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viernes, 12 de octubre de 2018

Colombia, Venezuela y la traición en las FARC-EP


Por Narciso Isa Conde:

Antes, durante y después de los denominados DIALOGOS DE PAZ DE LA HABANA (entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP), existió, existía y existe un Estado Terrorista, con paramilitarismo incluido, siete bases militares y calificadas unidades militares estadounidenses en territorio colombiano… más el acuerdo con la OTAN.


El PENTÁGONO, específicamente su Comando Sur –sin desistir de la conquista de Brasil para esos mismos fines y con mayor fortaleza militar- concibió y concibe a Colombia como una especie de Israel de cara al Norte de Suramérica (principalmente como factor de agresión a la Venezuela bolivariana)…de cara a la Amazonía y al Caribe. Un gendarme de mediana dimensión e intensidad.

LA PAZ COMO FARSA.

No había que ser adivino, ni tener demasiada inteligencia, para apreciar que la desmovilización y desarme unilateral de las FARC-EP, principal ejército irregular antiimperialista de la región, provocaría un costoso desequilibrio interno y regional a favor de las derechas locales y del imperialismo occidental (EEUU y EUROPA OCCIDENTAL); ambos empeñados, por demás, en una feroz y violenta contra-ofensiva anti-reformas, anti-autodeterminación y anti-revolución en toda nuestra América; con especial énfasis contra la soberanía Venezolana, procurando asaltar sus enormes riquezas naturales

Sin embargo, la mayoría del poderoso SECRETARIADO de las FARC-EP, capitaneado por su jefe político-militar, Comandante Timochenko (Rodrigo Londoño), desoyendo todas las advertencias, optó por precipitar (combinado con Santos) –mediante sorpresivas maniobras espurias- un desenlace claudicante en las referidas negociaciones.

Esto incluyó desmovilización de bloques guerrilleros, entrega de las armas, aceptación de la permanencia de la mayoría de los presos políticos en la cárcel, convivencia con el Estado tal y como está conformado a nivel civil, militar y policial; permanencia de las estructuras paramilitares asesinas, renuncia a la convocatoria de una CONSTITUYENTE SOBERANA y continuidad de las bases militares estadounidenses, del acuerdo con la OTAN y de todo el andamiaje guerristas de Israel y EEUU en su territorio.

Examinadas con detenimiento la modalidad de esa imposición junto a la evolución posterior del accionar legal de sus artífices, y evaluando específicamente lo que acontece alrededor del infame apreciamiento del comandante Jesús Santrich y la conjura contra el Comandante Iván Márquez… así como las múltiples, diversas e importantes disensiones de contingentes político-militares farianos, no tengo dudas de que esa imposición reúne las característica de una rendición militar y una claudicación política-ideológica con fuertes componentes de traición interna.

IMPACTOS NEGATIVOS DE LA TRAICIÓN.

Esta derrota no fue consumada en el campo de batalla, sino inducida por una astuta inteligencia militar que logró la renuncia a las ideas, a la ética y al compromiso revolucionario de su contraparte; evidentemente asumida por componentes relevantes de la jefatura de esa fuerza insurgente, no por todos sus dirigentes; menos aun por toda su membrecía.

Sus impactos negativos no tardaron en manifestarse dramáticamente a consecuencias de los desequilibrios registrados. Veamos:

El NO ganó el plebiscito con que se pretendió refrendar ese mutilado “acuerdo de paz”, en medio de una mayoritaria y significativa abstención del universo de votantes y de una votación minoritaria a favor de ambos bandos: uribismo y Gobierno.

El Secretariado de las FARC, en lugar de darle una correcta lectura a la desconfianza popular así expresada, decidió hacer más concesiones, acentuando la claudicación.

Las matanzas y persecuciones de combatientes, líderes y activistas de las izquierdas y los movimientos sociales no se hicieron esperar.

A continuación la expresión legal de las FARC fue castigada electoralmente por la sociedad colombiana, al extremo de exhibir una ridícula votación; más aun si se compara con las dimensiones de las fuerzas que integraron su ejército popular, sus milicias, su partido comunista clandestino y su movimiento bolivariano, y de su importante gravitación en la MARCHA PATRIÓTICA y en numerosos movimientos sociales. Evidentemente el viraje a la derecha provocó una hecatombe en sus filas.

La extrema derecha uribista ganó las elecciones, potenciada por su coherente embestida contra el Acuerdo de la Habana y por la inconsistencia de FARC, ya abrazada a la candidatura de Petro, uno de sus antiguos adversarios a la cabeza de una opción centrista-liberal pro-imperialista y hostil al gobierno venezolano.

El nuevo gobierno se propone desmontar los limitados avances consignados en las letras del “ACUERDO DE PAZ”, mientras arrecia la represión y profundiza la tendencia neo-fascista y la hostilidad contra la Venezuela bolivariana y contra el proceso boliviano; aliado de bruces e incondicionalmente a los contra-ataques de Trump contra la independencia continental y los procesos de reformas.

La Fuerzas Armadas y el paramilitarismo colombianos, articulados con el Pentágono, la CÍA y el MOSSAD israelí, con el apoyo de la gran burguesía y las derechas de ese país, han reforzado su compromiso de desestabilización y agresión política, económica y militar contra el Gobierno de Maduro y el chavismo venezolano, incluidos expedientes como el magnicidio y la invasión militar tutelada por EEUU. La falsa PAX colombiana ha estimulado la guerra imperialista contra Venezuela y más allá.

LA PELEA CONTINUA.

Sin embargo, todos esos factores negativos juntos, no anulan la multifacética resistencia y las nuevas ofensivas del pueblo colombiano, del pueblo chavista venezolano y de los pueblos de nuestra América.

Ni la reacción imperial-derechista, ni las inconsecuencias de los denominados gobiernos progresistas, ni la derechización de ciertas izquierdas, ni las traiciones registradas… tienen poder en el contexto de esta multi-crisis del capitalismo para provocar una derrota estratégica del campo popular y aplacar definitivamente la tendencia a la rebeldía; menos aun en casos como el venezolano y el colombiano.

En Venezuela crece la resistencia popular al golpe y a la agresión política, militar y económica interna y externa. Voces autorizadas llaman a formar nuevas milicias populares y se expresa la disposición a recibir brigadas latino-caribeñas; al tiempo que el componente chavista de las Fuerzas Armadas Bolivariana reafirma su lealtad al proceso y su disposición combativa; por lo que los factores revolucionarios que se han acumulado allí no son fáciles de aplastar.

En Colombia los traidores a la insurgencia heroica que forjó Manuel Marulanda han perdido la autoridad y el liderazgo que forjaron en los campos de batalla; mientras crece el respaldo a los que siguen firmes y dispuestos a revertir el revés y a recomponer las fuerzas transformadoras. Esto, a su vez, amerita multiplicar la solidaridad internacional en casos como el de los comandantes Satrich y Márquez, la libertad de los presos políticos y el apoyo a las víctimas de la represión.

Hay claras señales de que muchos/as combatientes, milicianos/as, militantes y comandantes no han aceptado la ruta de la rendición y deciden optar por la recomposición y rearticulación de las fuerzas dispersas, aun en medio de grandes riesgos.

El ELN no se ha desmovilizado y se opone a la paz como maniobra del régimen y como trampa, esto es, a una paz sin garantías y sin agenda de cambios sustanciales.

El territorio colombiano está sembrado de protestas sociales y políticas de todo tipo, mientras la mayoría electoral relativa del candidato triunfador no logra superar la existencia de un gobierno de minoría, que habrá de apoyarse fundamentalmente en la violencia. Y si damos una mirada más allá, es inocultable el enorme rechazo popular que han provocado las formulas ultraderechistas y mafiosas derivadas de los llamados golpes blandos y los contra-ataques imperialistas en Honduras, Brasil, Argentina, Paraguay…

No hemos sido derrotados.

EEUU y sus sucios socios locales tienen capacidad paras desestabilizar procesos de cambios que se han estancado o degradado, pero no para estabilizar su dominio.

La pelea sigue y habrá de ser cada vez más dura.

Se pelea peleando y luce que donde estamos fallando es en la falta de cualificación y en las debilidades todavía no superadas de las fuerzas llamadas a conducir y articular exitosamente las múltiples y diversas batallas necesarias; lo que exige una profunda direccionalidad anticapitalista y antiimperialista; y, sobre todo, claras reformulaciones, forjadas estrecha relación con los pueblos en lucha y su capacidad creativa, de los proyectos de transición hacia sociedades justas y solidarias.

Vale todo lo que pueda hacerse en esa dirección dentro de una consistente vocación revolucionaria e internacionalista.

sábado, 7 de octubre de 2017

Che. Un hombre de otra época*

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Hablar del Comandante Ernesto Che Guevara entraña una gran responsabilidad y un inmenso honor. Pocas personalidades de la historia contemporánea han copado la multitud de opiniones y comentarios de índole tan disímil, que su figura ha transitado por las inconmensurables facetas de leyenda o aventurero y “Quijote” del siglo XX, con la misma intensidad.



El problema de fondo es que el Che no fue un hombre de su época, como todas las grandes personalidades de la historia, se antecedió a ella, su visión de mundo transcurría mucho después de los acontecimientos cotidianos que le tocó vivir, y como aquellos adalides extraordinarios, podía otear los sucesos del futuro, adelantándose a su época. Como Bolívar y Fidel, como Einstein y Galileo, como Newton, Darwin y Copérnico, el Che fue un incomprendido, alguien que con su práctica trazó un camino señero en el comportamiento del hombre del futuro, a partir de una práctica y de una cotidianeidad basada en el realce de los mejores valores de la condición humana para ponerlos al servicio de la construcción de una nueva sociedad en la que la humanidad pueda, en plenitud de condiciones, desatar su espíritu constructor de un mundo mejor.

El aniversario de la caída del Che que hoy conmemoramos en su quincuagésimo aniversario nos trae el recuerdo de un hombre que incluso después de su muerte ha resistido en el tiempo, las falsas imágenes que se pretendieron erigir en torno a él. Mucho se ha hablado del Che como un estereotipo, como un mito mediante el cual el movimiento revolucionario y especialmente Cuba intentaban edificar una falsa “deidad” que sirviera para desatar el ímpetu de la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, es decir como si fuera un “Superman” comunista que permitía desbrozar el camino de la revolución.

Desde el momento de su muerte, la propaganda imperialista pretendió asociar al Che con la idea de fracaso, de derrota, de fin de una época. Así, su ausencia física y el fin del proyecto que inició en Bolivia se podía exponer como la liquidación de una idea y de la posibilidad de construir un mundo distinto. Aunque no existía la posverdad y los medios de comunicación no eran tan tenebrosamente poderosos como ahora, la falsificación de la historia pretendía eliminar la mejor imagen de lucha inclaudicable y desinteresada que un hombre podía emprender en contra de los explotadores, incluso al precio de sacrificar su propia vida. Se equivocaron, con su sangre, el Che sembró un camino que no se ha dejado de transitar ni un solo día de la historia de Nuestra América.

La amplitud del pensamiento político y las facetas que transitó en su fructífera vida, nos permite tener una visión sino acabada, bastante aproximada de la impronta del Comandante Ernesto Guevara. El Che dedicó parte de su vida a teorizar sobre la estrategia y la táctica para la toma del poder en América Latina. Muy comúnmente se le ha adjudicado una supuesta visión dogmática respecto del papel de la lucha armada y la guerra de guerrillas como única opción para la toma del poder, acusándolo además de intentar extrapolar la experiencia de la revolución cubana. Sin embargo, la realidad es que, como lo reflejan sus escritos, siempre concibió la lucha guerrillera, como lucha de masas, como lucha popular.

Muy pocos analistas de la época (y él no era un a analista sino un luchador social) tuvieron la capacidad del Che para esbozar una interpretación tan acabada de la forma como se manifestaba la acción imperialista en América Latina, también en África y Asia, así mismo estudió y expuso acertadas ideas respecto de la situación económica de la región, la lucha de clases, el papel del Estado y el carácter de la revolución. Así mismo, su conocimiento de la historia latinoamericana, su capacidad para tener una visión totalizante de la problemática global y su influencia en los países subdesarrollados, le permitió construir un sólido paradigma que aportaba sustancialmente al camino de la liberación.

Vale decir, que, como es conocido, no se quedó en la confección teórica, su obra es sobre todo práctica, la llevo a cabo en su quehacer como estadista, como dirigente político, edificador de instituciones en la Cuba de los primeros años de revolución, también en la lucha en la Sierra Maestra y en las misiones internacionalistas en diferentes latitudes y longitudes del planeta.

La lucha ideológica cobró fuerza en estas condiciones, no sólo en el proceso de construcción socialista en Cuba, también en los debates que se generaban por la influencia de la revolución en los luchadores y en las organizaciones políticas de la región. Esto es primordial para alejarlo del dogma y ubicarlo responsablemente en su condición de pensador dialéctico y de ejecutor práctico de los procesos de transformación de la sociedad. Afirmó que “La Revolución Cubana ha mostrado una experiencia que no quiere ser única en América Latina” y reprochó a quienes trataron de “implantar la experiencia cubana sin ponerse a razonar mucho si es o no el lugar adecuado “. Pareciera que estaba “mirando” el futuro más inmediato cuando solo tres años después de su muerte habría de fructificar esta idea en Chile de la mano del presidente Salvador Allende, en la Revolución Sandinista un poco más de una década posterior a su partida y en los recientes procesos populares que el devenir del siglo XXI trajeron para América Latina y el Caribe.

Así mismo, contrario a lo que se suele pensar, jamás hizo de la lucha armada una condición obligada del camino revolucionario, opinaba que  ello dependía de encontrar el momento adecuado en que existieran las circunstancias que la hicieran posible, para lo cual eran necesario dos factores que deben complementarse  en lo subjetivo, “…la conciencia de la necesidad del cambio y la certeza de la posibilidad de este cambio revolucionario”, a lo cual agregaba como imprescindible, la existencia de condiciones objetivas, la firmeza en la voluntad de lograrlo y una correlación de fuerzas favorable en el mundo, entendiendo si, que era responsabilidad de los luchadores revolucionarios, trabajar por crear esas condiciones, y no sentarse a esperar que ellas maduraran por sí mismas. Pensaba que las fuerzas progresistas debían “utilizar hasta el último minuto la posibilidad de la lucha legal dentro de las condiciones burguesas” como lo expuso con determinación en su obra “Táctica y Estrategia de la Revolución Latinoamericana”, sin embargo no dejó de alertar acerca de que una victoria electoral del movimiento popular, que diera paso a la aplicación de un programa de gobierno orientado a  grandes transformaciones sociales en un país, traería necesariamente la resistencia de los instrumentos de dominación de clase, en particular de las fuerzas armadas a fin de impedir la ejecución de tal programa, afirmando premonitoriamente que esa ejecutoria podría devenir en golpes de Estado como lamentablemente ocurrió en varios países de nuestra región muy pocos años después de la muerte del Che.

En su rol de estadista, el Comandante Guevara dejó una estela de dignidad y principios. En julio de 1960, durante un congreso latinoamericano de juventudes, expresó incluso, comprensión hacia aquellos gobiernos latinoamericanos que se prestaban para confabularse al lado de Estados Unidos en su agresión contra Cuba y se manifestó respetuoso de la soberanía de esos países, pero precisamente aquí en Uruguay, en Punta del Este en agosto de 1961, solo unos meses después de la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, el Che advirtió que Cuba no podría ser separada del corazón de las naciones latinoamericanas, y que lucharía por no ser apartada de la organización que los agrupaba, aceptando incluso que la Alianza para el Progreso, podría llevar una mejoría de las condiciones de vida de decenas de miles de habitantes de la región. No es la opinión del guerrero desalmado que el imperialismo y sus voceros han querido mostrar, sino de un líder, un estadista que ante todo tenía la capacidad de entregar una gran cuota de amor y solidaridad a la humanidad, poseedor de una inconmensurable flexibilidad táctica en el análisis, mente fría y pasión revolucionaria en el tratamiento de asuntos sumamente complejos.

Ese sentir humanista del Che, lo llevó a una vida de sacrificios en pro de dar el ejemplo sin proponérselo, sino como actitud cotidiana de vida, a diseñar y seguir caminos, estuvo totalmente alejado de la vanagloria personal. Percibió como nadie la necesidad de un hombre nuevo que debería estar motivado por valores que superaran la visión mercantilista del trabajo, lo cual se manifestó en los hechos, en la promoción de un gran movimiento de trabajo voluntario que encaraba la construcción de la obra humana alejada de la búsqueda del beneficio personal, que para el Che era parte sustancial de la edificación del socialismo en Cuba, creando preceptos que no se han sido mellados por las necesarias transformaciones que se deben hacer para enfrentar los retos de una economía mucho más interdependiente en el marco de un sistema capitalista cada vez más agresivo e intervencionista.

La consumación de la obra del Che vino dada por su convicción internacionalista que lo llevó a una prédica de la cual no quiso estar apartado en la práctica. Esta semana estamos recordando precisamente, los primeros cincuenta años desde que aquel 8 de octubre diera un paso a la inmortalidad, entregando su vida en las selvas de Bolivia, dando con ello al internacionalismo, el horizonte más alto de desprendimiento en favor de la humanidad, sin importar en qué rincón de la geografía del planeta se lucha y se está dispuesto a la victoria o la muerte.

El Che, se entregó al internacionalismo como expresión de solidaridad activa en su proyecto de luchar por una sociedad mejor, de manera leal, auténtica y aherrojado de un soporte ético que le hacía ponerse al frente de cualquier tarea que enfrentara, incluso la postrera hace ya cincuenta años, lo hizo como siempre, como un soldado más, alejado de las glorias de su pasado como comandante de la revolución cubana o como dirigente del más alto nivel del gobierno de la Cuba revolucionaria. Lo encaró con el mismo desprendimiento con que se incorporó al Granma, entusiasmado por el inicio de la epopeya que Fidel le había propuesto, lo hizo con la misma entereza que le permitió resistir los brutales ataques de asma en la humedad de la selva tropical de la Sierra Maestra, lo asumió con el mismo fervor con que resolvió las responsabilidades gubernamentales de una gestión que se inició casi de inmediato bajo el asedio imperial.
¡Y cuando cayó, llegó a la muerte, con la misma convicción que vivió, para estar junto a nosotros, encabezando las nuevas batallas que se libran y se habrán de librar hasta la victoria, siempre!!!!

*Palabras en la conmemoración del Quincuagésimo aniversario de la caída del Che en el acto organizado por el Sindicato Único de la Construcción y Anexos (SUNCA) de Uruguay el 4 de octubre de 2017.    

sergioro07@hotmail.com

sábado, 30 de septiembre de 2017

El nuevo escenario para perpetrar la invasión imperial de Venezuela

 Por Carlos E. Lippo:

“Noriega - Panamá 1989”. 

Una de las primeras veces que escribimos sobre este tema fue en mayo del año 2013, pocas semanas después de la desaparición física del Comandante Chávez y de la victoria electoral del Presidente Maduro. En aquella ya lejana oportunidad presentábamos un análisis que con base en consideraciones económicas, políticas y geopolíticas intentaba demostrar que la invasión yanqui era un hecho casi fatal y que la decisión de invadirnos ya había sido tomada en El Pentágono, quedando sólo por determinarse, cuándo invadirían y de qué forma lo harían, temas asaz importantes para poder diseñar y desarrollar en forma conjunta, gobierno y pueblo revolucionario, los planes requeridos para contrarrestar la agresión. 



Tratando de aproximarnos al conocimiento de cómo habría de producirse la inexorable invasión escribimos otro artículo (1), publicado en marzo de 2.014, en el cual definíamos un conjunto de escenarios de invasión factibles, al tiempo que evaluábamos su factibilidad de ocurrencia en las circunstancias de aquellos días. Dichos escenarios, formulados con arreglo al análisis de algunas de las innumerables invasiones realizadas por el imperio desde la segunda mitad del siglo XX, los hemos identificado con los siguientes nombres:  “Guatemala 1954 – Cuba 1961”; “República Dominicana 1965”; “De aplicación del TIAR”; “De aplicación de Principios de Derecho Internacional y/o Doctrinas Militares de los Estados Unidos”; “Libia 2011 y Siria, desde el 2012”; y “De instauración de un gobierno contrarrevolucionario que solicitaría la intervención”.

En otro artículo posterior a éste realizamos una actualización de la factibilidad de ocurrencia de estos escenarios (2); así mismo en otro más reciente llegamos a formular un nuevo escenario que denominamos “El Falso Positivo Colombiano” (3), que por cierto ha alcanzado altos niveles de factibilidad a partir de unas declaraciones del embajador gringo en Colombia (4), Kevin Whitaker, según las cuales su gobierno contempla la posibilidad de una “aventura militar por parte de los venezolanos en contra de sus vecinos”, cuando lo que realmente viene ocurriendo desde hace algún tiempo, es que las provocaciones colombianas en la frontera han hecho sonar las alarmas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en no pocas oportunidades.

Dos recientes declaraciones de un alto funcionario del gobierno de Trump de nombre William Brownfield,  a las cuales nos habremos de referir en detalle más adelante, nos han obligado a formular un octavo escenario que hemos dado en llamar “Noriega-Panamá, 1989”, desarrollado a partir del conocimiento de la extremadamente cruenta invasión gringa a ese hermano país, iniciada el 20 de diciembre de 1989.

Como muchos podrán recordar en esa misma fecha más de 26 mil soldados estadounidenses dotados con recursos de artillería pesada de última generación, las criminales municiones de uranio empobrecido entre ellos, invadieron por tierra y mar a Panamá con el propósito declarado de hacer preso al general Manuel Antonio Noriega quien era requerido por la justicia norteamericana por presuntos delitos de narcotráfico; y ello a pesar de las excelentes relaciones que éste tenía con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), desde sus tiempos de jefe de la inteligencia militar del régimen revolucionario del comandante Omar Torrijos Herrera, a quien sucedió a raíz del sospechoso “accidente” aéreo que le costase la vida.

Juzgar si Noriega era o no reo del delito de narcotráfico es algo que escapa del alcance de estas notas. Lo que sí está suficientemente probado es que sus relaciones con los Estados Unidos comenzaron a deteriorarse en 1984, cuando les ordenó el retiro del territorio panameño de la inefable“Escuela de las Américas”, en la que se formaban militares latinoamericanos, él mismo entre ellos, en el combate a la insurgencia de izquierda, tachada apriorísticamente de terrorista (5). Siendo necesario apuntar que dichas relaciones se hicieron insostenibles a partir del 15 de diciembre de 1989, cuando la Asamblea Legislativa otorgó poderes especiales a Noriega designándolo jefe del gabinete de guerra, mientras que declaraba a la República de Panamá en estado de guerra contra los Estados Unidos de América, que desde hacía largo tiempo le venía aplicando una salvaje guerra económica.

Un documento secreto de los Estados Unidos, filtrado años después gringos, confirma que el verdadero objetivo de esta ocupación militar que se mantuvo durante dos años, era intentar abolir los tratados Torrijos-Carter. "Nuestro objetivo es desestabilizar el país sin arriesgar nuestra presencia e influencia allí, y al mismo tiempo tener una base legítima para abrogar los Tratados Torrijos-Carter", dice el texto del Memorándum Secreto-Sensitivo del Consejo de Seguridad Nacional, del 8 de abril de 1986 (6).

El mismo ex asesor probó que además de mantener el control sobre el Canal, Estados Unidos perseguía el objetivo de alejar a Japón de la posibilidad de trabajar en la ampliación del mismo, algo que negociaba el gobierno del comandante Omar Torrijos y continuaba negociando Noriega, tal como lo confirmase él mismo en una entrevista concedida en 1993.

Entrando ahora en materia sobre los motivos que nos han inducido a formular este octavo escenario de invasión, es necesario decir que a William Brownfield, un conocido funcionario diplomático gringo altamente injerencista, a la sazón secretario adjunto de estado de EE UU para seguridad y lucha antinarcóticos, le ha dado por acusar a Venezuela de ser un narcoestado; siendo necesario apuntar que este funesto personajillo ha sido también asesor político del comandante en jefe del Comando Sur de Estados Unidos en Panamá en1989 y1990, justamente durante los años de la invasión; ha sido embajador en Venezuela y Colombia; y está actualmente nominado por Rex Tillerson para el cargo de subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, algo así como el vicecanciller gringo para Latinoamérica.

En efecto, el pasado 12 de septiembre Brownfield, durante una audiencia sobre Colombia en una comisión del senado gringo dedicada a supervisar los programas contra el narcotráfico que el gobierno estadounidense desarrolla en otros países, hizo la consideración de que su gobierno cree que no habrá una solución democrática para la crisis política y económica de Venezuela, mientras el narcotráfico siga penetrando por “completo” cada uno de los estamentos de poder del país, incluido el propio gobierno de Nicolás Maduro (7); para luego subir el tono en una conferencia de prensa telefónica celebrada el pasado día 22 (8), en la que declaró impúdicamente que Venezuela era un narcoestado, para luego desdecirse de manera vergonzante señalando que “sólo se acercaba a serlo”. Siendo el caso que Brownfield más que nadie debería saber que en 2016 la ONU declaró a Venezuela “territorio libre de cultivos ilícitos” (9), por séptimo año consecutivo, y que también nos ha hecho innumerables reconocimientos por nuestros éxitos en el combate al narcotráfico durante los últimos años.Toda una campaña de infundios que viniendo de quienes viene tiene que tener como propósito el intentar justificar una violenta agresión.

Y es que el imperio no nos perdona el hecho de que el Comandante Chávez ordenase el retiro de Venezuela de la Administración de Control de Drogas de EEUU (DEA) en el año 2005,  ya que la inefable agencia gringa estaba usando como máscara la lucha contra las drogas, tanto para apoyar al mismo narcotráfico como para hacer inteligencia en contra el gobierno; y mucho menos nos perdona el haberla puesto en evidencia como el mayor de los carteles de la droga a escala mundial.

En verdad asigno al escenario “Noriega-Panamá 1989” una baja probabilidad de ocurrencia en la Venezuela actual, ya que nuestro país dista mucho de satisfacer los 3 requisitos, que a decir de Noam Chomsky, busca Washington satisfacer para iniciar una aventura bélica de tal envergadura, esto es; que el país elegido como posible víctima tiene que estar prácticamente indefenso en términos militares, como ocurría con Panamá en 1989, con Afganistán en 2001, con Irak en 2003 y con Libia en 2011; que se pueda producir un consenso de la opinión mundial favorable a la guerra; y que se pueda presentar al país elegido para la invasión como un mal supremo que habría que parar o exterminar (10).

No obstante debo decir que no he formulado este escenario sólo con fines didácticos. Lo he hecho con el fundamental propósito de llamar la atención sobre un tipo de agresión que sí podría intentar el imperio una vez que lograse instaurar a nivel mundial la matriz mediática de que Venezuela es un narcoestado, que no es otra que un ataque puntual ejecutado con el propósito de secuestrar al Presidente Maduro, en ocasión de alguna de sus muy frecuentes actividades de calle, para someterlo ilegalmente a la justicia norteamericana y/o a la justicia penal internacional controlada por ellos. Tal ataque podría ser realizado directamente por un grupo de las fuerzas especiales del imperio o, preferentemente, por un grupo paramilitar local que hiciese el trabajo bajo su coordinación, tal como hicieron en noviembre de 1950 el secuestro del comandante Carlos Delgado Chalbaud, a la sazón presidente de la junta militar de gobierno, acción que devino después en un magnicidio.

En apoyo a esta hipótesis podemos señalar la terrible suerte corrida a manos de las fuerzas del imperio, por otros líderes revolucionaros de talla mundial, como Sadam Hussein (2006) y Mohamad Gadafi (2011), a causa de haber intentado sustituir al dólar como moneda de pago de las exportaciones petroleras de sus respectivos países, tal como lo ordenase hacer el camarada Maduro hace poco tiempo; así como la implícita amenaza de muerte proferida por Trump en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, al acusarlo irresponsablemente de ser un dictador en tan magno escenario (11).

Ya para finalizar estimo oportuno señalar que aquellos lectores que después de haber llegado hasta este párrafo consideren haber leído un artículo de política ficción, no deben perder de vista que poco tiempo después de su llegada a la Casa Blanca, la CIA propuso a Trump que ordenase una invasión de Venezuela “tipo Bahía de Cochinos”, tal como lo declarase en una entrevista a la televisión local de Washington, Steve Bannon, ex asesor del actual Consejo de Seguridad (12); siendo precisamente “Bahía de Cochinos”  (Cuba 1961) el primero de los escenarios de invasión que hemos formulado.
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://www.luchadeclases.org.ve/inicio/colaboraciones/7727-que-hacer-para-contrarrestar-exitosamente-la-inexorable-invasion-imperial
(2)    http://www.redaccionpopular.com/articulo/la-invasion-imperial%3Fcomo-y-cuando-ocurriria-y-%3Fque-podemos-hacer-para-neutralizarla
(3)    http://celippor.blogspot.com/2016/07/800x600-normal-0-21-false-false-false.html
(4)    http://misionverdad.com/LA-GUERRA-EN-VENEZUELA/eeuu-no-se-va-a-quedar-de-brazos-cruzados-con-venezuela
(5)    https://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_estadounidense_de_Panam%C3%A1_de_1989
(6)    https://www.telesurtv.net/news/El-verdadero-objetivo-de-EE.UU.-para-invadir-a-Panama-20170411-0021.html
(7)    http://www.el-nacional.co m/noticias/mundo/cree-que-habra-solucion-para-venezuela-mientras-haya-narcotrafico_203270
(8)    http://www.talcualdigital.com/Nota/147996/william-brownfield-venezuela-se-acerca-a-ser-un-narcoestado
(9)    https://laradiodelsur.com.ve/2016/08/22/venezuela-es-el-unico-pais-que-mantiene-una-politica-de-incineracion-de-drogas/
(10)  https://mundo.sputniknews.com/firmas/201709201072511465-venezuela-eeuu-moneda-dolar/
(11)  http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Maduro-tras-declaraciones-de-Trump-en-la-ONU-A-Venezuela-no-la-amenaza-nadie-20170919-0032.html
(12)  http://www.hispantv.com/noticias/venezuela/354248/eeuu-cia-trump-invasion-bahia-tension-moncada

celippor@gmail.com

miércoles, 5 de julio de 2017

La Derecha torpemente se aplica a la estrategia de Diferir

Por Marcel Alejandro Doubront Guerrero
Para nadie es un secreto que  desde más de década y media estamos  sometidos a  una guerra de IV generación como  talante no solo de derrocar la revolución Bolivariana sino de frenar cualquier iniciativa del pueblo en crear las bases para su independencia, bien sea mediante el socialismo, la social democracia  o cualquier otro mecanismo que se resista al tutelaje imperial, en ese sentido el comandante Chávez lo definió muy claramente  en sus líneas publicadas en (2009) “Y estamos en una guerra de todo orden, amigo mío: política, ideológica, económica, militar…


Y es una guerra que apenas comienza y cuyo desarrollo nos exigirá en adelante muchos sacrificios. Y mucha unidad.”  Por lo cual entendía que el imperialismo a través de sus lacayos de la derecha atacaría por diversos frentes, por ello en el 2012 claramente le dijo al país "No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán; ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todas y de todos los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es ¡unidad, lucha, batalla y victoria!"

Hago referencia a estas 2 citas porque el comandante Chávez predijo algo que todavía aun viviéndola nos cuesta entender que estamos en una guerra, que esta patria no solo tienen la mayor reserva de petróleo del mundo y cantidades envidiables de minerales, biodiversidad, agua, sino una posición estratégica que le permite una excelente relación en el contexto mundial desde el punto de vista geopolítico y comercial,  aunque suene repetitivo no es suficiente escuchar sino entender que el traslado de una refinería  del medio oriente a los Estados Unidos  país que no solo es el mayor consumidor de petróleo sino que importa más de la mitad de lo que consume, se tarda entre 40 a 45 días, mientras que de nuestras refinerías entre 4 a 5 días, de igual manera es importante sumar que los estados unidos viene disminuyendo significativamente sus reservas petroleras, lo que convierte a Venezuela como la joya de la corona.

Es por ello que ante las investigaciones  de medios informativos del área económica sobre menos de una década de reservas de petróleos del país norteamericano, evidencia la desesperación del imperialismo yanqui en foros internacionales cuando refiere el tema de la República Bolivariana de Venezuela, haciendo una  retrospectiva los ataque de los Estados Unidos desde inicios de la revolución Bolivariana fueron constantes, sin embargo ante no recoger el impacto esperados en los diversos ataque contra los Venezolanos  apelan a la fusión del terrorismo económico con el terrorismo bélico, el cual sin duda alguna juega no solo con la necesidad del pueblo sino con el miedo como factores de la neutralización.

En ese sentido se observa como en la aplicación de los planes redoblan los ataques  a la ciudadanía para hacer más presión en las salidas propuestas,  es por ello que se alimenta un grupo radical que propicie  la desesperanza en las fuerzas revolucionarias ante la no  actuación inmediata por parte de los órganos de seguridad del estado, no obstante a estar  estos actos  dirigidos por niños burgueses y no por soldados cooperantes (seguramente para que ante un derrocamiento del gobierno no tener el Gobierno de los Estados Unidos repartir el botín con los grupos políticos de la derecha, similarmente como en Iraq, Libia, etc.) hace que dichas estrategias y acciones rayen más en la torpeza que en la certeza,  como las realidades lamentables de quema de seres humanos, asedios a centros de salud, linchamiento moral y físico de personas, obstrucción del libre tránsito, en fin acciones que más que incentivar la auto culpabilidad de los revolucionarios y revolucionarias, hace viva.

Pero de manera inversa la estrategia de diferir el cual fue catalogada por Sylvain Timsit como “hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública” o lo que es lo mismo los hoy reclamos de la sociedad ante la complicidad de los alcaldes opositores en la destrucción del patrimonio público, el impedimento de transitar libremente, el pagar vacuna a grupos terrorista para no ser atacados,  la desolación de los comerciantes  (muchos de ellos financistas de la oposición) saqueados por sus mismos arengados, hoy demandantes de que el gobierno ponga mano dura a quien ellos mismos una vez aplaudieron. 

Si hay algo que es cierto es que en 18 años nunca la derecha ha reconocido nada, mucho menos su responsabilidad en las ya mencionadas acciones violentas  que asedian la paz de los Venezolanos, por lo que sería una pérdida de tiempo esperar que la MUD no solo asuma su responsabilidad sino que se aboque en un gesto de humildad en sumarse a un sincero dialogo nacional, por lo que a pocas horas de inicio de la campaña a la constituyente amigos candidatos entiendan que la búsqueda de la paz es mediante una constituyente comunal y no en un hemiciclo de sesiones en la ciudad capital, es una tarea solamente de los revolucionarios de que los pobres no atenten contra los pobres y mediante ese cuerpo a cuerpo entenderemos no solo que unidos somos más sino que  la alternativa petrolera está el desarrollo sostenible desde el barrio, el campo,  en los saberes populares y no en la vanidad  burocrática,  los mecanismos de seguridad.

Y defensa están primordialmente en la organización popular, son mediante el entendimiento de que el pueblo salva al pueblo y que las revoluciones se hacen desde los cimientos y no desde las alturas podemos hablar de un verdadero proceso de liberación nacional, de allí nuestra juventud entenderá que no es el futuro sino el presente para concretar la patria que queremos y soñamos.


marceldoubront@gmail.com

sábado, 1 de julio de 2017

Adiós a las Armas, Se cerraron los contenedores

Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Se acabaron los hombres de guerra de la FARC, el Ejército del Pueblo (EP) entró a hacer parte de la historia y 900 caletas con armas adicionales se pudren en las selvas.  Las 7132 armas personales de las FARC, que sostuvieron el alzamiento armado y las acciones cotidianas de la guerra, ahora son inservibles trozos de metal adentro de los contenedores, vigilados por las Naciones Unidas. El proceso del desarme deja a una guerrilla no derrotada, que supo negociar políticamente su salida de la guerra a cambio de encontrar garantías para competir por el poder por la vía electoral.



Cerrados los contenedores, puestos los candados de seguridad y anunciada la noticia, el presidente Santos, -premio nobel de la paz de 2017- en representación de este propósito colectivo centrado en el reconocimiento a las víctimas, expresó que la paz ahora sí es irreversible y que por esta causa le valió la pena haber sido presidente. El  comandante Timoleon, en su última intervención al ejercito del pueblo señaló que termina para ellos el uso de las armas pero que siguen existiendo como un movimiento legal, que no abandona su proyecto ideológico y político.

Las 26 zonas de encuentro de los desarmados, son pequeñas ciudades solidarias, zonas comunes de los afectos y la construcción de culturas de paz, de ciudadanía, de derechos. Son miles de hombres y mujeres que le apuestan a la vida democrática sin armas, que ya abandonaron hace tiempo las preocupaciones de guerra y el adiestramiento para el combate. Los cuerpos se ejercitan en la danza, el teatro, la música, las comunicaciones, el deporte, la edificación de ranchos y caminos, el estudio de la teoría política y la revolución desarmada, ya no hay que prepararse para estar alerta a huir de los bombardeos, ni alistarse para ejecutar las emboscadas.

La gran noticia del día 27 de junio, es el comienza de un momento de posibilidades para ponerle sentido a otro sentido del ser y hacer humano, para promover otras lógicas para vivir sin sobresaltos ni humillaciones la vida cotidiana, sin odios, sin ganas de venganzas, sin autoritarismos. Una vida humana, de humanos capaces de reconocer a los otros hasta ahora rechazados y ser reconocidos por esos otros que los negaban, ahí nace la nueva Colombia que el país espera construir. La mejor noticia da cuenta de un proceso de paz exitoso, sobre todo porque militarmente las fuerzas del estado y de la insurgencia fueron convencidas por las víctimas y los sectores populares de la necesidad de ganarle la batalla a la muerte y tomar distancia de la crueldad y el miedo, de luchar sin armas letales.

La cruda realidad, sin embargo es multidimensional y compleja, por eso no hay que olvidarse del país real, que se debate entre sus sueños de confianza en el estado y del estado que mira con desprecio a sus representados. El país que cree en la inocencia y el de las mafias y clientelelas que lo saquean sin siquiera un poco de vergüenza. Proponer mirar el día de la gran noticia más completo, podría iniciar por enfocar la mirada en una pantalla de múltiples recuadros, anunciando al mismo tiempo partes, pedazos de historias que tomadas al azar podrían mostrar por ejemplo que: en el departamento del Cauca murieron dos policías en una emboscada, es decir, en un acto de guerra ejecutado al parecer por guerrilleros del ELN, grupo insurgente con el que el gobierno adelanta conversaciones en Quito Ecuador.

Los acuerdos parecen no avanzar como lo espera la sociedad, que nota en el presidente a un hombre vacilante que a cambio de optar por consolidar la legitimidad del nobel, prefiere ser aceptado como referente de las elites y posicionarse mejor en la grilla de partida de las elecciones 2018. Las elites venden a través de él una idea sublime de paz hacia afuera y empujan el enredo de la implementación de los acuerdos hacia adentro, porque están dispuestas a hacer, entre sus fragmentadas filas a un lado sus rencillas y juntarse al precio que sea para afirmar su control total del poder, aunque parte del costo sea compartir asuntos con una la ultraderecha que no conoce límites.

En otro recuadro, nueve jóvenes, en su mayoría universitarios procedentes de carreras de derecho, sociología y otras humanidades cursadas en las universidades públicas, son desde cuando fueron detenidos hace tres días, motivo de escarnio, vendetta, especulaciones y estigmatización, tratando de convertirlos en trofeos, en imputados delincuentes, en medio de sesiones casi secretas realizadas en el edificio judicial de palo quemao en el centro de Bogotá. Las organizaciones populares y de defensa de derechos humanos anuncian que este es otro caso mediático de falsos positivos judiciales y el propio fiscal general acompañado del director de la policía los acusa por televisión de haber provocado el acto de terror (explosión de una bomba) en el centro comercial andino en la zona rosa del norte de la ciudad, con saldo de tres muertes y nueve heridos. Episodios similares de este tipo de actuación judicial se repiten constantemente y tienen a decenas de inocentes en las cárceles, a consecuencia del espíritu de guerra del enemigo interno y la seguridad que sigue intacto.

En el tercer recuadro, el orden judicial aparece operando con eficacia ante el exgobernador de la Guajira Kiko Gómez, denunciado y reconocido por sus víctimas como parte activa de la estructura paramilitar y corresponsable de la tragedia humanitaria de miles de niños indígenas muertos por física hambre ante el despojo de sus aguas, saqueo del erario y asalto a sus tradiciones y riquezas colectivas, fue condenado a 40 años de prisión por el asesinato de un concejal opositor a su política.

Otros recuadros perdidos entre repetidos mensajes comerciales, ofertas vacacionales, anuncios de futbol y ciclismo mundial, medallas de oro y episodios novelados de hampones y traquetos, son los anuncios sobre los preparativos de un paro nacional contra las políticas económicas y sociales, los desastres ecológicos por contaminación de aguas residuales de empresas mineras legales e ilegales, nuevas capturas por escándalos de corrupción. Por entre las rendijas de las parrillas únicas de información manipulada se cuelan cifras y hechos sistemáticos y repudiables de violencia intrafamiliar con nuevos feminicidios, largas filas de seres humanos descompuestos por la enfermedad a la espera de una cita médica de urgencias, las esperas para entregar una hoja de vida para un empleo precario y sin garantías, cárceles al 200% de hacinamiento y cientos de rebeldes de las FARC hechos prisioneros en huelga de hambre, con sus labios cosidos en carne viva esperando que el estado cumpla su palabra fijada en los acuerdos y los convierta en civiles con derechos.

El día 27 de junio, en primer plano, es un día especial para la paz de Colombia, se termina el ejército del pueblo, y se inaugura el partido sin armas de las FARC. Hay optimismo para que la paz siente bases sólidas, se incorpore en todos los tejidos de la sociedad y se transformen las instituciones tomadas por el espíritu y lenguaje de la guerra. Hay esperanzas y confianza para salirle al paso a las otros múltiples tipos de violencia de alguna manera relacionados con la desigualdad, el sufrimiento, las carencias y el trauma psicosocial que dejan cinco décadas de guerra en que la muerte tuvo su auge con secuelas de violencia endémica contra las mujeres y los niños, contra excluidos, marginados y opositores. Hay confianza para construir un nuevo humanismo que supere al odio con urgentes acciones de reconciliación por parte del estado del que se espera imparta justicia en los tribunales y promueva justicia social en democracia para impedir que otras guerras empiecen a incubarse. 

mrestrepo33@hotmail.com

martes, 11 de octubre de 2016

Colombia La paz archidura

Por Félix Roque Rivero

Los colombianos desaprovecharon, por ahora, firmar una paz positiva que dé al traste con la guerra que tantos muertos y desplazados ha producido. En el análisis de lo ocurrido, es dado permitirse ciertas suspicacias

 Una parte importante del pueblo colombiano se expresó en las urnas y una lánguida mayoría, pero mayoría al fin y, en democracia eso debe ser respetado, le dijo no a los Acuerdos de Paz que el presidente Santos y el Comandante de las Farc-Ep, habían concluido en La Habana y refrendados en Cartagena de Indias ante un grupo importante de Jefes de Estado y el Secretario General de la ONU. Una ola de desencanto y de frustración se observó en la parte que propiciaba la victoria del SÍ mientras que en el bando de los partidarios del NO reinaba la alegría como si hubiesen obtenido una victoria. Ilusos los que así piensen.

Como dijo Lenin al propiciar una salida pacífica al conflicto que la naciente revolución soviética mantenía con Alemania por la pretensión de ésta de anexarse una parte de la URSS, “La guerra ha sumido en el hambre a los países más civilizados, más desarrollados en el aspecto cultural. Más, de otra parte, la guerra, como un ingente proceso histórico, ha acelerado de modo inaudito el desarrollo social”. La guerra ha exacerbado en grado extremo las reivindicaciones sociales más sentidas de los pueblos. Lenin tildó a la tan anhelada paz de “paz desdichada, de paz archidura”. La paz en su acepción más general significa ausencia, cese, solución de un conflicto. Los colombianos tienen un conflicto interno con connotaciones externas que dura ya más de 70 años.

Se trata de un conflicto donde los actores se conjugan entre los valores incompatibles –al decir de Norberto Bobbio- del deber y el placer, entre razón y pasión, entre interés propio e interés ajeno. La paz responde a diversos tipos. El Raymond Aron habla de la paz de potencia, de impotencia y de satisfacción. Interesa destacar la llamada paz de potencia la cual se subdivide en paz de equilibrio, de hegemonía y de compromiso, dependiendo esto de que los grupos políticos estén en relación de igualdad o de desigualdad basada en el predominio de uno sobre los otros, tal como sucede con los Estados Unidos respecto de los demás Estados del Continente Americano.

Los colombianos desaprovecharon, por ahora, firmar una paz positiva que dé al traste con la guerra que tantos muertos y desplazados ha producido. En el análisis de lo ocurrido, es dado permitirse ciertas suspicacias. Si bien la paz es justa y necesaria para el pueblo de Colombia y, en particular para los que viven en las periferias, zonas montañosas, para los más vulnerables; ¿lo será también para los que han fomentado el conflicto, para los que venden armas y trafican drogas para abastecer al principal mercado del mundo, el de los Estados Unidos, para los que hacen de las noticias sensacionalistas un negocio, para los que gustan mantener el terror y el miedo para controlar el poder, los que hacen de la guerra una justificación para reprimir y obedecer a sus amos?.

Por ahora, los enemigos de la paz para Colombia se han anotado una victoria pírrica, escuálida. Una victoria que más temprano que tarde el pueblo colombiano sabrá revertir para satisfacción de sí mismo y de toda la Región. Desde Venezuela pregonamos que estamos en contra de la violencia en el Planeta y decimos con toda certeza que queremos y practicamos la paz en la Región y a nivel internacional. Es archiduro lograrla, pero la paz es la victoria de los pueblos.

canaimaprofundo@hotmail.com