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viernes, 18 de septiembre de 2020

Mujeres por la Vida es detener la pandemia: Prueba, Seguimiento Y Aislamiento

 

Por Ana Maria Rodriguez: 

Sept. 15/20.- Somos mujeres líderes de todo el país que hemos luchado durante 32 años en defensa de los derechos de las mujeres, con especial atención a quienes viven en las periferias de las ciudades.

Las condiciones de vida en estas áreas son las peores posibles y los hogares donde viven desde niños hasta ancianos no garantizan las condiciones para el aislamiento social necesario para protegerse contra el virus que ha estado matando a decenas de miles de brasileños. Hay más de mil muertes por día y 203 mujeres embarazadas mueren con COVID-19. A nivel mundial, cada 10 mujeres embarazadas 8 son madres brasileñas. Muchos dejaron huérfanos a otros niños. ¡Esto no puede continuar!

 


Diariamente tenemos que salir a luchar en busca de pan, exponiéndonos a la contaminación. Muchas de nosotras somos madres chefes de familia que luchamos todos los días para mantener a nuestros hijos.

Tenemos esperanza en la vacuna, que protege a todos. Pero aunque no llegue, es necesario actuar para protegernos de la contaminación. Y eso protege a los profesionales de la salud, que están expuestos a virus todos los días para recuperar a los que enferman.

Es necesario hacer mucho más de lo que ya se está haciendo. Es necesario interrumpir la transmisión del virus para reducir el riesgo de contaminación y, en consecuencia, el número de muertes, para que la vida pueda volver a la normalidad.

En este sentido, quienes estudian la enfermedad -la ciencia es un logro de la humanidad y que ya ha traído muchos beneficios a la vida- han ido rescatando el camino histórico para enfrentar las epidemias, la inteligencia geográfica que localiza el virus y evita que se propague. .

En pocas palabras: es posible identificar al portador del virus mediante pruebas. Sepa con quién estaba en contacto: en casa, en el trabajo, las personas más cercanas a él. Realice pruebas a todas estas personas y si también son portadoras del virus, aíslelas durante el tiempo necesario, vigílelas durante 14 días hasta que puedan volver con seguridad a su vida normal. Es a partir de este nuevo contaminante que se repite el proceso con nuevos contactos.

Para eso será fundamental organizar lugares, alojamientos, donde de hecho el aislamiento sea posible, de lo contrario, en las condiciones de vida de los barrios populares, la contaminación seguirá su camino de dolor y sufrimiento.

En resumen: Para esta acción PRUEBA, SEGUIMIENTO Y AISLAMIENTO contamos con el SUS, Sistema Único de Salud Publico a través de la Atención Primaria de Salud, es la cercanía del equipo de salud con el usuario lo que nos permite conocer a la persona, la familia y el barrio. Esto asegura un seguimiento y un mayor cumplimiento por parte del usuario de los tratamientos necesarios. Brasil tiene 5.570 municipios y 298 mil agentes de salud, que sin duda se sumarían a esta gran misión en defensa de la vida, junto a otros profesionales de la salud.

Algunos estados y ciudades ya están en este camino. La experiencia mundial en el enfrentamiento al COVID-19, ya ha demostrado que los países que siguieron este camino lograron aislar el virus, reducir la contaminación, los infectados y las muertes.

Las acciones y la inacción del gobierno federal están poniendo cada vez más en riesgo la vida de la población: hay casi 4 millones de contagiados y vamos camino de las 140 mil muertes.

Instamos al gobierno federal a adoptar esta estrategia con urgencia. Hacemos un llamado a los estados y municipios, que se han esforzado por combatir la pandemia, a adoptar esta estrategia: PRUEBA, SEGUIMIENTO Y AISLAMIENTO, para que tengamos paz, esperanza y salud mientras no llegue la vacuna.

São Paulo, Sptiembre 2020

Glaucia Morelli

Presidenta de la Confederación Brasileña de Mujeres

CMB integra el Frente en Defensa de la Vida;

Miembro del Consejo Nacional de Derechos de la Mujer - CNDM

Miembro del Consejo Nacional de Salud / Comisión de Salud de la Mujer

Entidad Responsable por la Revista Brasil Mulher -

presidenciacmb@terra.com.br - Teléfono (11) 97985-1260 (zap)

 

miércoles, 22 de abril de 2020

Compromiso social, político y económico para una sociedad justa solidaria y reciente



Por Mariano Sierra: 
Lecciones para enfrentar los efectos del apocalipsis pandémico.

La economía si no es solidaria, no tiene sentido de ser, porque no atiende al derecho humano que esta socializado bajo premisas sociales como eje de una sociedad justa. El mundo de hoy habla de solidaridad, pero hacia adentro, pues al exterior se anuncia con visos de servicio, que están llenos de engaños. La actual crisis nos está mostrando cual veraz y humano es ser solidario, es ser seres y empresas de servicio, y allí en el servicio se conoce al verdadero líder, empresario, dirigente en su más alta concepción humanista, en su más alta concepción de ser como integrante de una sociedad, sin demagogias ni populismos ni retoricas



De la crisis que estamos viviendo se ha dicho y se dirá mucho, por lo tanto, no podemos ceder, pues después de este registro pandémico, el mundo será otro, que nos exigirá cambios en nuestra forma de vida empezando desde nuestros hogares, cambios que, si no comprendemos la esencia del sentido de la vida, nos llevará a pandemias más desastrosas.

Todas las estructuras vigentes sociales, ambientales políticas, de gobierno, de familia, espirituales, personales, a nivel mundial tendrán que ser reestructuradas, tendrán que repensarse para un mundo mejor, lo cual es posible, mediante planes de mejoramiento, ya que cada uno y en sociedad buscara la transformación, sincerándose consigo mismo. La vida es un proyecto social que se da solidariamente con prototipos de verdad, justicia, servicio y amor.

Los desarrollos hacia la comunidad que se han generado en el mundo han sido para constituir instituciones solidarias   con fines humanistas buscando   romper la complejidad social del entorno social golpeado por las desigualdades del hombre y sus entes diversos, empezando por el estado mismo, que ha golpeado el desarrollo por la inequidad de las riquezas, por ambición y egoísmo.

El compromiso social, económico y político ante esta crisis tiene un rol en la medida que se han demostrado muchas debilidades. El modelo tecnócrata nunca ha funcionado y su desaparición debe ser un hecho que pregonan visiones socializantes y solidarias que asumirán también el papel de impedir cualquier ideología represiva e interventora. Acojamos con respeto y coherencia nuestras creencias personales descubriendo que tenemos una misión en la vida y con firme actitud buscar la justicia en un mundo que se ahoga en el desenfreno del consumismo, dando apertura a un nuevo renacer. La soledad tiene límites, y esta crisis nos ha obligado retomar para revisar el futuro próximo.

El compromiso social no es filantrópico sino toda una obra social que implica una postura activa y responsable en torno al impacto de sus objetivos que le dan sostenibilidad a lo largo del tiempo con crecimiento social y económico. El compromiso social es la respuesta a una realidad mediante el apoyo a los más débiles en medio de una democracia amenazada y tecnócrata.

 El compromiso social es un aporte voluntario ante las exigencias de un mundo justo que trabaja para hacer que nuestro conglomerado social tenga una armoniosa y sana convivencia, no hacerlo es permitir que otros asuman sus propios intereses en detrimento nuestro. Hay que interiorizar en aquellos oprimidos que esta pandemia ha sacado a flote en medio de un presente oscuro donde talvez sociedad y estado somos responsables.

El mundo moderno tiene que volver sus ojos a esquemas solidarios recuperando proyectos engrandeciendo los existentes en un esquema que antepone los principio y valores sobre las

 utilidades del capital para lograr utilidades sociales que mejoren condiciones de vida y superen las actuales crisis. La solidaridad se practica desde todos los escenarios, la empresa hogar, la empresa comercial e industrial, la financiera, desde lo personal, sin exclusión.

El compromiso social es el rol que le da vida al compromiso solidario a favor del desarrollo sostenible, es decir, a favor del equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales y el medio ambiente- Este equilibrio es fundamental para el proyecto pasando a formar parte de la solución de los retos que tiene la sociedad en conjunto con el estado. Recordemos la frase de aquel escritor que en sus vivencias señalo...Tengo la convicción de que hice lo justo en el momento justo…. Esto quiere decir además que en las crisis hay que actuar con responsabilidad para no dar palos de ciego, confundiendo y confundiéndonos con retoricas populistas, pues los problemas están allí, por carecer de ejercer trazabilidad y competencia y voluntad social y política. La crisis deja lecciones que aprender.

El objetivo del compromiso social radica en el impacto positivo que genera la práctica de estos compromisos cuya contribución va a dar sostenibilidad no solo al componente empresarial sino a quienes permiten ejecutarlo, como son sus gentes. El compromiso social realza el entorno en el que opera mediante el conocimiento de lo que rodea no solo en términos territoriales, sino en término del conjunto social de reglas, leyes que avalan la operación y todas las actividades relacionadas, con programas sociales que les permita a sus gentes beneficios reales, frente a otras entidades económicas y financieras que solo buscan crear riquezas personales abusivas.

Las practicas sociales están enfocadas en valores y transparencia que definen el giro y la actuación de la empresa solidaria e incide directamente en los actores. Las prácticas de otra parte se asocian a toda la cadena solidaria abocando toda una temática social como el respeto al medio ambiente y esencialmente a la comunidad. Los promotores y actores responsables deben serlo desde el interior porque la responsabilidad es con la comunidad y con los que hacen `posible el proyecto o negocio y con los aliados estratégicos.

Una sociedad, un estado, unos organismos que no enfrentan retos no garantizan ningún resultado.  Estos resultados se transmiten con éxito en la medida que se adoptan valores éticos, transparencia en las operaciones y en el cumplimiento de los requerimientos legales que van a
 transmitir confianza a su entorno, al gobierno y la sociedad en su conjunto. El compromiso social facilita la constitución de conglomerados sociales ya que busca constituir cadena productiva seria y responsable seguramente con el aval de un gobierno que también debe ir en la línea social. El ser humano como tal es una cadena productiva con sus valores y su trabajo en favor de los desiguales, carentes de voz y de quien los comprenda.

El compromiso social se da donde a lo largo del tiempo no se ha podido obtener acciones cuando alguien se compromete con una posibilidad que pareciera ser vista como imposible. Un compromiso social serio se relaciona con la forma como cada uno responsablemente ve el mundo y como nos relacionamos con él. No comprometernos es aceptar las cosas como están, con su cargo de inoperancia e inmoralidad y no estar comprometidos es orientar la brújula hacia donde apuntan gestiones inhumanas por el ultraje de actos de gobierno y por la indiferencia social.

El compromiso social tiene que ver con las posibilidades de crear nuevas prácticas de hacer cosas nuevas e interpretar la manera de pensar de aquellos que le dieron vida a la solidaridad de tal forma que fluyan las realidades que queremos. El compromiso social es la base para producir

 cambios y el país necesita cambios desde hace muchos lustros, necesita nuevas visiones y misiones en acción, no colgadas en las paredes, ni en anuncios muy fascinantes, que transformen las realidades dando paso al triunfo contra el escepticismo de aquellos enemigos del sistema social que, si lo apoyan es buscando intereses individuales y el futuro nos exige ese renacer.

 Este compromiso nos viene diciendo a todos que es un imperativo invertir en solidaridad para solucionar los problemas que hemos creado como la violencia, el desplazamiento, la corrupción, la inoperancia y el desgreño administrativo, el inadecuado uso de los recursos, la falta de control y de una justicia plena. El compromiso social cunde para la búsqueda de alternativas de solución para lo que aqueja al hombre y a las comunidades más vulnerables, más desprotegidas como lo es nuestra sociedad. El compromiso social apunta a evitar que intrusos públicos y privados busquen hacer negocio con la crisis y en especial con el dolor ajeno, con el hambre y el pan del que no lo tiene.

El marco de influencia social genera adhesión a planes comunitarios, municipales, departamentales y de la nación. Toda acción de gobierno debe estar en la línea de generar empresa social y eso se logra cuando el manejo político se hace con liderazgo y espíritu gerencial que de un viraje total a la nueva administración pública y   política.

Todos debemos salir del ostracismo y de la administración de pobreza para convertirnos en adalides de progreso generadores de riqueza social. Lastimosamente este contexto en nuestro país ha sido flaco, pues en un pasado no lejano el sector solidario se vio manejado lastimosamente con espíritu corrupto. La única esperanza a la que se aferra la humanidad en esta época de crisis de distintas naturalezas, es la de crear solidaridad individual y colectiva y dimensiones de esperanza para el nuevo futuro, porque esta pandemia con su azote nos está debilitando.

Urge dentro de un compromiso social trabajar con la comunidad extendiendo programas de beneficios familiares y comunitarios para elevar su nivel de vida, desarrollar por medio de la responsabilidad social empresarial programas de salud, educación, vivienda, trabajo. La crisis pandémica nos ha permitido verificar que esa población desplazada, migrante y víctimas de una violencia orquestada por terratenientes, no es una ficción, es una numérica realidad, al desamparo de un régimen fallido que aún le sigue poniendo talanqueras al proceso de paz.

Los planes en la ejecución de las tareas de cambio son acciones que entre todos debemos compartir para garantizar ejecución y continuidad. La práctica de interacción con las decisiones justas y sociales contribuyen de manera decisiva y se hace prioritario pues el trabajo en equipo enseña que los esfuerzos compartidos son el único medio para lograr recuperarnos.

Finalmente, el compromiso social y la responsabilidad empresarial y Todo el esfuerzo comunitario y las políticas y las prácticas son el medio que garantiza la protección de la comunidad, del medio ambiente, del uso sostenible de los recursos, restringir la producción y el comercio de negocios ilícitos y las practicas masivas de corrupción, proteger al hombre y en especial proteger su trabajo en todas sus condiciones que tiene como persona y en las que le da la ley.

Es un deber social y político restaurar el desmantelamiento de la solidaridad que se ha vuelto impensable- El devenir histórico es la cooperación social a la cual llegamos con una toma de conciencia. Construir conciencia solidaria implica generar procesos económicos y sociales contra la tiranía financiera y la explotación a sectores como el agrícola, donde el capital nunca se solidariza, siendo el sector más olvidado del país. Allí debe cundir la economía solidaria en sus distintas modalidades multiactivas apuntando a formalizar el sector agroindustrial. Vale la pena denunciar, como el estado tiene abandonado el campo y sus gentes que son quienes nos proporcionan él alimento y aquellos invisibles que aparecen cuando la necesidad les atropella y el estado no conoce y que así lo hemos comprobado en esta crisis de la pandemia virosa..

No debemos solo tomar medidas solidarias, sino hacer que fluyan con crecimiento y redistribución entre los actores, para fortalecer el cambio con la ética humana. No existe economía solidaria ni compromiso social, sino se da y se tiene la vocación de servir con administradores probos que reflejen garantía y liderazgo con gestión social y respetando las normas.

Todo cambio viene de un poder, poder del pueblo dentro de su voluntad social y política, donde cada uno debe actuar en una lucha para transformar el mundo que queremos. Y es en las crisis donde se conocen las realidades que hay que cambiar. Esta crisis elimino las creencias de ser hombres-dioses, somos vulnerables, sociedad y gobiernos debemos volver a la ruta de la igualdad con solidaridad, al irnos nos llevamos lo mejor de haber dado... Servicio, solidaridad y verdad.

Ante crisis, momentos de reflexión, donde haremos un balance de vida en lo personal, familiar, empresarial, social, político y espiritual. Este balance nos lleva a encontrar debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas y de allí saldremos fortalecidos con soluciones apropiadas, con compromisos solidarios, para enfrentar los retos de cualquier pandemia.

marsblawyer@gmail.com

sábado, 16 de marzo de 2019

Los avatares de ser mujer


Por Carolina Vásquez Araya:

Algunos seres humanos vienen con carga adicional desde antes de nacer.

En algunos países, nacer mujer es una maldición para el prestigio de la familia; de algún modo, se considera indicio de “debilidad genética” y se percibe como una mancha en la reputación del hombre, porque una niña supuestamente no aporta a la familia ni a la sociedad. Este desprecio por lo femenino es universal e instaló, a lo ancho y largo del planeta, a lo masculino como la plataforma sólida sobre la cual se eleva la estructura social en todas sus manifestaciones.



Para las mujeres ha sido una ruta llena de obstáculos, miseria y condena moral no solo enfrentar el desafío de la igualdad sino el derecho a desarrollar sus capacidades plenas. Tanto es así que recién en los últimos dos siglos ha sido posible insertar en leyes y tratados los conceptos de equidad, derechos sexuales y reproductivos, penalización de la violencia de género y otras formas de protección dirigidas a garantizar el respeto por los derechos humanos de más de la mitad de la población del mundo.

Sin embargo y a pesar de los avances, no todo está como debe ser. El solo hecho de verse en la necesidad de salir a manifestar a las calles para exigir los derechos que les corresponden –incluso en países desarrollados- es un signo evidente del retraso existente en la ruta de la igualdad de sexos. Los avatares del feminismo comienzan desde la percepción de la sociedad hacia ese movimiento de reivindicación. El rechazo del término “feminismo” como consecuencia de una campaña de descalificación de la lucha por la igualdad, ha encontrado una acogida instantánea en los sectores más conservadores y de poder político, desde los cuales existe una oposición cerrada contra las libertades y derechos de la mujer.
 
El sistema de un patriarcado indiscutible y bien enraizado apenas ha comenzado a temblar y eso que ya estamos en el siglo veintiuno, el de las comunicaciones instantáneas, el de la alta tecnología y en donde se supone existen leyes emitidas en función de reducir la brecha. Pero el sistema todavía cuenta con recursos para entorpecer y hacer más difícil la lucha feminista, dada la pobre presencia de mujeres en los organismos legislativos en la abrumadora mayoría de países del mundo. De ese modo, al no poseer voz suficiente para equilibrar las normas y leyes que las afectan, se ven obligadas a manifestar sus exigencias en un ámbito mucho menos seguro: las calles.

Si esta situación de desventaja institucionalmente instalada ha sido un poderoso avatar en contra del pleno goce de derechos para las mujeres del mundo, hay que imaginar cómo afecta a las niñas y adolescentes, cuyo estatus familiar y social está marcado por múltiples obstáculos. Las niñas nacen en un ámbito proclive a la represión y a la negación de acceso a la educación, a la salud y a la seguridad. Son susceptibles de ser agredidas sexualmente en el ámbito doméstico y en aquellos espacios supuestamente protectores, como la escuela o la iglesia. Su voz no incide en las decisiones de los adultos que las rodean por carecer, desde su condición de niñas, de cualquier forma de poder.

La lucha feminista –y el feminismo como concepto- ha sido como abrir brecha a destajo en un terreno sembrado de minas. A las valientes que han precedido les ha tocado cárcel, represión y hasta muerte de las maneras más crueles. Esto, solo por haberse atrevido a exigir lo que les correspondía de la cuota de libertades y derechos humanos. Por lo tanto, el deber de una comunidad sana y solidaria es unirse a esta lucha con la certeza de que, para avanzar como sociedad, es preciso cambiar las injustas y absurdas reglas existentes.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 25 de noviembre de 2017

Una carga muy pesada

Por Carolina Vásquez Araya: 
No te quejes si te violan, si te acosan, si te matan. La culpa siempre es tuya…

Cuando un líder de la Iglesia Católica adjudica a las mujeres la culpa por la violencia ejercida en su contra lanza un poderoso mensaje a la sociedad. Lo dicho por el cardenal Juan Sandoval Iñiguez al afirmar durante una entrevista en Canal 44 de México que los feminicidios perpetrados en ese país se deben a la “imprudencia de las mujeres” es un peligroso aval favorable a quienes cometen esa clase de crímenes. Este comentario podría parangonarse al manejo noticioso de ciertos medios de comunicación que insisten en calificar el feminicidio como crimen pasional.



El cardenal debería conocer la patológica anormalidad de la situación de violencia contra la mujer mexicana y de cualquier otra latitud. El prelado tiene la obligación de reflexionar desde una perspectiva humana y espiritual, si es que su mentalidad patriarcal se lo permite, con el objetivo de comprender que ese afán por convertir a la mujer en la única responsable de la violencia a la cual se enfrenta no es natural ni aceptable en las relaciones entre personas de distinto sexo.

Cuando el representante de una institución tan poderosa e influyente en nuestros países como la Iglesia Católica se permite emitir opinión sobre algo tan complejo y trágico como la violencia criminal contra niñas, adolescentes y mujeres, compromete de hecho la legitimidad de su investidura. El cardenal Sandoval Iñiguez emite una sentencia de culpabilidad contra todo un sector mayoritario de la sociedad al mezclar conceptos atávicos y consignas moralistas,  con lo cual termina por justificar a los perpetradores como si su comportamiento fuera parte de una masculinidad normal y permitida en la sociedad y, de paso, poniendo el dedo sobre sus víctimas subrayando así los parámetros sociales de discriminación.

El papel de las instituciones religiosas debería experimentar una revisión y actualización urgentes para ponerse a la par de otras instancias enfocadas en la promoción de la igualdad, el respeto por los derechos humanos de la población más afectada por la violencia, la injusticia y la pobreza. Dejar de predicar desde las alturas de sus privilegiadas posiciones para bajar al terreno llano y ponerse a la par de sus seguidores. Comprender, por fin, cuáles son los motivos profundos de la violencia de género y contribuir a erradicarlos, porque entre sus feligreses también hay hombres convencidos de su derecho para ejercer la violencia en casa contra su familia, hay violadores, pederastas, acosadores sexuales y asesinos.

Como líderes espirituales, deberían ser los primeros en exigir la implementación de programas completos y bien diseñados para extender en todos los sectores de la sociedad la educación sexual desde la infancia, garantizar a la población femenina el acceso a una educación de calidad y romper los paradigmas de exclusión y discriminación de género que suelen marcar las relaciones dentro de los ámbitos familiar, laboral y social. Desde sus púlpitos, un mensaje de solidaridad, empatía y justicia sin sesgos sexistas representaría un golpe de timón de gran impacto para nuestras sociedades tocadas por la tragedia feminicida.

Para las mujeres, la condena implícita en el comentario del cardenal es una carga muy pesada sobre sus hombros. Es tan injusta como irresponsable, sobre todo cuando este prelado ejerce su misión en uno de los países con los mayores índices de feminicidio del mundo. Un país, además, en donde la mayoría de la población es profundamente creyente y necesita una guía graníticamente comprometida con los derechos humanos.

El papel de los líderes espirituales es ponerse a la par de sus feligreses, no en su contra.

elquintopatio@gmail.com 

martes, 8 de agosto de 2017

El Burro que se negó a ir a América

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez

América, o mejor, US América, la de Mr. Trump, no da confianza ni garantiza libertades, su extenso shopping difunde una difusa ideología en la que priman las cosas y resulta más importante un dólar que una vida. Es un mundo con poca humanidad que se presenta como base de la humanidad, extiende e impone un doble rasero de buenos los que son como ellos y de malos todos los demás, conducido por un autoproclamado jefe de policía universal, encarnado en un voluntarioso magnate que impone sus caprichos como asunto de estado; capaz de echar a patadas al fiscal general por no ceñirse al libreto oficial, pero hay alarde de separación de poderes; de despedir al jefe de comunicaciones por no vitorear sus deseos; de reprender periodistas por no rendirse a sus pies, aunque estén a los pies del capital que les impone la matriz informativa y; capaz de posicionar su nombre y estilo como el amo del mundo, que todo lo puede, lo ordena y hasta convierte más rápido la sangre de otros en oro. 



Pero la historia que viene ocurre a miles de kilómetros de esa América, hoy mirada con recelo, con pasiones de odio y esperanza al mismo tiempo, que sin saberlo se va encerrando sola, entre sus propios muros de infamia y discriminación y su afán de conquistarlo todo, de espiarlo, ordenarlo, comprarlo o expropiarlo. Tierra a la que un día nadie va a querer entrar, tampoco poder salir, ni siquiera el burro de este relato, que también todo lo sabe, huele, o reflexiona y es de los que nunca cambian, de los que no logran ser espiados. Kafrana es un perro, Gorrión es un burro y NN un soñador viajero que quiere atravesar los mares para llegar desde el Sur de Europa hasta New York. Los tres son como una familia, hablan, ríen y hacen reír, o por lo menos es lo que trasmite el único con habla de ese grupo. Los tres actúan con espontaneidad, sin cálculo de nada, con gracia y sin asomo de poder. Parecen, cálidos, alegres, pacientes, siempre caminantes, cada uno hace lo suyo, juega su rol, se quieren y se necesitan el uno al otro, el perro, el burro y el viejo soñador son un colectivo.

Don keyene se llama la película, que con pocas palabras y lentas expresiones, irrumpe en mitad del mundo interconectado sin más conexiones que un viejo aparato de celular usado solo para llamar o responder a una llamada, sobre todo de emergencia. Nadie tiene pretensión de ser algo más que lo que es, un ente vivo y animado, de suma importancia para que el mundo no quede en manos de mercaderes, maquinas, ni robots. A través de ellos existe y sigue vivo un mundo, una generación que se extingue en el olvido, consumida por el afán de los que no paran de consumir para cobrar existencia política y poseer, aunque sea una mascota para adiestrar. Allí no, los tres parecen buenos amigos, no hay mascotas ni subalternos, cada uno tiene su identidad. Los tres se dejan mirar a sus ojos, miran, se miran, se dicen cosas que solo ellos entienden. No ocultan, no esconden nada, su vida es simple, dejan la sensación de que conversan entre ellos y también consigo mismos.

Cada uno es parte del grupo, del colectivo y tiene una manera de ser propia que lo convierte en un personaje que entra en conflicto al empezar los tramites en busca de que el sueño de ir a américa se vuelva realidad. Obtener una visa, algo que parece tan sencillo revela indolencias, injusticias, diferencias y exclusiones y sobretodo pone en evidencia el mundo de las formalidades, los sinsentidos y la negación de las libertades humanas e incluso de la animalidad. Con el trámite empiezan las dificultades que obstaculizan sueños, piden de más, hacen preguntas odiosas e inservibles propias del funcionario que hace mandados, que repite y recita una lección aprendida sobre cosas que tampoco entiende pero hace porque otro se lo ordena. Tratar de identificar el tipo de papeles que necesita gorrión, el burro, para poder viajar a américa y ser tratado con respeto como merece el animal que es, y que ocurra lo mismo para que kafrana sea mirada sin recelo ni temor, es una odisea que produce risa y rabia por la familia que son los tres que quieren ir a américa. El primer imposible del colectivo, es comprender que el viaje de gorrión costará una impagable millonaria suma y que además tendría que irse solo, metido en un contenedor de barco, olvidado y entregado a su suerte, sin poder caminar, que es lo que mejor sabe hacer y sin certeza de qué, cómo, ni cuándo podrá comer, dormir o rebuznar.

Para llegar al puerto de embarque y poner en evidencia que el sueño de ir a américa es real, y que el burro y el perro existen y que los funcionarios los vean y crean que es de verdad, hay que superar la prueba de una travesía por rio. Embarcarse es un reto para kafrana y gorrión, que nunca han navegado. El burro se resiste, se pone terco, se inmoviliza, se para en seco y se niega a dar el paso por un puente que conecta tierra y agua. El burro se queda la noche entera de pie, al borde, en el filo entre tierra y agua. NN comenta que el burro se quedó en vilo, que pasó la noche en vela reflexionando sobre el viaje y quizá también sobre su vida de inmigrante en américa.  Al otro día se subió a la pequeña barca, pero dejó en claro que renunciaba a ir a américa, aunque no se privaría de conocer la mar. Llegaron a la playa, disfrutaron las aguas, se divirtieron como talvez no podrían hacerlo en américa y se quedaron a pasar la noche tirados en la arena.

A mitad de la noche vino un guardia a interrogarlos, a pedirles documentos, los trató de traficantes, de indocumentados, de vagabundos, los humilló, los amenazó con el destierro, la cárcel, la golpiza, su modo de ser ya americanizado y ultrajante de la humanidad de los tres viajeros, les rompió lo que quedaba del sueño colectivo. Al amanecer emprendieron el camino a casa, cantando la canción volver, les quedo claro que no fueron tratados con respeto y que ni humana ni animalmente recibieron buen trato. Si en su propio país fueron maltratados e  irrespetados mucho más lo serían en américa. La reflexión del burro fue seria, contundente, concluyó que para todo lo que resulte colectivo, de grupo, de gentes y animales libres, américa no es el destino soñado, ni para el burro, ni para el perro, ni para el humano extranjero, menos ahora que con Mr. Trump la libertad está hecha a la medida de su dedo acusador y del letargo de un pueblo adormecido, que no percibe que la libertad de hoy es apenas una estatua gigante y muda que los de a pie de cualquier lugar, al menos por ahora, no podrán alcanzar.

mrestrepo33@hotmail.com