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viernes, 27 de noviembre de 2020

Perú en resistencia (III)

 Por Oscar Rotundo*:

EL PUEBLO DE PERÚ RECLAMA UNA NUEVA CONSTITUCIÓN. 

La crisis de Perú, con toda su complejidad, enfrenta un desafío electoral y una urgencia constituyente para ajustar el contrato social a la necesaria refundación de la nación. La Constitución de Perú, con todas sus transformaciones, muestra que, el proyecto histórico de país, contenido en ella, no se adapta a la realidad; es por eso que el pueblo reclama nuevas reglas para una convivencia pacífica y en prosperidad.

Un nuevo sujeto social y político, desde las calles, llama a romper con el andamiaje político que ha manipulado la “Carta Magna” históricamente, poniendo por delante los privilegios de la minoría propietaria, sobre los derechos de la mayoría que con su trabajo y sus sacrificios ha construido el Perú.

La “Primera Ley” o “Norma Fundamental” de la nación, ha sufrido varias reformas constitucionales *[1], siendo la de 1993, una de las más polémicas por su origen, concreción y articulado.

En palabras de Patrick Henry*[2], “La Constitución no es un instrumento del gobierno para controlar al pueblo, es una herramienta del pueblo para controlar el gobierno”;  es un texto codificado de carácter jurídico-político, surgido de un Poder Constituyente; ahora, cuando ese Poder Constituyente es suplantado por una parodia que posibilita la realización de acuerdos entre facciones políticas de espalda al pueblo, la incongruencia entre el Poder Constituido y el Poder Constituyente, forman un cuerpo de contradicciones antagónicas que, tarde o temprano, destruye el contrato social y hace inviable la gobernabilidad.

De esto se trata la Constitución fujimorista que, desde hace 30 años, es cuestionada y desafiada por los sectores populares, por haberse convertido en la hoja de ruta para el saqueo y la corrupción en el país.

Según expresa la encuesta nacional de Datum Internacional*[3], el 56% de los consultados se mostró de acuerdo con cambiar la Constitución; un 27% respondió estar en desacuerdo con ello y un 17%, aún, no había tomado posición sobre el tema. 

El 25% de ese 56%, señala, “no podemos seguir teniendo la Constitución de Fujimori” y un 31% de los encuestados se pronunció a favor de mayor castigo para los corruptos; ahora, un 55%, de los que no están de acuerdo en cambiar la “Carta Magna”, “no confían en que los congresistas puedan elaborar una mejor constitución que la que existe”. 

Estos datos no son menores, porque los exterioriza el pueblo en las calles, bajo la consigna “que se vayan todos”; un estado de ánimo que evidencia la frustración de la sociedad sobre lo actuado por la clase política, teniendo en cuenta que, desde Alberto Fujimori, hasta Martín Vizcarra, han sido seis los presidentes, investigados, condenados, o separados de sus cargos por casos de corrupción. Una constante de inestabilidad política que durante tres décadas ha socavado la legitimidad de las instituciones. 

Esta realidad histórica, que se agravo con la pandemia del Covid-19, también se manifiesta en el escandaloso nivel de desigualdad social que vive Perú.

En una situación donde la sobrevivencia y el acceso a los medios subsistencia para los sectores más vulnerables, se vuelven cada día más difíciles, hallamos que, entre las personas más ricas del mundo para el año 2020*[4], figuran 6 peruanos; Carlos Rodriguez Pastor, con una fortuna estimada de 4.000 millones de dólares; Eduardo Belmont, con 2.000 millones de dólares; Vito Rodríguez, con 1.800 millones de dólares; Ana María Brescia Cafferata, con 1.500 millones de dólares; Jorge Rodríguez Rodríguez, con 1.400 millones de dólares y Eduardo Hochschild, con una fortuna de 1.100 millones de dólares. 

Estos ciudadanos, que se han capitalizado gracias a la situación del Perú, podrían contribuir impositiva y proporcionalmente a la dimensión de sus riquezas, si en la Constitución se contemplara una carga monetaria, para quienes llegan a ese escandaloso nivel de capitalización; para hacer que el Estado pueda, sumar ese aporte para solucionar los problemas sociales en general y mejorar así, la calidad de vida de las personas más necesitadas y de toda la comunidad. 

Al respecto, el jefe para América Latina y el Caribe, del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Sebastián Nieto, manifestó, "la recaudación fiscal por el pago de impuestos sigue siendo muy baja en Latinoamérica y reduce poco las desigualdades"… “el fisco en la región recauda un 23,1% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en los países de la OCDE ese promedio alcanza un 34,4 por ciento” *[5]. 

Quienes están en contra de este tipo de medidas, plantean que un alza tributaria dañaría la inversión y la creación de empleos, haciendo más difícil la recuperación económica, y que esto, provocaría una fuga de capitales hacia países con menos impuestos, pero resulta ser que, de los 19 países de América Latina; Perú (16,1%),  es uno de los países que menos impuestos recauda, junto a Guatemala (12,6% del PIB), y República Dominicana (13,7%), según los datos recogidos  del informe de Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe, elaborado por OCDE, CIAT, BID, CEPAL; siendo Cuba (41,7% del PIB), Brasil (32,2% del PIB) y Argentina (31,3%), los lugares en los que más se paga impuestos*[6]. 

Otro elemento que desmiente los argumentos planteados por los sectores propietarios, es que el 22,9% de los jóvenes entre los 15 y 29 años, en Perú, ni trabajan ni estudian; sumando casi 2 millones de jóvenes (1.908.592), según un informe del Centro de Investigación Empresarial (CIE) de PERÚCÁMARAS; y, en cuanto a los que consiguen trabajo, el 83,4% de jóvenes menores a 25 años, tienen empleo informal; conclusión, pagan menos impuestos y no generan ni trabajo, ni bienestar para la sociedad. 

Perú tiene una tasa de informalidad laboral de más del 70% de la población económicamente activa, o sea, trabajadores sin ningún tipo de protección. 

En el informe de Unicef, “pobreza y desigualdad en niñas, niños y adolescentes en Perú; estimaciones2020-2021”, se señala que “En el plano económico, el Perú será uno de los países más afectados del mundo, con una contracción en el Producto Bruto Interno (PBI) de -12%, en el 2020, según el Banco Mundial (2020) y el Banco Central de Reserva del Perú (2020), aunque existen proyecciones más pesimistas, como la del Fondo Monetario Internacional (2020)” *[7]. 

Con este statu quo, la corrupción, la especulación y la manipulación, hacen que pocos se beneficien mucho y muchos se perjudiquen inevitablemente. 

Es por esto, que la gente visualiza que una nueva Constitución puede abrir las puertas a grandes soluciones que nivelen la situación general, pero lo importante, lo fundamental, es que la gente, que todos los sectores de la sociedad participen directamente en la conformación de la Carta Magna. 

Que la sociedad pueda elegir a sus representantes, más allá de los partidos políticos y que puedan ser constituyentes, los representantes de los campesinos, los indígenas, los trabajadores, formales e informales, los estudiantes, los profesionales, los artistas, los militares, las minorías étnicas y religiosas, de la diversidad de género, de las mujeres, etc. Que la sociedad se vea reflejada en el nuevo contrato social y que, a través de este cuerpo de leyes se construyan las herramientas para acompañar la gestión de gobierno mediante la complementariedad del Poder Constituyente y el Poder Constituido. 

Sólo así, la nación andina, encontrará el camino hacia su refundación soberana, en paz y con justicia social. 

Nota

*[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_constitucionalismo_peruano#

*[2] Patrick Henry (1736 –1799; Virginia, Estados Unidos). Figura prominente en la Revolución estadounidense, conocido y recordado principalmente por su discurso "Give me liberty or give me death" ("dadme la libertad o dadme la muerte"). Junto a Samuel Adams y Thomas Paine, fue uno de los más influyentes (y radicales) defensores de la Revolución americana y del republicanismo, especialmente en sus denuncias de la corrupción de los oficiales del gobierno y su defensa de los derechos del hombre.

*[3]https://redaccion.lamula.pe/2020/11/02/56-de-peruanos-a-favor-de-cambiar-la-constitucion/redaccionmulera/

*[4] https://www.rankia.pe/blog/mejores-opiniones-peru/2106459-quienes-son-personas-mas-ricas-peru-2020

*[5] https://www.bbc.com/mundo/noticias-52686446

*[6] https://www.bbc.com/mundo/noticias-47572413

*[7] https://www.unicef.org/peru/informes/covid-19-impacto-pobreza-y-desigualdad-en-ninas-ninos-y-adolescentes-peru-estimaciones2020-2021

Para Periodismo Internacional Alternativo (PIA Global).

 rotundointernacional2020@gmail.com

miércoles, 18 de noviembre de 2020

“Con hambre y sed de justicia”

 Por Juan Pablo Cárdenas S.:

Entre las curiosidades de la política chilena destaca la aprobación por amplia mayoría en el Congreso Nacional de leyes que casi todos estiman inconvenientes. Es lo que ha ocurrido con las dos reformas constitucionales que les permiten a los trabajadores hacer uso de sus fondos de pensiones. Dos retiros que suman el equivalente al 20 por ciento de sus ahorros previsionales, cuando ya se habla de una tercera iniciativa al respecto siempre con la intención de aliviar la situación de los millones de hogares afectados por la crisis sanitaria.

Todo esto no sería tan absurdo si se considera que uno de los grandes problemas nacionales radica en el miserable monto de la jubilaciones que pagan las usureras administradoras de fondos previsionales (AFPs)  y que con estas sustracciones podrían deteriorarse aun más. “La necesidad tiene cara de hereje” dice el refrán y explica en este caso la negativa del Gobierno de Piñera de otorgar más subsidios a los dos millones de trabajadores que continúan sin empleo e imposibilitados de cubrir siquiera sus necesidades más elementales. Un reciente informe del Banco Mundial estima que después de la Pandemia al menos 800 mil personas van a dejar de pertenecer a la clase media, reincorporándose a la ya enorme cantidad de pobres e indigentes. Muchos de los cuales, como anotan algunos expertos, padecen actualmente hambre, pierden sus bienes y se sumen en la desesperanza. Con todo lo cual, la población naturalmente se muestra iracunda y más violenta que antes.

No es que la clase política esté verdaderamente conmovida por el dolor y la impotencia que sufren tantos habitantes. Lo que pasa es que tiene miedo a que retorne el Estallido Social y que, en los próximos comicios parlamentarios, municipales y para elegir gobernadores los resultados puedan resultarles transversalmente muy adversos. Ya el reciente plebiscito, que aprobó por casi un 80 por ciento la necesidad de una nueva Constitución, tuvo como resultado agregado que todavía más electores rechazara la idea de que la futura Convención Constituyente tenga representantes del Poder Legislativo. Una manifestación muy explícita del repudio que hoy existe hacia nuestros gobernantes cuanto del deseo que la nueva Carta Fundamental sea redactada únicamente por representantes del pueblo y elegidos ad hoc por la ciudadanía.

No deja de llamar la atención que los mismos parlamentarios que pospusieran por treinta años la promesa de una nueva Constitución, dilataran por tanto tiempo la demandada reforma del sistema de pensiones, siguieran privatizando empresas públicas y estratégicas, como otorgándole a los capitales foráneos la explotación de los yacimientos, reservas acuícolas y forestales, hoy consientan en reformas que hasta pudieran parecer revolucionarias bajo un gobierno de derecha y de corte empresarial. Cuando los antecesores de Sebastián Piñera presumían de socialistas o social cristianos y se mantuvieran complacidos por el país exitista que se aparentaba.

“La derecha y la izquierda unidas nunca serán vencidas” decía sarcásticamente el poeta Nicanor Parra,  y no es que se haya producido un sincretismo ideológico y moral, sino solo el terror que le produce a todos el levantamiento popular que, como se sabe, no reconoce líderes en partido político alguno y muestra en la Araucanía y, especialmente en las concentraciones capitalinas, una ira inédita en nuestra historia republicana, donde lo que siempre se impuso es la brutal represión policial y militar. Si hasta los altos mandos castrenses le han hecho ver a las autoridades que el Chile de hoy ya no es el de 1973 y dificultan mucho que todos sus efectivos puedan hacer frente a la rebelión que avanza.  Mientras se acongojan por las “turbas” que ostentan cada vez más armas de guerra y recursos del narcotráfico, el nuevo referente que hace gala hoy en las poblaciones marginales.

Por cierto, que en el Parlamento también hay muchos que lo que más les preocupa es perder sus cargos, estipendios e influencias, en una especie de confianza ciega en que siempre los efectivos de la FFAA y de las policías serían capaces de salvarlos, poner orden y proteger sus intereses. Muchos, por supuesto, le están poniendo fichas al proceso constituyente que se abrió con el último plebiscito, sin considerar que, además del deseo de un nuevo orden institucional, lo que la inmensa mayoría exige es pan, trabajo, pensiones justas, salud, educación y libertad. Recuperación, también, de nuestras riquezas básicas y efectiva soberanía sobre los generosos recursos de nuestro territorio y mar. Más todavía cuando ya quedan en evidencia las trampas que el Ejecutivo y los parlamentarios les dejaron puestas a la libre elección de constituyentes, como los quórums establecidos para aprobar la nueva Carta Magna. De todas las zancadillas que se les están poniendo, por ejemplo, a la postulación de candidatos no militantes y del mundo social, a fin de mantener el monopolio de los partidos.

De allí que muchos quieren aprovechar este tiempo a adviento electoral para propiciar leyes que favorezcan la equidad social, terminen con los privilegios empresariales y la impunidad en los procesos de corrupción política y empresarial. Entre las múltiples demandas que exigen terminar, además, con las abusivas exenciones tributarias, el abultado gasto militar, el fin de las millonarias utilidades de la salud privada, las AFPs y hasta las elevadas tarifas de las carreteras concesionadas y del agua potable, gas, electricidad y otros servicios en manos foráneas. Ya se habla de aprovechar esta curiosa convergencia política cupular para imponer un impuesto patrimonial que grabe a los más ricos no solo para obtener recursos destinados a las víctimas de la pandemia, sino para empezar a acortar las siderales brechas existentes entre ricos y pobres.

También es curioso comprobar cómo los propios ex ministros de Hacienda y Economía de los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría descubren las groseras evasiones y elusiones tributarias que le han hecho perder al Fisco enormes recursos para enfrentar las catástrofes naturales y fomentar, entre otras inversiones la construcción de carreteras, hospitales y establecimientos educacionales. Ahora descubren ellos mismos los multimillonarios recursos en que se funda el peculio de un puñado de chilenos que forman parte de la extrema riqueza nacional. Una actitud desvergonzada si consideramos todo el tiempo de connivencia con empresarios tan abominables como un Julio Ponce Lerou y aquellos protagonistas de las colusiones para elevar los productos farmacéuticos, alimenticios y hasta del papel higiénico. Los mismos que les evitaron a los inversionistas extranjeros, además, pagar debidos royalties por la explotación de nuestros recursos no renovables.

 Lo razonable es entender que las convocatorias electorales no debieran suspender o aminorar la presión social, la presencia del pueblo en las calles de todo el país. En ningún caso dejarse ilusionar por la disposición pasajera de la política, ni por la prácticamente imposible convergencia de los sectores llamados vanguardistas, de cuyo canibalismo electoral para nada se han zafado.

La unidad debe ser, por, sobre todo, social y moral.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 28 de octubre de 2020

Octubre y la historia

 Por Eduardo Contreras

El 25 de octubre del año 2020 será una fecha inolvidable. Fue el día en que el pueblo chileno decidió romper para siempre con las ataduras jurídicas de una Constitución ultra reaccionaria impuesta por la dictadura y mantenida en su esencia por los gobiernos llamados “democráticos” que le sucedieron. Ha sido la inmensa mayoría de las chilenas y chilenos la que optó por construir una nueva organización política mediante la elaboración de una nueva Constitución, que será hecha por representantes elegidos todos democráticamente por el pueblo.


La importancia del suceso y la fecha de su inicio nos llevan a evocar brevemente algunos de aquellos muchos sucesos que han tenido lugar en este mes. En rigor Octubre ha marcado acontecimientos muy importantes en el plano internacional y en el nacional. No pretendemos copiar aquí el interminable listado, sino sólo señalar unos pocos ejemplos.

Desde luego, fue un 12 de octubre de 1492 que se produjo el llamado “descubrimiento de América” logrado por aquella audaz delegación enviada por los reyes católicos de España, Isabel y Fernando, y que encabezó Cristóbal Colón. Conforme sabemos fue aquella medianoche entre el 11 y el amanecer del día 12 que Colón anunció que, por fin, tras mucho tiempo de navegación, aparecía ¡Tierra! Se trataba de Guanahani, una de las islas Bahamas. Los navegantes siguieron su ruta y poco después llegarían a esa gran isla que es Cuba.

Siglos más tarde, la “Gran Revolución de Octubre” en Rusia tuvo lugar – conforme al Calendario Juliano vigente allí – el 25 de octubre de 1917, aunque para Occidente se tratara del día 7 de noviembre del mismo año. La asunción del poder en esa nación por los bolcheviques, bajo la dirección de Vladimir Ilich Lenin, cambió el curso de la historia de la Humanidad de manera fundamental y, más allá del desarrollo de los acontecimientos en Rusia, la importancia e influencia de ese acontecimiento sigue proyectándose hasta nuestro tiempo. La toma del poder político en una sociedad, en un Estado, por los trabajadores y los cambios que se puede lograr sigue siendo tema fundamental en nuestros días, más allá de todo cambio transitorio.

Medio siglo más tarde, un 9 de octubre de 1967 fue asesinado cobardemente el médico y comandante guerrillero argentino Ernesto, Che, Guevara en la localidad de La Higuera en Bolivia.

La orden vino directamente desde los EEUU de Norteamérica y los cobardes ejecutores bolivianos dieron muerte a uno de los más ilustres personajes de nuestro tiempo que se encontraba prisionero, atado y herido.

Fue también el día 22 de un mes de octubre del año 1970 que un grupo terrorista de la derecha chilena atentó en contra del general de Ejército, entonces su Comandante en Jefe, René Schneider Chereau. Se trataba de impedir a toda costa que Salvador Allende, ganador de las elecciones de 1970 asumiera la presidencia de la República. El plan, concebido y financiado por el presidente Richard Nixon y la CIA norteamericana, Richard Helms y Henry Kissinger de por medio, fue coordinado en Chile por los generales Roberto Viaux y Camilo Valenzuela junto al grupúsculo terrorista Patria y Libertad que encabezaba el abogado Pablo Rodríguez.

Los criminales balearon al general Schneider quien falleció poco después, exactamente el 25 de octubre de ese año. Los hechos están absolutamente comprobados en los propios documentos desclasificados de la CIA, en los informes norteamericanos y por historiadores e investigadores como Peter Kornbluh, Mario Amorós y Mónica González, entre muchos otros. Curioso y lamentable: nadie fue sancionado por ese crimen y hasta nuestros días sus instigadores, sus autores, cómplices y encubridores se pasean muy tranquilos por el país. Lo que no habla precisamente bien de nuestros tribunales. Lo mismo sucedió más tarde con el asesinato del Almirante Arturo Araya.

Octubre suma y sigue. Fue un 24 de ese mes que en el lejano año de 1842 falleció en Lima, Perú, el gran patriota Bernardo O´ Higgins. Y un día 4 de octubre, pero del año 1917  nacía en San Fabián, Ñuble, nuestra inmortal Violeta Parra. En tanto que el 13 de octubre de 1930 en Usulután, El Salvador, nació Schafik Handal, un líder revolucionario de su patria, que cursó estudios en Chile en donde ingresó a militar en las filas del Partido Comunista y tuvo grandes amigos de toda la vida, como nuestro escritor Poli Délano. Tuve el honor de conocerle y compartimos cuando el exilio.

Y fue también en un mes de octubre, pero ahora de este año, que en Bolivia han vuelto a triunfar las fuerzas democráticas del Movimiento al Socialismo, MAS, al que pertenece el ex mandatario Evo Morales. Esta vez los elegidos – con más de 20 puntos de diferencia con sus competidores - han sido Luis Arce y David Choquehuanca. A este último pude conocerle hace unos años mientras se resolvía uno de los temas pendientes entre Chile y Bolivia. Una gran victoria democrática que anuncia tiempos nuevos para América Latina. 

También en octubre se alzan voces que plantean poner fin al atrabiliario y entreguista mandato de ese triste personaje que es Luis Almagro en la Organización de Estados Americanos, la OEA, una entidad servil a los EEUU de Norteamérica. Almagro, ex ministro en Uruguay fue precisamente uno de los intervinientes en las maniobras que dieron paso a la salida del ex presidente Morales.

Y, en fin, volviendo al presente, a este 25 de Octubre en nuestro Chile, digamos que el impresionante pronunciamiento popular respecto de la urgente necesidad de cambiar la actual organización política del país para dar paso a un  Estado distinto, dueño de las riquezas naturales y con recursos suficientes para garantizar al pueblo Educación, Salud, Vivienda, Previsión Social y terminar con la explotación y las injusticias, ha abierto sin duda una de las páginas más promisorias de nuestra historia.

Por voluntad del pueblo chileno octubre queda marcado por siempre como un mes muy especial de nuestra Historia.

 eduardocontreras2@gmail.com

sábado, 29 de febrero de 2020

Derrotando al neoliberalismo por un Chile digno



 Por Iván Muñoz R.:
“El Caracazo” del 27 de febrero de 1989 fue una gigantesca explosión social contra las políticas más extrema y antipopulares del neo liberalismo rechazando paquetazo económico del l Fondo Monetario Internacional   aplicado por gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue la semilla del advenimiento de la Revolución Bolivariana bajo el liderazgo del comandante Rafael Chávez Frías, cambio el rumbo a la historia del continente incidiendo en la geopolítica mundial.  El detonante fue el accionar de las masas insurgentes contra la imposición del neo liberalismo cuyo objetivo supremo es obtener la máxima ganancia, convertir los derechos sociales, salud, educación, previsión, y sistema de vida en general, en una mercancía, reducir el rol del Estado a garante y custodio del abuso y la explotación.

 El 27 de febrero del 1989, abrió camino a  otro mundo  posible en donde  la integración y la soberanía de nuestros pueblos es viable y  se demostró con la creación de UNASUR, PETROCARIBE, TELESUR, ALBA-TPC,CELAC, , reforzando MERCOSUR, como señalara el Comodante Chávez   tras el propósito  de fortalecer la integración regional para construir la Patria Grande que nos liberara del yugo imperial desarrollando nuestra potencialidades :” Estamos en nuestra exacta perspectiva histórica, nuestro norte es el sur, estamos donde debimos estar siempre, estamos donde Bolívar nos dejó pendiente para ser y estar”.

 La historia que no se detiene agita al continente cual erupciones volcánicas   , toca nuestro suelo y el modelo dorado del neo liberalismo exhibido como ejemplo a seguir, ,el “oasis “ proclamando por un presidente que arrastra un miserable 6 % de aprobación y que solo tiene capacidad para la especulación financiera, reduce a un tema de “orden público” las movilizaciones  de  millones de chilenos que han llenado las calles,  ,las demandas  por  reivindicaciones sociales y el más sentido de los objetivos, terminar con la constitución de Pinochet  para desterrar el modelo neo liberal ,reventó un 18 de noviembre con causas similares a las del 27 de febrero.

 La derecha y centro derecha de “oposición” trepada en el poder y que si saben de unidad cuando se amagan sus intereses, forja un contubernio gatopardiano a espaldas del pueblo movilizado firmando un Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, sin la mínima participación de los millones que exigen los cambios, pero el pueblo continúa en la calle y vamos sorteando las trabas que se imponen para atajar el propósito de lograr un Chile Digno.

 Nuestro mejor homenaje a la gesta del 27 de febrero es intensificar nuestra propia lucha, los objetivos trazados  por liberarnos del sistema neo liberal, cambiar el modelo impuesto a sangre y fuego por Pinochet y que la casta dominante, y los cooptados por el neoliberalismo  que ya salvaron a Pinochet en Londres  hoy confabulados cogobiernan y salvan a Piñera,  amparando con maniobras tras las bambalinas del cretinismos parlamentario. 

Hoy en Chile  se multiplican los actos de rebeldía en calles y plazas, centenares de cabildos  abiertos, intercambio , manifestaciones de mujeres, jóvenes ,niños ,y adultos, irrupción en los espacios como el Festival de Viña desnudando la banalidad mediática, , en fin hay un pueblo movilizado y cada una de esas manifestaciones  que se iniciaron el 18 de noviembre están íntimamente ligados  en objetivos y causas  con el 27 de febrero y la solidaridad con la Revolución Bolivariana, con Cuba,, Nicaragua, con las luchas del pueblo de Colombia y Ecuador , hermanados con los pueblos del Medio Oriente, Europa y Asia.

 Es nuestra obligación y un mínimo grado de inteligencia política  desterrar las diferencias subalternas y el sectarismo  que resultan funcionales a la política de la derecha y con la claridad meridiana que el enemigo es Trump, ,el Pentágono, y los lacayos del  esmirriado Cartel de Lima, cohesionarnos, construir una conducción unitaria que haga viable los cambios políticos que Chile necesita y que incidirán en el cuadro geopolítico del continente reforzando los procesos en curso como la Revolución Bolivariana, la de Cuba, Nicaragua, la recuperación de la democracia en Bolivia y todos los avances que requieren nuestros pueblos.  

Cabalgando con el ejemplo de Fidel, Chávez. Allende y los luchadores que en estos días entregan sus vidas por la emancipación y la soberanía, cantamos con fuerza ¡Venceremos!!!
 Coordinador COMBOL/CHILE
 imuroj@gmail.com

viernes, 21 de septiembre de 2018

CUBA El debate sobre la constitución


Por Néstor García Iturbe:

En las últimas semanas nuestro pueblo ha estado enfrascado en debatir la propuesta de nueva Constitución que se le ha presentado. Las modificaciones a la Constitución vigente son unas cuantas, pudiéramos decir más de cien, que unidas a las propuestas que se están realizando durante la discusión y análisis de la misma pudieran llegar al doble.


Yo me pregunto ¿Estamos apurados por algo?

Un instrumento como la Constitución, la Ley de Leyes, debemos analizarlo y modificarlo a esta velocidad. ¿Es que la Constitución vigente, que nuestro pueblo aprobó hace pocos años, está tan divorciada de la realidad que, o la modificamos o perecemos?

¿No sería más racional tomar los cuatro o cinco problemas más cruciales de nuestra nación y que sean esos los que se sometan a referéndum?  Sin prisa, pero sin pausa, como ha dicho varias veces el compañero Raúl. ¿Por qué tanta prisa?

El enemigo se aprovecha de todo aquello que tienda a dividirnos. No considero provechoso para la Revolución hacer propuestas donde la opinión del pueblo se encuentre dividida, donde nos enfrentemos unos a otros, donde un grupo de personas venza porque tiene más votos que el otro. Esos problemas deben tener otro tratamiento y postergarse hasta que la solución de los mismos la ofrezca la propia vida.

Por ejemplo, el problema de la doble ciudadanía fue creciendo en la medida que ciudadanos cubanos, muchos de ellos residentes en Cuba, obtenían la ciudadanía de otros países. Ya nadie se asusta por eso y el permitir que ese fenómeno forme parte de nuestra sociedad, siendo la ciudadanía cubana la vigente cuando  la persona esté en Cuba, es fácilmente aceptarla.
La ley que se promulgue deberá establecer la forma en que obtendrán los beneficios sociales, los derechos de propiedad y otros, para aquellos que residan en otros países y no contribuyen al presupuesto nacional ni hacen su vida normal en Cuba.
Debemos pensar además que en la mayoría de las modificaciones que se plantean deberá confeccionarse una Ley o modificar la existente, lo que implicará un proceso legislativo que puede tomarse años, todo eso si lo hacemos  “sin prisa”.
 Aquí recordamos la frase del Generalísimo Máximo Gómez, cuando dijo que los cubanos o no llegábamos o nos pasábamos.  Este caso considero que la “prisa” nos ha hecho pasarnos.

Sobre todo, nuevamente repito, que todo lo que afecte la unidad de nuestro pueblo no debe entrar en el debate público ni en el referéndum constitucional. La unidad ha sido la premisa principal para la lucha contra el imperio y lo seguirá siendo por mucho tiempo.

El monstruo que Martí conoció nos sigue amenazando y ahora tiene métodos más sofisticados y un poder militar mayor. Para luchar contra esa amenaza la unidad es imprescindible.

sarahnes@cubarte.cult.cu


viernes, 28 de julio de 2017

Venezuela horas decisiva

 Por Eduardo Contreras

Faltan muy pocas horas para que la sociedad venezolana enfrente uno de sus compromisos más importantes. Se trata de la votación convocada para el próximo domingo por el gobierno del presidente Maduro para elegir los miembros que han de integrar la Asamblea Nacional Constituyente. Entidad que asumirá la responsabilidad histórica de establecer las características, formas, instituciones, derechos y deberes del Estado para con los ciudadanos y de éstos con el Estado. Es decir, dar paso a un nuevo orden jurídico, elaborar una nueva Constitución que satisfaga de la mejor manera las necesidades de todo orden del pueblo venezolano.


Se trata sin duda de un derecho  democrático del que los chilenos carecemos absolutamente.  Para nuestra vergüenza, hasta hoy a nosotros nos ordena la vida una Constitución autoritaria engendrada en 1980 entre cuatro paredes por los ideólogos de la sangrienta dictadura de Pinochet sin consultar ni considerar en absoluto la opinión de los ciudadanos. Sólo recién con el actual gobierno se han dado los primeros pasos para terminar con esta infamia.

Pero es que en el caso venezolano es además un mecanismo establecido en la actual Constitución del país que en su Título  IX, referido a la reforma constitucional, en el capítulo III y en los artículos 342 y siguientes considera específicamente la institución de la Asamblea Nacional Constituyente y quienes están facultados para convocarla.  Es decir hablamos de un paso absolutamente constitucional, legal, democrático, al que además la propia oposición en su momento quiso acudir.

El proceso del domingo responde a estrictas normas jurídicas que jamás la oposición golpista y  reaccionaria de ese país había objetado, pero que hoy pretende mostrar como una “maniobra de Maduro” y llaman a no participar en el proceso al que califican de “antidemocrático”.

Por supuesto que los medios de comunicación y los sectores políticos que en Chile apoyaron el golpe del 73 siguen el juego de los golpistas. Ocultan que el mandato constitucional actual en ese país - que abre  camino y regula la Asamblea Nacional Constituyente - es una expresión en sí misma del carácter democrático del proceso bolivariano y es una prueba indesmentible que todo ser humano bien nacido debe reconocer como tal.
Lamentablemente, en lugar de saludar esa iniciativa ejemplar del gobierno venezolano y de apoyar ese importante paso, desde la Casa Blanca en los EEUU de Norteamérica y desde las sedes de todas las cancillerías y gobiernos alineados bajo la tutela de Trump se condena esta convocatoria, se la desprestigia y se llama a su rechazo.

Huelgas, marchas, grupos organizados de encapuchados armados y lanzando bombas, heridos, muertos, apoyo mediático y de recursos del gobierno norteamericano, la CIA planificando y dirigiendo, el gran empresariado alentando la caída del gobierno legítimo.
¿Cómo es posible que haya quienes no quieran ver la absoluta similitud con la situación en Chile en 1973? Son los mismos carajos de siempre. Con la diferencia esencial de que en Venezuela hay Fuerzas Armadas al servicio de la inmensa mayoría del pueblo y no de los pequeños grupos de poder que en todo el continente alientan la consolidación del modelo económico y político neoliberal, de la ultraderecha.

El temor de estos grupos es que la Asamblea que surja en los próximos días pueda establecer normas legales que ayuden a resolver los agudos problemas creados por los mismos que hoy los esgrimen en contra del gobierno. Por ejemplo, generar instrumentos legales para combatir la especulación en los precios o el ocultamiento de mercaderías o paralización de faenas que produce desabastecimiento. O la creación de instancias jurídicas de diálogo que ayuden a restablecer la sana convivencia.

Cómo no darse cuenta del plan golpista no sólo por su semejanza con lo ocurrido en Chile sino por las actuales amenazas del mismísimo presidente de EEUU que ha llegado al colmo de la insolencia injerencista al exigir que se suspenda el proceso electoral del domingo 30. Cómo no darse cuenta del tristísimo papel sumiso de las órdenes estadounidenses que caracteriza a la OEA y al impresentable Luis Almagro, o la Unión Europea o el Mercosur. Humillación de la que se han hecho parte diversos gobiernos de países latinoamericanos, incluído Chile.
.
Los medios de comunicación chilenos e internacionales machacan día a día, minuto a minuto, mienten groseramente, falsean los hechos. Ocultaron y  silenciaron la inmensa movilización de millones de personas que asistieron al simulacro de votación mientras difunden la canallada de que la convocatoria de este domingo no tiene base legal. En cambio, tratan de mostrar como exitosas cada manifestación de la oposición golpista ocultando su responsabilidad en las muertes y la violencia que nos evoca a los grupos terroristas nuestros como los comandos de Patria y Libertad o Rolando Matus.

Pero si hasta han pagado enormes sumas en dólares a politicastros del tipo de Vicente Fox de México y otros similares para clamar contra “la dictadura de Maduro”. ¡Cómo si no los conociéramos!

En su desespero, los golpistas de dentro y de fuera de Venezuela han salido además “ a defender la Constitución actual” que es la misma que tanto atacaron, que es la del Presidente Chávez, la del proceso bolivariano. Ocultan que el llamado de hoy es para adecuarla a las circunstancias que hoy se vive.  Ocultan que es un acertado mecanismo constitucional que permite un camino de paz y de diálogo para superar la crisis, desbaratar a los grupos terroristas, proteger a los ciudadanos y controlar la Economía.

Ocultan además que lo que busca el gobierno norteamericano con la complicidad de los gobiernos sumisos de América Latina no es otra cosa que el petróleo y los minerales de Venezuela.

En este escenario es que la reacción y declaraciones de la Cancillería chilena son absolutamente desafortunadas y sirven sólo al golpismo. Algo inimaginable en los sectores democráticos que vivimos lo que vivimos tras el golpe cívico militar que derrocó  al gobierno de la Unidad Popular y del Presidente Allende. Entonces el gobierno popular buscaba también un mecanismo legal y democrático para superar la crisis creada por los mimos actores que hoy se mueven en Venezuela, es decir la CIA, la Casa Blanca, los grandes monopolios, grupos fascistas terroristas y la prensa a su servicio. Salvador Allende planteó entonces un llamado a plebiscito para que, en consulta legal al pueblo, se definiera temas tan importantes y tan discutidos como, por ejemplo, las 3 áreas de la Economía.

Quienes éramos entonces parlamentarios fuimos citados por el presidente para el día 11 de septiembre de 1973 a primera hora en la mañana en La Moneda para acompañar luego al primer mandatario hasta la sede de la Universidad Técnica del Estado desde donde se dirigiría al país para anunciar el plebiscito. Fue la razón que movió a los golpistas a anticipar el crimen.

Y es que las soluciones pacíficas y democráticas de las crisis políticas no son del agrado de los poderosos y de los fascistas. Es lo que, al menos los que entonces vivimos en carne propia el golpe de Estado, nunca olvidaremos. Otra cosa podrán pensar quizás los que por entonces vivían en los dominios de los que siguen pretendiéndose dueños del mundo.


eduardocontreras2@gmail.com

domingo, 14 de mayo de 2017

Chile y el golpismo en Venezuela

Por Eduardo Contreras

En relación a la situación en Venezuela pareciera que buena parte de los chilenos olvida su propio pasado y pierde la brújula. Pero lo peor es cuando ese síntoma parece alcanzar alturas formales
No se trata sólo de la mirada político ideológica, es decir de la pérdida absoluta del sentido latinoamericanista que alguna vez tuvo el manejo de las relaciones políticas y diplomáticas por partes de los gobiernos chilenos.



Porque al fin y al cabo en nuestra realidad el manejo de los criterios ideológicos pudiera al menos comprenderse por la pluralidad de visiones que en determinadas materias existe al interior del actual bloque en el gobierno de Chile.

La Nueva Mayoría es al fin y al cabo el fruto de un justo esfuerzo de las organizaciones políticas progresistas del país por llevar a cabo un programa de transformaciones absolutamente indispensables para la sociedad chilena con el firme propósito, parcialmente cumplido, de dar inicio a la transición desde el modelo de Estado impuesto por la dictadura a una forma de organización política democrática real y a un modelo económico y social que ponga en el centro los intereses de la mayoría de la población y no del reducido grupo de magnates que provocaron el golpe del 73 bajo la dirección de la CIA norteamericana.

Es que era hora ya de poner fin al continuismo post pinochetista que se extendió por casi 30 años sin que se tocara el bi nominal ni se pensara en una reforma tributaria, ni en una reforma laboral ni educacional ni ninguna otra y menos, mucho menos, se pensara siquiera en una Nueva Constitución.

En eso se ha avanzado, se inició la transición sin desconocer errores. Pero si ha habido dificultades serias y  no ha podido llegarse hasta el fondo de cada una de esas reformas, ha sido principalmente por la intensa actividad de los enemigos de los cambios. Lo cual sucede porque los factores del poder real en la política siguen en manos de esos pequeños grupos privilegiados y ultra conservadores. Y entre esos factores del poder real está el de los principales medios de comunicación que  todo lo deforman en favor de sus intereses.

Todo eso es parte de nuestra realidad y se puede entender. Pero lo incomprensible resulta ser que, en relación al manejo de las relaciones internacionales se abandone la política de unidad de los pueblos de América Latina y se retorne a la aceptación de las presiones hegemónicas de EEUU.

Porque entonces se implementa decisiones erróneas,  ajenas al espíritu del programa de gobierno. Y además desconociendo singularidades políticas o jurídicas, cuestiones elementales de las características específicas de los procesos en desarrollo en otros países del continente. Es el caso concreto en nuestros días de la actitud frente a la situación en Venezuela.

No es primera vez que ocurre. En el pasado reciente el gobierno chileno cometió un gravísimo error por el que jamás se disculpó.  Me refiero al reconocimiento que el 12 de abril del año 2002  Chile hizo al golpe de Estado en contra del presidente constitucional Hugo Chávez. Nuestro poder ejecutivo de ese año, siguiendo la corriente golpista alentada como siempre desde Washington, hizo el  ridículo de reconocer al empresario Carmona, usurpador golpista que no completó ni siquiera 24 horas en el palacio de gobierno.
Es además muy importante que recordemos que en ese golpe participó activamente  el entonces alcalde del municipio de Baruta y hoy gobernador de Miranda, Henrique Capriles, quien, ademán encabezó entonces un ataque contra la embajada de Cuba en Venezuela en donde secuestraron temporalmente a quienes allí se encontraban. El gobierno chileno nunca mostró arrepentimiento de ese gesto oficial claramente antidemocrático, solidario con el golpismo. Hoy aparecen señales igualmente preocupantes y desde luego nuestro gobierno pareciera también que se olvida quien es realmente el tal Capriles.

En efecto, Henrique Capriles  aparece hoy como uno  de los “demócratas” que exigen la salida de “dictador”. Es la vieja historia del ladrón detrás del juez.

En estos meses de convulsión social en ese hermano país un papel central en la ofensiva antidemocrática la desempeña la desprestigiada Organización de Estados Americanos, la OEA. Digamos de inmediato que nos parece que es hora ya que Chile analice la conveniencia de mantenerse  como parte del turbio instrumento del aparataje de dominio imperial. Es en esta entidad - a cuya cabeza está hoy un personaje tan lamentable como Almagro - desde donde se dirijen los ataques contra el gobierno constitucional del presidente Maduro. De paso, contradiciendo el Informe del Consejo de Defensa de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de marzo de este año que da cuenta del respeto del gobierno venezolano a las normas democráticas y a los derechos humanos.

Todavía más, ahora la OEA y la Cancillería chilena expresan preocupación por el llamado del gobierno de Caracas a emplear el más democrático de los mecanismos: convocar a una Asamblea Constituyente, algo que en Chile estamos todavía lejos de lograr. Pero que además es lo que solicitaban los propios opositores hace muy poco tiempo atrás.

Entonces lo veía bien la OEA. Y cuando ese llamado a una Asamblea Constituyente lo hizo la oposición al presidente Maduro, al gobierno de Chile esta iniciativa no le pareció preocupante. Ahora sí, porque la plantea precisamente el gobierno de Maduro. Vergonzoso doble trato. Y se alza la voz de la derecha chilena en todas sus variantes para sostener que: “¡esto es inconstitucional, anti democrático, no es legal ! ”

Tengo en mis manos la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del año 1999. Aconsejo a los críticos de Maduro, a los que expresan “ que es preocupante el anuncio del presidente “ que se den el trabajo de buscar este texto y, si no es mucho esfuerzo, que puedan leerlo. Encontrarán entre sus normas los artículos precisos que regulan el procedimiento de modo que no les quede duda alguna del pleno respeto a la institucionalidad vigente por parte de la autoridad central de ese país.

En efecto, los artículos 347 y siguientes de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela regulan el llamado a una Asamblea Constituyente luego de consagrar expresamente que “ El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyen originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”

Esa es una democracia real. ¡Qué enorme distancia con nuestro Chile sometido a la misma Constitución impuesta por Pinochet y cuyo cambio constituye una dificultad difícilmente superable!  Pero esto no pareciera inquietar a nuestros “demócratas”.

Agrega la Constitución  venezolana que la iniciativa para convocar a una Constituyente puede asumirla el Presidente de la República en Consejo de Ministros o  la propia  Asamblea Legislativa, es decir el Parlamento hoy con mayoría opositora, mediante el voto de dos terceras partes de sus miembros. Puede solicitarla además el quince por ciento de los electores y electoras inscritos en los respectivos registros electorales.
¿Y esto es lo que preocupa hoy a los sedicentes “demócratas” chilenos, incluidos los medios de comunicación del sistema ?

Estos son los hechos concretos que demuestran palmariamente de qué lado se está respecto del actual conflicto político venezolano. Concluyo afirmando que la única actitud democrática hoy es condenar la criminal ofensiva golpista de EEUU, la OEA y la oposición fascista de Venezuela en contra del gobierno constitucional. Que no se engañe nadie.

Es el petróleo venezolano lo que busca EEUU, son sus reservas minerales, el oro entre ellas, pero es además el intento por aprovechar una economía en alza luego de la diversificación productiva y el desarrollo industrial promovido por el chavismo. Sólo el transitorio bajo precio del petróleo y el boicot y bloqueo económico desarrollado por los golpistas es el que crea las actuales dificultades.

¿O se olvidan los “demócratas” chilenos de la situación muy similar que vivíamos en Chile en 1973? En Venezuela se produce una escasez de productos especialmente alimenticios, como en nuestro país y que terminó al día siguiente del golpe de septiembre. En Venezuela surgen bandas armadas de encapuchados tal como los delincuentes de “Patria y Libertad” en Chile. Aquí y allá cobardes bien pagados por la derecha.

¿Tan mala memoria tienen algunos que hoy  condenan al gobierno de Maduro, expresan “preocupación” y apoyan en los hechos a los golpistas? ¿Ya olvidaron a nuestros miles de asesinados, desaparecidos, torturados, prisioneros, exiliados? Cuidado. Si la derecha se impusiera en Venezuela, lo que no creo que suceda por el inmenso apoyo popular al gobierno, la situación en todo nuestro continente sufriría un retroceso gravísimo de consecuencias imprevisibles.

A no jugar con fuego.

eduardocontreras2@gmail.com