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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Las garras del fascismo sobre Bolivia



Por Carlos Flanagan:

En el día de ayer domingo 10, vivimos con angustia el desenlace - mediante un golpe de Estado de corte fascista - de un proceso desestabilizador de larga data. Desde el inicio del proceso de cambios sociales iniciado con la victoria electoral de Evo Morales en 2006, asistimos a la reacción del imperialismo al mismo principalmente mediante el accionar conspirativo de la Embajada de los EUA en Bolivia.



Esto no es de extrañar. Forma parte de la contraofensiva imperialista ante el avance de procesos de cambios en los países de A. Latina y el Caribe; su zona de influencia, su “patio trasero” de acuerdo a su estrategia ya diseñada en el siglo XIX en la llamada “doctrina Monroe”.

Lo que está verdaderamente en juego y por ello se da el golpe de Estado es:
1)       la posición geoestratégica de Bolivia en el corazón de América del Sur.
2)      Que posee una gran riqueza gasífera, en minerales varios y en particular tiene el 70% de las reservas mundiales de litio; mineral imprescindible para fabricar las pilas de los celulares y los autos eléctricos.
3)     Que, por vez primera, los pueblos originarios, históricamente explotados, despreciados y relegados tuvieran un papel protagónico en la sociedad y el gobierno y que diera por consecuencia la reforma constitucional por la cual se crea un Estado Plurinacional en el cual se reconocen 36 etnias y sus lenguajes respectivos.
4)    Que demostraron en los hechos que, con políticas antineoliberales, opuestas a los dictados del FMI y reafirmando la soberanía nacional mediante la estatización de los recursos naturales, fue posible crecer por trece años consecutivos, con redistribución de la riqueza en base a políticas sociales en beneficio del pueblo.

 De aquellos errores, estas lecciones

Al parecer en varios de nuestros países en los cuales se impulsan procesos de cambios, cada uno con sus características propias e intransferibles, caemos una y otra vez en errores similares que facilitan el accionar del enemigo.
Y Bolivia, una sociedad profundamente racista y latentemente violenta, no fue una excepción. Tal vez fue sorprendente la rapidez con que se desencadenaron los hechos. Pero en definitiva los errores cometidos coadyuvaron a este lamentable desenlace.

Sólo para citar algunos:

             no se potenciaron suficientemente los medios de comunicación alternativos que contrarrestaran la permanente prédica de los grandes medios en contra del gobierno. Lo mismo respecto a las redes sociales.
             Se subestimó la campaña en medios y redes sociales en detrimento de la figura de Evo Morales, cuando montaron una serie de noticias falsas sobre la existencia de un supuesto hijo ilegítimo suyo con Gabriela Zapata, que se prestó a jugar un rol estelar en toda esta patraña, montada previamente al plebiscito del 21 de febrero. Se insistió en llevarlo adelante en esa fecha y se perdió. Luego se supo que todo ese montaje era falso y el tal hijo nunca existió. Pero ya era tarde y la patraña había cumplido con su objetivo.
             No se fortaleció al MAS como fuerza política de acción permanente para dar la batalla de ideas necesaria para formar la conciencia política del pueblo. Todo giró principalmente en torno a la figura de Evo, sin crear los recambios necesarios y se forzó su nueva comparecencia electoral a pesar de haber perdido el plebiscito convocado para habilitarla mediante una reforma constitucional.
             Era previsible que, dadas las circunstancias, la derecha reclamaría fraude si era derrotada. Y los gruesos errores cometidos por el Tribunal Supremo Electoral en el manejo de la información del escrutinio les dieron las excusas del caso.
             Darle a la OEA la posibilidad de una revisión del escrutinio con carácter vinculante, fue como encargar al zorro el cuidado de las gallinas en el gallinero. Se debió haber propuesto una auditoría de las actas escrutadas a autoridades y técnicos de organismos electorales de países intachables en la materia que aseguraran la debida independencia de criterio.
             Pensar que las fuerzas armadas y policiales llegados estos casos “son neutrales y al margen” es de una inocencia suprema y propia de quien desconoce en los hechos la existencia y mecánica de la lucha de clases. Si no se procesa un profundo cambio ideológico en su seno ni se crean los necesarios contrapesos populares, los aparatos represivos desempeñarán el papel para lo que fueron creados: ser el brazo armado de la oligarquía. El único dirigente político que lo tuvo claro y obró en consecuencia fue Hugo Chávez y justamente por eso hoy la Fuerza Armada Nacional en Venezuela se mantiene fiel a la Constitución y la Ley.

Finalmente nos surgen algunas claras conclusiones de estos hechos lamentables:

condenar enérgicamente este golpe de Estado fascista, perpetrado por el imperialismo estadounidense y sus personeros de la derecha boliviana.

brindar toda nuestra solidaridad al pueblo boliviano exigiendo el respeto de sus elementales y legítimos derechos.

Ser conscientes de que el imperialismo no cejará en su empeño de derrotar todo proceso de cambio buscando las formas y los tiempos más adecuados para ponerlos en práctica en cada uno de nuestros países; y comenzar a actuar en consecuencia antes de que sea demasiado tarde.

De nosotros dependerá no llorar sobre la leche derramada.

carlos.flanagan@gmail.com

martes, 25 de septiembre de 2018

Del poeta, la derecha y el derecho a la memoria


Por Prof. PSAlvatb:
Septiembre siempre trae una brisa extraña. En medio de volantines, asados y traslados, no deja de estar siempre presente el dolor, la partida y el sufrimiento de tantos compatriotas  en esas fechas demonizados, como si hubieran sido la encarnación misma del mal. La política se trastoco en lenguaje cirujano-biológico: hay que extirpar, liquidar, limpiar, recuperar/sanar  si es posible, un cuerpo enfermo y contaminado por ideologías “foráneas”. Ahora tenemos un presidente que dice que “la” democracia estaba, antes del Golpe de Estado, “enferma”.  Ante este diagnóstico “político-médico” todo estaba entonces justificado, incluido el “derecho” a disponer de la vida y el cuerpo de los otros, jóvenes, niños, adultos, mujeres. Había que dar un escarmiento pues.   

Dijo el poeta: “Fueron arrojados. Llueven. Asombrosas cosechas de hombres caen para alimento de los peces en el mar. Viviana oye llover tierras santas, oye a su hijo caer como una nube sobre la cruz despejada del pacífico” (Zurita).  Agrega más adelante: “Un país de desaparecidos naufraga en el  desierto (…) El sol ilumina abajo una mancha negra en el medio del día. En la distancia parecería sólo una mancha, pero es un barco sepultándose a pleno sol con su noche en los pedregales del desierto. Si ellos callan las piedras hablarán”.  He aquí uno de los problemas que tiene la derecha política, económica y militar en el país.  Por un lado, no quiere reconocer lo brutal e injustificado de lo sucedido con el Golpe de Estado, e intenta, cada cierto tiempo, volver a las teorías del “contexto” o a las del “empate” moral.

Por el otro, hace genuflexiones abstractas sobre el valor de los derechos humanos y dice – al mismo tiempo- que  la democracia ya estaba “fallada” obviamente desde antes.  Lo cual, deja  la puerta semiabierta para  intentar –nuevamente-  relativizar y  justificar  lo injustificable: dónde están los responsables del asesinato y desaparición forzada de 3.227 personas?  Donde, aquellos que participaron de la detención y tortura de otras 38.254? Y aquellos que decretaron el exilio de más de 200 mil chilenos? .Y es muy probable que estas cifran sean aproximadas.   

Esta contradicción vital anida en su seno más íntimo y por ahora no tiene salida. Entre otras cosas, porque la dictadura fue un gobierno cívico-militar, y los civiles fueron instigadores, inspiradores y partícipes de lo sucedido del 73 y lo que vino después.  Paradojalmente, desde 1990 en adelante, muchos de aquellos que fueron llamados “cómplices pasivos” siguen en cargos  en diferentes reparticiones del Estado y el gobierno. Tranquilamente.  Por eso, entre otras razones, sostenemos que la posibilidad de lograr  una democracia real  pasa también por la recreación de nuestra cultura política pública. Y que en esa tarea, ocupa un lugar fundamental   discutir  la importancia de edificar y preservar un  derecho a la memoria compartida.
Dar un espacio y tiempo permanente al cultivo de la memoria colectiva, implica traer al presente-futuro la proximidad del otro herido y pasado a llevar, a las víctimas. La importancia  de este ejercicio tiene un presupuesto: no será posible construir un presente y futuro decente y justo como sociedad sobre la base de negar el pasado.

Tener conciencia histórica pasa por no eludir las catástrofes; por no  negar o despreciar la autoridad de los que sufren.   Junto con ello asumir las responsabilidades de lo sucedido nos demanda hacernos cargo de una pregunta esencial: cómo educar y auto-educarnos en cuanto sociedad, después de Villa Grimaldi, Tres y Cuatro Alamos, Londres 38, el cuartel de Simón Bolívar, detenidos-desaparecidos y otras expresiones violentas  del terror de Estado? Esto parece un punto crucial.

Sin embargo, como bien señalara T.Adorno “(…) el que se haya tomado tan poca conciencia de esa exigencia, así como los interrogantes que plantea, muestra que lo monstruoso no ha penetrado lo bastante en los hombres (…). Síntoma, lo anterior, de que –mutatis mutandi-,  la amenaza  de repetición de lo sucedido  aún persiste  entre nosotros. 

Dice nuevamente el poeta: “Y entonces, llovidos desde feroces nubes nuestras pupilas vacías oyeron aletear las suspendidas rompientes mientras nuestras piernas, brazos, torsos, se agitaban abajo como pequeñas olas sin vida esperando el estruendo final de sus aguas. Porque nos lanzaron al mar y los peces fueron las carnívoras tumbas del mar. Porque nos lanzaron a los volcanes y fueron los cráteres las carnívoras tumbas de los volcanes. Sí, porque nos mataron y morimos y las rompientes de la resurrección nos volaban por arriba como inmensas triza duras de hielo a punto de reventarse sobre nuestras olas muertas.. Si nosotros callamos  las piedras hablarán.

pablosalvatb@gmail.com

sábado, 22 de septiembre de 2018

Las malas compañías


Por Carolina Vásquez Araya:

La tormenta política desatada en Guatemala marca un capítulo oscuro en el país centroamericano.

En una abierta maniobra represiva y dentro del marco de la conmemoración de la independencia patria, el presidente de Guatemala sacó al ejército a las calles, concentró a las fuerzas policiales desde todos los puntos del país y los apostó alrededor del palacio de gobierno. Acto seguido, dio la orden de revisar a toda persona, niñez incluida. Una de las tradiciones en el país centroamericano son los actos conmemorativos de la firma del Acta de Independencia, llevados a cabo en la plaza central y seguida de un Te Deum en la Catedral metropolitana al cual acuden autoridades, cuerpo diplomático y público en general. Este año, el cerco se cerró con vallas metálicas y agentes de las fuerzas del orden premunidos hasta los dientes con armas de grueso calibre.


Las imágenes de los miembros de la SAAS escudriñando en las mochilas de niñas y niños ilusionados por ver el desfile y participar en los actos, dieron la vuelta al mundo marcando un episodio más de las vergonzantes decisiones de Morales. El escenario estaba dado para provocar en la ciudadanía una reacción inmediata de repulsa contra este abuso de autoridad con características de golpe de Estado. Y aun cuando no tuvo las repercusiones esperadas, eso fue lo que sucedió.

En otras ciudades surgieron las protestas y en la capital los estudiantes de la universidad estatal se hicieron sentir. Durante el discurso del mandatario –plagado de lugares comunes y con un abierto acento dictatorial- la multitud en la plaza manifestó su descontento gritando consignas y llamándolo a renunciar. Sin embargo, la división de la sociedad guatemalteca está dada. Como una perversa estrategia de dominación diseñada por los sectores poderosos para mantener el control político y económico, el divorcio ideológico implantado desde los tiempos de la Colonia persiste como una nube gris sobre el futuro de la nación.

El presidente Morales cree que esa división entre guatemaltecos lo salvará; está convencido –porque su rosca de militares y adeptos así le aconsejan- de tener el control del país y poder terminar su mandato con los privilegios y honores que él mismo se ha recetado. Su desprecio por la ciudadanía es indescriptible y dado su escaso alcance intelectual, probablemente esto es también resultado de un vértigo de altura, posición a la cual nunca antes tuvo el menor acceso. Entonces, ante un cuadro tan desolador, cabe preguntarse ¿Cómo es posible la defensa de algunos guatemaltecos ante los evidentes abusos de su mandatario? ¿Es acaso una pérdida de fe en el sistema democrático o quizá la protección de privilegios propios conseguidos gracias al tráfico de influencias?

Sin duda hay mucho de eso, pero también es importante tener presente los lazos entre sectores de poder con ciudadanos ansiosos de pertenecer a las élites solo por el hecho de manifestarles su respaldo. El típico arribismo transformado en una venda sobre los ojos para no ver lo obvio porque la verdad suele resultar molesta y estorba en la conciencia. Sumado a ello, la manipulación mediática de los medios de comunicación más poderosos –la red de televisión y radio propiedad del mexicano Ángel González- cuyas frecuencias dependen de las graciosas concesiones del gobierno de turno, crean en amplios sectores de la población, sobre todo aquellos más alejados de los centros urbanos y también los más pobres, la ilusión de que todo está bien.
Guatemala y su democracia están en serio peligro. El destino de sus habitantes está amenazado por las malas compañías de un presidente incapaz de comprender el alcance de sus acciones y convencido de detentar el poder absoluto.

Las malas juntas del presidente lo llevan de la mano hacia una dictadura.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 21 de julio de 2018

Notas del clima de campaña electoral: una visión de la izquierda


Por Bruno Lima Rocha:

Traer estas notas de análisis de un problema fundamental. Estamos en medio de crisis política, una crisis que ha sacudido las instituciones de la llamada "Nueva República", fruto de la transición de la apertura lenta, Gradual y segura escribe GGG (Geisel y Golbery, elogiado por Gaspari) y garantizados por Amnistía amplia, General y Sin restricciones en su segunda versión y por la jurisprudencia de finales del AI-5. Como resultado, Brasil se rompió pero, al mismo tiempo, la clase obrera apareció en la escena política el reformismo radical, tan básico y legítimo. Gracias a este intenso social lucha, incluso si no está de acuerdo con las opciones, que siguen en desacuerdo tuvimos versión sustantiva de la transición del autoritarismo en el mid-' 80, a través de la Constitución de 1988. Pues bien, esta versión de la democracia liberal con sustantivos oligárquico de rasgos y elementos, por el contrario y representada hasta hace poco, en un intento de controlar el presupuesto público está en juego. Y estamos perdiendo el juego.


Nadie puede decir que la disputa entre neoliberales y socialdemócratas no está a la izquierda. En el enfrentamiento político electoral creo que la afirmación es correcta. En la lucha por la sociedad brasileña, es justo al revés. Mi mayor preocupación en este punto es, modestamente, proporcionar capacidad analítica para tratar de izquierda, al mismo tiempo, no ser remolque partidarios del gobierno depusieron mediante un golpe de estado los medios legales y parlamentario, incluso menos, que poner actúa por la izquierda de la política aún más fuera de la centralidad de los acontecimientos.

Desafortunadamente, circula un blunt habla por una parte de la brasileña izquierda-minoría-que confunde la estructural momento vivido en el país-la crisis política e institucional, romper el modelo económico del capitalismo y el surgimiento del periférico carreras jurídicas como protagonistas en los sectores del estado brasileño-con el radicalismo discursivo. Entender, respeto y repita la capacidad de alineación fundamental hacer política aún más importante cuando el sistema de creencias debe estar por encima de la asignación de recursos de energía disponible en la competencia permitida en el liberalismo. Pero, como digo, la mejor posición es combinar la serenidad, frialdad analítica y fervor ideológico. Sucede, que tal combinación es difícil, muy difícil.

Antes o uniforme o toga. Ahora, o la toga y no uniforme.
Recientemente dijo en programa de TV local, dicen, pasó a la metropolitana región de Porto Alegre/RS-de que me caliente un ambiente político donde la gente sabía de memoria los nombres de jueces, ministros de cortes superiores, los delegados de PF y los fiscales federales. Que en sí mismo era la presencia de en algunos carrera tecnocracias en completo auge dentro del aparato del estado. Y estas carreras, por el poder de la pluma y la toga, pueden funcionar como-de hecho-en los actos del poder de moderador de la República. Resulta que el stock ya se ha extendido y hoy en día, que están haciendo política más dentro que fuera de la polls-necessarily debe confiar en bases y contactos en el mundo jurídico.

En este sentido, hay un paralelo con 50 los años, cuando el personal del ejército se dividió en progresistas, nacionalistas, "Demócratas" e intervencionista. Este último, dar a luz en los Escola Superior de Guerra (ESG) dos partidos, dos facciones dentro de corporis y que juegan el todo poder del estado más allá de la capacidad de gobierno. En la década en la que Vargas por primera vez elegida presidente suicidarse para no ser derrocado, los profesionales de la política tenían como mariscales Mariscal Henry Teixeira Lott y el golpe de Estado preventivo que aseguró la posesión de JK elegido-aviadores-como los estafadores João Paulo Moreira Burnier, Harald Veloso y tu Eduardo Gomes-política, de referencia y como naval Almirante Cândido Aragão (progresivo) o Almirante fascista Penna Botto-, entre centenares de otros militares.

El otro paralelo ocurre en el plano de estado interno en Brasil. Si la Nueva República es más y más, y hay una regresión evidente y brutal de los derechos, se espera una lucha dentro de la élite política, estado y caos interno en algún tipo de conflicto social. Pero, esta última, la más relevante para la sociedad de la estructura bajo, necesita ser organizado y tener alguna referencia además de la reboquismo o la reanudación de la anterior derrocó gobierno Pacto. Y eso es muy difícil, aunque siempre deseado. Tal vez ésta es la dimensión más complicada que hace el programa basado en la lucha victoriosa por la renovación del gobierno depuesto y, al mismo tiempo, la necesidad de articulación de izquierdas a la izquierda donde incluyo como Analista y partidario de aumentar.

Es observar el peligro real de avance fascista en nuestra sociedad. Explicar.
No se trata "sólo" la aventura de Bolsonaro en curso de la Presidencia, aunque este fenómeno sí mismo ya bastante había miedo. Pero la propagación de un punitivismo basado en el peores colonial conservadurismo racista, elitista, Nawab, misógino, sólo justicia, perro callejero-agarrar corazones y mentes, tanto en la generación de profesionales de la concurseiros, como la clase media hacia arriba, en la pirámide que Si sabes mirar de arriba abajo, incluso cuando terminamos antes de la llegada de las siguiente cuentas billet miserables con diploma, orando por el mes- y la mayoría con repugnancia y distancia.

Nunca duele el recordar que el infame general de Hamilton Mourão Filho, el militar que comandaba el columna estafador que descendió la autopista Rio-Bahia hacia Río de Janeiro, fue, en los ' 30, un miembro del sector inteligencia de Integralism brasileño. Es decir, la difusión de las estupideces de Plínio Salgado y Gustavo Barroso-esto para su vida era un retrógrado contra los cristianos en la restauración católica, especie de versión brasileña del franquismo penetró y, en el estado brasileño, en particular en el período de la dictadura getulista bajo la ley de seguridad nacional y luego en el nuevo estado.

Si la comparación, a los pozos negros de nueva jorrantes-vieja derecha en América Latina-actuales versiones de los Chicago Boys y demenciais posturas a favor de manifestaciones proto-fascismo-tal militares de pensamiento llegan con fuerza en el aparato del estado, así como siempre siguió esta unidad de policía operan en nuestro país en ejecuciones extrajudiciales. El mango estalló la alcantarilla, los dólares invertidos por la Fundación de los hermanos Koch, el lavado de cerebro promovido por red Atlas y alrededores han penetrado en los estratos sociales y la ideología empresarial salvaje podría superar la panacea milenaria precisión militar nacional.

Pase lo que pase en octubre de 2018, el curso está abierto en el año 2019 y todo, absolutamente todo, puede suceder. La izquierda más izquierda tendrá como muchas posibilidades de influir en los eventos como organización de fuerza y base más social debidamente articulan y que hace sentido con la mayoría, estos sectores se pueden relacionar. Aún no ha comenzado la campaña electoral formal, pero la lucha contra el fascismo no espera que el sonido del gong para entrar en el ring.

Bruno Lima Rocha es un becario postdoctoral en la economía política, médico y maestro en la ciencia política, profesor de relaciones internacionales y periodismo, editor del portal de Estrategia y Análisis (estrategiaeanaliseblog.com) Brasil

blimarocha@gmail.com

sábado, 28 de abril de 2018

Venezuela los votos en tiempo de guerra


Por Marco Teruggi:
El 20 de mayo habrá elecciones presidenciales en Venezuela. Parecía impensable, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo. También lo era sostener que el chavismo llegaría con tres elecciones ganadas -constituyente, municipales, gobernaciones- los pronósticos a su favor, que Nicolás Maduro tendría ante sí a un pastor evangélico, Javier Bertucci, y un traidor recientemente derrotado en las urnas, Henry Falcón. La política no es matemática y Venezuela no  encaja en manuales. La derecha llega con una superposición de derrotas, incapacidades estructurales, descrédito en las masas. Pocos creen en su dirigencia agrupada en el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela, o como pieza solitaria en campaña. Los primeros son la reagrupación de pedazos rotos de la Mesa de Unidad Democrática, desde Acción Democrática hasta Primero Justicia, Voluntad Popular, con la incorporación subordinada de partes de lo que fue denominado chavismo crítico, con la intención de mostrar una nueva amplitud.



Su planteo público es recuperar la democracia, lograr elecciones justas. En privado apuestan centralmente a la estrategia golpista/intervencionista. Los segundos, principalmente Vente Venezuela y Antonio Ledezma, sostienen que no habrá solución posible a través de la vía electoral.

Esos dos agrupamientos no presentan candidatos para el 20 de mayo. Falcón decidió aprovechar ese vacío para lanzarse como pieza solitaria -¿al vacío también?- con su propuesta de dolarización de la economía.
El cuadro nacional, las miserias opositoras, son importantes para entender por qué el chavismo tiene mayores oportunidades en votos. La  derecha no tiene liderazgos genuinos, alternativa de país, su violencia del 2017 volvió a poner sobre la mesa quiénes son.

El problema es que el centro de gravedad del conflicto no reside en Venezuela. El análisis de los derroteros opositores permite entender una parte menor del asunto. Sus decisiones no son muchas veces suyas, en particular cuando es financiada de manera directa, como los 16 millones de dólares que recientemente le aprobó el gobierno norteamericano -eso es solo lo público-. El epicentro del conflicto está en el frente internacional, dirigido por los Estados Unidos, con sus aliados de la Unión Europea, y los gobiernos subordinados del continente. Ahí se planifican las tácticas, la dirección central de los ataques, la construcción de sus escenarios, actores, ángulos de tiro.

Así como el enfrentamiento ha desbordado el cuadro nacional y tiene centro de operaciones en el exterior, también la lógica del conflicto  del enemigo abandonó lo democrático -una tendencia en marcha en el continente- y se encuentra en los territorios de la guerra no convencional que busca periódicamente desenlaces por la vía que sea posible. Las elecciones presidenciales deben analizarse en ese cuadro.

La apuesta seguramente sería electoral en caso de haber tenido con qué. Los Estados Unidos, al leer la debilidad de la derecha, optaron por vaciarlas. Rompieron la mesa de diálogo con el gobierno en República Dominicana a principios de año, apostaron por aumentar el bloqueo sobre la economía de manera articulada con sus aliados/subordinados con la amenaza del embargo petrolero, continuar el intento de aislamiento diplomático, demonización comunicacional mundial, y preparar nuevos asaltos en función de cómo evolucionen las variables que impactan en simultáneo. Todas las posibilidades están en desarrollo.

Retirarse de las presidenciales no significa que no desarrollen política para ese escenario. La estrategia del vaciamiento es la del no reconocimiento internacional de los resultados, y el argumento de la pérdida de legitimidad de origen del gobierno ya que estaría basado en un fraude. Eso abriría las puertas a nuevas acciones que serían legales al estar frente, ahora sí, a una dictadura. Ese planteo ha venido en desarrollo desde el año pasado, con el ensayo fracasado del gobierno paralelo, del cual queda el Tribunal Supremo de Justicia ilegal -por completo desconocido entre la gente en Venezuela- que según la derecha sería el auténtico.

No es casualidad que haya vuelto a aparecer mediáticamente en estas semanas, de la mano con la prófuga ex Fiscal General -que se fotografía con el expresidente colombiano Álvaro Uribe- y la Asamblea Nacional en desacato, con la línea de enjuiciamiento del presidente para no reconocerlo -nuevamente- y, afirman, destituirlo. Se trata de una acción pensada para el frente exterior: ¿cómo piensan materializarlo en lo nacional?

No es la única política ante las elecciones: la otra es intentar actos de fuerza para conmocionar al país. El caso más reciente es la operación Gedeón II, donde fue desmantelada una célula que preparaba acciones con explosivo sobre puntos neurálgicos como el Consejo Nacional Electoral, y la comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, ligada a su vez con la trama de Oscar Pérez –presentado como mártir por la mediática internacional- quien en julio pasado había disparado sobre el Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz y lanzado granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia. No se trata solamente de vaciar sino de llegar a los comicios en las peores condiciones, impedirlas, y, de darse, que haya la menor participación posible.

La pregunta es qué pasará luego del 20 de mayo -con una posible victoria de Maduro- además del recrudecimiento de las líneas de ataque en marcha. Algunos indicios se han dado en estas semanas. Uno de ellos es el intento detenido de conspiración dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde fueron arrestados seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos, pertenecientes al Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo, con fuerza en el Batallón Ayala, uno de los principales del país, situado en Caracas. La apuesta hacia el formato clásico de Golpe de Estado está presente, lo financian, lo invocan voceros y medios de la derecha.

Otra hipótesis de resolución sería una acción de fuerza a través de vías fronterizas, con montaje de escenarios de falsa bandera, que abrirían las puertas a una escalada, o con el argumento de la crisis humanitaria. Antonio Ledezma, en línea con Julio Borges, se lo imploraba al vicepresidente norteamericano en Lima, el mismo día de los bombardeos a Siria. Para saber la viabilidad de eso es necesario indagar en los laberintos del poder colombiano, y evaluar hasta qué punto, junto a los Estados Unidos, estarían dispuestos a desatar un escenario de esas características, con desenlace incierto en tiempo y resultados. Lo planifican, no hay duda.

La pista más fuerte parece estar en el bloqueo económico y las consecuencias que trae. El cerco aprieta cada vez más fuerte, en las sanciones a quienes comercien con Venezuela, la acción central de los bancos, el contrabando masivo de billetes -que recibió un golpe recientemente con la operación Manos de Papel-, los gobiernos que se pliegan a la estrategia norteamericana.

El país tiene una matriz económica dependiente del comercio exterior, y de los cinco primeros países de los cuales se importa, el primero es los Estados Unidos, y tres son parte del Grupo de Lima, es decir el espacio de unión de los gobiernos de derecha del continente contra la revolución ante los fracasos de la OEA. Un ejemplo, los medicamentos: se comercia 34% a los Estados Unidos, 10% a Colombia, 7% a España, 5% a Italia, otro 5% a México, 3% a Brasil. El bloqueo impacta de lleno en la población, y ese es su objetivo. Las alianzas con China, Rusia, el lanzamiento de la criptomoneda Petro, son movimientos para romper el cerco.
El plan de colapso de la economía -dicho en esos términos por los Estados Unidos- puede conducir al inicio de la acción bajo paraguas de la crisis humanitaria, o desencadenar reacciones populares violentas, espontáneas, de reflejo de ahogado ante una asfixia que se siente por partes. Ninguna de las dos desembocaduras se ha dado hasta el momento, la segunda no es una necesidad, la política, se dijo, no es matemática. La estrategia contra Venezuela sigue empantanada en el mismo punto: cómo lograr el desenlace.
¿Qué significa para el chavismo ganar elecciones en ese contexto?
Estabilizarse en el gobierno, ganar tiempo, no perder un poder político que sería utilizado como espacio desde el cual desatar una revancha histórica a puertas abiertas.

Mientras, el cotidiano popular es de una adversidad cada vez más aguda: dificultad para conseguir efectivo, desplazarse, comprar los productos que aparecen a precios hiperinflacionarios, conseguir medicamentos, vivir sin comprar y revender algo de manera especulativa o conseguir dólares con algún familiar fuera del país. Parece por momentos un país que se detiene de a poco, por sectores, sufre una nueva metamorfosis en las subjetividades. Es evidente que la tarea central del gobierno, del chavismo como movimiento, es la de estabilizar la economía. ¿Cómo? Ahí la pregunta, dificultad, alimentada por la complicidad de la corrupción que se instaló en áreas vitales como la industria petrolera y las importaciones, es combatida desde la nueva Fiscalía General.

El chavismo parece en condiciones de ganar no solamente por las derrotas acumuladas de la derecha, sino porque llega de manera unida, representa una base de cerca del 30% de la población, es quien, en este contexto, busca soluciones -así sean paliativas- a las dificultades. La derecha no está en los barrios populares, allí se encuentra el chavismo, en políticas de gobierno y/o organización popular bajo consejos comunales, consejos locales de abastecimiento y producción, comunas, colectivos. El asunto ha sido y es de clase. El problema es que ese contexto material, sumado a errores políticos de dirigencias del chavismo propios de la vieja política, no permiten poner en marcha un espíritu electoral en el país: la campaña no emerge, no se siente en las calles, falta un mes para los comicios. Lo central -salvo acción repentina de fuerza- es, como muchas veces en Venezuela, lo que vendrá post elecciones, ya que la guerra reorienta sus tácticas según resultados electorales pero no se detiene. Allí está no solamente el centro de gravedad internacional sino también la forma en cómo se abordarán los nudos estratégicos económicos y políticos. Sobre este punto la revolución tiene contradicciones expuestas, como es en el caso de la tierra, su tenencia y producción, la pulsión entre avanzar con corrección de errores o restaurar.

Un dilema que encierra debates estratégicos, y no es en abstracto sino en estas circunstancias de economía en guerra. Venezuela es una necesidad continental. Lo que acá pasa impacta sobre el horizonte americano, su retroceso, empate o avance. Los Estados Unidos lo tienen claro. Votar a Maduro es una lealtad necesaria con nuestra propia historia, nuestras posibilidades por venir.

Fuente: blog Hastaelnocau
coordinadora@solidaridadvenezuela.org

martes, 13 de febrero de 2018

¿Por qué Tillerson está calentando la cabeza a los militares venezolanos?


Por Rolando Prudencio Briancon:

Más allá de solapadamente soliviantar un GOLPE DE ESTADO -tal como lo hicieron a través del Plan Cóndor los estadounidenses espoleado los golpes de Estado de los  militares en la década de los 70 en Latinoamérica- hoy en la patria del libertador Bolívar, quien anunció que: “Los EE.UU., parecen predestinados a sembrar luto y miseria”- Rex Tillerson ha vuelto a desempolvar ese decálogo para el derrocamiento del gobierno democrático del presidente Maduro; aunque sea los EE.UU., el país que paradójicamente más se llene la boca de la “defensa de la democracia”.



No tendría nada de novedoso escuchar lo que Tillerson acaba de manifestar en la universidad de Austin, golpistamente afirmando: “En la historia de Venezuela y otros países sudamericanos, muchas veces el ejército es el agente del cambio cuando las cosas están tan mal y el liderazgo ya no puede servir a la gente (…) Nosotros queremos que sea un cambio pacífico. Eso siempre es mejor que la alternativa, un cambio violento"; ya que incluso desde la anterior administración de Obama, los EE.UU., está enfocado en afectar la soberanía e independencia de Venezuela. No en vano Obama dictó aquel desconcertante decreto declarando a “Venezuela una amenaza para los EE.UU.”, para que la asonada del golpismo guarimbero se fuera contra el gobierno de Maduro.

Pero no sólo que en su cretinismo Tillerson ha agredido -que es lo que acaba de hacer- a Venezuela, sino que con el simplismo cizañero de un obsesionado orate ha afirmado: “Estoy seguro de que tiene amigos en Cuba que le pueden dar una buena hacienda junto a la playa y hasta llevar una buena vida allá". Desde ya el gobierno del presidente Maduro, como el pueblo venezolano ha derrotado a la derecha golpista, por lo que Trump no puedo traerse su trofeo de guerra de Venezuela, que no es otro que el petróleo; y por el que en especial Tillerson tiene una falsa “factura” que quiere cobrarse.

Rex Tillerson, hasta antes de ser nombrado secretario de Estado por Trump, fungió como presidente ejecutivo de la Exxon Mobile, empresa que tiene instaurado un juicio internacional contra el Estado venezolano, para cobrarle la friolera suma de 20.000 millones de dólares, proceso que se encuentra en los tribunales de arbitraje internacional, esperando que el fallo “legal” emitido, tenga el respaldo de una medida de fuerza, como es un golpe de Estado, y que es lo que acaba justamente de sugerir el mother fucker de Tillerson contra la patria del libertador. 

Tillerson: mejor ocúpate de su seguridad personal si merodeas la patria del libertador, pues puedes salir trasquilado Trump, que vino por petróleo y se llevó sangre.
¡Alerta Latinoamérica! El golpismo quiere volver a todo galope a nuestra Patria Grande
 prudenprusiano@gmail.com

martes, 27 de junio de 2017

Venezuela ¿Un Golpismo Fiscal?

Por Marcel Alejandro Doubront Guerrero

Ni por la mente me pasa la posibilidad de un analfabetismo jurídico por parte de la Fiscal General de la República no obstante  no quisiera estar en los zapatos de quien le entrego el título de abogado,  no me toma por sorpresa el cuadre al mejor postor de Luisa Ortega Díaz, si me asombra la apología de hacernos creer de estúpidos convidando a los Venezolanos a invocar el Artículo 333: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.”


Si mas no recuerdo los momentos cuando abruptamente se intentó quitarle la vigencia a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela  fue en convocatorias abiertas al desconocimiento de los derechos humanos por parte de los nuevos amigos de la Fiscal General  del cual se puede destacar el golpe de estado de Abril de 2002 cuando no solo se destituyeron los poderes públicos o  se eliminó el Nombre de la República Bolivariana de Venezuela, sino el derecho a la vida plasmado en la carta magna, es importante hacer referencia que los recursos interpuestos por la nueva líder de la Oposición venezolana subrayan  el referéndum consultivo ante el llamado a la asamblea Nacional Constituyente, por lo cual más que dar una respuesta a las actuaciones de esta nuevo refuerzo de la MUD  deja la interrogante si es ¿desconocimiento del derecho o un golpismo Fiscal?

El Artículo 71 de la CRBV establece: “Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo por iniciativa del Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; por acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes; o a solicitud de un número no menor del diez por ciento de los electores y electoras inscritos en el registro civil y electoral.”

Si el problema es el referéndum consultivo ¿porque los simpatizantes de la MUD como su nueva lideresa no reúnen el 10% de los votantes para solicitar el referéndum y dejan de instigar al enfrentamiento entre venezolanos como actualmente promueven sus torpezas políticas? Por otro lado el Artículo 348.  Establece “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildos, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; y el quince por ciento de los electores inscritos y electoras en el registro electoral.”

Por lo cual no solo clarifica la potestad del Presidente de la República en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, sino la irresponsabilidad de una fiscal que en antagonismo con sus atribuciones permitió que se incrementara la violencia y víctimas fatales por sus ofertas engañosas

marceldoubront@gmail.com


sábado, 10 de junio de 2017

¿Qué pasó (pasa) en Venezuela?

Por Fernando Esteche*

 El Pathos Trágico de Venezuela en su Laberinto I
1) La ontología chavista

Chávez fue el mejor hijo de Bolívar, el dilecto. De eso nadie puede tener dudas. Por audacia histórica, por patriotismo nuestro americano, por generosidad. Fue un estadista con la singular capacidad no sólo de comprender el tiempo histórico en el que vivió, sino de trazar una prospectiva que le permitió comprender cada sutileza de la política internacional. En el marco de un juego geopolítico entendió el antiimperialismo como necesidad casi existencial, como única posibilidad de realización de Nuestra América, por aquello que no se cansó de traernos al presente en cada intervención: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miseria en nombre de la Libertad”.


La Venezuela Bolivariana fundó un proceso de singular riqueza en su intento titánico por desembarazarse de los cepos que el liberalismo occidental le imponía a las formidables fuerzas revolucionarias del bravo Pueblo.
Así surgió una forma de producción política que es justo definir como Proceso Constituyente Permanente, y que nosotros hemos señalado como Revolución Permanente. De eso se trata la ontología del chavismo en su producción histórica y política.

Revolucionar, superar los escollos, adecuarse a las nuevas realidades e incorporar al pueblo en un proceso constituyente; ir construyendo más y mejores herramientas y canales de representación y de democracia popular que se van superando conforme se constituyen, se recorren, se transitan y permiten nuevos estadios en el camino a la democracia directa. Esto, nada tiene que ver con el canon hegemónico de democracia que se nos propone desde las codificaciones de Filadelfia para acá.

Lo que de ninguna manera puede cuestionarse en Venezuela es que no haya sido sometido al escrutinio de la voluntad popular cada uno de los pasos que se fueron desarrollando. Es de una impertinencia descarada que países con bajísimos niveles de participación política se permitan cuestionar la calidad democrática del proceso bolivariano, que, entre todos los países del globo, es el que más elecciones (20 en total) ha concretado en los últimos tres lustros. Elecciones monitoreadas y sometidas a la inspección de las usinas homologadoras de occidente como la Fundación Carter y demás.

Hay numerosas doctrinas de diplomacia que reivindicarán el principio de “no intervención” y de respeto de la voluntad soberana de los pueblos. Doctrinas que debieron, desde finales del siglo XIX en adelante, esgrimirse y sostenerse frente al recurrente y arrogante injerenismo norteamericano en la región.
El pueblo venezolano consagró legal y legítimamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que determina en su articulado al Presidente de la Nación y su Consejo de Ministros en condiciones de convocar al poder constituyente:

Art. 347 - El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.

Art. 348 - La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral.

De esta manera, la impugnación de la eufemísticamente llamada “oposición” a la convocatoria presidencial para una Asamblea Nacional Constituyente, cuestiona a la mismísima Constitución del estado. La reivindicación del esencialismo republicano que promueven se desbarata y no hay mueca mediática que pueda disimularlo. Lo que se está cuestionando no es la administración de gobierno, sino la República Bolivariana. No se trata de Maduro sino de todos los derechos y deberes que se construyeron a través del proceso constituyente durante el chavismo.

2) El golpe de Estado de la Asamblea Nacional
Para comprender mejor el proceso de inestabilidad institucional como golpe de Estado continuado, es dable recorrer cómo se desarrolló el encaramamiento de la derecha fascista en el poder institucional.
En diciembre de 2015 la derecha, articulada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se impuso en las elecciones legislativas para la Asamblea Nacional. Sin embargo, previo a la publicación de los resultados finales desconocían los comicios, tal como desconocieron todos los resultados electorales entre 1999 y 2015 y la propia Asamblea Nacional. Sin embargo, al conocer su victoria, la derecha aceptó plenamente los comicios.
El antecedente del desconocimiento del triunfo de la elección presidencial de Nicolás Maduro Moros y la violencia impuesta a través del plan “La Salida” (2013, 2014), permiten comprender el desarrollo de una maniobra para la deslegitimación del gobierno y de la República Bolivariana. Ya hemos señalado en artículos anteriores en este mismo portal lo infundado de los argumentos de estos sectores que pretenden impugnar y cuestionar la transparencia democrática y la legitimidad del presidente Maduro.

Producto de una reforma electoral pensada en realidad por la administración Maduro como picardía para sostener una mayoría ficticia, con un volumen de votos absolutos ajustadamente mayor al del oficialismo, la oposición fascista logra mayor cantidad de representantes a la Asamblea.

Numerosos fueron los caminos que la oposición pro-imperialista. Como una Hidra de Lerna, pergeñó para provocar el golpe de Estado continuado. Pensaron en exigirle al presidente la renuncia, en realizar un juicio por insania contra Maduro, en mentir sobre su nacionalidad; intentaron promover una enmienda constitucional para acortar el mandato, convocar una constituyente para volver al esquema representativo de la IV República; las guarimbas; el referendo revocatorio, entre las más destacadas.

A finales de abril de 2016 decidieron activar el proceso para solicitar el revocatorio. Para concretar dicha convocatoria debían presentar el 1% de las firmas registradas electoralmente -con el objetivo de legitimar a las organizaciones políticas promotoras de dicho proceso- y posteriormente debían recoger el 20% de firmas del padrón electoral.

Este proceso, cuando presentaron el primer 1%, se vio abortado ante la evidencia de por lo menos 600 mil firmas apócrifas entre las que se hallaban 11 mil personas fallecidas, 53 personas no registradas en el padrón, más de 3 mil menores de edad, 1500 privados de su libertad por delitos graves como violaciones u homicidios, con más de 10 mil denuncias por usurpación de identidad. Pese a las advertencias del caso, el Consejo Nacional Electoral-CNE (que según la Constitución Venezolana es un poder autónomo equivalente al legislativo, judicial y ejecutivo) autorizó a que se recolectaran el 20% de las firmas empadronadas. Sin embargo, fueron numerosos juzgados los que plantearon recursos de amparo y suspensión del proceso ante la masividad de las denuncias por usurpación de identidades. La oposición responsabilizó a Maduro de esta situación con el objetivo de ir produciendo un imaginario de inestabilidad institucional.

El 23 de octubre de 2016, la Asamblea Nacional sesionó bajo el ordenamiento de la oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y se declaró en abierta rebeldía. Acordaron los siguientes puntos:
•             Declarar que el Presidente Maduro dio un golpe de Estado y que, por lo tanto, quebró el orden constitucional.
•             Solicitar a todos los organismos internacionales la aplicación de sanciones contra Venezuela. Es menester contemplar que sobre los cinco poderes constitucionales, los organismos internacionales atenderán sólo los requerimientos de la Asamblea Nacional desoyendo a los otros poderes legal y legítimamente constituidos.
•             Denunciar ante la Corte Penal Internacional los rectores del CNE y a los jueces que suspendieron el proceso revocatorio.
•             Destituir a los rectores del CNE como así también a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.
•             Decidir sobre la supuesta doble nacionalidad del presidente Maduro a fin de destituirlo (al respecto, la Cancillería colombiana desestimó formalmente dicha posibilidad).
•             Decidir sobre el abandono del cargo de Maduro a fin de destituirlo (esto se produce cuando se encontraba de gira internacional en los países de OPEP para resolver la regulación del precio del petróleo).
Asimismo, la Asamblea Nacional resolvió desatender las sentencias del Tribunal Superior de Justicia que anulaban sus actuaciones por inconstitucionales además de declararlas “en desacato”, impugnando todas las acciones hasta tanto no se ajuste a derecho. De esta manera, lo que podemos observar es que uno de los poderes constitucionales -polémicamente constituido y con una legitimidad severamente cuestionada- desconoce otro poder (TSJ) e impugna a los dos restantes (Ejecutivo y Electoral) pretendiendo disolverlos.
Esto expone al sistema institucional venezolano a un Estado de excepción, si uno fuera contemplativo; aunque en realidad se trata de un poder en el cual se encaramó la derecha pretendiendo avasallar al resto de los poderes y con ello, a la propia República Bolivariana. Esto hace inevitable la referencia al ascenso del hitlerismo desde el Reichstag, donde la llegada al poder se dio mediante un proceso que desde el parlamento comenzó a impugnar los distintos poderes instituidos.

A pesar de todo lo expuesto, Maduro sigue convocando a la oposición abiertamente anti-republicana a discutir los caminos de resolución de la compleja situación a la que semejantes irresponsabilidades (e irresponsables) arrastraron a Venezuela. Para llevar adelante este diálogo, pidió la intervención de la UNASUR y de los ex presidentes Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos. Por su lado, la oposición pidió la intercesión del Vaticano, a lo que inmediatamente se accedió. Sin embargo, la Iglesia Católica Venezolana es abiertamente opositora y se ha encargado de sabotear este proceso.
El carácter “hidrático” o “multicefálico” de la oposición operada y monitoreada alternativamente por el IRI republicano o la NED demócrata, dificulta la posibilidad de previsibilidad de este sector y la concreción de acuerdos.
3) Quién es quién. De villanos y héroes
En esta tragedia hay algunos personajes interesantes a contemplar para imaginar las posibles resoluciones parciales y comprender las razones de algunos movimientos que, en apariencia asépticos, se encuadran en las distintas maniobras posibles sobre el futuro de Venezuela.

Es el caso de la fiscal General Luisa María Ortega Díaz, quien se encuentra en su cargo desde el año 2007 y fue confirmada por la Asamblea Nacional (pese a que se encontraba declarada en desacato por el TSJ y por lo tanto, sus resoluciones eran nulas). Sobre Ortega Díaz pesan decenas de señalamientos por su parcialidad política a favor del chavismo.

La fiscal es la esposa de Germán Ferrer, diputado del Gran Polo Patriótico. Su hermano es Humberto Ortega Díaz, protagonista junto al Comandante Hugo Chávez en el Movimiento del 4 de Febrero. Se desempeñó en diferentes cargos del gobierno chavista, incluyendo el directorio de la extinta CADIVI (Comisión de Administración de Divisas, actualmente Centro Nacional de Comercio Exterior o CENCOEX).

Ortega Díaz fue una de las que más fervientemente señaló la justeza de la detención del golpista Leopoldo López y ha tenido casos como aquel donde acusó a los miembros de la ONG SUMATE, conducida por la opositora María Corina Machado, por conspiración contra la Nación y por recibir dinero espurio. A su vez, figura entre los funcionarios que el Senado norteamericano señaló como involucrados en violaciones a los derechos humanos, desde la singular mirada que pueden tener desde el imperialismo sobre este tema y la situación venezolana en general.

Sorpresivamente, fue esta funcionaria la que le otorgó cierta legitimidad a las infundadas denuncias de la Asamblea Nacional sobre el “autogolpe” de Nicolás Maduro, desconociendo las propias sentencias de los tribunales venezolanos y cuestionando la decisión del CNE. Comienza así, un curioso derrotero que irá sintonizando cada vez más finamente con la idea de guerra híbrida.

En estos dos meses, donde se pueden identificar un recrudecimiento de las protestas y guarimbas callejeras, fue Ortega Díaz quien ofició de vocera e informante sobre las trágicas muertes que se fueron sucediendo. Sin plantear ningún tipo de control o supervisión de los acontecimientos desde su fiscalía, sino simplemente como cronista de los mismos, responsabilizó al gobierno de Maduro con los mismos argumentos que utilizó la oposición. Además, ha quedado en evidencia la "inacción" que ha mostrado la fiscalía ante las protestas y cómo esta situación propicia un clima de impunidad.

El 19 de mayo, excediendo nuevamente sus funciones de Fiscal General, ya no sólo ofició de vocera del relato opositor, sino que además impugnó la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Esto lo hizo, no desde el punto de vista del derecho, sino como valoración política, lo que la convierte, por si ya no lo era, en un actor central que se pretende en una equidistancia –a todas luces desigual- entre el chavismo y la oposición. La señora se va probando el traje para ponerse a la cabeza de un eventual gobierno de transición.

Para el coordinador general del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (PROVEA), Rafael Uzcátegui, “la Fiscalía vive un proceso de reinstitucionalización”. Por otro lado, Lilian Tintori, esposa del encarcelado dirigente opositor Leopoldo López, celebró el accionar de Ortega Díaz: “Se pasó al lado correcto ¡Celebro que la fiscal se pasó al lado correcto!”.
El TSJ en ejercicio de sus incumbencias, con una minoría disonante de su lógica política, es quién ha señalado la gravedad institucional de desacato de parte de la Asamblea Nacional. No parece ser este cuerpo colegiado, como poder independiente, un ariete de la política imperial y de la operacionalización de Guerras de Cuarta Generación o golpe blando como hemos visto en Honduras, Paraguay y como operaron en Argentina y Brasil. De ahí se comprende la cooptación de la fiscal general en la construcción de una legitimidad que exceda la autolegitimación de un propio cuerpo como la AN.
Lo mismo, tanto el CNE y los rectores que lo integran, y el TSJ, han sido cuestionados e impugnados por parciales y por haber sido constituidos bajo la hegemonía chavista. Es claro que lo que están cuestionando es la República Bolivariana con toda la institucionalidad que esto importa.
4) El golpe blando. La violencia, Sharp y Nye.

La evidente maniobra desestabilizadora, que se encuadra en las teorías y manuales de Gene Sharp y Joseph Nye e intenta promover nuevas formas de dominación sobre los pueblos, ha sido profusamente explicitada y denunciada por el mismo gobierno bolivariano.
Las grandes cadenas noticiosas ofrecen la imagen de una Venezuela en rebelión, con un gobierno dictatorial y tambaleante, mal informando sobre hechos trágicos y ocultando la realidad de las agresiones a la República.

Simultáneamente, el inefable Luis Almagro como Secretario General de la OEA, (definida por el canciller de la Dignidad, el cubano Raúl Roa, como Ministerio de las Colonias) impulsa sanciones contra el gobierno del presidente Maduro respondiendo a los reclamos de la derecha anti-republicana. Promueve la aplicación de la Carta democrática y tiene como trágodos y coreutas solícitos al gobierno de Argentina y al gobierno usurpador de Brasil. Asimismo, se suspende a Venezuela del MERCOSUR en atención a la Carta Democrática, con maniobras descaradas y jurídicamente inconsistentes.

Lo que enfrenta Venezuela es un golpe de Estado continuado o ahora llamado golpe de Estado blando. Se trata de una guerra abierta híbrida impulsada por el imperialismo que conjuga tácticas de Guerra de Cuarta Generación con pre-insurgencia callejera combinado con maniobras de aislamiento internacional, a fin de asfixiar y deslegitimar al gobierno.

Las masacres sobre dirigentes y militantes que en Honduras o Paraguay se perpetraron a expensas de lo que ellos llaman golpes blandos, sin mencionar las revoluciones de colores del Magreb, contrastan con la idea que pretende restarle contundencia a los golpes. Se trata sin más de una usurpación del legítimo poder y de una guerra contra los sectores populares.

El eufemismo de golpe blando o golpe suave fue pergeñado por el estadounidense Gene Sharp, a finales del siglo pasado, y ha cobrado singular vigencia en la última década a expensas del redespliegue imperialista en distintas regiones del globo.

Sharp señala que "la naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado (...) Nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas". Con sintética elocuencia define las nuevas tácticas que se fueron tomando en guerras de baja intensidad, de cuarta generación, o híbridas.

Sharp plantea un repertorio que abarca desde el debilitamiento del gobierno hasta la fractura institucional. El autor del polémico ensayo titulado “De la dictadura a la democracia” describe 198 métodos para derrocar gobiernos mediante “golpes suaves”. Russian Today las sintetizó en cinco etapas:

•             Promover acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.
•             Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.
•             La lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
•             Operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de "ingobernabilidad".
•             Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.
Gene Sharp remite inmediatamente a Joseph Nye y su teoría de poder blando y poder inteligente.

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lunes, 5 de junio de 2017

Resistir, resistir, resistir

Por Ilka Oliva Corado

Hubiera resultado tan fácil que Cristina al siguiente día de terminado su mandato presidencial en Argentina, agarrara sus tiliches y se largara al extranjero; total que había cumplido lo que le correspondía como jefa de gobierno. Lo mismo hubiera hecho Dilma cuando le dieron el golpe de Estado, lo más fácil: largarse y no voltear atrás. Pero se quedaron y no para estar de brazos cruzados, lo mismo que Lula que no ha parado un día.


Ejemplos claros   de convicción y de la responsabilidad histórica como seres políticos en un tiempo en el que la mayoría dobla las manos. Es medular, la conciencia política no se aprende, nace la conciencia del día a día cuando uno se pone en los zapatos del otro. 

El ejemplo de Venezuela, en medio de una crisis política constante, porque esto es de todos los días, desde que llegó Chávez al poder; Maduro en lugar de renunciar y largarse, sorprendió con una Asamblea Nacional Constituyente que a muchos los dejó desculados. Cosa que exigen los pueblos de América Latina a los gobiernos neoliberales que los reprimen. Jamás se verá a un presidente de corte neoliberal, llamar a una Asamblea Nacional Constituyente. Y mucho menos obrera y feminista como lo dijo el mismo Maduro. Palabras poderosas que abren una brecha   en materia de derechos de género.

Un ejemplo vital de resistencia es el pueblo ecuatoriano que votó de nuevo en apoyo a la Revolución Ciudadana, respaldando con esto el proceso iniciado por Rafael. Un ejemplo de lucidez, de agradecimiento y de fuerza colectiva, porque esto lo que dice al mundo es que Ecuador está dispuesto a defender lo que tanto trabajo le ha costado reconstruir. Recordemos que somos pueblos mancillados milenariamente y que hablar de progresismo y llevarlo a la acción es una obra titánica. Más difícil aún es lograr su permanencia. Ecuador con esto nos dictó cátedra.

Bolivia con su presidente indígena sigue afrontando el estigma milenario del racismo y abriendo paso al respeto y admiración por la resistencia de los Pueblos Originarios. Mucho debemos aprender de este triunfo histórico de la identidad sobre la exclusión. Nos han enseñado a avergonzarnos de lo que somos milenariamente y con esto nos han debilitado como latinoamericanos hermanos.

Cada vez que un pueblo elige a un presidente de corte neoliberal, perdemos todos. Perdemos en materia de Derechos Humanos, justicia, educación y salud, perdemos en identidad y progreso. Porque un sistema neoliberal lo único que lleva a los pueblos es la destrucción total y con esto la represión, el hambre y las migraciones forzadas.

Cada vez que los medios de comunicación nos digan que en Venezuela hay dictadura y que Maduro es el opresor, pensemos en México, en Guatemala, El Salvador y Honduras. Palpemos la realidad de Panamá, Chile y Colombia, la tragedia de Perú y Paraguay. Países a los que las dictaduras capitalistas han dejado en los puros huesos, sin moral, identidad y dignidad. Entonces tengamos la capacidad y la responsabilidad de analizar las distintas realidades para tomar nuestro lugar en la historia y lo que nos corresponde políticamente desde nuestros lugares. Cuando nos digan que el progresismo es populista, creámoslo porque lo es, el progresismo es pueblo.

Cuando nos digan que Venezuela necesita inmediatamente ayuda extranjera y que por eso Estados Unidos invadirá para salvar a ese pueblo, pensemos en lo que ha quedado en América Latina de esas invasiones estadounidenses. Venezuela no necesita ser salvada, se vale por sí misma, cosa que no han logrado la mayoría de países latinoamericanos.

Cuando nos bombardeen con noticias falsas sobre Venezuela, olfateemos la urgencia por convencernos de lo que nos venden. ¿Quiénes saldrán beneficiados con una invasión? ¿El pueblo o las oligarquías? No tenemos que ser revolucionarios, ni de izquierda ni ser afines a Maduro para defender la soberanía de Venezuela, solo hay que tener sentido común y dos dedos de frente.

Vayamos un poquito más allá y dejemos la pereza, busquemos en el mapa a Argentina, realidad próxima de lo que es capaz de hacer el neoliberalismo cuando el pueblo vota equivocadamente. Cuando no tiene una ideología política bien definida y cuando es mal agradecido. Ahora busquemos a Brasil y veamos el retroceso de 30 años que Temer ha hecho desde el golpe de Estado a la fecha.

Veámonos ahora frente al espejo, nuestro país, ¿cómo está nuestro país en materia de Derechos Humanos, educación, salud, infraestructura, medio ambiente? ¿Quiénes nos gobiernan?

El progresismo no es la receta perfecta, no existe la receta perfecta. El cambio lo hacemos todos, cuando creamos políticas de inclusión y para eso debemos escoger muy bien a quién colocamos en el gobierno. No esperemos que los presidentes progresistas borren más de 500 años de opresión, desfalcos y genocidios. Ellos son parte de la reconstrucción de lo que nos dejaron, pero no lo pueden hacer todo solo, curar herida llevará décadas y algunas son incurables, forman parte de nuestra Memoria Histórica y colectiva para que no se vuelvan a repetir.

Cosa contraria ofrecen los gobiernos neoliberales, la continuidad de los genocidios, masacres, ecocidios, desapariciones forzadas y pobreza extrema.

La resistencia es todos los días, en todos lados: leyendo, cuestionando, observando, despertando, tomando acción. Porque no hay otra cosa más que resistir, resistir y resistir, hasta que salga el sol.
contacto@cronicasdeunainquilina.com


martes, 9 de mayo de 2017

El lado más oscuro de la oposición

Por Antonio Guillermo García Danglades

El lado oscuro de la oposición fue responsable de la planificación y ejecución del golpe de Estado y asesinatos de manifestantes el 11 de abril de 2002. Dirigió también el sabotaje criminal contra la industria petrolera que causó la quiebra de pequeños y medianos empresarios, pérdidas por más de 14 mil millones de dólares, el cierre de exportaciones, graves daños a la infraestructura de PDVSA y una contracción histórica de 28% en la economía.


El lado oscuro de la oposición estuvo involucrada en el abominable crimen de tres jóvenes soldados disidentes de la plaza Altamira  – tomada por militares de alto rango que abiertamente llamaban al golpe de Estado -, en los actos terroristas perpetrados contra misiones diplomáticas de Colombia y España y otros recintos, en el asentamiento de un campamento paramilitar con más de 400 mercenarios preparados para asaltar el plació presidencial, el asesinato de cientos de dirigentes campesinos y activistas de derechos humanos, y un sin fin de intentos de golpes magnicidas.

Al mejor estilo del "Ku Klux Klan", el lado oscuro de la oposición ha colgado muñecos ahorcados de dirigentes chavistas, incluso presidentes, en puentes y  torres de alumbrado. Celebró a lo grande la muerte del Presidente Chávez para luego ordenar a sus simpatizantes que vertieran su rabia en las calles cuando Nicolás Maduro fue electo presidente en 2013, ocasionando así la muerte de 11 personas, entre ellas dos niños. Un año más tarde, fue la encargada de dirigir las guarimbas y acciones vandálicas que ocasionaron la muerte de más de 40 personas, una de ellas degollada por un cable de acero colocado precisamente para descuartizar a los motorizados chavistas.

El lado oscuro de la oposición siempre ha actuado con total impunidad y cuenta con el silencio cómplice de los medios de comunicación y la aquiescencia de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la OEA, entre otros.

Hoy la oposición ha mostrado su lado aún más oscuro.

Un reciente estudio de opinión de la firma Hinterlaces sobre la situación en Venezuela presenta un dato tan revelador como aterrador y preocupante, en tanto que muestra el deterioro que atraviesa su tejido social producto de la inoculación de la violencia fascista: el 96% de los entrevistados que se autodenominan “chavistas” y apoyan al presidente Maduro están en total desacuerdo con el uso de la violencia para dirimir las divergencias políticas. En el mismo sentido opina un 83% que se considera “independiente”. Pero tan solo el 57% de quienes respaldan a la oposición piensan de la misma manera. Prácticamente la mitad del antichavismo está de acuerdo con la violencia.

Una enfermera del Hospital Sor Juana Inés de Mérida publicó un mensaje en su cuenta de twitter ordenando el asesinato de los chavistas que ingresaran a centros de salud: “Dejen morir a esos malditos Tupamaros (…) que se mueran, jódanlos, métanle KCL pa’ que se infarten”, fue la instrucción que le daba a sus colegas para que le suministraran una inyección letal de Cloruro de Potasio a todos los que divergieran de su opinión política.

Días antes, el conocido sociólogo Tulio Hernández, articulista por largos años en diarios y páginas web del país, miembro de la junta directiva del diario El Nacional y vicepresidente de Asuntos Públicos del Banco Occidental de Descuento, pidió a sus seguidores que neutralizaran a manifestantes chavistas lanzando “hasta materos”. No pasó mucho tiempo cuando una señora fue impactada mortalmente en la cabeza con una botella congelada lanzada desde un edificio contra un grupo de simpatizantes del gobierno, lo que Hernández justificó por la necesidad de que “defendamos nuestros hogares con materos”.

Un video aficionado tomado durante una marcha opositora revela al diputado Freddy Guevara del partido de extrema derecha Voluntad Popular de Leopoldo López, dirigiendo las acciones de un grupo de encapuchados que posteriormente protagonizarían episodios de violencia y destrucción: “Chamos, hey, los de la capucha, pónganse en segunda línea para que puedan defender a los diputados, pónganse en segunda línea,” decía el diputado.

Precisamente, la esposa del también diputado y dirigente socialdemócrata de la oposición, Henry Ramos Allup, revela en una conversación telefónica con su padre difundida en televisión, que el ala extremista que controla a la oposición y dirige, entre otros, el propio diputado Guevara, fomenta las acciones vandálicas que han causado decenas de muertes y cientos de heridos en los últimos días. Para la señora de Allup, manifestantes opositores destruyen todo lo que ven a su lado y, “si ellos pudieran quemar a Venezuela hoy, lo harían”.

Durante años, la extrema derecha venezolana ha señalado a las organizaciones populares que desarrollan una labor social y constructiva en diferentes ámbitos del país, como agrupaciones terroristas que amenazan la estabilidad y entorno familiar de las clases medias y medias altas, sembrando así una matriz de odio en contra de éstas, lo que a su vez revela una deplorable discriminación social y racial. En el pasado fueron los “círculos bolivarianos del terror”, aquellos grupos de discusión política surgidos del proceso constituyente de 1999, quienes estaban dispuestos, según inculcaba la derecha, a penetrar los hogares de la familia venezolana, destrozar sus viviendas, violar a sus hijas y asesinar matrimonios. Durante el sabotaje petrolero posterior al golpe de 2002, organizaciones vecinales, victimas del mensaje distorsionado de la oposición, llegaron a diseñar un plan de defensa que consistía en levantar barricadas al frente de sus edificios, secuestrar a los trabajadores residenciales para un posible “intercambio de rehenes” y repartir un “kit” de canicas para tirarlas a los pies de los chavistas que intentaran invadir los edificios, y un martillo que atestarían contra su cráneo al momento en que perdieran el equilibrio.

El mensaje perverso que hoy difunde sistemáticamente la oposición es aún más perturbador. Su blanco ahora son los “colectivos armados”, lo que ha indignado y puesto en peligro la seguridad de agrupaciones, tales como el movimiento teatral Cesar Rengifo que cuenta con numerosos núcleos a nivel nacional, o el Colectivo Diversidad Sexual que trabaja en la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI, entre otros colectivos que realizan una labor social y cultural en el contexto de la democracia participativa venezolana.

El bombardeo sistemático de mensajes neuróticos a través de medios y redes sociales han ocasionado una histeria colectiva entre la población antichavista, y aquellos que no tienen las herramientas culturales para discernir entre la realidad de su entorno inmediato y el mensaje distorsionado que recibe, entra en un proceso de disociación que la hace considerar como normal y hasta necesario la extinción de la “raza chavista”.

En "El Origen de la Violencia", Mariló Hidalgo (2001) sostiene que “la violencia nace a partir de la separación del hombre de su entorno natural”, y ese ha sido precisamente el objetivo de una oposición que hoy muestra su lado más oscuro.
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