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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Unidad nacional es bonita palabra: ¿con quién y para qué?

  Por Sergio Ortiz: 

La crisis sanitaria, económica y política, nacional e internacional, mueve a ideales de unidad. Unidad y democracia son bellas expresiones, pero en su nombre se cometen muchos crímenes. ¿Unidad con quién y para qué?

Ayer se contabilizaban acá 1.16 millón de contagiados de Covid-19 y más de 30.000 muertos. Para seres humanos, esas cifras eran estremecedoras; para políticos que llevan adentro un enano fascista de la altura de lungos de la NBA, fue buena para burlarse de los 30.000 desaparecidos de la dictadura.

La realidad es aún más ominosa, porque esos números -por distraídas miradas políticas y estadísticas demoradas – no son exactos. La Ciudad de Buenos Aires gobernada por el PRO tuvo que sumar 749 fallecidos que no había incorporado y hace poco tiempo Buenos Aires hizo lo mismo con 3.500 fallecidos.

Aunque el rebrote en Europa haya desplazado a Argentina del quinto lugar del podio mundial, ser 6-7-8 tampoco es un halago.

Sobre todo, luego que el gobierno nacional presumiera de sus números como que estaban entre los mejores del globo. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces…

La estrategia sanitaria de Alberto Fernández ha entrado en crisis y está ultra pendiente de la vacuna, como remedio mágico. La epidemia sigue moviéndose a sus anchas, sin el párate drástico por tres semanas que le propusieron reconocidos médicos como Oscar Atienza.

Por eso se explica el viaje de Carla Vizzotti a Moscú, para ver si los rusos tienen pronto la Sputnik V, una vez que cesaron los fuegos artificiales de que acá iban a fabricarla Astra-Zéneca-Oxford-Fundación Slim-Insud. Pasaron cosas…

La Sputnik V fue la primera en su tipo y el gobierno de Vladimir Putin ya pidió su homologación, superada su etapa 3, pero eso no significa que Argentina la vaya a tener tan pronto. Eso sería en el primer semestre de 2021, no ya. Eso es mediano plazo y en ese lapso no estaremos todos muertos, parafraseando a John Keynes, pero sí habrá varios miles más que los actuales 30.000.

En su conocida última carta, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner definió que «el problema de la economía monetaria es, sin dudas, el más grave que tiene el país y es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina». 

Éste es el meollo de su misiva pública y no tanto el apoyo que dijo sentir Alberto Fernández ni los palos que recibieron «los funcionarios que no funcionan» o las menciones de CFK a quienes antes la criticaban (AF), escribían libros en su contra (Vilma Ibarra) o le deseaban la cárcel (Sergio Massa). El punto clave de la reflexión gira en torno al problema central de Argentina y la posible solución.

¿Bimonetarismo o monopolios?

Para la expresidenta el problema más grave es el dólar, su precio y presión devaluadora. Sin duda es algo muy serio, como que la semana anterior el blue llegó a los 195 pesos y en la que termina bajó 26, dando un respiro.

Sin embargo es una obviedad que la culpa no es del dólar billete sino de quienes lo atesoran, especulan, fugan y cometen delitos usando de ese poder financiero. El cronista no pone en la mira -como se desprendió de algunas declaraciones y medidas del oficialismo – a los argentinos que compraban el dólar ahorro, 200 por mes. Ni siquiera el foco es contra los arbolitos y delincuentes que habitan en cuevas de la City. Estos últimos son como los flecos del poncho.

Si de dólares se trata el foco hay que ponerlo en los súper millonarios y grandes empresas que fugaron 86.200 millones en los cuatro años de Mauricio Macri, con Alfonso Prat-Gay, Luis Caputo, Nicolás Dujovne, Carlos Melconián y otros exfuncionarios.

Lo que Cristina llamó bimonetarismo no debería reducirse a una cuestión dineraria o financiera. Es un reflejo de algo mucho más profundo: las estructuras económicas y políticas del capitalismo dependiente argentino.

Este sistema injusto pone el poder en manos de los monopolios nacionales y extranjeros, en cuanto a la industria, las finanzas, el comercio exterior, buena parte de la producción agrícola, etc. Esto es así en los negocios de vieja data como en los de las modernas tecnologías. Acindar y Techint en la siderurgia; Banco Río, Santander, Galicia y Macro en las finanzas; Molinos, La Serenísima y Arcor en alimentos; Cargill, Cofco, Bunge, AGD y la delincuencial Vicentín en exportación cerealera; Shell, Total, Tecpetrol, Panamerican y otras multis en petróleo; Pampa Energía y Edesur en electricidad; Ford, Renault, Fiat y Toyota en las automotrices; Wal Mart, Carrefour, Coto y La Anónima en supermercadismo; Grobocopatel y Adecoagro en la producción sojera; Benetton y Lewis entre latifundistas; Clarín en medios, televisión y telecomunicaciones; Mercado No Libre de Galperín en ventas Online, etc.

Parodiando a Bill Clinton y su eslogan de su victoriosa campaña contra Bush padre: «Son los monopolios, estúpido». 

A la luz de sus declaraciones, el presidente Fernández no tiene mucha idea de contra quién hay que lidiar y mucho menos lo guía un modelo de referencia para forjar una Argentina más justa y libre, ni hablar de soberana.

Es que, mucho antes del consejo acuerdista y erróneo de su vicepresidenta, él venía cortejando a los factores de poder, para llamarlos con elegancia a los susodichos monopolios. Se recuerdan sus almuerzos y comparendos con la mesa chica de la Asamblea Empresaria «Argentina», Unión Industrial «Argentina», Mesa de Enlace Rural, Consejo Interamericano de Comercio y Producción. Y últimamente con las principales petroleras y con los monopolios del Coloquio de IDEA.

Allí anida el «Círculo Rojo» del poder económico y financiero. Y con él anduvo anudando acuerdos el ministro Martín Guzmán, sobre todo buscando que estos sectores liquidaran divisas de las exportaciones. Lo dijo un diario oficialista como Página/12 y no en tono de crítica: Guzmán activó sus reuniones con el «Círculo Rojo».

Linda palabra, crímenes en su nombre

Fruto de esa franela, más la venta de bonos y licitaciones por 750 millones de dólares, Economía logró esta semana una baja en el dólar blue. La presión devaluacioncita disminuyó un poco, pero el problema no fue resuelto. Tan es así que la expectativa gubernamental para no devaluar es llegar a marzo de 2021 y que entren más dólares por la cosecha. Eso -como se vio hasta el hartazgo – depende de la voluntad política del lobby sojero y los pulpos agroexportadores.

Como puente para llegar a esa fecha, Fernández y Guzmán quieren abrochar cuanto antes el acuerdo con el FMI e incluso, cosa que antes descartaban, pedir el último tramo del crédito a Macri, no desembolsado.

Con esta obligada síntesis, de cierta superficialidad, el lector tendrá una idea de por qué el gran problema no es tanto el dólar sino las minorías y monopolios que lo detentan y especulan. Tal la diferencia con el diagnóstico cristinita.

Su convocatoria a una «unidad nacional» con empresas, políticos, medios y demás sectores es más de lo mismo que viene haciendo el presidente Fernández desde su asunción.

AF fue a todos esos encuentros con representantes de los monopolios, hizo recibir por Economía y otros ministros a las delegaciones del FMI, planteó a la UIA y CGT un Pacto o Consejo Económico y Social; hizo las paces con Paolo Rocca y Héctor Magnetto, bajó las retenciones a las exportaciones de granos y la minería, prolongó por cuatro años los subsidios a las empresas de biocombustibles, pisó el freno sobre el ex impuesto a las grandes fortunas y la expropiación de Vicentín, redujo al mínimo la llamada «reforma judicial», buscó la amistad con Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales, en Diputados Massa postergó la reunión con movimientos de mujeres por ley del aborto, la cancillería votó en contra de Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, etcétera. 

Y algo gravísimo sucedió el jueves 29, que podría llamarse el Día de la Oligarquía. En Guernica la policía de Axel Kicillof, comandada por el fascistoide Sergio Berni, desalojó violentamente a muchas familias pobres y sin techo. Y en Entre Ríos una jueza de Paraná ordenó el desalojo policial de «Casa Nueva» en detrimento de Dolores Etchevehere y el proyecto Artigas, y en beneficio de los agrogarcas varones Etchevehere y en general la Suciedad Rural.

El contubernio de jueces, policías y gobernadores no se limitó a violar los derechos humanos, con detenciones y heridos, sino que consolidaron la aludida injusta estructura económico-social monopólica.

Llama la atención que Cristina, que supo lidiar tanto con Clarín por la ley de medios, ahora recomiende un acuerdo con este y otros monopolios. El 12 julio pasado ella elogió la nota de Alfredo Zaiat en Página/12, donde se desnudaba «al mundo empresario concentrado, que desde hace más de 40 años ha intensificado el combate contra el proyecto de desarrollo nacional». ¿Ahora les propone un acuerdo? La unidad con todos no sirve ni contra el Covid-19 pues Macri ya le dijo al presidente que «van a morir todos los que tengan que morirse».

Pedir al establishment que tenga buen corazón es un camino trillado. Su víscera más sensible es el dólar y cuentas offshore. La unidad que vale la pena es nacional, democrática y popular, con los de abajo y del medio.

ortizserg@gmail.com

viernes, 16 de octubre de 2020

La realidad de una crisis moral y el uso de la violencia

 Por Diego Olivera Evia:

Luego de décadas de propuestas de los estados nacionales, surgen los monopolios y las trasnacionales como centro de poder, relacionados con EEUU y la Unión Europea, estos mecanismo de dominación han creado no solo una crisis capitalista, sino que han ampliado el carácter guerrerista de la expansión, creando un concepto de un poder imperial, claramente esta realidad se refleja en América Latina, con la obsecuencia de los líderes de derecha y la sumisión a EEUU, manejados por el presidentes de EEUU, Donald Trump, para crear gobiernos títeres capaces de destruir las naciones Estado, tratando de borrar los avances en varias etapas del progresismo.

Pero en esta nueva década del fascismo, surgen los estados capitalistas, en una maquina de explotación y una crisis social, política en las ex naciones Argentina, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Panamá, Ecuador, donde los trabajadores, obreros y jubilados, sufren los efectos del capitalismo.        

Las compañías multinacionales han pasado a controlar la mayoría de los sectores estratégicos de la economía mundial: la energía, las finanzas, las telecomunicaciones, la salud, la agricultura, las infraestructuras, el agua, los medios de comunicación, las industrias del armamento y de la alimentación. Y la crisis capitalista que hoy vivimos no ha hecho sino reforzar el papel económico y la capacidad de influencia política de las grandes corporaciones, que tan pronto hacen negocio con los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, como con los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras.

Las enormes ganancias acumuladas por las empresas transnacionales tienen su origen en los mecanismos de extracción y apropiación de la riqueza económica que están en la base del funcionamiento del capitalismo. La creciente explotación de trabajadores y trabajadoras y la constante devaluación salarial, la presión ilimitada sobre el entorno en busca de materias primas y recursos naturales, la especulación financiera tanto con el excedente obtenido como con todo aquello que pueda ser comprado y vendido, la mercantilización de cada vez más esferas de las actividades humanas y la absoluta prioridad de la que gozan los mecanismos de reproducción del capital frente a los procesos que permiten el sostenimiento de la vida han servido, efectivamente, para que los principales directivos y accionistas de las grandes corporaciones se conviertan en multimillonarios.

Pero, del mismo modo que Amancio Ortega es el tercer hombre más rico del mundo a la vez que Inditex produce sus prendas en fábricas textiles con pésimas condiciones laborales en Bangladesh y en talleres que utilizan trabajo esclavo en Brasil y Argentina, estos extraordinarios beneficios empresariales no serían posibles sin la generación de toda una serie de impactos socioambientales que afectan directamente a las poblaciones y los ecosistemas de todo el planeta. 

Dice David Harvey que, en el nuevo imperialismo, “para mantener abiertas oportunidades rentables es tan importante el acceso a inputs más baratos como el acceso a nuevos mercados”. Por eso, en los últimos años, ante la caída de los niveles de consumo, el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles y la rebaja de las tasas de ganancia del capital transnacional en los países centrales, las grandes corporaciones han puesto en marcha una fuerte estrategia de reducción de costes y, a la vez, han intensificado su ofensiva para lograr el acceso a nuevos negocios y nichos de mercado.

Es lo que el geógrafo británico ha denominado acumulación por desposesión: “Muchos recursos que antes eran de propiedad comunal, como el agua, están siendo privatizados y sometidos a la lógica de la acumulación capitalista; desaparecen formas de producción y consumo alternativas; se privatizan industrias nacionalizadas; las granjas familiares se ven desplazadas por las grandes empresas agrícolas; y la esclavitud no ha desaparecido” En este agresivo contexto, como no podía ser de otra manera, los conflictos socio ecológicos y las violaciones de los derechos humanos se han multiplicado por todo el globo, con el consiguiente crecimiento de las luchas sociales frente a todos estos impactos empresariales.

Caracterizando los impactos socio ecológicos de las multinacionales

Las escuelas de negocios y los think tanks vinculados a las compañías multinacionales, por su parte, han elaborado estudios y análisis para vincular la presencia internacional de las empresas transnacionales con el logro de los objetivos de desarrollo y bienestar que se prometieron para justificar su llegada a los países periféricos. Ante el aumento de la pobreza y las desigualdades a nivel mundial y el creciente rechazo social que han ido generando, las grandes corporaciones pretenden construir un relato con el que no pueda cuestionarse su centralidad en la economía global: “Estoy convencido de que las empresas más que parte del problema son parte de la solución. En términos generales, las empresas, más que los gobiernos y la sociedad civil, están mejor preparadas para ser catalizadoras de innovación y transformación hacia un mundo sostenible”, afirma el presidente del BBVA.

Así, con objeto de aumentar su legitimación social y posicionarse como un actor imprescindible para “salir de la crisis”, presentan teorías revestidas de objetividad y neutralidad que pretenden demostrar los impactos positivos de sus actividades en aspectos como la transferencia de tecnología, la mejora de la provisión de bienes públicos y privados, el incremento del empleo, el acceso de las mujeres al mercado de trabajo y el fomento de la inversión como motor de desarrollo.

Primero, que las empresas transnacionales no han contribuido a una mejora de la cantidad y la calidad del empleo, ni tampoco de la prestación de los servicios que ofrecen, prácticamente no han realizado inversiones en mantenimiento, apenas han favorecido los procesos de transferencia tecnológica y, al fin y al cabo, no han traído de la mano el progreso y el bienestar para las poblaciones de la región, que era lo que se prometía con su llegada después de las privatizaciones y las reformas neoliberales de los años ochenta y noventa.

Segundo, que junto con las consideraciones económicas hay toda una lista de graves efectos sociales, políticos, ambientales y culturales que van asociados a la internacionalización de los negocios de estas empresas.

Y, en tercer lugar, que quienes han salido ganando con ello no han sido precisamente las clases trabajadoras y las mayorías sociales, sino los dueños de esas compañías, los beneficiarios de las rentas del capital y los políticos y empresarios que se han hecho de oro atravesando las puertas giratorias que conectan el sector público y el mundo empresarial.

Este análisis no lleva a englobar no solo la crisis capitalista, que ha mostrado su peor versión sobre el planeta Tierra, el desconocimiento del clima por EEUU, atreves de Donald Trump, muestra la mayor ignorancia de los efectos del Niño, que, con lluvias y cambios continuos del clima, actualmente afectan a los países del Cono Sur de América, generando una crisis económica en Uruguay, Brasil, Argentina, en el turismo, parte fundamental de las economías de estas naciones. Los mismos huracanes y ciclones son parte de manipulaciones, del clima por EEUU en sus experimentos, como intentar crear extraer el petróleo, con bombeos de agua en altas presión, destruyendo el manto de las capas del terreno, dañando una vez más el clima.

Ante esta realidad la sociedad humana sufre la agresión en las trasnacionales, de la misma las guerras coloniales, fenómenos creados por las naciones imperiales, siguen creando guerras en Afganistán, Iraq, Siria, la destrucción de Libia, las agresiones de EEUU a Rusia y China, por el control de los mercados, es también parte de una crisis moral y ética de Trump y su combo de funcionarios terroristas.

Esta realidad se ve afectada en la mayoría de los Continentes, la destrucción del eco sistema del Amazonas, atreves de la inmoralidad del presidente  del Brasil Bolsonaro, en una nueva campaña de asesinatos de indígenas del Amazonas, para destruir el pulmón de América Latina, para vender las tierras a los empresarios, de la misma manera sacar a los Sin tierra, la misma expresión del fascista Bolsonaro, que manifestó que los pueblos originarios son sucios y no hablan portugués, son objeto de abuso y muerte, para ampliar una mayor crisis ecológica, similar a la de Paraguay en la destrucción de los sojeros, de las tierras creando un tierra muerta, por los agro tóxicos de Monsanto, creando una soja transgénica con efecto perniciosos para los seres humanos, una realidad de multimillonarios explotando y destruyendo el planeta Tierra.  

Periodista, Historiador y Analista Internacional

diegojolivera@gmail.com

domingo, 2 de febrero de 2020

La crisis global del capitalismo de EEUU y la UE



Por Diego Olivera Evia:

Luego de décadas de propuestas de los estados nacionales, surgen los monopolios y las trasnacionales como centro de poder, relacionados con EEUU y la Unión Europea, estos mecanismo de dominación han creado no solo una crisis capitalista, sino que han ampliado el carácter guerrerista de la expansión, creando un concepto de un poder imperial, claramente esta realidad se refleja en América Latina, con la obsecuencia de los líderes de derecha y la sumisión a EEUU, manejados por el presidentes de EEUU, Donald Trump, para crear gobiernos títeres capaces de destruir las naciones Estado, tratando de borrar los avances en varias etapas del progresismo.

Pero en esta nueva década del fascismo, surgen los estados capitalistas, en una maquina de explotación y una crisis social, política en las ex naciones Argentina, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Panamá, Ecuador, donde los trabajadores, obreros y jubilados, sufren los efectos del capitalismo.     
   
Las compañías multinacionales han pasado a controlar la mayoría de los sectores estratégicos de la economía mundial: la energía, las finanzas, las telecomunicaciones, la salud, la agricultura, las infraestructuras, el agua, los medios de comunicación, las industrias del armamento y de la alimentación. Y la crisis capitalista que hoy vivimos no ha hecho sino reforzar el papel económico y la capacidad de influencia política de las grandes corporaciones, que tan pronto hacen negocio con los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, como con los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras.

Las enormes ganancias acumuladas por las empresas transnacionales tienen su origen en los mecanismos de extracción y apropiación de la riqueza económica que están en la base del funcionamiento del capitalismo. La creciente explotación de trabajadores y trabajadoras y la constante devaluación salarial, la presión ilimitada sobre el entorno en busca de materias primas y recursos naturales, la especulación financiera tanto con el excedente obtenido como con todo aquello que pueda ser comprado y vendido, la mercantilización de cada vez más esferas de las actividades humanas y la absoluta prioridad de la que gozan los mecanismos de reproducción del capital frente a los procesos que permiten el sostenimiento de la vida han servido, efectivamente, para que los principales directivos y accionistas de las grandes corporaciones se conviertan en multimillonarios.

Pero, del mismo modo que Amancio Ortega es el tercer hombre más rico del mundo a la vez que Inditex produce sus prendas en fábricas textiles con pésimas condiciones laborales en Bangladesh y en talleres que utilizan trabajo esclavo en Brasil y Argentina, estos extraordinarios beneficios empresariales no serían posibles sin la generación de toda una serie de impactos socioambientales que afectan directamente a las poblaciones y los ecosistemas de todo el planeta.

Dice David Harvey que, en el nuevo imperialismo, “para mantener abiertas oportunidades rentables es tan importante el acceso a inputs más baratos como el acceso a nuevos mercados”. Por eso, en los últimos años, ante la caída de los niveles de consumo, el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles y la rebaja de las tasas de ganancia del capital transnacional en los países centrales, las grandes corporaciones han puesto en marcha una fuerte estrategia de reducción de costes y, a la vez, han intensificado su ofensiva para lograr el acceso a nuevos negocios y nichos de mercado.

Es lo que el geógrafo británico ha denominado acumulación por desposesión: “Muchos recursos que antes eran de propiedad comunal, como el agua, están siendo privatizados y sometidos a la lógica de la acumulación capitalista; desaparecen formas de producción y consumo alternativas; se privatizan industrias nacionalizadas; las granjas familiares se ven desplazadas por las grandes empresas agrícolas; y la esclavitud no ha desaparecido” En este agresivo contexto, como no podía ser de otra manera, los conflictos socio ecológicos y las violaciones de los derechos humanos se han multiplicado por todo el globo, con el consiguiente crecimiento de las luchas sociales frente a todos estos impactos empresariales.

Caracterizando los impactos socio ecológicos de las multinacionales
Las escuelas de negocios y los think tanks vinculados a las compañías multinacionales, por su parte, han elaborado estudios y análisis para vincular la presencia internacional de las empresas transnacionales con el logro de los objetivos de desarrollo y bienestar que se prometieron para justificar su llegada a los países periféricos. Ante el aumento de la pobreza y las desigualdades a nivel mundial y el creciente rechazo social que han ido generando, las grandes corporaciones pretenden construir un relato con el que no pueda cuestionarse su centralidad en la economía global: “Estoy convencido de que las empresas más que parte del problema son parte de la solución. En términos generales, las empresas, más que los gobiernos y la sociedad civil, están mejor preparadas para ser catalizadoras de innovación y transformación hacia un mundo sostenible”, afirma el presidente del BBVA.

Así, con objeto de aumentar su legitimación social y posicionarse como un actor imprescindible para “salir de la crisis”, presentan teorías revestidas de objetividad y neutralidad que pretenden demostrar los impactos positivos de sus actividades en aspectos como la transferencia de tecnología, la mejora de la provisión de bienes públicos y privados, el incremento del empleo, el acceso de las mujeres al mercado de trabajo y el fomento de la inversión como motor de desarrollo.

Primero, que las empresas transnacionales no han contribuido a una mejora de la cantidad y la calidad del empleo, ni tampoco de la prestación de los servicios que ofrecen, prácticamente no han realizado inversiones en mantenimiento, apenas han favorecido los procesos de transferencia tecnológica y, al fin y al cabo, no han traído de la mano el progreso y el bienestar para las poblaciones de la región, que era lo que se prometía con su llegada después de las privatizaciones y las reformas neoliberales de los años ochenta y noventa.

Segundo, que junto con las consideraciones económicas hay toda una lista de graves efectos sociales, políticos, ambientales y culturales que van asociados a la internacionalización de los negocios de estas empresas.

Y, en tercer lugar, que quienes han salido ganando con ello no han sido precisamente las clases trabajadoras y las mayorías sociales, sino los dueños de esas compañías, los beneficiarios de las rentas del capital y los políticos y empresarios que se han hecho de oro atravesando las puertas giratorias que conectan el sector público y el mundo empresarial.

Este análisis no lleva a englobar no solo la crisis capitalista, que ha mostrado su peor versión sobre el planeta Tierra, el desconocimiento del clima por EEUU, atreves de Donald Trump, muestra la mayor ignorancia de los efectos del Niño, que, con lluvias y cambios continuos del clima, actualmente afectan a los países del Cono Sur de América, generando una crisis económica en Uruguay, Brasil, Argentina, en el turismo, parte fundamental de las economías de estas naciones. Los mismos huracanes y ciclones son parte de manipulaciones, del clima por EEUU en sus experimentos, como intentar crear extraer el petróleo, con bombeos de agua en altas presión, destruyendo el manto de las capas del terreno, dañando una vez más el clima.

Ante esta realidad la sociedad humana sufre la agresión en las trasnacionales, de la misma las guerras coloniales, fenómenos creados por las naciones imperiales, siguen creando guerras en Afganistán, Iraq, Siria, la destrucción de Libia, las agresiones de EEUU a Rusia y China, por el control de los mercados, es también parte de una crisis moral y ética de Trump y su combo de funcionarios terroristas.

Esta realidad se ve afectada en la mayoría de los Continentes, la destrucción del eco sistema del Amazonas, atreves de la inmoralidad del presidente  del Brasil Bolsonaro, en una nueva campaña de asesinatos de indígenas del Amazonas, para destruir el pulmón de América Latina, para vender las tierras a los empresarios, de la misma manera sacar a los Sin tierra, la misma expresión del fascista Bolsonaro, que manifestó que los pueblos originarios son sucios y no hablan portugués, son objeto de abuso y muerte, para ampliar una mayor crisis ecológica, similar a la de Paraguay en la destrucción de los sojeros, de las tierras creando un tierra muerta, por los agro tóxicos de Monsanto, creando una soja transgénica con efecto perniciosos para los seres humanos, una realidad de multimillonarios explotando y destruyendo el planeta Tierra.  
Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 21 de agosto de 2019

La economía su dimensión social, humana y solidaria



Por Mariano Sierra:

Disertación social de la economía para una filosofía del desarrollo y de unidad comunitaria. La violencia perturba las necesidades.  Marx decía que la doctrina predominante ha sido que la producción determina las necesidades. La calidad de vida depende de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales al decir del pensador del desarrollo….



La Economía es   una parte vital en la vida del hombre que como tal será su huella permanente independiente de los modelos económicos que se presenten que de otra parte asume ciertas posiciones pues la economía se debe mover dentro de escala de valores, dentro de la escala humana y los sistemas de capital social haciendo presencia en el ordenamiento de una comunidad.


Como ciencia la economía, sin ser exacta se nutre a través de leyes y principios muy propios. La economía responde a la génesis humana como elemento base para atender la necesidad del hombre de transformar, desarrollar y mantener los bienes que nos han sido proporcionados. Humana y acorde a los principios sociales la economía no debe monopolizar o concentrar la propiedad de tal manera que cree un desplazamiento o desestimulo sobre los bienes y servicios Entonces una sociedad con sentido humano se caracteriza por la unión de fuerzas sociales para el bien común pero muy distintas a la perversidad de las fuerzas de la globalización cuyo común denominador es el crecimiento de la pobreza del lado débil y de la riqueza del lado fuerte.

Se ha criticado que las crisis económicas se deben a los sistemas imperantes del momento, hecho que es motivo de revisión pues no son las teorías o los sistemas los causantes de las barbaries sino la falta de ética de los gobernantes de esos sistemas y del sentido humano de los capitales. Los distintos rasgos económicos por los que ha atravesado la humanidad no han dejado huellas saludables. Unos y otros han desestabilizado el orden social generando procesos individualistas concentradores de riquezas. Ninguna posición económica ha sido capaz de responder ante las necesidades sociales y los derechos del hombre.

 La doctrina económica solidaria reconoce derechos de propiedad siempre y cuando esos derechos no desemboquen en abusos, en inadecuados usos de los recursos y la búsqueda de alternativas con orientación responsable. El derecho de propiedad para generar compromiso social debe convertirse en un deber de solidaridad, de responsabilidad social que de valor a la dignidad y al trabajo humano. El mundo en su totalidad esta dado por el equilibrio tanto de la naturaleza como de su composición social, pero el hombre ha roto ese equilibrio generando un descontrol con sus conductas agresivas

Hoy se habla de una globalización más centrada en lo económico, pero no tiene sentido tal magnitud pues sus bases no se hallan circunscritas a un pacto social para el bien común. Una globalización si busca que todos los pueblos sean parte de procesos solidarios no puede aceptar que se releguen unos para favorecer otros. La globalización debe buscar fuentes globales de trabajo que combata cualquier economía de mercado que amenace la libertad al trabajo, a la propiedad, a los recursos a los valores humanos, a toda desigualdad.

La economía ve una expresión social en el hombre, una gestión de relación, de confianza, del compartir necesario para hacer frente a las necesidades sociales y espirituales. Así mismo la economía está en la búsqueda del valor del trabajo humano pues sin éste ella no sería nada. La economía propende por la ganancia justa que en términos sociales es humanista considerando de otra parte la existencia empresarial como comunidad de producción y trabajo al servicio del hombre y la economía solidaria se enmarca en ese espíritu de fuerzas sociales, uniendo capital agrícola e industrial en una sólida entidad cooperativa que democratice la economía, como propuesta sostenible y transformadora donde el eje es la persona humana.

La participación de la economía en el desarrollo social se considerará en la medida de `políticas responsables integradas donde la participación ciudadana esté involucrada abriéndose espacios culturales, sociales, políticos, religiosos para una convivencia sana y digna. El consumo aliado de la perversa economía de hoy es un modelo del vivir contemporáneo que se ha venido desarrollando excesiva y peligrosamente con  grandes desfases acompañado de enormes desigualdades erigiéndose como un dios de los economistas que despersonifica, que descalifica la escala de valores, pues el consumo señala que eres persona si estas al día en determinadas modas, o vives en ciertos lugares, o posees cierta clase de vehículos y bienes o en general si estas a tono de lo que ofrece el mercado.

 El consumo crea entonces necesidades donde no las hay, pero si quieres ser superficial debes unirte a esa línea comercial dentro de una cultura disque de la libertad del amor por lo que tienes o usas y no por lo que eres como persona. La sociedad ha olvidado la ley natural que es precepto por el cual el hombre no debe hacer aquello   que le sea destructivo o elimine los medios para conservarla. Si tiene en cuenta la ley natural el hombre en su proceso de transformación hará más alto el objetivo económico del cooperativismo.

Una economía humanista, solidaria hace eco a un sistema financiero de principios éticos donde la usura y el desgreño del mercado financiero no debe tener espacios, donde ningún método de producción y comercialización desigual se alce triunfante y por el contrario sea combatido. Una economía humana y solidaria se conduce por el respeto al trabajo y éste se sublime como un medio para progresar y dignificar al hombre, y se respete el derecho de asociación.

 Una economía humana y solidaria protege el derecho al trabajo de la mujer y a las tareas del hogar y a toda reivindicación de sus derechos. Una economía humana y solidaria abandera la abolición del desempleo y la lucha para que se mantengan condiciones dignas, seguras, salubres para el trabajo donde la seguridad social no se lesione y se deponga toda acción corrupta imperante hoy.

Las riquezas económicas no obstante la posesión en pocas manos y con protección legal está para realizar una función social al servicio del hombre.  Hoy en día vivimos una economía del consumo de una parte, de la crisis de otra parte dada por el afán egoísta del hombre. La economía del consumo está haciendo estragos en nuestra sociedad y en el mundo entero generando más riquezas para unos y más miseria para otros.

  El consumismo es una forma como se distorsiona la realidad pues hace que las necesidades vitales se cambien por necesidades efímeras. El universo esta dado por un equilibrio integral de naturaleza, clima y orden social pero el hombre se ha encargado de desequilibrar ese orden violando leyes naturales y sociales estableciendo procesos y políticas  destructoras que se ven en las contiendas electorales-

La empresa es una sociedad de capital humano y material donde ambos conjugan responsabilidades para el bien común, para generar trabajo y en su proceso considera un abanico de vínculos o vasos comunicantes como la tecnología, las finanzas, la cultura, el medio ambiente, el comercio, las comunicaciones, y otros conexos.  La doctrina social nos enseña que.... Acrecentar el sentido transformador del universo constituye la base de todo desarrollo humano y se afirma además que “El hombre está dado para comprender cada vez más su vocación solidaria. Vocación que como otros aspectos de su vida se circunscribe a la moralidad de su conciencia “.

Pero la vocación solidaria se pierde en la oleada de la economía salvaje que aniquila la sociedad en un torbellino de desigualdades. En la lucha global contra la economía predominante que invade sin clemencia surgen aliados o factores desmoralizantes en lo político, lo social. Lo religioso, lo laboral. Lo familiar. la Solidaridad social se hace inminente para contrarrestar el desafío del pensar monopolista. La unidad económica está ligada al orden espiritual, orden que no puede ser desconocido y dejar al hombre aislado donde él es actor principal.

 La espiritualidad hace trascender para lograr su   carácter. La espiritualidad en sus dos dimensiones afianza la conciencia para que ella transite por sendas de transformación al servicio del hombre atajando las desviaciones sociales generadas por el egoísmo y los afanes de riqueza.
El mundo necesita socializar la economía. El sistema económico perversamente imperante debe cambiar, debe ceder para que la humanidad pueda convivir armónica y saludablemente relegando la economía de la riqueza y la explotación cambiándola por un sistema solidario ya que el hombre se realiza en lo colectivo y no en el capitalismo salvaje que es sistema individualista tal como hoy se concibe.

 No cabe duda que el capitalismo exige una revisión a fondo en todos sus contextos individualistas, neoliberalismo, expansionismo fomentador de poderes minoritarios y de la globalización   concentradora   y exportadora de riquezas, de ideas, de pensamientos, de sistemas que impiden la colectivización. La economía como ciencia social integra al hombre por su contexto de llevar a cabo actividades productivas donde el hombre se enfrenta a sí mismo, y con el otro en un diálogo integrador para obtener un mismo fin. Desafortunadamente, la economía compite de manera egoísta, pues los sectores productivos como integrantes de un sistema desigual agrede el bien común frente a sus propios intereses.

La economía junto con el poder gubernamental y político deben ser instrumentos para fundamentar un equilibrio y un orden social, pero estas dos fuerzas en la actual y compleja civilización conjuntamente con otros instrumentos sociales son agresivos al bienestar social y repudian toda acción humanista que propicie procesos colectivos de unidad y convivencia. Un freno a estos despotismos lo será un derecho social en un estado social que libere y controle las inversiones y los mecanismos arbitrarios basados en la solidaridad.

Urge acelerar ese compromiso social que viene diciéndonos propiciar acciones conjuntas para solucionar los problemas que el hombre mismo ha creado como la violencia, la corrupción, el desgreño de los gobiernos y de otros organismos sociales, el inadecuado uso de los recursos la falta de control y el ejercicio de una justicia acordes con los principios, los valores y los derechos fundamentales.

Lo colectivo es la suma de esfuerzos humanos y de recursos naturales para el bien común. Todos los seres estamos sometidos a procesos de socialización.  Desde la familia se aprende el ejercicio solidario haciendo posible la realización de las condiciones dinámicas de la vida social. Esta característica hace posible construir instituciones sociales donde se hace efectivo el trabajo para la transformación.

 Es un deber moral y civil luchar contra métodos económicos y políticos que vayan a consolidar dominios o abusos y monopolios de los medios productivos. Es necesario impedir los procesos anclados en la explotación del hombre por el hombre. Esta práctica hay que combatirla con una ética social y una cultura política que integre equilibrio social. Equilibrio que se expresa en sistemas de desarrollo sostenible, gestión y control de la economía llamada por algunos como el capitalismo social con conciencia social que rompa toda esquema incoherente entre lo que se dice, se hace y lo que debe ser. Hay necesidad de cambiar los paradigmas con base en una gestión económica y política presionando nuevos procesos globales transparentes con leyes sociales que promulguen orden y respeto y un amplio sentido de enriquecimiento   humano estableciendo relaciones armónicas.

Frente a los hechos despóticos que sacuden al mundo, a nuestro país (caos, crisis, corrupción) siempre estamos observando su generalidad con tal forma que nos conformamos siendo indiferentes sin hacer nada por rebelarnos o denunciar.  Porque ¿Porque no nos adentramos a conocer las causas en profundidad generadoras de esos hechos porque esas causas son ocultadas mediante sofismas de distracción   por quienes ejercen el poder político, económico y social?

Acompañemos este discurso con un planteamiento agudo del asunto que nos dice…Vivimos una época trascendental, lo cual significa que los cambios de paradigma no solo son necesarios, sino imprescindibles.... y agrega... y no hay que olvidar que América latina ha aprendido a costa de mucho dolor, que, si en el país de los ciegos el tuerto es rey, en las sociedades enfermas son los necrófilos los que detectan el poder....

 Conque visión social vislumbró Bolívar lo que nos sucede   hoy señalando que” un verdadero sistema político es el que genera mayor felicidad, mayor seguridad social y mayor suma de estabilidad política “. El pensamiento Bolivariano no era otro que encausar el cambio social en beneficio del país y la formación de nuevos procesos colectivos para crear una sociedad comunitaria.

marsblawyer@gmail.com

sábado, 10 de agosto de 2019

Extraños en casa propia


Por Carolina Vásquez Araya:

La postura hegemónica de un solo país ha convertido a las Américas en territorio hostil.

La política exterior de Estados Unidos es clara y contundente: a partir de su frontera sur, todo lo que se mueve debe responder a sus normas y disposiciones. Para ello, ha permeado los sistemas políticos de tal modo que no hay una sola elección de gobernantes ajena a su voluntad ni un movimiento independentista que escape a sus amenazas e intervenciones. Y cuando lo hay, viene el golpe de mazo para destruir de raíz cualquier intento de disidencia. Por ello no debe extrañar la decisión unilateral –porque la debilidad de ciertos Estados lo permite- de convertir a Guatemala, un país centroamericano empobrecido al extremo por la corrupción y desprovisto de salud institucional, en un gran ghetto para evitar el ingreso de población migrante en su territorio.



Fácil. Solo bastó un puñetazo sobre la Constitución de un país dependiente y la sumisión de gobernantes poco iluminados para hacer realidad la peor de las pesadillas humanitarias. Sin embargo, estas movidas del Departamento de Estado no son nada nuevo. Desde hace más de 100 años ese país se ha destacado por ejercer una política internacional depredadora sobre naciones menos agresivas, en cada rincón del planeta. Esto le ha permitido no solo acumular riqueza sino también ejercer un dominio ilegítimo sobre los sistemas políticos de otros países propiciando y financiando ejércitos paralelos, dictaduras y golpes de Estado con el único propósito de consolidar su influencia y garantizar los privilegios de sus monopolios industriales y financieros.

Los resultados están a la vista. Sin embargo, a pesar de ello no falta quien, deslumbrado por los oropeles de un capitalismo mal entendido y peor practicado, luchan dentro de sus países por defender la soberanía de uno más poderoso y menos solidario. ¿Cuál ha sido el resultado? Dependencia económica, racismo, exclusión de grandes sectores de la población, pobreza extrema y una carrera estéril hacia un desarrollo que –en esas condiciones- jamás se alcanzará.

América Latina ya está en vías de convertirse en territorio hostil para los latinoamericanos. Naciones que en tiempos pasados fueron refugio de migrantes europeos y asiáticos, hoy ven con desprecio y rechazo a sus propios hermanos quienes, azotados por la violencia y la falta de oportunidades en sus países de origen –tal como los europeos a mediados del siglo pasado- buscan refugio en otras tierras, pero dentro de su mismo continente. De hecho, las actitudes xenófobas y las restricciones migratorias se han multiplicado como espejo de las políticas racistas de la Casa Blanca y hoy, quien es pobre y necesitado, es un extranjero indeseable en su propia casa.

¿En dónde ha quedado la mística de Simón Bolívar, el Libertador, quien soñaba con una América libre y soberana, pero, sobre todo, ¿unida? ¿Cómo ha sido posible transformar a países democráticos en despachos de compañías multinacionales y encomenderos de un Estado que propicia su destrucción corrompiendo sus estructuras políticas y administrativas? Las actitudes racistas y excluyentes contra poblaciones autóctonas, uno de nuestros grandes males, se han extendido como mancha de aceite hacia la población más pobre y desprotegida convirtiendo a los países en territorio hostil para quienes nacieron en ellos, privándola de los recursos básicos de supervivencia y quitándole lo más valioso para cualquier ciudadano del mundo: su sentido de pertenencia.

ROMPETEXTO: Ningún latinoamericano es extranjero en su propio continente.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 26 de junio de 2019

La pérdida de valores en el capitalismo


Por Diego Olivera Evia:
La violencia a escala mundial

La sociedad humana está regida por un modelo capitalista, que se sustenta en los anti valores, la realidad de la humanidad soporta la explotación, las grandes mayorías de África, Medio Oriente, Asia y América Latina, estas subyugadas por un modelo anti humano, las trasnacionales han creado una crisis alimentaria, a escala global, el uso de transgénicos en la agricultura, ha determinado la destrucción del eco sistema en el Mundo, hoy los seres humanos viven comiendo alimentos tóxicos.


Pero las grandes cadenas de la muerte, como Monsanto y Bayer, han trastocado el medio ambiente, como ríos y suelos envenenados, destruyendo los verdaderos productos naturales, como el maíz, la agricultura en general, los bosques con sus árboles transgénicos, para producir papel y no alimentos, a los millones de seres humanos.

La voracidad del capital se manifiesta en los multimillonarios, como los cinco hombres más ricos del mundo, que poseían más de 400 mil millones de dólares en riqueza. Así, de media, cada uno de ellos posee casi tanto como 750 millones de personas.

Mientras los estadounidenses se fijan en Trump, los súper-ricos se están fugando con nuestra riqueza, y la plaga de desigualdad continúa creciendo. Un análisis de datos de 2016 concluyó que las cinco décimas partes más pobres de la población mundial poseen unos 410 mil millones de dólares como riqueza total.

La pérdida de valores en el capitalismo
La sociedad humana vive los efectos de la acumulación capitalista, en su nueva fase el neoliberalismo, que implica el desarrollo de un modelo unipolar, regenteado por los Estados Unidos, que han creado a escala mundial, una mayor división de clases, entre los Monopolios, la Oligarquía sustentada, en la burguesía monopólica. En esta estratificación de clases, está un sustrato considerado clase media o pequeña burguesía, considerado por pequeños comerciantes, burocracia estadal que vuele a los burócratas, gerentes, empleados de corbata, como parte de un sueño de crecimiento y pasar a superar a los ciudadanos naturales.
Esta realidad ha generado en el mundo, una crisis criminal donde las teorías del fascismo se arraigan, en los sectores de esta clase media, el capitalismo exacerba los anti valores, para enfrenarlos a los modelos populares, el odio inculcado por la burguesías criollas y dependientes del imperialismo estadounidense, con sus socios de la OTAN. Han creado un nuevo sectarismo o racismo, sobre los sectores populares, considerando a los pueblos originarios, como cholos, a los descendientes de afro americano como negro, mestizo, pata en el suelo, un desprecio hacia las clases populares, las cuales son explotadas por los empresarios y dueños de empresas, fincas, con mal trato, con salarios de miseria y abusos laborales.

Este mecanismo oprobioso de división de clases, han sido parte de la historia de la humanidad, desde la formación de seres humanos en aldeas, ciudades, donde la división social en siglos, se ha mantenido en el imperio romano, en el imperio persa, en la china imperialista, en todas las sociedades de la historia, con la colonización de África, Asia, América Latina y Norte América, aplicando la política de tierra arrasada, aniquilaron a millones de seres humanos a escala global, para crear el nuevo modelo en sus inicios mercantilista, en proceso al modelo de la burguesía, para crear el modelo capitalista, hacia la creación del neoliberalismo.

En este proceso de apropiación de naciones, con sistemas de vasallaje, para apropiarse de los recursos naturales de los continentes, aplicando el esclavismo, las muertes masivas en la mina, donde morían indígenas, afros y asiáticos, era la cultura de los Sajones y sus socios europeos, ejemplo claro de esta barbarie, fueron los españoles y su destrucción de las culturas aborígenes, al igual que los ingleses y luego los norteamericanos, destruyeron a los originarios.

En este sentido podemos hablar, de una pérdida de valores, de la desaparición del modelo humanista, cimentado en la revolución francesa con los principios, de igualdad, libertad, solidaridad, que creo y cimento la lucha independentista en América Latina y el Caribe, con hombres y mujeres que crearon una nueva realidad humana, pero que lamentablemente ha sido manipulada, por las burguesías y el imperio estadunidense.

La violencia a escala mundial
Si bien hemos analizado algunos hechos históricos y actuales del capitalismo neoliberal, nos parece importante señalar la violencia y las guerras como factor de conquista y dominación, las guerras del siglo XX y XXI han sido guerras imperialistas, de dominación y conquista de países, para obtener los recursos del petróleo, minerales, agua, territorios, pero en estos mecanismos, se ha balcanizado a Europa, dividiendo a lo ex países de la URSS, como los del modelo socialista, para crear un dominios territorial e ideológico  de EEUU.

Estos hechos han creado un nuevo mundo de violencia y muerte, como los hechos de los Balcanes, Ucrania, las revoluciones de colores, sustentadas en la violencia y en el surgimiento nuevamente del fascismo, que ahora se ha ampliado al Medio Oriente, contra Siria, Irán, El Líbano, como Yemen y en cierta manera Qatar. Pero esta nueva experiencia, de guerras mediáticas, ha creado la violencia contra Venezuela, reinventando al fascismo clásico, racista, criminal y de odio, para poder obtener el petróleo venezolano.

La ficción supera a la realidad, al ver como la prensa ha creado una falsa realidad de Venezuela, siendo los asesinos pagados de la MUD, siendo la muerte como parte de sus políticas, para derrocar al presidente Nicolás Maduro, sin esperar las elecciones en un año y medio, la misma compra de funcionarios es parte de la estrategia imperial. En este caso de la Fiscal General Luisa Ortega, que ahora ataca al gobierno y se venda los ojos ante los crímenes, de los terroristas y sus marchas, que de pacificas no tienen nada, ataques al TSJ y al el Ministerio del Interior, como quema de hospitales, asesinatos de ciudadanos y destrucción de vías y vehículos, son parte del terror y la muerte, de esta nueva versión fascista criolla, apoyado por el presidente Donald Trump y su gobierno guerrerista.

Periodista /Historiador y Analista Geopolítico
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 9 de mayo de 2018

La sociedad humana sufre los efectos de las guerras


Por Diego Olivera Evia:
La violencia del capitalismo y las inmigraciones
Muchas veces la sociedad humana sobrevive a crisis y guerras asimétricas, las principales potencias del mundo, EEUU, Inglaterra, Francia, como el Sionismo Israelí, Arabia Saudita y Turquía, han sido factores de guerras de conquista de Medio Oriente, África, Asia, creando desestabilización, miles de víctimas y millones de desplazados, que han generado crisis e inmigraciones, en más de tres siglos, 19, 20 y ahora 21, también América Latina sufre las agresiones de EEUU, padres de la violencia y muerte, apoyando dictaduras y apropiándose de la riquezas en el Cono Sur y creando una crisis humanitaria en Centroamérica y el Caribe.


En este nuevo trabajo, nos parece importante presentar, parte de una investigación realizada por el Instituto de Humanidades Médicas, de Cuba, para comprender como esta guerra imperial y de saqueo, no solo crean graves efectos en las naciones agredidas, sino que también enferman a jóvenes militares, a crear reacciones de violencia, de drogadicción y de pérdida de valores humanos, para los mismos franco tiradores militares judíos, impregnado por los  sionistas, asesinan a palestinos desde niños, mujeres y hombres, bajo una concepción criminal y una barbarie de una sociedad que se cree divina, por un dios que no respeta a la humanidad, al igual que EEUU que también se considera elegido por un dios omnipotente, ante la naciones del Mundo.

Humanidades Médicas: Estudio en Cuba, sobre los efectos de la guerra
Liuba Yamila Peña Galbán. Especialista de 2do Grado en Psiquiatría. Investigadora Auxiliar. Profesora Instructora. Hospital Clínico Quirúrgico Docente Dr. Octavio de la Concepción y de la Pedraja  Camaguey. Cuba.

Arnaldo Espíndola Artola. Profesor Instructor de Informática Médica. ISCM-C. Jorge Cardoso Hernández. Especialista de 1er Grado en Oncología. Tomás González Hidalgo. Especialista de 1er Grado en Psiquiatría.
La guerra es un término que está íntimamente relacionado con la historia de la humanidad y con los desastres, catástrofes o emergencias. La guerra es la continuación de la política por otros medios. La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios”.

Sin embargo, los autores de este trabajo consideran que la guerra es un concepto más amplio que no solo abarca el conflicto bélico entre sus contendientes, en su sentido tradicional y convencional, sino va más allá, es un amplio espectro de agresiones de toda índole que abarca todos los aspectos de la vida de un grupo, etnia, comunidad, clase social, pueblo, nación o país, incluyendo el uso de tecnologías de avanzadas para lograr sus propósitos.
Sin lugar a dudas, fue durante la guerra de 1914 cuando las repercusiones psicopatológicas se hicieron notar, hasta el punto de que la quinta parte de los soldados británicos se vieron afectados por trastornos de la guerra.

Los psiquiatras norteamericanos hicieron significativos aportes al desarrollo de la Psiquiatría Militar durante la II Guerra Mundial. Esto se tradujo en la implementación de sistemas de detección de probable psicopatología en los soldados antes de enviarlos al frente de batalla (con cuestionarios especiales) hasta la presencia de especialistas en salud mental en el área de combate, para facilitar una rápida recuperación de los soldados con síntomas psíquicos, sin tener que enviarlos a hospitales alejados.

La presencia de la ciencia psiquiátrica se hizo ostensible en el ámbito y la sanidad militar, sobre todo, en la marina norteamericana, que pasó a disponer de 980 psiquiatras durante la contienda. El día que terminó la guerra pasaron a ser 2400 psiquiatras, 400 psicólogos clínicos, 700 asistentes psiquiátricos y 800 enfermeros psiquiátricos, trabajaban para el ejército en 931 hospitales, porque además de todos los problemas psicopatológicos derivados de la violencia se unió el exagerado aumento de la toxicología en los combatientes.

A pesar de las medidas preventivas en salud mental desarrolladas por el ejército norteamericano, se estima que la Guerra de Vietnam (1964-1973) dejó unos 700 mil veteranos que han requerido de algún tipo de ayuda psicológica. El denominado síndrome post Vietnam se diagnosticó con una alta frecuencia en la década de 1970 y este hecho constituyó uno de los factores importantes para que la Asociación Psiquiátrica Americana incluyera al Trastorno por estrés postraumático (TEPT) (PSTD) como una de las patologías en el DSM-III de 1980.

Así se inició una nueva época con el reconocimiento por la comunidad científica de esta entidad nosológica. Otros factores que influyeron en la inclusión del TEPT fueron los resultados de estudios realizados en poblaciones civiles, tanto en mujeres como en niños víctimas de abusos, violaciones y maltrato físico y/o psicológico, lo que amplió el ámbito del tipo de trauma más allá de las situaciones bélicas e incluso se incluyó a víctimas de desastres naturales o desastres provocados por el hombre.

En víctimas de situaciones de combate en países de bajos ingresos se han encontrado prevalencias de TEPT de 15,8% en Etiopía, de 17,8% en Gaza, de 28,4% en Camboya y de 37,4% en Argelia.
La OMS calcula que, en este tipo de conflictos, el 10% de las personas que viven experiencias traumáticas suelen sufrir graves problemas de salud mental y otro 10%, comportamientos que dificultarán su capacidad para vivir con normalidad.

Se estima que Irak dejará trastornos a unos 100.000 soldados. Además de los más de 1.299 soldados de EEUU muertos ya en este país y de los 5.229 que han resultado heridos desde la invasión, el Gobierno de George Bush debe prepararse para recibir una enorme oleada de soldados con enfermedades mentales causadas por el caos iraquí y los sangrientos combates con los insurgentes.
Según varias asociaciones de veteranos de guerra y médicos militares, pueden ser más de 100.000. "Vemos un número creciente de afectados por síntomas de estrés postraumático", explicó el doctor Evan Kanter, psiquiatra del hospital para veteranos Puget Sound de Seattle, al diario The New York Times.
 Según un estudio sobre la salud mental de las tropas elaborado por el Ejército de Tierra de EEUU, uno de cada seis soldados que han servido en Irak muestra síntomas de esta dolencia, de depresión clínica o de angustia grave. El documento indica que esta cifra puede aumentar a uno de cada tres.

Un desastre es "una situación de ruptura del funcionamiento normal de un sistema o comunidad", cuyos efectos en las personas, así como las pérdidas y daños materiales o ambientales, sobrepasan la capacidad de esa sociedad o comunidad para responder y recuperarse de la situación.
Raquel Cohen y Federick Ahearn (1989) definen a los desastres como "Eventos extraordinarios que originan destrucción considerable de bienes materiales y pueden dar por resultado muertes, lesiones físicas y sufrimiento humano”.
Este trabajo se propone el objetivo de reflexionar sobre el carácter de desastre de la guerra y en particular sus consecuencias psicológicas.

La violencia del capitalismo y las inmigraciones
En ese sentido la guerra y la violencia, han creado efectos de desplazamientos de millones de inmigrantes, las mismas guerras del siglo XX , la primera y segunda, fueron realizadas para la conquista de Europa, África, Asia y Medio Oriente, creando la huida de millones de Europeos, rusos, las masacres por el Imperio Otomano entre ella a la nación armenia de 1894-1896, hacen referencia a las diferentes matanzas y asesinatos colectivos que, en esos años, sufrieron los armenios del Imperio otomano y cuyas bajas se estiman entre unas 200.000 y 300.000 personas. Reciben este nombre del sultán reinante en esos años, Abdul Hamid II, quien en su esfuerzo de mantener la integridad territorial del imperio adoptó el panislamismo como ideología de estado. Aunque las masacres estaban destinadas mayoritariamente a los armenios, algunas poblaciones cristianas como los asirios también fueron víctimas.

Estos hechos que a veces los vemos como históricos, siguen siendo factores de nuevas conquistas, de querer apoderar las riquezas de las naciones, como la guerra criminal en Siria, la muerte de palestinos, la guerra sin fin en Afganistán, la agresión del presidente de la supremacía blanca Trump, en sus ataques a Corea del Norte, los ataques de EEUU a Rusia y China, aplicando bloqueos y sanciones económicas a estas naciones, como a Cuba, Venezuela, Nicaragua y a Bolivia, creando nuevas migraciones, ahora latinoamericanas, ante la medidas tomadas por Trump, de cerrar la entrada a la sociedad norteamericana, hoy enferma de muerte y violencia, la venta legal de armas, ha creado miles de muertos, en colegios por niños enfermos de violencia y droga.

Esta es la realidad de una sociedad agredida por los monopolios y las grandes trasnacionales, la misma crisis con los transgénicos de MONSANTO, han envenenado a las economías de América Latina, con niños y adultos con canceres por las fumigaciones del Glifosato, con deformaciones, de la misma manera ríos se han visto contaminados en Uruguay y el Cono Sur, no solo se mata en guerras, se crea una sociedad de consumo de productos nocivos, ante esta realidad solo la unidad de los pueblos y las naciones que luchan por una sociedad humana, contra el abuso de un capitalismo criminal.
diegojolivera@gmail.com

sábado, 11 de noviembre de 2017

Como actúa Dólar Today sobre la sociedad económica venezolana

Por Andres Giussepe:

La realidad venezolana actual ha demostrado que el tema económico es muy controversial. Que requiere de hombres y mujeres sabios, con conocimiento adquirido y demostrable para entender los múltiples elementos interrelacionados en esa sinergia tan compleja como lo es la economía, en función de recomendar las acciones que conlleven a alcanzar los objetivos planificados como nación, que en el caso de la revolución socialista, procuran siempre alcanzar mejoras sociales



Sin ganas de esconder la realidad económica actual, es bien cierto que la sociedad venezolana ha venido estando sometida a uno de los mejores experimentos de guerra "no convencional" nunca antes diseñado por el Imperio del Norte para afectar a sus enemigos ideológicos, llámense comunistas o socialistas. La historia ha demostrado, que en aquellos países donde los principales grupos financieros y empresas transnacionales norteamericanas no controlan a su gobierno de turno, ese imperio es hostil, intolerante y asesino

Es por eso que el gobierno de los Estados Unidos conformó una organización llamada Dólar Today, que utiliza como herramienta "no convencional" uno de los sistemas electrónico de terrorismo financiero y de desestabilización económica más avanzado, de bajo costo, de mucho impacto político y económico, con la finalidad de atacar y derrocar la revolución bolivariana

Dólar Today es una organización criminal instalada en territorio estadounidense, que utiliza servidores y páginas web de ese país, que como fachada coloca como administradores a venezolanos prófugos por corrupción y conspiración, y fue diseñada con base en lo establecido en el manual de entrenamiento TC 18-01, titulado "Guerra no convencional", emitido en el año 2010, por las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos, John F. Kennedy.

Esta organización, ha cumplido bien su función de crear desestabilización y un clima de ingobernabilidad en lo económico en nuestro país. Tiene un fin injerencistas, que sin usar armas, tanques, drones o bombarderos, intentan volver a someter y apropiarse de los recursos estratégicos que posee nuestra nación, como lo hicieron antes de que Hugo Chávez Frías llegara al poder, tales como bienes hídricos, minerales, energéticos, biodiversidad y el mercado interno para colocar sus mercancías.

Es por eso que hay que entender a Dólar Today como la organización ideal utilizada por el Pentágono para intervenir económica, social y psicológicamente a todos los venezolanos con fines políticos desde el exterior; que se monta sobre nuestras vulnerabilidades como sociedad: sobre la cultura de la especulación, del robo, de la ganancia fácil, la corrupción, la usura, el bachaquerismo y la impunidad económica, que caracteriza a una buena parte de los actores económicos. Sus acciones vienen acompañadas del fomento de la insurgencia y la anarquía de mercado; donde los medios de comunicación, las redes sociales y las tecnologías se ponen al servicio de esa desestabilización.
Les explicaré brevemente y de forma sencilla cómo veo la perversa dinámica inflacionaria que genera Dólar today en Venezuela:

Esa organización tiene sus aliados estratégicos en el país: los gremios empresariales opositores como Fedecámaras, Consecomercio, Venamchamp, Fedenaga, Fedeagro, Conindustria, Cavefar, entre otros, que "aún" funcionan como cárteles, oligopolios y monopolios en muchas industrias del país. Cada vez que Dólar today aumenta su cotización paralela, inmediatamente esos empresarios aumentan los precios de los bienes de primera necesidad, sin justificación económica alguna, induciendo la inflación. Es como una especie de ritual satánico, que busca hacer daño a una parte de la sociedad, que incluso, se aprovecha de la impunidad económica y procesal existente en el mercado de bienes y servicios.

Como consecuencia, toda la población se empobrece al tener que pagarles a ellos más por la misma oferta de mercancías y servicios. De esta forma "someten" a los trabajadores y a sus familias, a los medianos y pequeños empresarios, e incluso al Estado, que también tiene que generar más ingresos fiscales, vía recaudación tributaria, o devaluando la moneda venezolana, para poder pagar sus gastos y los aumentos salariales y los cesta-tickets de los empleados públicos, pensionados, jubilados y a los subvencionados.

Como vemos, el que "somete" y "roba" a todos por igual son los gremios empresariales opositores que le siguen el juego a Dólar Today. Los robados continuamente son el propio Estado, el pueblo trabajador, los pequeños empresarios y comerciantes, que son los últimos de la cadena productiva y distributiva del mercado de bienes; y el que indirectamente ha terminado pagando todo ese robo empresarial a la Nación ha sido el Gobierno. ¡Aunque suene duro decirlo! Veamos porqué digo esto:

Para defender y compensar la pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos, el Gobierno revolucionario ha aumentado en 17 veces el salario mínimo y el cesta-tickets, pero, cada vez que lo hace, inmediatamente, los "somete dores" y "ladrones" de la oligarquía empresarial de siempre, vuelven a aumentar los precios de los bienes de primera necesidad argumentando el aumento salarial y al mismo tiempo referenciados por Dólar Today, apropiándose de forma indebida, continuada e incesante, de los beneficios laborales que el gobierno revolucionario le garantiza a los trabajadores. Y de esa forma, se ha venido generando el "espiral inflacionario" que padecemos. Que es un círculo perverso que hay que detener, que nos mantiene con la mayor inflación del planeta.

Los efectos económicos de Dólar Today en la macroeconomía venezolana se traducen en lo que lo estudiosos de la materia llaman "trampa depresiva". Un fenómeno que se da debido a sus principales fallas estructurales, entre ellas, ser una sociedad que importa la mayoría que consume (cerca del 70%), su alta dependencia de los ingresos en divisas que aporta el sector petrolero, que hoy día han mermado; por la impunidad económica y por la inflación inducida.

Es una inflación generada en el mercado de bienes y servicios que irradia a todo el del sistema, dando origen a una turbulencia en el resto de los mercados: laboral, monetario, cambiario, créditos y valores, dando paso a una crisis sistémica. En la medida que la inflación persiste el sistema vive en crisis. Es así como se ha afectado la dinámica económica: el proceso productivo (inversión y el trabajo), el proceso financiero (créditos y ahorro), el comercio exterior (fuga de capital) y la calidad de vida del venezolano.

Desde mi perspectiva, no hay política cambiaria o estrategia económica "convencional" que en el corto plazo detenga a esa arma de guerra "no convencional". Incluso, no ha habido hacker alguno en el planeta que haya podido afectar la página web de Dólar Today.

Es por lo anterior, que considero, que el gobierno de Nicolás Maduro debe poner a sus mejores cerebros a pensar estrategias "no convencionales" para "llevar" a los empresarios, comerciantes, economía informal y particulares, que le siguen el juego a Dólar Today en la actualidad, a que cumplan con la Constitución y las leyes que rigen el sistema económico nacional contra la usura, la especulación, el acaparamiento, el boicot, la extracción y bachaquerismo, de lo contrario habría que meterlos presos si es necesario. ¡Basta ya de la impunidad económica en el país, que nos autodestruye como sociedad en función de los intereses extranjero
Twitter: @agiussepe 

sábado, 23 de septiembre de 2017

Perdedores y ganadores con el modelo de ajuste neoliberal

Por Emilio Marín: 

Entre desempleados y subempleados, más de 3.5 millones de argentinos sufren el problema de no tener trabajo. En el otro rincón, el modelo de Mauricio Macri fomenta grandes negocios y ganancias para un puñado de monopolios y banqueros.



Aquellas contradicciones se ponen al rojo vivo en zonas como Chubut. En porfiada pelea, de un lado están los mapuches que defienden un territorio ancestral de 1.100 hectáreas, y del otro lado están los Benetton que sólo en su estancia Lele que tienen 90.000 hectáreas.

La disputa es desigual porque los italianos, ruralistas, mineros y petroleros de la región cuentan con el gobernador, el presidente, el grueso de parlamentarios, la policía, la justicia, los medios de comunicación y, último pero no menos importante, la Gendarmería.

Esa es la lucha de clases, que algunos tilingos llamaron grieta, como si de golpe la tierra se hubiera partido en un sismo ocasional. No. Es algo permanente, sistemático y no tiene arreglo. Por ahora vienen ganando los terratenientes, quizás alguna vez haya reforma agraria y les toque ganar a los desheredados.

Mauricio Macri no es ningún árbitro ni bonapartista que busca armonizar esos conflictos, como mintió al decir que venía a unir a los argentinos. Con sus políticas, leyes, decretos y a veces con el dejar hacer, viene asegurando grandes negocios al sector hegemónico del capital.

Un ejemplo concreto son las ganancias que vienen acumulando los bancos mes a mes desde que asumió. En 2016 ganaron 74.560 millones de pesos, según el Banco Central citado por Clarín (15/02/017, Marcela Pagano).

Esa tendencia continuó. El 14 de septiembre de 2017 Federico Kucher publicaba en Página/12 su nota “Ganancias por devaluación”: “Los bancos ganaron 4.660 millones de pesos por la devaluación de julio, gracias a que la autoridad monetaria decidió no intervenir en el mercado cambiario y dejó subir la cotización del dólar en casi dos pesos”.

Semejantes ganancias se explican por las tasas usurarias que fijan para sus créditos, la diferencia entre esos altos intereses y los que pagan a quienes les depositan, entre otras variedades de la bicicleta financiera. También por las devaluaciones, porque parte de sus activos están dolarizados. Y además por ser comisionistas de los títulos de la deuda externa argentina, que ha crecido como alud en 100.000 millones de dólares.
El 14 de julio la agencia Bloomberg informaba que el británico HSBC había superado al Citigroup y a JPMorgan Chase como el principal colocador de emisiones de deuda argentina este año, mientras que Galicia fue el único argentino entre los 10 primeros. El ranking se armó entre los bancos que hasta el 12 de julio de 2017 gestionaron 21.000 millones de dólares en ventas de bonos, según aquella agencia estadounidense.

Siempre los mismos

Varias de esas entidades internacionales también se anotaron en el bono a 100 años emitido por el ministro Luis Caputo en junio de este año. Tomó deuda por 2.475 millones de dólares a pagar con interés del 8 por ciento anual, una operación carísima y ridícula incluso para el mundillo de las finanzas, con reminiscencias del empréstito con la Baring Brothers. Los que hicieron un negocio fenomenal con la emisión y colocación de los títulos caputistas fueron el Citigroup, el HSBC, el Santander y el japonés Nomura.

La acumulación de operaciones de esa índole explica la gratitud con que aquellos inversores tratan de palabra a Macri, tanto en el mini foro de Davos el 6 de abril en Buenos Aires como los piropos del vicepresidente norteamericano Mike Pence y el premier israelí Benjamin Netanyahu de paso por la Casa Rosada, o de Donald Trump cuando lo recibió en la Casa Blanca.

Los mismos aplausos cosechó MM a fines de julio pasado en la Exposición de Palermo, cuando la Sociedad Rural y hasta los terneros lo ovacionaron como el patroncito de la estancia.  El titular de la SRA, Luis Etchevehere, habló como estanciero, pero sobre todo como un dirigente del PRO-Cambiemos, tal la cerrada defensa del plan económico y el jefe de Estado. Ese fue un acto del PRO hacia las PASO de agosto...

No hace falta ser detective para darse cuenta que en ese apoyo militante del ruralismo habían intervenido las devaluaciones y la quita de retenciones a las exportaciones del agro.

Los negocios petroleros y gasíferos están fogueados, como cuando el presidente celebró cambios en los convenios laborales por Vaca Muerta, antes de irse a Houston a recorrer la fábrica de Techint y luego a Washington a verse con Trump.

Por caso, una de las novedades en ese rubro fue el anuncio de un súper monopolio con la unión de Pan American Energy y Axion, que dará lugar a Pan American Energy Group (Paeg). La mitad de la nueva firma será de capitales ingleses, de British Petroleum, y la otra mitad de Bridas (compartida por mitades entre los Bulgheroni y su socia petrolera china estatal Cnooc). Se estima que esa empresa resultante facturará por 7.300 millones de dólares anuales, sólo por debajo de YPF y Techint. Y que en particular va a desplazar a Shell como número 2 del negocio de los combustibles.

¿En qué medida se puede pensar que el gobierno de Macri favorece esos engrosamientos monopólicos? De muchas maneras. Asegurando el pago de un precio en dólares por barril por encima del precio internacional. Comprando el gas a varios dólares por encima del valor de pozo de la unidad BTU. Anunciando en el proyecto de presupuesto nacional 2018 que las tarifas subirán un 30 por ciento, muy por encima de la inflación dibujada, según los números que Nicolás Dujovne llevará a Diputados. Esa continuidad de los tarifazos es una muy buena noticia para Pan American y su sucedánea Paeg, Shell, Tecpetrol-Techint, etc.

Sigue la malaria

“El salario y el empleo se siguen recuperando”, aseguraba Dujovne el 5 de abril pasado, cuando menudeaban las voces oficialistas sobre “brotes verdes” de la economía aun reconociendo que no había habido “lluvia de inversiones” sino algunas lloviznas en sectores puntuales.

Esta semana fueron más cautos para festejar algunas décimas menos de desocupación que surgían de los datos del INDEC sobre el segundo trimestre de 2017. Los que ven el vaso todo lleno quisieron presentar eso como signo de vigorosa recuperación. Sin embargo hasta el columnista de Clarín económico, Ismael Bermúdez, tituló el 14/9 “El empleo sigue sin despegar”. Explicó que “la ‘buena noticia’ del descenso en un año del desempleo del 9,3 al 8,7% se explica porque más personas sin ocupación dejaron de buscar trabajo por la dificultades de encontrar empleo o por desaliento. La tasa de empleo no aumentó sino descendió del 41,7 al 41,5%. En consecuencia, la tasa de actividad - que incluye el total de trabajadores ocupados formales o informales y desocupados que buscan trabajo-- bajó del 46 al 45,4%”.

Hasta el Instituto de Jorge Todesca admite el estancamiento porque en 27 de los 31 aglomerados se mantienen sin cambios la actividad, el empleo y la desocupación, “y con relación a un año atrás, los indicadores laborales no presentan diferencias porque están contenidas en el error muestral”.

Los desocupados suman 1,55 millón y los subocupados 1,95 millón, o sea que los argentinos con problemas de empleo son 3,5 millones. La desocupación bajó 0,6 punto con respecto al mismo período de 2016, pero eso fue porque miles de desalentados dejaron de buscar empleo. En el conurbano bonaerense hubo 16.000 personas que bajaron los brazos, momentáneamente.

Lo que se viene después del 22 de octubre, si gana el oficialismo, será peor que lo actual. Pruebas al canto, al menos cuatro. Una, en la ley de responsabilidad fiscal de las provincias se plantean rígidos topes para contratar empleados, aumentar gastos y tomar créditos. La idea, en línea con el FMI, es bajar el déficit fiscal.

Dos, en la ley de presupuesto 2018 se prevén tarifazos del 30 por ciento anual, con una inflación del 10. Tres, Marcelo Bonelli, habitualmente bien informado de los planes macristas, contó que Macri confiesa a sus interlocutores empresarios que el año próximo necesita tapar agujeros por 500.000 millones de pesos. Una parte lo cubrirá con deuda, la otra con más impuestos y más ajustes, que bien se sabe quiénes pagarán.

Y cuatro, que se viene una reforma laboral contra los trabajadores es un secreto a voces. Diversos empresarios lo están pidiendo, en sintonía con la reforma anti obrera de Temer en Brasil.

Esto puede confirmarse si se leen las declaraciones de los empresarios vitivinícolas que se reunieron con Macri el jueves 14. Ellos solicitaron impuestos y cargas laborales más bajas para mejorar la rentabilidad. El titular de Coninagro, Carlos Iannizzotto, comentó sobre el encuentro: “acompañamos la inserción del país en el mundo que pretende el Gobierno, pero en este gradual ismo, también hay que acompañar al sector privado”. Para ello, planteó lo vinculado al costo laboral: “ver cómo se puede extender a la reforma laboral que está preparando el Gobierno”. En dos meses se volverán a reunir “con soluciones concretas” sobre estos temas, dijo Ángel Leotta, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

Si hoy los trabajadores, capas medias y productores nacionales no monopólicos están de mal a regular, después de los comicios, si el macrismo sale bien parado, estarán al horno con más ajuste y reforma laboral.


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