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viernes, 16 de octubre de 2020

El macrismo continuo en la política internacional Argentina

 Por Jesús Sotillo Bolívar.

•    Argentina debe enmendar el error de estar al lado de gobiernos desprestigiados y dictatoriales de la región contra Venezuela.

•  Ninguna política circunstancial puede separar la amistad histórica entre los hijos de José de San Martin y Simón Bolívar

Cuando Mauricio Macri llegó al poder en la República de Argentina, por arte de magia, pero sobre todo por la varita mágica manejada desde los Estados Unidos, se transformó en una especie de Superman que amenazaba a la izquierda y al progresismo en general en nuestra región. Y así lo expresó envalentonado a los medios internacionales. De acuerdo a los planes que le habían asignado desde el imperio él se proponía arrasar, sacar a la izquierda del continente.

Las cosas no sucedieron como lo planearon y el cúmulo de problemas económicos, políticos y sociales, los empobrecimientos paulatinos de la población argentina fueron progresivamente cercándolo, hasta que el pueblo obstinado, no creyendo ya en sus promesas electorales demagógicas, terminó dándole una punta pie por donde no le pega el sol. Así salió repudiado por el pueblo, con las ganas quedó de cumplir a sus titiriteros las promesas de arrasar con la izquierda en nuestro continente.

Pero, sin embargo, lo reconocemos, hizo daño a la posibilidad de conformar un bloque regional, para defender de tú a tú nuestros intereses con las potencias que nos asedian y explotan.

Con la promesa de erradicar a la izquierda del continente, los primeros cambios se evidenciaron en política internacional. Esa política que hasta ahora caracterizaba a la Argentina de no injerencia, fue transformada obedeciendo a los órdenes de sus tutores norteamericanos, en una agresiva campaña favoreciendo a la injerencia e intervención de los Estados Unidos en nuestra región y en particular, contra Venezuela. Con este propósito apoyó todas las medidas que los Estados Unidos orquestó contra nuestro país y asumió en muchas oportunidades un rol protagónico en esa ofensiva.

En sus discursos principales y ante foros de adláteres que lo aplaudían como focas, calificaba al gobierno constitucional de Venezuela como una dictadura y al Presidente Legítimo, Nicolás Maduro, como dictador. Hizo reconocimiento público al Grupo de Lima, integrado por gobernantes descalificados en nuestra región para y que defender los derechos humanos que se violaban en Venezuela. Por supuesto que no tocaba ni con el pétalo de una rosa a los miembros de las dictaduras que había tenido su país, seriamente cuestionados por las Madres de Plaza de Mayo, que todavía buscan a sus nietos secuestrados y ofrecidos a otras familias.

En ese mismo orden, apoyó e hizo reconocimiento público, al autoproclamado presidente de Venezuela, quien fue investido por los Estados Unidos, contrariamente a toda la normativa constitucional de nuestro país. Así mismo, atentó contra el proceso de integración regional separándose de UNASUR, apostando a que nuestros países se desarticularan y desintegraran.

Fue promotor junto al golpista Michel Temmer de Brasil, cosas que a veces se olvidan, de instigar la suspensión de Venezuela en Mercosur.

La guinda de su triste papel a nivel internacional, la puso en la OEA, donde Argentina fue mandataria de los Estados Unidos y luego en la Cumbre de las América, para congraciarse y no decir otra palabra, los representantes de Argentina, reivindicaron el bombardeo de los Estados Unidos al pueblo de Siria.   Eso fue en sinopsis, el triste papel de la política internacional del Macrismo.

Pensábamos que, con el advenimiento del nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández, reivindicara la históricamente política Argentina de la no intervención e injerencia hacia otros países.

Pero pecamos de buena Fe. Nos sorprendió sobre manera, que los representantes de la Cancillería Argentina en la Comisión de DDHH, de la ONU, consignaran un voto a favor de las políticas imperiales, apoyando una resolución condenatoria contra Venezuela en materia de Derechos Humanos. Es decir, Argentina, votó contra Venezuela, apoyándose en gobiernos desprestigiados como el Grupo de Lima, apoyándose en la política entreguista del actual Secretario General de la OEA, fiel al imperialismo norteamericano y apoyándose, en algunos gobiernos europeos, poco respetables, toda esa cumbancha manejada desde los Estados Unidos.

Pero pecamos nuevamente de buena. Pensado que el presidente Alberto Fernández, pudiera públicamente enmendar la plana y reivindicar la política no injerencista de Argentina. Al contrario, cuando se refirió al tema en los medios internacionales, lo hizo de manera tautológica, señalando que la violación a los Derechos Humanos es una violación a los Derechos Humanos.

Luego para complementar esta especie de acertijo, declaró que el tema de los Derechos Humanos no es ideológico. Nos preguntamos, Será que una persona con un cargo de esa magnitud, como lo es ser presidente de la República, puede ignorar en estos momentos, que los Estados Unidos, hoy por hoy, han politizado e ideologizado el tópico y lo han convertido, a pesar de que no aprueban importantes convenios sobre estos derechos, en un arma política contra los pueblos que no se pliegan a sus intereses¬.

Digamos que estamos, por lo menos, sorprendidos y CONVENCIDOS DE QUE HA SIDO SÓLO UN ERROR, el voto contra Venezuela. Por esta razón titulamos esta reflexión: EL MACRISMO CONTINUA EN LA POLITICA INTERNACIONAL ARGENTINA.

Profesor de la UCV

jesussotillo45@gmail.com

viernes, 4 de septiembre de 2020

Hipocresía total



Por Carlos Carrera:

Hay un agravante del delito de homicidio que se aplica en casos de extrema violencia y es cuando el mismo se comete con “impulso de brutal ferocidad”. Salvando las distancias penales, esa expresión aplica para referir al Ministro de Defensa – Javier García- quien actúa con impulso de brutal –y total- hipocresía. Y hasta con una alta dosis de cinismo, pues no manifiesta ningún pudor con apreciaciones que no resisten ningún archivo. Solo así se puede explicar que quien integra un Partido Político que nada hizo por enjuiciar a represores y asesinos, se arrogue el derecho de atribuir pactos secretos al único gobierno que hizo posible aplicar un poco de justicia contra los promotores del terrorismo de Estado.


Lo que nadie dice

En primer lugar, debemos repetir -hasta que quede materializado en negro sobre blanco- que hoy el protagonista de las actas tan comentadas, fue condenado por la Justicia por delitos de lesa humanidad. A su vez, que fue el gobierno del Frente Amplio el que habilitó su enjuiciamiento –junto con otros represores-. Hasta entonces, antes del año 2005, los gobiernos blanquearon colorados frenaron cualquier intento de Justicia, aplicando de una manera extensiva la mencionada Ley de Caducidad.

Para habilitar los juicios de acuerdo a la Ley de Caducidad, la Justicia debía pedir un informe al Poder Ejecutivo, y así se determinaba, si el caso estaba comprendido o no en la misma. En este punto, se ha incurrido en error al invocar el Art. 4, el que refiere a la búsqueda de los desaparecidos, circunstancia que tampoco se cumplió a cabalidad durante los gobiernos blanqui colorados. Fue recién con la llegada de Jorge Batlle en el año 2000 y la creación de la Comisión para la Paz, que se investigó algo sobre el paradero de los desaparecidos, pero el balance fue negativo.

Esta ley, más allá de ser inconstitucional y una verdadera afrenta jurídica, no era interpretada y aplicada de manera correcta. En este sentido, no estaban comprendidos ni los civiles ni los mandos militares que daban las órdenes. A pesar de esto, los gobiernos anteriores al Frente Amplio siempre interpretaron que todos los casos estaban incluidos y con ello, frenaron todo intento de que la Justicia investigara.

Hubo un antecedente en 2003 (gobierno colorado), cuando se intentó procesar al ex Canciller de la Dictadura -Juan Carlos Blanco- por el caso Elena Quinteros. En este caso, la interpretación que hizo el Juez de la causa (el Dr. Recarey), era que no debía consultar al Poder Ejecutivo, por tratarse, justamente, de un civil. Sin embargo, en aquel momento, el Poder Ejecutivo se encargó de que se impusiera la Ley de Caducidad, impulsando la nulidad del procesamiento, a pesar de que era un civil y no lo alcanzaba la ley antedicha. Todas estas afrentas a la Justicia promovidas por los blancos y los colorados entre el año 1985 y 2005, son reales, ocurrieron y constituyen una de las páginas más amargas de la historia posterior a la recuperación democrática. 

Todavía queda en la memoria el informe que hicieran durante el primer mandato de Julio María Sanguinetti, por el que entendían que el caso de los asesinatos de Michelines y Gutiérrez Ruiz, estaban comprendidos por la Ley de Caducidad, lo que mantuvo el expediente archivado. Según el gobierno de Sanguinetti, la Ley de Caducidad era tan amplia que resultaba aplicable a los homicidios cometidos en Argentina. Una ley interna de naturaleza penal con efectos extraterritoriales. ¡Toda una novedad! 

Todos estos antecedentes dan cuenta de la trama de impunidad que se fue tejiendo durante los cuatro primeros gobiernos posteriores a la dictadura y que recién se empezó a deshilachar a partir del año 2005. Por eso, conviene recordar y tener memoria de lo que pasó, porque parece que se quiere incriminar de manera injusta a nuestra fuerza política, cuando en realidad las cosas son muy distintas. Vayamos a los hechos recientes. 

En cuanto a las actas de Gilberto Vázquez que le llegaron a Familiares y dan cuenta de varias atrocidades, está claro que los integrantes de dicho Tribunal de Honor, omitieron hacer cualquier referencia al contenido de las declaraciones del militar retirado, tanto en el Acta No. 20 de Deliberación (de 34 páginas de extensión), como en el Acta No. 21 del Fallo, para que el mando civil no tuviera conocimiento de la situación.

Estas acciones confirman –por si quedaba alguna duda- el pacto de silencio que existe y existió siempre en la institución militar. Pacto de silencio que volvimos a ver en el Tribunal de Honor de 2018, donde no se dio la información en el momento que se tomaron los testimonios –de los que surgían conductas delictivas y debió pasarse a la Justicia- ya que lo que se buscaba era que la verdad no saliera a la luz; que no quedara estampado en documento público (las actas del Tribunal de Honor), que durante la dictadura cívico militar se torturó, asesinó y se hizo desaparecer personas.

Hipócrita que te muestras

Sin el menor atisbo de vergüenza –y sin siquiera un mínimo de memoria- el hoy Ministro de Defensa se florea por los medios de prensa volanteando información que se ocultó́ de forma flagrante por los mandos militares de turno.

Justamente, quien integra un partido político que nada hizo durante el tiempo que lo tuvo como socio de turno en el poder, pretende inducir a la opinión pública a pensar que existió un pacto de silencio durante el gobierno de Tabaré́ Vázquez. Pacto, a través del cual se incrimina a una mujer intachable como la ex Ministra de Defensa y compañera, Azucena Berutti.

Justo él, que no tuvo mejor idea que interferir con la Justicia mostrando preocupación (e involucrando al mismo presidente de la República), ante el procesamiento de un militar que diera muerte por la espalda a un detenido que pretendía huir estando esposado, con el argumento de que habían pasado muchos años de un delito imprescriptible.

Justo él, que ostentó un título universitario acreditando una especialización que no tenía y al mismo tiempo, se hacía eco de denuncias de idéntico tenor.

La hipocresía es toda una seña de identidad que lo caracteriza, y es esa misma hipocresía la que hay que denunciar cuando se intenta utilizar el poder para tergiversar la historia. Una historia que demuestra, sin margen de error alguno, que el único gobierno que investigó y enjuició a los autores de delitos de lesa humanidad fue el Frente Amplio.

Para muestra basta recordar que cuando Gilberto Vázquez se escapó́, varios actores políticos de entonces –entre quienes estaba el actual Ministro de Defensa- hicieron gárgaras con el hecho, en un vano intento por desprestigiar al gobierno del Dr. Tabaré́ Vázquez.

Asimismo, durante el gobierno de Mujica, se dictó́ sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso Gelman, que obligó al Estado uruguayo a cumplir dicho dictamen derivando en la eliminación de los obstáculos que representaba la Ley de Caducidad, ajustando el derecho interno al internacional del que nuestro país forma parte. Y su gobierno revocó – por razones de legitimidad- todos los actos administrativos, Mensajes emanados del Poder Ejecutivo, dictados en aplicación del Art. 3 de la Ley 15.848, que establecía que los hechos denunciados estaban comprendidos en las disposiciones del Art. 1 de la citada ley, declarándose que los mismos no estaban comprendidos.

En otro orden, y muy a pesar de quienes hoy son gobierno – algunos de los cuales registran tristes archivos de sus manifestaciones públicas sobre el hallazgo de restos de desaparecidos- no “solo se removió́ tierra” sino que se encontraron restos de compatriotas que fueron enterrados clandestinamente en cuarteles militares. Lugares a los que sólo los gobiernos del Frente Amplio entraron para buscarlos, y encontrarlos, muy a pesar de ellos. 

Ante tamaña hipocresía, los hechos responden por sí mismos. La historia da cuenta que solo los gobiernos del Frente Amplio hicieron lo que ellos nunca tuvieron intención de hacer: que la Justicia llegara a todos por igual. Hoy ostentan cargos de responsabilidad, pero la historia los juzgará, a su tiempo, por sus hechos u omisiones.

Mientras tanto, la verdad sigue pidiendo espacio para salir...
     Dr. Charles Carrera Leal
     Senador de la República
     MPP - Espacio 609 - Frente Amplio


miércoles, 10 de junio de 2020

Todo un “volador de luces”



Por Juan Pablo Cárdenas S.
El coronavirus le ha regalado a los gobiernos y a los políticos la magnífica posibilidad de exhibirse a través de los medios de comunicación. Pero nada se compara a lo sucedido en Chile con el presidente Piñera quien prácticamente irrumpe todos los días y a toda hora en las pantallas de la TV, tal como también lo hace aquel conjunto de ministros, parlamentarios y alcaldes que hasta el inicio de la pandemia pasaban inadvertidos o estaban ya completamente desacreditados ante la opinión pública.
No sería extraño que la propia derecha gobernante acabe por erigirse en el ariete de las reformas y transformaciones tradicionalmente propiciadas por la izquierda, al descubrir con esta crisis el papel ineludible del Estado, especialmente en la superación de fenómenos como la pandemia y la debacle económica y social derivada de ésta. No sería tan extraño que algún día lleguemos a ver a nuestros gobernantes interviniendo bancos, revocando el sistema previsional, o auspiciando sueldos y salarios dignos. Incluso prometiendo una “nueva normalidad” respetuosa del medio ambiente, con una economía más equitativa y solidaria. Porque, a ratos, ya no se distinguen en Chile diferencias nítidas entre el discurso de los políticos más derechistas y el de los voceros opositores. Algunos hasta han llegado a ilusionarse con la conversión ideológica de las más rancias figuras del pinochetismo, aparentemente conmovidas ante el país real y sumergido que se devela tan trágicamente en estos últimos meses.

Pero, cuidado, no nos dejemos engañar. Lo que hay, realmente, es mucho oportunismo ante el dantesco espectáculo de las condiciones de vida de millones de compatriotas y de cómo la infección se propaga allí donde existe justamente más pobreza y hacinamiento. Efectivamente, se les ha entrado el habla a los más reaccionarios y angustiados personajes ante el temor de que el Estallido Social retorne con más fuerza y virulencia una vez que la pandemia quede bajo control. Por lo mismo que, ahora, la demagogia recomienda ganarse la confianza del pueblo, confinarlo en sus barrios y comunas, alardeando sobre medidas que les roben las banderas de lucha a los progresistas.

Los gobernantes chilenos saben que los recursos fiscales son todavía muy abundantes y podrían ser aumentados sustancialmente para el rescate efectivo de los que más sufren. Sin embargo, solo se obligan a desprenderse o redireccionar solo algunos discretos pesos del Presupuesto Nacional para mitigar la furia del pueblo. Pero siempre que ello no implique reducir los escandalosos recursos asignados a las Fuerzas Armadas y de Orden (los cancerberos del régimen,) y jamás se incluya la posibilidad de aprobar un impuesto patrimonial, por ejemplo, a las más grandes fortunas del país. Entre las que destaca el gran peculio de Sebastián Piñera.

Es preferible alentar los préstamos con garantía estatal para las empresas, antes que poner en riesgo el sacrosanto derecho de propiedad, así sea que el hambre mate más personas que el Covid 19.  A la banca, por ello, se le han dado los mayores recursos y garantías para seguir practicando la usura en desmedro de sus deudores, aunque los recursos provengan del erario nacional. Hasta aquí, se amenaza “con todo el peso de la ley” a los que infringen el toque de queda o se escapan de sus domicilios saturados de gente y sordidez, sin que los grandes especuladores de la industria y el comercio sean procesados y castigados por elevar los precios de los alimentos y medicinas. Aprovechándose, además, de la oferta gubernamental de venderle bienes y servicios directamente al Estado y sin licitación alguna. Por ejemplo, negociando con las autoridades empeñadas en este momento en distribuir cajas con alimentos y enseres sanitarios a las familias más “vulnerables” del país. Y cuya pobreza y hacinamiento recién ha sido reconocida por el Ministro de Salud con “lagrimas de cocodrilo”.

En efecto, el despropósito de repartir víveres casa a casa, en vez de dinero a los desempleados que ya superan el millón de trabajadores (15 por ciento en la Capital), solo se explica en la oportunidad que esta faena le da a los políticos de practicar un descarado proselitismo. Porque esta repartija sin duda resulta mucho más cara, lenta y arriesgada, pero, de paso, les da a algunos poderosos dueños de supermercados la posibilidad de desatascar sus bodegas y rentabilizar sus inversiones.

No intentamos para nada aminorar la gravedad de la pandemia, pero son las cifras oficiales las que nos señalan que en Chile los que mueren por este contagio representan apenas el 4 por ciento de los que sucumben cotidianamente por otras enfermedades como el cáncer, la hipertensión y las ya consabidas pestes; así como en el mundo las víctimas de los cataclismos naturales, accidentes del tránsito y guerras son infinitamente más de las que deja esta infección de moda. Ni qué decir lo poco que representa letalmente este mal en quienes lo contraen (el 1 por ciento), en relación a los que perecen en todo el orbe por inundaciones, terremotos y otros fenómenos naturales, como esta plaga de langostas que ha arrasado con miles o millones de hectáreas en la India. Es decir, con el sustento de los campesinos y, de nuevo, de las poblaciones más pobres.

Por algo es que algunos políticos de derecha están renuentes a las cuarentenas y los cientos de miles de cesantes que deja en confinamiento. Cuestión que inexorablemente nos tiene a las puertas del hambre, el pillaje y otros efectos sin duda peores que adquirir en Covib 19. Más, todavía, cuando estas reclusiones domiciliarias lo único que han logrado desde su ejecución es aumentar el número de infectados y fallecidos. Demostrando que el aislamiento social definitivamente no es sinónimo de encierro obligado en muchas comunas y barrios de clase media y pobre. Cuando la necesidad lograr un sustento diario obliga hasta a los propios infectados a escapar de sus casas y desafiar la represión policial y militar.

Es razonable, entonces, que países como México y Centroamérica le asignen discreta importancia a esta pandemia, cuando hasta aquí no han podido controlar tantas otras enfermedades y contagios más devastadores. En Chile mismo, es evidente que entre los más pobres existe poca disposición a someterse a las restricciones de los gobernantes, cuando lo suyo es trabajar en lo que sea por sobrevivir. Nada los hace pensar que la letalidad del coronavirus puede ser peor que la de otros contagios, el frio o la desnutrición. Simplemente por lo que experimentan en carne propia.

De allí que existan diferentes actitudes en el mundo frente a esta pandemia. En África, Asia y regiones vastísimas de América Latina, nos señalan, hay más fe, esperanza y caridad que en corazón cristiano de Europa o Estados Unidos. Tal vez esto se compruebe con los rigores impuestos en el Vaticano para aislar a sus cardenales y obispos, los que debieran estar mucho más propicios a ingresar a la eternidad sin aferrarse tanto a la vida… Qué duda hay que un San Francisco de Asís, Sor Teresa de Calcuta y nuestro propio Alberto Hurtado hoy estarían auxiliando a los humildes, visitando a los enfermos y consolando a los moribundos, sin ocultarse tras los vetustos muros de sus templos. Sin someterse, tampoco, a los dictados de la autoridad.

Es triste que tantas personas avalen a pies juntillas las medidas impuestas por las autoridades políticas, sometiéndose a la soledad, la angustia y las miserables migajas que se les anuncian a través de la prensa abyecta. Sin tomar conciencia de la forma en que la población es engañada y nuevamente abusada por una clase política que carece de toda solvencia y legitimidad democrática. Que se dejen embolinar por las cifras que Piñera tanto ostenta, sin saber que sus dádivas son todavía demasiado mezquinas en comparación al tamaño de las arcas fiscales y reservas de Chile en el exterior.

De esta forma es que el discurso progresista utilizado por La Moneda solo represente un “volador de luces”, una promesa falaz, que más temprano que tarde renovará con bríos las demandas de la inmensa mayoría de los chilenos.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

martes, 4 de febrero de 2020

Irak: ¿El campo de batalla en 2020?



Por Leandro Albani:
Irak es el embudo más grande del mundo. Quienes se atreven a ingresar a ese territorio, de una u otra manera quedan atascados entre sus montañas, desiertos y llanuras. Esto no tiene que ver con cuestiones geográficas -aunque las montañas siempre fueron fieles aliadas- sino por el permanente rechazo del pueblo iraquí a que le impongan modelos, liderazgos, gobiernos, siempre diseñados -o respaldados- por Occidente.
Las masivas protestas que continúan desbordando las calles del país, el rechazo a la presencia de las tropas estadounidenses, las feroces críticas de la población ante un sistema político y económico corrupto -e impuesto a la fuerza por Washington-, son una constante que se arrastra desde la invasión de Estados Unidos en 2003, perpetrada bajo los falaces argumentos de que en el país existían armas de destrucción masiva.


Para finales de 2019, el pueblo iraquí había perdido el miedo impuesto por el gobierno de Bagdad y por milicias armadas que controlan diferentes regiones del país. La derrota del Estado Islámico -ISIS- en Irak fue una bocanada de aire fresco para una casta política cuestionada y que defiende intereses sectoriales, en la mayoría de los casos con la venia de Washington. Aunque la administración central dejó que un grupo de apenas tres mil mercenarios de ISIS tomaran Mosul –la principal ciudad petrolera del país-, la derrota militar de los entonces comandados por Abu Bakr Al Baghdadi fue presentada como una victoria rutilante por el Ejecutivo. En esos días de júbilo oficial, el futuro de Irak parecía brillar.

Cuando los Estados Unidos invadieron el país, aplicaron un plan profundamente neoliberal durante el primer año de ocupación. A través de la Autoridad Provisional de la Coalición –en la que descollaron Gran Bretaña y España-, los funcionarios enviados por la Casa Blanca tuvieron un solo objetivo: privatizar absolutamente todo y controlar los pozos petroleros de uno los principales productores crudo en el mundo. Ni la libertad, ni la democracia ni la pacificación estuvieron en los planes estadounidenses. Un Estado nación devastado por las sanciones internacionales –medidas punitivas impulsadas por Washington que costaron miles de vidas- y agobiada y aterrorizada por el Estado construido por décadas durante el régimen de Sadam Husein, vio con esperanzas la intervención extranjera. En menos de un año, esas esperanzas se esfumaron como una estrella fugaz. Estados Unidos se encargó de exacerbar las diferencias étnicas, religiosas y políticas, y en ese río oscuro y revuelto sacó tajadas importantes, en su mayoría referidas a la producción petrolera. Dick Cheney -el entonces vicepresidente del gobierno de George W. Bush- también concretó jugosos negocios. Halliburton -una empresa en la que Cheney era directivo- se encargó de enviar desde cocinas hasta tanques de guerra a Irak. Es más, la compañía hasta fue la encargada de construir un local de comida rápida en la Zona Verde de Bagdad para que los marines no extrañaran la alimentación de su país.

En el medio del caos generado por Estados Unidos en Irak, la República Islámica de Irán inició esfuerzos diplomáticos –como lo hizo en Afganistán- que le permitieron tener una influencia cada vez mayor en la política iraquí. El asesinato Qasem Solimani -general de las fuerzas iraníes Al Quds- muestra la desesperación estadounidense por frenar la avanzada iraní sobre Medio Oriente. Si la administración de Barack Obama había tercerizado la invasión mediante la promocionada ayuda no letal, el gobierno de Donald Trump apuesta por los asesinatos selectivos para contrarrestar a quienes considera enemigos.

La pobreza, la escasez de agua; la corrupción endémica en las instituciones del Estado; el rechazo profundo a las soluciones estadounidenses; la injerencia extranjera y la negativa de funcionarios iraquíes por atender las demandas de la población estallaron el año pasado en masivas protestas que inundaron las calles. La respuesta estatal a estas manifestaciones resultó en más de 400 muertos, una represión desmedida y reformas de carácter cosmético. Aunque el parlamento iraquí votó a favor del retiro de las tropas estadounidenses del país, la clase gobernante está conciente de que Washington es un aliado para los más diversos negocios. Solo en 2016, ambos países firmaron un acuerdo por 1.800 millones de dólares para que Estados Unidos envíe armamento a Irak. El pueblo iraquí tiene en claro que por las venas abiertas de su país ese dinero se escurre diariamente hacia Occidente.

En el año 2020, Irak es impredecible. Si existen esperanzas, estas se encuentran puestas en las personas que salen a las calles de forma masiva, pese a la represión gubernamental y de milicias que se encuentran bajo ningún tipo de control estatal. La otra cara de la moneda está pintada con el color del terror. Un posible resurgimiento militar del ISIS no se puede descartar, como tampoco futuros pactos entre funcionarios nacionales aferrados al poder y Estados Unidos, un país que en el caos iraquí sigue disfrutando de los buenos negocios, del control militar en la región y de una reserva petrolera por la que cualquier imperio iniciaría otra guerra descabellada.


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Las Barbas en remojo en América Latina



Por Jesús A. Rondón:
En América Latina son tiempos para tener las barbas en remojo. Los recientes acontecimientos tienen ocupados a los sistemas de inteligencia nacionales y a los tanques de pensamiento al servicio de los gobiernos. En las embajadas hay movimientos poco habituales, muy en particular en la de los países con mayor influencia global; en las cuales no solo se están recopilando información minuto a minuto, sino que calculan escenarios y hacen sus jugadas, fuera de la atención mediática (donde solo vemos el decorado).
En estos momentos los gobiernos calibran sus declaraciones y valoran sus intenciones y acciones. Un paso mal calculado, puede desencadenar hechos que no solo desestabilizan al país, sino que comprometen la gestión del poder. Cautela es la norma, sin importar la tendencia del gobierno.


Se examinan los errores en Ecuador, donde el anuncio de las medidas pactadas con el Fondo Monetario Internacional, comprometieron el giro neoliberal del gobierno de Moreno. ¿Qué claves que han hecho que un pueblo en la calle logre el retroceso de las medidas?

En Chile, las medidas no eran de envergadura, pero dieron al trasto la imagen de éxito del modelo y hoy deben hacer contención de daños y castrar la propuesta constituyente. ¿Dónde estuvo la falla?
Observan que en Argentina Macri no ha tenido descanso, que desde el inicio de su gobierno las calles argentinas han tenido a los ciudadanos en la calle reivindicando sus derechos y rechazando las recetas que desde fuera aplica para beneficiar a los empresarios.

En los recientes tiempos se analiza a la Bolivia donde los gorilas de ahora, se han puesto al servicio de la derecha y son instrumentos fieles de sus intereses, permitiéndoles tomar el gobierno por la vía de la fuerza. Y allí está el pueblo que los rechaza, que reivindica su derecho a la autodeterminación y defiende su democracia.

Los pueblos han salido a la calle en Haití o Panamá, pero tienen menos centimetraje en los medios y otros ni siquiera los nombran. Los más recientes en salir fueron los colombianos y las colombianas y ya el gobierno comenzó a reprimir.

Venezuela en particular merece un examen más detallado, pues gran parte del año no han cesado de accionar desde adentro o desde afuera contra el gobierno bolivariano. Sin lograr la calle, y con menos apoyos internos, hoy parte de la oposición se compromete a transitar una vía democrática, mientras lo otra sigue al acecho y sin desperdiciar cualquier oportunidad para conspirar.

Las agendas de los gobiernos están afectadas por los pueblos en las calles (en estos y otros países), y están pagando un alto costo: los fallecidos por la acción del Estado. Es imposible ser indiferentes a los acontecimientos que no cesan de evolucionar. Están cerca las fiestas cristianas de la navidad, veremos si se enfrían las calles.

jesusalbertorondon@gmail.com

martes, 23 de julio de 2019

MI SUEÑO MÚLTIPLE


Por Franklin Ledezma:
1.            Materialización de los ideales inconclusos del Libertador.
2.            Eliminación del criminal Tratado de Neutralidad.
3.            Defensa del ideario Torrijista, que hizo de Panamá un país consenso, de diálogo y de balance entre fuerzas en conflicto, que garantizó la paz en la región. Tan diferente a la posición de los últimos gobiernos entreguistas, que siguen los dictados del patrón imperialista, a través del grupo de Lima y del gobierno de las colonias, la nefasta OEA.


4.            Defensa del gobierno y pueblo hermano de Cuba y la eliminación de la base de Guantánamo, lo mismo que la denuncia permanente contra un criminal bloqueo múltiple, que dura más de sesenta años.
5.            Combate a los detractores del gobierno legítimo de Venezuela.
6.            Defensa de los gobiernos progresistas de Bolivia y Nicaragua.
7.            Mostrar la brutalidad de los sectores uribistas colombianos (narcos paramilitares, carteles de la droga, asesinos de defensores de derechos humanos y civiles, entre otros, líderes sindicales, obreros, campesinos, pueblos originarios, violencia de género, homofobia y xenofobia.
8.            Apoyo a las justas luchas independentistas de Puerto Rico y de pueblos hermanos: vascos, catalanes, palestinos y saharauis, entre otros. 
9.            Apoyo permanente a justas luchas reivindicativas del pueblo hermano de Argentina, por la recuperación de lo que le pertenece; Las Islas Malvinas y de Bolivia al mar soberano que siempre fue suyo desde los tiempos del Libertador Simón Bolívar y que siguen desconociendo los gobiernos de Chile, inclusive de Piñera y de la nefasta dirigente Bachelet.
10.          Denunciar la hipocrecía del presunto campeón de la democracia, la bestia (666) imperialista genocida, que mantiene en ergástulas medievales, a Leonardo Peliter, hermano originario, por combatir las aberraciones que se cometen en las reservas impuestas (cárceles) de ese país.

Poco a poco, antes y después de aportes periodísticos ya enviados, o que serán objeto de futuras entregas, haremos realidad el sueño múltiple del suscrito
Muchas otras son las causas y luchas asumidas, en unidad indisoluble con progresistas de la Patria Grande y Universal, como deber insoslayable de quienes tenemos fe cierta en que es realizable la utopía de otro mundo posible, realmente libre, justo, pacífico, sustentable, con una cultura amigable con el ambiente, la humanidad y con todas las especies.

En ese camino estamos y con el concurso de nuestros fraternales e inteligentes, estamos seguros que triunfaremos. Fraternal saludo y adelante, siempre adelante.
indoame08@gmail.com

jueves, 4 de julio de 2019

EL PESO-REAL.



Por Jorge Aniceto Molinari:

Se reunieron el presidente de Argentina, Ing. Mauricio Macri y de Brasil, Sr. Jair Bolsonaro –creo que tiene grado militar- y anunciaron que van a crear el “peso-real” como medida monetaria común entre ambos países, invitando además a Uruguay y Paraguay, con la aspiración de que cuando sea derrocado el Presidente Constitucional Nicolás Maduro, se incorpore Venezuela. Ni siquiera hablan de elecciones, que es precisamente lo que les preocupa en sus respectivos países.


Sin duda que ya hoy los gobiernos de Macri y Bolsonaro son para sus respectivos países, para la economía regional y para la preocupación de estabilidad financiera ecuménica del Fondo Monetario Internacional un “peso real” en que lo más sano de sus respectivas sociedades sueña con poder superar en corto plazo.
El anuncio no ha tenido mayores repercusiones, que las del comentario preocupado de los que ven transcurrir la crisis sin la menor idea de cómo salir de ella. Es más, en el panorama pre-electoral en que se encuentran nuestros países en medio de una campaña de subida mediocridad conceptual el anuncio como se dice ahora, no mueve la aguja. Ahora además con el agregado del “destape” judicial que viven ambos países.

El anuncio tampoco preocupará a estos propios actores en cuanto a en que divisa guarecer sus fortunas personales. Es una idea a promover en la vida de la gente para que el comercio entre naciones vecinas no se vea entorpecido por los vaivenes monetarios. Sus ministros de “economía”, “justicia” y ellos mismos seguramente seguirán confiando sus ahorros personales a monedas como el dólar, el euro o el yuan y a buen resguardo en eso que los “opositores” llaman los “paraísos fiscales”.
 Es interesante recordar el proceso de creación del Euro, que tenía el objetivo concreto de en el espacio económico de la comunidad europea crear un instrumento que favoreciera el desarrollo económico propio de la comunidad en su conjunto.

Lo hemos escrito: la izquierda europea no entendió el desafío. Esa misma izquierda que nos habló de la “primavera árabe”, mientras los intereses de la gran industria del armamento procedían a incrementar la guerra y la destrucción en esos países; tampoco entendió que la creación del Euro era una oportunidad para doblar la apuesta y volver al planteo de Lord Keynes al salir de la segunda guerra mundial de que debía eliminarse las diferencias monetarias e ir a una moneda única y universal.

Recordemos que esta iniciativa en esa circunstancia histórica fue “derrotada” por la acción de la pujante economía de EE.UU. que había pasado a ser el centro del capitalismo en el mundo y pretendía hacer de su moneda también centro a la vez que respetaba las “economías nacionales y sus monedas” sobre las cuales necesariamente tendía a imponer su hegemonía. Europa era un mapa de divisiones y el sueño de la comunidad aún no había nacido en los desarrollos de las burguesías nacionales con antecedentes particulares en cada una de imperialismo.
En este caso de Macri-Bolsonaro ni siquiera es eso, es apenas el deseo ante el retroceso constante de sus economías y ante la inestabilidad monetaria poner alguna medida que facilite el comercio regional. Con una guiñada a Trump: el deseo de derrocar a Maduro

Lo afirmamos nuevamente, prácticamente no existe en el mundo, posibilidades reales de que una diferencia monetaria en alguna zona del planeta signifique un beneficio para la gente a ser manejado por un gobierno determinado. Con lo cual estamos diciendo que todo manejo monetario favorece a un sector determinado de la economía en detrimento de la población en general.

Acá en el Uruguay, por ejemplo, que a diferencia de cuando la crisis del 2001 el respaldo financiero es importante, un día sí y otro también, los sectores vinculados a sus exportaciones, que son los de mayor peso en la economía reclaman devaluaciones de la moneda nacional con la valorización del dólar para producir el ajuste en los ingresos de la población en general y ellos puedan disponer de dólares para sus movimientos en las especulaciones del mercado mundial. Jamás los oirán hablar del costo financiero, costo que va en aumento en todo el mundo a medida que crecen los paraísos fiscales y los endeudamientos.
En franca contradicción con esto, costos financieros que los adelantos tecnológicos tienen a minimizar en el plano administrativo y nos hacen pensar en lo que será el mundo del futuro cuando la sociedad se libere de las condicionantes actuales.

El gobierno sabe por otra parte –el equipo de economía ha sido conteste en eso- que puede avanzar en las medidas de control y bancarización que van imponiendo las autoridades monetarias a nivel mundial y que generalizadas no son una traba para las inversiones a través de los medios financieros en el país.
Ahora que a nivel de todo el espectro político no se hable del tema, es por lo menos una prueba de la enorme orfandad ideológica, salvo claro está, la intervención de Mujica en la ONU de la que no se habla y él tampoco.

Es si uno de los puntos centrales que en la izquierda deberíamos estudiar. Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de Batlle sin analizar que significaba, era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo, la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Los países y estos en particular, están agotando las estructuras fiscales que les puede ofrecer el capitalismo como sistema. Uruguay ha tenido la virtud de defender las conquistas sociales, pero ya nuestros vecinos han arremetido contra ellas, que es lo que reivindica Javier De Haedo, economista que ha planteado el aumento del IVA. Es por eso que es necesario plantearse el tema impositivo con cabeza universal como lo insinuó Mujica en la ONU y que luego no tuvo continuidad su razonamiento. Lo que equivocadamente plantea Cristina Fernández de que Argentina debe tomar el ejemplo de Trump y replegarse a sus fronteras ya no se puede aplicar prácticamente en ningún país del mundo, teniendo en cuenta además que China y su entorno, que se están convirtiendo en el centro del capitalismo mundial lideran el libre comercio.

En nuestra zona continental, hay una moneda única a través de la cual se manejan todas las importaciones y todas las exportaciones y es el dólar; las otras monedas, las nacionales, son para el manejo al ajuste de los ingresos de los propios pueblos. Por eso que es criminal hablar de soberanía monetaria cuando ella no tiene ninguna oportunidad de existir y los derechos que una emisión de moneda puede generar al país hoy ya no existen ni siquiera en EE.UU. que está permanentemente controlado por el mercado mundial que a la vez que le exige, le permite ciertos movimientos en la emisión. Recordemos que China mantiene reservas en dólares capaces de incidir directamente en el mercado mundial.

Insistimos que el gobierno del mundo en pugna ya no radica en naciones sino en los conglomerados empresariales multinacionales, y son ellos los que en medio de esta crisis fijan las condiciones de emisiones de dólares, euros y de las restantes monedas que pesan en el mercado mundial.

Esta propuesta Bolsonaro-Macri tiene también otras lecturas. El perfil sociológico de nuestros países está cambiando rápidamente. Estos países son exportadores y para exportar cada vez se precisa menos gente. Es terrible, pero esta es la base del crecimiento de ideas que fomentan la grieta social, que no es otra cosa que fascismo. La derecha no lo puede decir abiertamente, pero necesita que haya menos gente, que se bajen los costos pues su nicho de producción no tiene que ver con el desarrollo social, eso lo ven como un fenómeno ajeno en esa China consumidora gobernada por un Partido Comunista.

Y conste que analizamos la tendencia y no generalizamos, la obra social y como se hace preocupa y nos consta que incluso abarca a sectores que se consideran conservadores.
El problema es que nuestros agentes políticos han caído en un círculo vicioso que sin una apertura programática es imposible romper. El tema de la moneda es crucial, no puede haber una moneda para la gente que vive de su trabajo y otra para los que manejan el mundo de los negocios.

sipagola@adinet.com.uy

martes, 19 de marzo de 2019

A propósito de la Doctrina Monroe



Por Pascual Olivas López:
John Bolton ha realizado unas extraordinarias declaraciones en las que ha afirmado que la actual administración de Estados Unidos se guía por los principios de la “Doctrina Monroe” en sus políticas hacia América Latina, donde Washington quiere un cambio de régimen en Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Desde el punto de vista ideológico, estas afirmaciones resumen la base teórica del “giro a la derecha” que ya comenzó la administración Obama cambiando gobiernos sudamericanos cuando los gobiernos de izquierdas intentaban defender su soberanía y ser autónomos y Estados Unidos respondía instalando gobiernos de derechas dependientes de Estados Unidos [como ocurrió en Honduras con Hillary Clinton al frente del Departamento de Estado-Ed].


El motivo de estos movimientos está evidentemente ligado al hecho de que un giro a la izquierda amenaza la posición de Estados Unidos en la región y puede llegar a crear para China una plataforma para extender su influencia (con inversiones financieras y de infraestructura, cooperación técnico-militar, la malograda estación espacial en Argentina, el canal de Nicaragua, etc.) en lo que Estados Unidos llama su “patio trasero”. Los cambios de régimen son vistos como una forma de acabar con tendencias antiestadounidenses.
Sin embargo, la administración Obama evitó a toda costa cualquier asociación con la “Doctrina Monroe”, ya que defendían una agenda neoliberal de intervencionismo en todo el planeta, no solo en un continente.

En la época de Trump, las cosas han cambiado drásticamente: África se ha convertido en un campo de lucha por las esferas de influencia en el que activamente participan China y Rusia. Estados Unidos ha sufrido una dura derrota en Oriente Medio y ha perdido el control completo de la región. En el Extremo Oriente, la República Popular de Corea ha conseguido desarrollar armas nucleares y China muestra cada vez más deseo de que cambie el statu quo. Objetivamente, Estados Unidos no puede controlarlo todo, de ahí que se hable del sistemático debilitamiento de su influencia a escala global.

La idea ahora es recuperar posiciones en el hemisferio occidental y las referencias a la Doctrina Monroe son un paso hacia el reconocimiento de nuevas realidades en las que la hegemonía absoluta parece fuera de lugar, pero el deseo de consolidarse en la “esfera de influencias natural” lleva a la vuelta del “viejo imperialismo”, ese que hace no tanto tiempo la propaganda neoliberal presentaba como un desfasado fenómeno inventado por Marx y Lenin. Ahora a Estados Unidos ya no le avergüenza esta “vuelta al pasado” en la que la administración de la Casa Blanca abiertamente habla de la necesidad de controlar América Latina como ya hiciera Estados Unidos en los siglos XIX y XX.
Los principales objetivos del “programa” incluirán:

1.            Eliminar cualquier influencia económica o política de cualquier sujeto que se oponga a Estados Unidos, principalmente China y Rusia.
2.            Reemplazar los gobiernos independientes y fuera del control de Washington en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia.
3.            Obstaculizar al máximo el proyecto del canal de Nicaragua. El canal de Panamá debe preservar el monopolio de Estados Unidos en el transporte directo entre el Caribe y el Océano Pacífico.
4.            Liquidar los efectos del “giro a la izquierda” y mantener la situación actual en países clave de América Latina para garantizar la continuidad a largo plazo del actual giro a la derecha, que se ve como algo necesario para promover los intereses de Estados Unidos.
5.            Eliminar la presencia militar china de Argentina y bloquear la cooperación técnico-militar de China y Rusia con los países de la región, lo que incluye garantizar los intereses de la industria militar estadounidense: por ejemplo, que Argentina compre armas estadounidenses, no chinas.
6.            Evitar una situación en la que territorios como Venezuela o Cuba puedan ser utilizados para el despliegue de bombarderos estratégicos o misiles con capacidad nuclear rusos, especialmente si se toma la decisión de desplegar nuevos misiles en el este de Europa.
7.            Conseguir el control sobre el petróleo de Venezuela permitiría a Estados Unidos tener más influencia sobre el mercado y los precios y añadiría más presión a sus oponentes: China, Rusia e Irán.
8.            Garantizar los intereses de las multinacionales estadounidenses, que serían compensadas por los efectos de las nacionalizaciones del “giro a la izquierda” y reforzarían su dominio en América Latina.

Lograr con éxito estos objetivos desde el punto de vista de la “Doctrina Monroe 2.0” permitiría a Estados Unidos demostrar un éxito estratégico serio tras una serie de reveses en Eurasia y demostrar que, si bien su hegemonía se ha debilitado, no se puede hablar de que vaya a desaparecer en un futuro próximo.

De ahí la importancia de lo que está ocurriendo en Venezuela. La cuestión no es solo el cambio de régimen en un país, sino que es también una prueba a la capacidad de Estados Unidos de cambiar a su antojo los gobiernos en su “patio trasero” en el contexto de un debilitamiento de la influencia de Estados Unidos en el mundo.

Sí Estados Unidos tiene éxito, se puede esperar un aumento de la presión sobre Cuba y Nicaragua, e incluso intentos de aplicar el modelo de Venezuela en otras regiones en las que Estados Unidos pretenda lanzar una contraofensiva contra las posiciones de China y Rusia (en Eurasia y África).
La insistencia de China y Rusia en la cuestión venezolana no solo se trata de la defensa de Maduro y de Venezuela, sino de comprender un simple hecho: que lo que está ocurriendo en Venezuela, de una manera o de otra, tendrá implicaciones a nivel global tanto para América Latina como para la hegemonía global de Estados Unidos en general.

olivas.lopez45@gmail.com

martes, 29 de enero de 2019

Venezuela hoy GOLPISTAS “DE IZQUIERDA” EN CHILE


Por Eduardo Contreras:

Tal como sucedió en Chile y en otros países del continente que sufrieron dictaduras, la orden vino desde Washington. Y como siempre los gobiernos y políticos serviles corrieron. Esta vez llegaba la hora del golpe de Estado contra el gobierno del Presidente Maduro en Venezuela, sin descartar una intervención armada. Se acercaba el 23 de enero, fecha singular en la historia del país por el fin de la dictadura de Pérez Jiménez. A Trump ha de haberle parecido buen momento para intentar hacerse de las inmensas riquezas naturales de Venezuela, petróleo, gas, oro, etc. y poner fin a un gobierno de auténtica izquierda.


Y comenzó a ejecutarse el plan trazado con aquel intento subversivo de un pequeño grupo de traidores, prontamente conjurado, pero al que los medios de prensa adictos a EEUU dieron desmedida importancia. A la par se registraba un criminal atentado en Colombia cuya autoría se le adjudicó a un grupo que estaría vinculado al ELN, grupo guerrillero que no ha concluido las negociaciones de paz con el gobierno colombiano. La maniobra, avalada por el presidente Duque perseguía de paso involucrar a Venezuela y a Cuba.  Basta con leer los comentarios posteriores.

Creado el clima y previo al día 23, Washington habló a través de un personaje de triste historia, Mike Pence, y la orden fue desconocer al legítimo gobierno constitucional de Venezuela para abrir paso al golpe. Por supuesto las ratas golpistas corrieron. Era la voz del amo. Los varios Almagro del continente saltaron regocijados. Y los gobiernos incondicionales, como los del amañado “Grupo de Lima” aplaudieron a rabiar y comenzaron a desarrollar su parte en el libreto. En el continente la excepción fue la dignidad de los gobiernos de México, Uruguay y Bolivia. 

En el caso de Chile, Sebastián Piñera, personaje de conocida historia judicial, orador principal del acto de homenaje a Pinochet cuando estaba detenido en Londres, empezó su apoyo a la orden superior con un extraño gesto : invitó a un acto en La Moneda a representantes de 76 países y de 27 organismos internacionales, excluyendo de manera pública y notoria al Embajador de la República Bolivariana de Venezuela. Fue su primera señal de desconocimiento de la legitimidad de la presidencia de Maduro. Burda maniobra puesto que el gobierno chileno sabe que Maduro fue elegido democráticamente, con opositores en competencia, en comicios transparentes con el sistema electoral más moderno que existe y que además obtuvo una votación mucho más alta que la de Piñera.

El personaje protagonista del golpe ya estaba seleccionado: Juan Guaidó, militante de un grupo de ultraderecha, “un fantoche del siglo XXI” como le ha llamado el periodista Manuel Cabieses quien agrega con razón que se trata de “ un mamarracho al cual ni el policía de la esquina hace caso”. Se trataba de imponer de modo absolutamente ilegal a un monigote al que incluso pretendieron vincular a la llamada “internacional socialista”. Un pelele sin poder legítimo alguno. La Asamblea Legislativa a la que él pertenecía está declarada ilegal hace años por el Tribunal Supremo de Venezuela, cuando se resistió a repetir 3 elecciones de diputados que fueron declaradas fraudulentas.

Lo cierto es que Guaidó no representa a nada ni nadie, salvo a sus mandantes. No tiene poder ni sobre un milímetro de territorio, no controla parte alguna del país. No puede jurídicamente declararse autoridad de nada. Aquí no existe el más mínimo pudor ni respeto a las normas del Derecho Nacional e Internacional. Es una asonada golpista. Y sin embargo el tipejo se permite hacer llamados sediciosos a las Fuerzas Armadas y se autoproclama “presidente encargado”. Por supuesto le apoya cuanto pobre de espíritu, ultraderechista, fascista o renegado, converso, traidorzuelo o agentón existe, que los hay en cantidad.

Notable el caso de Chile. Como si de pronto se borrara la memoria de los oportunistas de siempre. Se les olvidó el golpe del 73. Se olvidaron del asesinato de miles y miles de mujeres, hombres, niñas, niños, ancianas y ancianos; de paso se les borraron los Batista, los Somoza, los Videla, los Pinochet. Olvidaron que todos ellos fueron instalados en el poder y mantenidos por los gobiernos norteamericanos de turno. Se olvidaron de los años de horror y de destrucción de todos los avances y conquistas de los pueblos.

A pesar que se repite el libreto. Desde luego la oposición venezolana está financiada por los mismos sectores que financiaron otros golpes del continente y combinan tácitas y maniobras conocidas. Hay cacerolazos en Caracas. ¿Acaso se ha olvidado los cacerolazos de las señoronas de la aristocracia chilena en contra del gobierno del presidente Allende? Pero hay también sabotajes y ataques con armas y explosivos. ¿Acaso se ha olvidado a los grupos armados de la ultraderecha en Chile de los años 70? ¿No les suena Patria y Libertad? 

¿Se olvidó además que el desabastecimiento de alimentos y medicamentos era provocado y que aparecieron por miles al día siguiente del golpe? ¿No recuerdan el bloqueo económico?

Si les falla la memoria a algunos chilenos sugerimos que lean el libro de memorias del empresario Orlando Saenz, “Testigo Privilegiado” o se acerquen a tribunales y pidan leer el expediente rol N° 12 de 2013, para revisar lo dicho allí, por ejemplo, por Agustín Edwards de El Mercurio y su careo con investigadores norteamericanos. O busquen los Informes “Church” e “Hirschey” del Senado norteamericano. Les refrescará la memoria.

Porque una cosa es que la derecha chilena, como es obvio, apoye el golpe en Venezuela y otra muy distinta es que la apoyen quienes fueron en su tiempo partidarios de la Unidad Popular y hasta algunos que ejercieron cargos en el gobierno del presidente Allende. Es comprensible el apoyo del gobierno chileno actual a las maniobras antidemocráticas. Son al fin de cuentas los sectores que apoyaron la sangrienta tiranía pinochetista con su saldo de miles de detenidos desaparecidos, ejecutados, torturados, secuestrados, exiliados forzosos.

Lo grave es la posición de aquellos que hasta habiendo sido reprimidos por la dictadura de la derecha, hoy están apoyando el golpe contra el Presidente Maduro. Su inconsecuencia, su venalidad, su oportunismo, su traición a los ideales democráticos y populares no tiene límite. Hay quienes han llegado a sostener a través de los medios de comunicación que en el caso de Venezuela “ no se trata de izquierda o derecha, se trata del bien y el mal ”. ¿Qué tal? Ahora sucede que se borró la Historia, que no hay confrontación de clases, que es un tema espiritual. El mismo sujeto se desenmascara cuando expresa su apoyo al secretario general de la OEA, Luis Almagro. Y dice: “Es un hombre que ha defendido los valores, los Derechos Humanos y la democracia”. Más claro echarle agua. Harina del mismo costal. Tal para cual. Bien conocemos a Almagro y su voltereta cuando asumió la OEA.

En Chile se ha conformado un cuadro en relación a Venezuela en que los partidarios de Pinochet y del genocidio reciben el apoyo de más de un “izquierdista” para condenar al gobierno bolivariano. A los conversos no les importa que sus derechistas compañeros de ruta contra el presidente Maduro, estén al mismo tiempo, en el plano nacional, luchando por lograr la libertad de los criminales de lesa humanidad a los que ha sido posible condenar tras muchos años de lucha de las agrupaciones de familiares de las víctimas. Y juntos agreden a una Venezuela donde hay elecciones, donde hay prensa opositora, donde no hay detenidos desaparecidos, ni ejecutados políticos.

Estos conversos en cambio callaron cuando se recibió con honores a una ex Fiscal prófuga por sus delitos. Callaron también cuando el intento de asesinar cobardemente al presidente Maduro. Y hoy se asocian a la derecha para exigir que se reconozca como mandatario a un impostor. Vaya flor de demócratas que olvidan tan fácilmente la historia y se les olvida el nefasto papel de los EEUU no sólo en nuestro continente sino en todo el mundo y bastaría con evocar lo que provocaron en Libia, la muerte de Gadafi y la destrucción del país. 

Grave que se sumen al golpismo algunos sectores supuestamente democráticos y hasta supuestamente progresistas, que no apoyaron el golpe en Chile, sino que lo sufrieron. A primera vista no habría más razón que su oposición a los cambios anticapitalistas en Venezuela. Puede ser. Los cambios de los últimos años hacen posible la hipótesis de que a esos sectores les acerque a la derecha el propósito común de que no se altere en absoluto el modelo económico actual para mantener el dominio de los grandes sectores económicos nacionales o extranjeros.
Puede ser en efecto que los enemigos del cambio social en Chile y defensores del modelo impuesto en dictadura, se encuentren no sólo en la derecha.  Lo que hace entonces más pertinente y justo recordarles a los golpistas de toda laya que su burda campaña se diferencia incluso de la conducta de otros personajes y gobiernos de derecha, más liberales y más democráticos. Por ejemplo, el del conservador Jorge Alessandri Rodríguez que en los años sesenta se opuso a la expulsión de Cuba de la OEA.

Lo concreto es que los seguidores chilenos de la política norteamericana, que los hay en varios lados, siguen hablando en los medios nacionales, dan entrevistas, llaman a reconocer al presidente Guaidó .

Pese a todo lo objetivo es que no prosperó ni siquiera la movida en la OEA para legitimar el golpe de Estado. Sólo lograron 16 votos de 34. Fracasó Luis Almagro. Es más, un tal Gustavo Tarré nombrado por Guaidó como su embajador en la OEA no pudo asumir. Y en la Organización de Naciones Unidas no les ha ido mejor. Recomendamos escuchar el discurso del Canciller venezolano, Jorge Arreaza, en la ONU. Por su parte, las Fuerzas Armadas Venezolanas reiteraron su compromiso con el gobierno del Presidente Maduro.

Se recupera la normalidad, prima la cordura, lo que no significa descartar totalmente una intervención armada norteamericana. Pero no les será fácil agredir al pueblo venezolano. La experiencia vivida demuestra que la inmensa mayoría de los países y Estados del mundo está de parte del gobierno bolivariano y rechaza la ingerencia extranjera. Es más, el episodio ha resultado educativo en el sentido, por ejemplo, de mostrar a todos las causas reales de las dificultades económicas por las que, realmente, atraviesa la nación venezolana. Entre ellas el bloqueo brutal impulsado por Washington, la política monetaria, el acaparamiento de productos de consumo, etc.

Así fue también en Chile. Por eso mismo duele que haya renegados. En una entrevista de TV comparé a este propósito ambas experiencias – el golpe del 73 en Chile contra un gobierno constitucional y de avanzada social y la intentona actual contra el gobierno bolivariano - porque en efecto las similitudes son demasiadas. En reciente nota de prensa el destacado historiador español Mario Amorós, biógrafo de Salvador Allende, afirma que “Nicolás Maduro no es Salvador Allende, ni la Venezuela de 2019 es el Chile de 1973, ni el mundo de hoy es el mundo de 1973. Pero el gobierno de Venezuela, primero con Chávez y hoy con Maduro, ha intentado gobernar para la mayor parte de su pueblo, principalmente para los sectores más modestos. Ha derrotado democráticamente en las urnas, una y otra vez durante veinte años, la hegemonía histórica de la burguesía y ha enfrentado desde el principio a una oposición liderada por sectores golpistas y la hostilidad de Estados Unidos”.

Coincido con él. En esa característica esencial ambos procesos se hermanan

eduardocontreras2@gmail.com


sábado, 15 de diciembre de 2018

Los desafíos que asechan el sexenio de Andrés Manuel López Obrador


Por Jorge Hernández:
La función de gobernar que es lo mismo que Administrar o dirigir un país mediante la promulgación y aplicación de normas y haciendo que se cumplan, no es tarea fácil, exige esfuerzo, cuesta mucho trabajo, en el plano físico e intelectual. Cuando un pueblo le transfiere el poder de gobernar a un ciudadano, en realidad lo que espera es que este ciudadano cumpla las expectativas, no solo de lo que él propuso para que lo apoyaran, sino las que tiene el pueblo en su conjunto, que no son más que hacer un gobierno que dignifique a toda aquella franja de la sociedad que por centurias ha estado invisibilizada por otros gobernantes que recibieron ese favor del pueblo y luego, una vez obtenido, lo han usado para favorecer a la clase más rica de esa nación.


A Andrés Manuel López Obrador, el pueblo mexicano, en una mayoría aplastante, le ha dado la autorización de gobernar y el mismo Andrés Manuel le transmitió un mensaje a ese pueblo de que administrará el Estado con transparencia, con atención prístina hacia los pobres y no bien se anunció oficialmente el triunfo de AMLO, comenzó a tomar medidas que van impactando y diferenciando su estilo frente a los gobiernos corruptos que han dominado a México por casi 100 años.

Estas medidas que en forma metódica y segura que está tomando el presidente electo, a la vez que generan respaldo a nivel del pueblo llano, encuentran obstáculos de sectores conservadores, principalmente de los expresidentes, representantes de toda una clase adinerada criolla y extranjera, que han volcado toda su furia en contra de Andrés Manuel y el equipo que lo acompaña.

¿Pero, por qué han desatado un alud de ataques de estos señores y otros sectores de poder? No hay acción sin reacción, una ley física de vieja data, y a la acción de favorecer al pueblo mexicano en su conjunto, los neoliberales más atrasados de ese hermoso país, pero los más poderosos, reaccionan con virulencia ya que, para favorecer a una población cuya pobreza alcanza casi el 54%, lo mismo que una pobreza extrema bochornosa, es necesario tocar intereses que estos señores, sin importar la forma que lo obtuvieron, van a defender usando todo el poder económico, político y social que han acumulado por años de ‘sacrificios’ en la detentación del poder, ya de forma directa o por otros medios no muy claros.

Ahora bien, los estudiosos saben que a través de la historia se conocen, gracias al aporte en las Ciencias Sociales, de Carl Marx, que la conformación de clases sociales, generan los antagonismos de una clase sobre la otra. Al principio del comienzo de lo que se llama MODO DE PRODUCCION de una época específica, la clase dominante, que siempre resulta ser la minoría, impone sus leyes, cultura, aparato de dominación, como son los ejércitos, la justicia, la religión y otros medios, que les permitan mantenerse en el poder con medidas coercitivas, que ‘legalmente’ aducen para mantener a raya a todo un pueblo. Todo ese conjunto de instrumentos para gobernar es lo que se llama la SUPER ESTRUCTURA, misma que se va cohesionando cada día en favor de esa minoría y empieza su decadencia cuando los explotados van adquiriendo conciencia de quienes son y cuál es su papel en la sociedad.

Eso que estoy explicando ha sido así, con distintos matices de acuerdo con la época, sea esta en las dinastías egipcias, la democracia griega, el esclavismo romano, los señores feudales y los siervos de la gleba del feudalismo y, actualmente, en el capitalismo, los obreros y las burguesías. Pero resulta que, en la medida que transcurre el tiempo y la explotación de una clase sobre la otra; repito, la minoritaria sobre la mayoritaria; éstas últimas, por procesos sociológicos de masas que no vamos a explicar aquí, van adquiriendo conciencia de la importancia de su papel en esa determinada sociedad y en la medida que esa conciencia va madurando, los pueblos arrecian sus luchas en contra del estatus quo establecido y llega el momento de rompimiento de esa SUPER ESTRUCTURA. ¿Cómo sucede todo eso? Ello es tema de otro artículo.

Lo que me interesa decirles a los mexicanos, a escasos tres días de ponerle la banda presidencial a López Obrador, es que, por las razones más arriba explicadas, se suscitará una lucha de clase, que en los primeros tiempos será de bajo nivel, pero que irá en aumento en la medida en que AMLO vaya tomando decisiones favorables a los sin voz, excluidos por el sistema capitalista, marginados y abandonados a su suerte. Cada vez serán mayores las trabas de componentes internos y externos, de suerte que AMLO no lleve a cabo su programa progresista a favor de las grandes mayorías.

De ese proceso, siempre que las fuerzas más conscientes con Andrés Manuel a la cabeza, avanzará su mentalidad, de verse como personas para servirles a un patrón, a personas con ideas claras de su rol en la sociedad; definirán su futuro apoyando cada vez más la obra de gobierno que el Pez ejecute y ese solo hecho, con una dirección firme, consciente, del Movimiento de Regeneración Nacional, los llevará por el sendero de lo que Andrés Manuel está planteando, la democracia participativa, a lo que le agrego, lo de protagónica e inclusiva.

Es, en fin, la organización del pueblo trabajador, del campo y de la ciudad, lo que va a garantizar que el país, como un todo, progrese y ese progreso se vea reflejado en la educación, la salud, el trabajo productivo, la alimentación de los obreros, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jóvenes, los envejecientes, los explotados y ante tanta opresión y explotación, por años sufrida por los más vulnerables de la sociedad mexicana serán sujetos decisorios en el futuro de los Estados Unidos de México.

No soy un oráculo, quiero que el sexenio que inicia Obrador el 1 de diciembre, sea ejemplo y modelo en la historia de México. Deseo que, por lo menos, las condiciones de los más necesitados mejoren y aspiro a que el pueblo llano y de a pie adquiera la suficiente conciencia para que malandros de la talla de los que gobernaron, no vuelvan a destruir la esperanza de todo un pueblo trabajador y sano; pero es mi deber decir lo que puede sobrevenir y es el choque con los intereses de los que se creen dueños de México contra un presidente electo por más de 30 millones de paisanos. Esa esperanza en un porvenir de buenas nuevas, tiene que mantener su llama activa hasta lograr que todos los hijos de esa Patria alcancen la inclusión total y entonces hablaremos del México lindo, lleno de ilusiones y con un porvenir por delante cierto, el México, en fin, del originario Cuahtémoc, de Hidalgo, de Zapata, Morelo y por qué no, de Andrés Manuel López Obrador. 

jorgehernandez4508@gmail.com

lunes, 3 de diciembre de 2018

De Izquierda


Por Jorge Aniceto Molinari.:
Vamos a tratar de debatir con la postura ideológica del compañero Esteban Valenti. Para ello recurrimos al copete (no sé si es correcto llamarlo así) de una sus últimas notas en Uypress.
La crisis de la izquierda latinoamericana 

Por Esteban Valenti
 “Sobre este mismo tema escribí hace tiempo varias columnas, pero ahora se trata de una crisis más profunda. No hay ninguna duda de que la tendencia de principios de este siglo de un avance importante de las ideas de izquierda y de los gobiernos de izquierda en América Latina se ha revertido y coleccionamos graves derrotas, no solo por la pérdida de gobiernos, algunos de dudosa orientación de izquierda, sino por la profundidad ideológica y política de las derrotas sufridas”.

¿Dónde debemos radicar la crisis para analizarla y llegar a conclusiones sobre ella? Porque a esta altura no hay dudas de que la humanidad está viviendo una de sus mayores crisis, tal vez definitoria para lo que serán los próximos siglos. De la que necesita salir en paz.

Aún con sus particularidades la izquierda está dentro de ella, si es que acordamos en la base materialista de nuestro razonamiento.
El modo de producción que hoy predomina en el mundo y marca las características actuales es plenamente el capitalista. Que nació hace relativamente en la historia poco tiempo, pero que se desarrolló y llegó a los confines de todo el planeta.

 Tal vez lo más difícil de comprender es lo que previó Lenin en 1916: que el sistema iba a propender en su pugna –intrínseca a la competencia capitalista-  a un gobierno ecuménico muy por encima de cualquiera de los Estados. Apreciables hasta en la dificultades que tiene hoy para desarrollar su política el gobierno de Trump.
Se constata con claridad que las fuerzas económicas que impulsaron la candidatura de Trump, han logrado un primer y presumible efímero crecimiento económico, que son todo un enigma por su proyección crítica en la economía mundial.

Macri ni siquiera ha tenido ese respiro y aún aquellos economistas (no fueron pocos), que avizoraban una mejora en la situación cuando el proceso electoral que determinó su triunfo, hoy ven con alarma la forma en que su gobierno se acerca al precipicio. Con Bolsonaro la alarma es aún mayor, y si ha ganado merced a la crisis del PT, es aún mayor la incertidumbre porque no existe un programa posible para el desarrollo de la economía de ese país.
Esto supone acordar que en el proceso de desarrollo de la economía lo que puedan hacer los Estados siempre va a estar supeditado a lo que suceda en el desenvolvimiento enfermizo de la economía global. Cada día que pasa más aún.

En sus inicios el Reino Unido ejerció la centralidad del sistema económico, su pérdida tiene mucho que ver con lo que los propios trabajadores y pueblo de ese reino fueron conquistando en derechos.
El propio desarrollo del capitalismo necesitó a determinada altura de otro centro, no olvidemos que para llegar a ello pasamos nada más y nada menos que dos guerras denominadas mundiales, producto de otras tantas crisis.

Ese nuevo centro cargado de dinamismo, que en su crecimiento interno jugó un papel primordial los avances tecnológicos de la época y en particular las comunicaciones económicas realizadas a través del ferrocarril, pareció ser o se le describió como la meca definitiva del capitalismo (el fin de la historia). La teoría del super imperialismo de Kaustky  moría con el declive del Reino Unido pero renacía con EE.UU.

Luego una nueva relativa sorpresa, a EE.UU. se oponía la URSS y se nos explicaba que esa era la gran pelea entre capitalismo y socialismo. Lo cual era de conveniencia de unos y otros contendores. Los maestros ya no estaban para defender sus tesis, si había intérpretes, que como ocurría con el cristianismo y los intérpretes del viejo y nuevo testamento, hacían prevalecer las enmiendas y no el soneto.

Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable, los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas, absorbiendo la tecnología, aún cuando que hayan durado más de 70 años no es poca cosa.  Además de hacer crecer a distintas teorías sobre la condición humana que tratan de demostrarnos que el deseo de propiedad es parte de esa condición y que el hombre nuevo será tan nuevo que no tendrá esa condicionante.

Resumiendo; las luchas sociales lograron avances en las conquistas de los trabajadores e impusieron sistemas de seguridad y de previsión social, esto le dio una mayor base social al capitalismo, pero a la vez hizo que los capitalistas que primero traían la materia prima de las colonias se trasladaran a ellas con sus inversiones y sus nuevos y lujosísimos  hábitat, aprovechando el atraso en las conquistas sociales, aunque inevitablemente trasladándolas también a ellas.

En muchas de esas colonias la lucha contra la conquista pasó a la lucha contra el imperialismo por imponer cosas elementales como el voto en el derecho de los trabajadores. Y porque no con el sueño de capitalismos propios que el propio sistema general se ha encargado de generar y luego de ir derrotando.

Los partidos de izquierda nacidos en el viejo continente se trasladaban a los nuevos buscando incorporar derechos pero a la vez soñando con tener la oportunidad de gobernar. Combinaciones que muchas de ellas recibieron el nombre de “bonapartistas” en alusión a hechos políticos de siglos anteriores.

En Rusia a principios del siglo 20 se dio la combinación del atraso con el adelanto industrial. La revolución campesina con la revolución socialista. Marx habla de esa posibilidad en uno de los prólogos del Manifiesto Comunista, su motor fue la guerra a la que llegó la crisis capitalista. No es que Lenin y los bolcheviques se propusieran el socialismo y luego construir el comunismo en Rusia, si se proponían hacer que las conquistas sociales llegaran al conjunto de la población –imponer la paz- y para eso tenían que mantener y desarrollar el aparato productivo que el capitalismo había logrado construir para llegar a esa etapa.
Batlle y Ordoñez en el Uruguay lo dice claramente a la muerte de Lenin y en su homenaje por la obra realizada en beneficio de la gente.

La tarea de construir un Partido impoluto, para construir el socialismo y luego el comunismo por Estados, nada tiene que ver con Marx, con Engels, con Lenin, ni con Gramsci.
Si compartimos que haya principios éticos y morales para organizar Partidos y Gobiernos que defiendan el mejor interés de la gente, dentro de la propia existencia del capitalismo y separando claramente los tantos para que este no imponga sus propias reglas éticas que devienen de la competencia intercapitalista y de la cual los poderes del Estado son siempre un instrumento.

Entonces el avance en cada país de la izquierda mucho tiene que ver con la propia estructura social del país y como se muevan las propias organizaciones de la sociedad. Lula en Brasil dio una lucha gigantesca para organizar sindicalmente y políticamente a los trabajadores, pero esa lucha que fue resistida por la burguesía –particularmente la paulista- contó con su apoyo en el momento que esta vio que Brasil tenía posibilidades de desarrollo industrial con perspectivas universales. El ex presidente Mujica llegó a hablar de que era la oportunidad de viajar en el pescante de la economía de Brasil. Ahora ese romance que no dejó de  lado ninguno de los vicios de esa burguesía, se quebró cuando esta sintió que las conquistas de los trabajadores y el mercado mundial le podían ser adversos.
¿Qué nos propone Esteban? Una pureza ética en la construcción política partidaria que compartimos  y no difiere de la que pretendía Lenin para su organización pero que deben remar diariamente en una realidad que es inexorable y se filtra por todos los poros.
El modo de producción que predomina es el capitalista y en él hay que navegar, defendiendo y extendiendo el derecho de la gente, cerrando el paso al retroceso que tiene una identidad: la del fascismo y la guerra.

Ello no se logra solo defendiendo la democracia, que es de enorme importancia hacerlo, sino desarrollando un programa. Programa que no es para construir un Estado alternativo como es el sueño que encandiló a la izquierda luego de la derrota de Lenin (en 1924), sino para ampliar los derechos y conquistas de los  trabajadores, marcando los centros que es necesario marcar en el funcionamiento capitalista, para que este sistema pueda una vez llegado a su límite morir en paz. Esos centros son la moneda y los impuestos.- Aunque de ello todavía no se hable lo necesario.

Esto hoy debería ser el objetivo central de toda militancia de izquierda, y no creo que haya otro objetivo superior y que por el contrario los que hoy se esgrimen no van más de allá de los apetitos por los cargos que aún el capitalismo sigue brindando en los Estados, aunque ellos provengan de posiciones ganadas por la prédica de izquierda y las mieles de la burguesía.
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