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domingo, 23 de junio de 2019

El rostro de un país abandonado




Por Carolina Vásquez Araya: 
Un sistema corrupto de gobierno afecta a todo el tejido social, sin excepciones.

Las estadísticas solo muestran números y estos, por lo general, no provocan emociones ni reflejan el verdadero impacto de las decisiones políticas, sociales y económicas sobre una nación. Esto marca la diferencia entre el desempeño político y la misión de quienes tenemos la obligación, como comunicadores, de traducir esos mensajes en clave y ponerlos al alcance de la ciudadanía. Sin embargo, cuando un país se encuentra en manos de grupos capaces de coartar los derechos y libertades de la población impidiéndole tener acceso a una educación de calidad y a la información sobre el desempeño de sus autoridades, se alteran estas correlaciones de manera radical creando las condiciones perfectas para el establecimiento de gobiernos dictatoriales y represivos.


Uno de los momentos clave en el ejercicio democrático es la celebración de los comicios electorales para elegir a las autoridades de gobierno. Guatemala estuvo ayer inmersa en esa dinámica y fue posible constatar cuánto daño ha ocasionado a ese país la sucesión de gobiernos corruptos comprometidos con sectores de poder económico y bajo la bota siempre presente de un ejército involucrado en crímenes de lesa humanidad. Los prolegómenos de las elecciones marcaron la tónica con un desempeño turbio de las autoridades electorales y otras instituciones –como el Ministerio Público y las Cortes- totalmente aliadas con los sectores que han impedido el desarrollo del país haciendo del Estado un botín para satisfacer ambiciones personales y de grupo.

Es probablemente esa la razón por la cual las estadísticas en las cuales se demuestra la degradación de los indicadores de desarrollo social no llegan a la conciencia de sus habitantes. La abstracción de la miseria en la cual se hunde más de la mitad de la población es y ha sido un instrumento político para convencer a una ciudadanía poco informada de cómo la situación es culpa de las víctimas. La desnutrición infantil es, de acuerdo con este tipo de mensaje, un resultado “natural” de la poca educación de las madres y los asesinatos de mujeres y jóvenes, una consecuencia de sus malos pasos y no del abandono criminal de gobiernos cuyo único interés ha sido debilitar el tejido social para aprovecharse del patrimonio nacional.

El drama de la emigración de miles de habitantes –especialmente desde las comunidades más abandonadas- es considerado por los políticos un hecho divorciado de su desempeño. Es decir, no solo no asumen su responsabilidad en el empobrecimiento de la población y en el dramático incremento de la violencia, sino además adjudican a las víctimas de sus delitos todo el peso de una situación ya insostenible de injusticia y violaciones de los derechos humanos contra quienes han resultado los chivos expiatorios de los desmanes del gobierno. Mientras tanto, en los sectores urbanos de clase media se profundiza la influencia de organizaciones religiosas fuertemente aliadas con los gobernantes quienes se resisten a perder sus privilegios, cuyos mensajes fundamentalistas adormecen el sentido común y se prenden fuertemente de la ignorancia de sus adeptos.

Las posibilidades de transformación de las condiciones de privación y subdesarrollo acelerado en las cuales se encuentra Guatemala chocan de frente con un poderoso muro construido desde la época colonial para evitar toda oportunidad de cambio. De darse el salto hacia una auténtica revolución democrática con la abolición de esos espacios de poder que han explotado la riqueza para su propio beneficio, sería un milagro: uno de esos momentos históricos capaces de marcar un antes y un después, una ventana hacia el futuro. De no darse (esto fue escrito antes de los resultados) Guatemala habrá dado otro paso hacia su destrucción.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Macri y el fantasma del gobierno de Fernando de la Rúa


Por Eduardo Andrade Bone:

Pretender dirigir la economía de un país como una empresa, es el craso error de las mafias empresariales y políticas de centro derecha, más aún cuando se cuenta con colaboradores inexpertos, inescrupulosos y gánsteres que están al servicio del poder del dinero y sus propios intereses personales.

El país trasandino ha registrado una caída cuasi imparable  del peso frente al dólar, lo que ha llevado al Banco Central de Argentina a subir los tipos de interés del 45 a un inédito 60 por ciento para tratar de contrarrestarlo, incluso el gobierno de Mauricio Macri pretendía adelantar el cobro del crédito otorgado por el Fondo Monetario Internacional para presuntamente obtener liquidez y afrontar sus compromisos económicos.


Pero el 29 de agosto, el FMI emitió un comunicado expresando su apoyo al Gobierno argentino, pero advirtiendo que estrechará los controles a la política económica de la administración que preside Macri, en otras palabras, ahora todo depende de cómo el FMI gobierne en la Argentina.

La nefasta vuelta de la recolonización de la Argentina de parte del Fondo Monetario Internacional significa que Macri dice para sí mismo, que hoy por hoy, su único socio es la mafia del Fondo. Quiere decir que sin el Fondo se encontraría ante un callejón sin salida. Ahora todo lo que venga con el FMI, son penurias para el pueblo argentino, con un saldo de mayor desempleo, empeoramiento de los servicios públicos y un empobrecimiento generalizado de la población, típico de las políticas macro económicas neoliberales.

Sin embargo, como muestra la historia, ningún país que haya cumplido plenamente con los dictados del FMI ha logrado salir limpiamente de la crisis. Todas las medidas solo retardan los problemas, que, de hecho, van creciendo como una espiral y se torna más difícil de manejar.

Lo cierto es que el gobierno de Macri, entró en un círculo vicioso del que no sabe cómo salir. Sigue cometiendo los mismos errores anteriores y depende permanentemente de los ajustes exigidos por el FMI, para darle señales al mercado y que lo financien, pero el mandatario argentino ya se ha transformado en rehén del organismo depredador internacional y su capacidad de maniobras se encuentra muy limitada.

Lo que ocurre en la Argentina en términos económicos, es la más alta manifestación del proceso de putrefacción que vive el sistema capitalista mundial y su expresión más ultra, el neoliberalismo económico, cuyo mejor administrador no es otro que el diabólico Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora desde el punto de vista mediático, de forma desesperada el presidente Macri ha buscado endilgarle la responsabilidad a la administración anterior y al desorden económico mundial, cuya mayor expresión es la “guerra comercial” desatada por el narcisista diabólico, y sociópata presidente Trump y que estaría golpeando el manejo económico de su amigo Macri.

De allí que el nerviosismo y la incertidumbre comienza a apoderarse de una parte del mundo empresarial que se ve afectados por los malabares de Macri y que llega a los ciudadanos de a pie en la Argentina, que van perdiendo gradualmente su poder adquisitivo, se reduce el consumo y avanza la recesión. De allí que se cuece una crisis economía de imprevisibles consecuencias y que podrían llevar al país a la bancarrota, producto de la incapacidad y los malos manejos económicos del gobierno neoliberal de Mauricio Macri.

Crisis que se caracteriza por la devaluación de la moneda nacional en un 95% en el transcurso del presente año, alto endeudamiento del país, incertidumbre en el comercio, la reaparición de los capitales golondrinas, la fuga de capitales extranjeros, inflación de un poco más del 30%, lo que indica además que todos los productos que estén sometidos a las fluctuaciones del dólar en subida, se tornaran más caros. Lo que refleja un fracaso inminente en la gestión de la economía argentina, de parte de Macri y sus secuaces.

Además Macri, comienza a sentir el desencanto de sus propios partidarios y de aquellos que de forma ingenua votaron por el cambio. Lo cierto además, es que el mandatario ha dejado al descubierto toda su mediocridad política, como se suele decir en la jerga popular, el presidente “no tiene dedos para el piano”, es un empresario “rasca” como dicen en Chile o un Trump cualquiera, así incluso lo manifiesta incluso la prensa que tiende a apoyar su pésima gestión presidencial.

Ahora en una encuesta realizada recientemente por la consultora Ágora refleja que casi el 60% de los bonaerenses lo rechaza. Ante la crisis del dólar, el 60% de los consultados rechaza la gestión de Mauricio Macri, mientras que también opinan que la situación del país es “muy mala”. Por su parte, el grupo político Cambiemos también parece tener problemas para encontrar un candidato o candidata confiable y creíble para 2019, que después de la gestión de Macri estaría condenados su presunta desaparición del escenario político argentino, mientras que la desesperanza crece acerca del presente y futuro del país.

En el país trasandino se comienzan a vivir una serie de movilizaciones, paros, huelgas y protestas, luego de una serie de manipulaciones del peso argentino, el que se ha estado desplomando constantemente frente al dólar. Las convocatorias a diversos tipos de manifestaciones contra el gobierno de Macri van creciendo paulatinamente, producto de la pérdida de confianza y popularidad, ante un mandatario cuya familia, además, ha sido imputada por actos de corrupción.

Al momento de escribir esta nota el presidente Macri junto a su circulo más cercano, resolvió jibarizar 13 ministerios, con el objeto de tratar de sortear la crisis de la mejor forma posible, lo que se puede traducir como una cierta anarquía de gobernabilidad. Para tales efectos se prepara un paquete de medidas económicas y políticas de emergencia, supervisado por el FMI y que busca bajar el déficit y calmar los precios, según destacan medios de prensa argentinos, independientemente de las consecuencias que estas tengan en las condiciones de vida del pueblo argentino, pues todo aquello que tenga su origen en el FMI es nefasto para el ciudadano de a pie y para los estratos sociales de menor poder adquisitivo del país. De allí que lo único que puede esperar el pueblo argentino de Macri y el FMI, es la política de las dadivas y no las soluciones reales, ante una crisis que hace agua por todos lados.

Por ello, ante la gestión presidencial de Macri, se cierne el fantasma del nefasto gobierno de De la Rúa (Unión Cívica Radical), recordemos que la crisis del 2001 en Argentina, también llamada como el Cacerolazo o el Argentinazo, fue una crisis política, económica, social e institucional, potenciada por manifestaciones populares de alcance nacional bajo el lema "¡Que se vayan todos!", que culminó con la renuncia del entonces presidente de Argentina Fernando de la Rúa, dando lugar a un período de inestabilidad política durante el cual cinco funcionarios ejercieron la Presidencia de la Nación. Sucedió en el marco de una crisis mayor que se extendió entre 1998 y 2002, causada por una larga recesión que disparó una crisis humanitaria, de representatividad, social, económica, financiera y política, casi en los mismos términos como está ocurriendo con Macri ahora y además con un parlamento en el cual no tiene mayoría.

Cabe destacar que la mayor parte de las personas que participaron en las protestas que pusieron fin al gobierno de De la Rúa, fueron autoconvocadas y no respondían a ninguna entidad o dirección política, sindicato u organización social bien organizada. Durante el transcurso de las protestas, 39 personas fueron asesinadas por los aparatos represivos del Estado argentino, entre ellos 9 menores de edad, en el marco de la represión ordenada por el gobierno para contener las manifestaciones tras la instauración del estado de sitio.

Ahora todo lo que venga en materia económica, política y social, es de imprevisibles consecuencias, pues se está ante un gobierno que parece haber perdido la brújula y las políticas neoliberales ha implementar de Macri, no suelen estar a la altura de la gravedad de la crisis que vive el país, como lo ha demostrado hasta ahora. Lo único que está claro es que el FMI retoma su papel recolonizador de la Argentina, transformando a Macri en un títere de las decisiones de la entidad mafiosa internacional, quien de forma encubierta seguirá gobernando la Argentina.
Comunicador Social
Analista Político
Corresponsal de Prensa

aindoamericanap@gmail.com

martes, 10 de julio de 2018

Estados Unidos empieza una guerra comercial con China


Por Rómulo Pardo Silva:

Se afirma que afectaría a todos los pueblos. Menos producción, consumo, trabajo, tensiones internacionales. Como siempre la orden no ha sido consultada y aprobada por la humanidad. Viene de una cúpula occidental ni siquiera conocida y elegida. Los que nunca reciben una herida. Igual que las otras guerras, las militares, se inician para ganar propiedad en el planeta.


No surge por accidente, es parte del sistema o modo de vida global, la subordinación de actos y pensamiento, con que dominan a los pueblos.

Las agresiones tarifarias de corto plazo que podrían anarquizar este orden son parte de su crisis final. Porque su peor ataque es a la naturaleza, agotándola.

Se puede recomponer el comercio y devolverlo a la acumulación vía libre tránsito de mercancías. Lo que no tiene solución es el empobrecimiento de recursos que termina en un colapso civilizatorio.

No es fácil, pero hay que ir a la autosuficiencia. Que cada pueblo produzca lo que necesita para su alimentación, vestuario, techo, salud…
No es necesario importar y transportar con petróleo manzanas del otro lado de la Tierra…

Hay que preparar el inicio de la producción y el consumo decrecido futuro. Debe ser un proceso para la supervivencia.

El primer homo sapiens no desapareció por tener menos objetos disponibles. Y si hay acuerdo global democrático de los pueblos el mañana será mejor que sus piedras porque se podrá conservar del ahora la tecnología de la salud… Las esenciales.
No habrá opción en una naturaleza finita a la riqueza de la cultura….          

“… planteamos que una solución a los vacíos de la economía actual podría ser la construcción de una post-economía: una economía pensada desde la trans disciplinariedad para una sociedad post-capitalista, en donde la acumulación de capital.

-y de poder- sea reemplazada por relaciones armoniosas de los seres humanos entre sí, y de estos con la Naturaleza, poniendo en el centro de la atención a la reproducción material y espiritual de la vida”.
Alberto Acosta, John Cajas Guijarro

Por un Movimiento para una nueva civilización solidaria de socialismo sustentable.
No conservadurismo progresista a la izquierda

romulo.pardo@gmail.com

viernes, 8 de junio de 2018

Queda aún algo por hacerse en nombre de la revolución bolivariana


Por Homar Garcés:
¿Queda algo todavía por hacerse en nombre de la Revolución Bolivariana frente al empobrecimiento (forzado, inducido y/o permitido) de la esperanza popular? En el caso de una mayoría del pueblo venezolano, sí. Y mucho. En cambio, para aquellos desencantados de la vieja izquierda revolucionaria, muchos pasados ahora a las filas de la oposición, los tiempos se agotaron por completo, quedando todo en mero discurso.

Para quienes sólo aspiraron ascender política y económicamente, éste es el momento más oportuno de alcanzar estas metas personales, así aún se hable de revolución y de socialismo desde los púlpitos del gobierno y del PSUV. No obstante, hay también revolucionarios de convicción que aún luchan y mantienen en alto, pese a estas y otras circunstancias adversas que conspiran en su contra, la vigencia del proyecto histórico de la Revolución Bolivariana; poniendo de relieve la experiencia histórica y cultural de las prácticas democráticas del pueblo, a fin de alcanzar los más altos niveles de coherencia ante un presente caótico que hace conjeturar un futuro incierto. 

Javier Biardeau R., en su artículo Las cenizas del “nuevo socialismo bolivariano del siglo XXI”, resume lo “que el propio Chávez en vida logró afrontar en diversas coyunturas: a) eficacia política, b) responsabilidad social, c) ética del bien común, d) capacidad tecno-política y e) claro liderazgo situacional”. Cuestiones estas que los sectores populares demandan del estamento burocrático-militar gobernante, pero que éste no ha sabido canalizar o articular oportuna y debidamente. En especial, cuando la crisis económica del país (y la corrupción que ella ha institucionalizado o legalizado, a los ojos de todos) oprime a los sectores populares, máximamente a los de mayor vulnerabilidad, y no se vislumbra siquiera una salida a corto o mediano plazo -si no es acogiéndose a las fórmulas neoliberales en boga- que acabe con la misma. Una situación que otros analistas y políticos de la talla de Luis Britto García, el ex Fiscal General de Venezuela Isaías Rodríguez y el excomandante guerrillero Julio Escalona han expuesto de una u otra forma, alarmando al estamento gobernante  
   
Esta realidad exige replantearse de un modo objetivo, sin sectarismo, el proyecto histórico de la Revolución Bolivariana, a la luz de los acontecimientos de estos últimos años. No es, por tanto, una cosa imposible plantearse recuperar y reorientar la propuesta bolivariana de instituir un modelo social, político, cultural y económico distinto al existente; moldeado asimismo por la práctica cotidiana de una democracia participativa y protagónica que supere los límites legales y extralegales de la representatividad para acceder a un mayor estadio de democracia, en este caso, el de una democracia directa e incluyente. Como tampoco lo es plantearse (dentro de este mismo proyecto histórico) el manejo práctico del excedente productivo-económico por parte del pueblo y con prioridad a la inversión y al gasto social, todo lo cual supondría un avance importante orientado al logro de un mayor grado de ciudadanía activa y de convivencia con alto sentido de comunidad.

Esto exige entender, de igual modo, que la lucha por lograr estos propósitos emancipatorios no es un asunto meramente nacional. Es una lucha de alcance mundial, aunque, de momento, localizada en un escenario local. Supone también enfrentar y eliminar la ideología dominante que legitima la existencia y las relaciones sociales derivadas del sistema capitalista global y su expresión política, el Estado burgués liberal. En esto habrá coincidencias, sin duda, totales o parciales, con otros movimientos políticos, gremiales y/o sociales, con los que habrá que articular -indefectiblemente- acciones orientadas a conseguir, en una primera instancia, las reivindicaciones enarboladas por cada uno de ellos, pero sin dejar de perseguir como un objetivo fundamental, en una instancia posterior y permanente, la toma total del poder. Para escándalo de algunos, la Revolución Bolivariana mantendría así su vigencia intacta como proyecto y como realización.

mandingarebelde@gmail.com