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miércoles, 22 de abril de 2020

Trump y sus aliados regionales, entre los peores del mundo

Por Sergio Ortiz:

El presidente norteamericano y sus aliados de esta parte del mundo, del Cartel de Lima, están entre los peores gobiernos del mundo al enfrentar la pandemia.

Donald Trump es el mayor responsable político de la pésima performance norteamericana contra el Covid-19. Los números así lo cantan. Tiene la mayor cantidad de contagiados y de muertos, más que los fallecidos sumados de Italia, España y Francia. Ha recibido críticas por haber desfinanciado el sistema de salud e incluso suprimido órganos estatales que podrían haber jugado un buen papel en esta crisis.


Una vez que empezó la epidemia, el magnate estuvo lejos de preocuparse. Pensó que este drama dejaría en gran inferioridad de condiciones a China, su principal adversario mundial. La OMS declaró que la epidemia habría trocado en pandemia, el 11 de marzo, pero la Casa Blanca no tomó las medidas urgentes de cuarentena. El cretino pensaba con el bolsillo, con el suyo propio y el de las corporaciones más poderosas, que verían disminuir sus negocios en caso de cierres de actividades económicas.

Después ya fue tarde. EEUU quedó como el epicentro internacional de la pandemia. En vez de admitir sus culpas políticas y sanitarias, hacer autocrítica y relanzar medidas, Trump se dedicó a calumniar a China y a la OMS, a la que el 14 de abril cortó el aporte económico de 400 millones de dólares. Si alguien tenía alguna duda sobre el carácter criminal de su gobierno, ese cese del aporte a la Organización Mundial de la Salud la habrá disipado. Eso lo hacen los genocidas, que cometen delitos contra la humanidad. Trump lo hizo.

Una escuadra de presidentes latinoamericanos que siguen sus pasos hace sufrir a sus pueblos en proporción parecida a los afroamericanos, los latinos y en general a la población más humilde en EEUU.

Bolso nazi
Uno de los principales aliados en esta región es Jair Bolsonaro, que subestimó la enfermedad y se negó a tomar medidas apropiadas. Era una «gripecita» que ya iba a pasar. Los brasileños se bañan en alcantarillas y no se enferman. Esas frases tristemente célebres no salvaron a Brasil de ser el país con más contagios y muertes en la región.

Hasta el martes 14 tenía 23.830 enfermos confirmados y 1.355 muertos. San Pablo y Río de Janeiro eran las dos ciudades más afectadas, especies de Nueva York del subdesarrollo. El alcalde y el gobernador de Nueva York, y los de varios otros estados, entraron en colisión con Trump. También los gobernadores Wilson Witzel del estado de Río de Janeiro y Joao Doria, de San Pablo, chocaron con Bolsonaro. El ministro de Salud, Henrique Mandetta, estaba esperando el telegrama de despido del presidente.

Lo de Bolsonaro es provocador. En vez de cuarentena el tipo visita panaderías y negocios sin barbijo, saluda y se saca fotos con personas. Sigue pensando que el virus es un mariquita, a los que desprecia tanto como a los lulistas, negros, indígenas, mujeres, pobres, extranjeros, ecologistas, etcétera.

Cartel de Lima.
Entre los catorce países del Cartel de Lima armado por Luis Almagro y la administración Trump en el seno de la contagiada OEA, hay varios con mala nota.

Uno es el ecuatoriano Lenin «Kausky» Moreno. Durante 2019 y mucho antes de la aparición de los primeros casos en Wuhan, provocó una rebelión popular con su plan de ajuste, deuda externa, retrocesos de las conquistas sociales y represión a los ecuatorianos. Con esa receta de neoliberalismo extremo Ecuador colisionó de frente con el Covid-19.

En Guayaquil muchos fallecidos estaban en las calles: no habían tenido atención médica cuando conservaban vida y quedaban a la intemperie una vez muertos. Cero sensibilidades y cero aparatos sanitarios del gobierno. Eso sí, el traidor Moreno, tuvo tiempo e influencias para que su antecesor en el cargo, Rafael Correa, fuera condenado a 8 años de cárcel por supuestos sobornos a empresas privadas. Lo hizo sin pruebas, para impedirle presentarse como candidato en la próxima elección presidencial, en operativo similar al utilizado contra Lula da Silva.

El portavoz del gobierno, Jorge Wated, informó el 2 de abril que una fuerza de tareas conjunta de militares y policías había levantado 150 cadáveres en los últimos tres días en Guayaquil. Según diarios de Ecuador los cadáveres recogidos en la vía pública fueron 500 en la primera semana del mes.

Ese país tiene 7.529 casos confirmados y 355 muertos. Y el ministro de Salud Pública, Juan Carlos Zevallos, admitió que en los próximos días vendrá el pico más alto de la curva, sobre todo en Guayaquil, capital del estado de Guayas, donde los expertos médicos estiman que habrá entre 2.500 y 3.500 muertos.
Muertos de Piñera.

El Chile de Sebastián Piñera, otro de los socios plenos del Cartel de Lima, registraba hasta el martes 7.917 casos y 92 muertos.

La cuarentena no ha sido generalizada como en Argentina, sino parcial sobre determinados barrios de algunas ciudades. Por ejemplo, hasta el lunes 13 había seis barrios de la capital chilena con restricción, pero a partir de allí fueron liberados al tránsito y la actividad. Según la consultora Cadem, el 79 por ciento de la ciudadanía desaprueba ese levantamiento de cuarentena.

Pero el mandatario no es un sanitarista sino un empresario devenido político, y en su escala de valores está primero la obtención de plusvalía. Él se enojó mucho con la presentación que hizo su colega argentino Alberto Fernández, el viernes 10 de abril en una conferencia de prensa, reivindicando la performance de este lado de la cordillera.

El gobierno chileno contraatacó mediante su ministro de Salud, Jaime Mañalich, asegurando que su gobierno tiene la capacidad de testeo más alta de la región y que «hasta el 11 de abril se habían realizado 4.228 tests por millón de habitantes, un equivalente a 15 veces lo testeado por la Argentina, que está en el orden de 435 por millón de habitantes».

Algunos números son relativos y discutibles, pero ese ministro es indefendible. Está en contra de las cuarentenas: «El destino de esto es que toda la población mundial se infecte, no hay ninguna manera de evitarlo, a menos que exista una vacuna».

Los números chilenos son poco confiables porque hasta el 7 de abril el ministro contaba como enfermos curados a… ¡los muertos! Los incluía como «recuperados», porque «ya no contagian». Después del escándalo tuvo que dejar de contar los muertos como recuperados.

En la dolorosa estadística deben entrar los 33 muertos y 3.400 heridos, entre ellos 300 con pérdida de la vista por perdigones de Carabineros, durante la rebelión popular iniciada en octubre.
Así de enfermo terminal está el Cartel de Lima. ¿Qué espera Fernández para retirar a Argentina de ese peligroso club de amigos de Trump?
ortizserg@gmail.com

miércoles, 11 de abril de 2018

La Pesadilla del Depredador que quieren imponer las elites


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

La pesadilla de Darwin del francés de Hubert Sauper, es un documental que muestra como en los años 60 a manera de experimento se introdujo en el lago tropical victoria en África (el más grande del mundo) un nuevo pez, que resultó ser el más voraz depredador y que en poco tiempo condujo al exterminio de las otras especies y aumento la miseria de los pobladores empobrecidos, que en adelante tuvieron que disputarse con los chulos los huesos y cabezas del gran pez para tener comida. 


Los finos filetes del pescado se iban fletados al primer mundo y en la ruta de regreso los gigantes aviones descargaban fusiles y municiones para ejércitos ilegales, creados para mantener una guerra que permitía el despojo de las demás riquezas. Del mismo lugar al que llegaban los filetes, salían las armas, unas legalmente vendidas a los gobernantes y las otras ilegales. Alrededor del pez gigante el comercio global, ministros, congresistas militares y gobernantes ampliaban su poder y fortunas y alrededor del lago crecía hambre, miseria, prostitución forzada y desgracia colectiva.

Como en esa realidad, para las próximas elecciones presidenciales de Colombia, las elites hacen maniobras para imponer al pez depredador. Los aviones se preparan para traer armas y llevar de vuelta la riqueza minera, aguas y alimentos de las casi infinitas biodiversidades de la amazonia y del choco, que están en máxima vulnerabilidad y expuestas ante las voraces compañías transnacionales y franquicias locales de grupos políticos y empresariales que esperan impacientes el anuncio para que se active el espíritu de la guerra y se de comienzo a la fase final de despojo rápido y total. El depredador tiene un origen indiscutible en las casas de gobierno liberal-conservadora, sea CD o CR.

Más que la metáfora del depredador, la teoría de Darwin, de que el pez grande se come al chico, lo evidente es la avidez de las elites, que para lograr su cometido mantienen falsamente dividido al país entre votantes de derecha y votantes de izquierda, para garantizar que el depredador llegue al poder sin contratiempos. La tarea de polarizar se acompaña de las tradicionales falsedades y verdades a medias, descalificaciones y negación de los oponentes, pero esta vez incorpora una distorsión social que tiende a modificar la percepción, según puede inferirse de datos con intencionalidad electoral a la sombra de llamarse estudios técnicos, pero claramente en favor del depredador.

El Departamento Nacional de Planeación (que entre otros “impulsa la implantación de una visión estratégica del país en los campos social, económico y ambiental, a través del diseño, la orientación y evaluación de las políticas públicas y el manejo y asignación de la inversión pública”) anuncio que “es la primera vez que la clase media superó a los pobres” (el espectador.com, 18 de marzo, 2017) a consecuencia de la generación de empleo y el aumento ingresos de los hogares. Es obvio que el país crece todo el tiempo, en todas sus dimensiones, por ser una sociedad viva, pero más no necesariamente significa mejor, ni tener más ingresos relativos y temporales produce un cambio de status social y condiciones de vida.

El concepto de clase media se mide con parámetros y condiciones económicas y sociales y ni siquiera con los índices del Banco Mundial que pone un mínimo de ingreso de entre 10 y 50 dólares diarios es sostenible el dato, menos aún comparado con parámetros de otros organismos que incluyen como clase media a quienes reciben ingresos mensuales de hasta 5500 dólares y reciben otras tantas mejoras culturales, políticas, conocimientos, garantías a derechos. ¿Cómo entender que no sea una argucia electoral decir que hay más clase media que pobres, si el salario mínimo inferior a 250 dólares mensuales, el desempleo estructural es cercano al 10% y superior al 50% (incluido el trabajo informal, por horas o temporal), un impagable costo de servicios públicos ya privatizados, una industria nacional destruida por tratados de libre comercio, una altísima dependencia de las exportaciones de petróleo y minería, una cultura del saber y de respeto a los derechos sumamente precaria y unas políticas sociales desfavorables a las mayorías? Y más difícil de creerlo cuando siguen aumentando los 8.6 millones de víctimas del conflicto armado, aumentan los cientos de miles de millones de recursos públicos saqueados por la corrupción y crece la delincuencia cotidiana?.

Los fines electorales del artificio del DNP para achicar el número de la población expuesta a la depredación, pierden su certeza al compararlos con datos de 2013 del Banco Mundial que indicó con tendencia del comportamiento de la clase media durante los últimos diez años, medida por ingresos, que sí había crecido pero con alta fragilidad y riesgo de volver a caer, pasando del 15% al 28%, llegando a una población de 13.8 millones, mientras los pobres la duplicaban con 16.5 millones y 13.3 millones más en extrema pobreza o indigencia, mientras que los ricos eran 1.3 millones. (finanzaspersonales.co, clase media en Colombia: frágil pero en crecimiento). El objetivo entonces tiene que ser influir en el imaginario colectivo, hacer creer que si hay menos pobres hay menos problemas y que el país va bien y los gobernantes deben ser premiados manteniéndolos en el poder, y además hacer sutilmente hacer creer que les resulta más fácil poner de su lado a la clase media para implantar al pez depredador. Según sus cálculos de poder, con menos pobres menor articulación del inconformismo, la indignación y la fuerza popular que les empieza a mortificar su tranquilidad con las imparables manifestaciones públicas (inexistentes para la gran prensa) decididas a exigir cambios reales y concretos para gentes concretas con necesidades reales, que no son izquierda o derecha, si no de justicia e injusticia, de peces grandes que tragan y peces pequeños que se niegan a ser tragados.

Las elites en su capacidad electoral suman para el pez depredador todas las expresiones que van del centro hacia la extrema derecha, incluidos los grandes medios de comunicación, cuyos propietarios hace tiempo tomaron partido y periodistas que no informan si no que participan como actores directos del proceso electoral y las firmas encuestadoras, que viven de sus patrocinadores y están cada vez más cuestionadas. El resto de la población, la de los peces pequeños son la inmensa mayoría, suma políticamente del centro hacia la izquierda, sin ser de izquierda ni de derecha y cuyo principal valor agregado es la capacidad de sus movimientos sociales, étnicos, populares, campesinos, trabajadores, mujeres, estudiantes, ecologistas, en lucha sostenida por la defensa de derechos y bienes materiales para satisfacer las necesidades más elementales como agua, alimento, educación, salud, vivienda y riqueza colectiva para superar sus carencias, es decir defender lo común, lo más humano, la dignidad y el respeto a la vida como la mayor riqueza y que, coloca la grandeza de la nación no en el odio y la guerra así sea victoriosa, si no en un humanismo de justicia y de perdón. El gran pez llegaría para acelerar la velocidad de la depredación en curso porque el tiempo del capitalismo salvaje se acaba y para poner a salvo los sistemas de corrupción, clientelismo, impunidad y cinismo de los poderosos para perpetuar el inagotable mercado de la miseria. Los pobres siguen siendo la mayoría.

mrestrepo33@hotmail.com