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sábado, 3 de agosto de 2019

Cuando las fuerzas sociales se desatan no hay nadie que las aguante



Por Dr. Carlos Pérez Morales:
A través de la historia se puede comprobar que cuando las fuerzas sociales se desatan, sólo una inmensa represión las puede contener. Lo hemos visto en muchos casos incluyendo en la era moderna. Un movimiento político social puede derribar un régimen o puede causar un grave conflicto internacional. Los métodos utilizados nada tienen que ver con el resultado. En este movimiento se pueden utilizar métodos violentos, de protesta o de desobediencia civil.


En el caso de la Isla de Vieques y la salida de la Marina de Guerra estadounidense, su población y casi la totalidad de la gente de Puerto Rico se unieron en un movimiento de desobediencia civil no violento y consiguieron la salida de la pequeña Isla del arrogante cuerpo castrense.  Lo hicieron cansados de que por varias décadas la Marina abusara de ellos. 

En primer lugar, este cuerpo castrense acorraló con sus fuerzas militares a toda la población isleña en una tercera parte del territorio de la Isla.  Este cuerpo militar destruyó sus casas y sus cultivos durante este proceso. Al quedar indefenso frente al poder militar, muchos optaron por emigrar a Santa Cruz, otros a la Isla Grande y muchos a Estados Unidos. Otro agravante contra la Marina fue que con sus explosiones causaban el agrietamiento de las casas. Pero lo peor fue cuando se reveló que en la Isla había una tasa de Cáncer y de otras enfermedades peligrosas más alta que en la "Isla Grande." obviamente toda ésa peligrosa situación era causada por las prácticas de tiro de este estamento militar.; 

Los marinos causaron terror en la población, porque cuando estaban libres intentaban violar al viequense, Se emborrachaban, buscaban pelea con los civiles y cometían todo tipo de delitos, los cuales quedaban impunes.  La gota que colmó el vaso fue el asesinato de David Sanes, guardia de seguridad, por un piloto de esa marina, el cual "erró" su tiro de poráctica a decenas de metros de su objetivo. 

La población puertorriqueña reaccionó con indignación e ira y se decidió que la Marina tenía que salir de la Isla. Al unirse toda la población en contra de la presencia de la Marina, se logró expulsar a este cuerpo militar mediante el uso de la desobediencia civil.  Este caso es representativo de que las fuerzas sociales, aunque sea con un movimiento pacífico, pueden conseguir sus objetivos.

Nuevamente los puertorriqueños tenemos ante nosotros la presencia de un insensible e irresponsable gobernador que ha cometido actos de corrupción junto con sus ayudantes de alto nivel.  Algunos de ellos han sido acusados por los múltiples delitos cometidos, en el Tribunal Federal en Puerto Rico. 

El detonante principal que causó la ira, la indignación del pueblo de Puerto Rico fue la revelación de lo escrito en un Chat por el gobernador, sus principales ayudantes y algunos representantes de la empresa privada.  En este Chat el gobernador utiliza un lenguaje insultante contra las mujeres, los pobres, las mujeres, los homosexuales y hasta contra los cadáveres de los muertos causados por el paso del huracán María que permanecen en la morgue del Instituto de Ciencias Forenses.

Su insensibilidad y malas intenciones están siendo repudiadas masivamente por el pueblo de Puerto Rico. Con marchas gigantescas y otro tipo de protesta, el pueblo está exigiendo su renuncia como gobernador. Cada día las los participantes en las marchas aumentan y la última sobrepasó el millón (1,000.000) de personas.

Como podemos observar las fuerzas sociales se han desatado contra el gobernador.  El pueblo ya no lo resiste en su posición. Como consecuencia sus principales ayudantes han renunciado incluyendo al poderoso secretario de la Gobernación. El gobernador se ha quedado tan sólo como la Una, pero cada día se atornilla más a su silla.
Ha llegado el momento en que los miembros de su propio partido le están pidiendo su renuncia.  Entre ellos se encuentran los alcaldes y numerosos miembros de la legislatura.

Hoy 24 de julio de 2019, se ha rumorado que éste renunciará inmediatamente, No sabemos si nombrará previamente a su renuncia un Secretario de Estado, el cual por mandato constitucional_ cuya silla está vacante- y es el primero en la línea de sucesión. 
Por motivo de esta crisis, las fuerzas sociales se han desatado y esperamos que causen la salida del gobernador Ricardo Rosselló.

Historiador
carlosperezmorales@hotmail.com

domingo, 11 de marzo de 2018

El poder Popular y su reto permanente


Por Homar Garcés:

Como lo describiera Fabricio Ojeda en su libro «La guerra del pueblo», escrito en los difíciles tiempos que marcaron la insurgencia armada en campos y ciudades de Venezuela, también podría afirmarse en el presente que «estamos en presencia de una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo que está en juego; es la liberación nacional que reclama al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales son factores a su favor y contrarios al imperialismo».



Esto implica trabajar arduamente en función de una insurrección creativa en lo teórico y en lo práctico que involucre y comprometa realmente la mayor suma posible de voluntades en el esfuerzo común diario de pensar y construir un nuevo tipo de sociedad.

Dentro de este orden de ideas, quienes se adhieren a dicho esfuerzo tendrán que desprenderse, como paso inicial de su decisión, de mucho del bagaje ideológico sectario y ortodoxo que puedan exhibir, de modo que se entienda, sin equívoco alguno, que la lucha así planteada rebasa el marco de la participación electoral acostumbrada. De igual forma, se debe advertir que ésta implica confrontar y abolir la explotación capitalista, lo que conduce, ineludiblemente, a un enfrentamiento con los sectores dominantes (no sólo los representados por la derecha tradicional) y con la hegemonía imperial consuetudinaria de Estados Unidos.

Todo esto en un amplio programa de transformación estructural permanente que trascienda la visión reformista de aplicar medidas coyunturales que tiendan a disminuir -gradual o drásticamente- los índices de pobreza y fomentar una justa distribución de la riqueza nacional. A la par de ello, no se puede soslayar la búsqueda y consolidación de un verdadero proceso de integración con los pueblos de Nuestra América, en términos de respeto mutuo, antiimperialismo y complementariedad, sin que se limite a lo estrictamente económico y/o político.

En un sentido general, esto no será factible sin la conformación del poder popular de modo soberano, liberado de la tutela e influencia sectaria de los diferentes partidos políticos funcionales al Estado burgués liberal y la democracia representativa. Pero esto no se concretará con su simple enunciación. Será imprescindible también el combate descolonizador en lo ideológico-cultural, dado que muchas de las contradicciones, tensiones y fracturas que presentamos como sociedad organizada tienen su origen en el eurocentrismo; cuestión a la que pocos prestan importancia, pero que determina gran parte de las actitudes y concepciones compartidas, tanto por quienes se definen (o definimos) de derecha como de aquellos que se ubican a su izquierda.

En virtud de ello, cualquier asomo revolucionario distinto de un poder popular soberano tendrá que vérselas -inevitablemente- con la lógica imperante del capitalismo (no por capricho «izquierdista») y su derivado político, el Estado burgués liberal, legitimado, entre otras cosas, por la democracia representativa. Debe comprenderse, asimismo, que es preciso que los sectores populares -sometidos a un mismo sistema de explotación, desigualdad y exclusión- adquieran conciencia del lugar a que son relegados, lo que les permitirá superar (por cualquier medio legal o extralegal a su disposición) las difíciles condiciones materiales que les ha tocado «vivir».

Esto exige desenmascarar la realidad regida y moldeada según la ideología y los intereses de los sectores dominantes, contribuyendo a la promoción y consolidación de experiencias autonómicas propias de los sectores subordinados, lo que desembocaría en una nueva hegemonía, esta vez de carácter popular y, subsiguientemente, democrática. En el caso de aquellos que pregonan, a nombre del pueblo, la instauración de una revolución socialista o izquierdista, habría que recordárseles es una negación enorme de la democracia participativa y protagónica que los sectores populares no puedan ejercer ni construir un poder popular efectivo a través de sus diferentes organismos de autogobierno.

Al respecto, Javier Biardeau, en «Democracia socialista y socialismo burocrático», advierte que «la democratización intensiva y extensiva del poder social es el único antídoto conocido para que la revolución ininterrumpida coloque el énfasis en el proceso revolucionario instituyente u no en la forma instituida, en el fetiche instituido, impidiendo la cristalización burocrática y el devenir de la experiencia de una ´nueva revolución traicionada´». Al plantearse, por consiguiente, la cuestión del poder popular, hay que resaltar y reconocer el espíritu práctico, autónomo e independiente que ha de caracterizarlo e impulsarlo en todo momento. Tiene que ser consecuencia de una voluntad colectiva efectiva que traspase el umbral de lo meramente reivindicativo (sin dejar de ser una razón importante) y sea capaz de llevar a cabo toda su potencialidad, en lo que se vincula con su quehacer cotidiano, su concepción del mundo y las diferentes formas de resistencias culturales que han moldeado su conciencia y su estilo particular de vida.

En otras palabras, el reto histórico permanente que le corresponde asumir al poder popular soberano debe orientarse al logro de la debida expansión y el ejercicio de la democracia participativa y protagónica, creando, a su vez, redes socioproductivas diversificadas que aseguren su autogestión.-
mandingarebelde@gmail.com