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viernes, 30 de octubre de 2020

ISIS: los cruzados de Erdogan

 Por Leandro Albani:

El fin de semana, mercenarios del Estado Islámico se manifestaron en contra del presidente de Francia y en respaldo a su principal financista: Recep Tayyip Erdogan.

La foto no es de hace unos años atrás, cuando el Estado Islámico (ISIS) controlaba buena parte de los territorios de Irak y Siria, y tenía bajo su control la vida y la muerte de entre ocho y diez millones de personas. Tampoco es una nueva campaña de propaganda del grupo que aterrorizó (y todavía lo hace) a Medio Oriente. La imagen (como los videos que circulan en las redes sociales) fue tomada este fin de semana en Serekaniye, en el norte de Siria, ciudad ocupada ilegalmente por milicias mercenarias respaldadas por Turquía.

El objetivo del acto en el que participaron un puñado de terroristas fue respaldar al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en su pelea abierta con el  mandatario de Francia, Emmanuel Macron. El sábado, el Jefe de Estado turco aseguró con su par francés “realmente necesita someterse a exámenes mentales”, tras las declaraciones de Macron, a principios de octubre, de que su gobierno luchará contra el “separatismo islámico” que, según él, amenaza con establecer su control sobre ciertas comunidades musulmanes en Francia. “El problema es una ideología que afirma que sus propias leyes deben ser superiores a las de la República”, había dicho el presidente de Francia.

La respuesta de Erdogan a Macron fue directa: “¿Cuál es el problema de esta persona llamada Macron con los musulmanes y el islam? Macron necesita tratamiento a nivel mental. ¿Qué más se le puede decir de un jefe de Estado que no comprende la libertad de creencias y que se comporta de esta manera con millones de personas que viven en su país y que son miembros de una fe diferente?”.

La retórica de Erdogan es conocida: presentarse como líder de la comunidad musulmana a nivel mundial, despotricar contra quienes critican al Islam –aunque esa crítica esté dirigida a concepciones como las que impulsa ISIS-, y sumarse a la carrera del control del poder musulmán, principalmente en Medio Oriente, en el marco de su política de expansión territorial y ocupación de territorios de la región. Esto último se puede comprobar con las operaciones militares de Turquía en el Kurdistán sirio e iraquí, en Libia y ahora en el apoyo a Azerbaiyán en la guerra desatada contra Armenia y Nagorno Karabaj.

Mucho antes que ISIS encontrara la derrota militar en la pequeña aldea de Baghouz, en la provincia siria de Deir Ezzor, en batallas milimétricas contra las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), la tutela de los seguidores del malogrado Abu Bakr Al Baghdadi pasó de Arabia Saudí a Turquía. Desde entonces, el Estado turco se empeña en brindarles una cobertura total a los milicianos de ISIS, que dejaron sus vestimentas negras, se cortaron las barbas y se sumaron a grupos irregulares como Sultan Murad, Failaq Al Sham o

División Al Hamzat, que integran el autodenominado Ejército Nacional Sirio (ENS), la fuerza ocupante de Serekaniye, de la ciudad de Tel Abyad y del cantón kurdo de Afrin. La otra modalidad es que directamente el Estado turco los envíe de forma semi-oficial a los territorios donde busca tener el control, como los casos de Libia y Nagorno Karabaj.

En el caso puntual de Serekaniye, un año de ocupación turca implicó el desplazamiento forzado de miles de pobladores, la masificación de saqueos y secuestro de personas, y la turquificación de la zona, con la cual Ankara implementa a la fuerza su propio idioma y enseñanzas en escuelas.

Un ejemplo de los métodos de Turquía en Serekaniye los dio, el 22 de octubre pasado, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que informó de que las fuerzas turcas y sus facciones aliadas asaltaron el pueblo Rihaniyah, en la zona rural cercana a la ciudad. En esta ocasión, los mercenarios abrieron fuego contra los autos en medio de la búsqueda de varias personas.

El OSDH aseveró que en Serekaniye “continúan las violaciones contra quienes desean llegar a Turquía desde las zonas” ocupadas, “mientras que los miembros de las facciones respaldadas por Turquía están introduciendo de contrabando personas y algunos materiales en Turquía, aprovechando su poder”. El organismo agregó que “los miembros de las facciones respaldadas por Turquía están deteniendo a mujeres de nacionalidad siria y no siria, y pidiendo grandes sumas de dinero a cambio de su liberación”. Como si esto fuera poco, el OSDH reveló el aumento de tensiones entre las propias milicias pro-turcas, “en un contexto de disputas y conflictos entre ellas, que siempre se convierten en enfrentamientos”.

A principios de octubre, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización Naciones Unidas (ONU) denunció los crímenes de guerra cometidos por los aliados de Turquía en Afrin, Serekaniye y Gire Spi. En un informe, el Consejo detalló los crímenes cometidos por los mercenarios, que tiene entre sus blancos principales a las mujeres de la región. Organizaciones de derechos humanos locales, de los cantones de Afrin y Cizîrê también presentaron investigaciones recientes en que constataron la política de desplazamiento forzado y ocupación territorial de las fuerzas financiadas por el gobierno turco.

Mercenarios pro turcos de la División Al Hamzat / ANHA

Desde la Administración Autónoma del Norte de Siria (AANES), encabezada por los kurdos, como también desde las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), denuncian casi diariamente los ataques y violaciones a los derechos humanos cometidos por los cruzados enviados por Erdogan. Ahora, Turquía redobló los bombardeos contra la ciudad de Ain Aissa, con el fin de tomar el control de otra zona más del Kurdistán sirio.

La semana pasada, la AANES difundió un comunicado en el que expresó que Ankara sigue lanzando bombardeos contra la región pese a todos los llamamientos internacionales para que ponga fin a sus incursiones militares. La Administración Autónoma recordó que existen acuerdos, por separado, de Turquía con Estados Unidos y Rusia, para que detenga sus ataques. A su vez, la AANES enfatizó que las fuerzas rusas y estadounidenses en la región deben cumplir sus responsabilidades y detener los avances turcos.

La foto tomada en Serekaniye es una prueba más, entre las cientos que existen, del vínculo ideológico, político y financiero entre el Estado turco y las células de ISIS activas en el norte de Siria. Para Erdogan, la conquista de territorios, bajo la premisa de revivir la “grandeza” del Imperio Otomano, es una parte fundamental de su política exterior. Los kurdos, árabes, asirios, armenios, turcomanos, ya sean musulmanes, cristianos o yezidíes, del norte de Siria lo saben muy bien y por eso lo combaten con las armas que tienen a su alcance. Para el resto del mundo, los crímenes ordenados por Erdogan pesan menos que sus compras masivas de armamento de guerra a Estados Unidos, Europa y Rusia.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 8 de abril de 2020

Virus y guerra para el mal morir



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez: 
Petróleo, ferrocarril y aseo, cambiaron el curso del mundo a comienzo del siglo XX que Internet, robótica y especulación financiera cerraron. Las guerras que abrieron el siglo con grandes movilizaciones de soldados harapientos emboscando al enemigo en campo abierto, al ritmo de tanques y camiones, en el S.XXI mutaron hacia enemigos asimétricos, difusos, creados en laboratorio y atacados para justificar victorias que distraen los grandes negocios y dominio político que subyace. Así ocurrió con Afganistán, Iraq, Siria, todos bajo la expresión de “infectados”.



Para ocupar lugar de aislamiento basta que le toque su turno en la baraja del poder hegemónico para ser bloqueado, encerrado, exterminado, con la lógica de la peste y de la guerra, que hace 70 años llevan la herencia nazi técnicamente perfeccionada. Peste y guerra azotan con mayor violencia a vulnerables, apátridas, marginados, pobres, que reciben por igual los azotes de la plaga, sea de mariners, cabezas rapadas, paracos, militares en ejercicio o bacterias y virus letales como este covid19 en sus dos cepas S y L.

Los barbaros ejércitos, “inteligentes”, son mitad máquina, mitad humanos, digitales y mecánicos, drones, bombarderos no tripulados, máquinas de precisión, hombres sin humanidad, francotiradores en línea apostando a matar, salen de la nada, dan miedo, aprovechan la sombra y la legalidad que les da impunidad, reciben la paga como antiguos mercenarios, sus asesinatos valen oro, cobran en bolsa. Los gobernantes declaran y anuncian al “enemigo universal” a ser atacado de manera implacable, ante la impotencia de sus vecinos y hermanos. Estos días los Estados Unidos le anuncian a América Latina, que viene una guerra, así de repente como la peste y nadie duda que su poder le alcanza para cooptar gobernantes (calificados por quienes los eligieron para conservar la paz de pusilánimes, entreguistas y traidores) y hacer alianzas de negocios con empresarios y políticos para adelantar acciones abiertas y encubiertas, de guerra regular o sucia y uso del terror general o selectivo.

El virus invisible, llega sin anuncio no declara la guerra, se mete en el cuerpo de los más expuestos y se expande, permitiendo que los gobernantes abandonen la agenda social y la concertación y busquen equilibrios entre un temor manipulable (útil para experimentar una nueva disciplina y control de conductas sociales) y contener el contagio. América Latina con el anuncio de guerra, anticipa su lenta muerte como continente próspero y esperanza de futuro, su tenacidad no va a alcanzar para vivir al mismo tiempo el contagio y una guerra inesperada, creada a la sombra del virus letal. Los vientos de guerra contra Venezuela, se extenderán y todo el continente va a arder. Lo que ocurra no podrá ser exhibido como victoria de nadie, es una gran vergüenza para todos.

La gran perdedora será Colombia, que con sus siete bases americanas será convertida en el “nido del águila” (donde el furher ordenaba su crueldad) para organizar la destrucción de lo poco que le queda de grandeza a la patria grande soñada por Bolívar, que en su soledad cuenta sus muertos, en tanto espera completar el contagio del 10% de su población total, inerme, desigual, excluida y olvidada, lista para morir.

Los hechos del siglo XXI, que era el siglo de América Latina, impiden ser optimistas y más bien invitan a prepararse para entender que después del trance de covid19 nada quedará igual y la vida será de otra manera, pero no para vivir un post de alegrías, porque la guerra prometida estará ahí como otro virus letal. Colombia podrá quedar encerrada en el triángulo macabro de una violencia endémica con visos de retorno a la guerra interna; una guerra internacional y; una pandemia que se niega a irse. Las consecuencias previsibles anuncian afectación de fondo a la estabilidad del trabajo, al aparato productivo de baja capacidad de respuesta y una economía inestable, en medio de un tejido político y social polarizado, que impide avanzar en la solidaridad y respeto a la naturaleza, al otro y a sí mismos, lo que dificulta regresar a una normalidad de renovados deberes y responsabilidades que permitan un fraterno reencuentro.

El covid19 se irá, llegará un antídoto, pero la guerra que empieza estará más cerca, mortal y certera. Todo cambia drásticamente de repente y ojalá haya tiempo para preguntarnos en estos días: ¿Quién soy yo como ser humano? Y ¿Quién soy yo para la humanidad? El covid19, es el “enemigo invisible” y la conciencia indica que desigualdad y exclusión son la base de permanencia del “enemigo visible”: el gran propietario, que no abandona su ímpetu de guerra, ni cesa en su empeño de permanecer así, hasta que realmente el sistema de acumulación sea golpeado.

mrestrepo33@hotmail.com


sábado, 21 de marzo de 2020

“Tejer vínculos entre nosotras es lo más potente que tiene la revolución”

Por Leandro Albani:

La revolución en el Kurdistán sirio sigue su curso, pese a los ataques militares de Turquía. Una internacionalista catalana relata en primera persona su experiencia.

Cuando llegó a Rojava, eligió el nombre de Aurora Picornell, la costurera y reconocida militante del Partido Comunista de España (PCE), oriunda de Palma de Mallorca, fusilada por los falangistas en octubre de 1937. Con ese nombre-homenaje, que prefiere elegir a la hora de contar su experiencia junto a los pueblos del norte y el este de Siria, el relato de esta joven catalana que se encuentra desde hace meses en Rojava se expande por temas, reflexiones, vivencias y sentimientos como si fuera un mar calmo y profundo. Pese a la invasión militar que, por estos días, encabeza Turquía contra el territorio controlado por la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES), Aurora cuenta su historia eligiendo palabras que recoge de la profundidad de ese mar de experiencias que crece desde hace más de ocho años y se conoce como la Revolución de Rojava.


Imagen: Inauguración de una Casa de las Mujeres en Rojava / Aurora Picornell
Hasta hace poco en la ciudad de Kobane –conocida mundialmente por haber resistido durante más de dos meses los ataques del Estado Islámico (ISIS o Daesh) en 2015-, Aurora habla sobre las transformaciones que viven los y las internacionalistas que llegan a Rojava para sumarse a un proceso revolucionario novedoso para Medio Oriente, pero, al mismo tiempo, jaqueado por diferentes poderes de la región. Sus reflexiones, algunas de las cuales se pueden leer en El Salto Diario, navegan por la autonomía de las mujeres, su autodefensa –a través de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ)-, la construcción de una educación liberadora, los desafíos de la solidaridad internacional en medio de una guerra cruenta y un futuro cargado de esperanzas y luchas. Las palabras de Aurora ahora navegan sobre las olas de la revolución.

Conocer y llegar
Milito desde hace años en un movimiento comunista que lucha por el socialismo, el feminismo y la liberación de los países catalanes. A partir de ahí, conocí la lucha del movimiento kurdo, especialmente, desde los debates y el trabajo tanto ideológico como práctico para la liberación de la mujer. Empezamos a leer perspectivas que se planteaban desde el Movimiento de Mujeres de Kurdistán y comencé a conocer la cuestión kurda. Como a mucha gente nos pasó, después de la resistencia y la batalla en Kobane contra ISIS, fue que empecé a investigar, a leer más y a interesarme por el tema de la liberación del pueblo kurdo, poniendo el foco en cómo se planteaba la lucha de liberación de las mujeres tanto a nivel ideológico como práctico. Quería ver cómo se estaba desarrollando y empezar a conocer la revolución de Rojava, que es conocida como la revolución de las mujeres. Para muchas mujeres, fue una gran dosis de esperanza y motivación al observar lo que estaban haciendo las mujeres aquí. Eso fue lo que, poco a poco, me llevó a interesarme y a conocer más la lucha del pueblo kurdo. Y eso, finalmente, me trajo a Rojava.

Imagen: Movilización de mujeres en Rojava / Aurora PicornellAl llegar a Rojava, a muchas personas nos sorprende su cultura de la hospitalidad. Nos sorprende que seamos tan bien recibidas, que se abran tantas puertas, que se ofrezca cobijo, comida y lo poco que tienen. Y ver cómo te reciben, como una compañera, como una persona. A veces, nos pasa, en otros contextos en Occidente, que vamos dejándonos de tratar como personas y desconfiamos las unas de las otras, y, entonces, juzgamos. Pero aquí te encuentras con lo opuestos: te reciben con los brazos abiertos, con confianza y tratándote como una compañera más. En ese sentido, la relación con la población siempre ha sido una experiencia positiva, al ver cómo personas que están en el caos creado en Medio Oriente, con toda la guerra que viven desde hace tantos años -y con todo lo que eso supone, no solo en el impacto de la guerra a nivel económico, ecológico, etc.-, aun así, te reciben en su casa con una sonrisa, se ponen a hablar contigo mientras tomas té y con todas las buenas maneras que el liberalismo, de algún modo, nos intenta hacer perder en otras partes del mundo.

Ahora, estoy participando de la campaña #WomenDefendRojava, que desarrolla el Kongra Star y se inició un poco antes de la nueva invasión turca en octubre del año pasado. La campaña trata de organizar, activar e impulsar la solidaridad y el internacionalismo de todas las mujeres en el mundo, no solo para la defensa de Rojava, sino para construir una revolución de las mujeres. Es una campaña que se realiza desde los últimos meses y se articula por medio de comités, de grupos de mujeres que se reúnen para llevar adelante acciones, formaciones, explicaciones de la situación en Rojava, participación en manifestaciones en sus propios pueblos o ciudades. Es una campaña para juntarnos como mujeres y que cada una pueda actuar de manera local, pero pensando de manera global, pensando en las mujeres de Rojava y el mundo, que ahora mismo están resistiendo frente a la invasión de Turquía y sus aliados yihadistas. La campaña está presente en diferentes países y la intensión es seguir desarrollándola desde el norte y el este de Siria, y en todo el mundo. Que sea una manera de unirnos y vincularnos como mujeres, y defender la revolución. Los avances que aquí se han dado no solo son importantes para las mujeres de la región, sino que son un paso adelante para las mujeres de todo el mundo. Tanto por nuestra responsabilidad de internacionalistas, pero también para nuestra propia libertad como mujeres, vivamos donde vivamos, tengamos religión o no, y hablemos la lengua que hablemos, defender la revolución de Rojava es defender nuestra propia libertad.

Mujeres y liberación
En Rojava, las mujeres son el auténtico motor de la Revolución. Lo son desde el planteamiento más teórico, más ideológico, que se hace a la cuestión de la liberación de la mujer, como también en la práctica y en cómo se desarrolla. Se entiende que, sin la liberación de las mujeres, la liberación de la sociedad no es posible. Haciendo un repaso histórico, y cómo se materializa hoy en día, la opresión de la mujer, relegándonos a la casa, por fuera del espacio público, negándonos la independencia económica o siendo mano de obra barata o de reproducción gratuita, al final, es una herramienta que ha servido de base para la explotación de la sociedad entera, para romper la comunidad y para legitimar, de alguna manera, toda la explotación que se hace.

Es imposible plantear una liberación de la sociedad si no somos capaces de reconstruirnos y liberarnos como mujeres. No podemos ser libres como sociedad cuando la mitad de la población está oprimida. Como pueblos, no podemos ser libres si oprimimos a otros pueblos. No podemos ser libres si estamos oprimiendo a miembros de la sociedad. Aquí, se pone mucho en valor la figura de la mujer, precisamente, por su papel en la sociedad, por su papel en la gestión más comunitaria y en la reconstrucción de la vida. Se plantea la necesidad de romper con esta explotación y opresión contra las mujeres, y con esta mirada patriarcal que el mundo ha tenido a lo largo de su historia. La historia es una historia de explotación, de dominación, de conquistas de territorios, de asesinatos y genocidios. Todos estos valores fueron legitimados a través de la opresión de la mujer. Por eso, es necesario que rompamos con ellos si queremos realmente romper con la opresión del sistema.

Ahora mismo, y a lo largo de toda la historia, el sistema capitalista depende de las mujeres y de nuestro trabajo, pero no importa si nos asesinan a miles cada año. Para construir realmente una vida en libertad, es necesario que las mujeres seamos libres, si no, no será posible. Porque no podremos cambiar la mirada con la cual estamos construyendo el mundo y porque seguirá existiendo la mitad de la población mundial oprimida. Por lo tanto, desde ese punto, no podemos ser capaces de construir otro mundo.

Autonomía y autodefensa
Aquí, puedes ver cómo las mujeres son el motor de la Revolución, ya que son las más activas, las más ilusionadas, las más fuertes, no sólo en los espacios autónomos de mujeres, sino también en las estructuras y proyectos mixtos. Las mujeres son las que están ahí, tirando del carro, desarrollando los proyectos y haciéndolo con ganas y con la ilusión de aportar realmente el esfuerzo que sea necesario para llevar a cabo esta revolución. Lo ves en todas las mujeres de la sociedad. A nosotras, en el resto del mundo, tal vez nos llegó solo una parte de esta defensa, pero es una parte importantísima y, sin duda, es todo un símbolo de la revolución, que ha tenido un impacto súper-positivo.

Están las YPJ, pero la revolución también se desarrolla en muchos otros ámbitos. La desarrollan las madres de la asociación de mártires, lo que hacen las jóvenes -con una potencia y una fuerza increíble-, y que se lleva adelante desde todos los ámbitos con mujeres de todas las edades, con diferentes procedencias, religiones. Lo desarrollan en el día a día, en las instituciones, haciendo acciones, en el frente con la autodefensa ante el Estado turco y sus aliados yihadistas. Pero a la revolución también la impulsan las madres con su trabajo incansable cuidando a las familias, las estudiantes generando la autoeducación en los diferentes institutos y así lo hacen todas las mujeres en todas las facetas de la vida. Las mujeres no sólo hemos tomado el ámbito militar, sino que hemos continuado en todos los ámbitos, también aquellos que son invisibles, como es el trabajo a nivel social y que es imprescindible para que se desarrolle la revolución. Las mujeres aquí son realmente la vanguardia de la revolución. Y esto pasa por una cuestión muy simple: al final, las más oprimidas somos las que más vamos a luchar por defender esto. Y, especialmente aquí, sobre todo, mujeres que han vivido bajo el Daesh, como las mujeres de Raqqa.

Hay que destacar la autonomía de las mujeres. Eso es algo que se ha intentado destruir, destruir nuestros vínculos, porque, precisamente, el potencial que tienen estos vínculos es lo que puede hacer de una revolución que sea victoriosa y que se mantenga, como vemos aquí, ocho años después de que comenzara. Tejer vínculos entre nosotras es uno de los puntos más potentes que tiene la revolución. La otra parte es la autodefensa. Si queremos llevar a cabo una lucha por la vida, vamos a tener que defenderla. En una de las partes donde se materializa la autodefensa es en lo militar. No olvidemos que estamos en un territorio donde tropas fascistas turcas y con diferentes bandas de yihadistas ocupan regiones e intentan avanzar.

También es importante la autodefensa en todos los aspectos de la vida, en cómo defendemos nuestra manera de pensar, para no pensar como aquellos que nos quieren sumisos. ¿Cómo protegemos nuestro territorio, la naturaleza, a nuestras vecinas, a los niños y niñas, a toda la sociedad? ¿Cómo nos protegemos de todo lo que pasa? Desde la perspectiva de las mujeres, es muy interesante ver cómo se desarrolla, desde un lado, con las YPJ, pero, por otro, con las cooperativas de mujeres para defender su independencia económica o el vínculo que hacen entre ellas las madres de mártires para protegerse de esta guerra. La lucha de las mujeres en Rojava es lo que da más esperanza de que la revolución pueda ser victoriosa por muchos años y se extienda por muchos territorios. Si existe alguna esperanza, o si hay algo potencialmente ganador en todo este gran cambio que tenemos que hacer en el mundo, es precisamente la lucha de las mujeres. En el momento en que nos encontremos entre nosotras y nos empecemos a organizar, la ilusión por cambiar este mundo y por recuperar nuestras vidas en libertad va a ser demasiado fuerte y no la va a poder parar ni el Estado turco ni toda la OTAN.

Crítica y autocrítica
Sobre Rojava, hace falta una mirada mucho más profunda, más amplia, que tenga en cuenta el contexto en el que nos encontramos. Hay un proyecto claro. En algunos ámbitos, se han podido dar más pasos y, en otros, no. Pero la dirección hacia la que caminamos es clara. El problema, en gran medida, es el contexto en el que nos encontramos. No podemos olvidar que la revolución se encuentra en medio de una guerra no sólo militar. Desde hace unos meses, la invasión de Turquía continúa expandiéndose por el territorio de Rojava, después de la invasión de Afrin. En octubre, tomaron por la fuerza militar otros territorios. Es también una guerra económica, porque Rojava sufre un embargo. Es una guerra mediática, con toda la contrainformación y la propaganda que se hace desde Turquía y del resto de los estados miembros de la OTAN y de otras potencias. Contra Rojava, se lleva a cabo una guerra mediática, económica, militar, psicológica, que hace que el desarrollo de la revolución se encuentre con bastantes dificultades, por lo que, en que muchos momentos quizá, no se den los pasos que querríamos o que haya dificultades para dar esos pasos más rápidos.

Sería interesante ver cómo se puede desarrollar esta revolución sin todas estas fuerzas contrarrevolucionarias en contra de la autoadministración del norte y el este de Siria. Aun así, hay algunos aspectos que considero muy importantes, que marcan la diferencia en cómo se está construyendo este proyecto a pesar de todas las dificultades. Una es la voluntad de mejora constante, de revisión a través de la práctica. Es revisar todo constantemente: qué es lo que funciona, lo que no, con qué posibilidades se cuentan, qué dificultades nos encontramos y cuáles no. Esas son las herramientas que se utilizan de manera sistemática, a través de la crítica y la autocrítica, precisamente, para señalar aciertos y errores, modificarlos e ir mejorando poco a poco. Y, así, salir de posiciones dogmáticas y entender que no tenemos una receta mágica para hacer la revolución, sino que aprendemos haciéndola desde la práctica y la autocrítica constante. Así, vamos a ir avanzando. Uno de los grandes valores que aporta la revolución en Rojava es entenderse como un proyecto en constante desarrollo y mejora, con los aportes de todo el mundo.

Historia y educación
Otro punto importante es la mirada global que aquí se plantea en la lucha. Al final, la revolución de Rojava es una lucha en defensa de la vida en común y con sentido. Ahora mismo, nos encontramos en un mundo en que el sistema capitalista y patriarcal no tiene ningún sentido. Es un sistema que destruye el planeta, un sistema en que unos pocos tienen mucho y el resto trabaja miles de horas, pasa hambre y no puede pagarse una casa. Es un sistema en el que las mujeres somos asesinadas a diario en todo el mundo. Como sociedad, tenemos una manera de vivir que no tiene ningún sentido y lo que se plantea en Rojava es una reconstrucción de la vida en todos sus ámbitos: desde la liberación de las mujeres hasta implicar a las personas mediante sistemas democráticos para autogobernarse; en la manera en que tenemos de relacionarnos con nuestro entorno natural, con la tierra de donde nos alimentamos y nos abastecemos de los recursos que genera. Esta mirada global es muy importante para plantear una enmienda al sistema en el que vivimos.

Uno de los aciertos es el foco que se pone en la educación de las personas, en educarnos y hacer las cosas diferentes, porque siempre hemos sido educadas con las herramientas del sistema liberal, entonces, no vamos a ser capaces de crear un sistema diferente. También tenemos la responsabilidad, si queremos hacer las cosas diferentes, de aprender a hacerlas de otra manera. Eso se hace con la formación y con la práctica, ir viendo los errores que cometemos y señalarlos entre nosotras en un proceso colectivo para construir un mundo nuevo. La importancia de la educación en todas sus facetas, tanto de las jóvenes como de la gente mayor, de cualquier procedencia y profesión, es para hacer las cosas diferentes, para aprender de nuestra historia. Aquí, tienen presente que es necesario conocer su propia historia como kurdas, asirias, árabes, conocer su propia historia para saber qué nos ha traído hasta este punto en el que estamos y poder ver cómo hacemos para ir a otro punto nuevo que deseamos.

Se puede ver cómo se implica a toda la sociedad en el desarrollo de la revolución. No es un grupo de personas que desarrolla una revolución, sino que es realmente el pueblo el que impulsa la revolución, porque, al final, es el pueblo el que impulsa la sociedad. Al haber tantas instituciones sociales, desde las organizaciones de jóvenes a las de estudiantes, o a las organizaciones de autodefensa civiles de las comunidades, las asociaciones de diferentes etnias o religiones, de familiares de las personas caídas en la lucha, implica que toda la sociedad se organice para llevar a cabo esta revolución, para llegar a cada ámbito del desarrollo social. De lo que se trata es cómo gestionar y compartir un territorio, y vivir en él.

Internacionalismo y aprendizajes
Como internacionalista, un punto que destacaría es que la revolución no se queda en Rojava. Por ejemplo, cuando se dio la lucha contra Daesh, esa lucha no se frenó en las fronteras de Rojava, sino que continuó hasta Manbij, Raqqa, hasta zonas que no son el territorio de Rojava. La lucha que se plantea aquí es por la liberación de la humanidad. ¿Cómo vamos a ser libres si la revolución y la lucha contra Daesh se hubiera detenido, si, en el pueblo de al lado, está Daesh martirizando, asesinando a las personas y explotando el territorio?

Hay que entender que la lucha es por toda la humanidad y, más aún, en un mundo globalizado como el actual, en el que nos liberamos todas o ningún pueblo va a poder ser libre. Ese es un valor importantísimo y la revolución no es solo por Rojava. Esto lo puedes ver, porque no sólo se desarrolla en zonas donde vive población kurda. Ahora, ya hablamos de los territorios del norte y el este de Siria, porque esta revolución propone un modelo de autogestión colectiva, un modelo de vida, de vivir en comunidad, y de gestión comunal del territorio, que es una propuesta que no se queda en los límites de ninguna frontera.

A menudo, tenemos una perspectiva poco internacionalista del internacionalismo. Es una perspectiva de la solidaridad, pero no desde una perspectiva internacionalista real. Esa es una de las cuestiones que más profundamente me han cambiado: poder sentir que luchar aquí, o allá, o en cualquier parte del mundo, se debe hacer por los mismos valores. Si estás en un sitio u otro, estás en la misma lucha. Son diferentes golpes que le estamos dando al sistema desde diferentes partes, pero es una sola lucha y por la humanidad entera. Muchas de nosotras tenemos la perspectiva de separar las cosas, de clasificarlas, a ponerlas a cada una en su recuadro exacto y no pensar en general, en lo más grande, más allá de las propias fronteras que nos imponemos por conceptos o ideas preconcebidas que tenemos. Una de las cosas que más me ha cambiado es entender -y ya no desde lo más racional- y poder sentir lo que es la lucha internacionalista desde una perspectiva verdaderamente internacionalista. Cuando partí de mi territorio, tenía muchas flaquezas, en el sentido de entender las cosas de manera separada, de analizar desde una perspectiva poco global.

Tradicionalmente, en mi territorio, y en toda Europa o en todo Occidente, los vicios que tenemos a la hora de la lucha son más para sentirnos revolucionarias que por hacer la revolución. Esto fue muy influenciado por el neoliberalismo, por sentirnos mejor que los otros, que tu organización es mejor o que eres más listo. Hay que aprender a valorar a cada una de las compañeras desde sus puntos fuertes y débiles, y aprender que el proceso es colectivo. El proceso que hacemos hacia adelante solo puede ser colectivo y plantear las luchas desde una perspectiva mucho más global con el resto de compañeras y compañeros. De algún modo, al llegar aquí, pude ver cómo la gente participa en la revolución desde otros lugares, que no es la militancia política en organizaciones con una ideología desarrollada, sino que la lucha se lleva adelante desde la madre que te está diciendo que ella se va a quedar a defender su casa y que, de ahí, nadie la va a mover, o la que va al entierro de uno de los compañeros que caen y sus familias no están, y entonces van a acompañarlo. Es poder aprender más y valorar más a todas las compañeras, y entender que el proceso es colectivo.

Momentos y recuerdos
Me resulta difícil quedarme con algunos momentos y recuerdos… Ver a mujeres jóvenes que han tenido que marcharse de Afrin luego de ser ocupada por los turcos y que llevan meses esperando para defender Kobane en el caso que se produzca una invasión. Ver que esa fortaleza que tienen, con escasos 19 o 20 años, después de abandonar su tierra, de enterrar a varios amigos o familiares, ver esa entereza que tienen, y cuando una compañera está mal, hacen el esfuerzo para bailar o para animarla. Esa fuerza de estas mujeres tan jóvenes que son realmente la esperanza de la revolución y están dispuestas a llegar al final, y que entienden que su vida no puede tener sentido si no la ponen en riesgo para la defensa de su pueblo y de su tierra.

Una de las cosas que más tengo presente es ver a tantas personas dispuestas a entregarse en el frente, pero también cada día, las 24 horas, entregarse a la lucha por la libertad de su pueblo. La otra es cuando una compañera kurda nos explicaba que su lucha no era solamente por las mujeres de Rojava, sino que era por todas las mujeres del mundo, y que la lucha de las mujeres no entiende ni va a entender de fronteras. Y aquí, realmente, tiene este potencial. En las miradas de estas mujeres, puedes ver que no van a parar de luchar ni un solo momento hasta que en todo el mundo seamos libres. Una de las cosas que más fuerza me dio en estos meses en Rojava fue vivir ese entendimiento absoluto de la libertad colectiva de todas las mujeres.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 11 de marzo de 2020

Siria y la defensa de la humanidad



Por Julio Yao:  
Ningún país está siendo sometido a tanta destrucción, genocidio y crímenes de guerra ni se viola tan salvajemente el Derecho Internacional como en Siria desde 2011.

Cuba fue invadida en 1961, bloqueada, sancionada y enviada al ostracismo desde entonces, y a su presidente intentaron asesinarlo.

Sin embargo, a Cuba no le arrasaron ciudades ni instalaciones de petróleo, como tampoco sus habitantes fueron tomados como rehenes, decapitados fríamente bajo los cómplices reflectores de Occidente como tampoco sus mujeres fueron violadas y esclavizadas, tal como sí lo han hecho en Siria.



Venezuela ha sido bloqueada, expropiada y sancionada, sometida a una avanzada guerra tecnológica; amenazada de intervención militar aunque nunca invadida, y su presidente fue víctima de atentado con drones.

A Venezuela, EEUU le robó la empresa de petróleo CITGO, así como (con el Reino Unido) miles de millones en oro, en tanto que las sanciones han ocasionado la muerte de miles por el bloqueo a medicamentos y un daño estimado en 20 mil millones de dólares en un año.

Con desparpajo y sin ruborizarse, Donald Trump ha hecho esta confesión que lo desnuda: “Nos vamos a quedar con el petróleo (de Siria), recuérdenlo. Queremos quedarnos con el petróleo. US$45 millones por mes".

¡Y se lo quedaron!  Están extrayéndolo de los pozos de Siria, que no puede comprarlo en dólares porque está bloqueada.  Pero como Trump no admite límites a su gula, sanciona tanto a los barcos iraníes que trasiegan petróleo a Siria como a la empresa rusa Rosnef que acarrea petróleo de Venezuela.
Tanto Cuba como Venezuela han sido sometidas a una satanización, pero a ninguna, como en Siria, la han acusado de asesinar a sus habitantes con armas químicas por denuncias de los Cascos Blancos (inteligencia británica) jamás sustentadas y siempre desmentidas.

En ninguna otra parte, los invasores han tomado a sus pobladores como escudos humanos.   Habría que remontarse ochenta años, pero incluso Vietnam y la RPD de Corea no sufrieron tales vejámenes ni fueron víctimas como Siria de la falsa “guerra contra el terrorismo”.

Pero si en Vietnam EEUU actuó solo,  en Siria EEUU llegó acompañado por potencias europeas, del Medio Oriente  y de hordas de la peor calaña, salidas de los guetos de sus decadentes ciudades  y depauperados pueblos, llámense  EU, Reino Unido, Francia, Alemania, Turquía, Arabia Saudita, Israel, Estado Islámico, Frente Al Nusra o Al Qaeda.

Desde su invasión en el 2011, Siria ha sido arrasada por ejércitos mercenarios, piratas y forajidos con corbata, hienas sin nacionalidad, sicarios disfrazados de contratistas y científicos, terroristas de toda laya y espías de las más importantes capitales de Occidente.   Es como si sobre Siria se hubiese volcado el estiércol, la basura más inmunda de la historia.

¿Qué se le perdió a Erdogan en Siria, aparte de su identidad histórica? El presidente de Turquía delira en sueños de opio, y sus ilusiones de grandeza le hacen revivir al Imperio Otomano y a Kemal Ataturk, pero es preciso despertarlo:   la Hermandad Musulmana a la que responde no puede administrar ningún país desde una óptica fanática y violenta.  Lo más importante, empero, es que, ¡Turquía no tiene derecho a ocupar un milímetro de territorio sirio!

Ciertamente no para protegerse de ataques desde la frontera o eliminar a supuestos terroristas, salvar a desplazados de la guerra o impedir que extraños se adueñen de territorio sirio.  Es justamente la ambición territorial y la violación de los Acuerdos de Sochi por parte de Turquía lo que ha provocado el caos y la desestabilización en Siria.

Con una población de unos 22 millones de habitantes, Siria ha sufrido más de  500,000 muertos, 1.9 millones de heridos y 5 millones de refugiados por la destrucción, el hambre y el terror que se han volcado sobre este hermoso país que, no obstante, lucha con la bandera enhiesta de su patriotismo ejemplar.

En cambio, EEUU tuvo únicamente 50,000 muertos en la Segunda Guerra Mundial y 58,159 en la Guerra de Vietnam, lo cual significa que Siria tuvo cinco veces más muertos en nueve años que EU en las dos guerras juntas.  ¡Un verdadero holocausto!

Se calcula que a Siria le tomará 30 años reconstruir el país.   Pero en 1950-53, cuando EU arrasó completamente a Piongyang, capital de Corea, también sus generales aseguraron que les tomaría 7,000 años reconstruirla, pero los coreanos lo lograron en 7.
Sin embargo, el martirologio y la lucha del pueblo sirio bajo la conducción valerosa de su presidente Bashar al-Assad han sido silenciados en Occidente.

Con ayuda solidaria y legítima de Rusia, Irán, Irak y el Hezbollah libanés, Siria está librando batallas decisivas para liberar su territorio de la ocupación extranjera.

Sin alardes de ninguna especie y con una humildad digna de toda alabanza, el pueblo sirio libra una batalla por la libertad, lo que en esta etapa de la Historia significa la verdadera defensa de la humanidad.

Analista internacional y ex asesor de Política Exterior
 julioyao1@gmail.com

miércoles, 4 de marzo de 2020

La previsible derrota de Turquía en Siria arrastra a la OTAB a su decadencia acelerada



Por José Antonio Egido:

El régimen de los “Hermanos Musulmanes” turco de Erdogan no se metió solo en la guerra a gran escala contra la República Arabe Siria en 2011.
La OTAN había salido euforizada con la facilidad con que había aplastado la República yugoslava de Serbia, la República Sprska de la federación bosnia, el Afganistán ya destruido por sus aliados talibanes y la Yamahiriya Arabe Libia Popular y Socialista (nombre oficial de la Libia revolucionaria liquidada en 2011). Entendió que era el momento de agrupar en Turquía el ejército terrorista que venía organizando desde los tiempos de la “Operación Ciclón” (plan de la CIA para exterminar la República Democrática de Afganistán en los años 80, https://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Cicl%C3%B3n).



Los planes del Pentágono para invadir Siria e implantar el “Gran Oriente Medio” norteamericano venían de lejos como lo denunció públicamente el general Wesley Clarck del partido demócrata por su rivalidad con sus colegas del partido republicano y no por su amor por la paz (Clarck dirigió los devastadores bombardeos de la OTAN contra la República Federal de Yugoslavia en 1999).

Erdogan y las potencias de la OTAN acordaron trabajar por dos objetivos comunes: aplastar la Revolución árabe de liberación nacional y derrocar la revolución baasista siria, destruyendo la República Árabe Siria y asesinando a su presidente Bashar al Assad.

Turquía desde la caída del campo socialista europeo y la Unión Soviética (1989-1992) ambiciona crear un hinterland propio de tipo semi colonial formado por los países vecinos de Siria, Iraq, Libia, Crimea, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Turkmenistán, Azerbaiyán, Georgia y Uzbekistán. Los chovinistas turcos ya sean integristas suníes o laicos kemalistas sueñan con dominar nuevamente las antiguas ciudades otomanas de Mosul, Alepo, Homs, Sarajevo, Üsküp (actual Skopje) Beirut, Misrata o El Cairo.

Turquía cooperó plenamente con las fuerzas de la OTAN en desmembrar la Federación socialista yugoslava, colonizar Bosnia-Herzegovina, arrancar Kosovo de Serbia, destruir Libia e instalar un gobierno reaccionario de los “Hermanos” en El Cairo. De manera que no había nada extraño ni inédito en que las bases militares empleadas por la OTAN en Turquía sirviesen para que el servicio secreto turco MIT cooperase con la CIA gringa, el SIS inglés y la DGSE en la preparación y armamento de las bandas de “perros de la guerra” islam fascista veteranos de las aventuras de la CIA en Afganistán, Paquistán, Argelia, Chechenia, Daguestán, Libia, Bosnia, Kosovo, Macedonia, Albania…

Rápidamente la CIA dirigida por el general Petraeus y la Clinton organizó otra operación al comienzo secreta (https://es.wikipedia.org/wiki/Timber_Sycamore) para comprar masivamente armas en las industrias de las actuales colonias norteamericanas que son Croacia, Bulgaria y Ucrania y trasladarlas a los cuarteles de los terroristas en Turquía. Simultáneamente la DGSE francesa a las órdenes del ministro francés de exteriores Fabius y sus colaboradores Eric Chevalier y Jean Pierre Filiu armaban un llamado “Ejército sirio libre” formado por varios miles de desertores sirios rápidamente transformado en otro componente del magma terrorista dominado por los “Hermanos Musulmanes”.

Como en casos anteriores las Petro monarquías criminales del Golfo, Saudíes, Qatar y Emiratos financiaron ampliamente esta y todas las operaciones destinadas a destruir Siria. Y el ISIS inglés se permitió además el lujo profesional de crear desde Estambul un servicio de falso auxilio civil formado por criminales de Al Qaeda y llamado “Cascos Azules” para contribuir a la gigantesca campaña de propaganda destinada a culpabilizar al país agredido, Siria, de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en realidad por la horda criminal controlada por la OTAN. Operación de propaganda que fue condecorada por la alcaldesa de Madrid Carmena en abierta confirmación del estercolero ideológico que lleva siendo hace tiempo parte de la “izquierda española”.

La llamada “oposición siria” formada por un grupo de mercenarios financiados por los países de la OTAN y los saudíes estableció en 2011 su cuartel general en Estambul bajo supervisión del MIT turco a la espera de tomar el poder en un Damasco asaltado por los terroristas.

Pero desde 2015 los planes de la OTAN y su socio turco se tuercen cuando Siria empieza a frenar la agresión terrorista con el sacrificio inmenso de su pueblo y la ayuda generosa de Rusia, Hez bolá e Irán.

La actual ofensiva para derrotar, exterminar o expulsar a decenas de miles de criminales encuadrados por el MIT turco y los servicios de la OTAN plantea un dilema angustiante para la OTAN: el fin de su hegemonía en Oriente Medio y la confirmación de su “muerte cerebral” en expresión del presidente francés Macron.
Los escenarios que los estrategas otonianos temen son:
  1. La derrota militar y política de Turquía que se traduzca en un giro estratégico de este país que lo acerque a Rusia, Irán y a la Nación Árabe.
  2. La eventual llegada al poder en Turquía de una coalición de la izquierda y los nacionalistas turcos contrarios a la pertenencia a la OTAN.
  3. El reforzamiento del polo formado por Turquía y Qatar que aumente su enfrentamiento con el régimen saudí y su acercamiento a Irán.
  4. El fin del expansionismo turco en los Balcanes, el norte de Siria, África y Asia Central que ha servido a los intereses norteamericanos para frenar a Rusia.
  5. La derrota de la horda islam fascista que la incapacite para futuras operaciones criminales en Crimea, Ucrania, Cáucaso, Rusia, Irán, Xinjiang chino, Libia o incluso en países aliados que desee desestabilizar llegado el caso como por ejemplo Egipto, Argelia, Marruecos o España.
  6. Un acercamiento pragmático de los kurdos YPG a Siria que los neutralice como agentes de la desestabilización de Siria, Irak e Irán.
  7. El reforzamiento de Rusia como principal potencia geopolítica del Mediterráneo oriental, Oriente Medio, Cáucaso y Norte de África.
  8. El reforzamiento de Irán como principal potencia musulmana regional de Oriente Medio aliada a Rusia, China, Siria e Iraq.
  9. El reforzamiento de Siria que le permita abordar su necesaria reconstrucción, la expulsión de los invasores norteamericanos, el control de sus recursos petroleros y gasíferos y su conversión en nuevo polo del nacionalismo árabe capaz de atraer a Iraq, Egipto, Jordania, Líbano, Palestina, Yemen, Omán y Argelia.
  10. El aislamiento de Israel en la región como resultado de la derrota del terrorismo anti-sirio, de la estrategia de Turquía y de los kurdos YPG, cartas empleadas por la OTAN para debilitar al Eje de la Resistencia.

Todos estos escenarios temidos por el noruego Stoltenberg y los generales de la OTAN, en especial los norteamericanos que son quienes mandan, aceleran no sólo la decadencia de esta alianza sino el declive irreversible de la hegemonía occidental como lo expresa en sus ratos de lucidez el ya citado Macron.

Enlace:
https://elcomun.es/2020/02/28/la-previsible-derrota-de-turquia-en-siria-arrastra-a-la-otan-a-su-decadencia-acelerada/?fbclid=IwAR1eBo-fNfVERbwOCifelSv9USOgOhGhZz-nETrCsZW04LGlKqy3SAQvbPo

edej1747@gmail.com

sábado, 30 de noviembre de 2019

“Erdogan comete una limpieza étnica contra la población kurda”

Por Leandro Albani:

La tinta entrevistó a Amina Hussein, periodista kurda que, hasta hace una semana, se encontraba reportando sobre la invasión turca a Rojava.

El 9 de octubre pasado, a las cuatro de la tarde, Amina Hussein llegó a Qamishlo, la capital del Kurdistán sirio (Rojava). En esa ciudad, nació en 1986, se crió, pero, en algún momento de su vida, decidió irse. Amina quería estudiar y, en Siria, le era negado ese derecho por ser kurda. Para el Estado sirio, ella era una persona sin nacionalidad. Su situación era la misma que la de los más de dos millones de kurdos y kurdas que, por ese tiempo, vivían en Rojava. Cuando llegó a España sin papeles, se empecinó en estudiar la carrera de periodismo. Después de 11 años, logró obtener el título. Desde ese momento, algunos de sus artículos se pueden leer en el portal Pikara Magazine, además de desempeñarse como traductora.


Cuando, en 2012, Rojava fue declarada una región autónoma por sus habitantes, Amina volvió. Lo hizo en marzo pasado y también ese 9 de octubre fatídico: el mismo día en que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ordenó la operación militar “Primavera de Paz”, con el objetivo de robar grandes porciones de territorio kurdo, desbaratar a la Administración Autónoma de Norte y el Este de Siria (AANES), y aplicar un cambio demográfico en la zona, con la excusa de “reasentar” a los más de tres millones y medio de refugiados sirios que se encuentran en Turquía.

Hace poco más de una semana, Amina salió de Qamishlo para volver a España. Durante un mes, recorrió las calles de su ciudad y denunció, a través de sus redes sociales, la invasión militar de las fuerzas armadas turcas y una constelación de grupos de mercenarios y yihadistas, muchos de ellos que, hasta hace poco tiempo, integraban Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS).

En esta entrevista con La tinta, Amina Husein relata sus sensaciones más profundas sobre el mes que vivió en Rojava con la invasión turca en pleno apogeo. También habla del rol que juegan Rusia, Estados Unidos y el gobierno sirio en medio de los ataques militares turcos, que ya dejaron 300 mil personas desplazadas. Y rescata que, hasta la invasión, en Rojava, se había logrado construir una sociedad donde las mujeres tenían plenos derechos y todas las nacionalidades y religiones convivían pacíficamente.

—En tu última estadía en Rojava, ¿cómo viste a la población frente a la invasión turca?
—La verdad es que, como puedes imaginar, la población está bajo bombardeos. La gente está muy asustada, decepcionada y se ven solos por la retirada de las fuerzas norteamericanas. La población no estaba preparada para ayudar a tantos desplazados por los bombardeos, más de 300 mil personas huyeron de sus hogares por los ataques del ejército turco y los grupos yihadistas que apoya Ankara. La situación es de terror, miedo, además de que, debido a los bombardeos, muchos miembros del Estado Islámico (ISIS) que estaban encarcelados huyeron. Desde el 9 de octubre, ha habido varios atentados con coches bomba en varias ciudades del norte de Siria y Rojava. La prioridad es defender a la población civil, luchar contra Turquía, y el tema de la seguridad o la lucha contra el Estado Islámico es ahora la parte menos importante, porque hay otra prioridad: salvar vidas ante los ataques del gobierno turco.

—¿Cuáles pensás que son las razones del Estado turco para invadir Rojava?
—Eso siempre Erdogan lo menciona, no son mis palabras: es para establecer una zona segura en el norte de Siria para que los más de 3,5 millones de refugiados sirios que viven en Turquía puedan volver a sus casas. Pero tenemos que recordar que no todos los refugiados que viven en Turquía son de la zona de la frontera. La mayoría ni siquiera son kurdos. Erdogan quiere reubicar a estas personas en Rojava para hacer un cambio demográfico en la zona y poder echar a los kurdos hacia el sur de Siria, o hacia el desierto, y así quedarse con esta zona de la frontera. Recordemos que es una zona rica en petróleo, agricultura y agua dulce. Para hacer esto, Erdogan comete una limpieza étnica contra la población kurda. Los primeros refugiados llegaron hace dos días a las zonas de Serekaniye (Tal Albyad), pero ellos son de Ghuta, de Homs, que son regiones sirias que quedan bastante lejos de la frontera. Ahora ocupan casas de civiles kurdos que huyeron por los ataques de Turquía.

—¿Qué opina la población sobre las posturas de Rusia y Estados Unidos?
—Un día antes de que empezaran los ataques contra Afrin el 18 de marzo de 2018, Rusia retiró todas sus fuerzas que estaban en la zona. Eso mismo pasó en Serekaniye en octubre pasado, porque, después de una llamada telefónica entre Erdogan y Donald Trump, al día siguiente, las fuerzas norteamericanas se retiraron de la zona con las armas pesadas que tenían las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y quedaron solo con ametralladoras, que son armas que no pueden hacer frente a la aviación y las armas de última generación que tiene el segundo ejército de la OTAN. La gente odia a las fuerzas norteamericanas, no confían ni en Rusia ni en el ejército sirio. La zona es un caos. El día que me fui, vimos patrullas turcas, rusas, del ejército sirio, norteamericanas, por la noche sobrevuelan aviones, y la gente ya no sabe quién controla cada zona. Es un caos y una inseguridad total.

—¿Qué responsabilidad tiene Europa ante la invasión turca?
—Cuando empezó la invasión turca, yo estaba ahí, porque llegué a mi ciudad el día 9 de octubre. Vi que muchos países europeos condenaron el ataque, pero, desgraciadamente, ningún país hizo nada, solamente suspendieron la venta de armas a Turquía. Eso no sirve de nada, porque Turquía ya tiene armas para ocupar no solo el norte de Siria, sino para luchar contra otras fuerzas del mundo, porque es el segundo ejército dentro de la OTAN. Esa suspensión de envío de armas se va a cumplir en uno o dos años, y no afectará a Turquía.

Europa debería hacer frente a Erdogan, o aplicar más sanciones contra el gobierno turco, pero tiene miedo por la carta de Erdogan sobre los refugiados, que la utiliza dos por tres. Erdogan dijo que abriría las puertas para que los refugiados entren en Europa. Europa tiene miedo y no creo que haga más que suspender la venta de armamento y condenar con palabras vacías que no sirven de nada.

—¿Qué sentiste en tu lugar de nacimiento y ver lo que estaba pasando?
—La verdad es una pregunta muy difícil. Justo llegué el día 9 de octubre a las cuatro de la tarde, en el mismo momento que Turquía empezó sus ataques. Me sentí mal, no sabía qué hacer, me sentía inútil más allá de que escribía desde ahí, lo denunciaba por las redes sociales, pero lo veía inútil y no servía de nada. Me sentí decepcionada. Después de tantos años de lucha contra el Estado islámico, de más de 12 mil muertos (de las FDS) y 13 mil heridos en la lucha contra ISIS, de gente que ha perdido brazos, piernas, gente que se ha vuelto loca por la lucha contra ISIS, los kurdos quedaron solos y eso me afecta mucho. Mi pueblo ha hecho todo este sacrificio y, al final, se ha quedado solo frente a un ataque brutal, delante de los ojos del mundo y el silencio cómplice de la comunidad internacional. Es una sensación frustrante. Cuando me preguntan esto, me quedo sin palabras, no sé explicarlo exactamente, porque es ver tu casa debajo de las bombas. Fui a mi casa, estaba toda destrozada, mi pueblo había quedado todo vacío, y eso destroza el alma y mata el corazón. Te dejan sin tus recuerdos, te roban la infancia y destrozan todo lo bonito que había quedado en esa parte de Siria.

—¿Qué aciertos y errores pensás que tiene el proceso en Rojava?
—Se lograron muchas cosas, se dio un papel muy importante a las mujeres, se construyó una aldea de mujeres (Jinwar) para las víctimas de la guerra en Siria. El ejemplo de copresidencia en Rojava es un ejemplo en el mundo, las administraciones están ocupadas por una mujer y un hombre; además, está la economía de las mujeres, los proyectos para que las mujeres se puedan hacer independientes, puedan cuidar de sus familias, aparte de la lucha armada, que es única en la zona. Se acabaron con muchos estereotipos machistas de la sociedad, con el patriarcado. El papel que la revolución de Rojava les dio a las mujeres es importantísimo y es, quizá, único en toda la zona. Medio Oriente es una región de países conocidos históricamente por su conservadurismo y machismo.

El error, tal vez, fue confiarse demasiado en Estados Unidos o Rusia. No creo que Rusia haga nada, aunque ahora vemos las patrullas rusas junto al ejército turco en la frontera. El sábado, las fuerzas turcas atacaron la zona de Ain Aissa, donde había banderas rusas, pero no hubo ninguna condena por parte de Moscú Rusia. El problema es la confianza en estas dos potencias y creo que no harán nada, y, entonces, Turquía continuará con su plan.

—¿Cómo ves el futuro de los pueblos de Rojava?
—He pasado un mes ahí, la gente sigue resistiendo, luchando, se manifiestan todos los días. Hay muchas manifestaciones cerca de las fronteras, la gente civil ataca con piedras las patrullas turcas que pasan por la zona. El futuro lo veo un poco inseguro y poco claro; en cada pueblo, hay un ejército diferente y la gente se siente insegura. En Rojava, hay cinco millones de personas: cristianos, árabes, kurdos, yezidíes, armenios.

En marzo pasado, estuve y había una convivencia pacífica y era una zona que no formaba parte de la guerra en Siria. Había muchos desplazados sirios que habían llegado de otras partes del país, todos vivían en paz, no había ningún problema, había tres idiomas oficiales (asirio, kurdo y árabe), la gente tenía sus derechos, la economía funcionaba muy bien, había muchos planes de construcción, pero ahora lo he visto todo parado. En cada ciudad, había un check point en la entrada y en la salida, pero ahora estaban vacíos. La amenaza yihadista volvió, ISIS volvió a reorganizarse en la zona. Pensaba que la guerra estaba terminando poco a poco, pero, desgraciadamente, vuelve otra vez. Parece que no tiene fin, desgraciadamente.
leandroalbani@gmail.com


sábado, 23 de noviembre de 2019

Turquía nunca tuvo la intención de cumplir con el alto el fuego



Por Leandro Albani:
El 9 de noviembre se cumplió un mes de la invasión militar de Turquía al norte y el este de Siria, región gobernada por una administración autónoma encabezada por el pueblo kurdo, y que cuenta como brazo armado a las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), grupo conformado por todas las nacionalidades que conviven en el área, y que fueron las principales responsables de derrotar al Estado Islámico (ISIS).

La invasión turca, respaldada por al menos 29 organizaciones terroristas y mercenarias, ya les costó la vida a más de 200 civiles. Los bombardeos continuos sobre ciudades y aldeas generaron el desplazamiento forzado de al menos 300.000 personas. Cientos de heridos, la destrucción de la infraestructura y el asesinato de representantes de la administración autónoma, es la política desplegada por el régimen del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. La invasión militar, pese a las tibias críticas de las grandes potencias, fue consentida por Estados Unidos y Rusia, actores desequilibrantes que desde hace más de ocho años pujan sobre el territorio sirio.


La periodista Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez, que participa de la Comuna Internacionalista de Rojava, en estos momentos se encuentra en el cantón de Jazira, en el Kurdistán sirio. En diálogo con Revista Crisis aseguró que en la actualidad “la situación es bastante difícil”, debido a las masacres cometidas por las tropas turcas y sus aliados mercenarios.

“Durante este mes, pudimos ver que el ejército turco y sus yihadistas han logrado ocupar las dos grandes ciudades, Gire Spi (Tel Abya) y Serekaniye (Ras al Ain)”, relató la periodista, que publica sus crónicas en el portal El Salto Diario. “Hasta el momento, han logrado avanzar hasta la frontera con la ciudad de Ain Issa y Til Temir. Son más de 1.300 kilómetros cuadrados ocupados, más de 300 mil personas desplazadas, de las cuales 13.000 se convirtieron en refugiados en el Kurdistán del Sur (norte de Irak). Más de 200 civiles fueron asesinados y más de 180 combatientes de las FDS han caído en combate”.

Aunque la Organización de Naciones Unidas alertó sobre la situación crítica que viven los pobladores del norte y el este de Siria, parece que a muy pocos les importa el futuro de esos hombres y mujeres. “Las familias desplazadas, en su mayoría se encuentran en las ciudades de  Haseke, Raqqa y Qamishlo”, enumeró Sara. “La situación de los desplazados es muy mala, sobre todo porque no hay ningún tipo de ONG internacional que esté aportando ayuda humanitaria. Todo se está organizando a través de las ONG locales y de la administración autónoma junto a las comunas. Se está construyendo un nuevo campo de refugiados, cerca de Haseke, donde ya se han llevado a 65 familias”.

Sobre la situación de los desplazados y los refugiados, Sara agregó que en Haseke “hay más de 50 colegios que tuvieron que ser habilitados” para los pobladores que huyeron de sus aldeas. Uno de los principales problemas es el agua, ya que una de las principales estaciones que aportaba agua potable a alrededor de medio millón de personas, “fue dañada por los ataques del ejército turco”. Aunque el establecimiento está siendo reparado, los bombardeos turcos dificultan los trabajos. “Esto hace que se tenga que transportar el agua desde otras regiones y presas, pero como no es potable está generando múltiples enfermedades”, relató la periodista. “Esta situación generó que el precio del agua embotellada haya aumentado considerablemente, por lo tanto hay una carestía muy importante en cuanto al agua, que debe resolverse lo antes posible, pero con los medios que hay actualmente la situación no tiene buenas perspectivas”.

LA: ¿Cuál es la situación con respecto a los ataques de ISIS?
SA: La situación es difícil con respecto a las células durmientes de ISIS. Al menos, ha habido 30 ataques solo en los primeros 10 días de noviembre. En la ciudad de Qamishlo, el lunes hubo tres ataques que se saldaron con muertos civiles. Los principales objetivos de las células de ISIS son la población cristiana. Kino Gabriel, portavoz de las FDS, declaró que la comunidad se tenía que hacer cargo y ayudar con los 12.000 miembros de ISIS que se encuentran encarcelados dentro de las fronteras de AANES.

LA: ¿Cómo ves el estado de ánimo de la población frente a la invasión?
SA: Las poblaciones se están movilizando y hay una gran solidaridad entre todos. Hay muchísimos desplazados que están viviendo como invitados en las casas de las personas, algo que supone una gran carga económica para las familias. Por ejemplo, en una sola casa hay cuatro o cinco familias, algo que aumenta la presión en las diferentes ciudades. Las familias también proveen dinero para que la salud sea cubierta en diferentes aspectos. La Media Luna Roja Kurda está llevando adelante una campaña de recolección de dinero a nivel mundial para tratar de hacer frente a las dificultades que están teniendo en el terreno, en el frente y con los desplazados.

El estado de ánimo de la población es, por un lado, de rabia y de enfado con la comunidad internacional, porque saben perfectamente que la invasión fue un complot internacional apoyando a una potencia imperialista, como es Turquía. Además, se está permitiendo que haya una invasión sobre la soberanía territorial de un Estado. Saben que a Turquía se lo permiten porque es miembro de la OTAN, y porque tanto Rusia como Estados Unidos sacan provecho económico, geopolítico y estratégico dentro de la región. Por eso, la población está tremendamente enfadad con la comunidad internacional, pero aun así la moral y el estado de ánimo sigue siendo alto, sigue habiendo protestas en las calles, la solidaridad entre las personas funciona muy bien. Por ejemplo, ahora se ha comenzado con una campaña de boicot contra los productos turcos y se quiere hacer una concienciación para dejar de comprar  y consumir productos de Turquía. Esto funciona muy bien en las cuatro partes de Kurdistán y en el mundo árabe. La campaña también existe a nivel mundial, pero funciona particularmente bien en Medio Oriente.

LA: ¿Cuáles son las principales demandas de la población?
SA: La población lo único que pide es que no se le permita a Turquía bombardear con aviones. Los pobladores no están pidiendo armas, no están pidiendo nada, sino que terminen los bombardeos para que las fuerzas de autodefensa de la región puedan combatir en una situación de igualdad. Las instituciones están pidiendo la intervención de la comunidad internacional y de la ONU para que frene la invasión y traigan unas tropas, ya sean de la ONU o de la Coalición Internacional, que se desplieguen por la frontera para detener los ataques.

También hay una gran rabia contra las patrullas turco-rusas que se están desplegando actualmente entre Darbesiye y Amude, en el norte de Siria, y en Derik. Hay fuerte protestas en Kobane. La población, de forma espontánea, se coloca junto a la carretera para tirar frutas, huevos, piedras y zapatos contra las patrullas turcas, porque consideran que es una invasión permitida por la comunidad internacional, pero completamente ilegitima en su territorio. De esa manera, muestran que están en contra de la alianza turco-rusa que se ha hecho a espaldas de la población.

LA: ¿Turquía cumple con el alto el fuego?
SA: El alto al fuego negociado por Rusia y Estados Unidos con Turquía ha sido simplemente legitimar la invasión, para que puedan asentar sus poderes en el norte y el este de Siria, y disminuir la potencia de este movimiento y nuevo sistema democrático que se aplica en la región. Turquía no tuvo en ningún momento la intensión de finalizar su invasión ilegal, y tiene objetivos muy claros: la expansión de sus fronteras, en lo que sería el cantón de Jazira hasta la autopista M4, porque es un punto estratégico para ir y venir, así como en ciudades como Til Temir, Kobane y Ain Isa. El objetivo de Turquía es separar el cantón de Kobane del de Jazira, y aislarlo para conquistarlo. Turquía nunca tuvo la intención de cumplir con el alto el fuego que había acordado.
leandroalbani@gmail.com

domingo, 10 de noviembre de 2019

Crecen las denuncias contra Turquía por la utilización de armas químicas en Rojava

Por Leandro Albani:


La invasión militar turca contra los pueblos de Rojava deja en evidencia los “métodos” de las fuerzas ocupantes para expulsar a las poblaciones originarias.

Desde el inicio de la invasión de Turquía al Kurdistán sirio (Rojava) el pasado 9 de octubre, se multiplicaron las denuncias contra las tropas turcas y sus aliados mercenarios -agrupados en al menos 29 organizaciones armadas irregulares-, por la utilización de armas químicas contra la población.


La primera señal de alerta la dio el 17 de octubre el doctor Faris Hemos, que se desempeña en el hospital público de la ciudad Haseke. El médico denunció que “a pesar de que no podemos establecer exactamente qué arma ha causado estas quemaduras, podemos decir que el Estado turco ha utilizado armas químicas”. A partir de ese momento, las autoridades de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Sira (AANES) efectuaron varias denuncias al respecto.

El viernes pasado, se conoció el Informe sobre el uso de armas químicas por las Fuerzas Armadas turcas en el norte de Siria, realizado por el médico sueco-iraní Abbas Mansouran, que trabaja como voluntario en el hospital de Haseke. Masouran es egresado de la carrera de Epidemiología en la Universidad Shiraz y director de investigación en el instituto PEAS, en Suecia, desde 2013.

En la investigación, el médico explicó que en Haseke conoció “a muchos pacientes con quemaduras graves, que consideraría anormales en función de mis experiencias como fundador y como responsable del comité de control de infecciones adquiridas en el universitario de Shiraz, en el sur de Irán”. Para Masouran, los heridos que atendió tenían quemaduras que no eran típicas, por lo cual le resultó “evidente” que eran “manifestaciones específicas del uso de armas químicas”.

El especialista aseguró que “el fósforo blanco y otros químicos desconocidos, como las municiones explosivas de metal inerte denso (DIME), se usaron en octubre en Rojava”. Masouran puntualizó que alrededor de 30 víctimas civiles, incluidos niños, “fueron ingresadas en el hospital principal de Haseke con estas quemaduras severas e inusuales, y lesiones por humo en sus caras, oídos y otras áreas”.

“Las municiones de fósforo blanco pueden adherirse a la ropa y penetrar profundamente en la piel –detalló el médico-, causando quemaduras severas y a menudo fatales en los huesos. Continúan quemándose incluso cuando se les priva de oxígeno atmosférico y lo hacen hasta que se agota completamente el material de fósforo. Este producto químico puede causar daños al corazón, hígado y riñones, y la inhalación de humo de fósforo blanco puede causar problemas respiratorios fatales”.

En el informe, Masouran presentó una serie de características que observó en las víctimas. Entre ellas, se destacaron que las lesiones “eran de apariencia negra, profundas, de tamaño variable y consistían en múltiples puntos”, además de que las víctimas fueron “cubiertas por un humo frío”. A esto se suma que los fragmentos de las bombas que se adhirieron a la piel de los afectados “causaron manchas que parecían gotas”. También se constató que  “algunos de los heridos tenían problemas respiratorios”, debido al humo “con la apariencia de polvo de carbón”. Entre los heridos, al menos seis “tenían quemaduras oculares muy graves” y todas las víctimas “que padecían un tipo de neurotoxicidad se manifestaron en los nervios periféricos y tenían una sensación sensible irritable y dolorosa cuando tocaba incluso la piel no quemada”. Las últimas características relevadas por Masouran mostraron que la mayoría de los heridos “exhibieron síntomas similares a los obtenidos de las minas terrestres, pero no se observó evidencia de metralla en las heridas”.

Al explicar el tipo de armamento utilizado, el médico señaló que las fuerzas turcas pudieron usar “otro tipo diferente de bombas químicas, similares a las bombas explosivas de metal inerte denso (DIME)”, conformadas por una “aleación de tungsteno consisten en micro metralla de 1 o 2 milímetros de metales pesados como cobalto, polvo de tungsteno y níquel en microfibras. Las características de las lesiones por DIME son muy similares a las municiones de fósforo blanco y a menudo son fatales”.

Por último, Masouran especificó que “debido a la gravedad y las situaciones que amenazan la vida de los heridos y la escasez de atención médica en Rojava, tuvimos que transferir a la mayoría de los heridos a hospitales en el Kurdistán iraquí. Estos pacientes deben ser seguidos por cualquier efecto cancerígeno y otras complicaciones”.

El domingo pasado, Ilham Ahmed, copresidenta comité ejecutivo del Consejo Democrático Sirio (MSD), que integra la AANES, demandó a Estados Unidos que inicie una investigación sobre el uso de armas prohibidas por parte de Turquía. Ahmed también pidió a Washington que revise la venta de armamento a Ankara y preste atención sobre la utilización de armas vendidas por la Casa Blanca.

A finales de octubre, The Times publicó un artículo de la periodista Lucy Fisher, que se refiere a las preocupaciones por las ventas de productos bélicos con fósforo blanco por parte de Gran Bretaña a Turquía. Fisher recordó que los ministros británicos en las últimas dos décadas emitieron más de 70 licencias de exportación hacia Turquía para productos militares que pueden contener fósforo blanco.

“Los kurdos, que han sufrido heridas graves, han presentado pruebas convincentes de quemaduras de fósforo blanco en el noreste de Siria la semana pasada –escribió la periodista-. The Times vio de primera mano las quemaduras de Mohammed Hamid, de 13 años, un kurdo-sirio que, según testigos, fue quemado durante el ataque de un avión turco a la medianoche del 16 de octubre”.

El diario The Guardian publicó las declaraciones de Hamish de Bretton Gordon, ex comandante del regimiento químico, biológico, radiológico y nuclear de Gran Bretaña, que vio las fotos de los heridos por los bombardeos turcos en Rojava. El ex militar aseguró: “El culpable más probable es el fósforo blanco. Es un arma horrible y se ha usado repetidamente durante la guerra civil siria; desafortunadamente su uso se ha normalizado cada vez más”.

Quien también llamó la atención sobre la posible utilización de armamento prohibido en el norte y el este de Siria fue el diputado británico Jamie Stone, que declaró que las ventas de su país de productos de fósforo para uso militar a Turquía eran “profundamente preocupantes”. “Está claro que el gobierno tiene preguntas que responder. Si agitamos los dedos hacia otras naciones, tenemos que ser muy limpios”, aseveró el legislador.

El 21 de octubre, la revista Newsweek publicó una serie de imágenes tomadas por la fotógrafa danesa Thea Pedersen, que muestra a los heridos por los ataques turcos. En el artículo, se recordó que el fósforo blanco “no es técnicamente ilegal, ya que se usa ampliamente para bengalas o cortinas de humo, pero el Protocolo III de la Convención sobre la Prohibición del Uso de Ciertas Armas Convencionales restringe su uso en áreas muy pobladas por civiles. Sin embargo, muchos países, incluido Estados Unidos, han seguido haciéndolo”.

Hasta el momento, el gobierno turco rechazó las denuncias en su contra. Pero esta no es la primera vez que Turquía es acusada de utilizar armas prohibidas. A principios de 2018, cuando Ankara lanzó la operación militar contra el cantón kurdo de Afrin, también en el norte de Siria, las autoridades regionales denunciaron que la aviación lanzaba bombas químicas. En noviembre de 2018, el representante del Ejecutivo sirio en la ONU, Bashar Jaafari, denunció que “a través de organizaciones terroristas, Turquía ha usado armas químicas en Alepo”. “Los terroristas no podrían haber usado armas químicas si aquellos que los controlan no dieran luz verde a este intento. Sabemos quién les dio armas químicas. Es decir, principalmente los turcos”, aseveró el representante diplomático.

Mientras tanto, las fuerzas militares de Ankara y sus mercenarios aliados continúan con los bombardeos sobre ciudades y aldeas del norte y el este de Siria. Aunque el gobierno de Recep Tayyip Erdogan firmó acuerdos de alto el fuego mediados por Estados Unidos y Rusia, nunca los respetó. A su vez, mantiene su política de avanzar sobre el territorio pese a que el “acuerdo de Sochi”, rubricado con Moscú, establecía las zonas en que las fuerzas turcas se quedarían.

Desde que comenzó la invasión de Turquía a Rojava, más de 200 civiles fueron asesinados y miles resultaron heridos. Los ataques continuos y el terror desplegado por las milicias islamistas socias de Ankara, generaron el desplazamiento forzado de al menos 300 pobladores.

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