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sábado, 7 de marzo de 2020

Pobreza la peor pandemia


Por Carolina Vásquez Araya: 
La desigualdad y el abuso de poder han condenado a nuestros pueblos a la miseria.

Tan preocupados estamos por la amenaza sanitaria del coronavirus, que hemos olvidado la verdadera amenaza de nuestro entorno: mayor pobreza, menor acceso a los servicios básicos, aumento de la violencia en todas sus formas y la más cruel de ellas en el incremento sostenido de la desnutrición crónica en la infancia. Este es el verdadero problema en las naciones del cuarto mundo, naciones caracterizadas por gobiernos corruptos y el súper poder de sus grupos económicos cuyas élites han supeditado las decisiones políticas a sus intereses particulares, apoderándose de los recursos y retorciendo las leyes.



De acuerdo con los reportes oficiales de organismos internacionales, el virus que tanto nos asusta llegará más temprano que tarde. Sin embargo, el verdadero panorama de terror reside no tanto en la potencial pandemia como en la realidad apocalíptica del hambre, las carencias y los sistemas de salud ineficientes, sin recursos, manipulados por delincuentes tan poderosos como las multinacionales del sector farmacéutico, que trafican sin el menor reparo con sus influencias con el único objetivo de sacar el mayor provecho posible de las necesidades de los pueblos. En esa tónica, presionan a los gobiernos por medio de pactos comerciales interesados, apoyados como siempre por las instituciones financieras internacionales y los países más poderosos.

Los pueblos del hemisferio Sur se encuentran, por lo tanto, mucho más expuestos a un ataque de este virus que aquellos países premunidos de sistemas de salud pública capaces de enfrentar con mayor éxito una situación de emergencia como la que se experimenta en la actualidad. Solo basta echar una mirada alrededor y constatar la miseria de nuestros hospitales y centros de salud urbanos y rurales, en donde ni siquiera se cuenta con los recursos mínimos como equipo quirúrgico, medicinas, mobiliario y, muchas veces, incluso sin personal capacitado para atender adecuadamente las situaciones de emergencia.

El temor generalizado –y razonable- ante la entrada del Covid-19 nos coloca ante una situación sumamente compleja y potencialmente caótica, toda vez que nuestras naciones están sujetas a decisiones dictadas por intereses sectarios y no responden a políticas públicas elaboradas a partir de un análisis objetivo y serio de las necesidades de nuestros pueblos. Los gobiernos del continente latinoamericano, en su abrumadora mayoría, no solo son incapaces de elevarse por encima de intereses espurios, sino se han convertido en voceros y sirvientes dóciles de las corporaciones y las élites económicas actuando a espaldas de la ciudadanía y, como obvia consecuencia, condenándola a la más profunda e injusta de las miserias.

Hasta donde se ha podido observar, las autoridades de nuestros países se han limitado a contener la ola informativa llamando a la calma y buscando la colaboración de los medios de comunicación para frenar el pánico. Sin embargo, falta aún ver cómo harán para reparar el daño provocado por décadas de corrupción y abandono de la infraestructura sanitaria; por siglos de violencia contra los más pobres y por la marginación a la cual han condenado a los sectores más vulnerables como la niñez, la juventud y las mujeres. Si algo positivo se extrae de esta amenaza sanitaria, es su capacidad de poner en evidencia la estulticia y falta de humanidad de quienes están supuestos a gobernar dentro de un marco de ética y valores, así como la valentía de quienes quizá den el golpe de timón para poner atención, por fin, a las necesidades de sus pueblos.

Nuestros países carecen de recursos para enfrentar una amenaza sanitaria.
elquintopatio@gmail.com

sábado, 29 de febrero de 2020

Derrotando al neoliberalismo por un Chile digno



 Por Iván Muñoz R.:
“El Caracazo” del 27 de febrero de 1989 fue una gigantesca explosión social contra las políticas más extrema y antipopulares del neo liberalismo rechazando paquetazo económico del l Fondo Monetario Internacional   aplicado por gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue la semilla del advenimiento de la Revolución Bolivariana bajo el liderazgo del comandante Rafael Chávez Frías, cambio el rumbo a la historia del continente incidiendo en la geopolítica mundial.  El detonante fue el accionar de las masas insurgentes contra la imposición del neo liberalismo cuyo objetivo supremo es obtener la máxima ganancia, convertir los derechos sociales, salud, educación, previsión, y sistema de vida en general, en una mercancía, reducir el rol del Estado a garante y custodio del abuso y la explotación.

 El 27 de febrero del 1989, abrió camino a  otro mundo  posible en donde  la integración y la soberanía de nuestros pueblos es viable y  se demostró con la creación de UNASUR, PETROCARIBE, TELESUR, ALBA-TPC,CELAC, , reforzando MERCOSUR, como señalara el Comodante Chávez   tras el propósito  de fortalecer la integración regional para construir la Patria Grande que nos liberara del yugo imperial desarrollando nuestra potencialidades :” Estamos en nuestra exacta perspectiva histórica, nuestro norte es el sur, estamos donde debimos estar siempre, estamos donde Bolívar nos dejó pendiente para ser y estar”.

 La historia que no se detiene agita al continente cual erupciones volcánicas   , toca nuestro suelo y el modelo dorado del neo liberalismo exhibido como ejemplo a seguir, ,el “oasis “ proclamando por un presidente que arrastra un miserable 6 % de aprobación y que solo tiene capacidad para la especulación financiera, reduce a un tema de “orden público” las movilizaciones  de  millones de chilenos que han llenado las calles,  ,las demandas  por  reivindicaciones sociales y el más sentido de los objetivos, terminar con la constitución de Pinochet  para desterrar el modelo neo liberal ,reventó un 18 de noviembre con causas similares a las del 27 de febrero.

 La derecha y centro derecha de “oposición” trepada en el poder y que si saben de unidad cuando se amagan sus intereses, forja un contubernio gatopardiano a espaldas del pueblo movilizado firmando un Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, sin la mínima participación de los millones que exigen los cambios, pero el pueblo continúa en la calle y vamos sorteando las trabas que se imponen para atajar el propósito de lograr un Chile Digno.

 Nuestro mejor homenaje a la gesta del 27 de febrero es intensificar nuestra propia lucha, los objetivos trazados  por liberarnos del sistema neo liberal, cambiar el modelo impuesto a sangre y fuego por Pinochet y que la casta dominante, y los cooptados por el neoliberalismo  que ya salvaron a Pinochet en Londres  hoy confabulados cogobiernan y salvan a Piñera,  amparando con maniobras tras las bambalinas del cretinismos parlamentario. 

Hoy en Chile  se multiplican los actos de rebeldía en calles y plazas, centenares de cabildos  abiertos, intercambio , manifestaciones de mujeres, jóvenes ,niños ,y adultos, irrupción en los espacios como el Festival de Viña desnudando la banalidad mediática, , en fin hay un pueblo movilizado y cada una de esas manifestaciones  que se iniciaron el 18 de noviembre están íntimamente ligados  en objetivos y causas  con el 27 de febrero y la solidaridad con la Revolución Bolivariana, con Cuba,, Nicaragua, con las luchas del pueblo de Colombia y Ecuador , hermanados con los pueblos del Medio Oriente, Europa y Asia.

 Es nuestra obligación y un mínimo grado de inteligencia política  desterrar las diferencias subalternas y el sectarismo  que resultan funcionales a la política de la derecha y con la claridad meridiana que el enemigo es Trump, ,el Pentágono, y los lacayos del  esmirriado Cartel de Lima, cohesionarnos, construir una conducción unitaria que haga viable los cambios políticos que Chile necesita y que incidirán en el cuadro geopolítico del continente reforzando los procesos en curso como la Revolución Bolivariana, la de Cuba, Nicaragua, la recuperación de la democracia en Bolivia y todos los avances que requieren nuestros pueblos.  

Cabalgando con el ejemplo de Fidel, Chávez. Allende y los luchadores que en estos días entregan sus vidas por la emancipación y la soberanía, cantamos con fuerza ¡Venceremos!!!
 Coordinador COMBOL/CHILE
 imuroj@gmail.com

martes, 23 de julio de 2019

La crisis humana que ha creado Trump en el planeta


Por Diego Olivera Evia:
La farsa de EEUU y Europa sobre la democracia capitalista

En esta nueva entrega de mi artículo, me parece importante analizar  el modelo económico y político, de un presidente psicópata como Trump, la búsqueda de posibles de mujeres en el Congreso de EEUU, siendo agresivo con las senadoras y diputadas musulmanas, esta acciones de Trump, sumado a los niños prisioneros detenidos con ropas rojas, en prisiones tanto niñas como varones, muchos abusados por la guardias, en custodia solo por ser menores de familias inmigrantes, lo que configura una realidad tétrica, e inmoral a ciudadanos olvidados, más de 40 millones de estadounidenses  viven en la marginalidad y los ataques a los afros-estadounidenses, en una realidad de un imperio de terror y abuso.


la reciente detención de monjas esposadas, fueron determinadas por Trump, “el delito defender a los más vulnerables, los inmigrantes especialmente a los niños, cada vez más serán perseguidos por hacer el bien y defender l justicia, que ha sido vulnerada de las autoridades estadounidenses, en su política de amedrentar a los inmigrantes y a los musulmanes, en la política de Trump es su visión de la nación área, y los y la supremacía blanca. 

Actualmente las políticas de Trump no fueran suficientemente malas por el lado económico, son todavía peores por el lado político. Y lamentablemente, su modelo de racismo, misoginia y provocación nacionalista tiene réplicas en Brasil, Hungría, Italia, Turquía y otros países. Todos ellos experimentarán problemas económicos similares (o peores), así como todos enfrentan las consecuencias reales del incivismo en el que prosperan sus líderes populistas. En Estados Unidos, la retórica y las acciones de Trump han desatado fuerzas oscuras y violentas que ya se están saliendo de control.

La sociedad sólo puede funcionar cuando los ciudadanos confían en el gobierno y en las instituciones, y se tienen confianza mutua. Pero la fórmula política de Trump se basa en erosionar la confianza y maximizar la discordia. ¿Dónde termina esto?

No hay modo de saberlo. Mucho depende de cómo evolucione el momento político actual. Si los que hoy apoyan a los líderes populistas se decepcionan por el inevitable fracaso de sus políticas económicas, podría ocurrir que se acerquen todavía más a la derecha neofascista. O, siendo más optimistas, que se los pueda traer de vuelta al rebaño de la democracia liberal (o que al menos la decepción los desmovilice).
Lo único que sabemos es esto: la política y la economía están conectadas y se retroalimentan. En este año 2019 serán mucho más visibles las consecuencias de dos años de medidas erradas y de un modo de hacer política todavía peor. Lo que demuestra uno de los peores mandatarios gringos, que ha creado violencia y muerte, terrorismo a nivel global y de manera.

La farsa de EEUU y Europa sobre la democracia capitalista
La sociedad humana vive bajo la violencia capitalistas y el modelo terrorista de las trasnacionales, lo que ha generado en el mundo una crisis planetaria, donde la mayoría de las naciones del mundos, son secuestradas por el “terrorismo” de EEUU y su presidente terrorista, que de un manera vulgar acusa a las naciones del mundo, que tienen una autonomía del poder, creando ataques militares, ataques a la economía de Venezuela, Cuba, Nicaragua, a Bolivia, contra Rusia, China, India, Sudáfrica, que plantean un modelo alternativo al capitalismo criminal.

También debemos condenar  la destrucción del medio ambiente y atacar  las mentira de Trump, de que no existe el cambio climático, la destrucción del medio ambientes y la destrucción de los mares con los desechos con bolsas plásticas, la misma destrucción con trágicos en los cultivos de MONSANTO, con los efectos sobre las abejas, que son los insectos que garantizan con la polinización,  dando a los árboles las flores y el crecimiento de la agricultura, hoy devastada por los riegos de la actividad criminal de los depredadores, de las trasnacionales.

El concepto de democracia -sea establecida esta por académicos, políticos, investigadores o por el ciudadano común-, desde su origen y hasta la actualidad, no ha dejado de estar nunca fuera de la discusión política. ¿Cuál es el mejor sistema democrático? ¿Cuál representa los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad y, por lo tanto, expresa la esencia de su epistemología? Son preguntas que reciben las más diversas respuestas. Sin embargo, el "mundo occidental" ha intentado imponer, como modelo de democracia, el que él promueve. ¿Representa este modelo un infalible paradigma a imitar? ¿Promueve una verdadera participación política?, democracia, desigualdad, participación.

Todos estos hechos muestran la decadencia, de un modelo de sociedad capitalista, que lleva a la miseria a las naciones del tercer mundo, aplicando políticas militaristas, con  miles de bases militares, con flotas de barcos, amenazando la estabilidad del planeta, creando efectos colaterales a los instrumentos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que pese a la mayoría de naciones miembros que defienden  a la autonomía de sus naciones, pero que son vejados por EEUU, Unión Europea, como países satélites, como el Grupo de Lima, sin moral y ética, como sin derechos legales a crear un caos  mundial.
diegojolivera@gmal.com


sábado, 24 de marzo de 2018

El límite de la tolerancia


Por Carolina Vásquez Araya:  
Cuando la tensión excede los límites, la cuerda se rompe y todo regresa a cero

Nada hay más perverso que el sistema en el cual se desarrolla la vida de los pueblos menos desarrollados. Las reglas, diseñadas por las potencias capitalistas para su propio beneficio, consisten en anular la voluntad popular, instalar gobiernos afines a sus planes y crear el ambiente propicio para mantener el poder mediante el temor y la sumisión. Curioso paralelo con las tácticas de dominio patriarcal y la aplicación de la violencia en el contexto social y familiar como mecanismo de control.



De acuerdo con las leyes de la dialéctica, la lucha de opuestos genera una crisis cuyo resultado es un nuevo estadio de la situación, para resolver el conflicto antes de iniciarse –como en cadena- otro estado de contradicción, otra crisis y otro paso hacia delante. Lo contrario sucede en nuestros pueblos: las crisis devienen en un clima de supresión de libertades y, por ende, se genera una reversión de las fuerzas, de modo que después de un estallido de protesta social lo usual es un silencio oprobioso y un estado insano de tolerancia al abuso de poder.

En la estructura social de nuestros países las clases tienden a diferenciarse con mayor énfasis; los sectores de mayores ingresos constituyen el fiel de la balanza y de ellos depende en gran medida hasta qué punto se aplicará presión sobre quienes controlan la política y la economía. Es decir, si la población urbana acomodada lo decide, se puede posponer de manera indefinida todo acto capaz de remecer el estatus. Las manifestaciones desde los estratos populares serán criminalizadas, anuladas y desvirtuadas por medio de la manipulación mediática y el recurso de la fuerza pública.

Países en donde un sector minoritario posee el control casi absoluto de la economía y la gestión legislativa no tienen oportunidades de desarrollo, porque en ellos no existe el recurso del diálogo ciudadano, la transparencia en la gestión pública ni una administración de justicia equitativa. Menos aún el respeto por los derechos humanos de las “minorías mayoritarias” como los sectores de mujeres; de niñas, niños, adolescentes y adultos jóvenes. Tampoco se da la apertura necesaria para gestar una fuerza de participación y oposición efectivas para la defensa de esos derechos, porque estos se oponen a los intereses de las élites.

Entonces no se puede decir que la tolerancia tiene un límite, sino más bien es preciso reconocer que la tolerancia tiene un punto de retroceso. Es en este punto en donde se produce el eterno retorno de los ideales y, como resultado de ello, la agonía de las democracias. Naciones divididas y confrontadas entre ricos y pobres, pueblos originarios y ladinos, rurales y urbanos, tienen pocas esperanzas de superar sus conflictos en un marco dialéctico saludable y propositivo. En cambio, son tragados por un vórtice de mayor pobreza y cada vez menores perspectivas de progreso.

Este escenario se repite una y otra vez, generando un ambiente insano de escepticismo ciudadano y empoderando más y más a quienes aprovechan la coyuntura para enriquecerse, para crear leyes clientelares, para consolidar sus redes de influencia y apoderarse de los Estados ante la mirada impotente de la sociedad. Para evitarlo solo existe el camino de la participación a costa de esa sensación de seguridad tan importante para las personas. Una seguridad ficticia, dependiente de la voluntad de otros y tan frágil como para tambalear ante cualquier golpe de timón. Una sensación de seguridad cuyos pilares se diluyen en el aire ante la sola amenaza de las dictaduras. Una seguridad falsa como falsa es la esperanza de cambio si no se está dispuesto a contribuir para generarlo.

La tolerancia y sus límites dependen de cuán importante sea la sensación de seguridad personal.

elquintopatio@gmail.com