Mostrando entradas con la etiqueta explotación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta explotación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de octubre de 2020

Chile: hambre de pan y de justicia

Por Carlos Poblete Ávila: 

Como el mundo sabe, el pueblo de Chile el pasado octubre de 2019 se levantó en clara señal de rebelión contra el actual sistema y su extremo formato neoliberal en aplicación. 

Millones de personas colmaron calles, plazas y avenidas del país. Fueron largos meses de manifestaciones populares, de múltiples expresiones de lucha de jóvenes, de estudiantes, de trabajadores, de hombres y mujeres que de manera resuelta dijeron ¡Basta! de abusos, de atropellos, de explotación. 

Chile, su pueblo ha sido devastado - no sólo por la actual agresiva pandemia - durante años, por no decir siglos ... Sus extraordinarias riquezas materiales que abundan en el territorio han sido explotadas, enajenadas por los voraces imperios financieros y empresariales internacionales. 

Chile es un país desnacionalizado. El pueblo no es el propietario de sus abundantes aguas de sus ríos, de las inmensas riquezas del océano. La comunidad nacional no es dueña de los grandes bosques de milenarias especies nativas, muchas ya extintas por la irracional explotación. La naturaleza dotó al país de abundantes riquezas mineras, los mayores yacimientos de cobre están en Chile, también de otros recursos. La inmensa Cordillera de Los Andes contiene esos ingentes recursos hídricos y minerales. Nada pertenece a Chile, todo ha sido subastado. 

Los sectores oligárquicos que por siglos como clase han estado en el poder absoluto, usufructuando de sus obscenos e irritantes privilegios han actuado como yanaconas de los grandes imperios transnacionales. Es una clase inculta y entreguista, sin decoro alguno. 

Este octubre de 2020 el pueblo, las grandes masas ciudadanas en todo el territorio de nuevo han regresado a ocupar sus legítimos espacios públicos para hacer oír sus justas demandas en aras de la dignidad, ' Hasta que la Dignidad sea costumbre ' como está dicho. 

Como se sabe, este 25 de octubre los ciudadanos todos estamos convocados a decidir otros rumbos para Chile, por la vía de resolver en el futuro próximo una Nueva Constitución. Carta que debe contener los supremos mandatos inspirados en los más claros principios y normas que consagren la plena justicia, y los más nobles y esenciales derechos de todos. 

El Nuevo Texto Constitucional redactado luego del Plebiscito de este 25 de octubre, ha de ser el resultado de la más absoluta participación masiva, libre y democrática de los ciudadanos, quienes también determinarán su futura aprobación. 

Lo nuevo a construir ha de ser sobre la base de la conciencia, la organización, la voluntad de lucha y la más sólida unidad de la inmensa mayoría nacional. 

viernes, 28 de agosto de 2020

“Israel se constituye a partir de una limpieza étnica”

Por Leandro Albani:

La historia de Palestina y de un pueblo que busca su independencia y libertad frente a la ocupación ilegal de su territorio es abordada en esta entrevista con el historiador y abogado Miguel Ibarlucía.

La causa palestina, por momentos, parece abandonada a una soledad insoportable. Por estos días, la “normalización” de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU) confirma que muchos países árabes se olvidaron de la suerte de los palestinos y las palestinas. Pero, al mismo tiempo, en cada nación del mundo árabe –y de otras latitudes-, miles de personas todavía levantan la voz para demandar los derechos históricos de un pueblo negado durante todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI. Primero, por el Imperio Otomano y Gran Bretaña, y, a partir de 1948, por el Estado de Israel, los palestinos y las palestinas sufrieron un plan sistemático de despojo, represión y explotación pocas veces visto. Pero, al mismo tiempo, tal vez sean los habitantes del mundo que hayan construido con mayor justeza la noción de resistencia.


A la normalización entre Israel y EAU, se le suma el difundido –e injusto- Acuerdo del Siglo, anunciado con bombos y platillos por los presidentes Donald Trump y Benjamín Netanyahu, el cual permite a Israel la anexión casi total de los territorios palestinos de Cisjordania. Por supuesto que las negociaciones para este acuerdo obviaron algo básico: la participación (o, al menos, la opinión) de la parte palestina.

Para abordar estos temas, y reflexionar sobre la historia del saqueo palestino y los mecanismos implementados por Israel para justificar el despojo y la represión en Palestina, La tinta dialogó con Miguel Ibarlucía, abogado, Licenciado en Historia y profesor e investigador de la Cátedra Libre Edward Said de Estudios Palestinos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En 2012, Ibarlucía publicó Israel, Estado de conquista, por Editorial Canaán, la cual, en la actualidad, codirige.

—¿Cuál es tu análisis sobre el denominado Acuerdo del Siglo firmado entre Netanyahu y Trump?
—Para el sionismo, tanto judío como cristiano, israelí como estadounidense, los palestinos perdieron la guerra por el territorio, y como todavía no los pueden echar de lo que resta de su tierra -porque sería un escándalo internacional-, quieren imponerles la paz de los vencidos. Es decir, humillación total, pérdida de derechos, una vida sin esperanzas ni horizontes. El mal llamado Acuerdo del Siglo, que, en realidad, es la “Imposición del Siglo”, busca legitimar la conquista del territorio palestino por las armas, que comenzó en 1948 y se completó en 1967. Los palestinos quedarían reducidos a vivir en pequeños sitios cercados, sin verdadera soberanía ni posibilidad de defenderse, al estilo de los reinos bantúes que proyectó la Sudáfrica racista en su momento y que, de alguna manera, se concretó con la creación de los estados de Lesoto y Suazilandia. Pero estos, al menos, son estados soberanos.

Es un proyecto racista -o, más exactamente, tecnicista-, porque se le niega a un pueblo sus derechos por su condición étnica, por el hecho de no ser judíos, tal como se hizo en 1948 cuando se los expulsó de su tierra y luego no se les permitió retornar. Se alza contra todo el derecho internacional y, felizmente, no ha obtenido la acogida que desearían, ni siquiera de la Unión Europea (UE), siempre dispuesta a claudicar en sus principios para no enfrentarse con su pasado racista antijudío. El pueblo palestino jamás lo aceptará y el acuerdo está condenado al fracaso.

—¿Qué implica para Palestina la normalización de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos?
—Es una defección más a la causa árabe, ya que la reivindicación de los derechos del pueblo palestino es una cuestión esencial de esa causa y de lo que, en su momento, fue el nacionalismo árabe como respuesta a la opresión colonial europea. No creo que tenga muchos efectos prácticos, porque no me consta que Emiratos haya apoyado alguna vez al pueblo palestino, más allá de la retórica. Se suma a Egipto y Jordania, y en breve se agregará Arabia Saudita y probablemente lo harán Omán y Bahrein, todo el eje pro-estadounidense del mundo árabe conformado por las ricas monarquías petroleras.

Tiene cierto valor simbólico negativo, en tanto implica abandonar una causa cara a los pueblos de la región, pero, en realidad, blanquea un estado de cosas preexistente. Al hacerlo, buscan asegurarse de no ser destruidos, como ha ido sucediendo poco a poco con los países que no se doblegaron: Irak, Siria, Líbano, etc.

—¿Cuáles te parecen los rasgos distintivos del sistema de opresión de Israel contra los palestinos?
—Como dije antes, un racismo de naturaleza religiosa, según el cual quienes no son judíos no tienen los mismos derechos. Los palestinos residentes en Israel -llamados árabe-israelíes por ese Estado- no pueden, por ejemplo, comprar tierra agrícola, ya que toda la tierra confiscada a los nativos fue entregada al Fondo Nacional Judío, que sólo la cede o vende a judíos. La “tierra prometida” ha sido redimida de los gentiles y no puede volverse atrás. En el DNI de Israel, se deja asentada la religión: judío, musulmán o cristiano. Es como, si en el DNI argentino, figurara católico, judío, evangélico o ateo.

Israel se constituye a partir de un mito religioso y no puede renunciar a él. Por eso, no va a aceptar jamás un Estado palestino en Cisjordania, porque, para ellos, esa tierra son Judea y Samaria, supuestamente prometidas por Yahvé, esa deidad inmisericorde que les otorga la tierra de otro pueblo, los frutos que no plantaron y las ciudades que no edificaron, tal como se dice en el Libro de Josué.

—¿Por qué se acusa de antisemita a quienes condenan, a nivel mundial, a Israel por sus políticas contra los palestinos?
—Es un arma de chantaje que ha explotado muy bien el sionismo para tratar de evitar toda crítica, para construir un paraguas bajo el cual puedan seguir cometiendo todas sus tropelías y cercenar los derechos palestinos. Europa, que se siente culpable por 1000 años de racismo antijudío, no se anima a criticar, total las víctimas son pobres y carecen de poder a nivel internacional. Estados Unidos está dominado por el poderoso lobby proisraelí en todo lo que hace a su política respecto al llamado Medio Oriente. Y los países latinoamericanos van detrás, con escasas excepciones.

Pero la principal responsabilidad es de los intelectuales europeos, la mayoría de los cuales son cobardes que no se animan a criticar a Israel para que no los tilden de “antisemitas”. Son cómplices, lo que Ilan Pappe llama PEPS, progresistas excepto Palestina, empezando por el falsario de Jean Paul Sartre, autor del famoso prólogo a Los condenados de la tierra, de Franz Fanon, con todo su alegato anticolonialista. Sin embargo, jamás se solidarizó con la causa palestina por temor a que lo tildaran de “antisemita”. Casi toda la historiografía occidental ignora la cuestión de Palestina, llámese Roger Owen, Asa Briggs, Patricia Clavin, Tony Judt y hasta los propios Ian Kershaw y Eric Hobsbawm. A eso, se suman Michel Foucault, Jacques Derrida, Pierre Bourdieu, Slavoj  Zizek y tantos otros que permanecen callados para no crearse problemas.
—¿Cuáles son las líneas fundamentales de una ideología como el sionismo?

—El sionismo es un movimiento nacionalista extremista -en rigor, es un fascismo de tipo colonial-, que se constituyó a partir de la religión con el propósito de evitar lo que ellos temían: la desaparición del judaísmo en la sociedad moderna europea. Había que sacar a los judíos de Europa antes de que se integraran del todo y crear un Estado basado en la religión. Para esto, se basaron en el mito bíblico de la Tierra Prometida a fin de movilizar a los jóvenes europeos judíos no del todo integrados a la sociedad cristiana, a migrar a Palestina y fundar un Estado para ellos. Los que allí residían no poseían derechos. El argumento era que, como nunca habían tenido un Estado propio, no podían reclamarlo. Esto es falso por muchas razones: primero, porque el Estatuto del Mandato para Palestina que aprobó la Sociedad de las Naciones, en 1922, reconocía implícitamente un Estado palestino bajo la administración de una potencia extranjera, como si fuera un tutor, pero no dejaba de ser un Estado que emitía sus propios pasaportes, poseía tierras fiscales, etc. Segundo, porque los derechos de los pueblos, como de los seres humanos, existen más allá de que el orden legal los reconozca o no. Lo contrario es sostener que un esclavo no tiene derechos porque el orden jurídico lo considera una cosa, como en la Roma antigua. El sionismo siempre negó los derechos de los palestinos en función de no ser judíos y no haber arribado -supuestamente- a un Estado propio, ya que estuvieron, primero, bajo el dominio turco y, luego, inglés. Para apoderarse de Palestina, se valieron de las armas, mediante bandas paramilitares que desplegaron toda su violencia contra la población campesina, y, una vez constituido el Estado, sometieron a los remanentes a un régimen militar por casi 20 años. Por eso -y otras razones que sería largo explicar-, es un fascismo sui generis, de tipo colonial.
—¿Cómo describirías la construcción mediática, histórica e ideológica que le permite a Israel ocupar de forma ilegal los territorios palestinos?

—Con el mito de la Tierra Prometida y del derecho al retorno a una tierra de la que habrían sido expulsados por los romanos -lo que no es cierto-. Como Occidente se constituye a partir del judeocristianismo, no puede alzarse contra ese mito. A la vez, Europa era racista y se quería sacar a los judíos de encima, de ahí que el proyecto sionista le venía como anillo al dedo -además de las cuestiones geopolíticas involucradas, como la cercanía al Canal de Suez, etc.-. Existía una coincidencia ideológica y de objetivos entre los sionistas y los racistas europeos: los pueblos deben vivir separados, y los judíos supuestamente eran un pueblo aparte, no una comunidad religiosa. De ahí viene el término “antisemita”: ustedes no son descendientes de Japhet, no son indoeuropeos, sino de Sem, pertenecen al Medio Oriente, no a Europa. No son franceses ni alemanes, son judíos, como si el judaísmo fuera una nacionalidad. La ideología de fondo es el nacionalismo étnico: a cada nación, un Estado, con la menor mezcla posible.

—En la actualidad, ¿cómo observas la resistencia palestina frente a la ocupación israelí?
—Existe una dicotomía entre la debilidad evidente frente al poderío militar y diplomático israelí, y la extensión lenta, pero progresiva de la solidaridad internacional de la sociedad civil con la causa palestina. Han contribuido mucho los llamados “nuevos historiadores israelíes”, como Ilan Pappe, Avi Shlaim, Tom Segev, Shlomo Sand, Israel Shahak, e intelectuales de ese país como Uri Avnery, Gideon Levy, Amira Hass, Tanya Reinhardt, Nurit Peled, Miko Peled y Daniel Barenboim, demostrando que la solidaridad con la causa palestina no significa antijudaísmo.

No es posible negar que Israel se constituye a partir de una limpieza étnica. La resistencia palestina ha abandonado felizmente los métodos terroristas, como el secuestro de aviones, que otorgan espectacularidad, pero no causan adhesión, y ha puesto su energía en la movilización pacífica y una campaña como el BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones), que avanza lentamente y tanto preocupa a Israel. Pero la última palabra la tiene el gigante dormido: son los europeos musulmanes (árabes, turcos, indios, pakistaníes, etc.), que hoy son alrededor del 10 por ciento de la población en países como Francia, Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Suecia. El día que ellos se despierten y hagan sentir su voto, como hicieron los negros de Estados Unidos en relación a la Sudáfrica blanca, la causa palestina habrá avanzado considerablemente. Estoy convencido de que sólo la solidaridad internacional podrá derrotar al sionismo.

leandroalbani@gmail.com

sábado, 13 de junio de 2020

El Donald Trump ni loco y mucho menos pendejo



Por Alfonso Anaya:

Para el sistema económico, político y social de los Estados Unidos de Norteamérica es más que imprescindible centrar en una figura, en la repugnante figura del presidente lo que en realidad es la esencia del decadente sistema capitalista estadounidense que está basado en el robo, crimen, invasión, esclavitud, explotación, saqueo y la muerte, en suma la injusticia globalizada, sostenida también en los más arcaicos, rancios, decadentes prejuicios que le dieron origen y que aún son los cimientos de esa construcción social, que hoy por hoy se tambalea.



Como sabemos o deberíamos saber la nación del norte fue fundada por invasores europeos de diversas nacionalidades, la mayoría de ellos protestantes que con biblia en mano se dieron a la tarea de “colonizar” las vastas tierras del norte de América, despojando a sangre y fuego a las diversas Comunidades indígenas que allí florecían con su rica diversidad cultural, la cantidad de víctimas de ese pillaje es incalculable, pero según numerosos investigadores pueden haber sido masacrados más de 13 millones de personas, lo que es innegable es que hubo un genocidio y este es uno de los principales basamentos sobre los cuales se fundó la “prosperidad” de los rapaces colonizadores.

La construcción de ese país no puede disociarse de su insaciable voracidad, la cual muy pronto fue sufrida por su vecino del sur, México a quien despojo del 55% de su territorio, también mediante una invasión militar.

A lo largo de los casi 244 años de su nefanda existencia ha pasado más de 222 en guerra, agrediendo, invadiendo, saqueando, explotando a diversos países a lo largo y ancho del mundo, solo teniendo eso claro sabemos dónde viene la riqueza económica que le dio la posibilidad de erigirse como la gran potencia que llego a ser, no hay otro modo de explicar el poderío logrado, sino es a partir de su bestial piratería, obviar esto es faltar a la memoria de los pueblos masacrados.

Para emprender todas y cada una de sus aventureras y sanguinarias guerras ha tenido como fundamento esa supuesta superioridad que le viene de lo divino, de ser un país elegido por dios, un dios que le ha dado el derecho de entrometerse en los asuntos internos del mundo entero, con la pretendida idea de imponer la democracia y la libertad, lo cual ya es chocante de por si, pues pensar que se tiene el derecho divino de imponer la democracia o la libertad, a partir de una invasión, un golpe de estado, la imposición de una dictadura, todo ello por medio de acciones terroristas que han costado la vida de millones de personas resulta por lo menos nauseabundo y aborrecible.

Solo a manera de recordatorio es conveniente decir que a lo largo de la historia todos los gobiernos estadounidenses han intervenido en todos los países del continente americano, en lo que hasta el día de hoy consideran su “patio trasero”, para justificar esa mesiánica visión – misión imperialista, tenemos la muy útil e ilustrativa declaración de John L. O`Sullivan: “El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia (entiéndase claramente por DIOS), para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno.

 Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”. Ese supuesto destino manifiesto fue acuñado primero para promover el robo de Texas y claro de allí se extendió como cáncer a Latinoamérica y al mundo, ahora sabemos que las consecuencias han sido más que funestas, por la aplicación de la citada doctrina del terrorismo de estado.

Es necesario decir que dicha visión supremacista se mantiene hasta el día de hoy, son muchos los datos, referencias, testimonios y acontecimientos que nos dicen que la absoluta mayoría de la sociedad estadounidense no disfruta de los mismos derechos que los dueños de ese país, en el que la exclusión, marginación, esclavitud, discriminación, explotación y todo tipo de abusos e injusticias son la constante en un país que así mismo se ha autoproclama como el ejemplo de la “libertad y la democracia”, nada más falso que eso, aunque debería ser el paraíso con toda la riqueza que ha saqueado de sus colonias ningún ciudadano debería pasar las vergonzantes penurias que tienen en la indigencia a más de 67% de los ciudadanos perviviendo en condiciones de verdadera tragedia humanitaria.

Como parte de ese destino manifiesto a lo largo de más de medio siglo el Reverendo Billy Graham el más grande predicador evangélico de todos los tiempos, al punto de ser comparado con el mismo Jesucristo, conocido también como el predicador de América, el pastor de Estados Unidos, el pastor de los Presidentes, consejero presidencial, etc. ese gran predicador del evangelio mercantilista, promotor del individualismo a ultranza acompañó a por lo menos doce presidentes invasores, criminales, corruptos, genocidas, al mismo tiempo hizo oración sin tapujos al lado del también evangélico, terrorista y genocida Ronald Reagan, que impuso la guerra eufemísticamente llamada de “baja intensidad” contra todos los países de Latinoamérica que luchando por su soberanía, independencia y autodeterminación buscaban caminos de libertad y justicia, esa era de guerra sucia quedo en la historia como uno de los más oscuros, siniestros y atroces momentos por la gran cantidad de violaciones a los derechos humanos, como desapariciones forzadas, tortura, tierra arrasada, asesinatos y un larguísimo y oprobioso etc., a lo que hay que añadir golpes de estado, imposición de dictadores y todo tipo de actos terroristas que se cobraron la vida de miles de latinoamericanos, cuyo único delito, si es que es un delito pedir libertad y justicia.

Posteriormente ese grandilocuente evangelista que enajeno por televisión a millones de incautos, acompaño fielmente a George Walter Bush igualmente evangélico fundamentalista en la llamada “tormenta del desierto”, siniestra invasión con la cual destruyeron totalmente a Irak, con la falsaria argumentación de que poseía armas de destrucción masiva y que después cínicamente ese presidente reconoció que no había indicios siquiera de tal arsenal, que pusiera en riesgo la seguridad de nadie, fue otra vez ese divino derecho de invadir, asesinar, saquear a Pueblos inocentes.

Basten esos dos botones de muestra, ya que la lista se podría extender hasta el infinito, pero no es el objetivo de este escrito, que pretende poner el acento en la persistente, amañada y mentirosa campaña que intenta por todos los medios poner al actual carnicero de la casa blanca en el plano de un enfermo mental, al punto que ya varios “especialistas” han dictaminado que “no goza de sus facultades mentales a cabalidad”, lo cual no pocos venales medios de comunicación se han encargado de propalar a los cuatro vientos, pero también hay otra vertiente de cuidadores de la “democracia” yankee diciendo que el Trump es imbécil, idiota o pendejo, esto para tratar de cubrir lo que en realidad es el debilitado imperio estadounidense.

Por esas razones es más que necesario aclarar que el actual presidente de los Estados Unidos de Norte América ni es demente, loco, disociado y menos aún  estúpido o pendejo, asumir ello atenuaría su responsabilidad por los crímenes cometidos, pero lo más importante es que ocultaría que cada cosa que dice y hace la lleva a cabo en el pleno uso de sus facultades mentales, pero sobre todo en  cumplimiento de su trabajo, su deber y convicción como máximo representante de un imperio en total declinación, en el desespero por la pérdida de su hegemonía global

Es muy necesario decir que aunque el Donald Trump es igual que todos sus antecesores, o que todos ellos son lo mismo que él de invasores, terroristas, criminales, corruptos, narcotraficantes, genocidas, enemigos de la humanidad, este es el único y no es poca su insolencia, a tal nivel que se ha parado de manera firme y ha reconocido la brutal y despiadada esencia del estado yankee, no solo al decir lo que los otros han callado, sino a gritarlo a expresar que es racista, supremacista, misógino, homofóbico, invasor, filibustero, saqueador, explotador y genocida, a diferencia de sus predecesores que eran muy diplomáticos, que quiere decir HIPOCRITAS y ocultan sus verdaderas intenciones-acciones, al contrario este canalla con un descaro inusitado permanentemente declara su vocación de cabecilla del imperio.

Por esa razón los verdaderos, genuinos, originales y auténticos estadounidenses, los racistas, misóginos, homofóbicos y genocidas imperialistas, que se reclaman y se asumen como los herederos de la doctrina Monroe y de todo lo peor de este estado criminal, lo tienen en altísima estima y estuvieron y están más que dispuestos a seguir dándole el timón del país, porque consideran que sus trabajos, su propiedad, su estilo de vida están en inminentemente riesgo, a causa de los migrantes, chinos, musulmanes, homosexuales, mujeres, países que rompen con las cadenas de la esclavitud y un largo etc. no olvidemos que en situaciones de peligro algunas especies perciben todo como enemigos, de modo que resulta muy razonable que ese tipo de estadounidenses queriendo regresar a aquel gran país que impuso al mundo su lógica de perversa dominación y esclavitud, lo sientan, piensen y tomen como el Mesías, ese que los hará volver a hacer que América, léase EEUU sea el número uno, sea primero América, el mejor del mundo, aunque sucumba el vecindario, su patio trasero, el mundo entero.

En esa lógica no es raro que pese a la muy grave situación en la que se encuentra ese país en todos los ámbitos le vuelvan a dar un segundo mandato, pues esa parte la sociedad estadounidense al sentirse en peligro por ese levantamiento, sin duda alguna saltará al vacío, confiándole  al gran dictador el timón de ese acorazado que está zozobrando, recordemos que hay especies que prefieren el suicidio al cambio, en todo caso Estados Unidos ha de sucumbir en la ignominia, antes que transformase en la Patria de todas y de todos los que claman JUSTICIA.

En ese contexto más que complejo el establecimiento, se sabe en peligro, pues han aflorado con gran claridad todas las muy putrefactas lacras y contradicciones de que está constituido, por todos lados se manifiestan la exclusión, marginación, discriminación, explotación y la injusticia, en una sociedad cuyo coeficiente de Gini indica que el nivel de desigualdad, en ese país que fue en algún momento el más rico, desarrollado, poderoso etc. del mundo hoy está en los peores lugares, o si lo contrastamos con el índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se puede apreciar con terror que prácticamente, para la mayoría de la población estadounidense no hay, no existen las condiciones más elementales para vivir con niveles mínimos de bienestar y claro muchísimo menos de dignidad, de manera que son vergonzosamente equiparables a los de México, Perú, Colombia, Chile, Honduras, Brasil, y otras colonias yankees.

Por lo que en los pensamientos de Trump,  volver a hacer grande a América, léase los Estados Unidos solo hay un camino y si somos congruentes con la historia ese país solo fue grande por el terrible nivel de saqueo, robo, genocidios e injusticias perpetradas contra todos los países del orbe, hoy no lo son porque dilapidaron en drogas, lujos, alcohol, mansiones, autos, comilonas faraónicas y guerras todo lo asaltado, pero también y eso es muy importante porque otros países, otros Pueblos no han perdido la dignidad, no han dejado de luchar, se le ponen al tu por tu, pero la esencia del quehacer político, diplomático, económico, cultural, religioso y militar del presidente es totalmente acorde a la esencia, al espíritu imperialista de ese Estados Unidos que fue, que ya paso, que está feneciendo y que definitivamente no volverá.

En este punto los mandamases yankees se espantan por las gesticulaciones, gritos, impulsos, improperios y estupideces de su presidente y por ello les urge descalificarlo, despreciarlo, minarlo y finalmente volarle la tapa de los sesos, eso ya lo veremos, no la tienen fácil pues éste es una bestia superior de caza y seguro que hará hasta lo imposible por continuar en el poder, ese poder que le dieron fraudulentamente los poderosos en las elecciones pasadas pues como bien sabemos perdió las elecciones frente a la psicópata de la clinton.

Por todo lo anterior podemos afirmar que Trump es el mejor exponente de lo que ha sido y es el espíritu y la esencia del imperio yankee, nunca ninguno de sus expresidentes lo dijo tan clara, franca y frontalmente, eso les gusta a millones de estadounidenses serios que no se avergüenzan de ello y al contrario lo se enorgullecen , pero el sistema ya está tratando de borrar esta desagradable página de la historia para salvarse y para ello harán lo que sea, ya vimos que en algún momento pusieron hasta un imperialista negro que invadió siete países y deporto a más de 15 millones de latinos a los que les prometió una reforma migratoria que nunca llego, pero ahora tienen otra carta, otra vez un demócrata, que si vemos incluso de manera superficial la historia en realidad es solo otro tentáculo del mismo monstruo, ese sistema político, económico y social imperialista, pues su comportamiento es muy idéntico.

Por esta razón resulta tan importante el movimiento antirracista que en estos días va floreciendo por toda esa desunida unión que es la suma de robos, despojos, invasiones y otras tropelías, con el riesgo de explotar en más de 57 países, esto será una verdadera tragedia humana, pues son inenarrables los odios, intereses, venganzas, tristezas, ofensas y cuentas pendientes por saldar, eso solo lo puede resolver el Pueblo estadounidense aprovechando esa extraordinaria diversidad cultural, para  hacer una verdadera revolución en la que sean llevados al juicio final los enemigos de la humanidad, los imperialistas, los oligarcas y sus lacayos mercenarios de todo tipo.

Ningún presidente, ni siquiera el soberbio del trompas se mandan solos, en realidad cada uno a su modo, a su estilo, siguiendo sus propios instintos responden al sistema político estadounidense que esta encima de ellos, son lacayos del estado profundo, ese que es la esencia del imperio yankee, de modo que Culpar, al trompas de loco o de pendejo es la coartada perfecta para tratar de exculpar al sistema capitalista, imperialista, misógino, racista, homofóbico y genocida yankee, estamos en las manos del Pueblo estadounidense que se está levantando en contra de la injusticia más brutal que hayamos padecido a lo largo de la historia de la humanidad, a los Pueblos del mundo nos toca ser solidarios, ocupar las embajadas de ese país, denunciar todos sus crímenes, ocupar las empresas de sus empresarios explotadores, salir a las calles del mundo y romper el yugo de la esclavitud, lo otro solo será una vil trampa y los demócratas salvaran otra vez al imperio.

Evangelio Santos Cruz

Aquí abajo unas cuantas ligas por si alguien aun quiere indagar un poco más sobre la historia del imperio.
  
  • https://unmundodeluz.wordpress.com/2013/10/18/el-genocidio-de-los-nativos-americanos/.  
  • https://www.aa.com.tr/es/pol%C3%ADtica/el-papel-de-eeuu-en-los-cambios-de-r%C3%A9gimen-en-am%C3%A9rica-latina/1406081
  • https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/colonizacion-de-pueblos-indigenas-en-estados-unidos-41971
  • https://unmundodeluz.wordpress.com/2013/10/18/el-genocidio-de-los-nativos-americanos/
  • https://www.larazon.es/cultura/20200601/nce5wcivfbbtbncrbssd2tcmhy.html?outputType=amp&__twitter_impression=true
  • https://es.news-front.info/2020/05/30/esto-acaba-de-comenzar-el-new-york-times-anuncia-el-comienzo-del-colapso-estadounidense/#.XtKVsUElWsg.facebook.
  • https://www.aa.com.tr/es/pol%C3%ADtica/el-papel-de-eeuu-en-los-cambios-de-r%C3%A9gimen-en-am%C3%A9rica-latina/1406081
  • http://www.granma.cu/mundo/2019-04-30/la-historia-de-las-intervenciones-de-estados-unidos-en-america-latina-y-el-caribe-30-04-2019-16-04-08
  • https://www.voanoticias.com/estadosunidos/muere-billy-graham-evangelista-presidentes.
  • https://www.voanoticias.com/estadosunidos/muere-billy-graham-evangelista-presidentes

 olaesperanza03@gmail.com

sábado, 6 de junio de 2020

EEUU y el imperio sufren las marchas y el odio racial de Trump


Por Diego Olivera Evia:
La violencia en América Latina de las derechas criminales

Así han mantenido oculto durante muchos años el verdadero rostro de un sistema erigido sobre presupuestos de violencia, arribismo, explotación y desigualdad racial, que convierte a los no blancos y a los pobres en ciudadanos de segunda, mientras EE. UU. se presenta a sí mismo como adalid en derechos humanos y modelo a imitar por el resto de las naciones, supuesto a partir del cual sanciona y agrede a otros estados cuyos regímenes no son de su gusto. 
Imagen de Anibal Ortipozo
Una simple incursión por el devenir de la actual superpotencia, pone de manifiesto una historia plagada de actos horrorosos como el linchamiento de personas, inocentes en su mayoría, por minorías enardecidas por el odio racial en el sur del inmenso país, donde organizaciones tenebrosas y violentas como el Ku Klux Klan sembraron la muerte y el atropello entre la población negra, convirtiendo sus vidas en un verdadero infierno.
Lamentablemente, esta práctica cavernaria, en lugar de desparecer, lo que hizo fue institucionalizarse, pues con el paso del tiempo se hizo legal, al condenar a muerte con harta frecuencia los tribunales integrados por blancos, a personas negras que en muchos casos nunca cometieron los crímenes por los cuales se les juzgó y ejecutó, dando lugar a una saga en la cultura literaria, teatral y cinematográfica de ese país, uno de cuyos más conocidos exponentes lo es el filme La milla verde. 

El asesinato de George Floyd, práctica cotidiana en una nación donde la policía mata a un afro estadounidense cada 40 horas, llegó en el peor momento, dado que la pandemia de la COVID-19 ha removido hasta los cimientos la estructura del sistema capitalista neoliberal, acentuando las desigualdades y vulnerabilidades de los más pobres, entre ellos y en primer lugar los negros, cuyas tasas de mortalidad se han disparado.  

Luego está el factor Trump, con su prepotencia y su tendencia a usar la fuerza para acallar cualquier opinión contraria, además de sus gestos bufonescos, eficaces quizá cuando la bonanza económica impera en el país, como hasta hace tres meses, pero de muy mal gusto y efecto en las actuales circunstancias.
Y he ahí que a ese policía de nombre Derek Chauvin se le ocurrió arrebatarle la vida ante testigos —y celulares— a su víctima George Floyd, oprimiéndole el cuello con su rodilla por espacio de ocho minutos, poniendo al presidente republicano y a su equipo en pésimas condiciones con vistas a la elección dispuesta para el próximo 3 de noviembre.

Ese fue el detonante de las actuales protestas, demasiado parecidas a otras como las que estallaron en agosto de 2014, cuando en Ferguson, Missouri, la gente se volcó a las calles para protestar por la muerte del joven negro Michael Brown a manos del policía blanco Darren Wilson, y Trump aprovechó la ocasión para criticar a Barack Obama en Twitter, donde escribió: “Nuestro país está totalmente fracturado y, con nuestro débil liderazgo en Washington, pueden esperar que disturbios y saqueos como los de Ferguson ocurran en otras partes”.

Hoy, se puede decir literalmente que el imperio está en llamas, y Trump, cual moderno Nerón ante la Roma incendiada por él, en lugar de intentar apaciguar con política y diplomacia la furia desatada de las masas, echa leña al fuego con expresiones chocantes y disposiciones como esa de reprimir a los manifestantes con la Guardia Nacional y el Ejército, utilizando contra el pueblo su amplio arsenal de cachiporras, gases lacrimógenos, balas de goma, balas de verdad y hasta helicópteros militares.

Hasta ahora el magnate ha hecho oídos sordos a críticas y a consejos de personas influyentes, como la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien lo exhortó a ser “un sanador en jefe” y no “un atizador de las llamas”. Pero, ¿qué se puede esperar de un troglodita?

La violencia en América Latina de las derechas criminales
América Latina es la región del planeta donde se más se vulneran los derechos humanos. La ecuación 'más protestas, más violaciones' creció sin parar durante 2019, con el añadido de que quienes son los encargados de vigilar y denunciar son perseguidos con mayor fiereza por los poderes. El continente más violento, más represivo y también el más mortífero para activistas y periodistas, una mezcla trágica que ha echado por tierra aquella leyenda de los avances continentales en la lucha por los derechos humanos. A las 'décadas perdidas' todavía no las ha encontrado nadie.


Así lo confirma el informe de Amnistía Internacional (AI), que será presentado hoy en Ciudad de México y que desvela que al menos 210 personas murieron de forma violenta durante las protestas del año pasado, que como si fuera un coronavirus político se extendieron por toda la región. A la cabeza, Haití, con 83 fallecidos, seguido por Venezuela (47), Bolivia (35), Chile (31), Ecuador (8) y Honduras (6).

"Lo más preocupante de esta radiografía es que América Latina sigue siendo la región más violenta, con más homicidios, con más feminicidios, la más corrupta, con mayor impunidad y la más desigual, donde la riqueza se concentra en manos de los más poderosos, que además cuentan con la protección de los estados. El hartazgo contra todos estos factores ha provocado un estallido social, con manifestaciones multitudinarias encabezadas por jóvenes y mujeres. La respuesta de los estados ha sido represiva y brutal", subraya para EL MUNDO Érika Guevara-Rosas, directora para las Américas de AI.

El periplo durante 2019 de esta defensora de los derechos humanos confirma la marcha atrás de los estados. Durante las protestas de Chile, el Gobierno de Sebastián Piñera la acusó de pertenecer a una organización de izquierdas e insinuó que estarían financiados por Nicolás Maduro. En paralelo, el Gobierno de Caracas la señaló como una de sus principales enemigas a combatir, por ser agente de la CIA y militante de la extrema derecha.

La radiografía realizada por AI confirma con sus estadísticas el deterioro continental, comenzando por Haití y su pulso callejero contra el presidente Jovenel Moïse, con la consiguiente respuesta desmedida de las fuerzas policiales. Precisamente estos agentes, entrenados durante años por la Misión de Naciones Unidas, han protagonizado un carnaval sangriento al enfrentarse con militares en demanda de subidas salariales.
La revolución bolivariana, "especialmente severa", dio varios pasos más allá al perfeccionar su plan de terror para reprimir el desafío democrático encabezado por Juan Guaidó. "Las fuerzas de seguridad cometieron, según AI, "crímenes de derecho internacional y graves violaciones de derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza, que podrían constituir crímenes de lesa humanidad".

Estadísticas violentas que desde la llegada del chavismo al poder hace 21 años ha encabezado una y otra vez. En 2019, el país criollo lideró de nuevo el ranquin mundial de homicidios, con 60 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, seguido por Jamaica (47) y Honduras (41).

En cambio, Chile cerró este ranquin sangriento con sólo 2,1 homicidios, pero sorprendió al mundo con unas protestas inesperadas, durante las cuales la policía y el ejército "hirieron deliberadamente a manifestantes para desalentar a la disidencia, mataron al menos a cuatro personas e hirieron de gravedad a miles más", detalla el informe.

Una violencia que se refracta contra los propios activistas, sobre todo en Colombia, que concentró 106 de los 208 homicidios en Latinoamérica y el Caribe. En total, el 68% de los cometidos en todo el planeta. El Gobierno del país cafetero se ha mostrado incapaz de frenar los asesinatos contra líderes sociales, víctimas del posconflicto, en el que las bandas de narcotráfico, los antiguos paramilitares, los disidentes de las FARC y la guerrilla del ELN se disputan el control de las zonas más calientes de la droga.

Los gobiernos no sólo no están preparados para proteger a los activistas y a los periodistas (a diez la muerte les halló en México). También arremeten contra ellos como las dictaduras del siglo pasado. "Venezuela es un caso extremo, un país en el que los defensores reemplazan al propio estado en la protección de la población. Intentan deslegitimarlos y además lo exponen a la violencia", confirma la directora de AI. La ilegítima Asamblea Constituyente prepara una ley contra las ONG.

Provea no se ha amilanado y ayer mismo insistía en sus denuncias contra las fuerzas especiales de Maduro (FAES), "principal brazo del terrorismo de Estado y líderes de las violaciones a los derechos humanos". Provea también denunció este mes la muerte por torturas del cabo Wilfredo Heredia, de 20 años, tras sublevarse en la Gran Sabana contra el Gobierno, uno más para sumar en otra lista trágica: sólo en 2019 murieron 23 de las casi 600 personas torturadas en las mazmorras del chavismo.

Otros gobiernos, como Brasil, Nicaragua y Guatemala, ya han legislado contra los defensores de derechos humanos.

El retroceso parece imparable en el continente, que enfrenta retos formidables, como la huida de cinco millones de personas del derrumbe revolucionario de Venezuela y las consiguientes restricciones al derecho de asilo. En México, "Donald Trump ha encontrado su muro soñado sin necesidad de construirlo", certifica Guevara-Rosas, gracias al apoyo de la administración de Andrés Manuel López-Obrador y de varios gobiernos centroamericanos.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 15 de abril de 2020

Estados Unidos y la agresión militar a Venezuela



Por Oscar Rotundo:

El capitalismo ha quedado desnudo ante la pandemia del Covid-19, mostrando todas sus miserias y su incapacidad para satisfacer las necesidades de las mayorías populares.
La concentración de riquezas y capital en cada vez menos familias y grupos oligopólicos, no ha generado el tan anunciado “derrame” de recursos para lograr la felicidad y el bienestar con el que se ilusionara a varias generaciones y las consecuencias de tanta explotación y desigualdad hace que millones personas en el mundo cuestionen las formas de vida que devienen de las políticas neoliberales.


Muchos países durante el siglo XX trataron de construir alternativas que posibilitaran mejores condiciones de vida para los sectores del campo popular y siempre encontraron en su camino, las restricciones económicas, la conspiración o la guerra desatadas por las élites mundiales lideradas, después de la segunda guerra mundial, por los Estados Unidos.
Siempre, con una excusa por delante, Estados Unidos, desplego un sinfín de estrategias y herramientas bélicas para lograr el control de los mercados mundiales y la imposición de sus intereses sobre la vida de las personas, dentro y fuera de sus fronteras.

Con la complicidad de las potencias capitalistas, la criminalidad de los gobiernos norteamericanos ha recurrido a bombas atómicas, invasiones, bloqueos navales, golpes de estado, o a utilizar a sus lacayos para desatar ataques terribles como la guerra biológica de Irak contra la República Islámica de Irán.

En el siglo XXI, después de la concreción de un bloque de gobiernos alternativos en América Latina, liderados por la Revolución Bolivariana de Venezuela, Estados Unidos se ocupó sistemáticamente de que esa construcción no prosperara y de que sus mentores sufrieran las consecuencias por haber sembrado una semilla de esperanza ante la imposición del “Destino Manifiesto” con el que los amos del norte pretenden subyugar a los países del mundo.

En Venezuela, el imperialismo desplegó todas sus alternativas subversivas, golpes de estado, bloqueo, magnicidio, sabotaje, utilización de un estado lacayo para alentar una provocación militar, manipulación financiera, corrupción de funcionarios públicos, guerra psicológica, subvención de actividades terroristas, acoso mediático y difamación para justificar una intervención militar directa.
Todas ellas impactaron sobre el pueblo venezolano generando condiciones de vida difíciles en aras de llevar adelante la caída de su gobierno.

Precisamente en medio de una pandemia como la del Covid-19 el pueblo bolivariano vuelve a vivir la amenaza de una agresión militar por parte de una coalición integrada por EE.UU, Francia y Reino Unido.
En plena crisis económica y sanitaria a nivel mundial, el gobierno de Donald Trump, acusa de narcotráfico al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, ofreciendo 15 millones de dólares de recompensa por su captura y genera la operación antidrogas “más grande de Occidente”.

Quizás la celeridad de esta ofensiva contra Venezuela, no haya que buscarla en las circunstancias de la nación caribeña, sino en las graves condiciones en las que el mandatario norteamericano tenga que enfrentar una pretendida reelección en noviembre del 2020.

Quienes hayan estudiado el sistema político de Estados Unidos sabrán que las guerras suelen revertir la declinante popularidad de los presidentes que pretenden ser reelegidos.

Donald Trump en diciembre del 2019 contaba con un 45 por ciento de aprobación, antes de que su actitud ante la pandemia desnudara la escandalosa política sanitaria que excluye a millones de personas dejándola desamparada ante un flagelo incontrolable.

Con un déficit comercial y fiscal en crecimiento y la aparición inesperada (y luego menospreciada) del Covid-19 que hasta la fecha* ha generado 23.000 fallecidos y una cifra superior a los 572.160 casos de infectados, la administración norteamericana necesita imperiosamente revertir esta realidad que también se expresa en el incremento de la desocupación y la tasa de pobreza.

Desde la llegada de Trump al gobierno, la pobreza y la indigencia se han profundizado seriamente. Según las cifras de organismos internacionales, de los 41 millones de personas en situación de pobreza, 18,5 millones se encuentran en pobreza extrema, colocando al país con la tasa más alta de pobreza juvenil entre los países industrializados.

Las premuras electorales del gobierno norteamericano y esta nueva crisis del sistema capitalista han generado este desesperado escenario bélico contra Venezuela, que, de elevarse a una confrontación militar, precipitaría el colapso económico a nivel mundial y agravaría la situación sanitaria de manera inimaginable.
rotundointernacional2020@gamail.com


sábado, 7 de marzo de 2020

Nuestra América territorio perenne de la Utopía



Por Homar Garcés:
Nos ha correspondido como continente (desde los albores de la invasión europea a estas tierras) el destino de ser el escenario propicio de la Utopía imaginada por el inglés Tomás Moro. Cuestión que fue recreada primeramente (con pocas variaciones) por los teóricos de la independencia de las colonias hispanoamericanas, y luego, bajo la influencia de Marx, Engels y Lenin, por quienes enarbolaran las banderas de la lucha por el socialismo revolucionario. Un elemento que ha dejado su huella en los pueblos de nuestra América, los cuales (a pesar de la gran influencia ejercida desde hace siglos por el eurocentrismo) no dejan de luchar por hacer realidad esta particular utopía. Así sea -en algunos casos- por simple instinto político, como acaeciera luego de la liberación política de la vieja España cuando un importante porcentaje de la población marginada acompañara a caudillos providenciales que prometieron cambios que sólo se plasmaron a nivel retórico


Sin embargo, el esquematismo y el dogmatismo con que fuera abordada esta Utopía en la etapa histórica del siglo XX a través del socialismo revolucionario -siguiendo el patrón impuesto por el burocratismo soviético tras la desaparición física de Lenin- impidieron que la misma se desarrollara de una forma totalmente amplia, crítica y creadora. Las convergencias y las divergencias que esto produjera entre muchas organizaciones políticas de la izquierda no contribuyeron a disipar la desconfianza creada entre nuestros pueblos por los sectores dominantes, sobre todo cuando los debates no pasaban de ser meras adhesiones a uno u otro de los teóricos de la revolución socialista que poco tenían que ver con las necesidades y las condiciones específicas de estas naciones.

La simple enunciación escolástica que se acostumbró entre varios de estos movimientos políticos (persistentes en la actualidad) entorpeció la realización práctica y coherente de un verdadero socialismo revolucionario, impulsado por una conciencia política revolucionaria que fuera capaz de superar las contradicciones socioeconómicas del orden establecido en vez de suavizarlas o de tratar de coexistir con ellas. Simultáneamente, se obstaculizó el disfrute y el acceso a los grandes y múltiples avances científicos y tecnológicos ocurridos en medio siglo, a la cultura y a los bienes materiales que podrían redundar en el desarrollo y la emancipación integral de los pueblos de nuestra América; dejando todo en manos de una minoría persistentemente insatisfecha con su avaricia.  A ello se agregó también la visión mecanicista de la historia -tan al gusto de sus representantes y apologistas-, así como la anulación de la individualidad y la disolución del individuo en la masa absorbida y alienada por el consumismo, según los patrones establecidos por el capitalismo.

En este contexto, la necesidad histórica de erigir una opción realmente revolucionaria no hace sino imponerse. La implantación del modelo económico neoliberal capitalista ayudó a crear un fermento favorable para crearla y hacerla viable. La realidad económica neoliberal de los últimos tiempos puso en evidencia la inexistencia de la mano invisible del mercado con que los economistas justificaran la usura, las desigualdades y la explotación sin cesar de los trabajadores que caracterizan al capitalismo. Hoy está más claro que esa mano invisible no es tan invisible como se pregonó desde mucho tiempo atrás. Ella pertenece a los grandes conglomerados que rigen el sistema capitalista global y a las clases gobernantes que respaldan, con sus medidas, conflictos bélicos y legislaciones, los intereses de tales conglomerados, en desmedro de los derechos y los intereses de la mayoría. 

Vale concluir que “esta vez no tenemos oportunidad de volver a equivocarnos, lo que antes fue ingenuidad o desconocimiento, hoy sería mera estupidez, que la historia no va a perdonarnos”, como afirmara Celia Hart Santamaría en el prólogo de la obra de Carlos Tablada, “El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara”. Nuestra América (vistas todas sus potencialidades, en especial aquellas que se derivan de su legado multiétnico) podría, entonces, cumplir con ese destino de ser el escenario propicio de la Utopía. Sería el  territorio perenne donde (sin pecar de ilusos) todo individuo hallaría, en definitiva, su verdadera emancipación, aquella que le restituya su condición humana, en armonía con sus semejantes y la naturaleza. -  
mandingarebelde@gmail.com

Si Morena no estuviera a punto de morir, abandonado, saldría a la calle a disputarle a la derecha



Por Pedro Echeverría V.:
 1. Las mujeres en México, sobre todo las jóvenes de negro con pasa montañas, están poniendo en jaque a los López obradoristas. Desafortunadamente sus batallas combativas no son anticapitalistas por ello hasta mujeres derechistas, clericales, conservadoras, panistas, han logrado penetrar sus manifestaciones buscando crear condiciones para debilitar el gobierno de López Obrador. Los hombres jóvenes más valiosos deberían participar junto a ellas con demandas más avanzadas, aquellas que contribuyan a acabar con todo tipo de explotación, opresión, racismo y desigualdad.  Las demandas deben abrirse para abarcar todo el contexto capitalista; si por el contrario se cierran a cuestiones muy concretas se aislarán los trabajadores y se beneficiarán a los opresores.



2. No debería importar que el presidente López Obrador –por miedo terrorífico a la derecha y al clero- no haya sido claro al apoyar la batalla por el feminismo, el aborto y contra los asesinatos de mujeres (y hombres). En muchas ocasiones no es el presidente quien debe analizar y discutir cada uno de los gruesos problemas; le bastaría fijar el rumbo con unas cuantas palabras. Las grandes polémicas (que es obligado que existan para orientar al pueblo) las deberían sostener los líderes de los partidos, en este caso, Morena. Yo he visto a polemistas brillantes –tengan o no razón- como Felipe González, Rafael Correa, Pablo Iglesias, Julio Anguita, que, siendo gobierno, han sabido defender con pasión sus posiciones políticas. Pero quienes lo pueden hacer con comodidad y mayor libertad son los líderes de los partidos.

3. La izquierda, por su apoyo incondicional a los explotados, a los oprimidos, al pueblo, ha tenido siempre la enorme ventaja en argumentos y razón; la derecha, que sólo puede defender a los grandes empresarios, los negocios capitalistas y a los gobiernos dictatoriales de derecha, sólo puede recibir apoyo en monetario. Por ello, en este caso del feminismo y otros, si reviviera Morena, le bastaba comisionar a sus diputados y senadores para entrevistarse con los núcleos de mujeres en rebeldía, explicar cómo la derecha históricamente ha sido conservadora, poseedora de una ideología clerical-empresarial, defensora del machismo, golpeadora de mujeres, castigadora de niños, así como no tendría cabida en sus filas.

4. Después de ver el apoyo de López Obrador en dos gigantescas asambleas de trabajadores: la presidida por Haces Barba y la de la CTM, con dirigentes muy desprestigiados que al parecer sólo cambiarán de camiseta, me puse muy preocupado atando cabos para comprender lo que sería adelante el movimiento obrero. La realidad es que en México la CTM dominó el liderazgo desde 1936 con cerca de tres millones de asociados. Junto a otras organizaciones de 100 mil a 200 mil. Fidel Velázquez fue su líder desde que con Lombardo Toledano fundo la organización en 1936 hasta su muerte en 1997. Fue tan poderoso que cada sexenio y el líder campesino en turno, intervenían en la selección del candidato del PRI y seguro presidente de la República del PRI.

5. Morena, el mayor partido hoy en México, con alrededor de dos millones de afiliados, está casi muerto por abandono.  Se piensa incluso que esto es “a propósito”, para dejar a López Obrador para que actúe con plena libertad ante sus difíciles relaciones con los empresarios, la derecha y el imperialismo yanqui asesino. La total unidad de los seguidores de AMLO –sus 33 millones de votantes- para poner en prisión a los expresidentes y demás corruptos, para obligar al INE, a jueces y miles de funcionarios a bajarse el salario, a desaparecer el outsourcing que despoja salarios y derechos a los trabajadores. La realidad es que yo no he descartado un “Golpe de Estado” porque son muy poderosos los intereses que se mueven en este país de más de 130 millones de habitantes y más de 2000 multimillonarios inmensamente ricos.

6. La realidad es que Morena, lo único que ha necesitado, es que le den permiso por AMLO para movilizarse a partir de un gran equipo con experiencia que existe en el DF y en todos los estados de la República. De ninguna manera se trata de hacer mítines en cada lugar como AMLO lo ha hecho 18 años. Hay que buscar a los 20 o 30 más valiosos (de preferencia limpios políticos sin mancha, que no tengan cola que les pisen) en cada estado para que ellos se encarguen de organizar círculos de análisis y discusión. Ningún dirigente puede estar debajo de los muy conocidos corruptos del PRI y PAN que en otros años formaron gobierno con ellos. (1/III/20).
alterar26@gmail.com

sábado, 29 de febrero de 2020

Derrotando al neoliberalismo por un Chile digno



 Por Iván Muñoz R.:
“El Caracazo” del 27 de febrero de 1989 fue una gigantesca explosión social contra las políticas más extrema y antipopulares del neo liberalismo rechazando paquetazo económico del l Fondo Monetario Internacional   aplicado por gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue la semilla del advenimiento de la Revolución Bolivariana bajo el liderazgo del comandante Rafael Chávez Frías, cambio el rumbo a la historia del continente incidiendo en la geopolítica mundial.  El detonante fue el accionar de las masas insurgentes contra la imposición del neo liberalismo cuyo objetivo supremo es obtener la máxima ganancia, convertir los derechos sociales, salud, educación, previsión, y sistema de vida en general, en una mercancía, reducir el rol del Estado a garante y custodio del abuso y la explotación.

 El 27 de febrero del 1989, abrió camino a  otro mundo  posible en donde  la integración y la soberanía de nuestros pueblos es viable y  se demostró con la creación de UNASUR, PETROCARIBE, TELESUR, ALBA-TPC,CELAC, , reforzando MERCOSUR, como señalara el Comodante Chávez   tras el propósito  de fortalecer la integración regional para construir la Patria Grande que nos liberara del yugo imperial desarrollando nuestra potencialidades :” Estamos en nuestra exacta perspectiva histórica, nuestro norte es el sur, estamos donde debimos estar siempre, estamos donde Bolívar nos dejó pendiente para ser y estar”.

 La historia que no se detiene agita al continente cual erupciones volcánicas   , toca nuestro suelo y el modelo dorado del neo liberalismo exhibido como ejemplo a seguir, ,el “oasis “ proclamando por un presidente que arrastra un miserable 6 % de aprobación y que solo tiene capacidad para la especulación financiera, reduce a un tema de “orden público” las movilizaciones  de  millones de chilenos que han llenado las calles,  ,las demandas  por  reivindicaciones sociales y el más sentido de los objetivos, terminar con la constitución de Pinochet  para desterrar el modelo neo liberal ,reventó un 18 de noviembre con causas similares a las del 27 de febrero.

 La derecha y centro derecha de “oposición” trepada en el poder y que si saben de unidad cuando se amagan sus intereses, forja un contubernio gatopardiano a espaldas del pueblo movilizado firmando un Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, sin la mínima participación de los millones que exigen los cambios, pero el pueblo continúa en la calle y vamos sorteando las trabas que se imponen para atajar el propósito de lograr un Chile Digno.

 Nuestro mejor homenaje a la gesta del 27 de febrero es intensificar nuestra propia lucha, los objetivos trazados  por liberarnos del sistema neo liberal, cambiar el modelo impuesto a sangre y fuego por Pinochet y que la casta dominante, y los cooptados por el neoliberalismo  que ya salvaron a Pinochet en Londres  hoy confabulados cogobiernan y salvan a Piñera,  amparando con maniobras tras las bambalinas del cretinismos parlamentario. 

Hoy en Chile  se multiplican los actos de rebeldía en calles y plazas, centenares de cabildos  abiertos, intercambio , manifestaciones de mujeres, jóvenes ,niños ,y adultos, irrupción en los espacios como el Festival de Viña desnudando la banalidad mediática, , en fin hay un pueblo movilizado y cada una de esas manifestaciones  que se iniciaron el 18 de noviembre están íntimamente ligados  en objetivos y causas  con el 27 de febrero y la solidaridad con la Revolución Bolivariana, con Cuba,, Nicaragua, con las luchas del pueblo de Colombia y Ecuador , hermanados con los pueblos del Medio Oriente, Europa y Asia.

 Es nuestra obligación y un mínimo grado de inteligencia política  desterrar las diferencias subalternas y el sectarismo  que resultan funcionales a la política de la derecha y con la claridad meridiana que el enemigo es Trump, ,el Pentágono, y los lacayos del  esmirriado Cartel de Lima, cohesionarnos, construir una conducción unitaria que haga viable los cambios políticos que Chile necesita y que incidirán en el cuadro geopolítico del continente reforzando los procesos en curso como la Revolución Bolivariana, la de Cuba, Nicaragua, la recuperación de la democracia en Bolivia y todos los avances que requieren nuestros pueblos.  

Cabalgando con el ejemplo de Fidel, Chávez. Allende y los luchadores que en estos días entregan sus vidas por la emancipación y la soberanía, cantamos con fuerza ¡Venceremos!!!
 Coordinador COMBOL/CHILE
 imuroj@gmail.com

martes, 4 de febrero de 2020

República Bananera

Por Jesús Sotillo Bolívar.


•  Los que hoy se escandalizan porque una ministra venezolana entre transitoriamente, en escala, a territorio español, mantienen la boca cerrada, por los atropellos que España cometió contra nuestros países.
•  Todavía Europa, no sólo debe disculpas a nuestros países sino indemnización por el robo, el saqueo de nuestros recursos y la matanza de los habitantes originarios de estas regiones.
•  La ultra derecha europea descalifica a nuestros países y se olvida de la explotación, la esclavitud y el genocidio, cometido contra nuestros pueblos, a los que le deben disculpas e indemnización.
• La denominada conquista que en realidad fue un genocidio, ha sido el mayor en la historia de la humanidad.


La Ultra Derecha europea y concretamente la de la Monarquía Española, se le notan las costuras en cada ocasión cuando por alguna circunstancia tienen que referirse a los países Latinoamericanos, africanos, asiáticos y de otras regiones distintas a las que representan su “cultura”, para lo cual no ahorran epítetos y descalificativos a la hora de mencionarlas.

Uno de los representantes conspicuos de esa Ultra derecha montana, es el Partido Popular de España, heredero de la corrupción y asesinatos de la dictadura franquista, lo que no oculta en sus posturas permanentes, que a través de sus voceros no pierde la oportunidad de lanzar frases y conceptos peyorativos contra nuestros países.

Uno de esos voceros de la ultra derecha rancia española, representada en el PP, es el señor Pablo Casado, que hizo todos los esfuerzos posibles, para que el Partido Socialista no pudiera formar gobierno y así darle oxígeno a su partido que fue sacado del poder por la votación popular del pueblo español, cansado de tantos malos gobiernos y de la corrupción imperante.

En unas declaraciones recientes dadas a reporteros de su país, y respondiendo a la pregunta del uso de los niños en la política, se refirió despectivamente a nuestros países, al afirmar frente a la interrogante que se le hacía, que España, no podía parecerse a lo que hacen las Repúblicas Bananeras, involucrando a los niños en la polémica política.

Este representante del Franquismo, ya fuera del gobierno español y desesperado por volver a la miel del poder, olvida deliberadamente, que, durante el Bombardeo de Guernica, escenario proyectado mundialmente por Picazo, en su célebre cuadro Guernica, su amado Franco, en acuerdo con Hitler, realizó una masacre en ese pueblo español y decenas de esos niños, que quedaron huérfanos. Luego de este deplorable hecho, tuvieron que ser sacados a diferentes países del mundo, entre ellos, los del llamado mundo socialista, para que pudieran sobrevivir.

De este hecho, por supuesto, el señor Casado, repito, casado con el Franquismo y el fascismo, no quiere ni siquiera recordarlo, pues es una arruga en la historia de España que ellos pretenden ocultar e ignorar.
El Día Mundial del Maltrato Infantil, la ONG SAVE DE CHILDREN, PÚBLICAMENTE DENUNCIO, que en España UNO DE CADA CUATRO NIÑOS SUFREN O HAN SUFRIDO DE MALTRATO INFANTIL. AGREGANDO QUE APROXIMADAMENTE DOS MILLONES DE NIÑOS Y JOVENES EN ESE PAIS HAN SIDO VICTIMAS DE LA VIOLENCIA Y EL MALTRATO.
Se le olvida al señor Casado, que de estas Repúblicas que él califica de bananeras, Europa, particularmente España y los países colonialistas en general se robaron riquezas incuantificables hasta ahora, que han servido para el desarrollo y confort de esos países explotadores y que pretenden continuar expoliando.
El llamado “descubrimiento de América”, frase que encubre más bien el genocidio más grande la historia, con sello europeo, provocó la exterminación de 90 millones de indígenas.
 El Antropólogo Brasileño, Darcy Ribeiro, a quien conocí personalmente en su visita a la UCV, durante los años 60, años de la Renovación Universitaria, investigador del tema, ha firmado que el conquistador europeo en la época de la conquista, encontró aproximadamente 70 millones de indígenas y siglo y medio después quedaban sólo tres millones.

A parte de eso, toda la Plata, el Oro, las especies más diversas, fueron extraídas y robadas de nuestros países, y todavía estamos esperando, por lo menos, la disculpa de esos países, porque la indemnización, que debería ser lo justo, sería como pedirle peras al Olmo.
Así que señor Casado, casado con el Franquismo y el Fascismo, le exigimos más respeto cuando se refiera a nuestros países.

Profesor de la UCV
jesussotillo45@gmail.com


miércoles, 11 de diciembre de 2019

El “tercer Mundo” y las quejas europeo-estadounidenses



Por Homar Garcés:
La tragedia social, económica y política de los todavía denominados países del «tercer mundo» tiene su génesis en el proceso de conquista, colonización, filibusterismo, esclavitud y explotación llevado a cabo por las potencias de Europa, escudándose en la ideología de la raza superior, lo que creó divisiones raciales o étnicas de todo calibre, azuzó persecuciones y asesinatos en nombre de un dios aparentemente amoroso. Posteriormente a la independencia política alcanzada en nuestra América, África y Asia, excitó el espíritu nacionalista entre ellos, de manera que existiera un mercado seguro para la adquisición de armas y la explotación de sus recursos estratégicos, reservándose para sí su producción y tecnologías. Así que gran parte de las quejas de Europa y Estados Unidos en relación con lo que ocurre a lo interno de nuestras naciones “tercermundistas” se debe a esta situación histórica.


Sus altos niveles de vida material han sido señuelo para atraer a millares de migrantes a sus fronteras, viéndose impedidos de continuar camino ante el temor inculcado entre europeos y estadounidenses de verse desplazados de sus puestos de trabajo, de sufrir el colapso de sus servicios médicos y de perder hasta su propia identidad cultural. En ningún momento se han puesto a pensar en cuáles serían las reales causas de esta migración incesante en vez de atribuirla, simplemente, a la corrupción y a la indolencia de los gobiernos de este lado (en lo que no están muy alejados de la verdad). Nadie saca cuentas de cómo Europa y Estados Unidos pudieron lograr las enormes cotas de desarrollo que exhiben en la actualidad, lo que constituye un triunfo de su industria ideológica al suprimir de las mentes de sus ciudadanos (como en gran parte del mundo) esta importante circunstancia histórica

Según lo explica Eric Williams en su obra Capitalismo y esclavitud, «sin las riquezas de América y sin los esclavos y el comercio africanos, el crecimiento económico, político y militar de los Estados europeos hubiese quedado limitado, sin duda, a una escala menor; quizá definitivamente menor. Con ellos, el primer capitalismo se hizo mundial y con toda razón, en Liverpool y en Bristol se decía que ‘no hay un solo ladrillo en la ciudad que no esté mezclado con la sangre de un esclavo’». Con ello queda establecido, de modo inequívoco, el origen del capitalismo o, por lo menos, su expansión indisolublemente vinculado al tráfico de esclavizados y los primeros procesos de acumulación a costa del despojo de las riquezas existentes en éste como en los demás continentes. No es como lo han divulgado los apologistas e ideólogos del sistema capitalista que es algo que surgió del simple deseo de superación de algunas cuantas personas, de su capacidad de trabajo o de su intelecto; o como se legitimó a través de la religión protestante, el calvinismo, producto de la predestinación. Desafortunadamente, la historia construida desde los grandes centros hegemónicos nos trasmite una versión edulcorada del capitalismo, unida a los grandes avances tecno-científicos que fueran largamente frenados y condenados por la tradición fanática del medioevo europeo.

Ciertamente, como lo registrara Adam Smith, el descubrimiento de América y la ruta por el Cabo de Buena Esperanza hacia la India «son los dos acontecimientos más grandes y más importantes registrados en la historia de la humanidad», puesto que ellos facilitaron, no sólo nuevas rutas para la expansión capitalista, sino también la oportunidad de obtener los recursos y los mercados que asegurarían su auge durante los próximos siglos. El comercio triangular establecido así entre Europa, África y América, teniendo a la esclavitud como su principal pivote, dio paso al establecimiento de la división internacional del trabajo, con naciones periféricas, dependientes de los centros hegemónicos, encargadas del suministro de materias primas, mientras que, desde éstos, se importaban productos terminados y se fijaban las normas que regirían durante los últimos cuatros siglos, de forma general, al sistema capitalista mundial.

En la actualidad, con una exigencia mayor de soluciones puntuales ante los problemas y las necesidades creados bajo la hegemonía capitalista, Estados Unidos y Europa lucen impotentes ante la oleada de inmigrantes y las protestas sociales generadas en muchas naciones; materia que los ha llevado a revelar los rasgos oscuros de una ideología supuestamente democrática y respetuosa de los derechos humanos. A fin de impedir el colapso del sistema/mundo que, en conjunto, erigieran en su beneficio, sus gobiernos no han dudado en asumir discursos y posiciones que se creían exclusivos de la rancia ideología nazi-fascista; sumiendo a nuestros países en un estado de ingobernabilidad, represión y zozobra.
mandingarebelde@gmail.com     
              

sábado, 21 de septiembre de 2019

El anticapitalismo de la Revolución Verde



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
El mundo ha logrado alarmarse frente a los catastróficos pronósticos sobre el cambio climático. Para una o dos décadas más es posible concebir una calamidad universal de no cambiar drásticamente nuestras formas de producción y consumo a fin de ponerle freno al calentamiento global y la depredación de nuestros bosques, fuentes de agua y dispendio de materias primas. Pese a las guerras, catástrofes medioambientales y otros fenómenos que se suceden a diario, lo cierto es que la población mundial crece constantemente y el planeta empieza a colapsar en el abastecimiento de tantos millones de seres humanos.


 Hace unos sesenta años, en París, un grupo de calificados científicos nos advertían que de continuar las formas de explotación capitalista de nuestra naturaleza, el mundo se condenaría a su destrucción y, aunque la advertencia nos sonaba entonces algo exagerada, la verdad es que ya podemos apreciar los nocivos efectos de la llamada sociedad de consumo, de los intereses escocidas del ahora autodenominado neoliberalismo y de la creciente confrontación entre las grandes, medianas y pequeñas naciones para imponer su hegemonía al mundo o proteger sus reservas naturales. Por algo se dice que la próxima guerra mundial podría ser la del agua, ante su inminente agotamiento, cuando el acceso al petróleo ya ha ocasionado y seguirá produciendo graves conflictos mundiales.

Aunque tuvimos falsos profetas que nos auguraron el triunfo definitivo del capitalismo, por sobre todas las experiencias socialistas o comunistas, lo cierto es que la paz del mundo debiera revolucionar rápidamente las bases actuales del comercio mundial, prohibir la concentración económica y la extrema riqueza, además de rescatar a más de la mitad de los habitantes del mundo de la pobreza y el atraso. El mismo planeta ya no soporta tanta inequidad social y amenazas tan extremas y arriesgadas como la producción de armamentos de destrucción masiva o “disuasivas”. Asimismo, es preciso que los seres humanos se acostumbren a vivir con lo esencial y en equilibrio con tu entorno natural, lo que supone sepultar necesariamente las ideas propiciadas por las naciones hegemónicas, la voracidad empresarial y el afán de los pueblos devenidos en simples consumidores y mano de obra de intereses ajenos.

Cada país y continente debe hacer frente a la catástrofe que se avecina y que se expresa tan locuazmente en el derretimiento de nuestros hielos, las múltiples inundaciones, los incendios forestales, los ciclones y otros fenómenos que ciertamente se vienen multiplicando y acentuando en intensidad. Entre las mayores iniciativas, ya se ha dicho, hay que descarbonizar y olvidarse de los recursos fósiles para producir nuestra energía industrial y familiar; adoptar las fuentes limpias que las naciones más conscientes están ya alentando, aunque todavía más acicateados por la una nueva oportunidad de negocios que por un imperativo moral.

De la misma forma es que hay que variar nuestros hábitos alimenticios, adoptando el consumo de proteínas también limpias y no tan provenientes de la carne animal que, como se ha comprobado, es una de las principales causantes de la crisis hídrica, la deforestación e, incluso, de un sinnúmero de trastornos a la salud.
Lo cierto es que el colapso nos amenaza a todos y que esta vez los países y poblaciones más ricas no podrán escapar a sus consecuencias, porque ciertamente la ciencia y la tecnología no le darán tiempo para escapar de la Tierra y asentarse en otro lugar del universo como algunos han llegado a fantasear en su delirio y renuencia a cambiar sus formas de vida. Pero de todas maneras nos tememos que la tozudez del pensamiento de derecha, los intereses creados y la simple condición humana impidan o retrasen la llamada “revolución verde”, la conciliación del ser humano con la naturaleza y la adopción de formas solidarias de desarrollo entre los pueblos.

De allí que el progresismo universal tenga tantos deberes y posibilidades a partir de la hecatombe que se avecina. Que las llamadas o autodenominadas izquierdas puedan confluir en un imperativo ético y político, al mismo tiempo que se alejen de todas esas ideologías o caprichos mesiánicos que perdieron realmente vigencia en el mundo actual, no tanto por el fracaso de algunas de sus experiencias reales, sino por la irrupción de nuevos problemas y desafíos. Que ya no son de cada país, etnia y clase, sino de todos los habitantes del planeta.

En lo que más conocemos, el caso chileno, asumimos que la preocupación por el medio ambiente y nuestro frágil territorio ya ha entrado al debate público y ello ha estimulado implementar muchas y novedosas acciones a lo largo de todo el país en el desarrollo de la energía solar y geotérmica, la posibilidad de desalinizar nuestro mar o, incluso, considerar seriamente la idea de esa carretera hídrica que nos permitiría conducir nuestras abundantes aguas del sur hacia el centro y el norte del país. Sin embargo, muchas autoridades soslayan el hecho de que en las últimas décadas lo que se ha propiciado son más plantas de carbón, incluso por sobre las cuestionadas hidroeléctricas. Así como se comprueba la indolencia de todos nuestros últimos gobiernos al soslayar las inicuas depredaciones provocadas por la minería y la agroindustria, con sus criminales consecuencias contra la salud de varias ciudades y poblaciones. El envenenamiento de ríos mediante sus relaves y el agotamiento de nuestros manantiales subterráneos de Santiago al norte del país.

Realmente pensamos que, sin renunciar a objetivos tan nobles como los de la verdad y la justicia (que tanto compromete a algunos partidos y movimientos), todas las expresiones vanguardistas debieran avanzar hacia los nuevos objetivos y urgencias de los Derechos Humanos, tan conculcados por nuestras grandes empresas y la frivolidad de nuestros gobernantes. Felizmente, el agotamiento de ciertas ideologías y métodos de lucha tiene como feliz corolario la decepción del pueblo respecto de los partidos y otros referentes. Al mismo tiempo que crece el interés de nuestras poblaciones por las ideas de la ecología y las manifestaciones de defensa de la “casa de todos” y la igualdad social.

Debemos asumir necesariamente que es muy poco lo que puede hacer Chile frente a los desafíos de salvar el Planeta en un país cuyos verdaderos soberanos son las empresas transnacionales, con la Constitución y las leyes que inhiben la voluntad popular y democrática, como el poder del Estado.  Pese a que somos una de las naciones más ricas del continente, con gigantescas reservas monetarias pero que solo pueden tocar el desmedido y absurdo gasto militar, como la incontinencia de una clase política que se hace pagar caro en su papel de cancerbera del orden institucional vigente y las inversiones foráneas.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com