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miércoles, 2 de septiembre de 2020

Rebelión en la Granja.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En su afán de destrucción del sistema multilateral Donald Trump no se para ni siquiera en el avasallaje de aquellas instituciones creadas por Estados Unidos para sostener su dominio imperial. Esto es particularmente ostensible en América Latina y el Caribe donde no contento con todos los desmanes que realizan tales instituciones con el aval de la potencia hegemónica, las arma y desarma a su antojo.

 
El caso más palpable fue cuando ante la impotencia y el fracaso de la OEA en su intento por derrocar al gobierno de Venezuela, agrupó a sus súbditos quienes en la capital peruana tomaron el bastón para aspirar a conseguir lo que la OEA no pudo. Al final, todo terminó en una bufonada más a cargo del director de la CIA que funge como secretario de Estado.

Se ha hecho más evidente que nunca que la política exterior de Estados Unidos no puede obtener logros a través de las vías diplomáticas proclives a la negociación y el diálogo y solo se puede imponer a través del sometimiento, la fuerza, la amenaza y el chantaje. Por supuesto, en América Latina y el Caribe tiene éxito porque las élites de derecha no tienen empacho en someterse, ser sujetos de amenaza y chantaje y aceptar la fuerza sin importar los intereses nacionales ni la soberanía, si de defender sus mezquinos intereses se trata.
Pero ahora el afán imperial ha ido mucho más allá, pasando a subyugar a sus propios adláteres quienes intentan débiles quejidos que son solo expresión del desmoronamiento del sistema panamericano y monroista por acción del propio amo imperial cuando ha podido constatar la inutilidad de estructuras que se proponían sostener el dominio neocolonial haciendo un uso oscuro e interesado del derecho internacional.
Eso ya no les sirve, no han podido doblegar a Cuba, no han logrado derrocar a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, no han podido construir mayorías que avalen el avasallamiento. Entonces, ha entendido que se ha llegado a una situación de obsolescencia de tales estructuras y ha decidido intervenirlas, a pesar de la protesta de algunos que con anterioridad fueron sus súbditos.

Un escenario de esta rebelión de los lacayos se está desarrollando en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que Trump decidió violentar un acuerdo verbal por el que el presidente de dicho organismo siempre sería un latinoamericano. Así ha sido desde su fundación, lo cual ha permitido al ente financiero mantener un maquillaje como institución autónoma. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos ha decidido imponer a un candidato propio. El designado es Mauricio Claver-Carone, pupilo de Marco Rubio quien ya lo había sido colocado en la Casa Blanca como una de las  cuotas de la ultra derecha terrorista cubano-americana en el gobierno de Trump, en este caso para ocupar el puesto de Asistente Especial del Presidente y Director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, desde donde se dirige toda la furia anti cubana y anti venezolana del estado norteamericano. A cambio, Rubio debe aportar los votos de la Florida para la reelección de Trump.

La decisión cayó como una bomba en los países subordinados de América Latina y el Caribe. Lo cierto es que Trump no ha violado ninguna ley escrita, solo un acuerdo verbal de hace casi 60 años. Incluso un grupo de ex presidentes latinoamericanos que durante su mandato mantuvieron una perruna subordinación a Estados Unidos, hoy manifiestan que la decisión de Trump es “una gravísima violación del acuerdo político fundamental con el cual nació [el BID].

En una carta hecha pública el pasado 26 de agosto, Fernando Henrique Cardoso, Felipe González, Ricardo Lagos, Julio María Sanguinetti, Juan Manuel Santos y Ernesto Zedillo opinaron que tal hecho “rompe la lógica y la sabiduría de aquel acuerdo político fundacional”. Alegan que ahora no hubo ninguna discusión referida al tema, califican la medida de “ruptura mayor” y solicitan reflexionar “porque esa nominación constituye una grave falta de respeto hacia las reglas de convivencia hemisférica e internacional y ciertamente una seria agresión a la dignidad latinoamericana”.

Los ex presidentes reconocen que Estados Unidos cuenta con los votos de Brasil, Colombia y Guaidó (a quien el BID transformó en país) y que bastaría agregar a “uno o dos países adicionales” para que el candidato de Trump, logre su “reprobable propósito”.

En esta insólita declaración propia de los niños que lloran cuando le quitan el juguete, estos ex mandatarios quienes mientras se mantuvieron en la presidencia de sus países jamás hicieron declaración alguna en defensa del respeto a la dignidad de los pueblos de nuestra región y de rechazo a la permanente agresión de Estados Unidos a América Latina, ahora, que no tienen poder alguno, advierten que:  “Por su forma y fondo, esta sería una imposición arbitraria, que no dudamos acarrearía consecuencias muy negativas para el devenir de la institución y el futuro de la relación entre Estados Unidos y América Latina. El daño para el BID sería irreparable”.

Finalmente aseguraron que la elección del próximo presidente del BID pautada para este mes de septiembre carece de legitimidad y debería considerarse nula por lo que hacen un llamado a los países miembros del BID para que se den cuenta que el nuevo presidente del organismo podría surgir de un “acto carente de legitimidad histórica y política”. El problema es que Claver-Carone dice ya contar con los 15 votos necesarios para su elección incluyendo los de algunos de los países de donde provienen estos ex presidentes. Sus gobernantes actuales han preferido optar por su lealtad al amo imperial en detrimento de la defensa de los intereses nacionales que sus colegas retirados dicen representar.

En otro ámbito, también dentro del sistema panamericano, utilizando esta vez a Almagro, Estados Unidos ha decidido intervenir la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a solicitud de Argentina (durante el mandato de Mauricio Macri), Colombia, Paraguay, Brasil y Chile que no vieron con buenos ojos que el jefe de este organismo extralimitara sus funciones de perseguir a los gobiernos adversados por Estados Unidos para investigar a aquellos que tienen aval imperial para cometer todo tipo de desmanes en materia de derechos humanos. Estos países quieren hacer valer su autonomía como naciones por encima de la de la CIDH, lo cual genera una indeseada insubordinación que Washington no puede aceptar so pena de desmoronamiento del sistema imperial. En paralelo, emerge una contradicción derivada de que estos países son leales apoyos a la política exterior de la potencia norteamericana.

A pesar de haber sido elegido por unanimidad para un nuevo período en la secretaría general de la CIDH, el brasileño Paulo Abrão ha sido destituido por Almagro. La decisión inconsulta e ilegal del secretario general de la OEA se hizo bajo la justificación de que existen denuncias administrativas contra el brasileño, pero como es habitual cuando se posee el resguardo de Washington, no presentó ninguna prueba. Tampoco importó que la CIDH sea autónoma en cuanto al nombramiento de sus dirigentes.

Utilizando un enrevesado método a partir de alegatos presentados por la colombiana Neida Pérez a quien Almagro nombró “defensora del pueblo” a fin de tener otro instrumento para atacar a Venezuela, el secretario general amplió las funciones de mediación de Pérez para adosarle tareas investigativas que no tiene y que son ilegales.

A la vista de la CIDH la actuación de Almagro constituye “un franco desconocimiento de su independencia y autonomía”. Incluso la vicepresidenta de la CIDH, la chilena Antonia Urrejola manifestó que no se trata de una cuestión de reputación ni de defender en particular a Paulo Abrão, sino que es un debate que va mucho más allá y que define la independencia y autonomía de la CIDH.

Por su parte, en una entrevista con la Radio de la Universidad de Chile el comisionado mexicano de la CIDH, Joel Hernández aseguró que la decisión de Almagro deja a la esta institución “sin opciones” y en una situación "que pareciera de no retorno".

La situación de la CIDH es otra expresión de la crisis que afecta al sistema panamericano monroista. La decisión de Almagro genera una gran contradicción porque por una parte desconoce el hecho jurídico que se deriva de la autonomía que ese organismo tiene respecto de la OEA mientras que por la otra, pone en evidencia su subordinación de facto al Departamento de Estado como todos los organismos regionales que nacieron bajo el influjo anti comunista de los años de la bipolaridad posterior a la segunda guerra mundial. Hernández afirma que la decisión de Almagro no tiene precedentes y quebraría una tradición de más de 20 años en la cual “la Comisión elige y la OEA designa”, lo cual no significa nada para Almagro en el deseo de hacer patente su servil talante ante Washington.

Según el laureado periodista colombiano Gonzalo Guillén, en un artículo publicado en el periódico “La Nueva Prensa” de Bogotá el pasado 31 de agosto, la actuación de Almagro se sustenta en su carácter corrupto que lo llevó a pagar un “precio indecoroso” para completar los votos que le faltaban para hacerse reelegir como Secretario General de la OEA. Guillén dice que además de las prebendas que da el cargo de secretario general, Almagro necesita aferrarse a él, porque está muerto políticamente en su país Uruguay, toda vez que la izquierda lo considera un traidor y a la derecha no le brinda confianza.

En este contexto es que -siguiendo el razonamiento de Guillén- Almagro recibió el apoyo de algunos países que le pidieron a cambio la cabeza de Abrão. Así mismo asegura que uno de esos países es Colombia “por medio de su cuestionado embajador ante la OEA, el oscuro ex procurador Alejandro Ordóñez (neonazi, misógino, racista, corrupto y homofóbico)”.

Recordando la novela de George Orwell que le da título a este artículo, pareciera que las medidas implementadas por Trump en su “patio trasero” han ido tan lejos que han generado una “rebelión en la granja” en la que los animales se pelean para obtener lo que creen es un mejor gobierno que no se diferencia mucho del que existe. Como en la obra, la corrupción, los intereses mezquinos y la búsqueda de beneficios de grupos y facciones están concurriendo para la construcción de una nueva forma de poder y dominación que podría ser peor que la que le antecede.

Como en la novela de Orwell, se podría decir que “Napoleón” Trump le está lanzando sus perros a todos los “Snowball” latinoamericanos que se horrorizan ante la perspectiva de tener que huir de la granja. Napoleón, el jefe de los cerdos que tomaron el poder, se está trasformando en líder único, desconociendo a los otros porcinos del Grupo de Lima que le acompañaron hasta ahora y que al igual que los hombres desplazados de la granja pueden ser víctimas de los perros llamados Pompeo, Almagro, Rubio y otros. El miedo de estos cerdos -que cuando estuvieron en el poder, se comportaron igual que Napoleón- es que los hechos están indicando que también podrían ser devorados por los perros que ha lanzado el líder en su persecución. 
sergioro07@hotmail.com

sábado, 19 de octubre de 2019

Aló, ¿oficina del Grupo de Lima?


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Aló, ¿oficina del grupo de Lima?
Si. Buenas tardes. ¡Que desea?
Por favor, quisiera hablar con el presidente de Perú.
No puede contestar. Esta muy ocupado intentando que no lo pongan en la lista de presidentes corruptos a los que meten presos. Imagínese que uno de ellos hasta se suicidó.
Ah, disculpe. No se preocupe. ¡Puedo hablar con el presidente de Argentina?.
No puede contestar. Está preparando las maletas porque se va.

¿Se va de viaje?
Si, va a dejar la Casa Rosada, porque le propinaron una paliza en las elecciones que le ha significado grandes ojeras, muchas arrugas y una exacerbación de su habitual estado de perturbación.
Bueno, entonces comuníqueme con el presidente de Chile.
No puede contestar. A esta hora se encuentra en el cumpleaños de su nieto y después se va a su casa a esconderse protegido por las fuerzas armadas y carabineros muy asustado por las grandes manifestaciones de estudiantes que parecen haberse cansado de tanto abuso, mentira y corrupción.
Entiendo, pero ¡podría hablar con el presidente de Honduras?.
No puede contestar. Un fiscal estadounidense lo acusó de narcotraficante, metió preso a su hermano por lo mismo y está negociando a ver si es posible salvarse de ésta.
Que problema, tan grande, pero, si debe estar por ahí el presidente de Brasil.
Él si está todavía pero no puede contestar el teléfono. Le da miedo que lo insulten por racista, misógino, destructor del ambiente, homofóbico, ignorante, mentecato, por hacer apología a la dictadura y por tantas cosas más, que a veces hasta “se enferma” para no dar la cara.
¡Será que puedo, entonces hablar con el presidente de Guyana?.
No puede contestar. Lamentablemente está muy enfermo y el país está semi paralizado. No se sabe cuándo pueda volver a la normalidad.
Ah. No sabía, espero que se recupere pronto para ver si puedo hablar con él. ¿Y el presidente de Costa Rica?, tal vez él me pueda conceder unos minutos.
No puede contestar. Tiene una diarrea indetenible desde que Venezuela ganó las elecciones para un puesto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Trump lo llamó y le dijo que era un inútil y que a pesar que Estados Unidos presionó a muchos países en el mundo y repartió dinero por todos lados fue incapaz de ganarle a un país bloqueado y arrinconado.
Si, es patético. Entonces comuníqueme con el primer ministro de Canadá.
No puede contestar. Está en campaña electoral, muy aterrado porque existe la posibilidad de que los ciudadanos no lo confirmen en el cargo. Su subordinación a Estados Unidos a pesar que Trump lo ha humillado varias veces no es bien vista por algunas personas y él tiene mucho temor de perder las elecciones
Ah. Es verdad. Disculpe. Se me había olvidado. Entonces, por favor, comuníqueme con el presidente de Panamá.
No puede contestar. Tiene dudas sobre lo qué va a decir. No sabe si es de izquierda o de derecha y enfrentado a la necesidad de asumir una posición ante Estados Unidos, prefirió arrodillarse antes que defender la dignidad de su país, eso lo tiene consternado y de alguna manera, abobado.
Qué lástima. Se parece a Martín Torrijos que intentaba ser de extremo centro como Michelle Bachelet.
No lo sé señorita, esa es su opinión, no la mía. Mi función sólo es contestar el teléfono.
Si, en todo caso parece que tiene poco trabajo últimamente. Por favor, dígale al presidente de Guatemala que solo necesito unos minutos
¿El saliente o el entrante?
A estas alturas ya me da lo mismo.
El saliente ya se va y está muy ocupado tratando de tapar todos sus hechos de corrupción, lo cual lo tiene muy ocupado y no creo que pueda hablar.
¿Y el entrante?
El es italiano, viaja con pasaporte de ese país. Parece que siente vergüenza de ser guatemalteco. Además es bastante limitado. No creo que quiera hablar con usted.
Que difícil se ha hecho esta tarea. Me está entrando preocupación, pero el presidente de Colombia seguro querrá hablar conmigo.
No puede contestar. Se pasa todo el día hablando con el senador Uribe que es quien da las órdenes. Y el resto del tiempo, lo utiliza en falsificar fotos para presentar en los organismos internacionales y haciendo un gran esfuerzo para que no se sepa que está protegiendo y amparando a los paramilitares que asesinan dirigentes sociales y de derechos humanos en el país. Claro, lo puede hacer porque lo apoya Estados Unidos y las grandes transnacionales de la información. Todo esto hace que esté sumamente ocupado.
Entonces el presidente de Paraguay me podrá ofrecer algunas ideas.
Es difícil señorita, ese señor no tiene
¿No tiene tiempo?
No, no tiene ideas. Es tan bruto que le quiso regalar la hidroeléctrica de Itaipú, el mayor patrimonio de Paraguay a Brasil en secreto, pero todo se descubrió y está en la cuerda floja. Por ahora se salvó gracias a una llamada que hizo Trump al presidente del Congreso para que paralizara el proceso de destitución, pero igual se tuvo que ir el vicepresidente y el canciller.
Entonces, ¿no hay nadie?
La verdad están todos muy ocupados y preocupados, pero tal vez puede hablar con el jefe.
¿Y quién es el jefe?
Bueno, ahora que botaron a John Bolton, lo está ejerciendo directamente el presidente Trump.
Ah. Muy bien, por favor, pregúntele si me puede atender.
Señorita, consulté, pero en su oficina me dijeron que entre Putin y Xi Jinping lo tienen loco, además está decidiendo a quién presiona y a quién sanciona hoy. Me dijeron que está de muy mal humor porque no ha podido resolver lo de Cuba, ni lo de Venezuela, tampoco lo de Irán ni de Corea del Norte. Y ahora hasta sus amigos de Europa, Arabia Saudita y Turquía lo traicionaron y los va a tener que sancionar también.
Que terrible. Y entonces ¿No hay nadie en el grupo de Lima que me atienda?
La verdad no señorita. Aquí, entre usted y yo, esto se está acabando y me parece que me han dejado para que cierre la puerta, ponga el candado y cuelgue un cartel – que ya está hecho- en la puerta
¿Y qué dice el cartel?
“Cerrado definitivamente por incapacidad manifiesta de sus miembros”
sergioro07@hotmail.com

martes, 3 de septiembre de 2019

¿QUO VADIS COLOMBIA?



Por Rodolfo Cortés Calderón:
La situación que vive Latinoamérica debe preocuparnos a todos y todas. Sin embargo, hay países en situaciones más graves. Veamos algunos casos. -Argentina: Cuando hace un par de años llegó al poder Mauricio Macri la situación económica y financiera del país era solvente, sin pretender querer decir que estaban en la gloria, sin embargo, los gobiernos anteriores habían asegurado un cierto respiro a sus conciudadanos y a las finanzas del país. A los pocos meses el actual gobierno neoliberal fue tan incapaz que se endeudó con el Fondo Monetario Internacional, FMI, con la enorme suma de 57,000 millones de dólares y a partir de hace unas semanas cayó en default o mejor dicho incapacidad para pagar sus deudas pendientes.


La pobreza se ha incrementado, la moneda se ha devaluado mucho y la inflación va in crescendo. Perú: Desde hace varias décadas este hermoso país incaico rico en cultura y bienes naturales ha sido saqueado por casi una decena de delincuentes que se hicieron llamar presidentes de la República, sin que el país pueda salir de esta sofocante crisis política. Desde Fujimori hasta Kuczynki este país vivió una horrenda pesadilla. Brasil: Este país carioca está más que castigado con un presidente, Jair Mesías Bolsonaro, que además de impopular es racista, mitógeno, homofóbico y pro yanqui apoyando a Donald Trump, el emperador de Estados Unidos opuesto al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

A pesar de que no tiene ni un año al frente del gobierno su impopularidad ha caído a menos del 50%.  Se señala a su gobierno de indiferencia por la quema de casi un millón de hectáreas en la Amazonía. Chile: Después de la dictadura pinochetista este país recuperó su economía, pero el neoliberalismo entronizado profundizó sus políticas con la presidenta socialista Michelle Bachelett donde las incumplidas promesas sociales en educación y seguridad social estuvieron ausentes en sus dos gobiernos “socialistas” que fueron una quimera. Guatemala: Este país casi está en la misma situación de Perú, con presidentes cada vez más corruptos a pesar de los ya enjuiciados. La CICIG que hizo un gran papel acompañando al pueblo guatemalteco en contra de la corrupción fue expulsada y clausurada hace unos meses. Recientemente han electo un nuevo gobierno conservador. Honduras: Un país que desde hace más de una década está en las manos del narcotráfico con presidentes golpistas, corruptos y dictatoriales: Micheletti Bain, Lobo Sosa y Hernández Alvarado.

Actualmente los nombres de Lobo Sosa y Hernández Alvarado están en el tapete de la mesa en una Corte de Manhattan, Nueva York, donde se investiga su hijo y hermano, respectivamente, por lavado y narcotráfico. México: Un bello país queriendo hacer de “tripas corazones” con un presidente, Andrés Manuel López Obrador, que ya casi da muestras, a pesar de sus buenas intenciones, de no poder vencer la corrupción, el saqueo y el crimen organizado que aporta casi el 20% del PIB.  Esto sólo por mencionar algunos pocos países.
La gravedad de Colombia
Pero lo hondamente preocupante es el caso de Colombia, la grande y bella Colombia, merecedora de mejor suerte.

Desde hace 55 años, este país ha vivido una guerra para algunos infecunda, aunque necesaria y justificada por los sectores populares agraviados. La FARC surgió como Bloque Guerrillero del Sur en 1964 y hasta la fecha desde su surgimiento han sacrificado sus vidas cerca de 200,000 personas. Este es el grupo insurgente más viejo de América.

Cuando el 04 de septiembre de 2012 los gobiernos de La Habana y Oslo, organizaciones mundiales, el Papa y otros personajes se unieron al clamor de paz propuesto entre la guerrilla y gobierno de Colombia, la humanidad entera sintió un gran alivio y alegría. La firma oficial del Acuerdo fue el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá.
Pero todo esto de parte del gobierno de Colombia no fue más que un show mediático fomentado desde el imperio estadounidense y los intereses de los lobistas financieros mundiales de drogas y armas y sus mafiosos secuaces Uribe, Santos y Duque.

El 30 de agosto pasado algunos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular, FARC-EP, dirigidos por Iván Márquez, “Jesús Santrich” y Hernán Darío Velásquez conocido como el “el paisa” en un comunicado grabado para la radio y televisión hicieron público un manifiesto donde informan sobre la reactivación del movimiento guerrillero de un grupo disidente del actual partido Fuerzas Armadas Revolucionarias del Común, FARC, reivindicando a Simón Bolívar y Pedro Antonio Marín (alias Manuel Marulanda Vélez) como sus líderes y manifestando que tendrán presencia en el área rural y urbana.

Entre las justificaciones que dan a su resurgimiento están: 1) No hay voluntad política del Estado colombiano para cumplir los acuerdos. “Hablan bonito, pero no cumplen”. Según ellos, sólo el 15% se han cumplido en dos años; 2) Los asesinatos de más de 150 guerrilleros desmovilizados y de más de 700 líderes sociales; 3) La falta de garantías jurídicas que han frenado el proceso de paz; 4) No ha habido un proceso de reforma agraria integral; 5) En vez de eliminar el paramilitarismo, los gobiernos de Santos y Duque lo han fortalecido y armado; 6) La visión fundamentalista de los gobiernos de Santos y Duque mató la paz; 7) El proyecto de paz sólo ha servido para fortalecer la derecha, mientras los sectores indígenas, campesinos y afrodescendientes han sido marginados; 8) Varios de los líderes del partido FARC no asumieron sus cargos por la violencia electoral y política de parte del gobierno.
Según Iván Márquez, principal líder, “la oligarquía aplica la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para el pueblo”

CONCLUSIONES
¿Somos realmente los ciudadanos y ciudadanas de un país los que elegimos a nuestros gobernantes?  Si esto es así, entonces, ¿por qué varios de nuestros países tienen gobiernos tan tiranos, despóticos, corruptos y racistas como en Brasil, Argentina, Colombia, Honduras, etc.
¿Por qué si el grueso de la humanidad aspira a la paz en cualquier lugar del Orbe, los colombianos votaron en el plebiscito de 2017 en contra de los Acuerdos de Paz (¿50?7 NO contra 49.2 SI)? ¿Será por masoquismo o porque fue manipulada la elección?

Manifestamos nuestro repudio hacia los gobiernos neoliberales y conservadores que encabezaron Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos y el que dirige actualmente Iván Duque, que sin rubor o vergüenza firmaron el Acuerdo sólo para “dorarle la píldora” al pueblo y pretender engañar a la comunidad internacional. Si Juan Manuel Santos tuviera un poco de ética y dignidad devolvería el Nobel de la Paz 2016 que le fue entregado, sin ser merecedor.

No debemos olvidar que otro grupo insurgente antiguo el Ejército de Liberación Nacional, ELN, está fuertemente enfrentado aun al gobierno de Iván Duque y sus fuerzas represivas.
·Mientras la sociedad estadounidense, europea y de los emporios asiáticos de desarrollo consuman enormes cantidades de drogas, entre ellas cocaína, tanto las Fuerzas Armadas (Gobiernos) de los países en conflicto, como las Fuerzas Armadas Insurgentes se apoyarán en la cocaína y otras drogas para mantener sus dominios y luchas.

¡Estamos y le apostamos a la paz en justicia, desarrollo y bienestar de las personas y pueblos, sin exclusiones!
rcortescal@yahoo.es

viernes, 2 de noviembre de 2018

Bolsonaro y las izquierdas


Por Juan Pablo Cárdenas S:
Más allá de su contundente victoria electoral, es evidente que Jair Bolsonaro no representa un proyecto político claramente definido ni  un movimiento o partido de raigambre popular con objetivos políticos o programáticos definidos públicamente. Como su misma campaña lo advirtió, votar por él era hacerlo contra del Partido de los Trabajadores, la corrupción generalizada de las autoridades y los altos e inquietantes índices de criminalidad. Tampoco en lo personal al ahora presidente Electo se le reconoce cualidades de conductor o líder espiritual, cuando el mismo ha dicho que va a invitar a algunos conocidos economistas para que le hagan la tarea que, dice, no sabe hacer.


Quizás por su antepasado militar se sienta seguro de poder afrontar problemas como el de la delincuencia, pero lo más seguro es que se proponga encararla con más represión policial y violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, cuando alguna vez se lamentara de que las dictaduras militares no hubiesen eliminado a más opositores. Cuando todas las sospechas apunten a que se trata, además,  de un personaje racista, misógino y homofóbico que, de poner en práctica formas de discriminación como las que se temen, en muy poco tiempo perdería su credibilidad y apoyo popular en un país en que los afroamericanos, por ejemplo, son muy numerosos.

No es la derecha, ciertamente, la que ha ganado con él. Es mucho peor: podría ser el fascismo, el desdén por la democracia y su deseo de sumar a las Fuerzas Armadas a la conducción del país. De allí que haya políticos y partidos que, si bien hoy celebran su victoria, lo más probable es que a poco andar se deslinden de éste, para no desbaratar tantos esfuerzos por acreditarse como republicanos especialmente en las naciones que sufrimos largos regímenes dictatoriales.

Lo que pase con Bolsonaro dependerá mucho de la actitud que asuman las izquierdas tanto en Brasil, la región y el mundo. Si el derrotado partido de Lula se propone trabajar solamente para la recuperación del Gobierno, sin hacerse la debida autocrítica, desplazar a los corruptos y cederle espacio a las nuevas generaciones como al mundo social, lo más probable es que Bolsonaro se quede por mucho tiempo en el poder y obtenga las excusas suficientes para concretar sus amenazas o despropósitos.

Los resultados electorales hablan de un país dividido, sobre todo iracundo con la clase política, aunque una amplia mayoría terminara apoyando a un viejo diputado integrante también de la cúpula dirigente, cuyo único acierto fue interpretar “oportunamente” el malestar popular, pero incapaz de ofrecerle un camino. Por lo mismo es que la situación política podría revertirse en un tiempo razonable si la llamada izquierda brasilera demostrara capacidad de reformularse y demostrar un auténtico propósito de enmienda. Conjurando, por supuesto,  el divisionismo, el capillismo y otras malas prácticas que tienen al progresismo latinoamericano tan a maltraer, salvo las pocas excepciones conocidas.

Lamentablemente, los aliados que el vencido Fernando Haddad encontró en  Chile son figuras de suyo desprestigiadas, ávidas nada más de mantener sus relaciones con un gobierno poderoso como el de Brasil y, sobre todo, muy febles ideológicamente, después de haber protagonizado la sacralización en nuestro país el sistema neoliberal, sorteado las demandas más sentidas de la población y, para colmo, ejecutado varios gobiernos bajo la Constitución Política legada por Pinochet.

No vemos cómo una izquierda brasilera podría renacer de las cenizas alentada por los expresidentes de la Concertación y otros políticos que en nuestro propio país son también tan responsables del primer y segundo gobierno de Sebastián Piñera. Provocando los mismos sentimientos de frustración en un electorado que observó cómo sus aspiraciones fueron burladas por los sucesivos gobiernos de la pos dictadura, como para llegar a pensar que de un gobierno de derecha podría demostrar mayor sensibilidad social que los de centro izquierda. Una ilusión que recién empieza a disiparse en Chile con las débiles y demagógicas iniciativas de La Moneda, aunque el izquierdismo criollo siga sumido en su atomización, caudillismos, falta de propuesta y prácticas de corrupción.

Es probable que con la victoria de Bolsonaro, en la derecha chilena se despierte el jolgorio y el ánimo de asociase rápidamente con el nuevo mandatario brasilero. Ya hemos observado el entusiasmo que su campaña produjo en los sectores más ultras del oficialismo, pero es probable que el propio Piñera y su entorno político más cercano actúen con más cautela, salvo que unos y otros también busquen perpetuarse en La Moneda recurriendo al apoyo castrense,  la represión y el aliento personal del presidente de los Estados Unidos, quien día a día manifiesta más desprecio por la voluntad popular y las prácticas democráticas. Al grado de alentar el terrorismo de estado para combatir la inmigración y mantener en el poder a los gobiernos títeres de Arabia Saudita e Israel, cualquiera sean sus despropósitos. Llamando abiertamente, como consta, a derrocar a los gobiernos  de Venezuela y aquellos “países de mierda” que el mismo identificó en Centro América y otras regiones del mundo.

Más razón habría, entonces, para superar el lloriqueo de estos últimos días en la izquierda chilena y latinoamericana impulsando acciones que lleven a la autodisolución de un sinnúmero de referentes que nada aportan a la construcción de una izquierda capaz de ofrecer alternativa ideológica,  consolidar alianza con aquellos movimientos sociales hoy tan distantes de los partidos y levantar líderes nuevos que se impongan frente a los añosos y revenidos dirigentes aún aferrados a sus fantasmales estructuras. Varias de las cuales solo subsisten gracias a los sospechosos aportes de algunos empresarios de derecha, a la par de las contribuciones oblicuas de algunos gobiernos y partidos vanguardistas del continente, entre los que se cuentan los de Lula da Silva y su heredera Dilma Rousseff.

Haciéndose cómplices, con ellos,  de los escándalos que todavía se ventilan en los Tribunales de nuestro país, aunque la impunidad ya se haya impuesto en algunas causas por el expediente de la prescripción legal de los delitos y la lenidad de algunos jueces y fiscales.

Por otro lado, es preciso que nuestras izquierdas se demuestren impermeables a las ideas y “encantos” de la derecha. A la pretensión tan contradicha por los hechos de que el bienestar social puede fundarse en el capitalismo salvaje o neoliberal que asola a nuestros pueblos y solo ha logrado agudizar la inequidad y la brecha entre ricos y pobres. Dejando cada vez más a la intemperie a nuestros pueblos en materia de salud, vivienda digna, derechos sociales y culturales. Sacudiéndose del infundio de que son los gobiernos de izquierda los que alientan lacras tan severas como la del narcotráfico, la violencia y el crimen organizado, cuando éstas se nutren justamente en la injusticia social, la desigualdad y la codicia de los poderosos, siempre representados por las derechas, los poderosos empresarios y los militares. Y de un tiempo a esta parte, también,  por los socialdemócratas y socialcristianos rendidos al sistema hegemónico mundial. Gobiernos de arenga progresista, incluso, pero que en el poder han sucumbido moral e ideológicamente.

En este sentido, la elección de Bolsonaro, puede ser una gran oportunidad para el resurgimiento de un auténtico progresismo y la esperanza de los pueblos oprimidos .Es cosa de no dejarse abatir por el pesimismo o el mismo oportunismo.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 20 de octubre de 2018

Brasil en una trampa mortal.

Por Norma E. Ferreyra: 
Smartmatic fue la empresa contratada por el Tribunal Supremo Electoral de Brasil (TSE) para realizar la transmisión satelital de los datos. Un innovador proceso que ofrece esta compañía, para que en pocas horas se conocieran los resultados. Sin embargo, no se salvó de las acusaciones de fraude, donde el voto electrónico no sale airoso jamás. Países como Argentina, Filipinas y Ecuador también recurrieron a estas terminales y en todos ellos se denunciaron fraudes, algo que es inherente a todo sistema electrónico donde se pueden modificar resultados desde otro lugar inclusive extranjero. Para ilustrar lo que digo, voy a basarme en una entrevista que Telesur realizó a Beto Almeida, un analista político  y periodista de la televisora Ciudad Libre de Brasilia, tras la reciente elección en Brasil, donde resultó ganador Bolsonaro.

El conocido analista aclaró, que hubo quienes quisieron ver a esta elección, como si fuera democrática, pero no lo fue, ya que fue resultado de una intervención a un gobierno democrático o sea, de un golpe de Estado, donde son claras las intenciones del imperio extranjero, de rapiñar las riquezas nacionales, el petróleo, etc. Precisamente, en Junio se eliminó, curiosamente,  la impresión del voto desde la computadora donde se emite, que servía de control. Y por eso, nadie podía controlar ni hacer recuentos, por lo que no hubo elección democrática, sino delito electoral. También se violaron los reglamentos de un  debate de TV programado, ya que Bolsonaro, le dio una entrevista exclusiva, a otro medio televisivo y a la misma hora del debate, pretextando estar en reposo médico (algo que no está permitido) Hubo ataques de la Prensa al PT, donde se difundió un vídeo involucrando a Lula, en actitudes oprobiosas, con el silencio de la Justicia electoral, que luego quiso reparar y  pero tarde.

Además, los softweres que fueron usados, son de empresas extranjeras, que como todos sabemos pretenden intervenir en la soberanía de Brasil. Y Bolsonaro es apoyado por ellas, porque es quien va a llevar adelante la desnacionalización de la economía brasileña y en contra de la unión Latinoamericana, lo que propicia el Imperio Norteamericano. El problema no es que este candidato sea homofóbico, ni todo lo que sabemos que es y ha demostrado, Bolsonaro. En el balotaje, hay que insistir en una campaña de no entrega de la Petrobas, de la Energía, de evitar la destrucción de la economía de  Brasil, de la entrega de la base aeroespacial, creada militarmente, con tecnología propia, en fin, hay que convocar a un Proyecto Nacional, donde participen  empresarios y militares de Brasil, que van a apoyar la no desnacionalización del país y su entrega al Imperio Norteamericano. Hay que buscar una integración Cívico militar para la Unión Latinoamericana. No sirve una agenda de derecha contra la izquierda, como hicimos hasta hoy, sino debemos debatir por lo que realmente importa más, o sea, por una patria que será soberana o no soberana. En Brasil hay patriotas, incluso en la derecha- expresó entre otras cosas, Almeida.

Personalmente, pienso que Brasil es un trofeo que los Nortemericanos quieren mostrar, para doblegar a los países de la integración, a la que habíamos llegado antes de este ataque masivo a nuestros países de Suramérica. En todos ellos se fue instaurando una lucha contra la corrupción, como si los presidentes, hubieran sido sus creadores, aún a sabiendas de que tales delitos son comunes a todos los tiempos y países. Esto es lo que se plantea en el nuevo Plan Cóndor, que se trae entre manos el Imperialismo salvaje de los EEUU. No digo que haya que tolerar la corrupción, pero ¡Condenar sin pruebas y por la sola convicción del juez!. Pone en evidencia cuál es la estrategia de dominación de los EEUU.

Toda la institucionalidad del estado burgués, como las clases dominantes, sus representantes políticos y su emporio mediático, se unen para concretar esta estafa al pueblo brasileño. Y en este sentido no podríamos dejar de proponer como hipótesis, que el avasallante éxito electoral de un farsante como Bolsonaro pueda responder, a un sofisticado fraude electrónico que pudo haberle agregado votos, a los que legítimamente obtuvo, ya que el hecho de  no emitir  un comprobante en soporte papel, facilita manipular los resultados. Por algo países como Alemania, Holanda, Noruega, Irlanda, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia han prohibido expresamente el voto electrónico. ¿Por qué no pensar que Bolsonaro, podría haber sido potenciado por el hackeo de la informática electoral?

El efecto combinado de una justicia corrupta y unos medios cuya misión es  manipular y “formatear” la conciencia del gran público aseguró ese resultado. No tengo dudas. La complicidad de la justicia electoral, tiene grandes chances de desembocar en el derrumbe de la democracia brasileña y la instauración de un nuevo tipo de dictadura militar. Jueces y fiscales, con la ayuda de los medios, arrasaron con los derechos políticos del ex presidente, lo encerraron física y mediáticamente en su cárcel de Curitiba al prohibirle grabar audios o videos apoyando a la fórmula Haddad-D'Avila e inclusive vetaron la realización de una entrevista acordada con la Folha de Sao Paulo. En términos prácticos la justicia fue un operador más de Bolsonaro, y los pedidos o reclamos de su comité de campaña apenas tardaban horas para convertirse en aberrantes decisiones judiciales. Por eso la justicia, los medios y los legisladores corruptos que avalaron todo este fraudulento proceso, están a punto de destruir a la frágil democracia brasileña, que en treinta y tres años no pudo emanciparse del permanente chantaje de la derecha y su instrumento militar. Este perverso tridente reaccionario y antidemocrático es convenientemente entrenado y promovido por Estados Unidos a través de numerosos programas de “buenas prácticas” donde se les enseña a jueces, fiscales, legisladores y periodistas, a desempeñar sus funciones de manera “apropiada".

Además, el tema que se ha impuesto desde la modernidad corrupta, es la celeridad del resultado electoral, algo que no tiene razón de ser, porque esa urgencia, es lo que asegura el fraude y luego, debemos soportar por años la injerencia, el dominio de Imperialismo Neoliberal salvaje y tramposo. O las bases extranjeras, la esclavitud, el desempleo, la pobreza, la explotación, la falta de educación, el saqueo económico, el robo de tierras,  riquezas y de soberanía, además de la persecución policial y militar salvaje. No tiene que importarnos el tiempo que demore el escrutinio, que debería iniciarse al día siguiente de la elección, en forma tranquila y segura.

Pero vayamos al sistema de voto electrónico y al fraude, que se ha visto favorecido con ello. Imaginemos que alguien vota pero no tiene pruebas de cómo fue su voto. ¿Esto es democracia? No, de ninguna manera. Hay sistemas, que pueden ser muy veloces en cambiar en forma  automática el voto que se publica en lo satelital por medios electrónicos, como aseguran los expertos. Y los que más experiencias tienen en fraudes, son los Norteamericanos.  Podemos leer el libro de Michael Moore “MIKE FOR PRESIDENT”, donde podemos saber la verdad sobre la democracia yanqui, de boca de un ciudadano ilustre de ese mismo país.

Soy enemiga del voto electrónico, cuando no se emite la prueba contundente para un conteo voto por voto y en papel. Cueste lo que cueste y tarde lo que tarde, el conteo voto por voto, es lo único que da certeza de los resultados y el conteo definitivo, debe iniciarse al día siguiente, sin apuro, con planillas y fiscales presentes y con publicación en los periódicos de esas planillas, escuela por escuela o donde haya sucedido la votación. No importa que el resultado tarde. Basta de resultados bocas de urnas y encuestas previas. Basta del juego sucio. Mucho más costoso es tolerar un gobierno que hizo fraude para vendernos atados a un Imperio extranjero y nos endeude por varias generaciones, como hacen estos presidentes mafiosos, que surgen del fraude. La modernidad no nos ha servido para afianzar la democracia y las constituciones de nuestros países, deben ser urgentemente reformadas para darle poder al Pueblo  y no a las oligarquías terratenientes o a las sectas religiosas o de cualquier tipo. Volvamos a la democracia y a la soberanía que nos dieron nuestros héroes y patriotas. El Coloso de América del Sur debe seguir siéndolo. Así lo deseamos los argentinos.  FUERZA PUEBLO DE BRASIL.....¡ VIVAN DILMA, LULA Y HADDAD!

URGENTE NOTICIA de Telesur: El Tribunal Superior Electoral de Brasil ordenó este lunes la eliminación de 38 páginas de usuarios vinculados a la red social Facebook  que ofrecían información falsa referente al candidato a la Presidencia del país, Fernando Haddad, y su compañera de fórmula a la Vicepresidencia, Manuela D'Ávila. (También se usaron grupos de whatssap para didundir información falsa)

 Como parte de la maquinaria electoral de la campaña ultraderechista que impulsa el candidato Jair Bolsonaro, una de las supuestas informaciones que circuló es el envío de los códigos de las urnas electrónicas a Venezuela, que podrían ser utilizados para realizar fraude en los comicios y generar falsos votos a favor de algún postulante. Esta supuesta denuncia vino por parte de uno de los hijos de Bolsonaro, algo rechazado posteriormente por el TSE, para lo que se presentaron pruebas al respecto, desmintiendo la calumnia.
Mi opinión es que en todos nuestros países con voto electrónico, esto es FRAUDE ASEGURADO.
normaef10@hotmail.com

miércoles, 17 de octubre de 2018

Una profunda derrota de la Izquierda


Por Juan Pablo Cárdenas S.:

Aunque matemáticamente en la segunda vuelta de las elecciones brasileras podría ser derrotado Jair Bolsonaro, todo dice que esta posibilidad es casi imposible, aunque la campaña del petista Fernando Haddad haga hasta lo imposible por desacreditar al adversario y advertirle a los ciudadanos de los peligros que entraña que un ultraderechista, fascista, homofóbico, misógino y racista pueda hacerse del gobierno.

Felizmente, el candidato que se impuso con tanta ventaja en las elecciones no debe su triunfo a estas características, sino al profundo malestar de los brasileros con la corrupción general de la política y en especial con las administraciones del Partido de los Trabajadores (PT). Por algo la presidenta destituida Dilma Roussef ni siquiera reunió votos para asegurarse un escaño en el Senado y con ella fueron muchos los gobernadores y parlamentarios que perdieron de forma contundente frente al fenómeno Bolsonaro y su emergente colectividad. En este sentido, hay que añadir que los votos obtenidos por el sustituto de Lula da Silva no fueron nada de despreciables si se considera su escaso tiempo de campaña electoral. Sin embargo, la distancia entre el 47 por ciento obtenido por Bolsonaro y el 29 de Haddad es prácticamente irremontable, toda vez que los sufragios de los que llegaron más rezagados no son todos endosables a favor del segundo.

La izquierda pierde en Brasil por sus propios pecados más que por los méritos del ganador. La descomposición moral de la clase dirigente siempre le cobra principal precio político a quienes están en el poder. Ciertamente, no es plausible que el pueblo brasilero se haya transformado en derechista y enemigo de la democracia; en capitalista y neoliberal. Solo que se cansó de ser burlado por un partido de izquierda al que le puso muchas fichas en el pasado y hasta le reconoció méritos antes de que sus líderes se corrompieran.

Es muy posible que a Bolsonaro le suceda lo de Macri o lo de Piñera en unos cuantos años más. Que los argentinos y chilenos comprueben que no es en las políticas de derecha donde pueden alcanzar sus aspiraciones de equidad y crecimiento continuo y sustentable. Que tampoco logre de los gobernantes de derecha un freno efectivo a la delincuencia, cuando se trata de una lacra que más requiere de justicia social, oportunidades de trabajo y salarios dignos, que de represión y de seguir aumentando las fuerzas policiales. De que terminen los flagrantes abusos del gran empresariado si se quiere inhibir la acción de los grupos marginados y pobres, como de la juventud desesperanzada.

Sin duda que es en la injusticia social, pero sobre todo en la impunidad, donde se alimenta el crimen organizado y cada vez más violento en nuestros países. ¿Qué otra cosa puede hacer un desempleado  que delinquir para su mínimo sustento personal y familiar? ¿Por qué hasta los mismos policías tendrían que mantenerse probos ante los asaltos de las Fuerzas Armadas al erario nacional? O, ¿por qué los jueces tendrían que resistir la tentación del cohecho, ante los políticos abiertamente sobornados por las grandes empresas?

Es la izquierdización de la corrupción la que alimenta a los Bolsonaro, los Macri y los Piñera, aun cuando la trayectoria personal de éstos haya sido también repugnante por sus negociados y fraudes. Cuando los tres, de buena forma, deben sus éxitos electorales a su capacidad económica para sojuzgar a los medios de comunicación, financiar sus millonarias campañas electorales y penetrar el mundo de las redes sociales, donde ahora se han instalado las grandes verdades y falsedades que son las más absorbidas por la población ignorante y menos reflexiva.

Y cómo no agregar algo también muy importante: por qué los pueblos tendrían que seguir fieles al ideario progresista cuando las izquierdas en el poder poco o nada hicieron para acabar con los abusos del sistema previsional, la usura de los bancos, el descarado negocio de la salud. Cuando fueron los propios gobiernos de la Concertación en nuestro país los que privatizaron la economía más que los militares y mantuvieron plenamente vigente la Constitución Política de Pinochet. ¿Es que acaso el peronismo, los herederos de la Unidad Popular o el mismo PT hicieron la revolución tan prometida? ¿O la hace Ortega en Nicaragua? ¿No es lícito que nuestros electorados hoy busquen una alternativa aunque sea en las fauces mismas del neofascismo? ¿No se hará necesario que nuestros pueblos comprueben por sí mismos que la solución ciertamente no está en la derecha y se avengan a consolidar nuevas organizaciones y formas de lucha para cambiar las cosas en su favor.

Muchos nos debemos preguntar, además,  por qué algunos “izquierdistas chilenos y latinoamericanos están tan abrumados por el triunfo de Bolsonaro. ¿Es que les preocupa el desencanto popular que pueda sobrevenir a su victoria, más que la posibilidad de perder las ubres que les pusieron los gobiernos del PT a sus partidos, movimientos y alcancías electorales. No son, en nuestro país,  los mismos personajes que todavía son investigados por los tribunales o escaparon de una sentencia gracias a las leyes de la prescripción y no de la justicia. ¿No parece tan extraño, entonces,  que expresidentes  y connotados políticos hayan perdido toda compostura al respecto o se hayan saltado olímpicamente todas las normas diplomáticas. Incluso, las que les señalan la imprudencia de inmiscuirse en los asuntos de los otros países.
¿Es que acaso creen que Bolsonaro podría destapar la olla de los escándalos del PT y de otras colectividades de Chile y América Latina financiadas por las empresas brasileras que hoy, naturalmente, se aprestan para entrar al gobierno del país más poderoso de nuestra Región?

No. Para tranquilidad de todos éstos, creo que podríamos asegurar que la derecha brasilera, como la de todos nuestros países, no va a proponerse este cometido sino, más bien, emular y hacer lo mismo de quienes los antecedieron en el gobierno. Sus tutores del Departamento de Estado y de las transnacionales obviamente no se proponen acabar con los facinerosos sino reemplazarlos y despejarse aún más el camino para definitivamente “hacerse la América” y cumplir el genuino imperativo de la doctrina Monroe de establecer plena soberanía en todo nuestro Continente.

Felizmente respecto de lo que acontece en Brasil, el auténtico progresismo latinoamericano ve con optimismo y esperanza lo que ocurra con Andrés Manuel López Obrador en México, quien también llega al gobierno con la promesa de encarar a la corrupción y conjurar el trágico legado de los gobiernos del PRI y de la derecha. Solo que en su caso viene abrigado por un sólido ideario de reformas para beneficiar a los más pobres y excluidos y, hasta donde sabemos, una intachable trayectoria personal.

Lo que más debemos lamentar es que, con la corrupción y en incumplimiento de lo prometido, nuestros pueblos ya han terminado por decepcionarse de la democracia misma. Según lo arrojan las encuestas de Latino barómetro. Que día a día crezca el número de los que no votan y ya no tienen ningún aliciente para confiar en los partidos políticos o en el mismo sistema institucional. Que se haya impuesto en Brasil un candidato que no presenta programa alguno de gobierno, ni manifiesta interés en debatir con sus adversarios.

 juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

El fascismo se enquista en la OEA y Brasil


Por Diego Olivera Evia:
Una nueva crisis de valores en América Latina

Nuevamente la historia de Latinoamérica sufre las consecuencias del Fascismo, del Siglo XX  fue parte del Plan Cóndor, aplicado a través de las dictaduras militares, siendo Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, la base de la torturas en el Cono Sur, miles de asesinados, muerte y violación a luchadoras sociales, desapariciones forzosas, secuestro de hijos e hijas de guerrilleros y luchadores sociales, mostraron la cara un plan macabro, implantado por EEUU y la CIA, que de manera impune mostraron la guerra sucia.
Parte de esa historia fue armada por Henry Kissinger, secretario de Estado de Estados Unidos durante la presidencia de Richard Nixon, ha sido señalado como el autor e ideólogo del Plan Cóndor.

Un antecedente directo de estas operaciones fue el Decreto Noche y Niebla de Adolf Hitler. Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA como parte defensiva de la Guerra Fría, para impedir la propagación del comunismo en América Latina, la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, "la triple A" de argentinos y uruguayos.

Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también el mismo autor.

En 2007, la profesora estadounidense Patrice McSherry, de la Long Island University, mediante un documento secreto de la CIA, fechado en junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Según ella, dichos planes emanaron en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, mediante las cuales Estados Unidos enseñó a los oficiales instruidos en ellas acciones "preventivas" (torturas) en la región. 
Un documento desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos".

La Operación Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina. El general Alfredo Stroessner llevaba ya una década en el poder en Paraguay, desde 1954. Así como cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de João Goulart, en 1964. Después de una serie de golpes de Estado en Bolivia llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971.

El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet bombardea el palacio presidencial de La Moneda, derrocando al presidente socialista Salvador Allende. Coincidiendo con el plan general de “ajustar” el Cono Sur, donde crecían movimientos populares de envergadura, también en 1973, se instaló la dictadura cívico-militar en Uruguay. Así mismo, sólo tres años después, el 24 de marzo de 1976, una junta militar, presidida por el general Jorge Rafael Videla, tomó el poder en Argentina, país en el cual había comenzado a actuar la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) desde el 21 de noviembre de 1973, cuando Juan Domingo Perón todavía era presidente.

La Triple A actuó en una coordinación criminal, con la dictadura de Pinochet en Chile. Esto surgirá en las investigaciones sobre la Operación Colombo, un modelo de guerra sucia que se ejecutó en 1975.
El Plan Cóndor fue una operación similar a la estrategia de la tensión utilizada en Italia en los setenta, la cual estaba dirigida por la llamada Operación Gladio, de la que Licio Gelli fue un miembro.

El fascismo se enquista en  la OEA y Brasil
En la segunda década del Siglo XXI surge una nueva realidad política, que muestra el resurgimiento del fascismo en el Cono Sur, a través de grupos de la burguesía y militares retirados, apoyado por la acciones de EEUU, en el segundo gobierno de Obama y las presiones del presidente Donald Trump, para controlar los recursos económicos de América Latina. Las derrotas en las urnas de la propuestas progresistas, fueron marcando el ascenso de las derechas en Chile, bajo la constitución pinochetistas, siendo el actual presidente Sebastián Piñera, quien era parte del pinochetismo, y ahora acusado en EEUU por Malversación.

El triunfo en las elecciones de Argentina por Mauricio Macri, marca la derrota del populismo y se instala un fascismo con apéndice italiano, ya que la Familia Macri viene de las mafias Calabresa  italiana, aplicando la camorra y de la inmoralidad en juicios corruptos, que han sido parte de sus vínculos con la dictadura Argentina, como los muestran la imágenes con los generales de la muertes. El Brasil de Temer fue la maniobra contra el progresismo de Dilma y Lula, una maniobra institucional por el Congreso de Brasil, con el apoyo de la iglesia Evangélica, con una mayoría de corruptos lograron darle la presidencia al corrupto Temer.

Ahora lo más peligroso es el candidato Jair Bolsonaro que los votos le dieron el 46,21 por ciento, ante un Haddad con el 29.01%, esta diferencia marca un margen peligrosa, para la democracia y la naciones del Continente. El tipo es un ex capitán del Ejército que llegó a la política con un discurso de alabanza a la dictadura militar y diciendo claramente que no cree en la democracia.
Asume que es machista, racista, homofóbico y xenofóbico, haciendo broma de aquello y siempre agregando que “pueden acusarme de lo que sea, pero no pueden negar que soy el único político honesto”. La historia de cómo ese personaje pasó de ser un mero vocero parlamentario, de lo que sobró de la dictadura militar para ser uno de los favoritos de las próximas presidenciales se confunde con la historia de cómo Brasil ha cambiado política e ideológicamente en los últimos años.

Una nueva crisis de valores en América Latina
Estos hechos en Brasil como en la acciones de la OEA, contra Venezuela, Bolivia y Cuba, marcan una peligrosa crisis a nivel de Sudamérica, los anuncios de Bolsonaro de querer derrocar, al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, podría marcar una alianza con Colombia, en una suerte de alianzas criminales, son parte de los planes del mandatario Trump, de poder de instalar una base militar en Brasil, el cual será aprobado si gana el fascista Bonasaro.

La inmoralidad de los países derechistas y la burguesía, no repara en entregar sus riquezas a EEUU y su satélite principal el sionista Israel en el control ahora del Sur de Argentina y sus patrullajes en Argentina, de la misma manera 7 bases militares en Colombia, de la misma manera el Chileno Piñera, arrastrándose quiere que Chile sea una nueva estrella de la bandera de EEUU, en su sumisión a Trump, sin embargo la justicia gringa, lo quiere procesar sobre malversación. También en  el Ecuador  el presidente Lenin Moreno, traiciona a Alianza País y trata de procesar al ex presidente Rafael Correa, sin tener ninguna prueba, Moreno ahora ha vendido el petróleo a las trasnacionales y se ha determinado sus vínculos con la CIA.  
  
 Esta nueva realidad ha demostrado que muchos de los movimientos sociales, como Argentina y Chile ha apoyado a presidentes de  derecha, de la misma manera ahora en Brasil, los movimientos sociales de las favelas, de los trabajadores, han dado la espalda al PT de Lula, marcando una peligrosa grieta social, de un monstruo criminal que no acepta la democracia, que es racista, que desprecia a la mujeres y que cree en el Fascismo de Trump. Esto demuestra lo grave para América Latina, que abrirá las puertas para EEUU, para una nueva conquista de nuestro continente.
diegojolivera@gmail.com