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sábado, 30 de noviembre de 2019

“Erdogan comete una limpieza étnica contra la población kurda”

Por Leandro Albani:

La tinta entrevistó a Amina Hussein, periodista kurda que, hasta hace una semana, se encontraba reportando sobre la invasión turca a Rojava.

El 9 de octubre pasado, a las cuatro de la tarde, Amina Hussein llegó a Qamishlo, la capital del Kurdistán sirio (Rojava). En esa ciudad, nació en 1986, se crió, pero, en algún momento de su vida, decidió irse. Amina quería estudiar y, en Siria, le era negado ese derecho por ser kurda. Para el Estado sirio, ella era una persona sin nacionalidad. Su situación era la misma que la de los más de dos millones de kurdos y kurdas que, por ese tiempo, vivían en Rojava. Cuando llegó a España sin papeles, se empecinó en estudiar la carrera de periodismo. Después de 11 años, logró obtener el título. Desde ese momento, algunos de sus artículos se pueden leer en el portal Pikara Magazine, además de desempeñarse como traductora.


Cuando, en 2012, Rojava fue declarada una región autónoma por sus habitantes, Amina volvió. Lo hizo en marzo pasado y también ese 9 de octubre fatídico: el mismo día en que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ordenó la operación militar “Primavera de Paz”, con el objetivo de robar grandes porciones de territorio kurdo, desbaratar a la Administración Autónoma de Norte y el Este de Siria (AANES), y aplicar un cambio demográfico en la zona, con la excusa de “reasentar” a los más de tres millones y medio de refugiados sirios que se encuentran en Turquía.

Hace poco más de una semana, Amina salió de Qamishlo para volver a España. Durante un mes, recorrió las calles de su ciudad y denunció, a través de sus redes sociales, la invasión militar de las fuerzas armadas turcas y una constelación de grupos de mercenarios y yihadistas, muchos de ellos que, hasta hace poco tiempo, integraban Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS).

En esta entrevista con La tinta, Amina Husein relata sus sensaciones más profundas sobre el mes que vivió en Rojava con la invasión turca en pleno apogeo. También habla del rol que juegan Rusia, Estados Unidos y el gobierno sirio en medio de los ataques militares turcos, que ya dejaron 300 mil personas desplazadas. Y rescata que, hasta la invasión, en Rojava, se había logrado construir una sociedad donde las mujeres tenían plenos derechos y todas las nacionalidades y religiones convivían pacíficamente.

—En tu última estadía en Rojava, ¿cómo viste a la población frente a la invasión turca?
—La verdad es que, como puedes imaginar, la población está bajo bombardeos. La gente está muy asustada, decepcionada y se ven solos por la retirada de las fuerzas norteamericanas. La población no estaba preparada para ayudar a tantos desplazados por los bombardeos, más de 300 mil personas huyeron de sus hogares por los ataques del ejército turco y los grupos yihadistas que apoya Ankara. La situación es de terror, miedo, además de que, debido a los bombardeos, muchos miembros del Estado Islámico (ISIS) que estaban encarcelados huyeron. Desde el 9 de octubre, ha habido varios atentados con coches bomba en varias ciudades del norte de Siria y Rojava. La prioridad es defender a la población civil, luchar contra Turquía, y el tema de la seguridad o la lucha contra el Estado Islámico es ahora la parte menos importante, porque hay otra prioridad: salvar vidas ante los ataques del gobierno turco.

—¿Cuáles pensás que son las razones del Estado turco para invadir Rojava?
—Eso siempre Erdogan lo menciona, no son mis palabras: es para establecer una zona segura en el norte de Siria para que los más de 3,5 millones de refugiados sirios que viven en Turquía puedan volver a sus casas. Pero tenemos que recordar que no todos los refugiados que viven en Turquía son de la zona de la frontera. La mayoría ni siquiera son kurdos. Erdogan quiere reubicar a estas personas en Rojava para hacer un cambio demográfico en la zona y poder echar a los kurdos hacia el sur de Siria, o hacia el desierto, y así quedarse con esta zona de la frontera. Recordemos que es una zona rica en petróleo, agricultura y agua dulce. Para hacer esto, Erdogan comete una limpieza étnica contra la población kurda. Los primeros refugiados llegaron hace dos días a las zonas de Serekaniye (Tal Albyad), pero ellos son de Ghuta, de Homs, que son regiones sirias que quedan bastante lejos de la frontera. Ahora ocupan casas de civiles kurdos que huyeron por los ataques de Turquía.

—¿Qué opina la población sobre las posturas de Rusia y Estados Unidos?
—Un día antes de que empezaran los ataques contra Afrin el 18 de marzo de 2018, Rusia retiró todas sus fuerzas que estaban en la zona. Eso mismo pasó en Serekaniye en octubre pasado, porque, después de una llamada telefónica entre Erdogan y Donald Trump, al día siguiente, las fuerzas norteamericanas se retiraron de la zona con las armas pesadas que tenían las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y quedaron solo con ametralladoras, que son armas que no pueden hacer frente a la aviación y las armas de última generación que tiene el segundo ejército de la OTAN. La gente odia a las fuerzas norteamericanas, no confían ni en Rusia ni en el ejército sirio. La zona es un caos. El día que me fui, vimos patrullas turcas, rusas, del ejército sirio, norteamericanas, por la noche sobrevuelan aviones, y la gente ya no sabe quién controla cada zona. Es un caos y una inseguridad total.

—¿Qué responsabilidad tiene Europa ante la invasión turca?
—Cuando empezó la invasión turca, yo estaba ahí, porque llegué a mi ciudad el día 9 de octubre. Vi que muchos países europeos condenaron el ataque, pero, desgraciadamente, ningún país hizo nada, solamente suspendieron la venta de armas a Turquía. Eso no sirve de nada, porque Turquía ya tiene armas para ocupar no solo el norte de Siria, sino para luchar contra otras fuerzas del mundo, porque es el segundo ejército dentro de la OTAN. Esa suspensión de envío de armas se va a cumplir en uno o dos años, y no afectará a Turquía.

Europa debería hacer frente a Erdogan, o aplicar más sanciones contra el gobierno turco, pero tiene miedo por la carta de Erdogan sobre los refugiados, que la utiliza dos por tres. Erdogan dijo que abriría las puertas para que los refugiados entren en Europa. Europa tiene miedo y no creo que haga más que suspender la venta de armamento y condenar con palabras vacías que no sirven de nada.

—¿Qué sentiste en tu lugar de nacimiento y ver lo que estaba pasando?
—La verdad es una pregunta muy difícil. Justo llegué el día 9 de octubre a las cuatro de la tarde, en el mismo momento que Turquía empezó sus ataques. Me sentí mal, no sabía qué hacer, me sentía inútil más allá de que escribía desde ahí, lo denunciaba por las redes sociales, pero lo veía inútil y no servía de nada. Me sentí decepcionada. Después de tantos años de lucha contra el Estado islámico, de más de 12 mil muertos (de las FDS) y 13 mil heridos en la lucha contra ISIS, de gente que ha perdido brazos, piernas, gente que se ha vuelto loca por la lucha contra ISIS, los kurdos quedaron solos y eso me afecta mucho. Mi pueblo ha hecho todo este sacrificio y, al final, se ha quedado solo frente a un ataque brutal, delante de los ojos del mundo y el silencio cómplice de la comunidad internacional. Es una sensación frustrante. Cuando me preguntan esto, me quedo sin palabras, no sé explicarlo exactamente, porque es ver tu casa debajo de las bombas. Fui a mi casa, estaba toda destrozada, mi pueblo había quedado todo vacío, y eso destroza el alma y mata el corazón. Te dejan sin tus recuerdos, te roban la infancia y destrozan todo lo bonito que había quedado en esa parte de Siria.

—¿Qué aciertos y errores pensás que tiene el proceso en Rojava?
—Se lograron muchas cosas, se dio un papel muy importante a las mujeres, se construyó una aldea de mujeres (Jinwar) para las víctimas de la guerra en Siria. El ejemplo de copresidencia en Rojava es un ejemplo en el mundo, las administraciones están ocupadas por una mujer y un hombre; además, está la economía de las mujeres, los proyectos para que las mujeres se puedan hacer independientes, puedan cuidar de sus familias, aparte de la lucha armada, que es única en la zona. Se acabaron con muchos estereotipos machistas de la sociedad, con el patriarcado. El papel que la revolución de Rojava les dio a las mujeres es importantísimo y es, quizá, único en toda la zona. Medio Oriente es una región de países conocidos históricamente por su conservadurismo y machismo.

El error, tal vez, fue confiarse demasiado en Estados Unidos o Rusia. No creo que Rusia haga nada, aunque ahora vemos las patrullas rusas junto al ejército turco en la frontera. El sábado, las fuerzas turcas atacaron la zona de Ain Aissa, donde había banderas rusas, pero no hubo ninguna condena por parte de Moscú Rusia. El problema es la confianza en estas dos potencias y creo que no harán nada, y, entonces, Turquía continuará con su plan.

—¿Cómo ves el futuro de los pueblos de Rojava?
—He pasado un mes ahí, la gente sigue resistiendo, luchando, se manifiestan todos los días. Hay muchas manifestaciones cerca de las fronteras, la gente civil ataca con piedras las patrullas turcas que pasan por la zona. El futuro lo veo un poco inseguro y poco claro; en cada pueblo, hay un ejército diferente y la gente se siente insegura. En Rojava, hay cinco millones de personas: cristianos, árabes, kurdos, yezidíes, armenios.

En marzo pasado, estuve y había una convivencia pacífica y era una zona que no formaba parte de la guerra en Siria. Había muchos desplazados sirios que habían llegado de otras partes del país, todos vivían en paz, no había ningún problema, había tres idiomas oficiales (asirio, kurdo y árabe), la gente tenía sus derechos, la economía funcionaba muy bien, había muchos planes de construcción, pero ahora lo he visto todo parado. En cada ciudad, había un check point en la entrada y en la salida, pero ahora estaban vacíos. La amenaza yihadista volvió, ISIS volvió a reorganizarse en la zona. Pensaba que la guerra estaba terminando poco a poco, pero, desgraciadamente, vuelve otra vez. Parece que no tiene fin, desgraciadamente.
leandroalbani@gmail.com


sábado, 23 de noviembre de 2019

Turquía nunca tuvo la intención de cumplir con el alto el fuego



Por Leandro Albani:
El 9 de noviembre se cumplió un mes de la invasión militar de Turquía al norte y el este de Siria, región gobernada por una administración autónoma encabezada por el pueblo kurdo, y que cuenta como brazo armado a las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), grupo conformado por todas las nacionalidades que conviven en el área, y que fueron las principales responsables de derrotar al Estado Islámico (ISIS).

La invasión turca, respaldada por al menos 29 organizaciones terroristas y mercenarias, ya les costó la vida a más de 200 civiles. Los bombardeos continuos sobre ciudades y aldeas generaron el desplazamiento forzado de al menos 300.000 personas. Cientos de heridos, la destrucción de la infraestructura y el asesinato de representantes de la administración autónoma, es la política desplegada por el régimen del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. La invasión militar, pese a las tibias críticas de las grandes potencias, fue consentida por Estados Unidos y Rusia, actores desequilibrantes que desde hace más de ocho años pujan sobre el territorio sirio.


La periodista Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez, que participa de la Comuna Internacionalista de Rojava, en estos momentos se encuentra en el cantón de Jazira, en el Kurdistán sirio. En diálogo con Revista Crisis aseguró que en la actualidad “la situación es bastante difícil”, debido a las masacres cometidas por las tropas turcas y sus aliados mercenarios.

“Durante este mes, pudimos ver que el ejército turco y sus yihadistas han logrado ocupar las dos grandes ciudades, Gire Spi (Tel Abya) y Serekaniye (Ras al Ain)”, relató la periodista, que publica sus crónicas en el portal El Salto Diario. “Hasta el momento, han logrado avanzar hasta la frontera con la ciudad de Ain Issa y Til Temir. Son más de 1.300 kilómetros cuadrados ocupados, más de 300 mil personas desplazadas, de las cuales 13.000 se convirtieron en refugiados en el Kurdistán del Sur (norte de Irak). Más de 200 civiles fueron asesinados y más de 180 combatientes de las FDS han caído en combate”.

Aunque la Organización de Naciones Unidas alertó sobre la situación crítica que viven los pobladores del norte y el este de Siria, parece que a muy pocos les importa el futuro de esos hombres y mujeres. “Las familias desplazadas, en su mayoría se encuentran en las ciudades de  Haseke, Raqqa y Qamishlo”, enumeró Sara. “La situación de los desplazados es muy mala, sobre todo porque no hay ningún tipo de ONG internacional que esté aportando ayuda humanitaria. Todo se está organizando a través de las ONG locales y de la administración autónoma junto a las comunas. Se está construyendo un nuevo campo de refugiados, cerca de Haseke, donde ya se han llevado a 65 familias”.

Sobre la situación de los desplazados y los refugiados, Sara agregó que en Haseke “hay más de 50 colegios que tuvieron que ser habilitados” para los pobladores que huyeron de sus aldeas. Uno de los principales problemas es el agua, ya que una de las principales estaciones que aportaba agua potable a alrededor de medio millón de personas, “fue dañada por los ataques del ejército turco”. Aunque el establecimiento está siendo reparado, los bombardeos turcos dificultan los trabajos. “Esto hace que se tenga que transportar el agua desde otras regiones y presas, pero como no es potable está generando múltiples enfermedades”, relató la periodista. “Esta situación generó que el precio del agua embotellada haya aumentado considerablemente, por lo tanto hay una carestía muy importante en cuanto al agua, que debe resolverse lo antes posible, pero con los medios que hay actualmente la situación no tiene buenas perspectivas”.

LA: ¿Cuál es la situación con respecto a los ataques de ISIS?
SA: La situación es difícil con respecto a las células durmientes de ISIS. Al menos, ha habido 30 ataques solo en los primeros 10 días de noviembre. En la ciudad de Qamishlo, el lunes hubo tres ataques que se saldaron con muertos civiles. Los principales objetivos de las células de ISIS son la población cristiana. Kino Gabriel, portavoz de las FDS, declaró que la comunidad se tenía que hacer cargo y ayudar con los 12.000 miembros de ISIS que se encuentran encarcelados dentro de las fronteras de AANES.

LA: ¿Cómo ves el estado de ánimo de la población frente a la invasión?
SA: Las poblaciones se están movilizando y hay una gran solidaridad entre todos. Hay muchísimos desplazados que están viviendo como invitados en las casas de las personas, algo que supone una gran carga económica para las familias. Por ejemplo, en una sola casa hay cuatro o cinco familias, algo que aumenta la presión en las diferentes ciudades. Las familias también proveen dinero para que la salud sea cubierta en diferentes aspectos. La Media Luna Roja Kurda está llevando adelante una campaña de recolección de dinero a nivel mundial para tratar de hacer frente a las dificultades que están teniendo en el terreno, en el frente y con los desplazados.

El estado de ánimo de la población es, por un lado, de rabia y de enfado con la comunidad internacional, porque saben perfectamente que la invasión fue un complot internacional apoyando a una potencia imperialista, como es Turquía. Además, se está permitiendo que haya una invasión sobre la soberanía territorial de un Estado. Saben que a Turquía se lo permiten porque es miembro de la OTAN, y porque tanto Rusia como Estados Unidos sacan provecho económico, geopolítico y estratégico dentro de la región. Por eso, la población está tremendamente enfadad con la comunidad internacional, pero aun así la moral y el estado de ánimo sigue siendo alto, sigue habiendo protestas en las calles, la solidaridad entre las personas funciona muy bien. Por ejemplo, ahora se ha comenzado con una campaña de boicot contra los productos turcos y se quiere hacer una concienciación para dejar de comprar  y consumir productos de Turquía. Esto funciona muy bien en las cuatro partes de Kurdistán y en el mundo árabe. La campaña también existe a nivel mundial, pero funciona particularmente bien en Medio Oriente.

LA: ¿Cuáles son las principales demandas de la población?
SA: La población lo único que pide es que no se le permita a Turquía bombardear con aviones. Los pobladores no están pidiendo armas, no están pidiendo nada, sino que terminen los bombardeos para que las fuerzas de autodefensa de la región puedan combatir en una situación de igualdad. Las instituciones están pidiendo la intervención de la comunidad internacional y de la ONU para que frene la invasión y traigan unas tropas, ya sean de la ONU o de la Coalición Internacional, que se desplieguen por la frontera para detener los ataques.

También hay una gran rabia contra las patrullas turco-rusas que se están desplegando actualmente entre Darbesiye y Amude, en el norte de Siria, y en Derik. Hay fuerte protestas en Kobane. La población, de forma espontánea, se coloca junto a la carretera para tirar frutas, huevos, piedras y zapatos contra las patrullas turcas, porque consideran que es una invasión permitida por la comunidad internacional, pero completamente ilegitima en su territorio. De esa manera, muestran que están en contra de la alianza turco-rusa que se ha hecho a espaldas de la población.

LA: ¿Turquía cumple con el alto el fuego?
SA: El alto al fuego negociado por Rusia y Estados Unidos con Turquía ha sido simplemente legitimar la invasión, para que puedan asentar sus poderes en el norte y el este de Siria, y disminuir la potencia de este movimiento y nuevo sistema democrático que se aplica en la región. Turquía no tuvo en ningún momento la intensión de finalizar su invasión ilegal, y tiene objetivos muy claros: la expansión de sus fronteras, en lo que sería el cantón de Jazira hasta la autopista M4, porque es un punto estratégico para ir y venir, así como en ciudades como Til Temir, Kobane y Ain Isa. El objetivo de Turquía es separar el cantón de Kobane del de Jazira, y aislarlo para conquistarlo. Turquía nunca tuvo la intención de cumplir con el alto el fuego que había acordado.
leandroalbani@gmail.com

martes, 23 de julio de 2019

“Que los responsables de la masacre de Pergamino paguen por semejante aberración”

Por Leandro Albani:


Falta poco más de dos meses para que comience el juicio por la masacre de Pergamino. Los familiares de las víctimas relatan sus expectativas y recuerdos más profundos.

La cuenta regresiva ya comenzó para el juicio contra los seis ex policías imputados por la masacre de Pergamino, cometida el 2 de marzo de 2017 en la comisaría primera de esa ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires. En poco más de dos meses, el ex comisario Albero Sebastián Donza y los ex oficiales Matías Giulietti, Alexis Eva, Carolina Guevara, Brian Carrizo y Sergio Rodas, enfrentarán un proceso por la muerte de Federico Perrota, Alan Córdoba, Sergio Filiberto, Juan José Cabrera, John Mario Claros, Fernando Latorre y Franco Pizarro. Los policías exonerados están imputados por abandono de persona seguida de muerte, por lo cual podrían recibir condenas entre cinco y 15 años. En la actualidad, Donza y Eva se encuentran recluidos en el penal de Campana, mientras que el resto tienen el privilegio de la prisión domiciliaria.


Las semanas previas al juicio son frenéticas para los familiares de los siete pibes. Por estos días, el dolor que supieron transformar en lucha por justicia está a flor de piel. Junto a quienes los acompañan en el Colectivo Justicia X los 7, salen a pintar murales, por las tardes y noches hacen pegatinas de afiches (algunos de los cuales en apenas horas son arrancados por manos –no tan- anónimas), viajan a diferentes ciudades a difundir la causa que los une. Y esperan, con temores, sensaciones cruzadas, y una fuerza inclaudicable, que se abran las puertas del Tribunal Oral Criminal N°1 donde, durante dos meses, se escucharán sus testimonios, el de los 12 sobrevivientes de la masacre, de los bomberos y los peritos, como también de los ex policías.

“Realmente, espero el juicio muy ansioso, contando los días. Preparándome mentalmente, sabiendo que va a ser muy doloroso, pero con la esperanza que todo salga la luz: que los policías estuvieron en tiempo y forma ese 2 de marzo mirando, escuchando todo y no queriendo hacer nada, e imposibilitando la ayuda”, dice a La tinta Mariana Noguera, la mujer de Fernando Latorre.

Lo que relata Mariana se encuentra detallado de manera precisa en la causa judicial: entre las 18 y 19 horas de ese 2 de marzo, los entonces policías que se encontraban en la comisaría primera observaron cómo un pequeño principio de incendio se convirtió en el arma letal utilizada para que siete chicos murieran asfixiados en la celda 1. Recién a los cuarenta minutos de iniciarse el fuego -debido a pedazos de colchones que prendieron los pibes como forma de reclamo para que no los engomaran-, los uniformados llamaron a los bomberos voluntarios. Cuando los bomberos llegaron, estuvieron otros veinte minutos rogándole a los policías que abrieran la reja que comunicaba con el sector de calabozos. Los uniformados, por su puesto, se negaron a abrir un simple candado.

“Que realmente paguen por semejante aberración y desprecio por la vida que tuvieron con los chicos”, sintetiza Mariana.
Daiana Brunel, hermana mayor de Federico Perrota, comenta a este portal de noticias que al juicio lo espera con “ansias y nervios”, y que sus “expectativas son altas, por eso espero la condena máxima. Esto no es en forma de venganza ni mucho menos, simplemente que sean condenados como cualquier otra persona por estas siete muertes”.

Mariana coincide con Daiana en que los ex policías deben recibir una condena ejemplar. “Mi expectativa es que realmente se pueda conocer lo que pasó, que se pueda ver que los policías pudieron hacer algo, pero no quisieron salvarlos –afirma-. Deseo que obtengan una condena ejemplar, aunque al dolor de la pérdida del ser amado lo llevamos de por vida. Ese dolor no nos los quita nadie, pero confío que se va hacer justicia, sino sería una vergüenza nacional”.

En estos más de dos años de ocurrida la masacre, las familias de los siete pibes transitaron caminos de profunda tristeza, pero también de aprendizajes colectivos. En una ciudad como Pergamino, rica para unos pocos y conservadora para casi todos, la lucha de los familiares todavía no es comprendida en su cabalidad. Pese a desplantes, palos en las ruedas, esfuerzos que llevan al agotamiento, los familiares saben que su presencia en las calles, en los pasillos del juzgado o en una escuela relatando sus vivencias, son fundamentales para que se conozca lo que sucedió.

“Este tiempo de lucha lo veo más que bien –asegura Daiana-. Si hoy por hoy estamos entrando al juicio es gracia a la presión que ejercimos los familiares y todos los acompañantes, en especial Alejandro Cabrera Britos, que jamás nos abandonó. Gracias a ellos los familiares convertimos el dolor en lucha”. Alejandro era un músico callejero y defensor de los derechos humanos, que falleció en un accidente automovilístico el jueves 23 de mayo.

Mariana cuenta que en este tiempo aprendió a admirar a los familiares de los siete pibes y a los vecinos y las vecinas que acompañan sus demandas. También se asombra al reconocer “la fuerza que uno tiene como ser humano para pelear por lo que más ama. Creo que el amor mezclado con el dolor y la bronca de tanta injusticia, nos lleva a salir a las calles para reclamar ser escuchados”. Mariana tampoco se olvida de alguien que siempre estuvo al lado de las familias: “Uno de los que se puso la camiseta y fue y será nuestro gran acompañante es Alejandro Cabrera Britos. Él nos enseñó a que somos personas únicas e invaluables, como eran nuestros chicos, y que nadie podía decidir y abusar de la vida de otras personas, que tenemos derecho a no callar, a ser escuchado. Esas son las cosas que aprendimos de Ale, que fue un pilar, un guía, que realmente nos ayudó y acompañó en este reclamo, y que unidos venceremos a aquellos que se creen más porque portan la chapa policial”.

Al referirse al impacto de la masacre y la posterior lucha de los familiares en la ciudad, Daiana señala que “con el correr del tiempo, desde lo sucedido hasta hoy, hay mucha gente que cambio su opinión gracias a las marchas y demás movimientos. Hay mucha otra que no, que sigue sosteniendo su postura del primer momento”.

Mariana recuerda los golpes que tuvieron que sufrir los familiares después de la masacre, que incluyeron burlas, la circulación de las fotos de los chicos muertos, acusaciones falsas, “pasando por alto el dolor de todos nosotros”. Pero con el paso del tiempo, según Mariana, “hasta los medios de comunicación cambiaron las palabras, ya que muchos entendieron gracias a la lucha que fue una masacre”. Para Mariana, quienes en la ciudad sostienen las mismas posturas que cuando ocurrió la masacre son “los condenadores, que se creen que están exentos de todo, se creen humanos perfectos condenando a los chicos y olvidándose que tienen hijos, sobrinos, primos. “Pero me quedo con esa parte que nos escuchó, que se sensibiliza y tiene corazón. Si para comprender nuestro pedido y nuestra lucha, alguien cambió y abrió su mente me reconforta, porque entendió bastante de la vida y de todas las injusticias que trae este mundo”, sintetiza.

Por las calles de Pergamino, los recuerdos de los pibes todavía están latentes, frescos, y por momentos sus familiares los ven llegar, entrar a sus casas, sonreír, dar esos abrazos cargados de afectos. “Los recuerdos más fuertes que tengo de Fede son cuando escuchaba algún tema que le gustaba y me sacaba a bailar –rememora Daiana, cuando tocaba la guitarra y cantaba. También tengo recuerdos de nuestra infancia, cuando jugábamos con los chicos del barrio a la mancha, a la escondida o cazábamos cuises. Pero el recuerdo más fuerte y preciado que tengo es de la última vez que lo vi: me abrazó tan fuerte que todavía siento sus brazos rodeando mi cuerpo. Y me dijo: ‘Te amo, flaca, a pesar de nuestras diferencias. Cuida a Benu y a Pia (los hijos de Federico), cuídalos a todos”.

En el caso de Mariana, esos recuerdos revolotean alrededor de Francesca, la hija que tuvo con Fernando. “El mayor regalo y recuerdo es nuestra única hija, que no solo físicamente es parecida, sino que como si fuera un regalo tiene modos y gestos de Fernando”, dice Mariana. Para ella, Fernando “fue y es el amor de mi vida. Vive en mi mente y corazón, nunca voy a dejar de extrañarlo. Él me ayudaba en todo y siempre estaba cuando lo necesitaba”. Como último recuerdo, Mariana se estremece cuando cuenta: “Lo que más llevo grabado es el día en que salí del quirófano cuando nació Francesca. Él me estaba esperando, le pidió al enfermero estar a solas un ratito y me dio tantos besos, caricias, tantas palabras que salían de su corazón, con lágrimas de agradecimiento y felicidad. Ese recuerdo lo llevó muy profundo, grabado en el alma y en el corazón eternamente”.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 10 de julio de 2019

El ejército israelí tiene vía libre para asesinar a niñas y niños palestinos por la espalda

Por Leandro Albani:

Las fuerzas armadas israelíes refuerzan sus políticas represivas con el objetivo de detener las crecientes protestas de los pobladores palestinos.

Apuntar, no vacilar y disparar. Esa es la principal premisa que tienen los soldados israelíes a la hora de reprimir a los palestinos y las palestinas. Los casos al respecto, que se producen casi a diario, confirman esta orden que rige a las fuerzas armadas del Estado de Israel. Pero como si los niveles represivos nunca fueran suficientes, ahora los uniformados israelíes tienen vía libre para dispararles a los niños y las niñas palestinas por la espalda.

Esta revelación fue hecha por el organismo de derechos humanos Adalah, con sede en la ciudad de Haifa, luego de obtener una serie de documentos oficiales sobre los reglamentos de combate del ejército hebreo, que incluyen que los soldados tienen derecho a disparar a los palestinos, incluido los menores de edad, por la espalda.

A partir de las Marchas por el Retorno, iniciadas en marzo del año pasado por los pobladores de la Franja de Gaza, las fuerzas de ocupación asesinaron a más de 200 palestinos, entre los que se encuentran 44 niños y niñas. La represión a las movilizaciones que se realizan todos los viernes también dejó 16.000 heridos, incluidos 4.000 menores de edad.

Desde Adalah, afirmaron que “los francotiradores israelíes pueden disparar con fuego real, incluso cuando (los palestinos) ya no participan en la protesta o están descansando”. En un artículo publicado recientemente en el portal Middle East Monitor, el abogado de Adalah, Suhad Bishara, advirtió que los documentos del ejército intentan “explicar el tiroteo indiscriminado contra manifestantes desarmados, lo que resulta de un desprecio total por la vida humana”. Bushara alertó que las normativas justifican “los disparos a personas que no representaban un peligro real e inmediato para los soldados o civiles israelíes”.

Adalah remarcó que los francotiradores israelíes pueden abrir fuego con municiones reales contra “figuras ficticias” creadas y que son denominadas como “instigadores clave” o “alborotadores clave”. El organismo de derechos humanos denunció que las “figuras” con las que se justifican el accionar militar israelí no están “ancladas en el derecho internacional”.
Los documentos oficiales obtenidos por Adalah fueron presentados durante las audiencias en el Tribunal Superior de Justicia de Israel. La corte adoptó, según el organismo de derechos humanos, “totalmente la posición militar israelí”.

Uno de los ejes fundamentales de la ocupación y militarización de Israel de los territorios históricos palestinos es el castigo y el asesinato de los niños y las niñas. En el transcurso de los últimos años, funcionarios de Tel Aviv declararon públicamente que el ataque y exterminio de los menores de edad es parte fundamental de la política represiva israelí.

El 24 de junio pasado, un comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), integrado por expertos independientes, manifestó su preocupación por la creciente expansión de las construcciones ilegales israelíes y la violencia de los colonos extremistas judíos contra los niños y las niñas de Cisjordania y la Franja de Gaza.

El comité denunció a los soldados israelíes que realizan redadas nocturnas, con las cuales provocan graves consecuencias para el bienestar y el goce de los derechos de los menores de edad. En el informe de la ONU, se recordó que, en la actualidad, Israel mantiene detenidos a más de 300 niños, niñas y adolescentes, la mayoría de ellos acusados de tirar piedras y difundir publicaciones a favor de la causa palestina en las redes sociales.

Al mismo tiempo, los expertos de Naciones Unidas explicaron que los uniformados hebreos transportan a los menores a lugares desconocidos, donde son amenazados y abusados. Además, muchos niños detenidos son obligados a firmar confesiones en hebreo, un idioma que no comprenden.

En abril de este año, el Comité de Prisioneros y Libertades de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reveló que las fuerzas de ocupación israelíes detuvieron a más de 50.000 niños y niñas palestinas desde 1967, luego de la Guerra de los Seis Días. Según la institución, casi 17.000 menores de edad fueron arrestados en los años transcurridos desde el inicio de la Segunda Intifada en el 2000.

El jefe del Departamento de Estudios y Documentación del comité, Abdul Nasser Ferwaneh, presentó un informe en el que se asegura que la detención de niños y niñas palestinas es una práctica “sistemática” de Tel Aviv. Ferwaneh detalló que la tasa anual de detención de menores de edad tuvo un promedio de 700 entre 2000 y 2010, pero aumentó a 1.250 entre 2011 y 2018.

La persecución, el destierro, el encarcelamiento, el asesinato y la guerra económica son solo algunas de las herramientas punitivas que utiliza Israel contra el pueblo palestino. El perfeccionamiento de estos métodos y medidas son una política constante y profunda respetada por todos los gobiernos hebreos desde la imposición del Estado israelí en tierras palestinas.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 26 de junio de 2019

Una gran asamblea de mujeres para el norte y el este de Siria

Por Leandro Albani:

Las mujeres de los pueblos del norte y el este de Siria fundaron un nuevo espacio de organización y resolución política para toda la región.
Kurdas, árabes, turcomanas, asirias, chechenas, armenias, caldeas y circasianas; musulmanas, cristianas o yezidíes; con una militancia histórica en el Movimiento de Mujeres de Kurdistán (MMK), o fogueadas en la desesperación por liberarse de las cadenas del Estado Islámico (ISIS). Todas esas mujeres del norte y el este de Siria siguen caminando con paso firme hacia su liberación total de las estructuras más rígidas del patriarcado enquistado en Medio Oriente. Ese trayecto –que no es reciente, sino que, en el caso del MMK, ya supera los 40 años- permitió que, la semana pasada, se anunciara la creación de la Asamblea de Mujeres del Norte y el Este de Siria (AMNES), que celebró su congreso fundacional en la ciudad de Amude, en el cantón kurdo de Qamishlo.


Con la clara consigna de “La unión de mujeres libres es la garantía de una Siria democrática”, cientos de representantes de la región se congregaron para discutir y continuar elaborando políticas para defender sus derechos en un territorio cruzado por guerras interpuestas, la amenaza latente del terrorismo fundamentalista, la ocupación militar de Turquía del cantón de Afrin y las permanentes negociaciones a varias bandas que encabezan las autoridades de la Federación Democrática del Norte y el Este de Siria (FDNES) con las potencias internacionales y regionales, con el objetivo de que se reconozca la autonomía y el autogobierno en un territorio que fue liberado y es defendido por sus propios pobladores.
El profundo movimiento político y social que encabezan las mujeres kurdas, y que, en Rojava (Kurdistán sirio), es la fuerza motora para la revolución que se desarrolla desde 2012, en los últimos años, se expandió por diferentes regiones de Siria de una forma imparable.

Los objetivos
Luego de cinco meses de discusiones previas impulsadas por el Kongra Star (principal organización de mujeres de Rojava) en las que participaron miles de personas, la asamblea fue conformada con el fin de defender los derechos políticos, sociales y culturales de las mujeres. Además, en su seno, estarán representadas las propias organizaciones femeninas de la región, los partidos políticos, representantes de las instituciones del autogobierno y de sociedades civiles, además de mujeres que no participan en este tipo de estructuras.

La asamblea es el espacio donde se discutirán los problemas de las mujeres y tendrá el poder de tomar decisiones y resoluciones que, luego, deberán cumplirse en la sociedad. Entre los principios básicos acordados, se destacan la defensa de una vida libre e igualitaria, el rechazo de todas las formas de discriminación –ya sea étnica, religiosa o política- y el combate directo contra la violencia de género.
Entre otros objetivos aprobados, la asamblea se encargará de la organización de las mujeres y la construcción de sus propios mecanismos de autodefensa. A su vez, en la conferencia fundacional, se demandó que las mujeres tengan una participación activa en las negociaciones para establecer una nueva Constitución en el país.

Desde su fundación, la asamblea tiene una coordinación general integrada por 17 representantes y celebrará sus conferencias una vez al año.

Las voces
Durante la fundación de la asamblea, decenas de mujeres tuvieron espacio para decir sus pareceres y presentar propuestas. Entre ellas, se encontraba Foza Yusif, integrante de la coordinación del Kongra Star, que aseguró que las mujeres del norte y el este de Siria son un ejemplo para todo el mundo. “Mientras se desarrollaba la revolución de la primavera de los pueblos, ocurrió una revolución de mujeres libres en el norte y el este de Siria para que la historia masculina no se repitiera contra las mujeres -recordó-. Con todos los medios a nuestra disposición, estamos trabajando para crear organizaciones de mujeres y una sociedad democrática”.

Yusif aseguró que, en la actualidad, las mujeres “son sometidas a la tiranía, a la tortura y son asesinadas. Como tal, nuestra revolución está todavía en la fase inicial. La fundación de la asamblea es parte de la continuación de la lucha de las mujeres”.

Por su parte, Zeynep Efrin, comandante de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), resaltó el papel jugado por esas fuerzas de autodefensa para derrotar a ISIS y mantener unidas a las pobladoras de la región. “Las mujeres demostraron su fuerza a través de su valentía y su trabajo, y ahora están coronando estas labores con la fundación de la Asamblea de Mujeres. La Siria democrática que se fundará bajo nuestra unidad influirá en todo Medio Oriente”, expresó.

Quien también tomó la palabra fue Berivan Xalid, copresidenta del Consejo Ejecutivo de la Administración Autónoma del norte y el este de Siria, que remarcó la importancia de la unidad y llamó a alcanzar “la victoria en la línea de mujeres libres”.

Al mismo tiempo, Sema Ednan, integrante de la Asociación Tevgera Azadi, de Kurdistán del Sur (norte de Irak), estimó que la Revolución de Rojava es exitosa gracias a la lucha de sus mujeres. “Los mismos ataques contra Rojava se están experimentando ahora en Kurdistán del Sur (por parte de Turquía). Esperamos que todo el pueblo y las mujeres de aquí se unan, y juntos derroten estos ataques. No deben permanecer en silencio”, denunció la delegada.

“Como dice el líder Abdullah Öcalan, una revolución en Kurdistán sólo se logrará a través de una revolución de mujeres. La revolución en Basurê (Kurdistán del Sur) también se desarrollará con la revolución de las mujeres. Es necesaria una revolución en esta etapa y se llevará a cabo una revolución en unidad con la guerrilla de mujeres. Esperamos que haya tal revolución lo antes posible”, indicó Ednan.

Con la fundación de la Asamblea de Mujeres, en las tierras del norte y el este de Siria, se refuerza un proceso político y social que, todavía hoy, es poco conocido y, en muchas ocasiones, genera desconfianzas en algunos ámbitos. Lo único real es que las mujeres de ese territorio en disputa encabezan una transformación que recién comienza, pero que ya sembró miles de semillas que no paran de germinar.

leandroalbani@gmail.com

jueves, 20 de junio de 2019

Kurdistán Redoblar la lucha por la liberación de las mujeres

Por Leandro Albani::


Las Unidades de Protección de las Mujeres se convirtieron en una fuerza desequilibrante para la liberación de territorios en poder de ISIS en el Kurdistán sirio.
La defensa de las mujeres es “más valiosa que el pan y el agua” fue la definición más certera que brindaron las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), las milicias de autodefensa de Rojava (Kurdistán sirio), durante su segunda conferencia realizada entre el 1 y el 2 de junio pasados.
Con doscientas delegadas presentes, el encuentro de las YPJ abordó diversos temas políticos y militares que cruzan el norte y el este de Siria, territorio controlado por un autogobierno encabezado por los kurdos luego de cruentas batallas en estos últimos siete años contra el Estado Islámico (ISIS).


Luego de la conferencia, el comando general de las YPJ difundió una declaración en la que recordaron a las milicianas mártires en la lucha con ISIS y resaltaron la figura de la diputada kurda Leyla Güven, que, durante doscientos días, encabezó una huelga de hambre en Bakure (Kurdistán turco), en demanda del fin del asilamiento del líder kurdo Abdullah Öcalan, encarcelado en la isla-prisión de Imrali desde 1999.
Las YPJ estimaron que la segunda conferencia tiene “un significado histórico para todas las mujeres de Oriente Medio y las mujeres kurdas”, además de remarcar que, hacia futuro, “vamos a entrar en un nuevo proceso de lucha y asumir mayores responsabilidades y deberes”.

En el comunicado, las fuerzas de autodefensa de mujeres destacaron su lucha contra ISIS, al que calificaron como un “enemigo de la humanidad”. Esa lucha, según las YPJ, se realizó “con el espíritu de patriotismo y la memoria de todas las mujeres”, por el cual “pagamos un gran precio para defender a las personas, a las mujeres y a la tierra”.

Las YPJ junto a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) son las organizaciones principales dentro de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), respaldadas por la Coalición Internacional en la lucha contra los últimos vestigios de ISIS en el noroeste de Siria. Las mujeres de las YPJ dejaron en claro que, en la actualidad, son una “fuerza líder”, que asumió la responsabilidad “de crear una sociedad libre, democrática e igualitaria”.

La historia de las YPJ se remonta a su creación en 2012, cuando, en Siria, las revueltas populares estremecían al país. En Rojava, el pueblo kurdo siempre había sido negado por el gobierno de Damasco, que utilizaba su territorio como eje central de su política agraria y de explotación de hidrocarburos, pero cercenaba sus derechos culturales, sociales y económicos.

Pero la historia de las YPJ está ligada al amplio Movimiento de Mujeres de Kurdistán, surgido al calor de la lucha del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) hace más de cuarenta años. Las mujeres kurdas hoy son visibilizadas a nivel mundial, aunque las batallas que encabezan se entroncan con las demandas de independencia y autonomía teorizadas por Öcalan en su paradigma de “confederalismo democrático”.
Reducir el accionar de las YPJ a una “cuestión armada” es negar una lucha histórica de las mujeres kurdas que, entre sus figuras más destacadas, tiene a Sakine Cansiz, una de las fundadoras del PKK, que fue asesinada en París en 2013. Las YPJ, al igual de decenas de entidades encabezadas por mujeres en Rojava, forman parte del Kongra Star (Congreso Estrella), la principal organización de mujeres del norte y el este de Siria.

En su segunda conferencia, las delegadas de las Unidades de Protección de las Mujeres manifestaron que “la defensa es más valiosa para las mujeres que el pan y el agua”, por lo cual las fuerzas de autodefensa se consideran “responsable de la defensa de todas las mujeres y niños”. Las amenazas a las mujeres, los niños y los pueblos de Oriente Medio y Siria no han terminado”, remarcaron.

En el encuentro, las milicianas de las YPJ también aseguraron que, en la etapa actual, “nos desarrollaremos y nos fortaleceremos intelectual y militarmente” para enfrentar la guerra que todavía asola a Siria. Al mismo tiempo, estimaron el desarrollo de un “ejército profesional para estar mejor equipado” en la lucha por la liberación del cantón kurdo de Afrin, ocupado ilegalmente por Turquía desde marzo del año pasado.
En declaraciones a medios kurdos el 20 de mayo pasado, la comandante de las YPJ, Ronahi Halep, destacó que, luego de la liberación de la aldea de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor, “todas nuestras fuerzas estamos siempre listas para nuestro pueblo y nuestras operaciones”. En Baghouz, un pequeño poblado en la frontera con Irak, los mercenarios de ISIS y sus familias se habían replegado ante el avance de las FDS. Luego de varios meses de combate, en marzo, las FDS anunciaron la derrota total del Estado Islámico, aunque todavía sobreviven células terroristas en la zona.

A finales de mayo, las FDS y las YPJ iniciaron una operación en el desierto que se extiende entre el pueblo de Kasra, en Deir Ezzor, y Shadaddi, en la ciudad de Heseke, en Rojava. En los primeros días, docenas de miembros de ISIS fueron capturados, además de decomisar todo el armamento en mano de los fundamentalistas.

 “La operación de liberación de Deir Ezzor contra ISIS ha sido todo un reto para nosotras, pero también de gran importancia”, recordaba la comandante Halep. “No podemos decir que la campaña (contra ISIS) haya acabado. La mentalidad de la organización continúa aquí, a escondidas –aseguró la comandante de las YPJ-. Podemos ver cómo los miembros de la organización se esconden entre la población civil. Algunos de ellos se afeitan las barbas, se cortan el pelo y continúan trabajando para tratar de reconstruir la organización entre la población. Quieren reorganizarse contra las YPJ, las YPG y las FDS. Pero no podrán. Su espina dorsal ha sido rota en Baghouz. Nuestras fuerzas han conseguido su objetivo y la población lo ha visto como una victoria y una liberación que les ha producido alegría”.

Aunque la guerra es algo inevitable para las mujeres kurdas, árabes y de otras nacionalidades que conviven en Rojava, también es cierto que el proceso de liberación que encabezan va mucho más allá de complejas operaciones militares. La fortaleza de la revolución de Rojava reside en las propias mujeres que construyen una sociedad nueva, ya sea con un fusil entre sus manos o fundando cooperativas, reconstruyendo escuelas y hospitales, y transformando la mentalidad patriarcal enraizada en Kurdistán y todo Medio Oriente.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 5 de junio de 2019

Nora Cortiñas “Todos tenemos que estar atentos al fin del aislamiento"



Por Leandro Albani:
En marzo pasado Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, línea fundadora, visitó a Leyla Güven durante la huelga de hambre. ANF la entrevistó luego del histórico logro de los huelguistas de hambre contra el aislamiento.

Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo -Línea Fundadora-, de Argentina, visitó a Leyla Guven durante la huelga de hambre el pasado marzo. No fue su primera visita al Kurdistán turco (Bakur). Durante 2012 y 2013 visitó a las Madres de la Paz y las Madres de los Sábados. Sobre esos viajes se realizó el documental “Pañuelos para la Historia”.


Así como las Madres de los Sábados realizan una sentada cada sábado en la plaza Galatasaray en Estambul, las Madres de Plaza de Mayo hace 42 años encabezan una ronda en Plaza de Mayo, en Buenos Aires, reclamando justicia por sus hijos e hijas, por los y las 30.000 desaparecidas. Con el tiempo, fueron sumando reclamos y las luchas de todos los rincones de Argentina y el mundo. No ha sido la excepción la lucha del pueblo kurdo, el recuerdo de Legerin Ciya (Alina Sánchez), las huelgas de hambre, los sótanos de Cizre, y la exigencia de libertad de Abdullah Öcalan.

El pasado jueves, a días de haber finalizado la huelga de hambre de más de 200 días encabezada por la parlamentaria del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Leyla Güven, Nora Cortiñas habló durante la ronda de las Madres sobre la situación de la resistencia del pueblo kurdo: “Ustedes recuerdan que Öcalan está preso hace 20 años en la isla-prisión de Imrali, y que Leyla Güven, de 56 años, comenzó una huelga de hambre indefinida hace seis meses, pidiendo el fin del aislamiento, a la que se sumaron miles de presos políticos y activistas. La misma Leyla dijo que la huelga no era para morir sino para que su pueblo pudiera vivir con dignidad. Estuvo 200 días de huelga de hambre, es increíble du fuerza. Después de eso permitieron las visitas a Abdullah Öcalan, resultado de las huelgas de hambre y de todos los pueblos del mundo por visibilizar la causa, y es así como el presidente de Turquía, Erdogan, que además es un genocida, tuvo que anunciar que el aislamiento terminaba”.
De esta manera, Nora relataba al público presenta lo que había sucedido. También habló de la importancia de estar atentos a lo que siga aconteciendo y a seguir presionando para que realmente el aislamiento finalice
.
Luego de la ronda, la ANF pudo entrevistar a Nora Cortiñas.
-¿Qué sentiste después de haber visitado a Leyla Güven? ¿Qué impresiones te dejó su lucha?
-Desde el día que fui a ver a Leyla Güven fue todo emoción, todo fue una admiración, por ella y por todo el pueblo kurdo. Yo ya tenía conocimiento de las Madres de la Paz y las Madres de los Sábados, ya había filmado una película documental con ellas (“Pañuelos en la Historia”) y había vivido muchas emociones. Pero el día que fui y la abracé a Leyla, fue algo especial, primero porque es otro mundo, no es el nuestro, y era un mundo que yo no conocía, fue todo muy hermoso. Además, la admiración y respeto por su líder político Abdullah Öcalan me causó una impresión que me hizo sentir que esta es la verdadera lucha y resistencia de un pueblo. Aprecié todo el amor que se tienen entre ellos, porque para un pueblo tomar una determinación como la de Leyla y tener a siete mil compañeros que siguen tu acción con la misma entrega, es una cosa hermosa. Ese pueblo no se merece tanta persecución, por eso justamente el presidente de Turquía Erdogan los persigue donde estén.

-Después de la victoria de las huelgas de hambre que lograron que públicamente acepten el fin del aislamiento y que al menos haya habido dos visitas después de ocho años, ¿creés que el gobierno turco va a cumplir efectivamente con lo que dice?

-Creo que va a costar mucho, mis amigos kurdos dudan de que suceda, por como Erdogan ha sido con otros pueblos, con el pueblo kurdo y con Siria, con tanta guerra y masacre. Pero queremos tener la fuerza de la creencia y la convicción, porque de cualquier manera lo que está claro es que el pueblo kurdo va a seguir luchando y no van a bajar nunca las banderas. Creo que es una prueba de resistencia histórica, y muy importante. No será ahora el éxito de que el gobierno los deje vivir en paz, ese sería el logro mayor, pero con lo que acaban de lograr van hacia ese proceso.

-¿Cuáles fueron tus sensaciones e impresiones en tus viajes por el Kurdistán turco?
-Cuando fui a filmar la película con Alejandro Haddad fue muy importante, fue impactante, porque yo no conocía ese pueblo, sus costumbres, pero vi que las madres eran iguales que yo, el dolor era el mismo y no había un idioma que nos separará del dolor. Eran las mismas ganas de luchar, el mismo deseo de enfrentar ese fascismo tan grande que hay en Turquía.

Cuando fui en marzo a ver a Leyla fue otro impacto. Leyla tiene entrega, una mujer de 56 años que no hablaba de final de la huelga, hablaba de una huelga infinita, no para morir. Yo empecé a amar aún más al pueblo kurdo con todas mis fuerzas. Tenemos que poner desde acá los ojos en el pueblo kurdo, en el palestino, en el saharaui, tenemos que ver que en el mundo hay una persecución para todos los pueblos que luchan por su liberación.

-¿Qué mensaje le enviarías a Leyla Güven?
-Primero que le envío un gran abrazo. Deseo que se reponga, que la misma voluntad que ella puso para vivir y sobrevivir a la huelga de hambre, ahora la tiene que poner para lograr todos sus objetivos: la vida digna para su pueblo. Yo le deseo toda la suerte del mundo y deseo que todos los huelguistas de hambre logren la libertad y la vida digna para todo su pueblo.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 8 de mayo de 2019

El regreso del muerto vivo

Por Leandro Albani:

El líder del Estado Islámico reapareció en un video después de cinco años. El hombre más buscado del mundo convocó a sus seguidores a no bajar las banderas del Califato.

La reaparición de Abu Bakr Al Baghdadi, líder del Estado Islámico (ISIS), confirmó que el autodenominado Califa se encuentra con vida, más allá de algunas especulaciones mediáticas sobre la veracidad del video dado a conocer por la agencia Al Furqan, vinculada al grupo fundamentalista, el pasado 29 de abril.

Sentado entre almohadones, con un fusil a su lado, el misterioso barbado -que supo controlar vastas extensiones territoriales de Irak y Siria, y regir con mano de hierro la vida de entre ocho y diez millones de personas- se puede ver junto a algunos de sus colaboradores, a quienes les dirige la palabra y aborda varios temas.


El video de 18 minutos se conoce pocas semanas después de que ISIS fuera derrotado militarmente en Siria. A finales de marzo, las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), conformadas por milicias kurdas, árabes y de otras nacionalidades, le dieron la estocada final a la organización de Al Baghdadi en la pequeña aldea de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor.

La reaparición del Califa Ibrahim -como se lo conoce desde 2014 cuando sus fuerzas tomaron la ciudad iraquí de Mosul y el mundo lo vio por única vez en la Gran Mezquita Al Nuri- busca convertirse en un hecho simbólico que confirma la fortaleza del grupo, pese a las estrepitosas derrotas militares en Irak y Siria.

En el video, Al Baghdadi no reconoció que sus mercenarios fueron barridos –en su mayoría, se rindieron ante las FDS- en Baghouz, sino que lucharon hasta el final.El líder de ISIS, fogueado en lo ideológico y militar cuando integraba Al Qaeda en Irak, tiene claro que, en países inestables y volátiles, su grupo encuentra fortaleza y recursos a los cuales echar mano.

En los 18 minutos de video, Al Baghdadi también reafirmó que ISIS seguirá operando a través de atentados y ataques suicidas. Sus palabras sobre el atentado en Sri Lanka, reivindicado por ISIS y que dejó más de 250 muertos, confirmaron una modalidad terrorista que el Estado Islámico comenzó a utilizar cuando sus fuerzas en el terreno iniciaron un retroceso militar abrupto en Irak y Siria.

Luego de cinco años de su única aparición pública, el Califa Ibrahim anunció la aceptación del juramento de lealtad expresado por Adnan Abu Walid Sahraui, antiguo alto cargo de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y que comanda actualmente el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS, por sus siglas en inglés), activo principalmente en Malí y Burkina Faso. De esta manera, Al Baghdadi afirmó que ISIS continúa su expansión territorial, aunque apenas pudo controlar una porción de territorio en Libia por unos meses y su presencia en Medio Oriente continúa en retirada.

En el surgimiento de ISIS en Medio Oriente, confluyeron varios factores: la devastación producida por Estados Unidos en Irak, la persecución a la comunidad sunita tanto en Siria como en Irak, el fracaso de los nacionalismos árabes como opción política superadora del islam político y las disputas entre potencias internacionales y regionales por los recursos naturales y el control político del corazón de la Mesopotamia.

Al Baghdadi y sus lugartenientes supieron aprovechar una situación de caos y luchas interpuestas para dar inicio a una maquinaria represiva y de saqueo pocas veces conocida. La propagación de la ideología de ISIS, vinculada al wahabismo que se profesa en Arabia Saudí, tal vez fue el mayor logro de Al Baghdadi: sectores relegados de la población encontraron en el Estado Islámico una opción desesperada frente a décadas de guerras, hambre, persecuciones y destrucciones calculadas. Presentado como una opción estatal regida por un islam purista, ISIS avanzó de forma acelerada y conquistó territorios de forma imparable, con el respaldo de Arabia Saudí y la logística y armamentos cedidos por Turquía.

La supervivencia del Estado Islámico se debe, principalmente, a su capacidad económica –solventada por Arabia Saudí y Turquía- y al terror que implantó y del cual sacó provecho mediático. Redoblando su postura de defensa de un islam ultraconservador –que la mayoría de la comunidad musulmana en el mundo rechaza-, la reaparición del Califa parece una jugada desesperada por inculcar ánimo a una tropa diezmada y perseguida. Pero, al mismo tiempo, Al Baghdadi –dado por muerto en varias ocasiones- sabe que los golpes de ISIS en diferentes países todavía convocan la admiración de cientos de sus seguidores.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 1 de mayo de 2019

“La lucha contra la ideología de ISIS la vamos a dar como mujeres para cambiar la sociedad”



Por Lucrecia Fernández y Leandro Albani:

Mizgin Ahmed, asesora de la Federación Democrática del Norte y el Este de Siria (FDNES), habló sobre la situación de los miles de personas que se encuentran en campos de refugiados luego de la liberación de Deir Ezzor. Las columnas de cientos de mujeres y niños cruzan con enormes dificultades las tierras áridas de la provincia siria de Deir Ezzor. Esas mujeres -vestidas de riguroso negro-, y esos niños –con miradas perdidas y harapos como ropa- vivieron durante varios años -algunas de ellas por más de seis años- bajo los mandatos del Estado Islámico (ISIS o Daesh), la organización fundamentalista que llegó a controlar miles de kilómetros cuadrados en Siria e Irak.


Esas caravanas, que se mueven lentas en los pocos momentos en que la guerra les da un respiro, salen de la pequeña aldea de Baghouz, donde ISIS encontró su derrota final luego de meses de combates contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), conformadas por las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) kurdas, y milicias árabes, armenias, turcomanas, asirias, e internacionalistas, que conviven en el norte y el este de Siria.

En la actualidad, las FDS –según sus propios datos difundidos- tienen a su resguardo, luego de liberar grandes regiones de ISIS, alrededor de 72 mil personas de 54 nacionalidades diferentes -la mayoría mujeres y niños-, en el campo de refugiados de Al Hol, en las cercanías de Baghouz. A su vez, las fuerzas de autodefensa, encabezada por los kurdos, mantienen retenidos a 11 mil yihadistas de ISIS en diferentes prisiones de la región.

Dentro de ISIS, las mujeres fueron sometidas a todo tipo de violaciones y vejámenes. La interpretación ultraortodoxa del Islam que sostienen los seguidores de Abu Bakr Al Baghadadi, justificó que las mujeres secuestradas por el ISIS, o que optaron sumarse al autodenominado Califato, sufrieran castigos inimaginables. En la actualidad, se calcula que ISIS tiene secuestradas a casi dos mil mujeres, la mayoría integrantes del pueblo yezidí, que son vendidas en mercados de esclavos a los propios comandantes y combatientes del grupo fundamentalista.

Antes de ser derrotado militarmente, ISIS ordenó a sus seguidores el repliegue dentro del territorio sirio y a realizar atentados en todas partes del mundo. En Baghouz quedaron los últimos combatientes y sus familias, por lo cual las FDS tardaron varios meses en liberar ese pueblo, ubicado en la frontera con Irak.

Con un escaso apoyo internacional, tantos las FDS como las autoridades de la Federación Democrática del Norte y el Este de Siria (FDNES) ahora buscan una salida política ante una situación en la que se mezclan varios factores: el aumento de la crisis humanitaria en Al Hol, los cada vez más frecuentes incidentes cometidos por los miembros de ISIS dentro del campo de refugiado y la necesidad de reinsertar en la sociedad a esas mujeres y niños que sólo conocen las reglas del Califato. Como escribió recientemente la periodista kurda Medya Doz, ISIS no sólo ocupó territorios “sino que ha destruido la química de la sociedad al ocupar a las mujeres. No sólo atacó fenómenos históricos y culturales, sino que logró crear una concepción artificial y hacer de cada sujeto un objeto. Con gran maestría ha creado una comunidad de mujeres sin alma y así ha cometido un feminicidio”.

Esta afirmación es compartida por Mizgin Ahmed, que por estos días se encuentra en el corazón mismo del campamento Al Hol, donde es asesora de la FDNES. En esta entrevista con ANF y Kurdistán América Latina, Ahemd asegura que “Daesh no fue solamente una fuerza militar en Medio Oriente, sino que su fuerza ideológica todavía es muy poderosa. Su ideología es fuerte porque aparece en el nombre del Islam. Su pensamiento todavía se encuentra dentro de la sociedad en los territorios que antes ocupaban”.

Como ejemplo de esta situación, Mizgin Ahmed recuerda que las FDS liberaron en los dos últimos años las ciudad de Manbij y las provincias de Raqqa (esta última considerada la capital de ISIS) y Deir Ezzor, “pero en esos lugares hay grupos de Daesh escondidos que siguen haciendo propaganda. Hace seis años que Daesh ocupó este territorio y lo único que hicieron fue implementar su formación ideológica y su educación. También implementaron un sistema de vida y cambiaron todo lo anterior. Con esta propaganda llegan islamistas de todo el mundo a integrarse a Daesh”.
Para Ahmed, la lucha ideológica de ISIS es mucho más poderosa que sus acciones militares, por lo cual el combate futuro más importante es terminar con esa ideología, emparentada con el wahabismo que profesa la monarquía de Arabia Saudí.

“Podemos decir que todas las personas, familias y niños que estaban bajo esta ideología en el territorio todavía viven bajo esa idea –analiza la asesora de la FDNES- Un ejemplo puede ser que liberamos a niños yezidies que estaban en mano de Daesh, que son de familias yezidies muy religiosas y conservadoras, pero en estos cinco o seis años Daesh pudo islamizar a esos niños”. Ahmed remarca que esta es una muestra de la fuerza ideológica del grupo comandando por Al Baghadadi.

Las profundas heridas producidas por ISIS a los niños y a las niñas que vivían en sus territorios son una problemática compleja y dolorosa que, por lo visto, la comunidad internacional no está dispuesta a asumir. “Cuando hablamos sobre estos niños, hablamos de que ellos nunca pudieron jugar como niños, nunca comieron como niños, nunca se vistieron como niños, sus relaciones dentro de la familia son muy estrictas, por eso todavía viven una vida como si fueran militares en los territorios controlados por Daesh”, destaca Mizgin Ahmed.

Las FDS y la FDNES trasladaron a campamentos a mujeres y niños liberados en estos años de combates. En esas zonas se trata de asistirlos no sólo con alimentación y salud, sino también con una contención psicológica y humana. “En estos campamentos, los niños y las niñas tenían problemas para concentrarse, para aceptar su situación, pero después de un tiempo comenzamos un trabajo social para que vuelvan a tener una vida normal –señala Mizgin Ahmed-. Primero llevamos cosas para que ellos pudieran jugar y volver a la vida real. Abrimos escuelas. Los niños que hace dos o tres años están con nosotros, con el nuevo sistema de educación cambiaron mucho. Esto mismo queremos organizar para las familias que estaban con Daesh”.

Según la representante de la FDNES, trabajar con jóvenes de entre 11 y 17 años es más difícil, pero igualmente la realidad golpea a todos por igual. “Estos niños aprendieron a cortar cabezas, a matar. Ellos viven la ideología de Daesh mucho más fuerte. Ese era su sistema de educación”, resume.
Una medida tomada por la FDNES fue crear el centro cultural Heri, en el que los niños y adolescentes de ISIS estudian y trabajan. “En uno o dos años aprendieron cómo es el pensamiento de Daesh, cómo se organizaba, y de esa forma ven la realidad de ese grupo”, explica.

“Para las mujeres que hace dos años están con nosotros, organizamos un sistema de educación y formación para madres e hijas –relata Mizgin Ahmed-. En la formación no pudimos hablar mucho sobre Daesh, pero hablamos sobre la violencia de la sociedad y el poder de los hombres, porque no aceptan las críticas al Daesh. Nuestra formación y educación es sobre las mujeres, sobre violencia de género, sobre días importantes como el 8 de marzo y el 24 de noviembre, hablamos qué significan esos días. Nuestro programa sirve para que estas mujeres puedan volver a participar en la sociedad”.
Al mismo tiempo que se realizan estos esfuerzos, la situación en el campamento de Al Hol es más frágil. Mizgin Ahmed cuenta que las mujeres en el lugar “son más agresivas, son más fascistas y hasta ahora continúan luchando por el Daesh dentro del campamento. Nos dijeron que ellas siguen con el Daesh y no van a dejar ese pensamiento”. Frente a este panorama, reconoce que “todavía no existe un programa para abordar esta problemática particular”. Y agrega que en Al Hol la mayoría de las personas son extranjeras y que reconocen haber llegado a Siria para sumarse a ISIS. “Nos dijeron que iban a seguir luchando contra nosotros y que cuando Al Baghdadi diga que hay que volver a luchar, lo harán”, expresa Ahmed.

La gravedad en Al Hol llega al punto de que a varias mujeres a las que se les permitió abandonar el campamento luego “se inmolaron, porque la ideología del Daesh en ellas es muy fuerte”, afirma Mizgin Ahmed. Igualmente, “estamos tratando de cambiar la mentalidad dentro del campamento, para que estas mujeres acepten convivir con otras personas. Porque ellas no aceptan a todos los musulmanes, porque su ideología es muy estricta. Los niños, mujeres y hombres en este campamento tiene una forma de hablar muy militarizada, como también sus pensamientos y su forma de vida”, asevera la asesora de la FDNES.

Desde la Federación Democrática se vienen realizando llamados repetidos a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a las principales potencias mundiales, para que asistan a las miles de personas que sobreviven en Al Hol. A eso se suma el pedido que los combatientes de ISIS que cometieron crímenes sean juzgados en sus países de origen, o que se constituya un tribunal internacional para procesarlos. Las FDS ya reconocieron que no tienen capacidad suficiente para mantener a tanta gente prisionera y que si los miembros de ISIS escapan volverán a cometer atentados y masacres.

“Para poder educar a más personas necesitamos más apoyo –manifiesta Mizgin Ahmed-. Hasta ahora nos apoyaron para dar un poco de comida y otras cosas necesarias, pero para reeducar a estas personas necesitamos más apoyo. Por eso, es necesario un acuerdo a nivel internacional para que se pueda apoyar a un grupo enorme de personas. La ONU debe participar en este campamento, porque nuestra fuerza no es suficiente. La ONU tiene que llevar un sistema educativo para que puedan trabajar, para garantizar sus vidas y se sientan como seres humanos”.

Mizgin Ahmed enfatiza que muchas mujeres de ISIS “lucharon con armas, entonces es necesario que ellas sean juzgadas dentro del sistema de la ONU. Cuando la justicia internacional diga que son culpables, los países de donde vienen tienen que recibirlos para que cumplan sus condenas”.
Para la asesora de la FDNES, en el norte de Siria existe una lucha entre dos ideologías: por un lado, el con federalismo democrático, teorizado por el líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan, que promueve la democracia, la convivencia entre pueblos y religiones, y el empoderamiento de las mujeres; y por el otro, “el capitalismo, del cual nació el Daesh”.

Mizgin Ahmed asevera que la lucha por la liberación de los pueblos del norte de Siria todavía continúa: “Es una lucha femenina contra el patriarcado. Como en Rojava las mujeres lucharon contra Daesh y ganaron, asimismo la lucha por la ideología la vamos a dar como mujeres para cambiar la sociedad y liberarla del capitalismo, el patriarcado y el Daesh. El pensamiento del Daesh y el capitalismo son como un virus, y tenemos que terminar con este virus que está dentro de la sociedad”.
Las mujeres y niños que vivieron dentro de ISIS son una bomba a punto de estallar. Niños que perdieron su identidad étnica, lingüística, cultural y, en la mayoría de los casos, familiar. Mujeres que no han conocido más que el sometimiento del patriarcado de ISIS, algunas de ellas engañadas en medio de la crisis y la guerra en Siria; otras fueron secuestradas y convertidas en esclavas, casadas por la fuerza, utilizadas como mercancía de cambio, reproducción y servidumbre. Muchas mujeres todavía creen que el Califato de ISIS debe volver. En el medio, los niños y las niñas, una generación que solo conoce el odio, la crueldad y el desprecio por la vida humana.

Del otro lado, las mujeres de las milicias kurdas, las mismas que vieron a sus familias morir a manos de ISIS, pero que intentan construir una sociedad nueva e inédita para Medio Oriente. Sobrevolando esta situación, la comunidad internacional no parece dispuesta a asumir responsabilidades en un territorio en llamas e inestable, aún para soportar todo lo que es escenario implica.

Ante esta realidad, queda un largo camino por recorrer, años de trabajo por delante, cuyo peor enemigo son la indiferencia y el silencio internacional.
 leandroalbani@gmail.com


miércoles, 3 de abril de 2019

¿Hasta cuándo van a llover bombas sobre Gaza?

Por Leandro Albani:


Israel desató bombardeos masivos contra la Franja de Gaza, destruyendo 500 casas y generando una nueva crisis de pánico entre el pueblo palestino.

Las ecuaciones siempre parecen cerrar de forma perfecta para Benjamín Netanyahu. El primer ministro israelí, acusado de corrupción por la justicia de su país, no vacila en ordenar una catarata de bombardeos sobre la Franja de Gaza cuando huele que su credibilidad está en juego. Pero Netanyahu no sólo se mueve por el sencillo instinto de sobrevivir; su formación dentro del sionismo, una ideología ultraderechista y racista, lo define como un líder consciente de que uno de sus principales objetivos es reprimir (en lo posible hasta el exterminio) al pueblo palestino.


En los últimos días, esa ecuación a la que se aferra Netanyahu se alineó de forma perfecta. Con la campaña electoral para los comisiós parlamentarios del próximo 9 de abril en Israel, el primer ministro –asediado por las críticas internas y externas- obtuvo un nuevo trofeo: el gobierno de Donald Trump reconoció que los Altos del Golán son territorio israelí. Esa región siria fue arrebatada por el ejército israelí luego de la Guerra de los Seis Días en 1967. En los últimos años, los Altos del Golán se convirtieron en una de las retaguardias de muchos grupos irregulares que operan en territorio sirio, incluido Al Qaeda. Desde esa zona, el Estado israelí asistió a los mercenarios que luego reingresaba a Siria, inclusive instalando hospitales de campaña para que fueran atendidos.

El mismo lunes pasado en que Trump tendía otra vez sus manos para respaldar a Netanyahu, la aviación israelí desataba una lluvia de bombas sobre la Franja de Gaza, una porción de territorio palestino de apenas 360 kilómetros cuadrados en donde habitan dos millones de personas. Gaza, que moja sus tierras en el Mar de Mediterráneo, es considera la prisión a cielo abierto más grande del mundo. Bloqueada económicamente y asediada por las fuerzas militares israelíes, la Franja sobrevive hace años entre los golpes mortales de los bombardeos y la indiferencia de la comunidad internacional.

Unas horas antes de los ataques israelíes se había reportado la caída de un cohete artesanal en el norte de Tel Aviv, que dejó como saldo a siete personas heridas. La ecuación, como siempre, se resolvió sin contradicciones para Netanyahu. Los bombardeos que demolieron partes enteras de Gaza eran la respuesta que buena parte de la sociedad israelí espera de sus gobernantes. El Movimiento de Resistencia Islámica Hamas (y por ende, Irán, en una asociación transitiva permanente que defiende el gobierno de Tel Aviv) era el responsable del cohete lanzado.

Según las cifras reveladas por Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH), entre el lunes y el martes, en apenas 12 horas, Israel descargó 66 misiles contra 34 objetivos a lo largo de la Franja, incluidos edificios residenciales e instalaciones civiles. El pretexto de Tel Aviv, apunta el CPDH, es que en el interior de esos lugares existían “servicios de seguridad” palestinos.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) informó el martes que los ataques aéreos contra Gaza causaron daños en 500 casas y otras 30 fueron totalmente destruidas. El ministro de Obras Públicas y Vivienda palestinas, Mofeed Al Hasayneh, confirmó que 13 familias palestinas se quedaron sin hogar y cientos de residentes en Gaza debieron abandonar sus casas. Al Hasanyneh exigió a la comunidad internacional que ejerza presión sobre Israel para que detenga sus ataques y que estos hechos, como muchos otros, no queden en la impunidad.

El CPDH alertó que “además de la destrucción causada por los ataques aéreos contra el blanco al que apuntaban y de los daños causados a las viviendas e instalaciones cercanas, las explosiones resultantes han causado pánico y temor entre la población civil, muy particularmente entre las y los niños, al reproducir las experiencias traumáticas que vivieron en las tres ofensivas israelíes de 2008-2009, 2012 y 2014”.
“Con esta escalada generalizada, los civiles palestinos de la Franja de Gaza han vuelto a sufrir ataques aéreos desproporcionados -que se inscriben en la política de castigo colectivo que les aplica Israel”, remarcó el CPDH.

Estos nuevos ataques sobre la Franja también son una respuesta a las Marchas del Retorno, que desde el año pasado se realizan todos los viernes. Frente a las protestas masivas de palestinos y palestina, Israel no varió en sus respuestas: francotiradores y soldados hacen puntería sobre hombre, mujeres y niños que reclaman la tierra que les pertenece y le es negada. Durante las Marchas del Retorno, Israel asesinó a 196 manifestantes, entre ellos ocho personas discapacitadas, tres paramédicos que asistían a gente herida y dos periodistas que cubrían las protestas. A esto se suma que más de 15.200 personas han resultado heridas, incluyendo 3.300 menores, 177 paramédicos y 154 periodistas.

Desde el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos recordaron que las movilizaciones contra la ocupación israelí son “un derecho de libre expresión y un derecho fundamental que debe respetarse”. Por su parte, la comisión independiente creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para investigar el accionar del Ejército y las autoridades israelíes ante las Marchas del Retorno llegó a la conclusión de que los ataques podrían constituir “crímenes de guerra o contra la humanidad”.

“La situación en la Franja de Gaza es parte de una longeva campaña de violencia y terror que está siendo emprendida contra nuestro pueblo por Israel”, denunció recientemente el embajador de Palestina en la ONU, Riad Mansur. “El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe hacer escuchar su voz y actuar para impedir la continuación de la violencia y el escalda de esta grave situación”, manifestó el diplomático.

Mientras la destrucción se aferra a Gaza de la mano de Netanyahu y la guardia de hierro que lo secunda, los palestinos y las palestinas se preparan para redoblar las protestas el próximo viernes. En la Franja, un territorio donde la muerte vuelva con el mismo sonido que los cazas israelíes, nadie está dispuesto a bajar los brazos.

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