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viernes, 4 de diciembre de 2020

La historia lo creo

 Por: Julio Sergio Alcorta Fernández:

Han transcurrido cuatro largos y hastiados años desde que el  llamado presidente de la nación más poderosa del mundo, Donald Trump, inició su cometido.

Nunca en la historia de ese ahora imperio, había ocupado esa enorme responsabilidad un adefesio como ese millonario, y mira que han pasado por ahí algunos personajes dignos de atención psiquiátrica.

Sobre Donald Trump se ha escrito mucho, casi siempre resaltando su ignorancia, su incultura, su prepotencia, su desfachatez, etc.

Otras veces tratando de adivinar aspectos de su personalidad, para poder entender su posible trayectoria, capaz de reeditar el fascismo, el racismo y la homofobia.

Ahora bien, ¿Cómo fue posible que en los Estados Unidos de América, una nación organizada, con instituciones relevantes, y sobre todo un poder bien dirigido a no aceptar cambios que configuren otra cosa que no sea su prevalente pragmatismo, su elitismo y esencialmente el denominado “CREDO NORTEAMERICANO”, una suerte de consenso básico (o alto nivel de acuerdo), en relación con las formas de organizar  política y económicamente la vida de la nación, haya  emergido una suerte de villano entrometido, que “el solo” haya podido desmantelar esta poderosa y secular institucionalidad conocida como “establishment”.

Es entonces que nos surgen dudas sobre la aparición muy temprana de Donald Trump, en las primarias del Partido Republicano, para escoger la figura que lo representaría en las elecciones de noviembre de 2016, ya que sería importante conocer: ¿Cómo y quiénes decidieron escoger a un personaje que solamente era distinguido por sus éxitos y tretas financieras y fama de multimillonario, y que nunca había pertenecido a la élite política, ni nunca había ejercido cargo alguno de esta índole?

Tan sorpresiva y a la vez inimaginable fue esa determinación, que influyentes sectores de la dirigencia republicana aceptaron a regañadientes a Donald Trump

Una vez se burlaron de él por no asistir al último debate. Su irrupción fue vista al principio como una especie de broma o mal chiste.

Casi toda la cúpula dirigente de ese partido lo tildaban de fanático, racista, misógino, vulgar, grosero y bravucón.

Sin embargo, Donald Trump, pasó de ser “un chiste” a arrasar en las primarias, siendo elegido para discutir la presidencia de esa nación en el 2016.

Algunas emisoras de noticias, como la famosa BBC de Londres, finalizó uno de sus programas expresando drásticamente: “Estados Unidos está parado frente al umbral de la grandeza o ante el precipicio que conduce a la ruina”.

Y finalmente, como todos conocemos, triunfó en las elecciones para presidente, contra Hillary Clinton, candidata por el Partido Demócrata, aunque obtuvo casi 3 millones más de votos populares que Trump.

De inmediato surgieron extensos comentarios, escritos, etc. ofreciendo sus criterios, pero ninguno, pienso yo, lograron desentrañar esta enmarañada novela político-social.

Personalmente, y sin poseer todas las interioridades del caso, pero sí mi convicción de que la HISTORIA juega un papel determinante en esos procesos, considero que ella conoce que existe aún en este siglo XXI, un poderosísimo y peligroso imperio, fecundado al finalizar del siglo XVIII y principios del XIX, y como tal su génesis lo obliga a transitar por sus innegables etapas de: emerger, subsistir y fenecer.

Por lo tanto, considero que la aparición de un espécimen tan desajustado, extraño, absurdo y extravagante como el actual presidente del imperio estadounidense, es la evidencia más contundente que haya podido lograrse de lo que la HISTORIA significa, ya que supo fecundarlo, prepararlo e introducirlo en las entrañas de ese imperio, para facilitar su muy lenta, escabrosa y al fin inexorable desintegración.

(1)          “Los Estados Unidos y la lógica del imperialismo”. Jorge Hernández. Martínez.

jalcorta@nauta.cu

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Rebelión en la Granja.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En su afán de destrucción del sistema multilateral Donald Trump no se para ni siquiera en el avasallaje de aquellas instituciones creadas por Estados Unidos para sostener su dominio imperial. Esto es particularmente ostensible en América Latina y el Caribe donde no contento con todos los desmanes que realizan tales instituciones con el aval de la potencia hegemónica, las arma y desarma a su antojo.

 
El caso más palpable fue cuando ante la impotencia y el fracaso de la OEA en su intento por derrocar al gobierno de Venezuela, agrupó a sus súbditos quienes en la capital peruana tomaron el bastón para aspirar a conseguir lo que la OEA no pudo. Al final, todo terminó en una bufonada más a cargo del director de la CIA que funge como secretario de Estado.

Se ha hecho más evidente que nunca que la política exterior de Estados Unidos no puede obtener logros a través de las vías diplomáticas proclives a la negociación y el diálogo y solo se puede imponer a través del sometimiento, la fuerza, la amenaza y el chantaje. Por supuesto, en América Latina y el Caribe tiene éxito porque las élites de derecha no tienen empacho en someterse, ser sujetos de amenaza y chantaje y aceptar la fuerza sin importar los intereses nacionales ni la soberanía, si de defender sus mezquinos intereses se trata.
Pero ahora el afán imperial ha ido mucho más allá, pasando a subyugar a sus propios adláteres quienes intentan débiles quejidos que son solo expresión del desmoronamiento del sistema panamericano y monroista por acción del propio amo imperial cuando ha podido constatar la inutilidad de estructuras que se proponían sostener el dominio neocolonial haciendo un uso oscuro e interesado del derecho internacional.
Eso ya no les sirve, no han podido doblegar a Cuba, no han logrado derrocar a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, no han podido construir mayorías que avalen el avasallamiento. Entonces, ha entendido que se ha llegado a una situación de obsolescencia de tales estructuras y ha decidido intervenirlas, a pesar de la protesta de algunos que con anterioridad fueron sus súbditos.

Un escenario de esta rebelión de los lacayos se está desarrollando en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que Trump decidió violentar un acuerdo verbal por el que el presidente de dicho organismo siempre sería un latinoamericano. Así ha sido desde su fundación, lo cual ha permitido al ente financiero mantener un maquillaje como institución autónoma. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos ha decidido imponer a un candidato propio. El designado es Mauricio Claver-Carone, pupilo de Marco Rubio quien ya lo había sido colocado en la Casa Blanca como una de las  cuotas de la ultra derecha terrorista cubano-americana en el gobierno de Trump, en este caso para ocupar el puesto de Asistente Especial del Presidente y Director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, desde donde se dirige toda la furia anti cubana y anti venezolana del estado norteamericano. A cambio, Rubio debe aportar los votos de la Florida para la reelección de Trump.

La decisión cayó como una bomba en los países subordinados de América Latina y el Caribe. Lo cierto es que Trump no ha violado ninguna ley escrita, solo un acuerdo verbal de hace casi 60 años. Incluso un grupo de ex presidentes latinoamericanos que durante su mandato mantuvieron una perruna subordinación a Estados Unidos, hoy manifiestan que la decisión de Trump es “una gravísima violación del acuerdo político fundamental con el cual nació [el BID].

En una carta hecha pública el pasado 26 de agosto, Fernando Henrique Cardoso, Felipe González, Ricardo Lagos, Julio María Sanguinetti, Juan Manuel Santos y Ernesto Zedillo opinaron que tal hecho “rompe la lógica y la sabiduría de aquel acuerdo político fundacional”. Alegan que ahora no hubo ninguna discusión referida al tema, califican la medida de “ruptura mayor” y solicitan reflexionar “porque esa nominación constituye una grave falta de respeto hacia las reglas de convivencia hemisférica e internacional y ciertamente una seria agresión a la dignidad latinoamericana”.

Los ex presidentes reconocen que Estados Unidos cuenta con los votos de Brasil, Colombia y Guaidó (a quien el BID transformó en país) y que bastaría agregar a “uno o dos países adicionales” para que el candidato de Trump, logre su “reprobable propósito”.

En esta insólita declaración propia de los niños que lloran cuando le quitan el juguete, estos ex mandatarios quienes mientras se mantuvieron en la presidencia de sus países jamás hicieron declaración alguna en defensa del respeto a la dignidad de los pueblos de nuestra región y de rechazo a la permanente agresión de Estados Unidos a América Latina, ahora, que no tienen poder alguno, advierten que:  “Por su forma y fondo, esta sería una imposición arbitraria, que no dudamos acarrearía consecuencias muy negativas para el devenir de la institución y el futuro de la relación entre Estados Unidos y América Latina. El daño para el BID sería irreparable”.

Finalmente aseguraron que la elección del próximo presidente del BID pautada para este mes de septiembre carece de legitimidad y debería considerarse nula por lo que hacen un llamado a los países miembros del BID para que se den cuenta que el nuevo presidente del organismo podría surgir de un “acto carente de legitimidad histórica y política”. El problema es que Claver-Carone dice ya contar con los 15 votos necesarios para su elección incluyendo los de algunos de los países de donde provienen estos ex presidentes. Sus gobernantes actuales han preferido optar por su lealtad al amo imperial en detrimento de la defensa de los intereses nacionales que sus colegas retirados dicen representar.

En otro ámbito, también dentro del sistema panamericano, utilizando esta vez a Almagro, Estados Unidos ha decidido intervenir la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a solicitud de Argentina (durante el mandato de Mauricio Macri), Colombia, Paraguay, Brasil y Chile que no vieron con buenos ojos que el jefe de este organismo extralimitara sus funciones de perseguir a los gobiernos adversados por Estados Unidos para investigar a aquellos que tienen aval imperial para cometer todo tipo de desmanes en materia de derechos humanos. Estos países quieren hacer valer su autonomía como naciones por encima de la de la CIDH, lo cual genera una indeseada insubordinación que Washington no puede aceptar so pena de desmoronamiento del sistema imperial. En paralelo, emerge una contradicción derivada de que estos países son leales apoyos a la política exterior de la potencia norteamericana.

A pesar de haber sido elegido por unanimidad para un nuevo período en la secretaría general de la CIDH, el brasileño Paulo Abrão ha sido destituido por Almagro. La decisión inconsulta e ilegal del secretario general de la OEA se hizo bajo la justificación de que existen denuncias administrativas contra el brasileño, pero como es habitual cuando se posee el resguardo de Washington, no presentó ninguna prueba. Tampoco importó que la CIDH sea autónoma en cuanto al nombramiento de sus dirigentes.

Utilizando un enrevesado método a partir de alegatos presentados por la colombiana Neida Pérez a quien Almagro nombró “defensora del pueblo” a fin de tener otro instrumento para atacar a Venezuela, el secretario general amplió las funciones de mediación de Pérez para adosarle tareas investigativas que no tiene y que son ilegales.

A la vista de la CIDH la actuación de Almagro constituye “un franco desconocimiento de su independencia y autonomía”. Incluso la vicepresidenta de la CIDH, la chilena Antonia Urrejola manifestó que no se trata de una cuestión de reputación ni de defender en particular a Paulo Abrão, sino que es un debate que va mucho más allá y que define la independencia y autonomía de la CIDH.

Por su parte, en una entrevista con la Radio de la Universidad de Chile el comisionado mexicano de la CIDH, Joel Hernández aseguró que la decisión de Almagro deja a la esta institución “sin opciones” y en una situación "que pareciera de no retorno".

La situación de la CIDH es otra expresión de la crisis que afecta al sistema panamericano monroista. La decisión de Almagro genera una gran contradicción porque por una parte desconoce el hecho jurídico que se deriva de la autonomía que ese organismo tiene respecto de la OEA mientras que por la otra, pone en evidencia su subordinación de facto al Departamento de Estado como todos los organismos regionales que nacieron bajo el influjo anti comunista de los años de la bipolaridad posterior a la segunda guerra mundial. Hernández afirma que la decisión de Almagro no tiene precedentes y quebraría una tradición de más de 20 años en la cual “la Comisión elige y la OEA designa”, lo cual no significa nada para Almagro en el deseo de hacer patente su servil talante ante Washington.

Según el laureado periodista colombiano Gonzalo Guillén, en un artículo publicado en el periódico “La Nueva Prensa” de Bogotá el pasado 31 de agosto, la actuación de Almagro se sustenta en su carácter corrupto que lo llevó a pagar un “precio indecoroso” para completar los votos que le faltaban para hacerse reelegir como Secretario General de la OEA. Guillén dice que además de las prebendas que da el cargo de secretario general, Almagro necesita aferrarse a él, porque está muerto políticamente en su país Uruguay, toda vez que la izquierda lo considera un traidor y a la derecha no le brinda confianza.

En este contexto es que -siguiendo el razonamiento de Guillén- Almagro recibió el apoyo de algunos países que le pidieron a cambio la cabeza de Abrão. Así mismo asegura que uno de esos países es Colombia “por medio de su cuestionado embajador ante la OEA, el oscuro ex procurador Alejandro Ordóñez (neonazi, misógino, racista, corrupto y homofóbico)”.

Recordando la novela de George Orwell que le da título a este artículo, pareciera que las medidas implementadas por Trump en su “patio trasero” han ido tan lejos que han generado una “rebelión en la granja” en la que los animales se pelean para obtener lo que creen es un mejor gobierno que no se diferencia mucho del que existe. Como en la obra, la corrupción, los intereses mezquinos y la búsqueda de beneficios de grupos y facciones están concurriendo para la construcción de una nueva forma de poder y dominación que podría ser peor que la que le antecede.

Como en la novela de Orwell, se podría decir que “Napoleón” Trump le está lanzando sus perros a todos los “Snowball” latinoamericanos que se horrorizan ante la perspectiva de tener que huir de la granja. Napoleón, el jefe de los cerdos que tomaron el poder, se está trasformando en líder único, desconociendo a los otros porcinos del Grupo de Lima que le acompañaron hasta ahora y que al igual que los hombres desplazados de la granja pueden ser víctimas de los perros llamados Pompeo, Almagro, Rubio y otros. El miedo de estos cerdos -que cuando estuvieron en el poder, se comportaron igual que Napoleón- es que los hechos están indicando que también podrían ser devorados por los perros que ha lanzado el líder en su persecución. 
sergioro07@hotmail.com

martes, 3 de septiembre de 2019

¿QUO VADIS COLOMBIA?



Por Rodolfo Cortés Calderón:
La situación que vive Latinoamérica debe preocuparnos a todos y todas. Sin embargo, hay países en situaciones más graves. Veamos algunos casos. -Argentina: Cuando hace un par de años llegó al poder Mauricio Macri la situación económica y financiera del país era solvente, sin pretender querer decir que estaban en la gloria, sin embargo, los gobiernos anteriores habían asegurado un cierto respiro a sus conciudadanos y a las finanzas del país. A los pocos meses el actual gobierno neoliberal fue tan incapaz que se endeudó con el Fondo Monetario Internacional, FMI, con la enorme suma de 57,000 millones de dólares y a partir de hace unas semanas cayó en default o mejor dicho incapacidad para pagar sus deudas pendientes.


La pobreza se ha incrementado, la moneda se ha devaluado mucho y la inflación va in crescendo. Perú: Desde hace varias décadas este hermoso país incaico rico en cultura y bienes naturales ha sido saqueado por casi una decena de delincuentes que se hicieron llamar presidentes de la República, sin que el país pueda salir de esta sofocante crisis política. Desde Fujimori hasta Kuczynki este país vivió una horrenda pesadilla. Brasil: Este país carioca está más que castigado con un presidente, Jair Mesías Bolsonaro, que además de impopular es racista, mitógeno, homofóbico y pro yanqui apoyando a Donald Trump, el emperador de Estados Unidos opuesto al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

A pesar de que no tiene ni un año al frente del gobierno su impopularidad ha caído a menos del 50%.  Se señala a su gobierno de indiferencia por la quema de casi un millón de hectáreas en la Amazonía. Chile: Después de la dictadura pinochetista este país recuperó su economía, pero el neoliberalismo entronizado profundizó sus políticas con la presidenta socialista Michelle Bachelett donde las incumplidas promesas sociales en educación y seguridad social estuvieron ausentes en sus dos gobiernos “socialistas” que fueron una quimera. Guatemala: Este país casi está en la misma situación de Perú, con presidentes cada vez más corruptos a pesar de los ya enjuiciados. La CICIG que hizo un gran papel acompañando al pueblo guatemalteco en contra de la corrupción fue expulsada y clausurada hace unos meses. Recientemente han electo un nuevo gobierno conservador. Honduras: Un país que desde hace más de una década está en las manos del narcotráfico con presidentes golpistas, corruptos y dictatoriales: Micheletti Bain, Lobo Sosa y Hernández Alvarado.

Actualmente los nombres de Lobo Sosa y Hernández Alvarado están en el tapete de la mesa en una Corte de Manhattan, Nueva York, donde se investiga su hijo y hermano, respectivamente, por lavado y narcotráfico. México: Un bello país queriendo hacer de “tripas corazones” con un presidente, Andrés Manuel López Obrador, que ya casi da muestras, a pesar de sus buenas intenciones, de no poder vencer la corrupción, el saqueo y el crimen organizado que aporta casi el 20% del PIB.  Esto sólo por mencionar algunos pocos países.
La gravedad de Colombia
Pero lo hondamente preocupante es el caso de Colombia, la grande y bella Colombia, merecedora de mejor suerte.

Desde hace 55 años, este país ha vivido una guerra para algunos infecunda, aunque necesaria y justificada por los sectores populares agraviados. La FARC surgió como Bloque Guerrillero del Sur en 1964 y hasta la fecha desde su surgimiento han sacrificado sus vidas cerca de 200,000 personas. Este es el grupo insurgente más viejo de América.

Cuando el 04 de septiembre de 2012 los gobiernos de La Habana y Oslo, organizaciones mundiales, el Papa y otros personajes se unieron al clamor de paz propuesto entre la guerrilla y gobierno de Colombia, la humanidad entera sintió un gran alivio y alegría. La firma oficial del Acuerdo fue el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá.
Pero todo esto de parte del gobierno de Colombia no fue más que un show mediático fomentado desde el imperio estadounidense y los intereses de los lobistas financieros mundiales de drogas y armas y sus mafiosos secuaces Uribe, Santos y Duque.

El 30 de agosto pasado algunos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular, FARC-EP, dirigidos por Iván Márquez, “Jesús Santrich” y Hernán Darío Velásquez conocido como el “el paisa” en un comunicado grabado para la radio y televisión hicieron público un manifiesto donde informan sobre la reactivación del movimiento guerrillero de un grupo disidente del actual partido Fuerzas Armadas Revolucionarias del Común, FARC, reivindicando a Simón Bolívar y Pedro Antonio Marín (alias Manuel Marulanda Vélez) como sus líderes y manifestando que tendrán presencia en el área rural y urbana.

Entre las justificaciones que dan a su resurgimiento están: 1) No hay voluntad política del Estado colombiano para cumplir los acuerdos. “Hablan bonito, pero no cumplen”. Según ellos, sólo el 15% se han cumplido en dos años; 2) Los asesinatos de más de 150 guerrilleros desmovilizados y de más de 700 líderes sociales; 3) La falta de garantías jurídicas que han frenado el proceso de paz; 4) No ha habido un proceso de reforma agraria integral; 5) En vez de eliminar el paramilitarismo, los gobiernos de Santos y Duque lo han fortalecido y armado; 6) La visión fundamentalista de los gobiernos de Santos y Duque mató la paz; 7) El proyecto de paz sólo ha servido para fortalecer la derecha, mientras los sectores indígenas, campesinos y afrodescendientes han sido marginados; 8) Varios de los líderes del partido FARC no asumieron sus cargos por la violencia electoral y política de parte del gobierno.
Según Iván Márquez, principal líder, “la oligarquía aplica la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para el pueblo”

CONCLUSIONES
¿Somos realmente los ciudadanos y ciudadanas de un país los que elegimos a nuestros gobernantes?  Si esto es así, entonces, ¿por qué varios de nuestros países tienen gobiernos tan tiranos, despóticos, corruptos y racistas como en Brasil, Argentina, Colombia, Honduras, etc.
¿Por qué si el grueso de la humanidad aspira a la paz en cualquier lugar del Orbe, los colombianos votaron en el plebiscito de 2017 en contra de los Acuerdos de Paz (¿50?7 NO contra 49.2 SI)? ¿Será por masoquismo o porque fue manipulada la elección?

Manifestamos nuestro repudio hacia los gobiernos neoliberales y conservadores que encabezaron Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos y el que dirige actualmente Iván Duque, que sin rubor o vergüenza firmaron el Acuerdo sólo para “dorarle la píldora” al pueblo y pretender engañar a la comunidad internacional. Si Juan Manuel Santos tuviera un poco de ética y dignidad devolvería el Nobel de la Paz 2016 que le fue entregado, sin ser merecedor.

No debemos olvidar que otro grupo insurgente antiguo el Ejército de Liberación Nacional, ELN, está fuertemente enfrentado aun al gobierno de Iván Duque y sus fuerzas represivas.
·Mientras la sociedad estadounidense, europea y de los emporios asiáticos de desarrollo consuman enormes cantidades de drogas, entre ellas cocaína, tanto las Fuerzas Armadas (Gobiernos) de los países en conflicto, como las Fuerzas Armadas Insurgentes se apoyarán en la cocaína y otras drogas para mantener sus dominios y luchas.

¡Estamos y le apostamos a la paz en justicia, desarrollo y bienestar de las personas y pueblos, sin exclusiones!
rcortescal@yahoo.es

miércoles, 3 de abril de 2019

¿Hasta cuándo van a llover bombas sobre Gaza?

Por Leandro Albani:


Israel desató bombardeos masivos contra la Franja de Gaza, destruyendo 500 casas y generando una nueva crisis de pánico entre el pueblo palestino.

Las ecuaciones siempre parecen cerrar de forma perfecta para Benjamín Netanyahu. El primer ministro israelí, acusado de corrupción por la justicia de su país, no vacila en ordenar una catarata de bombardeos sobre la Franja de Gaza cuando huele que su credibilidad está en juego. Pero Netanyahu no sólo se mueve por el sencillo instinto de sobrevivir; su formación dentro del sionismo, una ideología ultraderechista y racista, lo define como un líder consciente de que uno de sus principales objetivos es reprimir (en lo posible hasta el exterminio) al pueblo palestino.


En los últimos días, esa ecuación a la que se aferra Netanyahu se alineó de forma perfecta. Con la campaña electoral para los comisiós parlamentarios del próximo 9 de abril en Israel, el primer ministro –asediado por las críticas internas y externas- obtuvo un nuevo trofeo: el gobierno de Donald Trump reconoció que los Altos del Golán son territorio israelí. Esa región siria fue arrebatada por el ejército israelí luego de la Guerra de los Seis Días en 1967. En los últimos años, los Altos del Golán se convirtieron en una de las retaguardias de muchos grupos irregulares que operan en territorio sirio, incluido Al Qaeda. Desde esa zona, el Estado israelí asistió a los mercenarios que luego reingresaba a Siria, inclusive instalando hospitales de campaña para que fueran atendidos.

El mismo lunes pasado en que Trump tendía otra vez sus manos para respaldar a Netanyahu, la aviación israelí desataba una lluvia de bombas sobre la Franja de Gaza, una porción de territorio palestino de apenas 360 kilómetros cuadrados en donde habitan dos millones de personas. Gaza, que moja sus tierras en el Mar de Mediterráneo, es considera la prisión a cielo abierto más grande del mundo. Bloqueada económicamente y asediada por las fuerzas militares israelíes, la Franja sobrevive hace años entre los golpes mortales de los bombardeos y la indiferencia de la comunidad internacional.

Unas horas antes de los ataques israelíes se había reportado la caída de un cohete artesanal en el norte de Tel Aviv, que dejó como saldo a siete personas heridas. La ecuación, como siempre, se resolvió sin contradicciones para Netanyahu. Los bombardeos que demolieron partes enteras de Gaza eran la respuesta que buena parte de la sociedad israelí espera de sus gobernantes. El Movimiento de Resistencia Islámica Hamas (y por ende, Irán, en una asociación transitiva permanente que defiende el gobierno de Tel Aviv) era el responsable del cohete lanzado.

Según las cifras reveladas por Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH), entre el lunes y el martes, en apenas 12 horas, Israel descargó 66 misiles contra 34 objetivos a lo largo de la Franja, incluidos edificios residenciales e instalaciones civiles. El pretexto de Tel Aviv, apunta el CPDH, es que en el interior de esos lugares existían “servicios de seguridad” palestinos.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) informó el martes que los ataques aéreos contra Gaza causaron daños en 500 casas y otras 30 fueron totalmente destruidas. El ministro de Obras Públicas y Vivienda palestinas, Mofeed Al Hasayneh, confirmó que 13 familias palestinas se quedaron sin hogar y cientos de residentes en Gaza debieron abandonar sus casas. Al Hasanyneh exigió a la comunidad internacional que ejerza presión sobre Israel para que detenga sus ataques y que estos hechos, como muchos otros, no queden en la impunidad.

El CPDH alertó que “además de la destrucción causada por los ataques aéreos contra el blanco al que apuntaban y de los daños causados a las viviendas e instalaciones cercanas, las explosiones resultantes han causado pánico y temor entre la población civil, muy particularmente entre las y los niños, al reproducir las experiencias traumáticas que vivieron en las tres ofensivas israelíes de 2008-2009, 2012 y 2014”.
“Con esta escalada generalizada, los civiles palestinos de la Franja de Gaza han vuelto a sufrir ataques aéreos desproporcionados -que se inscriben en la política de castigo colectivo que les aplica Israel”, remarcó el CPDH.

Estos nuevos ataques sobre la Franja también son una respuesta a las Marchas del Retorno, que desde el año pasado se realizan todos los viernes. Frente a las protestas masivas de palestinos y palestina, Israel no varió en sus respuestas: francotiradores y soldados hacen puntería sobre hombre, mujeres y niños que reclaman la tierra que les pertenece y le es negada. Durante las Marchas del Retorno, Israel asesinó a 196 manifestantes, entre ellos ocho personas discapacitadas, tres paramédicos que asistían a gente herida y dos periodistas que cubrían las protestas. A esto se suma que más de 15.200 personas han resultado heridas, incluyendo 3.300 menores, 177 paramédicos y 154 periodistas.

Desde el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos recordaron que las movilizaciones contra la ocupación israelí son “un derecho de libre expresión y un derecho fundamental que debe respetarse”. Por su parte, la comisión independiente creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para investigar el accionar del Ejército y las autoridades israelíes ante las Marchas del Retorno llegó a la conclusión de que los ataques podrían constituir “crímenes de guerra o contra la humanidad”.

“La situación en la Franja de Gaza es parte de una longeva campaña de violencia y terror que está siendo emprendida contra nuestro pueblo por Israel”, denunció recientemente el embajador de Palestina en la ONU, Riad Mansur. “El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe hacer escuchar su voz y actuar para impedir la continuación de la violencia y el escalda de esta grave situación”, manifestó el diplomático.

Mientras la destrucción se aferra a Gaza de la mano de Netanyahu y la guardia de hierro que lo secunda, los palestinos y las palestinas se preparan para redoblar las protestas el próximo viernes. En la Franja, un territorio donde la muerte vuelva con el mismo sonido que los cazas israelíes, nadie está dispuesto a bajar los brazos.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 20 de febrero de 2019

Trump ataca a Venezuela, Cuba y Nicaragua

Por Diego Olivera Evia:


La inmoralidad del modelo capitalista fascista
Suenan los tambores de guerra en América Latina, la doctrina Monroe de controlar el continente desde México a la Patagonia, es parte de la estrategia imperial, el resurgimiento del fascismo en Europa y en Latinoamérica, marca un proceso retrogrado de el concepto de Democracia, las aulas de los colegios en Brasil están atestadas de la esvástica hitleriana, son parte de un ex militar golpista, torturador, racista, son parte de la destrucción y entrega del Amazonas a trasnacionales, lleva la muerte de los pueblos originarios, como un ataque a los sin tierra, campesinos desplazados por los latifundios, para vender a Brasil a las trasnacionales y crear una crisis económica y política.

La voracidad en la conquista de los recursos de América Latina, son parte de la campaña intervencionista del presidente fascista de EEUU, Donald Trump desde Miami, intenta destruir los conceptos del socialismo, en el denominado patio trasero del imperio, habla de un ataque masivo contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, y posiblemente contra Bolivia, para intentar recolonizar a estos países, que mantienen su soberanía y la defensa de los recursos de los pueblos. Intentar crear un nuevo modelo capitalista, a expensas de las riquezas del petróleo, del oro, de los minerales como el Coltán, para ampliar el modelo capitalista en manos de las trasnacionales, como lo ha manifestado Trump, de que EEUU debe controlar el petróleo, y refinarla en la misma Venezuela, de una verdadera rapiña, para volver a las cañoneras, a los marines, para volver a la naciones latinoamericanas en Colonias, regentadas por un inmoral y fascista presidente Trump, en su imperio mental, en un EEUU en  crisis por su mala administración, en la caída del dólar y con guerra con China y Rusia.

Nos pareció importante publicar en mi artículo una análisis Gorraiz, sobre una nueva visión de EEUU, nuestra América.

¿EEUU está diseñando una nueva cartografía geopolítica para América Latina?

Por Germán Gorraiz López
El Trienio 2018-2020 supondrá la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola negra involucionista que consistirá en la implementación de “golpes de mano blandos “con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes insensibles a los dictados de Washington (Nicaragua, Ecuador, Venezuela y Bolivia) por regímenes autocráticos tutelados por EE.UU.
¿Es la Alianza del Pacífico el caballo de Troya de EE.UU. en América Latina?
Tras la fachada neoliberal de la Alianza del Pacífico se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítica cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresista-populista de la región, en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez) así como finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de de integración económico creado en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”.

Dicha estrategia fago citadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) , siguiendo la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949). En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: […] armas […] políticas y económicas. La clase de guerra en que se emplean […] (son la) guerra política y la guerra económica.”

Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas habilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos, el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”.

El incierto futuro de la democracia en México
La revista Foreign Policy, (edición de enero-febrero, 2012), publicó un análisis de Brzezinski titulado “After America” (” Después de América”), donde analiza la tesis de la decadencia de los EE.UU. debido a la irrupción en la escena global de nuevos actores geopolíticos (China y Rusia) y de sus posibles efectos colaterales en las relaciones internacionales. Respecto a México, Brzezinski afirma que “el empeoramiento de las relaciones entre una América (EE.UU.) en declinación y un México con problemas internos podría alcanzar niveles de escenarios amenazantes”. Así, debido al “caos constructivo” exportado por EE.UU. y plasmado en la guerra contra los cárteles del narco iniciada en el 2.006, México sería un Estado fallido del que sería paradigma la ciudad de Juárez, (la ciudad más insegura del mundo con una cifra de muertes violentas superior al total de Afganistán en el 2009), por lo que para evitar el previsible auge de movimientos revolucionarios antiestadounidenses se procederá a la intensificación de la inestabilidad interna de México hasta completar su total balcanización y sumisión a los dictados de EE.UU.

Así, la política antinmigración de Trump aunado con el proteccionismo económico ( finiquito del NAFTA) e implementación de aranceles a los productos mexicanos, conllevará una severa constricción de las exportaciones de productos mexicanos a EE.UU. así como de la entrada de remesas de dólares en México, lo que podría suponer una debacle económica y social y terminar por desencadenar frecuentes estallidos de conflictividad social, siendo previsible una clara regresión de las libertades democráticas y un posterior regreso a escenarios ya superados de intervención del Ejército ”como “garante del orden constitucional”.
Analista económico y geopolítico, colabora habitualmente en varias publicaciones digitales e impresas españolas y latinoamericanas. Fin de la nota

La inmoralidad del modelo capitalista fascista
Realmente analistas a nivel mundial conciben que las denominadas “democracias” del mundo, son una mentira a soto boche, como dicen los italianos, que ahora no concuerdan con Unión Europea (UE), bajo la presión de EEUU y su socio fascista sionistas, que presión desde las triadas judías en Ney York, para crear una crisis a nivel global, que van desde África, Medio Oriente, Asia, América latina hoy presionada por los países de área, de  derecha que apoyan su inmoralidad,  para intentar despojar a Venezuela de sus riquezas, entre ellas el petróleo, el oro, el Coltán y demás riquezas. De la misma manera Trump apuesta a invadir a Cuba y Nicaragua, para intentar liquidar las propuestas socialistas en el continente, bajo la teoría del fascismo como único modelo mundial.

Solo quedan a nivel global un ferre oposición a los ataques a Venezuela, Cuba y Nicaragua son Rusia, China, India y Sudáfrica, como potencias capaces de frenar el modelo fascista a través de la UE y EEUU, otros movimientos como los No alineados, apoyan a Venezuela y demás naciones progresistas, los ataques constantes del imperio, que busca un modelo colonialista, basada en la industria militar bélica de  EEUU y sus marines, con la CIA, para crear una nueva guerra entre las mismas naciones Latinoamérica, solo la unidad de los pueblos, el apoyo de la ONU, ante la inmoralidad de la OEA, que con el infiltrado de la CIA Almagro y su sequito de corruptos del denominado Grupo de Perú, que sin ningún derechos legal internacional, ataca a Venezuela y otras naciones de América Latina y el Caribe.

diegojolivera@gmail.com 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Hitler de retorno con nuevos rostros…


Por Iván Oliver Rugeles:
Sucesos horrendos de la historia que se impone traerlos a la memoria para que no se repitan nunca más, con motivo de conmemorarse por estos días el 101 aniversario de la insurrección armada de los obreros, campesinos y soldados en octubre de 1917, que trajo consigo, pocas semanas después, el 7 de noviembre, el triunfo de la Revolución Socialista en Rusia y, además, por cuanto  vientos neonazis parecen estacionarse en tierras brasileñas si este próximo domingo obtiene la victoria el candidato Jair Bolsonaro, un ex capitán de la dictadura militar, racista de la más extrema derecha, que intenta, bajo una feroz campaña mediática apuntalada en la mentira y la manipulación, llegar al Palacio de Planalto, en Brasilia, para conducir un régimen al servicio de las clases más pudientes y minoritarias explotadoras históricas del Brasil, en detrimento de los sectores mayoritarios y menos favorecidos, que conforman más del 70% de su población…

Veamos.
El ascenso y consolidación de Hitler en Alemania fue posible por el espaldarazo que  recibió  de la burguesía capitalista de toda Europa, con muy pocas excepciones e, inclusive, de la estadounidense, que vieron en él a una luz caída del cielo para detener lo que consideraban imparable, como lo era el avance por el mundo del comunismo que había logrado la victoria sobre el régimen tiránico del zarismo en Rusia, luego que un año más tarde, el 11 de noviembre de 1918, finalizara la primera guerra mundial…

Para esas burguesías el proyecto del Führer, más allá de sus tesis sobre la “purificación racial”, quizás mal vistas por algunos grupos minoritarios de esas burguesías del occidente cristiano, planteaba negocios de muy alta rentabilidad en el corto plazo, como era dotar a Alemania de una poderosa industria bélica con la más alta y sofisticada tecnología de la época que pudiera frenar un intento de la naciente Rusia Revolucionaria por extenderse hacia occidente, con lo cual se aseguraban, además y con el mayor éxito, un esquema de inversiones y de control sobre la economía capitalista mundial que, para ese entonces, atravesaba por una aguda y terrible depresión.

Ese enorme poder de esa burguesía voraz se hizo presente para consolidar a Hitler en sujetos como el abuelo de dos expresidentes bien recientes del gobierno de los Estados Unidos, George (1989/93) y Doble V (2001/09), Prescott Bush, quien fue uno de los mayores financistas de la llegada del nacionalsocialista a una Europa devasta por la guerra, junto a figuras como Henry Ford, Alfred Sloan, dueño de la General Motors; Thomas Watson, fundador de IBM; W.A. Harriman, alto financista de Walt Street; John Rockefeller, del Manhattan Bank; el poderoso grupo Rothschild; JP Morgan; la General Electric y entre otros muchos más, los magnates del acero, los hermanos Krupp, así como numerosos predicadores antecesores de Pat Robertson, consejero de los Bush, quien, -vale que lo recordemos- pidió por su canal de televisión “Club-700”,  en 2005, el asesinato de Hugo Chávez…(ver el vídeo abriendo este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=nCFaw1j7o64)

Instalado, pues, Hitler en la cúspide del poder de Alemania, no hubo que esperar  mucho tiempo para ver cómo sus ansias de poder y de gloria por la purificación de la raza aria y por convertir a su país en el más grande imperio que haya conocido la humanidad, como lo repetía que era su proyecto político, inició su atrevido pero exitoso plan de anexarse al Continente europeo pedazo a pedazo y así fue ocupando sin, resistencia alguna, a: Austria, Checoeslovaquia, Polonia, Cracovia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Islandia, Francia, Rumania y antros, Grecia…

Mientras su avance de conquista era imparable, centenares de ciudadanos alemanes que se oponían al nuevo régimen o sencillamente pretendían ser neutrales, eran asesinados y junto con ellos quienes no eran arios, sino nacidos de la “raza impura y maldita judía”, de mil formas y maneras, a tiros, ahorcados, destrozados a golpes y los más, asfixiados primero en camiones tipo cavas acondicionadas para que el monóxido que expedían sus motores hicieran el trabajo y luego, dado que ese método les resultaba muy lento porque ello suponían espacios muy pequeños, optaron por construir grandes galpones herméticamente cerrados, donde era posible liquidar en el mismo tiempo a incontables números de personas y sus cadáveres, muchos eran enteradis en fosas comunes y otros cremados en enormes hornos a gas a carbón mineral.

En total, según cifras que se manejan en organizaciones estudiosas del tema se estima que se instalaron cerda e 60 campos de exterminio, no menos de 40 mil sitios para la tortura y las vejaciones más infames y en todos ellos se calcula que ese régimen terminó con la vida de más de quince millones de personas, de las cuales seis, aseguran las comunidades judías internacionales eran judíos. Es relevante agregar que como consecuencia de todo esa monumental tragedia que causó el nacionalsocialismos en Europa, el número de muertos se eleva, incluyendo aquellos que cayeron en los enfrentamientos ornados y el bombardeo de ciudades y aldeas, se calculan que sobrepasa la cantidad de 50/60 millones de personas, convirtiendo así la segunda Guerra Mundial, en la conflagración más atroz que haya vivido la humanidad a través de toda su historia….

¿Y a qué viene a cuento que hagamos esta reseña?, nada menos porque el posible ascenso al poder en el Brasil, del Jair Bolsonaro, un sujeto  que se declara fascista, sin bemoles y que en su discurso no promete nada distinto a lo que ofreció Hitler para el desarrollo y crecimiento de su país, Alemania.
Tómese nota, amigos lectores, que la locura de este espécimen brasileño lo lleva a decirle al mundo que su primera hazaña armada fuera de las fronteras de su país, se hará para liberar a Venezuela de la cruel dictadura del chavismo…!!!
rioliverr@gmail.com

viernes, 26 de octubre de 2018

Ni un dictador, en el esplendor de su tiranía hubiera dicho lo que dijo y en la forma que lo dijo Bolsonaro


Redacción RED-GES/El Satélite:
Un terrible discurso de Bolsonaro disparó las alarmas al inicio de esta semana en Brasil a seis días de la elección presidencial que lo tiene al frente de las encuestas con una intención de voto popular casi que imposible de remontar. En un discurso transmitido en directo en la Avenida Paulista, en la tarde de ayer domingo, Jair Bolsonaro desplegó todo su ímpetu dictatorial y sentenció a la oposición a una de dos: “la cadena o el exilio”.

El candidato de ultraderecha, visiblemente envalentonado por el furor de una multitud que le aclamaba sin cesar, arremetió contra su oponente, Fernando Haddad y el senador Lindberg Farías del Partido de los Trabajadores; y le sobró arrestos para atacar también a los medios de prensa que le tachan de xenófobo, misógino, racista y machista lo que, evidentemente, por sus dichos y hechos, es.

Bolsonaro arengó a sus masas diciendo…
“Somos la mayoría. Nosotros somos el Brasil de verdad. Juntos construiremos una nueva nación”. Al referirse con nombre propio a Haddad y el senador Farías, agregó: “Perdieron ayer, perdieron en 2016 y van a perder la semana que viene de nuevo. Y, en tono amenazante agregó:
“Esta clase, si quiere que quedarse aquí, va a tener que ponerse bajo la ley de todos nosotros. O salen del país. Estas manchas rojas, que tienen la bandera roja y la cabeza lavada ((en alusión al PT), serán desterradas de nuestra patria.
Aparte especial de su incendiario discurso se lo dedicó al expresidente Lula, preso bajo sindicaciones de corrupción:

“Y Lula da Silva, si estabas esperando que Haddad fuera presidente para firmar el decreto de indulto, yo te voy a decir una cosa: te vas a pudrir en la cárcel. En breve tendrás Lindbergh Faria para jugar dominó en el ajedrez. Espera. El Haddad llegará allí también. Pero no será para visitarte, no. Será para quedarse unos años a tu lado. Ya que se aman tanto, se van a pudrir en la cárcel. Porque el lugar del bandido que roba al pueblo, está detrás de las rejas.
periodicoelsatelitehoy@gmail.com

miércoles, 17 de octubre de 2018

Una profunda derrota de la Izquierda


Por Juan Pablo Cárdenas S.:

Aunque matemáticamente en la segunda vuelta de las elecciones brasileras podría ser derrotado Jair Bolsonaro, todo dice que esta posibilidad es casi imposible, aunque la campaña del petista Fernando Haddad haga hasta lo imposible por desacreditar al adversario y advertirle a los ciudadanos de los peligros que entraña que un ultraderechista, fascista, homofóbico, misógino y racista pueda hacerse del gobierno.

Felizmente, el candidato que se impuso con tanta ventaja en las elecciones no debe su triunfo a estas características, sino al profundo malestar de los brasileros con la corrupción general de la política y en especial con las administraciones del Partido de los Trabajadores (PT). Por algo la presidenta destituida Dilma Roussef ni siquiera reunió votos para asegurarse un escaño en el Senado y con ella fueron muchos los gobernadores y parlamentarios que perdieron de forma contundente frente al fenómeno Bolsonaro y su emergente colectividad. En este sentido, hay que añadir que los votos obtenidos por el sustituto de Lula da Silva no fueron nada de despreciables si se considera su escaso tiempo de campaña electoral. Sin embargo, la distancia entre el 47 por ciento obtenido por Bolsonaro y el 29 de Haddad es prácticamente irremontable, toda vez que los sufragios de los que llegaron más rezagados no son todos endosables a favor del segundo.

La izquierda pierde en Brasil por sus propios pecados más que por los méritos del ganador. La descomposición moral de la clase dirigente siempre le cobra principal precio político a quienes están en el poder. Ciertamente, no es plausible que el pueblo brasilero se haya transformado en derechista y enemigo de la democracia; en capitalista y neoliberal. Solo que se cansó de ser burlado por un partido de izquierda al que le puso muchas fichas en el pasado y hasta le reconoció méritos antes de que sus líderes se corrompieran.

Es muy posible que a Bolsonaro le suceda lo de Macri o lo de Piñera en unos cuantos años más. Que los argentinos y chilenos comprueben que no es en las políticas de derecha donde pueden alcanzar sus aspiraciones de equidad y crecimiento continuo y sustentable. Que tampoco logre de los gobernantes de derecha un freno efectivo a la delincuencia, cuando se trata de una lacra que más requiere de justicia social, oportunidades de trabajo y salarios dignos, que de represión y de seguir aumentando las fuerzas policiales. De que terminen los flagrantes abusos del gran empresariado si se quiere inhibir la acción de los grupos marginados y pobres, como de la juventud desesperanzada.

Sin duda que es en la injusticia social, pero sobre todo en la impunidad, donde se alimenta el crimen organizado y cada vez más violento en nuestros países. ¿Qué otra cosa puede hacer un desempleado  que delinquir para su mínimo sustento personal y familiar? ¿Por qué hasta los mismos policías tendrían que mantenerse probos ante los asaltos de las Fuerzas Armadas al erario nacional? O, ¿por qué los jueces tendrían que resistir la tentación del cohecho, ante los políticos abiertamente sobornados por las grandes empresas?

Es la izquierdización de la corrupción la que alimenta a los Bolsonaro, los Macri y los Piñera, aun cuando la trayectoria personal de éstos haya sido también repugnante por sus negociados y fraudes. Cuando los tres, de buena forma, deben sus éxitos electorales a su capacidad económica para sojuzgar a los medios de comunicación, financiar sus millonarias campañas electorales y penetrar el mundo de las redes sociales, donde ahora se han instalado las grandes verdades y falsedades que son las más absorbidas por la población ignorante y menos reflexiva.

Y cómo no agregar algo también muy importante: por qué los pueblos tendrían que seguir fieles al ideario progresista cuando las izquierdas en el poder poco o nada hicieron para acabar con los abusos del sistema previsional, la usura de los bancos, el descarado negocio de la salud. Cuando fueron los propios gobiernos de la Concertación en nuestro país los que privatizaron la economía más que los militares y mantuvieron plenamente vigente la Constitución Política de Pinochet. ¿Es que acaso el peronismo, los herederos de la Unidad Popular o el mismo PT hicieron la revolución tan prometida? ¿O la hace Ortega en Nicaragua? ¿No es lícito que nuestros electorados hoy busquen una alternativa aunque sea en las fauces mismas del neofascismo? ¿No se hará necesario que nuestros pueblos comprueben por sí mismos que la solución ciertamente no está en la derecha y se avengan a consolidar nuevas organizaciones y formas de lucha para cambiar las cosas en su favor.

Muchos nos debemos preguntar, además,  por qué algunos “izquierdistas chilenos y latinoamericanos están tan abrumados por el triunfo de Bolsonaro. ¿Es que les preocupa el desencanto popular que pueda sobrevenir a su victoria, más que la posibilidad de perder las ubres que les pusieron los gobiernos del PT a sus partidos, movimientos y alcancías electorales. No son, en nuestro país,  los mismos personajes que todavía son investigados por los tribunales o escaparon de una sentencia gracias a las leyes de la prescripción y no de la justicia. ¿No parece tan extraño, entonces,  que expresidentes  y connotados políticos hayan perdido toda compostura al respecto o se hayan saltado olímpicamente todas las normas diplomáticas. Incluso, las que les señalan la imprudencia de inmiscuirse en los asuntos de los otros países.
¿Es que acaso creen que Bolsonaro podría destapar la olla de los escándalos del PT y de otras colectividades de Chile y América Latina financiadas por las empresas brasileras que hoy, naturalmente, se aprestan para entrar al gobierno del país más poderoso de nuestra Región?

No. Para tranquilidad de todos éstos, creo que podríamos asegurar que la derecha brasilera, como la de todos nuestros países, no va a proponerse este cometido sino, más bien, emular y hacer lo mismo de quienes los antecedieron en el gobierno. Sus tutores del Departamento de Estado y de las transnacionales obviamente no se proponen acabar con los facinerosos sino reemplazarlos y despejarse aún más el camino para definitivamente “hacerse la América” y cumplir el genuino imperativo de la doctrina Monroe de establecer plena soberanía en todo nuestro Continente.

Felizmente respecto de lo que acontece en Brasil, el auténtico progresismo latinoamericano ve con optimismo y esperanza lo que ocurra con Andrés Manuel López Obrador en México, quien también llega al gobierno con la promesa de encarar a la corrupción y conjurar el trágico legado de los gobiernos del PRI y de la derecha. Solo que en su caso viene abrigado por un sólido ideario de reformas para beneficiar a los más pobres y excluidos y, hasta donde sabemos, una intachable trayectoria personal.

Lo que más debemos lamentar es que, con la corrupción y en incumplimiento de lo prometido, nuestros pueblos ya han terminado por decepcionarse de la democracia misma. Según lo arrojan las encuestas de Latino barómetro. Que día a día crezca el número de los que no votan y ya no tienen ningún aliciente para confiar en los partidos políticos o en el mismo sistema institucional. Que se haya impuesto en Brasil un candidato que no presenta programa alguno de gobierno, ni manifiesta interés en debatir con sus adversarios.

 juanpablo.cardenas.s@gmail.com

martes, 16 de octubre de 2018

¿Cómo se engendró el monstruo Bolsonaro?


Por Gerardo Szalkowicz*:
Algo cambió el domingo en la política latinoamericana. La foto asusta: casi 50 millones de brasileños y brasileñas votaron por un proyecto abiertamente fascista. El 46% del electorado del país más grande de la región (y el quinto del mundo) eligió a un candidato que reivindica la tortura y hace apología de la dictadura, que despliega una retórica de odio, machista, racista y homofóbica descomunal y que promete armar a la población y privatizar las empresas estatales. De yapa, su hijo se convirtió en el diputado más votado de la historia brasileña.


El refortalecimiento de la derecha pura y dura ya se venía acentuando con los Macri, Piñera, el propio Temer, Mario Abdo, Iván Duque y varios más. Pero la irrupción de una ultraderecha troglodita que logra conquistar una enorme base social -un experimento que se instaló en EEUU con Trump y que se extiende en Europa- es un emergente novedoso en América Latina que nos alborota los diagnósticos. Y enciende todas las alarmas.
Brasil quedó al borde del abismo. Y más allá de las urgencias de cara a la segunda vuelta, toca desentrañar la película completa ante el retorno del oscurantismo. ¿Cómo se gestó este fenómeno político, sociológico y hasta religioso llamado Jair Mesías Bolsonaro?

El triunfo de la “anti política”, o la política del odio
Para comprender este tsunami político es necesaria una mirada retrospectiva de largo aliento. O al menos de mediano. Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe portugués, que no vivió procesos revolucionarios, cuya última dictadura duró 21 años y tuvo una salida bastante consensuada, parió una sociedad históricamente despolitizada. Pero este sentimiento “anti política” se repotenció en los últimos años, estimulado por la operación Lava Jato y los grandes medios. Tras el golpe institucional que destituyó a Dilma en 2016 y la paupérrima gestión de Michel Temer, quedó en evidencia la putrefacción del sistema político y se impuso un sentido común de rechazo a la clase dirigente. De hecho, los grandes castigados de la elección del domingo fueron los dos principales partidos del establishment: el PSDB, cuyo candidato Geraldo Alckmin no llegó al 5%, y el MDB de Temer que postuló a Henrique Meirelles y obtuvo un magro 1,2%.
Pero este proceso tuvo como condimento central una fuerte campaña de satanización mediática y judicial contra el PT, que permitió asociar la epidemia de corrupción unilateralmente a esa fuerza política y justificar socialmente la irregular prisión y proscripción de Lula.

En ese marco emerge este ignoto ex militar desbocado que logra capitalizar la implosión de los partidos de derecha y centro-derecha, la consolidación de ese fuerte sentimiento anti-PT y la aguda crisis económica que potenció el hastío. Como la política aborrece el vacío, Bolsonaro aparece como el candidato antisistema –pese a que hace 28 años ejerce como diputado- que promete resolver esta crisis multidimensional a fuerza de mano dura y prédica mesiánica. Y de ser un legislador marginal, que ganó fama cuando juró por el militar que torturó a Dilma, se convirtió en el efecto más siniestro de esta democracia agonizante.

El fundamentalismo religioso
No se pueden entender esos 50 millones de votos sin la militancia activa que desplegó la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios. La fuerza evangélica neopentecostal -que juega cada vez más en el terreno político en toda la región- ataca en tres frentes simultáneos: en el Congreso, donde “la bancada de la Biblia” controla la quinta parte de la Cámara de Diputados; en la prensa masiva con su multimedio Record, el segundo del país achicándole distancias a la Rede Globo; y en las barriadas populares, donde tiene una penetración territorial que no logra ningún partido.
Quizá parte del ascenso abrupto de Bolsonaro se explique por el despliegue de miles de pastores haciendo campaña furiosa por el ex militar en los días previos a la votación.

Las otras tres patas de la mesa
Otro factor clave en la construcción de consenso alrededor de Bolsonaro fueron los grandes medios, que terminaron aceptando al mal menor ante la irreversible polarización con el PT y el fracaso de los candidatos del orden. Las fake news antipetistas se multiplicaron en las últimas semanas e hicieron estragos en las redes sociales. Algo similar pasó con el poder empresarial y financiero, que también cerró filas con Bolsonaro. No es para menos: su gurú económico es Paulo Guedes, un Chicago boy que asegura un rumbo ultra liberal.
Por último, el creciente poderío del llamado “Partido Militar”, que este domingo cuadruplicó su presencia al ritmo de la debacle de la política tradicional. Además de Bolsonaro y su compañero de fórmula, el inefable general Hamilton Mourão, al menos 70 candidatos militares fueron electos y tres disputarán gobernaciones estadales en segunda vuelta.

Los límites del progresismo
También el PT se merece reflexionar sobre su responsabilidad en el proceso de despolitización de la sociedad brasileña y en la creación del Frankenstein Bolsonaro. Durante 12 años faltó audacia para avanzar en transformaciones raizales, como hubiera sido la tan reclamada reforma política o una ley que limitara la concentración mediática. Y sobre todo, no se profundizó en el empoderamiento popular y la formación político-ideológica, facilitando el terreno para la diseminación de valores retrógrados y autoritarios.

Y una vez fuera del Palacio de Planalto, el progresismo brasileño se conformó con dar la pelea casi exclusivamente dentro de los márgenes del andamiaje institucional. Salvo la gimnasia de movilización permanente de los movimientos populares, la estrategia petista quedó atrapada en la telaraña de un sistema democrático controlado por el golpista entramado mediático, religioso, militar y financiero.
Tal vez en la respuesta callejera de las mujeres brasileñas y su poderosa consigna #EleNão se puedan encontrar algunas pistas de cómo enfrentar a los profetas del odio y su monstruo Bolsonaro.

(*) Periodista. Editor de Nodal. Colabora en diversos medios como Tiempo Argentino, TeleSUR, Rebelión, ALAI y otros. Conduce el programa radial “Al sur del Río Bravo” por Radionauta FM. Coordinador, junto a Pablo Solana, del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”.
entoncesque666@gmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

El fascismo se enquista en la OEA y Brasil


Por Diego Olivera Evia:
Una nueva crisis de valores en América Latina

Nuevamente la historia de Latinoamérica sufre las consecuencias del Fascismo, del Siglo XX  fue parte del Plan Cóndor, aplicado a través de las dictaduras militares, siendo Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, la base de la torturas en el Cono Sur, miles de asesinados, muerte y violación a luchadoras sociales, desapariciones forzosas, secuestro de hijos e hijas de guerrilleros y luchadores sociales, mostraron la cara un plan macabro, implantado por EEUU y la CIA, que de manera impune mostraron la guerra sucia.
Parte de esa historia fue armada por Henry Kissinger, secretario de Estado de Estados Unidos durante la presidencia de Richard Nixon, ha sido señalado como el autor e ideólogo del Plan Cóndor.

Un antecedente directo de estas operaciones fue el Decreto Noche y Niebla de Adolf Hitler. Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA como parte defensiva de la Guerra Fría, para impedir la propagación del comunismo en América Latina, la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, "la triple A" de argentinos y uruguayos.

Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también el mismo autor.

En 2007, la profesora estadounidense Patrice McSherry, de la Long Island University, mediante un documento secreto de la CIA, fechado en junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Según ella, dichos planes emanaron en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, mediante las cuales Estados Unidos enseñó a los oficiales instruidos en ellas acciones "preventivas" (torturas) en la región. 
Un documento desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos".

La Operación Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina. El general Alfredo Stroessner llevaba ya una década en el poder en Paraguay, desde 1954. Así como cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de João Goulart, en 1964. Después de una serie de golpes de Estado en Bolivia llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971.

El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet bombardea el palacio presidencial de La Moneda, derrocando al presidente socialista Salvador Allende. Coincidiendo con el plan general de “ajustar” el Cono Sur, donde crecían movimientos populares de envergadura, también en 1973, se instaló la dictadura cívico-militar en Uruguay. Así mismo, sólo tres años después, el 24 de marzo de 1976, una junta militar, presidida por el general Jorge Rafael Videla, tomó el poder en Argentina, país en el cual había comenzado a actuar la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) desde el 21 de noviembre de 1973, cuando Juan Domingo Perón todavía era presidente.

La Triple A actuó en una coordinación criminal, con la dictadura de Pinochet en Chile. Esto surgirá en las investigaciones sobre la Operación Colombo, un modelo de guerra sucia que se ejecutó en 1975.
El Plan Cóndor fue una operación similar a la estrategia de la tensión utilizada en Italia en los setenta, la cual estaba dirigida por la llamada Operación Gladio, de la que Licio Gelli fue un miembro.

El fascismo se enquista en  la OEA y Brasil
En la segunda década del Siglo XXI surge una nueva realidad política, que muestra el resurgimiento del fascismo en el Cono Sur, a través de grupos de la burguesía y militares retirados, apoyado por la acciones de EEUU, en el segundo gobierno de Obama y las presiones del presidente Donald Trump, para controlar los recursos económicos de América Latina. Las derrotas en las urnas de la propuestas progresistas, fueron marcando el ascenso de las derechas en Chile, bajo la constitución pinochetistas, siendo el actual presidente Sebastián Piñera, quien era parte del pinochetismo, y ahora acusado en EEUU por Malversación.

El triunfo en las elecciones de Argentina por Mauricio Macri, marca la derrota del populismo y se instala un fascismo con apéndice italiano, ya que la Familia Macri viene de las mafias Calabresa  italiana, aplicando la camorra y de la inmoralidad en juicios corruptos, que han sido parte de sus vínculos con la dictadura Argentina, como los muestran la imágenes con los generales de la muertes. El Brasil de Temer fue la maniobra contra el progresismo de Dilma y Lula, una maniobra institucional por el Congreso de Brasil, con el apoyo de la iglesia Evangélica, con una mayoría de corruptos lograron darle la presidencia al corrupto Temer.

Ahora lo más peligroso es el candidato Jair Bolsonaro que los votos le dieron el 46,21 por ciento, ante un Haddad con el 29.01%, esta diferencia marca un margen peligrosa, para la democracia y la naciones del Continente. El tipo es un ex capitán del Ejército que llegó a la política con un discurso de alabanza a la dictadura militar y diciendo claramente que no cree en la democracia.
Asume que es machista, racista, homofóbico y xenofóbico, haciendo broma de aquello y siempre agregando que “pueden acusarme de lo que sea, pero no pueden negar que soy el único político honesto”. La historia de cómo ese personaje pasó de ser un mero vocero parlamentario, de lo que sobró de la dictadura militar para ser uno de los favoritos de las próximas presidenciales se confunde con la historia de cómo Brasil ha cambiado política e ideológicamente en los últimos años.

Una nueva crisis de valores en América Latina
Estos hechos en Brasil como en la acciones de la OEA, contra Venezuela, Bolivia y Cuba, marcan una peligrosa crisis a nivel de Sudamérica, los anuncios de Bolsonaro de querer derrocar, al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, podría marcar una alianza con Colombia, en una suerte de alianzas criminales, son parte de los planes del mandatario Trump, de poder de instalar una base militar en Brasil, el cual será aprobado si gana el fascista Bonasaro.

La inmoralidad de los países derechistas y la burguesía, no repara en entregar sus riquezas a EEUU y su satélite principal el sionista Israel en el control ahora del Sur de Argentina y sus patrullajes en Argentina, de la misma manera 7 bases militares en Colombia, de la misma manera el Chileno Piñera, arrastrándose quiere que Chile sea una nueva estrella de la bandera de EEUU, en su sumisión a Trump, sin embargo la justicia gringa, lo quiere procesar sobre malversación. También en  el Ecuador  el presidente Lenin Moreno, traiciona a Alianza País y trata de procesar al ex presidente Rafael Correa, sin tener ninguna prueba, Moreno ahora ha vendido el petróleo a las trasnacionales y se ha determinado sus vínculos con la CIA.  
  
 Esta nueva realidad ha demostrado que muchos de los movimientos sociales, como Argentina y Chile ha apoyado a presidentes de  derecha, de la misma manera ahora en Brasil, los movimientos sociales de las favelas, de los trabajadores, han dado la espalda al PT de Lula, marcando una peligrosa grieta social, de un monstruo criminal que no acepta la democracia, que es racista, que desprecia a la mujeres y que cree en el Fascismo de Trump. Esto demuestra lo grave para América Latina, que abrirá las puertas para EEUU, para una nueva conquista de nuestro continente.
diegojolivera@gmail.com

martes, 24 de octubre de 2017

¿Por qué avanza el neoliberalismo en América Latina?

Por Ilka Oliva Corado:

Por el gen natural de autodestrucción que tenemos como humanidad. Ese ego propio, el “yoísmo,” como le llaman en psicología; abarcar todo lo posible sin importar que el otro se quede sin nada.  Partiendo de  ese gen podemos desglosar las distintas vertientes que nos llevan a tratar de analizar el comportamiento colectivo de nuestras sociedades ante la política neoliberal que nos arrastra.



Neoliberalismo que siempre ha estado presente porque es patriarcal y somos sociedades patriarcales por ende los resultados son de dominio, odio, despojo y manipulación. El patriarcado no solamente es misógino, también es racista y clasista, terriblemente homofóbico. El patriarcado ha sido la imposición de la mente colonizada generacionalmente; desde hace más de 500 años, un mal que se ha convertido en genética de nuestra América mancillada y que gracias a esa idiotización en masa, los resultados son desgarradores para los pueblos y avaros para los pícaros.

Un neoliberalismo que en nombre de la fe y las religiones nos divide entre santos y demonios. Todo el que es distinto y se atreve a pensar por sí mismo, es malaventurado y debe ser castigado por su insolencia; el castigo es quitarle los derechos, excluirlo y llegar a desparecerlo si su existencia llega a causar escozor en los planes de saqueo que tienen las mafias oligárquicas.  Resultado de ello, las dictaduras en el continente y los miles de muertos y desaparecidos.

Los santos vienen siendo quienes van con la corriente, quienes por haraganería o comodidad no se atreven a  pensar ni a cuestionar en voz alta a un sistema que  los jode a ellos también, porque los robotiza, los coacciona de mil formas, en un tipo de violencia naturalizada porque es sistemática.  Un tipo de violencia que es renovada constantemente porque es estratégica y busca mantener a las masas adormecidas, por eso la existencia del consumismo, de las religiones, de la poralización de los medios corporativos, del sistema de educación.

El neoliberalismo avanza en el continente porque somos sociedades insensibles, deshumanizadas, hipócritas, desleales. Sociedades que prefieren dormir el eterno sueño del vivir de apariencias antes que despertar y verse en la obligación de actuar; porque actuar exige responsabilidad,  ¿y quién quiere ser responsable en una era de aprovechamiento colectivo?

La responsabilidad de esto es de quienes sabiendo, de quienes con la capacidad de analizar, de cuestionar, de organizar, prefieren dormir la mona, porque los beneficia que el sistema excluya a unos y premie a otros por solapadores.  No cabe escudarse en la  ignorancia cuando son beneficiados por guardar silencio. Alzar la voz es una responsabilidad  humana, individual y colectiva.

Debemos ser ríos despiertos, hogueras, mares en tempestad.  Debemos ser semilla, eco de montañas, caseríos de pueblo honrado,  debemos ser la lluvia que hace crecer la milpa, el abono. El repique constante de la Memoria Histórica,  dejar de ser repello para ser cimiento y adobe. Debemos ser lava de volcán cuando el enemigo ataque y tener la lozanía de la  flor silvestre cuando se trate de abrazar la causa de la restauración de América Latina originaria.

¿Quién está dispuesto a vivir esa metamorfosis?

ilka@cronicasdeunainquilina.com