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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Chile una declaración lamentable

Por  Eduardo Contreras:

Los medios de comunicación del sistema reaccionario chileno se han encargado de difundir declaraciones francamente lamentables que habría emitido alguien a quien se conoce como parte de la Izquierda chilena acerca del proceso político venezolano. Tales dichos no tienen excusa alguna.

Ni siquiera por la circunstancia que quien las emitió, por razones del tiempo, ignore la campaña similar que durante la Unidad Popular y el Gobierno del presidente Allende realizaron en nuestro país la CIA y el gobierno de los EEUU de Norteamérica. Por supuesto con las diferencias propias de las características de los procesos de cada país y del tiempo que se vive, la situación es la misma. Porque igual acusaban a la UP y al gobierno de Allende de dictadura.

Aquel, el nuestro era un proceso de cambios profundos en la sociedad con todas las dificultades propias del período y al que los enemigos internos y externos acusaban entonces, como acusan hoy al gobierno venezolano, de las peores atrocidades. Todo a fin de crear el ambiente político nacional e internacional propicio para un golpe de Estado fascista como lo fue el del 11 de septiembre de 1973 en Chile.

Eso y no otra cosa es lo que busca hoy en contra del proceso venezolano el gobierno norteamericano, sus aparatos y agentes.

El dichoso informe de la ONU fue elaborado sin que la máxima autoridad de la Comisión respectiva se entrevistara con los representantes del gobierno venezolano.

¿Dictadura en un país en que existe un demente que se autoproclama presidente y nadie lo mete preso? ¿Será posible que alguien pueda creerle al Guaidó mafioso, vinculado a tenebrosos grupos y al que el gobierno de Washington reconoce como el verdadero primer mandatario?

¿Se ha preguntado alguien qué hubiera pasado bajo la dictadura de Pinochet si alguien se hubiera autoproclamado “presidente de Chile y desconociera al régimen del general?

Pero en Venezuela el espantajo se permite actuar del modo que le instruye otro espantajo, Trump. Y no le sucede nada de nada. Entonces afirmar que se viola los derechos humanos en Venezuela se corresponde solo con quienes están de parte de la campaña antidemocrática del gobierno de los EEUU.

Lo cierto es que alguien que mire de veras la realidad venezolana, con ojos propios y no de las agencias de prensa del sistema, jamás podría sostener que un sistema político con libertades y derechos, con instituciones y elecciones, es una dictadura.

Resulta imposible no recordar el ejemplo del gobierno del presidente Allende. Aunque no se haya vivido esos años, quien quiera que revise la prensa de la época, o lea los libros de historiadores democráticos terminará por comprobar que la campaña imperialista de hoy contra el gobierno de Venezuela, es tal y como lo fue en su tiempo idéntica campaña contra el gobierno de la Unidad Popular o contra el gobierno de Cuba. Y terminará por darse cuenta de la maniobra norteamericana.

Que en Chile comulguen con esa rueda de carreta diversos políticos que en su época se mostraban como de izquierda, hasta “revolucionarios”, políticos como los que hoy firman acuerdos con la ultraderecha fascistoide de nuestro país, es entendible. Es parte del libreto que se compraron hace ya varios años. De renegados del Allendismo y del Socialismo está lleno el mundo de los políticos criollos.

Pero no cabe el derecho a confundirse ni pisar el palito cuando se es de veras de Izquierda. La oportuna precisión formulada por el Partido Comunista de Chile ha salido al paso de cualquier intento por agredir al legítimo proceso democrático revolucionarios venezolanos.

eduardocontreras2@gmail.com

 

sábado, 25 de abril de 2020

Un hombre de Pinochet



Por Eduardo Contreras:
Por estos días falleció en Chile un conocido político de las huestes ultra reaccionarias del país y por cierto  los medios de prensa del sistema y los líderes de la derecha y la centro derecha hicieron presente su pesar por la pérdida.

Se trata de Sergio Onofre Jarpa, agricultor, empresario, socio del lujoso Club de la Unión y de los no menos lujosos clubes de Polo y de Equitación. Para despejar toda duda nos parece necesario que se le conozca bien y por eso hago este recordatorio.


Fue en un programa de televisión del año 1973 en Chile, poco antes del golpe de Estado, que el entonces Senador derechista Sergio Onofre Jarpa, incapaz de defender sus ideas con argumentos, se levantó de su asiento y amenazó y trató de agredir a Orlando Millas Correa, Diputado y dirigente del Partido Comunista que argumentaba en favor del gobierno del Presidente Allende y la Unidad Popular. Fueron imágenes inolvidables, que dan cuenta del tiempo que se vivía, un símbolo de la época  y de lo que ha sido realmente la derecha chilena y el personaje en cuestión. 

Jarpa ha fallecido a sus 99 años; se ha ido uno de los personajes más característicos de las organizaciones antidemocráticas chilenas. Su pasado lo muestra nada menos que como Ministro del Interior del dictador Pinochet y líder del llamado Partido Nacional luego de su paso por otras tiendas políticas, incluido el Agrario Laborismo, cuya tendencia y muchos de cuyos militantes dieron cuenta de una indudable cercanía con el fascismo.

No fue raro entonces que figurara desde comienzos del gobierno popular de Allende en Chile en 1973 como uno de los principales conspiradores, fue toda una figura de la sedición. Por eso pareció normal que Pinochet, apenas el golpe, lo haya nombrado de inmediato su Delegado ante Naciones Unidas y más tarde, en 1976, embajador en Colombia y en 1978 en Argentina.

Pero su mayor participación en la tiranía y que marca su presencia en el campo de los violadores de derechos humanos, fue su designación por el dictador como su Ministro del Interior entre los años 1983 y 1985, un período de grandes jornadas de protesta del pueblo chileno y también de brutales represiones que causaron decenas de asesinados, desaparecidos y centenares de heridos. En el poder político era el número 2, inmediatamente después de Pinochet y, de consiguiente, era el número 2 de la CNI, el sangriento aparato represor de la dictadura.

Precisamente por esa responsabilidad penal en los delitos de lesa humanidad perpetrados en Chile es que el año 1999 el juez español Baltasar Garzón dictó una orden de aprehensión en contra de Onofre Jarpa. Una orden jamás cumplida.

Esta es la verdad que hoy no se muestra en el país. Esa y no otra es la condición y calidad del sujeto al que a estas horas mientras escribimos estas líneas un buen número de individuos le rinde honores. Honores a uno de los hombres de Pinochet, a uno de los gobernantes de la peor dictadura de la historia de Chile. “Ha muerto un grande” gimen los dirigentes del Partido Nacional

Finalmente, creo que tampoco debemos olvidar otro hecho relativo al personaje. Y es que, terminada la dictadura, Jarpa fue elegido de nuevo Senador. Era el año 1990 y, muy poco después habría de ser felicitado por el nuevo Presidente de Chile, el líder demócrata cristiano Patricio Aylwin, quien le agradeció su colaboración en distintos aspectos de la gestión del nuevo gobierno. Curioso……En todo caso ese cálido encuentro entre ambos políticos da cuenta de la conducta política del entonces Presidente y ratifica lo que desde sus inicios ha sido esto que han dado en llamar “transición a la democracia……..” en que se han dado la mano la ultraderecha, la derecha y la centro derecha.
eduardocontreras2@gmail.com

miércoles, 23 de octubre de 2019

La estrepitosa derrota de Piñera y CIA



Por Juan Pablo Cárdenas S.:

En más de una semana de masivas protestas sociales lo más relevante hasta aquí es que éstas ya han abarcado todo el territorio nacional y, pese a la represión y el Estado de Sitio, se aprecian cada vez más masivas y resueltas. Ya no se trata, por cierto, de oponerse a las tarifas del Metro: son todas las demandas sociales las que han despertado en Chile con la desvergüenza del alza de la locomoción colectiva. Y los impugnados, además de los gobernantes, son las administradoras de los fondos de pensiones, las entidades de la salud, los bancos, las cadenas de farmacias, los propietarios de las eléctricas y otros servicios básicos, los hipermercados y grandes tiendas, como en general todas aquellas empresas que han lucrado y abusado gracias el régimen neoliberal impuesto por la Dictadura pinochetista y refrendado por los gobiernos aparentemente democráticos que la siguieron.


Varias décadas en que la opinión de los ciudadanos no ha sido escuchada, ni la sensibilidad de la clase política ha sido capaz de darse cuenta de las profundas inequidades existentes en la población. De la colosal concentración de la riqueza, las múltiples carencias de la gran mayoría de los chilenos y la complicidad, como la corrupción, de la clase política. La que hoy es igualmente impugnada, insistimos, como los actuales moradores de La Moneda.

Se hace evidente que la forma de encarar la explosión social de parte de las autoridades fue, como siempre, darle curso al pillaje, los disturbios callejeros y saqueos, imágenes que los canales de televisión, de consuno, han privilegiado. La idea es que el pueblo se aterre, se encierre en sus hogares, despeje las calles e, incluso, justifique la iniquidad y vergüenza de recurrir a las Fuerzas Armadas y de Orden para hacer frente al descontento.

Avala lo que decimos algunas imágenes que se han visto más fuera que dentro del país, en que los propios militares alientan a los manifestantes a saquear algunas tiendas, o esos extraños incendios de buses de la locomoción colectiva que estaban en desuso como, de nuevo, la pobrísima capacidad de los carabineros para detener a los llamados delincuentes que, como en otros históricos eventos de la protesta social chilena, finalmente se comprueban como miembros de las propias policías y servicios secretos. Por el contrario, muy poca cobertura mediática, sin embargo, para denunciar las violaciones a la dignidad humana reconocidos por la propia vocera de la Fiscalía Nacional y la Comisión Chilena de DDHH.

Pero han sido tan contundentes las movilizaciones que el propio Piñera tuvo que hacer un giro en sus intervenciones y pasar de una actitud desafiante a una impostura conciliadora, sin que, por ahora, contemple renunciar a su cargo La Moneda, como crecientemente se le demanda en las calles de todo el país. Dando cuenta de una crisis de la que por lo menos la Primera Dama está consciente, según esa grabación en que confidencia ante un grupo de amigas que las autoridades y las fuerzas represivas han sido sobrepasadas por las movilizaciones y que deben  prepararse para acumular víveres y otras especies en prevención a lo que puede venir… Convocándolas a realizar el mismo acaparamiento de alimentos que la derecha y el empresariado chilenos propiciaron para favorecer el derrocamiento y magnicidio del presidente Allende en 1973.

Es indudable que la situación chilena es muy grave y angustiante si se considera especialmente su incierto porvenir. La ocupación militar de nuestras calles ciertamente inquieta a toda la población. A las poblaciones más pobres en que siempre la violencia castrense se ensaña, pero también esta vez preocupa al boyante mundo empresarial, tan acostumbrado a derivar sus groseros dividendos de la inicua explotación de los trabajadores y de todas nuestras riquezas minerales, forestales, pesqueras y, sobre todo, de la administración de las reservas del ahorro previsional (más de 20 mil millones de dólares). Además de la propiedad de las generadoras de luz, gas y agua potable que en Chile son privadas o extranjeras. Como también las concesiones viales y las plazas de peaje.

La opinión pública mundial se pregunta por qué no han salido a las calles el oficialismo, los partidarios de Piñera y de su gobierno como ocurre en todos los países en que existe convulsión social. Pero la explicación a ello no es otra que la altísima masividad del descontento, el despertar de casi todo un pueblo que se siente vulnerado por las injusticias. Fenómeno que en las últimas horas ha tenido el reconocimiento incluso de los más ricos, al instalarse la protesta, también, en los barrios más pudientes de la Capital, donde los manifestantes han llegado a reconocer y avergonzarse en estos días públicamente de sus privilegios. Dispuestos a que se obre rápidamente en favor de los pobres y marginados. Incluso de los mapuches según se descubren en algunas banderas y pancartas enarboladas.

Por lo demás, ya están hablando las encuestas de la estrepitosa caída en la popularidad de este gobernante acostumbrado a ufanarse de su régimen, a minusvalorar a nuestros países vecinos y, lo más penoso de todo, a liderar conciliábulos con Trump, Bolsonaro y otros impresentables jefes de estado para impulsar el derrocamiento de Nicolás Maduro, burlarse de la transparencia electoral boliviana, además de otros despropósitos en contra de la libre determinación de los pueblos. Un enano presidente que tuvo, incluso, algún éxito para codearse con presidentes europeos obnubilados por la falsa prosperidad de nuestra economía o deseosos de hacer inversiones en nuestro país donde la impunidad de las transnacionales parecía consolidada.

No podemos sino compadecernos de lo que ahora debe sentir este megalómano personaje que con su ilegítimo enriquecimiento compró un cupo en la política.

El riesgo, sin embargo, es que a Piñera le resulte una solución cupular convocando a los jefes de partido, por ejemplo, que están tan desacreditados como él para pactar un paquete de medidas que calmen a la población, la ilusionen con un cambio que nunca van a producir. Porque no olvidemos que los verdaderos gobernantes del país no son los Piñera y CIA. Para lo que basta recordar los parlamentarios que, cooptados por las grandes empresas, como Penta y Soquimich, que hasta les financian sus campañas electorales para después dictarles algunas iniciativas legales, como ocurrió con la Ley de Pesca.

No podemos dejar de rememorar como después del Triunfo del NO en el plebiscito, salieron a las calles una buena cantidad de políticos para disuadir a los millones de manifestantes que no avanzaran hasta La Moneda, “que no asumieran riesgos innecesarios…” De lo cual se sucedieron los acuerdos cívico militares posteriores, la consolidación hasta hoy de la Constitución de 1980, las impunidades más bochornosas y la llamada transición interminable.

Llegaremos a pensar que La Moneda se propone algo serio cuando sean las organizaciones vivas de la sociedad las que ingresen al palacio presidencial a pactar con él las reformas demandadas. Cuando sean NO+AFP, algunos referentes laborales, estudiantiles, de los consumidores, de los gremios profesionales, las organizaciones medioambientales los convocados a un diálogo.

Sería una verdadera chacota darles legitimidad a voceros del Parlamento y de las patronales empresariales y hasta sindicales involucradas en la crisis actual tanto como Piñera y los mandatarios que lo precedieron. Actores que, al demandar ahora la salida de Piñera, debieran hacer lo propio con sus renuncias y alejamiento de la vida pública.  Acabando por fin con el cinismo de reconocerse interpelados por el pueblo, pero aferrándose con sus colmillos y garras a sus cargos, estipendios y otros privilegios.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

jueves, 17 de mayo de 2018

Un progresismo por la consecuencia


Por Rómulo Pardo Silva: 
La posición de algunos políticos, intelectuales y analistas es concebir y aceptar que las acciones inconsecuentes con los principios, los atropellos al derecho, son exclusivas para las patronales y sus políticos. Si los actores del cambio son víctimas de injusticias, de actos ilegales, tienen en cambio a su favor los principios, estar sin manchas. La plena justificación para la protesta.


En Chile la ministra de derecha de Cultura exigió la renuncia del director del Museo Histórico Nacional y los funcionarios la criticaron exigiendo la revocación de la medida (*). 

Se abrió una exhibición, “Hijos de la Libertad: 200 años de Independencia”, junto al Presidente Allende se mostró al criminal jefe de la dictadura desatada en 1973. La foto del general iba acompañada de la frase “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de su libertad”. 

La asociación de funcionarios respondió con un principio: 
"No aceptamos ni la censura ni la autocensura. La cultura y el patrimonio son libres". 
"El silenciar nuestro pasado, el negar nuestra historia como país, es desconocer nuestro presente y peor aún nuestro futuro, sin permitir la realización de un espacio de pensamiento crítico para mejorar como sociedad aprendiendo de hechos tan crueles como los sucedidos en tiempos pasados".
Para dar claridad de su progresismo la organización declaró
"nuestra absoluta condena a las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar encabezada por el autor de la frase que ha generado esta situación institucional y que marcaron trágicamente nuestra historia con horribles crímenes y la instauración de un régimen de facto y de terror".

Si la dictadura faltó a la ética, la asociación no. 
En Venezuela Maduro afirmó que si un gobierno entregara las riquezas del país a Estados Unidos tomaría las armas. En medios alternativos hubo silencio de censura. El pueblo podría perder la batalla si el ejército fuera antichavista; pero no dar batalla porque es chavista. Sería traicionar los resultados democráticos del mismo modo como lo hacen los poderes occidentales.

En Nicaragua se hizo una gran protesta popular contra el gobierno antiimperialista de Ortega. Los agentes de la CIA estaban y siguen operando. Varios analistas consecuentes fueron muy duros no solo por la represión que hubo. No es socialista, es un régimen populista en el país más pobre de la región que tiene paz por el control no democrático de la población. Sus artículos doctrinarios servían, sirven, para su caída y el ascenso de un gobierno pro imperialista.    

‘La cultura y el patrimonio son libres’ levantaron los funcionarios. El discurso de una dictadura tiene derechos. Es el respeto a la ética progresista aunque maten, desaparezcan, torturen, censuren.

Referencia

(*) El Mostrador http://www.elmostrador.cl/cultura/2018/05/11/escala-conflicto-en-el-museo-historico-nacional-por-imagen-de-pinochet-funcionarios-rechazan-despido-de-su-director-y-cuestionan-censura/

Por un Movimiento para una nueva civilización solidaria de socialismo sustentable.
No progresismo de izquierda

romulo.pardo@gmail.com

sábado, 27 de mayo de 2017

Chile amnesia colectiva

 Por Eduardo Contreras

¿O es que una parte del país se ha vuelto loca? Porque el homenaje a Agustín Edwards en el Senado, la misma institución que la dictadura disolvió con el aplauso de Edwards, supera toda inconsecuencia, servilismo o estupidez de que haya memoria.

Sólo falta que en el Congreso se rinda homenaje al “Mamo” Contreras o al “Guatón” Romo. Porque este homenaje al promotor principal del golpe y encubridor de los horrores, representa la pérdida absoluta del pudor, de la vergüenza, del respeto y de la más elemental decencia. Patética la conducta de los parlamentarios que promovieron y asistieron a ese increíble engendro.



Como diría Pezoa Véliz, “tras la chambonada, nadie dijo nada, nadie dijo nada” : sólo la categórica declaración del Colegio Nacional de Periodistas y la presencia del diputado Boric recordándoles a los “honorables” quien era realmente Edwards, fueron los hechos que salieron al paso del bochornoso espectáculo. No hay persona cuerda que asuma como legítimo rendir pleitesía a un golpista. Creo innecesario reiterar aquí los numerosos antecedentes que inculpan al propietario de “El Mercurio”  por su activa participación en la tragedia iniciada el año 73.

Señalemos solamente que fue el propio Edwards quien, en la causa judicial  rol n° 12 – 2013  reconoció que efectivamente  y antes incluso que asumiera el Presidente Allende, se reunió con las más altas autoridades de la CIA y del gobierno norteamericano; encuentros que, como se sabe,  fueron los que dieron origen a la intervención extranjera y al financiamiento a las fuerzas de derecha para tratar de impedir que asumiera el presidente y, más tarde, para derribar su gobierno.

Como si no bastara con lo del Senado otra noticia vuelve a graficar los niveles de abuso y de la absoluta impudicia de los golpistas. Fue al enterarnos que, al contrario de lo que suponíamos, los autores de crímenes de lesa humanidad nunca perdieron sus derechos y privilegios irritantes de los que gozan los uniformados. En efecto, se ha difundido las elevadas sumas por concepto de “pensiones” que reciben los que hicieron desparecer seres humanos, o les arrojaron al mar, o los asesinaron o degollaron o quemaron vivos durante la dictadura. Unos ciento veinte reclusos ganan sumas millonarias, la más alta la del ex fiscal Torres  Silva con $3.255.000 mensuales.

“Es que eso es legal” chillan sus defensores. Puede serlo, ese no es el tema. Lo de fondo es que revela la negativa actitud de las autoridades de los institutos armados del Estado que  en su momento no adoptaron medida alguna en contra de los delincuentes. Apenas fueron procesados bien pudo aplicarse – hace ya muchos años – las medidas correspondientes, su destitución o lo que correspondiere.

Al no hacerlo de propia iniciativa las FFAA, como debió ser, los otros poderes del Estado, el Gobierno, el Parlamento, deberían hace ya mucho tiempo haber adoptado las medidas jurídicas apropiadas para reparar este daño a los recursos del Estado, a la imagen del país y a la salud moral de la nación.

Desde el punto de vista no de la legalidad, sino de la ética, de la moral y de la legitimidad, que no es igual que legalidad, es inaceptable que el Estado – que ya tiene a estos asesinos en prisiones de lujo con piscinas, canchas de tenis, salones de recepción, etc., -  más encima les pague una millonada mensual.

En cambio sus víctimas y sus familiares vieron destruidas sus vidas, perdieron sus trabajos, fueron frustrados sus sueños personales y los que sobreviven lo hacen hoy con pensiones del orden de los $120.000 mensuales. ¿Es legítima esta situación objetiva? ¿ es moral? ¿es ética?

Por cierto que es deleznable. Y forma parte de la crisis general que afecta a las instituciones armadas del Estado. El “milico gate ” o el “paco gate” ¿ son casos excepcionales? Por supuesto que no. Pero si el jefe supremo de toda una época, el general Augusto Pinochet era, además de cobarde, traidor y criminal, un ladronazo de marca mayor, ¿qué más se podía esperar? “Gastos reservados”, “Fondos reservados”. ¿Hasta cuándo?

Pero lo más grave quizás sea la indiferencia de la sociedad. Preocupados de otros temas, algunos bastante menores, no hay señales concretas en el campo de la política nacional de enmendar rumbos respecto del manejo de cuantiosos recursos del Estado, es decir de la sociedad toda. Recursos que no se gastan ni en Educación, ni en Salud, ni en Vivienda, ni en Previsión Social, ni en Infraestructura o en desarrollar actividades económicas por parte de los aparatos del Estado.

Los partidarios del actual modelo se quejan y sostienen que faltan recursos, que el país no crece, que no se puede hacer cambios estructurales y que no se puede acabar de una vez con el modelo de libre mercado. Mercado que, como todos sabemos, no es nada de libre sino monopólico y en manos de los grupos más poderosos en que se concentra el capital.

Esta suerte de amnesia colectiva, de mirar hacia el lado, de dejar pasar las peores cosas no es asunto sólo de temas de la política contingente. Porque el olvido, la amnesia y lo anormal cubren un espectro todavía más amplio.

¿O no es otra locura, por ejemplo, que la actual directora del Museo Violeta Parra, doña Cecilia García Huidobro, sea parte del comando de la candidatura de un sujeto de las características de incultura y ambición de riqueza material sin escrúpulos que definen a Piñera? Como han dicho públicamente varias personalidades de la cultura, yo también creo que si Violeta viviera le habría dado un guitarrazo.

¿O que a nadie le parezca mal que una reciente sentencia declare que fue simple delito común y no de lesa humanidad  ese cometido cuando el 24 de enero de 1974,  aproximadamente a las 14.30 horas, Francesca Romana Antonieta D’Alessandri Matte conducía en el sector de Las Salinas en Viña del Mar un Fiat 125, patente DM.693 de Las Condes, en compañía de su tía Franca Putignano Leinetti y de sus primos Paolo y María Livia pasaban por el frontis de la Escuela de Operaciones de la Armada y entonces cuando María Livia sacaba fotos , desde las instalaciones militares le dispararon causándole graves heridas en el cuello y muriendo luego en el hospital Gustavo Fricke?

¿ O que hoy existan en Chile partidos políticos autodenominados democráticos y progresistas que sin embargo apoyan a los golpistas venezolanos y se suman a los ataques contra el legítimo gobierno bolivariano? Se olvidan que EEUU y sus acólitos están empleando las mismas tácticas que en el Chile de los años 70.

Nada de esto es casual ni es que las chilenas y chilenos se hayan vuelto locos. Lo que sucede es producto de la pesada impronta de la dictadura y lo que hace que la situación se mantenga en el tiempo después de tantos años, es el resultado del control de los principales medios de comunicación que ejercen los herederos de la dictadura. Son los medios los que controla y dirigen o inducen el pensamiento colectivo. Los que crean imágenes sin importar si son verdaderas o falsas. Todo vale con tal de mantener el negocio.

Y de esos todos somos responsables, por supuesto algunos sectores mucho más que otros. En primer término es de la responsabilidad de quienes conducen los órganos del Estado. Un Estado que sigue entregándole enormes recursos económicos a El Mercurio y demás periódicos que fueron parte del golpe y luego cómplices o encubridores de los crímenes de la dictadura. O a radioemisoras y canales de TV que sustentan el actual modelo. Y que, en cambio, no apoya a los medios escritos o radiales o comunitarios de carácter popular, democrático y avanzado, que pugnan por cambiar el modelo impuesto de modo tan brutal.
Y que en cambio y a pesar de las resoluciones judiciales internacionales, siguen reteniendo el legítimo pago a los también legítimos propietarios del popular diario “Clarín”. Si se le devolviera lo sustraído a un medio que estuvo siempre “firme junto al pueblo” otro gallo podría cantar.


eduardocontreras2@gmail.com