Mostrando entradas con la etiqueta asesinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asesinos. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2020

Hipocresía total



Por Carlos Carrera:

Hay un agravante del delito de homicidio que se aplica en casos de extrema violencia y es cuando el mismo se comete con “impulso de brutal ferocidad”. Salvando las distancias penales, esa expresión aplica para referir al Ministro de Defensa – Javier García- quien actúa con impulso de brutal –y total- hipocresía. Y hasta con una alta dosis de cinismo, pues no manifiesta ningún pudor con apreciaciones que no resisten ningún archivo. Solo así se puede explicar que quien integra un Partido Político que nada hizo por enjuiciar a represores y asesinos, se arrogue el derecho de atribuir pactos secretos al único gobierno que hizo posible aplicar un poco de justicia contra los promotores del terrorismo de Estado.


Lo que nadie dice

En primer lugar, debemos repetir -hasta que quede materializado en negro sobre blanco- que hoy el protagonista de las actas tan comentadas, fue condenado por la Justicia por delitos de lesa humanidad. A su vez, que fue el gobierno del Frente Amplio el que habilitó su enjuiciamiento –junto con otros represores-. Hasta entonces, antes del año 2005, los gobiernos blanquearon colorados frenaron cualquier intento de Justicia, aplicando de una manera extensiva la mencionada Ley de Caducidad.

Para habilitar los juicios de acuerdo a la Ley de Caducidad, la Justicia debía pedir un informe al Poder Ejecutivo, y así se determinaba, si el caso estaba comprendido o no en la misma. En este punto, se ha incurrido en error al invocar el Art. 4, el que refiere a la búsqueda de los desaparecidos, circunstancia que tampoco se cumplió a cabalidad durante los gobiernos blanqui colorados. Fue recién con la llegada de Jorge Batlle en el año 2000 y la creación de la Comisión para la Paz, que se investigó algo sobre el paradero de los desaparecidos, pero el balance fue negativo.

Esta ley, más allá de ser inconstitucional y una verdadera afrenta jurídica, no era interpretada y aplicada de manera correcta. En este sentido, no estaban comprendidos ni los civiles ni los mandos militares que daban las órdenes. A pesar de esto, los gobiernos anteriores al Frente Amplio siempre interpretaron que todos los casos estaban incluidos y con ello, frenaron todo intento de que la Justicia investigara.

Hubo un antecedente en 2003 (gobierno colorado), cuando se intentó procesar al ex Canciller de la Dictadura -Juan Carlos Blanco- por el caso Elena Quinteros. En este caso, la interpretación que hizo el Juez de la causa (el Dr. Recarey), era que no debía consultar al Poder Ejecutivo, por tratarse, justamente, de un civil. Sin embargo, en aquel momento, el Poder Ejecutivo se encargó de que se impusiera la Ley de Caducidad, impulsando la nulidad del procesamiento, a pesar de que era un civil y no lo alcanzaba la ley antedicha. Todas estas afrentas a la Justicia promovidas por los blancos y los colorados entre el año 1985 y 2005, son reales, ocurrieron y constituyen una de las páginas más amargas de la historia posterior a la recuperación democrática. 

Todavía queda en la memoria el informe que hicieran durante el primer mandato de Julio María Sanguinetti, por el que entendían que el caso de los asesinatos de Michelines y Gutiérrez Ruiz, estaban comprendidos por la Ley de Caducidad, lo que mantuvo el expediente archivado. Según el gobierno de Sanguinetti, la Ley de Caducidad era tan amplia que resultaba aplicable a los homicidios cometidos en Argentina. Una ley interna de naturaleza penal con efectos extraterritoriales. ¡Toda una novedad! 

Todos estos antecedentes dan cuenta de la trama de impunidad que se fue tejiendo durante los cuatro primeros gobiernos posteriores a la dictadura y que recién se empezó a deshilachar a partir del año 2005. Por eso, conviene recordar y tener memoria de lo que pasó, porque parece que se quiere incriminar de manera injusta a nuestra fuerza política, cuando en realidad las cosas son muy distintas. Vayamos a los hechos recientes. 

En cuanto a las actas de Gilberto Vázquez que le llegaron a Familiares y dan cuenta de varias atrocidades, está claro que los integrantes de dicho Tribunal de Honor, omitieron hacer cualquier referencia al contenido de las declaraciones del militar retirado, tanto en el Acta No. 20 de Deliberación (de 34 páginas de extensión), como en el Acta No. 21 del Fallo, para que el mando civil no tuviera conocimiento de la situación.

Estas acciones confirman –por si quedaba alguna duda- el pacto de silencio que existe y existió siempre en la institución militar. Pacto de silencio que volvimos a ver en el Tribunal de Honor de 2018, donde no se dio la información en el momento que se tomaron los testimonios –de los que surgían conductas delictivas y debió pasarse a la Justicia- ya que lo que se buscaba era que la verdad no saliera a la luz; que no quedara estampado en documento público (las actas del Tribunal de Honor), que durante la dictadura cívico militar se torturó, asesinó y se hizo desaparecer personas.

Hipócrita que te muestras

Sin el menor atisbo de vergüenza –y sin siquiera un mínimo de memoria- el hoy Ministro de Defensa se florea por los medios de prensa volanteando información que se ocultó́ de forma flagrante por los mandos militares de turno.

Justamente, quien integra un partido político que nada hizo durante el tiempo que lo tuvo como socio de turno en el poder, pretende inducir a la opinión pública a pensar que existió un pacto de silencio durante el gobierno de Tabaré́ Vázquez. Pacto, a través del cual se incrimina a una mujer intachable como la ex Ministra de Defensa y compañera, Azucena Berutti.

Justo él, que no tuvo mejor idea que interferir con la Justicia mostrando preocupación (e involucrando al mismo presidente de la República), ante el procesamiento de un militar que diera muerte por la espalda a un detenido que pretendía huir estando esposado, con el argumento de que habían pasado muchos años de un delito imprescriptible.

Justo él, que ostentó un título universitario acreditando una especialización que no tenía y al mismo tiempo, se hacía eco de denuncias de idéntico tenor.

La hipocresía es toda una seña de identidad que lo caracteriza, y es esa misma hipocresía la que hay que denunciar cuando se intenta utilizar el poder para tergiversar la historia. Una historia que demuestra, sin margen de error alguno, que el único gobierno que investigó y enjuició a los autores de delitos de lesa humanidad fue el Frente Amplio.

Para muestra basta recordar que cuando Gilberto Vázquez se escapó́, varios actores políticos de entonces –entre quienes estaba el actual Ministro de Defensa- hicieron gárgaras con el hecho, en un vano intento por desprestigiar al gobierno del Dr. Tabaré́ Vázquez.

Asimismo, durante el gobierno de Mujica, se dictó́ sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso Gelman, que obligó al Estado uruguayo a cumplir dicho dictamen derivando en la eliminación de los obstáculos que representaba la Ley de Caducidad, ajustando el derecho interno al internacional del que nuestro país forma parte. Y su gobierno revocó – por razones de legitimidad- todos los actos administrativos, Mensajes emanados del Poder Ejecutivo, dictados en aplicación del Art. 3 de la Ley 15.848, que establecía que los hechos denunciados estaban comprendidos en las disposiciones del Art. 1 de la citada ley, declarándose que los mismos no estaban comprendidos.

En otro orden, y muy a pesar de quienes hoy son gobierno – algunos de los cuales registran tristes archivos de sus manifestaciones públicas sobre el hallazgo de restos de desaparecidos- no “solo se removió́ tierra” sino que se encontraron restos de compatriotas que fueron enterrados clandestinamente en cuarteles militares. Lugares a los que sólo los gobiernos del Frente Amplio entraron para buscarlos, y encontrarlos, muy a pesar de ellos. 

Ante tamaña hipocresía, los hechos responden por sí mismos. La historia da cuenta que solo los gobiernos del Frente Amplio hicieron lo que ellos nunca tuvieron intención de hacer: que la Justicia llegara a todos por igual. Hoy ostentan cargos de responsabilidad, pero la historia los juzgará, a su tiempo, por sus hechos u omisiones.

Mientras tanto, la verdad sigue pidiendo espacio para salir...
     Dr. Charles Carrera Leal
     Senador de la República
     MPP - Espacio 609 - Frente Amplio


sábado, 20 de junio de 2020

¿Está el mundo en manos de un psicópata?




Por Manuel Montañez:

Desde hace tiempo venimos diciendo que ya a nadie le debe sorprender que haya presidentes con antecedentes delictivos, asesinos, genocidas, violadores de derechos humanos, narcotraficantes, paramilitares, homofóbicos, racistas, o xenófobos. No creo que cualquiera de esas condiciones -algunas o todas- sea fundamento de asombro. Al revés, ello es consustancial con el sistema capitalista que arrastra todas esas lacras, por lo que poner a uno de los suyos en el más alto lugar de la administración es lo natural.



La democracia representativa como expresión política del sistema capitalista no es democrática ni es representativa.

En los hechos, es una dictadura de los poderosos. Aquella idea de que la democracia es el gobierno de las mayorías dejó de ser una realidad, si es que en algún momento lo fue. Hoy, la mayor parte de los gobiernos del mundo son de minoría, habida cuenta que el sistema ha alejado a los votantes de las urnas con las consiguientes altas abstenciones que en muchos casos llega a 50% y más. En esa medida, los “líderes” son favorecidos con el apoyo de entre 20 y 30% de los electores, con lo cual se legaliza una democracia ilegitima, que se expresa cotidianamente en cualquier encuesta de opinión.

Pero a esta desgracia se ha venido a sumar una mucho peor y más peligrosa. Desde hace casi un siglo el mundo no se veía inmerso en el peligro de un liderazgo irracional, fuera de control que responde a situaciones de orden subjetivo que la política no puede manejar. Nos enfrentamos a la actuación sicopática de algunos dirigentes, en especial de Donald Trump. Así, tengo la impresión que los instrumentos de la política, la economía y el derecho no son suficientes para dar respuestas a variables que entran en el terreno de lo absurdo, lo insensato y lo disparatado. Se hace necesario recurrir a la siquiatría y la sicología para ajustar los comportamientos políticos frente a liderazgos como los de Trump y en menor medida Bolsonaro, Piñera y Uribe que violentan las normas elementales de conducta política transformando el arte de la conducción del Estado en una suma de voluntades fanáticas que se sustentan en el desprecio y el odio a la humanidad. Duque no, Duque es teledirigido por el otro, por eso en Colombia le dicen su presidente.

El sicólogo catalán Oscar Castillero Mimenza se propuso en un artículo descubrir las características psicológicas de Adolfo Hitler. Para ello se basó en los perfiles diseñados por el destacado sicólogo estadounidense Henry Murray quien realizará en 1943 el primer perfil sicológico de Hitler por encargo de la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos (OSS por sus siglas en inglés). El informe titulado: “Análisis de la personalidad de Adolf Hitler: con predicciones para tratar con él antes y después de la rendición de Alemania” es un referente obligado para este tema, aunque sólo fue dado a conocer en 2004.
Castillero advierte -de la misma manera que lo hicieron todos los especialistas consultados para este artículo- que sin haber podido tener un tratamiento directo con el paciente, “la única manera de tratar de establecer algo semejante a un perfil psicológico es el análisis de sus discursos, sus actos y las ideas que transmitió a través de la escritura”.

A partir del estudio de Murray, Castillero hace nueve consideraciones que emergen del estudio de personalidad del líder nazi:
1.            Egolatría y complejo de Mesías.
2.            Dificultades para la intimidad.
3.            Sentimientos de inferioridad y auto desprecio.
4.            Desprecio hacia la debilidad.
5.            Perseverancia.
6.            Carisma y capacidad de manipulación.
7.            Teatralidad.
8.            Obsesión por el poder.
9.            Poca capacidad de empatía.
Consultada al respecto, Una profesora jubilada de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela que pidió no ser identificada, opinó que las consideraciones de Castillero, pueden ser perfectamente aplicadas para confirmar que la personalidad de Trump es análoga a la de Hitler.

Según la ex docente: “su discurso, comportamiento y sus acciones denotan características similares”. Afirmó que el individuo sicópata no es curable ni puede superar la enfermedad.  En un caso como este, que refiere a un individuo inteligente y de alto nivel, con carisma y capacidad para engañar y manipular, con abiertas manifestaciones egocéntricas y de baja empatía, generalmente se refiere a personas con serias dificultades para configurar una personalidad estable, necesitan ser reconocidos, porque en la mayoría de las veces no lo han sido en su infancia o juventud y que han padecido carencias afectivas.

El “Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales” quinta edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría establece que: “La psicopatía es un trastorno de la personalidad complejo caracterizado por dificultades emocionales, conductuales y de relación. Su repercusión es clínica, social y judicial. […] se traduce en la aparición simultánea de problemas en tres vertientes: en su relación con los demás, en su afectividad y en su conducta.

Esta “biblia” para los diagnósticos de trastornos mentales en Estados Unidos establece que: “Los psicópatas se caracterizan por tener sentimientos de grandeza, ser arrogantes y egoístas. Presumen de una gran importancia hacia ellos mismos y tienden a culpabilizar a los demás de sus fracasos y deficiencias. Fácilmente se aprovechan de los demás utilizando el encanto, la manipulación y el engaño. Sus emociones son superficiales y poco sinceras, y tienen pocos remordimientos cuando causan daño a alguien. Presentan una falta de empatía y son fríos y superficiales”.

Alicia Pérsico, sicóloga clínica, profesora de la escuela se Sicología de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, después de coincidir con Castillero en que para tener un diagnóstico definitivo se debe tratar al paciente para saber qué elementos influyen en un determinado comportamiento, cree sin embargo que sí se pueden detectar comportamientos inadaptados a la sociedad tras la manifestación de exacerbados patrones de desprecio y violación de los derechos  de los demás  en ciertos individuos, que se relacionan con criterios de trastorno  sociópata (antisocial o psicopático ) de la personalidad.

Estos individuos poseen una distorsión en su observación del contexto, creen que lo que ellos piensan es la realidad al margen de lo que puedan opinar otros. Pero, para justificar sus consideraciones necesitan un colectivo que le de coherencia a su punto de vista.

La profesora Pérsico aprecia que cuando una persona de estas características tiene poder, se produce una transformación a través de la cual se siente estar sobre los demás, lo cual es un trastorno grave que influye en las percepciones y en las conductas.

Continúa la académica expresando que en el caso de Trump podría decirse que en Estados Unidos hay un fuerte factor cultural que configura la personalidad de sus ciudadanos resaltando valores de supremacía, que se manifiesta poderosamente en todos los presidentes de Estados Unidos que han sido exponentes  de un pensamiento y una conducta distorsionadas, que los ha llevado a creer que tienen un destino en la historia y que son enviados de Dios, lo cual es condición sine qua non para ser presidente.

Al respecto, el historiador y crítico social estadounidense Morris Berman, que se ha especializado en investigar acerca de la historia cultural e intelectual de Occidente, en un folleto titulado “Localizar al enemigo: Mito versus realidad en la política exterior de Estados Unidos” opina que la religión en ese país impone la noción de que su misión es “democratizar al resto del mundo (mediante la fuerza si es necesario)”.

Berman juzga que ya en los primeros puritanos que llegaron a lo que después sería Estados Unidos existía esa idea de grupo de gente elegida por Dios. En el barco Arabella mientras cruzaban el Atlántico, John Winthrop en 1629 dijo: “Encontraremos que el dios de Israel está entre nosotros…él nos salvará y glorificara puesto que debemos considerar que seremos una ciudad sobre la colina, los ojos de todo el mundo están puestos sobre nosotros”.

Dos siglos después el escritor estadounidense Henry David Thoreau siguió fortaleciendo la idea al afirmar que “…si Estados Unidos no fuera el Gran pionero occidental al que siguieran otras naciones, entonces el mundo – déjenme repetir esto: el mundo- no tendría un verdadero propósito”.

Así, todos los presidentes de Estados Unidos han incorporado en su discurso esta idea de ser el “pueblo elegido”. Miles de religiosos desde sus púlpitos repetían junto a la también escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe -famosa por su novela “La cabaña del tío Tom”- que “Dios creó a Estados Unidos para iluminar a toda la humanidad”.

Berman expresa que todo este pensamiento ha tenido una gran influencia en la política exterior de su país porque si se considera que “eres bueno y que el Otro es malo, por definición, después tienes que transpolar esa mitología simplista al mundo, y al demonio con la realidad”.

Este factor cultural al que se refería la profesora Pérsico, tiene -en el caso de Trump- una fuerte influencia dadas sus características faranduleras que le permiten proyectarse y sobrevivir en medio de la adversidad.
A los presidentes de Estados Unidos no le importan las personas en el logro de sus objetivos, no son considerados seres humanos que están muriendo, sino “bajas”. Su discurso solo puede cambiar cuando estas bajas llegan al país (o se producen en el mismo, como ocurrió el 11 de septiembre u hoy, en tiempos de coronavirus) en cajas de madera que son entregadas a sus familiares. Cuando el interés superior es la ganancia y el lucro, “no importa que muera gente inferior que no sirve”. Es el clásico discurso supremacista presente en Trump, de manera sumergida, pero corriente.

Entonces, opera otro factor: el de la culpa, alguien tiene que tener la culpa.

Hoy es China, la OMS, los gobernadores, los medios de comunicación o cualquiera que se le ocurra, pero el presidente nunca. Su narcisismo lo lleva a pensar que no importa cuántos mueran, lo que importa es “America first”. Tiene un objetivo y nadie lo mueve de la búsqueda del mismo.

Son típicos atributos del enfermo, en Trump se manifiesta claramente también un rasgo narcisista distorsionador de la realidad que se revela en su idea de grandeza, en su capacidad de manipulación que lleva a mantener a todos preocupados en las cosas pequeñas. Ese delirio lo lleva siempre a anteponer la palabra “gran” en todo lo que dice: “el gran estado de New York”, “la gran industria de Estados Unidos”, “los grandes trabajadores del petróleo” y otros sin necesidad de ser usado en términos del lenguaje.

Su ego gigantesco, la suposición de que es merecedor de todos los elogios, además de sus apreciables manifestaciones de autoritarismo, prepotencia y arrogancia, su menosprecio por la gente, su necesidad de ser admirado y lisonjeado, su falta de empatía con personas incluso cercanas, su agresividad en el discurso y en su gesticulación van configurando un perfil que calza perfectamente con el de un paciente con rasgos sicopáticos. Así mismo, su ideología y comportamiento racista vienen desde la juventud considerando que su padre fue miembro activo del Ku Klux Klan.

Su discurso no coherente y los continuos cambios en sus convicciones, dan cuenta de una personalidad inestable lo cual es sumamente peligroso cuando se manejan capacidades y posibilidades que influyen en la vida de millones de personas, en este caso cuando se está hablando del hombre que preside el país más poderoso del planeta.

En un mensaje del escritor inglés Nate White que ha sido ampliamente reproducido en las redes sociales, al caracterizar a Trump dice que éste:  “Golpea bajo, lo que un caballero no debe, nunca podría hacer, y cada golpe que apunta está por debajo del cinturón. Le gusta particularmente patear a los vulnerables o los sin voz”.  Agrega: “Se convierte en una forma de arte; es un Picasso de mezquindades; un Shakespeare de mierda”, y continúa: “Sus defectos tienen defectos… Dios sabe que siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y mucha gente desagradable también. Pero raramente la estupidez ha sido tan desagradable, o la maldad tan estúpida. Él hace que Nixon parezca digno de confianza y George W. [Bush] parezca inteligente”.

Para finalizar su descripción escribe que “si Frankenstein decidiera hacer un monstruo montado enteramente de defectos humanos, haría un Trump. Y si ser un idiota fuera un programa de televisión, Trump sería una serie”.
Ahora veamos algunas acciones de Trump: Manifestó pública felicidad por el incremento de los pacientes contagiados por coronavirus en Irán.

Aprobó la realización de maniobras militares en Europa, Bahréin, Colombia y el Caribe en el momento más álgido del coronavirus en Europa y Estados Unidos. No le interesó saber que la gripe española reportada por primera vez en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos) en 1918 fue potenciada por la primera guerra mundial y llevada de América a Europa por un soldado estadounidense.

Se transformó en el primer presidente que le declara la guerra bacteriológica a sus propias fuerzas armadas si se considera que esta decisión ha significado que además del “Theodore Roosevelt”, los portaaviones “Ronald Reagan”, “Carl Vinson” y “Nimitz” también tienen casos confirmados de coronavirus.
Celebró la destitución del jefe del portaviones “Theodore Roosevelt” que había solicitado que sus marineros pudieran cumplir correctamente la cuarentena.

Incitó a realizar manifestaciones en contra de los gobernadores demócratas que decretaron cuarentena y distanciamiento social, llamando a “liberar a Minnesota. Michigan y Virginia”.
Determinó arbitrariamente la apertura del comercio y las actividades deportivas cuando todavía el coronavirus se encuentra en su mayor apogeo.

Amenazó con cerrar el Congreso de su país, si los parlamentarios no aprobaban las propuestas que él había hecho para designar nuevos cargos en la administración.

Ordenó aprobar en el congreso una ley de apoyo a Taiwán que violenta los acuerdos sobre los que se sustentan las relaciones entre Estados Unidos y China, el mismo día que tuvo una conversación telefónica amistosa con el presidente Xi Jinping.
Insistió sin pruebas en culpar a China de ser causante de la pandemia y a la OMS de ser cómplice de su propagación.

Recomendó el uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del virus, contra la opinión informada de la OMS y de las propias autoridades de salud de su país, sólo porque es accionista del laboratorio francés que produce el fármaco. En Brasil le hicieron caso y se produjeron 11 muertes.

Ordenó retirar el aporte monetario de Estados Unidos a la OMS, en pleno desarrollo de la pandemia.
Estimuló las compras de armas de los ciudadanos como instrumento de defensa previendo que la pandemia y la crisis que pueda producir generará masas disconformes que asalten los comercios y las viviendas.
monlan2001@yahoo.com

sábado, 30 de mayo de 2020

La visión terrorista del estado colombiano y EEUU


Por Diego Olivera Evia (*):

Una realidad fatídica de la pandemia en América Latina

Muy pocos pueden tener dudas a estas alturas de que el Estado colombiano ha sido una entidad político-administrativo-territorial identificada claramente con el narcotráfico y con la brutal violencia planificada por las élites y ejecutada por paramilitares y otros mercenarios, por lo general en contra de los pobres. Típico Estado narcoterrorista burgués, en el que una minoría ha concentrado la propiedad de los medios de producción y el capital, este último gracias en buena medida al negocio de las drogas ilícitas (en especial por el comercio de la cocaína), y ha sometido a sangre y fuego a las masas, cada vez más empobrecidas y desarraigadas, obligadas en las últimas décadas a desplazarse masivamente dentro y fuera de la nación suramericana, aterrorizadas por los asesinos al servicio de las élites.


Para colmo, dicho Estado ha sido un aliado casi incondicional de Estados Unidos en América Latina, y por tanto siempre dispuesto a hacer lo posible para ayudar a sus amos del norte a mantener la hegemonía en la región. Por desgracia la dirigencia colombiana, desde los mismos inicios de la República en el siglo XIX, ha estado de rodillas ante Estados Unidos, y un claro ejemplo de ello se manifestó en la política exterior del Gobierno de Francisco de Paula Santander, ferviente admirador del liberalismo estadounidense y de la “democracia” con presencia de esclavitud de la joven nación norteamericana.

Aunque en realidad nada bueno podía esperarse de uno de los “políticos” más hipócritas, traidores y arrastrados en la historia de América Latina, autor intelectual de varios homicidios en grado de frustración de Simón Bolívar.

Y hoy día, en el marco de las amenazas  militares contra Venezuela por parte de Estados Unidos y otras potencias globales, no podía faltar la presencia importante de Colombia, tanto por los intereses económicos que manejan  los delincuentes comunes y de élite colombianos en su relación con la nación venezolana y su pueblo, como por el hecho de que Colombia, hermana histórica de Venezuela, tristemente está dispuesta a asumir el papel de punta de lanza para una arremetida violenta contra el país vecino, liderada obviamente por el Imperio estadounidense.

El ejército colombiano como cualquier grupo armado al servicio de las élites colombianas y de Estados Unidos, a través de los narcos, y los paramilitares, está listo para atacar a los luchadores sociales, a los indígenas y así desatar la violencia no solo en territorio venezolano y colombiano, sino en el resto de América del Sur.

Y más allá. Terroristas sobran en Colombia, vinculados en su mayoría con el narcotráfico, con unas ganas tremendas de continuar la infiltración en Venezuela y seguir perjudicándola en diversos ámbitos, cumpliendo a cabalidad su papel como debilitadores del tejido social venezolano y en general de la nación caribeña.
En pocas palabras, el narcoterrorista estado colombiano es una amenaza más que sería para Venezuela en la actualidad, y cuenta con numerosos individuos capaces de hacer de todo tanto para satisfacer sus propios intereses, como los de las élites colombianas e internacionales.

Quieren terminar de sumir en el caos a Venezuela, a generar más destrucción, miseria y derramamiento de sangre en nombre de principios y valores que lejos están de entender y menos aún de practicar. Es más, el narcoterrorista Estado colombiano no solo es una amenaza de gran magnitud para Venezuela, sino para el resto de América Latina; solo por ser un aliado casi incondicional de EEUU en diversos ámbitos, y como proveedor máximo de cocaína para los norteamericanos, ya se reconoce como un peligro para la paz y la estabilidad globales.


Una realidad fatídica de la pandemia el América Latina de Brasil
El día en que los números oficiales – que están muy por debajo de la realidad, por la demora en confirmar los resultados de exámenes – de muertos alcanzó la marca de los 10.627 muertos, 730 entre el viernes y el sábado, más de 30 por hora, y 155.939 infectados, más de cinco por minuto, el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro adoptó por la mañana una decisión drástica y radical: suspendió el asado para 30 invitados que había sido confirmado por él en la tarde del viernes. Ese mismo día, un sábado fatídico, el Congreso decretó duelo nacional oficial por los diez mil muertos. Cuando se alcanzó, el 28 de abril, la marca de cinco mil víctimas fatales del covd-19, la reacción de Bolsonaro fue bizarra: “¿Y qué?”. Al promediar la tarde, bolsonavírus se fue a pasear en jet-ski por el lago de Brasilia, divirtiéndose mucho. Ha sido también el día en que alrededor de dos mil seguidores fanáticos del ultraderechista se reunieron precisamente frente al Congreso en otra manifestación antidemocrática.

Pedían lo mismo que en manifestaciones anteriores, prestigiadas y aplaudidas por Bolsonaro: el cierre del Congreso y de la corte suprema. Los más exaltados pedían otra vez intervención militar ya.

Frente a un cuadro trágico, en que varias provincias están al borde del colapso y se multiplican las escenas dantescas de pilas de cadáveres al lado de lechos de emergencia en hospitales que tuvieron su capacidad superada, el gobierno nacional sigue inerte, sin presentar un programa mínimamente consistente y viable. Pasados más de veinte días desde su conducción al puesto de ministro de Salud, Nelson Teich sigue mudo. Y cuando abre la boca, no se entiende lo que dice, porque la verdad es que él tampoco entiende lo que pasa.

Los puestos clave de su cartera fueron regalados a militares reformados. Así que Teich, que no sabe nada de salud pública, además de inerte está tutelado por gente de la confianza del desequilibrado que a cada mañana deposita sus ancas en el sillón presidencial. Nada de ese pandemónium es nuevo, y nada indica que semejante y absurdo panorama mejore. Bolsonaro va a seguir defendiendo que todo vuelva al normal, mientras los muertos se cuentan por miles y la curva ascendiente de víctimas fatales se acerca a una línea vertical.

La economía ya está arruinada, y la única política pública de auxilio a los más desvalidos ha sido la entrega de un bono de 600 reales, unos 105 dólares. Hubo la distribución de miles de millones de reales a la banca privada para conceder créditos a grandes empresas. A las pequeñas y medianas, esa misma banca no se mueve. Y cuando lo hace, impone intereses astronómicos. Mientras el país se concentra en intentar sobrevivir en medio a las acciones demenciales del presidente, en dos meses la destrucción de la Amazonia brasileña aumentó 94 por ciento. Las comunidades indígenas están, más que nunca, totalmente abandonadas, a merced de invasores.

Por esas y muchas otras razones, la revista médica The Lancet, una de las más importantes y respetadas del mundo, con influencia directa en la toma de decisiones de muchos gobiernos, publicó en su más reciente editorial que Bolsonaro es “la mayor amenaza a la respuesta de Brasil al covid-19”. También afirma, en el mismo editorial, que mi país se convirtió en un obstáculo para que el mundo pueda dar combate a la pandemia.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 22 de abril de 2020

¿Está el mundo en manos de un sicópata?



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En el 150 aniversario del natalicio de V.I. Lenin.
A Luis Sepúlveda, hermano, amigo y compañero,
 quien nos dejó antes de tiempo
 para seguirnos acompañando
 con la grandeza de su corazón gigante,
con su generosidad sin límites
 y con su consecuencia irreductible.
 
Desde hace un tiempo vengo diciendo que ya a nadie le debe sorprender que haya presidentes con antecedentes delictivos, asesinos, genocidas, violadores de derechos humanos, narcotraficantes, paramilitares, homofóbicos, racistas, o xenófobos. No creo que cualquiera de esas condiciones -algunas o todas- sea fundamento de asombro. Al revés, ello es consustancial con el sistema capitalista que arrastra todas esas lacras, por lo que poner a uno de los suyos en el más alto lugar de la administración es lo natural.
La democracia representativa como expresión política del sistema capitalista no es democrática ni es representativa. En los hechos, es una dictadura de los poderosos. Aquella idea de que la democracia es el gobierno de las mayorías dejó de ser una realidad, si es que en algún momento lo fue. Hoy, la mayor parte de los gobiernos del mundo son de minoría, habida cuenta que el sistema ha alejado a los votantes de las urnas con las consiguientes altas abstenciones que en muchos casos llega a 50% y más. En esa medida, los “líderes” son favorecidos con el apoyo de entre 20 y 30% de los electores, con lo cual se legaliza una democracia ilegitima, que se expresa cotidianamente en cualquier encuesta de opinión.


Pero a esta desgracia se ha venido a sumar una mucho peor y más peligrosa. Desde hace casi un siglo el mundo no se veía inmerso en el peligro de un liderazgo irracional, fuera de control que responde a situaciones de orden subjetivo que la política no puede manejar. Nos enfrentamos a la actuación sicopática de algunos dirigentes, en especial de Donald Trump. Así, tengo la impresión que los instrumentos de la política, la economía y el derecho no son suficientes para dar respuestas a variables que entran en el terreno de lo absurdo, lo insensato y lo disparatado. Se hace necesario recurrir a la siquiatría y la sicología para ajustar los comportamientos políticos frente a liderazgos como los de Trump y en menor medida Bolsonaro, Piñera y Uribe que violentan las normas elementales de conducta política transformando el arte de la conducción del Estado en una suma de voluntades fanáticas que se sustentan en el desprecio y el odio a la humanidad. Duque no, Duque es teledirigido por el otro, por eso en Colombia le dicen subpresidente.

El sicólogo catalán Oscar Castillero Mimenza se propuso en un artículo descubrir las características psicológicas de Adolfo Hitler. Para ello se basó en los perfiles diseñados por el destacado sicólogo estadounidense Henry Murray quien realizara en 1943 el primer perfil sicológico de Hitler por encargo de la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos (OSS por sus siglas en inglés). El informe titulado: “Análisis de la personalidad de Adolf Hitler: con predicciones para tratar con él antes y después de la rendición de Alemania” es un referente obligado para este tema aunque sólo fue dado a conocer en 2004.
Castillero advierte -de la misma manera que lo hicieron todos los especialistas consultados para este artículo- que sin haber podido tener un tratamiento directo con el paciente, “la única manera de tratar de establecer algo semejante a un perfil psicológico es el análisis de sus discursos, sus actos y las ideas que transmitió a través de la escritura”.

A partir del estudio de Murray, Castillero hace nueve consideraciones que emergen del estudio de personalidad del líder nazi:
1.            Egolatría y complejo de Mesías.
2.            Dificultades para la intimidad.
3.            Sentimientos de inferioridad y auto desprecio.
4.            Desprecio hacia la debilidad.
5.            Perseverancia.
6.            Carisma y capacidad de manipulación.
7.            Teatralidad.
8.            Obsesión por el poder.
9.            Poca capacidad de empatía.
Consultada al respecto, Una profesora jubilada de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela que pidió no ser identificada, opinó que las consideraciones de Castillero, pueden ser perfectamente aplicadas para confirmar que la personalidad de Trump es análoga a la de Hitler. Según la ex docente: “su discurso, comportamiento y sus acciones denotan características similares”. Afirmó que el individuo sicópata no es curable ni puede superar la enfermedad.  En un caso como este, que refiere a un individuo inteligente y de alto nivel, con carisma y capacidad para engañar y manipular, con abiertas manifestaciones egocéntricas y de baja empatía, generalmente se refiere a personas con serias dificultades para configurar una personalidad estable, necesitan ser reconocidos, porque en la mayoría de las veces no lo han sido en su infancia o juventud y que han padecido carencias afectivas.

El “Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales” quinta edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría establece que: “La psicopatía es un trastorno de la personalidad complejo caracterizado por dificultades emocionales, conductuales y de relación. Su repercusión es clínica, social y judicial. […] se traduce en la aparición simultánea de problemas en tres vertientes: en su relación con los demás, en su afectividad y en su conducta.

Esta “biblia” para los diagnósticos de trastornos mentales en Estados Unidos establece que: “Los psicópatas se caracterizan por tener sentimientos de grandeza, ser arrogantes y egoístas. Presumen de una gran importancia hacia ellos mismos y tienden a culpabilizar a los demás de sus fracasos y deficiencias. Fácilmente se aprovechan de los demás utilizando el encanto, la manipulación y el engaño. Sus emociones son superficiales y poco sinceras, y tienen pocos remordimientos cuando causan daño a alguien. Presentan una falta de empatía y son fríos y superficiales”.

Alicia Pérsico, sicóloga clínica, profesora de la escuela se Sicología de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, después de coincidir con Castillero en que para tener un diagnóstico definitivo se debe tratar al paciente para saber qué elementos influyen en un determinado comportamiento, cree sin embargo que sí se pueden detectar comportamientos inadaptados a la sociedad tras la manifestación de exacerbados patrones de desprecio y violación de los derechos  de los demás  en ciertos individuos, que se relacionan con criterios de trastorno  sociópata (antisocial o psicopático ) de la personalidad.

Estos individuos poseen una distorsión en su observación del contexto, creen que lo que ellos piensan es la realidad al margen de lo que puedan opinar otros. Pero, para justificar sus consideraciones necesitan un colectivo que le de coherencia a su punto de vista.

La profesora Pérsico aprecia que cuando una persona de estas características tiene poder, se produce una transformación a través de la cual se siente estar sobre los demás, lo cual es un trastorno grave que influye en las percepciones y en las conductas.

Continúa la académica expresando que en el caso de Trump podría decirse que en Estados Unidos hay un fuerte factor cultural que configura la personalidad de sus ciudadanos resaltando valores de supremacía, que se manifiesta poderosamente en todos los presidentes de Estados Unidos que han sido exponentes  de un pensamiento y una conducta distorsionadas, que los ha llevado a creer que tienen un destino en la historia y que son enviados de Dios, lo cual es condición sine qua non para ser presidente.

Al respecto, el historiador y crítico social estadounidense Morris Berman, que se ha especializado en investigar acerca de la historia cultural e intelectual de Occidente, en un folleto titulado “Localizar al enemigo: Mito versus realidad en la política exterior de Estados Unidos” opina que la religión en ese país impone la noción de que su misión es “democratizar al resto del mundo (mediante la fuerza si es necesario)”.

Berman juzga que ya en los primeros puritanos que llegaron a lo que después sería Estados Unidos existía esa idea de grupo de gente elegida por Dios. En el barco Arabella mientras cruzaban el Atlántico, John Winthrop en 1629 dijo: “Encontraremos que el dios de Israel está entre nosotros…él nos salvará y glorificara puesto que debemos considerar que seremos una ciudad sobre la colina, los ojos de todo el mundo están puestos sobre nosotros”.

Dos siglos después el escritor estadounidense Henry David Thoreau siguió fortaleciendo la idea al afirmar que “…si Estados Unidos no fuera el Gran pionero occidental al que siguieran otras naciones, entonces el mundo – déjenme repetir esto: el mundo- no tendría un verdadero propósito”.

Así, todos los presidentes de Estados Unidos han incorporado en su discurso esta idea de ser el “pueblo elegido”. Miles de religiosos desde sus púlpitos repetían junto a la también escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe -famosa por su novela “La cabaña del tío Tom”- que “Dios creó a Estados Unidos para iluminar a toda la humanidad”.

Berman expresa que todo este pensamiento ha tenido una gran influencia en la política exterior de su país porque si se considera que “eres bueno y que el Otro es malo, por definición, después tienes que transpolar esa mitología simplista al mundo, y al demonio con la realidad”.

Este factor cultural al que se refería la profesora Pérsico, tiene -en el caso de Trump- una fuerte influencia dadas sus características faranduleras que le permiten proyectarse y sobrevivir en medio de la adversidad.
A los presidentes de Estados Unidos no le importan las personas en el logro de sus objetivos, no son considerados seres humanos que están muriendo, sino “bajas”. Su discurso solo puede cambiar cuando estas bajas llegan al país (o se producen en el mismo, como ocurrió el 11 de septiembre u hoy, en tiempos de coronavirus) en cajas de madera que son entregadas a sus familiares. Cuando el interés superior es la ganancia y el lucro, “no importa que muera gente inferior que no sirve”. Es el clásico discurso supremacista presente en Trump, de manera sumergida, pero corriente.

Entonces, opera otro factor: el de la culpa, alguien tiene que tener la culpa. Hoy es China, la OMS, los gobernadores, los medios de comunicación o cualquiera que se le ocurra pero el presidente nunca. Su narcisismo lo lleva a pensar que no importa cuántos mueran, lo que importa es “America first”. Tiene un objetivo y nadie lo mueve de la búsqueda del mismo.

Son típicos atributos del enfermo, en Trump se manifiesta claramente también un rasgo narcisista distorsionador de la realidad que se revela en su idea de grandeza, en su capacidad de manipulación que lleva a mantener a todos preocupados en las cosas pequeñas. Ese delirio lo lleva siempre a anteponer la palabra “gran” en todo lo que dice: “el gran estado de New York”, “la gran industria de Estados Unidos”, “los grandes trabajadores del petróleo” y otros sin necesidad de ser usado en términos del lenguaje.

Su ego gigantesco, la suposición de que es merecedor de todos los elogios, además de sus apreciables manifestaciones de autoritarismo, prepotencia y arrogancia, su menosprecio por la gente, su necesidad de ser admirado y lisonjeado, su falta de empatía con personas incluso cercanas, su agresividad en el discurso y en su gesticulación van configurando un perfil que calza perfectamente con el de un paciente con rasgos sicopáticos. Así mismo, su ideología y comportamiento racista vienen desde la juventud considerando que su padre fue miembro activo del Ku Klux Klan.

Su discurso no coherente y los continuos cambios en sus convicciones, dan cuenta de una personalidad inestable lo cual es sumamente peligroso cuando se manejan capacidades y posibilidades que influyen en la vida de millones de personas, en este caso cuando se está hablando del hombre que preside el país más poderoso del planeta.

En un mensaje del escritor inglés Nate White que ha sido ampliamente reproducido en las redes sociales, al caracterizar a Trump dice que éste:  “Golpea bajo, lo que un caballero no debe, nunca podría hacer, y cada golpe que apunta está por debajo del cinturón. Le gusta particularmente patear a los vulnerables o los sin voz”.  Agrega: “Se convierte en una forma de arte; es un Picasso de mezquindades; un Shakespeare de mierda”, y continúa: “Sus defectos tienen defectos… Dios sabe que siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y mucha gente desagradable también. Pero raramente la estupidez ha sido tan desagradable, o la maldad tan estúpida. Él hace que Nixon parezca digno de confianza y George W. [Bush] parezca inteligente”.

Para finalizar su descripción escribe que “si Frankenstein decidiera hacer un monstruo montado enteramente de defectos humanos, haría un Trump. Y si ser un idiota fuera un programa de televisión, Trump sería una serie”.
Ahora veamos algunas acciones de Trump:
  1. Manifestó pública felicidad por el incremento de los pacientes contagiados por coronavirus en Irán.
  2. Aprobó la realización de maniobras militares en Europa, Bahréin, Colombia y el Caribe en el momento más álgido del coronavirus en Europa y Estados Unidos. No le interesó saber que la gripe española reportada por primera vez en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos) en 1918 fue potenciada por la primera guerra mundial y llevada de América a Europa por un soldado estadounidense.
  3. Se transformó en el primer presidente que le declara la guerra bacteriológica a sus propias fuerzas armadas si se considera que esta decisión ha significado que además del “Theodore Roosevelt”, los portaaviones “Ronald Reagan”, “Carl Vinson” y “Nimitz” también tienen casos confirmados de coronavirus.
  4. Celebró la destitución del jefe del portaviones “Theodore Roosevelt” que había solicitado que sus marineros pudieran cumplir correctamente la cuarentena.
  5. Incitó a realizar manifestaciones en contra de los gobernadores demócratas que decretaron cuarentena y distanciamiento social, llamando a “liberar a Minnesota. Michigan y Virginia”.
  6. Determinó arbitrariamente la apertura del comercio y las actividades deportivas cuando todavía el coronavirus se encuentra en su mayor apogeo.
  7. Amenazó con cerrar el Congreso de su país, si los parlamentarios no aprobaban las propuestas que él había hecho para designar nuevos cargos en la administración.
  8.   Ordenó aprobar en el congreso una ley de apoyo a Taiwán que violenta los acuerdos sobre los que se sustentan las relaciones entre Estados Unidos y China, el mismo día que tuvo una conversación telefónica amistosa con el presidente Xi Jinping.
  9. Insistió sin pruebas en culpar a China de ser causante de la pandemia y a la OMS de ser cómplice de su propagación.
  10. Recomendó el uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del virus, contra la opinión informada de la OMS y de las propias autoridades de salud de su país, sólo porque es accionista del laboratorio francés que produce el fármaco. En Brasil le hicieron caso y se produjeron 11 muertes.
  11. Ordenó retirar el aporte monetario de Estados Unidos a la OMS, en pleno desarrollo de la pandemia
  12. Estimuló las compras de armas de los ciudadanos como instrumento de defensa previendo que la pandemia y la crisis que pueda producir generará masas disconformes que asalten los comercios y las viviendas.

Saque Usted sus propias conclusiones.  
sergioro07@gmail.com

sábado, 21 de marzo de 2020

Sudamérica ha sido invadida por el fascismo y el terrorismo


Por Diego Olivera Evia:
La crisis del capitalismo
  
En esta nueva realidad de Sudamérica nos parece importante, analizar las corrientes políticas, desarrolladas en el surgimento del fascismo Nazi y la versión fascista de Mussolini y la vertiente española, que azotaron a Europa, África, Medio Oriente, y apoyaron al fascismo Nipón de Japón, que crearon una crisis de muerte e invasiones  a Europa a Sangre y Fuego creando muerte y destrucción, quenado solo Inglaterra y la  Unión Soviética (URSS), siendo la potencia de los rusos soviéticos, lograron derrotar a los Alemanes, con miles de muertos y campos de presidios, matando a miles de ciudadanos de Europa.

En esta realidad nos parece importante señalar que los pueblos europeos, lucharon con los partisanos, y la crisis de miles seres humanos aniquilados, en ese sentido en esa etapa y surgió Antonio Gramsci (1891-1937) fue un periodista y activismo italiano conocido y célebre por desarrollar los roles de la cultura y la educación dentro de las teorías de economía, política y clase del marxismo. Gramsci nació en la isla de Cerdeña en 1891 y creció en la pobreza entre los campesinos de la isla, y su experiencia de las diferencias de clase entre italianos y sardos continentales y el trato negativo de los sardos campesinos por parte de los continentales moldeó su mentalidad intelectual y política.

Su vida como periodista, activista socialista y preso político, finalmente, ayudó a fundar el Partido Comunista Italiano para movilizar a los trabajadores por sus derechos. Gramsci viajó a Viena en 1923 y conoció a Georg Lukács, un destacado pensador y filósofo marxista húngaro, así como a otros intelectuales y activistas marxistas y comunistas que darían forma a su trabajo intelectual.

Gramsci fue sentenciado a veinte años de prisión, pero fue liberado en 1934 debido a su pésima salud. Las contribuciones de Gramsci a la teoría marxista La contribución intelectual clave de Antonio Gramsci a la teoría marxista fue su elaboración de la función social de la cultura y su relación con la política y el sistema económico. Si bien Marx discutió brevemente estos temas en sus obras. Gramsci se basó en los fundamentos teóricos de Marx para elaborar el papel

. Sudamérica ha sido invadida por el fascismo y el terrorismo
Los fascistas ya no se esconden. Han regresado al centro de la escena con racismo y atentados terroristas en sinagogas, colegios, calles y mezquitas, con artefactos explosivos enviados a políticos opositores y la prensa independiente. O, dicho de otro modo: en Europa, Estados Unidos y ahora América Latina, los fascistas ya no maquillan el racismo y la violencia política que definen lo que es el fascismo, sino que en muchos casos ven con satisfacción y expresan su apoyo a líderes populistas como Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil. Estos líderes populistas han legitimado y también motivado a los fascistas. De hecho, desde el punto de vista de las conexiones entre historia lejana e historia reciente, en los últimos años el populismo ha sido una dimensión esencial de la normalización del fascismo.

Hace pocos años habría sido difícil imaginar este regreso del pasado en las bocas del líder del país más poderoso del mundo o de la democracia más grande de América Latina. Pero negar esta nueva realidad no va a ayudar a comprenderla. Hace falta detenerse a pensar las razones históricas que llevan a esta “normalidad” del fascismo, amamantado y legitimado por líderes populistas de derecha.

El fascismo actúa desde abajo, pero está también legitimado desde arriba. Cuando Bolsonaro despreció a los afrobrasileños o cuando Trump dijo que prefería inmigrantes noruegos a aquellos que venían de “países de mierda” como Haití o países africanos, no solo los fascistas interpretaron que estos líderes compartían con ellos sus valores racistas. Recientemente, Bolsonaro dijo que el Holocausto podía perdonarse y Trump defendió su polémica declaración de que entre los que asistieron a la marcha nazi de Charlottesville había buena gente.

El retorno del fascismo se ha dado en un contexto específico: en democracias que se encuentran en crisis, debilitadas por fenómenos como los referéndums y la corrupción o el hecho de que las elecciones se han vuelto plebiscitos sobre personalidades mesiánicas en las que cada vez hay menos debate de ideas o propuestas. Gracias a esta combinación de factores, el populismo ha encontrado una rendija para vincularse al fascismo e introducirse al sistema democrático para minarlo desde adentro.

Por eso, había que perseguirlos, primero, y luego deportarlos o eliminarlos. Por ejemplo, en Argentina, los fascistas prometían en 1942 “desaparecer” a los judíos argentinos: “¡Qué homenaje más grandioso sería brindarle a la patria el exterminio de estos pulpos!”. Según estos fascistas latinoamericanos eso pasaría el “día en que el nacionalismo triunfe como régimen” y en que los “buenos argentinos” sepan “dar el grito: ‘Dios, patria y familia’”.

La crisis del capitalismo
En el marco de estos análisis es importante señalar, que el fascismo se ha apoderado de las naciones del Sur de América, la inmoralidad del fascismo en Colombia, aplicados por el presidente Duque y el criminal de la historia en muertes a luchadores sociales e indígenas, además de ser el mayor proveedor de droga a EEUU, y el mayor poder criminal, Álvaro Uribe, fundador criminal del Paramilitarismo. De la misma manera Chile se ha convertido en el peor criminal de la historia, con el presidente Sebastián Piñera, que manda a los carabineros a matar al pueblo a niños, ciudadanos, les disparan tiros a los ojos, para dejarlos ciegos, mostrando una vez más la criminalidad del fascismo.

A estos hechos se unen los crímenes en Bolivia, con asesinatos y muerte de los pueblos autóctonos, por un golpe de estado, dirigido por Jeanni Añez, una boliviana déspota y habla de que es Nórdica, toda una falsedad, además es narcotraficante y se ven en el encuentro con Duque y Uribe, muestra una vez más como el fascismo y la muerte de ciudadanos bolivianos, lo quien podría definir como una cultura racista, matando a su propio pueblo a sus derechos con nacionales.

Estos hechos muestran una vez que esta América Latina, ha caído bajo las garras de EEUU, y las políticas del presidente Donald Trump, que ha logrado maniatar a la América Latina, ahora Uruguay comienza a través del presidente Luis Alberto Lacalle Pou, comenzó a pocos días de su gobierno con ajustes económicos, los cuales en su campaña política prometiendo no hacer estos ajustes y ahora con la crisis del coronavirus, solo ajusto en su última conferencia de prensa, apoyo a los empresarios, al manipular la economía, un ataque a los trabajadores del PIT-CNT, al que prometieron apoyarlo en las propuestas laborales.

Esta realidad muestra una vez más que volvemos al neoliberalismo, a las derechas y al fascismo impulsado por Bolsonaro, un criminal y asesino el golpe de estado en 1966 del Siglo 20, todos estos hechos de la banda de asesinos, apoyando a los asesinos como la Añez, Duque, Bolsonaro, los peores criminales  e inmorales, esta es la realidad de una crisis capitalista, que destruirá los valores de los uruguayos, ante ajustes criminales, destruyendo 3 décadas de avances sociales, sin olvidar los robos del padre de Lacalle, que se aprovecho para su presidencia, un nueva era de oportunismo y recrecimiento de los ricos y las empresas. 

Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com


viernes, 1 de noviembre de 2019

“Queremos democracia, muera la aristocracia y la monarquía”, fue el grito de la burguesía francesa


Por Pedro Echeverría V.:
 1. La gran Revolución Francesa de 1789 nació con el grito de democracia o “gobierno del pueblo”; pero no fue el pueblo francés, sino la burguesía –bloqueada en su desarrollo por la aristocracia, la monarquía, el sistema feudal- la que lanzó el grito para organizar al pueblo a su alrededor. La burguesía, al derrotar el sistema feudal, al liberar a los esclavos y siervos, creó trabajos libres. Al derrotar el sistema de reyes, príncipes, duques, creó un sistema electoral “democrático” en el que la burguesía, el tercer Estado, se imponía a la aristocracia y a la iglesia. A los pocos meses, la parte del pueblo que comenzó a rebelarse contra el nuevo gobierno burgués, fue brutalmente reprimido y aniquilado. Fueron de cinco a siete años para que la burguesía se imponga al pueblo.


 2. No debe olvidarse que la palabra “democracia”, que traducida del griego al español es el gobierno del pueblo, la han usado como sinónimo de libertad e igualdad, todos los gobiernos del mundo. ¡Imagínese! Los gobernantes más guerreristas, racistas, invasores y asesinos del mundo, como los de EEUU, durante siglos, se han autocalificado como los representantes de la democracia mundial. A pesar de que es un país con profundas desigualdades económicas, en el que los Rockefeller, los Morgan, los fabricantes de armas, la reserva federal, dominan, presentan el juego electoral entre Demócratas y Republicanos como la democracia real, cuando tras esos partidos están los más grandes millonarios del mundo. ¿Sucede igual en Inglaterra, Israel, Francia, México?

 3. En México todo mundo se autocalifica de “demócrata”. Ningún presidente de la República –todos ellos jefes de los saqueadores de la economía del país, los que sexenio tras sexenios han hecho más miserables al pueblo- ha dejado de decir que gobierna en nombre de la democracia. ¿Y qué decir de los “muy demócratas multimillonarios” como Slim, Bailleres, Salinas, Azcárraga, Larrea, etcétera, que han expropiado la riqueza de los trabajadores? ¿De qué “gobierno del pueblo” se habla o se presume cuando toda la vida de la humanidad ha sido regida por una dictadura de los más poderosos? Por ello he insistido que la palabra “democracia” debe ser enterrada para extirpar de nuestra mente el engaño. ¡La dictadura de los poderosos se llama plutocracia!

 4. ¿Podrá existir acaso una “democracia real” o una “democracia directa” para acabar con la “democracia formal” que hemos vivido en el mundo? No, porque mientras haya clases sociales (poderosos y miserables), desigualdad, lucha de clases, cualquier democracia será controlada por los de arriba, sólo será una palabra engañabobos. Lo que hay que lograr es la participación directa de todos los trabajadores en sus asuntos, crear una conciencia de lucha por la igualdad política, económica, con derechos para todos. En vez de luchar por la “democracia” (que confirma el sistema de dominación) hay que luchar por la igualdad, por el fin de la explotación y la opresión. Todo ello lo saben los luchadores sociales de izquierda, lo sabe el presidente López Obrador, pero siguen la tradición. (24/X/19)
alterar26@gmail.com

miércoles, 2 de octubre de 2019

Chile política y estulticia



Por Eduardo Contreras:
La falta de inteligencia de los líderes de la derecha a nivel general - y en nuestro país en particular - suele llegar a límites increíbles. Piñera no es precisamente una excepción y basta con revisar sus declaraciones formuladas por estos días en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas a la que concurrió.

Entre otras, las relativas a la situación en Venezuela y su reiterado apoyo a Juan Guaidó al que calificó de “ legítimo presidente de Venezuela conforme la Constitución de ese país” por los mismos días  en que el espécimen escogido por el gobierno de Trump posaba para la posteridad  del brazo con varios de los asesinos y descuartizadores colombianos de la banda de los Rastrojos; entre ellos Saleh, Valles y Pérez conocidos criminales autores de los más feroces delitos y que son los mismos que acompañaron a Guaidó cuando el frustrado show de Cúcuta al que, por supuesto, también asistió y discurseó el ex reo prófugo por su Estafa al Banco de Talca.


Piñera elogió a Guaidó y pronosticó lo peor para el gobierno legítimo no sólo cuando se develaba los vínculos del “designado” con las mafias colombianas sino al mismo tiempo en que el Presidente Maduro preparaba su exitoso viaje a reunirse con Vladimir Putin en Moscú y además cuando la comunidad internacional celebraba los acuerdos logrados entre el gobierno bolivariano e importantes sectores de la oposición venezolana. En efecto, ha sido mayoritario el reconocimiento y valoración del “Acuerdo de Paz, Entendimiento y Convivencia” firmado recientemente entre el gobierno y la oposición en la República Bolivariana de Venezuela, en el que se ha establecido medidas concretas de fortalecimiento de la democracia y la búsqueda de una salida unitaria a la crisis política provocada, incluyendo el retorno del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados a la Asamblea Nacional.

En paralelo, se rechazaba con fuerza el intento intervencionista impulsado por los Estados Unidos tratando de recurrir al desprestigiado Tratado de Integración y Apoyo recíproco, el TIAR, que entre otros ha invocado el gobierno de Chile y que, como sabemos, se trata de un mecanismo obsoleto, elemento decorativo de lo que fue la guerra fría y que en nada contribuye al diálogo y el entendimiento que de hecho ya se ha dado en Venezuela. En paralelo, importantes organizaciones internacionales redoblaban su exigencia para que se ponga fin al brutal bloqueo económico y financiero impuesto por la administración de Donald Trump contra el pueblo y el legítimo gobierno venezolano.

Las declaraciones de Piñera en la ONU sólo sirven de apoyo a la política de Donald Trump quien, por esos días, al referirse a las razones por las que despidió a su asesor John Bolton, dijo textualmente:” De hecho mis opiniones sobre Venezuela y especialmente sobre Cuba eran más firmes que las de John Bolton. ¡Él me estaba frenando!”.

No es casual entonces que para reafirmar sus dichos, y como ya lo dijimos, Trump desenterrara precisamente  el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), desgraciada herencia de los períodos más oscuros del intervencionismo yankee en América Latina que nos recuerda sus crímenes en contra de  Guatemala, Cuba, República Dominicana, Granada, Panamá y - lo que jamás debemos olvidar- en contra de Chile aquel 11 de septiembre del 73 al derrocar al legítimo gobierno del Presidente Allende, moviendo como sus peones a la derecha, al empresariado, a los medios de prensa del sistema y por cierto a las antipatrióticas fuerzas armadas chilenas.

Es más, las necias declaraciones en la ONU del empresario, elegido dos veces presidente por los chilenos, las formulaba al tiempo que el gobierno de Venezuela exhibía las pruebas contundentes y concretas respecto de cómo los ataques terroristas en contra del gobierno bolivariano se han realizado desde Colombia. Organismos y personeros del gobierno del Presidente Maduro mostraron fotografías, nombres, conexiones, centros de entrenamiento de militares desertores venezolanos y además de paramilitares colombianos, declaraciones de terroristas y narco paramilitares capturados y muchas otras pruebas concluyentes, incluidas las referentes al intento de magnicidio contra la plana mayor del gobierno venezolano de agosto del 2018.
Funesto episodio que por supuesto en su momento negaron Piñera y su ex canciller Ampuero que por esos días jugaban a la “ayuda humanitaria”.

Ni que decir respecto de otra de las mentiras o expresiones de ignorancia cuando Piñera sostiene que Guaidó es presidente “conforme a la Constitución de Venezuela” Es sabido que el personaje no es precisamente un adicto a la lectura. Pero al menos debiera leer el artículo 233 de la Constitución de Venezuela y se enteraría que, al no darse los requisitos que esa ley fundamental exige, el señor Guaidó no es, no puede ser, ni nunca ha sido presidente.

Cuanto sucede respecto de Venezuela se da además en el contexto de la crisis que vive el imperialismo y los cambios en la correlación de fuerzas en el continente, la existencia de diversas confrontaciones internacionales, la existencia en México de un gobierno muy diferente como es el del Presidente López Obrador, la dura derrota de Macri en las primarias de Argentina, la posibilidad real de triunfos democráticos progresistas en Uruguay, Argentina, Bolivia, el repudio mayoritario al fascista Bolsonaro, y la fuerza de la Revolución Cubana para enfrentar las graves dificultades creadas en su contra por el gobierno de Washington.

A lo que debe agregarse el notorio repunte de popularidad y apoyo de masas del gobierno sandinista de Nicaragua que encabeza Daniel Ortega
Todo lo que dificulta seriamente al gobierno norteamericano tanto la profundización del proceso apropiador del petróleo y otras riquezas estratégicas, como dificulta además sus objetivos geopolíticos y su proyecto de dominación mundial en momentos que enfrenta serios problemas económicos y políticos internos
En tanto, Venezuela convoca al Consejo de Defensa de la Nación, decreta enviar a la frontera con Colombia un contingente militar y denuncia ante la ONU la siniestra invocación al TIAR de los súbditos de Trump. Entre ellos, obviamente, está Piñera.

De regreso al país el falso defensor del medio ambiente persiste en no firmar el Acuerdo medioambiental de Escazú a la vez que se niega a la indispensable reforma al Código de Aguas, no enfrenta de modo eficaz la falta de agua que afecta miles y miles de ciudadanas y ciudadanos y la defensa de nuestros glaciares no es lo suyo. Con razón se ha dicho en foros internacionales que Chile no cumple los estándares de democracia ambiental.

Es lo que sucede cuando en la política lo que se impone son los intereses particulares, acompañados de una buena dosis de estulticia.
eduardocontreras2@gmail.com

jueves, 4 de julio de 2019

Las falsas democracias son una cubierta del fascismo

Por Diego Olivera Evia:

Las mentiras y los genocidios de Trump y sus lacayos

En esta nueva entrega nos parece importante, redefinir las políticas emplazadas por Donald Trump, basadas en la mentira y el terrorismo, han creado una crisis en la Unión Europea (UE),  el mandatario norteamericano desprecia y abusa de la burla y el nepotismo, abusando de los mandatarios como en la reciente prepotencia sobre el presidente de España Pedro Sánchez, al cual obligo a sentarse en la reunión del G20, demostrando su concepto de una visión déspota,  de esa misma manera a abusado su falsa retórica, en la mandataria de Alemana Merkel, como a otros miembros de la UE.


El uso de la mentira ha sido el mayor mensa je de un presidente bipolar, que no repara en sus groserías, en su falta de capacidad para crear una visión imperialista, basada en su concepción de la Supremacía Blanca, tratando de imponer mecanismos de presión sobre las naciones del mundo, la misma UE a acatado los desvaríos de un payaso de la política, con el gran peligro de un poder atómico y sus marines y flotas criminales surcando a todos los continentes, a similitud de los corsarios en los mares, sin bandera y controlando las naciones  con su prepotencia, a través de su equipo de asesinos y terroristas.
Algunas apreciaciones sobre el gabinete de Trump 

Un consejero de Seguridad Nacional que piensa que la ONU “no existe” y defiende el derecho a un ataque preventivo de contra de Corea del Norte; un secretario de Estado que pide la pena de muerte para Edward Snowden y se pregunta en público si Dios escogió a Donald Trump “como a la reina Esther para ayudar a salvar a los judíos de la amenaza iraní”; un representante para el conflicto de Venezuela que se define como un “gladiador” de la era Reagan o un asesor para asuntos cubanos detractor a ultranza de la política de deshielo del Gobierno anterior.

El coro de voces que modela la actual política exterior estadounidense está formado por una cuadrilla de nuevos y viejos halcones más que dispuestos a ejercer el viejo papel de policía del mundo. Hay que regresar a la era de George W. Bush para encontrar una influencia comparable del movimiento neoconservador en la Administración. El oído al que ahora susurran sus apóstoles, sin embargo, es el de un presidente que supuestamente defendía un giro aislacionista. Corren tiempos extraños en Washington.

El regreso del ardor guerrero se encarna muy especialmente en Bolton, consejero de Seguridad Nacional y miembro de la Administración de Bush hijo. Firme defensor de la invasión de Irak y convencido en 2002 –equivocadamente- de que Cuba estaba fabricando armas biológicas, es ahora la voz de fuego de EE UU en el conflicto de Venezuela. Un día amenaza con enviar a Nicolás Maduro a Guantánamo, otro deja ver -supuestamente por accidente- unas notas en las que habla de enviar tropas a Colombia, y otro señala con nombres y apellidos a tres miembros del régimen chavista que supuestamente estaban conspirando con la oposición.

Bolton llegó a la Casa Blanca para sustituir al más moderado general H. R. McMaster hace un año, cuando, además, Mike Pompeo, entonces director de la CIA, se convirtió en secretario de Estado. Pompeo es un destacado militar, primero de promoción por West Point y muy religioso, que se convirtió en congresista por Kansas aupado por la ola ultraconservadora del Tea Party. Fue de los primeros detractores del acuerdo nuclear con Irán, del que se retiró Trump, reforzó las operaciones encubiertas en Afganistán durante su breve mandato en Inteligencia y considera que habría que ejecutar al exanalista de seguridad Snowden.

Esta es la realidad de un modelo intervencionista, que aplica la prepotencia sobre los presidentes y cancilleres, burlándose de la mandataria mujeres, producto de la intolerancia de Trump, a los mandatos femeninos, de la misma manera en su época de payaso y controlar a las Mis Mundo, execro a varias candidatas y demostró un hombre sin principios y valores.

 Las falsas democracias son una cubierta del fascismo
El fascismo es una ideología política y cultural fundamentada en un proyecto de unidad monolítica denominado corporativismo, por ello exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo; y propone como ideal la construcción de una utópica sociedad perfecta, denominada cuerpo social, formado por cuerpos intermedios y sus representantes unificados por el gobierno central, y que este designaba para representar a la sociedad.

Para ello el fascismo inculcaba la obediencia de las masas (idealizadas como protagonistas del régimen) para formar una sola entidad u órgano socio espiritual indivisible. El fascismo utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder dictatorial en el que se concentra todo el poder con el propósito de conducir en unidad al denominado cuerpo social de la nación.

El fascismo se caracteriza por su método de análisis o estrategia de difusión de juzgar sistemáticamente a la gente no por su responsabilidad personal sino por la pertenencia a un grupo. Aprovecha demagógicamente los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de manera irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población.

La desinformación, la manipulación del sistema educativo y un gran número de mecanismos de encuadramiento social, vician y desvirtúan la voluntad general hasta desarrollar materialmente una oclocracia que se constituye en una fuente esencial del carisma de liderazgo y en consecuencia, en una fuente principal de la legitimidad del caudillo.

El fascismo es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX. De hecho, el fascismo es ante todo un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su líder.

Esta visión neo fascista se ha enquistado, en la mente de algunos sectores en Europa, como en América Latina, creando focos del nacismo como los muestran las esvásticas de Hitler, en Brasil, como la constitución de Pinochet en Chile, como el terrorismo y los crímenes de los gobiernos de Colombia y el asesino expresidente Álvaro Uribe, y ahora el payaso presidente Duque, miembro de los carteles de la droga y los paramilitares. Estas realidades muestran un retroceso de nuestra Latinoamérica y  crea una crisis moral y ética y son parte las denominadas y falsas democracias son regenteadas por EEUU y sus presidentes, con sus vasallos criminales.

Periodista y Analista Geopolítico
diegojolivera@gmail.com