Mostrando entradas con la etiqueta protagónica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta protagónica. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de julio de 2020

La toma del poder estatal y el sujeto histórico



Por Homar Garcés:
Desde finales del siglo pasado se han visto y experimentado diversos cambios en el ámbito político que desafían el sentido y los procedimientos existentes en el pasado, con unas estructuras de Estado concebidas para legitimar la hegemonía de sectores minoritarios (normalmente económicos) y unas relaciones de poder que excluyen a la mayoría, segregada de acuerdo a la edad, sexo, condición social, credo y origen étnico, entre otros elementos. Sin embargo, pese a su contundencia y a su inminente arraigo, muchos de estos cambios sufren el embate de quienes ejercen el poder, incluso de aquellos que predican un discurso aparentemente revolucionario y/o innovador sin proponerse llevarlo a cabo, menos a profundizarlo, en beneficio del interés colectivo.


Los muchos movimientos sociales y/o populares que irrumpieran contra la burocracia soviética en la Europa del Este, lo mismo que aquellos que se deslumbraran con las ofertas engañosas del neoliberalismo económico (especialmente en las naciones de nuestra América), tienen en común la exigencia de un papel más visible y, en alguna escala mínima, de un protagonismo en los asuntos de Estado; lo que incidió en la búsqueda de una mejor definición de cuál sería el nuevo sujeto histórico llamado a transformar el modelo de sociedad imperante.

La democracia evolucionó a un nivel mayor. Ya no se denominaría representativa sino participativa, siendo ello una consecuencia directa del discurso de izquierda, no obstante el colapso de la URSS y la campaña de descrédito sobre el socialismo revolucionario que se extendió a partir de ese momento hasta compartir la afirmación de Francis Fukuyama respecto al fin de la historia y al triunfo del sistema capitalista. De este lado del planeta, fue usual que se consagrara la democracia participativa y protagónica como un logro revolucionario supremo mediante la cual los sectores populares subyugados, excluidos y explotados podrían asumir la construcción compartida de su propio destino, eliminando todo aquello que sólo favorecía a las minorías gobernantes. 

En esta perspectiva, el nuevo sujeto histórico que comenzó a delinearse y a luchar desde diferentes trincheras, muchos teóricos coinciden en que éste comprende un sujeto transversal e, incluso, multifactorial. No al modo habitual como lo conciben los militantes de izquierda, determinándolo -como clase social antagónica de la burguesía- en los trabajadores asalariados.

Para que éste surja y se consolide tiene que trabajarse activamente en la promoción de un amplio tejido organizacional de los sectores populares autónomos que, desde sus particulares intereses y reivindicaciones, confrontan el mismo sistema de dominación. No es, en modo alguno, una tarea simple. No obstante, la conformación y las funciones del poder popular soberano que se origine de tal tejido tendrán que basarse, ineludiblemente, en las premisas de una verdadera democracia participativa y protagónica, además de aquellas que ésta origine, a medida que se consolide y sea una realidad diaria, en pro del buen vivir y de los derechos de todos y de todas.

De acuerdo con lo anterior, es muy importante -de acuerdo con Win Dierckxsens en “Política y mercado”- comprender una cosa: “La democracia participativa no se puede decretar desde arriba. En efecto, si se quiere instaurar la democracia participativa, es necesario que el pueblo se convierta en el sujeto del poder. Para eso es necesario luchar por un nuevo tipo de democracia, construido desde abajo, para los de abajo, a través de los gobiernos y las comunidades de comunidades”.

Esto implica que la toma del poder estatal y su objetivo máximo, la transformación estructural del Estado, deben responder a una visión biocéntrica y policéntrica de la política. Se debe apuntar a la edificación colectiva de una nueva diversidad y de una nueva identidad, sin que esto implique que sean sacrificadas las diferencias que podrían existir en algún momento, a pesar dársele preeminencia a los intereses generales de la sociedad.

Ello no solamente representa una meta eminentemente política, sino que debe extenderse a todos los aspectos y órdenes sobre los que se sustenta el modelo civilizatorio actual, con un sujeto histórico diversificado y diferente, capaz de innovar y de crear una nueva hegemonía, esta vez de una profunda raigambre democrática y popular. -  
mandingarebelde@gmail.com  

sábado, 16 de marzo de 2019

En defensa de la soberanía y la paz


Por Yury Weky Silva:

Hay un proceso de cambios en Venezuela, que se inicia en 1999 con una base jurídica: la Constitución. Ésta norma una Democracia distinta a la representativa, que se había vivido en los últimos cuarenta y dos años. En el preámbulo de la Carta Magna se lee:
El pueblo de Venezuela en ejercicio de sus poderes creadores e invocando (…) el ejemplo histórico
de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados (…) con el fin de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica (…) que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad (…)


Se define el nacimiento de otra Venezuela. El pueblo empieza a leer y a reconocerse en esa nueva Ley, la hace suya y empieza también a parecer una distinta sociedad de inclusión a través de la Misiones. La clase trabajadora excluida, ignorada y marginada da nuevos pasos para construir la nueva sociedad participativa y protagónica. Los débiles se fortalecen y emprenden una lucha para ser respetados, valorados y reconocidos. Están conscientes que son ciudadanos con derechos sociales y que representan la mayoría. Aparece en su ejercicio diario las palabras: Patria y Soberanía.

Estas van insuflando en el imaginario colectivo el sentimiento de pertenencia, la alegría de ser venezolanos y van recreando en cada accionar la conciencia de tener un pasado heroico de libertad, de lucha y de victorias con el líder histórico Simón Bolívar. El renacer de la Patria es también el renacer del hombre y la mujer que se involucra en la lucha diaria para nuevas conquistas sociales y políticas. Empieza un proceso de mirada al pasado para configurar los pasos del arte, la cultura, releer la Historia, la reivindicación de los líderes anónimos, los saberes, la búsqueda en las raíces de todo lo que lo identifique.

Ese proceso casi iniciático reafirma las voluntades para alcanzar el poder popular. Ya no hay amordazamiento y el pueblo tiene voz para la crítica, para la opinión, para levantar el brazo izquierdo con el puño cerrado símbolo del que está presto al combate. Lo arenga un líder que habla como el pueblo, que piensa en ellos y que dice: “Chávez no soy yo, Chávez somos todos”, La identidad con la Patria se fusiona con la identidad del líder. El pueblo alegre confía que el camino de libertad de soberanía u paz que predica la Carta Magna es alcanzable y que las dificultades son propias del proceso que vive., Hay un reencuentro con los antepasados que dieron su vida en los gobiernos puntofijista en búsqueda de la justicia social y se reivindican todos los que fueron víctimas de la represión durante la Democracia representativa. Se produce un acercamiento en la lectura de vidas en el seno de las familias y el compromiso por defender los logros se acera, 
Se ha sembrado en la conciencia los conceptos de soberanía y paz tal como dice el preámbulo de La Constitución. Además, hay un reconocimiento del enemigo, Ya no hay velos que oculten las miradas del pueblo. Sabe identificar quien es el opresor, el explotador y qué es el poder hegemónico.  El pueblo por siglos excluido va a la universidad y está en la calle informado y formándose. Se ha producido un cambio en las mayorías.

El conocer al opresor trae consigo un nuevo concepto que maneja en su habla cotidiana: El antiimperialismo. Se desarrolla una claridad ideológica- que si bien no es extraída del estudio de los clásicos sino del hacer diario, de la participación, del escuchar los discursos del líder, de los periódicos, de los libros que se editan en  el Proceso Bolivariano- va conformando  el pensamiento revolucionario.

Difícil de engañar el venezolano y la venezolana, Ya sabe cuál es el camino para alcanzar la paz, no le amilanan las amenazas del poderoso país del norte, ni el bloqueo, ni la escasez inducida, ni las palabras de Thomas Jefferson – aquel tercer presidente de EEUU – que en su afán expansionista, colonizador e invasor dijo:  

“Nuestra Confederación debe ser
considerada como el nido desde
el cual toda América,
así como la del Norte como la del Sur,
habrá de ser poblada.
Más cuidémonos de creer que interesa
a este gran Continente expulsar
a los españoles.
Por el momento aquellos países
se encuentran en las mejores manos,
y sólo temo que estas resulten
demasiado débiles
para mantenerlos sujetos hasta
que nuestra población
haya crecido lo suficiente para írselos
arrebatando pedazo a pedazo”.

El pueblo venezolano no se dejará arrebatar pedazo a pedazo la Patria, ni sus riquezas por el expansionismo y la expoliación norteamericana. Este pueblo siente y sabe lo que significa la defensa de la Soberanía y la Paz.

Yury Weky Silva
Premio Accesit El Nacional 1968.
Autora de:
1.            -La Revolución es un Camino sin Tregua. (2003) Depósito legal : If2522003320339
2.            -Por Los Caminos. (2005) Depósito Legal: If25220058003885.   ISBN :980-12-1564-X
3.            -Caminos de Revolución. (2007) Depósito Legal If 25220073201101     ISBN: 980-12-2474- 7

Coautora de:
1.            -El socialismo en el siglo XXI. (2006) Depósito legal If2212008000360 ISBN 980-396-024-5
2.            -Pedro el Insustituible. (2008) Depósito legal LF 95320089203152 ISBN 978-980-6838-17-8
Autora de:
1.            -Viaje al interior de mis lecturas (lectura crítica)
2.            -Desde el Compromiso. (Opinión política)
3.            -Cuentos cortos de dolor y amor (Relatos)
4.            -Mi alma al desnudo.  (Poesía)
5.            -Voces de ausencia. (Relatos) Registro 9900 de fecha 22 06 2012 Inscripción 01787
6.            -Desde del sol de Maturín. (Artículos) Registro 9966 de fecha 17 7 2012 Inscripción 017956. 
7.            -Mujer dispara por la vida.  (Artículos) Registro 10660 de fecha  26  04 2013 Inscripción 01 8691.

wekyyury@hotmail.com

sábado, 14 de julio de 2018

Con las necesidades de desarrollo integral del país


 Por Marcel Doubront:
Alineación del sistema de educación pública universitaria.

Primeramente y a modo de reflexión como dijera Humberto Maturana, “Pienso que uno no puede reflexionar acerca de la educación sin hacerlo antes o simultáneamente acerca de esta cosa tan fundamental en el vivir cotidiano como es el proyecto de país en el cual están inmersas nuestras reflexiones sobre educación.” El presidente de la República Bolivariana de Venezuela el pasado miércoles hizo un llamado al Ministro de Educación Universitaria Ciencia y Tecnología para articular las carreras universitarias con las necesidades de desarrollo integral del país afirmando:


“Nosotros tenemos que lograr los más altos niveles educativos, humanísticos, científicos, los más altos niveles de cultura, los más altos niveles de conocimiento que pueblo alguno haya logrado en la historia de las Revoluciones de los últimos 300 años en el mundo, es una gran meta”

No obstante, para cumplir esa necesidad, los discursos y las utopías son insuficientes ante la desidia por la que atraviesa el Subsistema de Educación Universitaria, hay problemas de fondo que ameritan un abordaje urgente, sería muy ingenuo pretender una transformación universitaria con una fragmentación del sentido común que actualmente impera, por un lado los trabajadores universitarios se sienten burlados ante los ofrecimientos incumplidos por parte del Ciudadano Ministro Hugbel Roa, minimizando en gran parte la operatividad de las casas de estudios, por otro lado Rectores y Directores de Núcleos sumergidos en los mares de la ineficiencia, la corrupción y lo peor un analfabetismo del momento histórico. 

 De la misma manera otro indicador que disminuye la posibilidad de un cambio universitario es la dicotomía sobre el llamado  proyecto país y la Ley de Universidades, como los Pensum de las carreras universitarias pertenecientes al siglo XX lo cual obliga en preguntar ¿Cómo se puede crear lo nuevo con métodos viejos?  En consonancia José Ortega y Gasset refirió que “Todo movimiento de reforma reducido a corregir los chabacanos abusos que se cometen en nuestra universidad llevara indefectiblemente a una reforma también chabacana” por lo cual, salir con el viejo y utópico discurso del repensar la universidad es llover sobre mojado, hacen falta reformas ciertamente pero no de forma, sino de fondo, no es de manera coyuntural sino de manera estructural la factibilidad de esa transformación.

Las herramientas para ellos existen, entre ellas la ANC que de manera inmediata debe abordar el tema universitario con la discusión de una ley constitucional para la educación universitaria,  no se puede hablar de “lograr los más altos niveles educativos, humanísticos, científicos, los más altos niveles de cultura, los más altos niveles de conocimiento que pueblo alguno haya logrado en la historia de las Revoluciones de los últimos 300 años” si nuestro sistema educativo sigue formando para el rentismo y no para el emprendimiento. En concordancia decía Francisco Gutierrez “Es ingenuo y hasta de mala fe, dice R. Hutchins, esperar que un sistema educativo desarrolle seres inteligentes, si todas las fuerzas de la cultura están dirigidas a desarrollar productores y consumidores.”

 Como realmente este escrito no trata de la crítica sobre la crítica porque como refiriera el Maestro Simón Rodríguez “Quejas infructuosas son quejidos, Igual consuelo del dolor; pero no remedio. Con reniegos se desahogan enfados; pero no se reparan perdidas La desesperación es un extremo, no un medio” si alguien del Gobierno puede leer esto deténgase un momento en las 7 líneas estratégicas presentadas por el presidente y seguramente se encontraran respuestas a los grandes vacíos en materia universitaria.

      El diálogo, la reunificación, reconciliación y pacificación nacional
En reiteradas oportunidades  vengo hablando de la necesidad de un proceso constituyente en la educación universitaria, el llamamiento a ese poder originario ese “diálogo, la reunificación, reconciliación y pacificación nacional” que habla el Presidente pero además una planificación colectiva que permita articular la educación con el proyecto país para enrumbar a la nación a mejores destinos

En ese sentido, vale mucho deslastrarse de los resentimientos y avaricias y debatir en pro de la construcción, del cumplimiento de los objetivos comunes como alternativa a la fragmentación que día a día no solo va en detrimento con la universidad sino con la misma sociedad,  Morín y Delgado  refieren “las cegueras de nuestros conocimientos no permiten distinguir y formular los problemas fundamentales, y contribuyen a que la conciencia de los peligros y la comunidad de destino sean todavía muy débiles y dispersas.” En concordancia y en la búsqueda de la construcción de la universidad, o nos unimos y cooperamos estrechamente o nos esperaran males mayores a los que hoy vivimos.
      Avanzar en un acuerdo económico productivo para la estabilización, el crecimiento y la prosperidad del país.

En la actualidad el sistema educativo universitario basa su formación en el rentismo, formando empleados y no productores, una educación que lamentablemente instruye para obedecer y no educa para emprender,  por esta razón es necesaria una revisión de los pensum y las didácticas emprendidas con el docente en relación al proyecto integral de la nación. Por ello se hace ineludible establecer planes de desarrollo sostenible en lo económico, ambiental, cultural, deportivo, académico, etc., desde las raíces del alma mater  para desarrollar su efectividad,  es inviable una educación utópica que pinte a los educando un mundo de fantasías, mientras en la comunidad hay realidades que de manera urgente necesitan ser abordadas por los profesionales en formación.

      La lucha “renovada y frontal” contra todas las formas de corrupción, y por el surgimiento de una nueva ética patriótica y ciudadana.
Este es uno de los grandes problemas que se enfrentan nuestras universidades producto de la inexistencia de un plan productivo, político, social y educativo, lo cual trae como consecuencia Rectores y Directores monárquicos defensores del poder y no de la revolución traducido esto, en nepotismo, robos del presupuesto universitario, de las subvenciones estudiantiles, retraso en los pagos de los trabajadores, auto-robos etc.,

Por ello La lucha renovada contra todas las formas de corrupción pasa primeramente por el enaltecimiento del espíritu de democracia participativa y protagónica donde la gestión residirá intransferiblemente en la comunidad universitaria, ejercida de manera directa mediante la comunicación horizontal, la  planificación colectiva, la contraloría social, corresponsabilidad, y de manera indirecta mediante el sufragio para la elección de sus autoridades, referéndum consultivo, aprobatorio y revocatorio.

      El fortalecimiento y la ampliación de los logros del pueblo a través del sistema de seguridad y protección social, implementado por medio del Carnet de la Patria.
Para nadie es un secreto que el carnet de la patria, apartando las descalificaciones que desde la visión política electoral puedan dar algunos factores de la sociedad, lograría surgir como un mecanismo eficiente de seguimiento para dar un orden a la gestión del estado, tanto en la política social como en los mecanismos de control pertinentes para combatir el burocratismo y la corrupción, es público y notorio que desde la creación de dicho documento, de manera considerable no solo se viene otorgando de manera directa beneficios a distintos sectores de la población como Pensiones, Viviendas, atención médica, entrega de medicamentos, bonos asistenciales ante la situación económica, a través de la Plataforma QR (Quick Response o traducido al español  Respuesta Rápida) como también a través de ello, desburocratizando la asistencia social como los gestores que alimentan la corrupción

En relación a las carreras universitarias juega también un papel muy vinculante en relación a educar a la población en correspondencia con este sistema que no solo permitirá la desburocratización del estado o las diversas formas de corrupción que se aplican en el alma mater,  sino eficientes mecanismos para adquisición de materiales formativos,  eficaces estrategias para los procesos de inscripción dando un óptimo seguimiento de la prosecución académica del estudiante y la asistencia y actuación del docente. 

      La defensa del país y de su Constitución ante las conspiraciones nacionales e internacionales.
En el contexto de las instituciones de educación universitaria tienen el deber de profundizar el conocimiento de la cultura, la identidad patrimonial, mediante la inserción en todas las carreras y programas de formación de contenidos en pro de la soberanía nacional, posición geográfica y estratégica de la República Bolivariana de Venezuela, conocimiento de sus recursos naturales y su influencia en el contexto mundial y la importancia de su defensa y administración consiente. Con el fin de coadyuvar al fortalecimiento de la seguridad de la nación, como se plantea en el artículo 130 de la Constitución Bolivariana “Los venezolanos y venezolanas tienen el deber de honrar y defender a la patria, sus símbolos y valores culturales; resguardar y proteger la soberanía, la nacionalidad, la integridad territorial, la autodeterminación y los intereses de la Nación”

Decía el Libertador, Simón Bolívar en angostura que  “Los venezolanos aman la patria, pero no aman sus leyes;” en concordancia, uno de los aspectos más preocupantes en el sentido de la identidad nacional es como los símbolos patrios son utilizados para el proselitismo políticos y el forjamiento de un falso patriotismo, seguramente mucho pudieran desestimar este punto de vista al ver en gran parte de los ciudadanos con vestimentas alusivas a los colores patrios, o el manifiesto de artistas, deportistas con símbolos y consignas alusivas al país,  sin embargo es importante recordar  la década de los 90 específicamente en 1992 como se masifico una campaña bajo el eslogan de “lo nuestro es lo mejor” que para muchos ingenuos significaba una cruzada por la identidad nacional sin embargo, el tiempo demostró que era un enfrentamiento mediático utilizando el aspecto emocional entre dos empresas cerveceras.

En el marco de “La defensa del país y de su Constitución ante las conspiraciones nacionales e internacionales.” En correspondencia con el 5to objetivo planteado por el Presidente Maduro, si no existe una formación de identidad para la defensa del país y de su Constitución ante las conspiraciones nacionales e internacionales, la aspiración de que el profesional tenga como prioridad la defensa de la patria antes que sus derechos individuales no será en proporción del todo factible, en relación a lo planteado dice Maturana “La diferencia que existe entre prepararse para devolver al país lo que uno ha recibido de él trabajando para acabar con la pobreza, y prepararse para competir en el mercado ocupacional, es enorme. Se trata de dos mundos completamente distintos”

En ese orden de ideas la formación para la identidad nacional, la cultura patrimonial y la visión transcompleja del desarrollo de la nación debe ser una prioridad, en la actualidad tenemos Universidades con el nombre de nuestros libertadores pero en ninguna de sus materias o cursos hacen referencia de ellos y por consiguiente de no existir conocimiento de ello más será el antagonismo con sus ideas que el cumplimiento de su legado en cualquiera de los espacio donde el profesional se desenvuelva 

      La ratificación de la construcción del socialismo en favor del bienestar del pueblo venezolano.
Decían Fergusson-Lanz  que “Los abundantes diagnósticos de la crisis universitaria, en Venezuela y el mundo, dan cuenta de múltiples dimensiones en donde se constata la inviabilidad de un modelo epistemológico, pedagógico y organizacional que ya no se corresponde más con las expectativas de los nuevos actores que emergen en la escena, con las exigencias de pertinencia social y participación popular” en concordancia como ya se hizo mención anteriores párrafos  y sustentándonos en el pensamiento de Brecht y Gramsci,  lo nuevo no terminara de nacer hasta que lo viejo no termine de morir, no se puede crear una universidad socialista si  en su modelo epistémico, pedagógica y organizacional abunda una axiología de competencia, individualista, de ganar ganar, de planificación enmarcada únicamente en el presupuesto y no en la visión compleja de desatar nudos críticos, formando así un profesional ontológicamente explotador y visionado únicamente a la riqueza material sin importar los daños y consecuencias al mundo que lo rodea.

En ese sentido, amerita de manera urgente definir que profesional queremos y para que lo necesitamos ya que lo urgente no puede  opacar y mucho menos invisibilizar  lo necesario, en razón de ello,  el Presidente de la República enfatiza que "Tenemos que graduar profesionales que vayan directamente a trabajar por el desarrollo del país, a resolver, a solucionar los problemas y necesidades con su conocimiento", en ese orden de ideas Scott plantea

 Con miras a preparar a las y los educandos para afrontar los retos y tensiones del siglo XXI, los centros educativos deben adoptar planes de estudios que sean amplios y a la vez flexibles y centrarse en contenidos que desarrollen el pensamiento y el raciocinio. Se necesitan planes de estudios que estén abiertos a las aportaciones de quienes aprenden, que tengan un enfoque interdisciplinario y combinen el aprendizaje formal y el informal de manera eficaz. 

Por ello, la acción educativa debe centrarse en el aprendizaje y no en la narcisista didáctica de la enseñanza donde hay un docente dueño de la verdad que no permite reflexionar  no promueve la mayéutica y mucho menos se enfatiza en la construcción colectiva del saber,  en ese sentido el Manifiesto de Córdoba refería “si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza será hostil y por consiguiente infecunda” de la misma manera Francisco Gutiérrez  deduce “El aprendizaje basado en el propio descubrimiento, la verdad incorporada y asimilada personalmente en la experiencia, no puede comunicarse de manera directa a otra persona porque al trasmitir esa experiencia la trasforma en enseñanza y sus resultados pierden trascendencia.” Lo que nos deja como reflexión que la educación es un proceso de concienciación el cual dialécticamente permita conocer, comprender y hacer.

      Control y seguimiento en las áreas de Infraestructura y Servicios Públicos
La infraestructura universitaria así como los servicios públicos del recinto universitario, es una de las grandes calamidades que presenta el alma mater, en la actualidad se videncia un alto grado de insalubridad en los espacios educativos como salones en mas estado, carentes de mobiliario, aire acondicionado dañados o sustraídos, baños no actos para su utilización, prese

ntando carencia del punto de vista higiénico, así como materiales para su limpieza preventiva y correctiva.
Sin embargo, ¿debe el estado cuidar lo que nosotros no cuidamos y que por deber nos corresponde? En ese sentido debe existir una formación para la ciudadanía no se justifica que en un recinto de formación para adultos el grado de insalubridad sea más por negligencia propia que por condiciones presupuestarias  en ese sentido Ander Egg  refiere que “el problema de la educación no puede ser considerado aisladamente del contexto político, social, económico y cultural en que se da” en pocas palabras, las problemáticas que ocurren hoy en el contexto educativos son muy similares a como se desarrolla el contexto comunitario. En razón de ello Díaz establece “Se requiere entonces una función educativa y de participación que estimule a todos los individuos, organizaciones y grupos a construir el desarrollo integral del país”

En ese sentido una educación de pertinencia que forme ciudadanos y profesionales, que entienda que más que un ingeniero, arquitecto, médico o educador, es un sujeto social con derechos pero también deberes en función de garantizar dichas reivindicaciones en una sociedad deseada, en correspondencia con esa educación pertinente a través de una educación para la ciudadanía en razón de ello  Morin y Delgado establesen “Para abrir caminos a la metamorfosis de la humanidad requerimos reinventar la educación, o lo que es lo mismo, avanzar por la vía que enlaza la ciudadanía con la transformación de la política y las reformas del pensamiento y la enseñanza.” De esa manera  el Control y seguimiento en las áreas de Infraestructura y Servicios Públicos no solo serán factibles sino que a través del sentido de pertenencia forjado en los integrantes de la comunidad universitaria permitirá, la autogestión creativa para que el desarrollo de la institución así como la visión del educando sea de carácter sostenible.

Realmente desconozco si estos planteamientos son considerados o no por la alta jerarquía de la sabiduría universitaria,  sin embargo dicho escrito se enmarca en lo que se puede hacer y no sé hace, producto de la crucifixión de iniciativas por no ser cómodas a los intereses individuales o por no pertenecer a las corrientes de poder, no obstante, se sigue dejando de lado el proyecto revolucionario en concordancia Darcy Ribeiro, el mismo que se puso al lado de los indios y fue derrotado, al igual que al lado de los negros, campesinos y obreros pero nunca de los que lo vencieron y esa fue su mayor victoria, también habla

Precisamos urgentemente que la intelectualidad sea más responsable. Tenemos una intelectualidad fútil, más propensa a buscar las remuneraciones de las multinacionales o las prebendas del Estado, que a pensar y luchar para definir el proyecto latinoamericano. Algo de lo que carecemos hoy Amerindia y los mestizos -que somos el producto de 500 años de historia- son la lucidez, la claridad y el proyecto propio para proseguir en esta lucha, donde ya tuvimos tantas derrotas, y para la que mi corazón está pidiendo una victoria.
marceldoubront@gmail.com

viernes, 8 de junio de 2018

Queda aún algo por hacerse en nombre de la revolución bolivariana


Por Homar Garcés:
¿Queda algo todavía por hacerse en nombre de la Revolución Bolivariana frente al empobrecimiento (forzado, inducido y/o permitido) de la esperanza popular? En el caso de una mayoría del pueblo venezolano, sí. Y mucho. En cambio, para aquellos desencantados de la vieja izquierda revolucionaria, muchos pasados ahora a las filas de la oposición, los tiempos se agotaron por completo, quedando todo en mero discurso.

Para quienes sólo aspiraron ascender política y económicamente, éste es el momento más oportuno de alcanzar estas metas personales, así aún se hable de revolución y de socialismo desde los púlpitos del gobierno y del PSUV. No obstante, hay también revolucionarios de convicción que aún luchan y mantienen en alto, pese a estas y otras circunstancias adversas que conspiran en su contra, la vigencia del proyecto histórico de la Revolución Bolivariana; poniendo de relieve la experiencia histórica y cultural de las prácticas democráticas del pueblo, a fin de alcanzar los más altos niveles de coherencia ante un presente caótico que hace conjeturar un futuro incierto. 

Javier Biardeau R., en su artículo Las cenizas del “nuevo socialismo bolivariano del siglo XXI”, resume lo “que el propio Chávez en vida logró afrontar en diversas coyunturas: a) eficacia política, b) responsabilidad social, c) ética del bien común, d) capacidad tecno-política y e) claro liderazgo situacional”. Cuestiones estas que los sectores populares demandan del estamento burocrático-militar gobernante, pero que éste no ha sabido canalizar o articular oportuna y debidamente. En especial, cuando la crisis económica del país (y la corrupción que ella ha institucionalizado o legalizado, a los ojos de todos) oprime a los sectores populares, máximamente a los de mayor vulnerabilidad, y no se vislumbra siquiera una salida a corto o mediano plazo -si no es acogiéndose a las fórmulas neoliberales en boga- que acabe con la misma. Una situación que otros analistas y políticos de la talla de Luis Britto García, el ex Fiscal General de Venezuela Isaías Rodríguez y el excomandante guerrillero Julio Escalona han expuesto de una u otra forma, alarmando al estamento gobernante  
   
Esta realidad exige replantearse de un modo objetivo, sin sectarismo, el proyecto histórico de la Revolución Bolivariana, a la luz de los acontecimientos de estos últimos años. No es, por tanto, una cosa imposible plantearse recuperar y reorientar la propuesta bolivariana de instituir un modelo social, político, cultural y económico distinto al existente; moldeado asimismo por la práctica cotidiana de una democracia participativa y protagónica que supere los límites legales y extralegales de la representatividad para acceder a un mayor estadio de democracia, en este caso, el de una democracia directa e incluyente. Como tampoco lo es plantearse (dentro de este mismo proyecto histórico) el manejo práctico del excedente productivo-económico por parte del pueblo y con prioridad a la inversión y al gasto social, todo lo cual supondría un avance importante orientado al logro de un mayor grado de ciudadanía activa y de convivencia con alto sentido de comunidad.

Esto exige entender, de igual modo, que la lucha por lograr estos propósitos emancipatorios no es un asunto meramente nacional. Es una lucha de alcance mundial, aunque, de momento, localizada en un escenario local. Supone también enfrentar y eliminar la ideología dominante que legitima la existencia y las relaciones sociales derivadas del sistema capitalista global y su expresión política, el Estado burgués liberal. En esto habrá coincidencias, sin duda, totales o parciales, con otros movimientos políticos, gremiales y/o sociales, con los que habrá que articular -indefectiblemente- acciones orientadas a conseguir, en una primera instancia, las reivindicaciones enarboladas por cada uno de ellos, pero sin dejar de perseguir como un objetivo fundamental, en una instancia posterior y permanente, la toma total del poder. Para escándalo de algunos, la Revolución Bolivariana mantendría así su vigencia intacta como proyecto y como realización.

mandingarebelde@gmail.com

domingo, 11 de marzo de 2018

El poder Popular y su reto permanente


Por Homar Garcés:

Como lo describiera Fabricio Ojeda en su libro «La guerra del pueblo», escrito en los difíciles tiempos que marcaron la insurgencia armada en campos y ciudades de Venezuela, también podría afirmarse en el presente que «estamos en presencia de una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo que está en juego; es la liberación nacional que reclama al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales son factores a su favor y contrarios al imperialismo».



Esto implica trabajar arduamente en función de una insurrección creativa en lo teórico y en lo práctico que involucre y comprometa realmente la mayor suma posible de voluntades en el esfuerzo común diario de pensar y construir un nuevo tipo de sociedad.

Dentro de este orden de ideas, quienes se adhieren a dicho esfuerzo tendrán que desprenderse, como paso inicial de su decisión, de mucho del bagaje ideológico sectario y ortodoxo que puedan exhibir, de modo que se entienda, sin equívoco alguno, que la lucha así planteada rebasa el marco de la participación electoral acostumbrada. De igual forma, se debe advertir que ésta implica confrontar y abolir la explotación capitalista, lo que conduce, ineludiblemente, a un enfrentamiento con los sectores dominantes (no sólo los representados por la derecha tradicional) y con la hegemonía imperial consuetudinaria de Estados Unidos.

Todo esto en un amplio programa de transformación estructural permanente que trascienda la visión reformista de aplicar medidas coyunturales que tiendan a disminuir -gradual o drásticamente- los índices de pobreza y fomentar una justa distribución de la riqueza nacional. A la par de ello, no se puede soslayar la búsqueda y consolidación de un verdadero proceso de integración con los pueblos de Nuestra América, en términos de respeto mutuo, antiimperialismo y complementariedad, sin que se limite a lo estrictamente económico y/o político.

En un sentido general, esto no será factible sin la conformación del poder popular de modo soberano, liberado de la tutela e influencia sectaria de los diferentes partidos políticos funcionales al Estado burgués liberal y la democracia representativa. Pero esto no se concretará con su simple enunciación. Será imprescindible también el combate descolonizador en lo ideológico-cultural, dado que muchas de las contradicciones, tensiones y fracturas que presentamos como sociedad organizada tienen su origen en el eurocentrismo; cuestión a la que pocos prestan importancia, pero que determina gran parte de las actitudes y concepciones compartidas, tanto por quienes se definen (o definimos) de derecha como de aquellos que se ubican a su izquierda.

En virtud de ello, cualquier asomo revolucionario distinto de un poder popular soberano tendrá que vérselas -inevitablemente- con la lógica imperante del capitalismo (no por capricho «izquierdista») y su derivado político, el Estado burgués liberal, legitimado, entre otras cosas, por la democracia representativa. Debe comprenderse, asimismo, que es preciso que los sectores populares -sometidos a un mismo sistema de explotación, desigualdad y exclusión- adquieran conciencia del lugar a que son relegados, lo que les permitirá superar (por cualquier medio legal o extralegal a su disposición) las difíciles condiciones materiales que les ha tocado «vivir».

Esto exige desenmascarar la realidad regida y moldeada según la ideología y los intereses de los sectores dominantes, contribuyendo a la promoción y consolidación de experiencias autonómicas propias de los sectores subordinados, lo que desembocaría en una nueva hegemonía, esta vez de carácter popular y, subsiguientemente, democrática. En el caso de aquellos que pregonan, a nombre del pueblo, la instauración de una revolución socialista o izquierdista, habría que recordárseles es una negación enorme de la democracia participativa y protagónica que los sectores populares no puedan ejercer ni construir un poder popular efectivo a través de sus diferentes organismos de autogobierno.

Al respecto, Javier Biardeau, en «Democracia socialista y socialismo burocrático», advierte que «la democratización intensiva y extensiva del poder social es el único antídoto conocido para que la revolución ininterrumpida coloque el énfasis en el proceso revolucionario instituyente u no en la forma instituida, en el fetiche instituido, impidiendo la cristalización burocrática y el devenir de la experiencia de una ´nueva revolución traicionada´». Al plantearse, por consiguiente, la cuestión del poder popular, hay que resaltar y reconocer el espíritu práctico, autónomo e independiente que ha de caracterizarlo e impulsarlo en todo momento. Tiene que ser consecuencia de una voluntad colectiva efectiva que traspase el umbral de lo meramente reivindicativo (sin dejar de ser una razón importante) y sea capaz de llevar a cabo toda su potencialidad, en lo que se vincula con su quehacer cotidiano, su concepción del mundo y las diferentes formas de resistencias culturales que han moldeado su conciencia y su estilo particular de vida.

En otras palabras, el reto histórico permanente que le corresponde asumir al poder popular soberano debe orientarse al logro de la debida expansión y el ejercicio de la democracia participativa y protagónica, creando, a su vez, redes socioproductivas diversificadas que aseguren su autogestión.-
mandingarebelde@gmail.com

viernes, 27 de octubre de 2017

Etapas de la agresión imperialista a la Venezuela Bolivariana y Socialista

Por José Aponte Caña:
Entre la Mecha Lenta y la Media Luna Parte I

La conducta a veces contradictoria, por emplear un eufemismo, de la oposición forma parte de una estrategia que buscar por  un lado, confundir a las fuerzas revolucionarias, y, por otro, mantener a sus seguidores o conservar su capital político-electoral. Sin embargo, si nos detenemos a analizar con más profundidad se percibe que  en el fondo pretende un desgaste progresivo, la mecha larga con la cual nos alertó el Comandante Eterno, para deslegitimar hasta neutralizarla o destruir la institucionalidad revolucionaria.



Este proceso ha pasado por varias etapas que han respondido al momento histórico. Veámoslo a continuación en esta síntesis no  exenta de algunas omisiones por las características del presente escrito. La primera etapa, comenzó cuando en diciembre de 1998 llegó al Palacio de Miraflores por la vía democrática, electoral y pacifica nuestro Comandante eterno Hugo Chávez, como expresión de las esperanzas de la redención social y visibilización de nuestro pueblo humilde y los maltratados sectores medios de la población con su propuesta de democracia protagónica y participativa. Por ello las fuerzas de la contrarrevolución tuvieron que reacomodarse porque todos sus esfuerzos para detener  a las fuerzas patrióticas y bolivarianas les resultaron inútiles: las maniobras electorales previas a las elecciones presidenciales de diciembre de 1998 cuando separaron y adelantaron las elecciones de gobernadores que debían hacerse junto con las presidenciales y la defenestración del llamado Caudillo Luis Alfaro Ucero (Acción Democrática) sustituido por un representante rancio de la oligarquía en el país como es Enrique Salas Römer (Proyecto Venezuela).

En esta etapa, los factores  del bloque histórico contrarrevolucionario asumieron una táctica de espera para recomponer sus fuerzas, y tratar de rodear con políticos, asesores y grupos de poder al Comandante Eterno con el propósito de asimilarlo al sistema o, cuando menos, restarle fuerza dentro de los sectores populares. Es oportuno recordar que nuestra economía capitalista dependiente, con un pronunciado carácter oligopólica y latifundista, como en el presente, se encuentra en manos de un  sector privado con nexos poderosos con capitales transnacionales por lo cual la participación del Estado es débil o casi nula en algunos sectores estratégicos.

Asimismo, hubo una pausa o relativa “luna de miel” porque como tesis política en el gobierno recién electo se adoptó el modelo socio-político de la Tercera Vía  británico que no representaba peligro alguno para el bloque histórico de poder  dominante  a lo interno y a lo externo de nuestra geografía. En este sentido, la Tercera Vía se caracterizaba por su inocuidad frente a las estructuras de poder político y económico en tanto se caracteriza por un reformismo en el cual  las líneas maestras de las políticas públicas  consiste prácticamente en un gatopardismo de “cambiar todas las cosas para dejarlas igual” con un reducido papel del Estado que se relega a mantener reivindicaciones salariales y protección social a la clase trabajadora. Es decir, no representa un peligro para las estructuras políticas y económicas del bloque dominante.

 La segunda etapa, se  dio con la ruptura institucional con el Golpe de Estado en abril de 2002 de clara factura estadounidense por cuanto el entonces presidente norteamericano avaló, y  a través de su vocero del Departamento de Estado,  la salida violenta del presidente Hugo Chávez. Vuelto al poder el 13 de abril el Comandante Chávez, a los pocos meses se produjo el sabotaje petrolero de finales de ese mismo año e inicios del 2003 que se tradujo en una profundización de la Revolución Bolivariana debido a la salida de buena parte de la meritocracia en PDVSA que habían convertido a la estatal petrolera en un Estado dentro del Estado-Nación Venezolano. Las consecuencias económicas del sabotaje fue estimada en aproximadamente 20.000 millones de dólares estadounidense en perdidas,  y vidas humanas; pero el gobierno bolivariano se hizo con el control de la renta petrolera y emprendió un conjunto de políticas inclusivas que permitieron saldar en  buena parte la enorme deuda social heredada de los gobiernos de la IV República con  los sectores populares en pobreza y pobreza extrema y la golpeada clase media.

Parte II. La tercera etapa, comenzó  en el año 2006 cuando con la reelección del Comandante Eterno, este tomó como bandera en su oferta electoral el socialismo y se declara el carácter antiimperialista y anticapitalista del proceso revolucionario bolivariano.  En el contexto latinoamericano se derrota el ALCA gracias a los gobiernos defensores de los intereses de  sus pueblos  que progresivamente fueron floreciendo en Brasil, Argentina, Ecuador, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, El Salvador, Honduras y otros. Por lo tanto, se produce un cambio en la correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe que fue enfrentado por el imperialismo gringo recurriendo a golpes de Estado, maniobras jurídico-parlamentarias y manipulación electoral.

Se agudiza la lucha en la OEA hasta que nuestro país se retira de la misma en un gesto de dignidad y respeto a su autodeterminación. Asimismo, se intensifica la campaña mediática de los monopolios transnacionales mediante la desinformación y el descrédito en el exterior contra el gobierno bolivariano para crear las condiciones que justificasen, en la siguiente etapa,  una intervención militar estadounidense por cuanto ya se había dado el paso de declarar el presidente Barack Obama en marzo del  2015 a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de EEUU, paso previo dado en otras naciones donde el imperialismo gringo ha intervenido militarmente. Esto aunado a la incapacidad de los operadores políticos del imperialismo gringo a lo interno del país demostrados en sus consecuentes fracasos como su giro abiertamente fascista e insurreccional a partir abril de 2013 cuando asume el presidente Nicolás Maduro.

La cuarta etapa, hasta el presente, se inicia con la presidencia del Comandante Nicolás Maduro, luego del asesinato del Comandante Hugo Chávez, que creó desconcierto en el pueblo revolucionario y sus fuerzas políticas hasta que se consolidó el liderazgo presidencial, evento que trató de ser aprovechado por el capital transnacional  unido a  los siguientes aspectos: agudización de la situación del capital estadounidense porque medianamente lograron alcanzar sus objetivos estratégicos con sus intervenciones militares en el norte de África y Medio Oriente, los ataques contra la estabilidad de los precios del petróleo con el propósito de afectar los intereses de Rusia, Irán y Venezuela al producirse un aumento de la oferta mediante la violación de las cuotas por algunos miembros de la OPEP que hicieron retroceder en más del 80% los precios del petróleo y el fracking, la aparición  en el escenario internacional del grupo BRICS con su propuesta de cambiar la arquitectura económico-financiera mundial heredada desde la llamada II Guerra Mundial abiertamente beneficiosa a los interés del capital estadounidense, y otros.
En este sentido, la respuesta del imperialismo gringo es presionar por medios políticos, diplomáticos y económicos para debilitar y destruir la institucionalidad revolucionaria en  nuestra patria. Es decir, la guerra  económica que vivimos en el presente acompañada por el abierto liderazgo del inquilino de la Casa Blanca en la  conspiración internacional de la ultraderecha contra nuestra patria.

En este orden de ideas, la contrarrevolución tratará de aprovechar cualquier espacio para debilitar, neutralizar o destruir la institucionalidad revolucionaria tal como lo demostró su manejo del poder legislativo desde diciembre de 2015, y la infiltración de la Fiscalía General de la República dirigida por una mafia extorsionadora,  y las omisiones criminales en la administración de justicia por parte de la ex fiscal Luisa Ortega Díaz, contra la violencia fascista entre abril y julio de 2017. También es significativo mencionar la elección de la asamblea Nacional Constituyente en julio y los resultados de las elecciones regionales del 15 de octubre en las que se hicieron con la victoria el oposicionismo de entidades fronterizas como Mérida, Táchira y Zulia que deben ponernos en estado de alerta por ser fronterizos con Colombia - país miembro de la OTAN y con 7 bases militares estadounidenses y que enfrentará en el corto plazo serios problemas energéticos y con ambiciones de sus cárteles de drogas de una salida rápida de sus mercancías hacia el mercado estadounidense y europeo -  y nos recuerda la tesis de la Media Luna secesionista sobre  la cual nos alertó el Comandante Eterno. Asimismo, Anzoátegui, un importante estado en el oriente del país por su actividad petrolera y su fachada caribeña. Finalmente, al imperialismo  no se le puede brindar el más  mínimo chance para que alcance  sus objetivos expansionistas y de predatorios.  Por lo cual,  como ayer,  hoy más que nunca se hace necesaria la acción firme de las instituciones del estado- Nación venezolano y la Unidad, Lucha, Batalla y Victoria de todos los  y las patriotas para defender la integridad, bienestar y el legado generacional en la Patria de Bolívar y Chávez. Chávez Vive…la Patria sigue… Independencia y Patria Socialista…Viviremos y Venceremos.
Docente-investigador universitario.

oriental96@gmail.com

martes, 16 de mayo de 2017

Constituyente popular para la paz y el avance revolucionario

Por Alcides Alejandro Murua

Es convocado una vez más el poder constituyente, esta vez con la intención de transformar el Estado y darle rango constitucional a los avances sociales plantean unos, pero sin duda debería ser para plasmar en el texto fundamental las formas del gobierno popular, avanzar en la democracia participativa y protagónica, principio central que designa la identidad política de la Venezuela Bolivariana en Revolución.



¿Era lo apropiado? ¿Estamos en el momento indicado? ¿Nos toca discutir una vez más sobre las formas y principios que las deben orientar? Varias respuestas pueden surgir a cada interrogante, pero debe quedar claro, basta con escuchar al Presidente Nicolás Maduro para estarlo, las circunstancias históricas nos trajeron hasta aquí. El feroz ataque continuo, permanente, integral y global contra la Patria, sumado a los errores propios, nos tienen en un punto de inflexión que debemos superar, la forma escogida es la más chavista posible: ¡Me la juego con el pueblo!

Otra certeza es que parte importante de la oposición tiene la guerra en su agenda, la confrontación, el generar acciones permanentes para construir la “ingobernabilidad”, son públicos y notorios los llamados, pero sobre todo los silencios que justifican y alientan el crimen, el vandalismo y la violencia. Ya a esta altura, luego de 20 días de esta nueva arremetida la presión sobre ellos (y sus amos foráneos) aumenta y con ella surgen acciones que cada vez van aumentando el tono y los saldos de muerte.

Allí la constituyente se convierte en un mecanismo para sostener a toda costa la paz, será una “mesa de diálogo” con la sociedad entera, con sus fuerzas sectoriales y territoriales, con voto directo y secreto, en el marco del cuerpo jurídico vigente, así el otro para el dialogo somos todxs y no una reducida porción de la clase política que se niega a generar espacios para la solución democrática al conflicto. Es lo expresado por todxs lxs vocerxs del gobierno pero la oposición sigue y seguirá en su plan, salir de Maduro y de la revolución a toda costa.

Por ello uno de los peligros a desactivar es que se debe garantizar la constitución misma de la asamblea y para ello el llamado a los sectores organizados debe tener varios objetivos: construir una agenda de lucha que permita construir una real unidad revolucionaria y los mecanismos para defenderla en cualquier escenario. Aquí otra certeza: el pueblo en la calle ha servido para conjurar los ataques del enemigo, pero las movilizaciones han sido convocadas en el marco de una política general, ahora toca avanzar en la movilización popular con objetivos claros para defender desde ya los avances y profundizarlos.

Esta experiencia debe ser cualitativamente distinta al proceso constituyente pasado, aquí toca defender, construir y avanzar en los procesos políticos sociales y económicos que el pueblo viene desarrollando en el marco de la lucha feroz contra las diversas adversidades, sólo los aportes que expresen los enormes vacíos jurídicos y los mecanismos que la burocracia, la corrupción y el enemigo usan para frenarnos y sus posibles soluciones serán fundamentales para adaptar la Constitución Bolivariana al nuevo escenario planteado.

Esto implica construir un proceso constituyente popular que sirva para realizar aportes pertinentes al libro de la comunidad, nuestra Constitución Bolivariana, pero en ese mismo accionar debe consolidar los mecanismos para la defensa necesaria en cualquier escenario de la organización, producción y Patria.

En el caso de no verse como proceso constituyente, popular de defensa y avance se corre un grave peligro que ya hemos visto en más de una oportunidad, se puede desatar una lucha mezquina por ser candidato, por ser constituyente, situación que desataría una irresponsable confrontación interna que reducirá a la mínima expresión la posibilidad misma del triunfo. En este momento de crisis, la unidad real para abordar a las mayorías será la clave para avanzar. También, hay que decirlo, no puede ser un ensayo más para entusiasmar de parte del gobierno, tiene que superar con creces las limitantes del reciente ensayo con el Congreso de la Patria, no debe ser un espacio para dirimir las internas del PSUV. En ambos casos la responsabilidad histórica debe prevalecer.

Por ello, creemos que lo principal es forjar el espacio de construcción de aportes y mecanismos permanentes de consulta con los sectores para luego de esto elegir a lxs candidatxs, nunca debemos perder de vista que es un mecanismo para sostener la paz con el enemigo al asecho.

Y es algo que no se puede perder de vista ni un segundo: estamos en días de una contundente ofensiva del enemigo que sólo en un caso extremo algunxs se sumaran a la constituyente, eso implica que debemos avanzar con la claridad del peligro que nos acecha, sobre todo por la presión internacional y las opciones que tiene el imperio para entorpecer la vida diaria de lxs Venezolanxs. Allí un doble reto para mantener la paz y la patria: avanzar con el pueblo para neutralizar a la derecha que sostiene una ofensiva y superar la crisis desde nuestras capacidades productivas.

La mayoría del enemigo no detendrá su ofensiva y sus mecanismos para sojuzgar al pueblo en el campo económico, allí esta lo central para lograr la paz duradera.

Esto nos plantea un reto importante, se debe posicionar la constituyente en dos sentidos: es un instrumento que sostendrá la paz en el país, pero también activará de forma efectiva la protección del pueblo en sus derechos económicos, a la par, no toca esperar tener los aportes en la constitución, la tarea es hoy. El gobierno junto al pueblo tiene la obligación de generar sin excusa alguna todas las acciones para garantizar la normalidad, en el marco de las dificultades actuales, sino corremos el riesgo de empujar a la gran mayoría, que no asume la violencia, pero exige soluciones concretas, a los brazos de la derecha, dando así un resultado totalmente contrario a lo esperado con la consulta popular.

Por ello el control de precio (medida gritada por miles en la pasada marcha del 1 de mayo y que el Presidente asumió, constituyendo comisión que analice su activación junto a las fuerzas organizadas del pueblo) y reforzar la producción y distribución son prioritarios, fundamentales, pero además deben estar acompañadas por mecanismos claros para activar de manera expedita, en los casos de que se detengan o sea necesario, la producción de fábricas y/o cualquier unidad productiva (pública o privada) bajo control obrero, campesino y comunal. Es un escenario previsible en el marco de la ofensiva del enemigo y debemos estar preparados.

Compartimos la postura del Presidente Nicolás Maduro, la constituyente es un mecanismo extraordinario para desactivar la crisis política generada por la derecha, pero no podemos perder nunca de vista que no es la única que vivimos y deben todas ser atendidas con la misma fórmula: con el pueblo de protagonista.

Esta convocatoria abre una oportunidad revolucionaria, sin lugar a duda, eso sí en momento adverso, en el más duro enfrentado por la revolución, eso no lo podemos nunca perder de vista que en ese marco se juega un proceso histórico y nuestro futuro como Patria.

Aquí estaremos para esa lucha, con el ejemplo de Chávez y de mil batallas vencidas de este pueblo, así se forjó nuestra historia, con victorias.


alemur47@yahoo.com.ar