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martes, 7 de agosto de 2018

Encrucijada y malas coincidencias del nuevo presidente

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez: 
I. Tomar partido o no intervenir he ahí el dilema

En el momento previo a la posesión del gobernante, la noticia criminal de llamado a juicio a Álvaro Uribe (AUV), opaca la lucidez de la toma de juramento del cargo, pero tendrá que comportarse y responder con grandeza como exige cualquier país de la OCDE, sea Islandia donde a nadie se le ocurre matar a otro o Finlandia, Austria, Canadá, Noruega, Alemania, donde un llamado judicial es una acción soberana de ese poder independiente, como ha ocurrido con el llamado a juicio del yerno del rey de España o al mismo Rey abdicado.


Son asuntos ajenos al fuero e intervención del presidente, sus ministros y los congresistas, que allí suelen decir cosas como que: es un asunto judicial; el gobierno respeta la decisión y no opina; esto no debe discutirse; el tema no entra a la agenda. Eso se espera después de haber vendido la paz afuera para conseguir victorias anticipadas, en beneficio de los huevitos de la confianza inversionista y de la seguridad jurídica, basados en  el respeto irrestricto por reglas iguales para todos, sean gobernantes, mensajeros, deportistas o traficantes. La ley es dura e imparcial para bien de la paz y la convivencia y, al gobierno corresponde ponerse del lado de la legalidad, acatando y ofreciendo garantías para que se cumpla la constitución en beneficio del estado de derecho y en contra de la captura de los aparatos de justicia por el espíritu del odio. 

Se firmó el acuerdo de paz, pero aun es frágil su implementación, no se evidencian mayores avances en el ajuste necesario en las instituciones y los enemigos de esa paz pasaron de estar agazapados a mostrar su artillería en todos los escenarios del poder, empezando por trivializar lo conquistado, desprestigiar la construcción de justicia, burlarse de la defensa de la vida y banalizar lo alcanzado, como si solo se hubiera ejecutado un trámite entre el gobierno y una insurgencia y el reconocimiento de victimas fuera para el fondo de un cartel. Aunque no haya grandes augurios, el compromiso de la paz es de orden estatal y compromete el desarrollo de la constitución, por lo que la real de afirmación de respeto a la vida, dignidad y realización de derechos, constituye la espina dorsal en la gobernabilidad del  nuevo presidente, llamado a responder sin vacilación a la esperanza de tener un país respetuoso de sus pactos, menos desigual, mas educado, menos violento y más humanizado.

Habrá obstáculos para el gobernante y para los defensores de paz y derechos, pero así mismo habrá respuestas organizadas del lado del poder y del lado de la gente. La primera prueba que se atraviesa en el camino del presidente, es que sobre su ofrecimiento de legalidad, tendrá que resolver como estadista la encrucijada de salir a defender la inocencia del jefe de partido y de la alianza de gobierno, llamado a juicio por una corte de justicia o tomar la opción de abstenerse de intervenir. El sistema de justicia pone a prueba la inocencia de Uribe, pero también la solidez del estado de derecho, por tratarse de un proceso penal de largo aliento, que no se resuelve en medios, ni con telarañas de desinformación y exige la aplicación estricta, imparcial y recta de las reglas del derecho.

No intervenir, lo pondrá en serios problemas con su partido, pero eso es lo propio en un estado de derecho y en un gobierno responsable. Solo respetando y respaldando las decisiones del poder judicial, sin intromisión, ni opinión lo pondrá en el lugar del presidente. El  buen estadista habla y actúa con prudencia y protege y respeta los derechos, tanto de sus seguidores como de sus opositores o contradictores y responde a las demandas de la sociedad con garantías, sin agotar el mandato con los acostumbrados autoritarismos y excesos belicosos y camorreros de su partido, que puedan conducir al abismo de otra guerra inútil y sangrienta, que no solo le impida gobernar, sino que lo exponga a pasar a la historia no como un destacado joven político, sino como un tirano más.

II. La mala hora en que llega una mala leche

En medio de los preparativos para el regreso de Álvaro Uribe (AUV) a palacio acompañando al presidente nuevo, el espectáculo mediático con nivel de escándalo, deja una estela de sombras, jalonada, a último momento por un señor de mala leche, que viene a defenderlo ridiculizando la inteligencia del sistema judicial y reviviendo engaños, antecedidos por relatos de terror de una crueldad sin límite organizada con la mezcla entre política y narcotráfico.

El señor de mala leche, fue gran amigo de Carlos Castaño, (máximo jefe paramilitar creador de las AUC), mandado a matar por su propio hermano Vicente, que lo acusó de querer entregarle a los Estados Unidos (USA) a los otros jefes metidos en narcotráfico. Este asesinato dejo claro que paramilitarismo y narcotráfico están mezclados y entre líneas descubre que USA desprecia lo que ocurra con la barbarie, pero castiga a discreción lo segundo, como lo demostró con juicios exprés a los jefes entregados en extradición por el presidente Uribe, a quien le deben haber sido eximidos de soportar juicio por sus atroces crímenes en Colombia. En esta historia está pendiente juzgar a los determinadores políticos, que podrían ser extraditados o en su defecto “extraídos”, a discreción por “razones de estado”.

El hombre de mala leche reaparece mágicamente para hablar por Santiago Uribe, procesado por organización, creación y operación de de grupos paramilitares y en particular del grupo los doce apostáteles y termina defendiendo a AUV, hermano de Santiago. Fue noticia por haber traicionado a su patrón asesinándolo en indefensión[1]. Como él decenas de victimarios hace más de una década, contaron con detalle algunos de sus atroces crímenes, para los que se prepararon para sobresalir como hombres perversos, malvados, efectivos para provocar horror y disfrutarlo, para ensañarse sobre los cuerpos cortándolos en pedacitos, tragándose partes de sus carnes vivas o “haciendo trizas” la vida y dignidad humana, en una competencia de barbarie por demostrar cual era el mejor, sin superar a sus patrones y aprendiendo a guardar respeto a los ilustres señores del poder político (congresistas, alcaldes, gobernadores, empresarios, otros) y también a desaparecer todo tipo de pruebas, que era la base de la reproducción y eficacia del modelo, que superó la cifra de cien mil asesinados.

 En algunos de los pasajes relacionados con el hombre de mala leche que llega al momento de asunción del poder, se puede leer “...Apuntaron con sus fusiles hacia el refrigerador donde estaba atrincherado Carlos Castaño. El otrora máximo jefe paramilitar, el símbolo de muerte y terror, se había quedado sin balas. Agarrado por los brazos por quienes hasta hace poco eran sus propios soldados, caminó unos cuantos metros hasta encontrarse cara a cara con ‘Monoleche’. El mensaje era inequívoco.... Antes de que Carlos pudiera maldecir o compadecer a su propio hermano, el emisario de la muerte descargó 12 tiros de pistola 9 milímetros sobre él.  ‘Monoleche’ tomó el radio y dio el parte de que la misión estaba cumplida. Después saqueó las pertenencias del fusilado.

Se llevó el computador portátil y un saco lleno de dinero (y dicen que la pistola de su patrón)... Una semana después, la Fiscalía venía en camino para buscar los cuerpos. Entonces algunos de los hombres que habían participado en el crimen fueron enviados a desenterrar los cadáveres -excepto el de Castaño- y llevarlos hasta la finca El Barro, propiedad de ‘Monoleche’. Para evitar que algún día fueran identificados, los picaron y después los incineraron.... La muerte de Castaño despejaba el camino para que narcotráfico y paramilitares quedaran unidos como un solo cuerpo en las negociaciones que se llevaban a cabo en Santa Fe Ralito (con el presidente Uribe) (26 de septiembre de 2008)”. En otros testimonios se lee: “alias ‘Monoleche’, quien en una primera confesión pública a mediados del 2006 reconoció ser el autor material del asesinato de Carlos Castaño, en enero de 2008 se retractó ante un fiscal de la Justicia y Paz y afirmó que había comandado el operativo, pero que no disparó” (abril de 2010). En 2009 fue vinculado a la desaparición forzada de un campesino y amenaza y desplazamiento de los familiares en la vereda Marsella de Arboletes, Antioquia (3 de marzo de 2009).

 En 2014, la fiscalía solicitó excluirlo del programa de justicia y paz por haber faltado a la verdad, respecto a que en diligencia de noviembre de 2003 admitió haber llegado hasta un predio con el fin de “usurpárselo a su propietaria....” y en diligencias del 24 de enero de 2008 y el 13 de agosto de 2009, “negó su participación en este despojo”, A estas retractaciones, se suma su presunta responsabilidad en la desaparición y homicidio de los hermanos Vélez Ruiz, y de un contador para apoderarse de unos predios de su jefe Vicente Castaño. No resulta benéfico que un hombre de traiciones, odios y motosierra para descuartizar opositores, coincida con el presidente defendiendo la inocencia de AUV, al inicio de su gobierno del que se esperan mejores tiempos de luz y de muy poca sombra.  

[1] www.verdadabierta.com. Tribuna pública que guarda la memoria de buena parte de los horrores señalado en versiones libres por los paramilitares. 
mrestrepo33@hotmail.com

viernes, 29 de junio de 2018

Colombia: El desafío de la izquierda frente a la agenda guerrerista de Álvaro Uribe e Iván Duque


Por Tony López R  (*)
La elecciones  del  27 de mayo y el 17 de junio en Colombia, celebradas en paz y  tranquilidad, es fruto de los Acuerdos de Paz, firmado por  el Gobierno y las Fuerza Armadas Revolucionarias de Colombia- ejército del Pueblo. (FARC-EP). Pero también  la decisión del Ejército de Liberación Nacional, (ELN) que durante los dos eventos electorales y con el propósito de no lesionar los diálogos que llevan a cabo con el Gobierno de Santos Calderón, aceptaron un cese de hostilidades. Lo cual demuestra la voluntad política y de paz de esta organización guerrillera.

Este histórico acontecimiento, que habla del goce, beneficio y alegría de vivir en paz, se ha manchado,  contradictoriamente, una importante fuerza  electoral votaron a favor del Centro Democrático, disidencia liberal-conservadora santandereana, conformada por Álvaro Uribe e Iván Duque, con el apoyo de la derecha liberal presidida por César Gaviria, el partido gubernamental de la Unidad Nacional, el liberal Llerista Cambio Radical,  y sumadas las autoridades de la derecha católica y las retardatarias sectas religiosas cristianas, que desde el pulpito hacían campaña a favor de está formula guerrerista.

No es una herejía lo que estoy  señalando, veamos cuales han sido las declaraciones del electo presidente Duque sobre los Acuerdos de Paz y los diálogos que con el  ELN, sostiene el Gobierno colombiano en La Habana.

Durante su campaña presidencial Iván Duque sostuvo firmemente la política de su partido el Centro Democrático de adversar los Diálogos de Paz,  que se llevaron a cabo por cuatro años en La Habana, movilizaron y desarrollando una campaña mediática y feroz contra el plebiscito convocado unilateralmente por el Gobierno y esta extremista organización enemiga de la paz,  logró imponer el No a los Acuerdos de La Habana.

Una verdadera irracionalidad, porque la historia no reconoce la existencia de un pueblo que vote a favor de la guerra.

Buena responsabilidad tuvo el Gobierno en esta derrota, cuya campaña fue débil, desde las más altas instancias del Partido oficialista de la Unidad Nacional, poco se hizo tanto en orientar a sus miembros, como hacer un fuerte desmentido frente al mentiroso linchamiento mediático, basado en que el Jefe de la Guerrilla ocuparía la silla presidencial y que se impondría un gobierno “Castro-Chavista”.
Una vergüenza porque  demuestra el analfabetismo político o sobre todo la imposición  del pensamiento pro imperialista y reaccionario del santanderismo frente al unitario y latinoamericanista y caribeño  pensamiento bolivariano.

Pero esa derrota del SI a los Acuerdos, deja al desnudo esa conducta y la trampa política, el apoyo del Partido Gubernamental, a la fórmula del extremista Centro Democrático presidencial de Uribe –Duque, es un voto en contra de la paz, nada compresible ese apoyo,  pues incluso el presidente Juan Manuel Santos fue premiado con el Nobel de  Paz.

Un triunfo del SÍ le hubiera dado fortaleza política, social y jurídica a dichos Acuerdos. Esa derrota permitió  revisar a pedido del Centro Democrático y especialmente de Álvaro Uribe, el contenido del Acuerdo sobre la justicia transicional, lo que ellos llaman no aceptar impunidad a la guerrilla y  evitar que sienten en la silla de los acusados a los ejecutores de crímenes de Lesa Humanidad, los mal llamados falsos-positivos y a los altos funcionarios que aprobaron una política de terrorismo de Estado y a sus aliados, banqueros latifundistas y jefes de los carteles de la droga. Algo ya logrado pues la revisión de la nueva Corte Constitucional,  dejó sin efecto incluir en su juzgamiento a estos sectores muy comprometidos  en graves  violaciones de derechos humanos y causantes de miles de víctimas de la guerra  y millones de desplazados.

La política del nuevo Gobierno que asumirá el próximo 7 de agosto será muy clara y firme. Mantener y profundizar el modelo neoliberal, con una fuerte política fiscal que favorecerá a los ricos y afectará a la clase media y empobrecer a los más pobres.  Ya declaró públicamente que solicitará al Congreso donde tiene mayoría, una reforma a la Jurisdicción Especial de Paz, obviamente con vista a debilitarla aún más y garantizar la defensa de los represores y sus cómplices. Otro de los objetivos es evitar que las 10 curules, acordadas y  aprobadas en los Acuerdos que ocuparan dirigentes del nuevo Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, (FARC) la ocupen, si antes no son juzgados y pagados sus penas. Algo difícilmente pueda  lograr.

Por otra parte propone que el delito del narcotráfico no pueda ser considerado como delito conexo al delito político cuando se comete o cometió para obtener recursos para el financiamiento de la guerra, otro elemento para vincular a la guerrilla al tema del narcotráfico. Tema que fue debatido ampliamente  entre las delegaciones del Gobierno y las FARC y acordado y firmado por el Presidente. Ahora Uribe y Duque se empeñan en eliminarlo y que quede en manos de la Corte Suprema.

En este sentido el pasado 18 de Junio, a menos de 24 horas de ser elegido Presidente, Duque solicitó al Congreso aplazar el trámite de la última ley necesaria para que la Justicia Especial de paz  (JEP) pueda funcionar,  es una ley que se ocupa de los procedimientos que deben aplicarse y se está tramitando en el Congreso. Frente a este mensaje, el presidente Santos Calderón, se opuso a esta petición de Duque y pido al Congreso que se apruebe.

El 20 de junio la Cámara de Representantes aprobó la ley que ahora debe pasar al Senado, para que se complete el marco normativo de la JEP, el debate será muy tenso, porque se conoce y es publicó que en el Senado se concentra un grupo de legisladores vinculados al paramilitarismo, sobre todo los representantes del Centro Democrático, cuyo jefe de bancada es el senador Álvaro Uribe y algunos conservadores y liberales.

Por otra parte el mensaje de Duque  a los Diálogos de Paz que llevan a cabo el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, (ELN) en La Habana, en la conferencia de prensa que ofreciera el pasado 20 de junio, es sumamente negativo y humillante, al plantear  que  “el ELN deben abandonar todas sus acciones criminales y proceder a concentrase en sitios escogidos, vigilados y con veeduría internacional”.  Este es el mensaje equivocado y el que siempre han  tenido algunos gobernantes colombianos respecto al ELN, en primer lugar subestiman a esta organización política y  militarmente, el planteamiento de la rendición no caminará con el ELN, no solo militarmente preparada en lucha irregular en cerca de medio siglo de combates,  con victorias y también contundentes derrotas como la de Anorí, de la cual se levantaron como ave fénix, en el ELN hay una cultura política y fuertes convicciones política e ideológicas  de porque luchan, jefes míticos.

Esta es una organización que tiene una fuerte influencia en el movimiento social. El presidente Duque demuestra así su poca experiencia  y conocimiento de su país. Solicitarle la capitulación al ELN, es enardecer más el sentimiento de pertenencia a una organización que desea la paz, pero sobre la base de una participación popular o como ellos llaman una Convención Nacional  con todos los factores políticos y sociales.

Hoy  25 de junio,  al dar a conocer que el 2 de julio volverán a la Mesa de Dialogo,  acaban de proponer, un gesto de buena voluntad, de cese bilateral de fuego por 100 días, para que el Gobierno de Duque pueda hacer el empalme con el gobierno saliente y continuar los Dialogo con esta nueva administración, imagino que el pueblo colombiano pida aceptar está propuesta.

El desafió de la centroizquierda y la izquierda y otros sectores políticos y sociales amantes de la paz, será cerrar filas y trabajar por fortalecer sus estructuras y conformar un Frente Amplio por la Paz y evitar todo lo que puedan dañar los Acuerdos de Paz, tendrán así las  bancada de centro, centroizquierda e izquierda en Cámara y Senado, aliados importante cuyo respaldo necesitan.

El escenario para la alianza que dio los más de 8 millones de voto a Gustavo Petro, resulta un gran  reto, pero también tiene su ventaja, si consideramos que el electorado que votó por Iván  Duque,   se concentró en solo 5 departamento del país, mientras que 27 departamentos votaron equilibradamente y lo que lógicamente requieren, tanto los departamentos del país paisa, y el norteño santandereano es una especial atención.

El país está dividido y cuando sienta el rigor represivo y la política de empobrecimiento a las capas más sufrida, la violencia  lamentablemente regresará a las oscuras noches de la Seguridad Democrática,  que impuso Álvaro Uribe durante su presidencia.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

viernes, 1 de junio de 2018

Colombia: Respuesta a una malévola infamia contra Cuba y Venezuela.


Por. Tony López R.:
Radio Martí  Noticia, conocida agencia financiada por el gobierno de Estados Unidos desde la época de Ronald Reagan,  creada y orientada por la CIA para desarrollar campañas contra la Revolución Cubana, sus líderes y ahora contra Venezuela, publicó un artículo atacando a Cuba y a Venezuela, al señalar que las embajadas de estas dos naciones en Colombia  realizan actividades de inteligencia y de las cuales se han hecho eco algunos medios de prensa en el sur de la Florida de habla hispana. Resulta de Perogrullo señalar que detrás de esta campaña mediática esta la CIA con la complicidad de la extrema derecha colombiana.

Este reality  show, lo montan como una cortina de humo  previendo el escándalo que produciría   la denuncia  contra el ex presidente Álvaro Uribe Vélez,  que  el pasado 25 de mayo hizo el diario New York Times,  refiere el diario que  “los cables describen reuniones entre 1992 y 1995 de funcionarios estadounidenses y Uribe Vélez. Uno de ellos consigna que en 1993 la embajada de Estados Unidos se reunió con Luis Guillermo Vélez Trujillo, entonces senador del Partido Liberal. El político se quejó de que la familia Ochoa Vásquez, un importante clan colombiano vinculado con el Cartel de Medellín, “había financiado” las campañas políticas de Uribe.
Resulta curioso que a “principios de mayo, el senador y ex presidente colombiano Álvaro Uribe informó que la Agencia Nacional de Inteligencia de Colombia le había entregado reportes “sobre un posible atentado en mi contra, en el cual estarían involucrados criminales locales y extranjeros”. La información de Uribe fue corroborada por el Ministro del Interior, Guillermo Rivera.

Mientras, refiere Radio Martí, que en  entrevista con “RCN Radio, el ex presidente Andrés Pastrana había urgido al gobierno de Juan Manuel Santos a decir “si efectivamente hay o no hay un plan con injerencia extranjera por parte de los Gobiernos de Venezuela y Cuba para asesinar al ex presidente Uribe".

La temeraria declaración de Pastrana  en RCN puede suponer que detrás de este show,  está la extrema derecha colombiana y los organismos de inteligencia especializados en  fabricar noticias,  montadas sobre falsedades,  acciones en la cual la CIA es experta,  pero seguramente con aviesos fines y planes contra Venezuela  que no se pueden descartar, si se toma en cuenta la agresividad que desde Colombia existe contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, al que el Gobierno colombiano lo considera ilegitimo.

Las acciones conspirativas  y  la declaración de ilegitimidad de las elecciones en Venezuela, por parte del   Secretario General de la OEA y respaldada por el  Grupo de Lima y la Unión Europea,  demuestran que Estados Unidos sigue manteniendo el llamado Plan Maestro con el objetivo de intervenir militarmente, bajo el escudo de una “intervención humanitaria” y del cual no es ajeno el Gobierno colombiano por formar parte del Grupo de Lima.

Otro de los objetivo de esta campaña mediática  es dañar la necesaria unidad, dentro de la diversidad, de los países de América Latina y el Caribe, especialmente la CELAC, que ha proclamado a nuestra región como zona de paz, oscuro propósito que solo favorece al imperialismo estadounidense.

El artículo  de Radio Martí  afirma que el embajador cubano y otros dos funcionarios diplomáticos son  oficiales de la inteligencia cubana y que el resto de la misión diplomática cubana en Bogotá 19 en total, se dedican a realizar actividades de inteligencia, una mentirosa y temeraria  información, porque al final  perjudica más al Gobierno del doctor Santos Calderón, a sus actuales agencias de seguridad y pone en telas de juicio a la cancillería que otorgó el beneplácito al embajador cubano. Así mismo da a conocer una cantidad de información  sobre funcionarios y ex funcionarios diplomáticos cubanos, incluyendo datos biográficos, direcciones de sus domicilios en  Cuba y remonta estas a décadas pasadas y de los años 80.

La pregunta es: ¿quién le aportó esas informaciones a Radio Martí?,  algunas de ellas  muy  privadas, ¿quién es el que desarrolla acciones de inteligencia en Colombia?:  Cuba  o las conocidas agencias estadounidenses de inteligencia que trabajan en la búsqueda de información sobre los   cubanos y otras agencias que al parecer  tributan información  a la extrema derecha colombiana.

Debe esperarse que  el Gobierno de Colombia responda  a esta infamia dura y contundentemente, porque es una campaña que puede  empañar las  normales  y buenas relaciones, entre los dos países,  Cuba, se dedica en Bogotá  a trabajar en fortalecer sus relaciones bilaterales  en el campo cultural, comercial, educacional, técnico, diplomático, consular, y ha sido un factor de apoyo y  ayuda en la solución del conflicto social y armado en Colombia, los diálogos de La Habana entre el Gobierno y las FARC-EP  (2012 a 2016) así lo demuestra. También lo fue durante el gobierno de Andrés Pastrana, cuando formó parte de los 10 países facilitadores en los diálogos con las FARC-EP y en el Grupo de Cinco países en las conversaciones con el ELN  (1999 al 2002).  Y en el 2006-07  con sede en Cuba,  los diálogos  con el ELN a petición del presidente Álvaro Uribe Vélez.

Esto sin contar con el apoyo que se le brindó al gobierno de Julio Cesar  Turbay Ayala, y a petición de dicho presidente y  la muy influyente gestión del embajador cubano Fernando Ravelo Renedo, se pudo solucionar la crisis por la toma  de rehenes de la embajada de República Dominicana por  el M-19 el 27 de febrero de 1980 y se salvaron muchas vidas, incluidas las de los embajadores de Estado Unidos, El Vaticano, Brasil, Israel, México, Venezuela, Suiza, Austria  entre otras representaciones diplomáticas y consulares. Y la solución y liberación de Juan Carlos Gaviria, hermano del ex presidente César Gaviria retenido por una ya disuelta organización conocida como JEGA.   Estas son  entre otras la actuación de Cuba a favor de soluciones pacíficas y en busca de la paz en ese hermano país.

Paradójicamente uno de los gobiernos más beneficiados con el apoyo de Cuba para solucionar la compleja situación  internacional en las cual se involucró el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, fue el secuestro en territorio venezolano  de Rodrigo Granda, lo que provocó un gran conflicto entre ambas naciones, fue la mediación del presidente Fidel Castro,  entre los mandatarios Chávez y  Uribe, lo que  finalmente solucionó está grave violación del Gobierno colombiano.

La aceptación de Cuba en el 2006 y 2007 de los diálogos del ELN y el Gobierno de Uribe Vélez, cuando a petición de México los diálogos no pudieron continuar en el país azteca.  Y actualmente, y a petición del gobierno del presidente Santos,  se llevan a cabo estos diálogos  en La Habana con él ELN, cuando el gobierno Ecuatoriano decidió no continuar ofreciendo su territorio como sede.
Esta es  la merecida  respuesta a una malévola infamia contra Cuba y Venezuela. ´

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

sábado, 28 de abril de 2018

Venezuela los votos en tiempo de guerra


Por Marco Teruggi:
El 20 de mayo habrá elecciones presidenciales en Venezuela. Parecía impensable, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo. También lo era sostener que el chavismo llegaría con tres elecciones ganadas -constituyente, municipales, gobernaciones- los pronósticos a su favor, que Nicolás Maduro tendría ante sí a un pastor evangélico, Javier Bertucci, y un traidor recientemente derrotado en las urnas, Henry Falcón. La política no es matemática y Venezuela no  encaja en manuales. La derecha llega con una superposición de derrotas, incapacidades estructurales, descrédito en las masas. Pocos creen en su dirigencia agrupada en el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela, o como pieza solitaria en campaña. Los primeros son la reagrupación de pedazos rotos de la Mesa de Unidad Democrática, desde Acción Democrática hasta Primero Justicia, Voluntad Popular, con la incorporación subordinada de partes de lo que fue denominado chavismo crítico, con la intención de mostrar una nueva amplitud.



Su planteo público es recuperar la democracia, lograr elecciones justas. En privado apuestan centralmente a la estrategia golpista/intervencionista. Los segundos, principalmente Vente Venezuela y Antonio Ledezma, sostienen que no habrá solución posible a través de la vía electoral.

Esos dos agrupamientos no presentan candidatos para el 20 de mayo. Falcón decidió aprovechar ese vacío para lanzarse como pieza solitaria -¿al vacío también?- con su propuesta de dolarización de la economía.
El cuadro nacional, las miserias opositoras, son importantes para entender por qué el chavismo tiene mayores oportunidades en votos. La  derecha no tiene liderazgos genuinos, alternativa de país, su violencia del 2017 volvió a poner sobre la mesa quiénes son.

El problema es que el centro de gravedad del conflicto no reside en Venezuela. El análisis de los derroteros opositores permite entender una parte menor del asunto. Sus decisiones no son muchas veces suyas, en particular cuando es financiada de manera directa, como los 16 millones de dólares que recientemente le aprobó el gobierno norteamericano -eso es solo lo público-. El epicentro del conflicto está en el frente internacional, dirigido por los Estados Unidos, con sus aliados de la Unión Europea, y los gobiernos subordinados del continente. Ahí se planifican las tácticas, la dirección central de los ataques, la construcción de sus escenarios, actores, ángulos de tiro.

Así como el enfrentamiento ha desbordado el cuadro nacional y tiene centro de operaciones en el exterior, también la lógica del conflicto  del enemigo abandonó lo democrático -una tendencia en marcha en el continente- y se encuentra en los territorios de la guerra no convencional que busca periódicamente desenlaces por la vía que sea posible. Las elecciones presidenciales deben analizarse en ese cuadro.

La apuesta seguramente sería electoral en caso de haber tenido con qué. Los Estados Unidos, al leer la debilidad de la derecha, optaron por vaciarlas. Rompieron la mesa de diálogo con el gobierno en República Dominicana a principios de año, apostaron por aumentar el bloqueo sobre la economía de manera articulada con sus aliados/subordinados con la amenaza del embargo petrolero, continuar el intento de aislamiento diplomático, demonización comunicacional mundial, y preparar nuevos asaltos en función de cómo evolucionen las variables que impactan en simultáneo. Todas las posibilidades están en desarrollo.

Retirarse de las presidenciales no significa que no desarrollen política para ese escenario. La estrategia del vaciamiento es la del no reconocimiento internacional de los resultados, y el argumento de la pérdida de legitimidad de origen del gobierno ya que estaría basado en un fraude. Eso abriría las puertas a nuevas acciones que serían legales al estar frente, ahora sí, a una dictadura. Ese planteo ha venido en desarrollo desde el año pasado, con el ensayo fracasado del gobierno paralelo, del cual queda el Tribunal Supremo de Justicia ilegal -por completo desconocido entre la gente en Venezuela- que según la derecha sería el auténtico.

No es casualidad que haya vuelto a aparecer mediáticamente en estas semanas, de la mano con la prófuga ex Fiscal General -que se fotografía con el expresidente colombiano Álvaro Uribe- y la Asamblea Nacional en desacato, con la línea de enjuiciamiento del presidente para no reconocerlo -nuevamente- y, afirman, destituirlo. Se trata de una acción pensada para el frente exterior: ¿cómo piensan materializarlo en lo nacional?

No es la única política ante las elecciones: la otra es intentar actos de fuerza para conmocionar al país. El caso más reciente es la operación Gedeón II, donde fue desmantelada una célula que preparaba acciones con explosivo sobre puntos neurálgicos como el Consejo Nacional Electoral, y la comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, ligada a su vez con la trama de Oscar Pérez –presentado como mártir por la mediática internacional- quien en julio pasado había disparado sobre el Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz y lanzado granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia. No se trata solamente de vaciar sino de llegar a los comicios en las peores condiciones, impedirlas, y, de darse, que haya la menor participación posible.

La pregunta es qué pasará luego del 20 de mayo -con una posible victoria de Maduro- además del recrudecimiento de las líneas de ataque en marcha. Algunos indicios se han dado en estas semanas. Uno de ellos es el intento detenido de conspiración dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde fueron arrestados seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos, pertenecientes al Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo, con fuerza en el Batallón Ayala, uno de los principales del país, situado en Caracas. La apuesta hacia el formato clásico de Golpe de Estado está presente, lo financian, lo invocan voceros y medios de la derecha.

Otra hipótesis de resolución sería una acción de fuerza a través de vías fronterizas, con montaje de escenarios de falsa bandera, que abrirían las puertas a una escalada, o con el argumento de la crisis humanitaria. Antonio Ledezma, en línea con Julio Borges, se lo imploraba al vicepresidente norteamericano en Lima, el mismo día de los bombardeos a Siria. Para saber la viabilidad de eso es necesario indagar en los laberintos del poder colombiano, y evaluar hasta qué punto, junto a los Estados Unidos, estarían dispuestos a desatar un escenario de esas características, con desenlace incierto en tiempo y resultados. Lo planifican, no hay duda.

La pista más fuerte parece estar en el bloqueo económico y las consecuencias que trae. El cerco aprieta cada vez más fuerte, en las sanciones a quienes comercien con Venezuela, la acción central de los bancos, el contrabando masivo de billetes -que recibió un golpe recientemente con la operación Manos de Papel-, los gobiernos que se pliegan a la estrategia norteamericana.

El país tiene una matriz económica dependiente del comercio exterior, y de los cinco primeros países de los cuales se importa, el primero es los Estados Unidos, y tres son parte del Grupo de Lima, es decir el espacio de unión de los gobiernos de derecha del continente contra la revolución ante los fracasos de la OEA. Un ejemplo, los medicamentos: se comercia 34% a los Estados Unidos, 10% a Colombia, 7% a España, 5% a Italia, otro 5% a México, 3% a Brasil. El bloqueo impacta de lleno en la población, y ese es su objetivo. Las alianzas con China, Rusia, el lanzamiento de la criptomoneda Petro, son movimientos para romper el cerco.
El plan de colapso de la economía -dicho en esos términos por los Estados Unidos- puede conducir al inicio de la acción bajo paraguas de la crisis humanitaria, o desencadenar reacciones populares violentas, espontáneas, de reflejo de ahogado ante una asfixia que se siente por partes. Ninguna de las dos desembocaduras se ha dado hasta el momento, la segunda no es una necesidad, la política, se dijo, no es matemática. La estrategia contra Venezuela sigue empantanada en el mismo punto: cómo lograr el desenlace.
¿Qué significa para el chavismo ganar elecciones en ese contexto?
Estabilizarse en el gobierno, ganar tiempo, no perder un poder político que sería utilizado como espacio desde el cual desatar una revancha histórica a puertas abiertas.

Mientras, el cotidiano popular es de una adversidad cada vez más aguda: dificultad para conseguir efectivo, desplazarse, comprar los productos que aparecen a precios hiperinflacionarios, conseguir medicamentos, vivir sin comprar y revender algo de manera especulativa o conseguir dólares con algún familiar fuera del país. Parece por momentos un país que se detiene de a poco, por sectores, sufre una nueva metamorfosis en las subjetividades. Es evidente que la tarea central del gobierno, del chavismo como movimiento, es la de estabilizar la economía. ¿Cómo? Ahí la pregunta, dificultad, alimentada por la complicidad de la corrupción que se instaló en áreas vitales como la industria petrolera y las importaciones, es combatida desde la nueva Fiscalía General.

El chavismo parece en condiciones de ganar no solamente por las derrotas acumuladas de la derecha, sino porque llega de manera unida, representa una base de cerca del 30% de la población, es quien, en este contexto, busca soluciones -así sean paliativas- a las dificultades. La derecha no está en los barrios populares, allí se encuentra el chavismo, en políticas de gobierno y/o organización popular bajo consejos comunales, consejos locales de abastecimiento y producción, comunas, colectivos. El asunto ha sido y es de clase. El problema es que ese contexto material, sumado a errores políticos de dirigencias del chavismo propios de la vieja política, no permiten poner en marcha un espíritu electoral en el país: la campaña no emerge, no se siente en las calles, falta un mes para los comicios. Lo central -salvo acción repentina de fuerza- es, como muchas veces en Venezuela, lo que vendrá post elecciones, ya que la guerra reorienta sus tácticas según resultados electorales pero no se detiene. Allí está no solamente el centro de gravedad internacional sino también la forma en cómo se abordarán los nudos estratégicos económicos y políticos. Sobre este punto la revolución tiene contradicciones expuestas, como es en el caso de la tierra, su tenencia y producción, la pulsión entre avanzar con corrección de errores o restaurar.

Un dilema que encierra debates estratégicos, y no es en abstracto sino en estas circunstancias de economía en guerra. Venezuela es una necesidad continental. Lo que acá pasa impacta sobre el horizonte americano, su retroceso, empate o avance. Los Estados Unidos lo tienen claro. Votar a Maduro es una lealtad necesaria con nuestra propia historia, nuestras posibilidades por venir.

Fuente: blog Hastaelnocau
coordinadora@solidaridadvenezuela.org

sábado, 18 de noviembre de 2017

Santos: una pesadilla para Colombia.

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Los sicólogos y también los siquiatras que investigan acerca de la perversidad humana tienen en el presidente de Colombia Juan Manuel Santos, el más soñado de los objetos de estudio. La perversidad está asociada a una malignidad superior, a la perfidia, a la perversión y a la depravación todas estas, categorías que coinciden en cualquier escuela sicológica o incluso en las visiones religiosas del término, que agregan otros sinónimos los cuales varían según cada punto de vista.

El sicólogo mexicano Alexandro Aguirre Reyes, especialista en Clínica Psicoanalítica y Magister en Terapia Cognitiva Conductual, afirma que la perversión es asintomática. No presenta en el sujeto la necesidad de buscar ningún tipo de tratamiento, ya que nada de lo que le ocurre, le produce padecimiento. Una persona perversa está acosada por pensamientos obsesivos destructivos, al creer que los actos humanos no son sinceros. La mente perversa es una condición anormal de la personalidad cuyo rasgo dominante es la continua agresividad y destructividad hacia otras personas, a través de pensamientos y actos malignos.



Una profesora de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela, consultada para esta nota explicó que la perversidad tiene su origen en una práctica social, una cultura arraigada, un modelo económico, los antecedentes familiares y tradiciones históricas, es decir, nadie nace perverso, son las condiciones de su entorno, las que le dan esa condición. Santos es un hombre que jamás ha tenido algún tipo de dificultad en su vida y que ha impuesto siempre su razón por la fuerza del dinero de su familia o por el dominio de su clase, que ha tenido una presencia omnipotente a lo largo de la historia republicana de Colombia.

Todos estos, entre muchos otros elementos que no cabrían en un breve artículo como éste, permiten explicar con mayor detalle, la enfermiza determinación de Juan Manuel Santos por destruir a Venezuela. Es comprensible, Santos proviene de una rancia familia de la oligarquía colombiana que por cinco generaciones (alrededor de 180 años) han ostentado el poder y las riquezas que forjaron su carácter y comportamiento. Su obsesiva aspiración de poder lo llevó a cambiar de partido político en tres ocasiones cuando sus caminos hacia la cima se iban cerrando, incluso compitió y derrotó a su mentor y amigo Álvaro Uribe, por la paternidad del ataque militar contra Ecuador, violatorio de la soberanía de ese país y del derecho internacional, lo cual celebró con gran jolgorio. Cuando Uribe no pudo aspirar a la presidencia por tercera vez y designó como su sucesor a Andrés Felipe Arias, Santos no vaciló en traicionarlo e iniciar una campaña en su contra que lo llevó a la presidencia de la República. Antes, contra su voluntad, tuvo que comprometerse con los grandes empresarios colombianos a restablecer las relaciones interrumpidas con Venezuela y Ecuador, que estaban llevando a Colombia a una penosa situación económica en 2010.

A partir de ahí, devino en un político, además de ambicioso, pragmático, oportunista e inescrupuloso. Un nuevo interés individual se atravesó en su camino de perturbadora necesidad de protagonismo: algún hecho de relevancia superior que lo mostrara fuera de las fronteras de su país, nuevamente, para su suerte, vino en su ayuda, la decisión de los que ostentan el poder, quienes impusieron la necesidad de finalizar la guerra, ante el problema que implicaba no poder aumentar ganancias a pesar de tener un país inmensamente rico, que además había firmado un TLC con Estados Unidos, al cual no se le podía sacar provecho por el continuo desangre para la economía del país, que significaba la guerra. Santos, vio en este mandato, esa posibilidad de ser famoso, y de manera oportunista, -sin creer en ello- se auto proclamó el “padre de la paz” de Colombia.

Solo la mente torcida de un sujeto de esta calaña puede afirmar, que su peor pesadilla era Venezuela, tal como lo dijo en una entrevista en Londres el pasado 10 de noviembre. Sólo una mente perturbada puede hacer tal aseveración, sin pensar cuántos graves y profundos problemas existen en su país, que no ha solucionado desde la primera magistratura del Estado y que por el contrario, se han profundizado. ¡Cuánto desprecio por su pueblo y su nación!.

Al presidente colombiano no le causa pesadillas que en su país exista un ejército paramilitar que con el resguardo de sus fuerzas armadas se está preparando para invadir a Venezuela. Claro, con su experiencia en Ecuador, piensa que podría cosechar los lauros de otra eventual “victoria”.

Tampoco le generan pesadillas que en el año 2016 en su país fueran asesinados 190 líderes sociales ni que entre enero y junio de este año, 335 defensores de Derechos Humanos fueran víctimas de algún tipo de agresión que puso en riesgo su vida y que se produjeran 225 amenazas más contra ellos. Así mismo, el pasado año, fueron asesinados 37 líderes ecologistas colombianos. A Santos no le quita el sueño que de los asesinatos de líderes sociales documentados entre 2009 y 2016 (casi todos durante su gobierno), en el 87% de los casos la justicia no ha hecho nada, ni siquiera identificar a los homicidas. La impunidad es cómplice de Santos…o viceversa.

Santos duerme bien todos los días, a pesar que en su país desde 1938 hasta este año han desaparecido 124.679 personas según un informe del Instituto de Medicina Legal. De ellos, 25.140 fueron presuntamente víctimas de desapariciones forzadas. Desde 2010, cuando Santos llegó a la presidencia, los casos anuales superaron los 7.000. Ese número se mantuvo relativamente constante hasta 2015. En 2016 bajó a 6.934 y, en el primer semestre de 2017, la cifra es de 3.932.

Santos es tan inmoral, que la pesadilla que significan los 280 mil venezolanos que se han ido a Colombia no lo dejan dormir, sin embargo, su sueño no se ve afectado por el hecho de que el conflicto colombiano produjo un millón de homicidios y 7 millones de desplazados, (primer lugar en el mundo), el 80% de los cuales llegó a Venezuela, donde viven con los mismos derechos que los ciudadanos que nacieron aquí, porque la Constitución Nacional así lo ordena.

Tampoco le genera pesadillas que su país sea el segundo más desigual de América Latina, y que un 1% de la población sea dueña del 81% de la tierra según la ONG británica Oxfam. Tampoco le causa pesadillas que en 2016 según el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) de Bogotá, los cultivos de coca aumentaran de 145.000 a 150.000 hectáreas durante 2016. Es la contribución de Santos a que se mantenga y amplíe la cantidad de 60 mil estadounidenses muertos cada año por sobredosis de drogas, lo cual agradece el gobierno de Estados Unidos, incrementando su apoyo al gobierno colombiano. Otra razón por la que Santos puede dormir tranquilo.

Este mismo centro de investigación afirma que el 62 % de los jóvenes colombianos que viven en el ámbito rural no se inscriben en la educación secundaria y que solo un 2 % accede a la universidad. Pareciera ser que éste no es su problema, no le quita el sueño.

Así mismo, el 42% de hogares colombianos viven en inseguridad alimentaria,   con relación a la desnutrición infantil se pudo establecer que, desde enero hasta noviembre de 2016, en la Guajira colombiana fallecieron 66 niños por hambre, pertenecientes al pueblo indígena wayúu. Además, en la última década, en Colombia han muerto aproximadamente 14.000 niños indígenas por este mismo motivo. Esto ha ocurrido durante el gobierno de Santos, pero eso no le genera pesadillas. ¿Por qué habría de tenerlas?, si son pobres e indígenas, es decir invisibles y excluidos de la gestión gubernamental. Como no existen, no pueden producir pesadillas.

A Santos no le producen pesadillas, los ocho congresistas, entre ellos tres de su partido que van a ser investigados por corruptos, al haber favorecido a la constructora brasileña Odebrecht. No puede darle pesadilla al presidente, algo que es absolutamente normal en su país y que ocurre todos los días.

En otro ámbito, una vez obtenido el Premio Nobel de la Paz, Santos ha permanecido indiferente a las modificaciones esenciales que sus partidarios en el Congreso están haciendo a los acuerdos de paz para transformar el espíritu del mismo, criminalizando a los defensores de derechos humanos y persiguiendo a los combatientes desmovilizados, 32 de los cuales han sido asesinados, así como 12 de sus familiares. Vaya paz la de Colombia y la de este Premio Nobel.

En su cobardía infinita, firmó los acuerdos de paz, para desmovilizar y desarmar a las FARC y hacer, en estas condiciones, lo que no pudo en el campo de batalla: intentar exterminarlos física y moralmente. Se trataba de que las FARC no pudieran jugar un papel en la contención de la agresión militar a Venezuela, mientras el ejército paramilitar de Santos se prepara para ello, lo cual, tampoco lo deja dormir, pero no por las pesadillas, sino por la euforia que le produce la sangre, el dolor y la muerte, por la satisfacción patológica que le produce su irracional perfidia y su natural perversidad. En realidad, la verdadera pesadilla para el presidente de Colombia es él mismo. 

sergioro07@hotmail.com 

miércoles, 23 de agosto de 2017

Sobre política exterior

Por  Eduardo Contreras:

El ex presidente colombiano Álvaro Uribe, político  ultraderechista y acusado como responsable de violaciones de  derechos humanos en su país, acaba de estar en Chile y hablándole a un público con el que se identifica, llamó abiertamente al golpe de Estado en Venezuela.


De este modo ha ocurrido que un ex gobernante extranjero en nuestro país llama al derrocamiento de un gobierno legítimo, constitucional, y con el cual Chile mantiene relaciones normales y nuestra Cancillería como si lloviera.

Pocas horas antes había pasado por Santiago otro personaje: Mike Pence, vicepresidente norteamericano. Vino enviado por Trump para instar al gobierno chileno a romper relaciones con el gobierno de Corea del Norte. Textualmente dijo: “ urgimos con firmeza hoy a Chile, y también a Brasil, México y Perú, a romper todas las relaciones diplomáticas y comerciales con Corea del Norte ". Es decir la clásica insolencia con la que el patrón prepotente trata a sus sirvientes.

¿Y qué contestó nuestro canciller Heraldo Muñoz a Pence? Dijo: “las relaciones con Corea del Norte son distantes porque nosotros hemos aplicado estrictamente todas las sanciones en contra de ese país que han sido decretadas por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas”. Añadió luego “En Chile no hay un embajador de Corea del Norte y tampoco en Pyongyang está destacado uno chileno, y las relaciones diplomáticas entre los dos países las manejan embajadores concurrentes. Concluyó: " Es una relación, yo diría, de muy bajo nivel, pero no tenemos contemplado el cortar relaciones diplomáticas con Corea del Norte"

Es decir ni una sola palabra de protesta porque el mensajero de Trump nos “urgiera con firmeza a romper relaciones” una orden inaceptable y que por supuesto importa una grave ofensa a la dignidad nacional.  Sólo explicaciones para tranquilizar al inquisidor como esas de que nuestras relaciones con Corea del Norte son distantes, de muy bajo nivel, etc. Pero rechazo categórico ninguno.

Que enorme distancia entre estas realidades y la política exterior de ese Chile democrático anterior al golpe del 73. Distancia que se expresa con fuerza en el alejamiento de los principios de unidad latinoamericana y de solidaridad con los pueblos y Estados de nuestro continente que defienden su independencia frente a las históricas presiones de los gobiernos de los EEUU de Norteamérica. Sobran ejemplos y una expresión vergonzosa y extrema es la posición de esta cancillería en relación a la situación que se vive en Venezuela.

Es posible que alguien que no haya vivido en Chile en los años previos al golpe de Estado desconozca elementos claves que vinculan ambas situaciones y no perciba adecuadamente la semejanza de ese tiempo con lo que hoy la CIA con el apoyo de Almagro en la OEA y de un grupo de gobiernos títeres lleva a cabo en Venezuela. Pero ese alguien podría informarse mejor lo que salta a la vista. Los mismos grupos terroristas de ultra derecha, el mismo acaparamiento de productos, el mismo juego de políticos reaccionarios y medios de comunicación a su servicio.

Cuando hablamos de la CIA, del imperialismo y otras categorías de la política contemporánea no hablamos de santos apóstoles. Se trata de instituciones creadas para defender al precio que sea al gran capital internacional. Para ilustrar lo que afirmamos tomemos un ejemplo de estos días que nos muestra cómo los centros de terror se unen en defensa de sus intereses con total desprecio por la vida de millones de seres humanos. Y es que el fundador de Wiki Leaks, Julian Assange, en reciente entrevista con el periodista John Pilger dio a conocer un correo electrónico que demuestra que quienes financian al ISIS, es decir al terrorismo islámico, son los mismos que los que financian la Fundación Clinton en los EEUU. En efecto, tanto dicha fundación norteamericana como el propio Estado Islámico es financiado por los gobiernos de Arabia Saudí y Qatar.  De eso hablamos cuando hablamos de cómo esos aparatos – que ya estuvieron presentes en el derrocamiento de la Unidad Popular en Chile – están hoy también presentes conspirando en contra del proceso bolivariano en Venezuela.

Por eso  es que aquellos que  desconocen lo ocurrido en Chile en los años 70 debieran meditar sus actos y de paso tampoco les haría mal leer y conocer la actual Constitución Política venezolana y enterarse del respaldo jurídico objetivo de la Asamblea Constituyente y de cómo el gobierno del presidente Maduro ha respetado la legalidad vigente. Prefieren el camino corto de la obediencia debida a quien se pretende dueño del continente.

Tan absurdo es todo lo que hacen los seguidores de EEUU, que hasta en el Partido Socialista Obrero Español – al que supongo que nadie en su sano juicio se atrevería a considerar “extremista”, “revolucionario” ni mucho menos “marxista leninista” -  ha formulado señalamientos que van en sentido contrario de la posición de varios gobiernos de América Latina.

La situación en Venezuela es "responsabilidad colectiva de los venezolanos no sólo del presidente Nicolás Maduro", aseguró el portavoz de la Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Óscar Puente. Y añadió que “En España existe un sobredimensionamiento, portada tras portada de la crisis en Venezuela”. "Una sociedad no llega a esta situación sólo por un Gobierno sino por múltiples razones" enfatizó el dirigente español, quien agregó que “La solución a la crisis política y económica por la que atraviesa Venezuela debe pasar por el diálogo" y el entendimiento" y deploró el "desencuentro frontal y radical" que hoy existe en ese país.

Conozco de cerca el pensamiento político retrógrado y el cerrado anticomunismo que prima en las alturas del ministerio encargado de las relaciones internacionales. Llegará el tiempo de hablar de todo aquello y más.
Por ahora simplemente consignemos a vía de ejemplo que, sugestivamente, nunca la actual cancillería ha tomado medida alguna respecto de funcionarios o embajadores que han hecho declaraciones públicas de carácter político contingente – no del pasado sino del presente – siempre y cuando esas declaraciones vayan en contra de los comunistas chilenos.

Un caso reciente es el de un embajador que formuló declaraciones públicas en defensa de una eventual candidatura senatorial por Antofagasta de José Miguel Insulza, aquel dirigente  que siendo ministro de Estado en tiempos de la Concertación impidió que Pinochet fuera juzgado por tribunales internacionales y salvó al dictador; en sus declaraciones ese embajador aludió abiertamente al Partido Comunista, pero como si nada. Si los atacados son los comunistas no hay problema para ese ministerio.

Es el criterio sesgado, reaccionario, conque se maneja la política exterior. Atentos a lo que diga EEUUU y  su institución predilecta, la OEA,  “ministerio de colonias” como se la  ha llamado con razón. Una lástima. Es de esperar tiempos mejores que permitan recuperar a plenitud nuestra independencia y nuestra solidaridad con los pueblos del continente.
eduardocontreras2@gmail.com