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viernes, 6 de noviembre de 2020

Los chilenos fueron claros el 25 de octubre: Apruebo a Cambios

Por Rómulo Pardo Silva:  

El plebiscito aprobó con el 78% de los votos redactar una nueva constitución y rechazó con el 79% la presencia de parlamentarios en la convención constitucional.  Votaron 7.562.173 de personas de un padrón de casi a 15 millones de electores. 

La lucha social sostenida en la calle desde el 18 de octubre de 2019 logró que los partidos en el congreso y el gobierno, atemorizados, abrieran el 15 de noviembre un mecanismo para que los ciudadanos decidieran sobre un cambio constitucional.  El acuerdo puso como limitaciones a los convencionales la aprobación de los nuevos textos por un mínimo de dos tercios y la prohibición de modificar tratados internacionales. Además que la elección de convencionales se haga con la ley electoral favorable a los partidos  y desventajosa para los independientes sociales.

Esa lucha debió vencer una dura represión. Se contabilizan 411 víctimas con lesiones oculares y otros 615 casos con traumatismos graves. 

La Fiscalía Nacional informó que desde octubre de 2019 hasta el 1º de abril de 2020, se computaron 8 mil 510 víctimas de violaciones de derechos humanos, se han interpuesto 5 mil 645 denuncias por violencia policial, existen 664 casos de violencia sexual, 258 desnudamientos, 67 abusos diversos, 12 violaciones y 27 amenazas de tocamientos. 

Todos, perpetrados por las fuerzas armadas y carabineros, siendo 466 de sus miembros identificados como autores materiales de alguno de ellos. Activistas destruyeron entre otros bienes casi 60 estaciones del Metro. 

A partir de ese 15 de noviembre los parlamentarios han ido trabajando el control de la convención y pese al enorme rechazo ciudadano a que intervengan en el proceso lo siguen haciendo. 

Los partidos de gobierno y oposición preparan alianzas y listas de militantes y de independientes afines para que incorporen sus intereses políticos o hagan fracasar los contrarios con sus votos.

La idea dominante en esos círculos es alcanzar consensos de reformas. La constitución vigente se redactó de esa manera.   

La cúpula del poder real hasta el momento también es cauta. 

Presidente de la Sofofa: “Los empresarios debemos ser protagonistas en el debate de los contenidos constitucionales”. El Mostrador Bloomberg señaló que muchos inversionistas "temen que Chile eliminará las leyes pro-mercado que han creado una de las economías más estables de América Latina". También destacan que se "iniciarán casi dos años de debate e incertidumbre antes del voto final para ratificar la nueva Carta Magna". Radio Biobío, El Mostrador 

La posibilidad de hacer cambios profundo tiene en contra el acuerdo capitalista de los dos bloques que alternativamente han gobernado con civiles los últimos 30 años. Los que rechazaron cambiar la constitución y quienes aprobaron redactar otra coinciden en proteger los intereses y el poder de los grandes privados. 

Sectores comprometidos en la lucha contra el ordenamiento actual han manifestado su preocupación de que el proceso sirva solo para realizar reforma conservando la realidad político-social armada desde 1973 por la cúpula empresarial, los militares y el gobierno estadounidense. 

Podríamos asistir a un maquillaje político en el cual la nueva redacción sea una visión edulcorada del neoliberalismo, avalada por unos constituyentes espurios. Marcos Roitman, El Viejo Topo 

Lo que se ha logrado en esta instancia está lejos de representar una conquista que asegure la posibilidad de desmantelar el estado subsidiario, neoliberal y antidemocrático de la institucionalidad vigente. Marcos Uribe Andrade, El Clarín de Chile 

En general los partidos que dicen estar por una nueva constitución no dicen para qué cambios. 

El presidente del Partido Comunista valoró el triunfo y aseguró que "todos nos damos cuenta de que el pueblo soberano ha dicho su voz de forma rotunda. Los resultados hablan de un 70% o más para el Apruebo y eso se acerca casi a los dos tercios". A su juicio "lo ideal es tener ahí puestas las materias que el pueblo está demandando en las calles. Eso es absolutamente necesario y creo que tendrá que verse la forma de que el pueblo siga participando. Una cosa es que esté en las calles, en las poblaciones o en las plazas manifestándose, otra es que se le abra la oportunidad para trabajar". "Espero que con este resultado estemos cerca de conseguir los dos tercios, porque si no los logramos, se complica la situación y puede que se vea burlada esta amplia mayoría que hoy se ha manifestado por una nueva Constitución para Chile". Emol 

Voces individuales han expresado qué cambios debe hacer en el país un nuevo texto. 

La Nueva Constitución renacionalizará el cobre y otros minerales, el agua, y las otras riquezas estratégicas… Sin esta medida esencial, los discursos acerca de cambios de fondo en la sociedad y economía son mera palabrería. La renacionalización… será la base del giro hacia una nueva estrategia de “desarrollo económico hacia adentro de América Latina (Jaques Chonchol)”, la única realista y posible en el mundo del siglo XXI. Por cierto, respetuosa del medio ambiente, sin lo cual la vida misma no es posible. Manuel Riesco, Crónica Digital 

Requerimos un país donde haya una transformación cultural, económica, que dé satisfacción global a nuestras necesidades. Donde exista un cambio a fondo en ese estado subsidiario que se impuso en Chile, desde que se plasmó la constitución del año 1980. Pablo Jofré Leal 

Nadie hasta ahora parece demandar normas constitucionales que integren en la mayoría social a los funcionarios armados del estado a pesar de su conducta desde el golpe de 1973. 

El resultado del plebiscito demuestra un fuerte descontento de la población con la situación actual pero su fuerza se debilita en peticiones que no constituyen un conjunto coherente de cambio. 

Ningún partido ni movimiento social tiene fuerza ni discurso programático para orientar el país hacia una salida del sistema. No se ha hecho un trabajo de ideas y de organización para un proceso de cambio del modelo capitalista. 

Hay motivos para estar contentos…  Pero quienes votaron el apruebo no es un grupo homogéneo. Baste considerar los partidos firmantes del Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución (15/11/19). Una mayoría se opone a reconocer derechos al pueblo mapuche (Estado pluriétnico); otros rechazan un rol protagónico del sector público en la elaboración de las políticas sociales en materia de salud, educación, vivienda, trabajo, pensiones o desoyen el compromiso con el medio ambiente. En definitiva, no todo lo que votó apruebo se inscribe en un proyecto transformador que camine hacia una democrática participativa y menos rupturista con el orden patriarcal. Marcos Roitman 

China ha trazado el rumbo del desarrollo para los próximos 15 años. Para crecer destaca los papeles de la innovación, la economía real, un mercado interno fuerte, la vigorización de las zonas rurales y el desarrollo verde. Xinhua

No se trata solo  de demandar y resistir sino de tener voluntad de poder para dirigir el país. Debe haber un proyecto de discurso y de coalición electoral. Álvaro García Linera, exvicepresidente de Bolivia 

Por el momento en Chile esas condiciones no se dan. 

Algunas agrupaciones pensando en las dificultades que habrá hacia adelante creen que es necesario mantenerse en la calle. Se oyen  propuestas de desconocer las limitaciones impuestas a los constituyentes por los partidos. 

No entiendo por qué les preocupa tanto el alto quórum fijado, ese de los dos tercios. Hubo una respuesta categórica…  De modo que, constituyéndose como tal la Convención o Asamblea decidirán si les parece, confeccionar un reglamento sobre la forma en que desarrollarán su trabajo, o le darán vida a un reglamento, que un poder incompetente, a priori, mediante una ley les ordena  hacer. René Dintrans Alarcón, El Clarín de Chile 

Por una civilización sostenible solidaria 

Mientras no haya partidos y movimientos civilizatorios todos ellos como sus masas son conservadores

romulo.pardo@gmail.com 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Chile una declaración lamentable

Por  Eduardo Contreras:

Los medios de comunicación del sistema reaccionario chileno se han encargado de difundir declaraciones francamente lamentables que habría emitido alguien a quien se conoce como parte de la Izquierda chilena acerca del proceso político venezolano. Tales dichos no tienen excusa alguna.

Ni siquiera por la circunstancia que quien las emitió, por razones del tiempo, ignore la campaña similar que durante la Unidad Popular y el Gobierno del presidente Allende realizaron en nuestro país la CIA y el gobierno de los EEUU de Norteamérica. Por supuesto con las diferencias propias de las características de los procesos de cada país y del tiempo que se vive, la situación es la misma. Porque igual acusaban a la UP y al gobierno de Allende de dictadura.

Aquel, el nuestro era un proceso de cambios profundos en la sociedad con todas las dificultades propias del período y al que los enemigos internos y externos acusaban entonces, como acusan hoy al gobierno venezolano, de las peores atrocidades. Todo a fin de crear el ambiente político nacional e internacional propicio para un golpe de Estado fascista como lo fue el del 11 de septiembre de 1973 en Chile.

Eso y no otra cosa es lo que busca hoy en contra del proceso venezolano el gobierno norteamericano, sus aparatos y agentes.

El dichoso informe de la ONU fue elaborado sin que la máxima autoridad de la Comisión respectiva se entrevistara con los representantes del gobierno venezolano.

¿Dictadura en un país en que existe un demente que se autoproclama presidente y nadie lo mete preso? ¿Será posible que alguien pueda creerle al Guaidó mafioso, vinculado a tenebrosos grupos y al que el gobierno de Washington reconoce como el verdadero primer mandatario?

¿Se ha preguntado alguien qué hubiera pasado bajo la dictadura de Pinochet si alguien se hubiera autoproclamado “presidente de Chile y desconociera al régimen del general?

Pero en Venezuela el espantajo se permite actuar del modo que le instruye otro espantajo, Trump. Y no le sucede nada de nada. Entonces afirmar que se viola los derechos humanos en Venezuela se corresponde solo con quienes están de parte de la campaña antidemocrática del gobierno de los EEUU.

Lo cierto es que alguien que mire de veras la realidad venezolana, con ojos propios y no de las agencias de prensa del sistema, jamás podría sostener que un sistema político con libertades y derechos, con instituciones y elecciones, es una dictadura.

Resulta imposible no recordar el ejemplo del gobierno del presidente Allende. Aunque no se haya vivido esos años, quien quiera que revise la prensa de la época, o lea los libros de historiadores democráticos terminará por comprobar que la campaña imperialista de hoy contra el gobierno de Venezuela, es tal y como lo fue en su tiempo idéntica campaña contra el gobierno de la Unidad Popular o contra el gobierno de Cuba. Y terminará por darse cuenta de la maniobra norteamericana.

Que en Chile comulguen con esa rueda de carreta diversos políticos que en su época se mostraban como de izquierda, hasta “revolucionarios”, políticos como los que hoy firman acuerdos con la ultraderecha fascistoide de nuestro país, es entendible. Es parte del libreto que se compraron hace ya varios años. De renegados del Allendismo y del Socialismo está lleno el mundo de los políticos criollos.

Pero no cabe el derecho a confundirse ni pisar el palito cuando se es de veras de Izquierda. La oportuna precisión formulada por el Partido Comunista de Chile ha salido al paso de cualquier intento por agredir al legítimo proceso democrático revolucionarios venezolanos.

eduardocontreras2@gmail.com

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Venezuela: hay novedades en el gobierno y la oposición

 Por Sergio Ortiz:

Mientras sobrelleva relativamente bien la pandemia de Covid-19, el país bolivariano sufre muchísimo en lo económico. Hay novedades políticas en el gobierno y la oposición.

Venezuela viene siendo castigada por el coronavirus. De todos modos, y eso le duele mucho a la administración Trump, el Cartel de Lima y la OEA, sus registros son bastante mejores que los de otros países. Ayer tenía 55.563 contagios y sólo 444 muertos. En vez de tomar nota de esta buena performance y sacar algunas enseñanzas, esos gobiernos y organizaciones reaccionarias niegan la realidad. Dicen que son estadísticas mentirosas del «dictador» Nicolás Maduro.

Les duele que los números de EEUU, Brasil, Perú (sede del Cartel de Lima), Ecuador y Colombia sean tétricos. Venezuela está mucho mejor y encima – como parte de sus acuerdos políticos y comerciales con la Rusia de Vladimir Putin – pronto tendrá lotes masivos de la vacuna Sputnik V.

No sólo la salud de los venezolanos anda bastante bien, sobre todo en contraste con sus malos vecinos. También la salud del presidente bolivariano que se fortaleció luego de desbaratar en forma rápida el intento de invasión, «Operativo Gedeón», que apuntaba a asesinarlo. Eso ocurrió el 3 y 4 de mayo pasado. Aglutinaba a militares y paramilitares venezolanos antichavistas y colombianos, organizados por una empresa «de seguridad» norteamericana. Vinieron de sus bases de operaciones en suelo colombiano, financiados por Juan Guaidó, el «presidente encargado». O sea, por Donald Trump.

Es la economía.

Donde las cosas no mejoran, o si lo hacen es poco perceptible, es en lo económico. Pese a la llegada de cuatro barcos iraníes con combustible, que desafiaron el bloqueo estadounidense, no hay mejoría en la provisión de naftas en gran parte del país, sobre todo el interior. Es una traba grande al comercio y los servicios esenciales; la población tiene dificultades para su circulación y aumentan los precios de productos transportados. No deja de ser una cruel paradoja en un país petrolero que antes producía 3 millones de barriles de crudo por día y ahora entre 400.000 y 700.000.

Esa última carencia tiene mucho que ver las sanciones imperialistas de EE UU y Europa, en tiempos de Barack Obama y acentuadas por Trump. Se quedaron con Citgo y sucursales de Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa) en EEUU, incautaron fondos millonarios depositados en ese país, robaron literalmente depósitos de oro venezolano en Londres, penalizaron a empresas de terceros países por comerciar con Caracas (caso de la petrolera rusa Rosneft, que opera en el país) etcétera.

Si bien esas sanciones injustas son la base del problema, en los malos resultados de Pdvsa en particular y la economía en general también influyen problemas propios del gobierno. Existen fenómenos de burocracia gubernamental y en empresas estatales, malas decisiones de autoridades y directivos, corrupción y negocios de la «boliburguesía», incompetencia para poner en marcha pozos y refinerías, privatizaciones, bajos salarios, etcétera.

Algunos sectores bolivarianos de izquierda cuestionaron que el gobierno de Maduro eximiera desde 2018 a Pdvsa y sus socios multinacionales el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISLR). Según esos críticos, «las sucesivas exoneraciones del ISLR, para Empresas Mixtas donde los socios son empresas rusas, chinas y norteamericanas, han hecho que el Estado, dejase de percibir, alrededor de 2.068 millones de dólares». Ese cálculo fue en base a 9 empresas mixtas, pero éstas son 42 y la pérdida sería mucho mayor.

Esos favores a las petroleras, mixtas y asociadas a la estatal, es la contracara de los mayores sacrificios que vinieron haciendo los venezolanos de a pie y eso explica en parte la fractura en la coalición gubernamental Gran Polo Patriótico.

El Partido Comunista de Venezuela, Patria Para Todos, Tupamaros y otros han conformado la Alianza Popular Revolucionaria y van a competir en diciembre por fuera del oficialista Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). No fue algo súbito: en abril le pidieron reunión a Maduro y no se la dieron, en mayo presentaron una carta crítica en Miraflores y en agosto decidieron formar APR.

División en la contra.

Si bien esa fracción por izquierda en el Gran Polo Patriótico debe preocupar a Maduro y Diosdado Cabello, hombres fuertes del gobierno, las novedades en el campamento de la oposición los alegró mucho. Y el saldo que les quedó fue positivo.

Es que el lunes 31/8 el presidente indultó a 110 políticos opositores que estaban presos o exiliados, entre ellos 26 diputados. Entre los pocos que no tuvieron ese beneficio están el líder de Voluntad Popular, Leopoldo López y otro extremista, Julio Borges. Accedieron al indulto personajes nefastos como Henry Ramos Allup, Freddy Guevara, Freddy Superlano, José Guerra, Tomas Guanipa y Gilber Caro. También salió de la cárcel el diputado Juan Requesens, participante del atentado fallido para matar al presidente en agosto de 2018.

El argumento de Maduro fue facilitar la concordia nacional y, en los hechos, impulsar a que los partidos de oposición se presenten a los comicios del 6 de diciembre. En agosto el referente devaluado de ese sector, Juan Guaidó, había firmado un pacto de 27 agrupaciones comprometiéndose a no participar. El argumento fue que ir a las urnas fortalecería a «la dictadura».

El indulto fue bien recibido por el centenar de políticos presos, familiares y allegados. La Unión Europea expresó su beneplácito por medio de su comisionado de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. También lo avalaron la alta comisionada de DDHH, Michelle Bachelet, y Felipe Solá, quien incurrió en contradicción. Si estaba bien ese indulto de Maduro, «¿por qué Alberto Fernández no firma uno para los 41 presos políticos de Argentina?», le preguntó Luis D’Elía.

Los efectos de la medicina no demoraron. Hernán Capriles (de Primero Justicia), dos veces candidato presidencial de la oposición derechista, en 2012 contra Hugo Chávez y luego contra Maduro, propuso participar de las elecciones. Dijo que sería un grave error regalar la Asamblea Legislativa a Maduro y que no se gobierna por Internet (palo al ausente Guaidó). Los partidos opositores Acción Democrática, Copei, Cambiemos, Avanzada Progresista y El Cambio, se sumaron a la táctica de intervenir. Piensan en estas legislativas y también en las de alcaldes y senadores de 2021.

La participación aumenta. La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Indira Alfonzo, detalló que 107 organizaciones políticas presentaron 14.000 candidaturas. Las de diciembre serán las elecciones número 25 desde que Chávez comenzó a gobernar. El sistema electoral fue juzgado como excelente por observadores internacionales, incluido el expresidente James Carter, a prueba de fraudes.

Sin embargo la oposición alterna el erróneo boicot con el mezquino no reconocimiento de sus derrotas cuando participar y le gana el chavismo. Si va dividida, como parece, tendrá otro merecido revés.

ortizserg@gmail.com

miércoles, 22 de abril de 2020

Compromiso social, político y económico para una sociedad justa solidaria y reciente



Por Mariano Sierra: 
Lecciones para enfrentar los efectos del apocalipsis pandémico.

La economía si no es solidaria, no tiene sentido de ser, porque no atiende al derecho humano que esta socializado bajo premisas sociales como eje de una sociedad justa. El mundo de hoy habla de solidaridad, pero hacia adentro, pues al exterior se anuncia con visos de servicio, que están llenos de engaños. La actual crisis nos está mostrando cual veraz y humano es ser solidario, es ser seres y empresas de servicio, y allí en el servicio se conoce al verdadero líder, empresario, dirigente en su más alta concepción humanista, en su más alta concepción de ser como integrante de una sociedad, sin demagogias ni populismos ni retoricas



De la crisis que estamos viviendo se ha dicho y se dirá mucho, por lo tanto, no podemos ceder, pues después de este registro pandémico, el mundo será otro, que nos exigirá cambios en nuestra forma de vida empezando desde nuestros hogares, cambios que, si no comprendemos la esencia del sentido de la vida, nos llevará a pandemias más desastrosas.

Todas las estructuras vigentes sociales, ambientales políticas, de gobierno, de familia, espirituales, personales, a nivel mundial tendrán que ser reestructuradas, tendrán que repensarse para un mundo mejor, lo cual es posible, mediante planes de mejoramiento, ya que cada uno y en sociedad buscara la transformación, sincerándose consigo mismo. La vida es un proyecto social que se da solidariamente con prototipos de verdad, justicia, servicio y amor.

Los desarrollos hacia la comunidad que se han generado en el mundo han sido para constituir instituciones solidarias   con fines humanistas buscando   romper la complejidad social del entorno social golpeado por las desigualdades del hombre y sus entes diversos, empezando por el estado mismo, que ha golpeado el desarrollo por la inequidad de las riquezas, por ambición y egoísmo.

El compromiso social, económico y político ante esta crisis tiene un rol en la medida que se han demostrado muchas debilidades. El modelo tecnócrata nunca ha funcionado y su desaparición debe ser un hecho que pregonan visiones socializantes y solidarias que asumirán también el papel de impedir cualquier ideología represiva e interventora. Acojamos con respeto y coherencia nuestras creencias personales descubriendo que tenemos una misión en la vida y con firme actitud buscar la justicia en un mundo que se ahoga en el desenfreno del consumismo, dando apertura a un nuevo renacer. La soledad tiene límites, y esta crisis nos ha obligado retomar para revisar el futuro próximo.

El compromiso social no es filantrópico sino toda una obra social que implica una postura activa y responsable en torno al impacto de sus objetivos que le dan sostenibilidad a lo largo del tiempo con crecimiento social y económico. El compromiso social es la respuesta a una realidad mediante el apoyo a los más débiles en medio de una democracia amenazada y tecnócrata.

 El compromiso social es un aporte voluntario ante las exigencias de un mundo justo que trabaja para hacer que nuestro conglomerado social tenga una armoniosa y sana convivencia, no hacerlo es permitir que otros asuman sus propios intereses en detrimento nuestro. Hay que interiorizar en aquellos oprimidos que esta pandemia ha sacado a flote en medio de un presente oscuro donde talvez sociedad y estado somos responsables.

El mundo moderno tiene que volver sus ojos a esquemas solidarios recuperando proyectos engrandeciendo los existentes en un esquema que antepone los principio y valores sobre las

 utilidades del capital para lograr utilidades sociales que mejoren condiciones de vida y superen las actuales crisis. La solidaridad se practica desde todos los escenarios, la empresa hogar, la empresa comercial e industrial, la financiera, desde lo personal, sin exclusión.

El compromiso social es el rol que le da vida al compromiso solidario a favor del desarrollo sostenible, es decir, a favor del equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales y el medio ambiente- Este equilibrio es fundamental para el proyecto pasando a formar parte de la solución de los retos que tiene la sociedad en conjunto con el estado. Recordemos la frase de aquel escritor que en sus vivencias señalo...Tengo la convicción de que hice lo justo en el momento justo…. Esto quiere decir además que en las crisis hay que actuar con responsabilidad para no dar palos de ciego, confundiendo y confundiéndonos con retoricas populistas, pues los problemas están allí, por carecer de ejercer trazabilidad y competencia y voluntad social y política. La crisis deja lecciones que aprender.

El objetivo del compromiso social radica en el impacto positivo que genera la práctica de estos compromisos cuya contribución va a dar sostenibilidad no solo al componente empresarial sino a quienes permiten ejecutarlo, como son sus gentes. El compromiso social realza el entorno en el que opera mediante el conocimiento de lo que rodea no solo en términos territoriales, sino en término del conjunto social de reglas, leyes que avalan la operación y todas las actividades relacionadas, con programas sociales que les permita a sus gentes beneficios reales, frente a otras entidades económicas y financieras que solo buscan crear riquezas personales abusivas.

Las practicas sociales están enfocadas en valores y transparencia que definen el giro y la actuación de la empresa solidaria e incide directamente en los actores. Las prácticas de otra parte se asocian a toda la cadena solidaria abocando toda una temática social como el respeto al medio ambiente y esencialmente a la comunidad. Los promotores y actores responsables deben serlo desde el interior porque la responsabilidad es con la comunidad y con los que hacen `posible el proyecto o negocio y con los aliados estratégicos.

Una sociedad, un estado, unos organismos que no enfrentan retos no garantizan ningún resultado.  Estos resultados se transmiten con éxito en la medida que se adoptan valores éticos, transparencia en las operaciones y en el cumplimiento de los requerimientos legales que van a
 transmitir confianza a su entorno, al gobierno y la sociedad en su conjunto. El compromiso social facilita la constitución de conglomerados sociales ya que busca constituir cadena productiva seria y responsable seguramente con el aval de un gobierno que también debe ir en la línea social. El ser humano como tal es una cadena productiva con sus valores y su trabajo en favor de los desiguales, carentes de voz y de quien los comprenda.

El compromiso social se da donde a lo largo del tiempo no se ha podido obtener acciones cuando alguien se compromete con una posibilidad que pareciera ser vista como imposible. Un compromiso social serio se relaciona con la forma como cada uno responsablemente ve el mundo y como nos relacionamos con él. No comprometernos es aceptar las cosas como están, con su cargo de inoperancia e inmoralidad y no estar comprometidos es orientar la brújula hacia donde apuntan gestiones inhumanas por el ultraje de actos de gobierno y por la indiferencia social.

El compromiso social tiene que ver con las posibilidades de crear nuevas prácticas de hacer cosas nuevas e interpretar la manera de pensar de aquellos que le dieron vida a la solidaridad de tal forma que fluyan las realidades que queremos. El compromiso social es la base para producir

 cambios y el país necesita cambios desde hace muchos lustros, necesita nuevas visiones y misiones en acción, no colgadas en las paredes, ni en anuncios muy fascinantes, que transformen las realidades dando paso al triunfo contra el escepticismo de aquellos enemigos del sistema social que, si lo apoyan es buscando intereses individuales y el futuro nos exige ese renacer.

 Este compromiso nos viene diciendo a todos que es un imperativo invertir en solidaridad para solucionar los problemas que hemos creado como la violencia, el desplazamiento, la corrupción, la inoperancia y el desgreño administrativo, el inadecuado uso de los recursos, la falta de control y de una justicia plena. El compromiso social cunde para la búsqueda de alternativas de solución para lo que aqueja al hombre y a las comunidades más vulnerables, más desprotegidas como lo es nuestra sociedad. El compromiso social apunta a evitar que intrusos públicos y privados busquen hacer negocio con la crisis y en especial con el dolor ajeno, con el hambre y el pan del que no lo tiene.

El marco de influencia social genera adhesión a planes comunitarios, municipales, departamentales y de la nación. Toda acción de gobierno debe estar en la línea de generar empresa social y eso se logra cuando el manejo político se hace con liderazgo y espíritu gerencial que de un viraje total a la nueva administración pública y   política.

Todos debemos salir del ostracismo y de la administración de pobreza para convertirnos en adalides de progreso generadores de riqueza social. Lastimosamente este contexto en nuestro país ha sido flaco, pues en un pasado no lejano el sector solidario se vio manejado lastimosamente con espíritu corrupto. La única esperanza a la que se aferra la humanidad en esta época de crisis de distintas naturalezas, es la de crear solidaridad individual y colectiva y dimensiones de esperanza para el nuevo futuro, porque esta pandemia con su azote nos está debilitando.

Urge dentro de un compromiso social trabajar con la comunidad extendiendo programas de beneficios familiares y comunitarios para elevar su nivel de vida, desarrollar por medio de la responsabilidad social empresarial programas de salud, educación, vivienda, trabajo. La crisis pandémica nos ha permitido verificar que esa población desplazada, migrante y víctimas de una violencia orquestada por terratenientes, no es una ficción, es una numérica realidad, al desamparo de un régimen fallido que aún le sigue poniendo talanqueras al proceso de paz.

Los planes en la ejecución de las tareas de cambio son acciones que entre todos debemos compartir para garantizar ejecución y continuidad. La práctica de interacción con las decisiones justas y sociales contribuyen de manera decisiva y se hace prioritario pues el trabajo en equipo enseña que los esfuerzos compartidos son el único medio para lograr recuperarnos.

Finalmente, el compromiso social y la responsabilidad empresarial y Todo el esfuerzo comunitario y las políticas y las prácticas son el medio que garantiza la protección de la comunidad, del medio ambiente, del uso sostenible de los recursos, restringir la producción y el comercio de negocios ilícitos y las practicas masivas de corrupción, proteger al hombre y en especial proteger su trabajo en todas sus condiciones que tiene como persona y en las que le da la ley.

Es un deber social y político restaurar el desmantelamiento de la solidaridad que se ha vuelto impensable- El devenir histórico es la cooperación social a la cual llegamos con una toma de conciencia. Construir conciencia solidaria implica generar procesos económicos y sociales contra la tiranía financiera y la explotación a sectores como el agrícola, donde el capital nunca se solidariza, siendo el sector más olvidado del país. Allí debe cundir la economía solidaria en sus distintas modalidades multiactivas apuntando a formalizar el sector agroindustrial. Vale la pena denunciar, como el estado tiene abandonado el campo y sus gentes que son quienes nos proporcionan él alimento y aquellos invisibles que aparecen cuando la necesidad les atropella y el estado no conoce y que así lo hemos comprobado en esta crisis de la pandemia virosa..

No debemos solo tomar medidas solidarias, sino hacer que fluyan con crecimiento y redistribución entre los actores, para fortalecer el cambio con la ética humana. No existe economía solidaria ni compromiso social, sino se da y se tiene la vocación de servir con administradores probos que reflejen garantía y liderazgo con gestión social y respetando las normas.

Todo cambio viene de un poder, poder del pueblo dentro de su voluntad social y política, donde cada uno debe actuar en una lucha para transformar el mundo que queremos. Y es en las crisis donde se conocen las realidades que hay que cambiar. Esta crisis elimino las creencias de ser hombres-dioses, somos vulnerables, sociedad y gobiernos debemos volver a la ruta de la igualdad con solidaridad, al irnos nos llevamos lo mejor de haber dado... Servicio, solidaridad y verdad.

Ante crisis, momentos de reflexión, donde haremos un balance de vida en lo personal, familiar, empresarial, social, político y espiritual. Este balance nos lleva a encontrar debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas y de allí saldremos fortalecidos con soluciones apropiadas, con compromisos solidarios, para enfrentar los retos de cualquier pandemia.

marsblawyer@gmail.com

martes, 11 de febrero de 2020

Por qué la Comisión de CIDH no debe visitar nuevamente a Venezuela



Por Ítalo Urdaneta:
Cualquiera pudiera pensar, debido a la manera como hemos titulado esta nueva entrega personal, que estamos apoyando que en Venezuela se violen los derechos humanos, pero valga la aclaratoria que no es así, por cuanto reconocemos que este es un principio universal que debe contar con el apoyo de cualquier ciudadano, indistintamente de sus creencias, raza o credo, así se encuentre en el más recóndito lugar del planeta.

Las razones que nos motivan a escribir estas nuevas líneas parte de la experiencia reciente que ha tenido Venezuela, por demás decepcionante, con los representantes de la Comisión Interamericana de Derecho Humanos (CIDH), apéndice de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encabezada por su presidenta, Michel Bachelet, quien de manera descarada alteró la realidad del informe que hablaba sobre este derecho individual e internacional, en relación con nuestro país.


Defensores del imperio, que opera y actúa con su primacía de poder desde el Norte, han pretendido hacer ver que el gobierno revolucionario de Venezuela está en contra de que nadie venga a supervisar al país en representación de la CIDH, porque recientemente se comprobó que no es así, una vez que la propia Bachelet dispensó una visita al país.

Recordemos que el propio presidente Nicolás Maduro tuvo un encuentro con la Bachelet a mediados del año pasado, pero para asombro del país, y por qué no decirlo, de las naciones más equilibradas del mundo, el informe final que presentó posteriormente la ex presidenta de Chile, quien gobernó incluso a su país con la misma constitución que dejó el dictador Augusto Pinochet, presentó un informe amañado, tergiversado y carente de la realidad, de lo que pasa en nuestro territorio.

Bachelet, recuérdese, mientras ignora, por ejemplo las barbaries que se cometen a diario en Colombia, (Van más de 200 dirigentes sociales asesinados entre ellos periodistas) y lo que recientemente acaba de pasar en Bolivia, Chile y Ecuador, con similares números de muertos, incluyendo también a Perú y al propio Brasil, busca por el contrario, con lupa en mano, cualquier vestigio o causa, por muy insignificante que sea,  que permita perjudicar a Venezuela y a su gobierno revolucionario en materia de derechos humanos, con el solo deseo de crear un ambiente o unas condiciones que permitan sancionar o promover una intervención armada en perjuicio de nuestra nación, auspiciada por el propio imperio.

Acabamos de ver por “Globo terror” a otro mediático tratando de tergiversar los hechos en materia de derechos humanos en Venezuela. Puso como ejemplo como la CIDH, apoyada también por la OEA, intervino en la dictadura de Rafael Trujillo, en Santo Domingo, y rememoró como el ex presidente y novelista Rómulo Gallegos, desde Venezuela, promovió la supervisión de este organismo en nuestro país, por cuanto había sido objeto de un claro golpe de Estado.

Nadie en su sano juicio, si es un verdadero demócrata, humanista y un amante de la paz, puede estar en contra de que exista la CIDH, pero cuando vemos que el propio organismo se presta para apoya al imperio para que precisamente viole los derechos humanos en perjuicio de pueblos vulnerables y prácticamente indefensos, como viene ocurriendo con el caso de Venezuela, la cosa cambia, y eso le da el derecho a nuestra nación a rechazar la representación que dirige Bachelet para que visite nuevamente nuestro territorio.
La Organización de Estados Americanos (OEA), entre tanto, sigue pretendiendo aplicar sus políticas en contra de Venezuela, solo por resguardar los intereses del gobierno norteamericano, a pesar que nuestro país renunció a ese organismo multilateral precisamente por su grotesca manera de actuar, mientras ignora los desmanes que el propio imperio promueve, dirige y planifica en perjuicio del pueblo venezolano, así como lo hace también en contra de otras naciones, con el apoyo de la CIDH.

Aquí cabe preguntarse: ¿Por qué la CIDH nada dice del bloqueo que le mantiene el gobierno norteamericano a Cuba desde hace más de 60 años, y ahora a nuestro país, que incluso evita que se abastezca de medicamentos?

¿Importa poco acaso que, en Venezuela, y en remotas excepciones, mueran niños, jóvenes y ancianos por desnutrición, solo porque el imperio evita que lleguen con regularidad nuestros alimentos?
¿No es violar los DDHH evitar que Venezuela no reciba los pagos ordinarios por concepto de ventas de petróleo, oro y otros insumos, que le reportan los recursos necesarios para comprar precisamente alimentos y medicamentos, todo por culpa del imperio?

Venezuela, vale aclarar, es autónoma, libre y soberana, para tomar decisiones propias y decidir -al mismo tiempo- lo que le convienen o no. Al igual que EE. UU u otra nación del mundo, nuestro país tiene todo el derecho de determinar quién entra e incluso quién debe salir de su territorio nacional.
La experiencia nos dice que la CIDH que dirige Bachelet viene actuando de manera desproporcionada, pero además actúa amañada, interesada, sin equilibrio, sin razón y alejada de la realidad, como lo hizo la vez pasada en contra de Venezuela.

Por ello hay razones más que suficientes para evitar que esa CIDH de nuevo pretenda visitar al país, incluso sin solicitar el debido permiso como corresponde, solo porque desea tenderle la sábana al imperio para que promueva una intervención armada, repetimos, en perjuicio de todos los venezolanos.
Es evidente que la CIDH se hace la desentendida y evita al mismo tiempo reconocer que precisamente los DDHH los viola desde hace rato EE. UU, con sus políticas coercitivas que lleva a cabo en perjuicio de Venezuela.

Vale destacar que ahora la CIDH que pretendía entrar al país, como “perro por su casa”, ha dicho que despachará para atender las denuncias de Venezuela desde Colombia. Opinamos, en este sentido, que sería bueno que esa misma Comisión, aprovechando su estadía en Colombia, mire hacia los lados para tratar los incontables casos de asesinatos que a diario se cometen en el país granadino en perjuicio de dirigentes sociales, incluyendo ex guerrilleros que se acogieron al tratado de paz, pero que el narco estado colombiano, representado por Iván Duque, ha violado flagrantemente.
Decimos, finalmente, que en mi casa entra quien disponga mi esposa, y sino que lo diga ella. 

italourdaneta@gmail.com


sábado, 31 de agosto de 2019

Amazonas en llamas y ¿por casa cómo andamos?

Por Sergio Ortiz:

Jair Bolsonaro se incendia políticamente hablando

La región del Amazonas está plagada de incendios. El gobierno de Brasil, que alentó de hecho esa situación, está en crisis. ¿Por casa cómo andamos?
Agosto tuvo récord de incendios en la Amazonia de Brasil y en menor medida en la región colindante de Bolivia. Entre enero y el 21 de agosto de este año se han registrado 75.336 focos de incendio en Brasil, un 84% más que en el mismo periodo de 2018, según el Programa deQuemas  del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). Entre los más afectados, los estados de Rondonia y Acre.


Las estadísticas son de institutos oficiales brasileños, que vienen sufriendo limitaciones presupuestarias y vaciamiento de su personal porque al presidente Jair Bolsonaro, alias Bolsonazi, no le importa la cuestión ambiental.

Un documento del Ministerio Público Federal del 7 de agosto pasado y enviado al Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama), alertaba que productores rurales iniciarían «quemas» en la región de Novo Progresso, en Pará. Los incendios apuntan a que esas hectáreas queden en condiciones de sembrar o ser aptos para la crianza de ganado. El gobierno brasileño no hizo caso de ese anuncio.
Los entendidos en la materia aseguran que esta ola de incendios no tiene por causa la sequedad del clima sino los desmontes y la acción predadora de los productores en contra del medio ambiente. El agrobusiness, bah.

Todas las miradas van hacia Bolsonaro porque venía planteando ampliar las fronteras agropecuarias en el Amazonas, con un discurso desarrollista habitual en estos casos.
Al exmilitar no le importa el medio ambiente. Es más, siguiendo el libreto de su amigo Donald Trump, está convencido que la causa ecologista es un asunto de «izquierdistas», al punto de deslizar la acusación, casi directa, que los incendios pudieron ser provocados por Organizaciones No Gubernamentales.
La ligazón del presidente de Brasil con el magnate que manda en la Casa Blanca no es antojadiza en esta temática. Una de las primeras medidas de política internacional que adoptó Trump fue el retiro de EE.UU. de los convenios sobre Cambio Climáticos firmados en 2015 en París por la abrumadora mayoría del mundo.

A la brutalidad neonazi no le importan los miles de especies de animales y plantas propias de la Amazonia, ni el impacto que su reducción y hasta desaparición pueden causar en el clima, las lluvias, la atmósfera y el nivel de los ríos del mayor pulmón verde del mundo.

A Bolsonazi no le interesa el medio ambiente. Y menos le importan los 305 pueblos indígenas que viven en esa zona. En su escala de valores, los indígenas ocupan el último lugar, junto con las mujeres, negros y homosexuales. «¡Que se quemen todos!», habrá pensado. Un problema menos.

Mucha hipocresía.
Frente a esos incendios, el oportunista presidente francés Emmanuel Macron, aprovechó la reunión en Biarritz del Grupo de los 7 países (G-7) más desarrollados sin contar a China ni a Rusia, para justificar su postura de no convalidar los acuerdos Mercosur-Unión Europea de junio pasado. Su crítica a Bolsonaro en este punto es justa, pero no tanto por las agresiones de Brasilia al medio ambiente. Macron teme que la producción brasileña agropecuaria pueda competir con ventaja contra los subsidiados productores franceses.
Bolsonaro es un neonazi, como Trump, pero Francia no tiene autoridad política ni moral para darle lecciones, vista su conducta depredadora en África, Medio Oriente e Indochina, en distintas épocas, sin olvidar su obra destructiva en Haití.

La oferta del G-7 de una ayuda de 20 millones de dólares fue en principio rechazada por el jefe de Gabinete Onyx Lorenzoni, y aceptada por Bolsonaro a condición que Macron retirara sus críticas. O sea, entraron en tira y afloje político, sin importar el drama del Amazonas.
 Evo Morales, en cambio, dijo que agradecía esa pequeñísima ayuda de Europa, que tenía la obligación de colaborar. El boliviano tiene derecho a decir internacionalmente lo suyo porque en política y por sus ancestros comprende muy bien la importancia de lo ambiental. Y coherente con eso estuvo colaborando en la lucha contra los incendios en el sudeste de Bolivia.

Otro que tenía mucha autoridad para hablar en esta crisis ambiental era Fidel Castro. Todavía se recuerda su intervención en la Cumbre de Eco-Río 1992, en Brasil, advirtiendo: «hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para el desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el Hombre».

¿Y por casa?
Los incendios del Amazonas han sensibilizado al mundo. Esa sensibilidad es diferente, según quién sufre. Cuando el incendio de la Catedral de Notre Dame, en abril pasado, en dos días se juntaron millones de euros para su reconstrucción. No ha sucedido lo mismo con los incendios en Brasil.
Hay gobernantes argentinos que se conduelen, falsamente. Mauricio Macri no puede alegar tristeza porque en abril pasado fue a Entre Ríos y defendió las fumigaciones, en contra del amparo judicial que habían interpuesto los pobladores fumigados. Un decreto del gobernador peronista Gustavo Bordet permitía fumigar hasta 100 metros de las escuelas y la Justicia estableció mil metros de distancia por tierra y tres mil por aire. Al presidente ese amparo le pareció «irresponsable» y perjudicial al trabajo.
Córdoba, provincia sojera por excelencia, viene desmontando a razón de 25.000 hectáreas por año. Le queda sólo el 5 por ciento de los bosques nativos de antaño. El glifosato, semillas transgénicas y Monsanto han envenenado la provincia, con un modelo sojero que, por otro lado, provoca inundaciones gravísimas como las de 2016.

Se ha perdido mucho tiempo desde el 12 de junio de 1992, cuando el líder cubano advirtió: «una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre». El resplandor del Amazonas alumbra dramáticamente su advertencia.
ortizserg@gmail.com

sábado, 17 de agosto de 2019

Los nuevos escenarios del conflicto de Estados Unidos contra China.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Desde hace varios meses se percibe que el sistema internacional se mueve en un proceso de transformación que ha venido a acelerarse desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Junto a él, han accedido al poder algunos de los personajes más conservadores y retrógrados de la historia de ese país. En el ámbito planetario, al evaluar su perversidad, el actual gobierno estadounidense pareciera no tener parangón en el pasado, llegando incluso a ser comparado por algunos analistas con la Alemania hitleriana de la primera mitad del siglo XX.  


La dinámica introducida por Trump a su política exterior viene produciendo mutaciones trascendentales en las relaciones internacionales que son imposibles de obviar si se considera que se está hablando de la primera potencia mundial. Trump, en su afán de regresar a los orígenes de una nación que se sustentó en el proteccionismo en lo económico y el aislacionismo en lo político, intenta repetir el largo período de crecimiento económico que llevó a Estados Unidos a convertirse en primera potencia mundial en la penúltima década del siglo XIX, para lo cual no ha escatimado esfuerzos de ningún tipo.

Pero, él o sus asesores se equivocan. El siglo XIX estuvo marcado por una ”exitosa” expansión territorial a costa del exterminio de millones de seres humanos de los pueblos originarios que habitaban los espacios que estaban siendo fruto de tal propagación. Eso es imposible hacerlo ahora sin que haya resistencias en buena parte de las áreas ambicionadas por Estados Unidos en el planeta.

Por otra parte, tal proceso se hizo en el marco de una confrontación entre el feudalismo obsoleto y un capitalismo naciente que era expresión de una revolucionaria mutación de la economía y la sociedad. Estados Unidos llegó incluso a una guerra en la que el capitalismo imperante en el norte derrotó a las fuerzas feudales del sur, iniciando una era de desarrollo sin igual en una forma de capitalismo productivo igualmente basado en la explotación del hombre por el hombre, pero distanciado de las formas atrasadas en que este se manifestaba en los tiempos feudales caracterizados por expresiones mucho más oprobiosas de apropiación del trabajo y de la vida de los seres humanos.

En esa medida, podría decirse que el capitalismo de esa época fue un avance respecto del pasado, pero ahora, cuando impera un modelo de capitalismo financiero que se sustenta en la especulación y en la riqueza basada en una producción inexistente, a Trump se le hace imposible rescatar la economía de su país para conducirla a una senda positiva, salvo si esto se calculara por las extremas ganancias que obtiene un número cada vez más reducido de millonarios.
Eso es lo que da la medida de que el plan Trump “…Hacer a Estados Unidos grande de nuevo” –como lo dijera en el discurso inaugural de su mandato el 20 de enero de 2017- al aceptar con ello que había dejado de serlo, no tiene ninguna posibilidad de realización, salvo a través de la amenaza, el chantaje, la presión y la guerra.

En ese marco se propuso torpedear el sistema internacional, destruyendo su estructura, en primer lugar a la Organización de Naciones Unidas a partir de la política de “o aceptas lo que te ordeno, o te destruyo”, camino en el cual se encuentra empeñado y en el que ha dado un nuevo paso al amenazar con retira a Estados Unidos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), ante el estupor de la comunidad mundial, en particular de aquellos que antes eran sus aliados y hoy se asumen como subordinados temerosos de que su furia se vuelva contra ellos. Por supuesto, me refiero a Europa y otros de sus adláteres como Australia y Canadá, países ayer orgullosos de su independencia y autonomía, hoy abandonadas.

En la otra parte de esta ecuación se encuentra China, que parece comenzar a despertar de un prolongado letargo en el que suponían que podían llevar adelante su proyecto de crecimiento y desarrollo económico, lucha contra la pobreza y materialización de una sociedad avanzada sin tropezar con la resistencia de Estados Unidos. La alianza estratégica iniciada por los dos países a finales de los años 70 del siglo pasado creada con el objetivo de destruir al común enemigo soviético está llegando a su fin. A pesar que la Unión Soviética desapareció hace casi 30 años los dos países mantuvieron un importante flujo de comercio que beneficiaba a ambas partes y que se mantuvo incólume a pesar de las fuertes tensiones generadas por el apoyo de Estados Unidos al separatismo en el Tíbet así como al gobierno de Taiwán que China considera parte inalienable de su soberanía.

Todo eso parece estar terminando y China ha empezado a comprender que los instrumentos tradicionales de su diplomacia no bastan para confrontar la brutal embestida estadounidense que ha logrado éxitos en Europa, Canadá y México, a quienes han logrado imponer sus políticas, pero ha fracasado al no lograr vía coacción, resolver sus diferendos con Irán, Rusia, la República Popular Democrática de Corea, Venezuela y sobre todo China.
El año pasado, el gobierno chino todavía conjeturaba que el camino de la negociación iba a ser relativamente corto en la búsqueda de una solución a las diferencias que se han expresado en mayor medida en el plano económico, comercial, financiero y tecnológico y en que ambas partes se han esforzado por ocultar sus componentes políticos, militares e ideológicos.

Las negociaciones se han prolongado en demasía y ya no sólo afectan a los países contendientes, sino que sus efectos comienzan a sentirse en la totalidad de la economía global. Unido a eso, Estados Unidos ha ensayado la posibilidad de crearle un conflicto interno a China, que este país visualizaba como poco probable hace solo escasos meses. La dinámica de la confrontación ha cambiado y ello ha terminado por alterar la tradicional retórica diplomática china basada en la armonía y la búsqueda de un equilibrio mutuamente ventajoso para todas las partes.
Hoy, cuando se ha hecho público el involucramiento y apoyo de Estados Unidos a la revolución de colores en Hong Kong, el gobierno chino ha comprendido que la potencia norteamericana pretende usar estas acciones como mecanismo de presión de las negociaciones comerciales y financieras.

Las reuniones sostenidas por los más conspicuos líderes opositores de Hong Kong con el jefe del departamento político del Consulado de Estados Unidos primero y posteriormente en Washington con el vicepresidente Mike Pence y la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi dan cuenta del involucramiento directo del gobierno de Estados Unidos en las revueltas de Hong Kong. Esa visita a la capital imperial significó acuerdos de apoyo financiero, formación política y asesoramiento organizativo que se concretó a través de la National Endowment for Democracy (NED) órgano de fachada de la CIA, la cual desde 2014 ha incrementado los recursos destinados a la desestabilización de China. En este contexto, valdría preguntarse, ¿que haría y cómo reaccionaría el gobierno de Estados Unidos si China se propusiera apoyar las revueltas contra el gobernador de Puerto Rico y el abandono que Estados Unidos ha hecho de su colonia más importante en el Caribe?

No sólo eso ha estado en el tapete de la problemática más reciente entre las dos mayores potencias económicas del planeta, habría que agregar que sumando otro ámbito a su cotidiano discurso soberbio y prepotente, John Bolton ha amenazado a China diciendo que: "Los chinos tienen que mirar con mucho cuidado los pasos que toman porque las personas en Estados Unidos recuerdan la plaza de Tiananmen [...] recuerdan la imagen del hombre parado frente a la línea de tanques", haciendo referencia a la intentona golpista de 1989 en China justo cuando se conmemoran 20 años de esos acontecimientos, que el brillante intelectual italiano Doménico Losurdo catalogó como “la primera revolución de color “ de la historia.

En su intento de intimidar a China, Bolton afirmó que: "Sería un gran error crear un nuevo recuerdo como ese en Hong Kong”. La Cancillería China ha respondido contundente al expresar que en más de una ocasión se le ha hecho saber a Estados Unidos que el tema de Hong Kong “es una cuestión que corresponde exclusivamente a la política interna de China” y han hecho un llamado para que Estados Unidos. deje “de meter la nariz en los asuntos de Hong Kong".

En declaraciones mucho más fuertes, el pasado 13 de agosto, la portavoz de la cancillería china Hua Chunying, dio respuesta a la pregunta de un periodista respecto de las opiniones de Nancy Pelosi, del líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell, el Senador Marcos Rubio y el Congresista Ted Yoho quienes el día anterior afirmaron a través de la red social twitter  que “la policía de Hong Kong reprimió a los manifestantes con violencia y que el gobierno central chino erosionó la democracia y la libertad en Hong Kong”.

Hua contestó de manera categórica diciendo que Estados Unidos “negó en repetidas ocasiones su participación en los incidentes violentos ocurridos en Hong Kong. Sin embargo, los comentarios de esos miembros del Congreso de los Estados Unidos han proporcionado al mundo pruebas nuevas y contundentes. Al descuidar y distorsionar la verdad, blanquearon crímenes violentos como una lucha por los derechos humanos y la libertad, y malinterpretaron deliberadamente el trabajo de la policía de Hong Kong como represión violenta cuando la policía solo hacía cumplir la ley, luchaba contra los crímenes y defendía el orden social. Ellos incluso incitaron a los residentes de Hong Kong a enfrentarse con el gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong y el gobierno central de China. ¡Qué ansiosos están de querer ver el mundo sumergido en el caos!” y finalizó diciendo que: “En los Estados Unidos, los miembros del Congreso también se llaman legisladores. No puedo sino preguntar a los congresistas de los Estados Unidos: ¿Son ustedes legisladores o infractores de la ley? Les recordamos solemnemente esta simple verdad: los asuntos de Hong Kong son totalmente asuntos internos de China, y ustedes no tienen derecho ni están calificados para comentar sin sentido sobre ellos. Que cuiden sus propios asuntos y se mantengan alejados de los asuntos de Hong Kong”.

Al llegar a este plano de la confrontación, es evidente que las negociaciones comerciales entrarán en un espacio mucho más complejo de resolución. Estados Unidos supuso que con China podía actuar de la misma manera que con Canadá o México. Los hechos han demostrado lo contrario. Debería recordar que para China los tiempos son infinitos, mientras que para Estados Unidos están acotados a la cotidianidad: en lo inmediato la navidad que obligó a Trump a posponer los nuevos aranceles a los productos chinos tras las presiones de los importadores estadounidenses que no podrán conseguir mercancías similares para las celebraciones de fin de año de la misma calidad y a los mismos precios en un plazo tan corto, En el plazo mediato, a Trump se le va acercando la fecha de las elecciones en la que aspira a dar continuidad a su mandato sin poder resolver el diferendo con China que amenaza  que Estados Unidos se sumerja en una espiral de inflación e incluso con una probable recesión, no aconsejables para un año electoral.
sergioro07@hotmail.com

miércoles, 29 de mayo de 2019

Responsabilidad social y la construcción de ciudanía


 Por Rafael Natos Féliz:
A propósito del desarrollo

Siguiendo el tema iniciado anteriormente, ahora pasamos a evidenciar algunas acciones que son el resultado de los aprendizajes dirigidos y planificados en los centros de control ciudadano, para lograr ciudadanos apáticos, desencantados y clientelistas. Esos centros de control son, el Estado todo (Gobierno, ministerios, congreso, justicia, policía, guardia, marina, direcciones provinciales, alcaldías, etc., etc.), así como la mayoría de los empresarios que en coalición con el estado definen sus intereses económicos como las principales prioridades de la nación.

Tomemos como ejemplo la educación. Este tema es extremadamente importante para el desarrollo de un pueblo. Sin embargo, a la población se le ofrece una educación de muy mala calidad, pero dijimos en una ocasión anterior, se le da “comida” y ya eso “basta y es suficiente”. Además, hay “salidas” para sus precariedades y desesperanzas. Se le motiva a la búsqueda de refugio en las creencias y eso le conforta. A otros los motivan para refugiarse en las drogas (legales e ilegales), haciéndoles creer que eso es, el último grito de la moda.

Mientras eso ocurre, a los familiares y relacionados de los funcionarios se les ofrece una educación de calidad, e incluso a sus hijos les dan becas a todos los rincones del mundo con los recursos de los contribuyentes. Mientras en numerosos lugares de nuestra geografía nacional, hay escuelas de patios, en enramadas y muchas de las que se construyen tienen tan baja calidad, que se agrietan, se les caen paredes, se desploman techos, etc., y todo…sin consecuencias.

Otro ejemplo es la salud pública. Para la población existen hospitales con todo tipo de precariedades, y a los 9 hospitales regionales del país les han puesto el encargo de atender a más de 300 mil pacientes cada uno, recibiendo un pírrico presupuesto mensual (de 2 a 8 millones de pesos); gastándose la mitad en facturas del Programa de Medicamentos Esenciales (PROMESE) y en otros insumos y necesidades. Mientras que hospitales como Plaza de la Salud y Cedimat, que solo atienden a pacientes privados y extranjeros; les asignan mayor presupuesto que a los 9 regionales juntos.
El presidente del Colegio Médico, Wilson Roa, asegura que se trata de un postulado muy claro del neoliberalismo, (asumido por el gobierno), que apuesta a desintegrar las instituciones estatales (públicas) para fortalecer las privadas con financiamiento público.

Otro aspecto se refiere a la seguridad ciudadana. Esta es la burla más descarada en relación a la ciudadanía. Desde el estado se han hecho grandes esfuerzos para lograr los actuales índices de inseguridad, pues tanto la Justicia, como los cuerpos represivos (policía y organismos castrenses) gozan de la peor desconfianza entre los ciudadanos, ya que son los mejores aliados de la delincuencia, de las violaciones a las leyes y para ello se cubren con la impunidad.

Lo señalado precedentemente tiene su lógica en la idea que tienen los grupos de poder, de que la inseguridad ciudadana causa que la sociedad se cohíba y se prive de sus derechos fundamentales; por lo tanto se quiere un ciudadano temeroso, apático, desencantado y clientelista, que se ponga debajo de un funcionario en búsqueda de protección y de prebendas; lo que se traduce como “dame algo, dame lo mío”.

Otra temática de la construcción ciudadana está referida a la empleomanía, la gente ocupada en una labor productiva o de otra índole. Se pregona hasta la saciedad, la “cantidad de empleos creados”. Pero resulta que las nóminas del estado están cargadas con relacionados de los funcionarios (“botellas”) que no trabajan, pero cobran. Las estadísticas oficiales señalan que más del 55% de los jóvenes se encuentran desocupados y que el resto que ocupa un empleo, tiene 60% de informalidad. Igual ocurre con los adultos que están ocupados.

Esa informalidad, niega seguro médico, derecho de asociarse, etc., pero les garantiza ser cesanteados en cualquier momento. De esta manera, estas personas se convierten en esclavos laborales para tener cierta “seguridad en su empleo”; de ahí vienen los acosos y todas las violaciones. Como ocurre y se ve ahora con la campaña política a destiempo, se les amenaza a los empleados del estado para que vayan a los mítines.
¿Y de los servicios públicos? Agua potable, electricidad, etc.…Hablar de eso da rabia….
Así se construye ciudadanía actualmente.
Por el Desarrollo Sostenible

rafaelmatosfeliz@yahoo.com


La funesta herencia de Pinochet



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
De no existir una asamblea especialmente convocada y elegida democráticamente para definir un nuevo régimen institucional, es muy difícil que esta tarea pueda ser acometida por la llamada clase política. A los gobernantes de turno y a los parlamentarios les cuesta mucho prescindir de sus intereses electorales y demostrar la grandeza necesaria para definir lo que le convenga realmente al país. Si se está en el Ejecutivo, la tendencia natural es a preferir los regímenes presidencialistas; si se es mayoría en el Poder Legislativo, lo corriente es que es que se abogue por el parlamentarismo. 

Asimismo, si se les consultara a los ciudadanos de regiones, es muy probable que éstos en su mayoría se inclinen por un régimen federal, más que por el unitario que rige en buena parte de nuestros países. El autoritarismo presidencial pudo ser muy razonable en los albores de nuestra república cuando Chile era más un Estado que una homogénea nación.


Con seguridad, diversos intelectuales y especialistas, como las propias universidades, podrían aportar mucho más que los profesionales de la política a la hora de definir un orden institucional que reemplace al instaurado por el régimen cívico militar. Muy autoritario y poco democrático, a pesar de los cambios cosméticos hechos posteriormente en esta dilatada pos dictadura. 

Desde fuera del poder y las contiendas electorales, la academia podría aportar mucho más a la hora de definir las atribuciones de los poderes del Estado y procurar su genuina independencia. En acotar, por ejemplo, las facultades del Tribunal Constitucional, cuya tarea suele defenderse o cuestionarse según la posición que adopten sus integrantes en cada tema y resolución. Una corte, como se reconoce, cuoteada políticamente, más que constituida por mérito y trayectoria. Afectada por el mismo vicio que se practica a la hora de integrar nuestros tribunales de justicia y otras instituciones del Estado que debieran ser autónomas, si no mediara siempre el intenso lobby o tráfico de influencias para la designación de sus integrantes.

Se afirma corrientemente que se necesita de verdaderos “estadistas” para ocuparse de una reforma institucional, es decir de personas que tengan al país como objetivo fundamental en sus propósitos y quehacer. Sin embargo, ya sabemos que hace mucho tiempo no asoma un líder o lideresa de este talante en nuestro país. Menos, todavía, cuando el fenómeno de la corrupción ya está tan entronizado en el llamado “servicio público”. Cuando a todos nos consta cómo se ha legislado en los últimos años a la sombra del cohecho y otras funestas prácticas que, además, involucran a los grandes empresarios y otros grupos de presión.

A pesar de que en un momento pudo prosperar la idea de convocar a una Asamblea Constituyente, finalmente se ha impuesto la férrea oposición de la derecha a tal posibilidad, sumando a su favor a connotados dirigentes de la llamada centro izquierda que siempre le pusieron zancadillas a una propuesta que alcanzara gran arraigo popular. Hoy parece consolidado que lo mejor sería que una nueva Constitución resultara de una tramitación parlamentarias a iniciativa de La Moneda. Pero ya cumplió un año el gobierno de Piñera y no hay asomo de algún aliento oficial al respecto, así como tampoco ahora las diversas bancadas parlamentarias parecen preocupadas del tema.

Recordemos que se gastaron ingentes recursos en los últimos años del gobierno de Michelle Bachelet para un proceso constituyente ciudadano que no prosperó y solo sirvió de estratagema proselitista para favorecer a la coalición política gobernante, la que de todas maneras resultó derrotada y desintegrada en los últimos comicios presidenciales y parlamentarios. 

Antes de proponerse reformas sustantivas a un régimen político administrativo, en que todos los días demuestran que sus instituciones NO funcionan adecuadamente, lo único que se implementó fue el aumento de los curules parlamentarios, llegando a un número totalmente dislocado en relación al tamaño de nuestra población. Diputados y senadores que, para irritación pública, perciben remuneraciones y otros haberes muy por encima del que obtienen los parlamentarios de Estados Unidos y de los ricos países europeos. Y, por supuesto, veinte a cuarenta veces más que el ingreso promedio de los trabajadores chilenos.

Como ya sabemos, las propuestas de reforma constitucional siempre prosperan en la víspera de los procesos eleccionarios. Sin embargo, una vez que se elige a nuestros supuestos mandatarios, legisladores y autoridades comunales, la clase política suele apoltronarse rápidamente en el poder y postergar toda posibilidad de cambio y ejercicio de la soberanía popular. Y es explicable que esto suceda, porque para alcanzar estos cargos de “representación” es preciso gastar millonarias sumas de dinero que al final importan mucho más que los sufragios obtenidos. Lo que puede comprobarse con las exiguas y hasta ridículas votaciones obtenidas por algunos candidatos del binominalismo instalados en nuestro Congreso, gracias a la componenda cupular y el desprecio absoluto a que estas instancias electorales siquiera se validen con la concurrencia a las urnas de más del 50 por ciento del padrón electoral.

Ya se sabe que la apatía ciudadana ha sido emulada por los propios jóvenes, cuando algunas de sus federaciones no han podido renovarse en virtud de antiguos reglamentos que solo validan los resultados cuando el 40 por ciento de los universitarios concurra a sufragar. Es sorprendente que el poderoso Movimiento Estudiantil que tanto hizo por combatir a Pinochet y por promover una reforma universitaria haya terminado tan desganado como las propias organizaciones de la sociedad civil y de los trabajadores.

Claro: cuando los últimos comicios de la Central Unitaria de Trabajadores son descalificados por sus vicios por el tribunal electoral correspondiente, es muy probable que la apatía prospere y se diluya la confianza que se puso con fervor en la política después de 17 años de interdicción ciudadana. Conste para comprobar lo que sucede que, según los sondeos de Latino barómetro, ya son más los chilenos y latinoamericanos que desestiman a la democracia como el régimen que mejor garantice los derechos políticos y sociales de la población.

Cuando son tantas las demandas frustradas en materia salarial, previsional y cultural; cuando la violencia se consolida en toda suerte de conflictos sociales, así como en la desbocada y cotidiana delincuencia, nuestro país próximamente pudiera encaminarse a una nueva ruptura de su paz social e institucional. No sería extraño que surjan, más temprano que tarde, nuevas asonadas golpistas y el caudillismo que siempre prospera cuando la política se desnaturaliza y se pierde el norte del interés nacional, la equidad social y la probidad de sus autoridades.

Considerada como ilegitima en su origen y contenido por tantos actores políticos y sociales, la Constitución pinochetista de 1980 amenaza, curiosamente, con extender su vigencia tanto o más que sus antecesoras de 1933 y 1925 que consolidaron nuestra institucionalidad republicana. Aunque es preciso insistir que ninguna de ellas consideró la participación popular en su gestación, lo que demuestra que nuestra vocación y solvencia democrática está muy distante de las de aquellos países que sí han dado asambleas constituyentes para definir sus normas de convivencia política e institucional. Regímenes que muchas veces son ninguneados desde nuestra política regida más de 30 años por las leyes que el Dictador nos legara.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

domingo, 19 de mayo de 2019

El gobierno de López Obrador es popular, no es de los trabajadores, tampoco de la burguesía



Por Pedro Echeverría V.:

1. Acabo de leer una declaración del Ejército Popular Revolucionario (EPR); conozco la posición del Ejército Zapatista, así como la el pensamiento y la lucha política-sindical de los maestros de la CNTE. Con parecidos argumentos rechazan las políticas del presidente López Obrador desde la izquierda, desde el lado de los explotados y oprimidos. Creo que tienen un poco de razón porque AMLO no deslinda totalmente con la burguesía, porque le da miedo hacerlo por aquello del gran poder empresarial y del imperialismo que también busca joderlo. ¿O se piensa acaso que los conservadores, la derecha, no está lista para derrocar a AMLO cuando se lo proponga?


 2. Yo le tengo un gran respeto y admiración a todos aquellos revolucionarios izquierdistas que se juegan la vida luchando a diario -y por muchos años- con las armas en la mano, en las calles y las cárceles (como mi único héroe, el anarquista Ricardo Flores Magón). Sin embargo, la mayoría de las veces para destruir a la burguesía y el capitalismo, se necesita un pensamiento que entienda y explique la realidad. Por ello hay pensadores “FIFIS” como Petras, Chomsky, Amín, Wallerstein y otros, metidos en este asunto de los cambios revolucionarios. Pienso que mis amigos de las tres corrientes tienen que pensar en serio buscando la unidad, antes que muchos se arrepientan.

 3. Marx, al estudiar el capitalismo –particularmente europeo- definió que la contradicción principal, el enemigo antagónico del capitalismo, era la clase obrera o proletaria.  Que los campesinos fueron importantes en la época feudal, pero en el capitalismo jugaban un papel secundario en los procesos revolucionarios. Lenin, gran dirigente de la revolución rusa de 1917, discípulo de Marx, planeó que como en Rusia había poquísima clase obrera, los intelectuales “obrerizados” dirigirían la revolución. A partir de los años sesenta, ya intelectuales como Marcusse y sus amigos, demostraban que la clase obrera se había aburguesado al subsumirla el capitalismo.

 4. En Europa no hubo revolución anticapitalista, aunque electoralmente triunfaron gobiernos socialdemócratas (bautizados tramposamente de izquierda) que han gobernado haciendo reformas progresistas, pero reafirmando terriblemente el capitalismo. En Rusia los bolcheviques de Lenin tomaron el poder en nombre de la clase obrera, pero no pudieron construir el socialismo, quedándose en una especie de capitalismo de Estado. En China triunfó el campesinado de Mao en 1949, no se construyó el socialismo, pero a 30 años Deng iniciaría el desarrollo capitalista que la convertiría en un poderoso país en el camino de superar con creces al imperio yanqui.

 5. Pienso que intelectuales como Dussel, Bartra, Taibo (que no tienen ni la más mínima cola que les pisen), deben crear una comisión formal para ayudar a analizar y discutir con los compañeros del EPR, EZLN, CNTE y otros, acerca de la necesidad de unir esfuerzos para frenar un posible golpe de Estado dela burguesía y abrir de par en par las puertas para profundizar reformas socialdemócratas, por ahora; más adelante no sabemos.  Los gobiernos yanquis tienden a acelerarse porque sienten que están perdiendo terreno en el mundo frente a China que no deja de avanzar en los mercados. López Obrador es la gran oportunidad de México frente a un capitalismo salvaje. Pienso que otra oportunidad está lejos aún.

 6. López Obrador nunca fue marxista, pero levantó movimientos que ni 20 marxistas juntos –yo entre ellos- pudimos levantar nunca. Ha integrado un gobierno socialdemócrata, de clases medias o pequeño-burguesas, que ha sacudido a los empresarios, que ha puesto al borde de la desaparición a partidos burgueses (PRI, PAN, PRD,) que durante décadas nos patearon por atrás a los izquierdistas. ¿Representará el López obrador ismo otra forma de política que en vez de ser la clásica burguesa o la clásica de los trabajadores, sea amplia y popular? Quizá es tiempo de repensar nuestras concepciones poco antiguas para entender el futuro.

alterar26@gmail.com