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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Pinochet se reinstala en La Moneda



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
El fantasma del ex Dictador recorre los pasillos de La Moneda. Con gran acierto periodístico, la televisión alemana le ha brindado al mundo un reportaje audiovisual en que reproduce la declaración de guerra de Sebastián Piñera a la protesta social, casi en los mismos términos que lo hiciera Pinochet décadas atrás. La exposición de ambas imágenes es elocuente y habla de cómo el actual morador del Palacio Presidencial es hijo dilecto del Tirano que con idénticas palabras y recursos criminales manda a reprimir el clamor de justicia y equidad.


Es comprensible. Sebastián Piñera le debe a Pinochet la oportunidad de convertirse en un multimillonario durante sus esos fatídicos años de dictadura, así como en su hora final el ex gobernante de facto debe haberle agradecido muchos al actual mandatario por concurrir a Londres a visitarlo y abogar por su impunidad, cuando el Tribunal Internacional de la Haya pudo haberlo condenado ejemplarmente ante la historia por sus crímenes de lesa humanidad.

Qué duda cabe: Piñera es parte del legado de Pinochet, de su Constitución y régimen neoliberal, los cuales por fin tienen sus días contados. Hoy es la inmensa y sostenida rebelión popular la que le exige a la política una Asamblea Constituyente y el fin de los horrores cometidos por el capitalismo ultra despiadado. Advirtiéndole al mundo para que nunca más pueda imponerse un régimen económico de tantas iniquidades como el que adoptó el Régimen cívico militar y recibió el beneplácito de los gobiernos “democráticos” que le siguieron.

Al igual que su mentor, Piñera dice que está más “firme que nunca”; que nadie lo moverá de La Moneda hasta completar los años que le faltan a su administración. Sin embargo, los porfiados hechos nos indican que el estallido social no retrocede, que los chilenos no se conforman con las migajas que quieren darle las desesperadas iniciativas de un gobierno cuyos ministros de estado, parlamentarios y partidarios ya lo saben tambaleante. Por lo mismo que las contradicciones entre unos y otros se hacen todos los días evidentes, como que hace algunas horas el propio Piñera ha salido a implorar la lealtad del centro derecha.

Recordamos que durante una protesta, el Dictador decidió mirar la encendida ciudad de Santiago desde un helicóptero. No nos consta, sin embargo, que su hijo dilecto haya hecho algo parecido en estos días de furia social. Como tampoco tenemos certeza de que siquiera observe a través de la televisión todo lo que sucede. Que siga lo que transmiten los canales que han sido tan obsecuentes con los gobiernos culpables de lo sucedido y que, por supuesto, viven a expensas de los grandes empresarios cuya voracidad y perversión moral en una de las principales responsables también de la grave crisis que vivimos.

Pero tampoco podríamos estar seguros de que Piñera sienta alguna compasión por el país y lo que se manifiesta en estas nuevas protestas. Que pueda abochornarse realmente de las miserables pensiones que condenan a los chilenos de la Tercera edad en sus últimos días y después de trabajar por 30 o 40 años. Que pudiera sensibilizarse sinceramente frente al miserable ingreso promedio de los trabajadores chilenos y que a todas luces no les alcanza para cubrir los gastos de primera necesidad de sus familias. Por lo mismo que un alza de apenas 30 pesos en la tarifa del metro pudo encender tanto dolor y a rabia contenidos.

Tampoco creemos que podría aquilatar el impacto que significa para los hogares chilenos que sus enfermos, sobre todo los niños y los ancianos, se mueran todos los días a la espera de entrar al pabellón de los hospitales o recibir los medicamentos necesarios. Porque para Piñera y sus semejantes, la salud es un servicio por el cual hay que pagar, y caro, al igual que con la educación y las viviendas básicas. Tal como se le eroga las empresas privadas y extranjeras por el agua o por circular por las carreteras, cuyos valores de incrementan todos los años por encima del índice de precios al consumidor. Según lo que fue pactado vergonzosa y servilmente por los gobiernos y parlamentos de la postdictadura con los inversionistas extranjeros. Al concederles propiedad y privilegios que a ellos mismos ahora les causa rubor, cuando se enteran de la severa angustia de los pobres y de las graves carencias de la clase media. Porque sin mediar todavía ley o presión estatal alguna, ya prometen reajustar los salarios de sus empleados y cumplir con los deberes tributarios por largos años burlados.

 No sabemos tampoco si Piñera es capaz de impresionarse por la cantidad de personas agredidas por la policía y los militares que sacó a la calle para otra vez enfrentarlos a su propio pueblo. Apreciar cómo hoy más de doscientos hombres y mujeres han quedado minusválidos a causa de los balines lanzados a quema ropa por las llamadas Fuerzas Especiales y que les han vaciado sus orbitas oculares. No sabemos si alguna vez como joven y estudiante este patético personaje recibió algún lumazo de los pacos, como los de ese niño golpeado brutalmente una vez detenido por dos “efectivos del orden y la seguridad”.  O si será capaz de comprender lo que le puede significar a una joven adolescente recibir decenas de perdigones en sus piernas dentro de su propio establecimiento escolar. De parte, por supuesto, de otro desalmado policía a muy pocos metros de distancia.

No, por cierto, que no. Piñera solo entiende de cifras macroeconómicas y sigue convencido que el mejor acicate para el crecimiento es que los ricos sean cada vez más ricos y la mano de obra sea cada vez más barata a objeto que nuestros productos de exportación sean “competitivos” en el mercado internacional. Para que, además, las oportunidades de nuestra geografía, yacimientos, bosques y mares atraigan más y más capitales a Chile, donde los dividendos de los “emprendedores” como suelen calificarse, no alcanzan nunca el bolsillo de los que trabajan o de los que se jubilaron después de 30 o 40 años de esfuerzo y frustradas esperanzas.

En razón de su enorme megalomanía, Piñera cree que va a contar siempre con el apoyo de los grandes empresarios y del gobierno de la Casa Blanca, a donde concurrió para ofrecerle la estrella de nuestro emblema nacional a Trump y prenderla a la bandera estadounidense. Se olvida que, hasta hace muy pocos años, sus propios colegas de la clase empresarial chilena se avergonzaban de su codicia y descarada falta de probidad. Al parecer se ha olvidado de esa retahíla de artículos y columnas con que sus pares políticos lo fustigaban. Como esos lúcidos escritos de quien fuera su compañero de lista senatorial, el reaccionario periodista Hermógenes Pérez de Arce. O su propio hermano, el economista ultra neoliberal que ahora teme que su sistema previsional corra peligro.

Rodeado de colaboradores abyectos y desvergonzados, Piñera se propone permanecer en el gobierno, cuando las cifras de las encuestas indican que su popularidad ya bajó de los dos dígitos. Cuando sus expresiones son refutadas por los jefes militares que se suponen de su confianza y se sabe que el presidente de la Corte Suprema y el Contralor General de la República (además de los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados) han repudiado su errática iniciativa de convocar al Consejo de Seguridad Nacional, como si el país estuviera bajo peligro a causa de un enemigo externo.

A esta altura ya no sabemos si comparar a Piñera con Pinochet sea igualmente lesivo para ambos, especialmente para este último, aunque a todas luces se ha convertido en su émulo. Pero lo que tenemos claro es que, como a aquél, a este otro solo puede tumbarlo el pueblo y su activa protesta. Con la diferencia de que el actual usurpador de La Moneda ya no está en condiciones de negociar su salida y, menos, imponer su legado. Porque si algo tenemos muy claro es que si se propusiera negociar su salida con el Parlamento, los partidos y los poderosos gremios empresariales, de seguro que los arrastraría a todos por su mismo despeñadero. Si tomamos en cuenta que sus niveles de desprestigio verdaderamente los comparte con todos ellos.

Es hora de que el pueblo no busque salvadores. Que sean los millones de chilenos movilizados los que lo encaren y arrojen de La Moneda. Que, por ningún motivo, les endosemos a otros nuestros derechos y obligaciones ciudadana a los oportunistas del momento, que ya ofrecen sus servicios de intermediarios. Porque ya sabemos lo que ocurre cuando se negocia el futuro a espaldas de los ciudadanos. Sin Asamblea Constituyente, por ejemplo, la que debe constituirse en el primer paso para recuperar la dignidad nacional avasallada.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 28 de septiembre de 2019

La doble moral de la corrupción



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Estoy seguro que estas líneas van a incomodar a no pocos lectores. El tema de la corrupción disgusta siempre al poder, a la política y a las instituciones públicas y privadas involucradas en esta lacra que hoy se extiende por muchos estados y gobiernos de distinto signo. Especialmente en nuestra región y, por supuesto, en Chile.

A las dictaduras militares de nuestro continente se les acusó especialmente por sus crímenes, sin asociar que la tortura, los campos de concentración, los ultimados y, en general, todas las violaciones de los Derechos Humanos son parte también de la corrupción de quienes los acometieron o se constituyeron en sus cómplices pasivos. Sin embargo, lo que más afectó la imagen de Pinochet y otros tiranos fue el descubrimiento de sus robos y enriquecimiento ilícito. Lo más imperdonable para tantos fueron sus asaltos al erario nacional y la forma en que éste favoreció también a sus colaboradores más estrechos.


En el llamado “servicio público” se reconocen muchos delincuentes. Los que legislan para proveerse de abusivas remuneraciones, los que otorgan las concesiones fiscales y los que recaudan dineros para sostener sus campañas políticas y su eternización en los cargos públicos. Precisamente lo que pasa con buena parte de nuestros últimos gobiernos, con los parlamentarios y las autoridades comunales, haciendo gala de esa expresión mexicana en cuanto a que “un político pobre es un pobre político”. Muchos piensan que la mejor oportunidad de negocios coincide con la posibilidad de tener acceso al poder ya sea en forma directa o indirecta.

En Chile y muchos de sus países vecinos, diversos jefes de estado están siendo investigados, procesados y condenados por corrupción. Por sus ilícitas redes con los empresarios que los sobornan y los partidos que representan. Por mucho tiempo se afirmó pretensiosamente que nuestra nación escapaba al fenómeno de la corrupción argentina, por ejemplo, pera ya sabemos que hoy estamos muy a la par con lo sucedido en esta materia allí y en otros países, igualmente involucrados en prácticas deleznables como las coimas, los abusos cometidos con los gastos reservados y de representación, pero además penetrados por las mafias de narcotraficantes y su aparato de impunidades gracias a los jueces y tribunales que les son abyectos.

Desde muchísimos años, las internacionales ideológicas y los países ricos “donan” millonarios recursos para financiar a la política de los países con abundantes recursos naturales, a fin de granjearse buenos negocios con ellos cuando corresponda exigírselos. Así como evitar la acción de quienes se propongan en estas naciones administrar soberanamente sus recursos naturales y consolidar su independencia. El Golpe Militar de 1973 es consecuencia, por cierto, de la nacionalización del cobre, de la reforma agraria y otras grandes iniciativas repudiadas por los Estados Unidos que terminaron financiando la desestabilización del gobierno de Allende y su consecuente régimen cívico militar.

Habría que ser ingenuo como para pasar por alto la forma en que el imperialismo intervino, también, en la postdictadura. En los millonarios recursos para “mojar” a quienes llegaron a La Moneda después del régimen de facto. Tarea en que se logró dividir a los disidentes y opositores para, posteriormente, interpelar al Dictador para que abandonara el poder, antes que en el Cono Sur de América pudiera triunfar otras revoluciones como la cubana. Tal como se lo escuchamos reconocer, por lo demás, al embajador norteamericano de la época, empeñado en alentar una concertación política que excluyera a las fuerzas marxistas y más radicales, cuanto exigir para los militares una salida bien negociada para ellos y los intereses transnacionales en nuestro país.

Es así como llegarían nuevos recursos bajo la condición ahora de extender la Constitución del Dictador (con algunos retoques), el sistema económico neoliberal y la coincidencia forzada de nuestra Cancillería con la política exterior estadounidense.

 Con el tiempo, a lo anterior se sumaría el “dejar hacer y dejar pasar” en la política chilena, siempre que respetaran estos paradigmas y la camisa de fuerza institucional que todavía nos rige. Situación que consagraría a las Fuerzas Armadas como la gran cancerbera de nuestro nuevo régimen, para la cual habría que garantizarle todavía más privilegios y recursos que antes. Por algo en la última Parada Militar salieron los oficiales y soldados a lucir todavía más engalanados y fachosos uniformes, lo que habla del grosero presupuesto que tienen a expensas de todas las carencias sociales del país. Cuando, para colmo, gran parte de sus ex comandantes en jefe y generales están imputados por la Justicia por diversos dolos de orden financiero.

Es un lugar común el reconocimiento de que todos los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría metieron sus manos en las alcancías fiscales y recibieron onerosos recursos de la empresa privada, como desde sus referentes extranjeros. Allí están los bullados casos de Penta, el MOPgate y la actuación de algunos lobistas de otrora radical apostura política. Los que empezaron a lucrar con su tráfico de influencias, sus privilegiados vínculos con las nuevas autoridades y loa generosos emolumentos de las grandes empresas.
En los tribunales peruanos, argentinos y brasileños se ventilan, por fin, los aportes ilegítimos de ciertos consorcios económicos a la política. Corrupción que también ha tocado a nuestro país y dejan al descubierto actualmente nuevas denuncias sobre recursos recaudados para solventar la millonaria campaña presidencial de Michelle Bachelet. Pero no hay que tener mucha confianza en la verdad y la justicia al respecto después de que diversas figuras de derecha, de centro o izquierda estén librando de condenas mediante preconcebidos resquicios legales o en virtud de la prescripción que suele ser especialmente generosa con este tipo de delitos. Concesiones viales, puentes y otras obras que a los pocos años, para colmo, demuestran sus flaquezas, pero que han dejado la huella de las millonarias donaciones recibidas por los altos funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y algunas bancadas legislativas.

Para empatar este tipo de escándalos resulta propicio para los denunciados alardear otra vez por los viejos y nuevos sucesos vinculados al enriquecimiento de Sebastián Piñera, las contribuciones de Soquimich y a la forma en que los intereses de nuestras grandes empresas terminaron hasta redactando la nueva Ley de Pesca que tanto favorece los intereses de solo nueve familias en desmedro de los miles de pescadores artesanales del país. A pesar de que ya sabíamos que la derecha y sus representantes en el gobierno actual tenían cimentada su fortuna personal con las privatizaciones de la Dictadura, la evasión tributaria y otros fraudes, cuyos casos más emblemáticos resultaran el de Julio Ponce Lerou, yerno de ex Dictador, como la proliferación irresponsable de las universidades privadas, la condonación por el Estado de sus multimillonarias deudas bancarias y los lucrativos negocios de las AFP y las isapres. Además de las colusiones de las farmacias y las grandes tiendas en contra del bolsillo de los consumidores.

No es una novedad que la izquierda y la derecha unidas han sido mutuos cómplices de los más diversos desfalcos, cuestión que desgraciadamente se reconoce poco todavía. De allí que, en sus reproches cruzados y más descarados, el oficialismo y la oposición prefieran aludir más bien a lo que ocurre el extranjero antes de lo que sucede a vista y paciencia del pueblo chileno. Está claro que a la derecha le acomoda más acusar a Lula, a los Kirchner, a Daniel Ortega o a Maduro, mientras los otros las emprenden contra los escándalos de los Macri, Bolsonaro y algunos otros gobernantes del presente y del pasado.

Es lamentable que haya tan pocas voces nuestro país y en el mundo que condenen por igual cualquier forma de descomposición de la política. Como si los corruptos fueran solo los adversarios políticos y no se encontrarán también en sus propias guaridas. Desconociendo o negando cuestiones que ya están asentadas en nuestra memoria histórica, como la de aquel gobernante soviético cuyo hobby era coleccionar autos de lujo; o como el de tantos dictadores latinoamericanos de derecha enriquecidos en la zaga poder en Centroamérica, Paraguay, Bolivia, Colombia y otras naciones.

Triste papel juega los medios de comunicación sesgados en esta materia, que no quieren reconocer en la corrupción un proceso transversal y que debe ser condenado sin cálculos electorales. Porque se trata de una lacra que se alimenta en el gobierno omnímodo de una misma casta política u oligarquía animada fundamentalmente por servirse del poder más que servir al pueblo. Que se favorece de la impunidad y tanto explica, ahora, el creciente fenómeno de la delincuencia social. La violencia y el crimen cotidianos que asola a todas nuestras poblaciones.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

martes, 19 de marzo de 2019

A propósito de la Doctrina Monroe



Por Pascual Olivas López:
John Bolton ha realizado unas extraordinarias declaraciones en las que ha afirmado que la actual administración de Estados Unidos se guía por los principios de la “Doctrina Monroe” en sus políticas hacia América Latina, donde Washington quiere un cambio de régimen en Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Desde el punto de vista ideológico, estas afirmaciones resumen la base teórica del “giro a la derecha” que ya comenzó la administración Obama cambiando gobiernos sudamericanos cuando los gobiernos de izquierdas intentaban defender su soberanía y ser autónomos y Estados Unidos respondía instalando gobiernos de derechas dependientes de Estados Unidos [como ocurrió en Honduras con Hillary Clinton al frente del Departamento de Estado-Ed].


El motivo de estos movimientos está evidentemente ligado al hecho de que un giro a la izquierda amenaza la posición de Estados Unidos en la región y puede llegar a crear para China una plataforma para extender su influencia (con inversiones financieras y de infraestructura, cooperación técnico-militar, la malograda estación espacial en Argentina, el canal de Nicaragua, etc.) en lo que Estados Unidos llama su “patio trasero”. Los cambios de régimen son vistos como una forma de acabar con tendencias antiestadounidenses.
Sin embargo, la administración Obama evitó a toda costa cualquier asociación con la “Doctrina Monroe”, ya que defendían una agenda neoliberal de intervencionismo en todo el planeta, no solo en un continente.

En la época de Trump, las cosas han cambiado drásticamente: África se ha convertido en un campo de lucha por las esferas de influencia en el que activamente participan China y Rusia. Estados Unidos ha sufrido una dura derrota en Oriente Medio y ha perdido el control completo de la región. En el Extremo Oriente, la República Popular de Corea ha conseguido desarrollar armas nucleares y China muestra cada vez más deseo de que cambie el statu quo. Objetivamente, Estados Unidos no puede controlarlo todo, de ahí que se hable del sistemático debilitamiento de su influencia a escala global.

La idea ahora es recuperar posiciones en el hemisferio occidental y las referencias a la Doctrina Monroe son un paso hacia el reconocimiento de nuevas realidades en las que la hegemonía absoluta parece fuera de lugar, pero el deseo de consolidarse en la “esfera de influencias natural” lleva a la vuelta del “viejo imperialismo”, ese que hace no tanto tiempo la propaganda neoliberal presentaba como un desfasado fenómeno inventado por Marx y Lenin. Ahora a Estados Unidos ya no le avergüenza esta “vuelta al pasado” en la que la administración de la Casa Blanca abiertamente habla de la necesidad de controlar América Latina como ya hiciera Estados Unidos en los siglos XIX y XX.
Los principales objetivos del “programa” incluirán:

1.            Eliminar cualquier influencia económica o política de cualquier sujeto que se oponga a Estados Unidos, principalmente China y Rusia.
2.            Reemplazar los gobiernos independientes y fuera del control de Washington en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia.
3.            Obstaculizar al máximo el proyecto del canal de Nicaragua. El canal de Panamá debe preservar el monopolio de Estados Unidos en el transporte directo entre el Caribe y el Océano Pacífico.
4.            Liquidar los efectos del “giro a la izquierda” y mantener la situación actual en países clave de América Latina para garantizar la continuidad a largo plazo del actual giro a la derecha, que se ve como algo necesario para promover los intereses de Estados Unidos.
5.            Eliminar la presencia militar china de Argentina y bloquear la cooperación técnico-militar de China y Rusia con los países de la región, lo que incluye garantizar los intereses de la industria militar estadounidense: por ejemplo, que Argentina compre armas estadounidenses, no chinas.
6.            Evitar una situación en la que territorios como Venezuela o Cuba puedan ser utilizados para el despliegue de bombarderos estratégicos o misiles con capacidad nuclear rusos, especialmente si se toma la decisión de desplegar nuevos misiles en el este de Europa.
7.            Conseguir el control sobre el petróleo de Venezuela permitiría a Estados Unidos tener más influencia sobre el mercado y los precios y añadiría más presión a sus oponentes: China, Rusia e Irán.
8.            Garantizar los intereses de las multinacionales estadounidenses, que serían compensadas por los efectos de las nacionalizaciones del “giro a la izquierda” y reforzarían su dominio en América Latina.

Lograr con éxito estos objetivos desde el punto de vista de la “Doctrina Monroe 2.0” permitiría a Estados Unidos demostrar un éxito estratégico serio tras una serie de reveses en Eurasia y demostrar que, si bien su hegemonía se ha debilitado, no se puede hablar de que vaya a desaparecer en un futuro próximo.

De ahí la importancia de lo que está ocurriendo en Venezuela. La cuestión no es solo el cambio de régimen en un país, sino que es también una prueba a la capacidad de Estados Unidos de cambiar a su antojo los gobiernos en su “patio trasero” en el contexto de un debilitamiento de la influencia de Estados Unidos en el mundo.

Sí Estados Unidos tiene éxito, se puede esperar un aumento de la presión sobre Cuba y Nicaragua, e incluso intentos de aplicar el modelo de Venezuela en otras regiones en las que Estados Unidos pretenda lanzar una contraofensiva contra las posiciones de China y Rusia (en Eurasia y África).
La insistencia de China y Rusia en la cuestión venezolana no solo se trata de la defensa de Maduro y de Venezuela, sino de comprender un simple hecho: que lo que está ocurriendo en Venezuela, de una manera o de otra, tendrá implicaciones a nivel global tanto para América Latina como para la hegemonía global de Estados Unidos en general.

olivas.lopez45@gmail.com

sábado, 2 de marzo de 2019

Piñera, Trump y Venezuela


Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Sebastián Piñera debe ser de los políticos y empresarios que más le debe a Augusto Pinochet y a la dictadura que se prolongó en Chile por diecisiete años. El no llegó a 1973 con una holgada situación: muchos recordamos que su madre atendía un kiosco en el Campus Oriente de la Universidad Católica donde vendía sándwiches, refrescos, dulces y otros a los estudiantes, profesores y funcionarios del recinto. Lo hacía, sin duda, para financiar los gastos de sus hijos, puesto que los ingresos de su marido, un excéntrico diplomático, simplemente no alcanzaban para “mantener la casa”, como ella misma lo comentaba.

Fue bajo el Régimen Militar que en pocos años Sebastián se hizo multimillonario mediante negocios u oportunidades que siempre lindaron con el fraude y la apropiación indebida. Un buen tiempo estuvo, incluso, prófugo de la justicia. Y por largos años sus movidas abochornaron a muchos empresarios, como a buena parte de la clase política, especialmente cuando decidió ser candidato a senador, sobornando para lograr su nominación a muchos dirigentes del que sería su partido: Renovación Nacional: A pesar de que su padre y él mismo eran de los típicos exponentes de la familia demócrata cristiana; del sector, por cierto, más recalcitrante como para convertirse en un entusiasta partidario del Golpe Militar. Justamente son las ideas adolescentes de Piñera, las que hasta hoy le merecen más reparos y sospechas a la derecha que gobierna con él. Aunque ahora con más entusiasmo que durante su primera administración.

Piñera, hay que recordarlo, formó parte de aquellas caravanas de incondicionales que viajaron a Londres para exigir a viva voz la libertad del Dictador, a quien reconocieron hasta el final como su líder y el refundador de nuestra República. Haciendo caso omiso, por supuesto, de la larga interdicción democrática que vivimos los chilenos y las espeluznantes violaciones de los Derechos Humanos que los tribunales de justicia siguen acreditando hasta hoy. Cuando acaba de reconocerse por un juez el magnicidio del ex presidente Frei, a quien Tatán (como entonces se le apodaba) conoció muy bien por la amistad que el estadista mantuvo con sus progenitores.

El dinero, bien o mal habido, suele ser un ingrediente muy importante en el éxito político. Especialmente en nuestro país en que los candidatos a La Moneda, el Parlamento y los municipios suelen gastar (o invertir) más de lo que percibirán como remuneraciones por el desempeño de sus cargos. Cuestión que está en la base de la corrupción que hoy el país ya no puede soslayar, así como en las espurias relaciones del gran empresariado nacional y extranjero con las autoridades de turno. De esta forma, llegar a sentarse en el “sillón de “O’Higgins u ocupar un curul en las cámaras legislativas se deriva en un pago incesante de favores para quienes sustentaron sus campañas electorales. El cobre, como ahora el litio, y todo lo que atesora nuestro suelo, subsuelo, la propia Cordillera de los Andes y nuestro ancho acceso al Océano ya no son parte de nuestra soberanía nacional gracias a las decisiones e Pinochet y de cada uno de sus sucesores o, más bien, continuadores.

En su primer gobierno, Piñera continuó haciendo negocios desde el Palacio Presidencial, pese a aquel “fideicomiso ciego” que dispusiera respecto de sus bienes, al menos de los que no alcanzó a traspasar a sus familiares. Una maniobra más bien tuerta que ciega, como se le ha imputado, y que esta vez los opositores no exijan con tanto ahínco, seguramente porque en esto de la corrupción ya son muy pocos los miembros de la clase política que se atreven a lanzar piedras o escupir al cielo.

Pero en nuestra interminable transición a la democracia, en que todavía sigue vigente la Constitución de Pinochet y una larga serie de leyes e instituciones heredadas del Tirano, lo que más puede sorprendernos es el empeño de Sebastián Piñera en acometer toda suerte de declaraciones y acciones para denunciar al régimen de Nicolás Maduro, sumarse a la voluntad de la Casa Blanca por desestabilizarlo e, incluso, alentar la intervención militar en el país. Para quienes conocimos su fervor pinochetista, sin embargo, esto no nos resulta tan extraño si observamos que el acoso que hoy sufre Maduro es el mismo que afectó a Salvador Allende. Si pensamos que también entonces desde Washington se alentó la insurrección militar de 1973, se compraron a varios políticos de centro y derecha y posteriormente se definieron las primeras directrices del mandato castrense.

También en el caso nuestro, se dijo que la Unidad Popular amenazaba la institucionalidad democrática y el Estado de Derecho, disponiendo, además, las patronales del comercio y la industria el desabastecimiento de los productos más esenciales… especies que curiosamente reaparecieron a las pocas horas de que Pinochet tomó el mando supremo de la nación y estableciera los primeros campos de concentración, exterminio y tortura.

El Presidente Trump quizás comprenda, o le hayan soplado, lo importante que es el apoyo que ha obtenido de Piñera desde el momento mismo que éste le ofrendara, para bochorno universal, la única estrella de nuestra bandera al pabellón norteamericano, donde se representan, como se sabe, los múltiples estados anexados con la guerra de secesión o arrebatados a México y a otras naciones. En esa criminal secuencia de invasiones y conspiraciones emprendidas por la superpotencia en su “patio trasero”, como en todo el mundo. Especialmente allí donde haya petróleo y otras reservas estratégicas.

Al lado del poder militar del Pentágono, sin duda, el respaldo de Piñera es apenas simbólico. Sin embargo, es la experiencia de los golpistas chilenos como de nuestro actual presidente y otros políticos chilenos lo que los constituye en aliados ideológicos muy necesarios para encarar al régimen chavista y lograr el apoyo de los gobernantes más incautos o repugnantes del Continente, como el mandamás de Colombia y el neo nazi instalado recién en Brasilia. Todos tienen en curioso mérito de haber tomado hipócritamente las banderas de la democracia y la libertad para haber consentido y colaborado con los regímenes castrenses más sanguinarios y autoritarios de América Latina.

Creemos que es la inconmensurable codicia de nuestro jefe de estado la que lo lleva a ponerse a la vanguardia de esta cruzada que hoy observamos contra el régimen venezolano. Dentro de nuestras fronteras ya queda poco por privatizar y desnacionalizar, de allí que la apuesta ahora para Trump y sus secuaces sea la posibilidad de asaltar las reservas petroleras y ese sinfín de riquezas que guarda uno de los países más extensos y bien dotados de América del Sur. No se trata, ciertamente, de la democracia y la paz que proclaman; tampoco de su estirpe humanitaria. De ser así, Estados Unidos acogería a los inmigrantes que se agolpan en sus fronteras, acudiría con ayuda alimenticia y farmacéutica a Haití y a otras múltiples naciones más pobres y desamparadas que Venezuela. Le exigiría a Arabia Saudita juicio y castigo a los criminales que hace poco ultimaron en su embajada turca, junto con exigir elecciones libres en los países asiáticos y africanos que tiene como incondicionales aliados.

Pero Piñera y otros voraces políticos y empresarios lo que quieren realmente es ponerse al acecho. Esperar que Estados Unidos les haga el trabajo sucio que antes les hizo en Chile y otras naciones del Cono Sur a las empresas transnacionales. Porque también estos personajes pueden colaborarle mucho, enseguida, en la apropiación de las industrias y los recursos naturales, aunque cobrándole esa tajada que, como en el caso de Piñera lo hizo multimillonario.  Como que también pudieran serles útiles a Trump para corromper a los militares y policías (como hoy lo están en Chile), a fin de ponerlos al servicio de los poderosos y convertirlos en verdugos de los más pobres y discriminados. Tal como actualmente se evidencia en la represión que hoy ejercen nuestros agentes del Estado en la Araucanía, las poblaciones marginales, cuanto en contra de los jóvenes y trabajadores inconformes con nuestro estado de desigualdad
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juanpablo.cardenas.s@gmail.com

domingo, 10 de febrero de 2019

Las 'fake news' de los soplones de Duque


Por Gloria Gaitan:

¿Ustedes se imaginan a un millón de 'sapos' generando falsos positivos para cobrar jugosas recompensas de fondos secretos que nadie va a controlar?
Tan pronto escuché a Duque diciendo que quiere repetir la conformación de una red ciudadana de informantes, como la que montó bajo su delictivo gobierno Álvaro Uribe Vélez, me horroricé.

Regresé de inmediato a los años 70 cuando fui embajadora en Rumania bajo el régimen del dictador Nicolás Ceaucesco, que implantó esas nefastas redes de soplones que convierten en verdadero suplicio cualquier conversación, cualquier gesto, cualquier amistad, porque se siente y se sospecha que el vecino, el amigo, el colega, pueden ser informantes.


Entonces nos inquieta que cualquiera pueda levantarnos falsos testimonios, tramando obtener beneficios del régimen, como es el caso de la Colombia que quiere modelar Iván Duque. Una Colombia marcada por los métodos de espionaje impuestas por todas las dictaduras. Así fue la España de Franco, la Italia de Mussolini, la Unión Soviética de Stalin, el Chile de Pinochet, para no nombrar sino estos casos, ya que no ha habido dictadura o “democracia dictatorial” que no haya empleado informantes, disfrazándolos de ciudadanos ejemplares para “salvar la patria”, o sea al régimen.

Esa sensación de inseguridad y recelo es la que comienza a flotar en el ambiente cuando un régimen decide corromper a los ciudadanos al convertirlos en agentes informantes. Desaparece la solidaridad, que exige confianza entre los seres humanos. Surge entonces la zozobra que nace de las sospechas sobre los demás. Es un sistema que corrompe y anula el espíritu ciudadano.
También Vargas Llosa recordó, en alguna ocasión que, cuando estudiaba en la Universidad en Lima, bajo la dictadura Odriísta “vivía en una inseguridad total. No sabías si el compañero de tu costado era un soplón enviado por el gobierno porque la universidad estaba impregnada de soplones”.

Cuando me enteré de que a Nicolás Ceaucescu y a su mujer los habían fusilado, no dudé por un instante que una de las motivaciones fue acabar con quienes sembraron la cizaña de la sospecha y el gesto anticristiano de la denuncia en el pueblo rumano.  Porque se trata de un método netamente anticristiano al desconocer las palabras de Jesús cuando dijo: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “¿Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42).

Porque lo cierto es que esas denuncias de los sapos sirven las más de las veces para vengarse del prójimo y para llevar a la cárcel al competidor del negocio, al dueño de una finca a la que se le ha puesto el ojo, a la mujer del otro o al esposo de la otra, pretendiendo que encarcelen al acusado para tener manos libres en la adquisición de lo que se desea.

La llamada “inteligencia” es tarea para miembros del Estado, no para despertar los malos instintos en la ciudadanía.

sábado, 19 de enero de 2019

Otro histórico triunfo de Venezuela y el presidente Maduro


Por Germán Saltrón Negretti:
El presidente Nicolás Maduro Moros fue juramentado ante el Tribunal Supremo de Justicia para ejercer el periodo presidencial 2019-2025, y delegaciones de 94 países y de diversos organismos internacionales acudieron a la toma de posesión. Fue otra fecha histórica porque dimos otra batalla para decirle al mundo que Venezuela la gobernamos los venezolanos sin ningún tutelaje extranjero. Maduro dijo a FANB y al mundo que “ha llegado el tiempo de profundizar la Revolución militar en Venezuela, que implique la aplicación del concepto moral y el sistema de armas. Que cada soldado cumpla su deber patriota”. No es posible ningún cuestionamiento a mi legitimidad: renové mi mandato con el más alto porcentaje de votos válidos 67%, que corresponde al 32% del total de electores.  Indicó que ya son 20 años los que tenemos sometidos a una campaña de manipulación, no hay un solo país en donde no haya una campaña persistente, diaria y permanente de mentiras sobre la Revolución Bolivariana”.

EE. UU anunció que aumentará la presión “sobre el régimen corrupto, apoyando a la democrática Asamblea Nacional (Parlamento) y pidiendo democracia y libertad en Venezuela”, anunció el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton. Pero lo que se oculta es que 148 naciones -entre ellas Rusia, China, India, toda Asia (salvo Japón), toda África-, 6.300 millones de los 7.300 millones de personas de todo el mundo, no se han sumado a la presión estadounidense de desconocer al gobierno venezolano.

El Grupo de Lima creado en 2017 para dar seguimiento a la situación de Venezuela, tuvo que hacer frente a la negativa de México de sumarse al rechazo. El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, aseveró que no tiene competencias ni autoridad para reconocer o desconocer a los gobiernos. La oposición venezolana está dividida sin una estrategia unívoca para derrocar a Maduro, más allá de boicots electorales que solo favorecieron a la concentración del poder bolivariano. La oposición perdió la calle tratando de sabotear las elecciones a la Asamblea Constituyente, que quedó en manos chavistas y la Asamblea Nacional quedó desactivada, por más que los diputados sigan sesionando (a veces en el exterior) para mantener su imagen.

Otros ejemplos: Donald Trump, obtuvo el 46,09%o de los votos en las elecciones presidenciales del 8-11- 2016, y hubo 44,6% de abstención. Su votación representa el 20,55% del total del padrón electoral, si incluimos también a todas las personas que se abstuvieron de votar. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, obtuvo el 51,34% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones del 22/11/2015 y hubo 19,23% de abstención. En la segunda vuelta esto representó el 41,4% del total del padrón electoral.
Juan Manuel Santo
s, quien fue presidente de Colombia entre 2010 y 2018, fue reelegido el 15/06/ 2014 con el 50,98% de los votos, en la segunda vuelta del proceso electoral, en el que hubo 52,23% de abstención. Los votos recibidos por Santos representan el 23,7% del total del padrón electoral, si incluimos también a todas las personas que se abstuvieron. Sebastián Piñera, actual presidente de Chile, fue elegido el 19/11/ 2017 con el 57,1% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones de este país, en las que hubo 50,98% de abstención. Los votos recibidos representan el 26,75 del total del padrón electoral.

El presidente Nicolás Maduro obtuvo el 20/05/2018 el 67,84% de los votos, en un proceso que contó con 53,93% de abstención. Sin embargo, los votos recibidos por Maduro representan el 31,25% del total de los votos del padrón electoral, más de lo logrado por Piñera, Santos y Trump, de quienes no se duda de su legitimidad. Estas son las verdades sociales y políticas que ocultan la mayoría de los medios de comunicación mundial a los pueblos del mundo para tenerlos bajo su dominación y explotación.  Pero nuestra Revolución Socialista, Bolivariana y Chavista unida nunca será derrotada por ningún imperio y lograremos nuestra justicia social para felicidad de nuestro pueblo y del mundo.}

germansaltronpersonal@gmail.com

miércoles, 4 de abril de 2018

El gran hipnotizador


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

En Colombia hay que hablar de supuestos para referirse a la verdad porque a partir del régimen Uribe lo real del horror parece ficción y el poder de hipnotismo del líder parece verdad. El odio quedó instalado como la formula eficaz para gobernar sin ética ni política e inclusive delinquir sin temor al castigo. Políticamente las evidencias muestran que la mayoría de quienes son seleccionados por las elites y sus asociados para gobernar y ocupar los cargos públicos solo requieren ser ungidos por un padrino para entrar al círculo de habilitados para cometer arbitrariedades, hacer fraudes o violentar la ley, al amparo de la regla común (propia de los códigos de guerra sucia de la CIA) de que quien sea descubierto tendrá que responder personalmente sin comprometer a sus partidos ni padrinos.



De esta manera nada le pasa legalmente a los grupos de poder cuando sus militantes “supuestamente” delinquen, los hay cuyos presidentes y directivos están en la cárcel por alianzas con el paramilitarismo o la corrupción y más de la mitad de los últimos 15 presidentes del congreso en el siglo XXI han ido a prisión y convertido a sus hijos, esposas, hermanos o parientes en sus reemplazos, transfiriéndoles electorados propios sostenidos con miedo, recursos de estado, esperanzas de empleo u obras públicas que presentan como si fueran financiadas con dinero de ellos. La sociedad sabe que la política tradicional (liberal-conservadora, subdividida en grupos como Centro Democrático de Uribe, Cambio Radical de Vargas Lleras o Conservatismo de Pastrana) está vinculada hasta el fondo con tramas de corrupción y clientelismo y cuando se lo preguntan en encuestas no duda en responder que la institución más corrupta es el congreso con índices que superan el 75% de descredito, pero luego como hipnotizada lo olvida, absuelve y reelige a quienes había condenado.

La mediana ficción de que había separación entre poder judicial y poder político quedó reducida a una formalidad sin asidero material, desde que el régimen Uribe unió los ministerios de interior y de justicia, que aunque luego fueron otra vez separados conservaron el espíritu del odio y el engaño. Algunos Jueces, Fiscales y Magistrados con estrechos vínculos a la política tradicional componen la especie de “supuestos” honorables delincuentes, expertos en técnica jurídica, hábiles conocedores de los alcances y formas efectivas de obstaculizar la justicia. De casos vergonzantes como el del Doctor Jorge Pretelt (quien como Magistrado presidente de la Corte Constitucional, “supuestamente” delinquió al recibir dinero para favorecer a la empresa fidupetrol en contra del estado o apropiarse de tierras de las victimas) se dice que ha interpuesto más de 40 recursos judiciales dilatorios para torcer el derecho.

Del Procurador Ordoñez (que puso en retroceso derechos conquistados y persiguió opositores) se dice que interpuso más de 30 recursos judiciales dilatorios antes de ser destituido a pocos días de terminar el periodo de su cargo. Del magistrado Gustavo Malo de la sala penal de la Corte Suprema (acusado de interferir procesos penales a congresistas, cobrar para evitar ordenes de captura y actuar en asocio con el fiscal anticorrupción Gustavo Moreno ya preso y otros magistrados) se dice que para mantener su inmunidad (impunidad) ha interpuesto múltiples recursos dilatorios invocando episodios de stress traumático, afectaciones emocionales y dolor en una rodilla

La sistemática mezcla de poder político y judicial para evadir la justicia, ha sido el mejor artificio del régimen Uribe, para sostenerse en pie y mantener su hipnotismo, porque a pesar de que la sociedad sabe de las fábricas de falsedades, denuncias anónimas y atentados a través de su policía política (DAS de Jorge Noguera y María del Pilar Hurtado) unas veces para ajusticiar opositores y otras para auto protegerse y sabe también de la capacidad de engaño cuando dice una cosa y hace lo contrario, pero parece no saberlo y no duda del poder del líder para confundir y hacerse temer.

Sus seguidores han dado muestras de creer ciegamente en el principio de liderazgo y ceñirse a su mandato a la manera de Ewalt Kleist que fue un mariscal de campo nazi de alto rango y poder que murió en prisión condenado por crímenes de guerra quien en el juicio de Núremberg lo negó todo y repitió mil veces que estaba como hipnotizado, que nunca vio, oyó, ni supo nada del horror y cínicamente concluyó que sí alguien tenía responsabilidad de algo era el mismo Hitler, pero no por lo que hizo, ni por su maldad, si no por su capacidad de hipnotismo. Kleist que en el juicio parecía entre ignorante y demente dijo que todos estaban como hipnotizados y que obedecían ordenes porque el Furher era el jefe y no se le podía desobedecer y repetía que era inocente.

De manera similar parecen decirlo los “supuestos respetables delincuentes” del régimen Uribe, como el Ministro Andrés Felipe, el Embajador Sabas Pretelt, el Consejero Luis Carlos Restrepo, el Jefe de Seguridad Coronel Santoyo, Fiscales de la Nación (C. Osorio), generales (Rito Alejo), el Candidato (Zuluaga), el Tío Senador (Mario), el Hermano (Santiago) y decenas de dirigentes regionales expertos en el engaño y comprometidos en hechos de barbarie, compra de votos, tráfico de personas y otros crímenes, que también parecen decir que no supieron nada y que actuaron como hipnotizado

Todos ellos como Kleist, cuando su líder sea derrotado, repetirán que lo visitaron o hablaron con él por breves momentos, pero que no por el tiempo suficiente para enterarse de lo que ocurría, ni saber del horror de lo que hacían, ni de la destrucción del país que provocaban o del bloqueo a la posibilidad de vivir en paz. Todos dirán que estaban como hipnotizados y obedecían órdenes. Y además dirán que creían que el horror era pasajero, necesario y merecido y que pensaban que pasaría pronto y repetirán que son inocentes y que nunca vieron, oyeron, ni tuvieron conocimiento de nada. Y como siguiendo a Kleist que dijo que Goebells (ministro de propaganda nazi) era el único que había entendido lo que pasaba porque era el más inteligente, quizá incriminen a José Obdulio por “supuestas responsabilidades” como estratega principal del plan de odio y exterminio, quien anuncio que Uribe era un “hombre de inteligencia superior”, queriendo decir que el gran hipnotizador, el genio del mal como nadie sabe borrar las huellas del horror, manipular la información y modelar con perfección a sus dobles como lo hizo primero con Andrés Felipe, después con Zuluaga (a quien acompañó de un hacker y dinero de la multinacional odebrecht y al ser descubierto lo abandonó a su suerte) y ahora creó a Duque para encargarlo de para profesar y reinstalar el odio y el miedo; incentivar la guerra y secuestrar la paz y; hacer creer que la tragedia humana que quieren prolongar es inevitable.

El líder enseña que cada quien debe actuar por cuenta propia y si llega a sentirse traicionado él responderá con implacable furia como “supuestamente” parece haberlo hecho antes al deshacerse de algunos cercanos “colaboradores”, que tal vez pretendieron competirle o liberarse del poder hipnótico como Pedro Juan Moreno, Alias H.H, Jorge 40, Báez, Roció Arias y “supuestamente” E. Bustamante y A. Rangel que ocuparon un lugar lejano al líder y quedaron afuera del congreso.

P.D. Contribuir a liberar del hipnotismo exige sin vacilación la Unidad de todas las fuerzas y sectores populares, y medios, sociales y políticos no tradicionales en el propósito único de tomar el gobierno....... ahora.......

mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 30 de septiembre de 2017

El nuevo escenario para perpetrar la invasión imperial de Venezuela

 Por Carlos E. Lippo:

“Noriega - Panamá 1989”. 

Una de las primeras veces que escribimos sobre este tema fue en mayo del año 2013, pocas semanas después de la desaparición física del Comandante Chávez y de la victoria electoral del Presidente Maduro. En aquella ya lejana oportunidad presentábamos un análisis que con base en consideraciones económicas, políticas y geopolíticas intentaba demostrar que la invasión yanqui era un hecho casi fatal y que la decisión de invadirnos ya había sido tomada en El Pentágono, quedando sólo por determinarse, cuándo invadirían y de qué forma lo harían, temas asaz importantes para poder diseñar y desarrollar en forma conjunta, gobierno y pueblo revolucionario, los planes requeridos para contrarrestar la agresión. 



Tratando de aproximarnos al conocimiento de cómo habría de producirse la inexorable invasión escribimos otro artículo (1), publicado en marzo de 2.014, en el cual definíamos un conjunto de escenarios de invasión factibles, al tiempo que evaluábamos su factibilidad de ocurrencia en las circunstancias de aquellos días. Dichos escenarios, formulados con arreglo al análisis de algunas de las innumerables invasiones realizadas por el imperio desde la segunda mitad del siglo XX, los hemos identificado con los siguientes nombres:  “Guatemala 1954 – Cuba 1961”; “República Dominicana 1965”; “De aplicación del TIAR”; “De aplicación de Principios de Derecho Internacional y/o Doctrinas Militares de los Estados Unidos”; “Libia 2011 y Siria, desde el 2012”; y “De instauración de un gobierno contrarrevolucionario que solicitaría la intervención”.

En otro artículo posterior a éste realizamos una actualización de la factibilidad de ocurrencia de estos escenarios (2); así mismo en otro más reciente llegamos a formular un nuevo escenario que denominamos “El Falso Positivo Colombiano” (3), que por cierto ha alcanzado altos niveles de factibilidad a partir de unas declaraciones del embajador gringo en Colombia (4), Kevin Whitaker, según las cuales su gobierno contempla la posibilidad de una “aventura militar por parte de los venezolanos en contra de sus vecinos”, cuando lo que realmente viene ocurriendo desde hace algún tiempo, es que las provocaciones colombianas en la frontera han hecho sonar las alarmas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en no pocas oportunidades.

Dos recientes declaraciones de un alto funcionario del gobierno de Trump de nombre William Brownfield,  a las cuales nos habremos de referir en detalle más adelante, nos han obligado a formular un octavo escenario que hemos dado en llamar “Noriega-Panamá, 1989”, desarrollado a partir del conocimiento de la extremadamente cruenta invasión gringa a ese hermano país, iniciada el 20 de diciembre de 1989.

Como muchos podrán recordar en esa misma fecha más de 26 mil soldados estadounidenses dotados con recursos de artillería pesada de última generación, las criminales municiones de uranio empobrecido entre ellos, invadieron por tierra y mar a Panamá con el propósito declarado de hacer preso al general Manuel Antonio Noriega quien era requerido por la justicia norteamericana por presuntos delitos de narcotráfico; y ello a pesar de las excelentes relaciones que éste tenía con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), desde sus tiempos de jefe de la inteligencia militar del régimen revolucionario del comandante Omar Torrijos Herrera, a quien sucedió a raíz del sospechoso “accidente” aéreo que le costase la vida.

Juzgar si Noriega era o no reo del delito de narcotráfico es algo que escapa del alcance de estas notas. Lo que sí está suficientemente probado es que sus relaciones con los Estados Unidos comenzaron a deteriorarse en 1984, cuando les ordenó el retiro del territorio panameño de la inefable“Escuela de las Américas”, en la que se formaban militares latinoamericanos, él mismo entre ellos, en el combate a la insurgencia de izquierda, tachada apriorísticamente de terrorista (5). Siendo necesario apuntar que dichas relaciones se hicieron insostenibles a partir del 15 de diciembre de 1989, cuando la Asamblea Legislativa otorgó poderes especiales a Noriega designándolo jefe del gabinete de guerra, mientras que declaraba a la República de Panamá en estado de guerra contra los Estados Unidos de América, que desde hacía largo tiempo le venía aplicando una salvaje guerra económica.

Un documento secreto de los Estados Unidos, filtrado años después gringos, confirma que el verdadero objetivo de esta ocupación militar que se mantuvo durante dos años, era intentar abolir los tratados Torrijos-Carter. "Nuestro objetivo es desestabilizar el país sin arriesgar nuestra presencia e influencia allí, y al mismo tiempo tener una base legítima para abrogar los Tratados Torrijos-Carter", dice el texto del Memorándum Secreto-Sensitivo del Consejo de Seguridad Nacional, del 8 de abril de 1986 (6).

El mismo ex asesor probó que además de mantener el control sobre el Canal, Estados Unidos perseguía el objetivo de alejar a Japón de la posibilidad de trabajar en la ampliación del mismo, algo que negociaba el gobierno del comandante Omar Torrijos y continuaba negociando Noriega, tal como lo confirmase él mismo en una entrevista concedida en 1993.

Entrando ahora en materia sobre los motivos que nos han inducido a formular este octavo escenario de invasión, es necesario decir que a William Brownfield, un conocido funcionario diplomático gringo altamente injerencista, a la sazón secretario adjunto de estado de EE UU para seguridad y lucha antinarcóticos, le ha dado por acusar a Venezuela de ser un narcoestado; siendo necesario apuntar que este funesto personajillo ha sido también asesor político del comandante en jefe del Comando Sur de Estados Unidos en Panamá en1989 y1990, justamente durante los años de la invasión; ha sido embajador en Venezuela y Colombia; y está actualmente nominado por Rex Tillerson para el cargo de subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, algo así como el vicecanciller gringo para Latinoamérica.

En efecto, el pasado 12 de septiembre Brownfield, durante una audiencia sobre Colombia en una comisión del senado gringo dedicada a supervisar los programas contra el narcotráfico que el gobierno estadounidense desarrolla en otros países, hizo la consideración de que su gobierno cree que no habrá una solución democrática para la crisis política y económica de Venezuela, mientras el narcotráfico siga penetrando por “completo” cada uno de los estamentos de poder del país, incluido el propio gobierno de Nicolás Maduro (7); para luego subir el tono en una conferencia de prensa telefónica celebrada el pasado día 22 (8), en la que declaró impúdicamente que Venezuela era un narcoestado, para luego desdecirse de manera vergonzante señalando que “sólo se acercaba a serlo”. Siendo el caso que Brownfield más que nadie debería saber que en 2016 la ONU declaró a Venezuela “territorio libre de cultivos ilícitos” (9), por séptimo año consecutivo, y que también nos ha hecho innumerables reconocimientos por nuestros éxitos en el combate al narcotráfico durante los últimos años.Toda una campaña de infundios que viniendo de quienes viene tiene que tener como propósito el intentar justificar una violenta agresión.

Y es que el imperio no nos perdona el hecho de que el Comandante Chávez ordenase el retiro de Venezuela de la Administración de Control de Drogas de EEUU (DEA) en el año 2005,  ya que la inefable agencia gringa estaba usando como máscara la lucha contra las drogas, tanto para apoyar al mismo narcotráfico como para hacer inteligencia en contra el gobierno; y mucho menos nos perdona el haberla puesto en evidencia como el mayor de los carteles de la droga a escala mundial.

En verdad asigno al escenario “Noriega-Panamá 1989” una baja probabilidad de ocurrencia en la Venezuela actual, ya que nuestro país dista mucho de satisfacer los 3 requisitos, que a decir de Noam Chomsky, busca Washington satisfacer para iniciar una aventura bélica de tal envergadura, esto es; que el país elegido como posible víctima tiene que estar prácticamente indefenso en términos militares, como ocurría con Panamá en 1989, con Afganistán en 2001, con Irak en 2003 y con Libia en 2011; que se pueda producir un consenso de la opinión mundial favorable a la guerra; y que se pueda presentar al país elegido para la invasión como un mal supremo que habría que parar o exterminar (10).

No obstante debo decir que no he formulado este escenario sólo con fines didácticos. Lo he hecho con el fundamental propósito de llamar la atención sobre un tipo de agresión que sí podría intentar el imperio una vez que lograse instaurar a nivel mundial la matriz mediática de que Venezuela es un narcoestado, que no es otra que un ataque puntual ejecutado con el propósito de secuestrar al Presidente Maduro, en ocasión de alguna de sus muy frecuentes actividades de calle, para someterlo ilegalmente a la justicia norteamericana y/o a la justicia penal internacional controlada por ellos. Tal ataque podría ser realizado directamente por un grupo de las fuerzas especiales del imperio o, preferentemente, por un grupo paramilitar local que hiciese el trabajo bajo su coordinación, tal como hicieron en noviembre de 1950 el secuestro del comandante Carlos Delgado Chalbaud, a la sazón presidente de la junta militar de gobierno, acción que devino después en un magnicidio.

En apoyo a esta hipótesis podemos señalar la terrible suerte corrida a manos de las fuerzas del imperio, por otros líderes revolucionaros de talla mundial, como Sadam Hussein (2006) y Mohamad Gadafi (2011), a causa de haber intentado sustituir al dólar como moneda de pago de las exportaciones petroleras de sus respectivos países, tal como lo ordenase hacer el camarada Maduro hace poco tiempo; así como la implícita amenaza de muerte proferida por Trump en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, al acusarlo irresponsablemente de ser un dictador en tan magno escenario (11).

Ya para finalizar estimo oportuno señalar que aquellos lectores que después de haber llegado hasta este párrafo consideren haber leído un artículo de política ficción, no deben perder de vista que poco tiempo después de su llegada a la Casa Blanca, la CIA propuso a Trump que ordenase una invasión de Venezuela “tipo Bahía de Cochinos”, tal como lo declarase en una entrevista a la televisión local de Washington, Steve Bannon, ex asesor del actual Consejo de Seguridad (12); siendo precisamente “Bahía de Cochinos”  (Cuba 1961) el primero de los escenarios de invasión que hemos formulado.
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://www.luchadeclases.org.ve/inicio/colaboraciones/7727-que-hacer-para-contrarrestar-exitosamente-la-inexorable-invasion-imperial
(2)    http://www.redaccionpopular.com/articulo/la-invasion-imperial%3Fcomo-y-cuando-ocurriria-y-%3Fque-podemos-hacer-para-neutralizarla
(3)    http://celippor.blogspot.com/2016/07/800x600-normal-0-21-false-false-false.html
(4)    http://misionverdad.com/LA-GUERRA-EN-VENEZUELA/eeuu-no-se-va-a-quedar-de-brazos-cruzados-con-venezuela
(5)    https://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_estadounidense_de_Panam%C3%A1_de_1989
(6)    https://www.telesurtv.net/news/El-verdadero-objetivo-de-EE.UU.-para-invadir-a-Panama-20170411-0021.html
(7)    http://www.el-nacional.co m/noticias/mundo/cree-que-habra-solucion-para-venezuela-mientras-haya-narcotrafico_203270
(8)    http://www.talcualdigital.com/Nota/147996/william-brownfield-venezuela-se-acerca-a-ser-un-narcoestado
(9)    https://laradiodelsur.com.ve/2016/08/22/venezuela-es-el-unico-pais-que-mantiene-una-politica-de-incineracion-de-drogas/
(10)  https://mundo.sputniknews.com/firmas/201709201072511465-venezuela-eeuu-moneda-dolar/
(11)  http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Maduro-tras-declaraciones-de-Trump-en-la-ONU-A-Venezuela-no-la-amenaza-nadie-20170919-0032.html
(12)  http://www.hispantv.com/noticias/venezuela/354248/eeuu-cia-trump-invasion-bahia-tension-moncada

celippor@gmail.com

sábado, 16 de septiembre de 2017

Chile Luchando contra el olvido

Por Eduardo Contreras:

Se cumplen 44 años desde el golpe de Estado contra el pueblo de Chile y camino ya del medio siglo bien vale aunque sea una breve mirada a lo que hoy somos como sociedad, cómo se comportan aquellos sectores que desataron la peor tragedia de nuestra historia, qué ha pasado con las víctimas y sus familiares y qué cambios en dirección a recuperar lo que teníamos se registra tras la destrucción de nuestras conquistas sociales provocada por la dictadura.



1.- Una elemental comprobación de cómo es la vida diaria en nuestro país nos muestra desde luego lo mucho que falta  para recuperar lo que teníamos en  1973. Pensemos por ejemplo en la Educación estatal gratuita y de calidad para todos, sin discriminación y que generó profesionales talentosos. Confirma esta afirmación el hecho que por esos años en los países del continente era común leer en los carteles de anuncio de oficinas de profesionales el orgulloso agregado de “titulado en la Universidad de Chile ” o “ titulado en la Universidad Técnica del Estado de Chile”.

Debe considerarse además  la garantía real que brindaba el Estado respecto de derechos esenciales de la persona humana, como el derecho a la Salud. Como una sencilla muestra a mano, debe señalarse la calidad y tamaño del edificio construido durante el gobierno del Presidente Allende para que fuera hospital allí en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. No alcanzó a terminarse, vino la dictadura, años y años sin terminarlo, “ el elefante blaco” le llamaron y luego con la Concertación, igual, nada. Sólo este gobierno impulsó su conclusión definitiva….. pero ahora para centro comercial. “Es muy grande para hospital” escuchamos decir. Interesa más el comercio.

2.- En el país de antes del golpe – y especialmente en los años del gobierno de la Unidad Popular – existía un Estado fuerte, una economía planificada con activa gestión estatal y las principales riquezas nacionalizadas. Todo contrasta con nuestra dura realidad con un Estado “subsidiario”, es decir sin injerencia real en la conducción económica de la nación. Un Estado reemplazado por el “mercado”, es decir por grupos de grandes consorcios económicos y financieros, nacionales e internacionales. Y las riquezas naturales del país en manos foráneas o de amigos y parientes de Pinochet. Hasta el día de hoy.
Todo lo que contribuye a  explicar la situación real en materia salarial en el país. El economista de la Universidad Católica Marco Kremerman señala que la mitad de los trabajadores de nuestro país recibe un salario líquido mensual inferior a 350 mil pesos y la mitad de las mujeres recibe un salario inferior a 300 mil pesos. Ello explica la alta tasa de endeudamiento y de morosidad de la población. Según datos responsables, se estima que en el curso del presente año en Chile hay cerca de cuatro millones y medio de deudores morosos, la inmensa mayoría de los cuales tiene sueldos mensuales por bajo los 500 mil pesos. Sólo el 5% de los chilenos gana sobre un millón y medio mensual y las ganancias desorbitantes son apropiadas por un exiguo 1%.

Una de las principales razones de  esta inequidad está en la falta de capacidad negociadora de las organizaciones de trabajadores ; recién ahora se ha emprendido una reforma laboral que busca restituír su legítima fuerza a los sindicatos. Lo dicho hace muy explicable la violencia en el país y los altos índices de stress, suicidios, consumo de drogas y aumento de la delincuencia, entre otras consecuencias

3.- Antes del 73 Chile contaba además con una política exterior de independencia, de defensa de nuestra soberanía y de fortalecimiento de la unidad latinoamericana. La dictadura y los gobiernos posteriores no actuaron del mismo modo y la lamentable dependencia de la política de los gobiernos norteamericanos no ha estado ausente. Es más, nuestra cancillería ha dado señales negativas en materias como las relaciones con Bolivia y, en el caso de Venezuela, se ha puesto claramente del lado de los golpistas como lo prueban sus declaraciones del presente año y además olvidando absolutamente nuestra propia historia. Venezuela hoy  ( grupos violentistas de  ultra derecha, acaparamiento de productos básicos, actitud del gran empresariado y medios de prensa ) es como el Chile previo a la gran tragedia; algunas lecciones debería haberse aprendido, pero muchos “demócratas” de ayer están hoy contra el legítimo gobierno del presidente Maduro.

4.- En cuanto respecta al marco jurídico institucional del país, se mantiene la Constitución de Pinochet, elaborada por unos pocos agentes de la dictadura entre 4 paredes. Sólo el presente gobierno ha echado a andar un proceso constituyente que, esperamos, culmine en una nueva carta fundamental surgida desde la base social y en una asamblea constituyente.

5.- La memoria pareciera también fallarle a muchísimos chilenos y chilenas en materias como las batallas contra las dictaduras o en el apoyo a los familiares de las víctimas. Pienso, es un ejemplo, en la falta de apoyo a diversos actos de la mayor significación histórica y ética. Sólo por mencionar un par de ellos : ¿cuántas personas acompañaron en el recordatorio de julio de este año en el cementerio general  a los familiares de aquellos heroicos compatriotas que en su tiempo cayeron luchando contra dictaduras del continente por la libertad e independencia de pueblos como Nicaragua, Colombia, El Salvador o Guatemala ?

Todavía más : ¿es suficientemente conocida esta lucha internacionalista de tantos jóvenes chilenos, hombres y mujeres, estudiantes, trabajadores, profesionales, que cayeron en otras tierras por la libertad del continente? En aquellas naciones sí son reconocidos, pero para la mayoría de Chile es como si no existieran. Peor todavía : en nuestro propio país mientras se mantiene en parte la impunidad de feroces criminales y hay quienes les defienden y exigen su liberación, se persigue en cambio con saña a quienes algún día serán considerados héroes reales de la lucha antifascista. Hablamos en concreto de combatientes y dirigentes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, sin cuyas luchas tal vez todavía estaríamos en dictadura y que hace rato que es tiempo de reivindicar su valioso aporte a la recuperación de la democracia.

Tampoco vimos dirigentes políticos ni sindicales ni muchas personas acompañando la  marcha contra la impunidad en materia  de crímenes de la dictadura que organizaron las más importantes agrupaciones nacionales de familiares de las víctimas.

6.- Finalmente, ¿en qué están aquellos sectores que abrieron paso al golpe de Estado de hace 44 años? Hablo de los factores del poder real, concreto, es decir de quienes controlan el pensamiento social, es decir los medios de comunicación así como de quienes controlan el movimiento de la economía, es decir el gran empresariado nacional y externo y finalmente -  y lo más importante - quiénes controlan la fuerza, es decir los institutos armados.

El cuadro es desolador y preocupante. Los mismos medios de comunicación que impulsaron el proceso sedicioso y que luego fueron cómplices de los crímenes no sólo siguen existiendo sino que mantienen la misma línea editorial, ocultan o tergiversan información y dan tribuna a los que quiebran lanzas en favor de torturadores o asesinos.

De la descomposición y corrupción en las Fuerzas Armadas y Carabineros basta con apreciar las sorpresas  del día a día. Muchísimos millones de dólares saqueados al erario nacional por los altos mandos, jubilaciones multimillonarias, dobles jubilaciones, jubilaciones fraudulentas, robo directo de fondos estatales durante años siguiendo el ejemplo de su líder. Sin hablar del secretismo del empleo de los fondos de la llamada “ley reservada del Cobre” que nadie entiende porqué se mantiene. Corrupción iniciada en dictadura y sostenida hasta hoy.

De los grandes empresarios de ultra derecha, por cierto no todos ellos son golpistas, pero que los hay los hay, un botón de muestra. En octubre de 2016 en la causa rol n° 12 - 2013 compareció a declarar ante tribunales el otrora líder de la empresarial SOFOFA, don Orlando Sáenz Rojas. Dijo entonces que era inocente y negó toda participación en los hechos subversivos, si bien justificó el golpe y con mala fe acusó al gobierno de Allende de querer “instaurar un régimen tipo dictadura del proletariado”.
Descartó abiertamente toda injerencia suya y negó toda reunión conspirativa con  militares o con grupos extremistas como “Patria y Libertad” y finalizó categóricamente: “No conocí a persona alguna civil que tuviera alguna vinculación con la preparación del movimiento militar del 11 de septiembre de 1973.

Pero sucede que un mes antes de su declaraciones había publicado su libro “Testigo Privilegiado” en que abiertamente confiesa su participación en el proceso sedicioso y dice: “ La estrategia dio resultados porque, a los pocos días, apareció en mi oficina el abogado Pablo Rodríguez Grez quien, con cara de inocencia, me hablo de un coronel recién pasado a retiro versado en inteligencia y, que además era un furibundo antimarxista. En esos momentos teníamos buenas relaciones con Patria y Libertad, de forma que las recomendaciones que Pablo dejaba sobre mi escritorio durante sus visitas las tomábamos en serio……”.

Y en la página 69 agrega: “Así fue como conocimos al Coronel X, a quien jure que nunca revelaría su nombre y, aunque él ya no está entre nosotros, la promesa sigue en pie. Me inspiró confianza desde el primer instante, acepté sus condiciones, consensuamos un presupuesto inicial y nunca me arrepentí de mi acierto, porque los logros del oficial en los dos años posteriores fueron suficientes como para escribir una novela. Llegó a reclutar 72 agentes, insertos en todas las instituciones que nos interesaban y ni siquiera las directivas de los partidos marxistas fueron impenetrables para sus ojos y oídos.” “Nos reuníamos personalmente en raras ocasiones, pero yo recibía todos los días un informe de su autoría y nunca se me olvidara el día en que René Silva Espejo, por entonces director de El Mercurio, me declaró el hombre mejor informado de Chile, cuando en realidad, lo que me bastaba para ello eran los informes del Coronel X. ….”

En el libro el empresario informa que  “Una parte importante de nuestra estrategia de combate contra el gobierno marxista de Salvador Allende fue el apoyo a instituciones, grupos y movimientos potencialmente efectivos para ese propósito.” “Parte fundamental de ese plan era el refuerzo económico a radios, diarios y revistas de oposición, a los que el régimen se proponía ahogar a través del control del avisaje y del crédito.” “En ese ámbito, nuestra línea de subsidios alcanzo gran tamaño y estaba especialmente orientada a los pequeños medios de difusión en las provincias.”. “En lo que a organizaciones y grupos respecta, nos interesamos particularmente en el apoyo de dos de ellos: Patria y Libertad y el Movimiento Gremialista. La relación con estas entidades me puso en contacto con dos personajes inolvidables: Pablo Rodríguez Grez y Jaime Guzmán Erràzuriz…. ”

Y agrega Saenz: “Con todas esas consideraciones presentes, acordamos ir al paro, lo que requería preparar muchas cosas, como por ejemplo: vías de escondites, transporte y reuniones conjuntas de los líderes, campañas de lanzamiento, soporte publicitario y sistema de transmisión de instrucciones.” “Y, lo más delicado de todo, la ventana abierta – desde la clandestinidad – hacia los líderes políticos, institucionales e incluso gubernamentales en caso de mucho éxito. …”

En las páginas 96 y 97 Saenz se jacta del éxito de sus acciones, las mismas que ocultó al tribunal y dice: “ Ese increíble paro nacional acabó con el proyecto político de la Unidad Popular, porque frente a él se levantó la muralla enorme de una mayoría nacional movilizada y decidida”.
“Con las Fuerzas Armadas convertidas en un ente político deliberante, las horas del régimen estaban contadas y los diez meses siguientes no fueron otra cosa que la crónica de una muerte anunciada”.

Por cierto la participación del gran empresariado chileno no se redujo sólo a lo que haya hecho el ex mandamás de la Sofofa que fue sólo uno más de la larga cadena. Espero no se olvide, entre tantos otros ejemplos, lo de la falsa bomba de finales de 1970 en casa del empresario Jorge Yarur Banna, hecho que se le atribuyó a una supuesta entidad de izquierda y que resultó ser obra del propio empresario de conjunto con “Patria y Libertad” y la llamada “Democracia Radical”

Ojalá lo evocado en estas líneas ayude a mantener en la memoria cómo se abrió paso a esa dura etapa de nuestra historia de Chile, sobre todo porque sus autores – muchos de los cuales siguen vivos y actuantes - no parecen haber cambiado nada en lo esencial
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