimiento de los planes emergentes del Acuerdo.

Si bien podría entenderse que ante este panorama de incumplimientos un grupo de ex dirigentes guerrilleros, agotada su paciencia, hayan entendido que no hay más alternativa que volver a las armas, la gravedad del tema en cuestión y sus posibles consecuencias ameritan un análisis sereno y detenido.

Lo primero a considerar es que es un diferendo doloroso entre compañeros; militantes revolucionarios honestos y convencidos en sus posturas.

Muchos medios de la derecha no tardarán en catalogar de una forma aparentemente simplista (pero maquiavélica en el fondo) este diferendo como “entre malos y buenos”.

Consideramos que la actitud de volver a empuñar las armas puede entenderse, pero no justificarse, por varias razones.

Luego de décadas de enfrentamiento armado tanto el gobierno colombiano como las FARC-EP llegaron a la conclusión de que ninguno de los dos podía llegar a triunfar por la vía militar; lo que evidenció la necesidad de iniciar un diálogo conducente a un proceso de abordaje de una agenda temática hacia un acuerdo que pusiera fin a las hostilidades y abriera las perspectivas de paz con reinserción social y política.

Cabe preguntarse entonces, ¿a quién beneficia políticamente esta decisión de volver a las armas?

Sin duda alguna al presidente Iván Duque y a toda la oligarquía colombiana.

Duque es un títere de Álvaro Uribe Vélez quien con el apoyo de Estados Unidos mueve los hilos de su política guerrerista y de apoyo a los paramilitares con objetivos muy claros:

             que Colombia sea, encabezando el Grupo de Lima, el contrapeso de derecha funcional al imperialismo de todo gobierno progresista en el continente. Una suerte de Israel en América del Sur.
             Ser la plataforma de lanzamiento de una provocación armada contra Venezuela, posiblemente en la zona fronteriza. Duque ya está preparando el terreno cuando no perdió tiempo en acusar al presidente Nicolás Maduro de encubrir al grupo guerrilleros de Iván Márquez. No sería de extrañar que mediante el expediente de “falsos positivos” - método que tanto conocen y aplican los servicios colombianos – les dé el pretexto para ingresar en territorio venezolano.

Para ello posiblemente cuenten y contarán con el silencio cómplice de la OEA y en particular de su Secretario General Luis Almagro.

El deber de defender la paz.

Será tarea de los países democráticos y progresistas plantear en los organismos internacionales la necesidad de que el gobierno colombiano acelere y garantice el cumplimiento de las tareas previstas en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera y ofrecer los buenos oficios de acompañamiento de la comunidad internacional para ello.

Ahora bien; hay una tarea que es materia privativa del pueblo colombiano: la paciente construcción de la unidad.

Por un lado, la unidad del movimiento social, del movimiento sindical.

Pero además trabajar duro en pos de un acuerdo de unidad de todos los partidos de izquierda y progresistas en base a un programa mínimo de consensos políticos contra el neoliberalismo, por la justicia social, una política exterior soberana y en defensa del proceso de paz.

Es la hora de que las fuerzas políticas se den la oportunidad de debatir fraternalmente sobre lo que los une a corto y mediano plazo en aras de poder caminar juntos.

Y por una vez hacer el ejercicio de dejar de lado por un momento las eternas discusiones sobre diferencias filosóficas de corte finalista a las que la izquierda lamentablemente ha sido y es tan afín en todo tiempo y lugar.

Sólo así podrán acumular fuerzas y afrontar juntos próximas instancias electorales con posibilidades de lograr el triunfo que el pueblo colombiano espera y merece. -

carlos.flanagan@gmail.com

sábado, 6 de octubre de 2018

Conciencia, ciencia y organización ante las amenazas a la paz


Por Ernesto Wong Maestre:

Reflexiones introductorias
Uno de los problemas más agudos de la etapa de tránsito de sistema sociopolítico-económico en la Rusia Soviética para las fuerzas propulsoras de las transformaciones fue el “espontaneísmo” como corriente política en las fuerzas bolcheviques que de una u otra forma frenó el ritmo de las acciones para la toma del poder y luego para las necesarios cambios en la primera década en el poder (1917-1927), aunque para combatirlo ideológicamente se propició la formación de un rígido sistema político (sin distinguir espontaneísmo de iniciativa espontánea del pueblo a la que siempre exhortaron Marx y Lenin). Ello estuvo condicionado también, significativamente, por las amenazas y agresiones externas de naturaleza imperialista que con el tiempo fue apagando el fuego interno de la rebeldía popular y cortó en muchos sectores del desarrollo social y científico el ímpetu comunitario espontáneo, necesario y organizado para vencer la herencia capitalista semifeudalizada y los planes anticomunistas del imperialismo. La desestructuración de la Unión Soviética, siete décadas después de su formación, provocó el surgimiento forzoso de gobiernos pro estadounidenses en los países liberados por los soviéticos y soviéticas del fascismo alemán e italiano, y que hoy, paradójicamente muchos de ellos, forman parte de la OTAN por tener gobernantes que siguen siendo leales, como antes, a sus verdugos.  

Si una de las premisas de Fidel, Che y Chávez para la construcción del socialismo es que -a diferencia de otros sistemas- este debe ser resultado de una actividad transformadora consciente, resulta evidente que la burguesía, en cualquier país que se emprenda esa tarea, se dedica a obstaculizar de diferentes formas y por diversas vías la formación adecuada de la conciencia del pueblo, al menos la conciencia necesaria para impulsar el tránsito al socialismo. Resulta una actividad consciente cuando se van dominando las fuerzas retardatarias con la realización de proyectos socialistas y cuando se van eliminando de forma consecuente la "herencia capitalista" objetiva y sobre todo la subjetiva que es muy significativa en un proceso democrático participativo y protagónico -como es el venezolano-  con presencia física en todos los ámbitos, junto al pueblo combatiente, del ser burgués o del ideario individualista asentado en la propia cultura popular y hasta en mucha legislación. Esa contradicción la previó y la alertó el Che cuando se refirió a la “herencia capitalista” contra la que se debe luchar y que es otra de sus premisas de la construcción socialista, sobre todo en esta etapa de tránsito.

Es necesario reconocer que desde 1819 ya Bolívar preveía el ideal socialista sin nombrarlo pero expresado en las virtudes que destacó El Libertador cuando dijo a los legisladores:

“Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”.

No está de más resaltar que todo lo subrayado en negrita son procesos generados por las estructuras psíquicas de la personalidad que configuran tanto el comportamiento como la conciencia con la cual se analiza-sintetiza, se decide y se actúa -con afectividad, conocimiento y metacognición-  en la praxis. Unos de esos procesos son a veces consecuencias, y en otras ocasiones actúan como condicionantes o significantes con fuertes sentidos políticos para la acción.

La conciencia, el proceso transformador y las amenazas
En fin, desde la época del Libertador Simón Bolívar hasta la del líder chavista y Presidente Nicolás Maduro, el gran problema de una revolución es transformar las conciencias en tanto se transforman las estructuras capitalistas. Pero si se carece de la filosofía marxista-leninista (enriquecida como unidad indisoluble por varias generaciones de pensadores y líderes revolucionarios del mundo, que es hasta ahora la única concepción integral que ha corroborado en la praxis las contradicciones y mostrado el destino desastroso y depredador del capitalismo que requiere transformarlo) transitar la vía hacia el socialismo se hace un proceso muy complejo aunque nunca imposible si se mantiene el pueblo en el poder del Estado acompañado y fortalecido por la unidad cívico-militar, como  ocurrió en China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte y otras naciones. Ya lo decía V.I.Lenin: “la teoría sin práctica es nula pero la práctica sin teoría es ciega”. La globalización o mundialización alcanzada por la humanidad exige resemantizaciones de conceptos y de teorías enriquecedoras del marxismo para abordar con éxito las tareas sociales transformadoras ante el histórico potente enemigo de la humanidad como lo es el imperialismo que no deja de argüir estrategias violentas, financieras y comunicacionales, fuertemente integradas, para reforzar su poder de dominación.

Los líderes socialistas chinos -comprensivos de la cruda realidad por la que atraviesa “el tigre de papel”- enfocan su praxis con el fortalecimiento de la organización de la militancia partidista y la visión de “la triple representatividad” y en lo externo con la construcción global de una “comunidad de destino compartido” mediante el proyecto de “la Franja y la Ruta” que va creando condiciones significativas para ir logrando  el desarrollo integral en cada país beneficiado.

En el caso del socialismo vietnamita, al comenzar la etapa de reconstrucción nacional, luego de derrotar militarmente a EE.UU y unir a todo Vietnam, se trazó en 1978 un proceso de renovación (Doi Moi) que también fue desencadenante de numerosas transformaciones. No pocas experiencias se han aportado al ideal socialista. Después de cuarenta años de praxis transformadora es que la revolución vietnamita intensifica con denuedo la acción por elevar de forma universal la seguridad social, ahora apoyándose en un impetuoso crecimiento económico de rango mundial y en la voluntad mayoritaria de alcanzar el ideal del Tio Ho de construir un país “mil veces más hermoso”.

Por su parte, el liderazgo fidelista en las actuales circunstancias, soportado por un heroico pueblo resistente al férreo bloque comercial, económico y financiero impuesto por los gobiernos de los EE.UU por casi sesenta años, está dirigiendo el proceso constituyente popular hacia la preparación y luego aprobación en referendo de una nueva Constitución enfocada a consolidar el socialismo, con la más amplia participación, tipos de propiedad sobre los medios de producción, política exterior internacionalista-antimperialista y bajo el liderazgo del Partido Comunista que son cinco amplios principios en torno a los cuales se da la convivencia pacífica y segura que caracteriza la Cuba de hoy.

En Venezuela, se transita un proceso revolucionario sui géneris como también son los mencionados anteriormente, y ninguno de ellos deja de reconocer que traspasar la etapa socialista y alcanzar el sistema ideal planteado por Marx y Lenin, debe ser una tarea en que esté inmersa la mayor parte de la humanidad con las riendas en sus manos del poder del Estado en cada país. Solo así se podrán trazar los nuevos derroteros y fines soñados desde Saint Simón hasta Fidel Castro o Hugo Chávez. Algunas particularidades de la construcción bolivariana se abordarán más adelante.

Para ser comprendidos y correctamente interpretados los procesos antes referenciados, se debe considerar profundamente la dialéctica revolución-imperialismo y el significado que para ambos polos tiene la actual correlación de fuerzas mundiales entre las naciones que aspiran a un mundo mejor y aquellas que batallan por mantener sus privilegios alcanzados en el mundo que va feneciendo aceleradamente como consecuencia de las agudas contradicciones generadas por el capitalismo y la voluntad expresa de los pueblos, ante todo históricamente explotados; también de aquellos que reconocen y comprenden la desigualdad social reinante en las otroras “economías de bienestar”;  y de aquellos sectores inconformes por no poder seguir llevando el modo de vida derrochador y dispendioso que les animaba la vida en sus países “desarrollados”.

Hoy se pueden vislumbrar las líneas centrales de la política exterior del gobierno de EE.UU y hasta ciertas tendencias de sectores de poder latentes en el panorama estadounidense. Contener por todas las vías posibles el avance de China, Rusia, India, Brasil y Suráfrica que avanzan en los continentes ocupando espacios económicos con normas consensuadas con los actores estatales; fortalecer la presencia estadounidense en cualquiera de los ámbitos en las zonas fronterizas a Rusia y China, en particular los países exsoviéticos, Venezuela, Corea del Sur, Vietnam, entre otros;  alentar los conflictos sociales en general de esos países priorizados, en particular los interétnicos y fronterizos que generen preocupación e inversiones armamentistas como fuentes de ingreso para sostener la política exterior belicista; presionar cada vez con mayor intensidad a las start up para hacerlas regresar o lograr que se establezcan  a EE.UU; aplicar todas las herramientas (desde las comunicaciones directas, el uso de mercenarios o sicarios, hasta las operaciones encubiertas o de bandera falsa) con que puedan confundir, chantajear o sobornar a personalidades de los ámbitos militar, financiero o comunicacional y someter al trabajo intenso de producción y difusión de fakes news mediante pagos a voceros, periodistas, productores, guionistas, entre otros, en función de los objetivos cimeros de recomponer la supremacía mundial estadounidense.

Una amplia gama de contradicciones sociales, económicas y políticas se desarrollan mundialmente en el contexto de una cuarta revolución científico-técnica que por ser de naturaleza digital de más amplio acceso individual impacta de diversas formas y direcciones en las sociedades, los Estados y las comunidades regionales y comunidad universal. Los líderes socialistas de China, Vietnam, Cuba y Venezuela están consciente de esos procesos y se proyectan en consecuencia.  

Ejemplaridad y comunidad de acción organizada ante los retos
Por todo ello, es pertinente recordar esas palabras de Carlos Marx, el primer científico de la construcción del socialismo: "En la ciencia no hay calzadas reales y quien aspire a remontar sus luminosas cumbres tendrá que escalarla por senderos escabrosos". Ciencia, conciencia y retos son tres componentes claves en la construcción consciente del socialismo. Retos son esos caminos, senderos o rutas preñadas de obstáculos y abismos, implantados por las burguesías y reforzados por el imperialismo, y son los que el materialismo dialéctico e histórico, interpretado a la luz del siglo XXI, ayuda a afrontar y salir airosos. Cuando Marx prologó así su 1er Tomo de El Capital –después de varios años de investigación y praxis-  ya había perdido algunas de sus hijas por hambre mientras concluía su obra para la posteridad socialista. Ese es el desprendimiento como virtud, el mismo que llevó a Bolívar a entregar su fortuna para la causa de la independencia. Igualmente, Che dejó toda la "comodidad" de los Ministerios y antes de marchar hacia África y luego a Bolivia, todos los domingos se iba a las fábricas a trabajar con la clase obrera, la que motivaba con su ejemplo y la movilizaba continuamente. Che cumplió su palabra de dar todo por la Revolución e hizo realidad su histórico llamado: "bienvenida sea" la muerte si la obra socialista continúa.

Esos senderos escabrosos que mencionó Marx hace casi dos siglos, hoy son también esos escollos, falsedades, mentiras, sofismas, instrucciones malsanas, chantajes, sobornos, e incluso neopositivismo en las academias e individualismo atroz en el comportamiento, de personajes tenebrosos que el imperio y su neoliberalismo instaló y mantiene en la política y también en contra de la enseñanza dialéctica en las universidades, centros de investigación, ministerios, medios de comunicación, productores de cine, y en instancias de recursos humanos de instituciones con el único fin de potenciar el ideal individualista sobre el ideal comunitario. Si esa contradicción no se resuelve desde la propia conciencia de cada quien -ante todo de los y las que dirigen a todos los niveles- y la dirección de la Revolución tarda en resolverla con normas, proyectos y operaciones estructurantes comunitarias, plenamente conscientes por parte de quienes dirigen, coordinan y participan, el camino y ritmo del tránsito se hará más lento al que debería tener después de diecinueve años de proceso revolucionario. Para lograr potenciar el ideal comunitario se requiere elevar los niveles de organización y de legitimidad de acción a nivel de base de la militancia bolivariana.

Luego de veinte años de revolución social, está necesitándose en Venezuela la profunda mediación, necesaria y suficiente, entre las esferas de dirección de la Revolución y la praxis transformadora del pueblo que es -ante todo- la acción viable, auto sostenible e integral de la militancia revolucionaria organizada de esos 6 millones de votantes consecuentes con el rumbo revolucionario para que de forma eficaz y eficiente conviertan cada espacio institucional o comunitario en polos de transformaciones sociales integrales, tanto objetivas como subjetivas.

El líder bolivariano, Nicolás Maduro, ha identificado la organicidad de la militancia como una necesidad insoslayable y así lo expresó recientemente en una de las plenarias del IV Congreso del PSUV. Es crucial que los cambios de las formas de propiedad en los medios de producción o de distribución deban ir acompañados de la profunda comprensión social por todo el “bloque histórico” que los genera; también del cambio de las opiniones perjudiciales a la Revolución y concepciones erróneas sobre el liderazgo bolivariano en segmentos significativos para las transformaciones del país; así como por el cambio de visiones acerca de las estrategias a emplear que permitan engrosar más las filas de vanguardia y lograr que se potencie masivamente el ideal comunitario, no solo con normas, decretos y leyes que son necesarios sino también con proyectos y acciones cotidianas en que las comunidades puedan mostrar a diario su potencial y ejercer su poder de forma legítima que significa contar con respaldo social, jurídico, comunicacional y policial-militar.

En eso se está y hay que lograr la concientización masiva de ello con un discurso estructurado (1) con sentido histórico, patriótico y socialista de forma semejante al de Lenin, Mao, Fidel y Chávez que fortalece al convencido, persuade al incauto y convence al testarudo honesto o al ciudadano o ciudadana políticamente neófita debido a la exclusión capitalista de que fue víctima. Es la labor cotidiana que sobre todo el complejo imaginario social debe realizar la militancia revolucionaria organizada y apertrechada de lo más avanzado de la ciencia y la tecnología en esta época digital. La forma en que se organice -ajena a las formas espontaneístas desmovilizadoras- debe estar dirigida a garantizar el cumplimiento de esas tareas de conciencia y de aplicación de las ciencias para lograr una economía productiva, una mayor seguridad social con estabilidad política y felicidad hacia el desarrollo integral que les dará el necesario sustento definitivo.

Chávez cumplió, hasta su último segundo de vida, con Bolívar y Zamora, con todos los que ofrendaron en Venezuela su vida por la revolución en los últimos cien años, con Sandino, Che, Allende, Bishop y Fidel, tanto en la práctica como en la teoría revolucionaria aportada en sus discursos y escritos. Todos los revolucionarios venezolanos y residentes hermanos y hermanas siguen haciendo la Revolución, juntos y unidos, como la hicieron sus mentores políticos que hoy están en la gloria, y como hoy la conduce, cada día con más experiencia, conocimientos y razones, el Presidente de la Nación y líder popular, Nicolás Maduro Moros. A él se debe ayudar y respaldar porque hace posible lo que para muchos parecía imposible. Y lo hace con el pueblo, empleando esfuerzo, sacrificio y pasión en cada tarea, para enfrentar de forma talentosa, virtuosa y valiente ese poderío imperial y capitalista amenazador de la paz que está condenado históricamente al fracaso por inhumano, enajenante y depredador.  
Notas
(1)          De la macroestructura de sentido de los discursos de los líderes transformadores socialistas versó la tesis doctoral del autor defendida y aprobada en la UMBV el 15 de junio de 2018 y sobre la cual se ofrecerán seminarios y talleres.
wongmaestre@gmail.com

miércoles, 3 de mayo de 2017

PP Plataforma de Periodistas y Comunicadores de Venezuela

Rechazamos acto criminal contra materno infantil

 La Plataforma de Periodistas y Comunicadores de Venezuela rechaza el acto terrorista y cobarde cometido por la derecha contra el materno Infantil “Hugo Chávez”, donde atacaron a 54 niños, madres y parturientas que se encontraban en ese centro asistencial, ubicado en la parroquia El Valle, en Caracas.


Este tipo de acto criminal sólo es organizado e impulsado por el fascismo venezolano contra los sectores populares de nuestra patria. Los grupos de choque de la derecha, financiados por los partidos fascistas Primero Justicia y Voluntad Popular, son los responsables de este evento criminal, sobre todo, los   dirigentes fascistas como Freddy Guevara, José Guerra, Julio Borges, Henrique Capriles, entre otros facinerosos, apoyados por el gobierno imperialista de Donald Trump a través de le desprestigiada OEA, que buscan derrocar al gobierno legal y legítimo del presidente Nicolás Maduro.

 La esencia del fascismo es la destrucción de la vida, de la democracia, la libertad, la institucionalidad de un país como Venezuela que se declaró antiimperialista y en la construcción del socialismo. Hoy, los enemigos del progreso utilizan el terrorismo como forma de lucha, mientras que los enemigos externos de nuestra patria los respaldan con recursos financieros.

 La mediática internacional, como The New York Times; el periódico franquista de España, como El País, y El Mundo; El Clarín y La Nación de Argentina; así como El Tiempo, de Colombia, perteneciente a la familia del presidente Juan Manuel Santos; El Nacional, Globovisión, Venevisión y Televen de Venezuela; además los circuitos radiales de la burguesía (Unión Radio, RCR, AM y FM Center, entre otros) son los medios de desinformación que esconden la verdad sobre los actos terroristas que ejecuta la derecha.

Desde esta trinchera de lucha repudiamos estos actos terroristas y demandamos que los periodistas ajusten su actuación al Código de Ética del Periodista Venezolano.

Alcides Castillo
Coordinador General
PP Plataforma de Periodistas y Comunicadores de Venezuela
Afiliada a la FELAP


plataformaperiodistas0912@gmail.com