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miércoles, 21 de octubre de 2020

Porque se produce la hiperinflación de Venezuela en bolívares y en dólares

 Por Gregorio Chávez Romero:

En la Venezuela del año 2020, en plena Pandemia del COVID 19, se viene produciendo un proceso de Hiperinflación, caracterizada por el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), entre cifras de 2 y hasta de 3 cifras mensuales.

La excusa para tratar de explicar por qué se produce la Hiperinflación es que los precios de los bienes y servicios viene determinados por el valor, del Dólar con respecto al Bolívar, ya que la mayoría de los productos, bienes y servicios, consumidos en Venezuela, son importados, y los que se fabrican aquí, todos tienen más del 30% de componentes importado, lo determina que sus precios tengan al dólar como referencia.

La explica que da la burguesía comercial es que como el dólar en Venezuela, aumenta, ellos debe aumentar el precio de los productos, de los bienes y servicios, por ello, pero no lo bajan cuando el valor disminuye, se ha dado el caso que casi por 2 meses, el precio del dólar, no sólo se mantuvo sino que disminuyo, pero los precios no bajaron, indicaron, que ellos lo había comprado al precio anterior, pero para todos el mundo es conocido, que al mayor los precios son en Dólares, y este en el mundo no aumenta, sino menos del 2% anual, mantenían el precio.

Para explicar el aumento del dólares, los economista burguesías, y los que se autocalifican de marxista de izquierda, (que en la práctica defienden los intereses de la burguesía, con la verborrea de las ciencias económica, burguesas), porque existe una demanda alta de dólares en Venezuela, que la oferta no puede cubrir satisfactoriamente, ya que la producción de divisas extranjeras, (léase Dólares) se redujo sustancialmente, quedando reducida a menos de $ 300 millones anuales por producción petrolera y a las remesa que envían los emigrantes Venezolanos a su familiares, ya que PDVSA se encuentra paralizada, producto del Bloque económico, financiero, comercial, tecnológico y de transporte impuesto por la burguesía financiera fascista de Wall Street y la City de Londres, apoyado por las República Bananera de la Unión Europea[1] y de América Latina[2], que redujo la producción de dólares en más de 98,3%.

PDVSA, se paralizo porque fue diseñada por la Banda Fascista Gente del Petróleo (Shell-Maraven) y INIPETROL (EXXON-Creole-Lagoven), como una empresa dependiente de las tecnologías y servicios de mantenimiento e ingeniería, de las empresas transnacionales gringas, en los famosos contratos de servicios, que se encontraban amparados en el artículo N° 5, de la ley de Nacionalización del Petróleo de 1976.

La Pandilla Facción de Rafael Ramírez, Eulogio Del Pino y Nelson Martínez, contribuyeron a fortalecer la dependencia tecnológica, comercial y técnica con el imperialismo yanqui, a través de sus empresas transnacionales, que al profundizar se el bloque económico, financiero, tecnológico, comercial, técnico, a partir de 2016, se paralizo no solo PDVSA, sino toda la economía, al no poder comprar las materias primas e insumos necesarios para la producir petróleo y sus derivados.

Desde 2018, se viene hablando de la dolarización de la economía de Venezuela, debido a que se viene tasando los precios de bienes y servicios en dólares, además se cobra y se vende en dólares.

La dolarización de la economía Venezolana, no se produce en el siglo XXI (2016-2020), sino con la firma del Tratado de Reciprocidad Comercial entre Estado Unidos de América y Venezuela, el 6 de noviembre de 1939, durante el gobierno gomesistas de Eleazar López Contreras, que mantuvo vigente legalmente hasta el 31 de diciembre de 1971, cuando fue denunciado por el gobierno de Rafael Caldera, pero que en la práctica se mantuvo hasta 2016, cuando se inicio el bloque económico, financiero, tecnológico, comercial, técnico,

El modelo Económico Venezolano fue diseñado por las empresas transnacionales del petróleo, en especial la SHELL y la EXXON. Creole, dirigidos por Nelson Rockefeller, creando una economía dependiente de la economía del imperialismo yanqui. Con el pasar el tiempo, desde 1939, se fue desmontando poco a poco la producción nacional, con las estrategias de Sustitución de importaciones, que a partir de 1945 elimino el parque industrial endógeno y autónomo del país, así como la Reforma Agraria, que elimino la producción agrícola, a partir de 1960.

La mayoría de producto se importaba, los que se producían en el país, tenía un fuerte componente de materia prima e insumos importados, con lo cual los hacía dependiente de las empresas transnacionales gringas, o europeas o japonesas, con licencia gringas. En Venezuela las industria que se montaron a partir de 1945, fueron maquilas, como la Ford, General Motor, que ensamblaban automóviles, todos los componentes los traían de Detroit, Michigan-USA. Por ello los precios de los productos tenía que estar referenciados al Dólar.

Hasta la Década de los años 70 del siglo XX, los precios de los productos, de los bienes y servicios se mantenían casi constantes, ya tanto el Bolívar como el Dólar, se mantenían constante, ya que cumplían los acuerdos de Bretton Wood, de que las monedas serían respaldas con ORO, que se conocía como Patrón ORO. 

Al eliminarse de forma oficial el 18 de agosto de 1971, por la administración de Richard Nixon, el cual se venía siendo sustituido poco a poco, por el Patrón Dólar, conforme a los acuerdos de Bretton Wood, la labor que realizaban la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Patrón Dólar es respaldado por Producción Interna de la economía gringa, las decisiones que toma la Burguesía Financiera Fascista de Wall Street y la City de Londres, y por la expoliación y saqueo que hace de los diferentes países del mundo, de los pequeños y débiles, con el saqueo directo de sus recurso y la deuda externas, a las que se creen potencia económica, políticas y militares, los realizan vendiéndoles su deuda[3], con lo cual USA extrae dinero y capital de eso país, para apuntalar su economía.

La dolarización de la economía Venezolana desde 1939 con el Tratado de Reciprocidad Comercial con USA, con la eliminación patrón Oro en 1971, la implementación de las políticas y estrategias Neoliberales del Consenso de Washington, en la década de los años 80 del siglo XX, por Ronald Reagan en USA, Margaret Thatcher en gran Bretaña, Augusto Pinochet en Chile, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera en Venezuela, se crearon las condiciones para general la espiral inflacionarias, que se inició en Venezuela, en el gobierno de Luis Herrera Campis, el 18 de de febrero de 983, cuando se eliminó la convertibilidad fija del dólar/Bolívar a 4,30.

Con el Bloqueo económico, financiero, tecnológico, comercial, técnico, desde febrero de 1999, abierto de 2016, que genero una hiperinflación en el país, tanto en bolívares, como en dólares.

Las personas en Venezuela, entendemos, que se produzcan la inflación e hiperinflación, porque al aumentar el dólar, aumentan los precios de los productos, bienes y servicios, pero no se entienden, que también aumente los precios en dólares, cuando en USA, no aumentan, pero en Venezuela en dólares si.

Entonces ¿Por qué en Venezuela, los precios de productos, los bienes y servicios aumentan en dólares, mientras que en USA no aumenta?

En Venezuela, los precios de los productos, bienes y servicios, aumentan en dólares, entre otras razones, por las ansias especulativas de la burguesía comercial, que en su gran mayoría son de origen social Lumpen, que se enriquecieron con actividades delincuenciales, unas hamponiles[4], o mediante la corrupción, que los induce a robar a el Proletariado y al Pueblo en su conjunto.

Para entender la lógica de la Lumpen Burguesía Comercial Venezolana, realicemos un pequeño ejercicio:

ESCENARIO 1 (Fijación del escenario)

Para iniciar el ejercicio se toma los siguiente datos

Precio del Dólar: 250.000,00 Bs/$

Precio del producto en Bolívares: 2.500.000,00

Precios en Dólares del producto: $ 10,00

 

ESCENARIO 2 (Baja del precio del Dólar)

En este escenario el precio del dólar con respecto al bolívar baja

Precio del Dólar: 200.000,00 Bs/$, una depreciación de un 20%

En vez de que baje los precios de los productos, bienes y servicios, en bolívares se mantienen iguales, con la justificación que fueron los compraron a ese precio.es decir, se mantienen a constantes

Precio del producto en Bolívares: 2.500.000,00

Si un cliente pregunta cuánto cuesta los productos, bienes y servicios, en dólares, el precio en bolívares sería menor, por ello debe ajustar el precio en dólares, para mantener el precio en bolívares.

El precio en bolívares de 2.500.000,00, lo dividen entre el precio del dólar de 200.000,00 Bs/$,, lo cual da que el nuevo precio del Producto será de 12, 5 dólares.

Precios en Dólares del producto: $ 12,50

Con lo cual se produce una inflación inducida en dólares del 25%, mientras que se había producido una depreciación bolívares, con relación al dólar del 20%, es decir, que la inflación o hiperinflación en dólares es mayor que la depreciación del dólar.

ESCENARIO 3 (Aumento del Dólar)

En este escenario el precio del dólar con respecto al bolívar aumenta:

Precio del Dólar: 400.000,00 Bs/$

Por lo tanto, la burguesía comercial automáticamente aumenta el producto, al multiplicar el precio del producto en dólares, que ahora es de 12,5 en veces de 10, lo cual nos da

400.000,00 Bs/$ X $ 12,50 = Bs. 5.000.000,00

Precio del producto en Bolívares: Bs. 5.000.000,00

Precios en Dólares del producto: $ 12,5

Como se observa se produce un aumento del 100% en bolívares del escenario 1 al escenario 3.

En Dólares se produce un aumento del 25%, en 3 meses, mientras que en Europa y USA, la inflación cuando mucho llega al 2,5% anual, y aquí en Venezuela, en sólo 3 meses, es decir, que la inflación en dólares anualizada es superior al 100%.

A modo de Conclusión

La economía venezolana, aun es dependiente de sus relaciones con los Estados Unidos de América, por lo tanto, del Dólar, lo cual llevo a que la economía estuviera dolarizada desde del 6 de noviembre de 1939, con la firma del acuerdo o tratado de reciprocidad Comercial, especie de TLC (Tratado de Libre Comercio), que en la práctica siguió vigente hasta el inicio del bloqueo, comercial, financiero, tecnológico y de transporte, en 1999, que profundizaron abiertamente de 2016.

La visualización de la dolarización de la economía venezolana, por la población en general, se empieza a observar, cuando en los comercios al detal se empiezan a fijar los precios en dólares, ya no se mantenían como referencia para fijar los preciosos en bolívares, sino que se fijan en dólares, y se usa el bolívar como referencia para cuando se va a cancelar con ello.

Venezuela es el único país en el mundo donde existe una hiperinflación en Dólares, de más del 25% trimestral y más del 100% anual.

la fijación de precios, que conlleva a la inflación en dólares y en bolívares, es producto de las ansias especulativas hamponiles de la burguesía comercial, cuyos orígenes de clases, son lumpen, que se enriquecieron, con actividades ilícitas, tanto hamponiles, como por hechos de corrupción.

¡¡¡El Socialismo Se Conquista Peleando!!!

gregorio.chavezromero.bcwg@gmail.com

miércoles, 29 de julio de 2020

Estados Unidos quiere un conflicto militar con China



Por Rubén Alexis Hernández:
Todo imperio o potencia en la historia de la humanidad ha tenido su fin, y el caso de Estados Unidos no será la excepción. Y esto parece estar cada vez más cerca, considerando la complicada situación interna de la nación norteamericana y su indudable pérdida de dominio global, en particular en el ámbito económico.
Está claro, sobre todo en el contexto de la pandemia por COVID-19 y los estragos derivados de ésta en todo el orbe, que la realidad ha demostrado que Estados Unidos se encuentra en franca decadencia; no obstante, los líderes del aún imperio estadounidense intentan seguir mostrando músculo ante potencias como China y Rusia, lo que para algunos analistas parece más bien ser una muestra de miedo y debilidad.


Y en efecto, la debilidad y el temor de las élites estadounidenses y los lobbies externos que las apoyan, pudieran verse reflejados, por ejemplo, en la insistencia de formar alianzas para detener la “amenaza” china para sus intereses y para la seguridad, la paz, los derechos humanos, la democracia y la libertad en el mundo. Hasta ahora se ha dado una guerra en aspectos como el comercial, diplomático, tecnológico y comunicacional, pero todo apunta a una confrontación militar directa.

Claro que no sorprende la postura de Estados Unidos frente a China, considerando que el gigante asiático es uno de sus mayores contendientes por la hegemonía mundial, con intereses en todo el orbe, situación que evidentemente no le ha caído en gracia a la élite económica estadounidense y a su administración política. Incluso China parece ser una de las pocas naciones con crecimiento económico en medio de la pandemia por el coronavirus, mientras que la economía de Estados Unidos ha tenido un evidente decrecimiento, aún antes de la crisis sanitaria mencionada. La influencia de China es tal en el mundo, que, en el caso de América Latina, otrora patio trasero exclusivo del águila norteña, sus inversiones han tenido un repunte extraordinario.
 De manera que China y otras potencias globales sí representan una amenaza para los intereses estadounidenses, pero más por su presencia económica cada vez más fuerte en cada rincón de la Tierra, que, por las amenazas para la paz, la seguridad, la libertad y los derechos humanos en el globo.

Considerando entonces el oscuro panorama de Estados Unidos en el ámbito interno y en el ámbito externo, es evidente que ya es insostenible para esta nación mantener esa clara hegemonía de otros tiempos, y en este sentido apela a amenazas y sanciones de todo tipo incluso contra algunos de sus propios aliados históricos, quienes por beneficios económicos han comerciado en un nivel significativo con potencias como China y Rusia.

Por cierto, que estas naciones están tratando, como respuesta a la prepotencia y arrogancia del país norteamericano, de deslindarse poco a poco del dólar, desplazando progresivamente al mismo en su comercio y finanzas globales y acumulando oro en grandes cantidades.

Más aún, China logró irónicamente que diversas corporaciones estadounidenses invirtieran en grande en su territorio, debido entre otras cosas a la presencia de mano de obra barata. He aquí el porqué del insistente llamado de la élite política estadounidense y sus lobbies externos a parte de la comunidad internacional, en cuanto a que haya una alianza-unión para combatir la amenaza china. Y la cereza del pastel para intentar originar un conflicto militar ha sido la de culpar a China por la pandemia de COVID-19, (el Gobierno de Trump ha hecho referencia en varias ocasiones al virus chino).

Y si bien dicha insistencia pudiera obedecer, según algunos, a una simple propaganda para ayudar a Donald Trump a ganar puntos en plena campaña electoral para las elecciones presidenciales de este 2020, haciendo creer mediáticamente a buena parte del pueblo estadounidense que China es un peligroso enemigo para la libertad y la democracia en Estados Unidos, aunque sólo de la boca para afuera, también es cierto que hay una clara determinación de enfrentar al gigante asiático por todas las vías, incluso por la militar.

Y no es nada descabellado que suceda esto último, pues al fin y al cabo la casi totalidad de las guerras a lo largo de la historia, no fueron más que conflictos de entidades político-territoriales en defensa de sus intereses o de los intereses de la élite económica. De manera que hay una confrontación a la vista, que está siendo azuzada con intensidad y desespero por Estados Unidos, cuyos enemigos parecen ser claramente China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Turquía y Venezuela a la cabeza, mientras que los estadounidenses contarían con Brasil, Colombia, Israel, Corea del Sur, India e Inglaterra como principales potencias. Ahora bien, de una u otra manera todo el mundo se vería involucrado en este derramamiento de sangre internacional.

En resumen, Estados Unidos quiere a como dé lugar generar una guerra mundial convencional de alto impacto, con graves consecuencias para la humanidad, pero es la última carta que le quedaría creyendo que así defendería sus intereses, golpearía a sus enemigos con fuerza y mantendría su liderazgo planetario, aunque la verdad es que las posibilidades de una victoria son mínimas, con todo y el apoyo de sus aliados, que también perderían mucho con la derrota, en especial el Estado terrorista de Israel, cuya influencia en el país norteamericano es notable.

Y cuyo reinado de terror en el Cercano Oriente se ha mantenido gracias al apoyo estadounidense. Como todo imperio en decadencia con graves problemas internos y externos, y queriendo evitar el inminente derrumbamiento del dólar como referente financiero en el orbe, y por tanto el colapso de su economía en general, Estados Unidos desesperadamente llama a parte de la comunidad internacional a una especie de cruzada contra los “comunistas” chinos y su banda de “terroristas”, incluyendo a Venezuela, nación suramericana que por tener una importante alianza con China, Rusia e Irán, sería sin duda alguna uno de los epicentros de este conflicto global, y tristemente sufriría peores consecuencias que otras entidades, debido a la dura crisis socioeconómica que viene padeciendo desde hace varios años.

A continuación, la advertencia de un congresista estadounidense acerca del inminente conflicto militar entre Estados Unidos, China y sus respectivos aliados:

 “Un congresista estadounidense advierte de un conflicto militar entre Estados Unidos y China en los próximos tres a seis meses, con una cifra muy alta de muertos. ‘Yo auguraría que habrá un enfrentamiento en los próximos tres a seis meses’, dijo al diario Washington Examiner el director del Subcomité Republicano en la Cámara de Asuntos Exteriores para Asia, Ted Yoho, en una entrevista publicada el sábado.

Los comentarios de Yoho confirman los derroteros por donde han ido las relaciones entre EE.UU. y China en los últimos años, en torno a las cuales funcionarios de inteligencia del país norteamericano evalúan que el mayor poder asiático está librando una guerra fría contra Washington.

Durante la entrevista, mientras Yoho discutía los ejercicios navales estadounidenses en el mar de la China Meridional, afirmó que ‘el Gobierno chino busca reforzar el control de las rutas marítimas alrededor de sus fronteras y creo que lo que harían es embestir uno de nuestros barcos y decir que fue un error’.

‘Creo en todas esas posibilidades’, dijo Yoho. “Atacar cualquiera de nuestros barcos sería un gran error, pero creo que están dispuestos a arriesgarse para probar las aguas” y “desafortunadamente, morirá gente”.
Al citar el potencial armamentístico estadounidense, Yoho aseveró que ‘EE.UU. está dispuesto a hacerles frente y eso puede forzar la mano de China’, para luego alertar que, si no se hace nada al respecto, ello impulsará más a China a seguir haciendo lo que está haciendo.

Desde China han advertido, a su vez, de la posibilidad de una confrontación militar con EE.UU. si no se resuelven las disputas entre ambas potencias. Ante tal coyuntura, el presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado a su Ejército estar listo para el peor de los escenarios” https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/471173/guerra-china-eeuu-tension
ruhergeohist@yahoo.com

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Aislamiento yanqui en la ONU



Por Pedro Martínez Pírez:
Con el aval de 27 victorias consecutivas en la Asamblea General de las Naciones Unidas, contra el ilegal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, ya está en Nueva York la delegación cubana encabezada por el Canciller Bruno Rodríguez para presentar el informe sobre el impacto en la sociedad y la economía cubanas del bloqueo yanqui en el último año.
 Ese informe ya fue presentado a la prensa cubana e internacional el pasado viernes en La Habana, y en él se subraya que el bloqueo yanqui continúa siendo el obstáculo fundamental para la implementación del Plan de Desarrollo Económico y Social de Cuba, así como de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.


 Los días 6 y 7 de noviembre próximo presentará Cuba, por vigésimo octava ocasión, el proyecto de resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo yanqui, que el año pasado fue apoyado por 189 naciones contra los votos negativos de Estados Unidos y de su aliado Israel.

 Según el informe presentado por el Canciller Bruno Rodríguez los daños económicos del bloqueo yanqui contra Cuba superaron en el último año los cuatro mil 300 millones de dólares, y ya totalizan más de 138 mil ochocientos millones de dólares en casi seis décadas de este genocida bloqueo contra la pequeña nación antillana.
 El bloqueo yanqui contra Cuba se ha recrudecido enormemente durante la administración de Donald Trump, empeñada en revertir los avances en las relaciones bilaterales alcanzados durante el gobierno de Barack Obama.

 Como parte de ese recrudecimiento Washington expulsó la semana pasada a dos diplomáticos cubanos acreditados ante la ONU, en lo que algunos analistas han considerado un gesto de prepotencia yanqui, pero también de impotencia del actual gobierno de Estados Unidos que no puede manipular a la ONU como hace con la OEA, con la complicidad del muy desacreditado Luis Almagro.

 Este domingo el presidente de Cuba, ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, afirmó en La Habana que la política ilegal, genocida y criminal del gobierno de Estados Unidos debe cesar, en lo que constituye un adelanto de lo que masivamente aprobarán los integrantes de las Naciones Unidas cuando la delegación de Cuba presente el proyecto de declaración contra el bloqueo yanqui. Será la vigésimo octava declaración que apruebe la Asamblea General de la ONU, escenario donde la diplomacia yanqui recibe cada año la más humillante de sus derrotas.

jose.alfredo.pineda@mail.ru

sábado, 1 de junio de 2019

Mucho más que una guerra comercial. El conflicto de Estados Unidos contra China (Parte II y final)



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

La semana pasada cerramos este espacio diciendo que: “El gigantesco mercado chino es la primera arma que tiene ese país para enfrentar la guerra de Trump…pero no es la única”. Efectivamente, en el desenvolvimiento de este conflicto se ha podido observar como China con su habitual pensamiento de largo plazo, comienza a prepararse para enfrentar el diferendo en esos términos, tal vez esa sea otra ventaja a su favor: mientras Estados Unidos lo asume en el plano coyuntural y específicamente hoy con la mirada puesta en las elecciones del próximo año, el país oriental –fiel a su tradición- lo encara en perspectiva estratégica y no circunscrito a la figura que está dirigiendo el ejecutivo.
En este momento la frase más socorrida en los ámbitos políticos y académicos chinos es que esta confrontación es una oportunidad para ampliar, mejorar y acelerar los planes de inversión en ciencia y tecnología a fin de lograr en cortos plazos, aquellos objetivos que se habían propuesto un margen superior de realización.


Así mismo, sin ocultar la preocupación por los impactos que la guerra comercial y tecnológica tendrá en lo inmediato en el país, los dirigentes chinos no dudan en afirmar que al final saldrán fortalecidos y poseedores de una significativa autonomía e independencia en todos los planos, pudiendo colocarse en mejor situación para cumplir los planes de largo plazo, en especial  aquellos encaminados a la conmemoración en 2049, del primer centenario de la fundación de la República Popular China cuando se han propuesto llegar a ser un “país moderno, próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso” tal como lo declarara el presidente Xi Jinping en 2017 durante su informe al XIX Congreso del Partido Comunista de China, asegurando además que este país y su sociedad, serán socialistas.

En lo que respecta a la confrontación actual, otra de las herramientas poderosas que posee China es la dependencia de Estados Unidos del suministro de tierras raras por parte del país asiático, que representa el 80% de las compras mundiales que hace Washington de estos materiales estratégicos, imprescindibles para la fabricación de instrumentos y equipos de alta tecnología como teléfonos inteligentes, paneles solares, vehículos eléctricos, computadoras y hasta innovadores modelos de la industria militar como sistemas de guiado de misiles y sensores avanzados para los aviones caza bombarderos. China tiene las mayores reservas y es el primer productor mundial, en especial en molibdeno, tungsteno, antimonio y magnesio cuya producción estuvo controlada por Estados Unidos desde la guerra fría a través de convenciones y acuerdos internacionales. En la actualidad, al tener China la supremacía y ser Estados Unidos deficitario, se ha generado una situación que la potencia asiática podría hacer valer o incluso, debería hacer valer, como afirma Jin Baisong, investigador retirado de la Academia China de Comercio Internacional y Cooperación Económica en un reciente artículo publicado en inglés en Beijing en el periódico China Daily.

En otro ámbito, los especialistas anuncian que las pérdidas previstas en la economía estadounidense duplicarán el impacto que las sanciones tendrán sobre China. Esto se desprende de las declaraciones que ha hecho un grupo de economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York quienes aducen una serie de factores para hacer esta afirmación. Entre ellos, la necesidad de importar con menor eficiencia productos de otros países, que además son más caros. Explican que”…el costo anual de los aranceles a las importaciones chinas —valorado anteriormente en alrededor de 52.800 millones de dólares para la economía de Estados Unidos en general y 414 dólares para una familia promedio— subirá hasta los 106.074 millones y 831 dólares, respectivamente”. De esta manera las medidas tomadas por la administración Trump tendrán un efecto directo en las familias estadounidenses quienes finalmente serán las que paguen por las sanciones.

Otra respuesta de China a esta crisis podría ser la reducción de sus inversiones en la deuda estadounidense, lo cual ha comenzado a estudiarse como posibilidad en China que posee bonos por valor de 1,13 billones de dólares. En todo caso, los analistas especializados creen que esta “solución” es poco probable dado que podría provocar la devaluación de los bonos estadounidenses, lo que infligiría más daño a China que a Estados Unidos. Sin embargo, la probabilidad de aplicar esta opción tiene más que ver con la defensa de su moneda como ya se hizo en 2016 que con una acción retaliativa de parte de China.

En cualquier caso, Beijing podría escalar el conflicto, vendiendo bonos estadounidenses, (lo que se ha dado en llamar la opción nuclear china) provocando el aumento de las tasas de interés al inducir el aumento del rendimiento de los bonos y muy probablemente el encarecimiento de los créditos a empresas y ciudadanos, e incluso generando un desplome del precio del dólar y una inmediata desaceleración de la economía norteamericana. Aunque Beijing ha truncado en aproximadamente un 4% su participación en el mercado de bonos de Estados Unidos durante los últimos 12 meses, todavía ocupa el primer lugar entre los acreedores extranjeros, lo cual tiene enorme incidencia en medio del conflicto actual.

En el plano global, esto podría significar un caos mundial absoluto en los mercados de divisas y en los mercados de valores globales, por lo que es poco probable que China lleve adelante acciones en este ámbito.

En la perspectiva de la posibilidad de que se desate un conflicto de alcance global, hay que observar que el valor de las acciones en New York cayó bruscamente el lunes 13 de mayo, cuando China informó que aumentaría los aranceles sobre algunos productos estadounidenses, después de que el presidente Trump dijo que podría incluir en los mismos aranceles unos 325.000 millones de dólares adicionales en mercancías chinas: el NASDAQ tuvo el peor día del año cayendo 3,4%, el Dow Jones cayó 617 puntos, o casi 2.4%. El S&P 500 también bajó 2.4% en una muestra de lo que podría ocurrir en las bolsas de valores en caso de mantenerse el conflicto.  Un observador externo podría decir que es completamente inequitativo el aumento de aranceles de 325 mil millones de dólares por parte de Estados Unidos frente a “sólo” 60 mil millones de China, pero Beijing está siendo fiel a su tradición: efectivamente el monto podría ser mayor, pero al hacerlo de esta forma no agotan todas sus posibilidades que son mucho mayores y dejan un espacio a la negociación, en la cual creen como vía de solución de la controversia. Por otro lado, el aumento de aranceles chinos está orientado a afectar áreas vitales para Estados Unidos y en especial para Trump en la cercanía de las elecciones, sobre todo en el sector agrario de estados tradicionalmente republicanos que serán los primeros afectados por las medidas.

La decisión estadounidense de centrar sus ataques contra las empresas tecnológicas chinas, en especial Huawei, ha sido interpretado en el país asiático como una “declaración de guerra” en los campos económico y tecnológico, ocasionando una radicalización de ciertos sectores de la sociedad china que han empezado a enarbolar un discurso nacionalista radical que contrasta con la mesura con la que el gobierno ha manejado el conflicto. De esta manera, se insta a las autoridades de Beijing a "desprenderse de sus ilusiones", ya que el compromiso "no conducirá a la buena voluntad de Estados Unidos" por lo que solo queda prepararse para el “escenario extremo” en el que habría nula cooperación entre ambos países, para el cual las compañías chinas se han preparado desde hace mucho tiempo con la convicción de que no serán derrotadas.

La radicalización del discurso de algunos actores chinos en el diferendo es expresión de un cambio en la mentalidad tradicional del país asiático. Hoy es normal escuchar que Estados Unidos ha planteado llevar adelante una guerra real que va más allá de lo estrictamente comercial, ante lo que Beijing ha dicho que no se quedará con los brazos cruzados, pero respetando las normas internacionales y las propias tendencias de sus desarrollo iniciado en 1978, bajo la opinión de que en las condiciones creadas China no debería "ser demasiado amable o estar preocupado por la opinión occidental" según afirma el periódico Global Times, que a su vez indica que "una rivalidad estratégica más feroz es inevitable" y que "Huawei no puede perder, ni China tampoco".

Por otra parte, aunque es indudable que las sanciones han traído impactos en la economía china, la realidad es que hasta el momento, el país ha podido responder positivamente a la agresión. Para el primer trimestre de 2019 la economía creció 6.4%, tal como en el período previo. No son los ritmos de años anteriores, pero, a pesar de todo, los indicadores son muy superiores a los de Estados Unidos y Europa, impulsados tal vez por proyectos estratégicos como la Ruta de la Seda que además de generar crecimiento, producen una mayor influencia de China en la economía mundial, a tal punto que, incluso Italia, país miembro del G-7, se incorporó oficialmente al programa en marzo de este año durante una visita al país del presidente chino.

Debe considerarse también que la contribución de las exportaciones al crecimiento del PIB desde 2011 no ha sido superior al 1%, mientras que, por ejemplo, en el año 2017 cuando este indicador fue de 0,6%, el consumo final público aportó el 3,9% y el privado 2,3%. Además, es de destacar que en 2018, primer año del aumento de los aranceles estadounidenses a los productos chinos, su superávit comercial con ese país continuó aumentando.

Por otra parte, la estructura exportadora china muestra que contrario a lo que se supone, el 50% está referido a productos de tecnología, en esto Huawei ha tenido un papel esencial, además de haber arribado primero a obtener la tecnología 5G, esto podría permitir entender la causa del encono estadounidense contra la empresa.

Estas cifras posibilitan afirmar que China está preparada para afrontar los retos de esta guerra económica. Se espera que su economía mantenga sus ritmos de crecimiento con una cifra estable alrededor del 6% anual, la cual duplica y en algunos casos triplica a los países industrializados. Según un informe de los académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México Oscar Ugarteche y Alfredo Ocampo: “Para 2018 su importancia [de la economía china] en el PIB mundial fue de 18.7% seguido de los EE.UU. con un 15.1%. No obstante, la diferencia entre el PIB per cápita de ambos países está muy lejos, para el primero es de 16,000 dólares PPA y para el segundo de 55,600 dólares PPA. Tomando como referencia los últimos 6 años y suponiendo constantes las tasas de crecimiento del producto y la población, el PIB per cápita chino superaría al de los EE.UU. para 2045”. Justo cuatro años antes de la celebración del centenario de la fundación de la República Popular China.

Todo esto es lo que se manifiesta en la superficie del problema, pero en las profundidades del mismo subyace la idea de que Estados Unidos y Trump en particular están tratando de usar el dispar comercio con China para justificar las debilidades de su economía tras varias décadas de deslocalización de sus empresas y aprovechando supuestas ventajas de la globalización que hoy se le revierten. Esto es lo que lo que ha llevado a Estados Unidos a regresar al proteccionismo en lo económico y al unilateralismo en lo político.

Su problema es que se ha encontrado con una nación china cohesionada en lo político, fuerte en lo económico y poderosa en lo militar que no acepta avasallamientos de otras potencias, de manera tal que las presiones no tienen resultados positivos, al contrario la primera respuesta que ha dado China ha sido la aceleración de sus procesos de innovación tecnológica con lo que la grieta tenderá a profundizarse.

No obstante, a diferencia de Occidente, China no apela ni apelará a la guerra y seguirá insistiendo en una negociación entre iguales. Es difícil comprender tal situación desde esta parte del planeta, pero quien conoce el talante del pueblo chino, su filosofía milenaria y una cultura firmemente acendrada en la población, entenderá que ese comportamiento está soportado en estos pilares de carácter identitario.

Negociando con la mayor flexibilidad posible para llegar a un acuerdo mutuamente ventajoso, China, sin embargo, se ha negado a hacer el más mínimo cambio en aquellos aspectos que dan viabilidad y solidez a su sistema político. En esa medida, China no aceptará el tradicional chantaje, la habitual arrogancia ni la conocida intimidación con que Estados Unidos se conduce en sus relaciones internacionales y no es un país susceptible de amilanarse ni amoldarse a Occidente como lo hizo Japón en el pasado.

China no aceptará hacer modificaciones en cuanto a un sistema económico que tiene en las empresas estatales el soporte principal para la realización de las metas económicas de desarrollo y combate a la pobreza y considera esta demanda de Estados Unidos como una “invasión a su soberanía”.
Así mismo, ha asumido esta guerra con carácter nacional y patriótico, su confianza se basa en la solidez económica del país, pero de la misma manera está resurgiendo el espíritu que la llevó en solo 40 años de ser un país pobre y atrasado a convertirse en la segunda potencia mundial. Junto a ello, los medios de comunicación del país transmiten apelaciones a su poderoso desarrollo industrial, científico y tecnológico, sus tierras abundantes, su gigantesco capital humano, además de sus históricas tradiciones de lucha y de victoria.

Por todo ello, consideran que este conflicto es una batalla más que será superada. La coyuntura los ha llevado a enarbolar un nuevo lema "Si quieren hablar, la puerta está abierta; si quieren luchar, lucharemos hasta el final". En este marco, el investigador gallego Xulio Ríos, uno de los sinólogos más reconocidos de Occidente ha destacado que el presidente chino Xi Jinping ha depositado una ofrenda floral en un “monumento conmemorativo al inicio de la Larga Marcha en la provincia de Jiangxi”, mientras que “En paralelo, en diferentes medios, se anunciaba la disposición a iniciar ´contraataques` a modo de respuesta a las invectivas estadounidenses, reiterándose asimismo una incólume voluntad de resistencia. La disposición moral y el patriotismo tocan a rebato como claves de la nueva etapa que se abre en el serial sino-estadounidense”. La mención de la Larga Marcha hace alusión a la que tal vez sea la epopeya más trascendente de la historia china reciente.

Sin estar ajena a sus debilidades, China invoca hoy sus fortalezas, la primera de las cuales es su “conciencia histórico-nacional compartida que hoy invita a no bajar la cerviz apoyándose en la escala de sus dimensiones y en la fortaleza de su economía”, como afirma Ríos. Vienen tiempos difíciles, advirtió el presidente Xi, haciendo un llamado al pueblo para prepararse para los avatares que el devenir de la historia les pueda traer.

Mientras tanto, apelan a la música para enfrentar el conflicto. Una canción titulada “Guerra comercial” se ha vuelto viral en China. En una de sus partes, dice "Si el perpetrador quiere pelear, lo superaremos en ingenio" y repite el estribillo "¡Guerra comercial! ¡Guerra comercial! ¡No temamos este indignante desafío!”

En el contexto, a partir del pasado 27 de mayo los medios audiovisuales de comunicación en China comenzaron a transmitir el himno nacional del país, “La marcha de los voluntarios”, todos los días a las siete de la mañana hasta el final del año.

sergioro07@hotmail.com

jueves, 16 de mayo de 2019

Empresarios o emprendedores (1ra parte)

Por Reinaldo Tamaris:

Hacia la Patria Socialista del siglo XXI  

La Venezuela del siglo XXI, presenta en la actual coyuntura política-social-económica-cultural, condiciones objetivas y subjetivas que posiblemente propicien cambios en sus estructuras que vayan de la mano con los cambios que en la estructura financiera-comercial internacional están gestando otros países potencia caso concreto el gigante asiático China, quien probablemente emerja como el nuevo hegemon en el comercio internacional.


Dentro de este contexto, es necesario aclarar que el desarrollo histórico económico, social, político y cultural que ha acaecido en Venezuela y posiblemente en sus vecinos de Suramérica, Centroamérica y el Caribe, no se corresponda  exactamente a la manera en como ocurrió y continua ocurriendo, en los países europeos, asiáticos, euroasiáticos y en Norteamérica. De ahí la necesidad de pensar desde “América Latina”, tal como lo plasmo el filósofo Juan José Bautista; premio Libertador al pensamiento crítico 2014, en donde advierte la necesidad de analizar la historia del continente americano bajo una nueva óptica, bajo unos nuevos parámetros y con una perspectiva totalmente propia, sin rasgos eurocentristas.

En consecuencia, existe una extensa literatura de autores (as) venezolanos (as) que han aportado mucho material y análisis al respecto, dando claras evidencias sobre la evolución del capitalismo en Venezuela y de cómo se conformaron las estructuras de poder, en los ámbitos políticos y económicos y las clases o sujetos que se mueven en esas estructuras. Intelectuales como Araujo. O, Ludovico Silva, Pérez Luzardo, Mieres. F, Quintero. R, Salvador de la Plaza, entre otros, a través de sus ensayos y trabajos de investigación, han aportado material suficiente para comprender que la evolución del Modo de Producción Capitalista en Venezuela tiene características propias y en consecuencia estructuras y actores complacientes a esas características, razón por la cual su desenvolvimiento o trasformación hacia otro modo de producción; de acuerdo a la teoría de Carlos Marx, tendrá un desarrollo propio y reciproco a su génesis.

Todo lo anterior, se puede subscribir en algunos trabajos elaborados por los autores antes descritos, pero muy particularmente en el ensayo “Venezuela violenta” del economista y filósofo Orlando Araujo, publicado en el año de 1968 pero que viene muy acorde a la coyuntura que actualmente atraviesa Venezuela. Este trabajo presenta una muy bien elaborada síntesis acerca del trayecto histórico venezolano, que va desde la colonia hasta nuestros días; siglo XX para el momento de su elaboración, en donde el autor presenta los problemas del sector agrario, industrial y petrolero presentes en el país e igualmente exhibe un análisis muy riguroso acerca de la “burguesía venezolana”. Expone Araujo:

“…Ya no se trata solamente del conflicto entre latifundistas y campesinos, ni del contraste entre la explotación extensiva feudal del campo y las formas avanzadas de la producción agrícola capitalista; sino de la oposición y conflicto de intereses entre la nación venezolana, dueña de recursos fabulosos en petróleo y minería, y la nación norteamericana, dueña mayoritaria de los grandes capitales que explotan aquellos recursos.” (1968, Pág. 119).

“…Y, finalmente, el gobierno no es otra cosa que el reflejo de los intereses dominantes, en otras palabras, es la expresión política del poder económico (sistema capitalista extranjero y oligarquía interna) y está dirigido por representantes de los sectores dominantes o, como en el caso presente, por una combinación contradictoria de tales representantes y elementos de la pequeña burguesía que ha dado la espalda a su compromiso con las clases populares.” (1968, Pág. 129)

Como puede apreciar el lector, este pequeño fragmento de dos citas del mencionado libro, se observa la vigencia del mismo. Por supuesto haciendo la salvedad que desde hace veinte años, el Gobierno, a diferencia de aquella época, es un Gobierno progresista, revolucionario, antiimperialista y con una ideología que propicia la construcción del socialismo y que busca gobernar para el pueblo.

Hecha la observación anterior, se puede establecer que posiblemente parte de la problemática en el ámbito económico, obedece en gran medida al cambio en las estructuras de poder político y económico que vienen generando las políticas implementadas por el Gobierno Revolucionario, en donde la redistribución de la riqueza se ha hecho más equitativa, privilegiando a los más necesitados (misiones sociales). Por otro lado, las políticas fiscales, cambiarias, monetarias y comerciales, apuntan hacia el fortalecimiento de los pequeños y medianos empresarios y hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas de Venezuela, situación que afecta los intereses de las grandes transnacionales asentadas en Venezuela desde hace décadas y al gremio de empresarios que han vivido del intercambio y la importación (renta petrolera).

Como resultado de todos estos esfuerzos del Gobierno Revolucionario, en los ámbitos político, social y cultural los cambios; objetivos y subjetivos, se observan claramente. A continuación se detallan algunos avances en esta materia; bajo aspectos objetivos y subjetivos, descritos en el Plan de la Patria 2019-2025:
  • “Haber ocupado el Pueblo, por primera vez en la historia, el poder político en Venezuela. 
  • Haber generado la primera Constitución aprobada popularmente en la historia del país, de profunda condición bolivariana, que asume la visión integral de la democracia plena en lo político, social, económico y cultural.
  • Haber liberado al país de analfabetismo.
  • Tener más de un tercio del país en el sistema educativo nacional, tres veces más que en el pasado, con un récord en este momento más de 10,5 millones de personas estudiando a nivel nacional.
  •  Restituir la gratuidad de los servicios públicos, así como el alcance y cobertura de los mismos. Solo en educación y salud la cobertura del sistema público es superior a 80%, rompiendo con la tendencia a la privatización neoliberal de los servicios.
  • Haber logrado que más de 4 millones de trabajadores del país tengan título de técnico superior o universitario.
  • Haber construido, en 18 años, más de 2 millones de viviendas, 43% más que el total de viviendas construidas en toda la IV República.
  • Haber pasado la inversión en relación con el ingreso de 39,1% en los últimos 18 años de la IV República a 74,1% en Revolución. Solo como ejemplos por sectores: se incrementó en 1.086% la inversión social en salud y en 3.125% la inversión social en seguridad social.
  • Elevar la cobertura de las personas en edad de pensión. Antes de la Revolución existían cerca de 350 mil pensionados, con una cobertura de 19,6% de las personas con edad para ello. En la actualidad, este valor supera los 3,5 millones de personas, alcanzando la cifra de 93,1% de cobertura.
  • Haber democratizado el acceso a la tecnología, con más de 5,3 millones de Canaima distribuidas a los niños y niñas del país.
  • Haber generado la primera plataforma de satélites del país, en telecomunicaciones y percepción remota.
  • El Coeficiente de Gini muestra las mejoras en la distribución de la riqueza. Este indicador mejoró significativamente, al pasar de 0,469 en 1999 a 0,381 en 2017.
  • En Venezuela existen hoy más de 10,5 millones de personas estudiando. Solo en el sector universitario se ha multiplicado por más de tres veces el número de estudiantes en relación con1998. Más de 75% de la educación nacional es pública y gratuita.
  • Mediante el Programa de Alimentación Escolar (PAE) se atendió en 2017 un total de 4.176.193 niños y niñas.
  • Se han entregado 120 millones de textos escolares de la Colección Bicentenario, desarrollados por docentes investigadores venezolanos, que presentan al estudiante una visión integral de la historia, la realidad y los valores nacionales.
  • La esperanza de vida al nacer se incrementó a 75 años en 2017, mientras que en 1998 era de 72 años.
  • El porcentaje de hogares en pobreza extrema estructural, medida por necesidades Básicas insatisfechas (NBI), disminuyó a 4,4% en el año 2017, mientras que en el año 1998 era de 10,8%.
  • El incremento del acceso a servicios de recolección de aguas servidas subió a 84% en 2015, habiendo estado en 62% en 1998.
  • La atención de la salud ha implicado un nuevo paradigma con Barrio Adentro. No solo se ha tratado de la territorialización, sino, adicionalmente, del incremento de médicos y personal de la salud. El programa de Médicos Integrales Comunitarios (MIC) está duplicando, en 10 años, el total de médicos existentes en el país antes de la Revolución, contando además con el posgrado en Medicina más grande de América Latina.
  • Se ha logrado la certificación del territorio nacional como estados 100% de cobertura de Barrio Adentro, conformando adicionalmente equipos básicos de salud.
  • En el país, 82% de las escuelas son públicas, gratuitas y de calidad. En 2016 la tasa de escolaridad se incrementó, alcanzando 90% de matriculación para la educación inicial, 100% de matriculación para la educación primaria y 99% de matriculación en educación media.
  • En educación universitaria se están formando más de 2,6 millones de estudiantes en los niveles de pregrado y posgrado.
  • En total, más de 10,5 millones de personas –un tercio del país– están estudiando.
  • En medio de la guerra, con el esfuerzo del Gobierno revolucionario y los CLAP, se han creado los programas especiales de morrales gratuitos a todos los niños y niñas, así como un kit de útiles escolares requeridos para sus clases, compuesto por cuadernos, lápiz y borrador, entre otros.
  • Según datos de la Unesco, Venezuela es el quinto país del mundo y el segundo en América Latina en matrícula universitaria”.

 Ahora bien, es necesario para continuar y pasar a la idea principal de este primer vértice, que se tome en consideración que en la actualidad todos estos programas sociales se han visto disminuidos; tanto en su ejecución como en sus resultados, producto de la guerra económica impuesta por la potencia hegemónica de los EE.UU y sus aliados europeos y por supuesto la oligarquía venezolana, quienes se resisten a perder sus privilegios y beneficios económicos que tanto han disfrutado; muy particularmente, a lo largo del último medio siglo a expensas de los gobiernos de la IV república.
Sin embargo, hoy día el Gobierno Revolucionario a pesar de la baja en los ingresos petroleros; fuente de riqueza usada para llevar a cabo estas políticas, mantiene la inversión social y dentro de sus políticas propicia en su gestión el “hacer más con menos”.

No obstante, esta resistencia por parte de la clase económica dominante internacional y nacional, es probablemente la razón por la cual aún el cambio en la estructura económica no se haya presentado, a pesar de los esfuerzos de la dirigencia política que actualmente tiene el poder político en el país. Es claramente evidente que la estrategia llevada a cabo a través del Plan de la Patria 2013-2019 y ahora 2019-2015; solo por nombras estas dos últimas, y además de las políticas fiscales, cambiarias, monetarias y comerciales, no han sido suficientes para transformar las bases económicas de Venezuela, y transcender de un sistema económico rentista o economía de puerto a un sistema económico productivo de bienes y servicios, sustentados en la gran fortaleza del país como lo es, el ser  un gran productor de recursos mineros y energéticos, un gran productor de materia prima.

Finalmente, es necesario que los actores económicos, tal como lo establece la literatura clásica económica, asuma su responsabilidad en la situación que se presenta en el sector económico venezolano, como el gran actor que es. Ya como anteriormente se indicó, el problema económico, la falta de crecimiento económico y por ende del desarrollo del país, no tributa solo al Estado, como un actor del sistema económico, sino, también es un asunto que implica la intervención del empresariado venezolano y extranjero. Desde la visión de Carlos Marx, o como lo decía Ludovico Silva, desde la visión de los marxianos, se estaría ante la polémica de un cambio en la estructura de las relaciones sociales de producción, situación que posiblemente generaría; según esta teoría, un cambio en el modo de producción, o más claramente, se pasaría del sistema capitalista al sistema socialista de producción.

De ahí, la importancia en tener claridad en cuanto a que tipo de empresario realmente se necesita en el país, que tipo de empresario estará dispuesto a tomar las riendas económicas de Venezuela y junto al Gobierno y el pueblo procurar el crecimiento y desarrollo económico que tanta falta hace, para realmente mejorar la calidad de vida de la población. Venezuela amerita de un empresario que anteponga sus intereses antes lo de la Nación. ¿Sera posible? 

reytamaris@gmail.com

viernes, 3 de noviembre de 2017

Estados Unidos: De la arrogancia a la impotencia.

Por Tony López R.:

Cuando 191 de los 193  países miembros de las Naciones Unidas, votaron a favor del proyecto de   resolución A/ 72/L30 presentado por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, que solicita la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial, y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba” es considerada la más aplastante derrota política y diplomática  recibida por el gobierno estadounidense, a escasos nueve meses, desde que asumió la presidencia Donald Trump.



El arrogante, injerencista y prepotente discurso de la embajadora Nikki Haley, no solo fue agresivo, y desprovisto de ética profesional, basados en mentiras y añejos argumentos macartistas y calificativos ofensivos, no solo contra el pueblo y gobierno cubano, también contra 191 Estados, gobiernos y pueblos, representados en la Asamblea General de las Naciones Unidas, al acusarlos de participar en un farsa.  (O sea que de acuerdo a la lengua española, estos gobiernos son farsantes, payasos, tramposos, entre otros sinónimos de farsa).

Su impotencia  llevó a la embajadora Haley, como hacen todos los que no tienen  razón,  huir del plenario y dejar que una subalterna repitiera en la sala,  las acusaciones y el mismo discurso que durante años ha difundido Estados Unidos, la minoritaria extrema derecha de Miami, amplificada por los medios hegemónicos subordinado a la política imperial de que en Cuba se violan los derechos humanos, la libertad de expresión y la falta de democracia en la isla.

Estados Unidos y el gobierno de Trump no tiene ninguna moral para  hablar de tales derechos, que le pregunten a las minorías afrodescendientes, hispanas e islámicas en Estados Unidos sobre las acciones que cometen contra ellos. La alevosa practica hoy  contra los niños, adolescentes y jóvenes nacidos en territorio estadounidense hijos de migrantes indocumentados que les deportan a sus padres, es una criminal y dolorosa violación de los derechos humanos.

La paranoica política de Trump contra sus vecinos de Méjico, el mundo islámico y en general contra la migración, salvo aquellas excepciones cuando se trata de personal altamente calificado, es una política  discriminatoria y  atenta  contra la reunificación familiar  como se ha venido denunciando, atenta y viola los derechos universales del hombre..

La firme y clara denuncia del canciller cubano, cuando plantea que el “bloqueo es contrario al Derecho Internacional y su aplicación extraterritorial daña la soberanía no solo de Cuba sino de todos los Estados, así como en el caso cubano es una flagrante masiva y sistemática violación de los derechos humanos al pueblo cubano.  Y califica como un acto de genocidio”.

Es aún más grave, cuando esta política de bloqueo, fue determinada por Washington desde el mismo triunfo de la Revolución por intereses económicos y políticos. Así lo reseñaba el entonces subsecretario de Estado Lester Mallory el 6 de abril de 1960, cuando en memorándum proponía a la Casa Blanca: “negarle a Cuba dinero y suministros, apoyo económico y reducir salarios, con el objetivo de provocar el hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno revolucionario”. Es un claro mensaje de que había que por medio del bloqueo derrotar la revolución triunfante y evitar que su ejemplo se propagara por nuestra región.
La digna, valiente y brillante conducción del  comandante Fidel Castro, con el firme apoyo del pueblo, logró durante aquellos azarosos años, evitar que aquellos malévolos planes y objetivos se cumplieran, proyectos que no solo se limitaron al bloqueo, también a las agresiones armadas, los sabotajes, el aislamiento diplomático apoyados por la desprestigiada OEA y cientos de planes de asesinatos contra Fidel y contra otros líderes de la Revolución cubana.

La trascendental  victoria de Cuba  tiene en esta ocasión una importante lectura, no solo tuvo el alto valor individual de la votación de cada país, sino también la explicación de condena al bloqueo de las organizaciones multilaterales como lo fueron los Países No Alineados, la Celac, la Unión Africana, la Asean y el Grupo de los 77 + China, entre otros,  que envía un fuerte mensaje a Estados Unidos  y al presidente Trump por su obsesiva política de mantener y  recrudecer, el bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña, cuando Cuba, como expresó el presidente cubano Raúl Castro,  “ha estado abierta a mantener una relación con los Estados Unidos y la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales, sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno norteamericano”.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional.

jorgarcia726@gmail.com

martes, 29 de agosto de 2017

Venezuela Trump quiere aplicar otra vez la política del fracaso

Por Dr. Néstor García Iturbe:

"LA SENSACIÓN DE CUMPLIR CON EL MÁS SAGRADO DE LOS DEBERES, LUCHAR CONTRA EL IMPERIALISMO DONDEQUIERA QUE ESTÉ"  CHE
Se dice que el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra. Donald Trump, con su actitud agresiva contra Venezuela, está confirmando esto.


El bloqueo a Cuba, con todas las restricciones económicas y financieras que el mismo establece, tuvo su momento, no podemos negarlo, pero los “bloqueados” comenzaron a buscar soluciones. Algunas tardaron un poco y quizás otras todavía deben perfeccionarse, pero gracias al bloqueo, conocimos quién es realmente el enemigo de los cubanos, que todavía sigue siendo el mismo.

El bloqueo comercial económico y financiero, resultó ser, inicialmente, una medida tendiente a la creación de carestía, hambre y miseria, previa a la invasión armada. A esa medida se unieron el tratar de aislar a Cuba y el desarrollar grupos internos que combatieran a la revolución y a los revolucionarios. En fin, lo que se quería era crear una situación caótica en la que el pueblo dejara de estar al lado del gobierno revolucionario. Esto radicalizó la Revolución.

La invasión vino y se derrotó. La política de aislamiento, con el tiempo, tuvo el efecto contrario a lo deseado y finalmente el aislado fue Estados Unidos. Las carencias se superaron y aunque en algunos renglones se presentan problemas eventuales, la defensa del país, la alimentación del pueblo, la atención médica, la educación, la cultura y la recreación, están aseguradas.

Pudiéramos ampliar un poco más este comentario, pero considero que lo dicho por Obama, el 17 de diciembre del 2014, en aquel momento presidente de Estados Unidos, de que la política hacia Cuba en los últimos cincuenta años había sido un fracaso, lo dice todo.

Ahora el presidente Trump, sin tomar en consideración los fracasos que ha tenido la política exterior de Estados Unidos durante años y en especial en América Latina, comienza a emplear contra Venezuela lo que con Cuba no dio resultado.

La historia no puede ignorarse. El que lo haga está caminando hacia el fracaso. No importa si un grupo de gobiernos serviles le prometen su apoyo y además alientan su ignorancia, al final el que pagará será el gobierno de Trump, que no se ha dado cuenta, que la época del “Big Stick” hace un buen rato que pasó.

Al parecer, tampoco se ha dado cuenta de los problemas internos que está confrontando la sociedad estadunidense, los cuales requieren de toda su atención y de un clima, en el que el ciudadano corriente, ese que todos los días tiene que ir a su puesto de trabajo para poder darle una vida  más o menos decente a su familia, que se ve presionado por los impuestos, el pago de la hipoteca o el alquiler, el pago de los estudios de sus hijos y otros gastos más, pueda vivir en una paz relativa y no piense mucho en cambiar el sistema.


sarahnes@cubarte.cult.cu