Mostrando entradas con la etiqueta violación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violación. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de octubre de 2020

Doscientas quince mil y contando…

 Por Carolina Vásquez Araya: 

La maternidad forzada es una carga injusta; contra las niñas, es un crimen imperdonable. 

Las cifras de niñas y adolescentes madres en la región centroamericana –más de 215-mil solo en 2019, de acuerdo con instituciones oficiales y organismos internacionales- es uno de esos indicadores, como el de la pobreza extrema, excluidos de las políticas públicas prioritarias de los gobiernos. Quienes poseen las llaves del poder desde sectores privilegiados consideran estas patologías sociales como un fenómeno natural, inevitable, cuya responsabilidad recae en quienes las sufren y jamás entre quienes las provocan. 

Principal causa de muerte entre niñas y adolescentes, la maternidad forzada –hay que recordar que el sexo con menores de 18 años está tipificado como violación- constituye una condena real e inevitable a una vida de privaciones y miseria. La abrumadora mayoría de los gobiernos de la región y del continente desarrollan sus políticas bajo un sistema de administración estatal influenciada por los sectores económico y religioso de corte patriarcal los cuales, en perfecta sintonía, han permanecido inalterables desde tiempos de la Conquista incidiendo con todo su poder en la política y en la administración de justicia. 

El patriarcado no es una fantasía feminista. El patriarcado existe y está instalado desde las épocas más remotas, restando oportunidades y derechos a las mujeres –por ley, por tradición, por simple proceso de adjudicar la autoridad a una mitad de la población y prohibírsela a la otra- con el resultado de sociedades enfermas, violentas, racistas, discriminatorias e incapaces de funcionar como un todo, con iguales metas y objetivos. Resulta penoso comprobar que en pleno siglo de la tecnología y los viajes interplanetarios existan limitaciones al desarrollo de las niñas, adolescentes y mujeres por un sistema de limitaciones por cuestiones de género que pervive desde la prehistoria. 

En aquellas naciones –como las centroamericanas- en donde se tolera el abuso sexual contra niñas y adolescentes con el resultado de embarazos forzados y maternidades que jamás debieron suceder, el desarrollo social es un objetivo perdido. Los impedimentos institucionales para la integración de este importante sector de la juventud al goce de los derechos fundamentales, como una educación de calidad, un desarrollo físico y psicológico adecuados, un acceso libre a todas las oportunidades de vida de las que goza la otra mitad de la sociedad, son sociopatías inaceptables cuyo alcance pone en peligro de muerte a seres tan valiosos como inocentes. 

Ser mujer –y peor aún, ser niña- constituye un riesgo vital. Acechadas en las calles, en el hogar, en la escuela y en el lugar de trabajo, deben vivir a la defensiva y soportar toda clase de agresiones por el solo hecho de ser mujeres. Quienes supuestamente deben ser sus pares son, en realidad, sus superiores jerárquicos en este sistema perverso de privilegios por género. La negación de esta cadena interminable de abuso no es más que una perpetuación del sistema por medio de un acondicionamiento psicológico capaz de transformar a las víctimas en sus propios victimarios, al convencerlas de la supuesta pertinencia del marco de valores que las somete. 

Quizá por eso la sociedad no responde a la urgencia de proteger a las niñas y adolescentes de las agresiones sexuales y, en lugar de ello, las culpa por su desgracia. Numerosos son los casos de incesto y violaciones cometidas en el entorno íntimo, bajo la mirada cómplice de familiares y vecinos quienes, con esa actitud, confirman de manera rotunda su desprecio por las víctimas. Esto debe terminar. 

Acechadas en todos los espacios, las niñas deben luchar por sobrevivir. 

elquintopatio@gmail.com 

viernes, 25 de septiembre de 2020

La ONU abrió el camino a crímenes en Colombia, Chile, Brasil, Bolivia y Paraguay

 Por Diego Olivera Evia:

Un Mundo en Crisis con la inmoralidad del capitalismo

La realidad de la ONU ha mostrado la careta de las falsedades políticas, el ataque al gobierno de Venezuela e imputar de crímenes, apoyando a la derecha del fascista Guaidó, acusando a los chavistas de criminales, pero la realidad ha mostrado que Guaidó se ha vinculado a los narcos de Colombia, además robar los ingresos de Venezuela robados por Donald Trump, para la campaña de desprestigio contra el presidentes Nicolás Maduro, acusado de terrorista y violación de los derechos humanos, siendo una visión armada para crear una intervención de EEUU, con varios ataques.

De la misma manera los ataques a Cuba y Nicaragua sufren la violencia, de los ataques de las medidas de Trump, para crear una crisis social y humana, es la realidad de un modelo imperialista, que apuesta a la destrucción para controlar a todos los países de Sudamérica, imponiendo el poder militar de las armas de EEUU, creando crisis de humanidad, y de falsas hipótesis para llevar a la ONU, una visión de hambre y muerte de los tres países de Latinoamérica, que han podido enfrentar los ataques militares de grupos armados, con la violencias de las derechas, que en el marco del apoyo de las mentiras.

La verdad de los crímenes de las derechas 

Esta convención tiene como propósito hacer frente a la cuestión del crimen organizado, que es un tipo de organización que tiene como finalidad la comisión de delitos en forma sistemática, y, cuyo símbolo paradigmático en Colombia es, en este momento, Salvatore Mancusso, hombre ligado, según la justicia italiana, a la organización criminal 'Ndrangheta, que es hoy por hoy la mayor organización criminal europea y, posiblemente, la segunda a nivel internacional detrás de la poderosa y poco conocida mafia china.

Hacer frente al crimen organizado es una necesidad básica de un estado de derecho y en América Latina este problema ha ido en aumento desde mediados de los años sesenta, cuando fue posible documentar el accionar de la mafia en Argentina, Paraguay y Perú

Desde entonces el crimen organizado no ha hecho más que crecer en tamaño e influencia y hoy es un problema estructural en México, Guatemala, Perú, Bolivia y, por supuesto, en Colombia. 

El crimen organizado en términos de la Convención de Palermo afecta a los sistemas políticos y militares y produce efectos muy amplios en los mercados financieros y en la estructura de precios de las materias primas. Excede en mucho a la sola cuestión del narcotráfico. Este tipo de organizaciones tienen entre sus negocios más importantes, y por este orden: el tráfico de mujeres, de esclavos, de niños, de armas y el narcotráfico, entre una gran cantidad de delitos que son consecuencia de su propio accionar y que tienen que ver con la administración de sus inmensos beneficios.

El modelo colombiano de impunidad incluye por primera vez en América Latina la inmunidad expresa de los integrantes del crimen organizado en forma pública. Los modelos anteriores afectaban directamente a militares, paramilitares y ejecutores civiles, pero nunca se había planteado en forma tan pública y desvergonzada que personas como Salvatore Mancuso puedan ser consideradas dignos de protección por parte del Estado, lo que estaría convirtiendo al Estado en cómplice del crimen organizado.

Desde esta perspectiva, el modelo colombiano estaría comprendido en la frase de Jeremy Bentham (1748 - 1832) que tanto hemos usado en nuestras campaña en contra de la impunidad: "Del poder de perdonar sin límites, surge la impunidad de la delincuencia en todas sus formas; de la impunidad de la delincuencia en todas sus formas, la impunidad de todas la formas de maldad; de la impunidad de todas las formas de maldad, la descomposición de los gobiernos; de la descomposición de los gobiernos, la descomposición política de la sociedad".

Esta frase es, desde nuestro punto de vista, el paradigma jurídico y social al que tiene que hacer frente la sociedad colombiana en su conjunto y muy especialmente el sistema de justicia y los activistas de derechos humanos y libertades civiles, con el apoyo de las organizaciones del resto de América Latina, Europa y los Estados Unidos que están aún dispuestas a defender los principios de paz con justicia y libertad.

Sin embargo para la ONU los crímenes de lesa humanidad, el  terrorismo de estado como EEUU y la Unión Europea usa la violencia e intervenciones en países, creando ataque militares y tratar de  controlar al planeta, las continuas sanciones de Trump marcan el concepto de violar los derechos humanos, como en el Medio Oriente, han sido los ataques a Palestina, por los sionistas y asesinos militares, los robos de petróleo en las naciones, ocupando territorios con la venia de la ONU, ahora intentando acusar a Venezuela mientras dejan las manos libres a terroristas como crímenes de Colombia, Chile, Brasil, Bolivia y Paraguay libres del control de la ONU 

Un Mundo en Crisis y la inmoralidad del capitalismo

El capitalismo enfrenta al menos tres grandes crisis: una crisis sanitaria inducida por la pandemia, que rápidamente encendió la mecha de una crisis económica con consecuencias todavía desconocidas para la estabilidad financiera, y todo esto en el contexto de una crisis climática que no admite respuesta dentro del paradigma actual (business as usual). Hasta hace apenas dos meses, las imágenes inquietantes de trabajadores agotados que colmaban los medios noticiosos no eran de personal médico, sino de bomberos.

Esta triple crisis ha revelado varios problemas en el modelo de capitalismo actual, que deben resolverse íntegramente mientras al mismo tiempo enfrentamos la emergencia sanitaria inmediata. De lo contrario, solo resolveremos problemas en un lugar y crearemos nuevos problemas en otro. Es lo que sucedió con la crisis financiera de 2008. Las autoridades inundaron el mundo de liquidez sin dirigirla hacia buenas oportunidades de inversión; eso llevó a que el dinero fluyera de nuevo hacia un sector financiero que fue (y sigue siendo) incapaz de cumplir su función.

La crisis del coronavirus está exponiendo todavía más defectos en las estructuras económicas, en particular la creciente precariedad del trabajo, debida al surgimiento de la economía de plataformas y a décadas de deterioro del poder de negociación de los trabajadores y las trabajadoras. Para la mayoría de la gente, el teletrabajo sencillamente no es opción; y si bien los gobiernos están dando alguna ayuda a los trabajadores con contrato formal, los autoempleados podrían quedar abandonados a su suerte.

Peor aún, los gobiernos están dando préstamos a las empresas en un momento en que la deuda privada ya se encuentra en un nivel históricamente alto. En Estados Unidos, la deuda total de los hogares justo antes de esta crisis era de 14,15 billones de dólares (1,5 billones de dólares más que en 2008, en términos nominales). Y no olvidemos que un alto nivel de deuda privada provocó la crisis financiera global.

Por desgracia, durante la última década muchos países aplicaron medidas de austeridad, como si la deuda pública fuera el problema. El resultado fue un debilitamiento de las mismas instituciones públicas que necesitamos para superar crisis como la pandemia de Covid-19. Desde 2015, el Reino Unido redujo el presupuesto sanitario en 1.000 millones de libras (1.200 millones de dólares), lo que aumenta la presión sobre los médicos en formación (muchos directamente abandonaron el Servicio Nacional de Salud) y reduce las inversiones a largo plazo que se necesitan para que los pacientes reciban tratamiento en establecimientos seguros, modernos y bien provistos de personal. Y en Estados Unidos (que nunca tuvo un sistema de salud pública bien financiado) la administración Trump lleva tiempo tratando de recortar fondos y capacidades a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), además de otras instituciones cruciales.

Como si estos daños autoinfligidos no bastaran, un sector empresarial excesivamente «financiarizado» ha estado extrayendo valor de la economía para premiar a los accionistas con planes de recompra de acciones, en vez de apuntalar el crecimiento a largo plazo invirtiendo en investigación y desarrollo, salarios y capacitación de los trabajadores. Eso dejó a los hogares desprovistos de colchones financieros, lo que les dificulta el acceso a bienes básicos como la vivienda y la educación.

La mala noticia es que la crisis del coronavirus está exacerbando todos estos problemas. La buena noticia es que podemos usar el estado de emergencia actual para comenzar a crear una economía más inclusiva y sostenible. No se trata de postergar o impedir el apoyo estatal, sino de estructurarlo correctamente. Tenemos que evitar los errores de la era post 2008, cuando los programas de rescate permitieron a las corporaciones aumentar todavía más sus ganancias al terminar la crisis, pero no sentaron las bases para una recuperación sólida e inclusiva.

Esta vez, las medidas de rescate sí o sí tienen que ir acompañadas de condiciones. Ahora que el Estado va a ser otra vez actor principal, hay que darle el papel del héroe, no el del ingenuo que paga los platos rotos. Eso implica proveer soluciones inmediatas, pero pensadas de modo tal que sirvan al interés público en el largo plazo.

Periodista, Historiador y Analista Internacional

*diegojolivera@gmail.com

viernes, 8 de mayo de 2020

Contratistas o Mercenarios

Por Jesús Sotillo Bolívar:


•  La comunidad internacional debe pronunciarse frente a este atropello contra Venezuela, un Estado Democrático que forma parte de esa confraternidad, callar es convalidar la violación a un Derecho Humano, como lo es la Autodeterminación de los Pueblos.

En los conflictos armados que se provocado en los últimos años en el mundo, los países caracterizados por su política de agresión a otras naciones, frente a la crítica internacional, porque ya no pueden justificar ante el mundo tanto atropello, han recurrido a la estratagema de utilizar a terceros, para que le hagan el trabajo sucio y ellos, luego, lavarse las manos como Pilatos, aunque en la práctica están involucrados hasta los tuétanos en los conflictos por que le generan pingües beneficios.


De allí que han financiado la constitución de “empresas” militares que prestan sus servicios supuestamente para defensa y asesoramiento a nivel militar.

En las mencionadas empresas, observa Ud. Que siempre están involucrados ex funcionarios del ejército norteamericano e israelí, ex agentes de la CIA y la DEA y que en conflictos como los de Irak, Siria, Libia, Afganistán y otros, siempre están presentes defendiendo los intereses norteamericanos, (Por lo que de “ex” resulta poco creíble), sólo es una expresión mediática para desvincularlos del trabajo sucio y adecentar la imagen del Ejército y las policías de los Estados Unidos.

La formación de terroristas, está en los planes de estas denominadas “empresas” militares, y luego los utilizan contra los gobiernos, países y dirigentes que no dan su brazo a torcer y se enfrentan a la presión del coloso del norte, que pretende tener a todos en su redil y conforme a sus planes expansionistas en lo geopolítico.


Ya para nadie es un secreto, por ejemplo, para mencionar a un terrorista emblemático, Bin Laden, fue entrenado por las tropas norteamericanas, así como entrenó a los guerrilleros que utilizó contra el gobierno soviético en una de las guerras de Afganistán. Esos son lo que ellos llaman terroristas buenos, es decir, los que son utilizados por los Estados Unidos para apuntalar su política guerrerista e intervencionista donde a ellos le parezca más conveniente.

Esta “empresas” militares, léase mercenarias, que alquilan combatientes para en forma itinerante llevarlo a cualquier parte del mundo, no pueden desligarse, de la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos, son los mismos fines y ellos los financian y forma, para como los gatos que le oculten la caca. Sería ingenuo pensar que son unos simples contratistas, como los hacen llamar en sus medios de comunicación.

Ahora bien, ¿Cómo es posible?, que las organizaciones internacionales se mantengan calladas frente a esta flagrante violación al Derecho Internacional, dando la espalda o metiendo la cabeza como el Avestruz, cuando un país como los Estados Unidos utiliza estos recursos e incluso dinero proveniente del Tráfico de Drogas para apuntalar su política e ir contra la Autodeterminación de los Pueblos, que hoy por hoy, constituye un Derecho consagrado en la Carta de los Derechos Humanos.

El jueguito de los Estados Unidos, digo jueguito, pero en verdad es una burla al mundo, es no integrar la gran mayoría de los tratados internacionales que pueden regular o neutralizar estas actividades, para tener rienda suelta y actuar como Juan Charrasqueado, pero más moderno, montado en sus tanques, aviones de guerra y lanzar toda su tecnología letal contra cualquier país, que por ellos sea declarado amenaza o enemigo de sus intereses.

En el marco de esta estrategia imperial, las llamadas “empresas” militares,  enseñan a matar, forman sicarios y paramilitares,  utilizan la tortura, métodos de espionaje, tácticas de enfrentamiento militar, modalidades de tecnologías para eliminar líderes que son previamente seleccionados por sus órganos de inteligencia, condicionamiento psicológico para matar a civiles inocentes, niños, mujeres ancianos, a cualquiera, en fin, formar integralmente a terroristas que asalariados van en forma itinerante a los escenarios que ellos determinan. Estos contratistas participan, incursionan, incluso, como combatientes, contra todos aquellos países que no acepten los designios de sus Mandantes, ni se presten a sus planes de expansión geopolíticos.
Este es el verdadero rostro de los contratistas. Mercenarios a sueldo y empresas que aparentan ser independientes, pero su capital y su formación la realizan los países imperialistas para utilizarlos a sus propios fines.

 Esta actuación inmoral, contraria al Derecho Internacional y al Derecho Humanitario, revela la verdadera catadura moral de un imperio en decadencia y sus lacayos, que como dicen desarrolla una máxima que se le atribuye a Nicolás Maquiavelo, utilizar cualquier medio, incluyendo las drogas que dicen combatir, para lograr sus nefastos fines. Gedeón, nombre escogido para la operación, que en hebreo significa “destructor”, denota lo que se proponían, destruir a sangre y fuego todo lo que se ha construido y defendido en Venezuela.

Profesor de la UCV
jesussotillo45@gmail.com

miércoles, 15 de abril de 2020

Desarticulación social y mayor pobreza gracias al coronavirus



Por Rubén Alexis Hernández:
La pandemia que azota en la actualidad al mundo entero, además de los efectos sanitarios negativos, ha generado terribles consecuencias sociales y económicas. Por un lado ha sido la excusa perfecta para que las élites y los Gobiernos subordinados a éstas, desarticulen de forma casi perfecta a la sociedad en gran parte del mundo; mediante la cuarentena colectiva o aislamiento social han logrado un control casi total, justificado mediáticamente por el aparente grave peligro que representaría una propagación mayor de la infección por el COVID-19, presentado ante la opinión pública como una seria amenaza para el homo sapiens,  y como tal ha sido enfrentada con todos los recursos, herramientas y estrategias disponibles.


De forma abierta el Statu Quo ha confinado obligatoriamente a un alto porcentaje de la humanidad en sus hogares, para lo que evidentemente hubo de apelar al toque de queda completo o parcial, a la violación de derechos y libertades y a la suspensión de numerosas garantías constitucionales, tales como el derecho a manifestar pacíficamente y a no ser detenido arbitrariamente. Incluso el Gobierno de Filipinas llegó al extremo de ordenar el asesinato de quienes no cumplan la cuarentena en ese país asiático.

No quedan dudas que las élites y los Gobiernos están allanando el camino para ir acostumbrando a los pueblos a un confinamiento global “voluntario”, y así lograr poco a poco la desmovilización y deshumanización social completa, y controlar la rebeldía manifestada hasta ahora en contra de las políticas impopulares cortesía de los Estados burgueses, y en general contra el capitalismo global y sus nefastas consecuencias.

El poder no deja nada al azar, y situaciones como la crisis sanitaria actual, enfrentada prácticamente como si de una guerra se tratara, es bien aprovechada para seguir golpeando a los pueblos, e impedir que se levanten en contra del orden prevaleciente. Gracias a la coacción estatal y al terror que genera en las masas la posibilidad de que la pandemia de turno mate a muchísima gente en el orbe, en parte por la ignorancia y por la manipulación de la información, ha sido relativamente fácil lograr el aislamiento social, violar derechos y suspender garantías constitucionales. Y de no haber una reacción popular enérgica a escala global, posiblemente la casi totalidad de la humanidad va ir quedando reducida a vivir numerosas horas encerrada en casa, “comunicándose” unos con otros exclusivamente vía electrónica por correos, mensajes y otras formas on-line (como redes sociales).

En este contexto estaríamos asistiendo al surgimiento de una especie de sociedad virtual-cibernética dentro de un Nuevo Orden Mundial a los pies de la corporocracia planetaria, menos humana y más fácilmente controlable. De hecho, en nuestros días es bien sabido que el internet es estrictamente vigilado día tras día por las agencias de inteligencia y de seguridad de las potencias y del resto de las naciones.

Por otra parte, los efectos económicos de esta crisis sanitaria no son menos dramáticos que los sociales. Si bien el capitalismo como tal está siendo perjudicado por la paralización de buena parte de las actividades económicas, no pasará mucho tiempo antes de su recuperación, considerando, por ejemplo, el apoyo estatal por medio de los rescates a la gran empresa privada en todo el planeta. Pero quienes sí están viéndose seriamente afectados por la pandemia son los medianos y pequeños empresarios y millones de empleados del sector público y del sector privado.

Estimaciones iniciales, quizá conservadoras, consideran que habrá al final de la crisis sanitaria más de 25 millones de desempleados, lo que evidentemente se traduce en el crecimiento notable de la pobreza y de la miseria. Obviamente las peores consecuencias serán padecidas por las naciones “subdesarrolladas”, las que por desgracia estarán aún más a merced del Statu Quo capitalista, en especial de la banca internacional, que toma ventaja de todo tipo de catástrofes y crisis para seguir acumulando dinero. Un panorama desolador el que se avecina en la Tierra, y ante la lógica reacción de los pueblos contra la tiranía de las élites y los Gobiernos, la respuesta de la gran burguesía se está dando anticipadamente, mediante el aislamiento, la desmovilización y la desarticulación social.

www.rubenhernandezinternacional.blogspot.com

sábado, 29 de febrero de 2020

Por el camino equivocado



Por Carolina Vázquez Araya:

Por qué no funcionan las estrategias institucionales para detener la violencia feminicida.

De nada sirve tratar de explicar los motivos detrás de la tortura, violación y muerte de niñas y niños, de adolescentes y de mujeres, los cuales suceden a diario en nuestros países. Esto, porque no existe tal cosa como un “motivo” capaz de llevar a otro ser humano a cometer semejantes atrocidades y mucho menos la recurrente justificación de los crímenes como resultado de arrebatos pasionales o situaciones de orden privado. Basta leer las noticias para constatar hasta qué punto el feminicidio y la violencia contra la niñez se han ido consolidando como un problema sin solución, como una carga cuyo peso sacude los cimientos morales y los valores de nuestras sociedades, pero para la cual nadie ofrece solución.



Algunos intentos por hacer visible la dimensión del horror chocan de frente contra una comunidad humana cuya sensibilidad se ha perdido junto con su sentido de pertenencia. Por lo general, se utiliza como excusa el desconocimiento o la desestimación de la gravedad del fenómeno, y todo se reduce a dejar pasar para no comprometerse en una lucha para la cual es necesario un acto de suprema valentía: reducir en pedazos la escala de valores caduca y deshumanizante que nos gobierna y, a partir de esa latitud cero, asumir como sociedad la tarea de reconstruir un tejido social en donde la vida ha perdido valor y la justicia es poco menos que una utopía. 

Para nadie es un secreto la connivencia entre sectores de poder y organizaciones criminales. A partir de ahí, resulta casi imposible detener la incidencia de crímenes tan espeluznantes como la trata de personas, entre cuyas víctimas se encuentra toda clase de seres inocentes; desde niñas y niños recién nacidos hasta hombres y mujeres adultas capturadas por estas organizaciones para esclavitud laboral, prostitución, adopciones ilegales y toda clase de atrocidades, en un flujo indetenible que los separa para siempre de sus comunidades y sus familias.

En el origen de la degradación en el trato a niños, niñas y mujeres, se puede identificar con absoluta certeza esa visión patriarcal y machista de reducir la significación de esas vidas en una escala según la cual son prescindibles y sujetas a la propiedad de otros. Asesinar a una mujer en un arrebato de celos o violar a la hija porque “pertenece” a su padre han sido actos tolerados por sociedades inmersas en un esquema imperante durante siglos, cuyas normas permanecen activas por un sistema de poderes totalmente desequilibrado y deshumanizante. Ante esta realidad, las estrategias institucionales diseñadas por algunos gobiernos para eliminar o por lo menos reducir esta clase de crímenes, de nada servirán en tanto no exista una revisión profunda de las causas que los provocan. Esa tarea, aún pendiente, representa la eliminación de obstáculos a la integración de todos los sectores en la toma de decisiones, pero también en programas sociales ausentes en los planes políticos de la actualidad.

Sumado a ello, otro factor indignante es la manera de presentar los feminicidios y los crímenes contra la niñez en los medios de comunicación social. La forma despectiva y sensacionalista de divulgar en detalle estos actos atroces con el único fin de alimentar el morbo de sus audiencias, retrata de manera puntual una de las más graves falencias humanas de nuestras sociedades. A eso, es preciso añadir la indiferencia de esa audiencia, cuya actitud de ver y dejar pasar demuestra cuán enraizada es la tolerancia de la violencia contra las mujeres y la infancia y cuánto de esa tolerancia –aún en estos tiempos- es considerada una herencia cultural incuestionable.

ROMPETEXTO: La vida de niñas, niños y mujeres depende de un retorcido marco cultural.

quintopatio@gmail.com

viernes, 11 de enero de 2019

Embraer y la proyección de poder tecnológico del Imperio

Por Ricardo Cámara, Lucas Santos y Bruno Lima Rocha;

Estamos bajo el bombardeo mediático e incluso antes de la crisis de la Nueva República y del golpe con apodo de impeachment que derribó a la presidenta Dilma Roussef en su segundo mandato, hay un consenso forzado -o un consentimiento forzoso- donde se asocia la imagen de empresas públicas o estatales como "ineficientes". Al mismo tiempo, las falacias de modelos neoliberales hacen que parte de la población aumente tanto su desconfianza hacia el aparato de Estado (lo que es comprensible), pero también, asuma como sus tesis que hieren totalmente la soberanía de Brasil sobre su destino y, territorio. Tal es el caso de la Empresa Brasileña de Aeronáutica S.A., nacida una estatal y transformada en transnacional de control brasileño hasta la "fusión" con la estadounidense Boeing.


"Es necesario derribar los mitos que rodean la operación entre Embraer y Boeing". No es una asociación, a diferencia de lo que dijeron los presidentes de las dos empresas. Los negocios de Embraer se disolver en la nueva empresa, cuando sea englobada por una compañía mucho mayor. Seguimos como ganado para el sacrificio a casi "inevitable" vía fusiones y adquisiciones. Se dice a los "elegantes del mercado" que no hay otro camino en este mercado de gigantes, pero es bueno utilizar la configuración correcta. Esto si la "fusión" se confirma, en definitiva. Generalmente la industria aeronáutica y aeroespacial es un componente en el que se verifica la capacidad industrial y tecnológica de un país independiente. Es decir, privada o estatal, tener una industria de esta envergadura es signo de grandeza de un país. Perderla es derrota de igual envergadura.

Como toda empresa estratégica, privada o no, la mano del Estado capitalista está presente. "Incluso después de ser privatizada, el fabricante de aviones siempre voló con la ayuda del Estado, sólo del BNDES fueron R $ 8 mil millones de financiamientos y otros 22.000 dólares de crédito a la exportación." Dijo la periodista Miriam Leitão en su columna, en la misma semana que Embraer y Boeing anuncian la creación de una joint-venture realizada por valor de 5.200 millones de dólares. Básicamente, Boeing se apoderará de nueva empresa en lo que se refiere a la parte de aviación civil, quedando con el 80% de las acciones. No obstante, se debe tener en cuenta, en la comparación entre las empresas, que Embraer tuvo en 2017 un beneficio neto de R $ 795,8 millones de reales y US $ 18,9 mil millones de valor de mercado, mientras que en otro nivel de Boeing tuvo en el mismo año un ingreso neto de 8.100 millones de dólares y un valor de mercado de 92.333 millones de dólares, sin mencionar su integración en varias cadenas globales de valor. Boeing tiene un valor de mercado 11,3 veces mayor que la de Embraer. Al final, ¿qué observamos es o no una empresa de EEUU en proceso de adquisición de una empresa brasileña de gran valor estratégico en sus dimensiones económica, política y militar? Luego, en eso se consuma, ¿se trata de una evidente violación de soberanía nacional? Sí, creemos que sí.

Para entender este hecho y sus posibles desdoblamientos es necesario tener noción de la lógica mayor que atraviesa la cuestión. No basta simplemente indignarse ante la venta de la empresa y sólo proponer el exacto opuesto, dada la arapuca que los exponentes notorios de la centroizquierda nacionalista no percibieron todavía. O fingen no percibir. Sin embargo, el coro neoconservador y liberal al acuerdo Boeing-Embraer también es contradictorio a los intereses brasileños. ¡Está más para un America First! ¡Y el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, el que golpeó la continencia a un representante diplomático de America First! - pretende mantener el negociado

De hecho, las alternativas a Embraer son complicadas, por no decir difíciles. Pero al final, ¿qué arapuca es esa en que Brasil cayó? Bueno, la lógica resumida de la trampa es que los Estados Unidos, gracias al alto grado de desarrollo tecnológico de sus centros de investigación y complejo industrial-militar -los cosidos en una gran estrategia nacional para derrotar a la URSS- pudieron ser la vanguardia de tecnología sofisticada en el mercado, mundo. Sin embargo, a partir de los años '70 y '80, los países emergentes - Brasil, Argentina y los tigres asiáticos - y los aliados desarrollados y reestructurados de la guerra - Comunidad Europea y Japón - también pasaron a anhelar proyectos nacionales de desarrollo tecnológico, que les confiesen el prestigio y autonomía frente a sistemas de telecomunicaciones y TI, industria aeroespacial, industria bélica y correlatos.

Sin embargo, existían obstáculos reales para esos países, tanto en el ámbito de la cooperación internacional, como en el intento de producirse solo determinada silla de valor. En otras palabras, la mayor parte del mundo, bajo la influencia directa o indirecta de los Estados Unidos, no podría hacer acuerdos de inversión y transferencia de tecnología con la URSS y sus aliados. No obstante, el desarrollo unilateral de tan sofisticada ciencia haría el proceso muy lento y costoso, ya que plantar alimentos y tener industria de bienes de capital son "etapas" que los países en desarrollo y desarrollados citados ya habían cumplido. Ahora, el complejo industrial-militar y sus derivados tratan con componentes mucho más avanzados, que llevan años de planificación e Investigación y Desarrollo (I & D). Los Estados Unidos, por su parte, tenían noción de que no podrían perder sus mercados cautivos, ni permitir la emergencia de potencias militares y tecnológicas en su patio trasero, amenazando su hegemonía geopolítica y geoestratégica. Por ejemplo, el intento de desarrollo industrial autónomo durante el gobierno Geisel y la proyección de poder de Brasil sobre el Atlántico Sur, podría implicar en presencia geoestratégica en el continente africano, algo que vino a ocurrir nuevamente durante los de los gobiernos de Lula y al menos el el primer gobierno de Dilma.

Este tipo de creación de excedentes de poder, si implican también el control sobre cadenas sensibles -como las de tecnología militar asociadas a la industria bélica y de alta complejidad- puede crear una relación directa Sur-Sur, donde Brasil pudo (al menos parcialmente) ejercer autónomamente su política exterior. Los territorios con las dimensiones potenciales de Brasil son "de por sí" una amenaza potencial permanente para las potencias, y específicamente para la Superpotencia que proyecta poder militar en América Latina.

Concomitantemente, la industria naciente y ya en forma de oligopolios del Valle del Silicio deseaba expandir mercados y obtener ganancias de productividad en otras regiones del globo. Entonces la maniobra estratégica fue la siguiente: difundir los capitales tecnológicos norteamericanos en todo el mundo capitalista, para incorporarlos a los proyectos nacionales de cada país; así, obteniendo una serie de controles sutiles, y dirigiendo el proceso de la industria sofisticada en esos Estados. Por ejemplo, impidiendo el avance excesivo de tecnología extranjera al no transferir todas las "cartas de la manga", sino sólo las que les interesaban.

Por ejemplo, teniendo acceso a los códigos fuente de otros países, conociendo detalles precisos de su sistema de innovación y producción, espionaje industrial, backdoors y hasta boicot o destrucción de la industria local. Como en el emblemático caso de la compra del parque bélico argentino por el mayor oligopolio de las armas del planeta, la norteamericana Lockheed Martins. O en los sucesivos embargos del gobierno de EEUU a las ventas de Embraer - relativas a los EMB-314 Super tucanos; o el boicot de la aviónica hecho en los años 1980, en razón de la política estadounidense supuestamente interesada en la protección de los vínculos a los derechos humanos, que de hecho eran violados por el gobierno militar. La falta de aviónica (tecnología sensible de circuitos y electrónica), sin la cual los aviones no vuelan, hizo que Embraer detuvo su producción. He aquí la arapuca montada. Sólo Estados Unidos y aliados anglosajones, Francia, Japón y Rusia poseen dominio sobre la tecnología embarcada en forma de aviones. En la década de los '80, el país apostó por la creación de una caza binacional, el AMX, en asociación con la industria bélica de Italia. El proyecto no fue adelante.

Además de los aviones, una serie de otros componentes llamados Aero estructuras, vistas arriba en la pirámide de subcontratos y proveedores, y de alto valor agregado, no se produce Brasil. De este modo, el escenario que se proyecta para el país si eventualmente no aceptamos en el acuerdo Boeing-Embraer, y de repente, hubiera un giro al conocido "Brasil Potencia", sería una respuesta geoestratégica agresiva de Estados Unidos, vía una posible escalada de embargos y boicots a los productos de Embraer. Sería importante probar este tipo de confrontación, pero lo mismo implica un alto nivel de cohesión interna, ya que sería la contraposición de intereses estratégicos de Brasil contra el de EEUU. Esto, en tiempos de ilusiones neoliberales e intento de alineación automática con el gobierno Trump sería impensable con la ausencia de un nacionalismo popular más agresivo y también más entramado dentro del aparato militar brasileño.

Como se mencionó, ese tipo de boicot ya ocurrió varias veces, y no sólo con Brasil. Como el caso ejemplar de chantaje internacional, observamos la cuestión de Alemania Occidental y Francia, en los años '70, que desarrollaban un sistema de satélites de telecomunicaciones autónomo, el Simphony. Su lanzamiento falló miserablemente y luego Estados Unidos se ofreció a lanzar el programa Simphony sólo a condición de que Alemania y Francia no promovían telecomunicaciones con esos satélites, promoviendo el mantenimiento del monopolio angloamericano de Intelsat.

En consecuencia, si por un lado un giro hacia allí Geisel está amenazado por la posibilidad de chantajes y embargos, por otro, hay la cuestión comercial. De hecho, incluso siendo la tercera mayores fabricantes de aviación civil del mundo, Embraer no estará en condiciones de competir con la fusión canadiense-europea de Airbus-Bombardier y Boeing norteamericana. Ambas poseen un parque industrial tecnológico y fuentes de financiamiento que están a años luz de un país semi periférico. Además, la tendencia es que Brasil corte inversiones públicas y subsidios, incluyendo compras gubernamentales de las fuerzas armadas, lo que dificultaría aún más la supervivencia de Embraer. Esta es la trampa formada. ¿Esto implica la quiebra inmediata de Embraer? Es evidente que no, sólo que la empresa brasileña perdería en volumen, siendo obligada a buscar mercados específicos y profundizar la presencia en la aviación regional china (en específico) y asiática como todo. Pero, para realizar esta medida que acabamos de citar, sería necesario una voluntad cohesiva y capacidad de consecución de las decisiones estratégicas.

¿Eso quiere decir que Brasil no tiene alternativas? Bueno, existen, pero como afirmamos arriba, son complejas e implican un trabajo de política exterior, comercio exterior y política industrial / ciencia y tecnología que el próximo gobierno parece no tener como meta. En primer lugar, alrededor de la mitad de las exportaciones brasileñas de aeronaves y helicópteros tiene como dirección a Estados Unidos, (lo que refleja una especie de dependencia también en la esfera de exportaciones). En ese sentido, podríamos cortar todas las exportaciones del complejo aeronáutico brasileño a los vecinos del norte - y hasta, si hay audacia para ello, no entregar los proyectos que ya se han pagado, a menos que Estados Unidos saque embargos. Esta sería una estrategia arriesgada, dentro del peor de los escenarios, porque también tendría un alto costo político y económico a Brasil, y contribuiría a romper todo el sector aeroespacial local - desde que no tenemos capacidad geoeconómica de contraponer decisiones de la superpotencia en la misma medida. No tenemos el potencial de defendernos tal cual a las represalias en el precio del petróleo promovidas por la OPEP en los años '70; pero siempre es posible contar con una maniobra de nacionalismo popular interno para contrarrestar la presencia ideológica y cultural de los Estados Unidos siempre debilitando la cohesión de nuestros países.

Otra estrategia para mantenernos autónomos sería realizar acuerdos de cooperación internacional sur-sur con los países del BRIC, dado que Rusia, China e India tienen alto nivel tecnológico, dominan cadenas globales de valores; la propia China ya ha celebrado alianzas en el pasado con Embraer, y también desea construir una industria aeronáutica competitiva. Sería una salida de maestro. Incluso Japón, Corea del Sur, Francia y Alemania desean verse más autónomos de los arbitrios de Estados Unidos. Son posibles socios, que dependen de una grandiosa persuasión diplomática, un estilo brasileño ...

Hay una tercera salida. La más "conveniente" dentro de los parámetros del gobierno que se vislumbra. En el caso de Boeing, el nuevo acuerdo con Boeing, sin embargo, que la nueva empresa sea por lo menos dividida 50/50 y con el Golden Share del gobierno brasileño, y no 80/20 como está ahora. En segundo lugar, no negociar las áreas en las que las fuerzas armadas estén involucradas. Sería lo más correcto dentro del horizonte inmediato. Una adenda: ¿cómo queda la joint-venture de Embraer y Telebrás, Visión, ¿empresa constructora de satélites brasileña? ¿Habrá entrelazamiento institucional-político-económico-jurídico con los Estados Unidos? Se sabe que, si es el caso, nuestros códigos fuente necesariamente pasarán en manos norteamericanas, teniendo en cuenta su estructura jurídica. El mismo vale para el área militar, se ha firmado el acuerdo de otra joint-venture para la producción del avión KC-390. La contradicción se agrava cuando vemos formalizado en los términos de la licitación presentada por el gobierno en el reciente proceso de compra de cazas militares, el proyecto FX-BR. La licitación utilizaba de Acuerdos de Offset, cláusulas de transferencia completa de tecnología, obligatorias en Brasil desde 1992 para compras gubernamentales en el sector aeroespacial, que objetivan una amplia absorción de tecnología externa para reducir la discrepancia tecnológica frente a los países de economía desarrollada

En resumen, hay motivos suficientes para afirmar que la Embraer está enraizada, y que los militares, al no presionar por el cambio en los términos, están embriagados y catatónicos con los asuntos electorales nacionales - se lee, protagonismo en la política doméstica y abandono de la proyección de poder autónomo dentro del Sistema Internacional. Aunque seamos justos, los generales y los brigadieros se han preocupado, al menos un poco, con la parte militar de Embraer, tendremos un desastre casi irrecuperable si Boeing rompe nuestro frágil tejido tecnológico-industrial.

La encrucijada es de doble envergadura. La más expuesta es la incorporación de la Embraer S.A. y lo poco que queda del sueño de Alberto Santos Dumont y de los pioneros de la aviación brasileña se convierten en distopía imperialista. La otra encrucijada es suponer que por la simple existencia de fuerzas armadas éstas sean suficientemente nacionalistas y comprometidas con nuestra soberanía hasta el punto de ser antimperialistas ante la Superpotencia. Pero hay que reforzar. Defender a Embraer es defender la capacidad instalada en el territorio brasileño y cualquier salida a largo plazo va a necesitar de una industria aeronáutica y de aviación de caza para defender nuestro espacio aéreo de las amenazas imperiales.

Ricardo Camera es estudiante de relaciones internacionales; Lucas Santos está formado en ciencias de la computación y Bruno Lima Rocha es profesor de relaciones internacionales y periodismo; todos son miembros del Grupo de Investigación Capital y Estado

blimarocha@gmail.com

domingo, 18 de marzo de 2018

Cuando la consigna es violar


Por Carolina Vásquez Araya

La violación sexual es una agresión cruel, física y psicológicamente devastadora.

Los números son contundentes; miles de niñas, niños y adolescentes son violados cada día en cualquier escenario: la intimidad de su hogar, el ámbito académico, la parroquia, el camino a la escuela, el contexto de una guerra. No importa en dónde, su integridad es amenazada con la sola presencia de un hombre dispuesto a agredirlos en cuanto la oportunidad le sea propicia. Parece una historia de terror pero sucede cada día en cualquier punto del globo, oculto por el miedo y la vergüenza.


¿De dónde surgió la idea de que las niñas son presa a disposición del cazador? ¿Cuándo se reformaron los códigos y las leyes para proteger a los depredadores sexuales para interpretar -con cómplice benevolencia- su costumbre de cometer ese horrendo crimen contra víctimas indefensas como un rasgo de virilidad? La violación es una de las peores formas de violencia contra una niña o una mujer, constituye un acto vil cuyas consecuencias van mucho más allá de la destrucción de la autoestima, la marcan en todos los aspectos de su vida y definen sus relaciones futuras.

En esta especie de holocausto lento contra la niñez también toma parte protagónica el pensamiento patriarcal instalado en innumerables comunidades, el cual permite a los padres dar a sus hijas menores en matrimonio aun en contra de leyes establecidas para evitarlo. No solo las entregan a un adulto en contra de su voluntad, sino además cobran por ese intercambio transformándolas en simple mercancía, convencidos de que las mujeres están destinadas a servir y no tienen derecho a tomar decisión alguna respecto de su vida y su destino.

Entonces es cuando todo esfuerzo por generar cambios en el imaginario colectivo adquiere una enorme relevancia, es cuando los movimientos feministas adquieren un impulso adicional al enfrentar los prejuicios y la oposición pétrea de un patriarcado destinado a extinguirse por opresivo, violento, discriminatorio e ilegal. Es cuando se toma conciencia de los mensajes sutiles destinados a construir barreras y crear guetos con el único propósito de impedir el empoderamiento de las mujeres en todos los escenarios de la vida pública y privada. Es cuando toca involucrarse de manera directa desvelando los mitos y destruyendo todos esos estereotipos con los cuales hemos sido programados desde la niñez y hemos reproducido con las sucesivas generaciones.

Se han escuchado los testimonios escalofriantes de soldados confesando que “violar era la consigna”. Violar a todas las mujeres, incluidas las niñas más pequeñas, porque la violación es una táctica de guerra para continuar la ruta estratégica del miedo y la destrucción psicológica del supuesto enemigo. Es decir, niñas, adolescentes y mujeres debían ser destruidas en su esencia, en su intimidad, privadas de su libertad para obligarlas a servir en los oficios más denigrantes posible, sin haber cometido delito alguno. Mujeres cuya única falta es encontrarse en el camino de los invasores. Así es hoy y así ha sido a lo largo de la historia.

Entonces ¿con qué argumentos se pretende invalidar la lucha de las mujeres por sus derechos sexuales, educativos, sociales, laborales y económicos? ¿Cómo es posible negar la desigualdad en la participación política –tribuna esencial para incidir en el rumbo del país- y marginar al sector femenino de todas las decisiones importantes para una nación? ¿Con qué autoridad se esgrime el discurso antifeminista en un país donde el embarazo infantil es un rasgo de identidad? Es hora, entonces, de cambiar la consigna: “las niñas se respetan, no se violan, no se matan”.

Escalofriante táctica de guerra para someter al enemigo: violar a las mujeres.

elquintopatio@gmail.com