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viernes, 14 de agosto de 2020

El escandaloso secuestro de Çiçek Kobanê

Por Leandro Albani:


La revolución de las mujeres del Kurdistán sirio es atacada de forma encarnizada por el gobierno de Turquía. El secuestro, las violaciones y los asesinatos son los métodos aplicados por el Estado turco.

Al sumarse a las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ), las fuerzas de autodefensa kurdas integradas por mujeres, Çiçek Kobanê tomó una decisión que le cambió la vida. Desde 2012, las YPJ iniciaron un camino de resistencia y lucha frontal contra los grupos terroristas que asolaron Rojava (Kurdistán sirio). Primero contra Al Qaeda, y luego contra el Estado Islámico (ISIS), las YPJ se convirtieron en la vanguardia de los combates que hicieron morder el polvo de los yihadistas comandados por el entonces autoproclamado califa Abu Bakr Al Baghdadi, quienes sufrieron su derrota final en la aldea de Baghuz, en marzo de 2019.

En la noche del 21 de octubre de 2019, un grupo terrorista respaldado por Turquía atacó la aldea de Misherfa, en las cercanías de la ciudad de Ayn Issa, en el norte de Siria. Por esa época, el gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan había lanzado una operación militar masiva contra las zonas autónomas de Rojava con el objetivo de ocupar el territorio, como ya lo había hecho dos años antes en el cantón kurdo de Afrin. Esa noche, Çiçek Kobanê, cuyo nombre real es Dozgin Temo, fue capturada por los terroristas. Como es costumbre entre los mercenarios que operan en territorio sirio, los primero que hicieron fue filmarse y fotografiarse con la joven mientras la agredían verbalmente.

A los pocos días del ataque, el Comando General de las YPJ difundió un comunicado en el que recordó que la miliciana, oriunda de la ciudad de Raqqa, “ocupó su lugar defendiendo su tierra y su gente en la guerra contra ISIS”. Las YPJ agregaron que “en la resistencia actual, mientras el pueblo del norte y el este de Siria defiende su honor, ella defendió la dignidad y la existencia misma de su pueblo”. Las unidades de autodefensa denunciaron que pese a un alto el fuego negociado entre Rusia, Turquía y Estados Unidos, Ankara continúo con los ataques “sin acatar ningún código moral o derecho internacional”.
Una agresión contra todas las mujeres

Con el correr de las semanas, se conoció que Çiçek había sido capturada por el grupo Ahrar Al Sham/Batallón Darat Izza, una de las tantas agrupaciones que conforman el autodenominado Ejército Nacional Sirio (ENS), que reúne a ex combatientes de Al Qaeda e ISIS, y que recibe el apoyo logístico y financiero de Turquía.

En uno de los videos difundidos por los propios mercenarios se vio cómo la llevaban herida mientras se escuchan voces diciendo que era una “cerda del PKK”, en referencia al Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Alrededor de Çîçek, los terroristas seguían de festejo y relamiendo sus paladares por la captura.  Y le gritaban: “Al matadero, al matadero”.

Las YPJ manifestaron que al igual que ISIS, los mercenarios aliados del Estado turco “están atacando la existencia misma de las mujeres”. “Este brutal ataque contra una mujer joven y la defensa de su tierra –agregaron-, es un ataque contra todas las mujeres. Al difundir videos como el de la camarada Çîçek, quieren disfrazar sus contratiempos y debilidades frente a nuestra resistencia”.  Las unidades de autodefensa también demandaron la intervención de la comunidad internacional para proteger la vida de la joven capturada. “Mantenerse en silencio ante estos actos inmorales es ser cómplice de actos contra toda la humanidad. Ante estos intentos de romper el espíritu de las mujeres, todas las mujeres deben ponerse de pie y ser una voz unificada”, aseveraron desde las YPJ.
Pero el viaje siniestro de Çiçek Kobanê recién había comenzado.

Los antecedentes de ISIS
Desde que en Siria se iniciaron las protestas masivas en 2011, que se conocieron como la Primavera Árabe en Medio Oriente y el norte de África, las mujeres fueron un botín de guerra y un objetivo peligroso. Como sucede en la mayoría de las guerras e invasiones, las mujeres son las principales víctimas. Los asesinatos, los secuestros, las violaciones, la prostitución gestionada por las tropas ocupantes y los cuerpos como fuerza de trabajo explotada y sometida, son hechos concretos y funestos durante los conflictos bélicos.

Con la aparición de ISIS en Irak y Siria, las mujeres se transformaron en una presa selecta de los seguidores del Califato Islámico. Uno de los ejemplos más crueles del accionar de ISIS fue las masacres que en 2014 cometió en la región de Shengal, en el norte iraquí. Esa zona, con una población de mayoría yazidí, soportó los ataques de ISIS mientras el ejército de Irak y las fuerzas militares del gobierno semiautónomo del Kurdistán iraquí, huían del lugar.

Los yazidíes, que en su larga historia sufrieron 73 genocidios, se encontraron desamparados hasta que la guerrilla del PKK se trasladó a la región y logró abrir un corredor humanitario para que los pobladores escaparan. Igualmente, en apenas unos días ISIS asesinó a cientos de personas y secuestró al menos a 3.000 mujeres yazidíes, a muchas de las cuales luego vendió en mercados de esclavos. Las yazidíes capturadas también sufrieron violaciones y casamientos forzados, como lo denunció Nadia Murad, la Premio Nobel de la Paz 2018, que fue una de las víctimas de los yihadistas.

El patriarcado turco
La profunda mentalidad patriarcal de ISIS es similar a la que recorre las calles de Turquía, azuzada por el presidente Erogan. En la actualidad, ser mujer en Turquía implica correr peligros permanentes. En los últimos años, desde el gobierno se ordenó el arresto de decenas de diputadas en funciones, alcaldesas y activistas por los derechos de las mujeres, la mayoría kurdas del sudeste del país.

Solo en julio pasado, en Turquía se registraron 36 femicidios, a lo que se suma otras 11 mujeres que fueron encontradas muertas en circunstancias sospechosas. Estas cifras se desprenden del último informe presentado por la plataforma “Vamos a detener los femicidios” (Kadın Cinayetlerini Durduracağız, KCDP). Según la organización, el 92 por ciento de las mujeres fueron asesinadas el mes pasado por sus esposos, parejas, padres o hijos.

En la investigación de la KCDP se remarcó que aquellos hombres que se sienten “perturbados” por la igualdad de género afirman que la Convención de Estambul pondría en peligro o destruiría las estructuras familiares tradicionales y la cohesión familiar. “A pesar de la sorprendente tasa de femicidios, el gobierno del partido AKP ha estado debatiendo durante algún tiempo si retirarse de la Convención, que tiene como objetivo frenar la violencia contra las mujeres, especialmente la violencia doméstica, y fortalecer la igualdad de género”, señalaron desde la plataforma. Para la KCDP, “los círculos conservadores en Turquía incluso atribuyen el aumento de femicidios en el país a la Convención de Estambul, aunque 2011, el año en que se redactó la ley del Consejo de Europa, tiene una de las tasas de femicidios más bajas en Turquía”.

El secuestro
“Al principio, durante cuatro días no tuvimos ninguna información de ella y cuando desapareció, pensamos que había sido asesinada. Después de esos cuatro días enviaron un vídeo al teléfono de mi marido donde salía ella siendo capturada. Inmediatamente, informamos a todo el mundo que conocíamos en Rojava y empezamos a buscarla”, contó recientemente la madre de Çîçek en una entrevista al portal Women Defend Rojava.

Aunque todavía no está claro, la miliciana fue enviada a Turquía, en una clara violación a las leyes internacionales que rigen los conflictos bélicos. Según medios kurdos, la joven fue trasladada a la ciudad de Urfa, donde recibió asistencia médica y luego encarcelada en la prisión de máxima seguridad de Hilwan. A todo esto, la justicia ya la había acusado por “alteración de la unidad e integridad del Estado”, “pertenencia a una organización terrorista armada” e “intento de asesinato premeditado”.

La madre de Çîçek relató que, en ese momento, con su familia vivían en Turquía. Cuando supieron de su hija, hablaron con un abogado y presentaron fotografías de la joven en instituciones públicas, con la urgencia de ubicar su paradero. “Estábamos asustados de que fuésemos arrestados también, pero queríamos saber dónde estaba y confirmar que estaba viva”, rememoró la madre.

En marzo de este año, tres miembros de la familia de Çiçek fueron deportados a Rojava. La agencia de noticias Mezopotamya informó que “agentes de policía irrumpieron el lunes (2 de marzo) en el lugar de trabajo de Salih Temo, padre de Çiçek Kobanê, y lo arrestaron a él y a sus hijos Mahmut (15) y Mustafa (18), en la ciudad fronteriza de Suruç, en el norte de Kurdistán (sudesta de Turquía), en la provincia de Urfa. Los tres fueron deportados al norte de Siria a través del cruce fronterizo de Mürşitpınar, que está cerrado como cruce fronterizo oficial”. La agencia de noticias agregó: “Salih Temo fue golpeado por los policías y casi todos sus dedos fueron quebrados”. 

El juicio
A principios de junio, se conoció la realización de la primera audiencia en el caso contra la miliciana de las YPJ. Durante la sesión, su abogado defensor, Hidayet Emek, afirmó que no estaba claro “quién de los grupos del Ejército Nacional Sirio trajo a nuestra cliente. Tampoco hay información sobre cómo nuestra clienta resultó herida. El ENS no tiene una misión de aplicación de la ley, ni la autoridad para arrestar. Hay una detención ilegal en cuestión, que revela una deficiencia en la acusación. Nuestra clienta proviene de Raqqa, Siria. En consideración a las acusaciones dirigidas a ella, es esencial entender por quién fue arrestada ilegalmente. Sobre esta base, exigimos la identificación de los involucrados en su arresto”.

Las demandas de la defensa de Çiçek fueron rechazadas por el tribunal de la corte penal de Urfa, donde se desarrolla el juicio. El 28 de julio, en la segunda audiencia la joven rechazó las acusaciones en su contra y aseguró que en el momento de su captura no estaba involucrada en una acción armada, sino que proporcionaba ayuda humanitaria a la población civil. Çiçek agregó que luego de ser retenida por los yihadista recibió dos disparos en una de sus piernas. Aunque recibió atención médica, dijo la operación a la que fue sometida no tuvo éxito, ya que todavía no puede ponerse en pie por sí sola. Su abogado volvió a reiterar las demandas de la primera audiencia, aunque tampoco fueron aceptadas. El tribunal decidió que el juicio se reanude el próximo 22 de septiembre.

Amenazados y humillados
La madre de Çiçek contó que pudieron visitarla “una vez al mes y hablar con ella por teléfono una vez a la semana durante diez minutos. Hemos vivido con la presión constante de la policía turca, que han venido a nuestra casa todos los meses. Hemos recibido amenazas y hemos sido humillados”. A su vez, alertó de las pésimas condiciones de detención en que se encuentra su hija debido al coronavirus, ya que Turquía es uno de los países más afectados por la pandemia.

“Las autoridades turcas no siguen los principios y las recomendaciones específicas de la Organización Mundial de la Salud, el Centro de Prevención de la Tortura, o los comisionados de derechos humanos de las Naciones Unidas y el Consejo de Europa. Las vidas de los presos corren un riesgo muy elevado”, aseveró la madre de la joven.

Cuando Çiçek Kobanê fue secuestra, el Kongra Star –la principal organización de mujeres del norte y el este de Siria- denunció las “atrocidades” cometidas por los yihadistas al servicio de Turquía.  “Estos ataques brutales e indignos del ejército de ocupación turco y sus aliados son un asalto a todas las mujeres”, manifestaron desde la organización. El Kongra Star además apuntó: “Temiendo el poder de las mujeres, usan métodos tan inhumanos. Pero nosotras no daremos marcha atrás. Estos métodos por sí solos hacen que nuestra ira, lucha y resistencia sean más fuertes y más amplias que nunca”.
leandroalbani@gmail.com


sábado, 8 de agosto de 2020

La pandemia que nos define



Por Carolina Vásquez Araya:

Las relaciones de poder se consolidan en medio de un ambiente fuera de control

De manera paralela a los efectos del Covid-19, una de las consecuencias del confinamiento obligado es el incremento de actos de violencia contra niños, niñas y mujeres. Sin embargo, las agresiones perpetradas desde el machismo y la misoginia constituyen una conducta normalizada a partir de una educación con sesgo sexista y un sistema que ampara a los agresores por una visión deformada de la justicia; por lo tanto –aunque esta pandemia ha empeorado la situación- esas conductas han existido desde siempre. Los ejemplos abundan, pero ni así logran llegar a la conciencia de la sociedad, dado que está todavía considera la violencia machista como “un asunto privado” y da vuelta la cara para no saber.



En esta lucha sin cuartel, emprendida por quienes comprenden a cabalidad cuál es el alcance de los estereotipos insertos en la conciencia colectiva, las iniciativas por un cambio de paradigmas se estrellan contra la indiferencia de una sociedad convencida de que el reparto del poder es un tema cerrado. De modo instintivo adjudican la autoridad en quienes han concentrado el control sobre diferentes aspectos de la vida económica, política y social, sin pararse a pensar en la desigualdad implícita en ese sistema que margina los derechos de más de la mitad de la ciudadanía.

Los esfuerzos por transformar las bases sobre las cuales se erige todo un estilo de vida, no suelen ser bienvenidos cuando amenazan con echar abajo todo un conjunto de estereotipos, normas y formas de relación entre sexos. Tampoco es fácil alcanzar logros sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de justicia, en cuyos ámbitos se suele sellar el destino de las víctimas de violaciones, agresiones y asesinatos, dándose por hecho la existencia de una causal que exime al victimario y también una culpa que justifica la agresión contra la víctima. Los niveles de impunidad en crímenes de feminicidio, por lo tanto, reafirman la indefensión de las mujeres al no ser castigados.

Para comenzar a transformar las relaciones humanas, primero es preciso derribar un sólido entarimado de valores y normas definidas desde una masculinidad mal entendida, la cual privilegia el poder por sobre la equidad. Impreso en códigos y doctrinas religiosas desde siempre y en todo el mundo, se impuso una jerarquía ilegítima, cuyo principal propósito ha sido mantener la jurisdicción sobre la condición femenina de reproductora de la especie y, para ello, restarle toda posibilidad de independencia y ejercicio de su plena libertad. Así, incluso en las sociedades más desarrolladas del planeta, para eliminar restricciones sobre el derecho de la mujer sobre asuntos relacionados con su cuerpo y con su vida, los resultados de esas batallas tienen apenas medio siglo.

La situación de vulnerabilidad de niños, niñas y mujeres en el contexto de la actual pandemia, por lo tanto, reside en las limitaciones impuestas por los códigos establecidos para la conformación de la familia y su repartición de poderes. Millones de mujeres, privadas del derecho de gozar de iguales derechos que su pareja tanto en el aspecto económico como por los sesgos legales del contrato matrimonial o de convivencia, están sujetas a tolerar una relación de violencia que en muchos casos acaba con la muerte.

En este escenario de pandemia sobre pandemia, el papel de las instituciones –incluida la prensa- debe ser asumir la responsabilidad de velar por la seguridad de niños, niñas y mujeres, aboliendo de paso los paradigmas del injusto y mal concebido sistema patriarcal.

Las instituciones deben velar por la seguridad de los más vulnerables.

elquintopatio@gmail.com

viernes, 31 de julio de 2020

Del genocidio armenio a las masacres de los kurdos

Por Leandro Albani:

El Estado turco recorre una línea histórica marcada por la represión de las minorías étnicas y religiosas dentro de sus fronteras. Ayer las víctimas fueron los armenios, hoy son los kurdos.

El Estado turco es implacable. En su versión otomana, laica y “moderna”, o –en los últimos años- erdoganista, las minorías étnicas y religiosas están en el blanco de una maquinaria militar e ideológica que no concibe diferencias y ni siquiera tibias oposiciones. En Turquía existe una línea histórica que oscila entre el genocidio y las masacres planificadas, la represión y la asimilación de grandes porciones de población bajo el lema de una nación, una bandera, un Estado. Este derrotero comenzó a finales del siglo XIX, con la decadencia del Imperio Otomano, y se reproduce de forma casi exacta hasta llegar al actual gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan.


El historiador armenio John Sahakí Kirakosyan es una referencia por demás interesante para observar la historia del Estado turco. En su libro Jóvenes turcos. Antecedentes históricos y geopolíticos del Genocidio Armenio, Kirakosyan investiga y documenta de forma sólida los últimos estertores otomanos y el nacimiento del movimiento que dio vida a la República turca en 1923, con el liderazgo de Mustafa Kemal (Ataturk) y los Jóvenes Turcos. Publicado a mediados de la década de 1980, y recién aparecido en Argentina en 2015 de la mano de Ediciones Ciccus, en Jóvenes Turcos también se pueden rastrear los choques geopolíticos alrededor de Turquía y las tensiones de potencias como Rusia, Gran Bretaña, Francia y, posteriormente, Estados Unidos para conquistar una alianza férrea, en un primer momento, con el Sultán Abdul Hamid II –último patriarca del Imperio Otomano-, luego con Ataturk hasta llegar a la actual e inflamable situación generada por Erdogan y sus planes de expansión y control territorial.

Algunos fragmentos del trabajo de Kirakosyan, en referencia a las matanzas contra armenios que derivaron en un genocidio en el que fueron asesinados entre un millón y medio y dos millones de personas, sirven para trazar esa línea histórica siniestra

El autor recuerda que durante el Imperio Otomano “se perseguía a los maestros (armenios) y se ejercía un estricto control sobre las escuelas. Se violaban y pisoteaban los derechos nacionales y los privilegios concedidos y consagrados por decretos de los sultanes anteriores”.
Kirakosyan cita al historiador y político irlandés James Bryce, que describió la persecución: “Infinidad de aldeas se convirtieron en pasto de las llamas, las iglesias fueron transformadas en mezquitas, las mujeres fueron violadas, las muchachas y los jóvenes fueron llevados lejos y vendidos como esclavos”.

Según el historiador armenio, cuando el Sultán era acusado de las masacres contra armenios sus respuestas eran lacónicas: “Las consideraba leyendas, y con el propósito de granjearse las simpatías y la solidaridad de monarcas y tiranos adictos, declaraba que no se hizo nada más que proteger el orden de los atropellos de los revolucionarios, que los agresores eran armenios, que en sus cárceles no se aplicaba ningún tipo de torturas y que, generalmente, las torturas, desde hacía mucho tiempo él las había prohibido en la realidad turca”.

El propósito de los turcos era –afirma Kirakosyan-, implementando un amplio sistema de matanzas, lograr que en un extenso territorio ninguna mujer armenia pudiera convertirse en madre de un niño armeni
Una de las bases de la política otomana era el odio étnico. Así se describen las medidas tomadas por el Sultán Hamid: “Clausuraba las escuelas armenias allí donde le era posible. Estaba prohibido el ingreso a Turquía de todos aquellos libros que, de una manera u otra, podrían alimentar las ansias de autonomía del pueblo armenio. Por ejemplo, estaba prohibida la entrada del Manual de Geografía donde se mencionará la palabra armenia. Los periódicos armenios eran censurados con particular severidad por parte de los organismos estatales. Se estimulaba el espionaje en todos los ambientes armenios”.
Si bien las palabras citadas son una pequeña muestra de lo sucedido con los armenios, describen los grandes rasgos de la política otomana que, con mediaciones y “nuevas formas”, sobreviven en la génesis del Estado turco moderno.

En muchas de las historias relatadas por Kirakosyan se podrían suplantar las palabras “armenio” por “kurdo” y “Sultán Hamid” por “presidente Erdogan”, y entonces sospecharíamos que la historia está congelada. Pero el fuego que hace mover los ejes de la humanidad no está en sus dictadores, sino en los pueblos que resisten y se rebelan. Muchos armenios y kurdos tomaron esta decisión que todavía no se apagó.
Las similitudes entre las políticas genocidas contra los armenios y la actual voracidad turca por enterrar a los kurdos es la misma.

Estos pocos ejemplos lo demuestran
El 4 de mayo de 1937, el gobierno turco dio inicio a la Masacre de Dersim, cometida en la región aleví de Bakur (Kurdistán turco). Miles de pobladores fueron asesinados y la mayoría de los sobrevivientes, expulsados. Las cifras oficiales indican que se asesinaron a 12.000 pobladores, aunque ese número, según las fuentes, aumenta a 90.000. El Estado turco no sólo mató, sino que cambió los nombres originales de la región. Desde entonces, en los mapas Dersim aparece con el nombre turco de Tunceli.

Con el avance de la República turca sobre los territorios dentro de sus fronteras, la prohibición de la lengua materna y la escritura en los idiomas originales fue una política de Estado. Nombres de ciudades y pueblos, calles e instituciones, se turquificaron. En la década de 1990, el gobierno turco llegó a cambiar los colores de los semáforos en varias ciudades de Bakur: el rojo, el amarillo y el verde son los colores que se ven en las banderas del Movimiento de Liberación de Kurdistán. En la actualidad, la misma turquificación fue denunciada en las regiones kurdas del norte de Siria, ocupadas por Ankara desde el 2018. En el cantón de Afrin o en la ciudad de Serekaniye ahora las clases se dan en idioma turco, los profesores fueron enviados desde el otro lado de la frontera, y la bandera roja con la media luna y la estrella flamea en los colegios.

Con el golpe de Estado de 1980, el poder militar turco buscó barrer la radicalidad de la izquierda del país y del creciente movimiento kurdo, impulsado por el Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Además, abrió las puertas a la liberalización de la economía, dejando de lado los lineamientos de un Estado que controlara las finanzas y el desarrollo. Una característica del golpe militar fue la cantidad de personas encarceladas en apenas unas semanas: 30.000 hombres y mujeres fueron arrestadas y depositadas en los peores penales del país. Con el encarcelamiento masivo, los militares creyeron detener a los kurdos en sus demandas por que se respeten sus derechos básicos. Pero sucedió todo lo contrario: las cárceles se convirtieron en un hervidero de militancia y formación de cuadros. Sakine Canzis, una de las fundadoras del PKK, vivió esos años de cárcel y al salir se convirtió en un símbolo de la resistencia kurda hasta su asesinato, ocurrido en Francia en enero de 2013.

En 2012, los kurdos de Siria se levantaron en armas y declararon la autonomía de una región sometida durante décadas por los dictados del régimen del partido Baath. Ante este panorama, el gobierno turco puso manos a la obra: derramó financiamiento y logística hacia el Estado Islámico (ISIS) para que lograra ocupar Rojava. ISIS fue derrotado por las fuerzas de autodefensa kurdas YPG/YPJ, y posteriormente por las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), impulsadas por los kurdos y respaldada por la Coalición Internacional.

 Frente a la derrota de los yihadistas, Turquía lanzó una invasión abierta. En enero de 2018 comenzó a bombardear el cantón de Afrin, y en marzo los grupos terroristas respaldados por Ankara ocuparon la mayoría de la zona. A partir de ese momento, impusieron una política de desplazamiento masivos (se calcula que al menos 500.000 personas tuvieron que huir), asesinatos y violaciones sistemáticas de mujeres, saqueos y robos de bienes particulares, de reliquias arqueológicas y de la producción agrícola. En octubre de 2019, Turquía ocupó desde Serekaniye hasta Gire Spi (Tell Abyad), aplicando el mismo plan que en Afrin. La propia Naciones Unidas reconoció que Turquía cometió crímenes de guerra en Rojava. A esto se suman las denuncias de Amnistía Internacional, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos y de organismos de derechos humanos locales.

—Desde que en Turquía el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) se convirtió en la tercera fuerza política en el parlamento, la represión contra la organización, sus militantes y sus diputados, diputadas, alcaldes y alcaldesas electas, no cesó. De los 65 municipios kurdos ganados por el HDP en los comicios del 31 de marzo de 2019, ahora 46 son administrados por interventores estatales, luego de violentos desalojos de las fuerzas de seguridad. La justicia emitió órdenes de arresto contra casi 30 alcaldes y alcaldesas electas, 19 de los cuales se encuentran actualmente en prisión. En seis municipios, los co-alcaldes electos ni siquiera pudieron asumir el cargo, porque la justicia electoral se negó a reconocerlos. Todos y todas son acusados, sin pruebas reales, de “pertenecer a una organización terrorista”.
La línea histórica está marcada y es clara. Los métodos aplicados durante el Imperio Otomano y las décadas posteriores, profundizadas por el régimen de Erdogan, son constantes y calcados.

En Jóvenes Turcos, Kirakosyan también remarca un tema importante, que desde el siglo XIX recorre de Medio Oriente: la disputa de las potencias internacionales por el control territorial de la región. Con respecto a la última época otomana, el historiador armenio describe de forma meticulosa los “juegos” diplomáticos y políticos del Imperio Zarista, el Imperio Británico y el resto de Europa. Ante las matanzas de armenios, apunta Kirakosyan, “Europa no hacía más que enviar protestas vanas y sin sentido, y Rusia no tenía la intención de intervenir, el Sultán y su banda de seguidores se sentían con las manos libres para seguir adelante con sus crímenes”. Kirakosyan además recuerda que, ante los crímenes cometidos por la Sublime Puerta, las sedes diplomáticas europeas en territorio otomano por las noches apagaban sus luces, como forma de protesta: un símbolo de hipocresía que, con otras formas menos sutiles, se repite frente a los crímenes de Turquía contra los kurdos.
leandroalbani@gmail.com


miércoles, 22 de abril de 2020

Trump y sus aliados regionales, entre los peores del mundo

Por Sergio Ortiz:

El presidente norteamericano y sus aliados de esta parte del mundo, del Cartel de Lima, están entre los peores gobiernos del mundo al enfrentar la pandemia.

Donald Trump es el mayor responsable político de la pésima performance norteamericana contra el Covid-19. Los números así lo cantan. Tiene la mayor cantidad de contagiados y de muertos, más que los fallecidos sumados de Italia, España y Francia. Ha recibido críticas por haber desfinanciado el sistema de salud e incluso suprimido órganos estatales que podrían haber jugado un buen papel en esta crisis.


Una vez que empezó la epidemia, el magnate estuvo lejos de preocuparse. Pensó que este drama dejaría en gran inferioridad de condiciones a China, su principal adversario mundial. La OMS declaró que la epidemia habría trocado en pandemia, el 11 de marzo, pero la Casa Blanca no tomó las medidas urgentes de cuarentena. El cretino pensaba con el bolsillo, con el suyo propio y el de las corporaciones más poderosas, que verían disminuir sus negocios en caso de cierres de actividades económicas.

Después ya fue tarde. EEUU quedó como el epicentro internacional de la pandemia. En vez de admitir sus culpas políticas y sanitarias, hacer autocrítica y relanzar medidas, Trump se dedicó a calumniar a China y a la OMS, a la que el 14 de abril cortó el aporte económico de 400 millones de dólares. Si alguien tenía alguna duda sobre el carácter criminal de su gobierno, ese cese del aporte a la Organización Mundial de la Salud la habrá disipado. Eso lo hacen los genocidas, que cometen delitos contra la humanidad. Trump lo hizo.

Una escuadra de presidentes latinoamericanos que siguen sus pasos hace sufrir a sus pueblos en proporción parecida a los afroamericanos, los latinos y en general a la población más humilde en EEUU.

Bolso nazi
Uno de los principales aliados en esta región es Jair Bolsonaro, que subestimó la enfermedad y se negó a tomar medidas apropiadas. Era una «gripecita» que ya iba a pasar. Los brasileños se bañan en alcantarillas y no se enferman. Esas frases tristemente célebres no salvaron a Brasil de ser el país con más contagios y muertes en la región.

Hasta el martes 14 tenía 23.830 enfermos confirmados y 1.355 muertos. San Pablo y Río de Janeiro eran las dos ciudades más afectadas, especies de Nueva York del subdesarrollo. El alcalde y el gobernador de Nueva York, y los de varios otros estados, entraron en colisión con Trump. También los gobernadores Wilson Witzel del estado de Río de Janeiro y Joao Doria, de San Pablo, chocaron con Bolsonaro. El ministro de Salud, Henrique Mandetta, estaba esperando el telegrama de despido del presidente.

Lo de Bolsonaro es provocador. En vez de cuarentena el tipo visita panaderías y negocios sin barbijo, saluda y se saca fotos con personas. Sigue pensando que el virus es un mariquita, a los que desprecia tanto como a los lulistas, negros, indígenas, mujeres, pobres, extranjeros, ecologistas, etcétera.

Cartel de Lima.
Entre los catorce países del Cartel de Lima armado por Luis Almagro y la administración Trump en el seno de la contagiada OEA, hay varios con mala nota.

Uno es el ecuatoriano Lenin «Kausky» Moreno. Durante 2019 y mucho antes de la aparición de los primeros casos en Wuhan, provocó una rebelión popular con su plan de ajuste, deuda externa, retrocesos de las conquistas sociales y represión a los ecuatorianos. Con esa receta de neoliberalismo extremo Ecuador colisionó de frente con el Covid-19.

En Guayaquil muchos fallecidos estaban en las calles: no habían tenido atención médica cuando conservaban vida y quedaban a la intemperie una vez muertos. Cero sensibilidades y cero aparatos sanitarios del gobierno. Eso sí, el traidor Moreno, tuvo tiempo e influencias para que su antecesor en el cargo, Rafael Correa, fuera condenado a 8 años de cárcel por supuestos sobornos a empresas privadas. Lo hizo sin pruebas, para impedirle presentarse como candidato en la próxima elección presidencial, en operativo similar al utilizado contra Lula da Silva.

El portavoz del gobierno, Jorge Wated, informó el 2 de abril que una fuerza de tareas conjunta de militares y policías había levantado 150 cadáveres en los últimos tres días en Guayaquil. Según diarios de Ecuador los cadáveres recogidos en la vía pública fueron 500 en la primera semana del mes.

Ese país tiene 7.529 casos confirmados y 355 muertos. Y el ministro de Salud Pública, Juan Carlos Zevallos, admitió que en los próximos días vendrá el pico más alto de la curva, sobre todo en Guayaquil, capital del estado de Guayas, donde los expertos médicos estiman que habrá entre 2.500 y 3.500 muertos.
Muertos de Piñera.

El Chile de Sebastián Piñera, otro de los socios plenos del Cartel de Lima, registraba hasta el martes 7.917 casos y 92 muertos.

La cuarentena no ha sido generalizada como en Argentina, sino parcial sobre determinados barrios de algunas ciudades. Por ejemplo, hasta el lunes 13 había seis barrios de la capital chilena con restricción, pero a partir de allí fueron liberados al tránsito y la actividad. Según la consultora Cadem, el 79 por ciento de la ciudadanía desaprueba ese levantamiento de cuarentena.

Pero el mandatario no es un sanitarista sino un empresario devenido político, y en su escala de valores está primero la obtención de plusvalía. Él se enojó mucho con la presentación que hizo su colega argentino Alberto Fernández, el viernes 10 de abril en una conferencia de prensa, reivindicando la performance de este lado de la cordillera.

El gobierno chileno contraatacó mediante su ministro de Salud, Jaime Mañalich, asegurando que su gobierno tiene la capacidad de testeo más alta de la región y que «hasta el 11 de abril se habían realizado 4.228 tests por millón de habitantes, un equivalente a 15 veces lo testeado por la Argentina, que está en el orden de 435 por millón de habitantes».

Algunos números son relativos y discutibles, pero ese ministro es indefendible. Está en contra de las cuarentenas: «El destino de esto es que toda la población mundial se infecte, no hay ninguna manera de evitarlo, a menos que exista una vacuna».

Los números chilenos son poco confiables porque hasta el 7 de abril el ministro contaba como enfermos curados a… ¡los muertos! Los incluía como «recuperados», porque «ya no contagian». Después del escándalo tuvo que dejar de contar los muertos como recuperados.

En la dolorosa estadística deben entrar los 33 muertos y 3.400 heridos, entre ellos 300 con pérdida de la vista por perdigones de Carabineros, durante la rebelión popular iniciada en octubre.
Así de enfermo terminal está el Cartel de Lima. ¿Qué espera Fernández para retirar a Argentina de ese peligroso club de amigos de Trump?
ortizserg@gmail.com

sábado, 21 de marzo de 2020

“Tejer vínculos entre nosotras es lo más potente que tiene la revolución”

Por Leandro Albani:

La revolución en el Kurdistán sirio sigue su curso, pese a los ataques militares de Turquía. Una internacionalista catalana relata en primera persona su experiencia.

Cuando llegó a Rojava, eligió el nombre de Aurora Picornell, la costurera y reconocida militante del Partido Comunista de España (PCE), oriunda de Palma de Mallorca, fusilada por los falangistas en octubre de 1937. Con ese nombre-homenaje, que prefiere elegir a la hora de contar su experiencia junto a los pueblos del norte y el este de Siria, el relato de esta joven catalana que se encuentra desde hace meses en Rojava se expande por temas, reflexiones, vivencias y sentimientos como si fuera un mar calmo y profundo. Pese a la invasión militar que, por estos días, encabeza Turquía contra el territorio controlado por la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES), Aurora cuenta su historia eligiendo palabras que recoge de la profundidad de ese mar de experiencias que crece desde hace más de ocho años y se conoce como la Revolución de Rojava.


Imagen: Inauguración de una Casa de las Mujeres en Rojava / Aurora Picornell
Hasta hace poco en la ciudad de Kobane –conocida mundialmente por haber resistido durante más de dos meses los ataques del Estado Islámico (ISIS o Daesh) en 2015-, Aurora habla sobre las transformaciones que viven los y las internacionalistas que llegan a Rojava para sumarse a un proceso revolucionario novedoso para Medio Oriente, pero, al mismo tiempo, jaqueado por diferentes poderes de la región. Sus reflexiones, algunas de las cuales se pueden leer en El Salto Diario, navegan por la autonomía de las mujeres, su autodefensa –a través de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ)-, la construcción de una educación liberadora, los desafíos de la solidaridad internacional en medio de una guerra cruenta y un futuro cargado de esperanzas y luchas. Las palabras de Aurora ahora navegan sobre las olas de la revolución.

Conocer y llegar
Milito desde hace años en un movimiento comunista que lucha por el socialismo, el feminismo y la liberación de los países catalanes. A partir de ahí, conocí la lucha del movimiento kurdo, especialmente, desde los debates y el trabajo tanto ideológico como práctico para la liberación de la mujer. Empezamos a leer perspectivas que se planteaban desde el Movimiento de Mujeres de Kurdistán y comencé a conocer la cuestión kurda. Como a mucha gente nos pasó, después de la resistencia y la batalla en Kobane contra ISIS, fue que empecé a investigar, a leer más y a interesarme por el tema de la liberación del pueblo kurdo, poniendo el foco en cómo se planteaba la lucha de liberación de las mujeres tanto a nivel ideológico como práctico. Quería ver cómo se estaba desarrollando y empezar a conocer la revolución de Rojava, que es conocida como la revolución de las mujeres. Para muchas mujeres, fue una gran dosis de esperanza y motivación al observar lo que estaban haciendo las mujeres aquí. Eso fue lo que, poco a poco, me llevó a interesarme y a conocer más la lucha del pueblo kurdo. Y eso, finalmente, me trajo a Rojava.

Imagen: Movilización de mujeres en Rojava / Aurora PicornellAl llegar a Rojava, a muchas personas nos sorprende su cultura de la hospitalidad. Nos sorprende que seamos tan bien recibidas, que se abran tantas puertas, que se ofrezca cobijo, comida y lo poco que tienen. Y ver cómo te reciben, como una compañera, como una persona. A veces, nos pasa, en otros contextos en Occidente, que vamos dejándonos de tratar como personas y desconfiamos las unas de las otras, y, entonces, juzgamos. Pero aquí te encuentras con lo opuestos: te reciben con los brazos abiertos, con confianza y tratándote como una compañera más. En ese sentido, la relación con la población siempre ha sido una experiencia positiva, al ver cómo personas que están en el caos creado en Medio Oriente, con toda la guerra que viven desde hace tantos años -y con todo lo que eso supone, no solo en el impacto de la guerra a nivel económico, ecológico, etc.-, aun así, te reciben en su casa con una sonrisa, se ponen a hablar contigo mientras tomas té y con todas las buenas maneras que el liberalismo, de algún modo, nos intenta hacer perder en otras partes del mundo.

Ahora, estoy participando de la campaña #WomenDefendRojava, que desarrolla el Kongra Star y se inició un poco antes de la nueva invasión turca en octubre del año pasado. La campaña trata de organizar, activar e impulsar la solidaridad y el internacionalismo de todas las mujeres en el mundo, no solo para la defensa de Rojava, sino para construir una revolución de las mujeres. Es una campaña que se realiza desde los últimos meses y se articula por medio de comités, de grupos de mujeres que se reúnen para llevar adelante acciones, formaciones, explicaciones de la situación en Rojava, participación en manifestaciones en sus propios pueblos o ciudades. Es una campaña para juntarnos como mujeres y que cada una pueda actuar de manera local, pero pensando de manera global, pensando en las mujeres de Rojava y el mundo, que ahora mismo están resistiendo frente a la invasión de Turquía y sus aliados yihadistas. La campaña está presente en diferentes países y la intensión es seguir desarrollándola desde el norte y el este de Siria, y en todo el mundo. Que sea una manera de unirnos y vincularnos como mujeres, y defender la revolución. Los avances que aquí se han dado no solo son importantes para las mujeres de la región, sino que son un paso adelante para las mujeres de todo el mundo. Tanto por nuestra responsabilidad de internacionalistas, pero también para nuestra propia libertad como mujeres, vivamos donde vivamos, tengamos religión o no, y hablemos la lengua que hablemos, defender la revolución de Rojava es defender nuestra propia libertad.

Mujeres y liberación
En Rojava, las mujeres son el auténtico motor de la Revolución. Lo son desde el planteamiento más teórico, más ideológico, que se hace a la cuestión de la liberación de la mujer, como también en la práctica y en cómo se desarrolla. Se entiende que, sin la liberación de las mujeres, la liberación de la sociedad no es posible. Haciendo un repaso histórico, y cómo se materializa hoy en día, la opresión de la mujer, relegándonos a la casa, por fuera del espacio público, negándonos la independencia económica o siendo mano de obra barata o de reproducción gratuita, al final, es una herramienta que ha servido de base para la explotación de la sociedad entera, para romper la comunidad y para legitimar, de alguna manera, toda la explotación que se hace.

Es imposible plantear una liberación de la sociedad si no somos capaces de reconstruirnos y liberarnos como mujeres. No podemos ser libres como sociedad cuando la mitad de la población está oprimida. Como pueblos, no podemos ser libres si oprimimos a otros pueblos. No podemos ser libres si estamos oprimiendo a miembros de la sociedad. Aquí, se pone mucho en valor la figura de la mujer, precisamente, por su papel en la sociedad, por su papel en la gestión más comunitaria y en la reconstrucción de la vida. Se plantea la necesidad de romper con esta explotación y opresión contra las mujeres, y con esta mirada patriarcal que el mundo ha tenido a lo largo de su historia. La historia es una historia de explotación, de dominación, de conquistas de territorios, de asesinatos y genocidios. Todos estos valores fueron legitimados a través de la opresión de la mujer. Por eso, es necesario que rompamos con ellos si queremos realmente romper con la opresión del sistema.

Ahora mismo, y a lo largo de toda la historia, el sistema capitalista depende de las mujeres y de nuestro trabajo, pero no importa si nos asesinan a miles cada año. Para construir realmente una vida en libertad, es necesario que las mujeres seamos libres, si no, no será posible. Porque no podremos cambiar la mirada con la cual estamos construyendo el mundo y porque seguirá existiendo la mitad de la población mundial oprimida. Por lo tanto, desde ese punto, no podemos ser capaces de construir otro mundo.

Autonomía y autodefensa
Aquí, puedes ver cómo las mujeres son el motor de la Revolución, ya que son las más activas, las más ilusionadas, las más fuertes, no sólo en los espacios autónomos de mujeres, sino también en las estructuras y proyectos mixtos. Las mujeres son las que están ahí, tirando del carro, desarrollando los proyectos y haciéndolo con ganas y con la ilusión de aportar realmente el esfuerzo que sea necesario para llevar a cabo esta revolución. Lo ves en todas las mujeres de la sociedad. A nosotras, en el resto del mundo, tal vez nos llegó solo una parte de esta defensa, pero es una parte importantísima y, sin duda, es todo un símbolo de la revolución, que ha tenido un impacto súper-positivo.

Están las YPJ, pero la revolución también se desarrolla en muchos otros ámbitos. La desarrollan las madres de la asociación de mártires, lo que hacen las jóvenes -con una potencia y una fuerza increíble-, y que se lleva adelante desde todos los ámbitos con mujeres de todas las edades, con diferentes procedencias, religiones. Lo desarrollan en el día a día, en las instituciones, haciendo acciones, en el frente con la autodefensa ante el Estado turco y sus aliados yihadistas. Pero a la revolución también la impulsan las madres con su trabajo incansable cuidando a las familias, las estudiantes generando la autoeducación en los diferentes institutos y así lo hacen todas las mujeres en todas las facetas de la vida. Las mujeres no sólo hemos tomado el ámbito militar, sino que hemos continuado en todos los ámbitos, también aquellos que son invisibles, como es el trabajo a nivel social y que es imprescindible para que se desarrolle la revolución. Las mujeres aquí son realmente la vanguardia de la revolución. Y esto pasa por una cuestión muy simple: al final, las más oprimidas somos las que más vamos a luchar por defender esto. Y, especialmente aquí, sobre todo, mujeres que han vivido bajo el Daesh, como las mujeres de Raqqa.

Hay que destacar la autonomía de las mujeres. Eso es algo que se ha intentado destruir, destruir nuestros vínculos, porque, precisamente, el potencial que tienen estos vínculos es lo que puede hacer de una revolución que sea victoriosa y que se mantenga, como vemos aquí, ocho años después de que comenzara. Tejer vínculos entre nosotras es uno de los puntos más potentes que tiene la revolución. La otra parte es la autodefensa. Si queremos llevar a cabo una lucha por la vida, vamos a tener que defenderla. En una de las partes donde se materializa la autodefensa es en lo militar. No olvidemos que estamos en un territorio donde tropas fascistas turcas y con diferentes bandas de yihadistas ocupan regiones e intentan avanzar.

También es importante la autodefensa en todos los aspectos de la vida, en cómo defendemos nuestra manera de pensar, para no pensar como aquellos que nos quieren sumisos. ¿Cómo protegemos nuestro territorio, la naturaleza, a nuestras vecinas, a los niños y niñas, a toda la sociedad? ¿Cómo nos protegemos de todo lo que pasa? Desde la perspectiva de las mujeres, es muy interesante ver cómo se desarrolla, desde un lado, con las YPJ, pero, por otro, con las cooperativas de mujeres para defender su independencia económica o el vínculo que hacen entre ellas las madres de mártires para protegerse de esta guerra. La lucha de las mujeres en Rojava es lo que da más esperanza de que la revolución pueda ser victoriosa por muchos años y se extienda por muchos territorios. Si existe alguna esperanza, o si hay algo potencialmente ganador en todo este gran cambio que tenemos que hacer en el mundo, es precisamente la lucha de las mujeres. En el momento en que nos encontremos entre nosotras y nos empecemos a organizar, la ilusión por cambiar este mundo y por recuperar nuestras vidas en libertad va a ser demasiado fuerte y no la va a poder parar ni el Estado turco ni toda la OTAN.

Crítica y autocrítica
Sobre Rojava, hace falta una mirada mucho más profunda, más amplia, que tenga en cuenta el contexto en el que nos encontramos. Hay un proyecto claro. En algunos ámbitos, se han podido dar más pasos y, en otros, no. Pero la dirección hacia la que caminamos es clara. El problema, en gran medida, es el contexto en el que nos encontramos. No podemos olvidar que la revolución se encuentra en medio de una guerra no sólo militar. Desde hace unos meses, la invasión de Turquía continúa expandiéndose por el territorio de Rojava, después de la invasión de Afrin. En octubre, tomaron por la fuerza militar otros territorios. Es también una guerra económica, porque Rojava sufre un embargo. Es una guerra mediática, con toda la contrainformación y la propaganda que se hace desde Turquía y del resto de los estados miembros de la OTAN y de otras potencias. Contra Rojava, se lleva a cabo una guerra mediática, económica, militar, psicológica, que hace que el desarrollo de la revolución se encuentre con bastantes dificultades, por lo que, en que muchos momentos quizá, no se den los pasos que querríamos o que haya dificultades para dar esos pasos más rápidos.

Sería interesante ver cómo se puede desarrollar esta revolución sin todas estas fuerzas contrarrevolucionarias en contra de la autoadministración del norte y el este de Siria. Aun así, hay algunos aspectos que considero muy importantes, que marcan la diferencia en cómo se está construyendo este proyecto a pesar de todas las dificultades. Una es la voluntad de mejora constante, de revisión a través de la práctica. Es revisar todo constantemente: qué es lo que funciona, lo que no, con qué posibilidades se cuentan, qué dificultades nos encontramos y cuáles no. Esas son las herramientas que se utilizan de manera sistemática, a través de la crítica y la autocrítica, precisamente, para señalar aciertos y errores, modificarlos e ir mejorando poco a poco. Y, así, salir de posiciones dogmáticas y entender que no tenemos una receta mágica para hacer la revolución, sino que aprendemos haciéndola desde la práctica y la autocrítica constante. Así, vamos a ir avanzando. Uno de los grandes valores que aporta la revolución en Rojava es entenderse como un proyecto en constante desarrollo y mejora, con los aportes de todo el mundo.

Historia y educación
Otro punto importante es la mirada global que aquí se plantea en la lucha. Al final, la revolución de Rojava es una lucha en defensa de la vida en común y con sentido. Ahora mismo, nos encontramos en un mundo en que el sistema capitalista y patriarcal no tiene ningún sentido. Es un sistema que destruye el planeta, un sistema en que unos pocos tienen mucho y el resto trabaja miles de horas, pasa hambre y no puede pagarse una casa. Es un sistema en el que las mujeres somos asesinadas a diario en todo el mundo. Como sociedad, tenemos una manera de vivir que no tiene ningún sentido y lo que se plantea en Rojava es una reconstrucción de la vida en todos sus ámbitos: desde la liberación de las mujeres hasta implicar a las personas mediante sistemas democráticos para autogobernarse; en la manera en que tenemos de relacionarnos con nuestro entorno natural, con la tierra de donde nos alimentamos y nos abastecemos de los recursos que genera. Esta mirada global es muy importante para plantear una enmienda al sistema en el que vivimos.

Uno de los aciertos es el foco que se pone en la educación de las personas, en educarnos y hacer las cosas diferentes, porque siempre hemos sido educadas con las herramientas del sistema liberal, entonces, no vamos a ser capaces de crear un sistema diferente. También tenemos la responsabilidad, si queremos hacer las cosas diferentes, de aprender a hacerlas de otra manera. Eso se hace con la formación y con la práctica, ir viendo los errores que cometemos y señalarlos entre nosotras en un proceso colectivo para construir un mundo nuevo. La importancia de la educación en todas sus facetas, tanto de las jóvenes como de la gente mayor, de cualquier procedencia y profesión, es para hacer las cosas diferentes, para aprender de nuestra historia. Aquí, tienen presente que es necesario conocer su propia historia como kurdas, asirias, árabes, conocer su propia historia para saber qué nos ha traído hasta este punto en el que estamos y poder ver cómo hacemos para ir a otro punto nuevo que deseamos.

Se puede ver cómo se implica a toda la sociedad en el desarrollo de la revolución. No es un grupo de personas que desarrolla una revolución, sino que es realmente el pueblo el que impulsa la revolución, porque, al final, es el pueblo el que impulsa la sociedad. Al haber tantas instituciones sociales, desde las organizaciones de jóvenes a las de estudiantes, o a las organizaciones de autodefensa civiles de las comunidades, las asociaciones de diferentes etnias o religiones, de familiares de las personas caídas en la lucha, implica que toda la sociedad se organice para llevar a cabo esta revolución, para llegar a cada ámbito del desarrollo social. De lo que se trata es cómo gestionar y compartir un territorio, y vivir en él.

Internacionalismo y aprendizajes
Como internacionalista, un punto que destacaría es que la revolución no se queda en Rojava. Por ejemplo, cuando se dio la lucha contra Daesh, esa lucha no se frenó en las fronteras de Rojava, sino que continuó hasta Manbij, Raqqa, hasta zonas que no son el territorio de Rojava. La lucha que se plantea aquí es por la liberación de la humanidad. ¿Cómo vamos a ser libres si la revolución y la lucha contra Daesh se hubiera detenido, si, en el pueblo de al lado, está Daesh martirizando, asesinando a las personas y explotando el territorio?

Hay que entender que la lucha es por toda la humanidad y, más aún, en un mundo globalizado como el actual, en el que nos liberamos todas o ningún pueblo va a poder ser libre. Ese es un valor importantísimo y la revolución no es solo por Rojava. Esto lo puedes ver, porque no sólo se desarrolla en zonas donde vive población kurda. Ahora, ya hablamos de los territorios del norte y el este de Siria, porque esta revolución propone un modelo de autogestión colectiva, un modelo de vida, de vivir en comunidad, y de gestión comunal del territorio, que es una propuesta que no se queda en los límites de ninguna frontera.

A menudo, tenemos una perspectiva poco internacionalista del internacionalismo. Es una perspectiva de la solidaridad, pero no desde una perspectiva internacionalista real. Esa es una de las cuestiones que más profundamente me han cambiado: poder sentir que luchar aquí, o allá, o en cualquier parte del mundo, se debe hacer por los mismos valores. Si estás en un sitio u otro, estás en la misma lucha. Son diferentes golpes que le estamos dando al sistema desde diferentes partes, pero es una sola lucha y por la humanidad entera. Muchas de nosotras tenemos la perspectiva de separar las cosas, de clasificarlas, a ponerlas a cada una en su recuadro exacto y no pensar en general, en lo más grande, más allá de las propias fronteras que nos imponemos por conceptos o ideas preconcebidas que tenemos. Una de las cosas que más me ha cambiado es entender -y ya no desde lo más racional- y poder sentir lo que es la lucha internacionalista desde una perspectiva verdaderamente internacionalista. Cuando partí de mi territorio, tenía muchas flaquezas, en el sentido de entender las cosas de manera separada, de analizar desde una perspectiva poco global.

Tradicionalmente, en mi territorio, y en toda Europa o en todo Occidente, los vicios que tenemos a la hora de la lucha son más para sentirnos revolucionarias que por hacer la revolución. Esto fue muy influenciado por el neoliberalismo, por sentirnos mejor que los otros, que tu organización es mejor o que eres más listo. Hay que aprender a valorar a cada una de las compañeras desde sus puntos fuertes y débiles, y aprender que el proceso es colectivo. El proceso que hacemos hacia adelante solo puede ser colectivo y plantear las luchas desde una perspectiva mucho más global con el resto de compañeras y compañeros. De algún modo, al llegar aquí, pude ver cómo la gente participa en la revolución desde otros lugares, que no es la militancia política en organizaciones con una ideología desarrollada, sino que la lucha se lleva adelante desde la madre que te está diciendo que ella se va a quedar a defender su casa y que, de ahí, nadie la va a mover, o la que va al entierro de uno de los compañeros que caen y sus familias no están, y entonces van a acompañarlo. Es poder aprender más y valorar más a todas las compañeras, y entender que el proceso es colectivo.

Momentos y recuerdos
Me resulta difícil quedarme con algunos momentos y recuerdos… Ver a mujeres jóvenes que han tenido que marcharse de Afrin luego de ser ocupada por los turcos y que llevan meses esperando para defender Kobane en el caso que se produzca una invasión. Ver que esa fortaleza que tienen, con escasos 19 o 20 años, después de abandonar su tierra, de enterrar a varios amigos o familiares, ver esa entereza que tienen, y cuando una compañera está mal, hacen el esfuerzo para bailar o para animarla. Esa fuerza de estas mujeres tan jóvenes que son realmente la esperanza de la revolución y están dispuestas a llegar al final, y que entienden que su vida no puede tener sentido si no la ponen en riesgo para la defensa de su pueblo y de su tierra.

Una de las cosas que más tengo presente es ver a tantas personas dispuestas a entregarse en el frente, pero también cada día, las 24 horas, entregarse a la lucha por la libertad de su pueblo. La otra es cuando una compañera kurda nos explicaba que su lucha no era solamente por las mujeres de Rojava, sino que era por todas las mujeres del mundo, y que la lucha de las mujeres no entiende ni va a entender de fronteras. Y aquí, realmente, tiene este potencial. En las miradas de estas mujeres, puedes ver que no van a parar de luchar ni un solo momento hasta que en todo el mundo seamos libres. Una de las cosas que más fuerza me dio en estos meses en Rojava fue vivir ese entendimiento absoluto de la libertad colectiva de todas las mujeres.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 11 de marzo de 2020

Siria y la defensa de la humanidad



Por Julio Yao:  
Ningún país está siendo sometido a tanta destrucción, genocidio y crímenes de guerra ni se viola tan salvajemente el Derecho Internacional como en Siria desde 2011.

Cuba fue invadida en 1961, bloqueada, sancionada y enviada al ostracismo desde entonces, y a su presidente intentaron asesinarlo.

Sin embargo, a Cuba no le arrasaron ciudades ni instalaciones de petróleo, como tampoco sus habitantes fueron tomados como rehenes, decapitados fríamente bajo los cómplices reflectores de Occidente como tampoco sus mujeres fueron violadas y esclavizadas, tal como sí lo han hecho en Siria.



Venezuela ha sido bloqueada, expropiada y sancionada, sometida a una avanzada guerra tecnológica; amenazada de intervención militar aunque nunca invadida, y su presidente fue víctima de atentado con drones.

A Venezuela, EEUU le robó la empresa de petróleo CITGO, así como (con el Reino Unido) miles de millones en oro, en tanto que las sanciones han ocasionado la muerte de miles por el bloqueo a medicamentos y un daño estimado en 20 mil millones de dólares en un año.

Con desparpajo y sin ruborizarse, Donald Trump ha hecho esta confesión que lo desnuda: “Nos vamos a quedar con el petróleo (de Siria), recuérdenlo. Queremos quedarnos con el petróleo. US$45 millones por mes".

¡Y se lo quedaron!  Están extrayéndolo de los pozos de Siria, que no puede comprarlo en dólares porque está bloqueada.  Pero como Trump no admite límites a su gula, sanciona tanto a los barcos iraníes que trasiegan petróleo a Siria como a la empresa rusa Rosnef que acarrea petróleo de Venezuela.
Tanto Cuba como Venezuela han sido sometidas a una satanización, pero a ninguna, como en Siria, la han acusado de asesinar a sus habitantes con armas químicas por denuncias de los Cascos Blancos (inteligencia británica) jamás sustentadas y siempre desmentidas.

En ninguna otra parte, los invasores han tomado a sus pobladores como escudos humanos.   Habría que remontarse ochenta años, pero incluso Vietnam y la RPD de Corea no sufrieron tales vejámenes ni fueron víctimas como Siria de la falsa “guerra contra el terrorismo”.

Pero si en Vietnam EEUU actuó solo,  en Siria EEUU llegó acompañado por potencias europeas, del Medio Oriente  y de hordas de la peor calaña, salidas de los guetos de sus decadentes ciudades  y depauperados pueblos, llámense  EU, Reino Unido, Francia, Alemania, Turquía, Arabia Saudita, Israel, Estado Islámico, Frente Al Nusra o Al Qaeda.

Desde su invasión en el 2011, Siria ha sido arrasada por ejércitos mercenarios, piratas y forajidos con corbata, hienas sin nacionalidad, sicarios disfrazados de contratistas y científicos, terroristas de toda laya y espías de las más importantes capitales de Occidente.   Es como si sobre Siria se hubiese volcado el estiércol, la basura más inmunda de la historia.

¿Qué se le perdió a Erdogan en Siria, aparte de su identidad histórica? El presidente de Turquía delira en sueños de opio, y sus ilusiones de grandeza le hacen revivir al Imperio Otomano y a Kemal Ataturk, pero es preciso despertarlo:   la Hermandad Musulmana a la que responde no puede administrar ningún país desde una óptica fanática y violenta.  Lo más importante, empero, es que, ¡Turquía no tiene derecho a ocupar un milímetro de territorio sirio!

Ciertamente no para protegerse de ataques desde la frontera o eliminar a supuestos terroristas, salvar a desplazados de la guerra o impedir que extraños se adueñen de territorio sirio.  Es justamente la ambición territorial y la violación de los Acuerdos de Sochi por parte de Turquía lo que ha provocado el caos y la desestabilización en Siria.

Con una población de unos 22 millones de habitantes, Siria ha sufrido más de  500,000 muertos, 1.9 millones de heridos y 5 millones de refugiados por la destrucción, el hambre y el terror que se han volcado sobre este hermoso país que, no obstante, lucha con la bandera enhiesta de su patriotismo ejemplar.

En cambio, EEUU tuvo únicamente 50,000 muertos en la Segunda Guerra Mundial y 58,159 en la Guerra de Vietnam, lo cual significa que Siria tuvo cinco veces más muertos en nueve años que EU en las dos guerras juntas.  ¡Un verdadero holocausto!

Se calcula que a Siria le tomará 30 años reconstruir el país.   Pero en 1950-53, cuando EU arrasó completamente a Piongyang, capital de Corea, también sus generales aseguraron que les tomaría 7,000 años reconstruirla, pero los coreanos lo lograron en 7.
Sin embargo, el martirologio y la lucha del pueblo sirio bajo la conducción valerosa de su presidente Bashar al-Assad han sido silenciados en Occidente.

Con ayuda solidaria y legítima de Rusia, Irán, Irak y el Hezbollah libanés, Siria está librando batallas decisivas para liberar su territorio de la ocupación extranjera.

Sin alardes de ninguna especie y con una humildad digna de toda alabanza, el pueblo sirio libra una batalla por la libertad, lo que en esta etapa de la Historia significa la verdadera defensa de la humanidad.

Analista internacional y ex asesor de Política Exterior
 julioyao1@gmail.com

domingo, 2 de febrero de 2020

Thomas Friedman y la desinformación de la "estupidez"



Por Bruno Lima Rocha:
Diariamente nos sorprende la exageración en la arrogancia y la capacidad de desinformar, hacer circular las ideas equivocadas, en resumen, "mentir con algo de estilo". Estas técnicas de manipulación de audiencias masivas, aunque circulares y a menudo temporales, el Imperio y sus aliados han estado llamando "disputa narrativa o disputa sobre el control de la narrativa". Como en todas las guerras, la primera víctima es la verdad, en la guerra híbrida de cuarta generación el patrón es el mismo. Veamos un ejemplo de inversión de prioridades y nombres despectivos para afirmar una tesis falsa, donde los que reaccionan atacan y los que atacan se vuelven solo "preventivos".



El 03 de enero de 2020, incluso antes de la respuesta iraní al acto terrorista autorizado por el presidente del Imperio, Donald Trump, el famoso columnista y ex editor del New York Times, Thomas Friedman, produjo un artículo de opinión que dirigía el mundo occidentalizado. El título en inglés es "Trump mata al guerrero más sobrevalorado de Irán". Y la línea de ayuda dice. "Soleimani empujó a su país a construir un imperio, pero en su lugar lo arrojó al suelo". (en este enlace: https://www.nytimes.com/2020/01/03/opinion/iran-general-soleimani.html)

En nuestro país, el texto del autor de la infame oda a la globalización capitalista, el éxito de ventas neoliberal "El mundo es plano" (publicado en Brasil en 2005), fue traducido y publicado (publicado) en el periódico Folha de São Paulo y luego reproducido en varias publicaciones en internet. El principal vehículo de la familia Frias hizo circular la idea de Friedman, Thomas, que también publicitó a Milton, aunque de manera encubierta, cuando afirmó la "estupidez" iraní. El título portugués es "El general iraní muerto en un ataque estadounidense fue estúpido y sobrevalorado" (en este enlace:
https://www1.folha.uol.com.br/mundo/2020/01/general-iraniano-morto-em-ataque-americano-era-burro-e-superestimado.shtml?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=twfolha)

Cuando Friedman se refiere al mayor general Qasem Soleimani (1957-2020), se refiere al estado persa, considerando que los militares asesinados por orden de Trump informaron directamente al Líder Supremo, el Gran Ayatolá Ali, por lo que es el más alto nivel de toma de decisiones del país. Para él, Thomas, Irán sería "tonto" porque no siguió aprovechando el buen momento de crecimiento económico resultante de las negociaciones multilaterales coordinadas por la ONU. En estos, la administración de Barack Hussein Obama, con John Kerry al frente del Departamento de Estado, alivió una parte importante de las sanciones y el bloqueo económico. Las negociaciones para controlar la investigación atómica tuvieron lugar en 2015, con la intensa participación de la diplomacia brasileña en ese momento, lo que implica un crecimiento económico del 12% en 2016.

La "estupidez" sería no seguir el auge de su propia economía con una complejidad media y "aventurarse" a expandir su papel en la política regional en el Medio Oriente. Para Thomas Friedman, ser "inteligente" es "comportarse bien", de manera silenciosa, aceptar la hegemonía fáctica de Arabia Saudita e Israel, y no participar en conflictos donde operan sus principales aliados. De todos modos, la "inteligencia" sería entregar el shiísmo ampliado a sus propios dispositivos, incluida la relación con Hezbolá en la defensa de la soberanía nacional libanesa. La "inteligencia" podría estar ayudando a entregar Palestina a la traición de la Autoridad "Nacional", el asedio de Gaza y la ocupación de la mayor parte de Cisjordania, incluido el robo de tierras y valiosos recursos hídricos. "Sagaz", para Friedman, sería comportarse como Egipto después de la traición de Camp David o tal vez como los Hachemitas del Reino de Jordania, inventados por los ingleses..

Raramente he leído algo tan cínico, subestimando tanto las capacidades del estado persa como sobreestimando a los países "occidentales", entre los cuales se incluye a Israel sin serlo. De ninguna manera estoy "defendiendo" a Irán de los ayatolás incondicionalmente. Soy crítico, muy crítico por cierto, de su política interna, ya que me opongo a la relación con la mayoría sunita en Siria. La defensa de la democracia política, las libertades religiosas, la equidad de género, el federalismo étnico-cultural y una economía basada en la cooperación hacia un modelo socialista adecuado para Oriente Medio no tiene eco en el cinismo de Thomas Friedman.. 

Insisto en que si se tratara de una crítica humanista con honestidad intelectual, debería separar los niveles de análisis. La defensa de la socialdemocracia en Irán no nos impide comprender algunos éxitos en su política exterior. Quería ver un Irán con plenos derechos para hombres y mujeres, sunitas y chiítas, persas, árabes, azeríes, baluchis y kurdos. Simplemente no quiero ver a un Irán destruido por los gringos y ni siquiera con un gobierno títere de la Casa Blanca. 

El columnista del New York Times compara a Irán con la fuerza imperial en la región. De hecho, Teherán ejerce el poder, pero esta es la norma de las relaciones internacionales y no la excepción. En términos generales, el autor del libro "De Beirut a Jerusalén" (publicado en 1989, fácil de encontrar en portugués) critica a la única de las cuatro potencias regionales (Israel, Arabia Saudita, Turquía e Irán) que enfrenta directamente a los cruzados occidentales y no se adhiere. completamente a los ruso-bizantinos. 

Por lo tanto, la "estupidez" expresada por Thomas Friedman es la voluntad soberana de ejercer las relaciones exteriores de un país independiente con un asiento en la Asamblea General de la ONU. ¿O el ex editor del periódico más prestigioso de los Estados Unidos también considera que los países independientes con libre albedrío son "estúpidos", y que los pueblos del mundo deberían resignarse a las condiciones subordinadas del capitalismo periférico? ¿Inteligente es la adhesión al imperialismo de los Estados Unidos o quién sabe, la proyección del poder imperial de China es Rusia?

¿Fue la "estupidez" de independencia de Argelia a través de su guerra de liberación? ¿Es "estúpido" luchar por los derechos inalienables de unos siete millones de palestinos que viven bajo el asedio, la ocupación militar y el apartheid impuestos por el Estado de Israel, este último también financiado por Washington? ¿Fue la presencia "amenazante" de Irán en Líbano y Siria lo que "obligó" a Israel a influir en el gobierno del Imperio y cambiar su política en la región? El argumento absurdo contenido en el texto es este.

¿Considera Thomas Friedman que el Reino de Qatar es "estúpido" para afirmar su política exterior independiente, coordinando esfuerzos comerciales y productivos con Irán y Turquía? ¿Fue por el "razonamiento" del columnista que la existencia de un conglomerado de comunicación de muy alta calidad como Al Jazeera era "una tontería"?Pela

La "lógica" de Friedman, la lucha federalista y socialista del Kurdistán es otra "estupidez" ya que la izquierda kurda debe enfrentar al menos dos potencias regionales simultáneamente. Podría seguir diferentes ejemplos de esta caricatura de análisis, pero creo que ya he logrado el objetivo.

Thomas Friedman no quiere analizar nada, es pura guerra de propaganda, disputas por el control de la narrativa y la presentación de "historias" llenas de prejuicios supuestamente sofisticados de quienes la leen. La gran "estupidez" de Thomas Friedman es sobreestimar sus propias versiones, que, de ser ciertas, son simplemente "filtraciones" combinadas de los informes de inteligencia. Mejora tu rendimiento, columnista del Imperio, porque esta desinformación forzada no tuvo éxito.

La primera versión de este artículo se publicó originalmente en Monitor do Oriente (https://www.monitordooriente.com/)
Traducción al Español Por: Sylvia Ubal
blimarocha@gmail.com



sábado, 20 de abril de 2019

Evaporada en el aire…



Por Carolina Vásquez Araya:

¿Quién sabe en dónde se encuentra, cómo se siente, cuál será su destino?

Camila terminó de peinarse. Se colgó la mochila a la espalda y se preparó para salir a la escuela. Su madre le alcanzó la lonchera con el almuerzo y la despidió con la recomendación de todos los días: “Con cuidado, nena”. Camila nunca regresó. Su imagen en una de las múltiples alertas Alba Keneth sigue circulando por las redes sociales con la esperanza de que alguien la identifique en algún lugar del país; aunque han transcurrido más de seis meses desde que salió de su hogar, sus padres mantienen viva la esperanza de encontrarla.


Camila es una de los miles de niños, niñas, adolescentes y mujeres que desaparecen en Guatemala y cuyo destino se desconoce. Los sistemas de alerta Alba Keneth e Isabel Claudina (creado el primero para localizar a menores de ambos sexos y el segundo para mujeres mayores de 18 años) ambos dependientes de la Procuraduría General de la Nación, lanzan a diario decenas de notificaciones de desaparición en uno de los países más vulnerables del continente frente a las redes de tráfico de personas; un negocio transformado en una más de las siniestras amenazas que persiguen a niños, niñas y mujeres en el mundo entero. Consideradas por las organizaciones criminales como un elemento susceptible de generar grandes beneficios económicos, las niñas y mujeres atrapadas en estas redes terminan en situación de esclavitud con escasas posibilidades de escapar.

En países como Guatemala, Honduras y El Salvador, en donde los grandes consorcios de la droga afincaron sus raíces muy firmemente, la diversificación del “negocio” no fue más que una derivación natural de las actividades delictivas de estas redes, amparadas por políticos corruptos y confiadas en el ambiente de impunidad debido a la baja capacidad de los sistemas de investigación de denuncias y de administración de justicia. Los elevados niveles de corrupción y los ríos de dinero sucio -imposible de detectar desde las instancias estatales de control- pavimentan fácilmente las rutas del tráfico sin que las fuerzas de seguridad ni los familiares de las víctimas puedan hacer nada por evitarlo, consolidándose así una de las más espeluznantes tragedias que puede experimentar una sociedad.

En países cuyo sistema patriarcal ha marginado históricamente al segmento femenino de la población y expone a niñas y mujeres a los mayores riesgos en todos los aspectos de su vida, el negocio de la trata ha encontrado un sustrato idóneo para desarrollarse. Quienes sufren el flagelo con mayor crudeza se encuentran por lo general en las áreas rurales y en los sectores de menores ingresos, en donde la violencia contra las niñas y mujeres es parte de la cotidianidad. Es fácil imaginar las enormes dificultades enfrentadas por los familiares que habitan en caseríos o aldeas alejadas de los centros urbanos y, por ende, sin capacidad alguna para presentar denuncias y obtener apoyo de las autoridades.

Esta situación hace presumir que de los datos compartidos por algunas instituciones y organizaciones dedicadas a investigar las actividades de estos grupos criminales existe un fuerte sub registro. Si se calcula en aproximadamente medio millar al año las víctimas de trata –de acuerdo con el informe del PDH en 2017- destinadas a la prostitución, al trabajo forzado y a otras formas de esclavitud, es imposible no sospechar de la complicidad de algunas autoridades, dado que muchas de las víctimas son trasladadas a través de las fronteras sin dejar registro alguno; como si se hubieran desvanecido en el aire, como si nunca hubieran existido.

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