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viernes, 8 de mayo de 2020

COVID-19: ¿La era de las Masas ha muerto?



Por Níkolas Stolpkin:
Muchos parecieran dar por sentado el que un nuevo mundo estaría emergiendo a partir de la denominada pandemia COVID-19. Quizá podrían tener razón con respecto a determinados aspectos relacionados con el control social, pero no más que eso. Sería absurdo imaginar que de ahora en adelante viviremos con mascarillas, limpiaremos asiduamente nuestras manos con alcohol gel, mantendremos una distancia relativa, no habrá apretones de manos, no besaremos en la mejilla, no habrá abrazos, no se podrá bailar en pareja, no habrá más eventos masivos…

Dentro del sistema económico imperante, sería difícil pensar en la ausencia del rol que representan aún las masas. Tanto en el aspecto político como económico, las masas juegan un rol preponderante. Sin las masas la política y la economía de hoy no tendrían sentido. Los gobernantes responden a las masas, así como la actual fabricación de productos. No estamos en tiempos en donde la opinión de las masas no era tomada muy en cuenta por sus gobernantes. Ni estamos en tiempos en donde los productos mayormente eran elaborados por artistas y artesanos. Tampoco estamos en tiempos de esclavitud vulgar sino subrepticia.

La clase gobernante necesita de las masas porque es la forma en que mejor las controla, y no de manera aislada o individual que es cuando más se utiliza la razón.
La política, además, es el puente de comunicación que existe entre las élites económicas y el pueblo, y el Estado su morada. Sin ese puente sólo quedaría el imperio de la fuerza o las élites no podrían avanzar sin dificultad y erigir las instituciones que hoy dominan.

¿De ahora en adelante no habrá aglomeraciones o encuentros masivos? ¿Las manifestaciones deportivas, musicales, teatrales, religiosas, lúdicas, populares, políticas serán cosas del pasado? ¿Por cuánto tiempo estarán suprimidas las actividades con fuerte carga popular? Por supuesto que nos costaría creer en algo así, pero dichas preguntas son necesarias tenerlas en cuenta y que las autoridades vayan despejando dudas.

Nuestros pueblos nunca habían experimentado en tiempos de paz y, al mismo tiempo, visto amenazada su libertad de maniobra y laboral, un confinamiento tal como lo estamos experimentando hoy y a nivel mundial.
Impedidos de poder ir a sus lugares de trabajo –ya por un prolongado tiempo– o impedidos de proseguir su vida habitual, muchos comienzan a padecer la angustia y desesperación de un horizonte que aún no da señales de mejoría.

El confinamiento parcial o total, voluntario u obligatorio, comienza poco a poco a surtir efecto; un efecto adverso tanto en lo político, económico como social. Y es en las recesiones económicas donde también afloran los efectos negativos de la crisis. Los índices de cesantía, inflación, suicidio, alcoholismo, depresión, divorcio, violencia doméstica, etc., se dispararán.

Las grandes empresas no tienen mayor problema con las restricciones, pero las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores tanto formales como informales –quienes han sufrido más las restricciones–, comienzan a entrar a terrenos adversos que, de proseguir tal como está, nos arriesgamos a ser partícipes de un escenario complejo que podría desembocar en revueltas sociales significativas o un clima social negativo.
Sin una pronta apertura económica o un horizonte favorable, la desobediencia a la autoridad y la revuelta social asomarán con más voluntad allí donde ya no se sostenga más el confinamiento o las restricciones. No es de extrañar que estas ya comiencen a aflorar en distintas partes o regiones. Las familias o personas necesitan trabajar, comer, desplazarse, pagar deudas, esparcirse…

Se requieren decisiones políticas pronto; liderazgo político. La política debe ejercer su función: liderar, entregar certezas y tranquilidad a la población. La comunidad científica no hará ese papel. Las familias, los trabajadores, los estudiantes, los desempleados necesitan pronto ver un horizonte que los tranquilice y les de esperanza.

Los Medios, a su vez, deberían asumir un rol más responsable y dejar de lado su actual rol apocalíptico de cifras y curvas que de nada ayudan más que avivar el fuego del miedo. ¿Por qué no empezar desarticulando el actual centro de la información que gira hoy alrededor del COVID-19? Difícil tarea, evidentemente, teniendo en cuenta el manejo de la información que tienen las grandes potencias económicas frente a los países políticamente dependientes que suelen acomodarse o hacerse eco de lo que difunden las grandes potencias.

¿Los países dependientes políticamente junto a sus Medios pueden actuar de manera independiente frente a las grandes potencias a las cuales gustan hacer reverencia? Fijémonos cuando eso suceda y vean el comportamiento de los Grandes Medios de Comunicación frente a los países o líderes que logran actuar con independencia o fuera de los parámetros de algún órgano internacional de relevancia.

stolpkin@gmail.com

sábado, 28 de septiembre de 2019

Narcotráfico, paramilitarismo y política en el sistema internacional



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La alianza entre el Grupo de Lima y la banda paramilitar colombiana “Los Rastrojos” a través de Juan Guaidó que Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López se encargó de confirmar y hacer pública, marca el renacimiento en América Latina de los tenebrosos días de la Operación Cóndor.

En esa época, se produjo –a partir de las instrucciones y el patrocinio del gobierno de Estados Unidos- un letal acuerdo de organismos de inteligencia, para que –al margen de la ley- los gobiernos dictatoriales de la región pudieran perseguir, capturar, asesinar y desaparecer luchadores democráticos, populares y revolucionarios en el territorio de cualquier país. En los hechos, tal práctica significó la construcción de una supra soberanía criminal que estableció pautas para actuar de forma ilegal en la realización de su tenebrosa labor.


Estados Unidos, tiene amplia experiencia en este tipo de actividades, en los años 80 del siglo pasado también se relacionó con el narcotráfico para financiar la ilícita guerra contra Nicaragua. Por ese crimen fue juzgado y declarado culpable Elliott Abrams, el mismo que indultó Bush y que hoy Trump ha designado como articulador de todas las acciones de Estados Unidos contra Venezuela que incluye gobiernos europeos y de América, organizaciones internacionales, medios de comunicación, redes de narcotráfico, paramilitares y delincuencia organizada. 

Hoy, en una versión renovada de la trama se pretende establecer una supra soberanía que actuando en consonancia con grupos delictuales acogidos a la protección del gobierno de Colombia, para atentar contra un país soberano intentando a través de todas las vías posibles, quebrar el proceso que democráticamente se ha dado.

Para los dos momentos hay una gran similitud: ambos se hacen bajo el influjo y la orientación de Estados Unidos en alianza con gobiernos neoliberales de extrema derecha. Incluso en los casos de Chile y Paraguay, los gobiernos actuales están conformados por los mismos que participaron de forma activa en el Plan Cóndor, siendo dos de sus protagonistas principales: el pinochetismo presente en el régimen de Chile y el partido Colorado herencia del dictador Alfredo Stroessner de Paraguay.

Así mismo, resulta grotesco que el gobierno de Bahamas que acaba de ser afectado por un brutal huracán que causó centenares de muertos y desaparecidos y que necesita de la solidaridad internacional, se haya involucrado en la posibilidad de participar en una invasión militar a Venezuela. Igualmente, es muy chocante que un gobierno que se dice torrijista se preste para apoyar las maniobras estadounidenses violentando la propia doctrina del General Omar Torrijos que fue un pilar en los años 70 del siglo pasado y hasta su muerte en 1981, en la lucha contra las dictaduras, por la integración latinoamericana a favor de la paz y el encuentro entre nuestros pueblos. Un país como Panamá que hace solo 30 años fue víctima de una atroz intervención militar de Estados Unidos no debería apoyar una alianza con los agresores de su país.

En el caso de Piñera y Abdo Benítez tuvieron incluso participación directa en el evento narco-paramilitar de Cúcuta en febrero de este año cuando se selló la alianza entre ambas organizaciones criminales: Grupo de Lima y Los Rastrojos, avalando los contactos de Guaidó con esa banda delictiva.
Durante el siglo pasado, en el marco de la guerra fría, todo ello fue posible gracias al entramado ideológico que estructuraba las relaciones internacionales que justificaba y” legitimaba” la lucha contra el comunismo en la región: se evocaba la Doctrina Monroe que dio origen al TIAR y la OEA como argumentos que daban soporte jurídico a tamaña aberración.

Hoy, finalizada la guerra fría y cuando parecía que el mundo se podía encaminar a un futuro de paz y armonía, la exacerbación de la voracidad imperial ha conducido a la pretensión de minar el sistema internacional e implosionar el edificio jurídico que se propone mantener al mundo en paz, todo esto en camino de destruir a la ONU, a fin de  construir otra instancia y otro sistema que dé soporte a la fase imperialista del capitalismo mundial que se caracteriza por el neoliberalismo extremo, la concentración gigantesca de capitales y una polarización social jamás antes vista.

Solo así se explica la impunidad con la que actúa Estados Unidos y los sujetos de su ventriloquía. Así, la potencia norteamericana se asume dueña de la ONU y decide quien participa y quien no lo puede hacer. De la misma maniera, el presidente de Colombia se siente autorizado de la manera más impune a mentir a la comunidad internacional exhibiendo falsas fotos en su tribuna más excelsa.

Es el mismo contexto en el que Trump se permite amenazar por vía telefónica a otro jefe de Estado para que le ayude a resolver un problema de política contingente y de carácter electoral en su país. De la misma manera, inmiscuyéndose sin rubor en los asuntos internos de otros Estados, ante la decisión del primer ministro británico de apoyar su posición en torno al diferendo con Irán, Trump opina que: "Por eso [Boris Johnson] es un ganador y por eso tendrá éxito en el Reino Unido”. Sin embargo, casi simultáneamente con la emisión de este concepto la Corte Suprema de Justicia del Reino Unido emitió un dictamen en el que opina que la decisión de Johnson de aconsejar a la Reina que suspendiera el Parlamento "fue ilegal porque tuvo el efecto de frustrar o impedir" que esta instancia desempeñara "su función constitucional sin una justificación razonable". Resumiendo, es un “ganador” que actúa ilegalmente. He ahí la doctrina Trump de política exterior: no importa que actúe ilegalmente, lo que importa es que haga lo que él diga, lo cual garantiza ser un “ganador”.

Es decir, en este caso, Trump y Johnson pretenden actuar al margen de la ley, llevar al mundo a que ello ocurra en todas partes, decretar la incapacidad de la ONU para hacer su trabajo, construir un mundo caótico y sin ley donde impere la guerra y el conflicto e imponer un sistema de minorías, que exprima el planeta en la búsqueda de ganancias a cualquier precio, suprimiendo logros históricos que han costado siglos de lucha para hacer de la Tierra un lugar más vivible.

Como verán amigos lectores, se empezó a hablar de la ilegalidad y la mentira en el manejo de la situación de Venezuela y se terminó bosquejando algunas ideas respecto de la problemática mundial, he ahí una de las características de la actualidad en la que los hechos están concatenados, lo cual esboza una particularidad que usada a favor del mejoramiento de la vida tendría indudable significación para la humanidad, caso contrario –como está ocurriendo- podría conducir a funestas consecuencias.
Precisamente, la dificultad del momento es que Estados Unidos intenta establecer la primacía de los anti valores, la amenaza, el chantaje, la presión extrema al que no se subordina y junto a ello el menosprecio de la vida.

La posibilidad de establecer un marco general de ilegalidad en el comportamiento internacional atenta contra la humanidad de la misma manera que lo hace el peligro cierto de uso del armamento termonuclear.
sergioro07@hotmail.com

miércoles, 23 de enero de 2019

La ANC debe bajar significativamente los precios e incrementar el de la gasolina a precio internacional


Por Julio Escalona:
Un valiente discurso del presidente Maduro

El discurso del presidente Nicolas Maduro ante la ANC fue excelente. Defendió con firmeza, puede decirse que, con amor al pueblo, la política social. Además, defendió el rumbo socialista de esta revolución y siendo leal a la consigna del presidente Chávez, "comuna o nada", señaló que las comunas son la base del camino de esta sociedad. Por primera vez denunció con fuerza la realidad de las empresas básicas y particularmente la de PDVSA y por eso anunció que se encargaría directamente de ella. Lo valiente, lo patriótico fue que se atrevió a decir, que están dominadas por mafias que se roban todo y que está cansado de eso y lo va a derrotar. Nadie se había atrevido a llegar tan lejos. El presidente de PDVSA, por lo menos, debe renunciar. Otro atrevimiento del presidente fue solicitar que los ministros vayan a rendir cuenta ante la ANC. Esta es una tarea pendiente y el presidente la está, responsablemente, facilitando.

Además, trazó la orientación para el camino que debe tomar el pueblo para la defensa de la revolución y para respaldarlo a él como presidente, los Cabildos Abiertos, que yo los llamo populares y soberanos, emparentados con los Artículos constitucionales 70 y 51. Sobre esa base, digo yo, miles de esos Cabildos Abiertos Populares y Soberanos deben urgentemente tomar las plazas Bolívar del país para defender la revolución y solicitar que la ANC baje los precios y atienda el tema del precio de la gasolina.

La ANC debe rebajar significativamente los precios
Sí, la ANC debe reunirse con carácter de urgencia, para decretar una reducción significativa de los precios y severas sanciones para los que violen los precios acordados. Esas sanciones deberían incluir prisión y también, incautación de bienes. Como medida preliminar debe establecerse la ocupación inmediata de los depósitos de esas empresas, antes de que saquen los productos de contrabando a Colombia. Por otra parte, la ANC debe tomar decisiones para que las medidas de rebaja y regulaciones de precios sean asumidas por organizaciones populares que tengan el poder para enfrentarse a los delincuentes económicos que desafían las medidas que el poder público establece.
Cuando se acuerdan precios y se publican en la Gaceta Oficial, deben establecerse claramente las sanciones que se aplicarán a los que las desafíen, que son doblemente delincuentes pues aceptan el subsidio estatal que cubre el costo del incremento salarial y de todas maneras incrementan los precios en un porcentaje mayor que el aumento de ellos, pues no los multiplican una sola vez, sino que lo realizan diariamente. Es una vergüenza que este comportamiento delictivo sea ejecutado impunemente por sujetos que se denominan empresarios. Esto no se puede permitir. La ANC con el respaldo de las organizaciones populares y de los cuerpos militares y policiales tiene que impedirlo pues ello desacreditaría a toda la institucionalidad que la constitución bolivariana establece, lo que significaría una generalizada falta de gobierno, un golpe de Estado diario, permanente.

Las autoridades militares y policiales y los funcionarios, que deshonren y traicionen a las instituciones a las que pertenecen, deben ser expulsados inmediatamente de ellas. La denuncia popular debe tener un gran poder para impedir esos abusos delincuenciales y si las autoridades no obedecen de inmediato, debido a la corrupción que el propio presidente Maduro está denunciando, el castigo debe ser ejemplar.

Por otra parte, el porcentaje significativo de la rebaja de los precios del que hemos hablado, lo establecerá la ANC de acuerdo con el presidente de la república.

La política de precios planteada desde la ANC y el diálogo nacional
Otra cuestión sumamente importante es la relación de las medidas que acabo de señalar con el diálogo nacional propuesto por el presidente Maduro. Quiero decir categóricamente que yo respaldo el diálogo impulsado por el presidente Maduro. Lo que estoy precisando es que no se puede aceptar que los que se comporten como delincuentes quieran simultáneamente sentarse en las mesas de negociación para pedir que les sigan transfiriendo dólares y otros beneficios empresariales, se les concedan y salgan de ahí a delinquir, a conspirar contra la nación y el gobierno, que de hecho es una traición al pueblo, y pretendan acusar al gobierno de violaciones a los derechos humanos, a la libertad económica, etc.

El que quiera participar en un diálogo nacional, tiene que respetar la constitución nacional y todas las leyes, reglamentos y reglas de juego que transparentemente se implementen. No pueden con una mano recibir dólares preferenciales y otras prebendas y con la otra participar y alentar la conspiración.
Y si hay funcionarios públicos que se hacen cómplices de estas jugadas, eso que venimos llamando la quinta columna, deben ser considerados traidores a la patria.

La ANC y el precio de la gasolina
Deberá ocuparse también la ANC del incremento del precio de la gasolina. Existe la creencia de que ese incremento de los precios podría provocar una fuerte reacción de la población. El problema es que reiteradamente el presidente ha anunciado esa medida. Si hay alguna duda sobre la reacción popular hágase una rápida consulta y verán que de lo que se queja el pueblo es de la inacción e indefinición, no de que la medida se ejecute. He participado en asambleas populares. Viajo diariamente en el metro, generalmente, dos veces al día y consulto en la calle con mucha gente. Consulto con mis colegas de la ANC y hasta ahora no he escuchado esa opinión. Por tanto, me parece muy grave que eso se haya anunciado, no se aplique y la razón sea algo que se parece a una falsa creencia. En todo caso, debería hablársele claro a la población.

No aplicarla significa, entre otros temas, que, sin querer, financiamos la agresión de Colombia y los costos de producir cocaína que le genera a Colombia los principales ingresos que sostienen el presupuesto general de ese país. La contrapartida para Venezuela, es que dejamos de percibir millones de dólares necesarios para resolver graves problemas presupuestarios que tenemos. Es decir, estaríamos ayudando a un sanguinario enemigo y quitándoselo a nuestro pueblo ¿No es así? ¿No tengo razón? Entonces, explíquenlo.
De ser cierta esta situación, la responsabilidad es de los asesores del presidente en esta materia. Deben explicarla ante el país y asumirla plenamente.

La ANC y la eliminación del ministerio de alimentación
Creo, a la luz de lo que vengo señalando y lo que dije en mi intervención del día 18 de diciembre del año pasado, ante la asamblea de la ANC, que debe estudiarse seriamente la desaparición del ministerio de alimentación. Una posibilidad es transferir esas responsabilidades a otras instituciones debidamente capacitadas como podría ser Sunagro, pues creo que dicho ministerio es una duplicación ineficiente y creo que contraria a los intereses populares y particularmente de las comunas, los pequeños y medianos productores y que directa o indirectamente, favorece a los grandes empresarios. Eso debe establecerse en una investigación profunda, que dirija la ANC.
El tema de la corrupción lo ha tomado el presidente para enfrentarlo directamente. Esperaré los pasos y orientaciones que él dé.
Nota:

Debo agradecer sugerencias recibidas por parte de algunos compañeros, en especial, de David Paravisini y Henry Navas.


miércoles, 11 de abril de 2018

La Pesadilla del Depredador que quieren imponer las elites


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

La pesadilla de Darwin del francés de Hubert Sauper, es un documental que muestra como en los años 60 a manera de experimento se introdujo en el lago tropical victoria en África (el más grande del mundo) un nuevo pez, que resultó ser el más voraz depredador y que en poco tiempo condujo al exterminio de las otras especies y aumento la miseria de los pobladores empobrecidos, que en adelante tuvieron que disputarse con los chulos los huesos y cabezas del gran pez para tener comida. 


Los finos filetes del pescado se iban fletados al primer mundo y en la ruta de regreso los gigantes aviones descargaban fusiles y municiones para ejércitos ilegales, creados para mantener una guerra que permitía el despojo de las demás riquezas. Del mismo lugar al que llegaban los filetes, salían las armas, unas legalmente vendidas a los gobernantes y las otras ilegales. Alrededor del pez gigante el comercio global, ministros, congresistas militares y gobernantes ampliaban su poder y fortunas y alrededor del lago crecía hambre, miseria, prostitución forzada y desgracia colectiva.

Como en esa realidad, para las próximas elecciones presidenciales de Colombia, las elites hacen maniobras para imponer al pez depredador. Los aviones se preparan para traer armas y llevar de vuelta la riqueza minera, aguas y alimentos de las casi infinitas biodiversidades de la amazonia y del choco, que están en máxima vulnerabilidad y expuestas ante las voraces compañías transnacionales y franquicias locales de grupos políticos y empresariales que esperan impacientes el anuncio para que se active el espíritu de la guerra y se de comienzo a la fase final de despojo rápido y total. El depredador tiene un origen indiscutible en las casas de gobierno liberal-conservadora, sea CD o CR.

Más que la metáfora del depredador, la teoría de Darwin, de que el pez grande se come al chico, lo evidente es la avidez de las elites, que para lograr su cometido mantienen falsamente dividido al país entre votantes de derecha y votantes de izquierda, para garantizar que el depredador llegue al poder sin contratiempos. La tarea de polarizar se acompaña de las tradicionales falsedades y verdades a medias, descalificaciones y negación de los oponentes, pero esta vez incorpora una distorsión social que tiende a modificar la percepción, según puede inferirse de datos con intencionalidad electoral a la sombra de llamarse estudios técnicos, pero claramente en favor del depredador.

El Departamento Nacional de Planeación (que entre otros “impulsa la implantación de una visión estratégica del país en los campos social, económico y ambiental, a través del diseño, la orientación y evaluación de las políticas públicas y el manejo y asignación de la inversión pública”) anuncio que “es la primera vez que la clase media superó a los pobres” (el espectador.com, 18 de marzo, 2017) a consecuencia de la generación de empleo y el aumento ingresos de los hogares. Es obvio que el país crece todo el tiempo, en todas sus dimensiones, por ser una sociedad viva, pero más no necesariamente significa mejor, ni tener más ingresos relativos y temporales produce un cambio de status social y condiciones de vida.

El concepto de clase media se mide con parámetros y condiciones económicas y sociales y ni siquiera con los índices del Banco Mundial que pone un mínimo de ingreso de entre 10 y 50 dólares diarios es sostenible el dato, menos aún comparado con parámetros de otros organismos que incluyen como clase media a quienes reciben ingresos mensuales de hasta 5500 dólares y reciben otras tantas mejoras culturales, políticas, conocimientos, garantías a derechos. ¿Cómo entender que no sea una argucia electoral decir que hay más clase media que pobres, si el salario mínimo inferior a 250 dólares mensuales, el desempleo estructural es cercano al 10% y superior al 50% (incluido el trabajo informal, por horas o temporal), un impagable costo de servicios públicos ya privatizados, una industria nacional destruida por tratados de libre comercio, una altísima dependencia de las exportaciones de petróleo y minería, una cultura del saber y de respeto a los derechos sumamente precaria y unas políticas sociales desfavorables a las mayorías? Y más difícil de creerlo cuando siguen aumentando los 8.6 millones de víctimas del conflicto armado, aumentan los cientos de miles de millones de recursos públicos saqueados por la corrupción y crece la delincuencia cotidiana?.

Los fines electorales del artificio del DNP para achicar el número de la población expuesta a la depredación, pierden su certeza al compararlos con datos de 2013 del Banco Mundial que indicó con tendencia del comportamiento de la clase media durante los últimos diez años, medida por ingresos, que sí había crecido pero con alta fragilidad y riesgo de volver a caer, pasando del 15% al 28%, llegando a una población de 13.8 millones, mientras los pobres la duplicaban con 16.5 millones y 13.3 millones más en extrema pobreza o indigencia, mientras que los ricos eran 1.3 millones. (finanzaspersonales.co, clase media en Colombia: frágil pero en crecimiento). El objetivo entonces tiene que ser influir en el imaginario colectivo, hacer creer que si hay menos pobres hay menos problemas y que el país va bien y los gobernantes deben ser premiados manteniéndolos en el poder, y además hacer sutilmente hacer creer que les resulta más fácil poner de su lado a la clase media para implantar al pez depredador. Según sus cálculos de poder, con menos pobres menor articulación del inconformismo, la indignación y la fuerza popular que les empieza a mortificar su tranquilidad con las imparables manifestaciones públicas (inexistentes para la gran prensa) decididas a exigir cambios reales y concretos para gentes concretas con necesidades reales, que no son izquierda o derecha, si no de justicia e injusticia, de peces grandes que tragan y peces pequeños que se niegan a ser tragados.

Las elites en su capacidad electoral suman para el pez depredador todas las expresiones que van del centro hacia la extrema derecha, incluidos los grandes medios de comunicación, cuyos propietarios hace tiempo tomaron partido y periodistas que no informan si no que participan como actores directos del proceso electoral y las firmas encuestadoras, que viven de sus patrocinadores y están cada vez más cuestionadas. El resto de la población, la de los peces pequeños son la inmensa mayoría, suma políticamente del centro hacia la izquierda, sin ser de izquierda ni de derecha y cuyo principal valor agregado es la capacidad de sus movimientos sociales, étnicos, populares, campesinos, trabajadores, mujeres, estudiantes, ecologistas, en lucha sostenida por la defensa de derechos y bienes materiales para satisfacer las necesidades más elementales como agua, alimento, educación, salud, vivienda y riqueza colectiva para superar sus carencias, es decir defender lo común, lo más humano, la dignidad y el respeto a la vida como la mayor riqueza y que, coloca la grandeza de la nación no en el odio y la guerra así sea victoriosa, si no en un humanismo de justicia y de perdón. El gran pez llegaría para acelerar la velocidad de la depredación en curso porque el tiempo del capitalismo salvaje se acaba y para poner a salvo los sistemas de corrupción, clientelismo, impunidad y cinismo de los poderosos para perpetuar el inagotable mercado de la miseria. Los pobres siguen siendo la mayoría.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 4 de abril de 2018

EEUU y UE controlan y espían a los usuarios en la redes


Por Diego Olivera Evia:
Nuevas restricciones a la comunicación social

Una nueva guerra asimétrica de EEUU y la Unión Europea (UE), no solo ataca a naciones progresista y multipolares, con sanciones económicas a quien no acepta el mandato imperial, da la impresión de vivir una nueva conquista, de los continentes denominados tercermundistas, los ataques masivo en Medio Oriente y África, sufren la mismas agresiones de militares de EEUU y la OTAN, como la nuevas acciones estadounidense en América Latina. Ahora una nueva forma de control es querer cercenar a los medios de prensa sociales, populares y alternativos, a través de los medios como Facebook, Twitter, WhatsApp, para espiar a los luchadores sociales, a los grupos de prensa alternativos, creando en el mundo una persecución masivas de periodistas y corresponsales, a favor de la libertad de expresión y de publicación.



Volvemos al Macartismo de la década de 1950, en la persecución de periodistas, artistas y luchadores sociales, con detección de intelectuales y hasta la muerte de los esposos Rosenber en 1953, fue un matrimonio de Estados Unidos de América ejecutado en la silla eléctrica acusados de espionaje. Fue la primera ejecución por espionaje, hoy las amenazas del Congreso de EEUU, obligo a RT Rusa salir de su nación, sin argumentos y violando el derecho a la libertad de prensa, ahora se vuelve a la casa de brujas y la creación de un estado fascista, que viola los principios de los derechos humanos y la libertad de prensa.

Es un hecho trágico que en el Siglo XXI volvamos a una nueva crisis mundial, ahora hacia una guerra de información, EEUU y Europa ahora mientes y acusan de cualquier hecho a Rusia y China, amenaza con una guerra nuclear de baja intensidad y no valora el poder de los grandes países asiáticos, con poder militar y nueva armas superiores a estas potencias imperialista, en ese marco buscan que los monopolios de prensa y sus vínculos con las trasnacionales y hasta con el Senado de EEUU. Bajo las acciones del presidente Donald Trump, que en su contradictorias decisiones de un personaje unipolar, que se asemeja a Hitler, tratando de controlar al mundo, solo la soberbia y la mentira arman una prensa privada, al servicio de la mentira para invadir naciones por sus riquezas y destruyen a la mayoría de los seres humanos del planeta, bajo su falsa apología de su ayuda “humanitaria”, que hasta ahora son millones de muertos, desplazados y países en ruinas al mejor estilo de la Alemania fascista y el Israel sionista asesino de palestinos.

En ese sentido nos pareció importante publicar comentarios, en ese sentído Publicado en 2017 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (7, place de Fontenoy, 75352 París 07 SP, Francia) y la Oficina Regional de Ciencias de la UNESCO para América Latina y el Caribe, Oficina de UNESCO en Montevideo, (Luis Piera 1992, Piso 2, 11200 Montevideo, Uruguay)
Adjuntamos parte del Documento de la UNESCO

“Medidas para impedir la concentración indebida de la propiedad de los medios No es lo mismo sostener que los Estados poseen la obligación de tomar medidas contra la concentración de la propiedad que definir cuáles son los tipos de medidas que deberían ser adoptadas. En su Declaración Conjunta de diciembre de 2007, los representantes especiales sobre libertad de expresión manifestaban que: “En reconocimiento de la particular importancia que la diversidad de los medios de comunicación tiene para la democracia, para prevenir la concentración indebida de medios de comunicación o la propiedad cruzada de los mismos, ya sea horizontal o vertical, se deben adoptar medidas especiales, incluyendo leyes anti-monopólicas”.

“Tales medidas deben implicar el cumplimiento de estrictos requisitos de transparencia sobre la propiedad de los medios de comunicación a todos los niveles. Además deben involucrar un monitoreo activo, la consideración de la concentración de la propiedad, en caso que sea aplicable, en el proceso de concesión de licencias”

“tampoco sería admisible que, sobre la base del derecho a difundir informaciones e ideas, se constituyeran monopolios públicos o privados sobre los medios de comunicación para intentar moldear la opinión pública según un solo punto de vista  Para ello es indispensable, inter alía, la pluralidad de medios, la prohibición de todo monopolio respecto de ellos, cualquiera sea la forma que pretenda adoptar, y la garantía de protección a la libertad e independencia de los periodistas… La libertad de expresión se puede ver también afectada sin la intervención directa de la acción estatal”.

“Tal supuesto podría llegar a configurarse, por ejemplo, cuando por efecto de la existencia de monopolios u oligopolios en la propiedad de los medios de comunicación, se establecen en la práctica ‘medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones’”.60 Este Tribunal americano, en la sentencia del 25 de junio de 2015 en el caso Granier c. Venezuela, ha reafirmado estos principios indicando la necesidad de que el Estado asuma una posición activa al respecto, considerando que, dada “la importancia del pluralismo en una sociedad democrática, (...) la protección del pluralismo es no solamente un fin legítimo, sino, además, imperioso”,61 en el marco de las obligaciones emanadas de la Convención Americana de Derechos Humanos”.

La manipulación de EEUU y Europa de la información
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Una nueva respuesta a la realidad inquisidora
Voces del Mundo Las nuevas restricciones en internet apunta a un control social e ideológico afirma Telma Luzzani. El sociólogo Luis Alberto Quevedo analizó las consecuencias que tienen para la democracia las nuevas reglas que implementaron Google y otras empresas para manipular el acceso de los usuarios a la información. Se refirió además a los grupos económicos que dominan a la gran prensa y denunció la existencia de una red de medios para "crear una verdad".

Por otra parte, cuestionó la supuesta democracia en las redes sociales: son "un espacio no democrático, donde hay operaciones muy complejas, tanto de los gobiernos como de las empresas. Hay mucho hackeo y mucha intervención".

En el programa se entrevistó además al politólogo venezolano William Serafino, jefe de redacción e investigador del portal informativo Misión Verdad, quien se refirió al embargo petrolero, a las sanciones contra Venezuela y a los recientes acontecimientos en torno al diálogo del gobierno con la oposición, que terminó sin acuerdo.

Realmente hemos tratado de comenzar a crear mecanismo de debate, para tener respuestas a esta nueva campaña de restricciones, de teléfonos de WhatsApp, como el control de los Facebook, Twitter, en una nueva etapa obscura de la humanidad, hoy más que nunca los movimientos sociales deben buscar la unidad nacional e internacional, se deben crear asociaciones de medios alternativos, medios populares y crear cadenas de medios sociales, si no hay propuestas y campañas contra estas acciones terroristas, seremos destruidos y acosados por el peor imperialismo al servicio de los millonarios, que nos quieren convertir como parias y explotar a los seres humanos y sus riquezas.
diegojolivera@gmail.com

sábado, 24 de marzo de 2018

La ruptura de paradigmas y la democratización social


Por Homar Garcés

Atilio Boron, en su obra «Aristóteles en Macondo: notas sobre el fetichismo democrático en América latina», señala que «la cuestión que se plantea con más y más frecuencia en Latinoamérica es: ¿hasta qué punto es posible hablar de soberanía popular -esencial para una democracia- sin soberanía nacional? ¿Soberanía popular para qué? ¿Puede un pueblo sometido al dominio imperialista llegar a tener ciudadanos autónomos que decidan sobre su propio destino?».



A la luz de los diversos acontecimientos que han marcado la historia reciente de los pueblos de Nuestra América -sacudidos por la intervención militar del imperialismo gringo, las desigualdades impuestas por el capitalismo neoliberal, la destitución inconstitucional de presidentes progresistas y/o izquierdistas, bloqueos económicos, asesinatos de líderes políticos y populares, amenazas crecientes a la estabilidad democrática y, como complemento, un repunte agresivo de los sectores de la derecha tradicional y/o emergente- es previsible concluir que las respuestas adecuadas a tales interrogantes tendrán que hallarse (y gústenos o no) en un cambio estructural integral; es decir, en una revolución política, económica, social y cultural general que sea, al mismo tiempo que dinámica también permanente.

Con base en las aseveraciones anteriores, como se podrá deducir, la superación de la coyuntura actual (en cada una de las diferentes naciones que integran Nuestra América, lo mismo que en las de otras latitudes del mundo) va más allá de un simple cambio de gobierno. Se trata de invertir las relaciones sociales, las relaciones de poder y las relaciones de producción clásicas en favor de las mayorías populares en lugar de continuar haciéndolo en beneficio de minorías gobernantes que, tras el verbo populista tradicional, recurren a todo lo que esté a su alcance para preservar, disfrutar e incrementar sus intereses y privilegios de clase.

Nunca estará de más reiterar (como lo han replicado diversos teóricos de la izquierda revolucionaria) que sin ética ninguna revolución avanza; es decir, sin una alta moral y una clara conciencia de lucha no se podrá emprender exitosamente ninguna alternativa a favor de la soberanía popular y la emancipación integral del pueblo. Evidentemente, al margen de cuáles sean las posiciones ideológicas que asumamos, se podrá afirmar que sin dichos elementos se carecerá, por consiguiente, de la capacidad y de la constancia requeridas para resistir adecuadamente las maniobras de cooptación o abiertamente represivas que lleguen a ejecutar los sectores oligárquicos para impedir que esta lucha rinda sus frutos.

Continuando con este punto de vista, se hace preciso y forzoso entender que conceptos y realidades como la soberanía y el poderío económico de cada nación (más concretamente, de cada nación de la periferia del sistema capitalista global) se hallan ahora expuestos a la hegemonía de las grandes corporaciones transnacionales capitalistas, forzados a orbitar, a pesar de sus manifestaciones de independencia política, alrededor de las decisiones que éstas tomen, decisiones orientadas -como se ha visto desde hace décadas- al logro del control ilimitado de las finanzas, de los recursos naturales estratégicos y, por extensión, de toda la economía.

Esta ruptura de paradigmas y democratización social tendrían entonces cuatro fundamentos imprescindibles, sin ser los únicos: justicia social, independencia económica, soberanía política y descolonización cultural. Todos ellos conjugados en lo que podría denominarse una resistencia popular creadora que igual apunte a la demolición sistemática de los diferentes factores de dominación internos como externos, ya que constituyen un mismo bloque de dominación en sentido completamente opuesto a la emancipación integral de pueblos e individuos. Es un proceso sin pausas ni concesiones (no puede ser de otra manera) de autoconocimiento y autodeterminación que rompe con las normas y la lógica de poder con que se legitiman los sectores oligárquicos.

Esto incluye el desmantelamiento operativo del vigente Estado burgués liberal, por lo que no sería razonable creer que bastará su solo control para generar los diversos cambios requeridos, dejándolo intacto, lo cual daría lugar a tensiones y conflictos entre éste y las nuevas formas de organización del poder popular soberano que surjan y se consoliden gracias a dicho proceso.

Aquellos que aspiren impulsar, por tanto, un programa de transformación radical en Nuestra América tendrán que comenzar por resignificar de manera sistemática el proyecto histórico que nació con la lucha revolucionaria independentista y que, a lo largo de más de doscientos años, terminó por ensancharse con las diferentes luchas sociales protagonizadas por los sectores populares, al margen de las desviaciones propiciadas por los dirigentes que las capitalizaron a su favor, incluso sometiendo a cada uno de nuestros países a una total dependencia respecto al poder imperialista de Estados Unidos. Para ello es imprescindible despojar a este amplio proyecto de emancipación integral de los componentes ideológicos de la dominación colonial y neocolonial (extraídos del eurocentrismo) que han permanecido presentes en la cultura, la política y el tipo de sociedad vigentes, incluyendo a las concepciones ideológicas que, en apariencia, plantean su superación y total reemplazo.

Cumplido este objetivo básico, queda construir estructuras político-institucionales plurales, cuyo rasgo fundamental sea la participación ciudadana a través de un poder popular verdaderamente democrático y soberano. Sin embargo, nunca habrá de obviarse la necesidad del reconocimiento de la identidad popular, puesto que el núcleo discursivo y organizativo de la nueva cultura política (al igual que el resto de las estructuras que definen y soportan el modelo civilizatorio imperante) tiene que girar alrededor de algo absolutamente distinto a la razón represiva y/o dominadora, exportada por la vieja Europa hace poco más de quinientos años. En esta dirección, vale compartir lo expresado durante el Seminario del Tercer Mundo realizado en Génova, Italia, 1965, por el cineasta brasileño Glauber Rocha, quien -entre otras cosas importantes- expuso que «las raíces indígenas y negras del pueblo latinoamericano deben ser entendidas como únicas fuerzas desarrolladas de este continente. Nuestras clases medias y burguesas son caricaturas decadentes de las sociedades colonizadoras. La cultura popular será siempre una manifestación relativa cuando apenas inspiradora de un arte creado por artistas todavía sofocados por la razón burguesa. La cultura popular no es lo que se llama técnicamente folclor, sino el lenguaje popular de la permanente rebelión histórica. El encuentro de los revolucionarios».

Esta comprensión de los aportes (visibles y difusos) de los sectores populares, invisibilizados intencionalmente por los sectores dominantes para legitimar su hegemonía, contribuirá a definir mejor los objetivos que éstos deben trazarse en procura de su propia emancipación. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de tener en cuenta cualquier aporte teórico ajeno a las diferentes luchas populares de este continente y, en consecuencia, sumarlo, considerando que la lucha a nivel mundial tiene un común denominador: el modelo civilizatorio vigente, erigido según la lógica y los intereses del sistema capitalista.-
mandingarebelde@gmail.com

domingo, 18 de marzo de 2018

Colombia: ¿Santos Operador político contra Venezuela o Jefe del Estado colombiano?


Por Tony López R  (*):

Las declaraciones del  presidente Juan Manuel Santos Calderón  sobre  Venezuela  al  afirmar que el éxodo de venezolanos hacia Colombia es el más grave problema que tiene su Gobierno, es casi como un chiste o  parece una   mediocre declaración de un operador político de medio pelo  y no la de un Jefe de Estado.



Al hacer tal afirmación el Presidente está desconociendo, que más bien Venezuela es la que debía haberse preocupado por la migración de cerca de 3 y medio millón de colombianos hacia Venezuela durante los últimos gobiernos presididos por el conservador  Andrés  Pastrana,  el ultra derechista  Álvaro Uribe y durante sus dos mandatos que concluyen el próximo 7 de agosto.

Los problemas más grave de Colombia no pasan por la cacareada migración de venezolanos hacia Colombia, sino por la grave crisis económica que vive esa Nación y que tiene en el desempleo uno de sus más serios problemas,  que aunque oficialmente, lo ubican en un 10 por ciento  o sea un poco más de 3,5 millones de desempleados, otras entidades y Centros de Estudios Políticos y Sociales, incluidos los vinculados a la Central  Unitaria de Trabajadores  (CUT)  señalan que el desempleo en Colombia fluctúa entre un 18 a un 20 por ciento.

Santos debía preocuparse por la grave crisis que en la actualidad tiene el sector campesino y que amenaza con un gran paro y exigirle que cumpla con los acuerdos contraídos con ellos.

Le debía preocupar   la gravísima crisis con el incumplimiento de los Acuerdos a La Habana, engañando no solo a su pueblo, a la Comunidad Internacional, a los países garantes y observadores, a las Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad, en un tema tan importante para Colombia y América Latina y el Caribe como es la paz en su país y la región. Pues aunque lo quieran ocultar es muy claro que Colombia está hoy  lejos de alcanzar la anhelada paz, de lo contrario no se estuvieran produciendo el accionar criminal del paramilitarismo con el evidente apoyo de sectores  de extrema derecha, políticos, empresarios, latifundistas, narcotraficantes, sino como explicar que desde que se firmaron los Acuerdos de Paz, se hayan producido el asesinato de más de 50 ex guerrilleros, 150 dirigentes populares y comunales, y que los paramilitares hayan ocupado los territorios que antes ocuparan la guerrilla de las FARC.

De acuerdo al artículo publicado por Rebelión este  13 de marzo  bajo el título:  “De que posconflicto hablan los señores de Estado  y señalan: “En los últimos cuatro años se registran 18 desapariciones forzadas, 126 asesinatos de defensores y defensoras de derechos humanos, 560 agresiones individuales, 532 asesinatos y 2.374 amenazas, 305 atentados, 171 detenciones arbitrarias. En el año 2017 se registran: 126 asesinatos de defensores y defensoras de derechos humanos, 560 agresiones individuales. En los 64 días del año 2018 han sido asesinados 14 dirigentes sociales y llegan a decenas las amenazas”.

Está carencia de seguridad ciudadana arriba apuntada, demuestra que este si es un grave problema para el Gobierno colombiano, pues se asoma la existencia de una política de terrorismo de Estado. 
Otro de los graves problemas que tiene el gobierno colombiano, es el asentamiento de siete o más bases militares del Ejército de los Estado Unidos en su territorio y que pueden ser utilizadas contra cualquier   país de la región y que hoy apuntan contra Venezuela.

El esclarecimiento por parte del Gobierno colombiano y  la Fiscalía General de la República  a la Corte Penal Internacional del asesinato de un poco más de 3000 jóvenes colombianos, víctima de la llamada política de falsos-positivos, cometidas por agentes del Estado, durante el gobierno de Uribe Vélez y Santos como ministro de Defensa. Este es unos serios problemas y los familiares de las victimas están pidiendo justicia.

Con las declaraciones del Presidente colombiano sobre Venezuela, es evidente que se ha convertido en el operador político de Estados Unidos para crear las condiciones que permitan la intervención militar en ese país hermano.

Es evidente que el presidente Santos Calderón y su estrategia es la de acallar sus graves problemas internos y atizar la confrontación interna en su vecino país, en función de crear las condiciones que permitan la intervención “humanitaria“, de una coalición militar   apoyada por la OEA, derrocar al gobierno legítimamente constituido de Nicolás Maduro y establecer el gobierno “democrático” al servicio de los Estados Unidos.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional

miércoles, 5 de julio de 2017

El estado como elemento del Poder Popular

Por Homar Garcés

Para muchos burócratas (incluyendo a aquellos que suelen presentarse como revolucionarios, de los cuales cabría un comportamiento de conformidad con los ideales expresados) lo que más importa es rendir cuentas a sus superiores, olvidando -adrede- que le deben lealtad al pueblo que (directa e indirectamente) les delega su soberanía. Ello no sería nada extraño, de estar conscientes que el funcionamiento del Estado es, en términos amplios, contrario a los postulados democráticos y, en especial, respecto a las demandas ciudadanas de mayores controles, transparencia, efectividad y, más recientemente, de protagonismo y de participación populares.



El Estado, por tanto, tendrá que convertirse en foco de la atención, la reflexión y la acción de todo movimiento popular democrático dispuesto a cambiar radicalmente las estructuras sobre las que existe el modelo civilizatorio (dominado por la lógica capitalista) en el cual se desenvuelve una gran parte de la población global. El Estado burgués liberal -tal como lo concebimos en su forma actual- sólo ha servido para empoderar elites que, en general, se mantienen abismalmente separadas de la gran masa de gobernados que constituye la mayoría; asumiendo éstas que todas sus decisiones son (y serán) incuestionablemente correctas y, en consecuencia, harto beneficiosas para todos, cosa que la clase subordinada ha de aceptar resignadamente por su propio bienestar. 

En relación a éste, habrá que aprender a ser radicalmente innovador y revolucionario, sobre todo, en lo que concierne al ejercicio de la democracia por parte de los sectores populares organizados. De igual forma, es de esperarse (y de estimularse en su grado máximo posible) una comprensión crítica cabal de la realidad histórica que le ha correspondido en suerte vivir a los pueblos bajo las estructuras que legitiman el sistema de Estado burgués liberal, aún en sus modalidades o expresiones más “democráticas” y “revolucionarias”.  Para las personas habituadas a percibir y a entender el poder desde una óptica altamente jerarquizada, resulta infructuoso cualquier intento por alterar (aunque sea en su mínimo aspecto) el sistema establecido. En tal caso, mostrarles y demostrarles que la soberanía les es algo completamente inherente en vez de observarla como potestad plena del Estado y de tales elites implica, de por sí, una acción revolucionaria y subversiva.

Sobre esta percepción y convicción generalizadas se legitima la hegemonía de los sectores dominantes, por lo cual ha de cuestionarse, en un primer momento, su vigencia, develando su origen histórico. Logrado este propósito, nada raro sería (como ocurriera en el pasado) que, a la par de dicho cuestionamiento, surjan y se impongan posiciones que acaben por repetir los mismos esquemas que dieran nacimiento a esta hegemonía, solo que esta vez se hará en nombre de una presunta revolución y de los derechos del pueblo. Frente a ello, se debe resaltar la potencialidad del carácter asociativo de toda comunidad, tanto en sus distintos grados de convivencia diaria como en la lucha por sus reivindicaciones, cuestión que estaría amenazada por el nuevo Leviatán que comienza a erigirse en algunas naciones bajo el argumento de garantizarles a los ciudadanos un nivel mayor de seguridad y de vida tranquila. Dado este paso, podrá afirmarse -sin mucho análisis- que esto derivaría, tarde o temprano, en una negación total del tipo de poder que nos ha regido (y rige) a lo largo de la historia, independientemente de cual sea, o haya sido, su categorización u origen.

Así, al contrario de lo hecho por el poder institucionalizado y usufructuado por las oligarquías y los modernos feudos político-empresariales, cabe abarcar y darle espacios de autonomía a las diferentes expresiones plurales y heterogéneas que identifican a los sectores populares, partiendo del compromiso y/o programa compartido para lograr una verdadera emancipación, individual y colectiva.

Todo aquello que configura el sistema de dominación imperante debe, por consiguiente, cuestionarse y abolirse en función de la autodeterminación de los pueblos; lo que exige “crear y recrear -según Amedeo Bertolo, colaborador de la prensa anarquista italiana,- sociabilidad, inventando, transmitiendo y modificando normas”; institucionalizando un poder popular, o colectivo, en lugar de uno simplemente personalista u oligárquico.-    

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