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viernes, 16 de octubre de 2020

Doscientas quince mil y contando…

 Por Carolina Vásquez Araya: 

La maternidad forzada es una carga injusta; contra las niñas, es un crimen imperdonable. 

Las cifras de niñas y adolescentes madres en la región centroamericana –más de 215-mil solo en 2019, de acuerdo con instituciones oficiales y organismos internacionales- es uno de esos indicadores, como el de la pobreza extrema, excluidos de las políticas públicas prioritarias de los gobiernos. Quienes poseen las llaves del poder desde sectores privilegiados consideran estas patologías sociales como un fenómeno natural, inevitable, cuya responsabilidad recae en quienes las sufren y jamás entre quienes las provocan. 

Principal causa de muerte entre niñas y adolescentes, la maternidad forzada –hay que recordar que el sexo con menores de 18 años está tipificado como violación- constituye una condena real e inevitable a una vida de privaciones y miseria. La abrumadora mayoría de los gobiernos de la región y del continente desarrollan sus políticas bajo un sistema de administración estatal influenciada por los sectores económico y religioso de corte patriarcal los cuales, en perfecta sintonía, han permanecido inalterables desde tiempos de la Conquista incidiendo con todo su poder en la política y en la administración de justicia. 

El patriarcado no es una fantasía feminista. El patriarcado existe y está instalado desde las épocas más remotas, restando oportunidades y derechos a las mujeres –por ley, por tradición, por simple proceso de adjudicar la autoridad a una mitad de la población y prohibírsela a la otra- con el resultado de sociedades enfermas, violentas, racistas, discriminatorias e incapaces de funcionar como un todo, con iguales metas y objetivos. Resulta penoso comprobar que en pleno siglo de la tecnología y los viajes interplanetarios existan limitaciones al desarrollo de las niñas, adolescentes y mujeres por un sistema de limitaciones por cuestiones de género que pervive desde la prehistoria. 

En aquellas naciones –como las centroamericanas- en donde se tolera el abuso sexual contra niñas y adolescentes con el resultado de embarazos forzados y maternidades que jamás debieron suceder, el desarrollo social es un objetivo perdido. Los impedimentos institucionales para la integración de este importante sector de la juventud al goce de los derechos fundamentales, como una educación de calidad, un desarrollo físico y psicológico adecuados, un acceso libre a todas las oportunidades de vida de las que goza la otra mitad de la sociedad, son sociopatías inaceptables cuyo alcance pone en peligro de muerte a seres tan valiosos como inocentes. 

Ser mujer –y peor aún, ser niña- constituye un riesgo vital. Acechadas en las calles, en el hogar, en la escuela y en el lugar de trabajo, deben vivir a la defensiva y soportar toda clase de agresiones por el solo hecho de ser mujeres. Quienes supuestamente deben ser sus pares son, en realidad, sus superiores jerárquicos en este sistema perverso de privilegios por género. La negación de esta cadena interminable de abuso no es más que una perpetuación del sistema por medio de un acondicionamiento psicológico capaz de transformar a las víctimas en sus propios victimarios, al convencerlas de la supuesta pertinencia del marco de valores que las somete. 

Quizá por eso la sociedad no responde a la urgencia de proteger a las niñas y adolescentes de las agresiones sexuales y, en lugar de ello, las culpa por su desgracia. Numerosos son los casos de incesto y violaciones cometidas en el entorno íntimo, bajo la mirada cómplice de familiares y vecinos quienes, con esa actitud, confirman de manera rotunda su desprecio por las víctimas. Esto debe terminar. 

Acechadas en todos los espacios, las niñas deben luchar por sobrevivir. 

elquintopatio@gmail.com 

sábado, 15 de agosto de 2020

El planeta sufre la miseria y el hambre del capitalismo



Por Diego Olivera Evia:
La incapacidad de la ONU para frenar las guerras imperiales

Hoy estamos sufriendo las consecuencias de ese dominio. Lo constata el cineasta Ken Loach en una reciente entrevista: “Lo más relevante es que la solidaridad ha muerto… Hemos normalizado lo inaceptable”. Lo inaceptable salta la vista en el contraste entre las imágenes de los majestuosos cruceros que nos ofrecen las agencias de viaje, los lujosos yates de los multimillonarios y las pateras atestadas de hombres, mujeres y niños que huyen de la miseria y muchas veces solo encuentra la muerte.

Lo inaceptable también se muestra en las páginas del informe Oxfam-Intermón, donde aparece que en el año 2018, las 26 personas más ricas del mundo poseían la misma riqueza que los 3.800 millones de personas más pobres. Y cada día miles de estos pobres mueren de hambre y miseria. Inhumano, inaceptable, moralmente apestoso, pero el mundo capitalista lo acepta sin pestañear.

El sistema capitalista acepta lo inaceptable porque seguramente su nota más destacada, y también la menos comentada, es su radical inmoralidad y su total falta de ética. Dentro de este terreno también habría que señalar la tremenda hipocresía con la que se manifiestan muchos líderes políticos del sistema capitalista. Que se hable continuamente de los derechos humanos, y se apele a su defensa para atacar a gobiernos que molestan a la élite económica, mientras se apoya a monarquías medievales como la de Arabia Saudita y se toleran las brutales desigualdades existentes, es una muestra clamorosa de cinismo e hipocresía.

En el capitalismo la falta de ética no es una corrupción más o menos accidental, está inscrita en sus genes más profundos. Poner la competencia como un elemento esencial del sistema es evidente que nos enfrenta a los ideales de igualdad y de fraternidad que marcan el nacimiento de la modernidad en Europa. Y la libertad de los derrotados en la competencia tampoco sale muy bien parada. La competencia tiene un objetivo último: conseguir la riqueza, y como la riqueza disponible no es ilimitada y la ambición de conseguirla sí lo es, la lucha es interminable, y cuanto mayor sea la victoria de algunos mayores será el número de los derrotados.

La compasión hacia estos derrotados no entra en el programa de la competencia capitalista. Como en un combate de gladiadores, no hay compasión para los vencidos. Han luchado, pero han sido menos hábiles que los vencedores, que sufren las consecuencias de su inferioridad. Además, no hay que preocuparse de que la lucha sea limpia, la mano invisible del mercado lo convertirá todo en el mayor bien de la sociedad.
Teniendo en cuenta esta característica del capitalismo, ¿podemos seguir esperando conseguir una sociedad aceptable dentro de una estructura capitalista?

El capitalismo es un sistema económico y social basado en que los medios de producción deben ser de propiedad privada, el mercado sirve como mecanismo para asignar los recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza. A efectos conceptuales, es la posición económico-social contraria al socialismo.

Un sistema capitalista se basa principalmente en que la titularidad de los recursos productivos es de carácter privado. Es decir, deben pertenecer a las personas y no una organización como el Estado. Dado que el objetivo de la economía es estudiar la mejor forma de satisfacer las necesidades humanas con los recursos limitados que disponemos, el capitalismo considera que el mercado es el mejor mecanismo para llevarlo a cabo. Por ello, cree necesario promover la propiedad privada y la competencia.


La incapacidad de la ONU para frenar las guerras imperiales
En consecuencia, existe una distinción clara entre el conflicto internacional, que es asunto de las Naciones Unidas, y las disputas internas, que los Estados, en teoría, pueden resolver por sí mismos. Pero en los últimos años, esta distinción en buena medida se ha desdibujado. La mayor parte de las guerras de hoy comienzan como guerras civiles, "civiles" sólo en el sentido de que los civiles se han transformado en sus principales víctimas.

En la Primera Guerra Mundial, alrededor del 90% de los muertos fueron soldados, y sólo el 10% civiles. En la Segunda Guerra Mundial, incluso contando las víctimas de los campos de exterminio nazis, sólo la mitad de las víctimas fueron civiles. En muchos de los actuales conflictos las bajas civiles alcanzan a las tres cuartas partes del total de muertos.

Sin embargo, mientras el conflicto se desarrolla dentro de un único Estado, la interpretación tradicional de la carta nos impondría no intervenir. ¿Está bien esto? La carta, después de todo, fue redactada en nombre del "pueblo", no de los gobiernos, de la ONU. Su objetivo es no sólo preservar la paz internacional -por vital que sea su importancia- sino también "reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana".

La carta protege la soberanía de los pueblos. Nunca se pretendió que fuera una licencia para que los gobiernos conculcaran los derechos humanos y la dignidad del hombre. El hecho de que un conflicto sea "interno" no les da a las partes el derecho a ignorar las normas más básicas de comportamiento humano.
Por otra parte, la mayoría de los conflictos internos no lo siguen siendo por mucho tiempo. Se extienden a los países vecinos, bajo la trágica forma de la huida de refugiados. Y a veces no sólo se propagan más allá de las fronteras existentes, sino que también establecen nuevas -como ocurrió en la ex Yugoslavia-, de modo que lo que comenzó como un conflicto interno termina siendo internacional.

En muchos casos, el conflicto oportunamente se torna tan peligroso que la comunidad internacional se ve obligada a intervenir. Pero, en ese caso, sólo puede hacerlo de la manera más intrusiva y costosa, que es la intervención militar. Y, sin embargo, las intervenciones más eficaces no son militares. Es mejor, desde todo punto de vista, que se tomen medidas antes de que un conflicto llegue a la etapa militar.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

sábado, 6 de junio de 2020

Pandemia por coronavirus y crímenes de lesa humanidad



Por Rubén Alexis Hernández:
La actual pandemia por coronavirus o COVID-19, ha generado y seguirá generando, por desgracia, terribles consecuencias para gran parte de la humanidad. Ahora bien, más allá de que evidentemente la infección por dicho virus es una realidad, y representa un riesgo de cierta importancia para las personas, en especial para las de avanzada edad e inmunosuprimidas, es obvio que se han sobredimensionado sus efectos, al menos en comparación con el  peligro de otras enfermedades, que sí incapacitan y matan a millones de humanos cada año (y no tienen ni de cerca la relevancia mediática de la infección por el coronavirus), y respecto a la seria amenaza que para la salud y la vida significan el hambre y la desnutrición derivadas de la pobreza-miseria que azota a centenares de millones en todos los  rincones del orbe.


Claro está que las consecuencias mencionadas en el párrafo anterior no son producto de la infección como tal, sino del perverso manejo dado por las élites y los Gobiernos a la pandemia, que tomaron una serie de medidas irracionales y absurdas, basándose en el supuesto gran peligro que representaría la COVID-19 para la humanidad. En este sentido apelaron al dizque salvaguarda del derecho a la salud y a la vida para justificar, por ejemplo, la cuarentena o aislamiento social obligatorio y la semiparalización de la economía planetaria, medidas a todas luces draconianas y autoritarias, que sin duda alguna derivaron en crímenes de lesa humanidad, con tendencia al empeoramiento de la situación.

De manera que las élites y los Gobiernos no están protegiendo a los pueblos de una grave amenaza sanitaria, más allá de la realidad de la infección, sino que están aprovechando de forma tenebrosa esta crisis para violar diversos derechos y libertades, y en el proceso están cometiendo varios crímenes de lesa humanidad. Crímenes asociados fundamentalmente con la notable crisis económica que se manifiesta de forma bien clara con la carestía y la escasez, que entre otros problemas ha ocasionado mayor pobreza, miseria, hambre, desnutrición y enfermedades tanto por la ausencia de una buena alimentación, como por la falta de acceso a medicinas y servicios sanitarios de buena calidad (la asistencia sanitaria privada es costosísima en todo el planeta). En general ha empeorado de una manera acelerada la calidad de vida de un alto porcentaje de la población global.

Entonces escudados en la pandemia por coronavirus, los poderosos de la Tierra, verdaderas lacras sociales, están asesinando y exterminando sutilmente a buena parte de la población mundial con la ejecución de medidas nefastas pero útiles para el control social y económico. Y los nuevos hambrientos y desnutridos se unirán a los millones ya existentes en condición similar, gracias evidentemente a la cotidianidad capitalista mundial. Centenares de millones morirán lentamente por causa de enfermedades derivadas de la desnutrición y de la condición de inmunodeficiencia asociada a aquella, y del limitado acceso a servicios de buena calidad, incluso a la sanidad “pública”.

Crímenes de lesa humanidad en tiempos de coronavirus cortesía de quienes dominan el planeta, delitos por los que obviamente no se pronunciará ningún tribunal nacional o supranacional, que sirven en su totalidad al Statu Quo capitalista. De forma astuta y siniestra las élites y los Gobiernos han aprovechado la pandemia para, en nombre de la supuesta protección de la salud y la vida de la humanidad, atentar precisamente contra la salud y la vida de los pueblos. Aunque no es una situación que sorprenda en realidad, considerando que a lo largo de la historia los poderosos han utilizado cono una excusa favorita para actuar con maldad, la “defensa” del bien común.
ruhergeohist@yahoo.com

La rabia de los otros



Por Carolina Vásquez Araya:

Vivimos en medio de pandemias, normalizadas por la fuerza de la costumbre.

El hambre que azota a naciones enteras alrededor del mundo, no es normal. La miseria en la cual se consume la vida de millones de seres humanos ha sido producto de sistemas económicos depredadores basados en la acumulación de riqueza, la cual se ha obtenido por la fuerza de las armas y la intimidación, la corrupción de líderes locales y la eliminación de cuadros políticos con arraigo popular y tendencia democrática. La consecuente captura de espacios de poder –entre los cuales se insertan las organizaciones políticas, los medios de comunicación, las grandes corporaciones y las instituciones religiosas- ha predispuesto a los sectores populares a aceptar como normal un estado de cosas capaz de privarlos de una buena cantidad de derechos garantizados mediante convenios y convenciones ratificados por la mayoría de Estados.



Como consecuencia, cuando las contradicciones entre el discurso y la práctica se agudizan al punto de poner en evidencia las fisuras del sistema, resulta inevitable la acumulación de rabia y frustración entre los sectores afectados y es cuando se abandonan los diálogos y se invaden las calles. Durante los años recientes se ha visto a las multitudes expresar su protesta en manifestaciones masivas cada vez más nutridas, a todo lo largo y ancho del planeta. Sin embargo, y a pesar de la pertinencia de sus demandas y la urgencia de medidas de corrección, los sólidos e inamovibles centros de poder se mantienen incólumes gracias a sistemas concebidos, diseñados e impuestos para blindarse contra cualquier amenaza de cambio.

Una de las facetas más perversas de esta ideología del estatus quo ha sido la estrategia de dividir mediante conceptos insertos en el inconsciente colectivo, modulando la percepción de lo “nuestro” como diferente a partir de estructuras culturales definidas por los centros de poder económico y político. Es decir, se nos ha educado para considerar como positivas las actitudes de sumisión por clase, por etnia y por género. También se ha impreso de manera indeleble la visión de un orgullo nacional prefabricado el cual, entre sus máximas expresiones públicas, se traduce en desfiles de arrogante potencia militar, aplaudidos y admirados por la misma ciudadanía a la cual, llegado el momento, reprimirán con extrema violencia.

Por eso no es de extrañar la visión lejana y ajena de nuestros pueblos sobre las masivas protestas contra el racismo que se desarrollan actualmente en Estados Unidos. Es como seguir una serie televisiva que no nos toca fibra alguna. Sin embargo, nuestros países del cono sur se encuentran sumidos desde los inicios de su historia en los genocidios de pueblos originarios, desde el extremo sur -con la extinción de etnias completas por los colonos europeos y criollos chilenos y argentinos para dominar esas tierras- hasta los cometidos contra indígenas en México y Centroamérica, prácticas usuales de predominio económico en todo el continente, avaladas por las más altas autoridades religiosas y sus mejores promotores: las familias poderosas.

La rabia de los otros es también –o debería ser- nuestra rabia. Las políticas de violencia racista en el país del norte no son más que un espejo de las nuestras, asumidas por la fuerza del miedo como parte inevitable de nuestro devenir; pero, más lamentable aún, aceptadas como parte integral de los procesos de desarrollo de nuestros países: el “blanqueamiento” propiciado por las clases dominantes como valor fundamental en la búsqueda de un progreso basado en el exterminio.

Los estallidos contra las prácticas racistas son también nuestra rabia.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 2 de mayo de 2020

Un envidioso y escéptico Trump no se traga el éxito de la lucha contra el COVID-19 en Venezuela



Por Rolando Prudencio Briancon:

Un nuevo y amargo trago se tragó Trump al enterarse de la cifra de infectados y bajas que registra exitosamente Venezuela con la pandemia COVID-19, que, a diferencia de los EE.UU., diametralmente difieren, ya que Venezuela está en el penúltimo lugar, frente a los EE.UU., donde las cifras están en la cima, ocupando el primer lugar. Claro que no es para hinchar pecho de algo ta trágico, pero esos son los resultados que se tiene.



Así es como Jon Pilechowsky, subsecretario de Estado adjunto para el hemisferio occidental ha expresado su escepticismo: "No tenemos razones para creer en ninguna cifra del régimen de Maduro sobre el impacto del COVID-19 en el pueblo venezolano".

Decía que éste es otro trago amargo, pues el primero que ya probó Trump y su tropa de trúhanes cuando en enero del 2019 Trump trató de invadir Venezuela con el pretexto de la "Ayuda Humanitaria", y salió con el rabo entre las piernas, ante un pueblo venezolano que por más durísima situación que atraviesa, o por más que puedan haber un sabotaje interno de los pityanquis, o por más que hayan diferencias políticas entre los venezolanos; todos revirtieron ese Golpe con la falaz fachada de "ayuda humanitaria", lo que ya era un abierto asalto del petróleo venezolano.

Pero además ni siquiera con el embargo y la confiscación de activos de la Citgo por miles de millones de dólares han doblegado al gobierno de Maduro, como a un pueblo que guarda esa mística libertaria del libertador Bolívar que ya advirtió: "los EE.UU., parecen predestinados por la providencia a sembrar de hambre y miseria la América".

Y es que no sólo es Trump, sino todos los anteriores gobiernos que han tenido una sensibilidad torpe hacia Venezuela como si fuera su fuente propia de recursos. No en vano tanto Obama como Trump firmaron y ratificaron la orden presidencial que declara a Venezuela "una amenaza para los EE.UU."

Vale decir que bajo un asaltante asedio, como un embargo criminal que Venezuela soporta; que tenga un desempeño envidiable frente al COVID-19, con una potencia que también es y ha sido una pandemia, pero de muerte y miseria; es algo ejemplar, a diferencia de lo que Trump siente por el éxito de Venezuela en el manejo del COVID-19, que es una envidia que lo corroe.

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 1 de abril de 2020

Después de la peste vendrán rebeliones



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez :

La primera guerra mundial, se negó a irse sola, en su final dejó el rastro de la peste. Un enemigo invisible, al que no detectaron los radares, ni pudieron predecir la física y las matemáticas. No hubo tiempo para descifrar los códigos enigmas como si ocurrió con las operaciones de asalto y bombardeo. De la pandemia, se supo por las calles inundadas de cadáveres, cuando nadie podía esperar cosas peores a las ya vividas. Eran tiempos de hambruna y degradación, de miseria y olor pestilente a barbarie que salía de paredes derruidas, ensangrentadas. Lo poco de humanos que había quedado en pie, lo derrumbó la peste. Lo que no destrozó la guerra lo carcomió el contagio.


Hace 100 años el mundo era disperso y a la soledad se le sumaba silencio. Hoy el mundo es otro, 3000 millones de humanos confinados en sus casas, tratando de estar en en línea (on line), junto a una pantalla que emite en directo la tragedia, en la que mientras unos lloran a sus muertos, a otros los divierte el dolor ajeno, y quizá ya afectados mentalmente por el paso arrasador del virus, dedican tiempo a memes, fakes news, falsedades y mentiras, que los deleita metiendo miedo entre los huesos y la mente de los más débiles, si el contagio cae sobre ellos, ya no habrá lagrimas para despedirlos. Entonces no había manera de predecir, ni cálculos basados en variables y dimensiones complejas.

No existían como ahora preocupaciones por males neuronales, ansiedades, depresiones y sentimientos de soledad especialmente para jóvenes, más inmunes a la peste y más frágiles ante el dolor, nadie estuvo exento de riesgo al contagio y la muerte, cualquiera podía ser trasmisor o receptor, aunque no todos habrían de contagiarse.

La guerra y la peste permanecen juntas, van cambiando al mundo de inmediato, no hay un antes y un después, si no un continuum. La que parecía ser la última guerra a inicios del siglo XX, sellada con el armisticio, fue la antesala de una barbarie peor, instalada por el partido nazi, que destruyó el sentido de ser humano, de humanidad y de dignidad. Aisló en campos de concentración a los que califico de apestados ideológicos para exterminarlos, llevó las condiciones de trabajo a su peor condición creativa, eliminó de la sociedad el espíritu colectivo y arrebató en serie la vida de millones. Nada de eso parece tener relación con la peste de hoy, pero en muchos discursos se repiten coletazos del holocausto vitoreado por fascistas y diseñado con una inigualable maldad puesta a prueba.

Después del contagio, nada será igual, como había ocurrido con la peste negra que cambio las percepciones de la vida y las maneras de organizar al mundo medieval en el siglo XIV. El mundo hace 100 años empezó a ser más rápido y hace 75 las cosas tomaron aún mayor velocidad, en una imagen pasar de la locomotora a la fórmula uno. Los fenómenos se globalizaron y lo que pasa en un lugar repercute en otro. Los dueños del capital, después de la peste o la guerra, siempre se han propuesto recuperar rápidamente lo perdido, así ampliaron los límites del despojo con la conquista de otras galaxias, del espacio, del fondo del mar y del cerebro humano para cambiarle su rumbo. Todo eso ocurrió después de la guerra y la peste de hace 100 años.

El holocausto hace 75 años, se selló con nuevos bloques económicos asociados a sistemas políticos que reinventaron la guerra para dos, pero librada en otros territorios y en el último cuarto de siglo entre bilateralismo y multilateralismo el mundo quedó a merced de trasnacionales que hacen girar sobre su órbita a estados débiles, que deciden quien puede vivir y quien debe morir.

Hoy la peste articula una acumulación de pequeñas variaciones y señala el tránsito hacia nuevas formas organizativas sociales, económicas, políticas, culturales. Turismo, oficios, profesiones, modos de educar y de aprender, no quedarán a salvo, saldrán afectados, se perderán millones de puestos de trabajo, que parecían estables, inamovibles, economías sin rumbo, como el virus, buscarán donde posarse, y habrá vidas sanas serán lisiadas. Las iglesias cerraron puertas, la fe cambia, se ora sin altar, a lo lejos se divisan cruceros aislados en mitad de la mar, aeropuertos sellados, estados de sitio sin levantamientos armados, intolerancias sin destino fijo, psiquis rotas.

Después de la peste la humanidad quedará agotada, lista a recomenzar de otra manera, ojalá con más sentido colectivo que egoísmo, individualización y violencias. La tempestad de lluvias y malas cosechas produjo las hambrunas del siglo XIV y después vinieron guerras sin tregua, hambrunas y nueva peste, que conectó al siglo XX y ahora reaparece en siglo XXI y de la que apenas se sabe que existe. Cuando cese el agotamiento, si es que hay tiempo para el descanso, vendrán mutaciones sociales desatadas por la peste.

Siempre después del contagio han florecido levantamientos, grandes movilizaciones, las ha habido de campesinos, obreros, rebeliones contra el orden judicial y financiero, ataques a la propiedad y a la opulencia. Y el orden natural parece aprovechar para recordar cosas y remover la memoria, el darwinismo social anuncia animales de selva que regresan a pasearse en las ciudades solitarias y moribundas, aisladas por la peste y a gentes de ciudad queriendo regresar a la selva, huir para esconder su debilidad y hastió o simplemente buscando sobrevivir al contagio de incognitos, entre soledad y silencio.  Sea lo que sea es tiempo de prudencia, paciencia, inteligencia, solidaridad y esperanza, esta batalla contra el virus se gana. 

mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 7 de marzo de 2020

Pobreza la peor pandemia


Por Carolina Vásquez Araya: 
La desigualdad y el abuso de poder han condenado a nuestros pueblos a la miseria.

Tan preocupados estamos por la amenaza sanitaria del coronavirus, que hemos olvidado la verdadera amenaza de nuestro entorno: mayor pobreza, menor acceso a los servicios básicos, aumento de la violencia en todas sus formas y la más cruel de ellas en el incremento sostenido de la desnutrición crónica en la infancia. Este es el verdadero problema en las naciones del cuarto mundo, naciones caracterizadas por gobiernos corruptos y el súper poder de sus grupos económicos cuyas élites han supeditado las decisiones políticas a sus intereses particulares, apoderándose de los recursos y retorciendo las leyes.



De acuerdo con los reportes oficiales de organismos internacionales, el virus que tanto nos asusta llegará más temprano que tarde. Sin embargo, el verdadero panorama de terror reside no tanto en la potencial pandemia como en la realidad apocalíptica del hambre, las carencias y los sistemas de salud ineficientes, sin recursos, manipulados por delincuentes tan poderosos como las multinacionales del sector farmacéutico, que trafican sin el menor reparo con sus influencias con el único objetivo de sacar el mayor provecho posible de las necesidades de los pueblos. En esa tónica, presionan a los gobiernos por medio de pactos comerciales interesados, apoyados como siempre por las instituciones financieras internacionales y los países más poderosos.

Los pueblos del hemisferio Sur se encuentran, por lo tanto, mucho más expuestos a un ataque de este virus que aquellos países premunidos de sistemas de salud pública capaces de enfrentar con mayor éxito una situación de emergencia como la que se experimenta en la actualidad. Solo basta echar una mirada alrededor y constatar la miseria de nuestros hospitales y centros de salud urbanos y rurales, en donde ni siquiera se cuenta con los recursos mínimos como equipo quirúrgico, medicinas, mobiliario y, muchas veces, incluso sin personal capacitado para atender adecuadamente las situaciones de emergencia.

El temor generalizado –y razonable- ante la entrada del Covid-19 nos coloca ante una situación sumamente compleja y potencialmente caótica, toda vez que nuestras naciones están sujetas a decisiones dictadas por intereses sectarios y no responden a políticas públicas elaboradas a partir de un análisis objetivo y serio de las necesidades de nuestros pueblos. Los gobiernos del continente latinoamericano, en su abrumadora mayoría, no solo son incapaces de elevarse por encima de intereses espurios, sino se han convertido en voceros y sirvientes dóciles de las corporaciones y las élites económicas actuando a espaldas de la ciudadanía y, como obvia consecuencia, condenándola a la más profunda e injusta de las miserias.

Hasta donde se ha podido observar, las autoridades de nuestros países se han limitado a contener la ola informativa llamando a la calma y buscando la colaboración de los medios de comunicación para frenar el pánico. Sin embargo, falta aún ver cómo harán para reparar el daño provocado por décadas de corrupción y abandono de la infraestructura sanitaria; por siglos de violencia contra los más pobres y por la marginación a la cual han condenado a los sectores más vulnerables como la niñez, la juventud y las mujeres. Si algo positivo se extrae de esta amenaza sanitaria, es su capacidad de poner en evidencia la estulticia y falta de humanidad de quienes están supuestos a gobernar dentro de un marco de ética y valores, así como la valentía de quienes quizá den el golpe de timón para poner atención, por fin, a las necesidades de sus pueblos.

Nuestros países carecen de recursos para enfrentar una amenaza sanitaria.
elquintopatio@gmail.com

miércoles, 26 de febrero de 2020

Atacan a campesinos mini defensa y el General. igual que a las águilas negras



Por J. Manuel Arango C.

Cual fieros guerreros, dos “héroes de la patria” mindefensa Carlos Holmes Trujillo y su general Fernando Navarro comandante de las FF.MM; se lanzan en cacería de un “poderoso enemigo” de la seguridad nacional, la vida y el medio ambiente; “atrincherado” en el Parque Nacional Natural Tinigua, ubicado en la frontera entre Meta y Caquetá, República de Colombia Suramérica, llamado Campesinos sin tierra.

Toda una flota conspirativa y letal no solo aérea sino terrestre, contra humildes campesinos que al no tener acceso a la propiedad de la tierra para trabajar y producir el pan coger diario junto a su familias; se trasladaron de inmediato y sin recato alguno, con la firme intención de “extirpar de una” el “peligro inminente” de proveniente de esas personas que “solo depredan las tierras para cultivar ilícitos, acabar la vida y el medio ambiente” es lo que don mindefensa dice regocijado al poder como un Robin Hood, acabar con el criminal



Por toda Colombia, y para que se enteren más allá de las fronteras invisibles o líneas imaginarias ante el mundo entero quienes nos consideran residentes en un “remanso de paz, democracia e inclusión”; que la realidad es muy dramática, desoladora ante el criminal estado que si no nos asesina las “águilas negras” que para mi son muy verdes; nos mata de hambre, miseria y represión; estigmatizando las justas luchas de nuestro pueblo que clama por sus derechos por una vida digna, en paz e incluyente.

Mientras el régimen colombiano protege o silencia lo descubierto recientemente con uno de sus altos funcionarios como el embajador en Uruguay, que perfectamente como mínimo daría para la extinción de dominio por haberse encontrado en su finca muy en las goteras de la capital Bogotá una procesadora de narco en alta pureza exportable; si arremete, estigmatiza, asedia, hostiga por el aire y tierra con muchos hombres armados hasta los dientes, a humildes campesinos de Guayabero y San Juan de Lozada... de san Vicente del Caguán, Departamento del Caquetá, en las fronteras del departamento del meta, habidos de tierras y cosechadores de comida para ellos y tanto vago en la ciudad.

Un campesino en medio del Atropello paraestatal, nos cuenta por intermedio de un video que Re difundí pero los demás Medios de Comunicación guardaron silencio; nos dice como en estos momentos se realiza toda una operación militar con todas las fuerzas estratégicas del estado, atacando diversos puntos como es Losada, Guayabero, El Tapir, El Ruby, Platanillo, cerritos y una cantidad de veredas; donde están los helicópteros ametrallando a la gente y votándole bombas lacrimógenas, capturando indiscriminadamente a la gente, se han llevado señoras, niños, ancianos; hay mucha gente herida y son mas de seis helicópteros que “están rafa guiando a la gente votándoles plomo” dice otra campesina en el sector.

SOS…


Un campesino líder del núcleo seis nos hace saber  (AQUI EL VIDEO DENUNCIA) “que hay capturas en Platanillo, cerrito del parque los Picachos del Tinigua, necesitamos que ustedes se pronuncien, nosotros nos vamos a botar a las vías y necesitamos que una delegación se hagan presente como de los Derechos Humanos, para nosotros poder llegar hasta donde están los hechos para ver de que manera es que vamos a mediar” también nos enteramos de muchas casitas quemadas

Con la Ley 135 de 1.961 de Reforma Agraria si bien no se lograron muchas cosas, si pudimos en muchas partes de mi país Colombia, cuando por nuestra Federación FENSUAGRO-CUT hicimos parte de la Junta Nacional del INCORA -Instituto Colombiano de la Reforma Agraria- bien por afectación del estado o por las vías de hecho con los campesinos ocupando grandes haciendas ociosas, parcelarlas y entregárselas a los campesinos con sus respectivos títulos; pensando en el campesinado humilde y no las transnacionales y grandes terratenientes como la actual.

Aquí se necesita antes que represión paraestatal, es una Reforma Agraria Democrática e Integral, que garantice el acceso de los campesinos a la propiedad de la tierra -pero no para sepultarlos sino para agricultarlas-; semillas raizales, créditos oportunos a interesen blandos y condenables cuando por cuestión de la  naturaleza sus cosechan se pierdan; vías de penetración, industrialización y comercialización de sus productos incentivando así una economía productiva que rechace la extractivista.

Mis preguntas….

Recuerde señor ministro Carlos Holmes Trujillo, que su antecesor cayo por mentiroso, no le queda bien a usted que ejerce al parecer este ministerio para favorecer a los traquetos del país, que amparados por la Ley  Zidres del 2018 con el cuento de “formalizar” las tierras, -pero claro a favor de grandes acaparadores de las mismas incluso más allá de la frontera agrícola-, se apoderan todos los días de grandes extensiones de tierras baldías protegidos por el régimen con su gallada en el Congreso de la Republica que al momento de reglamentarla, acuden a la figura de bien habidas con aquello de “segundos ocupantes” como lo afirmado antes de investigar https://noticias.canalrcn.com/nacional/pablo-armero-detenido-por-las-autoridades-manejando-en-presunto-estado-de-embriaguez-353083


No sabe señor ministro, que la hambruna, la miseria en las ciudades hacer que nuestro pueblo retorne a su hábitat natural como es el campo, aquel que le arrebataron a punta de motosierras o a engaños con escrituras falsas; ¿qué sabiendo solo vivir de la tierra tienen la necesidad de regresar a ellas para agricultarlas?

¿No sabes acaso que lo que comes tan horondamente en hoteles cinco estrellas, son producidas esas comidas por encallecidas manos de labriegos que laboran de sol a sol para medio sostenerse físicamente aun sin poderle dar todo lo que necesitan sus hijos?

No sabes acaso señor ministro, ¿que, así como para los de su casta “la presunción de inocencia va hasta que se les demuestre lo contrario; lo que usted desde palacio de Nariño “vio, conoció y saboreo” para injuriar, calumniar a nuestros campesinos de que es para cultivar coca, acabar con el medio ambiente y la vida, ¿es un acto criminal de su parte?

Aprenda señor General………….

Y señor General Fernando Navarro comandante de las FF.MM, creo debiera investigar y estudiar mas sobre la misma etimología de las palabras, antes de usar calificativos que puedan costar muy caro a mi pueblo…como es haber afirmado de que nuestros campesinos habían hecho: “asonada contra servidor público”

Soy totalmente analfabeta señor General, pero busqué, investigué el significado de asonada y encuentro que la RAE lo conceptualiza así: "Reunión tumultuaria y violenta para conseguir algún fin, por lo común político.". Para que haya asonada basta que una parte del pueblo, más o menos numerosa, se reúna tumultuosamente y atente contra la paz pública” https://es.wikipedia.org/wiki/Asonada  si de hablar de asonada se trata, la única asonada según esa definición, fue la que hubo por parte de usted con sus hombres de manera violenta trastocando la paz publica que ejercían las familias campesinas hasta antes de ustedes con el mindefensa llegarles allí.

Lo que deben hacer….

Qué bonito, fructífero y gratificante fuera, que en vez de tanta hostilidad y odio contra mi pueblo que trabaja por la paz, por un mejor mañana, así mismito y con ministro a bordo, de una que ocurre una masacre contra mi querido “Juan Pueblo” se desplazaran encabezando a sus tropas para capturar condenar o dar de baja a quienes integran las mal llamadas “águilas negras bc”, las que copan, actúan, amedrentan, asesinan en todo el país, sin que usted se dé por enterado que existen. ¿Por qué señor general, no hay la misma beligerancia?

Hacer presencia ministros, hasta el mismo Duque, estupefacientes y demás autoridades competentes, no solo comenzar por destituir a su embajador  de Colombia en Uruguay, Fernando Sanclemente propietario de la finca donde se encontró casi que en las goteras de Bogotá la capital de Colombia, un poderoso laboratorio donde producían según medios de comunicación, droga de muy alta calidad para su exportación; y esto esta en las leyes producidas por ustedes mismos, claro que ese hallazgo no lo hicieron intencionalmente, solo “Nuestro interés inicial era ubicar el laboratorio, por lo que cuando ingresamos a la finca, no sabíamos a quién pertenecía” https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/en-la-finca-del-embajador-fernando-sanclemente-se-podian-producir-hasta-500-kilos-de-coca-al-mes-461912  porque de saberlo, no lo hubieran registrado y ¿No es eso lo que se le hace incluso a propietarios de casitas que arriendan una habitación a alguien que resulta ser vendedor de drogas y almacenamiento en esa habitación, donde llegan hasta quitarles la propiedad previo a un escarnio publico diciéndole a la vecindad que clase de vecino tenían?

¿Si el lema de alguien muy cercano a sus costados es de que “quien la hace la paga” pues que esperan? Esa finca, entregársela a campesinos que si la agricultan como muchas más en el país; evitándose así que nuestro pueblo tenga que vivir en los extramuros, allá en la periferia donde ni las cabras llegan, a menos que lo hagan ustedes señores del régimen para atropellarlos

clarinesdecolombia@gmail.com
Director CLARIN de Colombia

sábado, 31 de agosto de 2019

La estrategia del hambre




Por Carolina Vásquez Araya: 
La miseria en la cual viven millones de seres humanos no es natural ni justificable.

En mi memoria aún persiste la imagen del puerto de Valparaíso cubierto de bananos. Se retrasó el barco y entonces esa montaña de fruta en perfecto estado sería destruida a menos que los habitantes del área pudieran rescatarla. También recuerdo los miles de toneladas de productos lácteos arrojados al mar por una compañía estadounidense para “mantener el precio del producto” y proteger de ese modo un sistema comercial a la medida. El hambre, cuyos devastadores efectos cobra la vida de millones de seres humanos alrededor del mundo, no tiene justificación alguna.



En la realidad, el sistema político impuesto por un rígido marco de intereses corporativos no deja espacio a las indispensables acciones de los Estados orientadas a satisfacer las necesidades básicas de la población. A partir de esos acuerdos solapados, resulta inevitable el incremento de la masa ciudadana obligada a vivir bajo la línea de la pobreza. Entre las consecuencias de este desajuste en las prioridades de gobiernos regidos por un neoliberalismo extremo que ha echado raíces en la mayoría de naciones latinoamericanas, se encuentra también la pérdida acelerada de la biodiversidad con fines de explotación de recursos, cuyos efectos no solo tienen impacto en el medio ambiente, sino también en las posibilidades de desarrollo de los países y en la calidad de vida de sus habitantes.

En la destrucción de la Amazonia brasileña –un reservorio de oxígeno y biodiversidad cuya protección debería tener la máxima prioridad del gobierno de Brasil y de los países aledaños, cuyos territorios también se ven afectados- se puede observar cómo los intereses corporativos llegan al extremo de poner en riesgo la vida misma del planeta. Es decir, en tanto los proyectos extractivos y agroindustriales tengan el poder de condicionar las decisiones gubernamentales, deja de ser importante la conservación de uno de los territorios ya considerados patrimonio de la Humanidad, pero también la supervivencia de las comunidades autóctonas que en él habitan, las cuales han sufrido persecución, desalojos y asesinatos de sus líderes.

La estrategia del hambre en los países en vías de desarrollo ha sido efectiva y ha logrado neutralizar la fuerza del factor humano, con una fórmula propicia para desarticular cualquier intento de subversión ante el sistema impuesto por los países industrializados sobre aquellos sometidos a las normas dictadas por las agencias financieras y las organizaciones empresariales multinacionales. Es decir, los dueños legítimos de los territorios han observado desde el graderío cómo las grandes corporaciones se han adueñado de su agua, de su tierra, de su aire y de todo el mineral que les resulte útil para obtener inmensas utilidades; todo ello, gracias a leyes, convenios, tratados y cantidad de recursos legales ad hoc para convertir el despojo en una buena noticia: incentivos a la inversión extranjera.

Mientras tanto, ese gran contingente ciudadano cuyas carencias lo impulsan a aceptar cualquier limosna disfrazada de programa asistencialista, ignora los detalles del negocio y por lo tanto está en una posición de dependencia, conveniente para que su gobierno tome decisiones abiertamente lesivas a los intereses nacionales, sin que la oposición –debilitada ya por la falta de soporte popular- tenga la menor incidencia en la fiscalización de esas acciones. Si hay una herramienta capaz de corregir el rumbo de las naciones, es la organización ciudadana; y comprender que si el futuro del planeta está bajo semejante amenaza, sus habitantes también lo están. 

Las decisiones políticas surgen en los despachos de las grandes multinacionales.

elquintopatio@gmail.com

jueves, 4 de julio de 2019

López Obrador único presidente diferente: en vez de apapachar a expresidentes, los denuncia



Por Pedro Echeverría V.
 1. Aunque el presidente López Obrador sabe, tiene todos los elementos, para poner en prisión a los cinco expresidentes que aún viven por saquear al país, por gobernar el beneficio de un millar de grandes millonarios y mantener al 80 por ciento de la población en la pobreza y la miseria, está confrontado con ellos, pero mantiene un terrible miedo de hacerlo. Lo contrario fue el gobierno de López Mateos (1958-64) que siguiendo la tradición de todos los gobiernos burgueses del PRI reunió a todos los expresidentes a su alrededor y les dio trabajo y responsabilidad.


2. Recuerdo que a Lázaro Cárdenas le dio para dirigir la Siderúrgica de Michoacán; a Miguel Alemán la secretaría de Turismo, y así sucesivamente a los siete expresidentes que vivían les dio trabajo. Pero obviamente todos los presidentes “tenían prohibido criticar a sus antecesores y estos tenía prohibido hablar mal de quien gobernaba”. Así era el PRI y el PAN hasta que apareció López Obrador que parece que con sus críticas “no dejará títere con cabeza” porque por lo menos en los últimos 30, todos, dejaron a México en terrible bancarrota.

 3.  Aquellos presidentes, todos nacidos del PRI mantuvieron mucha disciplina y fidelidad porque todos entraban a robar, a saquear el país, por ello al tomar el gobierno o un cargo, aunque les hubieran dejado sin nada, su obligación fue siempre el silencio, limpiar todas las huellas y cuidar a sus antecesores.  Por ello el PRI fue siempre, desde que se fundó en 1929, un partido unido (un nido de víboras, como dice el pueblo) El PAN fue su mejor alumno, porque le bastaron dos sexenios de gobierno para ser igual o peor que el PRI, robando y asesinando.

4.      El PRD no llegó a la Presidencia, pero con lo que demostró en su corta vida de 20 años como legisladores y presidentes municipales, fue suficiente para demostrar que pudo ser peor que los dos. En sus últimos cinco años de vida renunciaron al PRD el 80 por ciento de sus militantes y hoy está a punto de desaparecer. Muy distinto, López Obrador –del partido Morena- en los seis meses que lleva gobernando está demostrando que es absolutamente diferente. Ha denunciado todo y repetido sus denuncias, sólo le falta decidirse a cumplir los castigos que prometió.

5. No puedo olvidar que al iniciarse el gobierno de López Mateos (1958-64) también me inicié en política al conocer la criminal represión de la policía y el ejército contra los ferrocarrileros y luego contra los maestros encabezados por Othón Salazar. Vi en estos años que el presidente López Mateos decía que era “de izquierda, pero dentro de la Constitución”; la realidad es que gobernaba para la derecha y los conservadores, sobre todo al ver su política criminal contra ferrocarrileros, maestros y al mandar asesinar al líder campesino Rubén Jaramillo.

6. Quería congraciarse – para manipular con mayor efectividad- el presidente ALM con la posición de centro-izquierda del PRI que encabezaba el expresidente Lázaro Cárdenas (1934-40) que apoyaba la revolución cubana y viajó a Cuba para apoyar a Fidel Castro. Pero al mismo tiempo ALM se congraciaba con la derecha empresarial guiada por el expresidente Miguel Alemán (1946-52), con fuerte apoyo de los EEUU. López Mateos parecía tontito, pero la realidad es que fue el ejemplo del centrismo político del PRI que siempre les jugó el dedo en la boca a los políticos cardenistas y panistas.

7. Con esa posición centrista del PRI, el presidente López Mateos sumaba apoyo de los intelectuales de izquierda o progresistas con Cárdenas y sus seguidores (Marcué Pardiñas, Flores Olea, González Pedrero, Heberto Castillo, a su hijo Cuauhtémoc, Alonso Aguilar, Carlos Fuentes, Octavio Paz) que crearon (yo colgado ahí, desde Yucatán) en 1961 el “Movimiento de Liberación Nacional” y comités de apoyo a Cuba. Pero del otro lado Miguel Alemán, la derecha y empresarios del país fundaron el “Frente Cívico de Afirmación Revolucionaria” para consolidar las organizaciones derechistas.

8.  El presidente López Mateos -que se decía del Estado de México, a pesar de estudios de investigadores- nunca se supo con firmeza si era mexicano o guatemalteco, quién fue su padre y cuántos años realmente tenía. Actuó con enorme habilidad política al no votar por la expulsión de Cuba de la OEA haciendo un guiño a la izquierda; pero mantuvo a decenas de presos políticos en prisión (Vallejo, Campa, Siqueiros) para mantener mareados a izquierda y derecha. La realidad es que la represión ferrocarrilera y los presos políticos fueron su identidad.

 9. Algunos desde la izquierda apoyamos con todo lo que cuanto podemos y al mismo tiempo criticamos –positivamente- como se dice, para empujar hacia posiciones más consecuentes. La derecha se ha lanzado con todo buscando derrocar del gobierno a López Obrador. Hay algunos sectores de izquierda que erróneamente dicen que López Obrador es más de lo mismo y se niegan a analizar a fondo las posibilidades de que se abran caminos para avanzar un poco. Quizá ello les lleve a arrepentimientos cuando no se pueda recuperar nada.

10. Hay una gran masa de la población que sostiene, que apoya a López Obrador contra viento y marea; eso está bien mientras tengan capacidad de pensamiento para resistir los mil un argumento que construyen la derecha y el empresariado a partir de las trampas y calumnias que comienzan a desatarse. Sigo pensando en la extensión de trabajo ideológico, en la educación política del pueblo para que descubra el engaño de sus enemigos. Supongo que en cada estado de la República deben estar funcionando por lo menos 10 seminarios de por lo menos 100 simpatizantes o seguidores de Morena. (28/VI/19)
alterar26@gmail.com


sábado, 29 de junio de 2019

“El Frente Amplio” uruguayo, deberá resistir los embates salvajes del Neoliberalismo.


Por Norma Estela Ferreyra: 
El Frente Amplio, llamó a su militancia a marchar hoy por la céntrica avenida 18 de julio en esta capital antes de la veda de campaña electoral previa a las internas partidarias del domingo.
Desde las 11 de la mañana el presidente de la coalición gubernamental Javier Miranda encabezará esta movilización acompañado de sus cuatro precandidatos presidencialistas, Daniel Martínez, Carolina Cosee, Oscar Andrade y Mario Bergara.


Realizó una campaña unitaria donde, pese a contar con cuatro precandidatos, insistió en el programa común, que cerró formalmente el sábado pasado con un acto en la localidad de Las Piedras, departamento de Canelones, el que se vio desbordado por la multitud presente. (Fuente: Montevideo, 27 junio (Prensa Latina).

Mientras tanto, en Argentina tenemos que tolerar que Macri, desde su ocaso, nos siga entregando en la Unión Europea, firmando el Tratado de Libre Comercio, lo que significa un retroceso de la economía y un ataque desleal a la industria nacional – dijo nuestro prestigioso político, Pino Solanas.
Por eso, es bueno tener presente lo que nos pasa, a los países que estamos en situación extrema, junto con Brasil, Chile, Paraguay, Ecuador, Colombia, Honduras y otros, a los que los países poderosos, se llevan a sus presidentes de las orejas, para que los obedezcan.
Todos sabemos que el mal llamado Poder Mundial, es en realidad, un asesino serial de los países latinoamericanos, que exhibimos la paz, como un valor insoslayable y los derechos humanos que supimos conseguir, en más de cuatros siglos de luchas contra los invasores europeos, que dejaron noventa millones de nativos muertos.

Por eso, es bueno recordar algunas cosas, para que nadie diga: “hay que respetar el voto de la democracia” como dijo Macri en el parlamento y los presentes le respondieron,” hay que respetar al pueblo”
También es bueno conocer, que en la mayoría de los países que dicen ser democráticos, la democracia no existe, sino que es una mentira que se arrastra desde siglos, porque lo cierto es que viven en una dictadura.  Y aunque muchos crean que la dictadura, sólo deriva de un golpe militar, la que existe con mayor frecuencia, es la dictadura civil que se deriva del voto.

Que nadie se equivoque, ya que el derecho al voto no es democracia, si no hay respeto por lo que el pueblo ha delegado en el representante. Pero, al parecer, eso hoy no importa, ya que en los países dominados por el neoliberalismo sionista y criminal ya no se mata con balas. sino con hambre, miseria, falta de trabajo, de salud, de educación y magros salarios.

El voto no es un cheque en blanco, ni la Constitución es un libro que alguien escribió para ser violado a cada instante. En ella se establecen poderes que deberían ser independientes, pero esa es otra mentira. Eso está muy claro, pero el pueblo sólo escucha a los medios que logran confundirlos, al punto de no saber qué es verdad y qué es falso. Eso es lo que hace equivocar al pueblo, se dan coimas, se hacen falsas promesas de trabajo y cuanta cosa se les pueda ocurrir a los asesores de la embajada norteamericana.

Ni qué hablar de los fraudes que se llevan a cabo con el voto electrónico, que es imposible de controlar con las últimas tecnologías que ellos disponen y perfeccionan. Pero dicen que es antiguo votar de otra manera, cuando en realidad todo el mundo civilizado ha abandonado el voto electrónico, porque el ciudadano no puede controlar el estado o el destino de su voto. Y así no se ejerce la democracia. La desinformación se transforma en manipulación y en falta de transparencia.

También dicen, que el Estado no debe controlar nada, ni tiene que intervenir, que el libre mercado derramará bienestar al pueblo, pero esa es la peor de las mentiras, lo único que va a derramar el mercado, será pobreza, miseria, hambre, humillación y todo terminará con estériles enfrentamientos de clases sociales, con delitos que se acrecientan, con cárceles llenas de pobres y perseguidos políticos.
Lo que realmente hoy existe, es la dictadura del mercado, de la banca, del dinero que manejan los poderes mundiales sionistas, que se hacen llamar “Los Iluminados” o “Iluminatis”.
Por eso digo, la democracia es un hermoso sistema de bienestar, que existió en Atenas por más de dos siglos y que los poderosos destruyeron llamando democracia a todo lo contrario, es decir a la república, plagada de desigualdades y falta de libertad.

Una República extorsiva y fraudulenta, donde la corrupción gobierna, se atornilla a las bancas y cargos del Estado, como una monarquía parásita, hasta que la muerte los separe de ellos. Donde el Poder Judicial y el Legislativo, dependen del Ejecutivo, como todas sus derivaciones. Por supuesto, que hay algunas excepciones, pero lo que prevalece es la regla dominante.
Pero no se rindan uruguayos, el Frente Amplio, tiene que ser fuerte en esta lucha por conservar el prestigio latinoamericano, junto a otros países del Mercosur, que el neoliberalismo pretende destrozar y que ya todos conocemos.
A triunfar en estas elecciones, que serán seguidas, paso a paso, por los argentinos. Les deseamos lo mejor y mucha suerte…¡Vamos Uruguay!

normaef10@hotmail.com

miércoles, 26 de junio de 2019

La pérdida de valores en el capitalismo


Por Diego Olivera Evia:
La violencia a escala mundial

La sociedad humana está regida por un modelo capitalista, que se sustenta en los anti valores, la realidad de la humanidad soporta la explotación, las grandes mayorías de África, Medio Oriente, Asia y América Latina, estas subyugadas por un modelo anti humano, las trasnacionales han creado una crisis alimentaria, a escala global, el uso de transgénicos en la agricultura, ha determinado la destrucción del eco sistema en el Mundo, hoy los seres humanos viven comiendo alimentos tóxicos.


Pero las grandes cadenas de la muerte, como Monsanto y Bayer, han trastocado el medio ambiente, como ríos y suelos envenenados, destruyendo los verdaderos productos naturales, como el maíz, la agricultura en general, los bosques con sus árboles transgénicos, para producir papel y no alimentos, a los millones de seres humanos.

La voracidad del capital se manifiesta en los multimillonarios, como los cinco hombres más ricos del mundo, que poseían más de 400 mil millones de dólares en riqueza. Así, de media, cada uno de ellos posee casi tanto como 750 millones de personas.

Mientras los estadounidenses se fijan en Trump, los súper-ricos se están fugando con nuestra riqueza, y la plaga de desigualdad continúa creciendo. Un análisis de datos de 2016 concluyó que las cinco décimas partes más pobres de la población mundial poseen unos 410 mil millones de dólares como riqueza total.

La pérdida de valores en el capitalismo
La sociedad humana vive los efectos de la acumulación capitalista, en su nueva fase el neoliberalismo, que implica el desarrollo de un modelo unipolar, regenteado por los Estados Unidos, que han creado a escala mundial, una mayor división de clases, entre los Monopolios, la Oligarquía sustentada, en la burguesía monopólica. En esta estratificación de clases, está un sustrato considerado clase media o pequeña burguesía, considerado por pequeños comerciantes, burocracia estadal que vuele a los burócratas, gerentes, empleados de corbata, como parte de un sueño de crecimiento y pasar a superar a los ciudadanos naturales.
Esta realidad ha generado en el mundo, una crisis criminal donde las teorías del fascismo se arraigan, en los sectores de esta clase media, el capitalismo exacerba los anti valores, para enfrenarlos a los modelos populares, el odio inculcado por la burguesías criollas y dependientes del imperialismo estadounidense, con sus socios de la OTAN. Han creado un nuevo sectarismo o racismo, sobre los sectores populares, considerando a los pueblos originarios, como cholos, a los descendientes de afro americano como negro, mestizo, pata en el suelo, un desprecio hacia las clases populares, las cuales son explotadas por los empresarios y dueños de empresas, fincas, con mal trato, con salarios de miseria y abusos laborales.

Este mecanismo oprobioso de división de clases, han sido parte de la historia de la humanidad, desde la formación de seres humanos en aldeas, ciudades, donde la división social en siglos, se ha mantenido en el imperio romano, en el imperio persa, en la china imperialista, en todas las sociedades de la historia, con la colonización de África, Asia, América Latina y Norte América, aplicando la política de tierra arrasada, aniquilaron a millones de seres humanos a escala global, para crear el nuevo modelo en sus inicios mercantilista, en proceso al modelo de la burguesía, para crear el modelo capitalista, hacia la creación del neoliberalismo.

En este proceso de apropiación de naciones, con sistemas de vasallaje, para apropiarse de los recursos naturales de los continentes, aplicando el esclavismo, las muertes masivas en la mina, donde morían indígenas, afros y asiáticos, era la cultura de los Sajones y sus socios europeos, ejemplo claro de esta barbarie, fueron los españoles y su destrucción de las culturas aborígenes, al igual que los ingleses y luego los norteamericanos, destruyeron a los originarios.

En este sentido podemos hablar, de una pérdida de valores, de la desaparición del modelo humanista, cimentado en la revolución francesa con los principios, de igualdad, libertad, solidaridad, que creo y cimento la lucha independentista en América Latina y el Caribe, con hombres y mujeres que crearon una nueva realidad humana, pero que lamentablemente ha sido manipulada, por las burguesías y el imperio estadunidense.

La violencia a escala mundial
Si bien hemos analizado algunos hechos históricos y actuales del capitalismo neoliberal, nos parece importante señalar la violencia y las guerras como factor de conquista y dominación, las guerras del siglo XX y XXI han sido guerras imperialistas, de dominación y conquista de países, para obtener los recursos del petróleo, minerales, agua, territorios, pero en estos mecanismos, se ha balcanizado a Europa, dividiendo a lo ex países de la URSS, como los del modelo socialista, para crear un dominios territorial e ideológico  de EEUU.

Estos hechos han creado un nuevo mundo de violencia y muerte, como los hechos de los Balcanes, Ucrania, las revoluciones de colores, sustentadas en la violencia y en el surgimiento nuevamente del fascismo, que ahora se ha ampliado al Medio Oriente, contra Siria, Irán, El Líbano, como Yemen y en cierta manera Qatar. Pero esta nueva experiencia, de guerras mediáticas, ha creado la violencia contra Venezuela, reinventando al fascismo clásico, racista, criminal y de odio, para poder obtener el petróleo venezolano.

La ficción supera a la realidad, al ver como la prensa ha creado una falsa realidad de Venezuela, siendo los asesinos pagados de la MUD, siendo la muerte como parte de sus políticas, para derrocar al presidente Nicolás Maduro, sin esperar las elecciones en un año y medio, la misma compra de funcionarios es parte de la estrategia imperial. En este caso de la Fiscal General Luisa Ortega, que ahora ataca al gobierno y se venda los ojos ante los crímenes, de los terroristas y sus marchas, que de pacificas no tienen nada, ataques al TSJ y al el Ministerio del Interior, como quema de hospitales, asesinatos de ciudadanos y destrucción de vías y vehículos, son parte del terror y la muerte, de esta nueva versión fascista criolla, apoyado por el presidente Donald Trump y su gobierno guerrerista.

Periodista /Historiador y Analista Geopolítico
diegojolivera@gmail.com

sábado, 30 de marzo de 2019

Guaidó y su oscurantista obsesión por someter a la oscuridad a Venezuela



Por Rolando Prudencio Briancon:
Ya no es un secreto a gritos que Guaidó abiertamente esté atentando contra la soberanía e independencia de la patria del libertador; no sólo pidiendo a gritos la intervención por parte de los EE.UU., país al que el libertador señaló que siembra muerte y miseria en nombre de la libertad; sino que está comprometido en actos y declaraciones abiertamente subversivas como los sucedidos la anterior semana que han atentado la seguridad y tranquilidad de los venezolanos.



Y es que fueron los opositores quienes quisieron dejar en la más absoluta oscuridad la autoría de estos atentados que hace dos semanas afectaron contra el sistema eléctrico nacional, dañando la central de distribución del Guri, y el cerebro el cerebro que distribuye el fluido a otras regiones de la república, pero fue Guaidó quien reconoció que es el “cerebro” de este atentado.

Claro que como siempre la derecha descaradamente culpó al gobierno de ser responsable del apagón; ya sea porque no renovó equipos, o por la falta de personal calificado, etc., echando sombras sobre la verdadera causa que no es otra que la mano criminal y anti patria de quien está en el más pleno ataque de desesperación por quitarse de encima al presidente Maduro; incluso a costa de afectar el sistema eléctrico. Es más, no le interesa al “auto proclamado” que por este hecho provoque la muerte de venezolanos; a quienes además apela para que lo apoyen.

Es en razón a estos antecedentes que ya está rodando en las redes un video en el que se lo muestra a Guaidó dando un discurso ante la Asamblea legislativo, controlado por la oposición, en el que señala: “No habrá solución al problema eléctrico, no habrá agua para las casas, mucho menos gas doméstico”. “El cese de la oscuridad vendrá definitivamente con el cese de la usurpación”.

Para nadie es un secreto de Estado de que no sólo está admitiendo que es él, junto a sus mercenarios que están detrás del atentado de las pasadas semanas; sino que además es una amenaza para todos los venezolanos; chavistas o no, que están a merced de sus mercenarios métodos de: SABOTAJE y TERRORISMO, que como el arma política la usa para acabar con la revolución. Y cabe además aclarar que el asesoramiento de esta alevosía tiene la marca Made in USA. No en vano fue Mike Pompeo quien anunció: “no hay electricidad, no hay comida, pronto no habrá Maduro”.

Y es que por esta su oscurantista obsesión de querer someter a Venezuela de la más oprobiosa oscuridad ordenada por Washington; Guaidó se ha convertido en el: ¡Enemigo público No1! de Venezuela.

Así que mientras la Revolución Bolivariana es luz y libertad, Guaidó es oscuridad y oprobio.
A enjuiciarlo y encarcelarlo a Guaidó por ¡traición a la patria!
prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Apagones de luz o mantener encendida la luz de la lucha antiimperialista?



Por Rolando Prudencio Briancon:

En Venezuela la disputa entre las fuerzas: opositoras y chavistas; no sólo se da a nivel de acciones concretas. Vale decir a la disputa en las calles, la acción directa, las movilizaciones, sino que también esta disputa se da en la superestructura -en términos marxistas- en las pulsiones revolucionarias y contrarrevolucionarias que expresan el nivel de ideologización que han alcanzado ambas tendencias. Vale decir, la determinación, la decisión de defender sus creencias y convicciones; sin importar a veces: cuán redituable puede ser ya en el plano material lo que se obtenga, sino cuán intactos puede estar lo ideales que inspiran a actuar.



Ésta es una de las razones por las que muchos no se explican por qué hasta el día de hoy Nicolás Maduro no cae. Y la verdad es que más allá de la solvencia con la que su gobierno venezolano ha neutralizado las diferentes intentonas -cuando para la opinión pública conservadora ya tenía los días contados- por sacarlo de Miraflores no han prosperado; lo que también ha impedido que eso suceda, es por el grado y nivel de politización con la que el chavismo ha manejado todo intento desestabilizador. Es más, se me viene a la memoria el golpe del 2002, cuando el ex comandante Chávez fue derrocado; en menos de 48 horas fue restituido por la fuerza del pueblo chavista, que de las barriadas pobres de Caracas salió a poner el pecho ante los golpistas, y restituyeron a Chávez al palacio de Miraflores.

Lo mismo ha sucedido el pasado viernes 23 de febrero, cuando se montó todo un escenario; muy bien mediáticamente montado con el concierto “Live Aid Venezuela”, que sirvió para ganarse simpatía de la opinión pública internacional, con un sensiblero señuelo de la “Ayuda Humanitaria”; pero que ni así sirvió; ni para lograr el objetivo de meter la “ayuda”, ni tampoco para convencer de la existencia de la crisis humanitaria. Ciertamente que más que crisis es una “Guerra Económica”, y de la que los venezolanos; más allá de las simpatías o no con el gobierno no cayó en el engaño.

Lo que hoy está atravesando Venezuela con lo apagones de luz, no son sino la continuación de una guerra librada; ésta vez en el frente de la provisión de los servicios públicos, como es el de la energía eléctrica, que tiende a generar un caos y descontento por un servicio tan elemental, pero que hasta ahora parece que el apagón del fin de semana vaya apagar el ímpetu de los venezolanos; no de defender a Maduro, sino que apaguen la luz, la lama de los venezolanos de no dejar que los EE.UU., se apropien de su petróleo, sembrando para los hijos de Bolívar “muerte y miseria, en nombre de la libertad”  

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

Hambre y desmantelamiento del estado social


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Las cifras igual que los muertos, los caminos o el curso de los ríos cuentan cosas, tienen historias. Así ocurre con los datos de la desatención en salud, precarización del trabajo, des financiación de la educación, ejecuciones legales y extralegales y el hambre y la miseria que ponen al descubierto una política de exterminio forjada en el largo plazo sobre gente marcada como prescindible, sobrante, que sin saberlo saca a la luz la desigualdad y el déficit democrático. Con la reciente dictadura que avanza con un discurso de poder que suma odio con leyes de venganza, nada cambiará y Colombia tenderá, a menos que haya un colapso estructural, a seguir siendo anunciada como “Un país entre el hambre y el desperdicio de comida”. (Título de un informe periodístico del tiempo.com, oct 2018), que señala que “150 indígenas colombianos y venezolanos” desde hace dos años se alimentan de residuos que disputan con chulos y ratas en el basurero de Puerto Carreño.

Es el hambre que no reconoce fronteras, y permanece a la vista del mundo, como lo repasa el film “La Pesadilla de Darwin” donde en el áfrica (como aquí) la guerra produjo hambre donde había paz y abundancia y a los nativos pescadores les quedo sacar del basurero las espinas sin carne del pescado. Son 815 millones de gente con hambre en el planeta y aunque la comida alcance para alimentar dos veces a la población entera, hay un genocidio del que son responsables los detentadores del poder y la riqueza.

El hambre en Colombia existe. La padecen 3.2 millones de personas sin seguridad alimentaria. Son cerca del 7% de población, subalimentada, con privación crónica de alimentos (FAO), que aprendieron a sobrevivir mientras las viejas armas se comían el presupuesto de su alimento y las nuevas amenazan con comerse las oportunidades de niños, jóvenes y viejos. Adicionalmente la opulencia de pocos desperdicia 300.000 toneladas diarias de comida, suficientes para alimentar a ocho millones de este país y del país hermano.

La clase política, ante la indignante cifra del hambre, padecida “en democracia”, no intenta siquiera atacar el problema de fondo promoviendo límites al enriquecimiento que la provoca, si no que anuncia tramitar una ley que prohíba desperdiciar la comida. Algo similar, inútil y despreciable, ocurrió en 1918 con un decreto que prohibía la mendicidad en Bogotá, sin la menor preocupación por cambiar las condiciones que provocan el fenómeno. Los nazis, igual de audaces, crearon ghetos con judíos y luego organizaron paseos para convencerse que matarlos por hambrientos era la solución. La trampa del poder es convocar a mirar a otro lado, y tratar solo con paliativos las consecuencias sin el menor acercamiento a las causas.

Son 3.2 millones de hambrientos en Colombia, cifra suficiente para cuestionar los anuncios de avance en democracia, inclusión y respeto a los derechos. La cifra pone de relieve que la solución a problemas endémicos, convertidos a violencias contra la niñez, es orientar la política a tratar las causas y crear condiciones de garantía y protección, que justamente el gobierno no asume porque es ideológicamente contrario a las soluciones requeridas. No promueve paz, equidad, ni eliminación de las barreras de discriminación y exclusión que producen hambre, miseria y violencia contra los débiles, porque su poder responder no al interés ciudadano si no al de mafias y partidos comprometidos con corrupción y criminalidad, que no demandan nada distinto, que no sea en beneficio propio. 

En lo corrido del siglo XXI las estructuras de desigualdad han permanecido estables, con insignificantes cambios en las desalentadoras cifras de una realidad que no se resuelve con discursos de odio, populismo punitivo, ni las salidas de guerra que pretenden acabar el hambre con balas y la marginalidad alistando soldados. El 10% de niños padecen desnutrición crónica que afecta su presente corporal e intelectual y el futuro propio y del país; 2.5 millones de niños tienen algún tipo de limitación especial de carácter cognitivo, sensorial o motor por el que son discriminados y; más de 35.000 niños son explotados sexualmente por mafias que lavan sus ganancias en la economía legal; otros 35.000 (o quizá parte de los mismos) pasan la mayor parte de su tiempo y de su vida en la calle y fueron y siguen siendo maltratados y humillados y; del millón de niños que fueron desplazados forzados durante la última década del siglo XX no hay rastro (Datos de Unicef, la niñez en Colombia).

Al agrupar los datos la realidad resulta todavía más crítica, porque no hay interés expreso del estado por ofrecer garantías de solución mediante el acceso a bienes materiales para superar carencias conforme a la universalidad que exigen los derechos para todos. Las cifras reales (distan de datos formales que cambian metodológicas para maquillar informes) y su tendencia es similar en la década con un promedio de 14.5 millones de personas en condiciones de pobreza y 4.5 millones en indigencia.

En el todo de desigualdad 10 millones de personas (una de cada cinco) son las víctimas del conflicto armado, a las que el No del plebiscito por la paz les arrebató la posibilidad del pleno reconocimiento de  personas con derechos y otra vez son negadas, re victimizadas, porque el gobierno se opone a la paz conquistada. De entre las victimas más de 7.5 millones son desplazados forzosos, que huyen, no van en grupos por las carreteras porque los matan, se camuflan en cordones de miseria, aprenden a sobrevivir como invisibles.

Otros tantos excluidos y hambrientos “sobreviven” en alcantarillas, arboles, andenes, plazas, parques, botaderos de escombros o en basureros. Solo en Bogotá son más de 10.000, “habitantes de calle”, en la miseria total, absoluta, sin sueños ni esperanzas, sin sentido de realidad, expuestos a la vida biológica, sin nada, sin agua, ni comida, ni ducha, ni letrina, sin lavarse los dientes o usar desodorante, sin intimidad, sin prendas de vestir. Seres que cada vez que respiran contradicen las teorías de la capacidad del cuerpo humano para resistir y de la mente para existir como sobrevivientes. Son colombianos, hombres y mujeres, sin patria, ajenos, marginados, no están locos, ni todos son drogadictos, ni ladrones, ni potenciales violadores, son gente despojada a la que el sistema de poder en su codicia e indiferencia extirpó su humanidad.

El  gobierno y los beneficiarios del poder del estado y de la riqueza del país, no se conmueven con estas cifras, no están en sus cuentas, ni su programa de gobierno, solucionar esta realidad no ocupa su interés, ni saciar el hambre ajena les mejora sus ingresos, sin ellos se quedarían sin con quien experimentar juegos de guerra de verdad, sin su cantera de pobres, hambrientos y víctimas no tendrían asegurado su futuro. Las cifras muestran el desmantelamiento del estado social, porque del estado de derecho queda muy poco. La verdad oficial es montada con falsificaciones, ofrece leyes donde se necesita comida y entrega odio donde debía florecer la paz. Los medios de comunicación y en especial la televisión privada que vive del estado, se encarga de controlar las mentes ciudadanas distrayendo, mintiendo y creando ficciones para adormecer y ocultar a los responsables de toda o casi toda la desgracia, que es cambiada por histeria y odio hábilmente hoy conducido por el partido de gobierno (C.D) que en lo corrido del S.XXI ha moldeado a su antojo  a la opinión y convertido al país en el rehén de sus desvaríos y sueños de poder absoluto y total de dictadura en democracia.

 P.D. El 10 de octubre, con las universidades en la calle, comienza una era de nuevas y seguramente indetenibles movilizaciones sociales por la reconstrucción del estado social y de derecho y el respecto a los pactos de derechos, para avanzar a una sociedad en paz, libres de mafias y corrupción en el control de la vida y del país.

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