Mostrando entradas con la etiqueta petróleo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta petróleo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de octubre de 2020

Colombia se queda sin reservas de petróleo y gas

Por Ángel Ramón Núñez H.

La nación vecina Colombia, está agotando rápidamente y a un ritmo acelerado sus reservas probadas de petróleo y gas e impulsando unas estrategias para incrementarlas en base a la exploración y producción de reservas en crudos no convencionales de hidrocarburos líquidos y gaseosos en formaciones apretadas, que mediante la aplicación de tecnologías; como por ejemplo el fractura miento hidráulico o fracking, se extraen hidrocarburos líquidos o gaseosos ( Shale Oil y Shale Gas ).

Esta es una de las razones de peso del gobierno colombiano en su postura contra nuestra patria siguiendo las políticas de los gobernantes de turno en la Casa Blanca. Durante los últimos cinco años, la producción de petróleo de Colombia ha mostrado un descenso de 18,87% al pasar de 1 millón 91.000 barriles de petróleo por día en el año 2015 a unos 886 mil barriles de petróleo por día para el 2019.

Este descenso en los niveles de producción de crudo, continua para el año 2020; ya que, durante los seis meses de este año, se registró una baja en su producción de 16,8%, pasando la producción para enero de 883 mil 879 barriles de petróleo por día a unos 734 mil 987 barriles de petróleo por día. Este descenso en su producción está asociado a la muy baja incorporación de reservas probadas de petróleo.

En estos últimos cinco años sólo han incrementado el volumen de estas reservas en 1,7% pasando de 2,002 billones de barriles de petróleo para el 2015 a unos 2,036 billones de barriles de petróleo para el 2019. En cuanto a las reservas probadas de gas, no escapan a este comportamiento.

Para el año 2015 se reportaron unas reservas probadas de 4,361 TCF (trillón de pies cúbicos de gas) y para el año 2019, unos 3,149 TCF. Ahora bien, para determinar la vida media útil de las reservas probadas, se calcula la Relación Producción Reservas (RPR, en Colombia se conoce como factor R/S).

Esta RPR se determina dividiendo las reservas probadas de petróleo o gas entre la producción acumulada de petróleo o gas, para el año a ser analizado. De acuerdo al informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos de Colombia (ANH), para el año 2019 las reservas probadas de petróleo llegaron a 2,036 billones de barriles en comparación a los 1,958 millones de barriles reportados el año 2018, lo cual representa un aumento de apenas 4%.

Durante 2019 la producción acumulada de petróleo contabilizó 323 millones de barriles, un 2,2% más que en el 2018, cuando esta cifra alcanzó los 316 millones acumulados de petróleo. 

En consecuencia, la vida media útil de dichas reservas aumentó tan solo de 6,2 años a 6,3 años; es decir a Colombia le quedan reservas probadas de petróleo para 6,2 años. En el caso del gas, las reservas probadas de Colombia cayeron en un 16,7%, al pasar de 3,782 TCF en 2018 a 3,149 TCF para el año 2019. Para el año 2019 la producción acumulada de gas reportó 0,391 TCF, un 1,3% más que en el 2018, cuando esta cifra alcanzó los 0,386 TCF.

De tal manera, la vida media útil se redujo de 9,8 años a 8 años. De mantenerse el ritmo de producción actual, Colombia solo tiene reservas probadas de gas para 8 años. El Ministerio de Energía y Minas de Colombia, tiene como metas para el año 2020, alcanzar una producción promedio entre 750.000 a 850.000 barriles de petróleo por día y perforar de 20 a 33 pozos exploratorios; sin embargo, al mes de junio reporta una producción de 734 mil 987 barriles de petróleo por día y hasta el mes de julio se habían perforado 8 pozos exploratorios.

Finalmente, para el año 2018, las reservas probadas y certificadas de petróleo en la República Bolivariana de Venezuela ascendieron a 303,805 billones de barriles de petróleo ¿Será que Colombia estará interesada en nuestro petróleo? ¡Saquen ustedes sus propias conclusiones! 1 TCF de gas = 1.000.000.000.000 de pies cúbicos de gas (1 billón de pies cúbicos de gas) RPR = Reservas probadas de petróleo o gas / Volumen acumulado de petróleo o gas.

En Colombia se conoce como Factor R/S. Se expresa en años.

Correo electrónico: nunezarg1507@gmail.com

Jubilado PDVSA

viernes, 2 de octubre de 2020

En el contexto internacional actual, confluyen elementos que asoman la gran crisis global, se obliga un economicismo.

 Por Carlos Ellis: 

 El mundo transita una crisis sistemática sin precedente en la historia de la humanidad que afecta todas sus dimensiones. El panorama actual internacional se perfila para el periodo post pandemia en la competencia por los recursos y bienes económicamente vitales para alimentar nuevamente la moderna sociedad industrial; este fenómeno se conoce como “economicismo: Doctrina que concede a los factores económicos prioridad sobre cualquier otra índole”. Esta apariencia obliga a los actores en su afán por posicionarse sobre el tablero mundial expresar el interés sobre espacios importantes ejerciendo alianzas, sanciones, bloqueos hasta llegar a  la disposición, despliegue y empleo de fuerzas militares. El COVID-19 acelera el proceso y la competitividad económica eclipsa a las rivalidades ideológicas nuevamente, la plutocracia toma espacios y abre la brecha entre capitalismo y cualquier otro modelo.

Se evidencia la gestación de una crisis económica que superará “La gran depresión de 1929”, su efecto político, económico y social fue tan devastador que configuró el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939; ahora pudiera no ser menor dicho efecto. Aquella inició por una competencia empresarial que excedió los mercados y produjo la caída del valor de los títulos de las empresas en la Bolsa de Valores en New York; hoy, es la misma caída, pero por un elemento exógeno al mercado de valores:

Una pandemia que paraliza el consumo y la rotación de capitales, pero a su vez acompañada de una guerra comercial entre las primeras economías del mundo y modelos económicos conceptuales que representan más del 42% del PIB mundial; obligando su negativo efecto no solo en las Bolsas de Valores en los Estados Unidos de Norteamérica, sino que también en la de Tokio, Hong Kong, Shanghái, Sao paulo y Londres entre otras principales; su efecto será exponencial al de 1929 por las distorsiones actuales en la cadena de producción y la conectividad avanzada de la actividad económica responsable de abastecer las necesidades de más de siete mil cuatrocientos millones (7.400.000.000) de habitantes en el mundo;  en 1929 la población rondaba los  2000 millones de habitantes y los vasos vinculantes a la dependencia  para el comercio entre países aún era precaria. 

Ahora. Para los acontecimientos y factores económicos que se desarrollan obliga la atención de lo siguiente: Cuando comenzó aquella crisis en Estados Unidos, Octubre de 1929, apenas 3 meses después y tomando en cuenta solo cinco años posterior a su inicio, el mundo experimentó más de 40 cambios de regímenes políticos; lo que pudiera ser más drástico para el periodo crítico por venir y en especial para los países no fabricantes de medios de producción,  menos competitivos y suplidores históricos de materia prima para el sistema económico mundial; ese espacio será la arena para el combate hibrido entre núcleos de poder.

Importante es interpretar como aquella crisis desde su inicio arrastro la estabilidad política y social de países en todos los continentes: Pudiéramos iniciar por el nuestro y señalar la dictadura que inicia en República Dominicana en 1930 y que  Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua,  Argentina y Brasil en los siguientes años experimentaron “Golpes de Estado”; que inicia una guerra entre Colombia y Perú en 1932 por temas limítrofes, así como Bolivia y Paraguay por El Chaco por medianos reservorios de petróleo; en Chile la depresión económica pugnó la caída del gobierno de Carlos Ibáñez, inicia una dictadura en Uruguay y en Venezuela transitaba la dictadura de Gómez entregando toda concesión a las trasnacionales extranjeras para mantenerse en el poder.

En Europa por señalar los más importantes fue la caída de la Monarquía española en 1931 y ese mismo año se pierde la paridad oro y la libra esterlina, en 1932 inicia una dictadura en Portugal, en 1933 Hitler asume el poder en Alemania y se afianza el fascismo de Mussolini en Italia que invade a Etiopia y así en  África se establece  el neocolonialismo en la mayoría de los países  por parte de los ingleses y franceses, en el continente asiático Japón invade a Manchuria en territorio chino.

    En el 2021 los efectos de la pandemia para el orden económico afectará a la sociedad mundial obligando a que el ámbito político vaticine tensiones que lleven a conflictos de median y alta intensidad. Las nuevas tendencias para el ámbito económico, las criptomonedas como instrumentos de intercambio, el oro y los recursos estratégicos para el desarrollo de la tecnología G-5 así como el petróleo pugnan las perturbaciones en el sistema de naciones. 

Luego del decreto de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 13 de marzo:  Se recrudecen los conflictos en Libia que involucran a Francia, EE.UU,  Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Turquía y Qatar; se pretende perpetuar las guerras y conflictos en el Medio Oriente: Irak, Siria, Afganistán y Yemen que al espectro político se añade el petróleo y el narcotráfico como elementos que permiten mayor fluidez de capitales; se enciende nuevamente el conflicto en el Cáucaso Sur entre Azerbaiyán y Armenia y por donde se extienden gasoductos que colocan los recursos fósiles del Mar Caspio a Europa, surgen alteraciones políticas en Líbano que ocupa un área privilegiada a orillas del Mar Mediterráneo obligando la renuncia de su Primer Ministro,  golpe de Estado en Mali por el control de zonas ricas en oro, diamante y petróleo; conflictos internos en Níger, Sudan del Sur y Nigeria que acumulan reservas de petróleo y uno miembro de la OPEP, así como a Etiopía, Eritrea y Somalia con ubicación geográficas para el tránsito de mercancías se les acreditan problemas étnicos a sus conflictos internos.

Las tensiones EE.UU – Irán – Corea del Norte aumentan y los países del Mar Meridional de China, Malasia, Filipinas, Indonesia, Singapur y Vietnam (ASEAN), arman nuevas estrategias para los mercados cuando patrullan en sus amistosas aguas fragatas militares norteamericanas en provocación a China a quien se les pretende declarar su Mar Meridional a la categoría de  internacionales para instalar bases militares; el  conflicto en Ucrania con efecto político en Bielorrusia genera tensiones en países exsoviéticos salpicando a  los del Mar Caspio Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán por la influencia rusa;  la alianza de Emiratos Árabes Unidos con Israel y EE.UU rompe con criterios milenarios, el resurgimiento del conflicto entre India y Paquistán y el enfile de tropas chinas e indias en sus fronteras impulsado desde los EE.UU afecta a los BRICS (Brasil, India, China, Sur África),  y más importante la llegada de tropas norteamericanas a Colombia que junto a miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) estructuran planes para recuperar espacios de su interés ocupado por China y Rusia en  América Latina siendo el foco de inicio para el conflicto Venezuela.

     A los acontecimientos antes mencionados se les debe añadir la dependencia de actores no estatales y estructuras corporativas como los nuevos actores de peso en la geopolítica: hablamos de Google, Apple, Facebook y Amazon, poder acreditado para el 2021 por los más de 5.500 millones de usuarios de internet en el mundo lo cual nutren la “Big Data” para direccionar fines políticos, mercados y gobiernos así como la conectividad a la desinformación para la polarización social e inestabilidad política en cualquier país de interés.

El tema migratorio y los desplazados por conflictos ascienden a 170 millones en todo el mundo con poco margen de movilización por el tema de la pandemia que junto a la tasa de desocupación que supera los 400.000 millones en el mundo según la Organización Internacional del Trabajo dan fe de la venidera crisis.

En  vista de la desfavorable correlación de fuerzas entre el capitalismo y cualquier otro modelo que pretenda detener la crisis para el periodo económico post pandemia que se avecina, las acciones con motivo de las distorsiones del sistema pudieran ser: Un capitalismo controlado por el Estado y difundido en el entendimiento público para la aplicación de estrategias de acción colectivas que configuren la fabricación de medios de producción como mecanismo de mitigar la dependencia,  incentivar la competencias del Estado para el manejo de las deudas, el gasto,  la importación y fiscalización rigurosa del crédito; la aplicación de impuestos a la riqueza y reformas tributarias para captar recursos para desarrollar e incentivar las capacidades inmersas en la población para fabricar medios de producción, registrar productos en  la Oficina Mundial de Patentes y captar las divisas a través del intercambio de productos terminados y recursos con valor agregado impulsadas desde las zonas económicas especiales para mirar por decir un ejemplo a China e India con una demografía que supera los 2500 millones de consumidores donde mil millones aproximadamente se incorporan a la clase media aumentando dicho consumo.

La competencia y la subsistencia de cada actor esta en interpretar que somos parte se una sociedad internacional de mercados, de consumo y de productos que se torna más agresiva obligando el cambio de paradigma para nuestra América Latina en la fabricación de medios de producción; los poderes facticos buscaran adelantar la parálisis económica provocando una estampida política y social que cambiara la historia y afianzará nuevas tendencias políticas, sociales e ideológicas.

Analista Internacional

carlosellis1@gmail.com

sábado, 18 de abril de 2020

La sociedad humana y las naciones del mundo conta la pandemia


Por Diego Olivera Evia (*):
El terrorismo y el capitalismo son parte de las guerras

La sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en ese mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA).


La nueva pandemia del coronavirus ya alcanzó el estatus de epidemia, según consideró este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una realidad de una crisis sin control en el planeta, los países europeos y EEUU, hicieron caso omiso al ataque de la pandemia en China, pero en esas condiciones se creó un ataque a España, Italia, Alemania, Inglaterra y EEUU mostraron un desprecio de los efectos de esta mortandad, la actitud de no cubrirse contra el covid-19, demostró que los países desarrollados, mostraron un decidía en la Salud de sus ciudadanos, muchos como el terrorista Trump, no creo condiciones para los afectados por el Covid-19,  sin hospitales públicos y los privados cobran carísimo, y de la misma manera en la calles de Nueva York , muerte los latinos y los afro descendientes, mostrando una realidad inmoralidad.

Pero la ambición de las trasnacionales han creado mecanismos coercitivos, de la concepción una guerra sin cuartel contra Venezuela, pero no han podido, para agredir a Venezuela y apoderar un gobierno de facto en esta nación sudamericana, la imposición de un títere de la Asamblea Nacional (AN), en desacato, ha generado una grave crisis, donde el petróleo, el Oro, el Coltán, las refinerías de CITGO, de propiedad venezolana, son la base de una guerra imperial y sin escrúpulos, bajo la dictadura mundial donde un psicópata intenta, un ataque con su flota de asesinos marines, no han podido crear un mecanismo de los paramilitares colombianos, y los armamentos del Ejército venezolano, con altas tecnologías entregadas por Rusia, bajo las política del presidente Putin. 

Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional.

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE.UU.

El capitalismo son parte de las guerras imperiales
La llegada de Trump a la presidencia de EE.UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

Absolutamente complementaria con ese obscurantismo supino del mandatario estadounidense, se presenta su inmoralidad en el manejo de las relaciones internacionales. Marco en el cual no duda con expresar opiniones y toma de decisiones, que son abiertamente canallescas. Ha sido así con relación a Palestina y el apoyo incondicional que le ha dado a la entidad sionista contra el pueblo palestino, en materias militares, económicas, concretando aquello que sus antecesores se cuidaron de no hacer: reconocer a al Quds (Jerusalén) como capital del régimen ocupante israelí en Palestina y trasladar su embajada de la ciudad de Tel Aviv a la ciudad santa.

Sume a ello el sostén político en todas las instancias internacionales y la venta multimillonaria de armas a otro de los regímenes acusado de delitos contra la humanidad: la Casa al Saudí, enfrascada en una guerra de agresión contra Yemen. Una campaña que ha dejado ya más de 91.000 muertos A las víctimas de los combates, hay que añadir el enorme costo que ha traído a esta población de 27 millones de habitantes, el hambre y las enfermedades, entre ellas el cólera, en un país donde, según señaló en un informe del año 2019, la organización Save the Children, han muerto 84.701 niños por inanición y 3.000 ante el brote de cólera.

El “América First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in América” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional. A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE. UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política

A su vez, las políticas proteccionistas están generando una mayor expansión de las empresas EE. UU. al exterior, expansión que, tal como vienen operando desde hace décadas -si bien por un lado implica aumento de inversiones y puestos de trabajo- también es portadora de una serie de “condicionamientos” a las economías (sobre todo las periféricas), asociados a exenciones impositivas, fuerza de trabajo barata y condiciones laborales “flexibles”, etc.

Cabe recordar que en esta tónica van las reformas laborales y previsionales de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, por ejemplo-.Los factores por los cuales las políticas proteccionistas podrían generar mayor inversión de las empresas estadounidenses en el exterior son: ( el encarecimiento de los costos de producción derivado del incremento de aranceles para insumos de uso difundido, como acero y aluminio;  la repatriación de capitales puede inducir a una apreciación del dólar que también atente contra la competitividad local y;  las políticas anti inmigratorias pueden atentar contra el “reclutamiento de cerebros” que realizan las empresas estadounidenses en todo el globo para desarrollar las tareas de innovación en su país.
(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 8 de abril de 2020

Virus y guerra para el mal morir



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez: 
Petróleo, ferrocarril y aseo, cambiaron el curso del mundo a comienzo del siglo XX que Internet, robótica y especulación financiera cerraron. Las guerras que abrieron el siglo con grandes movilizaciones de soldados harapientos emboscando al enemigo en campo abierto, al ritmo de tanques y camiones, en el S.XXI mutaron hacia enemigos asimétricos, difusos, creados en laboratorio y atacados para justificar victorias que distraen los grandes negocios y dominio político que subyace. Así ocurrió con Afganistán, Iraq, Siria, todos bajo la expresión de “infectados”.



Para ocupar lugar de aislamiento basta que le toque su turno en la baraja del poder hegemónico para ser bloqueado, encerrado, exterminado, con la lógica de la peste y de la guerra, que hace 70 años llevan la herencia nazi técnicamente perfeccionada. Peste y guerra azotan con mayor violencia a vulnerables, apátridas, marginados, pobres, que reciben por igual los azotes de la plaga, sea de mariners, cabezas rapadas, paracos, militares en ejercicio o bacterias y virus letales como este covid19 en sus dos cepas S y L.

Los barbaros ejércitos, “inteligentes”, son mitad máquina, mitad humanos, digitales y mecánicos, drones, bombarderos no tripulados, máquinas de precisión, hombres sin humanidad, francotiradores en línea apostando a matar, salen de la nada, dan miedo, aprovechan la sombra y la legalidad que les da impunidad, reciben la paga como antiguos mercenarios, sus asesinatos valen oro, cobran en bolsa. Los gobernantes declaran y anuncian al “enemigo universal” a ser atacado de manera implacable, ante la impotencia de sus vecinos y hermanos. Estos días los Estados Unidos le anuncian a América Latina, que viene una guerra, así de repente como la peste y nadie duda que su poder le alcanza para cooptar gobernantes (calificados por quienes los eligieron para conservar la paz de pusilánimes, entreguistas y traidores) y hacer alianzas de negocios con empresarios y políticos para adelantar acciones abiertas y encubiertas, de guerra regular o sucia y uso del terror general o selectivo.

El virus invisible, llega sin anuncio no declara la guerra, se mete en el cuerpo de los más expuestos y se expande, permitiendo que los gobernantes abandonen la agenda social y la concertación y busquen equilibrios entre un temor manipulable (útil para experimentar una nueva disciplina y control de conductas sociales) y contener el contagio. América Latina con el anuncio de guerra, anticipa su lenta muerte como continente próspero y esperanza de futuro, su tenacidad no va a alcanzar para vivir al mismo tiempo el contagio y una guerra inesperada, creada a la sombra del virus letal. Los vientos de guerra contra Venezuela, se extenderán y todo el continente va a arder. Lo que ocurra no podrá ser exhibido como victoria de nadie, es una gran vergüenza para todos.

La gran perdedora será Colombia, que con sus siete bases americanas será convertida en el “nido del águila” (donde el furher ordenaba su crueldad) para organizar la destrucción de lo poco que le queda de grandeza a la patria grande soñada por Bolívar, que en su soledad cuenta sus muertos, en tanto espera completar el contagio del 10% de su población total, inerme, desigual, excluida y olvidada, lista para morir.

Los hechos del siglo XXI, que era el siglo de América Latina, impiden ser optimistas y más bien invitan a prepararse para entender que después del trance de covid19 nada quedará igual y la vida será de otra manera, pero no para vivir un post de alegrías, porque la guerra prometida estará ahí como otro virus letal. Colombia podrá quedar encerrada en el triángulo macabro de una violencia endémica con visos de retorno a la guerra interna; una guerra internacional y; una pandemia que se niega a irse. Las consecuencias previsibles anuncian afectación de fondo a la estabilidad del trabajo, al aparato productivo de baja capacidad de respuesta y una economía inestable, en medio de un tejido político y social polarizado, que impide avanzar en la solidaridad y respeto a la naturaleza, al otro y a sí mismos, lo que dificulta regresar a una normalidad de renovados deberes y responsabilidades que permitan un fraterno reencuentro.

El covid19 se irá, llegará un antídoto, pero la guerra que empieza estará más cerca, mortal y certera. Todo cambia drásticamente de repente y ojalá haya tiempo para preguntarnos en estos días: ¿Quién soy yo como ser humano? Y ¿Quién soy yo para la humanidad? El covid19, es el “enemigo invisible” y la conciencia indica que desigualdad y exclusión son la base de permanencia del “enemigo visible”: el gran propietario, que no abandona su ímpetu de guerra, ni cesa en su empeño de permanecer así, hasta que realmente el sistema de acumulación sea golpeado.

mrestrepo33@hotmail.com


sábado, 4 de abril de 2020

Luces (Conocimientos) para el combate solidario, en tiempos de pánico generalizados



Por: Franklin Ledezma Candanedo:

Plauto (Comediógrafo latino) aseguró: “El hombre es como un lobo para el hombre cuando desconoce al otro”, frase resumida mucho más tarde por Thomas Hobbes (filósofo inglés), en “Homo homini lupus”.

Las dos afirmaciones fueron hechas en épocas muy diferentes. ¿No cambió nada el mundo en todo ese tiempo o es que simplemente hay razones inmutables para creer que el odio o la venganza son los sentimientos más sólidos?



En concreto, cabe preguntarse: ¿Puede ser que el hombre lleve consigo un estigma que le impida ser bueno por naturaleza? En consecuencia,  tanto los filósofos como los políticos han tenido que inventar normas para regular el buen funcionamiento de la sociedad.

Jean-Jacques Rousseau, filósofo, escritor y compositor ginebrino,  dio respuesta en El Contrato Social publicado en 1762, obra sobre filosofía política, que trata,  principalmente, sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado instituido por medio de un contrato social                    

En la misma planteó, en síntesis, que el hombre renuncia a la libertad absoluta, a la inocencia del goce de la naturaleza a cambio de un pacto entre sus congéneres, que habrá de beneficiarle cuando se ejerciten una serie de reglas de intercambio. Por otra parte, ese nuevo estatus creará necesidades falsas, dando lugar a la acumulación de riquezas y a la especulación. Todo ello habrá de implicar la necesidad de los primeros códigos jurídicos, desde el romano hasta las Partidas de Alfonso X El Sabio.

Esa es la parte exterior del tema, pero ¿cuál es el fondo del asunto? Por un momento pensemos que hay la posibilidad de averiguar el interior, la verdad del sistema. Los símiles que se me ocurren tienen que ver más con una serie de ficción,  que con cualquier análisis profundo de cómo se estructura políticamente nuestra sociedad actual. Por supuesto, nos referimos a una frase de cartel que asegura “la verdad está ahí afuera”, y esa verdad la describe, en diversas obras, el autor y ensayista ruso Daniel Estulin.

Muy pocas personas habían oído hablar del Club Bilderberg hasta que el escritor lituano publicó “La verdadera historia del Club Bilderberg (Planeta, 2005). Después aparecieron otros títulos: El imperio invisible, El instituto Tavistock, El Club de los inmortales y Fuera de Control, en las que ofrece conclusiones realmente preocupantes:


Gobiernos corruptos que trafican con armas y drogas, las guerras que promueve la bestia (666) imperialista para conseguir el control de las grandes plantaciones de opio (Corea, Vietnam, Afganistán) o de los pozos petrolíferos más extensos, entre otros, los de Irán, Iraq y Venezuela y, por mi parte agrego los numerosos recursos naturales estratégicos que posee Bolivia (petróleo, gas, agua dulce, biodiversidad) y sus cuantiosos minerales estratégicos: Oro, zinc, coltán, manganeso, plata, wolframio, antimonio, bismuto, cadmio, cobre y otros.

En La obra “Los Señores de las Sombras”, que tiene un subtítulo muy explícito: "La red de gobiernos y servicios de espionaje que dirigen en secreto el tráfico de drogas y el terrorismo internacional", está todo lo que se le quedó en el tintero  y lo que sucedió después de sus obras anteriores, como el asesinato,  con polonio 210, de Alexandre Litvinenko, la relación de la banca con las drogas, el asalto de Roman Abramovich al Fondo Monetario Internacional o la implicación de alguna ONG en asuntos turbios.

En este tiempo de pánico colectivo provocado, ante la presencia mortal de Covid-19, encontremos luces en la oscuridad reinante (conocimiento), para que nos llegue la fuerza y la paz necesarias, para combatir y derrotar a los autores de todos y cada uno de los flagelos que incrementan la discapacidad o muerte de tantos seres inocentes: Calentamiento global irreversible, contaminación ambiental, deforestación, desastres naturales y déficit de agua potable, entre otros.

Invitamos a los contactos inteligentes de la Patria Grande y Universal, a encontrar verdades y fortaleza necesaria (conocimiento, reitero), para triunfar en esa gran empresa solidaria, en los siguientes títulos del escritor Daniel Estulin:

La verdadera historia del Club Bilderberg                              2005 (2015)
Los señores de las sombras                                                   2008
Los secretos del Club Bilderberg                                           2008 (2011)
La historia definitiva del Club Bilderberg                                 2010
Conspiración Octopus                                                           2011
Desmontando Wikileaks                                                        2011
El imperio invisible                                                                 2011
El instituto Tavistock                                                              2012  
Camino del infierno                                                                2012
El Club de los Inmortales                                                       2013
Fuera de Control                                                                   2015
La Trastienda de Trump                                                         2017

De igual forma, sugerimos la lectura del libro “Los amos del mundo están al acecho”, escrito por Cristina Martín Jiménez periodista de investigación, lo mismo que artículo de la periodista Norma Estela Ferreyra bajo el título “El Club Bilderberg, los titiriteros del mundo”, en el que analiza la citada obra.

Otros títulos de la misma autora

El Club Bilderberg. Los amos del mundo (Grupo Almuzara, abril del 2005; reedición revisada en 2007.
El Club Bilderberg. La realidad sobre los amos del mundo (Absalón, 2010).
Perdidos. ¿Quién maneja los hilos del poder? Los planes secretos del Club Bilderberg (Martínez Roca, 2013).
I piani segreti del Club Bilderberg (Sperling & Kupfer, 2014).
O clube secreto dos poderosos (Matéria Prima Edições, 2015).
Los planes del Club Bilderberg para España (Martínez Roca, 2015).
Los amos del mundo al acecho (Planeta Uruguay, 2015).
Los amos del mundo están al acecho (Temas de Hoy, 2017).

Fraternal saludo y adelante, siempre adelante, lejos, muy lejos de Covid-19


(Periodista y Escritor) 
indoame08@gmail.com

sábado, 7 de marzo de 2020

El capitalismo y las trasnacionales destruyen a la humanidad


Por Diego Olivera Evia:
Las guerras, la droga, el hambre en el Siglo XXI

La sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en ese mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA).


Creando mecanismos coercitivos, en una guerra sin cuartel contra Venezuela, pero estas acciones no han podido lograr una mayoría, para agredir a Venezuela y apoderar un gobierno de facto en esta nación sudamericana, la imposición de un títere de la Asamblea Nacional (AN), en desacato, ha generado una grave crisis, donde el petróleo, el Oro, el Coltán, las refinerías de CITGO, de propiedad venezolana, son la base de una guerra imperial y sin escrúpulos.

Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE.UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

A continuación, expondremos qué es el “proteccionismo à la Trump” (una cosa es lo que se dice, otra es lo que se decide y otra diferente, lo que se logra), dimensionando, en primer lugar, sus efectos en EE. UU. para, en un segundo momento, abordar su impacto en las relaciones con ALC

Las guerras, la droga, el hambre, en el Siglo XXI
En este marco de crisis de guerras monopólicas contra África, Medio Oriente, Asia, América Latina, son avasalladas por la políticas neo coloniales, la sumisión de países latinoamericanos a las presiones de Trump, y su equipo de guerra global, han podido usar a presidentes fascistas e inmorales, como Macri, Bolsonaro, Piñera, Duque, que aplican políticas neoliberales en sus naciones, el ataque al Amazonas, por Bolsonaro, para entregar sus recursos a las trasnacionales, crearía un ataque brutal el ecosistema. Pero lo más peligroso es el ataque a los pueblos originales del pulmón de Sudamérica, donde un militar fascista como el presidente brasileño, considera a estos pueblos, como ignorantes, sucios y que nos hablan portugués, al mejor estilo de la conquista, de los españoles, portugueses e ingleses, que asesinaron a millones de seres humanos.

Otros efectos como las drogas son parte de la acción de EEUU, el principal consumidor de estupefacientes del planeta, la inmoralidad de los gobiernos de Colombia, han creado el mayor imperio de la droga, controlado por presidentes corruptos, el mismo presidente Duque, es parte de la familia de los carteles de la Droga. Siendo Uribe señalado de participar habitualmente en el diseño y ejecución de matanzas perpetradas por los paramilitares colombianos, como el caso de la Matanza de El Aro cometida en 1997.

En esa, según relata el periódico de Miami, El Nuevo Herald informo que, el mismísimo Álvaro Uribe, planeo la matanza con los dirigentes de las Autodefensa Unidas de Colombia y posteriormente acudió personalmente a felicitar a los paramilitares que “brillantemente” habían asesinado, con motosierras, al menos a 15 campesinos indefensos, matanza por la que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Colombia.

Tres parientes del ex presidente colombiano, entre ellos dos primos hermanos, lideraron una banda paramilitar conocida como Los Erre, señalada de haber asesinado a medio centenar de personas en varios municipios del departamento de Antioquia: Carlos Alberto Vélez Ochoa, Juan Diego Vélez Ochoa y Mario Vélez Ochoa, quienes también son familiares del clan de los capos del narcotráfico Ochoa.

La política de Seguridad Democrática de Álvaro Uribe dio lugar al escándalo conocido como falsos positivos, el asesinato de al menos 2 mil 500 civiles inocentes por la fuerza pública colombiana – bajo el mandato de Uribe como presidente y siendo Juan Manuel Santos el Ministro de Defensa – presentados como, guerrilleros dados de baja en combate

En mayo de 2010, el diario The Washington Post, publica la confesión del policía Juan Carlos Meneses, de haber asesinado a miles de campesinos y realizar múltiples operaciones paramilitares junto a Los 12 apóstoles, grupo paramilitar en el que participa Santiago Uribe, hermano de Álvaro.

Esta es la realidad de un modelo capitalista sin escrúpulos, que aplica las políticas de violencia, guerra, habla de ayudas humanitarias, pero en realidad invaden naciones, para adueñarse de los principales recursos, petróleo, oro, minerales, esclaviza a pueblos de África y Asia, para ampliar el papel de las trasnacionales y ampliar el papel El complejo industrial-militar (una de las principales fuentes de empleo en EE. UU).

Esta es la realidad de un modelo criminal, que, en el marco del Grupo de Lima, reorganizada por Trump, como un mecanismo de coerción sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua, el interés de EEUU es controlar a América Latina.

Una nueva realidad en Uruguay
Y ahora en Uruguay el neoliberalismo y el fascismo, se ha manifestado en mentiras, el mismo presidente Lacalle mintió sobres los aumentos de la luz, el agua, la gasolina, el gas familiar, el aumento del dólar de 39 a 43 el costo del peso uruguayo, creando a los ciudadanos ajustes y aumentando los insumos de a los alimentos, como otras medidas para incrementar una crisis en las mayorías de los ciudadanos uruguayos.

También han creado otros mecanismo de coerción, al   aplican la violencia de la policía y la metropolitana, contra los jóvenes estudiantes, los indigentes, a los cuidadores de autos en la calle y acusan a los malabaristas como un peligro, bajo la amenaza de detención y con violencia, a través de las políticas del Ministro del Interior Jorge Larrañaga, quien amenaza al Frente Amplio (FA), como desconociendo a los diputados y senadores, quienes quieren evitar la violencia en la sociedad, y los policías y el Ministerio del Interior, a través de un  modelo de abuso  sobre los sectores marginales de la sociedad.

 Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

Triangulación de tropas cubanas chinas y rusas ponen a Trump como chancho en trapecio



Por Rolando Prudencio Briancon:

Mientras Trump se ha concentrado desde el momento en llegó a la Casa Blanca -incluso antes- de lanzar advertencias a medio mundo como empezó haciéndolo con los migrantes mexicanos a quienes los llenó de insultos y los amenazó con la construcción de Muro. Así mismo continuó con sus despectivas declaraciones, instando a que todas las dictaduras a que se “democraticen”; por el contrario, una triangulación de países sin alharaca alguna se ha ido conformando en una alianza para estar en alerta ante cualquier desatino de éste nuevo Atila.



Pero además que estos tres países que han triangulado sus acciones militares para enfrentar a los EE.UU., han decidido defender al país al que, según Trump y Obama representa “una amenaza para los EE.UU.”, y que además encarna ese enemigo ideológico al que hay que domesticarlo democratizándolo. Probablemente ha sido esta absurda acusación la que alertó a los tres países para descifrar la dentellada que Trump preparaba para asestar el asalto al petróleo de Venezuela.

Decía que mientras Trump hacía tronar amenazas contra Venezuela, advirtiendo que: “Todas las opciones estaban sobre la mesa”; amén de que orates -lo dijo el propio Trump, que si Bolton seguía en la Casa Blanca ya hubiéramos estado en la “sexta Guerra Mundial”-  operadores en el ocaso de su vida, como John Bolton andaban anunciando la inminente invasión a Venezuela, y sugiriendo a Nicolás Maduro que se fuera a una “isla bonita”- en alusión a Cuba-; ésa misma Cuba es la que  ha enviado a 20 mil soldados milicianos hacia la frontera colombo venezolana, pero que además cuenta con 4500 soldados de infantería FAEs. (Fuerza de Acción Especial), como son las afamadas: Avispas Negras que están en el fuerte Tiuna listos para la defensa de Venezuela.

Pero no sólo es la presencia de militares de élite cubana las que se encuentran en territorio venezolano; sino que personal militar chino especializado en ciberguerra está allá, como es el caso de 120 militares chinos a del Ejército Popular de Liberación, que están asesorando al personal militar venezolano.

Completando esta triangulación preventiva, Rusia también ha hecho patente su presencia en Venezuela enviando misiles S300, aviones 124 para transporte de tropas, y aviones Il. 62 M, para trasladar misiles al sur de Caracas. Estos operativos se han producido el 27 de marzo, y que ha estado a cargo del coronel general Vasil Tonchkoskurov, los mismos que ha sido calificados por este alto asesor militar ruso como: Sinergias Antiimperialistas, y que es lo que representa una “Alianza Geoestratégica chino rusa” en Venezuela.

Era obvio que cuando Trump se dio cuenta que mientras se entretuvo con estrategia intimidatoria queriendo “Hacer Grande otra vez América” (Make América Great Again), Venezuela ha estado rompiendo el asedio imperialista, como ocurrió el pasado 23 de febrero del año pasado como fue el intento de invadirla. No en vano el gobierno de Trump tenía 5000 mariners que estaban parqueados en Panamá, esperando la orden e actuar, la misma que llegó y tuvieron que retornar a los EE.UU.

Por contrapartida, el presidente ruso Vladimir Putin ha advertido a quienes -países- que ha observado la presencia rusa en Venezuela que: “Los militares rusos se quedarán el tiempo que sea necesario en Venezuela”. Y si faltara mayor presencia de tropas es que se ha triangulado la presencia cubana y china que han puesto a Trump como chancho en trapecio.

prudenprusiano@gmail.com

martes, 11 de febrero de 2020

EEUU conflictos de intensidad variable para imponer el Shale Olil al precio que leles conviene



 Por Mario del Gaudio: 
Cerca de 200 mil millones de dólares es el monto de las deudas que tienen las empresas que se dedican a la producción del Shale Oil en Estados Unidos con plazos de vencimiento muy apretados: hasta 4 años. Sólo en el 2020 las deudas a ser pagas ascienden a 41 mil millones de dólares. Esa astronómica deuda en su mayor parte fue generada y pesa encima principalmente de la miríada de pequeñas y medias empresas que operan en el sector. Pero también de la Exxon cuyas fuertes ganancias en el exterior están compensando inversiones deficitarias en el sale oil. 



Ellas trabajan a pérdida o con márgenes de ganancia mínimos. Se desarrollaron cuando el precio del petróleo crecía, incentivadas por los planes de autosuficiencia energética promovidos por el Gobierno de Estados Unidos. Así, Estados Unidos de importador pasó a ser el primer exportador del mundo de petróleo. Entre 2009 e 2014 superó  a Rusia y Arabia Saudita como mayor productor de petróleo do mundo. Desde el año pasado EE.UU. se convirtió en el mayor exportador con más de 9 millones de barriles de petróleo por día,

Es indudable que la disparada de los precios en el 2011 con el barril de petróleo a 140 dólares contribuyeron para impulsar el shale oil americano. Sus altos costos de explotación calculados entre 60 y 70 dólares eran cubiertos dejando buenas ganancias.

Sin embargo, cuando los precios precipitaron en agosto del 2015 por debajo de los 38 dólares el barril, las empresas de shale oil norteamericanas empezaron no poder salir más del pozo de deudas por inversiones en que se habían metido.

De este modo, hipotecadas con el sistema financiero esas pequeñas y medianas empresas de shale oil americanas para sobrevivir tienen que producir cada vez más lo que no impide que se sigan endeudando.

De alguna manera tienen que correr muy fuerte para no peorar la situación en que están.

Los yacimientos de Eagle Ford y Bekkan llegaron a su pico en 2015 y su declino es imparable.

También el Permian que se extiende bajo el Texas occidental y el Nuevo México está próximo a llegar a su pico. Diferente que los pozos de petróleo tradicional donde la curva productiva entre el pico y su declinación supera abundantemente los diez años, los de visto tienen apenas un promedio de dos años de vida.

Para seguir produciendo es necesario mientras se está explotando un pozo ir abriendo otros lo que exige mayores inversiones con el endeudamiento en espiral consecuente.

Los conflictos de baja y media intensidad que Estados Unidos ha encarado contra Venezuela e Irán especialmente tienen entonces también como objetivo para nada secundario vender petróleo norteamericano a Europa, incluso a China y a India, los mayores compradores mundiales, única salida para evitar el quiebre por exceso de oferta sin demanda.

Es decir, el Pentágono precisa darles oxígeno a las empresas de petróleo norteamericanas tratando de mantener los precios alrededor de los 70 dólares el barril, por debajo del mismo no podrían operar más y estarían obligadas a un default gigantesco.

Como los países del Golfo Pérsico y de la Península Arábica tienen un costo de producción de petróleo promedio de 12 dólares es dable suponer que para evitar una competencia al rebaje de precios que posibilitaría a la Opep dejar absolutamente fuera de mercado al shale oil, el Pentágono mantenga incambiada su actual estrategia de 

1.            Crear inestabilidad e inseguridad en Irán e Iraq, bloquearlos e impedirles exportar petróleo.
2.            Reforzar sus bases y contingentes militares en la Península Arábica y Afganistán.
3.            Mantener un estado de alerta de guerra en Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Kuwait.
4.            Ahogar a Venezuela y evitar que Libia se pacifique como proponen Rusia y Turquía.
5.            Obligar a los países de América Latina a importar shale oil y desarticular sus empresas de petróleo.  (MDG)
mrdelgaudio@hotmail.com

domingo, 10 de noviembre de 2019

El capitalismo destruye la sociedad humana y las naciones



Por Diego Olivera Evia:
Las guerras, la droga y el hambre en el Siglo XXI 

La sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en ese mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA), creando una crisis en América Latina, con el Grupo de Lima, usando a Colombia contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, ahora con Bolivia, contra el triunfo de Evo Morales, de la misma manera los cambios en Argentina, con la derrota de Macri, y la grave situación en Chile, con una nueva dictadura, con asesinatos, violaciones a mujeres y hombres, pero el pueblo no deja las calles, busca una nueva constitución, para derogar la de Pinochet, esta situaciones son parte de la crisis y el terrorismo de Trump. 


Creando mecanismos coercitivos, de los miembros, pero en una guerra sin cuartel contra Venezuela, pero no han podido lograr mayoría, para agredir a Venezuela y apoderar un gobierno de facto en esta nación sudamericana, la imposición de un títere de la Asamblea Nacional (AN), en desacato, ha generado una grave crisis, donde el petróleo, el Oro, el Coltán, las refinerías de CITGO, de propiedad venezolana, son la base de una guerra imperial y sin escrúpulos.

Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo de EEUU, desde las promesas de campañas y a partir de la (inesperada) a través del Gobierno de Donald Trump, pero suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE.UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE.UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

Proteccionismo a lo Trump en EE.UU.

Trump ha demostrado que EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE.UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “América First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in América” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional. A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE.UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.

Sin embargo, esta merma no se observa en todos los sectores. El complejo industrial-militar (una de las principales fuentes de empleo en EE.UU.) sigue gozando de buena salud: la venta de armas de EE. UU. al mundo se incrementó en 2019 (en continuidad con la tendencia con los gobiernos de Obama y de acuerdo a lo prometido por Trump). El último ejercicio fiscal (octubre-septiembre 2019) cerró con la venta de poco más de 41.930 millones de dólares, un incremento del 24% con respecto al mismo periodo anterior.

Los departamentos de Defensa, Estado y Comercio plantean diferentes propuestas para mejorar y acelerar el proceso de ventas a otras naciones y, también, estimular el incremento de empleos en el sector. Según datos recientes, EE. UU. realiza el 57.9% de las transacciones mundiales de armamentos, y con América Latina las ventas rebasaron los 343 millones de dólares en 2016, destacando las compras de México (100.899 millones), Colombia (75.990 millones), Brasil (59.310 millones) y Chile (48.798).

A su vez, las políticas proteccionistas están generando una mayor expansión de las empresas EE. UU. al exterior, expansión que, tal como vienen operando desde hace décadas -si bien por un lado implica aumento de inversiones y puestos de trabajo- también es portadora de una serie de “condicionamientos” a las economías (sobre todo las periféricas), asociados a exenciones impositivas, fuerza de trabajo barata y condiciones laborales “flexibles”, etc. -cabe recordar que en esta tónica van las reformas laborales y previsionales de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, por ejemplo-.Los factores por los cuales las políticas proteccionistas podrían generar mayor inversión de las empresas estadounidenses en el exterior son: ( el encarecimiento de los costos de producción derivado del incremento de aranceles para insumos de uso difundido, como acero y aluminio; la repatriación de capitales puede inducir a una apreciación del dólar que también atente contra la competitividad local y las políticas anti inmigratorias pueden atentar contra el “reclutamiento de cerebros” que realizan las empresas estadounidenses en todo el globo para desarrollar las tareas de innovación en su país.

Las guerras, la droga, el hambre, en el Siglo XXI

Otros efectos como las drogas son parte de la acción de EEUU, el principal consumidor de estupefacientes del planeta, la inmoralidad de los gobiernos de Colombia, han creado el mayor imperio de la droga, controlado por presidentes corruptos, el mismo presidente Duque, es parte de la familia de los carteles de la Droga. Uribe capo de la droga y de los paracos de participar habitualmente en el diseño y ejecución de matanzas perpetradas por los paramilitares colombianos, como el caso de la Matanza de El Aro cometida en 1997.

En esa, según relata el periódico de Miami, El Nuevo Herald en informo, que el mismísimo Álvaro Uribe, planeo la matanza con los dirigentes de las Autodefensa Unidas de Colombia y posteriormente acudió personalmente a felicitar a los paramilitares que “brillantemente” habían asesinado, con motosierras, al menos a 15 campesinos indefensos, matanza por la que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Colombia.

Ahora en la actualidad del gobierno de Duque en Colombia, se mantienen la variables del terrorismo en Colombia, la muerte de luchadores sociales, el desplazamiento de los campesinos, los asesinatos de ex Farc son parte de las políticas de Uribe, como los ataques a Venezuela y los intentos de atentados al presidente Nicolas Maduro, los vínculos del terrorista Guaidó con los rastrojos, quedo al descubierto en corredores para las fechorías, del terrorismo impulsado por Trump, para intentar controlar el petróleo, el oro, el Coltán, la imposibilidad de derrotar al gobierno venezolano, ha creado una histeria del psicótico Donald Trump, no solo en Venezuela sino con Cuba, en su resistencia de más de 50 años, esta es la realidad de las guerras imperialistas contra los pueblos del mundo.

(*) Periodista, Historiador y analista internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 2 de octubre de 2019

El capitalismo destruye la sociedad humana y las naciones



Por Diego Olivera Evia:
Las guerras, la droga, el hambre en el Siglo XXI

La sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en es mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA). Creando mecanismos coercitivos, de los miembros, pero en una guerra sin cuartel contra Venezuela, pero no han podido lograr mayoría, para agredir a Venezuela y apoderar un gobierno de facto en esta nación sudamericana, la imposición de un títere de la Asamblea Nacional (AN), en desacato, ha generado una grave crisis, donde el petróleo, el Oro, el Coltán, las refinerías de CITGO, de propiedad venezolana, son la base de una guerra imperial y sin escrúpulos.


Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE.UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE.UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

Proteccionismo a lo Trump en EE.UU.
La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE.UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “América First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in América” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional. A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE.UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.

Sin embargo, esta merma no se observa en todos los sectores. El complejo industrial-militar (una de las principales fuentes de empleo en EE.UU.) sigue gozando de buena salud: la venta de armas de EE. UU. al mundo se incrementó en 2017 (en continuidad con la tendencia con los gobiernos de Obama y de acuerdo a lo prometido por Trump). El último ejercicio fiscal (octubre 2016-septiembre 2017) cerró con la venta de poco más de 41.930 millones de dólares, un incremento del 24% con respecto al mismo periodo anterior.

Los departamentos de Defensa, Estado y Comercio plantean diferentes propuestas para mejorar y acelerar el proceso de ventas a otras naciones y, también, estimular el incremento de empleos en el sector. Según datos recientes, EE. UU. realiza el 57.9% de las transacciones mundiales de armamentos, y con América Latina las ventas rebasaron los 343 millones de dólares en 2016, destacando las compras de México (100.899 millones), Colombia (75.990 millones), Brasil (59.310 millones) y Chile (48.798).

A su vez, las políticas proteccionistas están generando una mayor expansión de las empresas EE. UU. al exterior, expansión que, tal como vienen operando desde hace décadas -si bien por un lado implica aumento de inversiones y puestos de trabajo- también es portadora de una serie de “condicionamientos” a las economías (sobre todo las periféricas), asociados a exenciones impositivas, fuerza de trabajo barata y condiciones laborales “flexibles”, etc. -cabe recordar que en esta tónica van las reformas laborales y previsionales de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, por ejemplo-.Los factores por los cuales las políticas proteccionistas podrían generar mayor inversión de las empresas estadounidenses en el exterior son: ( el encarecimiento de los costos de producción derivado del incremento de aranceles para insumos de uso difundido, como acero y aluminio;  la repatriación de capitales puede inducir a una apreciación del dólar que también atente contra la competitividad local y las políticas anti-inmigratorias pueden atentar contra el “reclutamiento de cerebros” que realizan las empresas estadounidenses en todo el globo para desarrollar las tareas de innovación en su país.

Las guerras, la droga, el hambre, en el Siglo XXI
Otros efectos como las drogas son parte de la acción de EEUU, el principal consumidor de estupefacientes del planeta, la inmoralidad de los gobiernos de Colombia, han creado el mayor imperio de la droga, controlado por presidentes corruptos, el mismo presidente Duque, es parte de la familia de los carteles de la Droga.  Siendo Uribe señalado de participar habitualmente en el diseño y ejecución de matanzas perpetradas por los paramilitares colombianos, como el caso de la Matanza de El Aro cometida en 1997.
En esa, según relata el periódico de Miami, El Nuevo Herald en informo, que el mismísimo Álvaro Uribe, planeo la matanza con los dirigentes de las Autodefensa Unidas de Colombia y posteriormente acudió personalmente a felicitar a los paramilitares que “brillantemente” habían asesinado, con motosierras, al menos a 15 campesinos indefensos, matanza por la que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Colombia.

Ahora en la actualidad del gobierno de Duque en Colombia, se mantienen la variables del terrorismo en Colombia, la muerte de luchadores sociales, el desplazamiento de los campesinos, los asesinatos de ex Farc son parte de las políticas de Uribe, como los ataques a Venezuela y los intentos de atentados al presidente Nicolas Maduro, los vínculos  del terrorista Guaidó con los rastrojos, quedo al descubierto en corredores para las fechorías, del terrorismo impulsado por Trump, para intentar controlar el petróleo, el oro, el Coltán, la imposibilidad de derrotar al gobierno venezolano, ha creado una histeria del psicótico Donald Trump, no solo en Venezuela sino con Cuba, en su resistencia de mas de 50 años, esta es la realidad de las guerras imperialistas contra los pueblos del mundo.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional
diegojolivera@gmail.com

sábado, 1 de junio de 2019

El Petro tres caras de una moneda


Por Pasqualina Curcio:

Equivalente a un barril de petróleo, el Petro surgió a finales de 2017 como respuesta al bloqueo financiero impuesto por el gobierno de EEUU contra el pueblo de Venezuela. Serviría como medio de pago en las transacciones comerciales con otros países. Nació encriptado.

En agosto de 2018 se le asignó una segunda tarea: unidad de cuenta junto al bolívar. Serviría para mantener la relación entre los precios de los bienes y el salario.



Para calcular la relación entre ambas unidades de cuenta optaron por aplicar la lógica: si un Petro equivale a 1 barril de petróleo y éste tiene un precio de 60 US$, pero a la vez 1 US$ equivale a 60 BsS, resultaba que 1 Petro equivalía a 3.600 BsS (60 BsS/US$ por 60 US$/barril).

Como hoy el tipo de cambio es 5.641 BsS/US$, la relación bolívar Petro debería ser 338.460 y no 80.000 como está “fijado” en la página del BCV.

Paradójicamente el bolívar no está anclado al Petro, sino que sigue dependiendo del dólar: utiliza el tipo de cambio bolívar-dólar para su cálculo. Está anclado al arma más poderosa que ha empleado el imperialismo contra el pueblo venezolano, dolartoday. 

A finales de 2018 se le dio una tercera tarea: la de instrumento financiero para que quienes pudiesen, ahorrasen en Petros.

Afortunadamente, a nadie en el BCV se le ha ocurrido la idea de “estabilizar” el Petro mediante un tipo de cambio fijo bolívar-Petro.

Esta cuarta cara de la moneda sería catastrófica, implicaría regalar las divisas del petróleo al estilo de la Cuarta República cuando se permitía comprar libremente los dólares a la tasa fija y barata de 4,30. Sería propiciar zonas especiales de fuga y ciclismo cambiarios.

Si, por ejemplo, la relación bolívar Petro fuese fija de 80.000 BsS/Petro, necesitaríamos 80.000 BsS para comprar 1 Petro. Por ese Petro nos darán 60 US$ (1 barril de petróleo). Con esos 60 US$ las casas de cambio nos darán 338.640 BsS (el tipo de cambio del “mercado” que sabemos persigue libremente a dólar today es hoy 5.641 BsS/US$). Milagrosamente los 80.000 BsS se convertirán en 338.640 BsS, con los cuales podremos comprar 4,23 Petros y siempre tengo mi real y medio.

Atendamos al llamado de rectificación hecho por el presidente legítimo Nicolás Maduro. Revisemos este asunto del Petro.

pasqualinacurcio@gmail.com