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miércoles, 5 de agosto de 2020

El incremento del salario es impostergable Jesús Farías



Por Carlos Luna Arevalo:
Culminando el mes de julio se ha suscitado una interesante polémica entre dos economistas quienes, estando ubicados en la misma acera ideológica, han expuesto disparidad de criterios en el tema referente a las políticas salariales del gobierno.

A mi modo de ver, aunque Farías puede que tenga mucho de razón cuando argumenta que el Estado actualmente no tiene capacidad para ofrecer el incremento de salarios a los niveles que todos necesitamos y deseamos, y por el que aboga Curcio, los datos que ofrece Pascualina sobre cuánto se ha enriquecido la burguesía en estos últimos años despiertan suspicacia entre quienes estamos recibiendo la parte “más reducida de la torta” de la economía venezolana, para no decir los que apenas recibimos las “migajas de torta”.


Farías acusa a Curcio de “emplear una fraseología revolucionaria con la pretensión de manipular el tema tan sensible y complejo de los salarios”. De esta manera va desmontando las que califica como “manipulaciones” que expone Pascualina en “Los salarios: en la empresa privada y en la administración pública (II)”.

Para los venezolanos de a pie, sin ser expertos en economía, especialmente para quienes padecemos la dura realidad de sueldos y salarios deprimidos, no es un secreto que los capitalistas, como dice Pascualina, se han enriquecido en los últimos tiempos más que nunca. Mientras la gran mayoría recibe salarios y pensiones que no cubren ni las necesidades más básicas, los dueños de capital (empresarios, industriales, comerciantes, etc.) “se embolsillan una tajada cada vez mayor de la riqueza que producen los trabajadores”, dicho en palabras de Curcio.

Entiendo que algunas de las medidas que propone Pascualina, como medio de recuperación de sueldos, salarios y pensiones no se pueden implementar, dado los niveles de contracción económica del país (siendo una economía rentista que dependen de la exportación de petróleo), asumiendo la caída severa de la producción petrolera, sin dejar por fuera el contexto de recesión económica mundial consecuencia del covid-19, pero no es menos cierto que las denuncias de Pascualina sobre la evasión fiscal de los capitalistas es un mal crónico que siempre redundará en una distribución desigual de la riqueza, siempre favoreciendo a los capitales, en detrimento del pueblo trabajador.

Parece que tiene razón Farías cuando dice que, si el gobierno ofreciera incrementar los salarios y pensiones más allá de lo que su mermada capacidad de pago le permite, estaría cometiendo un fraude, especialmente considerando el impacto de las sanciones económicas y financieras y el estancamiento de la actividad petrolera.

No entiendo que Curcio ponga en duda, en sus argumentos, “el esfuerzo gigantesco que hace el gobierno para atender al pueblo”, al cual apela Farías como defensa del gobierno. Pasqualina plantea más bien que la distribución de la riqueza, que no es otra que la proveniente de la renta petrolera, se equilibre, dado que hasta ahora los grandes beneficiarios son los capitalistas, mientras el pueblo recibe la menor parte.

Farías desmiente que el Estado sea un “explotador” de los trabajadores y en su argumentación claro que su tesis queda bien parada, pero lo que pone Curcio sobre la mesa es que la mayor parte de la renta petrolera termina quedando en manos de la burguesía. El Estado tiene un papel fundamental en la “redistribución de la renta”, si algo enseñó Chávez, en estos últimos tiempos, fue precisamente la necesidad de redistribuir la renta petrolera favoreciendo a quienes históricamente fueron marginados de la riqueza petrolera.

Farias admite que la revolución tiene una deuda en lo relacionado con cobrar impuestos a la burguesía y que es una deuda que efectivamente debe saldarse, pero afirma que es ilusorio afirmar que el incremento salarial puede financiarse de esos impuestos a la burguesía. En cuanto al tema de la dolarización de la economía confiesa que ha sido positiva, en tanto ha sido un medio de combate de la escasez de mercancías, a pesar de que la especulación en los precios sigue afectando. Afirma que la inflación que en 2018 se ubicaba en 10.000% al día de hoy se mantiene en 1000%.

En una extensa entrevista del constituyente Jesús Farías con Clodovaldo Hernández, publicada en La Iguana.tv el entrevistado culmina afirmando que el imperio, sin dejar su naturaleza injerencista e intervencionista, a partir de 2021, se verá obligado a aplicar otros métodos que suponen dejar las duras sanciones económicas de lado. Así mismo, cierra diciendo que él está dispuesto a seguir debatiendo sobre la política económica del gobierno. 

Tiene mucha razón en sus argumentos Farías, pero me quedo con su afirmación “el incremento del salario es impostergable”.
carloslunarvelo72@gmail.com



miércoles, 30 de octubre de 2019

Vientos de cambio en América del Sur



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
El mes de octubre de 2019 será recordado por el incremento ostensible de la lucha de los pueblos de América del Sur en contra de un modelo neoliberal que se ha querido imponer a sangre y fuego en la región y que parecía sólidamente asentado en la vida de nuestros países.

Aunque parece muy lejano tras el intenso devenir de los últimos días, en Ecuador, tal como se esperaba, se impuso una vez más el engaño, la mentira y la manipulación del pueblo que, a pesar de salir con valor a las calles hasta poner en jaque al gobierno de Lenin Moreno, no pudo lograr cambios importantes en la orientación del gobierno. Moreno se las arregló para sobrevivir, políticamente hablando, después de acordar una reforma parcial con una directiva limitada y sectaria de la Conaie, cuya gran capacidad de conducción en la lucha no se manifestó en el momento de la negociación. Esto permitió presentar como victoria lo único que obtuvieron: la anulación del aumento de los precios de los combustibles, al mismo tiempo que desistieron de todas las otras demandas por las que se movilizó el pueblo ecuatoriano y los indígenas de ese país. 


A cambio, la Conaie aceptó compartir con Moreno su profundo sentimiento de odio contra el ex presidente Correa y su gobierno, solo porque –como todos saben en Ecuador- Correa no aceptó la solicitud de la Conaie de que le concedieran tres ministerios en el gabinete a cambio de su apoyo al gobierno.
Una semana después de haberse iniciado las negociaciones, la Conaie se retiró de la mesa, porque como era previsible descubrió –por enésima vez- el actuar engañoso natural de la oligarquía ecuatoriana de la cual Lenin Moreno es un discípulo diseñado especialmente para las nuevas condiciones del pos gobierno de la revolución ciudadana, del cual emergió después de la traición, también propia y natural de personas de su calaña.
Sin embargo, en Ecuador nada será igual, el gobierno de Moreno está políticamente muerto, solo manteniéndose en pie gracias al apoyo de Estados Unidos, los medios de comunicación y los empresarios que son los grandes sujetos de la traición de Moreno.
En Chile, por el contrario, el pueblo movilizado de manera unitaria y sin manejo de organización alguna que pudiera pactar con el gobierno, se mantiene después de 12 días en las calles tras 30 años de ignominia durante los cuales 5 presidentes se preocuparon de mantener incólume el modelo de Pinochet amparados en una constitución ilegitima que les permitió maximizar ganancias, exacerbando el modelo neoliberal de democracia restringida y violenta.

La respuesta de la derecha pinochetista en el gobierno, encarnada por Sebastián Piñera fue regresar a la represión propia de la dictadura, que ya había sido utilizada por sus antecesores, especialmente por Michelle Bachelet en contra del pueblo mapuche.

Paradójicamente es la misma Bachelet la que tiene en sus manos el destino de Piñera. El lunes 28 debió llegar a Chile una comisión formada por sus representantes, pero ello no se concretó toda vez que dicha embajada no arribó a Santiago a pesar que en la búsqueda del éxito del show organizado al efecto, antes Piñera eliminó el toque de queda, el estado de excepción e hizo cambio de nombres en su gabinete.

Como es habitual en este tipo de misiones, Bachelet primero debió consultar a Washington, sabiendo que la sentencia que ahí se dictaminara significaría que –tal como en el imperio romano- el mandamás de la Casa Blanca sería quien decidiera si elevaba su dedo o lo bajaba provocando el fin de Piñera.

Sabe también Bachelet que tal decisión podría significarle otro regreso victorioso a la Moneda, sino a ella, a alguno de sus copartidarios y entendió que no debía apresurarse ante el botín que sin querer cayó en sus manos. En este sentido y ante la indecisión de Estados Unidos, Piñera optó por cancelar las cumbres de la APEC y de Cambio Climático que en noviembre y diciembre se iban a realizar en Santiago.

Pase lo que pase en Chile, Piñera, al igual que Moreno en Ecuador, es un cadáver político, hoy incluso bajo la sombra de una acusación constitucional en su contra por la represión y la muerte de más de 20 ciudadanos. Su único objetivo ahora es tratar de salvarse, minimizar daños y buscar una salida gatopardiana para el modelo mediante cambios cosméticos que no lo modifican en lo sustancial.

Los positivos resultados electorales en Bolivia y Argentina, el primero para fortalecer el proceso de construcción del Estado plurinacional y el segundo para sacudirse 4 años de barbarie neoliberal apuntan a un nuevo momento de la región. El presidente Evo Morales, ahora debe enfrentar la sedición de la derecha que como ya va siendo habitual no sabe aceptar la derrota.

El modelo de democracia teledirigido desde Washington a través de la OEA establece que cualquier victoria popular que se exprese en las urnas por pequeños márgenes no será aceptada, desatando de inmediato toda la parafernalia reaccionaria que incluye: declaratoria de fraude, violencia callejera, no aceptación por parte de Estados Unidos y sus satélites europeos y latinoamericanos de los resultados, puesta en funcionamiento del ministerio de colonias para que avale todo lo anterior y finalmente, amenazas de intervención, chantajes, bloqueos y sanciones económicas.

La receta comienza a ser reiterativa, pero los pueblos, así como aprendieron a ganar elecciones, ahora han asimilado la necesidad de defender los resultados a pesar de todas las plagas imperiales que se ciernen sobre ellos. El pueblo boliviano, su gobierno y el presidente Evo Morales sabrán enfrentar esta situación y con la inteligencia, la paciencia y la sabiduría acumulada durante varios siglos de lucha, sabrán derrotar esta intentona que pretende retrotraer la historia.

En Argentina, el peronismo unido casi en su totalidad, propinó una aplastante derrota por casi 8 puntos al presidente Mauricio Macri y a las prácticas neoliberales emanadas de su gobierno, que sumieron al país en un cuatrienio de terror, que se manifiesta en el deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos, un estado de zozobra generalizado, el incremento de la pobreza, la entrega de la economía a los fondos buitres y a la banca extranjera y una vergonzante regresión en materia de la defensa inalienable de la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas.

La conjunción de acontecimientos en Argentina y Chile, junto al alzamiento del pueblo ecuatoriano, la victoria electoral del presidente Evo Morales y la resistencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua a la voracidad imperial, son manifestaciones contundentes -expresadas de manera distinta- de que, tal como dije en un artículo anterior, esta vez no habría que esperar los 25 años que transcurrieron entre Allende y Chávez para que los pueblos nuevamente asumieran el protagonismo de los procesos de transformación de la sociedad, echando por la borda la teoría de los ciclos, toda vez que la lucha es permanente y dialéctica, con avances y retrocesos pero que se sigue revelando de forma continua, constante y progresiva.

sergioro07@hotmail.com