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miércoles, 4 de marzo de 2020

Y dónde está, el sistema Judicial de Colombia (I parte)




Por Tony López R.:
El establecimiento colombiano siempre se ha llenado la boca para autoproclamarse que ellos son la “democracia” más antigua de América Latina y el país de las Leyes. La realidad siempre ha sido otra, no voy a remontarme a las primeras décadas del pasado siglo. Solo resumiré los graves y serios problemas políticos, sociales y económicos, que comenzaron en 1946, con el gobierno conservador y autoritario de Mariano Ospina Pérez.


La interna del Partido Liberal en esos primeros años de la década del 40, entró en un debate para la elección del candidato a la presidencia de la República, el sector renovador apoyaba a Gabriel Turbay Turbay, mientras los sectores populares, progresista y revolucionarios, apoyaban a su líder, Jorge Eliecer Gaitán, un error político de la izquierda colombiana, encabezada por el Partido Comunista, que apoyó a Turbay   contribuyó al triunfo de Ospina Pérez.

El conflicto social y armado en Colombia, tiene su punto de partida, en ese triste y sangriento proceso, que dejó cerca de 300 mil muertos, entre 1946/58. La oligarquía fascistoide que gobierna actualmente en Colombia, pretende borrar los crímenes cometidos por “pájaros y chulavitas” y cobardemente esconder el horrendo crimen político cometido contra Jorge Eliecer Gaitán, el imperialismo y la oligarquía de la época, no podían permitir que Gaitán, asumiera la presidencia de Colombia.

Su pensamiento político en defensa de los intereses populares, bolivariano y antimperialista, eran contrarios a los de la oligarquía liberal-conservadora santanderista y por esa poderosa razón, ese gran líder político, que unía a su pueblo, no podía llegar a ocupar la presidencia, ordenaron su asesinato e impusieron la guerra interna de exterminio, como lo hicieron después, con la Unión Patriótica y lo hacen hoy, con el inerme pueblo colombiano, representados en líderes y lideresas sociales, indígenas y afrodescendientes y desmovilizados de las FARC-EP.

Aún hoy, no se conoce de medidas, ni acciones legales, tomadas contra los máximos responsables de aquellos crímenes, la justicia brilla por su ausencia, y lo que es peor aún, los actuales responsables de llevar a cabo las investigaciones de carácter históricas, profundizar y dar a conocer todo lo sucedido, pretenden esconder los criminales hechos contra la sociedad colombiana.

El Centro Nacional  de Memoria Histórica, ha caído en manos, por decisión del Gobierno de Iván Duque, en un inescrupuloso e irresponsable funcionario, que niega la existencia del conflicto social y armado interno en Colombia, obviamente siguiendo las pautas del defensor de esa tesis,  el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien quieren borrar la memoria de Jorge Eliecer Gaitán un verdadero héroe de su pueblo, gestor de una doctrina de independencia, igualdad, desarrollo, bienestar y paz y que debe ser conocida  por la juventud de hoy.

Esta decisión no es por ingenuidad, NO, es que se quiere borrar la historia de los últimos 75 años, que incluyó, la barbarie de 1946 al 53, culminada momentáneamente, por el golpe de Estado, el 13 de junio de ese  año, por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares el Teniente general Gustavo Rojas Pinillas, quien prometió a las guerrillas comunistas y liberales que combatían al gobierno Conservador, en protesta por el asesinato de Gaitán, que había llegado al poder para buscar la paz.

Fue así como comisionó al General Duarte Blum de que conversara con las guerrillas liberales que se encontraban bajo el mando del Eduardo Franco Isaza y Guadalupe Salcedo, y buscara un acuerdo de paz, este convenció a sus jefes y esa guerrilla la mejor armada en Colombia, entregó sus armas, con muchas promesas, pero a cambio de nada, y no tardaron mucho en que comenzaran a matar a los desmovilizados y los acuerdos fueron incumplidos. Nada diferente a lo que sucede hoy con los desmovilizados de las FARC-EP.
Pocos meses duró la tranquilidad, se vino el gran descontento popular y de nuevo se activaron   en 1955 las guerrillas comunistas en Villarrica, departamento del Tolima y en el Sumapaz.   

 Por cierto, aún está por aclarar, quienes fueron los autores intelectuales del asesinato del líder guerrillero liberal Guadalupe Salcedo, víctima de un engaño, llevado a Bogotá, con cantos de sirenas y terminó asesinado en extrañas circunstancias, luego de haber pactado con el gobierno dictatorial y su representante el general Duarte Blum.

No es de la conformación del Frente Nacional, surgido del pacto liberal-conservador en 1958, luego de la firma del liberal Alberto Lleras Camargo y el conservador Laureano Gómez, en Cataluña, España, de donde debe partirse a explicar, el conflicto social y armado interno, esa es una artimaña maniquea, y el propósito de ocultar la verdadera historia de los horrores de la supuesta “democracia” colombiana.

Más bien hay que reflejar que durante los gobiernos del Frente Nacional, violando la Constitución del 1886, se aceptó el ingreso de las Fuerzas Militares estadounidense, bajo el llamado plan LASO, y su participación en la “Operación Soberania” cuyo objetivo militar fue combatir a los heroicos campesinos alzados en armas en Marquetalia. Operación que fue una bochornosa derrota política y militar para el gobierno del presidente Guillermo León Valencia y provocó el nacimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas, el 27 de mayo de 1964, bajo la conducción del comandante Pedro Antonio Marín, luego conocido como Manuel Marulanda Vélez.  (Continuara)

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com


miércoles, 26 de febrero de 2020

Organización, método, Partido



Por Jorge Aniceto Molinari:
Las organizaciones que se proponen objetivos revolucionarios parecen a falta de un análisis profundo todas iguales.
Sin embargo, primero es necesario saber cuáles son efectivamente esos objetivos revolucionarios y luego determinar los medios y los caminos para llegar a ellos.
Los hay en la sociedad quienes niegan que sea necesario llegar a definir esos objetivos. Niegan la sociedad de clases, y aseguran que la democracia por si sola garantiza la superación de quienes se lo propongan.
Sin embargo, la sociedad indica otra realidad y el mundo está hoy gobernado no por los Estados sino por las direcciones de los complejos empresariales multinacionales, que gobernando la economía con el monitoreo del FMI y del Banco Mundial se establecen aún en pugna entre sí, como lo determina la esencia del propio capitalismo, en la dirección de la sociedad.


A esto se llega en una historia donde los modos de producción se han ido sucediendo a través de procesos sociales que lo han marcado, y con la característica de que cada uno de esos modos de producción nace, se desarrolla, y luego declina perdiendo en primer lugar su predominancia, que es lo que va a suceder y ya sucede con el modo de producción capitalista.

Quienes pretendan construir una organización revolucionaria que no entiendan esto, está condenada irremediablemente al fracaso. Salvo que se pueda demostrar que no es así, posibilidad que toda ciencia siempre deja abierta.

Hay procesos que parecieron desafiar esta idea: la revolución cubana por ejemplo en su momento. Jóvenes cubanos deseosos de otro destino para su país convertido en un garito e inda mais, para las clases adineradas de EE.UU. y en el lugar de padecimientos de millones de cubanos, se lanzaron tras la idea de una revolución liberadora de la sociedad y la construcción de una más justa.
Sin duda que en esa sociedad aún dentro de la explotación capitalista existía la posibilidad de reivindicaciones que hicieran mejor la vida de la gente, como ocurre cada vez más limitadamente en todos los países por los efectos de una crisis en la predominancia del sistema que se agudiza.
Esto sin dejar de reconocer que la vitalidad actual del capitalismo reside en que el libre comercio está comandado por China y su entorno, lo cual no deja de ser una enorme y explosiva contradicción.

Las fuerzas militares del país más poderoso militarmente de la tierra, monitorearon la situación y llegaron a la conclusión de que no sería nada malo para sus intereses que el Sargento Batista que presidía Cuba y cuyas actitudes apenas toleraban dejara su lugar a un movimiento, que le iba a dar otra cara a Cuba ante el mundo, con la esperanza de que no tocaran la pirámide de privilegios, y desahogara el espíritu de justicia de una juventud con antecedentes reivindicativos.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida y en las narices mismas del Imperio los cubanos comandados por Fidel, jaqueados por las presiones yanquis para que la justicia no afectara los intereses de sus inversores explotadores, recurrieron a la Unión Soviética para mantener el proceso de cambios que para su progreso impusieron a esa nación.

Cuba tenía además una rica tradición de militancia comunista, e incluso cuando la derrota de Lenin en 1924, desarrolló junto con Chile una fuerte tradición de izquierda no stalinista.
Ahora hacer lo mismo que en Cuba –llegar al poder revolucionario a través de la guerrilla- parecía algo posible. Algo también percibido por los organismos de inteligencia de EE.UU. que lo tuvieron en cuenta para su plan Cóndor jugando así con la táctica del aborto y sus dos brazos, infiltrar las guerrillas e iniciar una depuración fascista en las fuerzas armada que preocupaba por la cantidad de altos oficiales que habían intentado cambiar la historia.

Cuba y Nicaragua habían construido un nuevo ejército, Venezuela de la mano de Hugo Chávez había logrado alinear a las fuerzas armadas con los principios bolivarianos, en todos los ejércitos les preocupaba los sentimientos de justicia social que pretendían ahogar en lo que ellos llamaban el combate al comunismo, aunque les quedaba más cómodo la represión de la guerrilla pues partían de la lucha ejercito contra ejercito y no reprimir principios de justicia social arraigados en los pueblos y sin duda que también en los soldados y en los propios oficiales de extracción popular.

La derrota de Lenin en 1924, recordemos que sus análisis de esa época precisa se conocieron 30 años después, significó un enorme retroceso particularmente en las propias estructuras de las organizaciones que se reivindicaron revolucionarias de ahí en adelante.

Pensar que las ideas, el programa deben pasar por estructuras orgánicas para luego determinar su valor, va a contra pelo de lo que pensaron e hicieron los más grandes pensadores del pensamiento revolucionario.
Sin embargo, hoy es muy común diría que normal, que un actor responsable a un determinado nivel, consultado sobre la vigencia o no de determinadas ideas y la forma en que su organización las lleva adelante, no se le ocurra decir otra cosa que él los problemas ideológicos los discute primero internamente.

Que es de alguna manera como se expresa la confusión –a nuestro modo de ver mal intencionada- entre centralismo democrático y centralismo burocrático. Como la idea de Partido Único, ajena al pensamiento de Marx, Engels y Lenin, que defendieron en todos los terrenos el libre intercambio de las ideas. Única base posible para superar al capitalismo y construir una sociedad socialista.

Las ideas son libres y se las debe respetar y emitir siempre que ello sea necesario, lo que no son libres son las medidas administrativas porque ellas implican nivel de decisiones que cada vez van a ser más eficientes en la medida que las ideas provengan de un marco en la sociedad de la libertad que defendemos.

A quién se le ocurriría hoy catalogar la importancia en el mundo de las ciencias de un avance en función de los organismos por los cuales ha pasado. Sin embargo, el stalinismo pretendió hacerlo en el llamado campo socialista, y todos recordamos experiencias dolorosas en varios terrenos del conocimiento humano, tanto artístico como científico.

Todos tenemos sabido que en la lucha de clases la derecha entre sus estrategias, en particular de inteligencia (tampoco negamos que en la izquierda no fuera también parte de una estrategia), uno de los objetivos es infiltrarse e impulsar acciones que a la larga desarticulen la eficiencia social del movimiento infiltrado.

En América hay una vasta experiencia en ello. Muchas de esas experiencias tal vez las conozcan con más detalles las futuras generaciones pues aún permanecen en la reserva de los Estados, particularmente de los que ejercieron el imperialismo y hoy desarrollan “servicios” con los complejos empresariales multinacionales.
Es aquí donde surge una diferencia fundamental. La infiltración en movimientos guerrilleros siempre tiene como objetivo promover acciones que con su aborto desalienten la lucha por las reivindicaciones sociales, además del fichaje. En los sindicatos y en las organizaciones de masa ya les es más difícil porque cada una de las acciones está sometida a un proceso de análisis y de resolución para el cual es fundamental la democracia interna, que no existe cuando de determinar una acción guerrillera se trata, pero aquí si ocupa el primer lugar el fichaje.

La izquierda esto no lo tiene asimilado, como no tiene asimilado en que etapa estamos del desarrollo económico de la sociedad. Su preocupación son los cargos y los nombres para esos cargos, lo vemos, es una realidad en todo el planeta.
Cuando comience a ser más importante el programa entonces si podremos decir que estamos en la antesala de cambios fundamentales para la vida humana.

Mujica llegado al gobierno, como representante de una izquierda abierta al debate y al análisis, -eso era en su fundación el Frente Amplio - insinuó en la ONU (setiembre 2013) un programa. Nunca en ese estrado se había llegado a ese nivel, era un planteo comunista, antes recordamos la intervención formidable de Salvador Allende defendiendo para su pueblo la nacionalización del cobre, Mujica estaba diciendo lo que pensaba en ese momento, e insinuaba medidas que son si se quiere de sentido común, sobre la moneda y el sistema impositivo.

Sin embargo, la tarea de hacer debatir ese programa estuvo y está ausente, por eso lo que ahora se debate sobre los cargos parece de un retroceso inadmisible como si de un golpe – como el que se dio en 1924- se perdiera toda la esencia de la política revolucionaria.

Ese es el objetivo, desde la humildad de nuestros conocimientos, lo que nos proponemos en cada una de estas notas, volver a la política revolucionaria, que siempre tiene expresión en un programa, que a su vez lo consideramos esencial para que la humanidad pueda superar en las mejores condiciones esta etapa de su historia.
sipagola@adinet.com.uy

sábado, 26 de octubre de 2019

América Latina en Lucha


Por Fernando Bossi:
Contra los falsos pronósticos

Para aquellos analistas e intelectuales, que sostenían que el ciclo de gobiernos progresistas había llegado a su fin en América Latina Caribeña, la realidad les está demostrando que ese punto de vista era errado.

Que hubo retrocesos, repliegues y hasta derrotas, es cierto; el imperialismo y las oligarquías nativas no se iban a quedar cruzados de brazos ante el avance de los pueblos. Era lógico que una embestida contrarrevolucionaria se iba a desatar aprovechando vacilaciones, inconsistencias y limitaciones de las fuerzas y gobiernos progresistas y revolucionarios. Esto sucedió y sucede en estos momentos, pero de ahí a firmar un certificado de defunción al ciclo progresista que se abrió ya hace 20 años es una cosa muy distinta.



La hora actual ubica a nuestra América en plenas jornadas de lucha; unas abiertamente en las calles y otras a través de procesos electorales.

Si bien los gobiernos revolucionarios de Venezuela, Cuba y Nicaragua sufren un aluvión de agresiones imperialistas de diferente índole, observamos también un incremento significativo de la unidad de las fuerzas revolucionarias y el pueblo en torno a la defensa de la Patria. El gobierno mexicano sigue dando muestras claras de criterio propio ante las presiones externas, rompiendo con los tiempos de sumisión al vecino del norte. Bolivia, con Evo y su pueblo, ya se levanta como un faro en el corazón suramericano.

A su vez, los regímenes neoliberales están siendo cuestionados con fuertes protestas en Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, Haití y Perú. Bolsonaro en Brasil ha perdido, en gran parte, la popularidad sobre una franja de la población que lo llevó a la presidencia, y Mauricio Macri, en Argentina, ya prepara las valijas para irse maltrecho de la Casa Rosada.

Esto no significa que estemos en una etapa abierta de ofensiva popular, mucha falta aún para eso suceda; pero la América Latina Caribeña sigue el curso iniciado a principios de este siglo por Chávez, Lula, Kirchner y demás patriotas de estas tierras.

Es una nueva guerra por la independencia y la unidad, como aquella de hace 200 años. La comenzada ahora, en esta segunda ofensiva independentista y unionista no se ha detenido, hemos tenido avances y también retrocesos, y, como en toda guerra hay batallas ganadas y hay también perdidas, importante es no confundir batallas con guerra. Decía Simón Bolívar en el Manifiesto de Cartagena: “El soldado bisoño lo cree todo perdido, desde que es derrotado una vez; porque la experiencia no le ha probado que el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna”.

Ignoremos a los pájaros de mal agüero que hasta hace muy poco revoloteaban sobre la realidad latinoamericana caribeña señalándonos que el ciclo se había agotado. Estamos en plena lucha y no debe haber espacio para esa intelectualidad cómoda y descreída.

El deber de los revolucionarios hoy es ser protagonistas y no meros observadores, ayudar a que donde existan gobiernos entreguistas se enciendan cien y mil focos de resistencia; y donde existan gobiernos comprometidos con sus pueblos aportar todo el conocimiento, experiencia y trabajo para construir una sociedad justa, igualitaria y solidaria.

La ofensiva independentista y unionista en nuestra América sigue en marcha, el imperialismo lo sabe y se desespera, las oligarquías nativas quedan cada vez más desenmascaradas y los pueblos van tomando conciencia de dónde está el enemigo principal, como también dónde están sus aliados y amigos.

Se impone, por lo tanto, una mayor coordinación de las fuerzas revolucionarias y patrióticas del continente. La unidad en torno a las banderas de la independencia y la integración es prioritaria.

fernando.bossi.rojas@gmail.com

miércoles, 9 de octubre de 2019

La revolución china cumplió 70 años, pum para arriba

Por Sergio Ortiz:


En Beijing se festejó el 70 aniversario de la revolución china, con desfile de militares y civiles, y mostrando armamento moderno. El «gigante enfermo de Asia», despertó.

El presidente Xi Jinping había estado en actividades políticas, militares y culturales en la capital y otras ciudades para festejos de los 70 años de la revolución china. El martes 1 fue el acto central en Beijing con centenares de miles de civiles y algunos miles de militares. Las autoridades rindieron homenaje a los mártires revolucionarios y visitaron, en señal de reconocimiento, el mausoleo que guarda los restos de Mao Tsé tung en la plaza Tiananmen.


En Xinyang, ciudad de la provincia de Henan, en septiembre pasado, el presidente honró a sus 130.000 mártires y expresó: «esta tierra roja se ganó con una lucha encarnizada y se pagó con la sangre de decenas de millones de nuestros antepasados revolucionarios; siempre debemos tener presentes los orígenes del poder rojo y atesorar la memoria de nuestros mártires revolucionarios».

Este punto de vista comunista, de reivindicar el pasado revolucionario, es una de las vacunas que ayudan al socialismo de nuestros días, tan próspero y con tasas de aumento económico del PBI promedio de 14,5 por ciento anual, para que no se aburguese ni implosione como le ocurrió a la URSS en 1991.

El presidente dijo a la multitud y al mundo, que «ninguna fuerza puede impedir que el pueblo y la nación chinos avancen». Era un mensaje a Donald Trump, como diciéndole que sus sanciones de aumentar 15 por ciento los aranceles sobre productos chinos por 112.000 millones de dólares y otro aumento en diciembre sobre 300.000 millones, no van a doblegar a la nación asiática.

Como el imperialismo norteamericano no suele entender las exhortaciones, los chinos mostraron parte de su nuevo armamento, como para ayudar al entendimiento de Washington de que no debería profundizar la agresión.

La agencia Xinhua del 1/10, detallaba: «el desfile constituyó la primera aparición integral en público de las fuerzas armadas del país después de una masiva campaña de reforma en los últimos años. Todo el armamento exhibido el martes es de fabricación nacional. El 40 por ciento de los equipos, incluidos el misil nuclear estratégico intercontinental Dongfeng-41, el misil convencional Dongfeng-17, los bombarderos estratégicos de largo alcance H-6N, los cazas furtivos J-20 y los drones de combate de nuevo tipo, fueron exhibidos por primera vez. En el desfile, alrededor de 15.000 oficiales y soldados, más de 160 aviones y 580 juegos de equipos, pasaron frente a la tribuna de Tiananmen en 15 formaciones a pie, 32 formaciones de armamento y 12 escuadrones aéreos».

Los círculos más agresivos de la administración Trump, que agreden a Cuba, Venezuela, Irán, Siria y Corea del Norte entre muchos otros países, y tienen planes similares contra China, dirán que esa demostración de armas en la avenida Changan confirmaría la peligrosidad mundial de Beijing.

Una falsedad más y van… La explicación china es que esas nuevas y sofisticadas armas sólo serán utilizadas para salvaguardar la soberanía nacional, la unidad y la integridad territorial y promover la paz, ya que su política de defensa siempre ha sido de naturaleza defensiva. No tienen bases militares en el extranjero. Abrieron en 2017 un centro de apoyo logístico en Yibuti, en el cuerno de África, para apoyar las misiones antipiratería y los rescates en el golfo de Adén y la costa de Somalia.

En cambio EE.UU. tiene 872 bases militares en 132 países, donde están acantonados 200.000 efectivos propios y no precisamente en labores pacíficas, como se comprueba en las agresiones en Siria, Afganistán, Irak, etc.
Economía pujante.
Desde 1978, cuando China comenzó la política de reforma y apertura, hasta 2018, el crecimiento comercial por año fue del 14,5 por ciento. Ninguna otra economía siquiera se acercó a esos registros.

Lo más importante es que ese crecimiento benefició a masas populares. Liberó de la pobreza a 700 millones de personas, que la estadística del Banco Mundial extendió a 850 millones. Un ejemplo para muchos gobiernos en el mundo, como el de Mauricio Macri en Argentina, donde el 35,4 por ciento de la población está bajo ese yugo.

Los avances chinos son espectaculares. En 1952, al comienzo de la revolución, su Producto Bruto Interno era de 30.000 millones de dólares y en 2018 alcanzó los 13,61 billones de dólares: un incremento de 452 veces. Por eso en 2010 la economía china alcanzó el segundo lugar mundial y en breve llegará al tope del podio. Eso explica la agresividad de sucesivos gobiernos norteamericanos y la tirria de Trump contra Huawei.

El analista internacional de Clarín, Marcelo Cantelmi, estuvo en Beijing y escribió: «la robótica es la puerta al otro mundo que pretende cruzar este país que mira a la Luna con un apetito minero difícil de imaginar. Ya han llegado con una sonda a la cara oculta del satélite. Y negocian con Rusia su exploración conjunta, una alianza binacional que ya hoy casi no tiene límites».

El socialismo chino sopló felices 70 velitas. Se prepara para festejar a fines de 2020 la meta de una «sociedad modestamente acomodada». Y allí trazará el objetivo de «un gran país socialista moderno próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso».

China es una civilización de 5.000 años, pero sólo en los últimos 70, socialistas, dejó de ser el «gigante dormido de Asia» al que Napoleón aconsejaba no despertar. Despertó con la Larga Marcha de Mao y llegó a Tiananmen en 1949. Esa revolución hizo que el país de campesinos analfabetos llegara en 2008 con Zhai Zhigang a dar una caminata espacial agitando la bandera china y en 2010 al segundo lugar de la economía mundial.

ortizserg@gmail.com

domingo, 19 de mayo de 2019

El gobierno de López Obrador es popular, no es de los trabajadores, tampoco de la burguesía



Por Pedro Echeverría V.:

1. Acabo de leer una declaración del Ejército Popular Revolucionario (EPR); conozco la posición del Ejército Zapatista, así como la el pensamiento y la lucha política-sindical de los maestros de la CNTE. Con parecidos argumentos rechazan las políticas del presidente López Obrador desde la izquierda, desde el lado de los explotados y oprimidos. Creo que tienen un poco de razón porque AMLO no deslinda totalmente con la burguesía, porque le da miedo hacerlo por aquello del gran poder empresarial y del imperialismo que también busca joderlo. ¿O se piensa acaso que los conservadores, la derecha, no está lista para derrocar a AMLO cuando se lo proponga?


 2. Yo le tengo un gran respeto y admiración a todos aquellos revolucionarios izquierdistas que se juegan la vida luchando a diario -y por muchos años- con las armas en la mano, en las calles y las cárceles (como mi único héroe, el anarquista Ricardo Flores Magón). Sin embargo, la mayoría de las veces para destruir a la burguesía y el capitalismo, se necesita un pensamiento que entienda y explique la realidad. Por ello hay pensadores “FIFIS” como Petras, Chomsky, Amín, Wallerstein y otros, metidos en este asunto de los cambios revolucionarios. Pienso que mis amigos de las tres corrientes tienen que pensar en serio buscando la unidad, antes que muchos se arrepientan.

 3. Marx, al estudiar el capitalismo –particularmente europeo- definió que la contradicción principal, el enemigo antagónico del capitalismo, era la clase obrera o proletaria.  Que los campesinos fueron importantes en la época feudal, pero en el capitalismo jugaban un papel secundario en los procesos revolucionarios. Lenin, gran dirigente de la revolución rusa de 1917, discípulo de Marx, planeó que como en Rusia había poquísima clase obrera, los intelectuales “obrerizados” dirigirían la revolución. A partir de los años sesenta, ya intelectuales como Marcusse y sus amigos, demostraban que la clase obrera se había aburguesado al subsumirla el capitalismo.

 4. En Europa no hubo revolución anticapitalista, aunque electoralmente triunfaron gobiernos socialdemócratas (bautizados tramposamente de izquierda) que han gobernado haciendo reformas progresistas, pero reafirmando terriblemente el capitalismo. En Rusia los bolcheviques de Lenin tomaron el poder en nombre de la clase obrera, pero no pudieron construir el socialismo, quedándose en una especie de capitalismo de Estado. En China triunfó el campesinado de Mao en 1949, no se construyó el socialismo, pero a 30 años Deng iniciaría el desarrollo capitalista que la convertiría en un poderoso país en el camino de superar con creces al imperio yanqui.

 5. Pienso que intelectuales como Dussel, Bartra, Taibo (que no tienen ni la más mínima cola que les pisen), deben crear una comisión formal para ayudar a analizar y discutir con los compañeros del EPR, EZLN, CNTE y otros, acerca de la necesidad de unir esfuerzos para frenar un posible golpe de Estado dela burguesía y abrir de par en par las puertas para profundizar reformas socialdemócratas, por ahora; más adelante no sabemos.  Los gobiernos yanquis tienden a acelerarse porque sienten que están perdiendo terreno en el mundo frente a China que no deja de avanzar en los mercados. López Obrador es la gran oportunidad de México frente a un capitalismo salvaje. Pienso que otra oportunidad está lejos aún.

 6. López Obrador nunca fue marxista, pero levantó movimientos que ni 20 marxistas juntos –yo entre ellos- pudimos levantar nunca. Ha integrado un gobierno socialdemócrata, de clases medias o pequeño-burguesas, que ha sacudido a los empresarios, que ha puesto al borde de la desaparición a partidos burgueses (PRI, PAN, PRD,) que durante décadas nos patearon por atrás a los izquierdistas. ¿Representará el López obrador ismo otra forma de política que en vez de ser la clásica burguesa o la clásica de los trabajadores, sea amplia y popular? Quizá es tiempo de repensar nuestras concepciones poco antiguas para entender el futuro.

alterar26@gmail.com


sábado, 9 de marzo de 2019

La quinta columna en la gerencia pública repudia a los chavistas…



Por: Iván Oliver Rugeles:
Quintas columnas abundan en los cargos gerenciales de los entes del Estado, prácticamente los tienen casi todos tomados y validos de su poder real, les hacen la vida imposible a la escasa burocracia integrada por los venezolanos revolucionarios que no ocultan su total respaldo al chavismo…
Este un tema que ya ha sido abordado en infinidad de ocasiones a través de estos medios y pareciera que no termina de concitar preocupación alguna en las altas instancias de Gobierno…


En días recientes escribíamos esto y creemos necesario reiterarlo de nuevo:
"80% y más de enemigos del gobierno copan la burocracia del Estado hasta en niveles de media y alta gerencia", lo denunció el General Müller Rojas hace ya varios años, a comienzos de 2009, en conferencia de prensa con medios nacionales y quien -para entonces- detentaba la Vicepresidente del PSUV, casi dos años antes de que falleciera, lo cual sucedió el 4 de agosto de 2010, muerte esa que no podemos dejar de recordarla, pues su partida resultó un duro golpe para el proceso Bolivariano, ya que se trataba no solamente de un dirigente revolucionario a carta cabal, sino de un soldado indoblegable que jamás apartó su mirada del compromiso histórico que como dirigente había asumido, para evitar los desvíos y las inconsistencias que pudieran horadar los cimientos y el firme propósito de llevar a nuestro pueblo por la senda muy segura hacia la construcción del socialismo. Es interesante igualmente recordar que en 2007 sus dotes proféticos fueron incuestionables cuando le advirtió a Hugo Chávez “que estaba sentado en un nido de alacranes”, para agregarle que Baduel, quien para ese momento ejercía la cartera de la Defensa, ¡¡¡era uno de ellos…!!!

Y fíjense si fue Müller un agudo observador, que, desde entonces a esta fecha, han sido numerosos los alacranes que hoy están bajo rejas y otros, demasiado hábiles, que lograron evadirse y hoy viven disfrutando de los dineros que les robaron al erario público y muy bien protegidos por los gobiernos que pretenden invadirnos y llevar el país a una guerra civil… 
  
Luego de su denuncia sobre la quinta columna enquistada en tales términos en el Estado, nos hicimos eco de la misma, no únicamente a objeto de avalarla, sino  de mostrarla en términos mucho más reales y, por tanto, de mucha mayor gravedad, pues sostuvimos que el General Müller se había quedado corto, pues sostuvimos que no es el 80% de la nómina del Estado que está integrada por opositores al chavismo, sino que la cantidad es muchísimo mayor, que nos atrevíamos asegurarle que era superior al 95%… Esta verdad la hemos seguido sosteniendo y -efectivamente- como lo hemos dicho mil veces, no ha habido en nuestro gobierno el compromiso revolucionario de revertirla…

Decíamos y aún lo sostenemos, por la experiencia y conocimiento que teníamos y tenemos aún sobre el tema, que esa perversa realidad no ha variado ni un ápice, de manera directa por haber prestado servicios en dos entes públicos por no más de 6/7 años, entre el 2005 y el 2012 y, adicionalmente, por información que hemos recibido de fuentes de nuestra mayor confianza, en otras varias entidades públicas.

En esa nota de 2009, en la que le dábamos el espaldarazo al General Müller, decíamos, por ejemplo que en una Institución creada luego de que entrara en vigencia la Constitución de 1999, de al menos 100 empleados de una de sus direcciones generales, solamente cinco (5) éramos quienes manifestábamos, sin ningún tipo de reservas, nuestra afiliación con la revolución y esa realidad, nos enardece tener que decirlo, no ha variado en lo absoluto a la fecha, más bien se ha hecho más evidente y tanto, que ahora quedan solamente tres o dos…

Y esa misma realidad se muestra en el resto de la burocracia oficial. No solamente se ha mantenido en iguales términos desde entonces, sino que se ha hecho mucho más grave. Es casi increíble poder llegar a entender que los chavistas, es decir los revolucionarios de este país, ¡¡¡sean una minoría en las nóminas de los entes públicos de un Gobierno de la Revolución Bolivariana…!!!

Ya los muy pocos chavistas o simpatizantes que quedan, se manejan, -políticamente hablando- como si estuvieran prestando servicios en un gobierno donde ellos son un estorbo, una maldición…pues sus compañeros de equipo no hacen sino ofenderlos y hablarles pestes de los altos mandos del Gobierno, llegan, –incluso-  a amenazarlos sotto voce, diciéndoles que a “dónde te vas a esconder cuando caiga Maduro..” y, –obviamente- muchos de ellos optan por callar, decisión esa que, más allá de que evita los conflictos, termina atornillando en sus puestos a quienes no trabajan en función de los planes y programas que ha diseñado el Gobierno y, como secuela de ello, esa malsana conducta termina no solamente horadando y destruyendo los equipos de trabajo del gobierno, sino estimulando en alto grado la corrupción a gran escala…

Con esa denuncia del General Müller quedaba desmentida la especie del sectarismo del chavismo; que era totalmente falso que el Gobierno sólo empleaba a sus seguidores, que los cargos públicos, sin excepción, estaban cubiertos con militantes y/o simpatizantes rojos rojitos, lo cual sigue siendo a la fecha una absoluta falsedad y que ello es objetivamente irrefutable. Con toda firmeza decimos, que para nosotros es un farsante y de los peores, aquel que se atreva a desmentirnos…

Pero más allá de que es una falacia absoluta asegurar que la administración actual es roja rojita, es interesante que reflexionemos un tanto sobre el tema, pues durante los 40 años del punto fijismo, es decir cuando se alternaron en el poder los adecos y los copeyanos, sí era una verdad absoluta que estaba copada con sus militantes y/o de los muy amigos de sus respectivos dirigentes.

Es imposible olvidar que quienes lograban ingresar a una nómina en cualquiera de los organismos del Estado, eran los que portaban el carné de esos partidos y uno que otro recomendado, pero eso sí, que lo fuera de un "chivo" pesado. En todos los casos, el visto bueno lo otorgaban, bajo un riguroso chequeo, las respectivas Secretarías de Profesionales y Técnicos de ambas toldas políticas, las que, por cierto, tenían la misma denominación. Y eso ocurría para cualquier cargo, hasta para aquellos de las nóminas del personal del aseo y limpieza…
En el gobierno de la Revolución Bolivariana eso no ha sucedido ni sucede. No ocurrió durante la gestión de casi 15 años del Comandante Hugo Chávez ni ocurre ahora con el Presidente Maduro.

A nadie se le pregunta su orientación ideológica o política para ingresar a una nómina del Estado y menos se le exige el carné del partido o una recomendación. Únicamente todo aspirante a ingresar a la nómina pública debe satisfacer los requisitos establecidos para el cargo que aspira. Tal práctica, -obviamente- la aplaudimos y esto lo hemos dicho ene veces, pero lo que no hemos podido entender y no creemos que jamás lo asimilaríamos, o que llegáramos, -inclusive- a ver como algo intranscendente y de poco monta, que se acuerden ingresos de ciudadanos opositores al gobierno y hasta militantes de toldas políticas que adversan a la Revolución, en CARGOS DE CONFIANZA del Estado, es decir en aquellas posiciones burocráticas que están calificadas en el ordenamiento legal como de LIBRE NOMBRAMIENTO Y REMOCIÓN, las cuales sólo y únicamente tienen que estar reservadas para personas que compartan de forma plena, absoluta y total, las orientaciones ideológicas y estratégicas de la agrupación o agrupaciones políticas que con el voto del pueblo obtuvieron su beneplácito para ejercer el poder en los términos como lo contempla la Constitución Bolivariana, como fórmula necesaria e indispensable que pueda garantizar, a todo evento, que los elegidos cumplan en todas sus partes los planes y programas de gobierno que ofrecieron al electorado durante la respectiva campaña y que por ello resultaron ganadores en el correspondiente evento electoral.

Incluir en esos cargos de confianza, sea el nivel que fuese, a sujetos afiliados a partidos de la oposición o a quienes abiertamente adversan el proyecto Bolivariano y Revolucionario es, cuando menos, un tremendo desatino, ¡para no calificarlo de otra manera…!

¿Pero, qué ha sucedido…?
Transcurren los años y esa denuncia del General Müller y muchísimas otras que se hicieron antes de esa y las posteriores, incluyendo la campaña de varios meses que adelantó el camarada Diosdado Cabello a través de su muy visto programa "Con el Mazo Dando", para resolver tan terrible pifia en que ha incurrido el Gobierno de la Revolución desde que se instaló en 1999, no han tenido eco, ni siquiera en entes públicos que tienen como su máximo jefe a militantes que seguimos creyendo Bolivarianos y Chavistas indomables, “rodilla en tierra”, en donde esa realidad es invariable.
En días recientes preguntábamos por el destino de un personaje antichavista, cuyo nombre nos lo reservamos, que ejerció altísimos cargos en un ministerio y se nos dijo que como su jefe fue transferido a una posición de mayor relevancia en donde él no tenía cabida, salió de la nómina mayor donde estuvo varios años, pero eso sí, ¡¡¡beneficiado con un muy jugoso contrato…!!!
Historias como esa o muy parecidas se repiten…

Pero esa realidad pareciera que no mortifica al alto Gobierno y ello, por supuesto, el pueblo que se entera de todo y que la conoce y son muchos que la padecen, les produce mucha más que indignación, ¡¡¡rabia incontenible…!!!

Terminamos sugiriéndole al alto Gobierno que implemente algún mecanismo, con la mayor urgencia, que le permita conocer quiénes y donde operan esas quintas columnas que se han adueñado de la burocracia pública, de manera tal que los denunciantes no queden expuestos a represalias que puedan poner en peligro no solamente sus propias vidas, sino las de su familia…

rioliverr@gmail.com

viernes, 4 de enero de 2019

Cuba, una mirada propia a 60 años de la victoria



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein
La revolución cubana arriba a su 60 aniversario, ¿cómo expresar en pocas palabras todo el significado que la efeméride tiene para América Latina y el Caribe y para el mundo?, ¿cómo hacer patente algo diferente a lo que personas de todas las latitudes y longitudes de la región y del planeta han dicho y dirán durante estos días para enunciar el profundo significado que esta fecha encarna en la vida de varias generaciones de revolucionarios, luchadores por la democracia, la independencia y la paz?

Tal vez, lo mejor sea no caer en generalidades y obviar en esta ocasión lo que ya todos conocemos: la trascendencia del Moncada y la “Historia me Absolverá”; la entereza en la prisión; el exilio en México; la epopeya del Granma; la lucha desigual en la Sierra Maestra; la victoria de enero de 1959; la derrota del imperialismo en Playa Girón, el heroísmo inclaudicable del pueblo para resistir casi 60 años de bloqueo; la voluntad de estar de pie ante el chantaje nuclear; la construcción de las nuevas instituciones del Estado revolucionario; la formación de millones de profesionales dotados de una ética distinta que pone al ser humana en el centro; la defensa permanente ante los atentados terroristas, la agresión y la contrarrevolución asesina, incluyendo la guerra química y bacteriológica; la solidaridad internacionalista; la victoria de Cuito Cuanavale y la derrota definitiva del apartheid; la superación del período especial cuando todos auguraban el  fin; el liderazgo indiscutido del Comandante en Jefe Fidel Castro; el prestigio  de los dirigentes y del partido comunista; la continuidad en la conducción tras la salida de Fidel y Raúl de la máxima jerarquía del Estado y el gobierno y; sobre todo, la inquebrantable voluntad del pueblo cubano de resistir y defender a cualquier precio su soberanía, su independencia y el sistema de gobierno que se dieron.

En fin, nada que no se haya dicho… y hay mucho más, tanto que los límites estrechos de un artículo no permiten exponer la magnitud del hecho más importante de la historia de la América Latina del siglo XX.

Por ello, tal vez lo único diferente que pueda decir es contar la experiencia propia de mi relación con Cuba como exposición vivida de su magnificencia y como receptor de su afecto y solidaridad. El inicio de mi acercamiento a Cuba vino desde la niñez, en las noches, mi padre escuchaba en sumo silencio la radio por onda corta y se hizo natural que yo repitiera con suprema inocencia (y con el temor de mi padre que lo hiciera fuera de casa) aquel lema que exponía toda una declaración de principios: “Aquí Radio Habana Cuba, transmitiendo desde La Habana, Cuba, primer territorio libre de América”. El hecho que tan simple acción entrañara peligro y, por tanto la inquisitoria recomendación de papá de no comentarlo en la escuela ni ante extraños, fue forjando un halo de misterio en torno a aquella palabra que era el nombre de un país donde “estaban ocurriendo cosas importantes para que los niños pudieran ser felices” según la sabia explicación de mi padre.

En el Chile de Allende, ya en la plena adolescencia militante comencé a comprender con fundamento político la magnitud de la obra de la revolución cubana. La larga visita de Fidel a Chile en 1971 sirvió para conocer con más detalles el alcance internacional de la solidaridad de la isla caribeña y tener la posibilidad de estar cerca de un líder que desbordaba su visión bolivariana y martiana y su sentimiento internacionalista. Algunos años después diría: “Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”. El acto realizado en la comuna de San Miguel, en la estatua al Che, frente al hospital Barros Luco, a solo dos cuadras de mi liceo, me permitió tomar tribuna desde muy temprano en las primeras filas de la multitudinaria manifestación de encuentro entre dos pueblos hermanos. Recuerdo como si fuera hoy sus palabras de exaltación a la vida y la obra del Comandante Ernesto Guevara que culminaron cuando dijo que por todo lo que había relatado, el Che se había convertido en  “el modelo de revolucionario, el modelo de combatiente y de comunista para los pueblos del mundo”. Eso fue el 28 de noviembre de 1971, lejos estaba de saber que la vida me llevaría a Cuba solo un poco más de dos años después.

Así fue, tras el golpe de Estado cívico militar de septiembre de 1973, Cuba nos recibió con los brazos abiertos junto a miles de exiliados chilenos y de otros países que se refugiaron en la isla para protegerse de los embates de la dictadura de seguridad nacional instauradas, dirigidas y monitoreadas por Washington que las amparó y protegió cobijándolas bajo los designios asesinos del Plan Cóndor.
Llegué a Cuba a mitad del curso académico, me dieron un plazo para hacer los exámenes del primer semestre al mismo tiempo que cursaba el segundo, con el agravante de tener que nivelarme para ponerme a tono con la superior calidad de la educación cubana. Era una tarea titánica que se vislumbraba casi imposible, de no haber sido porque la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de mi escuela tomara la decisión de “apadrinarme”, lo cual significó que los mejores estudiantes de cada materia usaran parte de su tiempo libre para ayudarme a superar los exámenes cotidianos y los que debía nivelar. Si no hubiera sido por ellos habría perdido el año y hubiera tenido que regresar a cursarlo nuevamente. Esto me llevó a percibir de manera vivida, valores que comenzaron a ser cotidianos: la solidaridad, el desprendimiento, la generosidad y la fraternidad propias de un país que en medo del asedio y de las dificultades propias de la agresión imperial era capaz de repartir lo poco material que tenía, mientras suplía esas falencias con un superávit de calidad humana desconocida por mí.

La vida en el pre universitario no se circunscribió a lo estrictamente educacional, la asistencia a los trabajos voluntarios en la recolecta de tabaco en Pinar del Río durante 70 días, las actividades culturales, deportivas y recreativas, la participación en las actividades de la Federación de Estudiantes de Enseñanza Media (FEEM) y sobre todo la posibilidad (a pesar de ser extranjero) de intervenir en los debates para opinar sobre las definiciones y el contenido de la Constitución que habría de aprobarse en 1976, además del quehacer propio del reparto (barrio) donde el pueblo y el gobierno cubano nos entregaron generosamente un hermoso apartamento completamente amoblado a mi familia al igual que a la de cientos de otros “extranjeros”, fueron conformando una visión más amplia y acabada sobre la vida interna de Cuba, la pujanza de sus novedosas instituciones, la magnanimidad de su pueblo y la sintonía de éste con sus dirigentes. No nos dejaron sentir extranjeros, al contrario, las muestras de afecto eran cotidianas, lo que además fue creando un compromiso sin imposiciones sino como expresión de la conciencia de un sentimiento de humanidad que solo la revolución cubana ha podido trasmitirme.

En el año 1975 tomé una decisión transcendente para mi vida: fue posible ingresar a estudiar en las Fuerzas Armadas, con ello pude adentrarme en un mundo nuevo que no conocía: el de la disciplina estricta: “ La orden del jefe encarna la voluntad y el mandato de la patria”; el de la formación integral para la guerra como militar revolucionario, dotado de una teoría y haciendo una práctica que permitiera la eficiencia y la victoria en el combate; el del ser humano integral dispuesto a la batalla junto al pueblo, enseñando , pero aprendiendo de él porque también -en tanto después me tocó mandar una unidad de reservistas, obreros del puerto de La Habana que trocaban su uniforme cotidiano  de faena en uniforme verde olivo para prepararse para la defensa de la patria socialista- pude impregnarme de la sabiduría popular, del acervo que se adquiere en la batalla diaria contra el imperialismo, el de sentir un amor profundo a la patria, sin dobles actuaciones ni búsqueda de reflectores, solo por la condición de haber nacido en una isla de hombres y mujeres libres y finalmente, el de ser un individuo pensante política e intelectualmente.

Finalizaba mi curso en la escuela militar cuando se produjo el abominable atentado terrorista contra un avión de Cubana de Aviación en Barbados muriendo 73 personas entre ellas 55 cubanos. Nos sentimos obligados a interrumpir los estudios para los exámenes finales para acompañar junto al pueblo y a Fidel, a los familiares de los asesinados por el terrorismo made in Washington. Sentí el dolor y la impotencia de millones de ciudadanos y comprendí por primera vez en su justa dimensión aquella frase del Che en su despedida de Cuba y de Fidel “… en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron el camino hacia la victoria”. Fidel -como siempre- supo interpretar el sentimiento popular insuflando al pueblo de valor y de convicción de victoria en medio de la conmoción causada por el vil acto contra revolucionario “No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla! ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!”. Ese día cambió mi vida, me comencé a sentir como propio el orgullo de un pueblo que no se arrodillaba ni se arrodillaría jamás.

Los días, semanas, meses y años posteriores fueron de un ardor y un rigor inusitados, el pueblo y el gobierno cubano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) como parte de ellos, ante una de solicitud de ayuda del Movimiento Popular de Liberación de Angola para salvaguardar su declaración de independencia, evitando con ello que el odioso sistema de apartheid imperante en Sudáfrica en alianza con fuerzas imperialistas y colonialistas de Estados Unidos y las potencias europeas impidiera  el acto final de la larga lucha por la independencia de ese país africano, concurrió de inmediato a ponerse a las órdenes del mando angolano, desplegando sus fuerzas militares que no sólo garantizaron la independencia de Angola, sino que permanecieron en territorio africano aportando a la independencia de Namibia y a la derrota definitiva del oprobioso régimen del apartheid.

Los que nos quedamos en Cuba, tuvimos que hacer frente al incremento de la actividad contrarrevolucionaria patrocinada por Estados unidos tras el crimen de Barbados, con la suposición que el despliegue de un gran contingente militar en Angola y posteriormente, en 1977 también en Etiopía a solicitud del gobierno de ese país tras la invasión extranjera proveniente de Somalia, significaría una insuficiencia y una merma del potencial combativo del pueblo cubano en la defensa de la isla gloriosa. Fueron años de un esfuerzo superior, de sacrificios increíbles de un pueblo orgulloso de sus raíces negras africanas, por lo que sintieron la obligación moral de acudir en ayuda de sus antepasados del otro lado del océano, pero fiel también a sus raíces irredentas se desplegaron con alta disposición combativa para evitar que las garras imperiales se posaran nuevamente en la patria de Martí y de Maceo. Precisamente fue el general Antonio Maceo, apodado el “Titán de Bronce” en la guerra de independencia de su patria quien había sentenciado que: “Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.

Muchos quisimos ir a combatir a África, más que un mandato, era un anhelo, era la posibilidad cierta de luchar de forma directa contra el imperialismo, el colonialismo y el apartheid, pero –como dije antes- la misión fue que permaneciéramos en Cuba. Nuestra oportunidad llegó algunos años después: la revolución sandinista vivía momentos decisivos tras el fracaso del intento insurreccional de septiembre de 1978 motivado en la división del FSLN que no permitía el accionar conjunto contra la dictadura somocista, la tan ansiada unidad llegó a comienzos de 1979, lo cual permitió desatar la ofensiva final a partir de junio. En ese contexto, Fidel entendió que se necesitaba producir un cambio cualitativo en el potencial combativo, ante lo cual el envío de un grupo de militares con formación profesional podría significar ese extra que acelerara el curso de la guerra y adelantara el inevitable triunfo del FSLN en la insurrección anti somocista. Así se lo hizo saber a la dirección sandinista conviniendo que un contingente internacionalista se hiciera presente en la etapa final de la insurrección contra Somoza. Una vez más, la visión estratégica de Fidel se había manifestado certera. La creación de un poderoso frente de guerra en el sur del país, al que se agregaron los internacionalistas venidos de varios países, obligó al enemigo a concentrar sus fuerzas en el sur, lo cual permitió que el resto de los frentes pudieron incrementar su accionar para converger victoriosos en Managua el 19 de julio de 1979.

El desarrollo de las acciones se produjo tal cual lo visualizara Fidel previamente haciéndoselo saber al contingente que se preparaba para partir. Nuestra misión fue avanzar desde la frontera, resistir sin retroceder ante los embates de lo más poderoso de las fuerzas terrestres y aéreas de la dictadura y así lo hicimos. Fidel nos trasmitió sabiduría, conocimiento del arte militar y sobre todo, confianza en la victoria.

La extraordinaria posibilidad de reunirnos casi a diario con él, escucharlo, conversar no sólo de los temas atingentes a la guerra, el escenario de las acciones combativas, el despliegue de las fuerzas y medios, sino que también escuchar su visión de futuro y las tareas que nos tocaría cumplir, así como temas de orden personal y familiar llenaban el tiempo y nos hacían comprender que estábamos ante un personaje de otra dimensión.

Y salimos, hacia la guerra y hacia la victoria. Sólo tenía 22 años, había concluido mi formación y ahora debía hacerla práctica. A aquel adolescente que había llegado a la isla con una educación emanada fundamentalmente de mis padres y en alguna medida de la militancia, se había agregado de manera indisoluble y para siempre el influjo enriquecedor de la revolución cubana. En gran medida lo que soy y lo que fui, se debe a esos años de acrecentamiento humano, político y profesional que me aportó Cuba, sobre todo en cuanto a valores, principios y comportamiento ético.

He tratado de vivir acorde su ejemplo, nunca me he distanciado de ella, buenos y nuevos amigos han aparecido para llenar mi existencia con distintas y novedosas dosis de fraternidad y hoy cuando se cumplen 60 años de la victoria del 1° de enero de 1959, Cuba mantiene su bandera enhiesta y en el pedestal más alto que pudiera estar.

No tengo ninguna duda (porque conozco a Cuba profundamente y desde adentro) que las nuevas generaciones darán continuidad a la obra iniciada por Fidel y Raúl, por el Che y Camilo, para perpetuar la independencia de Cuba, también como un ejemplo para los jóvenes que no la vieron nacer ni desarrollarse en sus primeros pasos, pero que pueden percibir que a 60 años el espíritu de lucha, de combate y de victoria se mantiene incólume en este mundo diferente. 

sergioro07@hotmail.com

sábado, 23 de septiembre de 2017

¿Qué está pasando en el continente? Algunas claves

Por Juan Martorano:

Una de las segundas causas de este eventual “retroceso” de los logros y conquistas y de los gobiernos progresistas y revolucionarios tiene que ver con lo que algunos denominan el “núcleo hegemónico e irradiación”.


Un gobierno progresista y revolucionario emerge de las clases populares ( obreros, campesinos, estudiantes, indígenas, clases medias pobres, grupo de clase nacional- popular o bloque de clases populares) pero su fuerza de masa, para volverse hegemónica, articuladora y movimiento nacional tiene que articular con otras clases (clase media, articular y subordinar a sectores empresariales locales) enfrentar, dialogar o convivir con la inversión extranjera, es decir, tiene que tener la capacidad de irradiar hacia otras clases, pero sin dejar el núcleo duro popular para no quedar desarticulado de otras clases sociales que pudieran ser nucleadas por la propuesta conservadora.

Atrincherarse protege el núcleo básico, pero deja abandonado a otros sectores que serán el caldo de cultivo de la reconstrucción y reconstitución conservadora.
Pero si te amplias demasiado, si priorizas la irradiación hegemónica olvidando y descuidando tu núcleo articulador popular, acabarás siendo abrazado, felicitado y agradecido por los otros sectores no populares. Harás hegemonía, pero a costa de haber perdido tú base social de apoyo.

Y cuando “las papas queman”, cuando las cosas se pongan malas: ¿Quién te va a defender? ¿El empresario? ¿La inversión extranjera? ¿Clases medias pudientes? No, porque ellos defienden su bolsillo. Si te sonríen un día es porque les conviene, pero no porque estén de nuestro lado.

Es por ello que, la clave de la sostenibilidad y de la legitimidad de un proceso revolucionario es el ejercicio y el equilibrio entre fortalecimiento de tu núcleo popular de los pobres, de los humildes, que son los que salen a la calle y se la juegan, los que pintan las paredes, los que le ponen el pecho a las balas, los que cuidan de nosotros, los que rezan por cada uno de nosotros antes de irse a dormir.

Es por ello, que sin duda no podemos descuidar ni abandonar a las otras fuerzas sociales, debemos mantener hegemonía, pero no debemos confiarnos de ellas. Hay que incorporarlos, jalarlos, desorganizarlos, incorporarlos, derrotarlos, dividirlos e incorporarlos, pero sin confiarnos de ellos.

Porque se confío en los aliados, se descuidó la base, y al final, cuando hay problemas, la base, que está molesta, y los “aliados”, dan la espalda y dejan a los líderes solos. Ahí están los ejemplos de Paraguay, Argentina y Brasil, por sólo nombrar algunos casos.

Esto se va a poner más interesante, pero por ahora lo vamos a dejar hasta aquí.
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

j_martorano@hotmail.com

viernes, 25 de agosto de 2017

La Salud de la gente

Por Jorge Aniceto Molinari:

El avance de la ciencia nos asombra, en contra partida la organización social, política, empresarial del tema nos preocupa y sentimos, que como en el conjunto de la organización humana existe una profunda crisis también irreversible para este modo que predomina, de organizar la economía y en que a pesar de la incidencia de enormes procesos revolucionarios la salud está inmersa.



Hoy existen condiciones materiales como para llevar digitalmente las historias clínicas de todos los que habitamos el planeta tierra, pero además por si esto fuera poco, los avances que se han desarrollado en materia de detectar la posibilidad de afecciones para cada ser humano y el tamaño de su costo en relación con el conjunto de la economía no deja de asombrarnos. Ya no son necesarios exámenes que por su erogación eran patrimonio de un sector privilegiado de la sociedad, y sin los cuales le era imposible a los médicos diagnosticar correctamente. Nos atrevemos a decir que la inmensa mayoría de los costosísimos exámenes en corto plazo serán cosa del pasado.

También sabemos que esta circunstancia pone en jaque a la parte de la organización empresarial que hace de la salud un negocio y la vincula con toda la organización empresarial que para el conjunto de la actividad económica  existe en el mundo.

¿Entonces por dónde empezar para que esto que hoy es una traba se transforme en algo que beneficie a todos?

Un viejo amigo, algunos años mayor que yo, me lo resumió en una frase de aplicación directa para el Uruguay, gobernado además por un prestigioso médico: “se debe hacer lo mismo en esto de lo que se hizo con las ceibalitas”, el tema me entusiasmó, pues si nuestro país en este terreno puede dar una señal en el mismo sentido de lo que han sido las ceibalitas, con seguridad de que habremos podido aportar un importante granito de arena para el avance del mundo. No es sencillo, pero el desafío es apasionante.

Abundemos, a fines del 2012, en oportunidad de representar con el Consejero Gualberto De León, en Lima, en un congreso de la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), a la Caja Bancaria de nuestro país, fuimos partícipes de una disertación del Dr. Ruben Torres, argentino, consultor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien había colaborado directamente con la Dra. María Julia Muñoz, el Dr. Miguel Fernández Galeano y el Cr. Daniel Olesker en desarrollar el nuevo sistema nacional de salud integrado, implantado en el Uruguay. Tuvimos entonces la oportunidad de expresar el avance que ello había significado pero a la vez nuestra preocupación porque en las actuales circunstancias el costo para el Presupuesto General de la Nación se hacía cada vez más oneroso, en la medida de que las prácticas médicas que se aplicaban, así como la industria de los medicamentos y los instrumentales médicos inducían a ello.

El Dr. Torres a la vez que elogió el ejemplo uruguayo y lo destacó en este evento nos hizo .partícipe de la misma preocupación así como de la necesidad de abrir el debate sobre el mismo.

En el Uruguay se ha venido dando un proceso de cierre de servicios médicos dirigidos a núcleos determinados de funcionarios, (Ancap, BHU), producto de lo anterior y de que hoy la atención médica requiere de servicios que ninguna institución, con objetivos específicos, tendría posibilidades propias de presupuestar, lo que en los hechos genera un debate sobre pérdidas de beneficios y privilegios que no solo son inconducentes  sino que no van al meollo del asunto, pero con el inconveniente no menor de que en la filosofía que se aplica actualmente lo general va en desmedro de lo particular.

Debemos decir además que  existen desniveles de ingresos y de asistencia, que una salud aplicada al viejo estilo inexorablemente acentúa y la hacen a la larga presupuestalmente inviable.

Nos preocupa además que los actores tomen posiciones cada cual defendiendo su chacra sin comprender la gravedad del problema y la necesidad de encontrar una salida de progreso colectivo, que en este caso el avance de la tecnología se va a encargar de dar en la medida que la sociedad, sus autoridades y sus organizaciones la asuman.

Otro capítulo de enorme importancia en el tema, y que no pocas veces se ha planteado, es el de la libertad individual ante conductas que deben ser asumidas colectivamente, como lo es un examen completo de la situación sanitaria de cada uno.

La libertad individual hoy debe ser defendida en un marco de organización social democrática que permita a cada quién disponer de la información para hacer mejores sus condiciones su vida y hacer con ella lo que considere más conveniente y con buena capacidad social de asesoramiento. Porque además frente al individuo que supuestamente no quiere conocer su verdad sanitaria, está la de los grandes conglomerados empresariales que la disponen para todo aquello que es su negocio, y vaya si es una traba para la salud pública, pues van a la atención del hecho consumado y no de la prevención.

Por último y por ahora, abordemos también el Sistema Nacional de Cuidados, el éxito y el costo de este proyecto muy importante del Gobierno, está muy relacionado con esto que estamos exponiendo, en que cada una de las personas asistidas pueda contar con esta información, para el mejor desarrollo del conjunto del proyecto. Una cosa es presupuestar sabiendo lo que se atiende y una muy otra, atender los hechos consumados. Es una conducta a cambiar, para la cual se necesita también voluntad política.-

sipagola@adinet.com.uy