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miércoles, 13 de mayo de 2020

¿Hasta cuándo fracasarán los intentos de Trump y su gobierno en Venezuela?



Por Carlos Luna:
A medida que transcurren los días y de que aparecen más detalles de los hechos ocurridos en la costa venezolana de La Guaira, en Macuto, y un poco después en Chuao, Aragua, se comienza a esclarecer esta nueva fase de la trama de conspiración e intento de derrocamiento contra el gobierno de Venezuela teledirigido por Trump y su gobierno, utilizando a la DEA, “contratistas militares”, exmilitares venezolanos y por supuesto al inefable Juan Guaidó.


El fracaso de la “Operación Gedeón”, que podemos concluir murió antes de nacer, ocurrió con la develación del plan. Cuando Cliver Alcalá, apareció develando ante el mundo el plan que se tenía de la incursión de paramilitares a Venezuela, en marzo, ya estaba condenando la operación a un estruendoso fracaso. La pregunta que cabría es ¿por qué se mantuvo esta operación a pesar de haber sido debelada, con un poco más de un mes de anticipación, antes de su ejecución?

Es clarísimo que Trump y su gente tiene las manos metidas en su campaña permanente por derrocar a Maduro. Nadie puede olvidar que el 26 de marzo, el Fiscal General de Estados Unidos William Barr anunció la presentación de cargos en tribunales de su país contra el presidente venezolano, así como otros altos dirigentes del gobierno de Maduro. Acusando a Nicolás Maduro de narcotráfico y ofreciendo 15 millones de dólares de recompensa por el presidente.

Ha quedado develado que el autoproclamado “presidente interino”, Juan Guaidó contrató los servicios de seguridad de la empresa estadounidense Sirvercorp, para llevar a cabo el entrenamiento de “paramilitares” que tendrían como objetivo final derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Trump, inicialmente negó la participación de su gobierno en la llamada Operación Gedeón, pero en declaraciones más recientes ha confirmado, con su típica arrogancia, que, si deciden intervenir en Venezuela, lo harían a través de una “invasión militar”.
Las confesiones de los exmilitares estadounidenses, capturados en las costas venezolanas, que le han dado la vuelta al mundo, evidencian que el país se está llegando a una fase superior de la “guerra de cuarta generación” que ha impuesto el imperio al país.

Mientras tanto la dirigencia revolucionaria, además de ensalzar la gesta épica de los pescadores de Chuao, debe empeñarse en preparar de veras al país para la nueva escalada del conflicto que parece que se aceleró con pandemia de coronavirus incluida.
No subestimemos las capacidades que tiene el imperio para seguir llevando a nuestro pueblo a peores condiciones de carencia y escasez de alimentos y de servicios.

No olvide Maduro, y quienes le acompañan en la tarea de gobernar, que como dijo Fidel Castro, internamente puede lograrse lo que no pueden hacer desde afuera, dar al traste con la revolución.
Lo que no ha podido lograr Trump, el Departamento de Estado, los contratistas militares gringos, la DEA, los mercenarios militares descontentos, Guaidó y su gobierno paralelo y los reaccionarios, lo puede lograr un pueblo si llega a perder la esperanza y la fe en sus dirigentes.

Así como el gobierno ha sido serio contra la pandemia del COVID19, que el gobierno diseñe y ejecute un plan para avanzar en la derrota de la economía inflacionaria que tiene contra la pared al pueblo que sigue soñando y manteniendo vivos los ideales de Chávez.
carloslunarvelo72@gmail.com

sábado, 30 de noviembre de 2019

Por qué a la oposición venezolana no le interesa llegar al gobierno por la vía constitucional



Por: Ítalo Urdaneta:

A lo largo de estos 20 años que el país ha venido marchando bajo los preceptos de la revolución bolivariana muchos se siguen preguntando, a estas alturas, el por qué a lo largo de todo este tiempo la oposición no ha buscado el camino correcto de querer llegar al gobierno por la vía constitucional.

Quienes le hemos hecho seguimiento a las actuaciones de la oposición hemos podido notar que nunca se han preocupado por participar de manera expedida en los procesos electorales, y cuando lo han hecho, más por presión que por convicción, siempre han apelado a un segundo plan, en este caso, al de la vía insurreccionar o anticonstitucional.


No es mentira que a sabiendas que la derrota siempre los ha marcado, la oposición, sin doblegarse, ha querido llegar al gobierno a la fuerza. Por ello ha diseñado planes y estrategias, poco ortodoxas y tomando atajos, para querer hacerse del poder.

¿Aquí cabe preguntarnos el porqué de esta actuación? Sin duda las ansias, la necesidad de empoderarse de nuevo del gobierno, y por supuesto de sus riquezas, han llevado a los opositores, sobre todo, a los extremistas, a romper con el esquema de la legalidad. Poco les ha importado que se les critique, que el mundo los observe, que se les señale, porque al fin y al cabo lo importante para ellos es llegar al poder, por la vía que fuese necesaria.

Hasta ahora no se ha visto, a estas alturas, que la oposición haya diseñado un plan de ataque por la vía expedida y constitucional, que le permita, por ejemplo, ganar adeptos, y la posibilidad de resultar vencedores en un proceso electoral avalado por la legalidad, que los lleve de nuevo a Miraflores.
¿Qué razón poderosa existe entonces para no hacerlo? La lógica nos hace ver que la oposición debiera estar montada en esos proyectos y planes que le permitieran convencer a los electores, pero, por el contrario, vemos que dedican la mayor parte del tiempo para la conspiración.

Incluso, han apelado a las actuaciones más insólitas, entre ellas, declararse enemigos de la patria, como lo hemos visto en todos estos años, cuando proponen y exigen que el país deba ser objeto de bloqueos y severas sanciones, incluso, de una invasión militar.

Aquí surge entonces, en todo este proceso, la actuación del imperio. Y desde luego tenía que surgir, pues son ellos los únicos responsables de dictarle las pautas y las directrices a la oposición.
Es evidente que el imperio desea y busca por todos los medios acabar con la revolución, y por ello incita, promueve y financia a la oposición extremista para que se concrete esa idea. Eso, si, y aquí viene el desenlace, el gobierno norteamericano no quiere que la oposición llegue al poder por la vía democrática, pues el enemigo a vencer, en todo caso, es la Constitución.

Si, así como se escucha, es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela el gran enemigo, el gran escollo, que hay que derrotar, y si se logra llegar de nuevo al poder, por la vía expedita, eso no podrá hacerse.

EE. UU quiere, entonces, que la oposición llegue por la vía del golpe a Miraflores, pues eso les dará la oportunidad de desconocer a la nueva Constitución de un solo plumazo.

Sabemos que, a través de la Carta Magna, por ejemplo, Pdvsa, y otras empresas del Estado venezolano, no podrían ser entregadas a las transnacionales, y así como existen esas disposiciones, hay otras tantas que al imperio les incomoda.

Una disposición que de seguro la oposición buscaría deshacerse de ella sería acabar con el salario indexado al salario mínimo para seguir favoreciendo a los pensionados, como lo llegó a plantear, a través del afamado “paquetazo”, Henrique Capriles Radonski, una vez que optó por la Presidencia de la república 

Son muchos los en trabamientos que tendría que enfrentar un gobierno de derecha ante la Constitución. Pero además no les sería nada fácil plantearle a la ciudadanía el deseo de cambiar la Carta Magna, solo para satisfacer los intereses del imperio y para cumplir con las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Así pues, que esta es la carta que tiene bajo la manga el imperio en el caso de Venezuela. Saben perfectamente que si la derecha llega al poder -con el deseo de cambiar la Carta Magna- de seguro habría un estallido social, y eso sería poner en riesgo al gobierno.

En cambio, sí la derecha llega al poder, por la vía del golpe, tal como acaba de ocurrir en Bolivia -de allí que se desee reeditar la misma situación- de inmediato la Constitución sería desconocida, y para tapar el hueco de repente apelarían al viejo texto constitucional, de 1961.

Insistimos, para el imperio, el enemigo a vencer en Venezuela, más que sus líderes políticos, es la Constitución de la República Boliviana de Venezuela, y en ello la oposición tendría que jugársela y al parecer esa es la intención que tienen.

italourdaneta@gmail.com

sábado, 23 de noviembre de 2019

Turquía nunca tuvo la intención de cumplir con el alto el fuego



Por Leandro Albani:
El 9 de noviembre se cumplió un mes de la invasión militar de Turquía al norte y el este de Siria, región gobernada por una administración autónoma encabezada por el pueblo kurdo, y que cuenta como brazo armado a las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), grupo conformado por todas las nacionalidades que conviven en el área, y que fueron las principales responsables de derrotar al Estado Islámico (ISIS).

La invasión turca, respaldada por al menos 29 organizaciones terroristas y mercenarias, ya les costó la vida a más de 200 civiles. Los bombardeos continuos sobre ciudades y aldeas generaron el desplazamiento forzado de al menos 300.000 personas. Cientos de heridos, la destrucción de la infraestructura y el asesinato de representantes de la administración autónoma, es la política desplegada por el régimen del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. La invasión militar, pese a las tibias críticas de las grandes potencias, fue consentida por Estados Unidos y Rusia, actores desequilibrantes que desde hace más de ocho años pujan sobre el territorio sirio.


La periodista Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez, que participa de la Comuna Internacionalista de Rojava, en estos momentos se encuentra en el cantón de Jazira, en el Kurdistán sirio. En diálogo con Revista Crisis aseguró que en la actualidad “la situación es bastante difícil”, debido a las masacres cometidas por las tropas turcas y sus aliados mercenarios.

“Durante este mes, pudimos ver que el ejército turco y sus yihadistas han logrado ocupar las dos grandes ciudades, Gire Spi (Tel Abya) y Serekaniye (Ras al Ain)”, relató la periodista, que publica sus crónicas en el portal El Salto Diario. “Hasta el momento, han logrado avanzar hasta la frontera con la ciudad de Ain Issa y Til Temir. Son más de 1.300 kilómetros cuadrados ocupados, más de 300 mil personas desplazadas, de las cuales 13.000 se convirtieron en refugiados en el Kurdistán del Sur (norte de Irak). Más de 200 civiles fueron asesinados y más de 180 combatientes de las FDS han caído en combate”.

Aunque la Organización de Naciones Unidas alertó sobre la situación crítica que viven los pobladores del norte y el este de Siria, parece que a muy pocos les importa el futuro de esos hombres y mujeres. “Las familias desplazadas, en su mayoría se encuentran en las ciudades de  Haseke, Raqqa y Qamishlo”, enumeró Sara. “La situación de los desplazados es muy mala, sobre todo porque no hay ningún tipo de ONG internacional que esté aportando ayuda humanitaria. Todo se está organizando a través de las ONG locales y de la administración autónoma junto a las comunas. Se está construyendo un nuevo campo de refugiados, cerca de Haseke, donde ya se han llevado a 65 familias”.

Sobre la situación de los desplazados y los refugiados, Sara agregó que en Haseke “hay más de 50 colegios que tuvieron que ser habilitados” para los pobladores que huyeron de sus aldeas. Uno de los principales problemas es el agua, ya que una de las principales estaciones que aportaba agua potable a alrededor de medio millón de personas, “fue dañada por los ataques del ejército turco”. Aunque el establecimiento está siendo reparado, los bombardeos turcos dificultan los trabajos. “Esto hace que se tenga que transportar el agua desde otras regiones y presas, pero como no es potable está generando múltiples enfermedades”, relató la periodista. “Esta situación generó que el precio del agua embotellada haya aumentado considerablemente, por lo tanto hay una carestía muy importante en cuanto al agua, que debe resolverse lo antes posible, pero con los medios que hay actualmente la situación no tiene buenas perspectivas”.

LA: ¿Cuál es la situación con respecto a los ataques de ISIS?
SA: La situación es difícil con respecto a las células durmientes de ISIS. Al menos, ha habido 30 ataques solo en los primeros 10 días de noviembre. En la ciudad de Qamishlo, el lunes hubo tres ataques que se saldaron con muertos civiles. Los principales objetivos de las células de ISIS son la población cristiana. Kino Gabriel, portavoz de las FDS, declaró que la comunidad se tenía que hacer cargo y ayudar con los 12.000 miembros de ISIS que se encuentran encarcelados dentro de las fronteras de AANES.

LA: ¿Cómo ves el estado de ánimo de la población frente a la invasión?
SA: Las poblaciones se están movilizando y hay una gran solidaridad entre todos. Hay muchísimos desplazados que están viviendo como invitados en las casas de las personas, algo que supone una gran carga económica para las familias. Por ejemplo, en una sola casa hay cuatro o cinco familias, algo que aumenta la presión en las diferentes ciudades. Las familias también proveen dinero para que la salud sea cubierta en diferentes aspectos. La Media Luna Roja Kurda está llevando adelante una campaña de recolección de dinero a nivel mundial para tratar de hacer frente a las dificultades que están teniendo en el terreno, en el frente y con los desplazados.

El estado de ánimo de la población es, por un lado, de rabia y de enfado con la comunidad internacional, porque saben perfectamente que la invasión fue un complot internacional apoyando a una potencia imperialista, como es Turquía. Además, se está permitiendo que haya una invasión sobre la soberanía territorial de un Estado. Saben que a Turquía se lo permiten porque es miembro de la OTAN, y porque tanto Rusia como Estados Unidos sacan provecho económico, geopolítico y estratégico dentro de la región. Por eso, la población está tremendamente enfadad con la comunidad internacional, pero aun así la moral y el estado de ánimo sigue siendo alto, sigue habiendo protestas en las calles, la solidaridad entre las personas funciona muy bien. Por ejemplo, ahora se ha comenzado con una campaña de boicot contra los productos turcos y se quiere hacer una concienciación para dejar de comprar  y consumir productos de Turquía. Esto funciona muy bien en las cuatro partes de Kurdistán y en el mundo árabe. La campaña también existe a nivel mundial, pero funciona particularmente bien en Medio Oriente.

LA: ¿Cuáles son las principales demandas de la población?
SA: La población lo único que pide es que no se le permita a Turquía bombardear con aviones. Los pobladores no están pidiendo armas, no están pidiendo nada, sino que terminen los bombardeos para que las fuerzas de autodefensa de la región puedan combatir en una situación de igualdad. Las instituciones están pidiendo la intervención de la comunidad internacional y de la ONU para que frene la invasión y traigan unas tropas, ya sean de la ONU o de la Coalición Internacional, que se desplieguen por la frontera para detener los ataques.

También hay una gran rabia contra las patrullas turco-rusas que se están desplegando actualmente entre Darbesiye y Amude, en el norte de Siria, y en Derik. Hay fuerte protestas en Kobane. La población, de forma espontánea, se coloca junto a la carretera para tirar frutas, huevos, piedras y zapatos contra las patrullas turcas, porque consideran que es una invasión permitida por la comunidad internacional, pero completamente ilegitima en su territorio. De esa manera, muestran que están en contra de la alianza turco-rusa que se ha hecho a espaldas de la población.

LA: ¿Turquía cumple con el alto el fuego?
SA: El alto al fuego negociado por Rusia y Estados Unidos con Turquía ha sido simplemente legitimar la invasión, para que puedan asentar sus poderes en el norte y el este de Siria, y disminuir la potencia de este movimiento y nuevo sistema democrático que se aplica en la región. Turquía no tuvo en ningún momento la intensión de finalizar su invasión ilegal, y tiene objetivos muy claros: la expansión de sus fronteras, en lo que sería el cantón de Jazira hasta la autopista M4, porque es un punto estratégico para ir y venir, así como en ciudades como Til Temir, Kobane y Ain Isa. El objetivo de Turquía es separar el cantón de Kobane del de Jazira, y aislarlo para conquistarlo. Turquía nunca tuvo la intención de cumplir con el alto el fuego que había acordado.
leandroalbani@gmail.com

sábado, 27 de abril de 2019

Piñera genuflexo ante la Casa Blanca



Por Juan Pablo Cárdenas S.:

Afortunadamente para el mundo, quienes gobiernan ahora en la Casa Blanca no son personas inteligentes, moralmente sólidas o cultas. De allí que se sucedan en contradicciones, querellas internas y adopten torpes decisiones. A esta altura de la intensa y cobarde acción imperialista para desestabilizar a Venezuela lo que apreciamos es un enorme ridículo, que de todas maneras resulta trágico para la población bolivariana, así como amenazante para toda el área latinoamericana y del Caribe. Lo único que ha podido materializar Donald Trump hasta aquí es el robo de las petroleras y fondos venezolanos en su territorio, así como el bloqueo comercial impuesto a este país, lo que de todas maneras ha logrado es estimular el espíritu soberano de esta nación, cohesionar a sus Fuerzas Armadas y poner el pie de lucha a un pueblo indómito, que podría llegar a cobrarle un suculento precio a cualquier intento de invasión militar de parte de Estados Unidos. Como en el pasado sucediera con los vietnamitas.


Ya se ve que lo que menos le importa al gobierno de Trump es la democracia en Venezuela, en nuestra región o en cualquier lugar del orbe. Por algo son las principales aliadas de la potencia imperial las más temibles tiranías mundiales, como la de Arabia Saudita o aquellas naciones en que se violan sistemáticamente los derechos humanos, sociales y políticos. El propio país de Washington compite en la actualidad con las naciones más desiguales del mundo, con una pavorosa y creciente cifra de pobres y bajo un estado de violencia y criminalidad verdaderamente terroríficos, como cualquiera puede comprobarlo en la prensa mundial.

Después de su fracasada acción en Cúcuta, viaja a los países que le son más dóciles el Secretario de Estado Norteamericano Mike Pompeo. Esto es a Chile, Paraguay, Ecuador y Colombia, donde lo reciben mandatarios abyectos convencidos de que el Emisario les señalaría nuevas tareas para continuar acosando al régimen de Nicolás Maduro. Craso error, cuando en su gira lo que más preocupó a Pompeo fue trazarle línea a Piñera y los otros jefes de estado respecto de lo que deben hacer para oponerse a los propósitos chinos de invertir y comerciar con América Latina.  Preocupado por esa “peligrosa penetración” comercial china que, en realidad, se explica en las “ventajas comparativas que la industria y los capitales de la gran potencia asiática le ofrecen a la región y a todo el mundo. Incluso a los Estados Unidos.

En la inminencia de un viaje a China del cual ya Piñera no le sería fácil desbaratarse, Pompeo le hizo indicaciones respecto de qué hacer y hasta donde desplegar su agenda original en Beiging. Particularmente, Pompeo busca que el presidente chileno frene las inversiones de la empresa Huawey en nuestro país, las que ya están muy consolidadas en el mercado chileno. Una presión insólita como ilícita respecto de la cual el Mandatario chileno ya le prometió suspender la visita a las instalaciones de esta empresa en el Asia, aunque ahora último dice estar dispuesto a reunirse con algunos de sus ejecutivos. Episodio que, por supuesto, molestó a los chinos e indujo al embajador de ese país a publicar una airada carta en la prensa chilena para fustigar las expresiones del emisario norteamericano en cuanto a que, detrás de este gigante empresarial chino, estaría la presencia el régimen comunista y su afán de penetrar ideológicamente nuestro continente.

Sabedores de que Estados Unidos, más que amigos, tiene intereses en el mundo, es que sus emisarios se relacionan con nuestros jefes de estado como si fueran simples peones de su política injerencista. Ejerciendo una grosera e indisimulada presión, más encima, ante aquellos gobernantes latinoamericanos que han ido antes a golpear las puertas de la Casa Blanca y el Departamento de Estado cuando necesitaron ayuda para derribar a Allende y a otros presidentes efectivamente democráticamente, para después sostener por largos años a los militares en el poder. A los que, por fin, los abandonaron cuando ya se aseguraron de que los eventuales sucesores de los regímenes autoritarios no se propondrían otra cosa que conservar el modelo económico social que conviene a los Estados Unidos, proteger a sus inversionistas, continuar la extranjerización de sus recursos básicos y, a lo sumo, velar por una “democracia protegida” como la que Pinochet nos legara hasta hoy.

Sebastián Piñera tampoco tiene muchas luces más que Trump, Pompeo y otros hazmerreíres de la política norteamericana y regional. Sin embargo, en materia de negocios se le suponía un defensor del libre mercado que ahora Estados Unidos quiere borrar de un manotazo en las relaciones económicas internacionales. Como los políticos de su generación, sufrió también la deslealtad que Pinochet y sus secuaces sintieron, por ejemplo, respecto de Estados Unidos, cuando este país decidió que ya era hora que se fueran de La Moneda. De allí que nos extrañe tanto su actual docilidad hacia el Imperio y que, para satisfacer las demandas de Trump, haya echado por la borda nuestra soberanía, independencia y dignidad nacional para comprometer a Chile con un golpe de estado fratricida orquestado por los Estados Unidos. Que se haya fotografiado con Trump, incluso, arrimando nuestra bandera a la de los Estados Unidos y se haya refocilado con la visita de Pompeo, allanándose a cumplir cabalmente sus instrucciones.

Es claro que los dueños de la economía chilena, de sus yacimientos, aguas, instituciones financieras y previsionales son las empresas transnacionales, protegidas por Estados Unidos y la institucionalidad internacional que les sirven. A ratos se nos señala que solamente nos hace falta hablar en inglés y reemplazar a nuestra moneda por el dólar, como ya está materializado, por lo demás, en el lenguaje de las cifras de Hacienda y nuestro presupuesto nacional. Sin embargo, podíamos jactarnos de tener todavía cierta autonomía para negociar con China y otras naciones, así como abrirnos a inversionistas de distintas proveniencias. Pero tal parece que ahora el gobierno norteamericano dijo basta y ni siquiera quiere permitirnos una rendija abierta al mundo en tal sentido. Y, si Piñera está conteste con esto, podría explicarse que haya propuesto a nuestro país (con ese montaje que hizo ante Trump de ambas banderas) para que Chile se constituya en un socio más de los que integran el pabellón norteamericano.

¿Terminarán también las fuerzas armadas chilenas desfilando e integrando operaciones internacionales conjuntas con Estados Unidos? ¿Podríamos seguir vendiéndoles nuestro cobre a China y otras naciones si nos cerráramos a sus inversiones y productos?

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 21 de abril de 2018

Doce presidentes estadounidenses después, ¡Cuba sigue enhiesta y altiva!


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Han hecho todo lo posible, legal e ilegalmente, han quemado cañaverales, han introducido plagas a los animales, las plantas y las personas, organizaron, armaron y financiaron una invasión militar que el pueblo cubano derrotó en menos de 72 horas un día como hoy hace 57 años, han promovido deserciones y riesgosas migraciones ilegales, han robado cerebros, han intentado asesinar a sus dirigentes centenares de veces , han mantenido un bloqueo ilegal e inhumano por casi 60 años, se sostienen de manera ilegítima en la base naval de Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano, han gastado miles de millones de dólares en la subversión, el sabotaje y el terrorismo, pero no lograron su objetivo: no sacaron ni a Fidel ni a Raúl del poder, ellos se fueron por voluntad propia y por decisión del pueblo cubano.



Hoy Raúl se retira de su cargo de presidente de Cuba y lo hace por la puerta ancha de la historia, reconocido, admirado y querido por su pueblo, igual como lo hizo Fidel. Doce presidentes desde Eisenhower hasta Trump, fracasaron en el intento: los Castro hicieron revolución, hicieron patria, hicieron socialismo, hicieron internacionalismo y triunfaron.

La pequeña Cuba, aislada durante décadas por sus pares latinoamericanos, bloqueada hasta hoy por la obsesión imperial, tuvo fuerzas para salir adelante y todavía le quedaron restos para transmitir amor, solidaridad, educación, cultura y salud por los infinitos rincones del planeta, donde por cierto regaron con la sangre de sus mejores hijos los campos, las ciudades, las montañas y los desiertos de África, el Medio Oriente, el Caribe y América Latina y vale preguntarse ¿qué riqueza se trajeron de vuelta?. Ninguna, absolutamente nada material, solo el honor de saldar su propia deuda con la humanidad como dijera Fidel en algún momento.

Acaso Fidel y Raúl pensaron que iban a ser presidentes cuando aquella mañana irredenta del 26 de julio de 1953 arriesgaron sus vidas para iniciar el camino de la liberación, acaso se amilanaron cuando fueron juzgados “en tan difíciles condiciones” y teniendo que defenderse, considerando que jamás “contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades”… y salieron adelante. Hoy, cuando Raúl ha dejado de ser presidente de Cuba, al igual que Fidel, puede exclamar a viva voz que la historia lo absolvió, abandonando la más alta magistratura, pero dejando un país soberano, digno y respetado en el concierto internacional, más por la fortaleza de sus ideas, por la reciedumbre de sus mujeres y sus hombres y por su amor a la patria, que por riquezas materiales que la naturaleza no le proveyó.

La cárcel, esa prisión fecunda que transformaron en escuela de formación revolucionaria, solo sirvió para acrecentar su confianza en el camino emprendido. La creación de una organización que diera continuidad a la epopeya del Moncada, ocupó todos los esfuerzos y desvelos, ninguno de ellos estuvo dedicado a pensar en qué harían cuando fueran presidentes.

El exilio mexicano, la preparación para regresar a la patria y a la lucha, el Granma: 82 combatientes en aquella exigua nave que puso proa hacia la isla querida y hacia la lucha. ¡En el 56 seremos libres o seremos mártires! ¿Estaban pensando en ser presidentes? No, el futuro era la libertad o la muerte y nuevamente lo asumieron sin dudar y cuando después del desembarco, y tras el desastroso combate de Alegría de Pío, en Cinco Palmas logran reunirse 8 combatientes, Raúl entre ellos, y 7 fusiles, Fidel afirmó categórico ¡Ahora si ganamos la guerra!. ¿Es que acaso estaban pensando en la presidencia?

La lucha pasó por momentos difíciles, los combates eran permanentes y continuos, pero el apoyo de los campesinos también crecía.  No había tiempo de pensar en la presidencia. El escenario de los combates fue aumentando, el influjo del Ejército rebelde se ampliaba con los días y en marzo de 1958, Raúl, que no había pensado en la presidencia, fue ascendido a comandante y se le encargó salir del abrigo protector de la Sierra Maestra para crear el Segundo Frente, en la zona nororiental el país. Tuvo que partir de cero para crear las bases revolucionarias de un territorio que comenzó a ser liberado. Dos años y 13 días después del encuentro entre Fidel y Raúl, en Cinco Palmas, el 1° de enero de 1959, la revolución triunfante inició el cambio en la fisonomía de la isla. Ese día Fidel dijo que “La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros…”. Alguien puede suponer que en ese momento estaba pensando en la presidencia.

 Acaso, ¿les tembló el pulso en Playa Girón?, ¿estaba Fidel cavilando sobre la presidencia cuando desde un obús autopropulsado frente a los barcos de la armada de Estados Unidos, dirigió directamente los combates  que permitieron rechazar la invasión mercenaria?...y podríamos poniendo ejemplos, pero el espacio no lo permitiría, el transcurrir del proceso revolucionario muestra de manera fehaciente que los cubanos fueron resolviendo cada problema que se les presentaba en el tiempo y de la manera mejor, según sus propios criterios. Por cierto, como todo proceso social, lo hicieron con aciertos y con errores.
Ahora que en Cuba hay un nuevo presidente, me voy a permitir recordar algunos párrafos de un artículo referido a la llamada transición en Cuba, que escribí en diciembre de 2016, tras el fallecimiento de Fidel

Según la información que manejo de fuentes directas, la llamada transición en Cuba comenzó en realidad en septiembre de 1986, “…en febrero de ese año se celebró el III Congreso del Partido Comunista (PCC) y solo un mes antes, Fidel había cumplido 60 años. Es evidente que las reflexiones realizadas por las altas autoridades cubanas respecto de esos dos hechos, y seguramente otros más, llevaron a la conclusión de que había llegado el momento de comenzar a pensar en la necesidad ineludible de preocuparse con mucha antelación por la continuidad de la revolución cubana en el tiempo, dando paso a una fase permanente y continua de formación de cuadros que hiciera que el natural proceso de finitud de la vida de los líderes históricos de la revolución, no causara contratiempos y se enmarcara en el normal desarrollo de la vida política de un país, sobre todo de éste, ubicado a solo 150 kilómetros de la mayor potencia mundial y sometido al acoso y la agresión permanentemente, en los últimos 35 años.

El fallecimiento de Fidel Castro, además del odio de lo más putrefacto de la derecha internacional, hizo emerger toda clase de teorías y opiniones sobre la transición en Cuba. Es sabido que la mayor parte de los medios de comunicación moderno si no tienen información, la inventan y la transforman en verdad, esta vez infructuosamente intentaron colocar tal tema como el más importante, tratando de ocultar el extraordinario homenaje que el pueblo cubano, los pueblos del mundo, y los estadistas decentes de todas las ideologías rindieron al Comandante en jefe de la Revolución Cubana.

Las cloacas imperiales han destapado toda una serie de hipótesis respecto del futuro de Cuba. La cara siempre idiota de la locutora estrella de CNN, cuando las respuestas a sus preguntas no son las esperadas, eran un verdadero poema. Esa noche del 25 de noviembre consultaba a una persona en La Habana respecto de qué estaba ocurriendo y la respuesta de “Nada. Todo está normal”, desencajaba su artificialmente estirado rostro, pues había transmitido durante años que “el régimen cubano ocultaría la muerte de Fidel Castro para evitar las multitudinarias manifestaciones que pedirían el fin del régimen”. Solo la estupidez, la ignorancia o la imaginación de escenarios estereotipados diseñados en laboratorios de guerra sicológica podían hacer suponer que tal habría de ser la respuesta del pueblo cubano al fallecimiento de quien consideran después de Martí y tal vez a su lado, el más grande paradigma de la cubanidad”.

Y ahora Raúl dejó el cargo de presidente y nuevamente no pasó nada y no pasará nada porque como también dije en ese artículo que hoy traigo a colación: “La transición en Cuba también incluyó un largo y paciente trabajo de reestructuración de los métodos de trabajo. Raúl Castro se encargó personalmente de que ellos fueran efectivos en el Partido Comunista de Cuba, las Fuerzas Armadas y los órganos locales del gobierno y Partido en las provincias y municipios. Se hizo énfasis en una política de selección de cuadros que incluyera a los jóvenes para que en todos los niveles de la administración y el Partido se fuera dando un prolongado y constante relevo generacional. Hoy en Cuba, más del 70 % de los dirigentes del Partido y el Estado y de los generales de las Fuerzas Armadas, nacieron después que Fidel Castro dirigiera el asalto al cuartel Moncada en 1953.

Ese proceso se desarrolló con altas y bajas, algunos de los cuadros designados para ocupar altos cargos en el gobierno y el partido cometieron errores y fueron destituidos, el país pasó por el difícil “Período Especial“, después de la desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista, principales aliados y socios comerciales de Cuba que además trajo un recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos contra el país y que fue especialmente severo entre 1990 y 1993 cuando desde diferentes fuentes occidentales se anunció el fin de la revolución cubana. Esta fue una nueva prueba de fuego para el mandato y el liderazgo de Fidel. Cuba logró superar este momento, el más duro de su historia, cuando solo en 2007 pudo recuperar el PIB de 1990.

La transición siguió su curso, incluso en esas condiciones, cuando Cuba pasó por el que quizás ha sido el momento de mayor debilidad de su historia. En ese lapso solo se pudo realizar el V Congreso del PCC en 1997, hasta que el VI Congreso, ya con Raúl Castro en el poder, confirmó todas las decisiones tomadas en 1986.

Hoy, Miguel Díaz-Canel se ha transformado en presidente de la república de Cuba. Para el que quiera escucharlo, sus primeras palabras en esa condición no dejan duda alguna: “Aquí no hay espacio para una transición que desconozca o destruya la obra de la Revolución. Seguiremos adelante sin miedo y sin retrocesos; sin renunciar a nuestra soberanía, independencia, programas de desarrollo, e independencia” y agregó “A quienes por ignorancia o mala fe dudan de nuestro compromiso, debemos decirles que la Revolución sigue y seguirá”, pues “el mundo ha recibido el mensaje equivocado de que la revolución termina con sus guerrilleros”.

Doce presidentes estadounidenses después, ¡Cuba sigue enhiesta y altiva!

sergioro07@hotmail.com