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sábado, 6 de junio de 2020

EEUU y el imperio sufren las marchas y el odio racial de Trump


Por Diego Olivera Evia:
La violencia en América Latina de las derechas criminales

Así han mantenido oculto durante muchos años el verdadero rostro de un sistema erigido sobre presupuestos de violencia, arribismo, explotación y desigualdad racial, que convierte a los no blancos y a los pobres en ciudadanos de segunda, mientras EE. UU. se presenta a sí mismo como adalid en derechos humanos y modelo a imitar por el resto de las naciones, supuesto a partir del cual sanciona y agrede a otros estados cuyos regímenes no son de su gusto. 
Imagen de Anibal Ortipozo
Una simple incursión por el devenir de la actual superpotencia, pone de manifiesto una historia plagada de actos horrorosos como el linchamiento de personas, inocentes en su mayoría, por minorías enardecidas por el odio racial en el sur del inmenso país, donde organizaciones tenebrosas y violentas como el Ku Klux Klan sembraron la muerte y el atropello entre la población negra, convirtiendo sus vidas en un verdadero infierno.
Lamentablemente, esta práctica cavernaria, en lugar de desparecer, lo que hizo fue institucionalizarse, pues con el paso del tiempo se hizo legal, al condenar a muerte con harta frecuencia los tribunales integrados por blancos, a personas negras que en muchos casos nunca cometieron los crímenes por los cuales se les juzgó y ejecutó, dando lugar a una saga en la cultura literaria, teatral y cinematográfica de ese país, uno de cuyos más conocidos exponentes lo es el filme La milla verde. 

El asesinato de George Floyd, práctica cotidiana en una nación donde la policía mata a un afro estadounidense cada 40 horas, llegó en el peor momento, dado que la pandemia de la COVID-19 ha removido hasta los cimientos la estructura del sistema capitalista neoliberal, acentuando las desigualdades y vulnerabilidades de los más pobres, entre ellos y en primer lugar los negros, cuyas tasas de mortalidad se han disparado.  

Luego está el factor Trump, con su prepotencia y su tendencia a usar la fuerza para acallar cualquier opinión contraria, además de sus gestos bufonescos, eficaces quizá cuando la bonanza económica impera en el país, como hasta hace tres meses, pero de muy mal gusto y efecto en las actuales circunstancias.
Y he ahí que a ese policía de nombre Derek Chauvin se le ocurrió arrebatarle la vida ante testigos —y celulares— a su víctima George Floyd, oprimiéndole el cuello con su rodilla por espacio de ocho minutos, poniendo al presidente republicano y a su equipo en pésimas condiciones con vistas a la elección dispuesta para el próximo 3 de noviembre.

Ese fue el detonante de las actuales protestas, demasiado parecidas a otras como las que estallaron en agosto de 2014, cuando en Ferguson, Missouri, la gente se volcó a las calles para protestar por la muerte del joven negro Michael Brown a manos del policía blanco Darren Wilson, y Trump aprovechó la ocasión para criticar a Barack Obama en Twitter, donde escribió: “Nuestro país está totalmente fracturado y, con nuestro débil liderazgo en Washington, pueden esperar que disturbios y saqueos como los de Ferguson ocurran en otras partes”.

Hoy, se puede decir literalmente que el imperio está en llamas, y Trump, cual moderno Nerón ante la Roma incendiada por él, en lugar de intentar apaciguar con política y diplomacia la furia desatada de las masas, echa leña al fuego con expresiones chocantes y disposiciones como esa de reprimir a los manifestantes con la Guardia Nacional y el Ejército, utilizando contra el pueblo su amplio arsenal de cachiporras, gases lacrimógenos, balas de goma, balas de verdad y hasta helicópteros militares.

Hasta ahora el magnate ha hecho oídos sordos a críticas y a consejos de personas influyentes, como la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien lo exhortó a ser “un sanador en jefe” y no “un atizador de las llamas”. Pero, ¿qué se puede esperar de un troglodita?

La violencia en América Latina de las derechas criminales
América Latina es la región del planeta donde se más se vulneran los derechos humanos. La ecuación 'más protestas, más violaciones' creció sin parar durante 2019, con el añadido de que quienes son los encargados de vigilar y denunciar son perseguidos con mayor fiereza por los poderes. El continente más violento, más represivo y también el más mortífero para activistas y periodistas, una mezcla trágica que ha echado por tierra aquella leyenda de los avances continentales en la lucha por los derechos humanos. A las 'décadas perdidas' todavía no las ha encontrado nadie.


Así lo confirma el informe de Amnistía Internacional (AI), que será presentado hoy en Ciudad de México y que desvela que al menos 210 personas murieron de forma violenta durante las protestas del año pasado, que como si fuera un coronavirus político se extendieron por toda la región. A la cabeza, Haití, con 83 fallecidos, seguido por Venezuela (47), Bolivia (35), Chile (31), Ecuador (8) y Honduras (6).

"Lo más preocupante de esta radiografía es que América Latina sigue siendo la región más violenta, con más homicidios, con más feminicidios, la más corrupta, con mayor impunidad y la más desigual, donde la riqueza se concentra en manos de los más poderosos, que además cuentan con la protección de los estados. El hartazgo contra todos estos factores ha provocado un estallido social, con manifestaciones multitudinarias encabezadas por jóvenes y mujeres. La respuesta de los estados ha sido represiva y brutal", subraya para EL MUNDO Érika Guevara-Rosas, directora para las Américas de AI.

El periplo durante 2019 de esta defensora de los derechos humanos confirma la marcha atrás de los estados. Durante las protestas de Chile, el Gobierno de Sebastián Piñera la acusó de pertenecer a una organización de izquierdas e insinuó que estarían financiados por Nicolás Maduro. En paralelo, el Gobierno de Caracas la señaló como una de sus principales enemigas a combatir, por ser agente de la CIA y militante de la extrema derecha.

La radiografía realizada por AI confirma con sus estadísticas el deterioro continental, comenzando por Haití y su pulso callejero contra el presidente Jovenel Moïse, con la consiguiente respuesta desmedida de las fuerzas policiales. Precisamente estos agentes, entrenados durante años por la Misión de Naciones Unidas, han protagonizado un carnaval sangriento al enfrentarse con militares en demanda de subidas salariales.
La revolución bolivariana, "especialmente severa", dio varios pasos más allá al perfeccionar su plan de terror para reprimir el desafío democrático encabezado por Juan Guaidó. "Las fuerzas de seguridad cometieron, según AI, "crímenes de derecho internacional y graves violaciones de derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza, que podrían constituir crímenes de lesa humanidad".

Estadísticas violentas que desde la llegada del chavismo al poder hace 21 años ha encabezado una y otra vez. En 2019, el país criollo lideró de nuevo el ranquin mundial de homicidios, con 60 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, seguido por Jamaica (47) y Honduras (41).

En cambio, Chile cerró este ranquin sangriento con sólo 2,1 homicidios, pero sorprendió al mundo con unas protestas inesperadas, durante las cuales la policía y el ejército "hirieron deliberadamente a manifestantes para desalentar a la disidencia, mataron al menos a cuatro personas e hirieron de gravedad a miles más", detalla el informe.

Una violencia que se refracta contra los propios activistas, sobre todo en Colombia, que concentró 106 de los 208 homicidios en Latinoamérica y el Caribe. En total, el 68% de los cometidos en todo el planeta. El Gobierno del país cafetero se ha mostrado incapaz de frenar los asesinatos contra líderes sociales, víctimas del posconflicto, en el que las bandas de narcotráfico, los antiguos paramilitares, los disidentes de las FARC y la guerrilla del ELN se disputan el control de las zonas más calientes de la droga.

Los gobiernos no sólo no están preparados para proteger a los activistas y a los periodistas (a diez la muerte les halló en México). También arremeten contra ellos como las dictaduras del siglo pasado. "Venezuela es un caso extremo, un país en el que los defensores reemplazan al propio estado en la protección de la población. Intentan deslegitimarlos y además lo exponen a la violencia", confirma la directora de AI. La ilegítima Asamblea Constituyente prepara una ley contra las ONG.

Provea no se ha amilanado y ayer mismo insistía en sus denuncias contra las fuerzas especiales de Maduro (FAES), "principal brazo del terrorismo de Estado y líderes de las violaciones a los derechos humanos". Provea también denunció este mes la muerte por torturas del cabo Wilfredo Heredia, de 20 años, tras sublevarse en la Gran Sabana contra el Gobierno, uno más para sumar en otra lista trágica: sólo en 2019 murieron 23 de las casi 600 personas torturadas en las mazmorras del chavismo.

Otros gobiernos, como Brasil, Nicaragua y Guatemala, ya han legislado contra los defensores de derechos humanos.

El retroceso parece imparable en el continente, que enfrenta retos formidables, como la huida de cinco millones de personas del derrumbe revolucionario de Venezuela y las consiguientes restricciones al derecho de asilo. En México, "Donald Trump ha encontrado su muro soñado sin necesidad de construirlo", certifica Guevara-Rosas, gracias al apoyo de la administración de Andrés Manuel López-Obrador y de varios gobiernos centroamericanos.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 11 de abril de 2018

INDICADORES EN DONDE EE.UU


.Por Germán Saltrón Negretti:

ESTÁ AL NIVEL DE  PAÍSES SUBDESARROLLADO
"Nos estamos convirtiendo en un país del tercer mundo", fue la advertencia que lanzó Donald Trump el 16 de junio de 2015, cuando anunció su postulación a la presidencia de Estados Unidos. La afirmación, que Trump repitió en otras ocasiones durante el casi año y medio que duró la campaña electoral, se basaba en el desempeño de EE.UU. en materia educativa en comparación con otros países del mundo y fue desestimada como exagerada por sus críticos.


Sin embargo, en realidad hay varios indicadores de bienestar que sí ubican a la superpotencia a la cola de los países ricos y, en ocasiones, incluso al nivel de países sustancialmente menos desarrollados. Se trata de un tema de debate en el país, donde expertos y ciudadanos difieren en la valoración que tienen sobre la situación de los pobres en el país. Cuánta ayuda le da Estados Unidos a sus pobres en comparación con otros países ricos. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew señala, por ejemplo, que una mayoría de los estadounidenses de clase alta y media están de acuerdo con la idea de que "los pobres hoy en día tienen las cosas fáciles porque pueden recibir beneficios del gobierno sin hacer nada a cambio".

En contraste, dos tercios de los ciudadanos de bajos ingresos coinciden con la afirmación de que "los pobres tienen una vida difícil porque los beneficios sociales no son suficientes para ayudarles a vivir una vida decente". BBC Mundo te cuenta cuáles son algunos de los indicadores que ponen en cuestión los niveles de desarrollo y bienestar en Estados Unidos.

1. Esperanza de vida.
El informe más reciente del Programa de la ONU sobre Desarrollo Humano (PNUD) indica que la esperanza de vida de los estadounidenses es de 79,2 años. Ese dato lo ubica en el puesto número 40 del mundo, por detrás del conjunto de naciones desarrolladas pero también por debajo de países latinoamericanos como Chile, Costa Rica y Cuba. El país del mundo con mejores resultados es Japón, con 83,7 años, y el último de la lista es Suazilandia con 48,9 años. ¿Cuál es el secreto para que en Canadá tengan una esperanza de vida mayor que en Estados Unidos? ¿Cómo es posible que en Estados Unidos la expectativa de vida se esté reduciendo? Este dato, que se refiere al promedio nacional, varía sensiblemente cuando se analiza desde el punto de vista de la educación y la raza. Mientras la esperanza de vida de un hombre blanco con estudios universitarios es de 80 años, la de un hombre afro estadounidense con poca formación es de 66 años, según datos de una investigación publicada por el Centro Nacional sobre Pobreza de Estados Unidos (NPC, por su sigla en inglés).
Esperanza de vida (países seleccionados) 83,7 Japón, 82 Chile, 79,6 Costa Rica y Cuba, 79,2 Estados Unidos, 48,9 Suazilandia. Fuente: Programa de Desarrollo de la ONU.

"El tema en Estados Unidos es que el bienestar se encuentra increíblemente estratificado", le explica a BBC Mundo uno de los autores del estudio, Luke Shaefer, profesor y director de la Iniciativa para la Solución de la Pobreza de la Universidad de Michigan. "El país luce bastante bien si comparas la parte alta de la sociedad estadounidense con el resto de países ricos. El tema es la increíble diferencia en bienestar entre los pobres y los ciudadanos con más recursos", agrega e indica que para 2008 la esperanza de vida de los hombres afro estadounidenses sin educación superior era equivalente a la de los ciudadanos de Pakistán, Bután y Mongolia.

2. Mortalidad infantil.
La cifra de mortalidad infantil —el número de niños que fallecen por cada 1.000 nacimientos vivos— es otro indicador clásico de bienestar social. De acuerdo con el más reciente informe del PNUD, que utiliza datos de 2015, en Estados Unidos esa cifra se ubica en 5,6. Esto le coloca en el lugar 44 del mundo, nuevamente superado por el conjunto de países ricos, así como por Cuba, Bosnia Herzegovina y Croacia.  Además, las diferencias sociales dentro de Estados Unidos también se hacen evidentes. Según Shaefer, para 2011 la tasa de mortalidad infantil para afro estadounidenses era similar a la de Togo y a la de isla de Granada. El bienestar de los niños en EE.UU. también aparece afectado cuando se abordan los indicadores de pobreza infantil.
De acuerdo con un estudio de Unicef publicado en 2012, que comparaba la situación de los niños en 35 países con economías avanzadas, Estados Unidos aparecía en el penúltimo lugar, solo por delante de Rumania. El indicador de pobreza infantil relativa, que mide el porcentaje de niños que viven en un hogar cuyo ingreso —ajustado al tamaño y composición de los miembros de la familia— es menor al 50% del ingreso medio nacional, ubicaba en esta situación a 23,1% de los menores estadounidenses.

3. Mortalidad materna.
Desde inicios de este siglo, Estados Unidos ha registrado un aumento en las cifras de mortalidad materna, cuya tasa pasó de 17,5 muertes por cada 1.000 nacimientos en el año 2000 a 26,5 en el año 2015, de acuerdo con una investigación publicada por la revista The Lancet en enero de 2017. Se trata de un fenómeno que va a contracorriente de las tendencias en el resto del mundo industrializado donde se produjo un descenso en el mismo periodo. Así ocurrió, por ejemplo, en Japón (8,8 a 6,4), Dinamarca (de 5,8 a 4,2), Canadá (de 7,7 a 7,3) o Francia (de 11,7 a 7,8). Más aún, la cifra registrada en Estados Unidos es superior a la de Costa Rica (24,3), China (17,7), Vietnam (15,6) o Líbano (15,3). En este caso, también hay una clara divergencia dentro de Estados Unidos pues la mortalidad materna entre mujeres blancas es de 13, pero entre mujeres afro estadounidenses se ubica en 44.

4. Tasa de homicidios.
La seguridad personal, la posibilidad de salvaguardar la propia vida, es considerada como otro elemento básico del bienestar social. De acuerdo con el informe más reciente de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito (UNDOC, por su sigla en inglés), EE.UU. registra una tasa de homicidios de 4,88 muertos por cada 100.000 ciudadanos, lo que le coloca en el puesto 59 del mundo. Es cifra contrasta con las de países europeos como Austria (0,51) o los Países Bajos (0,61), pero también con Canadá (1,68) e incluso Albania (2,28), Bangladesh (2,51) y Chile (3,59, según el dato de 2014, el más reciente).

"Carnicería estadounidense": ¿hay tanta violencia en EE.UU. como dice Donald Trump?
En el estudio publicado por el Centro Nacional sobre la Pobreza, Shaefer indica que si en lugar de tomar el dato nacional de homicidios se mira a lo que ocurre en las ciudades estadounidenses de más de 200.000 habitantes y con una tasa de pobreza de 25%, la cifra de homicidios se eleva a 24,4, (según datos correspondientes a 2012).

Tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes. (Países seleccionados) 0,0 Andorra y Liechtenstein. Austria 0,51. Sierra Leona 1,92. Chile 3,59. Estados Unidos 4,88. Ese resultado ubica a esas urbes de Estados Unidos en una situación apenas ligeramente mejor que Colombia (26,50) y Brasil (26,74), pero mucho peor que Argentina (6,53), Perú (7,16) o Uruguay (8,42).

5. Embarazos adolescentes. 
Además de acarrear riesgo para la salud de las jóvenes, los embarazos adolescentes suelen estar asociados a distintos tipos de problemas sociales. Según cifras del Banco Mundial correspondientes a 2015, EE.UU. registra una tasa de 21 nacimientos de este tipo por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años de edad, lo que coloca a ese país en el puesto 68 en todo el mundo, al mismo nivel que Yibuti y Aruba, y muy por encima del promedio en los países de altos ingresos que es de 13. Este indicador contrasta con los registros de otros países ricos como Japón (4), Alemania (6) o Francia (9), así como con otros como Túnez (7). Sri Lanka (14) o Serbia (19).

6. Educación. 
Durante el lanzamiento de su candidatura, Trump dijo que EE.UU. se estaba convirtiendo en un país del tercer mundo, se refería a datos sobre el desempeño en materia educativa. Es la sede de decenas de las mejores universidades del mundo. Pero eso no implica que la formación promedio de los estadounidenses esté a la altura de esas casas de educación superior.

Peculiaridades de los países con la mejor educación en el mundo. Pruebas PISA: ¿cuáles son los países que tienen la mejor educación del mundo? De acuerdo con un estudio realizado en el marco del Programa Internacional para Evaluación de Competencias (PIAAC, por su sigla en inglés), entre países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la primera potencia tuvo un desempeño que, en el mejor de los casos, resultó mediocre.

La investigación medía tres niveles educativos distintos en cuanto a capacidad lectora y habilidad numérica: personas que no habían concluido los estudios secundarios, individuos con estudios secundarios y otros con al menos dos años de educación universitaria. En el análisis participaron 23 Estados: Australia, Austria, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Polonia, Corea del Sur, Eslovaquia, España, Suecia, EE.UU., Bélgica y Reino Unido. En la prueba sobre capacidad lectora, entre aquellos que no habían terminado la secundaria, los estadounidenses estuvieron entre los cinco países con peores resultados; mientras que entre los que sí habían terminado estos estudios quedaron por debajo de la media de todos.

En el caso de las personas que contaban con al menos dos años de estudios universitarios, los estadounidenses quedaron por encima de ocho países, empataron con otros seis, pero fueron superados por siete naciones. Adicionalmente, Estados Unidos fue el país que registró la mayor brecha entre los resultados obtenidos por quienes no terminaron los estudios secundarios y quienes cuentan con al menos dos años de cursos universitarios. En la evaluación sobre habilidades numéricas, los estadounidenses estuvieron consistentemente por debajo de la media de la OCDE en los tres niveles educativos estudiados. Más aún, el país quedó en último lugar tanto entre aquellos que no concluyeron la secundaria y los que sí la terminaron. En cuanto a quienes han cursado al menos dos años de educación superior, EE.UU. superó a España e Italia e igualó a otros cinco países, quedando por detrás de otras 15 naciones.

Las causas de la brecha con los países ricos. Al explicar por qué EE.UU. registra indicadores de desarrollo tan importantes por debajo de otros países ricos, Shaefer apunta a las peculiaridades de la red de bienestar social. "Estados Unidos siempre ha tenido una red de seguridad social menos generosa. Los programas sociales están dirigidos a los pobres, en lugar de ser beneficios universales como ocurre en muchos de los demás países industrializados donde, además, no tienes estas enormes disparidades en riqueza que tenemos acá", explicó.

Shaefer publicó un libro titulado "Dos dólares al día. Viviendo con casi nada en Estados Unidos", en el que hizo seguimiento de familias estadounidenses que sobrevivían con menos de US$2 al día por persona, un indicador que usualmente es utilizado para marcar la pobreza en el mundo en desarrollo. "Lo que hace diferencia en Estados Unidos es que muchos de ellos tienen además seguro médico y vales de alimentación, pero no tienen efectivo. ¿Y qué haces en Estados Unidos cuando no tienes efectivo para pagar la electricidad o las cosas que necesitas para acudir a una entrevista de trabajo? En 2011, había 1,5 millones de familias y más de 3 millones de niños en EE.UU. que vivían así", indicó. Sin embargo, esta visión sobre la pobreza en el país y las fallas del sistema de bienestar no es compartida por todos.

Un estudio de la Fundación Heritage cuestionaba la idoneidad de las cifras de la Oficina de Censo Estadounidense que en 2014 estimaba que había casi 15 millones de niños viviendo en la pobreza y señalaba que esa cifra no tomaba en cuenta muchos de los beneficios sociales que las familias de esos niños reciben del Estado. Heritage apuntaba que las familias con niños que aparecen oficialmente en las estadísticas de pobreza viven en condiciones favorables.

"El hogar pobre promedio en Estados Unidos tiene aire acondicionado, un auto o camioneta, televisión por cable, una computadora, un teléfono celular y (si hay niños en la casa) un sistema de videojuegos. Tienen suficiente para comer y no están desnutridos", señala el estudio. "Viven en una vivienda cómoda que se encuentra en buen estado y tienen más espacio que el promedio de las personas no pobres en Alemania, Francia, Suecia y Reino Unido", agrega. Shaefer, sin embargo, cuestiona esta visión y advierte que aunque muchas familias pobres en Estados Unidos residen en casas grandes que normalmente incluso tienen instaladas las tuberías, muchas veces no tienen dinero para pagar el alquiler o servicios básicos como la calefacción. "Si los pobres en Estados Unidos tienen tantos recursos, entonces ¿por qué sus resultados son tan malos? Cuando sabemos que indicadores como la esperanza de vida están claramente vinculados con los ingresos y los pobres estadounidenses tienen una tasa tan inferior", apuntó. "La gente dice que los pobres en Estados Unidos son ricos según los estándares internacionales, pero claramente no es cierto porque sus resultados son mucho peores que los del resto de la sociedad", concluyó.

Credito. BBC Mundo. 20 noviembre 2017. Ángel Bermúdez (@angelbermudez)
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